SS - La nación del dragón / Crónica de la búsqueda del niño perdido (4)
Volumen 29 SS
La nación del dragón / Crónica de la búsqueda del niño perdido (4)
Parte 1
[???: Vaya, nunca se me cruzó por la cabeza que mi hijo estuviera involucrado en la Selección Real.]
[Emilia: Lamento tomarlo por sorpresa. Pero es cierto. Otto siempre está sacándonos de varios apuros. ¿No es así?]
Mazeran, un hombre de bigote fino, habló impresionado, a lo que Emilia respondió para después solicitar la corroboración de sus compañeros.
[???: Correcto.]
Un hombre de ojos heterocrómicos acudió cabeceando al llamado de Emilia. Su figura estaba cubierta por un traje elegante y bien entallado. "Señor" continuó el hombre, mirando a Mazeran
[Roswaal: Como dijo la señorita Emilia, su hijo nos brinda inestimable asistencia cada día~aa. Y a pesar de ello, hemos sido muy descorteses al no tomarnos un tiempo para venir a saludarlos forma~almente.]
[Mazeran: Oh, para nada. No tienen por qué disculparse. Si mi inexperto hijo les sirve, siéntase libres de usarlo como deseen. Seguramente, él también se sentirá honrado. ¿Verdad?]
[Otto: ¡¿Cómo quieres que asienta a algo como eso?!]
El gran estruendo de una tercera voz cortó la conversación amena de los hombres.
El grito irreflexivo atrajo todas las miradas hacia el joven que estaba jadeando y moviendo los hombros de arriba a abajo: Otto.
[Otto: Ups.]
Él se puso una mano en la boca enseguida, dándose cuenta de que acababa de arruinar el ambiente.
[???: Oh, cielos, cálmate. No seas así, Otto. Es una falta de respeto para la señorita Emilia y el margrave Mathers.]
[Otto: Pero, mamá…]
[???: Disculpen la inquietud de mi hijo. Irónicamente, de pequeño solía ser un niño muy callado; no sé qué lo llevó a cambiar. Cuánto lo siento. La incomodidad en la cara de Otto contrastaba con la serenidad que rebosaba la mujer que hizo ese comentario.
Tras servir té a los visitantes que descansaban en el sofá de la sala, la mujer se sentó al lado de Mazeran con total naturalidad.
Ahí estaba la pareja perfecta: Mazeran y Framir, el señor y la señora Suwen.
Cuando miró sus facciones y porte gentiles, más detalles como sus ojos, Emilia quedó impresionada.
[Emilia: Eres su viva estampa, Otto. Interesante que seas igual a tu mamá.]
[Roswaal: Pero el color de ojos y cabello son herencia de su padre… Ya veo, conque estos son tus orígenes, Otto.]
[Otto: Lo peor es que la señorita Emilia no lo dijo con malicia…]
[Emilia: ¿Eh? ¿Dije algo malo?]
Los ojos de Emilia se abrieron de confusión al oír la queja de Otto. "No se preocupe", pensó Otto sin decirlo, sellando la respuesta dentro de su mente.
Este tipo de cosas ocurrían a veces, cuando hablaba con él. Aun así, era prueba de que Otto, siendo tan inteligente, muy seguido se mortificaba por Emilia y el resto de la facción.
[Emilia: Otto, deja que me ocupe de tus problemas de vez en cuando. No sé si puedo ayudarte, pero siempre intento hacerlo.]
[Otto: … Entiendo. Muchas gracias. Créame que jamás he dudado de eso.]
A pesar de cuán insistente era Emilia, Otto reaccionó cabeceando, sin ofenderse. Satisfecha, Emilia se pasó la mano por el pecho, y enseguida la expresión de Otto se tornó amarga.
Tal amargura no surgió por Emilia, sino porque los dos Suwen, en otras palabras, sus propios padres, estaban observándolos dialogar.
[Otto: Papá, mamá, ¿por qué esas caras?]
[Mazeran: Deja de verme con esos ojos desconfiados. ¿Te crees comerciante veterano o algo?]
[Otto: ¡Disculpa, no soy veterano, lo admito, pero comerciante sí!]
[Framir: Oye, no grites. Ambos estamos aliviados de ver que te has convertido en un hombre tan espléndido y trabajador. Aunque hayas abandonado tu camino como mercader.]
[Otto: Uuugh…]
Ver a Otto sonrojado y apretando los dientes fue una experiencia fresca para Emilia.
Estaba acostumbrada a oírlo clamar en voz alta, más daba un aire diferente cuando lo hacía con sus padres. Cuando hablaba con Subaru o Garfiel tenía una actitud distinta, quizás más simple. O dicho con más precisión:
[Roswaal: Parece que, por más que crezcan, los niños serán niños por siempre frente a sus padre~ees.]
