Sección 14
Sección 14
Los días pasaron entre dudas y sospechas, hasta que por fin llegó ese día.
——Nee-sama, buenos días. Hoy es una mañana muy especial.
Una voz adorable fue lo primero que llegó a los oídos de Ram, quien aún yacía en la cama.
Al abrir lentamente los ojos, notó la brillante luz matutina que entraba por la ventana, ya que las cortinas estaban descorridas. Y entonces, en medio de la habitación iluminada, distinguió la figura de Rem, inclinada hacia ella con una sonrisa.
…Cinco minutos más.
—No puede ser, Nee-sama. Hoy no hay prórrogas. Vamos, es hora de levantarse.
—Qué cruel. Mi dulce Rem siendo tan estricta... Hoy me declararé en huelga de cama.
—¡Nee-sama...! —La voz de Rem se quebró ligeramente.
—Es broma. Vamos, Rem, ayúdame a cambiarme.
Ram resistió el intento de Rem de levantarla tirando de sus brazos. Sin embargo, en el momento en que Rem emitió un leve sonido de decepción, Ram se activó como si le hubieran dado a un interruptor.
Siguió la rutina de siempre: le limpiaron el rostro con una toalla húmeda y caliente, se quitó el camisón para ponerse su uniforme, se arregló el cabello y, tras una última mirada al espejo de cuerpo entero, estuvo lista.
—Perfecta, ¿verdad?
—Sí, como siempre. Estoy orgullosa de usted.
Contentísima con la respuesta de su hermana, Ram echó un vistazo a su perfil. Al ver a Rem tan animada, casi al borde del tarareo, Ram contuvo las palabras que estaban a punto de escaparle.
Una vez fuera de la habitación, las hermanas se dirigieron a la entrada principal de la mansión. Allí solían reunirse con Subaru para repasar los planes del día. Era su rutina habitual.
Sin embargo, hoy fue distinto...
—Barusu no está. Supongo que se quedó dormido.
—¿Eh? No puede ser, Subaru-kun nunca llegaría tarde.
Los pasos de Rem resonaron en la entrada vacía mientras objetaba en voz baja. Sin embargo, a los oídos de Ram, esa objeción sonó extrañamente poco convincente.
—¿Rem?
—Hmm, hmm... no, Nee-sama, déjelo en mis manos. Subaru-kun definitivamente... está por aquí en algún lado. Snif, snif...
Rem detuvo a Ram con una mano, entrecerró los ojos y comenzó a avanzar mientras olfateaba con determinación—y cierta ternura.
Los oni sí desarrollaban un sentido del olfato superior al promedio, pero el de Ram, al menos, no era lo suficientemente agudo como para rastrear el aroma específico de una persona. En el fondo, esperaba que Rem estuviera fingiendo.
Dejando a un lado las esperanzas de Ram, el lugar al que llegó Rem tras su rastreo fue el comedor.
— Nee-sama, parece que Subaru-kun está aquí. ¿Qué deberíamos hacer?
—Podemos llamarlo desde aquí.
—¡No! ¡No podemos! Subaru-kun tiene muy mal oído, así que quizá ni la escuche. En este caso, ¡lo mejor es que usted entre directamente!
Rem le cedió el paso a Ram mientras decía “Adelante”, guiándola hacia la puerta del comedor. Aunque se sintió un poco abrumada por la actitud tan insistente de su hermana, Ram resopló levemente antes de llegar a la puerta.
Como se ha dicho, los oni poseen un olfato superior. Ciertamente no era tan preciso como el de un animal, pero superaba con creces al humano.
Y así, el sentido del olfato de Ram—agudo en comparación con el humano—captó un olor ligeramente dulce y cálido que provenía del interior del comedor.
—Nee-sama.
Al mirar hacia atrás, vio a Rem con los puños apretados y una expresión de anticipación imposible de contener. Si tuviera cola, la estaría moviendo de un lado a otro frenéticamente.
No podía defraudar esas expectativas. Ram, mostrando una escena poco común, elevó una oración al cielo—tanto por esa verdad como por su sentido del deber como hermana mayor.
—Rezó, pues en el fondo ella misma había deseado con fervor que Emilia tuviera esa ·habilidad para actuar” para ella.
