Mi bella y mala dama






MI BELLA Y MALA DAMA
1
—Oye, Subaru, ¿te enteraste? ¡Va a venir un “Chef Genial Errante”!
—¿...Qué?
Subaru ladeó la cabeza, confundido por el repentino comentario de Emilia. Sus ojos brillaban con entusiasmo, y ni siquiera se había molestado en saludarlo antes de soltar la noticia.
Estaban en el jardín de la mansión Roswaal, temprano por la mañana, antes del desayuno. La atmósfera era tranquila, pero lo que más destacaba era la expresión ilusionada de Emilia.
Su cabello plateado resplandecía bajo el sol naciente, y sus grandes ojos amatista relucían como gemas. A simple vista, transmitía una valentía inocente, pero sus gestos llenos de ternura y encanto suavizaban esa imagen.
Francamente, no solo tenía un rostro hermoso, sino que también era increíblemente adorable. Un ángel, sin duda.
—¿Subaru, me escuchaste bien?
—Claro que sí, EMT. Eh… ¿de qué estábamos hablando?
—¡Lo sabía, no me estabas prestando atención! ¡Te dije que vendrá un “Chef Genial Errante”! ¿A que suena súper emocionante? ¿Verdad que sí?
Su voz, tan clara como una campanita de plata, desbordaba una alegría contagiosa. Era ese entusiasmo tan típico suyo que Subaru no podía evitar mirar con cariño. Pero al oír “Chef Genial Errante”, su curiosidad se encendió.
—¿Un chef genial... errante? ¿Quién se supone que es? Suena como un título ridículo.
—¡Ah, no deberías decir eso! Aunque... en realidad, tampoco sé mucho sobre él.
Emilia se llevó un dedo a los labios, pensativa, mientras Subaru fruncía el ceño ante su expresión sospechosa.
—Aun así, dicen que es un cocinero increíble. Tanto que su comida es... —Emilia bajó un poco la voz, con tono casi teatral—: “Con un bocado, tu cuerpo queda cautivado. Con dos, tu corazón es conquistado. Con tres, tu alma queda atrapada.”
—¿Eso no suena más bien como una maldición?
La reputación del chef sonaba tan exagerada que costaba tomársela en serio. Pero dejando eso de lado, si iba a haber una demostración culinaria, no sonaba nada mal.
Lo extraño era que, siendo sirviente de la mansión, Subaru no se hubiese enterado.
—Bueno, con Ros-chi de por medio, seguro que lo está manejando como una sorpresa. Emilia-tan, ¿cuándo te enteraste tú?
—Hace un ratito.
—Ah, entonces no hay duda.

Roswaal, el excéntrico dueño de la mansión, solía vestirse de forma llamativa y usar un maquillaje que parecía sacado de un circo. Ideas extravagantes y propuestas absurdas eran su pan de cada día, así que no resultaba difícil imaginar que esto también fuera cosa suya.
—En cualquier caso, esperemos que este tipo esté a la altura de su fama.
—¡Sí! Tengo muuuchas ganas de verlo. No sé bien por qué, pero siento que es importante para mi futuro... así que estoy bastante emocionada.
—¿El futuro de Emilia-tan?
Subaru le sonrió, compartiendo su entusiasmo, pero aquellas palabras le dejaron un sabor extraño. No sabía exactamente qué era, pero algo en su interior se removía.
Sin llegar a identięcarlo, sacudió la cabeza y dijo con energía:
—Bueno, en ęn. ¡Hora de nuestros ejercicios matutinos! ¡Con energía, despreocupados y divirtiéndonos!
—¡Sí, entendido! ¡Entonces comencemos con el estiramiento de brazos hacia los lados~!
Totalmente acostumbrada a esa extraña rutina traída de otro mundo, Emilia dio el grito de inicio.
Subaru se unió al ejercicio, centrado en sus propios movimientos, mientras escuchaba esa reconfortante voz de fondo.
2
—Subaru-kun, ¿te enteraste? ¡Mañana vendrá nada menos que el Chef que Puede Hacer Rugir a un Dragón, Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI-sama!
—¿…Qué?
Así lo abordó Rem, con los ojos brillando de emoción, justo cuando Subaru regresaba de sus tareas tras los ejercicios matutinos.
Rem, que normalmente mantenía una expresión seria, no podía ocultar su entusiasmo. La emoción se le escapaba por todos los poros.
—¡Sí! ¡Es cierto! ¡El gran Chef que Puede Hacer Rugir a un Dragón, Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI-sama, viene mañana! ¿¡No es increíble!?
—Aaah... suena increíble... en varios sentidos. ¿De verdad se le puede llamar “chef”? ¿No será un aventurero o algo así?
—¿Qué estás diciendo, Subaru-kun? ¡Es obvio! ¡Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI-sama es un chef de fama mundial!
—Ya veo...
Subaru se sintió abrumado por Rem, que se le acercaba más y más, rebosando entusiasmo.
Normalmente, Rem siempre tenía una actitud positiva hacia él, pero esta vez parecía un poco... molesta. Tal vez por lo mucho que admiraba al famoso chef.
—O sea, el cocinero llega mañana. Emilia me habló de él hace un rato, pero... ¿es tan famoso como dicen?
—¡Por supuesto! Es el Chef que Puede Hacer Rugir a un Dragón, un maestro que busca la supremacía culinaria desconocida, bendecido por la diosa de la cocina y dominador de todos los estilos de sabor del mundo. Es conocido por su lema: “Con un bocado, tu cuerpo queda cautivado. Con dos, tu corazón es conquistado. Con tres, tu alma queda atrapada.”
—Ese lema suena cada vez más como una maldición...
Subaru suspiró, rascándose la cabeza.
—Rem, estás muy bien informada.
—Rem no es digna de mucho, pero como encargada de la cocina, admira profundamente a quienes han alcanzado la cima. Por eso... Rem espera con muchas ganas este evento.
Le dedicó una de esas sonrisas raras y despreocupadas que tanto alegraban a Subaru.
Solo verla así le dibujaba una sonrisa involuntaria.
Pero al pensar que había sido un completo desconocido el causante de esa expresión, algo en su interior —llámese instinto masculino— se revolvía incómodo.
Ese lado fangirl de Rem ya lo había visto antes, como cuando vino la bardo Liliana.
—¿Qué sucede? Pareces un poco molesto.
—¿¡Eh!? ¿Molesto yo? ¡Para nada! Emilia-tan y tú están completamente encantadas con ese tal Dias, así que no me hagan caso. Yo solo soy ese tipo que lame los platos en la esquina, ¿no?
—Jajaja. Subaru-kun, no digas cosas raras. Ah, pero...
Rem se rio con dulzura ante su comentario derrotista, pero luego pareció recordar algo.
—Aunque lo de lamer platos fue una broma, dicen que Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI-sama es muy estricto con los modales. Exige cierto nivel de decoro en la mesa, así que...
—Supongo que en cualquier mundo hay personas difíciles de complacer. Solo por preguntar... ¿es del tipo que te quita el plato si no tienes buenos modales?
—No, dicen que convierte al comensal en el plato.
—¿¡Un chef con muchas órdenes!?1
Al imaginarse siendo él el que terminara servido en lugar de la comida, un escalofrío le recorrió la espalda. Pero entonces, vio cómo Rem se reía a carcajadas, y entendió que solo lo estaba tomando el pelo.
—¡Oye! Por un momento pensé que ibas en serio.
1 Referencia a un cuento japonés sobre un restaurante donde se come a la gente. De nombre “El restaurante de los muchos pedidos”
—Lo siento. Es que Subaru-kun me cree muy fácilmente, no pude resistirme. Pero hablando en serio, los modales sí son importantes. Aunque Rem no cree que vaya a ser tan estricto. Especialmente con nosotros, que somos de bajo rango.
—Bueno, si esperan que me comporte como un noble en la mesa, dudo que pueda disfrutar la comida.
La idea de que lo juzgaran con la misma vara que a la nobleza no le hacía ninguna gracia.
