A Estas Alturas Vienes con Esas
Capítulo 28
A Estas Alturas Vienes con Esas
――El Santo de la Espada.
――El Relámpago Azul.
――El Admirador.
――El Príncipe Loco.
A cada uno de ellos se les había otorgado el título de los más fuertes en este mundo.
El Reino de Lugunica, el Imperio de Vollachia, las Ciudades-Estado de Kararagi, el Reino Sagrado de Gusteko―― seres aclamados como los más fuertes en cada una de las Cuatro Grandes Naciones, trascendentes que habían alcanzado una fuerza mucho más allá de la comprensión humana.
Sin embargo, como era bien sabido, incluso entre ellos, aquel conocido por poseer una fuerza que sobresalía por encima de los demás era el Santo de la Espada de la actual generación, la existencia más fuerte sobre la faz de la tierra, Reinhard van Astrea.
Mirando a través del pasado, el presente y el futuro, la existencia de Reinhard, de quien incluso se decía que jamás nacería una forma de vida superior a él, ni siquiera podía encajar en la categoría de los más fuertes de las Cuatro Grandes Naciones.
Pero debido a eso, había un hecho que pasaba desapercibido en silencio―― Ese era el hecho de que, oculto tras la anómala existencia que era Reinhard, la fama de un poderoso guerrero, que en circunstancias normales sería digno de ser equiparado con los otros tres, estaba terriblemente subestimada.
Un individuo que no tuvo más remedio que permanecer confinado en la sombra de la gloria del Santo de la Espada más fuerte de la historia, ese era precisamente――,
Heinkel: 『 ――Marcos. 』
Con una voz ronca y débil, los labios de Heinkel pronunciaron el nombre de aquel hombre.


Coloreado realizado por: @112oVic2
Heinkel ya pertenecía a la categoría de los altos, pero aquel gigante, que lo superaba por una cabeza entera, mantenía inmovilizado su desenvaine con suma facilidad utilizando una palma del tamaño de la cabeza de un niño.
Lo aterrador de aquello, era que no se trataba de simple fuerza bruta. Si intentaba desenvainarla, él la presionaba hacia abajo; si intentaba bajarla, él la empujaba. Con la empuñadura y la vaina perfectamente encajadas, no se podía ver ni un milímetro de la hoja.
Como si aquello fuera una demostración de la diferencia de calibre entre Marcos, el Comandante de la Guardia Real, y Heinkel, a quien habían sentado en el puesto de adorno como Vicecomandante.
Marcos: 『 ――Suelta la espada, Heinkel. 』
Una voz profunda, que hacía vibrar la boca del estómago, resonó por todo el pasillo.
Un cuerpo que alcanzaba los dos metros, músculos gruesos aptos para sostener esa enorme complexión, y un físico entrenado al máximo envuelto en una armadura de plata de cuerpo completo. Incluso en la tranquilidad, se sentía aún más grande debido al aura de espada y al espíritu dominante que era incapaz de ocultar por completo, al punto de ser aclamado como alguien más parecido a un gigante que los propios gigantes.
Marcos Gildark―― el Comandante de la Guardia Real del Reino de Lugunica, y un guerrero inquebrantable conocido por el alias de Roca.
Desde su juventud, cuando no era más que un simple caballero en la orden, era un hombre que incluso había hecho decir a aquel Demonio de la Espada, Wilhelm van Astrea, que el puesto de futuro Comandante de los Caballeros estaba garantizado para él.
Heinkel: 『 ――Hk. 』
En un instante, un sudor frío cubrió por completo el cuerpo de Heinkel.
Su espalda quedó empapada, y un sudor pegajoso brotó de su rostro y cuello. Sudor frío por el miedo, sudor pegajoso como campana de alarma de sus instintos de supervivencia; no pudo evitar sentirse impresionado por la hábil manera en que su propio cuerpo se aterraba.
Marcos: 『 Felt-sama, Filóre-sama, por favor apártense de este hombre. 』
Dejando a un lado a Heinkel, quien una vez más estaba cometiendo la estupidez de su mal hábito de dejarse dominar por pensamientos fuera de lugar, Marcos dirigió una mirada afilada hacia el fondo del pasillo―― hacia las dos chicas que se asomaban desde las escaleras.
Ante esa instrucción, hubo un indicio de que Filóre y Felt ahogaron el aliento, y,
Filóre: 『 ¡E-Espera, Comandante de los Caballeros-sama! Heinkel-sama es... 』
Heinkel: 『 ――¡¡Cállate!! 』
Filóre: 『 ¡¿Eh?! 』
Al instante, el bramido enfurecido de Heinkel silenció a Filóre, quien había abierto la boca frente a Marcos. Pero la voz con la que había intentado fingir estar rudo y furioso se quebró, y el final de la oración sonó patéticamente ronco.
No tenía el lujo de mirar hacia atrás. Pero podía imaginarse fácilmente los ojos rojos de Filóre abriéndose de par en par, mientras miraba atónita su espalda.
Le dolía el pecho. Pero era necesario. El hacer que mantuviera la boca cerrada.
Si era en ese momento, todavía――,
Marcos: 『 Justo cuando pensaba que te habías acomodado con éxito en el puesto de caballero de Filóre-sama, te infiltras en el Castillo Real apuntando hacia Felt-sama y Emilia-sama―― ¿Quién te ordenó hacer esto, Traidor de la Espada? 』
Percibiendo la repugnancia y el desprecio imposibles de ocultar en esa voz que reprimía sus emociones, Heinkel torció las mejillas en una sonrisa autodespreciativa―― Así es, si era en ese momento, todavía podía hacer que pareciera que era de esa manera.
Que todo había sido un plan de Heinkel, que Filóre había sido utilizada para ello, y que Felt también iba a ser sacada de allí a la fuerza, sin que tuvieran intención alguna de rebelarse contra el Castillo Real o la Iglesia del Dragón Divino.
Para que esa excusa pudiera sostenerse, no había permitido que Filóre se involucrara en la preparación del plan durante este último medio mes.
Por supuesto, era un seguro que habría sido mejor no tener que usar. Sin embargo, la aplicación de ese seguro acababa de garantizarse―― Se había topado con Marcos.
