El Sol que no Sale por el Oeste
Capítulo 27
El Sol que no Sale por el Oeste
Filóre: 『 ――¿Cómo podríamos llevar a cabo una fuga exitosa del castillo? 』
Si lo hubiera murmurado en voz baja, con un tono similar al zumbido de un mosquito, Heinkel también lo habría interpretado como una queja de Filóre, exhausta de ser constantemente agobiada.
Incluso podría haberse sentido aliviado al darse cuenta de que hasta ella, que siempre se entregaba en cuerpo y alma, poseía un corazón que podía flaquear.
Sin embargo――,
Heinkel: 『 Mala mía. Intenta decirlo una vez más. 』
Filóre: 『 ¡Estoy diciendo que! ¿Cómo podríamos llevar a cabo una fuga exitosa del castillo? 』
Heinkel: 『 ――. Así que no escuché mal... 』
Esos ojos carmesí no habían perdido su vigor, y del cuerpo de Filóre, cuya voz también resonaba con vitalidad, no emanaba en lo absoluto la fragilidad de un ser humano quebrado por la adversidad.
Aunque había bajado la voz, presumiblemente consciente hasta cierto punto de que estaba hablando de asuntos que no debían ser escuchados por otros, era completamente incapaz de ocultar el espíritu rebelde que rebosaba en sus ojos y en su voz.
¿A dónde había ido a parar aquella docilidad que había mostrado frente a Tiga y los demás apenas unos momentos antes?
Filóre: 『 Eso fue, por supuesto, para hacer que esos dos bajaran la guardia. Si sacara a relucir este tipo de conversación, no hay forma de que Tiga o Sakura me prestaran oído en serio. 』
Heinkel: 『 En ese caso, lo mismo va para mí, ¿no? ¿Por qué asumirías que yo escucharía...? 』
Filóre: 『 Porque, Heinkel-sama, usted es mi caballero, ¿no es así? ¡No es de la Iglesia del Dragón Divino, sino que es mi aliado! ...¿Verdad? 』
Heinkel: 『 Ese no es el tipo de cosas que le confiesas a alguien de quien tú misma dudas al decirlo. 』
Al ver a Filóre ladear la cabeza mientras hablaba, Heinkel se rascó bruscamente la cabeza.
Era un asunto demasiado ridículo como para tomarlo en serio, pero entendió que esa declaración provenía de que ella había reflexionado las cosas a su propia manera. En ese caso, si cortaba la conversación antes de dejar que lo escupiera todo, no había forma de saber qué clase de temeridad podría empezar ella sola.
Seguirle la corriente y dejar que sacara ese veneno sería lo primordial.
Heinkel: 『 Primero que nada, sobre esta fuga... en esencia, a quienes quieres ayudar a escapar es a la señorita Felt y a Emilia-sama, ¿verdad? 』
Filóre: 『 ¿Eh? ¡Sí, exacto! Uf. Estaba completamente segura de que Heinkel-sama me iba a traicionar, mi corazón latía a mil por hora. Pero, ¡si Heinkel-sama también está entusiasmado, entonces no hay nada que temer! 』
Heinkel: 『 ――. Entonces, ¿qué clase de plan tienes en mente? 』
No había forma de que él estuviera entusiasmado con un plan tan absurdo, pero sin interrumpirla, la instó a continuar.
Había sido por corto tiempo, pero lo que había aprendido al relacionarse con Filóre era que, si se molestaba en señalar cada detalle cuestionable de sus comentarios, simplemente las horas del día no le alcanzarían.
Completamente ajena a los pensamientos internos de su caballero, Filóre se rio diciendo, “Fufufu, qué bueno que lo pregunta”, y sigilosamente sacó un papel doblado de entre su ropa.
Filóre: 『 Por supuesto, no estoy diciendo esto solo por un capricho. Últimamente, he estado investigando el castillo poco a poco a mi manera. 』
Mientras hablaba, Filóre hizo a un lado la montaña de respuestas escritas sobre el escritorio, y extendió el papel allí.
Era un plano del Castillo Real que detallaba los sectores a los que Filóre había entrado por ceremonias religiosas o peticiones, registrados usando sus propios pies y ojos. Las áreas por donde podían entrar y salir visitantes y curanderos, y las puertas por las que solo podía pasar el personal del castillo; incluso desde la perspectiva de Heinkel, quien nominalmente era el Vicecomandante de la Guardia Real, era un trabajo bastante detallado.
Además, usando pinceles de distintos colores, el mapa dibujado a mano incluso incluía anotaciones sobre la red de seguridad, como la cantidad de caballeros que veía cada vez que visitaba el castillo y los horarios de los cambios de guardia―― Eran los frutos de una actividad de espionaje, armada meticulosamente mucho más allá de la imaginación de Heinkel, sin dejar margen para excusas.
Heinkel: 『 Tú, esto es... hk. 』
Filóre: 『 ¿Qué le parece? ¿Le ha quedado clara mi seriedad? Por cierto, al escuchar a escondidas las conversaciones de los oficiales civiles que entregan las cartas y del personal del castillo, también descubrí que Emilia y Felt están encerradas en el Ala Este del castillo. ¡Es increíble, ¿verdad?! 』
Heinkel: 『 ¡¿En qué demonios estás pensando?! 』
Gritándole a Filóre, quien no comprendía la gravedad de la situación, Heinkel le arrebató el mapa dibujado a mano y lo arrugó bruscamente en su puño. Filóre soltó un chillido de “¡Aahh!”, pero eso no importaba. Si algo como esto llegaba a ser descubierto, sería un incidente gravísimo.
Una Candidata Real, y la Santa de la Iglesia del Dragón Divino, Filóre, albergando intenciones rebeldes hacia el Castillo Real―― Era una evidencia que, para colmo, era cierta, haciéndolo aún peor.
Heinkel: 『 Escúchame bien, olvídate de esta cosa. Y también del plan en sí. Primero que nada, no hay forma de que tenga éxito. E incluso si lo tuviera, ¿qué hay más allá de eso? 』
Era un plan similar al berrinche de un niño; su viabilidad ni siquiera valía la pena debatirla.
