Un pacto completado
Capítulo 5
Un pacto completado
Parte 1
La pálida luz bailaba violentamente, cubriendo la Aldea Earlham, escarlata por la sangre y el fuego, con su brillo.
El frígido aire creaba finos fragmentos de hielo, que reflejaban la luz creada por la fantasiosa vista, un fenómeno conocido como polvo de diamante, robado de su belleza por la realidad de la tragedia debajo de él.
— Suficiente. No toleraré más violencia de tu parte.
La hermosa voz atravesó la surreal escena como una luz pasa a través de un claro pedazo de vidrio.
El campo de batalla fue dominado por esa voz, clara como una campana, y los ojos de todos fueron robados por la chica que apareció sobre ella.
Su largo y plateado cabello aleteaba en un cálido viento. Sus ojos violetas estaban imbuidos con una poderosa determinación. Su belleza era tan grande que nadie que la hubiera visto podría olvidarla. Su apariencia exterior era suficiente para atraer los ojos de otros varias veces.
Sin embargo, en ese instante, su apariencia no era el porqué por el cual se había robado las miradas de todos los presentes.
Las miradas de todos habían sido robadas sin ninguna razón más allá del asombro abrumador de su presencia.
— …
El sonido del metal contra metal, los llantos de ira y tristeza, e incluso las llamas quemando las casas cayeron en silencio, como si contuvieran la respiración.
En tal mundo, la chica de pelo plateado, Emilia, silenciosamente miró a su enemigo.
— Emilia…
Cuando Subaru puso su nombre en sus labios, todos sus complicados sentimientos lo envolvieron
Por supuesto que había llegado a esto.
Había una batalla sucediendo en la puerta de la mansión. Los aldeanos estaban evacuando a la mansión uno tras otro. Alguien estaba peleando para protegerla. No había forma de que ella se quedara tranquilamente encerrada.
Los ojos de Emilia contenían tristeza y enemistad contra el Culto de la Bruja que había creado este campo de batalla.
— Retrocede, villano. No te dejaré… hacer cosas tan terribles.
— Ahh, ¿cómo puede ser…?
Identificando al loco parado en la plaza como su enemigo, Emilia le habló con un tono de voz severo. Sin embargo, el loco difícilmente estaba asustado de esa voz; su cara manchada de sangre registró sorpresa antes de brillar con deleite.
Pereza retorció su cuerpo, estiró sus dos manos hacia Emilia, y continuó sonriendo mientras gritaba.
— ¡Ahh, ahhh! ¡Qué día tan fortuito y maravilloso! ¡Qué estupendo destino! ¡Pensar que una oportunidad tan maravillosa llegaría a suceder! ¡Verdaderamente, la viva imagen! ¡Nunca, entre estos repetidos juicios, pensé que tendía la oportunidad de encontrarme con un recipiente de tal magnitud…!
— ¿… Qué estás diciendo?
Tan profundamente movido estaba la quinta Pereza que dejó salir un torrente de lágrimas de él. Viendo las lágrimas fuera de lugar del loco, Emilia levantó sus cejas, con desconcierto en su rostro.
— ¡Ohh, ohh, oh Bruja… la luz de amor que me guía…!
El loco avanzó torpemente hacia adelante, cerrando la distancia entre él mismo y Emilia. Quizás su reacción era parte de lo que lo había conmovido tan profundamente. Con la distancia entre ellos cerrándose, Emilia giró una palma hacia él.
— ¡No te muevas! No te lo advertiré de nuevo.
Emilia mantuvo su palma hacia adelante, haciendo la declaración mientras el loco se acercaba. Sin embargo, ella diciéndole que se detuviera nunca llegó a los oídos del loco. Él dio un paso adelante, luego otro, cerrando la distancia…
— ¡Esta vez! ¡O la próxima! ¡Algún día, algún día, yo…!
— Te dije, no te muevas.
Como ella había dicho, esta vez no era otra advertencia. Ella fríamente cambió de un ultimátum a la implementación de fuerza.
La luz bailando salvajemente en el cielo se rompió, y una oleada de maná congeló las gotas de agua en la atmósfera. Esto creó un total de cuatro afiladas lanzas heladas; y estas, ella las lanzó en un instante.