[Emilia: Ah, sí. Eso es mu~uuy similar a lo que estaba pensando.]
Emilia dio un aplauso y una sonrisa en respuesta a su acompañante. La frustración se hizo aún más evidente en el rostro de Otto, mientras que en los de sus padres aparecían sonrisas alegres.
No tomó mucho tiempo para que Emilia se hallara cautivada por la familia de Otto.
Sin embargo…
[Roswaal: Fue agradable charlar con usted, pero, si soy honesto, no hemos venido aquí con su hijo solo para saluda~aar. ¿Le importaría escuchar nuestra pequeña pero complicada petició~óón?]
En cuanto el acompañante, Roswaal L. Mathers, abordó el tema, Mazeran Suwen, jefe de la Compañía Suwen, abandonó su postura de padre para adoptar una de comerciante.
Parte 2
[Garfiel: Listo, no le volverán a dar ganas d' matar a Otto después del susto qu' le metimos.]
[Ram: O más bien, gracias a que Ram lo resolvió con su gran elocuencia.]
[Petra: Mi hermana Ram y Garfiel lo hicieron genial, de verdad.]
Petra dio su reporte con entusiasmo infantil.
"Qué bueno" dijo Emilia, aliviada.
Se encontraban en un cuarto de la casa de los Suwen, acondicionado para alojar a los huéspedes. Emilia recibió el reporte de sus otros tres acompañantes, quienes habían estado ausentes durante la discusión con los Suwen.
A Ram, Garfiel y Petra se les había asignado una tarea que cumplir en la Ciudad Comercial Piqtat. Y esa era…
[Ram: ¡Ja! No puedo creer que me hayan obligado a resolver los problemas de mujeres de Otto.]
[Garfiel: Pero Otto no va a poder pasar página oyendo eso. Yo digo qu' no e' su culpa… Tal vez e' por su suerte, su forma d'hablar o d'actuar, no sé.]
[Petra: Lo haces sonar como si se lo mereciera…]
Con una sonrisa incómoda, Petra escuchaba cómo Garfiel defendía al sujeto a la vez que intentaba mejorar el humor de Ram.
De todas formas, la historia probablemente coincidía con lo que Emilia había oído, así que, si debía elegir, estaba más de acuerdo con Garfiel. No creía que Otto tuviera la culpa.
[Emilia: A ver, esa mujer conocida de Otto se comprometió con varios hombres, y luego se enojó cuando Otto expuso su secreto… ¿Cierto?]
[Ram: … Pues, a grandes rasgos, no se equivoca. Aun así, creo que había una mejor manera de arreglarlo, así que Otto debió pensarlo mejor antes de hacerla enojar tanto como para contratar un asesino.]
[Emilia: Un asesino…]
Sujetándose los codos, Ram dio una respuesta que hizo temblar los hombros de Emilia.
Aquella mujer y el asesino eran la razón por la que, hasta ahora, Otto no había podido regresar a su hogar. De hecho, su reciente visita aún se mantenía en secreto.
No obstante…
[Petra: ¡Ya se solucionó! El nombre del amo resultó ser la clave.]
[Emilia: ¿El nombre de Roswaal? Ah, ya, porque es importante en el reino.]
[Petra: Sí, eso mismo. Si va a estar causando problemas a diario, entonces que al menos nos deje usar su nombre para una buena causa.]
La declaración de Petra exhibía orgullo y dignidad, así como su postura demostraba gran fortaleza. Emilia solo podía observar, maravillada, cuán ingeniosa se había vuelto la chica.
La colaboración de Petra también resultaba valiosa para ejecutar el plan para rescatar a Subaru.
[Emilia: En serio, muuuchas gracias, Petra.]
[Petra: T-tranquila, señorita Emilia. No necesita decir…]
[Emilia: Pero quiero decirlo. No solo a ti, sino también a Ram y Garfiel. Quiero darles las gracias a todos ustedes.]
Petra se alteró al ver a Emilia inclinada ante ella, pero Emilia sacudió la cabeza hacia los lados y procedió a inclinarse otra vez ante Ram y Garfiel.
[Emilia: Si no fuera por toda su ayuda, seguramente habría tropezado a medio camino y nunca hubiera encontrado la fuerza para levantarme. Y por eso…]
"¿Por eso nos agradece? ¿No será un poco pronto para eso?" —dijo Ram, interrumpiendo el discurso de Emilia y entrecerrando sus ojos rosados.
Emilia alzó las cejas al oír la firmeza en su tono.
