Epílogo - Los Días que Esperé por ti
Epílogo
Los Días que Esperé por ti
Brillante, brillante, destellando. Brillante, brillante, resplandeciendo.
Brillante, brillante, deslumbrante.
Brillante, brillante; todo era vívido y reluciente.
—Mmm~, parece que el beso de los buenos días del Gran Maestro tendrá que esperar un poco más hoy también.
Estirando enérgicamente su cuerpo recién despertado, Shaula logró despertar por su cuenta ese día con bastante agilidad.
Se desperezó estirando la espalda, haciendo crujir los huesos de su cuello con un chasquido.
—Ah, sentía la cabeza toda nublada y confusa~, estuve con demasiado estrés por un buen rato, pero por fin…
—Me he quedado superREFRESH. O sea, guardarse las cosas es en serio malo para la salud~.
Reflexionando sobre su reciente mala salud física y mental, Shaula se dio cuenta de la importancia de lo básico para la belleza.
Originalmente, darles demasiadas vueltas a las cosas no era algo apto para ella.
Fue diseñada de esa manera por Madre, y después, a través de su convivencia con el pelirrojo, el rubio y el del bigote, Shaula creció libre y sin preocupaciones.
—Pero, fue una sensación muy rara. Confundir a madre con otra persona... si ella se enterara, seguro me diría un montón de cosas sarcásticas. Uf, qué supermiedo~.
Y el malentendido no había sido solo con Madre, sino también con el pelirrojo y los demás.
Pensando que tal vez eran alucinaciones provocadas por el cansancio acumulado, el día anterior intentó dormir a pierna suelta.
Como resultado, tanto el brillo de su cabello como el de su piel estaban en su punto máximo, pero su nivel de claridad mental, para ser sincera, seguía siendo incierto.
De cualquier forma, dado que había echado a la invitada no deseada, ya no habría más confusiones de ese tipo.
—Aun así, intentar usurpar el puesto de mi número uno... es decir, el puesto del Gran Maestro, es una insolencia que sobrepasa todos los límites. Eso es expulsión directa con tarjeta RED~.
Para Shaula, fue una mujer que cometió un malentendido sin el más mínimo sentido.
Aunque ya ni siquiera recordaba bien su nombre, sin importar lo mucho que esa mujer hubiera dicho cosas que para Shaula eran un total OUT, no cabía duda de que estaba embarazada.
Por lo tanto, tomando como premisa las órdenes de "él", Shaula hizo una concesión y le sacó una tarjeta RED directa: no para expulsarla de este mundo, sino de la torre.
—La arrojé fuera del Lapso de Arena, y por si acaso le di agua y comida, así que a partir de ahí es probar su suerte a ver si alguien pasa por allí~.
Shaula tenía bastante confianza en que había dado una respuesta muy astuta para encontrar un hueco legal en las órdenes de "él"; pero si le preguntaran si sería capaz de contárselo a "él" de frente, se sentía dudosa, por lo que consideraba que había tomado una elección justo en la línea límite de haber cumplido o no su orden.
Afortunadamente, el desliz de la otra parte ocurrió por la mañana, por lo que la arrojó a plena luz del día, cuando la posibilidad de que pasara alguien no era completamente nulo.
Si se salvaba, ella misma debería agradecer su propia suerte.
En cualquier caso, los días con esa invitada no deseada le recordaron a Shaula la existencia de otras personas por primera vez en cientos de años, pero no obtuvo mucho a cambio.
Se sentía asfixiante, algo totalmente NOT FOR ME.
—Ah, pero hubo una sola cosa que sí quiero agradecerle~.
Quizás fue por eso, sumado a la excusa de cumplir a medias la orden de "él", que pensó en perdonarle la vida a esa forastera.
Eso fue…
—Al final, pude confirmar de nuevo que el agujero que dejó el Gran Maestro solo puede ser llenado por el Gran Maestro, así que solo por eso le digo THANK YOU~.
—Esa fue la única recompensa que Shaula obtuvo de los pocos días que pasó con aquella forastera no invitada.