Intentó sentirse aliviado al saber que este mundo no era tan rígido con la etiqueta... aunque de nuevo, una ligera incomodidad le pinchaba por dentro. ¿Qué era?
—Ya que es una ocasión especial, me gustaría aprender algo de la cocina de mañana. Subaru-kun, recuerda bien el sabor de Rem de hoy... porque mañana, ¡te espera un sabor mucho más reęnado!
—No sé, Rem... con la forma en que lo dijiste, parece que te voy a comer a ti...
—Qué vergüenza… que algo tan… lindo me fuera a devorar…
—¡No, no era eso lo que quise decir!
La incomodidad de antes desapareció al instante, reemplazada por la familiar calidez que solo sentía con Rem.
Mientras ella se sonrojaba, Subaru le acarició la cabeza con ternura. Luego, retomaron juntos sus labores de sirvientes.
Después de todo, la comida de mañana prometía ser memorable.
3
—Barusu, ¿lo sabías? Mañana hemos invitado a la mansión al Chef Legendario, Lujurioso y Mujeriego, Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI. Procura comportarte.
—¿…Qué?
Justo cuando Subaru se preparaba para empezar la limpieza con Ram, tras la reunión matutina de asignación de tareas, escuchó aquello y ladeó la cabeza con fuerza.
Era la tercera vez ese día que hacía ese gesto.
Al girarse, se topó con la mirada desdeñosa de Ram, que cruzaba los brazos con toda la arrogancia posible y resoplaba por la nariz como si oliera basura.
—Como ya se dijo, mañana el Chef Legendario, Lujurioso y Mujeriego, Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI, demostrará su talento en esta mansión. Ram lamenta que Barusu no pueda participar, pero al menos compórtate para no mancillar el honor de Roswaal-sama.
—¡Espera, espera, espera! ¿Quién viene, dijiste? ¿Dias-san?
—Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI. Aparentemente, se molesta si no pronuncias su nombre completo. Barusu, asegúrate de no equivocarte. Además...
—¡Un segundo! ¡En serio, espera!
Subaru la interrumpió, presionándola por respuestas. Ya estaba demasiado confundido con la información que había recibido antes.
—Ese Dias Lepunzo… ¿es el mismo del que me habló Rem?
—Ram no sabe qué te dijo Rem, pero esta mañana lo discutimos con Roswaal-sama. Así que sí, probablemente sea el mismo. ¿Y?
—¡Pero la versión de Rem no coincide para nada! ¡Ella lo describió como un maestro culinario con estándares altísimos en etiqueta, no como un maldito pervertido!
—Y sin embargo, aquí estás, indignado porque no te dejaron entrar a la comida. No sé de qué te sorprendes.
—¡Por supuesto que estoy indignado! ¡¿Qué signięca eso de que no podré participar!?
—Te lo dije: es un mujeriego. Ha dominado todos los sabores del mundo, pero solo sirve sus platos a mujeres. Asqueroso.
—¡Pero eso no tiene sentido! ¡Roswaal también es hombre! ¿Él sí puede comer?
—¡Ja!
La risa de Ram fue seca y burlona, tan natural como su desprecio.
—Roswaal-sama tiene una posición especial. Obtuvo su asiento a través de... negociaciones adecuadas. Tú, Barusu, no tienes ni asiento, ni posición. Acéptalo y laméntate en silencio mientras lames los platos. Los de Roswaal-sama están prohibidos. Los de Emilia-sama, ni los mires. Si tocas los de Rem, morirás. …Si lames los de Beatrice-sama, estaría bien.
—¡¿Cómo terminamos en este nivel de degradación?! ¡Esto ya no es una cena, es un juego de castigo!
No solo no podría comer, ¡ahora hasta tenía que considerar lamer el plato usado de Beatrice!
La indignación de Subaru alcanzó su punto máximo.
—¡Esto ya es demasiado! ¿Dónde está Ros-chi? ¡Tengo que hablar con él directamente!
—Por desgracia, Roswaal-sama salió a recibir personalmente a Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI. Volverá justo para la cena de mañana. Es decir, poco antes de que comience. No puedes hacer nada. Mis condolencias.
—¡Esto es el ęn――!
Cayó de rodillas, levantando la vista hacia el techo con un dramatismo digno de una tragedia.
—Eli, Eli, lema sabactani…? ――¡Dios mío, Dios mío! ¿¡Por qué has abandonado a Subaru!?2
Todo parecía un complot orquestado exclusivamente para burlarse de él.
2 Palabras que dijo Jesús al morir en la cruz, además de referenciar el nombre de una película dramática japonesa. エリ・エリ・レ マ・サバクタニ
—Y además, ¿por qué es que todos ustedes sabían esto desde ayer y yo me entero hasta ahora? ¡Esto es una conspiración!
—Es un chef viajero. Difícil de encontrar. Fue complicado convencerlo. Pero aceptó venir cuando le dijeron que aquí había cuatro chicas hermosas.
—¡Deęnitivamente es un chef lujurioso!
La motivación detrás de su visita era tan absurda como, lamentablemente, creíble.
Emilia era bellísima. Rem y Ram, la imagen viva de la belleza reęnada. Y Beatrice… bueno, cuando estaba quieta, tenía el encanto de una muñeca de porcelana.
—¿Realmente puedo… puedo perdonar esta opresión?
—Aguántate. Además, tener expectativas como sirviente ya es demasiado pretencioso. Y esta vez, no se trata solo de una comida. Ram y las demás somos una excepción, todo gracias a Roswaal-sama. ¿No es maravilloso?
—¡¿Cómo esperas que diga que sí si me están dejando fuera!?
—Siempre tan ruidoso...
Y además, esta vez hay más detrás de la comida de lo que parece.
Con visible fastidio, Ram le dio una patadita al “cadáver”3 de Subaru, quien yacía en el suelo, derrotado.
Las últimas palabras que murmuró ella fueron demasiado suaves para que él pudiera oírlas.
Subaru, golpeando el suelo con frustración, ni se dio cuenta.
Al ęnal, Ram volvió a sus tareas sin más ceremonia.
Subaru se quedó ahí un rato, derrotado, hasta que, resignado, murmuró:
—Al menos… podría probar un poquito del plato de Emilia-tan… No, no puedo hacer algo tan atrevido...
Así, debatiéndose entre la desesperación y los impulsos más bajos, Subaru se levantó al ęn para retomar sus labores matutinas.
La gran comida aún no había comenzado, pero la humillación ya se había servido.
3 Aquí Ram dice; Shitaigeri "死体蹴り" que es una Jerga japonesa de videojuegos de lucha, que signięca atacar al oponente después de que el juego ha terminado para moverlo por la pantalla después de una victoria.
4
—Ahora que lo pienso, ¿te has enterado, supongo? Al parecer, el sucesor Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI, el Chef Decapitador, viene mañana, supongo.
—¡Espera espera espera espera!
Era la cuarta vez en el día que ocurría algo así, pero el impacto con el que Beatrice soltó esa frase hizo que Subaru olvidara su reacción habitual y terminara gritando con todas sus fuerzas.
Quien frunció el ceño con molestia fue la pequeña que rara vez mostraba una expresión tan presumida: Beatrice. Sentada en su banquito, resopló por su ęnamente esculpida nariz con un "Hum" mientras lanzaba una mirada fulminante a Subaru.
—Tienes agallas para interrumpir a BeĴy, supongo. Además, no deberías hacer tanto ruido en la biblioteca, de hecho. Levantas polvo y hieres los sentimientos de los libros, supongo.
—Ignorando ese rollo tuyo tan fantasioso de sentir los "sentimientos de los libros"... ¿puedes repetir lo que dijiste hace un momento?
—Claro. El sucesor Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI, el Chef Decapitador, vendrá mañana, supongo.
—¡¡ESO!! ¡¡ESO MISMO!! ¿¡Qué clase de apodo peligrosísimo es ese!? ¿¡"Decapitador"!? ¡¡Nunca había oído algo así!!