Ciertamente, justo ahora, Felt y Emilia se encontraban en una posición difícil y sin libertad. Las apelaciones de Filóre eran obstruidas por completo por el Castillo Real y la Iglesia, lo cual también debía resultarle extremadamente asfixiante.
Sin embargo, eso era todo. Esta situación tampoco podía continuar para siempre. La Selección Real tenía una fecha límite clara, y que se prolongara el caos en la Capital Real también significaría la caída de la autoridad del Consejo de Sabios y del Castillo Real.
Heinkel: 『 Por eso, ahora es el momento de mantener la cabeza baja y aguantar. Si hacemos eso... 』
Filóre: 『 ――Si hacemos eso, ¿entonces qué? ¿Está diciendo que si solo nos sentamos a esperar a que pase el tiempo, las nubes que se ciernen sobre nuestras cabezas desaparecerán, y la providencia del mañana cambiará? 』
Esa fue la voz serena de Filóre, la cual perforó a un Heinkel que había aplastado el mapa cada vez más en su mano, murmurando como si estuviera exprimiendo las palabras.
A pesar de que los frutos de su esfuerzo habían sido aplastados literalmente, ella, sin embargo, no mostró un rostro dolido por ello, sino que miró fijamente a Heinkel, y,
Filóre: 『 Heinkel-sama, incluso si nos quedamos quietos, el sol no saldrá por el oeste. Debemos actuar. La oración es un acto sagrado y noble, pero si la elegimos como nuestro primer y último recurso, incluso las alas del Dragón probablemente se romperían por el peso. 』
Heinkel: 『 ―――― 』
Filóre: 『 Durante este último mes y medio, creo haber hecho todo lo que podía. Pero, si me rindo aquí, sentiré que todo este tiempo solo estuve buscando formas de justificarme. Terminaría consolándome a mí misma, y a Emilia y a los demás, solo para que me dijeran: “No funcionó, pero gracias por intentarlo”... Me daría la sensación de que hice todo mi esfuerzo únicamente esperando escuchar esas palabras―― ¡Y esa nunca fue mi intención! 』
Al final, alzando la voz con fuerza, Filóre golpeó la pared de la habitación con la mano. Allí, idéntico a los que estaban tallados en varios lugares del Castillo Real, se encontraba el magnífico emblema del Dragón Divino venerado por el Reino.
Era la prueba de que la Iglesia del Dragón Divino también adoraba, alababa y creía en la misma entidad que el Reino afín al Dragón.
Filóre era una Candidata Real y la Santa de la Iglesia―― en otras palabras, incluso podría decirse que era una existencia reconocida tanto por el Reino como por la Iglesia del Dragón Divino.
Sin embargo, su voluntad actual era indiscutiblemente algo que les daba la espalda a ambos.
Filóre: 『 ¿Lo recuerda? Heinkel-sama. Quiero crear un mundo donde se le pueda tender una mano amiga a cualquiera que busque salvación. Si me convierto en Rey, ese es mi objetivo. A cualquiera, a quien sea. Esta es una parte muy importante. 』
Heinkel: 『 ―――― 』
Filóre: 『 Si yo, que insisto en tal cosa, no le tendiera una mano amiga a Emilia y a Felt que actualmente se encuentran en una posición terrible, ¿quién podría creer en mí? Ni siquiera yo misma podría creer en esa versión de mí. Porque mis acciones no estarían acompañando mis palabras. 』
Heinkel: 『 …¿Acaso entiendes lo que eso significa? 』
Expresar con orgullo los propios deseos sin ninguna vergüenza probablemente se sentía bien.
Incluso podría decirse que era algo heroico. Eso, si ella comprendiera adecuadamente el significado y el valor de lo que estaría dejando ir como resultado.
Heinkel: 『 Si le das la espalda tanto al Castillo como a la Iglesia, ¿en qué te convertirás exactamente? Eres una Candidata Real, y una Santa, y es por eso que todos le prestan oído a tus palabras. 』
Al igual que nadie podía ignorarlo a él, sin importar cuán miserable y despreciable fuera como persona, por ser del linaje del Santo de la Espada, el Vicecomandante de la Guardia Real y el padre biológico del Santo de la Espada más fuerte de la historia.
Si ella renunciara a eso, exactamente quién escucharía las palabras de un don nadie como――,
Filóre: 『 ――Tengo a Heinkel-sama. 』
――Filóre lo dijo como si hubiera obtenido el respaldo de un ejército de diez mil.
Aún tocando el emblema del Dragón en la pared, ella le declaró una decisión que podría darle la espalda a aquello a lo que se suponía había dedicado su fe todo este tiempo, a Heinkel, quien vestía el uniforme de la Iglesia que lo veneraba.
Ella verdaderamente no comprendía cuán ridícula era esa decisión.
A pesar de no comprenderlo――,
Heinkel: 『 ...Lo sabía, nunca debí haberme convertido en tu caballero ni nada por el estilo. 』
Independientemente de si tenía una posición o no, o de si tenía utilidad o no, completamente ajeno a esas cosas, Heinkel se arrepintió de haber tomado la mano de Filóre.
Por culpa de eso, terminó teniendo que escuchar una consulta tan absurda.
Y después de tener que escucharla, terminó teniendo que ayudar a una chica que no tenía a nadie más en quien apoyarse aparte de él.
???: 『 ――Felicidades. 』
Así, las palabras de felicitación de Reinhard, pronunciadas en el pasillo del Castillo Real, revivieron en sus oídos.
Reinhard había celebrado el hecho de que Heinkel hubiera sido elegido como el caballero de Filóre. No creía que aquello fuera una mentira o un halago. Reinhard no haría ese tipo de jugarretas.
Pero, ¿realmente era así? ¿Acaso esto era algo digno de celebrarse?
Si ser elegido como el caballero de alguien y decidir entregar su espada fuera algo tan alegre y maravilloso, entonces, ¿por qué le dolían tanto el estómago y el pecho? ¿Por qué su corazón y su alma tenían que dejar escapar tales gemidos?
Filóre: 『 ¿Heinkel-sama? Entonces, um, sobre lo que estábamos hablando justo ahora... 』
Frente a Heinkel, quien se había cubierto el rostro con la palma de la mano y se había quedado completamente en silencio, Filóre hiló esas palabras.