— …
El escalofrío era provocado por la muerte abrumadora despiadada. Un único golpe podría cortar el hilo de la vida sin fallar; un ser empalado con un golpe sólido tendría su carne pintada de blanco, congelada al punto de que su alma se convertiría en una estatua de hielo. Sin embargo…
— Sin dudar, sin lástima, sin misericordia… ¡Verdaderamente, verdaderamente, verdaderamente una decisión diligente!
— ¿… No son ellos tus aliados?
El loco se rio energéticamente al lado de los Cultistas de la Bruja, ahora congelados a su lado, habiéndolo escudado con sus cuerpos. La vista hizo que Emilia frunciera el ceño sin comprender.
Respondiendo a sus dudas, el loco inclinó su cabeza en un ángulo de noventa grados, estirando una mano malvada hacia un subordinado congelado, rompiéndolo en pedazos.
— ¡Ellos son discípulos! ¡Además, mis dedos! ¡Sin embargo, antes ti, ante el recipiente, estas cosas no tienen significado! ¡Es lo mismo incluso para MÍ! ¡Ahora mismo, mismo, mismo, mismo, mismo, mismo, mismo, mismo, mismo, mismo! ¡Mi voluntad, mi razón de existir! ¡Toda ella, está en ti!
— …
— En ti, en ti, en ti… Sin embargo, ahí no es donde debe acabar.
Hacia Emilia, aterrada por su locura, el loco abrió mucho sus ojos y levantó un dedo ensangrentado. Él apuntó el dedo aplastado hacia Emilia, o más precisamente, hacia el hombro izquierdo de Emilia.
Encima de su delgado hombro, un pequeño espíritu gato estaba acurrucándose contra su cabello plateado. Era a este ser a quién Pereza mostraba su ira.
— ¡Espíritu, espíritu, espíiiiiritu! ¡Diminuto en estatura, sin conocer ni el amor, ni la justicia! ¡Ignorante, en otras palabras, pecador! ¡¡Qué blasfemia!!
Pereza expresó rabia excesiva y odio hacia Puck. Sin embargo, cuando el loco lo mencionó con un torrente de enemistad, Puck lo miró con ojos crueles.
Era una expresión inimaginable del espíritu, quien había sido tan amable y despreocupado diariamente… no, Subaru conocía esa mirada, cómo se lucía Puck con una sed de sangre perfeccionada hasta el máximo.
Subaru conocía el gran poder que había dentro de ese pequeño cuerpo, debido a que lo había experimentado él mismo.
— Desafortunadamente, estar con ella es la razón de mi existencia. No necesito el permiso de nadie, ni intento buscarlo; además, tú eres el desagradable aquí.
Ambos estaban decididos, haciendo que el odio que se mostraban el uno al otro fuera de lo más claro. El loco había reprendido a Puck con una emoción feroz; Puck respondió al disgusto del loco con desdén.
A este paso, el más ligero toque los desencadenaría, y la lucha entre los dos seres de inmenso poder empezaría verdaderamente.
— Espera, eso es…
— Eres tú quien necesita esperar, Subaru. Tranquilízate, ahora…
Cuando Subaru intentó intervenir en el borde de las hostilidades, alguien repentinamente lo jaló desde su brazo. La fuerza tomó a Subaru por sorpresa; Ferris, quién había aparecido en algún punto, estaba jalándolo de su brazo. Ferris, aún vistiendo el manto andrajoso de antes, acarició al Patlash severamente herido mientras suspiraba delante de Subaru.
— Subaru, ella está terriblemente herida, y también lo estás tú. Necesitas descanso absoluto. Esa es una orden, meow.
— ¡Cómo si fuera el momento! No puedo dejar que Emilia se enfrente a ese…
— Fuimos Ram y yo quienes decidimos llamar a Lady Emilia, confía en ella un poco, ¿está bien?
Con un alto puesto a sus pies nerviosos, Subaru hizo una mueca a las palabras de Ferris.
En respuesta al perplejo Subaru, Ferris cerró un ojo y dijo—: Confía en que la persona que quieres proteger no es adecuada solo para quedarse atrás y observar.
Parte 2
Considerando el duro intercambio de hace un momento, la batalla empezó en un silencio misterioso.