Incluso si tuviera cien, mil o diez mil oportunidades para desafiarlo, había sido descubierto por un oponente contra el que jamás, bajo ninguna circunstancia, podría ganar.
Felt: 『 Viejo... 』
Al lado de Filóre, que había sido silenciada por el grito, Felt murmuró en voz baja.
El tono de esa voz era la prueba de que ella había adivinado el significado del seguro de Heinkel. Realmente era una chica perspicaz. Probablemente no era de la Familia Real de Lugunica. Filóre, que respiraba de manera que denotaba que no se daba por vencida y que se negaba a entender la situación, tenía mucha más credibilidad como miembro de esa familia de buen corazón.
Sumado a ello――,
Marcos: 『 Tú, que abandonaste tus deberes como Vicecomandante, te ahogaste en alcohol, y continuaste haciendo que tu hijo limpiara la responsabilidad de tu mala conducta, ¿qué es lo que estás tramando esta vez involucrando a las Candidatas a la Selección Real? ――Responde. 』
Heinkel: 『 ―――― 』
Marcos: 『 Responde, Heinkel. Demuestra un comportamiento propio de un caballero, por lo menos una vez en tu vida. 』
Ante esas palabras, la visión de Heinkel se tiñó repentinamente de un rojo ardiente.
Actuar como un caballero, por lo menos una vez en su vida―― que eso se lo dijera un hombre bendecido con la fuerza, las oportunidades y la valentía para actuar como un caballero, hizo que un oscuro y turbio impulso se desbordara desde lo más profundo de su corazón.
Marcos debía saberlo.
Qué había perdido Heinkel, qué había sacrificado, y por qué lo había hecho. A sabiendas de todo eso, ¿qué derecho tenía él de reprocharle a un Heinkel que todavía se retorcía y luchaba a pesar de ello?
Marcos: 『 Deja de lloriquear, Heinkel. 』
Heinkel: 『 ――Ah. 』
Marcos: 『 Al igual que tú, hay muchos que, a pesar de estar en una situación difícil, no se rinden y mantienen la frente en alto. A pesar de haber nacido en una posición mucho más privilegiada que la de ellos, incluso la arruinaste con tus propias acciones―― ¿Quién va a sentir compasión por ti? 』
No podía decir nada. Absolutamente nada.
Esa voz plana, que no era ni un grito ni un escupitajo, atravesó profundamente las entrañas de Heinkel. Y con las entrañas desgarradas de esa manera, Heinkel se mordió el interior de la mejilla, y levantó el rostro por el dolor.
Fulminando con la mirada directamente a los gélidos ojos de Marcos que estaban muy cerca, abrió la boca.
Para pronunciar una frase vil, adecuada para aplicar el seguro que había preparado――,
Heinkel: 『 ――Hii. 』
Sin embargo, de su garganta contraída, ni siquiera salió la única palabra “Así es” que debía decir.
Marcos: 『 ――. Realmente no maduras en lo absoluto, ¿verdad? 』
Fue una frase que sonó como un suspiro, imposible de distinguir entre la decepción o el desánimo.
Sin embargo, el poderoso puñetazo que siguió a esa frase ignoró por completo toda la tranquilidad del intercambio anterior; golpeó a Heinkel en el costado de la cabeza, estrellándolo directamente contra la pared de piedra.
Heinkel: 『 Gah. 』
La pared de piedra se hundió ante ese impacto, y unas fisuras radiales corrieron como relámpagos hacia el suelo y el techo. Su gemido ahogado fue tragado por el sonido de la destrucción, y los fragmentos de piedra llovieron sobre la cabeza de un Heinkel que se había desplomado.
Había sido golpeado. Eso era todo.
Sin siquiera prepararse adecuadamente, un solo golpe con el gesto de apartar algo molesto; solo con eso, el cuerpo de Heinkel salió volando como si fuera una delgada rama rota.
En el Imperio de Vollachia, Heinkel se había visto obligado a enfrentarse a un Dragón de una manera no deseada, pero la sensación de intimidación que sentía de Marcos era exactamente la misma que había sentido de aquel Dragón―― claramente, era la misma sensación de enfrentarse a una forma de vida de un nivel fundamentalmente diferente.
Filóre: 『 ¡¡Heinkel-sama!! 』
Aquella voz que parecía un chillido, el grito de Filóre sonaba distante.
En medio de los fragmentos de piedra derrumbados, apoyó las manos intentando levantar su cuerpo. Sin embargo, su mano que debía haber tocado el suelo resbaló, y Heinkel dejó caer patéticamente su rostro sobre los escombros.
Un dolor agudo le recorrió la punta de la nariz, y la sangre comenzó a gotear. Justo cuando esa sangre entró en su garganta y lo hizo toser, la despiadada punta de una bota le destrozó la mandíbula a Heinkel.
Heinkel: 『 ¡¿Gah――hk?! 』
Tras recibir una patada en el rostro hacia arriba, el cuerpo de Heinkel voló directamente hacia lo alto, estrellándose contra el techo.
Con su cuerpo casi incrustado en el techo de esa manera, lo agarraron de la pierna y lo arrojaron con fuerza contra el suelo―― No, lo volvieron a arrancar del suelo, estrellándolo contra el techo con un movimiento ascendente, y contra el suelo con un movimiento descendente. Techo, suelo, techo, suelo, arriba y abajo, era zarandeado como si fuera el muñeco con el que jugaba un niño.
Heinkel: 『 D-Deten... 』
Marcos: 『 ¿Estás suplicando? Siempre haces lo mismo. 』
Su súplica, mezclada con sangre y jugos gástricos, fue tragada por el impacto de recibir una ráfaga de viento horizontal, y finalmente le fue concedida.
Aquello de que cada parte de su cuerpo fuera estrellada contra el suelo y el techo sin dejar nada ileso, terminó al ser arrojado finalmente contra la agrietada pared de piedra.
El impacto acumulado superaba con creces la comprensión de Heinkel; era completamente incapaz de saber qué partes de su cuerpo estaban a salvo y cuáles habían dejado de estarlo.
