Prólogo – El Fin del Sueño



Prólogo
El Fin del Sueño
――Habiendo regresado al Castillo de los Sueños, Aldebarán sintió emociones difíciles de explicar con palabras.
Una vista que conocía, un aroma que conocía, un paisaje sonoro que conocía, una calidez que conocía.
Recibido por el familiar cielo azul eterno y las verdes llanuras, por el familiar sonido del viento que traía consigo la fragancia de la hierba, y por la familiar calidez de los rayos de sol, Aldebarán se quedó paralizado en medio de un paisaje del que conocía hasta el último detalle. ――En ese instante, el color se inundó vibrantemente en la imagen descolorida y nublada de su mente, brillando con un resplandor completamente nuevo.
Al: 『 ―――― 』
No había duda, este era el Castillo de los Sueños con el que Aldebarán había soñado.
A lo largo de los meses y años transcurridos, había dudado de la veracidad de su existencia. Ante la sensación de que se desvanecía, incluso había dudado de su propia cordura. Aun así, impregnado a través de cada pedazo de carne y sangre que conformaba a Aldebarán, como la escuela de su alma que nunca podría olvidar, ese Castillo de los Sueños había seguido persistiendo más allá.
――Después de cuatrocientos diez años, Aldebarán había regresado a casa en ese lugar.
???: 『 ―――― 』
En la cima de la colina, bajo una sombrilla blanca, pudo ver una silueta esbelta y flexible, inmóvil. Blanco y negro, la hermosa mujer hecha solo de esos dos colores, estaba mirando hacia Aldebarán al pie de la colina.
Encontrándose con sus ojos negros, en el momento en que su belleza, evidente incluso a la distancia, le quemó la retina, Aldebarán se convenció de que esta era la Bruja que lo había quemado hasta el punto de creer en su propia irracionalidad.
Para Aldebarán, este era un ser que despertaba innumerables emociones indescriptibles en su interior.
Al: 『 ――Sensei. 』
Real. Era real. Aquí. Ella realmente estaba aquí. Existió. Ciertamente había existido aquí.
La Bruja, el Castillo de los Sueños, el pasado de Aldebarán――nada de eso fueron delirios inventados por Aldebarán, incapaz de encontrar un lugar en el mundo de los cuerdos.
Al: 『 Sensei... hk. 』
Había tantas cosas que quería decirle. Había incontables cosas que quería decirle.
Las palabras que deseaba intercambiar con ella, eran muchas más que estrellas en el cielo nocturno.
Pero, por encima de todo, Aldebarán deseaba compartir sus sentimientos con la Bruja, sus sentimientos de haber sobrevivido, y finalmente reunirse con ella después de tantos, tantos años.
Con esa impaciencia en el pecho, Aldebarán se apresuró hacia la Bruja en la cima de la colina――
???: 『 ――Aldebarán. 』
La pierna con la que estaba a punto de avanzar se detuvo ante esa llamada.
La voz de la Bruja que él había seguido deseando, anhelando y añorando, estaba llena de emoción――ese no fue el caso. La pierna de Aldebarán se detuvo por una razón completamente diferente.
La frialdad de esa voz, de la mirada de la Bruja posada sobre él, su agudeza lo había dejado paralizado.
Al: 『 ¿S-sensei? 』
Dominado por la inquietud, Aldebarán detuvo el paso mientras la Bruja lo observaba en silencio.
Siempre ansiosa por aprender, un manojo de curiosidad, la encarnación misma de la sed de conocimiento. Pero lo que ahora habitaba en la mirada oscura de la Bruja, era decididamente diferente de la de la Bruja que Aldebarán había conocido.
Con una forma que Aldebarán conocía, con una voz que Aldebarán conocía, ella debería ser la Bruja que Aldebarán conocía, y sin embargo, su naturaleza era decididamente diferente.
La razón de ello, esa causa, la verdad era――
???: 『 ――Bruja de la Codicia. 』
En respuesta a las dudas y ansiedades de Aldebarán, esa fue la respuesta de la Bruja.
Al: 『 ....Ah. 』
Mientras la Bruja decía eso y nada más que eso, sus ojos negros miraban a Aldebarán sin emoción, como si estuviera probando a ver cómo iba a responder, como si él fuera una especie de rata de laboratorio.
Lo comprendió. Intuitivamente lo sintió. Estaba convencido.
La mujer ante sus ojos, era sin duda la misma Bruja que había pasado el mismo tiempo junto a Aldebarán. Y, en cierto sentido, esa Bruja se había perdido para la eternidad.
Se volvió compatible. La Bruja se había vuelto compatible.
Requería egoísmo, pero por mucho que ella lo anhelara, nunca había sido capaz de hacerla suya, la cualificación para convertirse en una Bruja completa en el sentido más auténtico――se había vuelto compatible con el Factor de Bruja.
La Bruja había sido reducida. ――Reducida de la que guiaba a Aldebarán, a la Bruja de la Codicia.
Aldebarán fue derrotado en la batalla que no podía permitirse perder, y como compensación por ello, la Bruja fue puesta al borde de la muerte.
En ese lecho de muerte, tras separar caminos con Aldebarán, la Bruja había sido elegida.
――A cambio de su amor sincero, fue elegida por la cualificación para volverse inhumana, obteniendo así el poder necesario para conceder sus deseos.
???: 『 ――¿Por qué el amor se desvanece? 』
No lo sabía. Aldebarán desconocía la respuesta a la pregunta que la Bruja de la Codicia había formulado.
Solo había una cosa que él sabía con certeza.
Al: 『 Sensei... no, Bruja de la Codicia Echidna. 』
Echidna: 『 ―――― 』
Al: 『 Yo, sin importar qué――definitivamente te mataré. 』
――Aldebarán lo había perdido todo. Todo... menos su vida.


Coloreado realizado por: @112oVic2