Acto Final de Servicio
Capítulo 57
Acto Final de Servicio
――La razón por la que Ferris ayudó a los Aldebusters no fue, por supuesto, por otra razón que por el bien de su ama, Crusch Karsten.
Originalmente, Ferris y Wilhelm habían visitado la Capital Real con la intención de negociar directamente en el Castillo Real, con la esperanza de unirse al equipo de reconocimiento camino a la Atalaya de Pléyades, cuya entrada había sido autorizada.
Fue durante este tiempo que el grupo de Aldebarán atacó la Capital Real――una incursión que desencadenó una batalla entre el Demonio de la Espada y el Dragón Divino, y vio al Arzobispo del Pecado de la Gula escapar de su prisión.
???: 『 ――Hay un asunto que deseo compartir con ustedes, y algo en lo que me gustaría pedirles ayuda. 』
Fue Otto, el Ministro de Asuntos Internos de la facción de Emilia, quien los puso al corriente a Ferris y Wilhelm, solicitando su cooperación. Cuando los detalles de las atrocidades de Al――de Aldebarán, así como la participación de Reinhard en el conflicto, llegaron a oídos de Ferris, este no estaba tan dispuesto como Wilhelm a ofrecer su total cooperación.
Por supuesto, como miembro de la Guardia Real, sentía indignación hacia cualquiera que se atreviera a perturbar la paz del Reino. Sin embargo, era impotente en combate, e incluso sus artes curativas, que deberían ser su único punto fuerte, fueron insuficientes para salvar a su señora, a quien apreciaba por encima de todo. ¿Qué más podía hacer él?
De hecho, en la batalla que siguió inmediatamente, Wilhelm fue derrotado por el Dragón Divino, sufriendo graves heridas que lo dejaron inconsciente, lo que solo sirvió para reforzar aún más los sentimientos de Ferris.
Pero surgió una situación que le impidió seguir con la mirada baja.
???: 『 Ha pasado tiempo, Felix-sama. 』
Cara a cara con la sirvienta――Rem, mientras esta se inclinaba por cortesía, Ferris recordó las conversaciones que habían compartido, las batallas que libraron juntos, y se dio cuenta de que ella era alguien a quien se le había revocado la Autoridad de Gula
En otras palabras, era un testimonio viviente de la posibilidad de romper una de las dos maldiciones de Crusch: la de sus Recuerdos, y la de la Sangre de Dragón.
Ferris: 『 ...Si es así, entonces nyao tengo otra opción. 』
También estaba el hecho de que Wilhelm, quien había sido una constante fuente de aliento para Ferris cuando se sentía inútil al lado de Crusch durante su tormento, había sido derrotado.
Aceptando la petición, prestó su fuerza a los Aldebusters para intentar detener al grupo de Aldebarán, decidido a lograr un objetivo desconocido, incluso si eso significaba convertirse en enemigo del mundo. Para ello, se propuso hacer lo que fuera necesario.
Aunque――
Ferris: 『 De todas las cosas, nunca pensé que me usarían como carta de triunfo de esta manera. 』
Al ser golpeado por la tremenda erupción de humo, viento violento y lluvia torrencial, Ferris se cubrió la boca con la mano para bloquear el polvo, mientras reflexionaba sobre el inesperado papel que le habían encomendado.
Con el poder de Compresión de Petra, era posible mover objetos con rapidez o finalizar conversaciones en un abrir y cerrar de ojos――usando eso, los Aldebusters recurrían repetidamente a la táctica injusta de transportar a sus heridos a Ferris para que los curara antes de ser enviados de vuelta al campo de batalla, hundiendo progresivamente sus dientes en sus formidables oponentes.
Eso por sí solo ya era una tarea bastante importante, pero que le confiaran el golpe decisivo a Aldebarán, alguien que poseía una habilidad aterradora, era algo que jamás hubiera imaginado.
――Sobre Aldebarán, lanzó magia curativa perpetuamente activa. Esa era la tarea encomendada a Ferris, la carta de triunfo contra Aldebarán, un rol que no permitía el fracaso.
En última instancia, incluso ahora, Ferris no comprendía del todo el significado de su rol.