— …
Las paredes de niebla helada que Emilia había dispersado a su alrededor se rompieron cuando saltó pesadamente hacia atrás. Justo entonces, el suelo donde ella había estado hasta hace un momento explotó; ella parpadeó ante los montones de tierra excavada.
— Así que realmente no puedes verlos.
— Esto necesita atención extra.
Puck murmuró encima del hombro de Emilia. Ella se enderezó a sí misma mientras tocaba ligeramente las puntas de sus pies.
Un golpe invisible ejercido por el loco, como Ferris había informado de antemano, los ojos de Emilia no pudieron ver los puños. Pero ella tenía manera de defenderse a sí misma incluso sin verlos.
Ella se rodeó a sí misma con un cuerpo de niebla helada, esquivando cuando ella sentía una intrusión exterior. Puck había sugerido este método, y con sus habilidades, estaba muy lejos de ser imposible de hacerlo.
— Me acercaré y entonces lo golpearé.
Cuando Emilia murmuró, el suelo que tocaban sus pies fue pintado de blanco. Centrado en Emilia, la escarcha cubriendo el suelo se difundió más, convirtiéndolo en tierra congelada en un radio de 20 metros a su alrededor en un parpadeo.
Era una sensación familiar bajo sus suelas. Influenciada por el bosque en el que había nacido y crecido, deslizarse por el hielo era algo natural para ella.
— ¡Frente a mi amor, tales movimientos! ¡Trucos! ¡ESTRATEGIAS! ¡Simplemente resistencia inútil!
El hombre gritó a Emilia quien se deslizaba, llegando a máxima velocidad del primer paso hacia ella. En el siguiente momento, avanzó con un grito opresor, destrozando la niebla helada alrededor de Emilia. Pero para el momento en que los brazos invisibles atravesaron la niebla, el cuerpo de Emilia no podía ser encontrado por ningún lado.
Deslizándose por el hielo, Emilia estaba corriendo en círculos alrededor del hombre para que no pudiera apuntar. Él intentó perseguirla y ponerse delante de ella, pero nada de lo que intentó resultó en un acierto. Dispersando libremente hielo sobre el suelo, ella podía escapar a donde sea.
Y antes que los brazos invisibles pudieran golpearla, el confiable protector de Emilia completó su amarre envolvente.
— Entiendo que te enamores de mi preciada hija. Estoy muy orgullosa de ella. Pero no se permiten pestes.
— ¡¿Nn…?!
El instante en que Puck hizo su relajado comentario, gruesas paredes de hielo se levantaron, rodeando al hombre por sus cuatro lados. Con sus rutas de escape bloqueadas, los ojos del hombre se abrieron con asombro, dejándolo completamente indefenso.
Inmediatamente, las paredes de hielo dejaron salir un crujido cuando dispararon picos de las superficies interiores.
No había lugar al que escapar; un ataque letal sin previo aviso.
La presa atrapada sería empalada dentro de las paredes, congelada hasta la última gota de sangre, y rota en pedazos.
Era un ataque que encarnaba la inocente crueldad bajo la adorable superficie de Puck. Pero…
— ¡¡… Ingenuo!! ¡Ingenuo, ingenuo, ingenuo, ingenuo, ingenuo, s-s-s-sí!!
Un bramido se levantó desde dentro del confinamiento helado. En el siguiente instante, las paredes de hielo se rompieron en añicos con un sonido agudo. Los hielos convertidos en fragmentos resonaron mientras el hombre saltaba de ellos, ileso.
En el instante que fue bañado en espinas, creó una pared de fuerza invisible contra el interior de las paredes de hielo. Incapaz de soportar la presión interior, las paredes heladas habían sido rotas en pedazos.
— ¡Que simples trucos puedan derrotarme es absurdo! ¡Una prueba no es tan fácilmente…!
— ¡Eiiya!
— ¡¿… Kwaa?!
Sin embargo, cuando el hombre, orgulloso de su victoria, pisó el hielo, Emilia se lanzó desde su poderoso deslizamiento en una vuelta. La patada de Emilia, entregada sin ningún sonido, cayó en el indefenso plexo solar del hombre. La velocidad y la fuerza de la inesperada patada fueron de suficiente fuerza para sacar volando al hombre.
