Después de la fiesta de té de la bruja: Una noche salvaje
DESPUÉS DE LA FIESTA DE TÉ DE LA BRUJA: UNA NOCHE SALVAJE
Traducción Japonés-Inglés:
Eminent Translations
Traducción Inglés-Español:
Gergod Serenno
1
Era una terrible tormenta de nieve. El frío intenso del viento cruzado amenazaba con atravesarle el cuerpo. Le quitaba la fuerza de los pies, los sentidos de la vista, el oído, el olfato y el tacto. La hacía sentir como si fuera a robarle todo lo que era.
[...¡ega!]
De la bruma que empañaba sus pensamientos, se dio cuenta de que alguien cercano le estaba gritando. Cuando levantó la vista, un rostro se perfiló dentro de la extensión aullante y barrida por la nieve. En el momento en que pudo reconocer el grito desesperado en medio de su aturdimiento, dos manos se enroscaron bajo sus axilas y se vio empujada bruscamente hacia arriba desde el montón de nieve en el que yacía hasta la cintura. Al instante siguiente, se vio liberada por la fuerza física.
Y ahora estaba libre de la nieve, al aire fresco. Aunque solo había pasado de congelarse lentamente a tener una sensación térmica gélida, este pequeño cambio en la temperatura corporal permitió a su mente, adormecida por la nieve, que se diera cuenta de algo más.
[...¡Oye, tú! ¡¿Estás escuchando?! ¡Omega! ¡Te estoy hablando, Omega!]
El descubrimiento podría haberla conmovido de no ser por el lamento fantasmal a centímetros de su oído. La dueña de la voz indignada, que en ese momento la miraba de reojo, era una chica. Su aspecto refinado contrastaba con la furia que ardía en el fondo de sus ojos.
[Oh, bien] murmuró la chica en voz baja. Cuando Omega la miró, respiró aliviada. [No estás muerta, ¿verdad? ¿Me oyes? Si puedes oírme, di algo.]
[...Puedo...oírte. No... tienes... que... gritar...] balbuceó Omega.
[Es propio de ti replicar incluso cuando estás jadeando... ¿Recuerdas lo que pasó?]
[Claro que sí... ¿Quién eres?]
[¡Oh, eres una inútil!] le espetó la chica con rabia.
La chica llegó al límite de su rabia y enseguida le dio un cabezazo. El fuerte golpe y el repentino dolor del impacto en la frente le devolvieron la conciencia. Flexionando los dedos entumecidos y palpándose la parte de la frente que había recibido el cabezazo, murmuró:
[Eso dolió, Palmyra.]
[¡Así que me conoces! Escucha, Omega. Te caíste en un montón de nieve y te enterraste. Dije que no creía que debíamos irnos con este clima, y ahora mira... ¡gracias a ti, estamos atrapadas en una ventisca!]
[...Bien, pero no grites tan cerca de mi oído. Tu voz es aún más fuerte que de costumbre, Minerva.]
[¡¿Y quién demonios es esa?!]
Viendo su lenta divagación hacia el delirio, la chica, Palmyra, entornó los ojos. Golpeando repetidamente las mejillas de Omega, gritó:
[¡Despierta! ¡Despierta! ¡Despierta!]
Dolía, pero el sueño iba ganando. Ignorando el dolor, continuó en la deriva hacia la sensación de paz.
[¡Palmyra! ¡Pequeña Omega! ¡¿Están bien?!]
[¡Colette! ¿Te encuentras bien?]
[Sí, sí, estoy bien. No te preocupes por mí. Pero... ¡pero ha sido horrible! He buscado por todas partes, ¡pero no encuentro ningún sitio donde podamos descansar!]
Abriéndose paso a través de la nieve, la chica que apareció ante las dos tenía un aspecto amable, su nombre era Colette. Al ver a Omega en brazos de Palmyra, dio un grito de sorpresa. Quitándose los guantes, presionó con la palma de la mano descubierta la mejilla helada de la chica. No era mucho en medio de una ventisca tan terrible, pero Omega agradeció el calor. Apoyándose en esa sensación, sus párpados temblaron mientras hablaba.
[Colette, Palmyra... tengo una última cosa que decirles a las dos.]
[¡No nos des mala suerte!] gritó Palmyra.
[¡No!] exclamó Colette. [¡No hables así!]
Al oír su débil murmullo, las dos muchachas se negaron ferozmente ante la posibilidad de su muerte. Pero aquello no era más que la lucha inútil de quienes no podían aceptar la realidad que tenían delante. A cada momento, la muerte se acercaba más.
Con un blanco pálido y frío como el hielo; un final sin esperanza.
[...No, en realidad, hay una última cosa que puedo intentar.]
Omega sacudió la cabeza, imaginando los resultados de no luchar como un tonta. “Si no es la resistencia de un tonto, solo queda la concesión de un sabio. Pero, ¿cómo puede ser esto mejor?” se preguntó. “¿Aceptar mi destino con gracia y no mancillar mis últimos momentos? Suena como algo que ese chico de cabello negro nunca aceptaría”.
[…]
Respirando de forma entrecortada, levantó el brazo lentamente. Reunido en la punta de sus dedos estaba el poder de inmiscuirse en la lógica, un poder que solo unos pocos elegidos podían percibir. Era magia, una anormalidad producida mediante el acto bárbaro de utilizar el maná para remodelar el orden natural a voluntad propia. Eso fue lo que trajo al mundo una llama roja y brillante, un calor abrasador que contrastaba con la nieve circundante; traída al mundo con el único propósito de ahuyentar el frío. Se desvaneció rápidamente y se acabó.
[...¿Qué fue eso?]
[¿Una bola de fuego? Desapareció de pronto...]
Palmyra y Colette se miraron fijamente, murmurando sobre el calor persistente emanado por la bola de fuego que se expandía. Al escucharlas hablar, Omega dejó escapar un suspiro.
[Eso fue... lo mejor que pude hacer...]
[Espera, ¿qué?] dijo Palmyra. [¡¿Fuiste tú?!]
[¡¿Pequeña Omega?!] exclamó Colette. [¡Omega!]
Tras haber agotado el último poder que le quedaba en un auténtico intento de preservar su vida, Omega sintió que su conciencia, o más bien, toda su existencia, empezaba a desvanecerse. Cuando un cuerpo construido de maná da la bienvenida a la muerte, es absorbido por las partículas que componen este mundo, y solo puede desaparecer. “Al menos, es un consuelo que esas dos no tengan que echarse a llorar junto a mi cadáver”.
[Pero... si es posible... creo que me gustaría ver... sus caras mientras lloran...]
[¡Pero qué cosa tan cruel...!] gritó Palmyra mientras suplicaba. [Tú... ¡Despierta! ¡Que despiertes, dije!]
[¡P-Palmyra, no!] advirtió Colette. [El cuello de la pequeña Omega... Cuidado con su cuello…]
Incapaz de dejarla caer, Palmyra seguía abofeteando las mejillas de Omega, mientras Colette se aferraba a ella al intentar detener sus ataques. Dentro de la ventisca, seguían actuando de una forma que probablemente no deberían hacerse, teniendo en cuenta su situación y que el tiempo pasaba.
Las tres se acercaban cada vez más a la muerte.
[¡Ahí están! Parece que el fuego que acabo de ver era real después de todo.]
Al oír la voz, Colette y Palmyra se giraron sorprendidas. Ante ellas, en la nieve, había una mujer vestida con una gruesa túnica.
[Soy Noelle, una predicadora ambulante. Estoy aquí para ayudar.]
2
La mujer que se hacía llamar Noelle comenzó con destreza su trabajo para salvar a las tres.
[En primer lugar, calentarse en medio de la ventisca será difícil; cavemos en la nieve y hagamos un agujero sencillo que sirva de rompevientos. Ten, toma mi chaqueta.]
[¡Ah!] exclamó Colette. [¡Lo siento! ¡Lo siento mucho! Yo también ayudaré. Por favor, ¡déjame ayudar!]
Noelle se quitó ágilmente su gruesa prenda exterior, se la puso por encima a Palmyra y, usando su bastón, empezó a trabajar en el agujero de la nieve con sus delgados brazos. Al ver esto, la confundida Colette también se ofreció a echar una mano. Y así, sin más, crearon una cueva en la nieve en la que las cuatro se acurrucaron.
[Puede que sea un poco estrecho, pero deberíamos hacer una hoguera ahora que el rompevientos está hecho. Vamos a calentarnos.]
[...aire...el aire.]
[¿...? ¡Ah, sí! Si no dejamos que entre aire en nuestro refugio, todas nos asfixiaremos.]
[¡¿Nos a-asfixiaremos?!]
Asustada, Palmyra se puso rígida, por otro lado, Noelle se limitó a reír, diciendo:
[No hay de qué preocuparse.]
Luego, con su bastón, perforó el techo, abriendo una pequeña rejilla de ventilación.
Después, la mujer sacó un libro de su bolso y arrancó una página para usarla como leña. Lentamente, encendió una hoguera en el interior de la cueva.
[...cálido.]
[Sí, muy cálido. El fuego lo purifica todo. No hay nada más grande en este mundo que el fuego.]
[Eso es un poco extremo... Pero suena razonable. Después de todo... es tan cálido.]
Mientras poco a poco se calentaban cómodamente en la cueva, las expresiones severas de Colette y Palmyra empezaron a desvanecerse. Entonces...
[El fuego... es cálido...] dijo Omega, despegando su cuerpo de los brazos de Palmyra y esforzándose por acercarse al calor.
Al verla, Palmyra enarcó una ceja.
[Cuidado. No te vayas a quemar.]
[No cometería algo tan tonto. Aunque las manos entumecidas sí que son una molestia... ¡ay!] Mientras reprimía una risa, Omega resbaló en la nieve que se acercaba al fuego y, con un revoloteo de su cabello color melocotón, cayó de cabeza en la llama abierta. Esto la calentó increíblemente rápido. [Ya veo, así que esto es una hoguera...]
[¡Agh!] exclamó Palmyra. [¿Cómo has podido hacerlo tan pronto como te dije que tuvieras cuidado? ¡¿En qué estabas pensando?!]
[Justo ahora, con el dolor de ser quemada... Así que esto es lo que sintió Carmilla...]
[¿Tu cara está bien, pequeña Omega?] preguntó Colette. [Asegúrate de enfriarla bien con un poco de nieve...]
Alejándose del fuego, se aplicó nieve en la cara irritada. Aunque estaba quemada, congelada e incómoda, el estar juntas lo hacía bastante agradable. Al verlas a las tres, Noelle se quedó boquiabierta y tuvo que taparse la boca para ahogar una carcajada.
[...Ustedes tres sí que son un grupo extraño.]
[Agh... Qué... vergüenza...] La cara de Palmyra enrojeció y bajó la cabeza mientras Noelle se reía.
Acurrucándose junto a Palmyra, Colette se llevó las manos al pecho.
[En eso tienes razón... Disculpa, ¿te llamabas Noelle?]
[Sí, así es. Soy Noelle, una predicadora ambulante.]
[Gracias a ti, Noelle, estamos vivas. ¡Estamos tan agradecidas! Si no hubieras aparecido en ese momento...] Las largas pestañas de Colette se agitaron mientras un ligero indicio de miedo cruzaba su pálido rostro.
[Todas nos habríamos...]
[Todas nos habríamos convertido en algas de nieve... ¿Es esa la palabra que buscabas?]
[No sé qué intentas preguntar, pero en ese caso, seguro que habrías sido la primera en convertirte en una] dijo Palmyra mientras picaba entre las cejas fruncidas de Omega, que había intentado terminar la frase de Colette.
Omega aceptó tanto el dedo como la protesta y dijo:
[No importa. Yo también te lo agradezco, Noelle. Dijiste que eras una predicadora ambulante... ¿Eso significa que formas parte de la Iglesia Gustekana?]
[Sí, así es. Difundo nuestras enseñanzas como predicadora ambulante. Vi la llama roja entre la nieve por completa casualidad... Me tomó por sorpresa.]
[Y entonces nos encontraste... ¿Qué te parece, Palmyra?] preguntó Omega. [¿Oíste eso?]
[Espero que no estés pensando que todo fue gracias a ti] respondió Palmyra. [Tú fuiste quien se dirigió a la ventisca en primer lugar y resbaló en la nieve. Todo fue tu culpa.]
[...Veo que no has aprendido a dar las gracias.]
[Si tuviera que dar las gracias, sería a Noelle, ¡no a ti!]
Cuanto más se quejaba Omega de la irrazonable valoración, más recibía objeciones de Palmyra. Mientras se encogía de hombros, el rostro de Palmyra enrojecía cada vez más.
[Umm, estas dos lo sienten mucho, Noelle. Ni siquiera nos hemos presentado. Yo soy Colette, y esta chica es Palmyra... Y esta niña tan pequeña es…]
[Omega.] Aprovechando la introducción de Colette, se presentó ella misma. Omega… un nombre adecuado para este cuerpo, pero no para una Bruja que vivía en estos tiempos.
[Así que son Colette, Palmyra y Omega, ¿correcto? Gracias por decirme.]
Al escuchar sus presentaciones, Noelle hizo una profunda reverencia.
A Omega le irritó un poco que la llamaran niña pequeña, pero era cierto que su aspecto exterior la hacía parecer la más joven de las tres, así que no protestó.
[…]
Mientras se calentaba junto al fuego, Omega inspeccionó el aspecto de Noelle. Tenía el cabello dorado que le caía hasta la parte baja de la espalda y unos ojos azul claro. Su piel blanca y su cuerpo curvilíneo estaban envueltos en una gruesa túnica. Al ser una predicadora ambulante, lo más probable es que pasara mucho tiempo recorriendo diversos lugares del helado reino de Gusteko.
[Esto puede sonar un poco grosero, pero ¿ser una predicadora ambulante no es un trabajo difícil para una mujer?]
[Lo es. Sin embargo, es mi deber viajar por el reino con mis pies y hablarle a la gente con mis propias palabras. Creo sinceramente que no hay mejor manera de difundir nuestras enseñanzas.]
[Ya veo. ¿Pero no se han difundido ya las Enseñanzas de la Iglesia del Rey Santo a la gran mayoría de la población? A estas alturas es difícil creer que aún haya lugares para llevar nuevas enseñanzas.]
[Nuestras enseñanzas están en plena transformación. Es mi tarea como sierva del Rey Santo guiar e instruir a la gente en los nuevos caminos.]
Noelle se llevó una mano al pecho mientras hablaba, dejando clara la devoción a su fe.
Disculpándose por causar problemas, Omega se encogió de hombros.
[No intento poner a prueba tu fe con estas preguntas. Pero hay gente que sigue las enseñanzas sin pensar realmente en ellas, ¿o no? Cuestionar sobre cosas como estas puede dar una nueva e interesante perspectiva de todo.]
[¿No es esa la definición de poner a prueba...?] escudriñó Palmyra.
[Palmyra, sí que eres quisquillosa] replicó Omega. [¿No te cansas nunca?]
Con los ojos fijos la una en la otra, había tensión en el aire entre Omega y Palmyra. De repente, Colette intervino, tratando de centrar la conversación en Noelle.
[Disculpa. ¡Noelle! ¿Puedo preguntarte algo?] preguntó. [Gracias a ti, conseguimos hacer una casita en la nieve, ¡¿pero estaremos bien si nos quedamos aquí hasta mañana?!]
[No, hay que evitar el quedarse tanto tiempo] respondió Noelle. [No hay indicios de que la ventisca vaya a amainar durante la noche, así que en cuanto recuperen fuerzas deberíamos movernos. Hay una iglesia cerca en la que podemos refugiarnos.]
[Una iglesia... Bueno, si hay un edificio cerca, estupendo] intervino Omega.
Al oír la propuesta de Noelle, Colette y Palmyra parecieron aliviadas. Incluso Omega estuvo de acuerdo con la sugerencia.
[De todos modos,] continuó Omega, [he gastado casi todas mis fuerzas... No pensé que el mero hecho de intentar sobrevivir en la nieve consumiría tanto maná.]
[¿Ya aprendiste la lección?] preguntó Palmyra.
[Todo en la vida es una lección, y estoy aquí para aprender todo lo que la vida tiene que ofrecer.]
Al no ver indicios de arrepentimiento, Palmyra agarró el cuello de Omega y sacudió su pequeño cuerpo de un lado a otro.
[¡Eres una...!]
Frunciendo el ceño, Noelle miró a Colette, que las observaba a las dos con una sonrisa.
[¿Así son siempre las tres?] preguntó.
[En general, sí. Pero las tres acabamos de empezar nuestro viaje...] respondió Colette con una sonrisa. Colocándose una mano en la mejilla, miró con cariño a sus compañeras discutiendo. [Cada día es completamente diferente, y eso siempre es muy divertido.]
3
La iglesia se había construido en lo alto de las montañas nevadas. Antiguamente, quienes ocupaban una posición de autoridad tenían preferencia por los lugares altos, por lo que las iglesias solían construirse en zonas similares.
[Naturalmente, las iglesias en las montañas también sirven como punto de referencia a seguir cuando se mira desde abajo] explicó Omega. [Exactamente como lo estamos haciendo ahora, pueden considerarse un faro de esperanza cuando se está al borde de la muerte.]
[¿Podrías explicarlo mientras caminas con tus propias piernas?] refunfuñó Palmyra internamente mientras Omega sermoneaba sobre la historia de la iglesia. Frente a ella, Noelle avanzaba con dificultad por el camino nevado, llevando a Omega en la espalda.
