Con Amor, Anhelo Verte Sonreír de Nuevo
Capítulo 25
Con Amor, Anhelo Verte Sonreír de Nuevo
――Había imaginado que el momento de saldar sus deudas acumuladas llegaría de forma más dramática.
???: 『 ――Heinkel Astrea-dono, hay una orden activa que requiere su presencia en la Capital Real. Vendrá con nosotros. 』
Informado de esa manera por los Caballeros que lo rodeaban, todos vestidos con el atuendo blanco de la Guardia Real del Reino, Heinkel había estado sentado en la esquina de una taberna a plena luz del día, con alcohol barato en la mano, angustiándose por lo sombrío de su futuro.
Frente a los Caballeros que, conscientes de su identidad, habían exigido su rendición, Heinkel sintió verdadera compasión por ellos, viendo cómo estaban siendo obligados a hacer un trabajo que no querían hacer.
Heinkel: 『 La Capital Real, la Capital Real, eh... exactamente, ¿por qué crimen están diciendo que van a llevarme a rastras? 』
Caballero: 『 Lamentablemente, carecemos de la autorización para informarle. Sin embargo, si va a resistirse... 』
El aire de tensión entre los caballeros se elevó de manera palpable.
Sus exhalaciones llevaban un espeso olor a licor, pero la embriaguez aún no le había subido a la cabeza. A través de las sensaciones en su piel, Heinkel dedujo que, además de los tres que tenía ante sus ojos, también había un escuadrón de Caballeros esperando fuera de la taberna.
Para resumir la historia, no dudarían en usar la fuerza. Y Heinkel no poseía la fuerza necesaria para doblegar su sentido del deber.
Por encima de todo――,
Heinkel: 『 Incluso si huyo, es un callejón sin salida, eh... 』
No era en absoluto como si simplemente hubiera estado tragando alcohol barato por desesperación. Antes siquiera de llenarse la boca de licor, se había devanado los sesos por completo en busca de cualquier medio posible. Después de eso, la razón por la que se había dirigido a esta taberna era porque, sin importar cuán lejos fuera, no había querido admitirlo―― Que ya había agotado todas las opciones posibles.
Heinkel: 『 ―――― 』
Mirando hacia la copa aún medio llena de alcohol sobre la barra del bar, Heinkel se mordió el labio.
Para los dos objetivos que Heinkel necesitaba cumplir sin importar qué, había una posición que necesitaba adquirir a toda costa―― una posición que le permitiera intervenir en la Selección Real.
Originalmente, su contacto con Priscilla había sido una coincidencia, así que fue puramente por casualidad que se le hubiera concedido esa posición, pero se había dado cuenta demasiado tarde de que era algo que no podía permitirse perder. Por lo tanto, el mejor curso de acción que Heinkel podría tomar sería buscar empleo en uno de los dos campamentos que quedaban tras excluir al Campamento de Crusch, donde su padre estaba involucrado, y el Campamento de Felt, donde su hijo estaba involucrado.
Heinkel: 『 El campamento de Emilia-sama está fuera de discusión, y el de Kararagi... el campamento de Anastasia-sama también probablemente sea... 』
Inviable; incluso Heinkel podía comprender eso.
Le habría gustado depositar sus esperanzas en la sensatez de Anastasia como comerciante, pero, como había aprendido en el Imperio de Vollachia, ella era bastante amigable con Emilia. Con toda probabilidad, ya se habría enterado de la vergonzosa exhibición que Heinkel había hecho frente a Emilia.
Incluso si no fuera así, Heinkel también era consciente de que su reputación era absolutamente la peor.
Por lo tanto, Heinkel no tenía ninguna posibilidad de ser empleado por ninguna de las Candidatas Reales.
Y así, eso había sido motivo más que suficiente para que estuviera completamente destrozado, habiéndose extinguido el débil rayo de esperanza que había comenzado a vislumbrar.
Caballero: 『 Heinkel Astrea-dono―― Su respuesta. 』
Presionado para dar una respuesta definitiva en medio de la creciente tensión, Heinkel se tragó todo el alcohol restante en su copa y bajó las manos.