A pesar de no saberlo――,
Marcos: 『 Eres un bastardo con el que no se puede razonar. 』
Heinkel: 『 ¡Ah, gih――! 』
El talón de Marcos descendió, aplastando con todas sus fuerzas la mano derecha de Heinkel.
Con el dorso de su mano y su muñeca destrozados por ese duro talón, intentó apartar el brazo por instinto, pero no se movía ni un centímetro, como si estuviera atrapado debajo de una enorme roca. Torciendo el pie de esa forma, cuatro de sus dedos, excluyendo el pulgar, emitieron un sonido repugnante.
Heinkel: 『 ¡Gih, aaaaaah――hk! 』
Marcos: 『 No grites, es insoportable escucharte. 』
Mientras él lo maldecía por su naturaleza de soltar gritos patéticos, Heinkel peló los dientes. Mordió el tobillo de Marcos que estaba aplastando su mano derecha, intentando arrancárselo. Fue inútil. Fue pateado en la cara con el otro pie, dejándole profundamente marcada la huella de la bota en la frente.
Marcos: 『 Ríndete de una maldita vez. 』
Demostrando su abrumadora diferencia de poder, Marcos escupió esas palabras con desdén.
Ríndete, qué cosa tan absurda. Por este lado, su voluntad de luchar se había dispersado hace mucho tiempo. Para empezar, algo tan grandioso como la voluntad de luchar nunca existió, ni siquiera una pizca desde el momento en que había cooperado a regañadientes con este plan.
Así es, claro que sí, por supuesto que así es.
Desde el principio, Heinkel sabía que un plan como este nunca podría tener éxito.
Marcos: 『 ¿Por qué eres así? 』
Su visión estalló en un destello blanco.
Fue agarrado por la nuca y su rostro fue estrellado contra el suelo con todas sus fuerzas.
Marcos: 『 Nunca hay ni una pizca de arrepentimiento en ti. 』
Agarrado por el cuello de su ropa, fue levantado, y con los pies colgando en el aire, un puñetazo le perforó el estómago.
Sin un lugar por el cual escapar el impacto, todos sus órganos internos comenzaron un coro de agonía, como si hubieran explotado dentro de su cuerpo.
Marcos: 『 ¿Qué es lo que quieres hacer? 』
Dos golpes, tres golpes, cuatro golpes, cinco golpes; los impactos continuaron.
Con cada golpe, el gran coro se interrumpía, y cada vez que se reanudaba, su sonido se volvía cada vez más espantoso. A pesar de que le estaban golpeando en el estómago, sentía como si el contenido de su cabeza se estuviera derramando, dejándolo incapaz de pensar en nada.
Marcos: 『 ¿Qué es exactamente en lo que quieres convertirte? 』
Lo había. Debería haberlo habido. Había, algo.
Cosas que quería decir, cosas que debía hacer, deseos, cosas que no podía desechar; algo así, algo, debería haber estado ahí. Debería.
Marcos: 『 Dime, Heinkel Astrea―― ¿Cuántas veces más, a cuántas personas más, cuánto más tienes que decepcionar a los demás antes de estar satisfecho? 』
La mano de Marcos, que lo agarraba por el cuello de la ropa, lo soltó.
Incapaz de soportar su cuerpo con las puntas de los pies tocando el suelo, se desplomó hacia adelante. Golpeando sus rodillas y su frente contra el suelo, la sangre se esparció alrededor de Heinkel, quien rodó para quedar boca abajo.
De su rostro, destrozado sin piedad, brotó una copiosa cantidad de sangre nasal y vómito. Sus órganos internos, revueltos tras ser golpeados una y otra vez, fluyeron en forma de heces sanguinolentas.
Heinkel: 『 ―――― 』
No podía levantarse. No podía levantarse. No podía, levantarse.
Filóre: 『 ¡Por favor! ¡Detente ya! ¡No lastimes más a Heinkel-sama! 』
Con sangre fluyendo tanto por arriba como por abajo, ahogándose en la sangre que él mismo había derramado, Heinkel, a punto de morir ahogado, intentó ser protegido por el agudo grito de una joven.
Era terriblemente cómico. No había nada aquí digno de ese grito, de esa súplica.
Marcos: 『 Filóre-sama, usted está siendo utilizada por este hombre. 』
Filóre: 『 ¡Eso no es cierto! No es nada de eso... ¡no es nada de eso! Fui yo misma quien le... 』
Felt: 『 ¡Idiota, detente! ¡No arruines el orgullo del viejo! 』
Filóre: 『 ――Hk, Felt, ¡pero! 』
Por encima de su cabeza, mientras yacía desplomado e incapaz de moverse, se estaba llevando a cabo un intercambio desesperado.
Felt tenía razón. Filóre estaba equivocada. Frente a la Roca que se interponía en su camino, las chicas jamás podrían escapar.
Siempre se hablaba de Reinhard, pero Marcos, también, era ese tipo de existencia.
En ese momento, el objetivo de este plan ya no era cumplir las condiciones de victoria, sino más bien ver cuánto podían reducir el daño y suplicar perdón al oponente; la perspectiva había cambiado a eso.
Por lo tanto, Felt tenía razón, y Filóre estaba equivocada.
Felt: 『 ¡Ya basta, viejo! ¡En serio vas a morir! 』
Filóre: 『 Heinkel-samaaa... hk. 』
La voz de Felt, que sabía lo que había que hacer, y la voz de Filóre, que no podía desechar sus ideales soñadores ni siquiera en esta situación, ambas llamaban a Heinkel.
Lamentablemente, no le quedaba energía para responder a ninguna de las dos voces. Con un aliento tan débil como el de un insecto moribundo, solo el no ahogarse en su propia sangre y jugos gástricos ya era todo lo que podía manejar.
Para empezar, súplicas como "detente ya" o "no lo mates" no tenían sentido si se dirigían a Heinkel; tenían que dirigirse a Marcos, quien estaba convirtiendo a Heinkel en un trapo andrajoso, para que tuvieran algún significado.
Incluso ese Marcos debía haber estado increíblemente enfurecido. O tal vez, finalmente había llegado al límite de su paciencia.