Teniendo en cuenta las palabras de Petra y Rom-jii, cada vez que Aldebarán "sufriera una herida mortal", el tiempo retrocedería a antes de recibirla――esa era su interpretación. Aprovechando esto, Aldebarán había podido seguir sorteando muchos apuros, lo que le permitió esquivar incluso a Reinhard.
Francamente, Ferris se encontraba perplejo ante lo que todos consideraban seriamente como una posibilidad. Suponiendo que fuera cierto, sería demasiado invencible. Nadie podría vencer algo así, ¿verdad?
Más aún si decían que la magia curativa de Ferris era la única forma de superar ese poder invencible.
Pensó que sería una apuesta demasiado arriesgada.
Que tal vez, sería una tontería restaurar por completo al enemigo que todos se habían esforzado tanto por acorralar.
Aun así, ¿y si, por casualidad, Ferris pudiera asestar el golpe decisivo a esta batalla?
???: 『 No te lamentes, Ferris. Tu corazón es precioso. Siéntete orgulloso de tus talentos... Posees el poder más bondadoso del mundo. 』
Ferris: 『 ――Su Alteza... 』
En el pasado, alguien habló del poder de Ferris de esa manera, sintiendo orgullo de él.
Tanto entonces como ahora, el poder de Ferris aún se quedaba corto para un título como Azul. A pesar de ello, deseaba creer que había un propósito en el hecho de que haya seguido puliéndolo, no viéndolo como una maldición.
Con ese fin――
???: 『 ――¡¡Roy!! ¡Si estás ahí, sal! ¡Ven y... ¡¡ven a cómete mi Nombre!! 』
Invisible entre la nube de polvo, mezclada con el viento rugiente y los gritos de la tierra, se oyó una voz.
Parecía que la magia curativa de Ferris había demostrado ser una carta de triunfo. Esto quedó evidenciado por la violenta turbación de Aldebarán y sus gritos desesperados a través del viento.
Pero el oponente aún no se había rendido. ――Mientras Ferris también estiraba sus delgadas rodillas para ponerse de pie, comenzó a reflexionar.
Ferris: 『 ¿Qué más puedo hacer por las personas que amo? 』
Así habló.
△▼△▼△▼△
???: 『 ¡Rigel! ――¡¡Natsuki Rigel!! 』
Alzando la voz entre la densa nube de polvo, Aldebarán forzó la vista con ahínco.
La lluvia torrencial, las ráfagas de viento y el estruendo de la tierra rugían, impidiéndole discernir los sonidos a su alrededor. Incluso con sus poco fiables sentidos de la vista y el oído, alzó la voz como si se desgarrara la garganta.
El abominable poder curativo que había recibido hizo que, en lugar de escupir sangre, su garganta, que gemía, se curara al instante. Mientras recibía tan irónica bendición, siguió gritando con todas sus fuerzas.
Al: 『 ¡ROY! ¡¡ROOOY!! ¡ENCUÉNTRAME! ¡ES RIGEL! ¡¡NATSUKI! RIGEL!! 』
Cada vez que lo decía en voz alta, sentía un dolor como si una lija le limara el alma sin ser vista, pero en medio de todo, Aldebarán seguía gritando ese nombre; una y otra vez, él lo gritaba.
Natsuki Rigel. ――Antes de llevar el manto de la Estrella Seguidora, ese era el verdadero nombre de Aldebarán.
Al: 『 ――¡Hk! 』
Nada en ello parecía real. Solo que una sensación de fastidio se aferraba a un rincón de su mente.
Para Aldebarán, en lugar del nombre que le dieron sus padres por el que nadie le había llamado directamente, era el nombre con el que la Bruja lo había llamado innumerables veces, "Aldebarán", el que le resultaba mucho más familiar. Incluso ese nombre se había transformado en una herida cuando la Bruja fue reducida a la Bruja de la Codicia
En cuanto a quién fue "originalmente", ya no lo sabía. ――Pero el auto-reconocimiento no tenía importancia. Lo único que importaba era cómo Od Laguna había registrado esta patética vida.
Por eso――
Al: 『 ――Soy... Natsuki Rigel. 』
Eso que consideraba solo como una abominación para él, Aldebarán lo reconoció como parte de sí mismo.