[Lo siento, Noelle. ¿Estás segura de que no pesa demasiado?] preguntó Colette. [Si pesa mucho, házmelo saber; haré lo que pueda para encargarme.]
[Estoy bien, pero gracias por tu preocupación, Colette.]
Colette, que en ese momento las estaba guiando por el camino nevado, además de encargarse de Omega, tenía razón al preocuparse por Noelle, pero su respuesta las tranquilizó. Las chicas le estaban agradecidas. Después de tener la desgracia de quedar atrapadas en medio de una ventisca, habían tenido la increíble suerte de ser encontradas por Noelle.
[Como predicadora ambulante... ¿siempre asumes esas cargas? Por cierto, esa pregunta tenía un doble sentido en el que sustituí la palabra “como yo” por “carga”.]
[No es que siempre tenga que llevarte a cuestas. Pero es cierto que hay muchos caminos difíciles que tengo que tomar. Gusteko es justo ese tipo de lugar.]
“Dominado por un permafrost extremo, el Reino Sagrado de Gusteko es una tierra demasiado dura para la existencia humana. Es exactamente por esa razón que la Iglesia protege a aquellos que se aferran a sus creencias”. Pensando para sí misma, Omega sonrió. “Después de todo, la Iglesia del Rey Santo no ha cambiado nada en cientos de años. No obstante, sigo interesada en su historia”.
[Si tengo la oportunidad, me gustaría visitar la Ciudad Santa.]
[Me encantaría que pudieras visitar la Ciudad Santa y la Montaña Sagrada al menos una vez... Pero ese viaje entraña muchos peligros.]
[Sería un suicidio en nuestro estado actual, ¿cierto? Qué divertido.]
Palmyra lanzó una mirada severa en dirección a la conversación de Omega y Noelle.
[¡No tiene nada de divertido!] gritó.
Omega estaba a punto de regañarla por lo incorrecto que era escuchar a escondidas, cuando la cara de Colette se iluminó y su brazo se lanzó hacia adelante.
[¡Oh! ¡Miren, miren, todas! ¿No es esa la iglesia?]
Distraídas por sus palabras, las otras dos miraron en la dirección que había indicado, pero ninguna podía ver nada a través de la espesa nieve.
[¿La... iglesia? No la veo para nada...]
[¿Eh? ¿En serio? Me pregunto por qué...]
[Ah, Colette. Eso se debe al brazalete. Te lo dije, ¿o no? Te protegerá. Y si es para protegerte, incluso te ayudará a ver a través de esta ventisca.]
[Oh, es cierto... Qué extraño. Pero gracias.]
Mientras hablaba, Colette frotó con la mano el siniestro brazalete que llevaba en el brazo derecho.
Palmyra entrecerró los ojos ante la explicación, pero Omega la ignoró.
[Si Colette puede verlo, entonces debemos estar yendo en la dirección correcta. ¿Podrías guiarnos?]
[...¡Por supuesto! Déjamelo a mí. Déjame todo a mí.]
Al oír las palabras de Omega, Colette se colocó al frente del grupo, aparentemente feliz de que confiaran en ella.
Por suerte, de las tres, Colette era la que tenía más resistencia. Aunque en parte se debía al brazalete, esta era una situación en la que por fin podían confiar en su fuerza física.
Tras asumir el liderazgo del grupo, Colette quitó la nieve para abrir un camino para las demás, sorprendiendo a Noelle con su habilidad. Siguieron avanzando una detrás de la otra en fila, sin tener que preocuparse demasiado por el equilibrio, hasta que finalmente llegaron a la iglesia.
Era difícil apreciar bien el exterior debido a la espesa capa de nieve, pero el edificio parecía de piedra. Era una elección poco común para una iglesia, pero un estilo arquitectónico único en la zona que evitaba que las tormentas de nieve arrastraran los edificios. Tenía una sensación reconfortante, que no provenía solo del hecho en que era poco probable que se derrumbara mientras permanecieran allí, sino más bien de la tenue luz que se filtraba por las ventanas, mostrando los indicios de vida que había en su interior.
[Estamos de suerte, parece que el jefe de la iglesia aún no se duerme.]
[...Eso parece. Hola... ¡Hola...!] gritó Noelle. [¿Hay alguien ahí? ¿Hola... Hola...?]
[Un momento] se oyó al otro lado de la puerta. Se escucharon pasos cada vez más cerca, y entonces la puerta se abrió lentamente.
[Vaya, ¿no son unas invitadas inesperadas? Un grupo de cuatro mujeres] dijo un hombre de mediana edad y aspecto severo, con los ojos muy abiertos.
Al principio abrió la puerta solo un poco, claramente cauteloso por la repentina aparición de extraños, pero al darse cuenta de que se trataba de un grupo de chicas jóvenes, la abrió de par en par.
[¡Pasen, pasen!] dijo, invitando a Omega y a las demás a entrar. [¡Oigan! ¡Que alguien traiga algo para que se limpien! Tenemos visitas] gritó el hombre, y del interior emergió una figura… una increíblemente alta.
Cuando la silueta de esa persona se hizo visible, Palmyra soltó un grito. Acababa de entrar en la iglesia y estaba ocupada quitándose la nieve de la ropa, cuando él le entregó una toalla. El sujeto al que miraba tenía un aspecto extraño.
[Vaya, qué increíble] alabó Colette. [De verdad que tienes muchas manos, ¿o no?]
[Clan B-Brazos Múltiples... Ten... usa.]
[¡Gracias! Es de gran ayuda.]
El grupo de chicas contó dos brazos extra en el hombre gigante de piel color azul oscuro. Los cuatro brazos que crecían de sus hombros dejaban claro que era un raro semihumano del Clan de los Brazos Múltiples, una raza que no se veía a menudo en el reino nevado de Gusteko.
[T-Ten… toma... es malo... si el cuerpo está frío.]
[G-Gracias... Umm, siento haber gritado hace un momento] dijo Palmyra. [Me sorprendiste, eso es todo.]
[Está... bien... pasa... mucho.]
Colette tomó la toalla que le ofrecía. El desconocido del Clan de los Brazos Múltiples no parecía perturbado por las reacciones opuestas de
Colette y Palmyra. Omega y Noelle, que también recibieron toallas, aceptaron su amable ofrecimiento y se limpiaron la nieve.
[Aun así, que un grupo de jovencitas salga de noche en medio de una ventisca... ¿No es un poco imprudente?] cuestionó el hombre.
[Me ofende un poco que me llamen imprudente] respondió Omega. [Cuando salimos, no había ninguna señal de que el clima fuera a ponerse así. Es un poco imprudente por tu parte llamarnos de ese modo sin saber previamente si decidimos partir antes o después de que la nieve ya hubiera comenzado.]
[Oh... Vaya, eres bastante parlanchina...]
El hombre con el que se habían encontrado por primera vez en la puerta se quedó boquiabierto ante Omega, que había protestado por el ultraje a su honor. Ver su reacción hizo que Omega se sintiera un poco orgullosa, pero las otras dos no parecían tan complacidas.
[Bueno de todas formas, me alegro de que estén a salvo chicas. Me llamo Podoso; soy un tipo amigable que trabaja de guardia en la ciudad al otro lado de la montaña.]
[S-Soy Admonsah... artista ambulante.]
Los dos hombres se presentaron. El hombre de mediana edad siendo Podoso, y el de los Brazos Múltiples siendo Admonsah. Al escuchar la presentación de Admonsah, los ojos de Colette brillaron.
[¡Un artista ambulante! Son de esa gente, ¿verdad? Los que viajan entre aldeas y pueblos, mostrando sus habilidades... ¿Qué clase de habilidad tienes? Me da mucha curiosidad.]
[Eh... Mi... habilidad... es...]
[¿Tu habilidad es...?]
Acosado por la excesivamente curiosa Colette, repentinamente Admonsah se serenó y, tomando un breve respiro, levantó sus cuatro brazos detrás de su espalda. A una velocidad que nadie podía seguir, balanceó sus brazos y lanzó algo hacia la parte trasera de la iglesia. Ese algo eran cuatro cuchillos que llevaba ocultos en la cintura. Las hojas giratorias volaron a una velocidad terrible y maravillosamente se clavaron en las cuatro puertas de cada pared de la iglesia; todo eso lo había hecho sin siquiera mirar. Sin duda era un talento excepcional. No obstante, el problema era que una mujer acababa de salir de una de las puertas que un cuchillo había atravesado. Con el cabello ondulado y de color bronce, miró fijamente el cuchillo como si se lo hubieran lanzado directamente a ella, y abrió la boca conmocionada.
[¿Y si me hubiera muerto?] gritó, tan fuerte que por sí sola podría haberle arrebatado la vida a alguien.
4
La mujer que gritaba se presentó como Maqueena, una bardo. Su ira se enfocaba a Admonsah, que había arriesgado directamente su vida con el lanzamiento del cuchillo, arremetiendo contra él en consecuencia.
[Pensé que iba a morir; pensé que todo había terminado... entonces encontré esta iglesia, y por fin pude respirar tranquila. Aunque sabía que había evitado morir congelada, nunca imaginé que moriría por un cuchillo. ¡Acabas de acortar mi esperanza de vida! ¡¿Por qué has hecho eso?!]
[Uh...Ah...Uh...]
[¡Si haces “uh” y “ah” así, nadie puede entenderte! ¿No estarás descuidando tus habilidades para hablar en público solo porque la gente está interesada nada más en tu apariencia? Tómatelo más en serio.] Atacó a Admonsah por un motivo completamente distinto al lanzamiento del cuchillo.
Cuando su actitud se volvió intolerable, fue Noelle quien la interrumpió.
[Por favor, cálmate. Admonsah no tenía malas intenciones, y tú no pareces haber sufrido ninguna herida, Maqueena...]
[¡¿Eh?! ¿Y las heridas de mi corazón? ¿Quién demonios eres tú para meterte en esto? ¿Y qué pasa con esos enormes pechos? ¡Voy a tocarlos!]
[Qué cosa más grosera de decir... Oye, no puedes decir cosas como esas. No puedes...]
Noelle, que solo había intentado intervenir, ahora estaba nerviosa y dolida debido a que le habían gritado. Mientras Colette y Palmyra intentaban consolarla, Omega dejó escapar un suspiro.
[Vaya, vaya. Parece que no importa la época, los bardos nunca cambian. Apasionados y emotivos, no piensan en el daño que causan mientras pisotean los corazones de otros con sus sucios zapatos.]
[¡Oye! Esa niña pequeña parece extrañamente pesimista sobre el mundo. Reflexionando sobre lo mejor y lo peor de la humanidad con esa apariencia... esa… apariencia...]
Al darse cuenta del murmullo, Maqueena, a pesar de haber cambiado el objetivo de su enfado, de repente se dio cuenta de que había perdido el impulso. Lucía como una chica poco perspicaz, pero parecía que su capacidad de observación provenía directamente de sus habilidades como bardo.
Los redondos ojos de Maqueena se fijaron en las puntiagudas orejas de Omega.
[T-T-T-Tú… Esas orejas...]
[¿Oh? Eres bastante perspicaz... No pretendía decir eso como Omega hace un momento, qué tonto de mi parte] replicó Omega con un rápido guiño a la temblorosa Maqueena, pero su jovialidad no fue realmente comprendida.
Suspirando, se echó suavemente el cabello color melocotón hacia atrás, resaltando sus orejas.
[Es tal como parece. Aunque solo la mitad de la sangre que corre por mis venas es élfica... eso me sigue haciendo semielfa.]
[¡Eso es peor! ¡Los elfos son ligeramente preferibles! ¡Medio demonio! ¡Eres una medio demonio!]
Gritando y saltando de un lado a otro, Maqueena terminó escondiéndose detrás de Admonsah y Podoso. La conversación parecía saltar de tema en tema con bastante rapidez, y le parecía bastante extraño apoyarse en la persona a la que estaba insultando hacía tan solo unos momentos.
Parecía que Podoso también pensaba lo mismo. Mientras curvaba los labios, habló.
[Señorita... No importa lo que hayas pasado, eso no ha sido muy educado.]
[¿Q-Q-Q-Qué es esto? Una noche nevada, en una iglesia, con una medio demonio... En estas condiciones, no hay razón para que no empiece a coquetear con un hombre. No quiero morir. ¡No quiero morir!]
[Estás exagerando...]
La cara de Podoso indicaba lo agotado que estaba por el alboroto que Maqueena provocaba.
[Lo siento, señorita semielfa. Intento ser imparcial, pero...]
[Ah, no hay problema, de verdad. No es raro ser tratada así. Y además...]
[¿Además?]
[Las personas que suelen ser tan correctas y apropiadas te lanzan miradas llenas de agresividad o desconfianza, y todo porque ser una semielfa. La sensación es sorprendentemente adictiva.]
[Y-Ya veo... Tiene muchas agallas... Pero viéndola a usted, señorita semielfa, ¿cuántos años tiene exactamente?] Al oír la respuesta de Omega, Podoso empezó a tener dudas al respecto.
Pero fue por haberle preguntado tan groseramente por su edad por lo que el grupo de chicas concentró su agresión. Palmyra le frunció el ceño, Noelle le sacudió la cabeza, Colette lo miró con tristeza y Maqueena le pisó el pie.
[¿A qué se debe esto? Ya es bastante malo que te miren las pequeñas, pero ¿por qué me pisas tú también? Hasta hace un momento le tenías miedo a Omega.]
[Eso fue diferente. ¡Los hombres que no muestran consideración son malos! ¡Los gigantes enormes también son malos! ¡Y las mujeres de grandes pechos! Además de los medio demonios. No tengo a nadie en quien confiar] con la cabeza entre los brazos, se lamentó Maqueena como si fuera el fin del mundo.
Pero fue Colette, con expresión bondadosa, quien le tendió una mano. Arrodillándose frente a la abatida Maqueena, le dijo:
[No pasa nada. La pequeña Omega es una buena chica, así que no hay por qué asustarse. Admonsah también tiene unos ojos muy amables. Podoso... bueno, su falta de consideración no es muy buena...]
[S-Solo yo, uhm...]
[¡Pero si fue el primero que nos abrió la puerta!] agregó. [Añadió leña, e hizo el fuego más grande... Lo único que no entiende es el corazón de una mujer.]
Era difícil saber si Colette le estaba elogiando o asestando el golpe de gracia, pero Maqueena aceptó su derrota con un par de resoplidos.
[¿Lo ves?] prosiguió Colette. [Ahora, vamos a pedir disculpas a todo el mundo, ¿bien? Así nos perdonarán y nos dejarán entrar en su grupo.]
[U-Uhm... L-L-Lo sientooo. No quiero estar sola...]
Ante la habilidad de Colette para conseguir que Maqueena se disculpara, Noelle aplaudió inconscientemente.
[Guau, has conseguido domarla.]
Palmyra la observó con orgullo, y Omega se acercó a ella.
[¿Estás contenta de que por fin se haya reconocido la habilidad de Colette?]
[Algunas veces de verdad te odio] dijo Palmyra con un suspiro.
[¿Qué?] replicó Omega, asombrada. [Ese es el tipo de comentario que solo una chica dulce y empática podría hacer...]
Cuando se consiguió llegar a un acuerdo entre todas las personas allí reunidas, fue Podoso quien dio una palmada y dijo:
[¿Puedo decir algo? Creo que deberíamos hablar mientras las jovencitas se calientan. Viendo que todos estamos varados en esta ventisca por el momento, y que estamos tomando prestado temporalmente el techo de esta iglesia... ¿Qué les parece?]
Noelle asintió en respuesta a su pregunta.
[Estoy de acuerdo.]
Los demás no expresaron ninguna queja, y él se rascó la cabeza.
[Ya veo.]
Mientras se rascaba el corto cabello verde que coronaba su cabeza, su expresión era algo sombría.
[¿Tienes algo que te preocupa?] preguntó Omega.
[En realidad, el pastor que debería vivir en esta iglesia no parece estar aquí. El Pastor Coatl es un gran hombre, pero...]
[El Pastor Coatl...]
Ante las palabras de admiración de Podoso, Omega observó el interior de la iglesia. El lugar de culto tenía una conexión directa con quienes las habían recibido en la puerta: las siete personas que en ese momento se calentaban dentro. En el interior de la iglesia había una sección dedicada a la vivienda del pastor, pero no parecía muy amplia. Al menos, no lucía lo bastante grande como para ocultar a un hombre adulto.
[¿Has venido a ver al Pastor Coatl, Podoso?] preguntó Omega.
[¿Eh? Ah, sí, lo hice] respondió. [Es porque... ha nevado mucho. El pastor vive solo, así que podría ser malo si pasara algo.]
[Hmm. Te preocupaste por su bienestar en caso de que algo le pasara. Ya veo.]
Pensando en las palabras de Podoso, los ojos de Omega se entrecerraron.
Ante ese gesto, Podoso frunció el ceño con curiosidad, pero no le dio tiempo a cuestionarla. Poniéndose al día con la conversación, Maqueena se puso en pie de un salto.
[¡Así es! Yo también he venido a ver al Pastor Coatl. Tengo pensado escribir una canción sobre él, ¡el héroe que salvó al pueblo!]
[...Umm, yo también he venido a ver al Pastor Coatl] añadió Noelle.