— Esta vez… ¡¿eh?!
Emilia procedió a golpear al hombre por donde iba a caer y desplegó su energía mágica, haciendo que flores heladas crecieran, pero el espectáculo que vio hizo que dudara de sus propios ojos.
Trazando un arco, el hombre al que había empujado se detuvo en medio del aire, volando en otra dirección. El movimiento no era natural, como si algo lo hubiera atrapado en el aire antes de lanzarlo en otra dirección.
— Usándolo de esa manera…
— ¡Ahh, el repudio del pensamiento es la esencia de Pereza! ¡Aplica! ¡Redirecciónate! ¡Reaprópiate aún más!
Cuando el hombre, bailando en el cielo, estiró un brazo hacia ella, Emilia instantáneamente formó un pilar de hielo, dirigiéndolo hacia su oponente. Pero cuando el pilar helado voló hacia el hombre, golpeó algo y se rompió, fallando en alcanzarlo.
Al contrario, con la fuerza opresiva viniendo del hombre sin desgastarse, Emilia se deslizó por el suelo, avanzando, y procedió a usar la inercia de su deslizamiento para saltar en el aire.
— …
Con ambos levantándose en el aire, Emilia y el hombre intercambiaron miradas.
La locura se encontró con justa indignación, y una vez más, fue Emilia quien dio el primer golpe. Las siguientes cosas que creó fueron múltiples discos de hielo que lanzó hacia el hombre, enviándolos a través del aire de manera curvada
Varado en medio del aire, el hombre no podía evadir los discos helados rodeándolo por arriba, abajo, izquierda y derecha.
— ¡¡Sí, sí, sí, sí, sí, sí…!
Sin embargo, el hombre evadió los discos helados voladores, moviéndose antinaturalmente a través del más absurdo de los métodos. Él saltó impredeciblemente en el cielo, y aunque estaba dando vueltas incontrolablemente, el hombre escapó de los discos, gritando de júbilo.
— ¿Qué fue… eso?
— ¡ESTO es amor!
Cuando los espeluznantes movimientos hicieron que Emilia exclamara, el hombre respondió con algo que no era una respuesta. Su feroz deseo de devolver el favor se transmutó en una sed de sangre tan aguda que hizo que escalofríos pasaran por la pálida piel de Emilia.
La combatividad del hombre era más que un rival para la cautela de Emilia. Él derramó su hostilidad en las manos que juntó fuertemente.
— ¡Se bautizada por Su favor, el símbolo de mi amor! ¡¡Prepárate para someterte al juicio!!
— ¡…!
Cuando Emilia sintió la niebla helada ser destruida, su cara se puso rígida por primera vez en la batalla. Ese era el resultado de detectar la amenaza invisible desatada sobre ella por todos sus lados, negándole cualquier forma de escape.
Ella estaba en el aire, incapaz de moverse libremente. El golpe difícil de evadir era verdaderamente una retribución por el ataque anterior.
— …
Y entonces el centro del pecho de Emilia fue empalado, brutalmente atravesándola.
El poder destructivo le atravesó el pecho. Los ojos del hombre se hincharon ante el resultado, la herida era tan profunda que podía ver a través del otro lado.
— ¡Este es el resultado de Su favor! ¡El fruto de mi amor! ¡La prueba de que la Bruja responde a mi amor! ¡Pero no hay motivo de desesperación! ¡Incluso si lo que está adentro se pierde, el recipiente es nuestro para…!
— ¡Eiiya!
— ¡¿… Kuwaa?!
La declaración de victoria del hombre fue interrumpida por una patada. El golpe por atrás envió su cuerpo a volar.
Más allá de la fuerza de la patada en el punto ciego del hombre, completamente inesperada desde su punto de vista, él no tenía idea de lo que había pasado. Frente a él estaba Emilia, con Puck en su hombro, juntado sus patas sin ningún tipo de sarcasmo.
En ese instante, la estatua de hielo de Emilia atravesada por el pecho se hizo polvo. Incluso la luz había sido afinada para crear a una falsa Emilia que se veía igual que la verdadera.
— Eso no es bueno, distraerte en medio de la pelea, recibirás un puñetazo, ¿sabes?