Mirándolo tímidamente, probablemente había dicho lo que tenía que decir. Ella estaba buscando una respuesta sobre hacia dónde se dirigiría esta conversación a partir de ahí.
Era una chica que había escrito cien cartas y a la que habían mantenido en espera interminablemente. Ya estaba harta y cansada de aguardar. Su corazón probablemente estaba impaciente, queriendo una respuesta de inmediato.
Era cruel para esa Filóre, pero la respuesta de Heinkel fue――,
Heinkel: 『 ――Medio mes. 』
Filóre: 『 ¿Eh? 』
Heinkel: 『 Infiltrarse en el Castillo es algo que se hace con mucha más seriedad y dedicación. 』
Mientras lo decía, extendió sobre el escritorio el mapa dibujado a mano que había arrugado en su puño. Alisando las arrugas con la palma de su mano, fulminó con la mirada aquel plan lleno de agujeros que la persona en cuestión probablemente había elaborado con la mayor de las seriedades.
Tal como estaba, era completamente inútil.
Heinkel: 『 Para los preparativos y la elaboración del plan, se necesitará al menos medio mes. Las rutas de patrullaje y los guardias del castillo también deberían ser revisados periódicamente. La información recopilada por la Señorita Filóre no se puede usar así como así. No querrás ser la idiota que se traga la información vieja sin cuestionarla y termina atrapada, ¿verdad? 』
Filóre: 『 ¡――! ¡¿Eso significa...?! 』
Heinkel: 『 Detén esa cara. Yo creo que la Señorita Filóre es una idiota. 』
Filóre: 『 ¿No está bien así? Ya que va a acompañar a esta idiota, Heinkel-sama, debe ser todo un idiota también, ¿verdad? ¡Somos un dúo de amo y sirviente de completos idiotas! 』
Heinkel: 『 Un idiota no puede ser Rey. Terminarás tirando a la basura tanto tu estatus como tu honor. 』
Ante la respuesta de Heinkel, la expresión de Filóre se iluminó rápidamente. A ella, que parecía a punto de estallar en una canción de júbilo en cualquier momento, Heinkel le asestó la realidad una vez más.
Aún no habían hecho nada. Ahora mismo, todavía podían echarse atrás como quisieran.
Heinkel: 『 La parte más idiota de este plan es que, ya sea que tenga éxito o fracase, la posición de todos los involucrados empeorará. Naturalmente, la Señorita Filóre perderá su estatus de Candidata Real, y se sospechará que la Iglesia del Dragón Divino está conspirando para rebelarse contra el Reino, por lo que toda la Iglesia será investigada. Tiga y Sakura también serán presionados para que escupan todo lo que saben. 』
Por supuesto, la Iglesia del Dragón Divino también tenía sus partes opacas por el simple hecho de ser la Iglesia del Dragón Divino. No creía que una sola acción de Filóre fuera a exponer toda esa oscuridad, pero lo que se necesitaba aquí era persuasión.
Heinkel: 『 Si nos movemos aquí y ahora, se volverá difícil tenderles la mano a aquellos a quienes podrías haber salvado en el futuro. El permiso para usar el Sacramento en las víctimas de Priestella jamás se concederá de nuevo. Y eso sí que haría realidad la revocación de tu certificación como Santa. Eso sería la negación total de todo lo que la Señorita Filóre ha hecho hasta ahora. Aun así... 』
Filóre: 『 ――Lo haré. 』
Heinkel: 『 ―――― 』
Filóre: 『 Aun así, lo haré. El deseo que albergo no es algo que se me ocurrió solo porque soy una Candidata Real, o porque soy una Santa. Además, incluso si esperamos... 』
Heinkel: 『 El sol no saldrá por el oeste, eh. 』
Filóre: 『 ¡Exactamente! 』
Hacia Filóre, quien apuntó resueltamente con el dedo hacia el rostro de él, Heinkel hizo que bajara ese dedo con su mano mientras le advertía: “Hablas muy fuerte". Ella se apresuró a taparse la boca con ambas manos, pero a él se le escapó un suspiro al verla.
¿Por qué las cosas habían terminado de esta manera? Ni él mismo se entendía. Sin embargo, al ver la figura entusiasta de Filóre, con un estado mental que le dificultaba soltar la mano que una vez había agarrado, Heinkel pensó.
――¿Acaso, todavía quiero jugar a ser un caballero?
A esa pregunta que también se había planteado antes, esta vez tampoco Heinkel pudo darse una respuesta a sí mismo.
――Durante el medio mes que siguió a eso, Heinkel desenterró sus recuerdos como el Vicecomandante de la Guardia Real, un puesto que había sido casi de adorno, como si estuviera raspando el fondo de un viejo barril de licor.
Sacó a escondidas un antiguo mapa del castillo que se guardaba en la guarnición, el cual mostraba las rutas de evacuación en caso de emergencia, lo superpuso con el plano dibujado a mano por Filóre y deliberó sobre una ruta de escape viable.
Acompañando a Filóre en su centésima décima y centésima vigésima apelación directa, registró la disposición de los caballeros y los tiempos de cambio de turno sincronizados con el sonido de la campana, comprendió las franjas horarias en las que la vigilancia era más escasa, comparó la capacidad individual y el temple de los caballeros con su propia memoria, y seleccionó el día adecuado para la ejecución.
Heinkel: 『 Zeolle es un bastardo desagradable que solo presume de su linaje, pero desde hace un tiempo le han confiado la importante Ala Este... ¿Acaso logró adular a alguien? 』
Más que en sus habilidades con la espada o su ética profesional, era un hombre especializado en usar su estatus y linaje en calidad de caballero como armas.
En resumidas cuentas, podría decirse que era una versión inferior de Heinkel. Aunque, en cuanto al abandono de los deberes y la negligencia, Heinkel y Zeolle ni siquiera tenían punto de comparación. Al menos, aunque no se le pudiera llamar competente, Zeolle hacía su trabajo en la orden correctamente.
La única razón por la que Heinkel no había sido expulsado de la orden era puramente por el poder del nombre de su familia.