[¿En serio? ¡Qué parecidas somos, Pechos Grandes! ¡Aunque no me hace mucha gracia!]
[¿Podrías inventarme otro nombre, por favor?]
Al enterarse de que buscaban a la misma persona, la antipatía mutua que se había creado entre Maqueena y Noelle quedó atrás. En cualquier caso, parecía que todos deseaban ver al Pastor Coatl.
[¿Tú también has venido a ver al pastor, Admonsah?] preguntó Colette.
[N-No, yo... no] respondió. [Soy... un... forastero.]
[¿Pensabas en conocerlo?]
[S...í.]
Estrechando la distancia entre ellos en tan poco tiempo, Colette tradujo sus palabras para el resto. Viendo cómo se desarrollaba felizmente esta escena, Palmyra ladeó la cabeza e intervino.
[Pero el Pastor Coatl no está en la iglesia. Eso es bastante preocupante.]
[Bueno, el pastor lleva mucho tiempo viviendo aquí, así que debería entender los peligros de la nieve intensa. Probablemente acaba de salir.]
Mientras hablaba, Podoso dirigió su atención al sonido de la ventisca que se extendía fuera de la iglesia.
A medida que pasaba el tiempo, la ventisca no hacía más que empeorar.
“No quiero asustar a los demás, pero incluso una persona con experiencia en este tipo de clima sería devorada por la tremenda nevada. No estoy segura de qué tipo de persona es este Pastor Coatl, pero una larga vida no necesariamente significa una alta tasa de supervivencia”.
[Incluso suponiendo que eso fuera cierto, no explica que pusiera en peligro su vida para salir así... Pero bueno, yo morí a los 19 años, así que podría estar equivocada.]
[E-Espera un momento, ¿qué es lo que estás murmurando? Los medio demonios dan miedo.]
[Precisamente porque soy una medio demonio es que estoy murmurando; estoy decidiendo cómo comerte.]
[¡Ahhh! ¡Una caníbal! ¡Una caníbaaaal!]
Cayendo de espaldas con un estruendo, Maqueena estaba tan sorprendida que casi se orina encima.
Omega se alegró del resultado de su burla, pero desde luego que su travesura fue cuestionada.
[Eso no está bien, Omega] amonestó Noelle. [No es divertido asustar así a la gente.]
[Uuuuups, parece que he olvidado mis modales delante de un miembro del clero. Después de todo, esta es una casa para seguidores de la Iglesia del Rey Santo. ¿Debería recibir un castigo por mi insolencia?]
Omega se encogió de hombros ante Noelle, que la había regañado por su comportamiento con Maqueena.
Noelle, por otro lado, negó con la cabeza.
[No. Yo no soy la Líder de esta iglesia; ese sería el Pastor Coatl. No me corresponde sermonearte... pero cualquiera con sentido común debería corregir los errores de los niños, independientemente de las enseñanzas. Eso es lo que yo pienso.]
Aceptando la sincera opinión de Noelle, Omega bajó la cabeza.
[...Ya veo. La que carecía de tacto era únicamente yo. Pido disculpas.]
Los demás que las rodeaban, incluidas Colette y Palmyra, se quedaron atónitos ante su disculpa.
[...¿Por qué todos están tan sorprendidos?] preguntó.
[No sabía que pudieras disculparte.]
[Eso me hace que comience a reflexionar cuando lo dice Colette y no Palmyra.]
[¡Deberías reflexionar sin importar quién lo diga!] ladró Palmyra a Omega, que se burlaba de ella. Colette la tranquilizó.
Ignorando a las dos chicas, Omega continuó.
[Incluso entonces, Podoso lo llamó héroe, y tanto Noelle como Maqueena dijeron que habían venido a verlo, pero ¿realmente el Pastor Coatl es una persona tan admirable?]
[Lo he escuchado, pero…]
[¿Oh, oh, oh? ¿Es miiii turno? ¡Déjame explicarte!]
Las fosas nasales de Maqueena se habían encendido ante la pregunta de Omega, y saltó sobre su propio equipaje, del que sacó el popular instrumento de cuerda de un bardo: un lyulyre.
[¡De lo que hablaré a partir de ahora será del gran desastre que asoló esta región y de la historia del único clérigo que le hizo frente! ¡Qué triste! ¡Qué triiiiiste!]
Mientras cantaba, comenzó a contar la historia del Pastor Coatl: cómo era adorado por la gente del pueblo y cómo llegó a ser conocido como un héroe. Pero, independientemente del contenido, era mejor no mencionar las habilidades de Maqueena para cantar o contar historias.
5
“En una ocasión, esta región se vio azotada por una enorme avalancha, y un pueblo quedó destruido en el caos. En aquel momento, el Pastor Coatl acudió corriendo al lugar del incidente sin demora y, tras salvar con éxito varias vidas, ofreció sus ahorros para ayudar a restaurar lo que había quedado dañado. Después, se trasladó a una iglesia cercana y siguió velando por la ciudad”.
[Así es como resumiría a grandes rasgos la canción de Maqueena.]
[¿Eh? ¿Por qué necesitas resumirla? Canté con todo mi corazón; estaba llena de emoción. ¿No estás conforme? ¡¿Estás diciendo que le falta algo?!]
Maqueena se quejó de que resumieran su canción de una forma tan poco imaginativa. Sin embargo, no hubo ni una sola persona que saliera en su defensa, así que uno podía imaginarse la calidad de la canción. De todos modos, las circunstancias que rodeaban al Pastor Coatl, al menos, eran satisfactorias.
[Aquella avalancha ocurrió hace diez años...] explicó Podoso. [El pastor, en aquel momento, nunca se tuvo en cuenta a sí mismo a la hora de llevar a cabo las operaciones de rescate. Así fue como perdió la pierna... Y desde entonces, vive aquí.]
[Vaya, eso es increíble. Realmente era un hombre impresionante, ¿verdad?]
[Sí... Impresionante. Creo que... Increíble.]
Admonsah y Colette aplaudieron juntos, bajo su completa comprensión mutua. Mientras sus pensamientos estaban completamente sincronizados, Palmyra y los demás tararearon con mucho menos entusiasmo.
[Parece que a Palmyra esto no le interesa] comentó Omega.
[La verdad es que no] comenzó Palmyra, [ni me gustó ni me disgustó... Aunque no creo que fuera lo bastante interesante como para convertirla en canción... Eso era una canción, ¿no? Sonaba como una.]
[¡Sí, sí, eso era!] exclamó Maqueena. [¿Eh? ¿Qué fue eso? ¿Qué si era una canción? ¿Qué quieres decir con eso?]
[Obtener una respuesta a esa pregunta solo te herirá. Como sea, ¿qué es eso?]
Palmyra ya estaba bastante cansada de los comentarios mordaces de Maqueena. Su naturaleza bondadosa era precisamente la razón por la que nunca podría convertirse en una mala persona, pero en este lugar era una excepción.
Animada por Palmyra, Maqueena golpeó el lyulyre con la palma de la mano y exclamó:
[En realidad, “El Santo de la Avalancha” que acabo de cantar no es muy popular en este momento. La opinión general es que le falta algo al clímax de la historia. Es por eso que vine aquí.]
[¿Por eso has venido a conocer al pastor? ¿Para qué?] cuestionó Podoso.
[¡Porque pensé que el protagonista de la historia tendría más información con la que ampliar la historia! La incorporaré al relato, ¡y mi canción estará un paso por delante de las demás! Ese es mi objetivo.]
De repente, apretando la mano en un puño, Maqueena reveló sus aspiraciones sin limitarse.
Luego, abriendo débilmente el puño, se quejó lastimosamente.
[Pero... si no lo consigo, en Gusteko no tengo nada que hacer. Últimamente están pasando tantas cosas interesantes en Lugunica; parece que no se acaban los temas para canciones.]
[Ahh, he oído hablar de historias procedentes de allí, como la Selección Real, la Ballena Blanca de las Tres Grandes Mabestias y el Gran Conejo] añadió Podoso. [Probablemente sería muy fácil escribir canciones sobre ellas.]
[Eso sí que es un problema. Si vas a hacer algo interesante, hazlo aquí, Señor Héroe Desconocido.]
A pesar de sus refunfuños, las despreciables intenciones de Maqueena estaban claras.
Omega miró a Noelle.
[Noelle, ¿cuál era tu motivo para querer ver al pastor?]
[...En realidad, por las mismas razones de las que hablaba Maqueena. Es una pena, la verdad.]
Bajando la mirada, Omega se compadeció de Noelle, que parecía apenada.
[Ya veo... Es una verdadera lástima.]
Aunque, en este caso, no se trataba de hacer una canción, sino de escuchar la verdad sobre el Santo de la Avalancha.
[El nombre del Pastor Coatl es famoso incluso dentro de la Iglesia] continuó Noelle. [Originalmente era un predicador ambulante, igual que yo... Me gustaría aprender de mi precursor.]
[Ya veo. Ser tan trabajadora es algo bueno. Deberías seguir así.]
[Nunca adivino lo que va a decir, señorita, pero... Bueno, entiendo a lo que se refiere] respondió Podoso, dando una gran palmada y terminando la conversación. [Es una pena que no esté el pastor, pero quizá otro día sería mejor... Por cierto, ¿han venido las tres juntas? ¿Para qué, exactamente?]
[Nos echaron a todas de nuestras casas] explicó Omega. [Mi razón es exactamente la que ves. En cuanto a estas dos, fue porque eran mis amigas más cercanas... Bueno, ¿no te das cuenta? Todo es por mi culpa. Ja-ja-ja, lamento tanto el haber nacido.]
[No parece algo de lo que reírse...]
Había sido su plan hacer una broma hilarante, pero inesperadamente, el ambiente se había tensado.
Ignorando a Omega, Colette llamó a Maqueena. Sus ojos estaban llenos de curiosidad cuando preguntó:
[¿Tienes alguna otra historia que no sea la del santo? Me da curiosidad.]
[No hay muchas historias relacionadas con esta zona... Ah, entonces ¿qué tal si interpreto una historia con un poco más de aventura? Es sobre los Bandidos de Hielo.]
Colette ladeó la cabeza.
[¿Los Bandidos de Hielo?]
A pesar de sus desagradables experiencias pasadas, Maqueena se rio y alistó su lyulyre. Omega se preparó una vez más para una actuación verdaderamente horrible, pero Admonsah repentinamente agarró el instrumento y lo levantó en el aire.
[Ah, oye, ¡¿qué estás haciendo?!]
[Oo... Todo el mundo odia. No. Yo... no perdonaré.]
[¡Odiar es una palabra un poco fuerte!]
Maqueena saltó, pero su diferencia de altura le impidió recuperar el lyulyre. Al final, al agotar toda su energía, se desplomó en el suelo. Podoso se aclaró la garganta y sustituyó a la bardo, que ya no podía seguir actuando.
[Los Bandidos de Hielo es una leyenda bastante antigua. Hace mucho tiempo, un grupo de ladrones causó estragos en esta zona. Las cosas que robaban las escondían con mucho, mucho cuidado. Pero un día, su cueva quedó sepultada por una avalancha y no pudieron recuperar sus tesoros.]
[En otras palabras] comenzó Omega, [la moraleja de esta historia es que no hay que acumular tesoros sin usarlos.]
[¿Qué moraleja? No, en esta historia solo hay idiotas] dijo Podoso con despreocupación, declarando tontos a los personajes de la historia. Podría ser la verdad, aunque era una forma bastante brusca de decirlo.
[Pero, pero... Probablemente había muchas gemas y dinero entre el tesoro, ¿cierto? ¿Y están enterrados bajo el hielo? Eso es algo emocionante.]
Colette se llevó una mano al pecho, gesto que Admonsah imitó.
[Mmsí... emocionante...]
[Es verdad] se les unió Noelle, sujetando su barbilla. [He oído que mucha gente ha intentado conseguir el botín de los bandidos. Después de todo, si lo encontraran, valdría una fortuna.]
[No importa la época, el sentido del valor de la gente siempre es tan ridículo] replicó Omega. [Nadie parece entender lo que es necesario para vivir una vida plena.]
[Qué opinión tan profunda] dijo Noelle. [Entonces, ¿qué crees que es necesario en la vida, Omega?]
[Es obvio: el entretenimiento.]
[…]
Ante la inmediata respuesta de Omega, Noelle y los demás pusieron una mala cara.
Pero en comparación con el contenido de la historia hasta el momento, esta reacción fue mucho más inesperada para Omega.
[No quiero ser la rara aquí, pero lo de hace un momento no era una broma. Lo que la gente necesita para vivir una vida plena es entretenimiento. Podría considerarse una forma de hacer que la vida merezca la pena. Te dicta la vida, después de todo.]
[Entonces, ¿cómo satisfaces el deseo de tu corazón?] preguntó Maqueena.
[Al luchar contra la ignorancia. Al aprender lo que desconozco. Soy la encarnación de la sed de conocimiento. Ya sea algo o alguien a quien no conozca... Anhelo todo lo desconocido] respondió Omega con una sonrisa.
Maqueena, tras escuchar la respuesta a su pregunta, la consideró estúpida y se encogió de hombros. Tanto Podoso como Admonsah soltaron una curiosa carcajada, pero Colette y Palmyra no se rieron. O, mejor dicho, no podían. Después de todo, las dos conocían el verdadero carácter de Omega. Si se reían de eso, no serían más que unas tontas imprudentes.
[No es que sea de los que se enfadan por algo tan nimio, pero...] dijo Omega con un pequeño suspiro.
Pero su suspiro fue rápidamente ahogado por la voz de Maqueena mientras se dirigía a la iglesia.
[Ahh, estoy cansada de hablar de esto... tengo cosas que hacer.]
[Oye] la llamó Podoso a su espalda. [Espera, espera. ¿A dónde vas? Con el frío que hace, es mejor que te quedes aquí.]
[¿Eh? Ah, sí. Solo necesito encargarme de algo muy rápido.]
[¿Encargarme de qué? El Pastor Coatl no está aquí, así que qué podrías necesitar…]
[¡Idiota! ¡No me hagas decirlo! ¡Voy al baño!] Habiendo expuesto su destino, Maqueena arrojó su toalla a Podoso.
La toalla lo golpeó justo en la cara, la cual atrapó mientras se deslizaba.
[Lo siento...]
[¡Ja! Mientras lo sientas, no pasa nada. Me voy...]
[Iré contigo] anunció Podoso. [Admonsah, puedo dejar a las jovencitas a tu cuidado, ¿cierto?]
[¡¿Eh?! Estoy bien. Puedo ir al baño sola.]
El intento de Podoso de acompañarla había asombrado a Maqueena. Pero a pesar de sus protestas, él tenía un rostro bastante serio mientras hablaba.
[No pasa nada] dijo, acariciando el hombro de la chica. [No hace falta que actúes con tanta modestia. Si yo estoy allí, no tendrás que sentirte incómoda.]
[¡Me sentiría más incómoda si vinieras!] exclamó Maqueena. [¡Eh, alguien, cualquiera! ¿Qué aquí no hay nadie de mi lado...?]
[El señor está insistiendo] aseveró Omega, [y debo decir que no es muy propio de una dama que sigas negándote.]
[¡Deja de decir cosas que no piensas, Medio Demonio!] En respuesta a la insincera observación de Omega, la actitud de Maqueena se amargó, pero no estaba en una situación que le permitiera ser paciente. Dando un vistazo a Podoso, quien no mostraba indicios de retroceder, ella pisó el suelo en señal de sumisión. [¡Oh, está bien! ¡De acuerdo, puedes venir, pervertido! ¡Pero no creas que te dejaré hacer lo que quieras!]
[¿Pero no lo estás dejando hacer lo que quiere ahora mismo?] señaló Palmyra.
[¡Cállate, mocosa! ¡Pronto tendrás que pasar por lo mismo!]
Maqueena y Podoso se dirigieron a la parte trasera de la iglesia tras señalar a Palmyra y lanzarle una última amenaza de despedida. En cuanto se marcharon, el ambiente se relajó instantáneamente a su alrededor, pero no era solo la malhablada Maqueena la que había provocado la tensión en el ambiente...
[¿Te pareció que Podoso estaba nervioso?] preguntó Colette inclinando la cabeza.
Había dado en el blanco. Ajeno a la actitud de Maqueena, Podoso había estado extrañamente nervioso. Acompañarla al baño era sin duda parte de ello, pero parecía como si estuviera preocupado por algo.
[¿Sabes algo al respecto, Admonsah?]
Admonsah negó con la cabeza.
[N...o...]
Puede que fuera enorme y formara parte del Clan de los Brazos Múltiples, especializados en la lucha, pero en realidad su carácter era bastante amable.
[Bueno, si pasa algo, yo me encargaré.]
[...¿Eso sería posible, Noelle?]
[Soy una predicadora ambulante, y una mujer que viaja sola como yo debe ser capaz de protegerse] respondió Noelle, mostrando una sonrisa a Palmyra y tensando los bíceps.
No tenía mucho que ver en su brazo, pero sin duda había algo de verdad en sus palabras. Viajar sola siendo mujer era peligroso. Esa era una de las razones por las que Omega se había llevado a Colette y a Palmyra, y no solo por lo solitario que resultaba hacerlo sin compañía.
[De todos modos, no nos pasará nada cuando estemos reunidas en un lugar como este. Si se presenta el caso, también mostraré mi verdadera fuerza.]