Incluso antes de esto, había recibido miradas de desprecio por parte de él, pero había pasado mucho tiempo desde que lo había sometido físicamente hasta este punto.
En este mismo día, a sus ojos, la imagen de Heinkel arrastrando a las Candidatas a la Selección Real para usarlas en sus propios planes era ruin y conveniente. Finalmente, podía descargar legítimamente su ira diaria―― no, su ira acumulada durante muchos años, de esta manera.
Por eso, estaba siendo tan implacable contra un Heinkel que ya no oponía resistencia y que no podía hacer nada――,
Marcos: 『 ――A estas alturas vienes con esas, pedazo de idiota. 』
Con un chasquido de lengua, Marcos dio un paso al frente.
Venía un puño. En el instante en que su conciencia captó eso, fue golpeado en el costado de la cara por el viento del puño que se aproximaba, su pómulo fue aplastado mientras su cuerpo giraba media vuelta, y se estrelló de nuevo contra la pared del pasillo, esta vez en el lado opuesto.
Agarrado por el cuello de la ropa mientras su cuerpo seguía incrustado en la pared, su espalda fue tirada hacia atrás y recibió el impacto de un rodillazo ascendente. Su columna vertebral, su pelvis y hasta sus costillas emitieron un sonido de crujido y fractura, y tosió una cantidad espectacular de sangre.
Heinkel: 『 O, aah――hk. 』
Su brazo, que se agitaba mientras derramaba sangre, fue agarrado por la muñeca, y un impacto desde el exterior entró en su codo extendido. Del brazo roto, un hueso blanco se asomó rompiendo la piel y la carne.
Heinkel: 『 U, a... goh. 』
En la boca que había abierto preparándose para el gemido de dolor que iba a emitir, se introdujo la mano de Marcos.
De esa manera, el puño se abrió a la fuerza dentro de su boca, y con un sonido duro, la mandíbula de Heinkel se dislocó. Múltiples muelas también se rompieron, y martillazos de hierro de puños y codos golpearon el costado y la parte posterior de su cabeza una y otra vez.
Heinkel: 『 ――Hk. 』
La mitad de su ya borrosa visión se volvió completamente oscura. Tal vez su ojo había sido aplastado.
Su nariz estaba achatada, el interior de su boca era un desastre, su brazo estaba roto, sus órganos internos habían estallado, y no había un solo lugar que no estuviera empapado de sangre.
Era implacable. No era algo que pudiera describirse con palabras como "sin piedad" o "despiadado".
Más que simplemente matar, más que simplemente torturar, era un acto mucho más cruel y que daba ganas de apartar la mirada―― ¿Acaso Marcos había perdido la cordura por la ira? Se suponía que no era alguien con la mentalidad de continuar pateando unilateralmente el cadáver de un oponente al que ya había derrotado hasta este punto.
Y entonces, ¿por qué? ¿Por qué seguía golpeándolo, pateándolo, pisoteándolo?
Incluso cuando se enfrentaba a un Heinkel que ya desde hacía mucho tiempo, no, desde el principio, no tenía ni la menor intención de resistirse――,
Marcos: 『 ――Incluso después de todo esto, ¿todavía tienes la intención de desenvainar tu espada? 』
――.
――――.
――――――――. ¿Qué?
Heinkel: 『 ―――― 』
No entendía en absoluto lo que Marcos estaba diciendo.
Ni la intención de desenvainar la espada, ni nada por el estilo; no le quedaba ni una pizca de energía para eso. De hecho, su brazo derecho estaba roto por el codo, desde la muñeca en adelante estaba destrozado, y todos sus dedos apuntaban en direcciones extrañas.
Su rostro había sido golpeado y aplastado repetidas veces, y el lado derecho de su visión estaba completamente negro, incapaz de ver nada. El sonido de él apenas logrando respirar por entre los huecos de sus dientes, en una boca inundada de sangre, era el de un hombre a punto de morir; no había necesidad de preguntar sobre la voluntad de luchar de un hombre que apenas se mantenía con vida.
En ese campo de visión reducido a la mitad, podía ver a Marcos empapado con la sangre que le había salpicado de Heinkel, y más allá del combate―― a dos chicas a las que se les obligaba a observar una violencia unilateral; una con las mejillas tensas, y la otra con sus grandes ojos llenos de lágrimas, con las manos entrelazadas sobre su pecho como si estuviera rezando.
Incluso por sus figuras, quedaba claramente patente que este era un espectáculo de crueldad extrema.
Y luego――,
Heinkel: 『 ――¿Ah? 』
Ante un pequeño sonido que hizo vibrar débilmente sus tímpanos, una voz de duda se escapó de su garganta.
Era un sonido proveniente de la cintura de Heinkel, de su amada espada que colgaba del cinturón que se había abrochado firmemente allí. Silenciosa, nítidamente, el sonido de una hoja siendo desenvainada, deslizándose fuera de la vaina――.
Heinkel: 『 ―――― 』
Con su brazo derecho roto y destrozado, su rostro aplastado y perforado, sus órganos internos estallados, y derramando vómitos de sangre y heces sanguinolentas; incluso así, la mano izquierda que había protegido hasta el final, estaba desenvainando la espada.
Heinkel: 『 Aah, claro... 』
No era nada de eso.
Como era de esperar, Marcos no era el tipo de hombre despreciable y contrario al espíritu de caballería que continuaría atacando a un oponente que había caído indefenso y no podía moverse.
Era solo que Heinkel todavía estaba de pie.
Solo que todavía estaba intentando desenvainar su espada.
Heinkel: 『 Acaso... 』
――¿Acaso, todavía quiero jugar a ser un caballero?
Heinkel: 『 ―――― 』
El silbido nasal, mezclado con sangre, resonaba tontamente en el pasillo, cuyo aire estaba tenso por la seriedad.
Estaba sin palabras, pero no en silencio. Jugaba a ser un caballero, pero ni siquiera era digno de llamarse a sí mismo tal cosa.
Y aun así, había desenvainado su espada. ¿Por qué? No tenía ninguna respuesta decente para ello.