Ni por un momento sintió el coraje para intentar alcanzar la amada espada que llevaba en la cintura.
Mientras lo escoltaban, ni siquiera se molestaron en atarle las manos a Heinkel al meterlo a la fuerza en un carruaje de dragón, lo cual lo dejó un tanto desconcertado.
Había estado completamente preparado para un viaje más violento, uno en el que ni siquiera lo tratarían como humano.
Heinkel: 『 ...Al final, ¿qué clase de pretexto es este? 』
Atrapado entre los Caballeros que, como de costumbre, no le responderían incluso si preguntara, Heinkel reflexionó sobre qué crimen suyo estaba siendo puesto en tela de juicio―― Había muchas posibilidades que le venían a la mente.
Había abandonado por completo tanto sus obligaciones como Subcomandante de la Guardia Real, como su posición de señor del dominio Astrea; también era completamente posible que estuviera bajo sospecha de entrometerse en los asuntos internos del Imperio de Vollachia. Si se trataba de algo más reciente, también estaba el hecho de que había estado a punto de ayudar en el plan tramado por Aldebaran.
Pero, por otra parte, como él había sido a quien se le habían acercado con la propuesta, casi tenía ganas de decir, "¡Esto no es lo que acordamos!", visto que el plan parecía haberse desmoronado por completo antes de que pudiera comenzar siquiera una sola cosa.
Sin embargo, Heinkel no tenía ninguna intención de culpar a Aldebaran por eso.
Alguien había intentado lograr algo, y había llegado a su fin habiendo fracasado en conseguirlo. Si eso fuera algo por lo que ser culpado, entonces, incluso si Heinkel muriera ahogado cien veces en un mar de culpas, todavía no sería suficiente.
Una vez más, todo había vuelto al punto de partida.
Eso valía tanto para el objetivo de arrastrar a Reinhard fuera de su puesto como Santo de la Espada, como para el de despertar a su esposa, que había estado durmiendo durante casi veinte años.
O, tal vez, este era un buen momento.
El momento de que le arrebataran incluso su razón para seguir luchando, y le dijeran que se rindiera de una vez por todas. Si ese fuera el caso, incluso podría haberse reído.
Heinkel: 『 ...Para ser eso, esto es extraño. 』
Escoltado todo el camino hasta la Capital Real por los Caballeros que se habían negado asiduamente a decirle nada durante estos últimos días, al bajar del carruaje de dragón, Heinkel frunció el ceño al ver que el lugar no era el Castillo Real, una estación de guardia, y mucho menos una prisión.
Lo que se extendía ante sus ojos era una antigua capilla construida en un sector de la Capital Real―― perteneciente a la Iglesia del Dragón Divino, era un edificio que, por ciertas razones, a Heinkel le resultaba difícil mirar de frente.
Hablando de la Iglesia del Dragón Divino, era la religión estatal del Reino de Lugunica, un bastión de oración donde muchos ciudadanos, aunque variando en su piedad, ofrecen su fe hacia el Dragón Divino, de cuyo favor todos son partícipes.
En el pasado, Heinkel también se había aventurado allí muchas veces para ofrecer oraciones, deseando el despertar de su esposa dormida―― Pero, después de cierta noche, nunca regresó. No tenía derecho a poner un pie allí; en la actualidad, esa era la autoevaluación de Heinkel con respecto a la iglesia.
En la casa de oración de la Iglesia del Dragón Divino, lo que esperaba a Heinkel mientras lo empujaban a través de la entrada, era una chica con hábito de monja, con largo cabello dorado y ojos rojos――,
???: 『 ¡Ah! ¡Lo he estado esperando, Heinkel-sama! 』
En el instante en que vio el rostro de Heinkel, la chica mandó a volar ruidosamente la silla en la que estaba sentada, corriendo rápidamente hacia él. Ante el ímpetu de la inquieta chica que lucía una sonrisa radiante, Heinkel dio reflexivamente medio paso hacia atrás.
Lo que había sentido no era hostilidad. Era buena voluntad. La razón por la que había retrocedido no era por una amenaza. Era por sospecha. El motivo de esa sospecha, al mirar a la chica de arriba a abajo una vez más, encajó de inmediato.