Heinkel: 『 Aun así, las tablas de turnos no se organizan asumiendo que alguien se va a quedar dormido. 』
El hecho de que Zeolle y sus compinches estuvieran vigilando el Ala Este, donde Felt y Emilia, quienes deberían tener un alto grado de importancia, estaban detenidas, se debía a que se consideraba suficiente con eso.
Es decir, las cautivas Felt y Emilia probablemente se estaban comportando extremadamente bien. O tal vez, les habían impuesto un motivo por el cual no tenían más remedio que portarse bien.
Y eso se aplicaba no solo a Felt y a Emilia, sino exactamente igual a Reinhard, quien acataba las órdenes del Castillo Real y se mantenía alejado de su ama.
Heinkel: 『 ...En el peor de los casos, incluso si la Señorita Filóre va a visitarlas con toda la tranquilidad del mundo, existe la posibilidad de que sean ellas quienes aparten su mano. 』
Si había circunstancias ocultas por las cuales Felt y Emilia estaban acatando su confinamiento, incluso si les proponían una fuga perfectamente preparada, era posible que no asintieran con la cabeza.
En ese caso, en lugar de que les quitaran la escalera, sería lo mismo a que se la quemaran desde abajo. Tendrían que quedarse sentados y arder envueltos en llamas, o saltar preparados para morir en la caída. La muerte o los huesos rotos serían inevitables.
Sin embargo, en una situación en la que las reuniones directas cara a cara con las propias personas involucradas estaban prohibidas, incluso desenterrar cuáles podrían ser esas hipotéticas circunstancias ocultas resultaba difícil.
Heinkel: 『 No quiero hacer una apuesta a ciegas dejando un agujero tan crucial, pero... 』
Medio mes era el límite que el propio Heinkel había propuesto―― Por supuesto, si los riesgos que iban a correr se volvían demasiado grandes, extender ese período sería lo más sensato.
Sin embargo, incluso si se permitiera un período de gracia indefinido, un plan impecable y sin un solo hueco nunca nacería.
――Durante el medio mes que Heinkel invirtió en los preparativos, la lucha de Filóre había sido algo verdaderamente admirable.
No hace falta decir que Filóre era una chica a la que se le daba fatal mentir.
Si tuviera algún plan entre manos, se manifestaría claramente en su actitud y comportamiento, y sus intenciones serían sospechadas de inmediato. También existía la preocupación de que fuera completamente incapaz de mantenerlo oculto de Tiga y Sakura, quienes la conocían desde hacía mucho tiempo.
Sin embargo, aplastando tales ansiedades, Filóre interpretó el papel de su yo inalterable con tanta audacia para que nadie se diera cuenta, que engañó incluso a Heinkel, quien conocía las circunstancias.
Llevando a cabo su rutina diaria, presentando mociones para la audiencia de las dos cautivas, y suplicando el permiso para usar el Sacramento en las personas de Priestella; nunca dejó de escribir cartas ni de hacer apelaciones directas. Y cada vez que le respondían con un aplazamiento, lloraba y se enojaba genuinamente, manteniéndose fiel a sí misma.
Era evidente que la ejecución impecable de tal comportamiento se debía a que se estaba controlando fuertemente a sí misma, dado que Heinkel había propuesto un límite de tiempo y había apoyado sus ideas.
Él no podía traicionar esa confianza.
Tal como el propio Heinkel había estimado, tras medio mes, los preparativos necesarios estaban completos.
Un motivo para entrar al Castillo, la hora en que la vigilancia era más delgada, una artimaña para desviar la atención hacia otro lugar, la ruta para llegar hasta las cautivas Felt y Emilia, la ruta de escape para sacarlas―― y la evacuación de aquellos que sabían que se convertirían en su debilidad si los dejaban atrás en la Capital Real.
Tras medio mes, la imprudencia planificada sobre el papel se había convertido en algo lo suficientemente decente como para requerir nada más que coraje como el precio del pasaje al cual encomendar sus destinos―― Inesperadamente, ese fue el mismo día en que se cumplieron exactamente dos meses desde que Heinkel y Filóre forjaron su voto de amo y sirviente.
――En el cielo de la Capital Real que apenas comenzaba a clarear, sonaba la campana que anunciaba el servicio matutino.
Habiendo terminado su servicio diario esta mañana también, Filóre, tras cumplir con sus deberes como Santa, estaba de pie frente a la puerta principal del Castillo Real, sosteniendo en su mano lo que sería su petición número ciento cincuenta en total.
Heinkel: 『 ...Añadir cincuenta cartas en medio mes es exagerar, ¿no crees? 』
Filóre: 『 Qué tontería, ¿no le parece que un número redondo suena de alguna forma a buena suerte? Es un plan que Heinkel-sama ha elaborado minuciosamente, después de todo. ¡Yo tampoco escatimaré esfuerzos para que tenga éxito! 』
Heinkel: 『 Qué clase de esfuerzo es ese, qué clase. 』
Como de costumbre, la dirección de sus esfuerzos estaba perdida, pero su energía parecía estar a tope.
De hecho, en contraste con Heinkel, cuyo corazón se volvía más pesado a medida que se acercaba este día, el semblante de Filóre había ido mejorando constantemente, haciéndole sentir la diferencia en su calibre como actores.
En cualquier caso――,
Heinkel: 『 ¿Estás nerviosa? 』
Filóre: 『 ¡Sí! ¡Siento que mi corazón podría salir volando por mi boca en cualquier momento! 』
Heinkel: 『 Si sale, trágatelo de vuelta. Asegúrate de no dejarlo caer dentro del castillo bajo ningún concepto. 』
Filóre: 『 Por supuesto, sería un problema si alguien lo recogiera, y me daría pena por la persona que lo encontrara. 』
El intercambio de bromas ligeras se dio en su tono habitual, y él se maravilló de su valor.
Siendo así, él no podía permitirse hacer nada que la retrasara; arrastrando su pesada resolución, Heinkel levantó el rostro y miró el castillo.
Por sus deberes como Vicecomandante de la Guardia Real, o como escolta en su papel de caballero de Filóre, había tenido muchas oportunidades de poner un pie en el Castillo Real―― Sin embargo, infiltrarse en el Castillo tramando algo a sus espaldas, esta era la segunda vez en la vida de Heinkel que lo hacía, después de quince años.