2
Brillante, brillante, destellando. Brillante, brillante, resplandeciendo. Brillante, brillante, deslumbrante.
Brillante, brillante; todo era vívido y reluciente.
—Mmm~, hoy también el BACK HUG de buenos días del Maestro se desvaneció como el rocío.
A partir de entonces, para Shaula comenzaron a repetirse los días monótonos, una sucesión de llegadas y despedidas cotidianas sin ninguna novedad, apilándose una y otra vez en innumerables capas.
El sol salía, se ponía, volvía a salir y volvía a ponerse, y en medio de eso, Shaula continuaba mirando el mar de arena sin cambios, mientras cumplía su rutina de siempre.
—¡Uuun, dos, tres, cuaaatro~!
Una rutina que "él" había ideado, en la que Madre se rindió antes de llegar al diez por ciento, el del bigote acompañaba torpemente, el rubio la completaba riendo a carcajadas, y el pelirrojo daba un gran bostezo sin prestarle ni la más mínima atención.
Realizando ese Radio Taiso lleno de profundos recuerdos, Shaula se baña de cuerpo entero a la luz del sol. Como "él" le había enseñado, aquello era necesario para mantener ese GLAMOROUS NICE BODY.
—Porque si dejo las cosas guardadas así sin más, podrían volverse raras~.
Mientras se inventaba esas excusas a la ligera, Shaula hizo aparecer innumerables cañones de HELL'S SNIPE tras chasquear los dedos. Antes le costaba manifestar diez a la vez, pero ahora podía generar más de cien simultáneamente y apuntarlos contra la pared.
Y así, destrozó por la fuerza la habitación de piedra grabada con marcas de conteo que de seguro espantaría a "él" cuando regresara, llevando a cabo una drástica remodelación.
Aunque las reglas de la torre prohíben la destrucción, ella se justificó a su manera:
—Es que yo no soy una CHALLENGER~
Dijo, sacando la lengua.
—Ahora que lo pienso, si hubiera guardado las semillas de linga, tal vez habría podido cultivarlas en la Sala Verde~.
De repente, se le ocurrió esa idea y se arrepintió de un suceso de hace bastante tiempo.
Aparte de Shaula, la única otra habitante con la que llevaba conviviendo mucho tiempo en la torre era el espíritu de la Sala Verde; un ser que ni siquiera mostraba su forma, y con quien no sentía ningún tipo de compañerismo, pero que era la única zona dentro de la torre donde la naturaleza lograba prosperar, gracias a ella.
Ahí estaba el territorio del espíritu de la Sala Verde. Era un acuerdo tácito por el cual se mantenían al margen la una de la otra.
Bueno, la verdad es que casi nunca interactuaban, pero llevaban mucho tiempo de convivencia. Así que Shaula simplemente le hacía la vista gorda.
—¿Acaso hubo un cambio generacional en la manada~? ¿Son tan idiotas como para querer retarme~?
Mientras salía a recolectar comida y disparaba ráfagas contra las mabestias que bajaban a atacarla en la superficie, el número de estas se reducía considerablemente.
Un grupo de esas mabestias deformes —el Rey Caballo Hambriento—, había atacado en manada anteriormente; pero, tras aniquilar a su líder para darles una lección, habían dejado de molestar a Shaula.
Sin embargo, conforme las generaciones se iban renovando, el efecto de aquella advertencia se iba diluyendo.
Cuando eso pasaba y aquellas mabestias intentaban entrar en la torre, Shaula les disparaba su HELL'S SNIPE para dejarles bien clara la diferencia de poder.
Así de ocupado era el trabajo de la Guardiana de las Estrellas.
—La verdad es que soy demasiado BRAVE & CUTE~. El Gran Maestro está perdiendo una oportunidad incalculable y dejando escapar su ración diaria de amor.
Día tras día, su cuerpo y mente pulidos exclusivamente para "él", su obediencia inquebrantable, su amor desbordante mientras pensaba en "él"... Shaula sentía que era completamente natural que "él" recibiera todo eso algún día.