"Bueno" —dijo Garfiel, chocando sus colmillos—
[Garfiel: No culpo a la señorita Emilia por sentirse así. Si la familia de Otto nos ayuda, tendremo' cómo entrar al imperio pa' salvar al capitán. Y estamo' cada vez má' cerca de lograrlo.]
[Emilia: Es cierto, pero…]
[Garfiel: Aun así, Ram podrá ser fría, pero no miente. Por ahora, dejemo' nuestras emociones a un lado, o d' seguro terminamo' como "Tarngen el Impaciente". ¿D'acuerdo?]
Garfiel mostró los colmillos con una sonrisa, y luego miró por turnos a Emilia y Ram. Al recibir esa mirada, Ram soltó un pequeño suspiro.
[Ram: Lo dices para quedar bien con Ram y la señorita Emilia, ¿verdad? Vaya insolencia. Qué desagradable.]
[Garfiel: ¡Oye, todavía que t' doy un buffeo!]
[Ram: "Buffeo"… Oh, has contraído el síndrome de Barusu. Qué pena, ojalá te cures pronto.]
[Garfiel: Grrr…]
El ataque despiadado de Ram le arrebató a Garfiel los ánimos. Viendo la escena lastimera, Emilia intentó buscar una manera de consolar a Garfiel.
[Petra: No pasa nada, amiga, déjalos ser.]
[Emilia: Petra… Pero es que me siento mal por Garfiel.]
[Petra: A Garf le gusta cuando mi hermana Ram lo trata de ese modo. De hecho, sería peor para él que lo interrumpieras… Ya quiero que Subaru regrese.]
[Emilia: … Entiendo, yo también lo espero.]
Petra susurró mientras tiraba de la manga de Emilia y contemplaba a Ram y Garfiel. Al percatarse de la faceta pueril y débil que mostraba la chica, a pesar de su espléndida madurez, Emilia cabeceó en silencio.
Ambas deseaban, igualmente, ver a Subaru sano y salvo en cuanto fuera posible.
[Petra: … Aunque creo que tu deseo es un poco diferente del mío, amiga.]
[Emilia: ¡¿Eh?! ¡Petra, ¿a qué viene eso?!]
Y una vez más, la picardía oculta dentro de Petra se manifestó para atormentar a Emilia sin misericordia alguna.
Parte 3
[Petra: Si no me equivoco, el amo y los demás todavía están negociando con los padres del señor Otto.]
[Emilia: Sí, probablemente. Solo espero que lleguen a un acuerdo pronto…]
Tras salir del animado cuarto en donde se hospedaba el grupo de Petra, Emilia entró a otro.
Al pasar al calmado lugar, se encontró con Frederica, quien portaba su uniforme de sirviente a pesar del viaje, y…
[Emilia: ¿Beatrice sigue descansando?]
[Frederica: Correcto. No ha dejado de descansar desde que llegamos. Según ella, así es como previene el uso excesivo de prana.]
[Emilia: Sí, está en… "ahorro de energía", creo que era.]
Emilia dirigió la vista hacia la cama que estaba al fondo del cuarto, donde dormía Beatrice. La niña había yacido ahí, sus párpados cerrados y contorneados por largas pestañas, durante la mayor parte del día, incluyendo el transcurso del viaje hasta Piqtat.
Sin embargo, no dormía por simple sueño…
[Frederica: La señorita Beatrice debe permanecer en reposo hasta que pueda reunirse con el señor Subaru.]
[Emilia: Claro, lo entiendo. Yo intenté preguntarles a mis espíritus menores, y Roswaal también estuvo investigando al respecto, pero resulta que no se puede hacer casi nada sin Subaru.]
El contrato entre un espíritu y su usuario les permitía intercambiar prana por medio de sus puertas.
Debido a su particular origen, Beatrice necesitaba estrictamente a su contratista, Subaru, para obtener el prana para preservarse a sí misma.
Por lo tanto, cuanto más se prolongará su separación, más alarmante se tornaba.
Mientras su falta de prana se agravaba, Beatrice dormía con el fin de combatir el agotamiento.
De ser posible encontrarle un reemplazo, con gusto se lo buscarían, pero…
[Frederica: Señorita Emilia, la señorita Beatrice no podrá descansar a gusto si la nota tan consternada.]
[Emilia: … Pues tienes razón. Beatrice es una niña muuuy amable.]
Ya que era imposible, no podían darse el lujo de dejar caer a Emilia y Beatrice, a la vez, en la desesperanza. Y si debía ser Emilia quien se mantuviera briosa, lo haría.
[Emilia: Ah, por cierto, ya volvieron Petra y los demás; ¿fuiste a recibirlos?]