Simplemente, más allá de su cuerpo roto por todas partes y su vaga conciencia, podía escuchar algo.
No era un sonido de ahora, de este mismo instante.
Era――,
???: 『 ――Tengo a Heinkel-sama. 』
Una voz irresponsable que revivía en su cabeza, de la cual sus pensamientos se estaban filtrando junto con la sangre.


Coloreado realizado por: @112oVic2
A pesar de que la había amenazado con que terminaría perdiéndolo todo, la voz de esa mujer idiota, una chica sin ojo para juzgar a las personas, que había declarado resueltamente que habría algo que permanecería a su lado, aún resonaba en su cabeza.
???: 『 ――Felicidades. 』
Podía escuchar la voz de felicitación.
Ni sarcástica, ni cínica; una voz que celebraba esa posición, esa forma de ser.
La voz de alguien a quien se le forzaba a la impotencia de no poder vivir fielmente de acuerdo con su propósito, a pesar de comprender plenamente por qué razón se desenvainaba una espada, permanecía en su corazón.
???: 『 ――¡Es superge! ¡Heinkel-san! 』
Podía escuchar una voz amada.
Simplemente distante, simplemente en el más allá, una voz simplemente entrañable, permanecía en su alma.
Su cabeza, su corazón, su alma; qué más necesitaba.
Heinkel: 『 ¡O, oooh...! 』
Junto a un grito de guerra inarticulado, los restos de un ideal que hacía mucho tiempo estaba muerto, y la acumulación de entrenamiento que llevaba impregnado, movieron el brazo izquierdo de Heinkel.
No había postura, ni había impulso en sus pies. Era un destello al que ni de broma se le podía llamar un ataque de espada, en el que se dejaba zarandear por el peso de su cuerpo derrumbándose.
Ese destello de espada, definitivamente alcanzó el grueso cuello de Marcos.
Heinkel: 『 ―――― 』
Tal como cabría esperar, los ojos en el severo rostro de Marcos, apropiado para alguien aclamado como la Roca, se entrecerraron.
El destello de la espada lo alcanzó. Marcos no intentó desenvainar su espada, ni desviar el golpe con sus guanteletes. Simplemente, el destello de la espada fue repelido por el grueso cuello de Marcos―― el lecho de roca gris que cubría su piel.
Un cuello tan grueso como un tronco, endurecido por el entrenamiento. Y lo que lo cubría eran múltiples capas de corazas de roca superpuestas, y esa gruesa armadura de roca desplegada recibió el ataque de la espada de acero con suma facilidad.
Volaron chispas.
La hoja rebotó, y el impacto recorrió el brazo izquierdo de Heinkel―― Sobre la coraza de roca que cubría el cuello de Marcos, solo se había grabado una única línea blanca.
Marcos: 『 Se acabó. 』
Tras haber lanzado el ataque de espada, un puño se hundió en el indefenso torso de Heinkel.
Heinkel: 『 ―――― 』
Ni siquiera sintió dolor.
En el instante en que el puño hizo contacto, su visión cambió por completo, y el mundo repetía un ciclo de oscurecerse e iluminarse. No fue hasta que todo su cuerpo fue golpeado por el impacto y se desplomó contra la pared con la que chocó, hundiéndose estruendosamente de manera definitiva con las piernas extendidas, que se dio cuenta de que ese había sido el resultado de salir volando mientras giraba sobre sí mismo.
Medio enterrado en la pared agrietada, de la mano de un Heinkel sin fuerzas que caía lánguidamente provino un sonido agudo; la espada empuñada por su mano izquierda, que colgaba fláccidamente, estaba golpeando el suelo sin fuerza.
Esta vez de verdad, ni sus dedos, ni sus párpados, ni su lengua; nada se movía.
Heinkel: 『 ―――― 』
Un paso, dos pasos, tres pasos; se escuchaban pasos acercándose.
Pisando lenta y pesadamente el pasillo, sintiendo en su piel la aproximación del Marcos que venía hacia él, Heinkel estaba a punto de recibir de frente el momento del inminente fin que se acercaba minuto a minuto.
Se acababa. ¿De verdad se acababa? ¿Sería acabado?
Pensar que iba a ser Marcos. El que le pusiera fin a esta vida terriblemente estúpida.
Y sin embargo, el hecho de que no sentía que esto le fuera a traer alivio en absoluto, le parecía completamente ridículo desde el fondo de su corazón, y――,
Heinkel: 『 ...Deen... te. 』
Se lo dijo a esa espalda delgada que pasó corriendo a Marcos, y se paró frente a él.
Filóre: 『 No, no me detendré. No hay forma de que me detenga. 』
Extendiendo ambos brazos, la joven se interpuso frente a Marcos, como para proteger a Heinkel.
Con un rostro pálido y sin sangre, empapando sus mejillas con lágrimas que no pudo contener, y con los dientes castañeteando ante el aura abrumadora y casi bestial de Marcos, aun así, se mantuvo de pie.
Filóre estaba de pie, protegiendo a un maltrecho Heinkel.
Marcos: 『 Por favor apártese, Filóre-sama. 』
Filóre: 『 M-Me niego. No lo haré. No puedo permitir eso. No me apartaré de aquí. 』
Marcos: 『 Ese hombre la está utilizando. 』
Filóre: 『 ¡Te equivocas! ¡No es así! ¡Todo esto fue algo que yo pedí! 』
Ante las palabras de Marcos, quien se acercaba lentamente, Filóre alzó la voz para replicar de esa manera, como si intentara infundir valor a su propio corazón.
El corazón de Heinkel se apresuraba pidiéndole que esperara, que se detuviera, que no la dejara decir nada más. Pero fue inútil.
Filóre: 『 Fui yo quien le rogó a Heinkel-sama que me prestara su fuerza para ayudar a Emilia y a Felt, ¡y que pensara en una forma de sacarlas del castillo! 』
Marcos: 『 ―――― 』
Filóre: 『 ¡Heinkel-sama intentó detenerme muchísimas veces! Intentó persuadirme para que me rindiera. Me dijo que terminaría perdiendo mi posición como Candidata Real y el título de Santa. ¡Aun así! 』
Marcos: 『 ―――― 』
Filóre: 『 Aun así, yo se lo pedí. A Heinkel-sama―― A mi caballero. 』
Cuanto más hablaba, más desaparecía el temblor de la voz de Filóre.
