INTERLUDIO: Una Charla Privada Bajo la Luna
INTERLUDIO:
Una Charla Privada Bajo la Luna
Había pasado medio día desde que Subaru y Emilia habían prometido salir juntos.
La suave voz del hombre contenía una elocuencia masculina producto de años de experiencia.
—En primer lugar~, debo darte las gracias por su servicio durante mi ausencia~. La situación se salvó gracias a tus esfuerzos~.
Su tono era despreocupado, pero su resonancia firme e inquebrantable hizo temblar los hombros de Ram.
—No merezco tales elogios. Además, al final fue resuelto por sus propias manos, Roswaal-sama…
—No me importa~. Incinerar mabestias dañinas en el bosque no es un gran gasto de tiempo~.
Roswaal hizo un gesto con la mano, como si se tratara de un asunto trivial.
Ram era muy consciente de que su afirmación no era falsa modestia, hipérbole o un alarde vacío. No pudo decir ni una palabra para refutarlo.
Hablaban en el estudio de Roswaal, en el piso superior de la mansión. Como siempre, en sus charlas nocturnas sólo participaban ellos dos.
—Dejando a un lado los acontecimientos pasados~, hablemos de algo más constructivo. Por ejemplo~, me pregunto qué será del joven Subaru a partir de ahora~.
—… Su cuerpo está ciertamente curado en gran parte. Beatrice-sama hizo muchas quejas, pero se esforzó al máximo para curarlo, así que…
—Me pregunto qué enfermedad la habrá aquejado~. La conozco desde hace tiempo~, y es la primera vez que la veo tan implicada. ¿Seguro que ella…? Ah, seguro que no~…
Roswaal cerró su ojo azul al descartar la implicación de sus propias palabras.
—De cualquier modo, si no fuera por Beatrice-sama, dudo que hubiéramos podido salvar a Subaru —dijo Ram fingiendo no oír la parte silenciosa del final, deseando no perturbar el proceso de pensamiento de su señor.
—Tal vez deberíamos llamar a eso la buena fortuna del joven Subaru~. De hecho, hay pocos sanadores más consumados que Beatrice~. Me avergüenza decir que sólo me especializo en infligir daño~.
Roswaal sacudió la cabeza y la inclinó un poco hacia un lado. Las comisuras de sus labios formaron una fina sonrisa. Era una expresión transparente y suave, del tipo que ocultaría perfectamente su placer o disgusto a cualquiera que no fuera él mismo.
—Sin embargo, supongo~, por tu declaración como prefacio, que su estado no es tan halagüeño~.
—Sí. Barusu volvió a forzar vitalidad en su puerta después de funcionar en seco dos veces en un corto período de tiempo. Además de eso, ha sido curado de heridas que amenazaban su vida, así que… me pregunto cómo de bien puede funcionar su puerta después de haber sido forzada a abrirse y maltratada de esta manera.
—¿Ese es el diagnóstico de Beatrice y el Gran Espíritu~?
—Sí.
Roswaal se cruzó de brazos y cerró los ojos mientras reflexionaba sobre el informe.
Dañar la puerta y, por tanto, la capacidad de utilizar el prana, era una aflicción fatal para cualquier usuario de magia. Roswaal, que ostentaba el título de mago de la corte, comprendió perfectamente el estado en que se encontraba Subaru.
—Aunque las puertas se curan de forma diferente para cada persona, llevaría años pase lo que pase. Se enfrentará a una elección muy difícil.
Ram asintió a la conclusión de Roswaal antes de expresar que el estado de Subaru era aún más grave.
—No se trata sólo de su puerta dañada, sino también de los restos de las maldiciones.
—… ¿El peligro de activación no había pasado?
—Los lanzadores… en este caso, los Wolgarm… han sido eliminados, así que no queda nadie que active las maldiciones… pero los ritos para ellas aún permanecen en el cuerpo de Barusu.
—Así que están entrelazadas con tal complejidad que incluso Beatrice no puede desentrañarlas~… Vaya, vaya, eso es una maldición en un sentido totalmente diferente~… Supongo que esto significa que debemos volver a recompensar su servicio~.
Aunque los ritos que quedaban en ausencia de sus lanzadores eran motivo de preocupación, no había esencialmente ningún peligro de que se activaran. Sin embargo, el cuerpo de Subaru había recibido los proyectiles que, en el peor de los casos, se habrían extendido a otros, no sólo a los que estaban a su servicio, sino también, lo que era más importante, a Emilia.
Como resultado, se había preservado la participación de Emilia en la selección real. Era, en todos los sentidos, un servicio que merecía una recompensa.
—Por cierto, Ram~… respecto al tema de las mabestias, ¿comprobaste lo que te pedí~? —preguntó Roswaal con una mirada mansa que era bastante rara ver en él, y que desconcertó bastante a Ram.
Esperó su respuesta mientras ella se tocaba la frente. Su dedo palpó la vieja herida bajo el tocado. Ram sintió el leve latido de la cicatriz mientras ella le informaba.
—Por lo que he determinado a partir de los cadáveres que quedan, las mabestias carecían todas de cuernos.