—Nah, incluso si no lo sabe, está superbien. Aunque no lo sepa, quiero informárselo todo al Gran Maestro directamente de mi propia boquita.
Por eso, aunque fuera un día o un segundo antes, aunque fuera solo un pequeño vistazo...
—Quiero verte, Gran Maestro~.
Brillante, brillante, destellando. Brillante, brillante, resplandeciendo. Brillante, brillante, deslumbrante.
Brillante, brillante; todo era vívido y reluciente.
La llegada de ese día ocurrió sin previo aviso, de forma repentina.
Ese carruaje de dragón era, después de mucho tiempo, un CHALLENGER que había logrado atravesar el Lapso de Arena y penetrar hasta este lado.
Sin embargo, incluso si lograban superar el Lapsos de Arena, más adelante les esperaba una zona de mabestias, un campo de flores entero donde pululaban innumerables Osos Cortesanos.
En la mayoría de los casos —o más bien, con casi total certeza—, la norma era que aquellos que lograban pasar la primera prueba del Lapso de Arena, terminaban cayendo ante el feroz asalto de las mabestias en la segunda prueba.
Pero estos CHALLENGERS no cometieron el típico error de novato de despertar a la manada de Osos Cortesanos dormidos; en su lugar, rodearon el campo de flores tranquilamente, demostrando de forma clara que eran distintos al resto.
—...
Ante tan brillante manera de lidiar con el problema, Shaula sintió cómo una ola de calor agitaba el vasto océano de su corazón.
Si habían sido capaces de responder con tanta precisión al bautismo de las Dunas de Arena de Augria, tal vez se trataba del tan esperado regreso de "él".
Sin embargo, esa expectativa se desinfló a una velocidad tremenda cuando los CHALLENGERS, tras dejar atrás la zona de las mabestias, se pusieron a charlar tranquilamente.
—¡Ahí va un BOOM~!
Apuntando perfectamente al grupo que se había puesto a tiro, Shaula disparó su HELL'S SNIPE. Debido al calor de las expectativas que se había elevado justo antes, la actitud de Shaula al disparar era de puro despecho.
Pero, en su propia defensa, la culpa la tenían los CHALLENGERS por traicionar sus ilusiones.
Fin de la defensa.
—Si fuera el Gran Maestro~...
Si el que hubiera regresado fuera "él", seguramente le habría hecho alguna señal a Shaula, a quien había dejado en la torre como Guardiana de las Estrellas; ya fuera agitando la mano, lanzando una señal de humo o algo por el estilo.
Mientras hubiera una señal, sin importar lo incomprensible que fuera para Shaula, ella tenía el corazón más que preparado para seguirle el juego improvisando con un AD LIB, una actuación vamos.
Pero no hubo ninguna señal.
Entonces, no era "él".
A la hora de volarles la vida con su HELL'S SNIPE, la duda de Shaula era cero. Sin embargo…
—¿Oh? ¿En serio~? Lo han superbloqueado~.
Al percatarse del HELL'S SNIPE de Shaula, se levantaron instantáneamente múltiples muros de hielo.
Por supuesto, el HELL'S SNIPE no es una técnica definitiva que pueda detenerse con algo de ese nivel; pero, al ver su potencia y velocidad ligeramente amortiguadas por la pared de hielo, la espada de uno de los miembros del grupo lo cortó y derribó.
Quizás cuando aún era inexperta habría sido otra historia, pero que alguien detuviera un HELL'S SNIPE perfeccionado tras el paso de cientos de años era un acontecimiento inédito en la historia de Shaula.
Ante esa experiencia tan inusual, la expectativa que se había marchitado recuperó un poco el aliento, y Shaula preparó su próximo disparo.
No creía que fuera "él", pero tal vez se trataba de un retador que había superado las condiciones impuestas por "él" y tenía derecho a entrar en la torre.