Incluso si uno los rechazaba, los evitaba o los odiaba, nadie podía elegir a sus padres en vida.
Al: 『 ―――― 』
Sin dejar de gritar, Aldebarán buscó frenéticamente a Roy entre la niebla.
Arrastrados por la devastadora tormenta de viento de hacía un momento, todos los presentes en el campo de batalla se habían dispersado. Aldebarán también había sido completamente zarandeado, y la Bruja de la Melancolía, Ferris y Roy no fueron la excepción.
En ese momento, no debería haber nadie más capaz de movilizarse. Pero su oponente había conservado su as bajo la manga, Ferris, hasta el último minuto. No sería extraño si aún tuvieran alguna carta oculta. ――Ahora que el Territorio de Aldebarán había sido sellado, tal cosa podría ser el factor decisivo.
Al: 『 ¡MIERDA...! 』
Pensó que al menos podría forzar la imposición del Territorio sobre Ferris, pero fue inútil. Al ser esquivado por la Bruja de la Melancolía, la sensación de libertad que había sentido sobre el error se desvaneció en la distancia. Incluso si no fuera así, la selección del objetivo era muy aleatoria. No soportaría ver a la Bruja de la Melancolía siendo elegida de nuevo. Además, la magia curativa de Ferris――la que constantemente sostenía la recuperación de Aldebarán, obtenía el maná necesario para su funcionamiento del propio Aldebarán.
Y ahora, gracias a su conexión con "Aldebarán", era prácticamente inagotable.
Al: 『 ¡Si no puedo confiar en el Territorio...! 』
Con la intención de agotar por completo el maná que lo impedía, eliminaría los obstáculos con gran magia. Formulando tal idea, Aldebarán visualizó muchas técnicas en su mente.
Todas eran cosas que había aprendido de la Bruja, conocimientos que había dejado de lado por falta de los recursos necesarios para su activación, pero ahora, con su conexión con "Aldebarán", poseía la capacidad de emplearlas.
Como en el caso contra Reinhard, las usaría al máximo y rompería este punto muerto sin usar el Territorio――
Al: 『 Blergh... hk. 』
――En cuanto pensó eso, una nauseabunda sensación de vómito llenó la boca de Aldebarán.
Con el intenso mareo y el tinnitus en sus oídos, Aldebarán casi cayó de rodillas con un "¿Ah?". Bajo la impresión de que alguien lo había atacado, examinó a su alrededor preso del pánico, pero no encontró a nadie. ――Y entonces, se dio cuenta.
En ese momento, el verdadero culpable de la desorientación de Aldebarán, era una insondable sensación de presión.
La presión de no poder tomar decisiones equivocadas, estaba aplastando el corazón de Aldebarán.
Al: 『 ...Tienes que... estar bromeando. 』
Mirando fijamente su temblorosa mano derecha, Aldebarán se quedó sin palabras.
En esa situación de alto riesgo, en ese momento crítico donde todo por lo que había trabajado podía verse inservible, en una condición física óptima gracias a esa horrenda magia curativa, en un escenario que exigía una toma de decisiones óptima y rápida, pensar que perdería la capacidad de pensar con claridad por falta de agallas; qué broma tan horrible.
Pero, en realidad, no era una broma ni nada por el estilo. Aunque pareciera una pesadilla, era la realidad.
――Después de todo, Aldebarán nunca había tomado una decisión definitiva sin usar su Autoridad.
Antes del comienzo de esta batalla, en el Imperio Vollachia, en la Selección Real, en la Isla de Gladiadores, e incluso antes de todo eso, durante sus días con la Bruja, cada decisión de Aldebarán siempre había sido la óptima, protegida por su Autoridad.
Sin importar cuánto hubiera fallado, siempre reharía, elegiría una opción diferente y anularía sus errores. Vivir su vida a través de esas acumulaciones era la naturaleza de Aldebarán. Y ahora mismo, eso no aplicaba.