El hombre que había pateado al cielo, dando vueltas y vueltas, no tuvo tiempo para orientarse. Había caído en la trampa de la falsa Emilia de Puck, directamente, exponiendo su desprotegida espalda.
Y con eso preparando el escenario, Emilia no podía fallar.
— No escaparás esta vez.
— ¡…!
El hombre estaba cayendo hacia abajo debido a la patada cuando sus brazos y piernas fueron enterrados en esposas de hielo. Ya no era capaz de moverse, ni capaz de resistirse, y el golpe de Emilia ya estaba preparado completamente.
El hombre cayó al suelo; sus miembros congelados clavaron su cuerpo ahí. En medio del aire, Emilia procedió a caer directamente hacia abajo, apuntando justamente al medio del torso del hombre.
Los ojos del hombre se abrieron mientras la distancia se cerraba. Entonces se rio de Emilia quien se acercaba rápidamente.
— Ahh. ¡Esto es verdaderamente diligente!
— Gracias, ¡ahora muere apropiadamente!
Descendiendo directamente hacia abajo, Emilia empujó la palma de la mano en el torso del hombre que reía.
La fuerza hizo que sus huesos crujiesen. El hombre dejó salir un llanto adolorido, aturdido por el golpe. Pero el llanto solo duró un instante.
En el siguiente instante, el lugar tocado por su palma empezó a congelarse. No solo sus miembros, sino el cuerpo completo del hombre empezó a pintarse de blanco, congelándose hasta el núcleo.
— …
Incapaz incluso de levantar un grito de muerte, el hombre se convirtió en parte de una flor de hielo completamente florecida y pereció.
Así es como la batalla entre el Emilia y el hombre fue decidida.
Parte 3
Observando el resultado de la batalla, Subaru estaba clavado en el sitio, incapaz de hacer un sonido.
— …
Abrumador no era suficiente para expresarlo. Desde el inicio hasta el final, Emilia se había enfrentado al enemigo, logrando espléndidamente derribar a la última Pereza.
— ¿Ves? Es justo como dije, meow.
En lugar del aturdido Subaru, Ferris, parado a su lado, expresó admiración por la batalla de Emilia. Su magia básica de curación había cerrado las heridas del dragón terrestre; ahora extendió una mano para curar a Subaru.
El toque de sus delgados dedos hizo que Subaru se hiciera consciente del dolor de sus propias heridas una vez más. Tenía incontables moretones y cortes por todo su cuerpo; en particular, el lado derecho de su cuerpo realmente dolía. Había recibido un golpe duro cuando Patlash y él fueron perseguidos por el bosque.
— Ah, Subaru… ¿no te duele mucho? Tu tobillo, tu hombro…
— ¡¿Dónde está tu trato con los pacientes?! ¡¡Haz que me distraiga con partes que no duelen o algo!!
— Ahh, esto puede ser muy malo. Puede que mueras por esto, meow…
Cuando Subaru hizo una grandiosa demostración de dolor, Ferris burlonamente pinchó sus costillas. Cuando su mano se retiró, Subaru suspiró mientras veía a Emilia una vez más.
No estaba claro lo que Emilia sentía acerca de la muerte del loco. Pero había un goteo en su pálida mejilla; Subaru vio una brillante lágrima caer por ella.
Debió haber dolido su espíritu por quitarle la vida a otra persona. Si era así, ese era el pecado de Subaru, era su incapacidad la que había juntado a Emilia y al Culto.
— …
Sin embargo, Emilia se vio sorprendida por la lágrima en su cara, rápidamente limpiándola. Quizás el espíritu en su hombro le había dicho algo, Emilia frunció el ceño con una mirada conflictiva.
Ella no sabía por qué había derramado una lágrima. Así es como lo veía Subaru.
— ¿…?
Mientras Subaru miraba a Emilia, repentinamente notó emociones profundas creciendo en su pecho. Los múltiples pensamientos hacia ella parecían emociones separadas y extrañas.
Por alguna misteriosa razón, tenía la profunda necesidad de rascarse el cerebro. Casi como si…
— Vaya, vaya, todos son muy apresurados.