Para comprobarlo, disparó de inmediato un segundo tiro. Y este fue bloqueado de una manera extraña y diferente a la de antes.
—¿Eh~?
En ese instante, Shaula, que había afinado aún más su puntería llena de expectativas, no podía dar crédito a sus ojos.
—Mentira... MENTIRA, MENTIRA, MENTIRAMENTIRAMENTIRAMENTIRAMENTIRAMENTIRAMENTIRA~
En medio de aquel extraño campo mágico, justo en el centro de la escena que había atenuado el HELL'S SNIPE, Shaula captó a una persona imposible, no, no era imposible.
No era, imposible.
No había forma de que fuera imposible. Después de todo, "él" se lo había prometido a Shaula.
Que sin falta regresaría, que por eso lo esperara; sí, se lo había prometido.
—...Lo encontré.
En un momento crítico, por un solo pelo, Shaula llegó a tiempo.
La acumulación de maná que causaba el "Tiempo de Arena" fue deshecha por la magia de "él", y como resultado, "él" cayó al fondo del mar de arena junto con quienes lo acompañaban. Shaula entró en un gran pánico y se dirigió a recuperarlo, pero al dividirse el grupo de "él" en dos opciones, falló en su elección y dio un golpe al aire. Tras empujar a ese grupo confuso hacia el interior de la torre, se dirigió hacia la otra opción... y allí encontró a "él" al borde de la muerte.
—...¿Qué es esto? ¿Acaso no necesitaba mi ayuda para nada~?
Enfrentándose a un Rey Caballo Hambriento que se había separado de su manada, "él" estaba librando una batalla a muerte.
Por supuesto, dado que "él" era inmortal e invencible, la ayuda de Shaula probablemente era innecesaria. Pero no lo podía evitar. Quería mostrarle su lado genial. Quería que "él" viera cuánto se había vuelto más fuerte sin que lo supiera, y cómo su aprendiz había cumplido con sus órdenes al pie de la letra.
—Maestro, me esforcé muchísimo~. Quería que me dieras muchísimos halagos~.
El momento de su reencuentro se vio pospuesto de una manera un tanto frustrante.
Verlo profundamente dormido, inconsciente y abrazando a una mujer desconocida le hizo soltar un "¡Maldición~!" ante la inmutable falta de decoro de "él", pero es ley natural que un hombre capaz sea popular.
Además…
—Ahora mismo estoy tan extasiada, locamente feliz y contenta, que podría dejar pasar casi cualquier cosa con el espíritu de una diosa de la misericordia~. De verdad, de verdad que esto no es un sueño, ¿verdad~?
Pellizcándose la mejilla con los dedos, Shaula comprobó que no era un sueño del que fuera a despertar, y suspiró aliviada.
Pero apenas sintió ese alivio, sus mejillas se tiñeron de rojo de inmediato y sus ojos se humedecieron. Los latidos de su corazón se volvieron ruidosos y fue incapaz de quedarse quieta en ese lugar.
—Gran Maestro, Gran Maestro, Gran Maestro, Gran Maestro...
Con cada palabra que salía de sus labios, sentía que su pecho se calentaba, una sonrisa boba se dibujaba en sus mejillas y su corazón se derretía dulcemente.
Había anhelado y esperado este día durante tantísimo tiempo, pero ahora que por fin había llegado, era incapaz de poner en orden todo lo que quería hacer, decir y transmitir.
—Ah~, pero, pero, de lo que no cabe duda es que esto es lo primero de los superprimerísimo~.
Incluso si sus emociones estaban en un atasco de tráfico, sus sentimientos cruzados y sus pensamientos desarticulados, solo esto era absoluto.
Tras todos esos días de eterna espera, los sentimientos de esta mujer del signo Escorpio eran auténticos e inquebrantables…
Brillante, brillante, destellando.
Brillante, brillante, resplandeciendo.
Brillante, brillante, deslumbrante y vívidamente brillante eras tú.
—No importa si han pasado cientos de años, por siempre, siempre y para siempreee, te he superamado, Gran Maestro~.