Un hermoso cabello dorado, y ojos rojos semejantes a joyas ardientes.
Esos rasgos deberían haber sido imposibles.
Chica: 『 ――Soy Filóre Lugunica. Estoy encantada de tener el placer de conocerlo de esta manera, Heinkel-sama. ¡He estado esperando con ansias su llegada! 』
Heinkel: 『 ¡¿Fil… oh-re…?! 』
Filóre: 『 ¿――? Sí, es correcto, Filóre. Esa es mi... ¡espere, es verdad! ¡Las personas que lo saben se sorprenderían al escucharlo! Últimamente, todo a mi alrededor se ha vuelto tan ocupado y agitado, así que olvidé tener cuidado con eso. 』
Sacando la lengua para ocultar su vergüenza mientras hablaba, ante la chica―― ante la que se hacía llamar Filóre, Heinkel no podía expresar con palabras la turbulencia que lo había asaltado.
Después de todo, no debía haber dos personas en este mundo que llevaran ese nombre.
Filóre: 『 A todos ustedes, muchísimas gracias por su ayuda. Por su maravilloso trabajo, el Dragón seguramente también estará encantado. “Del hombre es el brazo que empuña la espada, mas del Dragón es la voluntad que dispone de la vida. Y acontecerá que, tras las huellas del Caballero elegido, aun los surcos ensangrentados se tornarán en sendas de plata”. Esto también, está en las escrituras. 』
Filóre se dirigió a los Caballeros parados en la entrada de la capilla, detrás del conmocionado Heinkel. Ante la sonora reverberación de su voz, todos los Caballeros intercambiaron miradas.
Por supuesto, desde su perspectiva, habiendo sido los que arrastraron a Heinkel hasta aquí, no querrían hacer algo como dejar a Filóre y Heinkel solos en este lugar. Pero, sin hacer caso a las preocupaciones de los Caballeros, Filóre declaró "¡No hay de qué preocuparse!" con el puño apretado.
Filóre: 『 ¡Este ilustre personaje pertenece al linaje de los Santos de la Espada, la magnífica persona elegida por el Dragón Divino, le doy mi sello de aprobación personal! ¡Este es un encuentro extremadamente trascendental para el Reino mismo! 』
Mientras Filóre se golpeaba el pecho y hablaba de forma rimbombante, el desconcierto de los Caballeros no se desvaneció.
Por otro lado, Heinkel también tenía algunas reservas vehementes sobre sus comentarios. Fue a tal punto que logró sacarlo de vuelta a la realidad del impacto inicial que le produjo su nombre.
Caballero: 『 Si sucede algo, por favor, llámenos. Estaremos a la espera afuera. 』
Dada su posición, ese era el límite de lo que podían ceder.
Y dejando esas palabras atrás, manteniendo una mirada severa sobre Heinkel hasta el final, los Caballeros cerraron la entrada a la capilla y tomaron sus puestos afuera. Una vez que las figuras de esos Caballeros desaparecieron detrás de las puertas, Filóre refunfuñó "Qué difícil" mientras se cruzaba de brazos.
Filóre: 『 La situación es la que es, así que es natural que todos estén tan preocupados, pero... en este momento, esto tiene prioridad. Una vez más, Heinkel Astrea-sama, es un placer... 』
Heinkel: 『 ――Justo ahora, ¿qué demonios intentabas hacer? 』
Filóre: 『 ¿Fweh? 』
Dando un paso, recuperó el medio paso que había retrocedido y se acercó medio paso más a ella mientras preguntaba. Como resultado, Filóre, quien ahora era mirada desde cerca hacia abajo, abrió de par en par sus ojos rojos.
Qué mirada tan incómoda era esa. En sus refinados rasgos faciales, percibió demasiadas similitudes con la Familia Real de Lugunica―― Pero, eso no podía ser posible.