Filóre: 『 A Tiga y a Sakura les encargué unos recados adecuadamente. Hasta el día de hoy, me la he pasado ocupada asegurando la ruta hacia la clínica. No deberían sospechar nada. 』
Heinkel: 『 Fue una suerte que ese asunto también se resolviera en exactamente medio mes―― Hasta este punto, aún podemos dar marcha atrás, ¿sabes? 』
Filóre: 『 No es necesario que ponga a prueba mi resolución tantas veces. Esto también está en las escrituras. “¡El sabio desentraña lo arcano, mas el santo reverencia lo llano. Por tanto, la ley del Dragón es concisa: Amar, amparar y creer. Mayor sabiduría que esta no se halla, ni existe nada que se le iguale!”. 』
Heinkel: 『 Esas no suenan como las palabras de alguien que está a punto de darle la espalda a esa Iglesia. 』
A pesar de haber encomendado innegablemente una parte de sus propias creencias a las enseñanzas de la Iglesia del Dragón Divino, Filóre lo soltó con total descaro, haciendo que Heinkel se encogiera de hombros.
Ya no había camino de regreso. Como prueba de ello――,
???: 『 ――Lamento haberlos hecho esperar. Por favor, pasen. 』
Al ingresar al castillo, el guardia que había confirmado su motivo de visita y sus identidades hizo una reverencia, y el camino más allá de las pesadas puertas se abrió. Filóre avanzó, y medio paso delante de ella, lo hizo Heinkel.
Utilizando como fachada una petición que sabían de antemano que sería rechazada, la ama y el caballero entraron al castillo majestuosamente por la puerta principal, listos para asaltar el Castillo Real.
――El plan procedió sin contratiempos, con tanta fluidez que llegaba a ser espeluznante.
Filóre: 『 Todo esto es el resultado de mis buenas acciones diarias y las de Emilia y Felt. Seguramente están contrarrestando el mal karma de que Heinkel-sama siempre se esté menospreciando a sí mismo. 』
Tal fue la reacción de Filóre, celebrando la situación que transcurría exactamente según los preparativos previos.
Era una forma terrible de ser criticado, pero dado que las cosas realmente estaban saliendo bien, dudaba en replicar. Para empezar, sería extraño quejarse de que las cosas marcharan según el plan.
Este día también, usando la petición de la audiencia como excusa, Filóre se dirigió a presentar sus apelaciones ante el Consejo de Sabios y la alta nobleza, y como era de esperar, fue ahuyentada descuidadamente con respuestas vacías.
Consolando a Filóre, quien se mostraba genuinamente frustrada y no estaba actuando, él usó el pretexto de calmar a la indignada chica para evadir las miradas del público―― y se infiltraron en la ruta planificada.
???: 『 ¿――? ¿Heinkel? 』
Evadiendo los ojos de los guardias que patrullaban, llegaron a lo profundo del Ala Este. Frente a la habitación que era su objetivo había dos guardias de pie, uno de los cuales era el caballero de cabello largo Zeolle Zandrik―― Un hombre que desde hace mucho tiempo había mirado a Heinkel con hostilidad, y a quien Heinkel también detestaba.
Zeolle y el otro guardia, uno de su séquito, descubrieron a Heinkel caminando a paso ligero por el pasillo con Filóre detrás de él, y abrieron los ojos de par en par por la sorpresa.
Zeolle: 『 ¿Por qué estás tú aquí...? 』
Heinkel: 『 Porque es tu día. 』
Zeolle se quedó desconcertado y paralizado; ese único instante fue suficiente.
Flexionando las rodillas para desaparecer de la vista de su oponente, agarró la muñeca del hombre que tenía los ojos muy abiertos y lo jaló hacia sí, asestándole un golpe en la garganta totalmente desprotegida para arrebatarle la voz.
Barriendo las piernas de Zeolle, quien dejó escapar un gemido ahogado con un “Gah”, lo hizo tropezar y caer; más rápido de lo que el otro hombre pudiera desenvainar su espada por puro reflejo, le asestó un golpe con el pomo de su propia espada en la boca del estómago, derribándolo al suelo con un golpe de retorno.
Luego, se volvió una vez más hacia Zeolle, quien estaba de rodillas agarrándose la garganta,
Zeolle: 『 ¿Acaso... te has vuelto... loco...? 』
Heinkel: 『 Había estado pensando en decírtelo desde hace mucho tiempo, pero si eres un caballero, córtate el cabello o recógetelo. 』
Arrojándole esas palabras al jadeante Zeolle, cuya garganta había sido golpeada, Heinkel le dio un golpe en la nuca, arrebatándole la conciencia a su oponente y dejando a los dos guardias tendidos en el suelo.
Tras hacer eso, dejó escapar un largo suspiro―― Con esto, finalmente, no había vuelta atrás.
Heinkel: 『 Supongo que fingiré que fue mejor así porque solo era Zeolle, pero... 』
Como era de esperar, golpear y derribar a un caballero leal a sus deberes le provocaba un dolor en el pecho.
Encontrando un punto de compromiso en el hecho de que al menos era alguien a quien tenía motivos para detestar, Heinkel apartó a los dos hombres tendidos hacia el borde del pasillo, y la llamó diciendo,
Heinkel: 『 Señorita Filóre. 』
Heinkel: 『 Se supone que nadie vendrá por un rato, pero a partir de aquí es lo crucial. Qué tan rápido seamos capaces de persuadir a la Señorita Felt y a Emilia-sama... ¿Qué pasa? 』
Filóre: 『 N-no, es solo que, ahora que lo pienso, es la primera vez que veo a Heinkel-sama pelear, así que estaba temblando de sorpresa. Mi caballero, ¡qué fuerte es! 』
Heinkel: 『 ――. Solo me aproveché de que el oponente bajó la guardia. Para empezar, un caballero fuerte no habría bajado la guardia. 』
Esa, pensaba Heinkel, era la diferencia entre un farsante que solo ostentaba un título, y alguien auténtico.