Al: 『 ―――― 』
No sabía qué cantidad de viento necesitaba generar para limpiar el polvo sin causar la muerte de nadie. El calor para evaporar la lluvia, el impacto para contrarrestar el temblor de la tierra, si sería mejor pisar esas columnas de polvo con la pierna derecha o la izquierda; todo era una incógnita.
El hecho de no poder verificar nada era aterrador.
Recorrer un sendero sin la garantía de la respuesta correcta, equivalía a andar a tientas en la más absoluta oscuridad.
Aldebarán no podía recorrer un camino así, sin la certeza de una recompensa. ――Porque con su Autoridad ineficaz, Aldebarán no era más que un muñeco de madera indefenso.
Ese muñeco de madera no fue capaz de salvar ni a las dos Brujas, ni a la mujer que había amado.
Al: 『 ――Hk. 』
En cuanto empezó a pensar, solo le vinieron a la mente ideas indeseables.
¿Era realmente la mejor estrategia darle su Nombre a Roy? ¿No podía tomar otras medidas? ¿Debería usar la marca de la maldición como escudo y dejar que Roy sembrara el caos para aprovecharlo? ¿Qué tal descubrir una forma de morir sin precedentes para colarse por una brecha en la magia curativa perfecta? ¿No sería mejor huir entre las nubes de polvo? Etcétera, etcétera, con sus emociones a flor de piel――
???: 『 ――Mira eso, es... 』
Al: 『 ―――― 』
Sus impacientes emociones se detuvieron ante una sensación similar a la de ser arrojado a agua fría.
Vacilación y miedo, todas las emociones negativas de Aldebarán que se desbordaron con su Autoridad sellada――como si lo hubieran sacado a la superficie, el mayor arrepentimiento que había mantenido oculto en lo más profundo de su ser; se tiñó de calor.
Un calor tan intenso que quemaba con solo rozarlo, suficiente para calentar la piel con solo acercarse; pero, en contraste, sintiendo un escalofrío que parecía penetrar hasta la última gota de sangre de su cuerpo, Aldebarán suspiró.
???: 『 Es mi―― 』
Al: 『 ...Detente. 』
???: 『 Mi―― 』
Al: 『 ¡¡DETENTEEEEEEEEE!! 』
Rechazando la voz que sonaba en su interior, rechazando la sonrisa que cruzó su vista, rechazando la calidez que intentaba penetrar en su ser, enseñó los dientes. ――En ese instante, forzó los ojos a abrirse y vislumbró una tenue silueta más allá de la niebla.
En un instante, la figura se perdió entre el velo de polvo, pero no albergó ni una pizca de duda. Era Roy. Era Gula
Para alejar a Aldebarán de estos crecientes arrepentimientos――no, de la peor situación posible en la que se encontraba sumido, existía un único rayo de esperanza, y lo había vislumbrado. En ese instante, echó a correr.
Al: 『 ――¡Roy! ¡Estoy aquí! ¡Cómeme! ¡¡Cómete mi Nombre!! 』
La vacilación de con qué pierna dar el primer paso, la cobardía de buscar una forma de morir, la debilidad de intentar escapar para ejecutar una estrategia diferente, la imprudencia de cuestionar su propia decisión; todo eso se hizo añicos en un instante, con el impacto de su pie pateando el suelo.
En ese momento, Aldebarán recobró la compostura para aferrarse a la decisión que se cernía sobre él, decidiendo huir del desenlace más aterrador.
――Hasta este punto, Aldebarán siempre había confiado en el poder de su Autoridad para evitar quedar atrapado en la "elección" que tomó al primer intento. Por lo tanto, no lo sabía.
Al tomar una "elección" sobre una sola cosa, una decisión motivada por el deseo irresistible de escapar de una situación, jamás cambiaría definitivamente el curso de su propio destino.
Como para demostrarlo,
???: 『 ――Al-sama. 』
Mientras Aldebarán intentaba correr hacia la figura eclipsada por la niebla para escapar, su cuerpo fue retenido por un ser que apareció justo frente a él――las acciones de Yae Tenzen, quien se suponía era su aliada, sirvieron como prueba de ello.
△▼△▼△▼△
――Tras su derrota en su batalla contra Rem, comenzó la "siguiente" batalla de Yae.