[Tu verdadera fuerza... Confiaré en ti entonces] respondió Noelle, pareciendo bastante divertida por el comentario de Omega.
Seguramente se lo había tomado como la tontería que diría una niña pequeña, pero Colette y los demás que conocían su verdadera fuerza esbozaron una sonrisa irónica.
Y justo cuando la conversación se había calmado un poco, la situación cambió. De repente, se oyó un ruido cuando alguien golpeó la entrada de la iglesia desde fuera.
[Disculpeeen, holaaa. ¡Abraaaan!]
[Parece que ha llegado un nuevo invitado] observó Omega.
La voz al otro lado de la puerta era la de un joven. Parecía que había alguien más como el grupo de Omega, que se había dirigido a la iglesia en medio de la ventisca.
Tras un breve momento de sorpresa, Noelle se puso de pie.
[¿V-Vamos a abrirla?] expresó alguien con preocupación.
[...Sí, esto es una iglesia. Es un lugar abierto para todos. Se lo explicaremos a Podoso y a Maqueena más tarde] explicó Noelle antes de semitrotar hacia la puerta.
Admonsah, que también se había puesto de pie, buscó una toalla limpia en su bolsa y se la acercó. Les había dado a Omega y a las demás una toalla a cada una, pero parecía que aún llevaba más. Por el tamaño de su equipaje, era muy posible que llevara las bolsas de todo su grupo. En cualquier caso, la puerta de la iglesia se abrió y Noelle hizo pasar a un nuevo personaje.
El recién llegado mostró una sonrisa radiante mientras hablaba.
[Fiuf. Gracias, gracias. Me he salvado. Creía que solo iba a ser una nevada ligera... No tenía ni idea de que sería tan fuerte. Qué mala suerte. Qué molestia.]
Era un joven de unos veinte años, con el cabello cenizo y moderadamente largo, atado detrás de la cabeza, con unos rasgos amables que destilaban encanto. Mientras se limpiaba la nieve de la ropa con la toalla que le había dado Admonsah, observó al grupo de Omega y enarcó una ceja.
[Disculpen si he sobresaltado a alguien. Soy un humilde vendedor ambulante que se hace llamar Trellock. Bueno, pueden decir que soy un vendedor ambulante, pero actualmente estoy desprovisto.]
Por curiosidad, Colette preguntó:
[Desprovisto... ¿Quieres decir que no llevas nada encima? ¿Cómo pasó eso?]
[Bueno, verás, jovencita. Es una historia terriblemente triste... Para resumir, mi carromato se quedó atascado en la nieve y de mala gana me vi obligado a abandonarlo. Por supuesto, pienso ir a buscarlo cuando deje de nevar, esperemos que no esté enterrado] respondió Trellock riendo.
Estaba claro que se trataba de una historia personal que implicaba sentimientos de pérdida, pero el joven que la contaba, Trellock, no mostraba ningún signo de tristeza, lo que dejó a Colette y Palmyra sin saber cómo responder.
Ante la expresión confusa de las chicas, Trellock esbozó una sonrisa y rio.
[En fin... si es posible, me gustaría pasar la noche. ¿Quién está a cargo en este lugar? Como es una iglesia, supongo que esta joven de aquí, ¿o no?]
[Ah, no, se equivoca. Soy una predicadora ambulante; el jefe de esta iglesia es otra persona...] Agitando las manos, Noelle explicó su posición e intentó hacer lo mismo con Omega y los demás una vez más. Sin embargo...
Un grito atravesó la iglesia, interrumpiendo sus presentaciones.
[¡AHHHHHHH!]
Era el grito de Maqueena.
Aunque no habría estado totalmente fuera de lugar que se comportara de una manera tan errática cada vez que usaba el baño, su grito estaba impregnado de caos y miedo. Incluso como una actuación improvisada, parecía algo fuera de lugar.
[...¡Todos, esperen aquí!] Girándose rígidamente, el rostro habitualmente tranquilo de Noelle se tornó serio mientras se dirigía a la parte trasera de la iglesia. Tras el rastro de su rostro pálido, Omega comenzó a correr tras ella.
[¡Oye!] gritó Palmyra. [Nos dijeron que esperáramos...]
[¡Palmyra! ¡Nosotras también vamos!] Tirando del brazo de Palmyra, Colette las siguió.
Los sonidos del desconcierto de Trellock se podían escuchar mientras avanzaban.
La parte trasera de la capilla conducía a la vivienda de Coatl. Contenía una estrecha sala de estar, un dormitorio, un cuarto de baño y otro pasillo que se unía con el almacén de al lado; sin embargo, Podoso y Maqueena no se podían ver en ninguna parte dentro de la pequeña área. Ciertamente, no había suficiente espacio para haberlos pasado por alto, pero pronto se descubrió la respuesta a la pregunta de por qué. Una sección de la pared del pasillo se había desprendido ligeramente, y una pequeña cantidad de luz se filtraba a través de ella.
[¿Un pasadizo oculto...? Parece que se dirige al subsuelo.]
[Omega, por qué estás aquí... Bueno, de todos modos, yo iré primero.]
Dándose cuenta de que intentar detenerla sería inútil, Noelle ensanchó la brecha en la pared y descendió por las escaleras. Tras ella, Omega y los demás también se dirigieron bajo tierra.
No habían ido muy lejos cuando se toparon con dos figuras.
[…]
Una estaba congelada en su sitio, Podoso, mientras que la otra, que se había hundido en el suelo, era Maqueena. Ambos estaban de espaldas, con toda su atención centrada en lo que tenían delante. En el sombrío sótano, la única luz provenía de un cristal de lagmita, un mineral que brillaba al impactarlo. Entre la tenue luz, Omega y los demás vieron por fin lo que los dos estaban observando.2 Era el cuerpo robusto de un hombre de mediana edad, o mejor dicho, su cadáver.
Con la cabeza abierta, yacía en un charco de sangre y líquido cefalorraquídeo. Por cruel que fuera pensarlo, con las piernas en la posición en que estaban y el cuerpo tan flácido, bastaba una sola mirada para saber que ya era demasiado tarde.
Al ver el cadáver, un sonido ahogado provino de Colette y Palmyra. Junto a Omega, Noelle se puso rígida, con la respiración entrecortada en la garganta y las comisuras de sus ojos, habitualmente amables, tensas.
Maqueena, que se había desplomado, estaba al borde de las lágrimas.
[P-p-p-por qué...]
El rostro de Podoso estaba pálido y le temblaban los labios al hablar, pronunciando el nombre de la víctima.
[Pastor...Coatl...]
2 NdT: El mineral de lagmita no es más que un cristal mágico de los que ya se han visto a lo largo de la obra.

Entonces, con un rostro que expresaba mayor conmoción que cuando se enteró de la muerte del pastor, luchó por sacar sus palabras.
[Realmente estaba dentro de la iglesia...]
Admonsah y Trellock aparecieron en las escaleras siguiendo el estruendo de los pasos que se acercaban. Y al dirigir su vista en lo mismo que los demás, también se quedaron sin palabras.
[E-E-Esto...] tartamudeó Admonsah.
[¡¿Ah?! ¿Una persona? ¿Está muerto? E-Espera un segundo, ¡¿qué demonios está pasando?!]
Los dos hombres estaban aterrorizados. En particular el recién llegado, sinceramente falto de suerte, Trellock.
“No, puede que no sea tan sencillo como parece”. Entre los que expresaban su confusión al ver el cadáver, Omega cerró un ojo. Después, sin dirigirse a nadie en particular, comenzó a hablar.
[Así que parece que un despiadado asesino, ya sea hombre o mujer, podría estar planeando matarnos a todos.]
Entonces, avivando las llamas de la preocupación y la confusión en el grupo, hizo una mueca maliciosa, propia de una Bruja.
6
En el frío sótano de la iglesia yacía el cuerpo de un anciano con la cabeza partida en dos. En el centro del grupo, que se había sumido en el caos al verlo, había una joven de cabello largo y color melocotón. Sonrió ligeramente divertida, soltando una carcajada malvada mientras decía:
[Así que parece que un despiadado asesino, ya sea hombre o mujer, podría estar planeando matarnos a todos.]
[¡Oye, Omega! Incluso con tu mal gusto para el humor, esto no tiene gracia.]
Palmyra, la acompañante de la Bruja, la regañó por su comentario desconsiderado, y abrazó a su otra compañera, Colette, que pasaba una mirada insegura sobre el cadáver.
[A-Además, ¿de verdad que está muerto...? ¿Segura que no te equivocas?]
[Desgraciadamente, los humanos tienden a morir cuando se les abre la cabeza y el contenido se derrama. Bueno, puede que haya un puñado que no, pero no creo que este anciano sea uno de ellos.]
Deteniendo de golpe la fugaz esperanza de Palmyra, los ojos de Omega se dirigieron a la figura que había junto al cadáver. Podoso era un hombre de mediana edad que trabajaba como guardia en un pueblo al otro lado de las montañas nevadas. Y por lo que habían hablado hasta ahora, era la única persona que podía tener relación con el dueño de esta iglesia.
[Dada la situación actual, supongo que el muerto sería el Pastor Coatl, ¿cierto?]
[...A-Ah, sí. Así es. Este es... el Pastor Coatl.]
[Ya veo. El dueño que creíamos ausente en realidad ya estaba muerto, justo bajo nuestros pies.]
[¡M-M-M-Medio Demonio! ¡¿P-P-Por qué estás tan tranquila?! A-A- Alguien ha muerto... ¡Ha muerto!]
Al escuchar la respuesta de Podoso, Omega asintió en señal de comprensión antes de que su hombro fuera tomado violentamente. La joven que la agarró tenía una expresión pálida y el cabello castaño: era la bardo Maqueena. Con el rostro pálido, sacudió los delgados hombros de Omega de un lado a otro sin parar.
[¡¿Qué fue ese comentario de hace un momento?! ¿A qué te referías? ¿Despiadado asesino? ¡¿Que van matarnos a todos?!]
[Lo siento, me dejé llevar un poco. No debería haber dicho eso. Así que deja de alterarte y cálmate, que se me va a caer la cabeza.]
[¡Cómo te atreves! ¡¿Me estás diciendo que me calme?! ¡¿En esta situación?!]
[Cálmate, Maqueena. Es solo una niña.]
Tomando la mano de la llorosa Maqueena, una mujer con vestimentas negras de iglesia intervino.
Noelle era una predicadora ambulante, pero a pesar de su comportamiento amable, tiró del brazo de Maqueena con gran fuerza. Tanto Noelle como Maqueena, a la que sujetaba, habían acudido a la iglesia para refugiarse de la ventisca. También había otras dos personas en la sala que se encontraban en la misma situación.
[U-Una... Persona... muerta... niña... no puedo... mirar.]
[Ah, Admonsah...]
Bloqueando la vista de Colette y los demás estaba el artista ambulante del Clan de los Brazos Múltiples. Era corpulento, de piel azul y se hacía llamar Admonsah. Detrás de él, un hombre de cabello cenizo y carácter amable se asomó a la habitación: el vendedor ambulante Trellock. Trellock jadeó, arrugando el rostro ante la espantosa escena que tenía delante.
[Cuando oí el grito, no esperaba encontrarme con esto... Solo pensaba quedarme aquí una noche. Qué cosa más inesperada...]
[No le des importancia a la situación... ¡¿Quién demonios eres tú?! ¿Por qué de pronto hay otra cara que no conozco?] gritó Podoso, enfrentándose a Trellock.
Trellock levantó las manos en señal de rendición.
[Guo, guo, guo... ¡¿Solo por eso estás enfadado?!]
Había llegado a la iglesia justo cuando Podoso y Maqueena habían salido para ir al baño. Con tan desafortunada coincidencia, era natural que Podoso desconfiara de él.
[Podoso, por favor, espera] intervino Noelle. [Podemos explicarte su situación. Pero antes de hacerlo...]
[¡¿Antes de hacerlo?!] exclamó Podoso. [¿Qué puede ser más importante que apresar a un personaje sospechoso en esta sitúa...?]
[Deberíamos hacer algo con el difunto] interrumpió Noelle, apagando el vigor de Podoso.
El cuerpo caído del anciano ante su vista era demasiado doloroso de mirar.
[Ah, traeré una sábana] ofreció Maqueena. [Será más fácil emocionalmente si no podemos verlo. Oye, quítate de en medio; hay una en la caja de madera detrás de ti.]
[U... Ah... Perdón.]
Empujando Admonsah a un lado, Maqueena sacó una sábana de un cajón en la esquina del sótano. No parecía particularmente limpia, pero esta no era una situación en la que pudieran permitirse ser quisquillosos. Rápidamente cubrió el cuerpo con la sábana y, de forma sorprendente, incluso se esforzó por cerrarle los ojos.
[Oh, qué inesperado. Ustedes viven para cantar sobre los fracasos y logros de los muertos; no sabía que fueran físicamente capaces de sentir respeto por ellos.]
[¿Eh? ¿Acaso quieres pelear? Para que conste, cualquiera que se la pase pensando en cada una de las consecuencias de la vida, nunca llegaría a ser un bardo, ¡desgraciada!]
[¡Eh, espera! Por favor, no se peleen.] La voz de Colette estaba llena de angustia mientras intentaba evitar que Omega y Maqueena agravaran aún más la situación. Y, al sacudir la cabeza con los ojos llorosos: [Dejen de pelearse delante de los difuntos. Eso no está bien. Eres una buena chica, ¿verdad, pequeña Omega? Lo entiendes, ¿cierto?]
[Tengo cosas que me gustaría decir sobre la forma en que me hablas, pero... No es algo que me apetezca tanto decir como para hacerte llorar, Colette. Me callaré. Además, hay algo por lo que tengo curiosidad.]
[¿Podrías simplemente disculparte como se debe...? ¿Qué te da curiosidad?] preguntó Palmyra a Omega, que había perdido las ganas de luchar, en tono de reprensión.
Omega miró directamente a Podoso.
[Es bastante sencillo.] Se puso rígido bajo la mirada de la joven cuando la Bruja abrió los labios. [Dijiste algo bastante interesante hace un rato. Tengo la sensación de que sabes más de la situación que nosotros. Pero, ¿hasta qué tanto?]
7
[Les dije que era guardia en un pueblo al otro lado de la montaña, ¿o no? Pues la verdad es que ayer hubo un incidente cerca del pueblo. He venido a visitar al Pastor Coatl para informarle de lo sucedido.]
Abandonaron el sótano donde aún yacía el cadáver y regresaron a la iglesia, que era donde ahora Podoso contaba su historia. Presionado por Omega para obtener una respuesta, abandonó toda resistencia y explicó la verdadera razón por la que había acudido a la iglesia: alertar al Pastor Coatl.
Tras considerar su situación y sus murmullos en el sótano, Omega preguntó:
[Has dicho que hubo un incidente cerca del pueblo. ¿Es seguro suponer que fue un asesinato? No me preguntes cómo lo sé.]
[Bueno, debe ser obvio después de ver el cadáver. ¿Qué otra cosa podría ser?] señaló Trellock, con una mano en la barbilla.
Ante su conversación, Podoso asintió, cubriéndose la cara con las manos.
[El cadáver estaba en un estado terrible. La cara estaba irreconocible. Apenas podía decir que era un viajero, y todas sus pertenencias habían sido robadas...]
[Un cadáver sin rostro y sin ninguna identificación encima, ¿eh...? Sigue sin ser suficiente.]
[…]
Podoso endureció su expresión ante los murmullos de Omega. Pero Palmyra objetó con una inclinación de cabeza y una exclamación de un [¡¿Eh?!]. Consolando a la asustada Colette, miró a Omega con severidad.
[Omega, estás siendo demasiado críptica. Si sabes algo, dínoslo. Nos tranquilizará a Colette y a mí.]
[Ya lo he dicho antes, pero esa expresión de angustia en sus caras, es...]
[Divertida, ¿verdad? Lo sabemos.]
Juntando débilmente las cejas, Palmyra fijó su mirada en Omega. Las súplicas de esta joven, tan valiente con solo quince años, la misma edad que Colette, no dejaban a Omega más opción que rendirse. No sería beneficioso echar a perder el buen humor de sus dos compañeras de viaje. No habría nadie para salvarla si se caía en un banco de nieve, resbalaba en un río o se quemaba en una hoguera.
[Francamente, la reacción de Podoso al ver el cadáver del Pastor Coatl y las circunstancias que rodean el avistamiento del cadáver del viajero sin rostro no concuerdan] declaró Omega. [Es algo excesivo para un solo cadáver.]
[...E-E-Entonces, ¿qué estás diciendo?] preguntó Maqueena.
[Esto es solo una especulación, pero... ¿estoy en lo cierto al suponer que la muerte del viajero no es el primer caso de asesinato?]
[...Es usted muy perceptiva, señorita.] Podoso dejó caer los hombros con resignación y soltó un largo suspiro. Entonces, levantando la cabeza, su mirada vagó mientras buscaba las palabras adecuadas.
[No quería asustar a nadie si no había nada de qué preocuparse. Pero después de que mataran al Pastor Coatl, supe que no podía callarme... Por eso se lo cuento. Justo lo que pensaba, jovencita. En las últimas semanas, siete personas han sido asesinadas en la zona... y con el pastor ya son ocho.]
[¡¿Ocho?!] exclamó Maqueena. [¡¿Te callaste ocho muertes enteras?!]