Era un chef cuya forma de ser ya había cambiado múltiples veces según a quién se lo preguntaras, pero hasta ahora, todos los apodos apenas lograban mantenerse dentro de la categoría de "chef". Sin embargo, con esta nueva imagen tan extraña, Subaru no podía simplemente aceptar la situación como un sauce mecido por el viento.
—¡Un chef necesita UN buen apodo, y ya! ¡Tener tantos lo vuelve sospechoso! ¡Ese "algo importante" que debería deęnirlo se pierde entre tanta palabrería! ¿Qué signięcan “Chef Errante Genial”, “Chef que puede Hacer Rugir al Dragón”, “Chef Legendario, Lujurioso y Mujeriego” y ahora “Chef Decapitador”? ¡¡Esto ya es un caos de nombres!! ¿¡Hay más!? ¡¡Dímelos todos!! ¡¡Voy a regañarlos!!
—A Roswaal lo llaman cosas como “Amante de los Semi-humanos”, “El Noble Payaso”, “El Mago Real Número Uno” y “El Bufón de la Corte”, supongo.
—¡Cuando vuelva, lo voy a regañar también!
Subaru se revolvió el cabello, desesperado ante la acumulación de títulos ridículos que rodeaban su vida últimamente.
Beatrice soltó un suspiro sonoro y dijo:
—No entiendo por qué te irritas tanto… además, parece ser algo trivial, supongo.
—¡No puede ser trivial! ¡"Decapitador" suena terroríęco! Seguro que tuvo que cortar dos o tres cabezas para que le pusieran ese apodo, ¡y aun así sigue siendo chef!
—…Ah, BeĴy entiende. Estás malinterpretando las cosas, supongo. Le dicen Chef Decapitador, pero no porque corte cabezas literalmente, supongo.
Beatrice se encogió de hombros con un gesto exagerado, aunque no menos adorable por su tamaño. Esa reacción le devolvió algo de paz mental a Subaru.
—Ah, claro… claro. No hay forma de que alguien que decapita personas siga ejerciendo como chef. Qué apodo tan exagerado...
—Por supuesto. Pero dicen que cuando Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI se sienta a la mesa, las personas que no le agradan… de alguna forma terminan perdiendo sus cargos y trabajos. Muchas veces, quedan arruinadas, supongo.
—¿¡Un Chef Decapitador en términos de recursos humanos!?
Por ęn entendía la lógica detrás del apodo. Beatrice parecía hablar en serio, y eso lo hacía aún más inquietante.
Cuanto más pintoresco era el alias, más oscura era la historia detrás. Aun así, Subaru intentó convencerse de que no había por qué temer mientras se mantuvieran las formas en la mansión.
—No, espera…
Iba a tranquilizarse con ese pensamiento, pero detuvo su corazón justo cuando estaba a punto de relajarse.
Algo, sí, algo lo inquietaba.
Esa incomodidad constante que venía arrastrando desde la mañana, desde que Emilia mencionó al chef. Cada nueva pieza de información, desde los modales estrictos, la lujuria descarada, hasta este título escalofriante, construía una verdad cada vez más siniestra.
—El presagio sobre el futuro de Emilia… los modales fastidiosos… el lujurioso y el mujeriego… y ahora, Chef Decapitador…
Las piezas encajaron en su mente con la fuerza de una revelación. Y entonces, Subaru supo la verdad:
――Todo era parte de un plan cruel y demasiado villanesco.
—No puede ser… aunque si se trata de Roswaal… sí, sí sería capaz.
Roswaal L. Mathers era el mayor y único partidario de Emilia, pero también un noble del reino, alguien obligado a tomar decisiones duras. Si eso signięcaba poner a prueba a Emilia… sí, podía imaginarlo.
――Era algo impensable para alguien tan pura y amable como ella.
…Tengo que hacer algo.
La sonrisa de Emilia, su voz animada, y la calidez de sus dedos en su memoria, brillaban intensamente.
Tenía que protegerlo.
—Lo haré. Estaré de tu lado. Lo juro.
Subaru deseaba ser fuerte, ser el apoyo que Emilia necesitaba.
Ya estaba recibiendo su recompensa cada día con solo verla sonreír.
—O~i, supongo. …No estás escuchando nada, ¿eh? Lo que sea, supongo.
Beatrice, viendo que Subaru había caído completamente en sus pensamientos, levantó una pierna, hizo un mohín, y desvió la mirada.
Y así, el silencio se instaló entre ambos.
Un silencio lleno de pensamientos no dichos.
Un silencio que pronto haría todo aún más confuso.
――Ni Subaru ni Beatrice podían saberlo en ese momento.
5
—Puck, ¿lo sabías? El Chef Errante, Mujeriego, Legendario, ¡Decapitador que Hace Rugir a los Dragones llega mañana a la mansión!
—…¿Era tan exagerado el nombre?
La quinta interacción parecía similar a las anteriores, pero deęnitivamente había algo distinto esta vez.
Subaru, quien hasta el momento había sido el oyente, ――ahora se convertía en el hablante.
Había llamado a alguien al jardín trasero de la mansión para una charla secreta, aęnando todos sus sentidos para actuar con cautela.
El que ladeó la cabeza ante las palabras de Subaru fue un pequeño espíritu Ěotante, con forma de gatito de pelaje gris.
Era Puck, el espíritu contratado por Emilia y autoproclamado su guardián.
En respuesta, Puck alzó la cola tan alto como su cuerpo y, mientras jugaba con la punta de sus patas, dijo:
—Lia me lo contó toda emocionada, así que sí, sé que viene un chef. Pero no recuerdo que tuviera un nombre tan raro. Juraría que era algo más sencillo… y sospechoso.
—¡Exacto! Justamente por ahí va la cosa. En realidad, tiene un montón de nombres más, pero es un completo caos. De todos modos, eso ahora no importa.
—Hmm~, si Subaru dice que no importa, está bien. Pero no entiendo a qué te reęeres. ¿Qué necesitas?
—Necesito pedirte algo… pero tiene que ser solo contigo. Y por supuesto, Emilia- tan no puede enterarse. Porque… tiene que ver con ella.
Subaru bajó la voz y habló mientras vigilaba a su alrededor.
El pequeño espíritu endureció su expresión. Flotó hasta ponerse a la altura de los ojos de Subaru, con la mirada seria.
—Si se trata de Lia, entonces escucharé cualquier cosa. Soy todo oídos.
—Genial. Pero asegúrate de no decirle nada. No quiero preocuparla innecesariamente… además, si lo nota, este plan no funcionará.
—¿Hmmmm?
Aunque no parecía entender del todo, Puck aceptó escuchar hasta el ęnal. Agradecido, Subaru le reveló lo que sucedería al día siguiente ――y le explicó el otro lado de la conspiración.
—Sobre el chef de mañana… la cena es una trampa planeada por Roswaal.
—¿A qué te reęeres?
—No me reęero a que vaya a envenenar la comida ni nada por el estilo… aunque el plan en sí es venenoso.
—Eso suena confuso.
—¡Lo es! Pero escúchame bien: Roswaal quiere comprobar algo durante esa cena. ――¡Los modales de Emilia-tan en la mesa!
Puck parpadeó, desconcertado.
—¿Modales?
Subaru, frustrado por la lentitud del espíritu, replicó con energía:
—¿No lo entiendes? ¡Piensa en el futuro de Emilia-tan! Es candidata al trono. A partir de ahora la invitarán a montones de reuniones y cenas. Y en cada una, evaluarán su comportamiento.
—¡――! O sea… que la cena de mañana es una prueba para ver cómo se comporta Lia…
—¡Exacto! ¡Una trampa! El “Chef Decapitador” maldice el futuro de quienes no tienen buenos modales. A los que juzga negativamente, jamás les va bien. Muchos saborearon una felicidad momentánea junto a él… solo para terminar en la desesperación. ¡Eso es lo que planea Roswaal!
Subaru lo había comprendido todo gracias a su charla con Beatrice en la biblioteca prohibida.
Y cuanto más lo pensaba, más sentido tenía. Era una prueba disfrazada, una piedra de toque puesta por Roswaal para evaluar a Emilia de cara a la Selección Real.