Arrollada por el viento, rodó por la ladera de la montaña de hielo que se había formado al congelar el gran río, y abandonando todos los métodos para detener la sangre que originalmente podría haber empleado, se esforzó al máximo para representar el papel de derrotada al borde de la muerte.
Su objetivo al hacerlo era――
???: 『 No pretendo quitarte la vida. Eso entristecería a esa persona. 』
Cuando la chica Oni pronunció esas palabras y aplicó su magia curativa, Yae ganó su apuesta inicial.
Siendo honestos, considerando su inflexibilidad durante el combate, era difícil creer que ella no tuviera intención de quitarle la vida, pero como Yae había salido con vida, no podía quejarse. ――Sobre todo, si se atrevía a quejarse aquí, su única oportunidad se desvanecería como una burbuja en la superficie del agua.
Desafortunadamente para Yae, no tenía ninguna posibilidad de cambiar la situación contra Rem.
Mientras no pudiera descifrar el artificio que Rem había usado para anular el ataque de Yae en su última escaramuza, incluso suponiendo que lograra lanzar un ataque sorpresa, probablemente no lograría derrotarla. Sería nada menos que un acto que desperdiciaría una oportunidad única en la vida.
Por lo tanto, el objetivo de Yae era otro. ――Era un acto final de servicio, dedicando toda su alma con lo poco que le quedaba por ofrecer.
Como era de esperar, Rem también temía un contraataque, por lo que los efectos de la magia curativa se mantuvieron al mínimo, dejándola en estado de solo cerrar sus heridas sangrantes y detener la cuenta regresiva hacia la muerte. Además, encadenó las manos y pies de una Yae sin oponer resistencia, con una minuciosidad que le impedía asumir un papel superior al de rehén o prisionera. ――Pero, solo con eso, su percepción sobre cómo tratar con un shinobi solo podía calificarse de ingenua.
Siempre que no experimentaran una muerte instantánea, era propio de un shinobi cumplir con su tarea, incluso si eso significaba perder la cabeza.
Podía dislocarse todas las articulaciones para escapar de las cadenas e ignorar sus heridas mortales quemándose la parte inferior del abdomen.
Al hacerlo, Yae creía que aún podría hacer algo por Al al final, habiendo fallado en cumplir con una sola de las tareas que le fueron encomendadas.
Así que――
Yae: 『 ―――― 』
――La oportunidad única que Yae anhelaba se materializó más rápido de lo que jamás hubiera imaginado.
Un tremendo impacto azotó con fuerza el Cañón Agzadd y toda la zona circundante. Mientras el cataclismo de réplicas, tormentas de viento e inundaciones sacudía la tierra como un asalto, Yae entró en acción.
Huyendo de Rem, que había intentado proteger a Yae del impacto, se separó del cañón y llegó a la cima del acantilado――fue entonces cuando Yae comprendió con dolor la incompetencia de los secuaces de Al, incluida ella misma.
En medio de la tormenta de polvo que parecía cubrir la totalidad del vasto cañón, vio que Al, lejos de alcanzar el Gran Géiser Mogolade, fue mantenido ocupado por el enemigo inmediatamente después de ascender.
Si Yae, si "Aldebarán", si Roy Alphard, si Heinkel, si los secuaces que Al había reunido hubieran podido cumplir con su deber, esta terrible experiencia nunca habría ocurrido.
Precisamente por eso――
Yae: 『 ―――― 』
Con la vista interrumpida por el polvo, el oído interrumpido por un estruendo y el olfato interrumpido por las fuertes ráfagas de viento, Yae consolidó la poca información que pudo obtener de sus cinco sentidos y localizó con precisión a la persona que necesitaba encontrar allí.
Probablemente, nadie podría sacar el máximo provecho de esta situación como un shinobi. Agradecida por haber sido secuestrada en la Aldea shinobi por primera vez en su vida, Yae se apresuró valientemente hacia esa persona.