[Hasta donde yo sabía, eran siete... Aunque supongo que eso no lo hace mejor.] El sentido de su relato perdió el enfoque, y Podoso meneó la cabeza lánguidamente.
Maqueena, tras arremeter contra él, dirigió su cautelosa mirada a todos los presentes en la iglesia. El miedo y la tensión en sus ojos inyectados en sangre hacían evidentes sus intenciones.
[Ah, señorita... ¿Por casualidad sospecha de todos nosotros?] preguntó Trellock con aire de discreción, tomando nota de la evidente alarma de Maqueena. Sin embargo, su tono sereno tuvo el efecto contrario en ella.
[¡Claro que sospecho!] espetó. [¡¿Quién ha sido?! ¡¿Quién mató a ese anciano?!]
[C-Cálmate, Maqueena] dijo Podoso. [El pastor Coatl fue asesinado por un homicida despiadado...]
[¡Lo que significa que el asesino despiadado está entre nosotros! ¡¿Estás loco?!]
[¿Qu...?]
Maqueena se deshizo de los intentos de Podoso de calmarla, mientras el tono de su voz seguía elevándose. Se había quedado sin palabras, pero ella tenía más que decir.
[¡La sangre del cadáver del viejo ni siquiera estaba seca! Eso significa que el asesinato ocurrió hace poco, ¿cierto? ¿No es así? ¡Entonces fue asesinado después de que comenzara a nevar!]
[La nevada se convirtió en una ventisca inmediatamente. Así que, si el culpable salió de la iglesia, habría tenido que caminar penosamente en medio de una ventisca] Noelle evaluó la situación con calma.
[Ja, jah...] Trellock exhaló. [Eso sería un suicidio. Si fuera yo, daría media vuelta y esperaría en la iglesia... Puede que el culpable también lo hiciera.]
Maqueena pareció comprender la situación. Noelle y Trellock coincidieron con su interpretación de los hechos. Podoso, presionado por el silencio, fue incapaz de presentar ningún argumento en contra. Admonsah se horrorizó al darse cuenta.
[Eh, pequeña Omega.] Tirando de la manga de Omega, los ojos de Colette crecieron con preocupación y duda. [¿Es cierto lo que dicen los demás? ¿De verdad podría estar aquí la mala persona que asesinó a ese anciano?]
[Es bastante probable] respondió Omega. [Por supuesto, existe la posibilidad de que esté escondido en algún lugar donde no podamos encontrarlo, como donde estaba el cuerpo del pastor Coatl, pero es difícil creer que haya otro sótano como este. Hablando de eso, ¿cómo encontraste ese lugar?]
[¿Eh? Ah, fue Maqueena] explicó Podoso. [Estaba esperando en el pasillo mientras ella terminaba sus asuntos, cuando se dio cuenta de que la luz se filtraba por la pared... ¡ay!] Maqueena le dio una patada por ese otro comentario desconsiderado.
“De verdad es un hombre que nunca aprende. Pero ahora eso no importa”.
[Se usó un cristal de lagmita para iluminar el sótano, ¿cierto?] Omega continuó donde lo habían dejado. [Si aún estaba encendido, significa que el crimen se cometió en las últimas horas.]
[Umm... me estaba cuestionando, ¿qué clase de grupo son ustedes?]
[Ah, es cierto, pero si es que no sabes nada de nosotros, Trellock. Umm, bueno todos nos reunimos en la iglesia por casualidad debido a la ventisca...]
Palmyra se encargó de dar una minuciosa explicación de todo lo que Trellock se había perdido hasta ahora, incluyendo detalles innecesarios como Omega al borde de la muerte por la nieve y el alboroto del fuego.
[Puede que esto no haga alguna diferencia, pero ¿en qué orden llegaron todos?] preguntó Trellock, tras recibir una explicación de los acontecimientos previos por parte de Palmyra.
[¡Ah, yo fui la primera!] respondió Maqueena. [Después apareció ese viejo Podoso, y luego ese tipo del Clan de los Brazos Múltiples. Luego fueron...]
[El grupo de Omega y yo] continuó Noelle. [Las cuatro llegamos juntas.]
[Ya veo] respondió Trellock. [Pero eso no garantiza nada. Podrías haber matado al pastor en la iglesia, haber intentado descender por la montaña, desistir y volver... No eres una excepción.]
[Auch.] Al no poder limpiar su nombre, los hombros de Noelle se desplomaron.
Una coartada así era completamente inútil aquí. Ni siquiera Trellock, el último en llegar, estaba exento de ello.
[Pero las que siempre hemos estado juntas en grupo, como yo, Colette y Palmyra, no podemos ser sospechosas.] Sugirió Omega. [Quiero decir, a menos que el asesino en serie que aterroriza a la audiencia resulte ser una pandilla de tres inocentes jovencitas.]
[Bueno, eso no lo dudamos] intervino Podoso. [Aparte de la chica semielfa, es imposible que esas dos pudieran hacer tal cosa. Especialmente la señorita Colette.]
[¿...? ¿Por qué yo en especial?]
[Además, vi el cadáver con mis propios ojos... Ese golpe era demasiado alto para haber sido de una mujer o un niño] explicó Podoso.
Omega ladeó la cabeza; Podoso palideció y tragó saliva. La expresión de horror en su rostro era testimonio del horripilante cadáver que había visto.
[Me parece cruel pedirte esto, pero... me gustaría saber más sobre los incidentes] preguntó. [En particular sobre las técnicas del asesino.]
[Las técnicas... ¿Quiere decir cómo fueron asesinados? ¿Cómo ayudaría eso?]
[Es solo curiosidad... Me imaginé que me darías esa mirada, así que preparé una justificación: Saberlo también podría ayudar a desenmascarar al asesino.]
Al encontrarse con un gesto tan evidentemente desaprobatorio, Omega continuó con disimulo. Sin embargo, aunque el escepticismo del guardia persistía, empezó a hablar poco a poco.
[Las víctimas hasta ahora parecen haber sido todas foráneas, ya fueran vendedores ambulantes o viajeros] explicó. [Todos tenían la cara destrozada y estaban tirados a un lado de la carretera. No parecía haber preferencia hacia las mujeres o a los hombres.]
[Forasteros, y caras destrozadas... Podoso, ¿creías que el pastor Coatl estaba en peligro porque vivía solo?]
[Sí, exactamente. Pensé que el estar solo lo ponía en peligro.]
[Hubo siete víctimas cerca de su pueblo, y con el pastor son ocho. ¿Fue la cara de la séptima víctima lo único dañado?]
[No, su cuerpo estaba... Oye, pero ¿qué pregunta es esa?] se molestó Podoso mientras se frotaba el pecho como si enfermara por el horrible recuerdo de los acontecimientos.
Omega se encogió de hombros.
[La séptima víctima estaba cubierta de heridas, mientras que al pastor Coatl solo le abrieron la cabeza. ¿No crees que las técnicas de asesinato son diferentes?]
[¿Y eso qué importa?] preguntó Podoso. [Los asesinos no están bien de la cabeza; parece natural que no entendamos sus métodos.]
[Ese punto de vista es demasiado simple] explicó Omega. [Para la mayoría de la gente, el comportamiento de un asesino es anormal. Pero para el propio asesino, sus actos tienen una razón de ser. En otras palabras, los asesinos tienen sus propias normas. Igual que las Brujas.]
[¿Por qué mencionas ahora a las Brujas....? Qué miedo.] añadió Maqueena, distraída por el final de la explicación de Omega.
Ignorándola, Omega se centró en las diferencias en las técnicas de los dos últimos crímenes que había escuchado de Podoso. La posibilidad de que el asesino se abriera paso montaña abajo en esta ventisca era baja. A partir de eso, retrocedió desde los acontecimientos que habían ocurrido y comenzó a ponerlos en conjunto.
[Admonsah, tengo algo que preguntarte.]
Ante las palabras de Omega, el joven del Clan de los Brazos Múltiples apuntó sus cuatro manos hacia sí mismo en señal de pregunta.
[Oh... um... ¿Y-Yo?]
[Sí, tú. Creo que eres un joven honesto. Así que responderás a mis preguntas voluntariamente, ¿cierto?] Sonriéndole, Omega continuó. [Sobre la séptima víctima que fue encontrada cerca del pueblo de Podoso... creo que tú podrías haberlo matado. ¿Qué opinas sobre eso?]

8
Atónito ante la pregunta, el gigante de piel azul se calló, afirmando la acusación de Omega como cierta en un noventa por ciento.
[O-Oye, ¿a qué te refieres al llamar asesino a Admonsah?] preguntó Podoso sorprendido.
[¡¿Entonces cuándo mató al viejo?!] preguntó Maqueena, igualmente perpleja.
[Eso es un poco precipitado. Esa séptima víctima... Bueno, en este caso, en realidad no es correcto referirse a él como tal, ya que su muerte no tuvo nada que ver con las otras víctimas del asesino en serie. De hecho, es muy conveniente que Admonsah tuviera algo que ver con la séptima víctima] dijo Omega, cerrando un ojo.
Su explicación era un intento de mantener a raya a los alterados Podoso y Maqueena. Pero la respuesta los dejó desconcertados. Omega dio un suspiro.
[En resumen] conjeturó Trellock, [los asesinatos en serie, que mencionó el guardia, y el anciano del sótano... ¿estás diciendo que no tienen nada que ver con la víctima encontrada en el pueblo cercano? ¿Hubo tres incidentes diferentes?]
Palmyra añadió: [Los asesinatos en serie, la víctima del pueblo y la de la iglesia... ¿esos tres?]
Trellock y Palmyra trabajaron juntos para resumir la explicación que acababan de escuchar. Los ojos de Colette se abrieron de par en par al oírlo, y miró de arriba abajo el enorme cuerpo de Admonsah.
[¿Admonsah?]
[Uh... y-yo soy...] Admonsah desvió la mirada, una expresión de dolor que, combinada con su falta de negación, demostró que la especulación de Omega era cierta.
[Sentía curiosidad por su gran carga] admitió Omega. [Al principio, pensé que llevaba el equipaje de toda una compañía de entretenimiento. Pero entonces, no vi a la única persona que debería haber estado allí a la vista.]
[¿La única persona que debería estar allí?] preguntó Colette. [¿Quieres decir...?]
[Es evidente. Al propietario de los esclavos.]
En el momento en que pronunció la palabra “esclavo”, todo el cuerpo de Admonsah se estremeció. Pero no fue por rabia; fue una reacción subconsciente a su dolor, o a tener su secreto expuesto.
[¿Has dicho... esclavo?] preguntó Noelle. [Pero los esclavos no...]
[…¿No están permitidos en Gusteko?] Omega la interrumpió. [Tal vez no oficialmente, pero en realidad, existen. Y Admonsah es uno de ellos. No se cubre todo el cuerpo con una larga túnica debido al frío extremo de la región. La vestimenta tradicional del Clan de los Brazos Múltiples es bastante distintiva, después de todo.]
[¿Distintivo?] respondió Noelle.
[Su número de brazos varía, así que no tienen prendas de talla única. También sería difícil usar la vestimenta de otro clan. Así que visten con ligereza porque deben hacerlo. Ese hecho ni siquiera cambiaría si abandonaran a su familia. No obstante, la razón por la que no se viste así es bastante simple.]
[D-Detente...]
Mientras Omega explicaba con un dedo apuntando hacia arriba, Admonsah temblaba de miedo. Pero su intento de detenerla con la lengua trabada no surtió efecto. Omega entrecerró los ojos y continuó sin piedad.
“La razón por la que Admonsah viste una túnica tan larga es bastante simple”.
[Es para ocultar las cicatrices de sus abusos como esclavo. Bajo esas vestimentas, es probable que esté cubierto de heridas. También puede haber rastros de quemaduras alrededor de su cuello, un efecto secundario de las escaldaduras causadas por esos Collares de Sumisión que llevan. Si se les castiga con demasiada frecuencia, pueden incluso perder la capacidad de hablar.]
[U...A...] Alzando la voz, Admonsah cayó de rodillas.
Con la cabeza entre las manos, se quitó la capa de la espalda, dejando su piel a la vista de todos, haciendo que los demás se quedaran sin palabras.
El cuerpo de Admonsah estaba cubierto de cicatrices. Incluso su cuello revelaba retorcidas quemaduras blancas. Tal como Omega había predicho, era evidencia de abuso a largo plazo.
[Qué terrible...] comentó Palmyra sin querer, tapándose la boca con las manos.
Cicatrices frescas también adornaban el cuerpo de Admonsah que estaba ante ellos, probablemente el resultado de un látigo.
[...Todo es cierto. Esto debe ser de lo que hablaba la Medio Demonio, ¿o no?] Mientras todos los demás se concentraban en las heridas de Admonsah, Trellock tomó una dirección diferente, sosteniendo algo para que lo vieran.
Era un collar tomado directamente de las pertenencias de Admonsah: el llamado Collar de Sumisión, utilizado para inmovilizar a los esclavos. Sujetado al cuello, el dueño lo utilizaba para administrar descargas eléctricas a los esclavos desobedientes. Estaba claro que Admonsah lo había llevado durante muchos años.
[Así que encontró la oportunidad de quitárselo] observó Omega.
[Imagino que la víctima cerca del pueblo era el dueño de Admonsah. Por las heridas que tenía por todo el cuerpo, debió de encontrarse en una situación desafortunada y se defendió. Todo su cuerpo fue aplastado...]
[Un reflejo del alcance de su odio, me imagino] comentó Podoso. Omega permaneció indiferente a sus atónitos murmullos.
Admonsah, que se había acurrucado, levantó el rostro ante aquellas palabras.
[T-Te...]
[¡Te equivocas!] gritó Colette, cortándole el paso. [¡Totalmente equivocada! ¡Estás completamente equivocada, pequeña Omega!]
[…]
Colette se paró ante él, con los brazos extendidos de forma protectora mientras se enfrentaba a los demás adultos.
[¿En qué se equivoca, Colette?] inquirió Noelle. [La culpa de Admonsah parece haber sido demostrada de inmediato por Omega...]
[Puede ser] continuó Colette. [Pero incluso si Admonsah estuvo involucrado en una de esas muertes como dijo la pequeña Omega, ¡no fue por odio! ¡¿Verdad?!]
[Uh... Uh...]
Colette se dirigió hacia Admonsah, ahora con sus ojos al mismo nivel. Se le hizo un nudo en la garganta ante su pregunta. Sin embargo, ella le rodeó el cuello con los brazos y lo abrazó con fuerza.
[Entiendo lo difícil, doloroso y solitario que debe haber sido. Yo también he tenido pensamientos terribles en el pasado... pero sentir tristeza y sentir odio son dos cosas muy distintas.]
[…]
[Explícate lo mejor que puedas] dijo Colette con sinceridad. [No te preocupes. Yo te escucharé. Nadie te interrumpirá. Así que, por favor, cuéntanos tu historia.]
Todavía siendo abrazado por Colette, Admonsah se aclaró la garganta y tragó saliva varias veces. Entonces, con los labios ligeramente temblorosos, habló.
[...Yo... estaba asustado...]
[…y lo mataste en un intento de protegerte. Sí, lo sabemos.]
[¡Omega!] espetó Colette.
En cuanto había intentado confesar, Omega lo interrumpió. Colette fulminó con la mirada a la Bruja que tenía por compañera.
[Admonsah se está esforzando mucho por hablar ahora mismo. Y tú...]
[Agradezco la consideración, pero los sentimientos solo entorpecen la verdad] dijo Omega. [Como mínimo, es bastante obvio que sus acciones no fueron planeadas, viendo cómo ni siquiera usó sus propios cuchillos, sino sus puños, para cometer el acto.]
[Los cuchillos... Ah, sí... es un lanzador de cuchillos] recordó Colette.
Admonsah, el artista ambulante, antes había demostrado sus habilidades con los cuchillos en la iglesia. La mayoría había olvidado por completo la extraordinaria experiencia gracias a los arrebatos de Maqueena, pero no había forma de que Omega lo olvidara. Además, las hojas estaban limpias e intactas, nunca habían conocido el sabor de la sangre.
[La razón por la que no utilizó las mismas armas que llevaba regularmente en su propio cuerpo en una situación tan desesperada fue probablemente porque, como artista ambulante, nunca había considerado sus cuchillos como algo más que herramientas] explicó Omega. [Eso solo me trae a la mente una situación en la que mataría sin pensar con sus puños.]
[¿C-Cuál sería...?] Maqueena dudó en preguntar.
[Si ellos mismos estuvieran a punto de ser asesinados y tuvieran que defenderse.]
[De ahí tu teoría de la defensa propia, ¿eh?] musitó Podoso.
Especulando sobre la verdad de las circunstancias, surgió tal posibilidad. Sin siquiera tocar sus cuchillos, Admonsah asesinó al mismo hombre que le había puesto un collar de esclavo. Sus cicatrices y heridas recientes proporcionaban suficiente información sobre el duro entorno en el que había vivido.
“Una vez que se les da permiso para abusar de otro, los humanos se vuelven capaces de cualquier grado de crueldad”, pensó Omega. “Y no hay límite en cuanto a lo lejos que pueden llevarlo”.
[Teniendo eso en cuenta, creo que Admonsah ha sido sincero con nosotros] afirmó. [En cualquier caso, es del Clan de los Brazos Múltiples... Si realmente quisiera, sin duda podría matarnos a todos.]