Heinkel: 『 Filóre Lugunica es la princesa que desapareció del castillo hace quince años. Y si se trata de ella, ya fue encontrada en los barrios bajos hace bastante tiempo, y ahora, en la Selección Real... 』
Filóre: 『 ――Ah, se refiere a Felt, ¿verdad? En efecto, he oído que ella también tiene esas sospechas cerniéndose sobre ella. Pero, entre nosotros, hemos llegado a la conclusión de que no importa de una forma u otra. 』
Heinkel: 『 ¿Ah...? 』
Filóre: 『 Es posible que ella o yo seamos esa princesa que desapareció del Castillo Real hace quince años. Da la casualidad de que ambas tenemos alrededor de quince años, y creo que las cosas están encajando de forma milagrosa en ese sentido. Sin embargo, eso no tiene importancia. 』
Heinkel: 『 ¡Q-Qué clase de ridiculeces sin sentido estás diciendo! 』
Mientras Filóre tocaba de forma tan descarada e indiferente uno de los incidentes más importantes del Reino, Heinkel alzó la voz.
En realidad, eran unas ridiculeces sin sentido. Debido a aquel terrible incidente, hubo varias cosas que terminaron desviándose del camino correcto. Y tampoco era un asunto ajeno a Heinkel.
En esa noche quince años atrás, los diversos sucesos que tuvieron lugar en el Castillo Real de Lugunica――,
Heinkel: 『 ¡Eso nos lleva a lo que dijiste antes! Que soy del linaje de los Santos de la Espada, que fui elegido por el Dragón, soltando toda clase de tonterías... 』
Filóre: 『 Pero, hace quince años, quien se bañó en la Sangre de Dragón que se mantenía a salvo en el Castillo Real, sin sucumbir nunca al poder que alberga, antes de finalmente adaptarse a él... ¿no fue usted, Heinkel-sama? 』
Heinkel: 『 Qué―― 』
Filóre: 『 Ah, esto era algo que debía mantenerse en secreto, ¿verdad? A decir verdad, fue algo que leí a escondidas en los registros confidenciales de la Iglesia, así que solo me di cuenta más tarde de que era algo que no podía divulgarse. 』
Aunque Filóre intentaba tardíamente bajar la voz, Heinkel no estaba en condiciones de importarle eso.
La Sangre de Dragón de hacía quince años; el simple hecho de que se mencionara en primer lugar fue un shock, pero el plato fuerte fue el hecho de que estuviera documentado en algo como los registros confidenciales de la Iglesia del Dragón Divino.
La razón se le escapaba. Ciertamente hubo una época en la que Heinkel había frecuentado la iglesia, pero no era como si fuera un fiel devoto, ni tampoco había hecho nunca nada parecido a confesar los secretos de su corazón a la ligera.
Por encima de todo――,
Heinkel: 『 ―――― 』
Las sospechas levantadas en su contra, y los acontecimientos de aquella noche hace quince años: absolutamente nunca los revelaría.
La responsabilidad del asunto no recaía únicamente en Heinkel. Era un incidente de suma importancia que bien podría impactar al resto de la Casa Astrea, y a la totalidad del Reino de Lugunica.
De ninguna manera era un asunto que quedaría zanjado si Heinkel por sí solo se arrancara el propio corazón.
Heinkel: 『 Hah, no tengo absolutamente ninguna idea de qué me estás hablando, maldita princesa falsa. 』
Así, mientras las mejillas de Heinkel se contorsionaban con cobardía, se burló cruelmente de Filóre.
Al escucharlo, Filóre abrió los ojos de par en par, conteniendo el aliento ante la negación de Heinkel. ¿Acaso no consideró que podría ser negada? En ese caso, era una chica ingenua.
Heinkel: 『 ¿Creías que si te estrellabas contra las cosas de frente con honestidad, todo simplemente rebotaría de vuelta a ti limpiamente? Si es así, ese es un enfoque impensablemente despreocupado. El mundo no es un lugar tan agradable. 』
Filóre: 『 Heinkel-sama... 』
Heinkel: 『 ¡No vayas pegando honoríficos como si fueran algún tipo de uniforme! No sé qué esperas de mí, pero qué lástima. ¿Elegido por el Dragón Divino? No bromees conmigo. ¿El linaje de los Santos de la Espada? ¿Ese es su objetivo? ¡El Castillo Real y la Iglesia del Dragón Divino siempre han mantenido su distancia! Si ustedes veneran al Dragón Divino por encima de todo, entonces Reinhard debe estar en su camino, ¡¿verdad?! 』
Escupiendo rápidamente una sarta de palabras malsonantes, sintió que las profundidades de su pecho se teñían de un negro viscoso.