Roswaal exhaló ante la respuesta de Ram. Se recostó en su silla.
—Las mabestias que revise eran iguales~. Sin embargo, eso hace que esto sea algo mucho más grande que una cuestión de meras bestias nocivas, ¿no~?
—Una mabestia con su cuerno cortado obedecerá a quien se lo cortó. Eso significaría que algún tonto dirigió a las mabestias hacia su mansión o sus tierras en general, Roswaal-sama.
—Sin duda está relacionado con la selección real~. Como la invitación a la tierra de Garfiel~, esto ha interferido con nosotros considerablemente~.
Ram enarcó las cejas ante la invocación del conocido nombre.
—Dijo, ¿Gar… Garfiel?
Roswaal tenía una mirada conflictiva mientras se encogía de hombros. Su comportamiento era tranquilo, pero Ram era plenamente consciente de que no se trataba de un asunto menor. De hecho, era una batalla con pocas probabilidades de victoria. Necesitaban todas las cartas que pudieran añadir a su mano.
Ram sabía muy bien que ella era una de esas cartas. Su incapacidad para hacer otra cosa que ver a Roswaal luchar solo la irritaba.
—Volvamos al asunto que nos ocupa~. ¿Tiene alguna idea sobre el cabecilla que cortó los cuernos~?
—… Tentativamente. Pero el rastro ya se enfrió. Uno de los niños que Barusu y Rem supuestamente salvaron del bosque desapareció de la aldea al día siguiente.
Cuando preguntó por la niña con trenzas que habían salvado, le dijeron que todos los aldeanos afirmaban no conocerla. Según los niños, en algún momento formó parte de su grupo, pero no sabían cuándo.
Cuando insistió un poco más, le dijeron que esa niña fue la primera en llevar al cachorro de mabestia a la aldea, y que más tarde fue ella quien llevó a los niños con ella al bosque, más allá de la barrera. Estaba casi segura de que esa niña fue la cabecilla.
—Primero la Cazadora de Entrañas en la capital real, ahora el Usuario de Mabestias aquí. Ciertamente un extraño elenco de personajes.
—Sin embargo, no pueden superarle, no importa lo que le lancen, Roswaal-sama.
—Vaya, qué descaro el tuyo. Ven.
Cuando Roswaal sonrió y le hizo una seña con la mano, Ram cruzó el escritorio de ébano para situarse a su lado. Al hacerlo, Roswaal rodeó con el brazo el pequeño cuerpo de Ram y la subió a su regazo. Entonces…
—Porque no pude estar aquí anoche para ti, debe haber sido duro para ti~.
—Sé que está muy ocupado, Roswaal-sama. Aunque deje mis necesidades para más tarde…
—Ram, siempre te he dicho~…
Ram bajó los ojos cuando Roswaal le levantó la barbilla con un dedo, volviendo la cara hacia la suya con una sonrisa.
—Tú y Rem están entre esos seres preciados para mí~, tan pocos que puedo contarlos con una mano~. De hecho, si les hubiera ocurrido algún destino terrible en este incidente, no estoy seguro de poder contenerme~.
Su dedo permaneció en la barbilla de Ram mientras las dramáticas palabras que Roswaal le lanzaba ponían una mirada embelesada en su rostro. El calor pareció llenar los ojos de Ram mientras contemplaba a Roswaal de cerca.
—Para Roswaal-sama, Rem y yo somos…
—Sí, para mí, tú y Rem son mis preciosos, vitales e irremplazables…
A medida que sus palabras se amontonaban, también lo hacían sus sentimientos, mientras Roswaal contemplaba a Ram con su ojo amarillo, deteniéndose un breve instante…
—… peones.
Así habló Roswaal a Ram en estilo teatral.
Sus palabras no encerraban el menor atisbo de culpabilidad, pues estaba afirmando lo que consideraba pura verdad.
Y Ram, al oír su existencia descrita como la de un peón…
—… Sí.
… sus mejillas enrojecieron mientras asentía.
El comportamiento de Ram era perfectamente dócil y lleno de adoración mientras Roswaal la subía aún más a su regazo.
—Entonces~, ¿empezamos? Te has esforzado bastante, ¿verdad~? Estás bastante agotada, aunque te dije que te lo tomaras con calma~.
—Lo siento mucho… Por favor.
Ram se desató el tocado que cubría su cabello rosado mientras reconocía las palabras de Roswaal. Roswaal deslizó un dedo por su cabello hasta una débil cicatriz blanca en la parte superior de la frente.
… Era el último vestigio de su vida de niña prodigio entre el pueblo de los oni.
Roswaal pasó el dedo por la cicatriz como si fuera algo querido y maravilloso.
—… Qué las bendiciones de las estrellas caigan sobre ti.
Cuatro colores brillantes fluyeron por el brazo de Roswaal y convergieron en la punta de su dedo para convertirse en una luz blanca. La luz bajó por su dedo y se vertió en la cicatriz de Ram.
… La técnica para transferir prana directamente a otro exigía una habilidad excepcional.