—Barusu, ¿estás ahí?
Hablando con naturalidad, Ram giró el pomo y abrió la puerta. Al otro lado, entre lo que se vislumbraba, distinguió a alguien de pie... y entonces, en el instante siguiente, sucedió.
—¡Feliz cumpleaños!
Una voz gritó con fuerza, y al mismo tiempo estalló una explosión de confeti, acompañada de un sonido como de aire comprimido. La escena le resultaba familiar. Ram entrecerró los ojos. Y entonces...
—Jajaja, ¿qué te parece, eh? Seguro que te llevaste una sorpr—
Justo al lado de Subaru, quien reía triunfante, una esfera de hierro con púas atravesó el aire con tremenda fuerza. El arma peligrosa y giratoria rozó a Subaru por muy poco, y solo el sonido de las cadenas retorciéndose resonó con fuerza por toda la mansión en aquella mañana.
—¡L-lo siento, Subaru-kun! ¡Hubo un ruido fuerte de repente y yo solo... reaccioné!
—...
Rem recuperó la esfera de hierro, que había lanzado por reflejo, y corrió hacia Subaru, quien se había quedado petrificado. Subaru se palpó el cuerpo y, tras confirmar que estaba intacto, balbuceó:
—C-casi... muero ahí... ¿verdad...?
—Se me olvidó decírtelo: si pruebas esos petardos con Rem, hasta podrías salir hecho añicos por esta chica si piensa que es un ataque sorpresa.
—¡¿y no podías encargarte de esa bomba de tiempo ANTES, por favor?!
En respuesta al comentario despreocupado de Ram, la voz de Subaru chilló mientras temblaba por el miedo a haber estado a punto de morir. A su lado, Ram se disculpaba sinceramente, pero Subaru sintió que la lección había sido valiosa, aunque dura.
Un poco querría que Ram se pusiera en su lugar, pensó, considerando cómo ella había seguido alimentando sus sospechas hasta ese punto.
—Entonces, ¿esto fue algún tipo de espectáculo adicional?
—¡No es "adicional"! ¡Entiendes la idea, ¿no?! Si no es suficiente, ¡aquí viene el as bajo la manga! ¡Emilia-tan, ahora!
—¡Déjamelo a mí!
Subaru chasqueó los dedos. Al oír la señal, Emilia, que esperaba en el comedor, se hinchó de orgullo. Extendiendo sus gráciles dedos hacia el techo, exclamó:
—¡Puck!
—De acuerdo, Lia. Todavía es de mañana y tengo algo de sueño, ¡pero vamos a hacerlo con energía!
La luz que se reunía tomó forma, y un espíritu gatuno apareció en las yemas de los dedos de Emilia. Y luego, la persona y el animal asienten entre sí, y la luz transmitida cubrió completamente el techo del comedor. Esa luz se aclara. Luego había—
—¡Decoraciones de hielo!
—Yo hice los diseños. El trabajo interior con hielo también quedó genial, pero ¿qué tal si echas un vistazo arriba?
—¡...! Nee-sama, ¿podría ser... una imagen de usted y de mí?
El comedor, envuelto en aquella luz, ahora exhibía varias creaciones decorativas formadas con hielo. Pero lo que destacaba de manera imponente era una pintura helada que ocupaba todo el techo.
El sombreado se logró aprovechando las irregularidades del hielo, y la imagen reproducida era el retrato de dos hermanas.
—De un solo vistazo, se podía reconocer a Ram y Rem, acurrucadas juntas.
—Esta es una fiesta de cumpleaños para Ram y para Rem, por parte de Emilia-tan, de todos en la mansión... y mía.
—Así es. Trabajamos realmente duro para este día.
—¡Es cierto! Esta es la fiesta de cumpleaños de Nee-sama y mía... ¡¿qué?! ¿T-también es la mía?
Subaru y Emilia se hincharon de orgullo, mientras que Rem, que casi había asentido, se quedó boquiabierta al darse cuenta. Parecía que no había captado correctamente la situación. Probablemente, a Rem le habían hecho creer que la fiesta era solo para Ram, para evitar su tendencia a la modestia.
Ram tuvo pensamientos sobre la honestidad de su hermana—que ni siquiera lo había notado—y sobre el comportamiento atroz de Subaru.