El deseo de Emilia de participar dependería del resultado de esa cena.
—Pero… que Roswaal haga algo así… no sé… aunque si se trata de él, supongo que es posible…
—¿"Podría ser"? ¡No! ¡Es seguro! ¡Va a poner a prueba a Emilia! Pero si se lo cuento y lo descubre, esquivará la trampa, y Roswaal solo inventará una nueva.
—Entonces… ¿qué hacemos? Lia confía en Roswaal… y eso me parte el alma…
Las orejitas de Puck se doblaron con tristeza, y sus ojos se nublaron de melancolía. Subaru entendía tan bien cómo se sentía que le dolía, y por eso se golpeó el pecho con fuerza. Tanto que casi se le marcaron las venas en la frente.
—¡Por eso te llamé! Emilia va a ser salvada por ti y por mí.
—¿Tú y yo? ¿Cómo?
—Muy fácil. Mañana, Roswaal y los demás evaluarán los modales de Emilia mientras come. Así que, si ella no sabe que la están evaluando… ¡ahí es donde entramos nosotros!
Subaru asintió con fuerza, como si un rayo hubiera atravesado a Puck, que quedó congelado.
Emilia no necesitaba saber la cruel verdad. Si Roswaal descubría que ella lo había notado, seguramente idearía otro plan aún más complicado.
Pero esta vez, Subaru y Puck conocían el truco de antemano. Y estaban decididos a protegerla, sin importar qué. Lucharían por ella, en secreto y a plena vista.
—Vamos a hacerlo, Puck. Tú y yo vamos a salvar a Emilia.
―Sí, estoy dentro. Apuesto por tus sentimientos.
Cuando Subaru le tendió la mano, Puck se posó sobre su palma tras pensarlo solo un segundo.
No fue un apretón de manos, pero sus intenciones se alinearon perfectamente.
—Entonces… ¿qué hacemos mañana?
—Puede haber algunas interferencias. Por eso primero necesitamos contramedidas para eso. Después, nos reuniremos para hacer un seguimiento según la situación. En otras palabras, no dormiremos esta noche.
Ambos tenían el mismo objetivo y actuaban para proteger a la chica que era importante para los dos.
Subaru y Puck se prepararon para mañana mientras esperaban una oportunidad para destruir el malvado plan, puliéndose las uñas y los colmillos mientras tenían sonrisas en sus caras que parecerían exactamente iguales para un extraño.
6
Ese día, Ram estaba de mal humor desde la mañana.
Por supuesto, no era tan vulgar como para dejar que se notara en su rostro. Su comportamiento seguía siendo tan modesto y digno como siempre. Pero en su interior, su corazón no estaba en paz.
—Qué repulsivo eres, Barusu.
Si se descuidaba, su irritación se le escapaba hacia el sirviente que caminaba con esa despreocupación tan típica.
Como uno de los criados de la mansión —al igual que Ram y Rem— Natsuki Subaru tenía asignadas todas las tareas domésticas. Y justo hoy, que también había visitas importantes, debía encargarse de atender a los invitados.
Sin embargo, en este día crucial, amaneció enfermo y no salió de su habitación.
—Nee-sama, Subaru-kun está cansado de hacer cosas a las que no está acostumbrado. Yo me esforzaré también, así que por favor, déjalo descansar.
Solo Rem, la hermana menor de Ram y su otra mitad inseparable, notó esa molestia que no se reĚejaba en su rostro, y salió a cubrirlo.
Pero el hecho de que Rem consintiera tanto a Subaru —justo él, el blanco de su molestia—, y que encima la carga cayera sobre ella, no hacía más que empeorar la opinión de Ram.
—Barusu no merece seguir con vida mañana.
Decidida a encontrar una forma de liberar su ira acumulada, reprimió su fastidio y se enfocó en su trabajo.
――Y así, la mansión recibió al tan esperado visitante.
Fue por la tarde que el maestro Roswaal regresó acompañado del invitado: el Lujurioso, Mujeriego pero Legendario Chef Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI.
—Es un honor haber sido invitado, digo yo.4
―………………
4 Dias habla con una voz ligeramente arrastrada cuando usa Desu "です", dice Gesu "ゲス".
La expresión de Ram se endureció al ver entrar al hombre en el vestíbulo de la mansión.
Era barrigón, de rostro aceitoso, y les dirigía una mirada desdeñosa mientras mostraba una sonrisa vulgar.
Tenía el cabello gris, escaso, y un cuerpo ancho y pesado. Parecía rondar los cincuenta años, con una mirada ruin y las manos ocultas bajo una capa. A su lado, dos asistentes pequeños —cubiertos de pies a cabeza con capas oscuras— cargaban parte de su equipaje. Al parecer, estaban allí para que el chef pudiera viajar sin molestias.
—Nos ha lleeeevado algo de tiempo reunirnos. Perdón por el retraso. Sin embargo, él es más agradable de lo que los rumores indican. Trátenlo con el mayor respeto poooossible.
Roswaal lo presentó con una sonrisa afable, como si no hubiera nada fuera de lugar. Ram y Rem respondieron con una reverencia impecable:
—Bienvenido. Gracias por venir.
—¡Ohhooo, esto es una delicia!
El chef respondió con voz ronca, mientras todo su cuerpo temblaba al hablar. Respiraba con dięcultad, sudaba sin parar.
—Que sean bellas y adorables ya es una fortuna, pero que además sean gemelas… Gehehee.
—Muuuuchas gracias. Me honra su cumplido.
Roswaal respondió con un tono neutro, socialmente aceptable, sin importar lo inapropiado del comentario. Mientras tanto, la ira de Ram se calmaba un poco al imaginarse estirándole las mejillas al chef, pateándolo en el estómago y haciéndolo rebotar por todo el vestíbulo como si fuera una pelota de trapo.
No mires a Rem con esa cara tan repugnante, pensó.
―………………
—¡Oups! No debería quedarme aquí. Disculpen lo repentino, digo yo, pero… ¿podrían guiarme a la cocina? Quiero cumplir mi deseo, digo yo.
Los porteadores suspiraron al empujar al hombre por la espalda, anticipando que seguiría con su charla vulgar si nadie lo detenía. Notando esto, el chef adoptó una expresión seria y preguntó por la cocina.
—Entendido. Rem lo guiará.
Rem se ofreció con prontitud y partió junto a los otros dos hacia la cocina. Fue entonces cuando Ram notó cómo el hombre miraba descaradamente el trasero de Rem mientras caminaba delante.
Sin embargo, uno de sus acompañantes bajó la cabeza repetidamente, pidiendo disculpas por la conducta de su amo. Ram, conteniéndose, retomó su fantasía de patearlo por toda la mansión.
—Looosiento, lo siento. ¿Te ofendió?
—…No. Claro que no. Jamás albergaría malos sentimientos hacia un invitado de Roswaal-sama.
—¿Y tus verdaderos sentimientos?
—Arrancarle los ojos por mirar indecentemente a mi adorable Rem, por cualquier medio necesario.
Incluso ahora, recordar esa mirada vulgar la revolvía por dentro. Si tenía que elegir, hasta prefería la de Subaru. Aunque se comportara sospechosamente a veces, al menos tenía esa torpeza que lo mantenía a raya.
—Rem no se preocupa por esas cosas, y Emilia-sama ni Beatrice-sama se darían cuenta. Así que Ram cree que no será un problema.
—Lamento que pases por esto. Por cierto, no he visto a Subaru-kun. ¿Dónde está?
—Mis disculpas. Ram fue informada de que Barusu está enfermo desde esta mañana y está descansando en su habitación. En realidad, Ram quería lanzarle todo el trato con el invitado… perdón, dejarle completamente la responsabilidad.
—Oh, qué lamentable. La cena de esta noche iba a tener un sabor que te haría ver las cosas de otra manera…
Roswaal lo dijo con genuino pesar, así que Ram bajó la mirada con calma y dijo:
—¿Hablamos con Barusu para que se presente esta noche?