Simplemente había estado diciendo lo primero que se le venía a la mente, pero, sorprendentemente, sintió que las palabras que decía sonaban verdaderas. El nombre del Santo de la Espada era renombrado en el Reino de Lugunica, y en la era actual de Reinhard, celebrado como el más fuerte de la historia, posiblemente se podría decir que se estaba acercando al reino de la fe religiosa.
Era posible que, para la Iglesia del Dragón Divino, Reinhard fuera algo así como una espina en su costado.
Para eliminarlo, era completamente concebible que tuvieran la intención de usar a Heinkel―― Aquello que, hasta ahora, el propio Heinkel había utilizado como carta en sus negociaciones con las Candidatas Reales, estaba ahora teñido de una desagradable humedad pegajosa.
Pero, tal vez, considerando uno de los objetivos de Heinkel, eso también podría――,
Filóre: 『 ――La razón por la que lo busqué, Heinkel-sama, es porque quería que se convirtiera en mi Caballero. 』
――.
――――.
――――――――.
Heinkel: 『 ...¿Qué? 』
Debido a su profunda cavilación, en la que rechinó los dientes hasta el punto en que podía saborear la sangre, sintió como si hubiera escuchado una extraña alucinación auditiva.
Heinkel hizo una mueca ante ese inexplicable error de audición; sin embargo, sin prestar atención a su desconcierto, Filóre levantó el rostro y abrió la boca.
Una vez más, esta vez mirando directamente a sus ojos azules,
Filóre: 『 Heinkel Astrea-sama, deseo que se convierta en mi Caballero. Con una entrada tardía a la Selección Real, el Caballero de esta misma Filóre Lugunica. 』
Heinkel: 『 ¡Idio...! ¡¿E-Estás loca...?! 』
Filóre: 『 ¡Vaya, qué cosa tan horrible de decir! Se lo advierto ahora, pero si presta voto de servirme, me gustaría que reformara esa actitud tanto como sea posible. 』
Fueron palabras repetidas como para enfatizar que no había escuchado mal. Pero, sin importar cuántas veces lo repitiera, no había forma de que pudiera tener lugar una discusión adecuada con una base tan inestable.
Filóre lo había dicho. Que como Candidata Real, haría que Heinkel fuera su primer y único Caballero.
Heinkel: 『 ¿Quién te, metió esas cosas, en la cabeza? No me digas, ¿fue Reinhard? ¿Te dijo algo? Entonces... 』
Filóre: 『 ¡No haga bromas! ¿Cómo podría tomar una decisión tan importante a la ligera basándome en lo que alguien más me dice que haga? ¡Tomé esta decisión completamente por mi cuenta! 』
Heinkel: 『 ¡Si ese es el caso, entonces realmente no tienes ojo para este tipo de cosas en absoluto! ¿No le preguntaste a nadie más? Por ejemplo, a esos Caballeros de ahí afuera. ¡Debería haber habido mucha gente a la que le podrías haber preguntado! 』
Filóre: 『 Sí, les pregunté. Todos pusieron caras complicadas e insistieron en que debería repensarlo. 』
Heinkel: 『 ¡Entonces escucha y haz lo que te dicen! ¡Repiénsalo! 』
Filóre: 『 ¡Lo repensé! Pero, sin importar cuántas veces lo repiense, usted siempre termina siendo mi opción número uno, Heinkel-sama. 』
Poniendo las manos en las caderas, Filóre infló el pecho y respondió con orgullo, dejando a Heinkel sin palabras.
Probablemente era del tipo que se aferraba a algo hasta el final una vez que lo había decidido. Incluso solo juzgando por su comportamiento hasta ahora, él podía entenderlo a grandes rasgos. Lo entendía, pero, ¿qué demonios estaba haciendo la gente a su alrededor?