Ferris, escuchando gritos de batalla en la distancia ahora por toda la villa, puso una sonrisa tensa mientras hablaba. Ahora que Emilia había derrotado a la última Pereza, la batalla estaba cerca de concluir. Los Cultistas de la Bruja que peleaban en cada esquina del pueblo habían sido derrotados en gran medida, y gritos de victoria llenaban el cielo.
Los Colmillos de Hierro eran particularmente ruidosos, pero no fue solo los hombres-bestia que la victoria salió a la superficie. Los caballeros que habían peleado y sobrevivido levantaron sus espaldas, dejando escapar gritos también.
Para Ferris, un sanador, la batalla real había empezado ahora, ya que el número de heridos, y el número de heridos que podían ser devueltos a la salud, descansaba en su habilidad.
Por supuesto, echar agua fría sobre sus camaradas cuando ellos hervían de victoria era lo único que no podía hacer, pero…
— Ferris.
— Sí, sí, Ferris a su servic… er, ¡¿Viejo Wil?!
Cuando lo llamaron, Ferris se dio la vuelta con un saludo despreocupado, pero fue sorprendido por quien era el que hablaba. Detrás de él estaba Wilhelm, respirando furiosamente mientras arrastraba su cuerpo medio ensangrentado. Las graves quemaduras e incontables cortes en él verdaderamente justificaban la palabra medio vivo.
— ¡Espera…! ¡No puedes caminar con esas heridas! ¡Si no te recuestas y te curo ahora mismo…!
— Puedo esperar. Más importante, hay algo crucial que debo decir.
— ¡Puede que mueras, ¿sabes?! ¡No me digas que es más importante que tu vi…!
— Incluso así, debo hablar ahora. ¿Dónde está el señor Subaru?
En contraste con su nivel de lesión, la voz de Wilhelm estaba llena de vigor y determinación. Él habría caído en el lugar, si no fuera por voluntad pura.
Ambos sorprendidos y exasperados por el hecho, Ferris inmediatamente miró hacia atrás y dijo—: ¿Subaru? Está justo aq…
Él debía estar enraizado en el lugar, divagando y preguntándose qué debía decirle a Emilia.
Pero, aun así…
— ¿… Subaru?
Cuando Ferris miró atrás, Subaru Natsuki no estaba en ninguna parte que sus ojos pudieran ver.
Parte 4
Agarrando su cabeza, atravesó los matorrales, corriendo cada vez más profundo en el bosque.
Tenía que llegar lo más lejos que pudiera, lo más lejos que alcanzara, lo más humanamente posible; lejos del pueblo, lejos de la plaza, lejos de sus amigos… y lejos de Emilia.
— ¡Haa, hu… haa!
Sin aliento, corrió con seriedad y desesperación a través de la pobre base del bosque. El sudor estaba en sus ojos, y le dolía el corazón como si saliera de su boca, pero no podía molestarse en preocuparse.
La imagen de una chica de cabello plateado que se apartó de él fue quemada en la parte posterior de sus párpados. Ella se voltearía, sus ojos se encontrarían y hablarían palabras de reunión, pero ese era un momento que ya no podía aceptar.
No era que le avergonzara encontrarse con su rostro, ni era timidez de ningún tipo. Tenía una razón diferente.
Una razón terrible y abominable.
— …
— Subaru, ¿a dónde vas?
— ¡¿…?!
Subaru se había dirigido hacia las profundidades deshabitadas del bosque, y aun así alguien lo había llamado. Él se detuvo; sus ojos se encontraron, mirando la figura esbelta con asombro.
Era un joven apuesto, con el pelo corto, de color púrpura claro y una mirada de elegancia y refinamiento: Julius Juukulius.
Julius, limpiando su uniforme manchado de sangre con una manga, puso una mano contra un gran árbol a su lado mientras miraba a Subaru.
— Me alegra que estés a salvo… pero, ¿qué pasó? Escucho gritos de victoria desde el pueblo. Si estás aquí así, esa Pereza debe haber sido asesinada. Y, sin embargo, ¿por qué estás aquí?
— …
— Si algo te preocupa, por favor, habla de ello. Después de todo eso, somos camaradas contra viento y marea.