Cuando se trataba de fuerza física, nadie en esa iglesia era rival para Admonsah. Pero a pesar de que sus crímenes habían sido expuestos, no parecía tener intención de silenciarlos. Por así decirlo, la disposición de Admonsah no era para herir a otros.
[Si es cierto que abusaron de él y actuó en defensa propia, eso debería ser motivo suficiente para considerarlo, ¿no crees?] preguntó Podoso, rascándose la cabeza.
[¿Eh? No querrás decir que...] Los ojos de Maqueena se abrieron de par en par.
[No tenemos elección, ¿o sí?] continuó Podoso, curvando los labios.
[Piénsalo, el que estaba mal era el tipo que arrastraba de un lado a otro a Admonsah. Si hubiera podido, personalmente me habría gustado mandarlo a volar de un puñetazo yo mismo.]
[¡¿Pero es un asesino?!] exclamó Maqueena. [¡¿No te importa...?!]
[Odia el crimen, no a la persona] comentó Noelle.
Como Maqueena insistía, Noelle le presionó suavemente los hombros desde atrás. La predicadora ambulante negó con la cabeza, después se dirigió hacia Admonsah, todavía en el abrazo de Colette. Levantó la cabeza lentamente, aún abatido, mientras Noelle extendía una mano hacia él.
[Puede que hayas matado a alguien. Cada acción es juzgada por la Bendición de Plata. Si tiene que haber un castigo, que así sea. Pero no creo que merezcas ser herido.]
[¿U... T-Tú me...?]
[En resumen] concluyó, [te perdono.]
[…]
Admonsah quedó sorprendido por la sonrisa y la declaración de Noelle. Colette acarició suavemente su rostro sorprendido.
[No pasa nada, Admonsah. Aquí nadie te hará daño. Y si alguien lo intenta, yo te estaré cuidando.]
[U...A...Aaaahhh ....]
Conmovida por las palabras de Colette, Admonsah comenzó a sollozar. La visión de la joven calmando al gigante lloroso era como una escena sacada de un libro de cuentos.
[Debes estar orgullosa de ver eso, ¿eh, Palmyra?]
[Realmente eres una persona sin remordimientos.]
[No seas ridícula. Deberías elogiarme por aprender a entender el corazón de la gente.]
Ese fue el remate del parloteo de Omega y Palmyra.
9
Si el asunto se hubiera resuelto de esa forma, habría sido un gran alivio. Aun así…
[Eso zanja la parte de Admonsah en todo esto] empezó Trellock, [pero ¿qué hay del viejo caballero de la iglesia? Ciertamente ese no pudo haber sido también Admonsah...]
Admonsah negó con la cabeza.
[N-No... yo no...]
Trellock asintió.
[Ya me lo imaginaba.]
En cuanto al crimen de Admonsah, aceptó descender la montaña con Podoso y entregarse después. Debido a las circunstancias extenuantes, probablemente no sería tratado demasiado mal. Aun así, eso solo resolvía el caso para la séptima víctima, la que había sido encontrada en las afueras de la ciudad.
El incidente de la iglesia y el asesino en serie que sembraba el miedo entre la población seguían siendo un misterio.
[A juzgar por lo que dijo Omega] recordó Palmyra, [los asesinatos en serie y el homicidio del pastor no tienen ninguna relación, ¿cierto? Entonces solo necesitamos resolver el asesinato del pastor.]
[Bueno, técnicamente tampoco necesitamos resolver el asesinato del pastor] suspiró Omega. [Mientras permanezcamos en guardia, descendamos juntos la montaña y nos sometamos a un interrogatorio, estaremos bien.]
“No obstante, sería inconveniente para el culpable que todos nos sometiéramos a interrogatorio simultáneamente. Es muy probable que intente silenciarnos antes de que podamos hacerlo. Eso es lo que más debería preocuparnos a todos en estos momentos”. Pero Omega omitió esa parte, no quería preocupar a Colette y a Palmyra.
[Por cierto, ¿hay algún objeto de valor o similar en esta iglesia?] preguntó.
[Otra vez con las preguntas extrañas... ¿A qué viene eso?] se preguntó Palmyra.
Omega contestó pensativa:
[El motivo más obvio para atacar a un anciano que vive solo así sería robarle, ¿o no? Por lo que he oído hoy, el pastor utilizó sus propios fondos personales para ayudar a reconstruir el pueblo que fue asolado por una avalancha. Así que claramente, tenía ahorros.]
[Como seguramente adivinará] habló Podoso, [no sé nada de los ahorros del pastor Coatl.]
Ni siquiera él, el más informado del grupo, conocía el contenido de la cartera de otro hombre. Mientras Podoso renunciaba a su título de enciclopedia andante sobre todo lo relacionado a lo local, Omega echó un vistazo al interior de la iglesia.
“Seguro que ni siquiera el pastor, por muy santo que fuera, habría donado tanto dinero como para poner en peligro su propio sustento”, pensó. El pastor Coatl tendría una idea aproximada de cuánto dinero podía emplear en la ciudad. Lo que significaba que sus ahorros debían estar en algún lugar de esta iglesia. Sin embargo, ella no estaba segura de dónde estaban.
[Bueno, tiene que estar escondido en algún lugar por aquí] insistió Omega. [Como una habitación en el sótano. Eso tendría más sentido.]
[¿Como una caja fuerte o una tesorería secreta?] se preguntó Trellock en voz alta. [Eso sería un sueño hecho realidad.]
[...Bromeas, pero puede que estés en lo cierto] dijo Omega.
[¿Eh?]
Trellock, incluso el más ingenioso, enarcó una ceja ante el comentario de Omega. Aunque no pretendía confundirlo, lanzó una mirada hacia el pasillo, o mejor dicho, hacia el sótano que había más allá.
[Hay algo que quiero comprobar. ¿Puedo inspeccionar el cadáver del sótano?]
[¿Quieres comprobar algo? Que los muertos no puedan oponerse no te da derecho a hacer lo que quieras con ellos.]
[Palmyra, me malinterpretas tan a menudo] objetó Omega al oír una suposición tan impensable mientras se dirigía al sótano. [No lo hago solo por curiosidad, ¿sabes?]
De cualquier forma, nadie estaba dispuesto a dejar que Omega actuara sola, por lo que todos no tardaron en seguirla.
[E-E-Entonces, ¿Qué necesitas comprobar en este deprimente lugar?] Preguntó Maqueena con incertidumbre.
[Si vas a tener miedo, ¿no crees que deberías esperar arriba?]
[Todos los demás vinieron… ¡no quería ser la única que se quedara atrás! Pero tampoco quiero estar cerca de un cadáver.]
Por consideración a los complejos sentimientos de dolor de Maqueena, Omega volvió a concentrarse de inmediato en la investigación. Al golpear el cristal de lagmita incrustado en la pared, la habitación se inundó de luz blanca. Pero cómo la luz del cristal se desvanecía con el tiempo, necesitaba volver a golpearlo de vez en cuando para poder examinar el cadáver, ahora cubierto con una sábana.
[¿Has descubierto algo?] preguntó Noelle esperanzada.
[Puede que los muertos no puedan hablar, pero son mucho más elocuentes que cuando estaban vivos] sugirió Omega. [Por ejemplo, este cuerpo ha sido torturado.]
[¡¿Torturado?!] exclamó Podoso, atónito. [¡¿El Pastor Coatl?!]
[Aunque su cabeza partida llame la atención, sus dedos y el interior de su boca también están en pésimo estado. Parece que el culpable realmente quería saber algo. Además... Sí, tal como pensaba. Se han ido.]
Omega rebuscó mientras hablaba, sin la menor vacilación y para horror de los que la observaban. Ignorando sus miradas, frunció el ceño mientras hurgaba en el bolsillo del pecho del pastor Coatl. Al oírla murmurar, Colette la llamó por su nombre.
[¿Pequeña Omega? ¿Estás buscando algo? Meterse de esa forma con el cadáver de alguien es malo.]
[Sí, está mal. Y el culpable hizo precisamente eso...]
[¿Eh?]
Limpiándose las manos ensangrentadas en la sábana, Omega se levantó. Tomando nota de los demás, mirando expectante en busca de una explicación, dejó escapar un largo suspiro.
[Muy probablemente, las cosas que el pastor Coatl llevaba encima... llaves, o algo así, sospecho, todas han sido robadas. Esa bien podría haber sido la meta del culpable.]
[¿Llaves?] preguntó Maqueena, confusa. [¿Cómo lo sabes?]
[Se desvivió por habilitar un sótano secreto. Es obvio que estaba siendo cauteloso... Además, es difícil de ver, pero hay marcas de roce en su cuello, probable evidencia de que usualmente llevaba algo alrededor de este. ¿Qué podría ser algo que una persona precavida como él llevar ía siempre encima y ha desaparecido de su cadáver que muestra signos de tortura...?]
[Ya veo. Debe haber sido la llave de la caja fuerte que guardaba todos los bienes del pastor.] Trellock chasqueó los dedos, llegando a la misma conclusión que Omega. Los demás, aunque un poco tarde, acabaron por darse cuenta.
[Entonces, Omega] inquirió Noelle, [¿estás diciendo que lo más probable es que el culpable que asesinó al pastor Coatl lleve encima la llave que tenía el pastor?]
[Es solo una especulación] dijo Omega, encogiéndose de hombros.
[Pero sin duda es una conclusión más constructiva que lanzar sospechas imprudentemente sobre los demás. Si vas a acusar a alguien, necesitas una razón. De eso va la caza de Brujas.]
[¿Por qué usas Brujas en todos tus ejemplos?] preguntó Palmyra, bastante harta.
Aun así, sabía que Omega no estaba del todo equivocada, así que no hizo ningún intento de objeción. Al fin y al cabo, era un método eficaz. Incluso suponiendo que el culpable quisiera hacerles daño, seguían contando con el monstruo que físicamente representaba Admonsah.
[¿...?]
Tras su explicación, Omega sintió una repentina pesadez en la cabeza. Al principio, lo atribuyó a la fatiga acumulada por su largo viaje en la nieve. Sin embargo, rápidamente se dio cuenta de que no era el caso. Era algo causado intencionadamente.
[Uh...Ah...] Con un pequeño quejido, Palmyra cayó de rodillas ante Omega. Pero no había nadie allí para atraparla. Todos los demás se habían desplomado en el mismo momento exacto. La causa de su agotamiento provenía de un tenue aroma dulce que les provocaba un cosquilleo en la nariz.
[¡Esto es culpa tuya, Medio Demonio...! ¡No deberías haber dicho nada...!]
Las palabras llenas de pesar llovieron sobre Omega, que también había caído al suelo. Al oír la voz temblorosa, Omega cerró los ojos lentamente, muy despacio. Su cuerpo pesaba tanto que hacer cualquier cosa le parecía increíblemente agotador.
10
Una vez que se aseguró de que todo el mundo estaba fuera de combate, Maqueena apartó los restos de polen de la flor durmiente, más comúnmente conocida como Muskrim, que impregnaban el sótano. Sus medidas de precaución habían funcionado de maravilla. El polen de
Muskrim podía inducir a cualquier humano a un sueño profundo. Nadie debería despertar en un tiempo.
[Mientras tanto... ah, aquí está.]
Pasando por encima del cuerpo caído de Omega, Maqueena buscó en el suelo. Al arrancar una tabla del piso, ligeramente descolorida, se encontró de frente con la caja fuerte que se escondía debajo. Con un leve suspiro, sacó la llave que llevaba escondida en el bolsillo del pecho y abrió la caja fuerte.
En su interior había varias pequeñas bolsas que, al examinarlas, revelaron una colección de cristales mágicos de gran calidad. Había casi una docena de bolsas individuales en la caja fuerte, cada una de las cuales podría valer una fortuna por sí sola.
[¡Será mejor que las tome y me ponga en marcha!]
Maqueena sacó otra hoja de la caja de madera, agrupó todas las bolsas pequeñas y se marchó.
Salió del sótano, tomó sus pertenencias y se asomó al exterior de la iglesia. Después de evaluar la fuerza de la ventisca, se dirigió al exterior. El viento era frío y la nieve le picaba la piel. Pero en comparación con su punto máximo, la ventisca se había debilitado considerablemente.
[Puedo hacerlo... ¡Si me quedo aquí, seguro que me matarán...!]
Sabía que descender la montaña en la oscuridad pondría en peligro su vida, pero quedarse en la capilla significaba una muerte segura. Optando por el camino con más probabilidades de sobrevivir, por muy escasas que fueran, Maqueena partió de la iglesia. Utilizando la penetrante luz blanca de los cristales mágicos de lagmita de la capilla, comenzó a caminar a través de la nieve y la oscuridad. Afortunadamente, estaba acostumbrada a caminar en tales condiciones, lo que no estaba nada relacionado con su condición de residente del Reino Sagrado de Gusteko.
Era una habilidad necesaria para su trabajo.
[Haa...Haa...]
El Muskrim que noqueó a todos en la iglesia era solo otro suministro para el trabajo. Había cruzado una senda peligrosa para tal labor, y continuó arriesgando su vida hasta el día de hoy. ¡Qué increíblemente fatídico fue ser salvada gracias a las habilidades que había adquirido con esa ocupación!
[Todo es culpa de Coatl por ser tan tonto...]
[Oh, qué terriblemente interesante. Me encantaría escuchar el resto de esa historia.]
El comentario sarcástico acompañado de un aliento blanco fue eclipsado por una voz inesperada, pero suave. La respiración de Maqueena se atoró en su garganta por la sorpresa mientras se daba la vuelta para confrontar la voz, solo para que se le revolviera las entrañas por el impacto.
[¡Ah, ugh!]
Maqueena rodó por la nieve, siseando de dolor por la patada en el estómago. Tanto el dolor como la sorpresa aceleraron su respiración, y el persistente zumbido en los oídos no hizo más que aumentar su confusión.
“¿Qué-qué-qué-qué está pasando?”
[Es muy sencillo. Ningún veneno o droga mediocre puede afectar a un caballero templario... o a un predicador ambulante. Estamos bendecidos.]3
[Y-Y tú, P-Pechos Grandes... Tú eres la que... ¡El Viejo Coatl...!]
[Creí haberte dicho que dejaras de llamarme así...]
La figura miró a Maqueena como si fuera una niña malcriada. Era una mujer vestida con ropajes eclesiásticos negros; Noelle.
3 NdT: Es importante recalcar que las Bendiciones son distintas a las Protecciones Divinas, ya que algunos suelen traducir estas últimas como “Bendiciones”, pero su naturaleza es completamente diferente.
Llevaba las manos cubiertas de un acero gris oscuro con el que fácilmente podría romperle la cabeza a alguien. Como le ocurrió al cadáver del sótano.
[Quédate tranquila, Maqueena. No te atormentaré por mucho tiempo.]
[¡E-Espera! ¡Espera, espera! ¿Q-Qué hay del dinero? ¿Es eso lo que quieres? ¡Toma! Llévatelo todo. ¡Estos cristales mágicos te resolverán la vida! Entonces...]
[Desafortunadamente, el dinero no es lo que busco. Lo que busco son las vidas del Pastor Coatl... y la tuya, Maqueena.]
[¡¿Por qué?!]
[...Leanotte.]
Maqueena, con la voz entrecortada mientras suplicaba por su vida, se detuvo de repente. Ante ella estaba Noelle, con una mirada fría como el hielo y fija en la suya.
Leanotte.
Ese era el nombre de un pueblo que una vez existió en Gusteko, pero que ahora ya no estaba.
[Es el pueblo que destruyeron los Bandidos de Hielo, al que una vez perteneció el Pastor Coatl. En sus intentos por desenterrar su tesoro escondido, provocaron la avalancha.]
[Tú eres de Leanotte...]
[Soy una superviviente, sí. Después de que mi familia y mis vecinos murieran, atravesé las puertas de la Iglesia Gustekana. Y he esperado mucho tiempo este día.]
Noelle apretó un puño ante ella, golpeando la palma con un estruendo. Jadeando, Maqueena buscó algún tipo de salvación mientras la visión del cadáver del pastor Coatl destellaba en su mente; era la visión de un cadáver que había sido torturado hasta el momento de su muerte.
[Y-Yo-Yo...]
[Por favor, discúlpate con mi familia, Maqueena. Con la Bendición de Plata.]
Intentó gritar, pero descubrió que su garganta se había cerrado por el miedo. Noelle levantó el puño sin palabras y... un destello de luz salió volando de la nada.
[…]
La luz golpeó el puño levantado de Noelle y rebotó. Noelle volteó sorprendida mientras Maqueena miraba en la misma dirección, estupefacta al encontrarse con una pequeña figura sombría que se cernía en la ventisca.
[...Perdona que te moleste, pero ¿podrías abstenerte de hacer un segundo cadáver, Noelle?]
Con eso, la Bruja señaló con el dedo a la predicadora, estancando la oportunidad de venganza de Noelle.

11
Maqueena yacía desplomada sobre la nieve, mientras Noelle estaba ante ella, a punto de cometer una ejecución. Mirándolas directamente, Omega se encogió de hombros y suspiró.
[Las flores durmientes sí que me ponen nostálgica. Pensé en fingir que me dormía para ahuyentar al verdadero villano, pero...]
[...¿Pero qué?]
[Pero por descuido olvidé taparme la boca y la nariz y me desmayé un rato. Por suerte, la sensación de peligro me despertó en el momento justo.]