Esta vez sí, sin importar lo que pasara, para convertirse en su fuerza――
???: 『 ――¡Roy! ¡Estoy aquí! ¡Cómeme! ¡¡Cómete mi Nombre!! 』
――No tenía más remedio que serle útil a Al. Eso era lo que había creído, y aun así――
Yae: 『 ――Al-sama. 』
Atravesando la nube de polvo, atrapó de frente el cuerpo del hombre que se precipitaba. Sintiendo el calor, el peso y las pulsaciones vitales en el contacto con su piel, Yae dudó en lo más profundo de su corazón sobre qué debía hacer.
Al: 『 ――¿Ya... e? 』
Al, desplomándose hacia adelante tras ser detenido a la fuerza, miró de inmediato el perfil de Yae y murmuró esas palabras como si presenciara algo absolutamente increíble.
Su voz temblorosa estaba llena de asombro y confusión a partes iguales; sin embargo, lo mismo podía decirse de Yae. ――No, considerando su determinación de hace un momento, podría decirse que Yae estaba aún más confundida que Al.
Yae: 『 Yo... 』
Ella comprendía más o menos la situación en la que se encontraba Al.
Fue acorralado por algún motivo y ahora intentaba escapar de estas circunstancias caóticas. Gula poseía los medios para lograrlo, así que para ayudar a Al a lograr su objetivo, correr hacia el Arzobispo del Pecado entre el polvo habría sido lo mejor que Yae podría haber hecho para su acto final de servicio.
A pesar de comprenderlo, Yae obstruyó el camino de Al. Empujándolo con todo su cuerpo, lo retuvo.
¿Por qué lo había hecho? Conmocionada por sus propias acciones, se examinó a sí misma. ――Yae temía a Al y había deseado que muriera, así que intentaba ayudarlo a lograr su objetivo para dejarlo morir. Pero, con Al tan acorralado como estaba, Yae podría ser capaz de matarlo con sus propias manos. ¿Era por eso? ¿Era por eso por lo que había detenido a Al? ¿Intentaba devolverle el miedo que él le había infundido?
Yae: 『 Yo... 』
???: 『 ――Es amor. 』
Ante la incipiente duda, la imagen de Rem declarando eso sin vacilar cruzó por su mente, y Yae se quedó sin aliento.
Era diferente; sin duda había una diferencia. Puede que ambas fueran sirvientas que intentaban cumplir los objetivos de sus amos, pero las motivaciones de Yae y Rem diferían en un nivel fundamental. No podían compararse.
Solo que, al recordar a la Oni que perseguía su devoción incondicional, impulsada por su pasión absurdamente inmensa, Yae de repente se dio cuenta de ciertos sentimientos propios.
Yae: 『 Yo―― 』
Yae había deseado que Al muriera. Después de todo, el monstruo conocido como Al era aterrador, así que no había manera de evitarlo.
Sin embargo――
Yae: 『 ――Yo... parece que simplemente no puedo soportar la idea de olvidarte, Al-sama. 』
――Desde ahora hasta la eternidad, jamás podría desear perderte.
△▼△▼△▼△
???: 『 ―――― 』
Mientras Yae restringía sus movimientos y expresaba el motivo, un lapsus momentáneo se apoderó de la mente de Aldebarán.
No entendía. No entendía. Demasiadas cosas no entendía. ――Con el Territorio de Aldebarán destrozando el corazón de Yae, ella debería haberse convertido en una colaboradora absoluta con la condición de su propia muerte.
La confianza egoísta que había depositado en Yae, ahora lo había traicionado en este clímax final.
¿Ella siempre había estado esperando el momento perfecto para cometer su traición?
No entendía. No entendía. Solo que, con sus pasos detenidos, eso finalmente alcanzó a Aldebarán. ――Se había tapado los oídos, había evitado mirarla, e incluso la había enterrado en lo más profundo de su corazón; la voz de la que más había deseado huir.
???: 『 ――Mira eso, es mi victoria otra vez. 』
Al: 『 ...Priscilla. 』
En ese momento en que necesitaba esforzarse al máximo para acercar aún más la posibilidad que tenía ante sus ojos, el murmullo que salió de los labios de Aldebarán no fue el nombre de Gula, ni el de la mujer que lo sujetaba, ni siquiera el suyo.
En ese momento en que necesitaba hacerlo, en ese momento en que necesitaba llevarlo a cabo, incluso ahora que sus arrepentimientos por no haber logrado nada se acumulaban como cenizas, una vez más, Aldebarán deseó sobre esa misma montaña de cenizas.
