Confianza Basada en la Arena
Capítulo 4
Confianza Basada en la Arena
1
Caía, sin poder alcanzarlo, dentro de una grieta profunda, muy profunda.
──…
A lo lejos, la luz se hacía cada vez más pequeña hasta desaparecer.
Dejaba de verse. Se extinguía como arena tomada con las manos, que se escurre entre los dedos…
Caía hacia una grieta profunda, profunda, de la que no habría retorno──
—¿Hasta cuándo pretendes seguir durmiendo? Despierta de una vez, Barusu.
—¡Pororohka!
Un dolor punzante en el costado lo sacudió, y Subaru soltó un chillido estrafalario.
Se incorporó de un salto. En el acto, aspiró de lleno la arena que se alzó en el aire, y se puso a toser con fuerza.
—¡Ueh! ¡Pff pff! ¡Kah! ¡Pue~gh! ¿Qué? ¡¿Qué pasó?!
Escupiendo la arena que le llenaba la boca, trató apresuradamente de ponerse de pie, pero sus pies se hundieron en la arena y tuvo que apoyarse con las manos. Las palmas también se hundieron, y su cara acabó estrellándose contra el montón de arena.
—¡Gueh! ¡Gahf! ¡Peh, peh!
—… ¿Acaso no tuviste suficiente arena? A este paso, vas a saciarte comiéndola. Qué vulgar.
—¡No hables como si uno estuviera masticando arena como si fuera un bocadillo…!
Subaru replicó con fastidio ante la despiadada burla, mientras escupía más arena y levantaba el rostro. Esta vez, con más cuidado, se levantó tratando de no hundirse de nuevo.
—¿Dónde estamos...?
—No hay viento, y hace bastante frío... Probablemente estamos bajo tierra.
A su alrededor, todo estaba teñido de oscuridad. Una linterna le fue extendida en silencio: una lámpara de este mundo que contenía una piedra de ragumaíta, brillando con una suave luz blanca.
La tomó sin pensarlo, y al iluminar al dueño de esa voz…
— ¿Eres tú, Ram?
—¿Acaso ves a alguien más? ¿A Rem? No esperaba una respuesta tan tonta.
—…Tú y Rem se parecen mucho, pero, tan pronto empiezas a hablar, todo el parecido desaparece. ¿Estás bien? Lo de la Clarividencia… recuerdo que te sangraba el ojo...
—¡Já! Qué caballeroso te has vuelto. Pero puedes dejar de preocuparte por la adorable Ram por ahora.
Dicho eso, Ram señaló con la barbilla hacia su alrededor. Siguiendo su gesto, Subaru iluminó con la linterna el entorno… y contuvo la respiración.
Lo que la luz reveló fue una cavidad subterránea, completamente hecha de arena. El aire era frío y había un techo alto sobre sus cabezas. Se sentía como un Mar de Arena de arena—como un palacio subterráneo.
—Hace un momento dijiste que esto era el subsuelo, pero…
—Si creemos en las últimas palabras de la señorita Beatrice antes de ser separada, debe de haber sido por una distorsión espacial.
—Entonces… ¿la distorsión del espacio nos lanzó hasta aquí? ¿Separados? ¡Es cierto! ¿Y los demás?
Mientras escuchaba el informe de Ram, finalmente el cerebro de Subaru empezó a entender la situación.
Apuntó la linterna de un lado a otro, buscando alguna silueta además de Ram entre los montículos de arena. Pero no había rastro de nadie más.
—Como dije, fuimos separados. Fue el resultado de que tu magia anulara la ilusión de las dunas. No sé si este lugar es realmente el camino hacia la torre… o si caímos en un rincón eterno entre dimensiones.
—¿Y por qué estás tan tranquila? ¿Y por qué justo tú y yo terminamos juntos…?
—¿Y tú me lo preguntas?
La voz serena de Ram lo hizo contener el aliento con el rostro pálido.
Recordó la escena de antes: Beatrice gritando, y el espacio frente a él rasgándose. En ese instante, Subaru había abrazado a Ram por reflejo.
Y luego, todos fueron tragados por la grieta en el cielo… y cuando volvió en sí…
—Que justo estemos tú y yo aquí juntos…
—No puedo ver ni a la señorita Emilia ni a la señorita Beatrice… Esta vez sí que la hiciste, Barusu.