Qué joven tan ingenua. Alzando la voz para infundir valor a su corazón asustado; ¿acaso hacer eso podría disipar verdaderamente el miedo?
Sin embargo, era un hecho que Filóre enderezó su espalda, se secó las lágrimas y clavó su mirada en su oponente.
Marcos: 『 Ese hombre no es un caballero. Es un Traidor de la Espada que desechó su derecho a ser caballero por su propia cuenta. 』
Marcos tenía razón.
Filóre: 『 No, te equivocas. Esta persona es mi caballero. Un verdadero caballero que prestó un voto. 』
Lo que Filóre decía, estaba equivocado.
Marcos: 『 ―――― 』
Chocando opiniones de frente, Filóre y Marcos se fulminaron con la mirada.
En un duelo de miradas donde la altura, la edad, la fuerza, todo era diferente y existía una brecha en absolutamente todo; sin embargo, quien bajó la mirada primero no fue Filóre. Fue Marcos.
Marcos: 『 Ya veo. 』
Fue breve, sonando como una vieja roca siendo golpeada y agrietada por las gotas de lluvia.
Al decir eso, Marcos abrió lentamente el puño que había estado apretando con fuerza. Luego, justo cuando movía los labios intentando decir algo――,
???: 『 ――Eso es suficiente. 』
Una voz clara como una campana de plata resonó por el pasillo en ruinas.
Filóre: 『 ――Emilia. 』
Quien murmuró eso atónita fue Filóre, dándose la vuelta hacia la dirección de la voz en el fondo del pasillo.
Desafortunadamente, un moribundo Heinkel ni siquiera podía mover el cuello. Sin embargo, el agudo sonido de unos pasos y la ligera onda de aire frío que se podía sentir le dieron la respuesta sobre la identidad del intruso que había aparecido.
Poco después, en el rabillo de la visión de Heinkel se reflejó una joven con largo cabello plateado ondeando―― Emilia, quien había abierto la puerta cerrada y había llegado hasta allí.
Y eso era――,
Felt: 『 Joder, dame un respiro. Solo escabullirme por tu lado para llegar a la puerta me hizo sentir que estaba arriesgando mi vida. 』
Eran los méritos de Felt, alineándose junto a Emilia mientras maldecía.
Al mismo tiempo que Filóre se apresuró a entrar para proteger a Heinkel, Felt aprovechó la brecha en la concentración de Marcos y se abalanzó hacia la puerta de la habitación donde estaba Emilia.
Y la sacó de allí, haciéndole presenciar esta situación con sus propios ojos―― Aunque no había forma de saber qué pensaba Emilia al respecto.
Emilia: 『 Eso es suficiente, Marcos-san. Heinkel-san tiene un cuerpo reaaalmente resistente, pero si le haces algo más que eso, morirá. Y no puedo pasar eso por alto bajo ningún concepto. 』
Marcos: 『 ¿Incluso si este hombre no es más que un idiota que planeaba utilizar a Emilia-sama para sus propios fines? 』
Emilia: 『 Incluso si ese fuera el caso, sigue estando mal. Además, Filóre se estaba esforzando muchísimo justo ahora para explicar que no es así. ¿Verdad que sí? 』
Diciendo eso, Emilia le hizo una señal con la mirada a Filóre. Al recibirla, una Filóre atónita volvió en sí, y se apresuró a asentir vigorosamente con la cabeza.
Filóre: 『 ¡Sí, sí, exacto! ¡Así es! ¡Heinkel-sama no estaba intentando utilizar ni a Emilia ni a Felt! Si fuera así, ¡la autora intelectual soy yo! 』
Felt: 『 ¡No lo digas de esa manera, solo hace que las cosas se compliquen! En fin, el punto es que el viejo no estaba intentando hacernos daño ni a nosotras ni a Emilia-neechan. 』
Filóre: 『 ¡Eso mismo! 』
Cuando Emilia y Felt se colocaron a ambos lados de Filóre como flanqueándola, ella adoptó una expresión de haber recibido el respaldo de un ejército de diez mil, y apuntó resueltamente con el dedo hacia Marcos.
De hecho, tres Candidatas Reales se habían alineado juntas. Y además, como para proteger al maltrecho Heinkel, enfrentándose al Comandante de la Guardia Real, Marcos.
Eso era, a todas luces――,
???: 『 ――Pensar que todo un Comandante de la Guardia Real sería fulminado con la mirada por tres Candidatas Reales al mismo tiempo; qué espectáculo que a uno lo hace desear ver lo que depara el futuro. 』
Esa voz pertenecía a una nueva participante, completamente distinta a las tres Candidatas Reales y, por supuesto, diferente tanto a Heinkel como a Marcos.
El sonido de los pasos provino del mismo lugar que Emilia, la habitación al fondo del pasillo. Quien había estado encerrada en esa habitación junto a Emilia era――,
Marcos: 『 ――Ram-dono. 』
Ram: 『 Parece que se excedió bastante, Marcos-sama. Aunque reescribimos la fórmula para hoy, con todo este alboroto no sería extraño que alguien más se diera cuenta. ¿Acaso está en su sano juicio? 』
Marcos: 『 Tenía la intención de contenerme donde pudiera, pero estando las cosas en este estado, no hay lugar para excusas. 』
Hacia Marcos, quien sacudía lentamente la cabeza de lado a lado, la sirvienta de cabello rosado que le había hablado de manera tan altanera―― Ram, la hermana gemela mayor de la chica a la que Priscilla había favorecido, resopló con un “¡Hah!”.
Ante ese intercambio, quien frunció el ceño con un "¿Qué significa esto?" fue Emilia.