—No deberíamos forzarlo. Si parece que puede venir, será bienvenido, no importa cuán enfermo se vea. No tiene sentido preocuparse todo el tiempo solo por Subaru- kun.
Ram le tocó suavemente el hombro y sintió su calor. Roswaal le sonrió al ver las mejillas de Ram ligeramente sonrojadas. Cerró un ojo y dijo en tono juguetón:
—Ram también debería disfrutar. Deęnitivamente será una noche que traiga beeeneęcios.
7
――Sus ojos negros vieron la llegada del visitante a través de la rendija de las cortinas.
—Objetivo localizado. No hay duda. Es el verdadero.
—…Así que podemos asumir que nuestra teoría era correcta.
Puck cruzó los brazos y asintió con la barbilla al chico que miraba hacia la oscuridad. El chico respondió encogiéndose de hombros, y entrecerró sus ojos sanpaku, que tendían a inclinarse con ese aire particular suyo.
La atmósfera era distinta. El pequeño gato lo percibió, y dejó escapar un suspiro.
—¿De verdad vamos a hacer esto?
—Sí. Lo haga o no, igual voy a tener remordimientos. Si ese es el caso, preęero arrepentirme después de haberlo hecho. ――Eso es lo que siento ahora.
—Puede que te haya malinterpretado. Entendido. Si estás tan decidido, entonces te ayudaré todo lo que pueda. Lo haré por mi linda y querida hija.
—Sí, todo por ella.
Los dos intercambiaron palabras en silencio, dentro de una atmósfera contenida.
Ya habían elegido a su objetivo, y sus intenciones estaban unidas. Ya no había vacilación ni dudas.
―………………
El chico ajustó la posición de la silla en la que estaba sentado. Contuvo la respiración y miró hacia la herramienta que tenía delante. No era algo con lo que estuviera familiarizado, pero tampoco era la primera vez que la tocaba.
Jamás imaginó que las habilidades que había adquirido en su pasado volverían a ser útiles de esta forma. En la vida, nunca se sabe qué terminará sirviéndote.
Con una emoción fuerte y esa determinación de ir más allá palpitando en su pecho, el chico se lanzó de lleno a la batalla.
8
Unas horas después de la llegada de Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI, los preparativos para la cena estaban listos, y Ram fue a llamar a Emilia y Beatrice.
Se trataba de un hombre que decía ser un chef supremo. Rem había sido enviada a observarlo, y aunque no lo mostraba en su rostro, su cuerpo irradiaba una mezcla de expectativas y emoción. Mientras tanto, Ram se encargó de la mayor parte de las tareas vespertinas.
Una vez que Rem consentía a Ram, era imposible que la mayor no se sintiera inspirada. Así que todo el trabajo restante fue completado por Ram con una perfección aún mayor de lo habitual.
—Maldito seas, Barusu.
Por supuesto, eso no eliminaba lo arduo de su jornada, por lo que su enojo volvió a dirigirse hacia Subaru, que seguía descansando.
Al ęnal, la salud de Subaru no mejoró ni siquiera para la hora de la cena――
—Él también estaba taaaan emocionado por esto. Subaru tiene realmente mala suerte. …Me pregunto si podríamos guardarle algo. ¿Podrías encargarte?
—Ram cree que Roswaal-sama ya ha tomado eso en consideración. Emilia-sama, puede disfrutar de la cena sin preocuparse demasiado por cosas tan insignięcantes.
—Sí, entendido. Gracias.
Emilia parecía decepcionada por la ausencia de Subaru. Sin embargo, lo mejor sería que se preocupara por sí misma antes que por otros. Había un “signięcado razonable” detrás de invitar a Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI a cenar, aunque Emilia no lo supiera.
—Hablando de decepciones, Puck tampoco ha aparecido. Debería estar en algún lugar de la mansión, pero no está en la piedra de cristal. Ram, ¿lo has visto?
—No, no lo he visto. Además, al ser una Gran Bestia Espiritual, su presencia en la mesa junto con el chef complicaría un poco las cosas.
—Supongo que eso sería un problema. Aun cuando siempre está limpio…
Aunque su forma era la de un gato, como espíritu, tenerlo en la mesa con los demás no era lo más apropiado. Si fuera un hombre bestia, surgirían otros problemas, especialmente estando en el Reino de Lugunica. Pero siendo sinceros, su forma felina ya causaba bastantes dięcultades.
Ante las palabras indirectas de Ram, Emilia también aceptó la situación a regañadientes y se sentó en la mesa.
—Hmm. Aun así, sigue siendo un hombre muy decepcionante, supongo. Se notó claramente en su comportamiento.
La siguiente en llegar, Beatrice, también mencionó la ausencia de Subaru. A diferencia de Emilia, no expresó compasión, pero su preocupación era evidente, lo cual resultaba más agradable a los ojos de Ram.
—Sí, deęnitivamente. Aunque, tal vez Beatrice-sama se sienta sola.
—…Espera un segundo, supongo. ¿Cómo llegaste a esa conclusión? ¿Cómo se te ocurrió que BeĴy está sola, en realidad? Contesta, supongo. ¡Oye, hermana mayor!
—Sí, sí, Beatrice-sama. La comida será servida, así que por favor, silencio.
Calmó a Beatrice, que se había enrojecido por la incomodidad, y también ella tomó asiento en la mesa.
Justo entonces, Roswaal y Rem también llegaron al comedor. Al verla, Rem corrió hacia Ram con pasos cortos y dijo:
—Nee-sama, perdón por dejarte con todo el trabajo de la tarde. ¿Todo salió bien?
—Solo fue una extensión del trabajo normal, así que, por supuesto, no fue un problema. ¿Y tú, Rem? ¿Lo disfrutaste?
—¡Sí! Nee-sama. Espera con ansias lo que Rem hará a partir de mañana.
Desde la perspectiva de Ram, ver a Rem tan orgullosa y con una actitud tan aprendida era encantador, ya que normalmente solía ser reservada. Cuando le acarició la cabeza sin pensar, su hermana menor entrecerró los ojos, mostrando una leve sonrisa.
—¿Rem ha vuelto de la cocina signięca que ya es hora de servir la comida?
—Sí. Ya no hacía falta más ayuda para poner la mesa, así que me dijeron que fuera al comedor. Nee-sama, sentémonos también.
—Jeje. No hay que apresurarse tanto. Es poco adecuado.
Rem tiraba de su mano con la alegría de una niña, y así Ram también se sentó a la mesa.
—Es una lástima que Subaru-kun no pueda disfrutar esto.
—…Por eso, Rem puede contarle todo con lujo de detalles después.
—¡――! ¡Sí! Como era de esperarse de Nee-sama. Seguro que Subaru-kun se pondrá muy contento.
—Seguramente llorará.
Si serían lágrimas de alegría o de arrepentimiento, Ram no lo dijo.
La conversación entre las hermanas terminó justo cuando se abría la puerta del comedor, y el chef supremo, protagonista de la gran velada, hizo su aparición, como si hubiese elegido ese preciso momento en que los cinco ya estaban sentados.
—Disculpen la espera, digo yo. ¿Están todos presentes?
El hombre sacudió su cuerpo obeso y recorrió con la mirada el comedor. Al hacerlo, observó detenidamente a las hermosas chicas reunidas en la mesa y asintió satisfecho, mientras respiraba con pesadez.
—Ciertamente, ciertamente, digo yo. Tal como dijo usted, Marqués-sama, digo yo. Bien, como los preparativos y conęrmaciones han concluido, traigan la comida.
—Sí. Espero con ansias su trato.
Él ęjó particularmente la mirada en Emilia con ojos llenos de deseo. Emilia, sin saber exactamente cómo la observaba el chef, le hizo un gesto con la mano acompañado de una sonrisa cautelosa.
Esperaba con inocencia la deliciosa comida. Y con eso en mente, Ram se sentía inquieta respecto a cómo se desarrollaría esta cena.
Pero entonces――,
—¿――Puedo unirme a vosotros también?
El cambio de circunstancias vino de una dirección que ni siquiera Ram podría haber previsto.