Peinándose el cabello desaliñado a mano, Julius habló pacientemente con el rígido Subaru. Tal como había dicho, Subaru aún podía escuchar las voces de sus camaradas desde la dirección de la aldea.
Todavía estaban lo suficientemente cerca como para poder oírlos, a pesar de que necesitaba estar más lejos, mucho más lejos…
Después de todo, si no se alejaba más…
— ¿Subaru?
Julius frunció el ceño ante el persistente silencio de Subaru, sin decir nada. Sintiendo que algo estaba mal, el caballero dio un paso adelante, acercándose con preocupación en sus ojos. Era la mirada de preocupación que uno daba a los enfermos o heridos.
Sin embargo, no era su cuerpo el problema. La curación sin lujos de Ferris le permitió moverse sin ninguna dificultad.
Por eso estaba usando esa carne al máximo.
— Suba…
— Julius, aléjate de… ¡¡Pero es DEMASIADO tarde!!
— ¡¿…?!
Desesperadamente, Subaru resistió con todo su cuerpo y alma, logrando restringirlo parcialmente. Pero incluso las fragmentadas y cortadas palabras hicieron que el caballero instantáneamente mantuviera la distancia para evitar el peligro.
“Subaru” levantó un brazo, balanceándolo en el aire, e inclinó su cabeza insatisfecho, en un ángulo de noventa grados, directamente al lado.
— ¡Una fina reacción, sí! Aunque esta carne se resista, evadiste BIEN. ¡Eres verdaderamente, verdaderamente, verdaderamente una persona diligente! Cuanta mayor es la pena…
— Tuve un mal presentimiento cuando fui repentinamente expulsado del cuerpo de Subaru.
En una rodilla, con sable de caballería sacado, Julius murmuró con frustración. Emociones complejas se arremolinaban en sus ojos amarillos: ira, arrepentimiento e inagotable hostilidad y vacilación.
Al ver la vacilación de sus ojos, “Subaru” cuadró los hombros en señal de aprobación.
— ¡Más prometedor! ¡La forma en que eres, piensas, vacilas, es una prueba de tu diligencia! Lo único que ensució fue tu base, alma sucia…
— En verdad, es él quien ha sido mancillado por algo bajo y sucio. En otras palabras, tú…
El odio loco y el odio mezclado con la ira justa chocaron cuando Julius y “Subaru” se miraron el uno al otro, sus emociones feroces en los polos opuestos. Y entonces…
— ¡Julius! ¡Subaru!
Con un gran sonido de pies corriendo, una voz aguda intervino, cruzando los árboles. Apareció un dragón terrestre negro azabache, levantando una nube de tierra, y sobre su espalda viajaban Ferris y Wilhelm.
Encima del dragón, los ojos de Ferris se abrieron cuando vio a Julius y a “Subaru” enfrentándose. Wilhelm saltó del dragón, parándose al lado de Julius. Luego se volteó hacia “Subaru” con una mirada seria en sus ojos.
— Señor Subaru, Señor Subaru…
— Maestro Wilhelm, ese no es Subaru.
Escuchando la débil respuesta de Julius, Wilhelm irradió hostilidad, apretando sus dientes lo suficiente para hacerlos sonar.
La atmósfera se tensó. Sus caras se contorsionaron: Ferris con preocupación, Julius con ira justa, Wilhelm con feroz emoción. “Subaru” era el único que estaba divirtiéndose, aplaudiendo con sus manos cuando una sonrisa loca apareció en él.
Y entonces…
— Ahora que están reunidos, permítanme presentarme de nuevo… Yo soy el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales confiado con Pereza…
Él inclinó su cabeza noventa grados, “Subaru” abrió la parte delantera de su chaqueta, y el loco se echó a reír a carcajadas.
— ¡¡Petelgeuse Romanée-Conti!!
Así dio su nombre.
Parte 5
Había estado mal. Subaru había estado equivocado. Subaru había fallado en entender la cosa más importante de su enemigo.
Él había estado equivocado sobre la parte más malvada e importante de Petelgeuse Romanée-Conti.
El Arzobispo de la Pereza del Culto de la Bruja no eran múltiples seres llevando el nombre de diez dedos.
Era una única entidad espiritual llamada Petelgeuse, vinculándole a sí mismo con la carne de otros.