Si un ataque sorpresa que solo había tenido éxito por pura casualidad se confundiera con la verdadera fuerza de Heinkel, al contrario, eso solo pondría en mayor peligro a Filóre.
Y así, después de habérselo dejado claro a Filóre――,
Heinkel: 『 ―――― 』
Abrió lentamente la puerta, y se asomó con cautela para observar el interior.
Aunque en la práctica era un confinamiento, la excusa oficial de la situación era que se trataba de protección. Pensando que no había de qué preocuparse por la presencia de guardias en el interior de la habitación, Heinkel mantuvo a Filóre a sus espaldas, sin bajar la guardia.
Al ver el rostro de Heinkel, la persona que estaba en la habitación abrió los ojos de par en par, mirándolo fijamente.
???: 『 …Esa es una cara que jamás habría esperado ver. Por cierto, te aviso que hace tiempo que no le veo la cara a tu hijo. 』
Heinkel: 『 ――. Ya lo sé aunque no me lo digas. Por mi parte, me lo he cruzado de vez en cuando. 』
Habiéndole sacado el tema de Reinhard con lo primero que salió de su boca, Heinkel respondió con un rostro amargado.
Aunque, era algo de esperarse. Si se trataba de un tema en común entre Heinkel y ella―― Felt, era más que evidente que su hijo saldría a colación.
Y, desde un costado de Heinkel mientras intercambiaban esas palabras, como si no pudiera aguantar más, Filóre asomó repentinamente la cabeza y,
Filóre: 『 ――Heinkel-sama, ¿todo bien? ¿Ya es seguro? ¿No hay nadie? 』
Tuviera sentido de la precaución o no, Filóre asomó literalmente la cabeza dentro de la habitación. Al cruzar miradas con ella, Felt puso una cara de flagrante disgusto.
Felt: 『 Ya son bastante problemáticos cuando no estoy encerrada, ¿y deciden aparecer justo cuando lo estoy…? 』
Heinkel: 『 Tu insolencia no tiene límites. Y eso que Filóre-“sama” se ha tomado la molestia de venir a verte. 』
Honestamente, la reacción de Felt era de esperarse, y además él estaba de acuerdo con ella, pero Heinkel expresó esa queja para dejar clara su postura y por su papel como caballero.
Sin embargo, Filóre se interpuso en ese momento con un "Ya, ya, ya", y,
Filóre: 『 ¡Está bien, Heinkel-sama! Ambas sabemos que discutir con Felt sobre ese asunto es completamente infructuoso. ¡En lugar de eso, deberíamos tener una conversación fructífera! 』
Felt: 『 Hablas muy fuerte. ¿Una conversación fructífera? 』
Reprendiendo a Filóre por su volumen, Felt los observó a ambos con una mirada inquisitiva.
Al parecer, había captado la intención detrás de la forma en que Heinkel se dirigió a Filóre. Como de costumbre, para alguien con una actitud tan maleducada, era bastante perspicaz. Después de todo, ¿sería por la sangre de la familia real de Lugunica? ――No, si se trataba de la sangre de la familia real de Lugunica, la vulnerabilidad de Filóre parecía más propia de ello.
Dejando a un lado a Heinkel, cuya atención fue desviada por tales pensamientos en los que no había necesidad de pensar en ese momento, Filóre asintió vigorosamente ante las palabras de Felt,
Filóre: 『 ¡Por supuesto, será una conversación fructífera! ¡Una cosecha abundante! Verás, pensé que ya era hora de que a Felt se le acabara la paciencia. ¡Porque a mí también se me acabó! Dime, ¿acerté? 』
Felt: 『 …Bueno, no lo voy a negar. Pero, eso de que a ti también se te acabó la paciencia… 』
Filóre: 『 ――Hagamos una fuga de prisión. Yo, tú y Emilia, todas nosotras. 』
Directamente, sin ningún rodeo, era la mismísima definición de ir directo al grano.
Mirando hacia el techo en silencio ante esa propuesta demasiado audaz, Felt se quedó callada por un momento.
Felt: 『 Tanto Emilia-neechan como Filóre... ¿qué demonios les pasa a las Candidatas Reales? 』
Filóre: 『 ¿Eh? ¡¿Qué quieres decir?! 』
Felt: 『 No, es solo que la Emilia-neechan en mi cabeza también estaba comenzando con entusiasmo los preparativos para una fuga de prisión. Me pregunto cómo es que piensan exactamente igual. 』
Filóre: 『 ¿Eso es... porque Emilia y yo somos mejores amigas? Vaya... Felt, pensar que nos veías de esa manera. 』
Felt: 『 Oi, viejo, no le habrás dejado todo el plan a este campo de flores, ¿o sí? 』
Exasperada por Filóre, quien tenía las manos sobre sus mejillas sonrojadas, Felt le dirigió la palabra.
En lo que respecta a su relación, probablemente ni siquiera quería hablar con Heinkel, pero a él le impresionó que, de ser necesario, ella no dudara en aferrarse a una herramienta sucia.
Heinkel: 『 No llegaré al extremo de decirte que te relajes, pero invertí una buena cantidad de tiempo en los preparativos. Tengo controlados la cantidad de guardias y las rutas de patrullaje. La ruta de escape es un antiguo camino de retirada en el castillo destinado a la realeza. Ya he hecho los arreglos para un escondite después de que nos escabullamos de aquí, y para salir de la Capital Real. 』
Felt: 『 Je, eres más capaz de lo que pensaba. 』
Filóre: 『 ¿Verdad que sí? Heinkel-sama hace bien su trabajo. ¡Pero, pero! Fui yo a quien primero se le ocurrió la idea de escapar, ¡así que por favor no lo olvides! 』
Heinkel: 『 Eso no es algo de lo que presumir, sino algo sobre lo que reflexionar. 』
Filóre: 『 ¡¿Eh?! 』
Quién sabe por qué pensó que sería elogiada por eso, pero al ver sus expectativas defraudadas, Filóre puso una cara de insatisfacción.
A su lado, Felt cruzó sus delgados brazos y pensó por un momento, tamborileando los dedos sobre su brazo, pero después de unos diez segundos asintió con un "Bien".