—¡No es momento para eso! Tenemos que reunirnos con todos… ¡No! ¡Rem!
—…
—Si terminó junto a alguien más, está bien. Pero si se separó…
Emilia y Julius eran, sin duda, la principal fuerza de combate del grupo. No deberían tener problemas. Beatrice y Meili también tenían lo suyo, así que seguramente encontrarán la forma de sobrevivir. Incluso Anastasia—o más bien, Eridna—probablemente tenía alguna carta bajo la manga, como cuando enfrentó a la lujuria en Priestella.
—Pero Rem… que ni siquiera puede moverse por sí misma… es diferente.
—Tenemos que reunirnos con los demás, sí, pero la prioridad es encontrar a Rem. No podemos dejarla sola en un lugar como este. ¡No está bien! ¡No está para nada bien…!
—Barusu…
—Maldición… Es mi culpa. Yo fui el que insistió en traerla. Y por eso, ella… Rem…
—Barusu, cálmate. Si te alteras ahora no-
—¿¡Calmarme!? ¡¿Cómo esperas que me calme?! ¿¡Te parece bien dejar a Rem sola en peligro!?
—¡Por supuesto que no!
Subaru, consumido por la ansiedad y visualizando el peor escenario, fue interrumpido por Ram, quien lo sujetó con fuerza del pecho y lo empujó contra la pared. Sus ojos se encontraron a corta distancia, fijos el uno en el otro.
—…
En el forcejeo, Subaru dejó caer la linterna, que quedó en el suelo iluminando el rostro blanco de Ram desde un costado. En su ojo rosado no solo brillaba la furia—no era ira, exactamente. Era angustia, desesperación… emociones que no lograba ocultar del todo.
Los hombros de Subaru se relajaron y Ram soltó su pecho.
—…Perdón. Lo lamento mucho. De verdad me porté como un grandísimo idiota.
—Nada nuevo. Si te pusieras a reflexionar sobre tu vida, Barusu, nos llevaría todo el día. No desperdicies nuestro tiempo.
—Sí… lo siento.
Tomando ese regaño como una forma de reconciliación, Subaru pidió perdón una vez más.
—Es solo un consuelo, pero siento una débil conexión con Rem. Por lo menos, sigue con vida.
—Una conexión… Cierto, ¿será Sinestesia?
Al oír eso, Subaru recordó una palabra nostálgica. Cuando lel culto de la bruja liderado por Petelgeuse iban tras Emilia y los demás, Rem había logrado sentir que Ram estaba en peligro en la mansión.
—¿Hay alguna forma de usar esa sensación para encontrar a Rem?
—Como dije, la conexión es tenue. Solo puedo sentir que está dormida. Y la longitud de onda de mi Clarividencia no coincide con la señorita Emilia ni con los demás, así que tampoco puedo saber si ellos están a salvo.
—Ya veo. Un chequeo de seguridad con Clarividencia… ¿Entonces no puedes conectar con nadie más?
—Técnicamente, sí hay alguien más con quien puedo conectar. Aunque no tiene sentido hacerlo.
Subaru no entendió bien qué quería decir con que no tenía sentido confirmar la seguridad de algún camarada separado. Pero la respuesta llegó sola.
—Por lo que veo, ¿he de asumir que ya has desperta’o, Natsuki?
Subaru se echó un poco hacia atrás al ver una luz brillar en el rabillo del ojo. Pero el suave movimiento no era amenazante, y pronto reconoció que era la luz de otra linterna.
Finalmente, pudo distinguir la silueta de quien la sostenía.
—… ¿Anastasia… y Patrasche?
Poco a poco aparecieron ambos. Las escamas negras de Patrasche daban la impresión de que emergía de la misma oscuridad al acercarse, y Anastasia cabalgaba en su lomo, vestida de blanco.
Anastasia sonrió a Subaru.
—Perdona que tomara prestado a Patrasche sin permiso, pero estoy demasiado indefensa para explorar sola.
—Está… bien, pero… pensé que solo estábamos Ram y yo…
—No recuerdo haber dicho que éramos solo nosotros dos.
Subaru miró a Ram, pero ella fingió no saber nada y simplemente culpó a las suposiciones de Subaru.
—Señorita Anastasia, gracias por salir a investigar. ¿Encontraste algo relevante cerca de aquí?