Si la composición elemental del prana no estaba perfectamente equilibrada, el prana dañaría el cuerpo del receptor al convertirse de nuevo en energía. Era una «terapia» que Roswaal podía emplear porque estaba en sintonía con las cuatro principales afinidades del prana y era capaz de utilizarlas a un nivel muy alto.
Para los onis, los cuernos de la frente formaban el conducto por el que el prana entraba y salía del cuerpo. Sus cuernos, que funcionaban como puertas más fuertes y afinadas, eran la razón principal por la que los onis eran una raza poderosa.
Pero Ram había perdido su cuerno debido a factores externos, dejando su cuerpo incapaz de atraer prana o emitir poder como su cuerpo exigía, una pérdida tanto más grave cuanto que el cuerpo de Ram era de primer nivel, incluso para los estándares oni.
Abandonada a su suerte, su cuerpo se marchitaría. Para evitarlo, las charlas nocturnas en privado eran algo cotidiano.
Ram sintió que su cuerpo volvía a la vida cuando el prana penetró en ella a través de la cicatriz del cuerno.
—Ah, se me olvidaba algo. Hay algo más de lo que tengo que informarle, Roswaal-sama… —dijo de sopetón cuando se dejó deleitar por la dulce sensación de calor que llenaba su cuerpo desde dentro hacia fuera.
—¿Mm~? ¿Y qué sería eso~?
Roswaal continuó el tratamiento con un ojo cerrado mientras Ram se sumía en sus pensamientos durante un rato. Parecía no saber cómo expresarlo con exactitud.
—Rem se… enamoró de Barusu.
—¿Mm?
—Parece que Barusu… rozó todos los puntos débiles de Rem.
Rem era la hermana gemela menor. Como hermana mayor, Ram conocía muy bien el estado de ánimo de su hermana pequeña. Dicho de otro modo, sabía muy bien que no estaba en la naturaleza de Rem ser sincera consigo misma.
—Eso hizo Rem~, ¿verdad? Bueno, quizás no sea tan misterioso. Después de todo, ella no me sirve por lealtad, a diferencia de ti~.
Ram permaneció callada ante la valoración de su señor sobre su hermana menor, en silencioso acuerdo. A diferencia de Ram, que servía lealmente a Roswaal sin pedir nada a cambio, Rem lo consideraba una traición a sí misma.
Para Rem, Roswaal era en gran medida «el patrón de su hermana». Dado que su hermana era su propósito en la vida, el proceso de pensamiento de Rem nunca se extendió más allá de eso. Era esa línea de pensamiento la que hacía a Rem tan imprudente y temeraria cuando se trataba de defender a su comunidad; quítale los ojos de encima y eliminará a cualquiera que considere una amenaza para ella sin pensárselo dos veces.
Ram creía que Subaru se había salvado porque se ganó la confianza de Rem antes de que ella pudiera agredirle.
Por supuesto, dicho todo esto, Ram seguía considerando a Rem la hermana pequeña más linda de todo el mundo, alguien más importante que la propia Ram.
… Pero si alguien le preguntaba si Rem ocupaba el pedestal más alto de su corazón, Ram no podía limitarse a asentir con la cabeza.
—Independientemente de los sentimientos de Rem~, permanecerás firmemente en mis manos, Ram~. Donde tú vayas, Rem te seguirá. Verás, las cosas serán como antes. Nada cambiará~.
—… Supongo que sí, aunque ahora que hay una cosa preciosa más para Rem, la posibilidad de que actúe precipitadamente es aún mayor, podría decirse.
—Crucemos ese puente cuando lleguemos a él~. Después de todo, este es un trabajo importante para mañana~.
Mientras Roswaal bromeaba, la luz se desvaneció de su palma. El tratamiento había terminado.
Ram se sintió llena no sólo de vida, sino también de decepción cuando se bajó del regazo de Roswaal. Después de que Ram se levantara de su regazo, se levantó de la silla.
—Las cosas estarán más ocupadas de aquí en adelante~. Requerirá mucho trabajo~, pero cuento contigo y con Rem, ¿sí~?
—Como desee. Soy suya, Roswaal-sama, como lo he sido desde aquella noche ardiente.
Ram se agarró el dobladillo de la falda y dobló las rodillas en una perfecta reverencia cargada de devoción.
Roswaal tomó nota de su muestra de lealtad mientras cruzaba las manos detrás de él y se dirigía hacia la ventana. Miró a Ram, que le seguía, mientras abría la cortina.
Cuando levantó la vista hacia el cielo y la luna llena que flotaba en él, Roswaal entrecerró los ojos de extraño color.
—Debemos salir victoriosos en la selección real, pase lo que pase… por el bien de mi objetivo…
Mientras murmuraba, extendió el brazo, rodeó los hombros de Ram y tiró de ella para acercarla.
Capaz de sentir el calor de su alto cuerpo por segunda vez, Ram cerró los ojos y se inclinó hacia él.
Escuchó la voz del hombre que estaba a su lado, su amo y señor, el hombre al que había entregado su alma.
—… Para el día en que mate al Dragón.
<FIN>