Felt: 『 Vale, me apunto. Originalmente, de todos modos planeaba hacer mi movimiento pronto. Aunque, solo consistía en asfixiar al tipo que traía mi comida, robarle las llaves y la espada, y salir corriendo. Si me encontraba a Emilia-neechan por el camino, genial; era el tipo de plan que se improvisa sobre la marcha. 』
Heinkel: 『 Improvisar sobre la marcha no es lo que se llama una estrategia... 』
Felt: 『 No tenía herramientas ni información, así que no se podía evitar. Y ahora, a esas herramientas y a esa información les salieron piernas y vinieron directamente hacia mí. No hay forma de que deje pasar eso. 』
Filóre: 『 ¡Ves, ves! ¡Pensé que Felt se subiría a bordo con entusiasmo! ¿No se lo dije, Heinkel-sama? Realmente me gusta esta parte de ella. 』
Felt: 『 A mí también ha empezado a dejar de desagradarme esa parte de ti. 』
Siguiéndole la corriente a la entusiasta Filóre, Felt esbozó una sonrisa que dejaba ver sus afilados colmillos.
Basándose puramente en información previa, se suponía que eran dos personas con una relación complicada que naturalmente estarían en desacuerdo, pero parecía que habían congeniado en el hecho de no tener escrúpulos a la hora de elegir sus métodos si se trataba de un asunto de suma importancia.
Heinkel: 『 Siento que esto me va a dar dolores de cabeza más adelante, pero por ahora está bien. Siendo así, síganme. Emilia-sama está en un piso superior. Para sellar su magia, se han hecho los preparativos correspondientes... 』
Felt: 『 ――¿Qué vas a hacer respecto a Reinhard? 』
Heinkel: 『 ―――― 』
Pensando que las cosas avanzarían rápido una vez que hubiera llegado a un acuerdo, intentó progresar con la situación, pero la pregunta que sabía que vendría salió a flote, y Heinkel se quedó sin palabras.
Felt: 『 ¿Ese bastardo también sabe de esto? ¿O nos está esperando afuera? 』
Aunque fingía ser una pregunta casual, la voz de Felt era ligeramente más grave.
El hecho de que Felt y Reinhard no se hubieran visto cara a cara durante más de dos meses era algo que Heinkel y los demás también habían escuchado durante su encuentro previo.
Naturalmente, este confinamiento no era algo que Felt hubiera deseado. ¿Cómo percibía Felt a ese caballero que había dejado a su ama abandonada en una posición tan indeseada?
Heinkel: 『 No lo sabe. Ese tipo no sabe nada sobre este asunto. 』
Felt: 『 ―――― 』
Heinkel: 『 No lo involucré en este plan. Además, si esto hubiera llegado a sus oídos, ni yo ni la Señorita Filóre habríamos podido llegar hasta aquí. 』
Eso no era sarcasmo ni ironía, sino los sentimientos genuinos e innegables de Heinkel.
Felt: 『 ...Ya veo. 』
Aunque era imposible que ella no entendiera la respuesta de Heinkel y lo que esta significaba, Felt simplemente respondió brevemente con eso, sin mostrar desánimo ni decepción en su rostro.
En su lugar, cuando sus párpados previamente cerrados se abrieron, lo que habitaba dentro de esos ojos rojos era una llama―― una llama de ira verdaderamente deslumbrante.
Alimentando esa intensa pasión en las llamas, sin embargo, ella sonrió valientemente,
Felt: 『 Entonces, con más razón no puedo quedarme en un lugar como este. Quiero destrozarle la cara de presumido a ese bastardo, así que larguémonos de aquí rápido. 』
Heinkel: 『 ―――― 』
Felt: 『 ¿Qué pasa, tienes alguna queja? 』
Heinkel: 『 ――. No la tengo. 』
Para evitar que descubrieran las emociones que brotaron en su pecho en ese instante, Heinkel escupió eso.
Honestamente, no lo entendía. Exactamente quién había unido a Reinhard y a esta chica. Qué intención había detrás de ello, y qué curso de los acontecimientos se buscaba; no sabía nada en absoluto.
Simplemente, ahora se vio obligado a pensar que, si Reinhard fuera a elegir algo, solo podría ser esta chica―― O tal vez, era al revés.
¿Acaso el que había sido elegido, era Reinhard?
Si ese fuera el caso――,
Filóre: 『 ¡Esa es la actitud! ¡A este ritmo, sacaremos a Emilia en un abrir y cerrar de ojos, y los cálculos divinos y planes brillantes de Heinkel-sama se encargarán de todo lo demás! 』
Heinkel: 『 ―――― 』
Las profundas emociones que habían cruzado por su mente fueron cortadas sin contemplaciones por la voz infinitamente alegre de Filóre.
Después de quedar atónito por un comentario que era el epítome de depender de los demás, la tensión abandonó sus hombros.
Angustiarse por cosas en las que no tenía sentido pensar, en situaciones donde no tenía sentido pensar en ellas, era un mal hábito innato de Heinkel. Se sintió como si le hubieran dado una patada en la espalda, diciéndole que todo eso era una pérdida de tiempo.
Felt: 『 Parece que confía bastante en ti. ¿De verdad eres el mismo viejo que yo conozco? 』
Heinkel: 『 Soy el mismo. A la hora de la verdad, te pondré una espada en el cuello y nos abriremos paso a la fuerza usándote como rehén. 』
Felt: 『 Ja, definitivamente suenas como el viejo que conozco. 』
Filóre: 『 ¿Por qué se están entendiendo tan bien con una conversación tan peligrosa? 』
Dejando a un lado a Filóre, quien ladeaba la cabeza con intriga, Heinkel inspeccionó el estado del pasillo, y tras asegurarse de que aún no habían sido descubiertos, hizo un gesto con la barbilla para que las dos lo siguieran.
Afortunadamente, traicionando sus predicciones pesimistas, la persuasión de Felt había salido bien. Aún quedaba bastante margen de tiempo hasta el cambio de guardia―― Sintió la certeza de que podían lograrlo.
Heinkel: 『 ―――― 』
Lanzando una mirada hacia atrás, observó a Filóre y a Felt que lo seguían.