[Frederica: Por supuesto, los recibí en cuanto regresaron. Debo admitir que, cuando escuché que Petra los acompañaría, me preocupé por que fuera a cometer algún acto imprudente…]
[Emilia: Dijo que el nombre de Roswaal fue la clave…]
[Frederica: También me he enterado. Vaya niña… Aun así, caigo en cuenta de que, probablemente, Ram habría sido incapaz de utilizar el nombre del amo de ese modo, por lo que Petra era la candidata más apta. Menos mal que Garf no perdió la paciencia, pues de lo contrario podría haber malogrado todo su progreso recurriendo a la violencia.]
[Emilia: Jeje. Vamos, Garfiel no es así de atrevido.]
Quizás debido a su cercanía como familia, Frederica valoraba a Garfiel de manera cariñosa pero severa. Dado que Garfiel aún tenía quince años a pesar de su apariencia, era, hasta cierto punto, natural que ella lo tratara como un niño.
No obstante, Petra y Garfiel solo se llevaban dos años de diferencia.
[Emilia: Cualquier joven se ve muuuy niño para gente como Beatrice y yo.]
[Frederica: … Bueno, señorita Emilia, tengo un punto de vista distinto al suyo. No se puede determinar quién es adulto y quién es niño solo con la edad.]
[Emilia: ¿…? ¿Entonces cómo…?]
Cuando Emilia intentó ahondar en los pensamientos de Frederica, escuchó algo.
[Beatrice: Cállense y dejen dormir en paz, de hecho.]
"¡Ah!" —exclamó Emilia, llevándose una mano a la boca, en cuanto oyó esa voz somnolienta.
Luego se acercó caminando a la cama y encontró la fuente.
[Emilia: Lo siento, Beatrice. ¿Te despertamos?]
[Beatrice: Lo hicieron, supongo… Más les vale no echar a perder el esfuerzo de Betty, de hecho.]
[Frederica: Una disculpa, señorita Beatrice. No debí ser tan despistada…]
Frederica se disculpó con las mejillas rojas de vergüenza.
"Está bien, pero ten más cuidado, supongo" —repuso Beatrice desde la cama y, tras un parpadeo de sus ojos redondos, continuó:
[Beatrice: Asumo que ya están en la casa de Otto discutiendo, de hecho.]
[Emilia: Sí, justo ahí estamos. Roswaal y Otto se están encargando de hablar por nosotros.]
[Beatrice: … Estoy segura de que Roswaal hallará la manera de convencerlos, supongo. Después de todo, ese hombre no puede permitirse perder a Subaru, de hecho. Pero…]
[Emilia: El imperio es demasiado grande, lo sé. Por eso también nos apoyará Anastasia.]
Incluso si el grupo de Emilia lograra entrar al Imperio de Vollachia, la ansiedad de Beatrice no iba a disiparse fácilmente.
Tendrían que rastrear los movimientos de Subaru, y por ende de Rem, en un imperio de extensión mucho mayor que el reino de Lugunica. Eso no sería una tarea nada fácil.
Por eso, Anastasia había prometido brindarles su colaboración de principio a fin en la búsqueda de Subaru.
Mientras que Emilia planeaba pasar al imperio a través de Piqtat, el otro grupo ideaba llegar a Vollachia vía la ciudad-Estado de Kararagi.
[Emilia: Aunque tampoco quiero causarle muuuchas molestias a Anastasia…]
[Beatrice: Pero es por Subaru, supongo.]
[Emilia: Sí. Cuando tengamos a Subaru, vayamos juntos a darles las gracias por todo.]
Una vez terminado todo, pretendía ir a expresar su gratitud con Subaru sano y salvo a su lado.
Y para ver semejante mañana, debía tomar prestadas las fuerzas de varios y seguir corriendo a toda velocidad hoy.
[Frederica: Señorita Beatrice, si se mantiene despierta…]
[Beatrice: Pues ya terminé, de hecho… Y ahora iré a soñar con Subaru un rato, supongo.]
[Emilia: Mm, que descanses. Me saludas a Subaru.]
"Bueno, de hecho" —respondió Beatrice, con los ojos cerrados, a la vez que se relajaban sus labios.
Acariciándole la frente a la niña, Emilia cabeceó hacia Frederica, y ambas salieron del cuarto.
Después, inclinando su espalda contra la puerta, Emilia cerró sus ojos violetas con fuerza.
[Emilia: Espéranos, Subaru… Muy pronto estarás con nosotros.]
Y así, aunque Subaru no estaba aquí, ella le dedicó esas palabras, para dejar claro que no iba a parar hasta cumplir su ferviente deseo de tenerlo de vuelta en la facción a la que pertenecía.