Si hubiera dormido solo un minuto más, Maqueena habría sido la siguiente víctima. No sentía ningún apego especial por ella, pero tampoco la quería muerta.
Eso sería una tragedia no solo para Maqueena, sino también para su asesina.
[Noelle, sé por qué mataste al pastor Coatl, y por qué quieres matar también a Maqueena. Tú también fuiste una de las víctimas, ¿verdad? Del Pastor Coatl, Santo de la Avalancha y afiliado de los Bandidos de Hielo. Fuiste víctima de sus fechorías, así como de las buenas acciones que hizo como arrepentimiento.]
[¿Cómo puedes saber que...?]
[No es tan complicado, te oí hablar hace un momento. Pero matar a Maqueena no saciará tu sed de venganza. Ella no es el objetivo.]
[¡¿Qué?!]
Los gentiles ojos de Noelle se agudizaron mientras le gritaba a Omega, quien la interrumpió. Pero la Bruja en la tormenta de nieve no vaciló en lo más mínimo. Omega miró más allá de Noelle hacia Maqueena, que estaba enterrada en la nieve.
[Debió haber estado visitado esa iglesia por un buen tiempo, ¿verdad? Su descubrimiento de ese sótano oculto fue demasiada coincidencia, e incluso sabía dónde encontrar la sábana con la que cubrir el cuerpo. Fue entonces cuando tomó la llave del cuello del pastor, llevándola a esta situación.]
[Fue solo un impulso... ¡Y ahora estoy en este embrollo por tu culpa!]
[Tienes razón. Todo porque dije al azar que quien tenía la llave era probablemente el asesino. Así que sentiste que tenías que hacer una huida desesperada. Si te hubieran encontrado con la llave, te habrían tratado como el asesino. Por lo que sabes, podrían haberte matado a golpes allí mismo.]
Omega se disculpó con ella, admitiendo su papel en la preparación del escenario. Al principio, era un pretexto para ahuyentar al ladrón de la llave. Además…
[Noelle, finalizaste tu venganza matando al Pastor Coatl, ¿o no? El pastor no confesó nada cuando lo torturaste, y la gente que no habla no lo hará sin importar lo que se les haga.]
[Bueno... entonces ¿Cómo explicas que Maqueena entrara y saliera de la iglesia? ¡¿Eh?! Ella era conocida del pastor, y también sabía del dinero de los Bandidos de Hielo en la caja fuerte...]
[Es simple. Es una estafadora. En cuanto la escuchas cantar, es bastante obvio que ser bardo es solo una fachada. Debe haberse dado cuenta de la conexión entre los Bandidos de Hielo y el Santo de la Avalancha, entonces decidió extorsionar al Pastor Coatl. Probablemente lo ha hecho innumerables veces.]
[…]
Completamente sin palabras, Noelle se quedó mirando a la caída Maqueena. Ante la mirada de Noelle y las conjeturas de Omega, Maqueena asintió frenéticamente con la cabeza, apelando a que no tenía relación con la venganza de Noelle.
[El pastor se arrepintió de haber provocado la avalancha y el desastre que le siguió. Sus intentos de devolver al pueblo de Podoso su antigua gloria fueron una especie de expiación. Después de eso, vivió una vida sencilla en penitencia. ¿No es suficiente?]
[…]
[Yo...]
[Por supuesto, también existe la posibilidad de que Maqueena, siendo una criatura astuta, se aproveche de mis deducciones y espere que se me escape algo. Por lo tanto, no estoy de forma absoluta que no puedes romperle la cabeza.]
[¡¿Eh?!] gritó Maqueena.
Maqueena se quedó pasmada de asombro al sentir que su brillante futuro empezaba a esfumarse. Pero ni Omega ni Noelle le prestaron atención. Lo único que les importaba era la otra. Omega levantó un dedo, que brillaba con la misma luz que se había reflejado en el dorso de las manos de Noelle.
[Una amiga me dijo que tuviera cuidado de no causar demasiadas muertes por el bien de las niñas pequeñas con las que viajo, así que lo he convertido en mi política. Además, me salvaste la vida, así que tengo una deuda de gratitud contigo. Por eso estoy dispuesta a pasar por alto el hecho de que asesinaras al pastor Coatl.]
[…]
[Pero no ignoraré una segunda muerte. Si destrozas la cabeza de Maqueena para concretar tu inútil venganza, la tercera muerte será la tuya. Elige con cuidado.]
Los predicadores ambulantes tenían un poder a la altura de los caballeros templarios, conocidos como los verdugos de la Iglesia Gustekana. Para tener la responsabilidad de viajar a varios lugares para difundir las enseñanzas, tenías que estar preparado para castigar cualquier cosa que contradijera esas enseñanzas.
Noelle poseía claramente habilidades que desmentían su apariencia. Sin embargo, ni siquiera ella se atrevía a actuar con demasiado descaro delante de la Bruja Omega.
[Muy bien. ¿Cuál es tu decisión? Lo que ocurra será de gran interés para mí] dijo la Bruja, restándole importancia a la crueldad de la nieve.
12
En el sótano de la iglesia, donde la presencia de gente había disminuido, el hombre comenzó a mover lentamente su cuerpo.
[…]
Tres personas habían desaparecido de la sala: la bardo, la clériga y la extraña jovencita. Dejando a un lado a las dos primeras, era la joven la que más le preocupaba.
[Tenía un aura extraña y peligrosa.]
Aún le pesaban los pies y las manos, pero los efectos del polen de la flor durmiente iban desapareciendo poco a poco. Nunca se había dormido del todo, solo fingía hacerlo para poder observar el desarrollo de los acontecimientos. Le interesaba mucho saber exactamente quién estaba utilizando su nombre.
[Aun así, nunca esperé verme implicado en dos asesinatos con los que no tenía nada que ver. Casi me culparon de ambos... Las masas deben vivir con sus propios prejuicios egoístas...]
Era superficial aplicar el propio razonamiento a aquello que no se comprende. En ese sentido, la perspectiva de la joven era bastante loable.
…Eso era vivir según su propia filosofía.
Ni siquiera él elegía dañar a la gente al azar. Solo destruía los rostros de aquellos a quienes anhelaba. Despojándolos de su rostro, quitándoles la máscara de su persona, podía convertirse en quien quisiera ser.
El dueño de la personalidad que empleaba actualmente había sido un personaje increíblemente desconfiado, por lo que no podía arrancarle la cara. Se había cruzado con este sociable vendedor ambulante en el camino. Si tan solo también hubiera conseguido arrancarle la cara, todo habría sido absolutamente perfecto.
[Esta cara actual es imperfecta. Debería empezar a buscar la siguiente...]
Por desgracia, no quedaban rostros respetables en el sótano de la iglesia.
Sin ninguno que despertara su interés, la dama increíblemente pura era la siguiente mejor opción. Le arrancaría la cara y luego perseguiría a la joven que había salido. Su rostro parecía ocultar un conocimiento infinito. Se preguntó qué tipo de transformación le depararía tal rostro.
[Así que me quedaré con tu cara por ahora, jovencita.]
Se puso un guante en la mano y las hojas de afeitar adheridas a las yemas de los dedos brillaron a la luz. Con este guante, despellejar caras era tan fácil que resultaba divertido.
Preparándose para desollarle la cara, el hombre se inclinó hacia la joven caída. La chica más fuerte tenía sus brazos envueltos protectoramente alrededor de su objetivo. Él se burló de su relación afectuosa. Se preguntó qué cara pondría ella cuando despertara y encontrara muerta en sus brazos a quien intentaba proteger. Sin embargo…
[¡¿Qué?!]
Apoyó una palma en la cara de la chica, dispuesto a quitársela, cuando un fuerte impacto golpeó su brazo derecho, destrozándole los dedos, la muñeca y el hombro, destruyendo toda la extremidad. La sorpresa precedió al dolor, y los ojos del hombre se abrieron de golpe al darse cuenta de lo ocurrido. Lentamente, la aparente joven se levantó, soltando un terrible rugido que recordaba al de una bestia feroz.
13
[Al sentir el peligro de su portador, le otorga un tremendo poder físico a cambio de su capacidad de razonar... Sí, esta es una demostración de la verdadera naturaleza del “Brazalete de la Bestia”. Desde luego, es un placer contemplarlo.] Omega sonrió mientras ofrecía su comentario.
[...¿Eso es todo lo que vas a decir?] preguntó Palmyra.
[Querida Palmyra, ¿de verdad estás haciendo pucheros porque todo se resolvió mientras dormías?]
El sol de la mañana brillaba en la capilla mientras Palmyra enfurecía.
[Idiota] le gruñó a Omega.
La noche de la ventisca había pasado y había vuelto a amanecer. Los que habían pasado la noche en la iglesia podían considerarse afortunados por haber sobrevivido a aquella locura. Sin embargo…
[Cuando desperté, la mitad de la iglesia había sido destruida, dos personas que deberían haber estado allí habían desaparecido... y al final, una estafadora se entregó. No tengo ni idea de qué hacer con todo esto.] Mirando los daños causados en la iglesia, Podoso suspiró, dejando una nube de niebla en el aire.
Efectivamente, como había dicho, dos personas, Noelle y Trellock, habían desaparecido de la iglesia. Pero por más que lo intentara, no podía encontrar ninguna razón para asegurar la supervivencia del joven.
[Así que ese muchacho delgado era el asesino en serie, la predicadora le dio una paliza y lo incautó... ¿estoy entendiendo bien?] preguntó Podoso inquisitivamente.
[Sí] confirmó Omega. [Y para presentarlo ante la justicia, se lo llevó violentamente montaña abajo, dejándonos una encantadora fechoría menor como regalo de despedida. ¿Qué piensas hacer con Admonsah?]
[...Hay muchas cosas a tener en cuenta con él. Por suerte, si realmente hay un asesino en serie y le dieron una paliza, entonces su crimen bien podría ser confundido como parte de esos homicidios.]
Haciendo los preparativos para una conclusión feliz, Podoso se rascó la cabeza mientras Omega enarcaba una ceja. “Estaba segura de que Podoso tomaría una decisión más obstinada. Había preparado muchas excusas de antemano para persuadirlo de ser el caso contrario”.
[Entonces, ¿dejarás ir a Admonsah?] preguntó.
[Sería irresponsable echarlo así, ¿o no? No tiene adónde ir, así que lo traeré a mi ciudad. Siempre he querido tener un ayudante en el trabajo.]
Al oír la empática respuesta de Podoso, quedó claro que era un hombre honesto, tanto con la gente como con el trabajo. “Es un buen tipo”.
[Me alegro de que dejemos las cosas a tu cuidado, Podoso] dijo Omega. [Ahora, si al menos fueras algo considerado con las mujeres, quizá hasta pudieras casarte.]
[¡No seas tan infantil!] le espetó. [¡Vete de aquí! Y que tengas buen viaje.]
Despidiéndose, Omega y las demás se separaron del grupo restante, que iban camino a la ciudad. Aunque sabía que lo perdonarían, a Colette le seguía costando dejar Admonsah. Habían hecho un buen dúo en el poco tiempo que llevaban juntos.
[Adiós, Admonsah. Estoy segura... de que nos volveremos a ver. Cuando lo hagamos, tendrás que volver a enseñarme tu lanzamiento de cuchillos] dijo Colette despidiéndose en la montaña.
Admonsah agitó su enorme mano.
[S-Sí. Colette... Cuidado... Estaré... bien.]
[¡Bien!]
Allí dejaron a Podoso y Admonsah, así como a Maqueena, que estaba atada con una cuerda.
[Solo para que lo sepas, lo que pasó anoche...]
[¡No se los diré!] Maqueena interrumpió la advertencia de Omega en un intento de asegurar su futuro, con el rostro pálido y sin vida. [¡No diré ni una palabra! Viviré una vida sencilla, ¡solo cantando y practicando con mi lyulyre todos los días!]
Maqueena tenía predisposición para una lengua bastante suelta, pero con su vida en juego, no tuvo más remedio que luchar contra este impulso. Incluso Omega rezaba por una cura. De lo contrario, sería una verdadera molestia.
Separándose de los otros tres, Omega y las demás reanudaron su viaje. Mientras caminaban por el sendero nevado en dirección opuesta a Podoso y los demás, Palmyra entrecerró los ojos y se dirigió hacia Omega, preguntándole:
[¿Y qué pasó al final?]
Mientras Colette también esperaba una respuesta, Omega dejó escapar un suspiro.
[Los acontecimientos que tuvieron lugar fueron básicamente como viste. Un santo lamentable fue asesinado por una víctima nacida de sus pecados pasados. Ya sea cosa del destino o no, una estafadora que conectó los puntos resultó estar presente para presenciar la venganza... Supongo que la presencia de Trellock fue lo único completamente fuera de lugar. También tuvo mala suerte.]
Lo más probable es que Trellock hubiera sido derrotado por Colette, que se transformó en una bestia con su brazalete cuando él se atrevió a acercarse a ella. Nunca encontraron su cuerpo, pero las manchas de sangre en el sótano y en la iglesia sugerían que era poco probable que sobreviviera huyendo montaña abajo.
Pero si por casualidad lo hacía, no había duda de que se abstendría de meterse con el grupo de Omega por segunda vez.
[Es una pena que nunca pudiéramos despedirnos de Noelle] se lamentó Colette. [Gracias a ella todas estamos bien.] Colette creía plenamente la versión de Omega, y lamentaba no haber podido expresar su gratitud a quien la había salvado.
El Brazalete de la Bestia, el Metia utilizado en el incidente, fue la razón por la que le arrebataron a sus padres, así que a Colette no le gustaba mucho utilizarlo. Así que, si se creía una excusa tan poco entusiasta, lo mejor era dejarlo así. Eso era lo que había dicho Omega, no, Palmyra, el miembro más sensato del grupo. Omega tampoco tuvo nada que objetar.
[Resumiendo: gracias al asesino en serie, un hombre obligado a cometer un crimen que nunca tuvo intención de cometer fue bendecido con una segunda oportunidad en la vida. Una curiosa pero razonable coincidencia] concluyó Omega.
[Pero añadir el elemento “Bruja” como ingrediente secreto aún no lo convierte del todo en un guiso, ¿cierto...?]
La cara de Palmyra dejó claro que estaba harta. Era una cara que ponía a menudo, pero también era una especie de símbolo de su naturaleza pesimista, así que no era algo que fuera a cambiar nunca. “No puedes controlar la naturaleza con la que naces. Como Bruja, eso era igual de cierto”.
[Ah.]
Junto a la profundamente conmovida Omega, los ojos de Colette crecieron sorprendidos al notar algo. Siguiendo su mirada, encontraron la figura de una persona de pie a lo largo del camino nevado. Al darse cuenta de quién era la figura, Omega levantó las cejas.
[¡Noelle! Me alegro mucho de volver a verte. Quería darte las gracias.]
Pronunciando el nombre de la figura, Colette salió corriendo hacia ella. Por un momento, Palmyra, que solo conocía la mitad de la historia, se quedó congelada. Pero Omega sacudió la cabeza. “Si Noelle hubiera estado tramando algo, no habría motivo para mostrarse así”.
Abrazó a Colette contra su gran pecho, sonrió y le acarició la cabeza.
[¿Lo dices porque las he salvado a todas?]
[Sí, claro. Te pusiste en peligro por nosotras. Gracias, Noelle.]
Noelle confirmó la situación con su pregunta, recibiendo el agradecimiento de Colette mientras miraba a Omega y Palmyra que asentían. Palmyra se quedó boquiabierta ante la torpeza de las dos que estaban abrazadas.
[¿Qué ocurre?] preguntó. [He oído que tenías una buena razón para salir corriendo montaña abajo.]
[Sí, la tenía... Pero esa razón desapareció. Y mi camino se ha oscurecido de repente; ahora no sé qué hacer.]
[¿Tu razón desapareció? ¿Perdiste tu trabajo?]
[...Sí, perdí mi trabajo... y mi propósito en la vida] murmuró Noelle solemnemente.
Su motivo para convertirse en predicadora ambulante y adquirir habilidades de lo más inigualables era la venganza. Pero el pastor Coatl no quiso divulgar los nombres de sus compañeros, lo que hizo que su venganza casi se colapsara por completo.
Todo lo que quedó fue la cáscara vacía de una mujer llamada Noelle Tuérico.
[¡Ya sé!] exclamó Colette, juntando las manos delante del pecho. [Entonces, ¿por qué no vienes con nosotras? Pareces bastante experimentada, y probablemente nos serías de gran ayuda.]
[...¿Yo?]
[¡Eh, Colette! No puedes...] Palmyra empezó a objetar.
[Está bien, Palmyra. Si Noelle está con nosotras, entonces la pequeña Omega no saldrá herida aunque nos descuidemos.]
Noelle y Palmyra abrieron los ojos mientras reflexionaban sobre la propuesta de Colette. Por alguna razón, Omega fue utilizada como un factor de persuasión, aunque ella no podía dejar de preguntarse por qué.
[¿Y bien, pequeña Omega? ¿Qué te parece?] preguntó Colette.
[...Hagan lo que quieran. No tienen por qué decidirse de inmediato. Es una larga y fría caminata para bajar la montaña. Tienen tiempo.]