Ambas chicas, compartiendo los mismos rasgos de cabello rubio y ojos rojos, también compartían el mismo título de Candidatas a la Selección Real. Para ser elegidas y respaldadas para esa posición, debía haber una razón―― La razón de que el destino estaba de su lado. Quizás, ellas realmente tenían eso.
Heinkel: 『 Presten atención a sus pasos y síganme. 』
Dando instrucciones que eran obvias para Felt, pero que le dejarían intranquilo si no se las decía a Filóre, Heinkel y los demás se dirigieron hacia la habitación del piso superior donde Emilia estaba confinada.
Aunque su explicación había sido interrumpida, en la habitación donde se encontraba Emilia debía haberse preparado una fórmula para prohibir el uso de la magia, y se debía haber desplegado una guardia más estricta que la de Felt. Eso no se debía tanto a que su poder de combate fuera mayor que el de Felt, sino al temor persistente por su origen que aún no se había desvanecido.
Aun así, había un rayo de esperanza―― El rayo de esperanza de que Reinhard no vendría.
Heinkel: 『 Agrupar a las Candidatas a la Selección Real y encerrarlas en la misma ala fue la causa de su derrota. 』
En ese momento, aunque el Ala Este era donde el Castillo Real debía desplegar la guardia más estricta de todas, el Reino no podía posicionar a su carta más fuerte, Reinhard, precisamente en esta ala.
Ese era, simplemente, el resultado de temer la influencia que Felt tenía sobre Reinhard.
Al poner a Felt en el medio, el Reino no podía evitar albergar una pizca de ansiedad sobre su capacidad para mover a Reinhard a su antojo―― Eso era lo que había mantenido a Reinhard alejado del Ala Este.
Con la Capital Real aún sin poder calmar completamente el caos, y también bajo el pretexto de mantener el orden público, ese día Reinhard también había sido asignado a la defensa de los muros exteriores de la Capital, en lugar del Castillo Real.
No sería una exageración decir que más de la mitad del medio mes invertido en los preparativos se había gastado en obtener esta misma certeza―― Por lo tanto, Reinhard no vendría.
Heinkel: 『 Deténganse. 』
Llegando al piso objetivo, se asomó por el pasillo desde el borde de las escaleras y detuvo a las dos que venían detrás de él.
Era una llegada más temprana de lo planeado, pero la franja horaria actual era justo después del cambio de guardia―― un momento en el que su concentración aún se mantenía al máximo. Si no se abstenían de realizar acciones descuidadas, serían descubiertos.
Y así, mientras contenía el aliento――,
Filóre: 『 ¿Heinkel-sama? Parece que no hay nadie... 』
Heinkel: 『 ―――― 』
Dando unos golpecitos en el hombro de Heinkel desde atrás, Filóre se asomó por el mismo pasillo y frunció el ceño.
Tal como ella decía, en el pasillo donde debían estar los guardias no había ni rastro de las figuras que se suponía que debían estar allí, y el corredor se encontraba en un estado de total vacío. Si atravesaran este pasillo y doblaran al final, podrían llegar a su destino, la habitación donde Emilia estaba prisionera, sin ningún obstáculo.
Filóre: 『 ¿Podría ser que nuestras buenas acciones diarias han llegado hasta este punto...? 』
Heinkel: 『 Es extraño. 』
Felt: 『 No debería ser así. 』
Ante una Filóre temblorosa, las opiniones de Heinkel y Felt coincidieron.
Mientras Filóre murmuraba a sus espaldas, "A pesar de que es mi caballero...", Heinkel reprimió un chasquido de lengua.
Sonaba ridículo, pero emocionalmente habría sido más fácil si los guardias hubieran estado allí tal como lo había previsto.
Lo que se suponía que debía estar allí, no estaba. Lo que se suponía que existía, no existía―― Esa discrepancia con lo que había imaginado, incluso si era un golpe de suerte a su favor, apretó el estómago de Heinkel como una prensa.
En una casa de apuestas, cuando las casualidades se suceden, regocijarse pensando que se tiene buena suerte era cosa de novatos.
Sospechar que te están dejando ganar―― Esa era la mentalidad de un hombre acostumbrado a perder.
Heinkel: 『 ――Quédense aquí. 』
Ordenando a las dos que se quedaran donde estaban, Heinkel terminó de subir las escaleras.
Pisando lentamente el pasillo, acortó la distancia paso a paso hacia el lugar donde normalmente debían estar los guardias. Un silencio sepulcral golpeaba sus tímpanos, y los latidos de su corazón eran ardientes y dolorosos.
Buscando con cada paso la oportunidad de comprobar si se trataba de un dolor fantasma provocado por la cobardía―― en ese instante, ante la sensación de una presencia que erizó los vellos de su nuca, la mano derecha de Heinkel corrió por reflejo hacia la empuñadura de su espada.
Su desenvaine rápido, ese movimiento instantáneo arraigado en su instinto de supervivencia se detuvo―― No, fue detenido. Justo cuando la espada se había levantado apenas un centímetro de su vaina.
Heinkel: 『 ――Hk. 』
Una palma que había caído desde arriba estaba presionando el pomo de la espada.
Incluso si ponía fuerza en su brazo, la espada no se movía ni un milímetro de la vaina. No podía desenvainarla, ni volver a meterla. Era una presión abrumadora, como si el propio castillo estuviera sujetando su espada.
???: 『 ――¿Qué estás haciendo aquí, Vicecomandante? 』
¿Cuándo se había parado allí?
Con esa enorme complexión y armadura pesada, ¿cómo era posible que ocultara tanto su presencia como el sonido de sus pasos?
Ante una realidad incomprensible y el repentino desborde de pensamientos fuera de lugar que volvían a surgir, el cuerpo de Heinkel tembló desde lo más profundo de sus entrañas.
Reinhard no vendría. Esa suposición había sido correcta.
Pero, no debían equivocarse. Incluso si Reinhard estaba ausente, había una razón por la que el Castillo Real de Lugunica era aclamado como una fortaleza inexpugnable.
Y esa misma razón era――,
???: 『 ¿Acaso entiendes lo que estás haciendo? ――Heinkel. 』
――Sí, la mismísima presencia del Comandante de la Guardia Real, Marcos Gildark, revestido de una pesada y severa aura de espada.