Heinkel: 『 La señorita Priscilla también tenía un lado terco, nunca cedía una vez que se proponía algo, pero en su caso, nadie podía negar su determinación y capacidad para hacer las cosas... 』
En el sentido de no prestar oído a las palabras de quienes las rodeaban, podría haber sido una competencia reñida.
Pero, entre Priscilla y Filóre, había una gran disparidad en su confiabilidad individual, o más bien, en el grado de su fuerza de carácter.
Para decirlo sin rodeos, Priscilla había sido una adulta y Filóre era una niña. Si un niño intentaba hacer algo mal, era el deber de un adulto detenerlo.
Incluso si esa niña ostentaba un título prestigioso como el de Candidata Real, e incluso si el adulto en posición de reprenderla era un necio y miserable que debió haber muerto, sin derecho alguno a hacerlo.
Heinkel: 『 Incluso si eres una soñadora, eso con lo que estás soñando ahora mismo es una pesadilla. Es el tipo de mal sueño en el que ni siquiera le prestas oído a todos a tu alrededor diciéndote que es una pesadilla. ¡Ni creas que te seguiré la corriente en algo así! 』
Al afirmar eso, Heinkel se burló de su propia decisión estúpida.
A pesar de que había perdido a cualquier Candidata Real en la que apoyarse, y había estado ahogándose en alcohol sin poder alcanzar sus deseos, ahora que esta mano, lo mejor que podría haber esperado, se le había extendido de esta manera, no era capaz de aferrarse a ella.
Si realmente hubiera sido tan importante para él, debería haber extendido su mano por cualquier medio, justo o sucio―― En ese caso, después de haber pasado quince años, ¿podría ser que no hablaba realmente en serio al respecto, y todavía estaba tratando de escoger y elegir las manos que tomaba?
Todo ello no era más que los meros vestigios de una obsesión enfermiza, con el interior de Heinkel estando completamente vacío――,
???: 『 ――¡Es superge! ¡Heinkel-san! 』
En ese instante, una voz resonó claramente en un rincón de su mente, haciendo temblar la mismísima alma de Heinkel.
Heinkel: 『 ――Louanna. 』
Durante casi veinte años, no había escuchado su voz ni una sola vez.
Aun así, cada vez que cerraba los ojos y se imaginaba su sonrisa, podía escuchar su voz no solo como si fuera ayer, sino como si ella estuviera allí misma con él en este preciso momento. Era lo más natural. Después de todo, la amaba.
Incluso si Heinkel estaba completamente vacío, el ardor conocido como Louanna que albergaba en su interior, junto con todo lo que ella le había dado, eran lo único verdaderamente real.
Ni una sola vez, ni siquiera por un solo segundo, nada de eso se había desvanecido jamás.
Filóre: 『 He sido nombrada como Santa de la Iglesia del Dragón Divino. El ideal que defiendo como Candidata Real, comenzando con la eliminación de los malos sentimientos entre el Castillo Real y la Iglesia, es la abolición completa de cualquier factor que se interponga en el camino para otorgar la salvación. 』
Ante el silencioso Heinkel, declaró Filóre en voz baja, pero con una voz llena de fuerza.
Levantando el rostro, Heinkel miró a Filóre. Como siempre, ella lo miraba directamente a él, sin embargo, las palabras que tejía carecían de la misma atmósfera frívola de antes.
Para hacer llegar las palabras que debían llegar, estaba seleccionando cuidadosamente sus palabras, imbuyéndolas tanto de fuerza como de sentimiento; eso le quedó claro.
Filóre: 『 Heinkel-sama, he oído hablar de su esposa. Parece ser que ha estado buscando una forma de despertarla durante más de una década, sin rendirse ni una sola vez. Es sumamente admirable. 』
Heinkel: 『 ...¿Crees que es admirable? No he logrado nada. Louanna todavía no despierta, así que qué demonios es... 』
Filóre: 『 ¡No, es admirable! Nadie lo ha elogiado nunca por ello, ¿verdad? ¡Pero yo creo que es increíble! No es algo que cualquiera pueda hacer. Usted es inquebrantable... no, estoy segura de que ha habido momentos en los que su espíritu se ha quebrado. Aun así, ¡el hecho de que haya sido capaz de volver a ponerse de pie es asombroso! 』
Heinkel: 『 ―――― 』
Filóre: 『 Quiero que alguien como usted se convierta en mi Caballero. Por supuesto, como Santa, tampoco puedo pasar por alto el hecho de que fue elegido por el Dragón. Pero, usted es alguien que hace todo lo que está a su alcance sin rendirse nunca por las personas que le son preciadas. ¡Estoy segura de que haremos un gran equipo! 』
Alzando la voz, Filóre extendió su suave y blanca mano. Y como si implorara a Heinkel que tomara su mano, hizo brillar intensamente sus ojos rojos.