Emilia: 『 Eh, por lo que acaban de decir, parece que Ram y Marcos-san son reaaalmente buenos amigos, pero... 』
Ram: 『 No, eso es un malentendido, Emilia-sama. Quien es reaaalmente buen amigo de Marcos-sama no es Ram, sino Roswaal-sama. Al parecer, son mejores amigos desde hace quince años. 』
Marcos: 『 Suena mal, así que me gustaría corregir eso. Es un hecho que nos conocemos desde hace quince años, pero ser considerados como mejores amigos afectaría mi honor. 』
Emilia: 『 Ah, esa respuesta... suena reaaalmente como algo que diría un amigo de Roswaal... 』
Felt: 『 ¡E-espera, espera, espera! ¡¿Por qué de repente se están poniendo tan amigables, oi?! 』
Tras escuchar las respuestas de Ram y Marcos desde el lado de Emilia, quien se había llevado un dedo a los labios, Felt intervino con un comentario sensato sobre lo absurdo de la situación.
Manteniendo esa actitud, señaló al completamente destrozado Heinkel, y,
Felt: 『 Ese Cara de Roca, hasta hace un momento, estaba arrasando con intenciones de matar. Gracias a eso, el viejo está en este estado. ¿Qué demonios está pasando aquí? 』
Ram: 『 Así es. Me gustaría confirmar algo... Filóre-sama, ¿es cierto lo que dijo antes? Que se infiltró en el castillo para salvar a Emilia-sama y a Felt-sama. 』
Filóre: 『 ¿Eh? ¡S-sí, exacto! Vine a salvarlas a ambas. Preparé meticulosamente un plan para ello, logré sacar a Felt con éxito y, aprovechando ese impulso, vine hasta aquí por Emilia también... 』
Ram: 『 Ya veo―― ¿Se le ocurrió eso a usted sola? 』
Filóre: 『 El plan lo hice junto con Heinkel-sama. Pero la idea original, fue mía. 』
Poniéndose una mano en el pecho, Filóre confesó como si ya no hubiera nada más que ocultar.
Lejos de sentir vergüenza, ante la respuesta de Filóre, que más bien parecía decir que se sentía aliviada de haberlo contado por fin, Ram, y luego Marcos, fruncieron el ceño respectivamente.
Ante las reacciones cargadas de significado de esos dos, Filóre dejó escapar un "Umm", y,
Filóre: 『 Todavía no termino de procesar la situación, pero... ¿les importa si trato a Heinkel-sama? Nadie me detendrá, ¿verdad? Aunque me detengan, lo haré de todos modos. 』
Emilia: 『 Sí, por supuesto, hagamos eso por él. Cúralo rápido... ah, pero la magia curativa podría no funcionar bien aquí. Ya que este lugar está hecho de manera que no se pueda usar magia... 』
Filóre: 『 Fufu, está bien, no te preocupes. Mi Sacramento, no es magia. 』
Mientras lo decía, Filóre se agachó justo frente a los ojos de Heinkel. Sin embargo, aun sintiendo su mirada de cerca, el inmóvil Heinkel no podía decir nada.
Filóre: 『 No tiene que decir nada. Las acciones de Heinkel-sama, fueron la mayor prueba de todas. 』
――No lo entendía. ¿Qué era exactamente lo que Heinkel había demostrado?
Heinkel: 『 ―――― 』
Permaneciendo sin comprender, las manos de Filóre tocaron suavemente el rostro de Heinkel. Desde allí, una sensación suave y cálida comenzó a extenderse gradualmente.
Ciertamente, era una sensación diferente a la de la magia curativa―― Si este era el Sacramento de la Iglesia del Dragón Divino, esto, que producía resultados diferentes a los de la magia, tal vez podría alcanzar aquello que era inalcanzable.
Incluso mientras su propio cuerpo era sanado, Heinkel no pudo evitar pensar en eso.
Dejando a un lado a Heinkel y a Filóre――,
Felt: 『 Entonces, este Margrave de Emilia-neechan y Cara de Roca son amigos, ¿y qué exactamente estabas tramando con la sirvienta? 』
Marcos: 『 Eso es... puede que no lo crean, pero... el día de hoy, yo también tenía la intención de escoltar a Emilia-sama y a Felt-sama fuera del Castillo Real, y por eso visité este lugar. 』
Emilia: 『 ...¡¿Eh?! ¿Marcos-san nos iba a sacar? 』
"Sí", asintió Marcos con pesadez, y Ram, abrazándose los codos, añadió a ello.
Ram: 『 Originalmente, Roswaal-sama me lo había ordenado. Que si algo llegara a suceder en la Capital Real, entonces debía confiar en Marcos-sama. Que él, sin lugar a dudas, nos brindaría su fuerza... Es por eso que Ram aceptó ser detenida junto con Emilia-sama. 』
Marcos: 『 No dije explícitamente "sin lugar a dudas". Depende de las circunstancias del momento. Dada mi posición, tampoco es deseable que yo favorezca a una sola Candidata Real. Sin embargo, en este caso, las circunstancias son diferentes. 』
Felt: 『 Lo que significa que tú también pensaste que esta era una situación en la que tenías que favorecernos. 』
Marcos: 『 Así es. Con ese fin, reduje la seguridad en esta ala al mínimo de personal, y para retrasar el descubrimiento de la situación lo más posible... 』
Ram: 『 Ram cooperó y reescribió la fórmula que restringe la magia instalada en este piso. Alterando una parte de sus efectos por una fórmula que impide que el alboroto o las voces de aquí se filtren hacia el exterior. 』
Felt: 『 Ah, ya veo. Así que por eso, a pesar de que Cara de Roca molió a golpes al viejo de esa manera, nadie vino a ayudar. 』
Las circunstancias relatadas y los hechos inexplicables concordaron, y Felt asintió como si lo hubiera comprendido. Entonces, Filóre, quien había estado prestando atención mientras se concentraba en el Sacramento, intervino con un “¿P-Puedo decir algo?”, sin detener sus manos.
Filóre: 『 Esto, si ese es el caso, entonces la razón por la que Heinkel-sama fue molido a golpes por el Comandante... 』
Ram: 『 Fue una disputa infructuosa en la que aliados se aplastaban unos a otros, por así decirlo. 』
Marcos: 『 Yo no lo creo así. Ni que fuera una disputa infructuosa, ni que ese hombre sea un aliado. 』
Filóre: 『 ――Hk. 』
Ante Marcos, quien la cortó tajantemente y se negó de plano a reconocer a Heinkel como alguien que compartiera su forma de pensar, una punzada de dolor cruzó el perfil de Filóre.