Al: 『 ¿Qué―― 』
¿Quieres decir con que fue tu victoria, Priscilla?
Moriste. Estás muerta, ¿verdad? El hecho de que murieras significa que perdiste. El hecho de que murieras significa que tus deseos ya no se pueden cumplir. Los únicos en este mundo que pueden seguir adelante después de la muerte somos Natsuki Subaru y yo. Así que no es lo mismo para ti.
Y aun así, ¿qué demonios quieres decir con que fue tu victoria? Aunque eres la menos indicada para ser una mala perdedora de todas las mujeres de este mundo, al final, ¿por qué no admitiste tu derrota?
Al final, ¿por qué sonreíste, Priscilla?
Yae: 『 Tus estrellas―― 』
Al: 『 ――¿Ah? 』
Yae: 『 ¡Tus estrellas fueron malas, Al-sama...! 』
Mientras Aldebarán concentraba su atención en esas preguntas sin respuesta, Yae lo miró fijamente desde el fondo de su pecho.
Escuchando su voz tan desprovista de compostura, las palabras que contenía le cortaron la respiración. Culpar a las estrellas; era una frase que Aldebarán a veces vocalizaba, y algo que Yae también le había oído decir. Entonces, ¿era esto un acto de venganza? Ahora que había detenido a Aldebarán, diría esas palabras como represalia――no, los ojos carmesí de Yae le decían que no era así.
El brillo sincero en esos ojos era de la misma calidad que una vez iluminó los ojos de la Bruja; le decían:
No es tu culpa, Aldebarán.
Al: 『 ――Hk, no puede ser... 』
Cierto; emociones tan violentas lo invadieron de inmediato.
Las situaciones que lo llevaron a este punto, las circunstancias hasta ahora, las ventajas y desventajas de que las cosas resultaran como lo habían hecho, la culpa de absolutamente todo era de Aldebarán y de Natsuki Subaru; cualquier otra cosa era imposible.
Entonces――
???: 『 ――¡¡Al!! 』
Sin obstrucciones ni siquiera por la vorágine de polvo, una voz de campanas plateadas atravesó su ardor momentáneo en un abrir y cerrar de ojos.
△▼△▼△▼△
Poniéndose de pie de un salto antes de salir corriendo del cañón, Emilia se quedó atónita ante aquella visión.
Emilia: 『 Justo cuando creí sentir un temblor enorme... 』
Mientras el polvo llenaba su visión hasta el borde, la voz del viento no paraba de rugir. Además, con los temblores de la tierra que parecían intensificarse, las cosas se habían agravado visiblemente durante el tiempo que estuvo inconsciente.
Pero eso no la desanimaría. No se desanimaría. Emilia no tenía tiempo para desanimarse.
Emilia: 『 Tengo que darme prisa y traer a Al... 』
La razón por la que sus aliados confiaron en Emilia y Rem para detener a Al era porque todos creían que ambas eran las más indicadas para la tarea. Y entonces, la razón por la que Rem había enviado a Emilia a perseguir a Al mientras este se alejaba volando era porque Rem confiaba en que Emilia lo haría.
Con todo eso a cuestas, y como se había empeñado en salvar a Subaru y Beatrice, no podía permitir que Al escapara――
Emilia: 『 ――¡Lo encontré! ¡Al y... ¿¡Eh!? ¿¡Esa chica!? 』
Emilia se adentró en el polvo con determinación, y más allá encontró las figuras de Al y Yae abrazándose, lo que la sorprendió aún más.
Rem debería haber estado manteniendo a raya a Yae. El hecho de que Yae estuviera allí la preocupaba por Rem――Ferris le había aplicado una poderosa magia curativa diciendo que era un amuleto de buena suerte, pero aun así, Emilia seguía preocupada por su seguridad.
Emilia: 『 Tengo que―― 』
Alcanzarlos y averiguarlo de inmediato; sucedió en el momento en que pateó con firmeza el suelo. ――Dentro del campo de visión de Emilia, más allá del abrazo de Al y Yae, se acercaba un gran cambio barriendo el polvo.