Era una voz hermosa , que sonaba despreocupada y algo ronca . Todos se sorprendieron al oír esa voz desconocida y al percibir la presencia de una nueva persona , girando sus miradas hacia la entrada del comedor . Al lado del hombre gordo, lo que se asomaba por la rendija de la puerta era una ęgura vestida con un deslumbrante vestido negro.
Tenía el cabello largo y castaño oscuro , brillante y bien cuidado , y un vestido azabache que envolvía su esbelta ęgura. Sus labios pintados de un color carmesí intenso y el delineado acentuado con largas pestañas resaltaban el poder de su mirada. Llevaba una bufanda ligera sobre los hombros , y sus tacones resonaban con elegancia mientras caminaba con una gracia inquietante.
Todos quedaron absortos ante la repentina aparición de esa persona, conteniendo el aliento, dudando de lo que veían.
La recién llegada inclinó levemente la cabeza con orgullo y sonrió.
—¿Hay algún problema? Soy yo. ――Natsumi Schwarz.
La mujer, bajo la mirada silenciosa de los presentes, se presentó sin vergüenza alguna mientras hacía una reverencia tan impecable que dejó a todos asombrados.
―Hk.
Ram se recuperó del impacto inicial , pero no sabía qué hacer a continuación . Alguien como ella , que solía tomar decisiones rápidas , mostraba una rara vacilación; esta situación escapaba completamente de su imaginación.
Sentía en la intrusa un poder de atracción que le dięcultaba apartar la mirada, pero logró mirar desesperadamente a Roswaal . ¿Qué clase de decisión tomaría su maestro, siendo el anętrión de esta ocasión――?
――――――――. Lo sientoooo mucho, señorita Natsumi. Adelante, tome asiento. No creo que añadir a una invitada más nos haga daño, ¿verdaaaad?
――¡La cena continuaba!
La respuesta de Roswaal, que aseguraba hospitalidad, hablaba clara y directamente de esa realidad.
Cuando la joven, que desprendía una extraña vibra, sonrió, el chef gordo, con el rostro visiblemente abrumado, acarició su barbilla con emoción. Era un gesto perversamente encantador.
Soltando una risita, el hombre asintió repetidamente y, con eso, abandonó el comedor para traer la comida.
Esto signięcaba que, en un instante, el protagonismo había pasado tristemente del chef a la joven recién llegada. Luego de despedir al hombre, ella tomó asiento junto a Emilia con una naturalidad y elegancia impecables.
—¿Te molesta si me siento aquí?
—Wow, eres taaaan linda… Um, oh, sí, por favor, siéntate. Perdón. Ay, Roswaal, nunca me avisas cuando traes invitadas así…
Emilia habló con la joven con total naturalidad, sin ocultar su sorpresa.
Cuando Ram miró a las otras personas, vio distintas reacciones: Beatrice fruncía el ceño y apretaba los labios, mientras que Rem tenía las mejillas levemente sonrojadas, claramente luchando contra una inexplicable y misteriosa inquietud. Y por encima de todo eso, estaba Roswaal, encorvado, temblando de hombros, a punto de estallar por un impulso incontrolable. Ram murmuró:
—Ra… Ram no p―pensó que e―esto llegaría tan lejos…
Ram luchaba desesperadamente por contener la risa, y decidió dejar de hacerse preguntas… por ahora.
—Sea lo que sea que estés tramando, Barusu… es increíble.
La joven dama Natsumi Schwarz ――el Subaru Natsuki travestido, conservando apenas un leve rastro de su rostro habitual, había logrado una transformación tan perfecta que engañó casi por completo a Emilia, hasta un punto que rayaba en lo aterrador.

9
Había logrado completar su perfecto disfraz femenino con éxito, y tras haberse ganado el asiento junto a Emilia, Natsumi Schwarz ――Natsuki Subaru, convertido ahora en una mujer ęcticia, apretó discretamente el puño con determinación al recibir justo la reacción que esperaba.
—Pero esto es solo el comienzo, ten cuidado, Subaru.
――Lo sé. No dejaré que nada se nos escape.
Sonriendo con su rostro cubierto de maquillaje, Subaru susurró de vuelta a Puck, quien transmitía su voz directamente a su mente, y asintió levemente con la barbilla hacia su escondido cómplice.
El intercambio de pensamientos y emociones con la mente, telepatía, o en resumen, ESPER5. Esto le permitía a Subaru comunicarse con Puck a corta distancia, creando una imagen falsa de Natsumi Schwarz.
Al descubrir el objetivo de Roswaal y compartir la información que habían obtenido previamente sobre el chef, Subaru decidió con audacia que no tenía otra opción más que disfrazarse para proteger a Emilia.
Por suerte, tampoco era la primera vez que se vestía de mujer, así que sabía cómo hacerlo.
――Después de todo, ¡lo hice perfectamente en la ceremonia de ingreso a secundaria y no me descubrieron hasta el tercer día!
Uno de los factores decisivos era que, inesperadamente, tenía talento para el maquillaje… y además, su nombre Subaru podía usarse tanto para hombres como para mujeres. En su momento, se había unido al grupo de chicas de su clase y casi disfrutó su vida escolar como una más del grupo.
—Por alguna razón, siento que no quiero saber todos los detalles…
――Ah, solo estoy revolviendo heridas del pasado, así que no te preocupes.
Al volver a ser consciente del uso de ESPER5, Subaru comprobó una vez más que su disfraz seguía ęrme.
5 Nen-banashi "念話" es una abreviatura de telepatía, esta ortografía se ve típicamente en manga y anime.
Usó delineador y sombra para disimular sus ojos sanpaku y su mirada intimidante. Con pestañas postizas y algunas herramientas, adquirió temporalmente párpados dobles. Su piel brillaba con vida gracias al contraste entre sus labios pintados y el resto del maquillaje. La larga peluca castaña fue tomada del vestidor, al igual que el vestido, que ocultaba bien la forma de su cuerpo, y que probablemente pertenecía a alguna sirvienta corpulenta que había trabajado antes en la mansión.
Algún día, cuando la conociera en persona, tendría que disculparse con ella por lo ocurrido hoy.
Pero ahora, gracias a ella, Natsumi Schwarz estaba completa.
Había acertado al pensar que aún quedaría un atuendo suyo guardado. Y una vez que disfrazaba su apariencia, imitar gestos y comportamientos femeninos era pan comido para Subaru, siendo el genio que era.
La única cosa que Subaru no podía disimular por sí mismo era su voz natural. Su intento anterior de disfrazarse acabó en fracaso porque en el tercer día se le escapó la voz sin querer.
Sin embargo, aprendiendo de aquel error, esta vez había logrado superarlo gracias a su cómplice.
—Se nota que está ansiosa por la comida, Emilia-sama. ¿Confía en sus modales?
—¿Eh, yo? Bueno, he estado estudiando. Pero tendré que esforzarme para no hacer el ridículo.
—Oh-ho-ho, así es. No hay que dejarse llevar por la comida~
La señorita Natsumi se cubrió los labios con la mano, sonrió y habló con Emilia con elegancia. Su voz no era masculina, sino un tono áspero que transmitía una impresión neutral. Esa parte no era mérito de Subaru, sino de su cómplice ――es decir, la voz de Puck.
Escondido entre el pecho de la señorita Natsumi, bajo la estola de plumas, Puck se encargaba de hablar discretamente en su lugar.
Si tuvieras que describirlo, sería como un haori6 de dos personas ――juntos, Subaru y Puck formaban una sola Natsumi Schwarz.
6 Nininbaori "二人羽織り" o representación cómica de "Manos que ayudan"; una representación en la que una persona lleva un haori sobre sus hombros, mientras que otra persona detrás de ella pasa sus brazos por las mangas del haori y alimenta a la persona que está frente a ella.
―………………
Sintió miradas intensas provenientes de Ram y Beatrice. Por sus reacciones y los ceños fruncidos, era evidente que ambas sabían que Natsumi no era otra más que Subaru. Sin embargo, no era por la calidad del disfraz; el problema era claramente otro.