Omega se encogió de hombros ante la inocente invitación de Colette. El gesto era torpe y similar al de un títere, afectado por el aire gélido y sus propios pies congelados. Colette soltó una carcajada y Palmyra una pequeña risa. Al verlas, Noelle también esbozó una sutil sonrisa. Omega contempló el cielo extraordinariamente azul y exhaló un suspiro brumoso. “Parece que más compañeras se nos unirán a nuestro viaje”.
FIN

EVIL EYE TRANSLATIONS


[¡Ehem! ...Soy Ezzo Cadner, el 'Gris', a quien se le ha encomendado el papel de anunciar el próximo volumen.]
[Vaya, ¿es así? ¿Y qué significa exactamente eso de 'Gris'?]
[Mmm, te lo explicaré. En el Reino de Lugunica, a los usuarios de magia excelentes se les otorga un 'Color' como título correspondiente al atributo en el que destacan.]
[¿De verdad ? Entonces , ¿el atributo del Maestro Ezzo es el 'Gris '? Parece que me faltó estudiar sobre el atributo 'Gris'...]
[¡Grrr...!]
[¡¿Maestro Ezzo?! ¿He dicho algo descortés?]
[No, no tienes por qué disculparte ... así es. El 'Gris' no es un atributo ni un título. Lo mío es solo un nombre que me puse yo mismo a modo de advertencia . ¡Pero algún día, sin falta, obtendré el título de 'Color'! ¡Y le demostraré a ese tipo vestido de payaso!]
[Bueno , creo que una figura que arde hacia su objetivo es algo maravilloso. Yo, como predicadora errante y vengadora, también ardo en determinación... ¡Soy Noelle Tuérico!]
[¡No te presentes así de repente!]
[No, aunque mi situación es incierta , puesto que voy a acompañar al Maestro Ezzo y a Omega -sama en su viaje de ahora en adelante , no debo causar molestias a nadie.[
[Una mentalidad admirable. Yo también debería aprender de ella... ¡Bien, procedamos con los anuncios del próximo volumen!]
[¡Sí, por supuesto ! Primero que nada , el volumen 38 de la historia principal está programado para salir a la venta en junio.]
[En esta colección de historias cortas y en el volumen 37 que sale simultáneamente, la batalla en el Imperio se está intensificando bastante. ¡Parece que ese hombre también está haciendo de las suyas con el poder de la magia...!]
[Me interesa mucho la continuación de esa historia. Puesto que Omega- sama la está siguiendo, yo tampoco debo quitarle el ojo de encima.]
[Y, afortunadamente, ha comenzado la serialización del manga en 'Alive+ '. El subtítulo es 'La Balada de la Ciudad de Agua y el Héroe '... Es bastante emotivo, me gusta.]
[La Ciudad de Agua... Pristella , ¿verdad ? He oído que es un lugar de bellos paisajes , pero que en esa tierra han ocurrido disturbios como nunca antes se habían visto... ¿es así?]
[Disturbios , disturbios ... En esta colección de historias cortas, , tanto la señorita Noelle como yo pasamos por momentos muy duros , pero conseguimos un lugar donde apoyarnos mutuamente . ¡Si fuera posible, me gustaría que ese tipo de cosas se limitara a esta vez!]
[Es cierto . Tanto yo como Omega -sama , al igual que Felt -sama , deseamos una felicidad pacífica en nuestros respectivos futuros.]
[Eso está bien . ¡Entonces , recemos para tener un tiempo en el que podamos reflexionar lentamente sobre lo que debemos hacer!]
[...Por cierto, Omega-sama y Felt-sama se han quedado muy calladas, ¿ verdad?]
[¡¡Estaba intentando no pensar en eso!!]
Créditos:
Traducción Japonés-Inglés:
[Eminent Translations]
https://www.eminenttranslations.com/
https://www.eminenttranslations.com/reader/rezero-side-
content/comic-alive-collection-10/the-witchs-after-tea-
party-one-wild-night
Traducción Inglés-Español:
[Evil Eye Translations]
https://www.facebook.com/profile.php?id=100093851355454
1.0.0.1.1
Diferencias de “Disturbio en Flanders” de la versión Tanpenshuu con respecto a la publicada en Comic Alive.
Créditos de la recopilación: @ShadowKoto
Traducción: Gergod Serenno
NdT: Originalmente esta historia fue publicada en cinco partes en la revista Comic Alive con 34 secciones en total. La versión Tanpenshuu de este relato dividió la historia en dos partes, la primera contiene las dos primeras publicaciones bajo el nombre de “Parte Introductoria” y la segunda mitad contiene las tres partes restantes con el título “Parte del Incidente”.
Parte Introductoria:
Sección 1:
-Manfred ya no menciona a su jefe.
-Incluso después de la Guerra Semihumana y la consiguiente exclusión al que se enfrentaron los semihumanos tras ella, Doltero siguió siendo en el centro del poder de la Moneda de Plata Negra como organización.
Sección 3:
-Safis admite que los Tres Grandes de Flanders están en el punto de mira una sección antes de que Rachins lo revelara en el relato original.
Sección 4:
-Gaston, Camberley, Flam y Grassis se niegan a jugar al Shatranj con Felt. Mientras que Rachins accede, y la narración hace un punto para cuestionar cómo aprendió a jugarlo como un “residente de los barrios bajos”.
Sección 6:
-Felt crea un malentendido entre ella, Reinhard y Camberley cuando dice que el Distrito Rojo le producía nostalgia, procediendo a aclarar que era porque las prostitutas de la Capital Real la trataban amablemente cuando era joven. Reinhard siente que su malentendido ha sido grosero, entonces Camberley sube el tono al expresar su decepción por saber Felt que no haya trabajado realmente en el Distrito Rojo. Reinhard se exaspera y reprende a Camberley por el comentario, pero Felt estalla en carcajadas.
-El resto de esta sección presenta el debut de Ezzo. Se fusiona con la sección final de la Parte 1 y con la mayor parte de la sección inicial de la Parte 2 de Comic Alive. Al final, el resultado de la magia de calor y luz que intentó lanzar desde la punta de sus dedos (¿Jiwald?) para asustar a Camberley fue el mismo, con Reinhard absorbiendo el maná y Ezzo dándose cuenta de que tiene una Capacidad Innata de Neutralizar el Exceso de Maná. Reinhard le agarra del brazo y la situación sigue como siempre en el Distrito Rojo.
Sección 7:
-Aquí se coloca la autopresentación de Ezzo y el resto de las partes principales que quedan sin adaptar de esta sección, incluida la historia de Camberley extorsionándolo y la intervención de Toto en su conflicto.
Sección 8:
-Ezzo habla con los tres miembros de la facción de Felt mientras Toto se prepara para recibirlos. Está al corriente de la condición de candidata de Felt y de su pasado como habitante de los barrios bajos. También revela su objetivo de arrebatar los cuatro títulos de color a Roswaal y Felix, a quienes percibe como indiferentes al desarrollo de la magia. Para lograrlo, ha estado preparando varias cosas, entre ellas una teoría mágica inédita.
-Toto considera la posibilidad de solicitar la ayuda de Reinhard para hacer frente a los problemas de Flanders. No obstante, Felt se da cuenta de que crearía un problema si se extendieran los rumores de su implicación. En lugar de Toto, Ezzo dice que Flanders resolverá sus problemas.
Sección 9:
-Ezzo es quien devuelve la insignia a Felt en lugar de Mimosa, que esperaba fuera con Camberley.
-Felt se niega a seguir pagando a Camberley hasta que este resuelva sus problemas en el Distrito Rojo y en el Distrito del Juego, se da a entender que también tiene problemas en este último.
Sección 10:
-El Gran Casino pasa de ser un edificio de una planta a uno de tres. En el primer piso hay un bar y en los otros dos hay espacios para juegos de azar.
-Después de que el hombre que opera la Oka (Manfred) le pregunta a Felt si cree que puede ganar el juego la próxima vez, parece que ella dice que los que creen que pueden ganar simplemente volverán a perder. Manfred alaba su juicio.
-Reinhard admite que calculó mal en qué número caería la bola y que también había llegado a la conclusión de que la decisión de Felt de elegir el 50 sería correcta.
Sección 12:
-Se aclara que Camberley se quedó en Flanders mientras Felt y Reinhard regresaron a Hakuchuri.
(Parte del Incidente)
Sección 1:
-El que informa a la facción de Felt de la captura de Camberley es ahora Rachins.
-Felt formula un plan de acción para resolver la situación con todos los demás.
Sección 3:
-Felt ya no pregunta a Reinhard si tiene una Protección Divina que pueda ayudarles a localizar a Ezzo.
Sección 4:
-La conversación con Helaine no toca el tema de las deudas de Camberley y ya no tiene como resultado que Felt le entregue a Romy.
-Según Felt, Rachins es una de las “mentes” de su facción y fue por sugerencia suya que visitó a Helaine.
-Si mi interpretación es correcta, Helaine proporciona a Felt la ubicación de Ezzo con la esperanza de mantener una “buena relación” con ella en el futuro, o en otras palabras, para obtener más beneficios de ella a largo plazo.
-Para recibir un refugio del Escarabajo Dorado, Ezzo les comparte su teoría mágica como moneda de canje.
Sección 5:
-Como resultado de que Romy no fuera confiscado, esta sección salta directamente a la llegada del grupo de Felt a la mansión abandonada, eliminando la mayor parte del contenido anterior.
Sección 8:
-En lugar de relatar su historia a Felt, se muestra una secuencia en flashback de los acontecimientos que Ezzo describió. Se recapitularán más adelante.
-Muchos enanos tienden a parecer niños incluso en la edad adulta, y Ezzo no es una excepción. Se acerca al final de la veintena.
-Un ambiente desagradable que Ezzo había sentido lo llevó a ver a Mimosa. El cliente de su habitación ya había sido asesinado, y ella jadeaba en un charco de su propia sangre. Ezzo le dice que podría salvarse si aplica magia curativa, detiene la hemorragia y cierra la herida. Esto era mentira; no había forma de restaurar la sangre perdida. Comenta que una excelente magia puede causar milagros y traer bendiciones. Esto era mentira; aunque la magia podía crear milagros y bendiciones, la de Ezzo era muy poco refinada para conseguirlo. Mientras Mimosa seguía disculpándose con Ezzo, todo lo que él podía hacer era intentar usar la magia para aliviar su dolor antes de su inevitable muerte. Por otro lado, su magia se deshizo dispersándose en maná, y el oponente que había provocado esto golpeó a Ezzo.
-Con la figura de la Mimosa muerta en su visión, gritó de agonía y perdió el conocimiento.
-La segunda mitad de esta sección en Comic Alive se traslada a la siguiente.
Sección 9:
-Esta sección retoma la parte de la historia de Ezzo en la que recupera la consciencia e instintivamente saca el cuerpo de Mimosa fuera del burdel en llamas.
-Los diálogos alrededor de la parte de la “sangre impura” fueron omitidos.
Sección 10:
-Se cambió el número de matones que fueron enviados para atacar a Ezzo de más de 200 a alrededor de 100.
Sección 11:
-Ezzo ayudó a endurecer con su magia la máscara de piedra mejorada que Reinhard usaba como “el Caballero Enmascarado Bertol”.
-El informe de Grassis a Flam y la descripción de la Protección Divina del Habla Mental se traslada aquí antes que su versión original.
-En esta versión de los hechos, Gaston, que solo sufre heridas que no ponen en peligro su vida, consigue defenderse con éxito de los asaltantes que tenían como objetivo a Kalifa e Ilya. Las dos están a salvo en la Mansión Astrea.
Sección 12:
-Doltero aparece en la conversación de Felt y Reinhard con Safis sobre el ataque a Kalifa e Ilya.
-Antes de entrar en la mansión de Doltero, Reinhard derrota a 100 de sus subordinados.
-Felt sospecha que Safis puede ser de nuevo el responsable de esto, pero Doltero no está de acuerdo, dado que ya ha seguido el consejo del hombre con ojos de serpiente de cortar lazos con su familia.
-Doltero le pide a Reinhard que le diga a Rom que le enseñe a Felt a usar más la cabeza.
-Sin saber qué hacer, Felt espera que los compañeros que no la acompañaron puedan encontrar una pista.
Sección 13:
-Ezzo lleva otra máscara de piedra. Al igual que la capa de Emilia, aprovecha la obstrucción del reconocimiento.
Flam acompaña a Rachins en esta escena.
-Si mi interpretación es correcta, la “condición” de vender a Felt que Rachins propuso a Helaine ha sido alterada para darle la oportunidad de utilizar el nombre de Reinhard. La otra condición de permitirle enviar una carta a la familia Hoffman no ha cambiado.
-Helaine admite que no se le ha concedido discreción para tomar esta decisión, y que sus acciones actuales están sobrepasando sus límites.
-La sección en la que Rachins decide jugar Shatranj está incluida en esta.
Sección 14:
-El deseo de Toto es ayudar a sus “flores” a encontrar la felicidad que no pudieron alcanzar por sí mismas. Se siente culpable por la muerte de Mimosa, una flor cuyo espíritu quedó manchado a pesar de su papel.
-Sus avances sobre Camberley se detallan un poco más.
Sección 15:
-Esta sección se abre con una exposición sobre Shatranj más que sobre el Distrito del Juego de Flanders. El juego de Shatranj (una antigua forma de ajedrez) se juega en cada una de las Cuatro Grandes Naciones. La condición para ganar el juego es acorralar (dar jaque mate) a un rey y forzarlo a una situación de “Schatzbout” (?) en la que no tenga forma de escapar. Al parecer, “Schatzbout” (nombre provisional de シヤ シシボ一ト, es muy probable que se nos ocurra un nombre mejor) era el nombre de una gran nación que cayó en una gran guerra hace varios cientos de años tras ser atrapada por la táctica, cayendo sin pelear.
-(@ShadowKoto): Lo que sigue es mi intento de explicar que los cambios hechos a la apuesta que Rachins y Helaine hicieron. En general, todo es similar a la versión original. Manfred llega durante el juego como antes. Helaine pierde la sonrisa al darse cuenta de que Rachins la llama por el mismo apodo con el que los Tres Grandes de Flanders se refieren a ella. Entonces proclama que la partida terminará en 13 movimientos sin un atisbo de debilidad o impaciencia, completamente diferente a su expresión de hace un momento. Mientras Helaine se queda sin palabras al darse cuenta de que Rachins y Manfred están cooperando, Ezzo se quita la máscara, declarando que ella había sido la primera en iniciar la batalla fuera del tablero. Su siguiente error fue asumir que la huida de Ezzo era condición de Rachins para ella, lo que le llevó a chasquear la lengua seis veces. Con Manfred presente como testigo de este juego para obligarla a acatar la condición de la apuesta, así como la comprensión por parte de Rachins de su verdadera identidad, Helaine se ha visto totalmente arrinconada. Con una palabra, se afirma la victoria de Rachins. “Schatzbout”. Rachins actuó en la apuesta como apoderado de Ezzo, cuya condición era adquirir la información que le permitirá vengar a Mimosa.
Sección 16:
-Se corta la sección en la que Rachins regresa a la mansión abandonada para encontrarse con Felt..
Se trata de una nueva y breve sección que describe brevemente el “encuentro” de Camberley y Toto. Camberley demuestra que su reputación de “Donjuán del Distrito Rojo” no es mentira.
Sección 17:
-Esta es la sección en la que Ezzo derrota al hombre sin nombre que poseía la Capacidad Innata de Neutralizar el Exceso de Maná, más o menos igual que en Comic Alive, al igual que la siguiente escena con Mozolite.
Sección 19:
-Doltero y Toto están allí para presenciar cómo Manfred castiga a Mozolite.
-Los tres parecen estar de acuerdo a la hora de apoyar a Felt en la Selección Real.
Sección 20:
-Parece que Camberley y Toto están ocupados haciendo ruido durante la visita de esta última a la Mansión Astrea... Felt se siente avergonzada y frustrada porque tienen visitas.
-La conversación de Felt y Anastasia cambia, pero ambas llegan a la misma conclusión de decidir ser amigas.
-Después de que Anastasia se vaya, Reinhard y Felt tienen una última conversación sobre el incidente de Flanders, el valor de Rachins y Flam, y la incorporación de Ezzo y Romy a su facción.
Sección 21:
-Como Romy no fue confiscado por Helaine, se cortó la narración final que mencionaba su regreso al final de la escena entre Ezzo y Rom.
Sección 22:
-La ubicación de Helaine es incierta, pero se especula que se encuentra en la Capital Real.
En lugar de usar la Novia Sangrienta y la Comerciante del Oeste para Priscilla y Anastasia respectivamente, Russell se refiere a ellas como “la Princesa del Sol” y la “Gran Empresaria” (?).
Diferencias de “Una Noche Salvaje” de la versión Tanpenshuu con respecto a la publicada en Comic Alive.
Créditos de la recopilación: @ShadowKoto
Traducción: Gergod Serenno
-Las dos primeras secciones de Comic Alive fueron acortadas y fusionadas en una sola.
-La nueva segunda sección muestra la “presentación oficial” de Noelle al “Equipo Omega” y agrega algunas líneas que discuten la Bendición de Plata.
-Durante su enfrentamiento con Maqueena, Noelle confirma que NO ha recibido una Bendición de Gusteko, lo que corresponde a que no tiene una en el relato “Omega en el País de las Maravillas”.
-Omega revela su verdadera forma a Noelle y Maqueena, como se muestra en una ilustración.
-El grupo de Omega es llamado “Equipo Omega” (オメガ一行) en el epílogo del volumen.