Esa era la verdadera fuente de los temblores que se negaban a amainar bajo sus pies, el origen del incesante grito de la tierra. Acercándose cada vez más, sacudiendo violentamente la tierra, se encontraba una inundación repentina de un volumen tremendo.
Presenciando cómo intentaba arrasar sin piedad todo en el campo de batalla, Emilia aceleró el paso sin siquiera pensarlo.
Emilia: 『 ――¡¡Al!! 』
Cuando él alzó el rostro sorprendido por su llamada, ella cruzó miradas con los ojos velados tras su casco; saltando por encima de la pareja abrazada, Emilia se enfrentó directamente a la inundación repentina que se abalanzaba sobre ella.
Y entonces――
Emilia: 『 ――¡Icicle Line! 』
△▼△▼△▼△
Al: 『 ―――― 』
La atmósfera emitió un agudo chillido, y una glaciación de increíble magnitud se desató contra la inundación.
Fueron inundados por un diluvio de proporciones míticas, como si un gran lago se hubiera volcado como un cubo. Para combatirlo, la hermosa chica con su cabello plateado ondeando tras ella congeló rápidamente toda el agua que entraba, transformándola en un glaciar.
Emilia: 『 ¡¡YAAAAAHH!! 』
Sin embargo, ese fue un juego desfavorable del gato y el ratón entre la glaciación y la inundación repentina.
Incluso si el aire frío que Emilia produjo congelara parte de la inundación, la siguiente ola simplemente se estrellaría contra el hielo, obligándola a congelarlo también. Este ciclo, repitiéndose una y otra vez, creó un paraguas de hielo, un glaciar que se expandía constantemente a medida que el agua fluía sobre él.
Emilia: 『 ¡¡UYAAAAAHH!! 』
Con Emilia como origen, el paraguas de hielo se expandió radialmente mientras emitía aire frío en paralelo al flujo de agua, arqueándose sobre la cabeza de Aldebarán antes de continuar.
Cuanto más grande era la estructura, más pesada se volvía, y a medida que se formaban grietas en el paraguas, era solo cuestión de tiempo antes de que se derrumbara con un peso inmenso――
Emilia: 『 ―――― 』
Por un instante, Emilia miró hacia atrás, fijando la mirada en Aldebarán.
Quizás pensando en eso, Emilia apretó los labios con fuerza――
Emilia: 『 ¡¡URYAAAAAAHH!! 』
Reforzó el paraguas de hielo mientras crujía y se agrietaba con fuerza, y continuó la construcción del gran glaciar que había estado al borde del colapso. Para evitar que el paraguas cayera, columnas de hielo surgieron del suelo una tras otra como vigas de soporte; sin embargo, Aldebarán centró su atención en otra parte.
Emilia se autodenominaba la Bruja del Hielo, y de hecho, exhibía suficiente poder para justificar ese título. Pero ahora, en ese preciso momento, si la razón por la que Emilia exhibía un poder que superaba sus límites era la mirada que habían intercambiado hacía un momento――
Si era lo mismo que cuando protegió a Aldebarán en el cañón después de que él usara la enorme roca como trampa, si Emilia estaba manifestando su fuerza para proteger a Aldebarán――
Con esos pensamientos, lo comprendió. ――Emilia había estado mirando a Aldebarán, y también había intentado hablar con él.
Al: 『 Yo―― 』
Una voz ronca escapó de su garganta, pero no continuó.
Simplemente, sentía que había habido una discrepancia enorme e irreparable. ――Una discrepancia ocurrida incluso antes de que su Autoridad fuera sellada, una que ya no podía rehacer, una que ya no podía revertir.
???: 『 ――Mira eso, es mi victoria otra vez. 』
¿Qué quieres decir con que fue tu victoria? Al final, nunca lo supo.
Pero... Priscilla, cuando dijiste esas palabras, cuando sonreíste con esa mirada triunfante en tu rostro, tú... estabas tan――
???: 『 ――Es suficiente. 』
――En ese instante, el absurdo martillo de hierro arrasó con casi todo a su alrededor, atravesando el campo de batalla como un rayo de luz.