Rem también miraba a Natsumi por la misma razón, pero su expresión era la misma mirada suave de siempre. No sabía qué pensaban exactamente de él, pero mientras no intentaran delatarlo, eran aliadas.
Y en cuanto a Roswaal, el enemigo al que más debían tener en cuenta en esta operación――
—Pu, kuku…
Roswaal parecía genuinamente divertido, disfrutando de la ocurrencia de Subaru de presentarse como mujer. Subaru había dado en el clavo al suponer que Roswaal no lo desenmascararía como la señorita Natsumi.
Por cierto, Emilia, la persona involucrada directamente, no parecía haber notado la verdadera identidad de la señorita Natsumi.
Espero que esta corriente me lleve hasta el ęnal. E.M.T.
―Gracias por esperar, digo yo.
El cocinero Dias había regresado. Él y su equipo empezaron a servir cuidadosamente la comida, plato por plato.
Sobre los platos blancos reposaban tapas de plata ――y al levantarlas, vieron que la comida preparada era probablemente pescado blanco.
El aroma que desprendía era simplemente cautivador.
—Es Poiison de Lauté Roy, con salsa radsh, digo yo.
Simplemente, no entendía ni una sola palabra del nombre del plato que le estaban presentando.
Era pescado blanco con el exterior ligeramente asado, bañado en una salsa de un amarillo y verde intensos. El olor que se desprendía capturó sus sentidos al instante, se apoderó de su estómago como si nada… y comenzó a babear profusamente.
—¡Oye, Subaru!
――¡Ha! ¡Uě, por poco!
Justo cuando estaba a punto de lanzarse como un salvaje, Subaru volvió en sí gracias a la voz de Puck.
Por muy poco evitó perder toda su dignidad social y tirar a la basura todos los esfuerzos de su travestismo.
Cuando giró la cabeza de golpe, notó que Emilia también tenía los ojos bien abiertos al ver la comida, y el resto de los presentes no se quedaba atrás con sus reacciones.
Era malvado combinar la rigidez de los modales en la mesa con ese aroma salvajemente delicioso.
La cáscara llamada humanidad se caía sola con ese olor, revelando la esencia salvaje del alma. Subaru, o más bien ――la señorita Natsumi, tragó saliva al borde del colapso y, adelantándose a todos, tomó el tenedor y el cuchillo.
—¿Estás seguro, Subaru?
Las palabras telepáticas de Puck cuestionaban su determinación. Subaru torció una sonrisa con expresión retorcida y asintió con decisión.
――Si vas a comer veneno, más vale que lo hagas antes que nadie.
—Vaya, se ve exquisito. Casi da pena comerlo.
Puck sincronizó su voz con el movimiento de los labios de Subaru en ese momento. Mientras se concentraba en que la voz saliera perfecta, Subaru también se aseguraba de que su plan no se viniera abajo y que sus modales no se vieran rudos al tomar los cubiertos.
Sujeto el pescado blanco con el tenedor, lo cortó con el cuchillo, y lo llevó a la boca.
La cocción era tan perfecta que el ęlete se deshacía apenas al tocarlo.
Junto con la salsa, el sabor visual violó su cerebro. Contuvo el aliento al sentir que estaba por desmayarse, tratando de bloquear el aroma que era como una premonición deliciosa.
Si se dejaba llevar ahora, no habría retorno.
Estaba lejos de ser una guía para Emilia; de hecho, Subaru era quien más riesgo tenía de ser cautivado por la cocina.
――Dominio absoluto del autocontrol… y sus sentimientos por Emilia.
Usaría eso como armas para enfrentar el plato.
Con una nueva determinación en los ojos, llevó lentamente un bocado hacia su boca.
―………………
La Ěuidez de los movimientos, la postura, el porte reęnado, todo perfectamente pulido.
Pero en el instante en que la comida tocó su lengua, todo su esfuerzo, su voluntad, su compostura… colapsaron.
Sintió que los ojos se le iban a salir de las órbitas.
La violencia del sabor lo golpeó desde los labios y la lengua, hasta su cerebro activo, su sangre circulante, los músculos que sostenían su cuerpo, sus huesos, sus células… Todo, absolutamente todo en Subaru, incluida su pobre determinación, fue destruido.
Pisoteado, ultrajado y derribado.
Cuando Subaru se dio cuenta, ya había colapsado.
—¿Qué ocurre, digo yo?
Sin saber cómo, la señorita Natsumi se había levantado de su asiento, hizo sonar sus tacones, y se acercó a Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI.
Frente al hombre, que la miraba perplejo, inhaló, exhaló suavemente, y se arrodilló con elegancia para decir:
—Te subestimé por completo. ¡Lo siento!
Presionó su frente contra el suelo y declaró su completa rendición.
Lo hizo con su voz natural, es decir, la voz de un hombre.
—Derrota total.
Puck, oculto en su pecho, murmuró por telepatía. Pero tenía razón.
Era una derrota absoluta.
El shock de Subaru era tan fuerte que Puck, conectado mentalmente con él, también sintió esa aplastante sensación de derrota.
Por eso Subaru inclinó la cabeza ante Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI, profundamente conmovido y completamente rendido, mientras decía:
—La comida es absurdamente deliciosa. Quise comerla con elegancia… pero fue imposible. Cualquiera pensaría lo mismo.
Es lógico que se deba comer con buenos modales, claro que sí. Pero me dije a mí mismo: “¿Y si mejor comento sobre la comida mientras digo ‘¡está deliciosa, está deliciosa!’?”
La señorita Natsumi, o mejor dicho ――Subaru, comenzó a balbucear palabras sin ver siquiera el rostro del otro.
Eran excusas, sí, y también una queja de mal perdedor por ver frustrado su plan.
Pero, al mismo tiempo, era un elogio sincero que le brotaba del corazón.
Los ojos de Dias se abrieron al escuchar aquella mezcla de alabanzas y justięcaciones, y guardó silencio.
Y entonces…
―¡Wahahahahahaha!
Pensó que ese silencio se prolongaría, pero en cambio, una carcajada resonó por todo el comedor.
Subaru alzó la cabeza de inmediato al escuchar aquella voz proveniente de la entrada, y entonces vio aparecer a una persona de baja estatura.
—Vaya, vaya. Estoy sorprendida. No pensé que alguien sería tan astuto como para, habiendo escuchado los rumores sobre mí, intentar usar excusas como esa justo en medio de una comida.7
La persona reveló su rostro, que hasta ahora permanecía oculto bajo una capucha.
Quien dijo eso con una forma de hablar arcaica era una niña de aspecto infantil.
Subaru no supo cómo reaccionar ante la aparición repentina de esta joven, que parecía ser la asistente de Dias. Sin embargo, la chica miró el rostro estupefacto de Subaru… y mostró los dientes con una sonrisa llena de diversión.
—Aunque has sido completamente derrotado por mi cocina, no es común ver a un comensal reaccionar con tanta alegría. Ya veo, el Margrave también es una persona traviesa. Supongo que este tipo de cosas te divierten.
—Pensé que fue lo meeejor, en cuanto a impresiones honeeestas. Aunque personalmente… me interesó muuucho más la otra opción.
La chica se echó a reír a carcajadas, y Roswaal se unió con una risita cómplice. Subaru, sin entender el signięcado del intercambio, se dio la vuelta y preguntó:
—¿Qué está pasando?
Entonces…
—Circulan muchos rumores sobre mi Maestra, pero todos son tonterías. La Maestra tiene este gusto retorcido por jugar con la gente: no desmiente los rumores exagerados que la preceden, y se divierte manipulando a los crédulos como si fueran joyas.
Quien respondió la duda de Subaru fue "Dias". ――No, basándose en lo que acababa de decir, parecía que en realidad no era Dias.
—Entonces, el verdadero Dias es…
—¡Soy yo! Y por cierto, el rumor de que me enojo si no pronuncian bien mi nombre es completamente cierto. Así que no lo olvides… pero tampoco te excedas.
Sacando el pecho con orgullo, la chica pisó fuerte el suelo con entusiasmo.