Una chica ingenua; por mucho que escuchara lo que tenía que decir, esa impresión no desaparecía.
El individuo que una Candidata Real seleccionara para ser su primer y único Caballero se convertiría en una existencia a la que le confiaban no solo su propia vida, sino también su destino político. Incluso con un título tan elevado como el de Santa de la Iglesia del Dragón Divino, todo era propenso a ser arrasado por la mala fama de Heinkel.
No había ni la más mínima razón para que Filóre eligiera a Heinkel como su Caballero.
Él la rechazaría. Debería rechazarla. No por el bien de nadie más, sino por el bien de esta ingenua chica ante sus ojos.
Para evitar que esta amable e ingenua chica fuera ridiculizada como una idiota, o que fuera insultada por todos a sus espaldas, Heinkel debía rechazar su petición.
Y a pesar de que debería haberla rechazado――,
Heinkel: 『 ――Déjame preguntar... una cosa. 』
A pesar de que debería haberse burlado de ella, darle la espalda y alejarse, terminó pronunciando esas palabras.
No fue un rechazo. Tampoco fue un menosprecio. Al expresar su intención de continuar la conversación, Filóre ladeó la cabeza.
Filóre: 『 ¿Qué sucede? 』
Heinkel: 『 He oído que la Iglesia del Dragón Divino posee artes secretas de curación que tienen prohibido ser reveladas al público. Si... si algo así existe de verdad, entonces... 』
Filóre: 『 ――¿Se refiere al Sacramento? 』
Heinkel: 『 ――¡Hk! ¡¿De verdad existe tal cosa?! 』
Filóre parecía tener una idea de lo que estaba hablando, y Heinkel se abalanzó sobre sus palabras. Ese vigor suyo hizo que Filóre abriera mucho los ojos, antes de dirigir su mirada ligeramente hacia abajo.
Si bien el cambio en su expresión afirmaba la existencia del Sacramento, también le decía a Heinkel que no estaba segura de si cumpliría con sus expectativas―― de si sería útil para despertar a su esposa dormida.
Filóre: 『 ――. Existe. Pero, no sé si tendrá un efecto en su esposa o no. 』
Efectivamente, después de un momento de silencio, Filóre sacudió la cabeza de un lado a otro.
Pero, él no se desanimó demasiado. Que sus esperanzas se vieran truncadas y ser empujado al fondo del abismo era una experiencia a la que Heinkel no era ajeno en absoluto. El hecho de que no moriría incluso cuando eso sucediera, era un resultado que había verificado muchas veces.
Heinkel: 『 Ya veo. Es así... Ahh, es cierto. 』
Ya había experimentado más que suficiente vergüenza en su vida.
Si tuviera un mínimo de sensatez, entonces incluso su pregunta de hace un momento era algo que no debería haber hecho. Y sin embargo, la había preguntado. Al hacerlo, sus esperanzas fueron echadas por la borda.
Con esto――,
Filóre: 『 ――Es por eso que no tenemos más remedio que ponerlo a prueba. Siempre me dicen que no debo usarlo con demasiada frecuencia, pero si es por el bien de ayudar a la gente, debería estar bien. 』
Heinkel: 『 ――¿Ah? 』
Filóre: 『 Ah, pero como acabo de decir, no estoy segura de si funcionará. El Sacramento no es todopoderoso, y también depende del estado del alma de esa persona... sin embargo, la Iglesia del Dragón Divino también tiene muchas otras cosas que el público no conoce, así que, si no nos rendimos, debería ser posible abrir un camino hacia adelante. Sí, seguramente. 』
Apretando firmemente en un puño la mano opuesta a la que tenía extendida, Filóre insistió una vez más de la misma manera en que lo había hecho al principio.
