Prólogo - El inicio de la Expiación
Prólogo
El inicio de la Expiación
─Aún recuerdo profundamente la emoción que sentí en aquel entonces.
─El paisaje al que estaba acostumbrada era abrazado por las llamas, y las personas conocidas se convertían en cadáveres inertes.
─Un mundo que llegaba a su fin. Un mundo cerrado. Un mundo sin recompensa.
─Un mundo que simplemente era cruel, simplemente irrazonable, un mundo en el que simplemente salías lastimado.
─Extendiendo la mano, moviendo los dedos, con los labios temblorosos, y aun así, suplicando.
─Incluso si era un mundo sin salvación, eso era lo único que yo tenía.
─Un mundo que, durante mucho, mucho tiempo, solo me había limitado a espiar desde detrás de aquella espalda que bloqueaba mi vista.
─De repente, ese muro fue retirado, y entrecerré los ojos ante el resplandor de aquel mundo que se extendía; grabando en mis ojos, en un campo de visión que no se había abierto por completo, el calor y el color de las llamas que quemaban la piel, el olor y el color de la carne chamuscada, la belleza y el color de aquel cuerno danzando en el aire, grabándolo absolutamente todo...
─Dentro de ese mundo que quizás ya estaba a punto de terminar, ¿qué era lo que pasaba por mi mente?
─Aquella emoción que obtuve en ese momento... porque es algo que aún hoy recuerdo.
A partir de entonces, todos los días de ella estuvieron compuestos únicamente de expiación por aquella emoción.