7 Su pronombre es Wagahai "吾輩", históricamente un pronombre masculino, pero ahora se usa como un pronombre arrogante que a veces usan los adolescentes durante Chūnibyō.
—¡Mi nombre es Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI! ¡El desafío de los rumores, el choque de gustos, la lucha y la agonía fueron realmente fascinantes! ¡Simplemente brillante!
La chica ――la auténtica Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI, soltó una alegre carcajada, mientras Subaru se quedaba totalmente pasmado.
Al notar su reacción, la verdadera Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI le tendió la mano, y al ayudarlo a levantarse, lo sentó suavemente en su asiento original, con la elegancia de una escolta perfecta.
—¡Una maestría en el disfraz! ¡Esto también ha sido espléndido! ¡Eso signięca que nosotros también debemos responder mostrando de qué estamos hechos! ¡Rodríguez, ayúdame!
—¡Sí, Maestra!
Con aquellas palabras llenas de garbo, Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI salió disparada del comedor acompañada de su discípulo Rodríguez. Probablemente así llegaría el siguiente plato――pero aquello fue una verdadera tempestad.
—Bueeeno, la iniciación de la legendaria chef ha terminado con éxito, así que reanudemos la ceeena. Suba… gracias por tu valioso sacrięcio, señorita Natsumi.
Dicho esto, Roswaal alzó su copa y brindó por la derrota de Subaru.
—Bien hecho, Barusu… digo, no, Natsumi Schwarĵ-sama.
—Ha sido espléndidamente vergonzoso, en realidad. Nii-chan siempre es tan encantador, supongo.
—Natsumi-sama, es usted adorable. Rem cree que fue maravilloso. La próxima vez, por favor, permita que Rem la ayude con el maquillaje y la ropa.
Ram, Beatrice y Rem evaluaron la escena una tras otra. Si hubiera habido un agujero en el suelo, Subaru habría deseado enterrarse en él sin pensarlo dos veces.
En ese estado mental, Emilia le dio unas palmaditas en el hombro.
—No entiendo mucho, pero… ¿puedo preguntarte algo?
—…Adelante.
Esperaba con nerviosismo lo que Emilia diría, temblando por su reacción. Fue entonces cuando ella le tocó suavemente la mejilla con un dedo alzado, y ladeando la cabeza con dulzura, dijo:
—Tu voz suena muuuy parecida a la de Subaru. ¿Quién eres en realidad?
Y así fue como lo golpeó, sin piedad, el mayor sentimiento de derrota de todos.
—¡Tataaan~!
Subaru ――no, mejor dicho, Puck, quien se encontraba escondido en el pecho de la señorita Natsumi, remató la escena con una sonrisa serena y su clásica voz telepática.
10
—Al ęnal resultó ser una cena bastante gratięcante, ¿no crees?
Había guardado completamente sus utensilios de cocina y sonreía mientras cargaba una gran bolsa. Roswaal, que la había acompañado hasta el vestíbulo de entrada, respondió con una sonrisa torcida ante sus palabras:
—Lamento que no hayamos podido salir todos a despedirte. Fue maravilloso ver cómo todos sucumbían y quedaban encantados. Para serte sincero, están todos muuuy agotados… Gracias por dejar que Rem estudiara contigo y te ayudara de tantas maneraaas.
—Quien desee seguir el camino del sabor siempre será bienvenido. Eso es algo bueno. Cuídala bien.
Al oír la mención de Rem —la chica que había estado tan atenta a su cocina que incluso pudo cubrir la falta de personal—, Dias se mostró de buen humor. Luego levantó la mirada y le dio un codazo a su aprendiz de rostro serio, Rodríguez.
Roswaal se encogió de hombros, y Dias, al ver a su discípulo encogido a su lado, soltó una carcajada. Luego suspiró, fastidiada por la actitud de su discípulo, y dijo:
—¿Qué pasa, Rodríguez? No deberías tener esa cara larga al partir. Hay que hacerlo con majestuosidad.
—A la Maestra no le molesta, pero yo tengo mis pensamientos, digo yo. Aunque no hicimos bromas ridículas, si simplemente hubiéramos mostrado nuestras habilidades normalmente… no habría tenido que actuar de una forma que fomenta rumores raros de que soy lujurioso.
—¡Mal! ¡Lo divertido es hacer que se traguen los rumores y derribar a las personas serias con sabor! Además, mientras sigas hablando así, usando ese tipo de muletillas al ęnal de tus frases, el rumor de que eres lujurioso no va a desaparecer. ¡Te lo he dicho mil veces y no lo corriges!
—¿Muletillas al ęnal de mis frases? ¿A qué se reęere, digo yo?
Dias apartó la mirada de su discípulo, que había soltado esa frase de manera completamente inconsciente, y luego alzó la mano hacia Roswaal.
—Bueno, es hora de marcharnos. Aún nos quedan muchos lugares por visitar. ¡Ser tan popular también es problemático! ¡Hay demasiada gente a la que quiero molestar!
—Parece que realmente disfrutas de tu traaabajo.
—Esto es un hobby. Mi hobby de toda la vida. ――Además.
No terminó la frase. En cambio, llevó una mano a su cabeza y se quitó la capucha que la cubría. Debajo de esta, resplandecía su hermoso cabello dorado y se revelaban sus orejas ligeramente largas.
—Querías que viera a esa chica mitad-elfa, ¿verdad? Porque yo soy una elfa.
—…Es muy probable que ella logre cambiar la discriminación hacia los elfos. Si lo consigue, entonces ya no tendrías que ocultar que eres Dias… ni esconderte detrás de tu discípulo.
—No hagas análisis estúpidos, bufón de la corte. Hago esto porque quiero. No voy a hacerle favores especiales para difundir la reputación de esa chica.
Guiñándole un ojo, Dias le apuntó con un dedo, sonrió mostrando los dientes y volvió a colocarse la capucha. Luego, con paso ęrme y majestuosidad, le dio la espalda a Roswaal y salió al exterior.
—Sin embargo, aunque el chico travestido era terrible, la honestidad de la chica no lo fue. Así que si me necesitan otra vez, no duden en llamarme. Si ella me lo pide, no rehusaré mostrar mis habilidades.
—¿Puedo considerar eso una buena conexioooón?
—Haz lo que quieras. En ęn.
Roswaal, siempre tan descarado hasta el ęnal, seguía enfocándose en el futuro. Dias se dio la vuelta con una expresión derrotada y señaló la mansión mientras decía:
—Quiero escuchar impresiones sinceras la próxima vez también. Hasta entonces, te agradecería que no te deshicieras de esa chica elfa… ni del chico travestido. Como lo interpretes, depende de ti. Y asegúrate de que ese chico vuelva a vestirse de mujer la próxima vez que lo vea.
—Si eso es lo que deseas, estaré encantado de hacerlo.
Aceptando esto como una muestra de buena voluntad, Roswaal se comprometió sin remordimiento alguno a hacer que Subaru se travistiera otra vez, sin ni siquiera preguntarle su opinión.
Así, Dias partió con Rodriguez a su lado, embarcándose una vez más en el siguiente tramo de su viaje.
—No sabía qué iba a ocurrir esta vez… pero al ęnal, logré establecer un vínculo con Dias Lepunzo Elemanso Oplane Fatsbalm VI.
A pesar de las irregularidades, se podría decir que cumplió con su objetivo inicial. Había muchos asuntos que le dejaban los hombros tensos. Sin embargo, hoy no solo tenía los hombros rígidos.
—Aun así… ahh, fue una obra maestra.
Lo que apareció en su mente fue la imagen completamente clara de Subaru travestido como ――Natsumi Schwarĵ. Por lo pronto, no tendría problemas para encontrar excusas con las que burlarse de él. Fue una cena realmente valiosa. Porque fue un momento en el que sus ojos, su paladar y su memoria se deleitaron por completo.
—Pět, ahahaha.
Con un rostro que no mostraría a nadie, en un lugar donde no podía ser visto, soltó una carcajada sin contenerse.
――Con esos pensamientos, Roswaal rió a solas, incapaz de contenerse.