El contenido de su insistencia hizo que Heinkel parpadeara y dejara escapar una respiración entrecortada.
Heinkel: 『 ―――― 』
Filóre no dijo que funcionaría.
Tampoco le dijo que se lo dejara a ella, ni le prometió que definitivamente la salvaría―― Simplemente, juró no rendirse.
Durante casi veinte años, Heinkel no había logrado ser comprendido por nadie, siendo ridiculizado como un tonto una y otra vez; la chica ante sus ojos afirmó, como si fuera lo más natural del mundo, las cosas que él nunca había podido abandonar a pesar de todo eso.
Lo sabía―― Sabía que todos, incluso el mismísimo Heinkel reflejado en el espejo, pensaban constantemente en algún rincón de sus mentes que en realidad podría ser imposible.
Filóre: 『 Heinkel-sama, por favor, guíe el camino. No, la Casa Astrea es de hecho bastante famosa, así que también tengo una idea aproximada de dónde está, pero dudo en irrumpir en una casa cuando no hay miembros de la familia. Además, también es un poco complicado entre Felt y yo... 』
Como si dijera que las cosas no podían quedarse así, Filóre se detuvo en seco después de haber comenzado a caminar con gallardía. Mirando hacia atrás a Heinkel después de pasarlo, lo llamó para instarlo a acompañarla.
Y, al darse la vuelta, los ojos de Filóre se abrieron de par en par por la conmoción―― Después de todo, ante sus ojos, Heinkel estaba arrodillado en el lugar donde había estado de pie, y estaba inclinando la cabeza.
Filóre: 『 ¿Heinkel... sama...? 』
Heinkel: 『 Me disculpo por mis repetidos actos de descortesía. Señorita Filóre. 』
Ante la sorprendida Filóre, Heinkel refinó deliberadamente su forma de hablar, y se dirigió a ella.
Si se convirtiera en el Caballero de una Candidata Real, se involucraría en la Selección Real una vez más.
Si se trataba de una Santa que podía utilizar incluso el Sacramento que la Iglesia del Dragón Divino mantenía oculto, podría ser posible despertar a Louanna.
Si existía la posibilidad de que ella fuera la princesa que llevaba la sangre de la Familia Real, entonces, con la autoridad que ostentaba, incluso podría ser posible obtener el conocimiento antiguo que dormitaba en el Castillo Real, o incluso la mismísima Sangre de Dragón.
Si enumerara tales cálculos, podría ocurrírsele cualquier cantidad de razones para arrodillarse.
Pero, la razón principal por la que Heinkel se arrodilló aquí, no fue ninguno de esos cálculos.
――¿Acaso, todavía quiero jugar a ser un caballero?
Heinkel: 『 Me gustaría aceptar su propuesta―― Permítame ser su Caballero, Señorita Filóre. 』
Filóre: 『 ―――― 』
Heinkel: 『 Es posible que termine arrepintiéndose de haberme elegido, pero... 』
Filóre: 『 ¡No, no lo haré! ¡Nunca! 』
Mientras Filóre sonreía como una flor al florecer, Heinkel se sintió un poco cohibido, y se mordió el interior de la mejilla.
Aún arrodillado, se desabrochó la espada de su cintura, la dejó en el suelo y realizó una respetuosa reverencia―― La forma en que enderezó la espalda, el ángulo en el que miró hacia su señora y su etiqueta de caballero al dedicar su espada, nada de eso había sido borrado por sus veinte años de desgracia.
Las ruinas de un Caballero que alguna vez había jurado lealtad a la Familia Real, ahora, después de todo este tiempo, decidía darse esos aires una vez más.
Era ridículo. En verdad, era completamente ridículo.
Mientras estaba completamente impregnado de esa ridiculez sin gracia, Heinkel Astrea se convirtió en el primer y único Caballero de la nueva Candidata Real, Filóre Lugunica.
――Y esos fueron los acontecimientos del día en el que la Santa y el Traidor establecieron una relación de amo y sirviente.