Tenía pensamientos, y sin embargo...
—Ah...
Incluso teniéndolos, las palabras no salían.
—Vaya, vayaaaa, esto ha salido mejor de lo que esperáaaaaba.
Desde atrás, una gran palma se posó suavemente sobre el hombro de Ram, quien permanecía en silencio. Al volverse, sintiendo esa calidez, se encontró con el rostro de un hombre que le hacía palpitar el corazón sin importar cuántas veces lo viera.
Él sonrió, como si pudiera ver a través de todos los sentimientos que llenaban el pecho de Ram, y dijo:
—Fue difícil mantener el secreto hasta hoy. Peeero, valió la pena al ver la expresión que has puesto ahora mismo. ¿No crees?
—¡Sí, lo fue! No se ve a Ram atónita tan a menudo. Fue difícil, pero al ver el resultado, todos los problemas valieron la pen...
Ram no dejó terminar la frase. Con un movimiento rápido, lanzó un petardo directo a la cara triunfal de Subaru.
—¡I-Imposible...! ¿Cuándo demonios hiciste tú un petardo...?
—La composición es simple, así que lo preparé al instante. Por cierto, también lo ajusté para que los trozos de papel se adhieran a la persona sobre la que caigan.
—¡Así que por eso no se me quitan de la cara! ¡Aah! No puedo... ¡no puedo ver!
—¡Subaru-kun! ¡No te rasques tanto! Vamos a lavarte la cara antes de que te hagas daño. Por aquí.
Rem tomó de la mano a Subaru, quien sufría en agonía, y lo guió hacia el baño. Emilia los siguió preocupada, pero antes de salir de la habitación, se volvió hacia Ram:
—Ah, cierto, Ram. Preparé lo que querías. Jeje, ¿estás sorprendida?
—Lo que quería...
Tras las palabras de Emilia, dichas con alegría, Ram dirigió su atención a la mesa del comedor. Seguro que estaban alineados los pasteles caseros de Rem, y tenía intención de echarles un vistazo para disfrutar del entusiasmo de su hermana—pero en el centro de la mesa, algo llamaba extrañamente la atención.
—Es un Puerco Fatuo entero asado...
—Ram dijo que quería comerlo, así que hice todo lo posible por cazarlo. ¿Te gusta?
Aunque su aspecto era... lamentable, Ram asintió ante Emilia, reconociendo su profesional forma de cazar. De lo contrario, se habría sentido muy mal por el pobre Puerco Fatuo que había elegido como un deseo aleatorio.
Cuando Emilia sonrió satisfecha ante su aprobación, también salió corriendo con pasos animados tras Subaru. Entonces, desde el baño, llegaron gritos de “¡Ay, ay, se me está pelando la cara!”.
—Vaya alboroto. La gente es muy ruidosa tan temprano, supongo.
—Hasta Beatrice-sama ha venido.
Aprovechando el momento de los gritos, había aparecido en el comedor con expresión de fastidio, Beatrice. Al mirar a Ram, quien había abierto mucho los ojos, frunció el ceño con irritación.
—No es como si viniera aquí a celebrar. Además, no tiene nada que ver con su fiesta de cumpleaños, supongo. Pero como tanto se habló del asunto, seguramente la comida de hoy será espléndida. Solo vine a probarla, eso es todo.
—No es que nadie me hubiera dicho algo al respecto.
—¡Cállate, supongo! ¡Confórmate con eso! ¡Hum!
Beatrice, con su rostro serio enrojecido, dio una patada al suelo y pasó junto a Ram para dirigirse a la mesa del comedor. Mientras observaba aquella espalda pequeña, Roswaal dejó escapar una leve risita.
La situación era completamente divertida y, al borde de la risa, sus hombros temblaron mientras decía:
—¿Cómo decirlo...? Son adorables.
—...Es usted malvado, Roswaal-sama. Sabía casi todo desde el principio, ¿verdad?
—Bueno, entendí que intentar mantener los secretos de Subaru-kun, Emilia-sama y Rem era inútil. Sabía que era imposible engañar tu mirada... además, ¿para qué molestarse?