Sin embargo, y sintiéndolo mucho por Filóre, era natural que Marcos pensara de esa manera.
Las acciones pasadas de Heinkel no eran lo suficientemente triviales como para ser revertidas por un ligero cambio de actitud.
Emilia: 『 Marcos-san, el que hayas preparado todo para sacarnos de aquí, ¿significa que también vendrás con nosotras? 』
Marcos: 『 Esa es mi intención. 』
Felt: 『 ¿De verdad está bien que el Comandante de la Guardia Real haga eso? Ya de por sí, la Capital Real está hecha un desastre con una cosa y otra, ¿no? Y para colmo, si se corre la voz de que hasta el Comandante ha desaparecido... 』
Marcos: 『 Si no se puede extraer el pus sin derramar sangre, entonces no se debe rehuir del derramamiento de sangre. Además, la Orden de Caballeros no se desmoronará solo porque yo falte. Confío en que son individuos que tienen grabado en sus corazones cómo cada uno de ellos debe alzar su espada. 』
Marcos lo afirmó categóricamente, indicando que era algo que ya había decidido y que no tenía intención de cambiar.
Al escuchar esa respuesta, Emilia asintió y miró a Filóre.
Emilia: 『 Filóre, nosotras iremos con Marcos-san. ¿Qué hay de ustedes...? 』
Filóre: 『 ¡Por supuesto, yo también iré con Emilia y los demás! Esa era mi intención desde el principio, y tampoco es que pueda quedarme tranquila en la Capital Real tal como están las cosas ahora. Además... 』
Emilia: 『 ¿Además? 』
Filóre: 『 Quiero que el Comandante de los Caballeros-sama lo entienda. Que Heinkel-sama, es un verdadero caballero. 』
Marcos: 『 ―――― 』
Ante la entusiasta Filóre, Marcos entrecerró los ojos en silencio. No importaba cuántas palabras hilara, había una acumulación de acciones que lo hacían indigno de confianza.
Dejando a un lado la reacción de Marcos, Felt se rascó la cabeza y Emilia sonrió.
Emilia: 『 ¡Sí, en ese caso vayamos todos juntos! Gracias, Filóre. A pesar de que hacer algo como esto causará reaaalmente un gran problema, te has esforzado mucho por nosotras. 』
Filóre: 『 ¡Qué va! Esto es natural. Después de todo, soy la mejor amiga de Emilia, y con Felt tengo una... esto, ¿qué era? ¡Una relación complicada, pero somos algo así como hermanas! ¡...Algo así! ¡Como hermanas! 』
Felt: 『 ¿Tanto te gustó? ¿Por qué lo dijiste dos veces...? 』
El suspiro exasperado de Felt coincidió con el momento en que Filóre bajó las manos que había estado sosteniendo sobre él, dejando escapar un largo, largo y profundo suspiro.
Con gotas de sudor asomando en su frente y su respiración ligeramente agitada, asintió con un "Bien",
Filóre: 『 Con esto hemos superado la emergencia. Heinkel-sama, ¿cree que puedes levantarte? 』
Heinkel: 『 ...No, lo siento pero... 』
Como no tenía un espejo a mano, no sabía qué tal se veía su aspecto, pero al menos tenía la sensación de que el dolor por los golpes en la cabeza, las muelas rotas y el brazo derecho fracturado había disminuido considerablemente.
Aunque, la robustez física de Heinkel estaba garantizada por cierta razón. Hasta qué punto esto era el efecto del Sacramento, y hasta qué punto era el resultado de la anormalidad de su propio cuerpo, era algo que no sabía.
En cualquier caso, para poder ponerse de pie necesitaría un poco más de tiempo――,
Marcos: 『 ――No podemos permitirnos perder tiempo discutiendo, así que con su permiso. 』
Diciendo eso, Marcos se acercó sin contemplaciones, levantó el cuerpo de Heinkel con facilidad, y se lo echó al hombro de forma brusca como si fuera un bulto de equipaje.
Al hacerlo, le arrebató la espada que aún aferraba en su mano y la devolvió a su vaina.
Filóre: 『 Comandante de los Caballeros-sama... ¡¿has creído en Heinkel-sama?! 』
Marcos: 『 No, es simplemente que, si voy a cortarlo en dos, puedo hacerlo en otro lugar y no necesariamente aquí. 』
Filóre: 『 ¡E-eso será inútil! ¡Incluso si cortas su torso en dos mitades, te demostraré que puedo volver a pegarlo con mi Sacramento! 』
Emilia: 『 ¡Cielos! ¡Las discusiones para después! ¡Vámonos antes de que nos descubran! 』
Reprendiendo a Filóre, quien le reclamaba agresivamente a Marcos mientras este cargaba a Heinkel, Emilia dio la orden de partida tras inspeccionar los rostros de todos los presentes.
Cada uno de ellos estaba preparado para adentrarse en una situación de la que no habría marcha atrás al tomar esta decisión. Tras comprobar las expresiones de todos, Emilia les devolvió un profundo asentimiento.
Y entonces――,
Emilia: 『 ――Tenemos que reunirnos con Subaru y con todos los demás. Seguro que ahora mismo están haciendo cosas reaaalmente imprudentes, ¡así que estoy preocupada! 』
Felt: 『 Probablemente Nii-chan tampoco quiera escuchar eso viniendo de nosotras, que nos estamos fugando. 』
Intercambiando tales palabras, el grupo abandonó el castillo, habiendo incrementado su número en comparación con sus respectivos planes originales.
Y así, mientras se escabullían del castillo,
Filóre: 『 Como era de esperar de Heinkel-sama. ¡Me siento tan orgullosa que tengo la nariz bien alta! 』
Heinkel: 『 ...Aunque la mía está rota. 』
A pesar de haberlo visto ser reducido a un harapo, Filóre lucía extrañamente orgullosa, y Heinkel, con su cuerpo inmóvil, apenas tuvo fuerzas para responder de esa manera.