Roswaal se encogió de hombros y respondió sin el menor atisbo de vergüenza. Cuando Ram entrecerró los ojos ante sus palabras, él entreabrió solo su ojo azul —de sus heterocromáticos— y añadió:
—Se trata de ti, Ram. Nunca deberías subestimar a Rem y a los demás, que se esforzaron tanto por hacer algo por ti. Y ese perfil preocupado que mostraste estos últimos días... fue encantador.
—Roswaal-sama dijo que aceptaría mi idea.
—Te lo dije, ¿no? Tengo mi propia forma de bendecirte. Respetaré tus deseos. Además, haré que respetes los míos también. Y si esos deseos entran en conflicto... será una competencia. En este caso, se llamó "celebración mutua".
Había sufrido una derrota total. Ese sentimiento hizo que los hombros de Ram se hundieran. En realidad, había actuado tal como ellos esperaban; no había espacio para excusas.
Ram no podía rechazar la amabilidad de Rem, Emilia y, de paso, de Subaru. Por eso sintió que no le quedaba más opción que celebrar.
—Estás pensando demasiado. Como alguien que lo ve todo con demasiada claridad, puede ser difícil para ti... pero deberías ser más amable contigo misma.
—Si es así, entonces sería mejor que Roswaal-sama lo fuera primero.
—Oh, eso pego donde más duuuuele.
Roswaal esbozó una sonrisa irónica. Ram sintió calidez en esa expresión y la aceptó como compensación por su sensación de derrota.
—Hum, si esto es obra de la hermana menor... esto se ve muy raro, supongo.
Al mirar, vio a Beatrice quejándose con un plato en la mano mientras examinaba el comedor. Tenía algunos de los dulces horneados por Rem, pero miraba hacia otro rincón de la mesa.
Allí, tal como dijo, había pasteles toscos y dulces que claramente no eran obra de Rem.
—Sería extraño hacer que Rem preparara toda la comida para su propia fiesta de cumpleaños, después de todo.
Susurrando eso, Ram tomó uno de esos pasteles toscos —parecían hechos con papas al vapor— y lo llevó a su boca.
—Puaj.
Se pasó la lengua rosada por los labios y emitió su veredicto. Solo Roswaal y Beatrice fueron testigos de la expresión amablemente sonriente de Ram en ese momento.
—¡Oye, Ram! ¡Esa estuvo cerca! ¡Casi pierdo mi rostro!
—Podría haberte soportado si lo hubieras perdido. Qué lástima.
—¡¿Podrías "soportarme" sin rostro?! ¡¿De verdad odias tanto mi cara?! ¡Ámala, digo!
Ram resopló con un "Hum" en respuesta a las quejas de Subaru, quien regresaba del baño. No quedaba rastro de la gentileza momentánea que mostró antes; ahora actuaba como siempre.
Roswaal se dio cuenta y se encogió de hombros, como diciendo "qué se le va a hacer".
—Entonces, Ram, ¿qué tal el Puerco Fatuo asado? ¿Está lo suficientemente bueno?
—Lo siento, Emilia-sama. Los platos de carne no son lo mío...
—¡¿Entonces por qué dijiste que querías esto?!
Confesó con franqueza que no se llevaba bien con el pobre Puerco Fatuo. Ram dejó que Subaru y Emilia se encargaran del asado, y decidió disfrutar plenamente del plato de papas.
Así comenzó el bufé de la fiesta, y gradualmente, la celebración del cumpleaños se desarrolló entre risas y conversaciones.
—Hermana mayor...
De pie a su lado, Rem observaba su rostro con calma. En su mirada había culpa por haberle ocultado algo, y también expectativa por lo que Ram pensaría de esta fiesta.
—Hermana mayor, feliz cumpleaños.
Y entonces, Rem sonrió. Ram le devolvió la sonrisa.
—Sí, feliz cumpleaños para ti también, Rem. —De verdad soy tan feliz de que seas mi hermana.
Ram le dio sus palabras de bendición a Rem, con todo el amor infinito que brotaba de su corazón.
—¡¡Feliz cumpleaños!!
E inmediatamente después, las voces de felicitación resonaron por toda la mansión Roswaal.
—Porque este día era un cumpleaños. El único día del año en que cualquiera puede convertirse en protagonista.