—Revisé hasta er fondo, pero no pu’e encontrar a nadie má’. Parece que los únicos que fuimo’ transporta’os a esta zona somo’ nosotros tres… y esta shica, Patrasche.
—…Ya veo.
Mientras Subaru estaba inconsciente, aparentemente las dos se dividieron las tareas. Era fácil imaginar cómo se sentía Ram tras escuchar el informe de Anastasia. No había nada que Subaru pudiera hacer respecto a su preocupación por Rem, pero…
—Al menos es una buena noticia que estés a salvo, Anastasia. Y también mi Patrasche.
—Sí, no to’ son malas noticias. Hay que reconocer también lo bueno. Honestamente, fue de gran ayuda que Patrasche estuviera aquí… y que estuviera dispuesta a escushar.
Patrasche bajó la cabeza cuando Subaru se acercó, contenta de verlo de nuevo. Él le acarició el cuello, aliviado de reunirse con su fiel montura.
—¿Entonces, somos solo nosotros? ¿Cuatro personas?
—‘Toy segura de que, incluyendo a Patrasche-chan, solo somo’ nosotros cuatro. No hay razón para que Emilia y Julius no vinieran si estuvieran por aquí… aunque no puedo decir lo mismo de Meili.
—¿Ya que podría haber aprovechado el alboroto para escapar? … No hace falta que lo digas.
Al pensar en Meili, Subaru recordó que gracias a sus reinicios sabía que ella tenía bajo control al gusano de arena como último recurso. Pero no tenía idea de para qué lo usaría. Podría estar preparándose para atacarlos y escapar en cualquier momento.
—No creo que sea eso.
—¿Eso esperas? ¿O confías plenamente en una chica que ya intentó matarte una vez?
—Llamémoslo un deseo. Como sea, ¿qué concluyes de los alrededores?
Dejando a Meili de lado, Subaru quiso escuchar con más detalle lo que Anastasia había descubierto. Ram había deducido que estaban bajo tierra por su entorno, pero…
—Estoy de acuerdo. Aquí hace mucho más frío que en las arenas por la noche… y el aire está pesado. Es difícil imaginar que estemos fuera de Augria.
—¿Entonces el miasma sigue denso en el aire? No es un buen lugar en absoluto.
—Estamos bajo la arena, ¿no? No quiero imaginarlo, pero es muy posible que este sea un nido de gusanos de arena.
—Uh… Eso sería malo…
La expresión de Subaru se tensó cuando Ram tocó la pared de arena. Ya habían visto gusanos de arena que se movían bajo tierra, así que Subaru no podía simplemente descartarlo. Considerando lo grande que era el gusano que Meili controlaba, no sería raro que un gusano así hiciera una cueva como la que estaban explorando.
En el peor de los casos, podrían encontrarse cara a cara con un gusano de arena.
—Además, puedo sentir una verdadera malicia en este team. ¡No hay ni una sola persona aquí que pueda pelear!
—El mismísimo caballero de la señorita Emilia describiéndose a sí mismo como un no-combatiente sin vergüenza alguna… esto va mal.
—Solo conozco mis límites. Mi confiable látigo no es lo suficientemente fuerte para que piense que soy especial sin Beako.
Incluso a nivel de autodefensa, eran un grupo con serias carencias en habilidades para pelear. Ram tenía sus limitaciones y Subaru, sin Beatrice, ni hablar.
—Es verdad, ¿qué hay de la señorita Beatrice? ¿Sientes alguna conexión con ella por tu contrato?
—Desafortunadamente, aunque nuestros corazones están muy unidos, es más en un sentido emocional profundo.
—Inútil.
—¿¡Quién te pidió opinión?!
Sacando la lengua ante el suspiro de Ram, Subaru se volteó hacia Anastasia. Al ver su expresión tranquila, le susurró al oído:
—¿Y qué tal tú? ¿Puedes pelear?
—Si de verdad llega a hacer falta, claro que podría. No obstante, eso reduciría la vida de Ana, y quiero evitar eso tanto como sea posible. Estaré dependiendo de ustedes.
—No se te van a cumplir esas expectativas, eh. Aunque no sé si eso sea bueno o malo.
Subaru se rió por lo franca que fue Eridna esta vez.
De cualquier forma, habían confirmado la situación en la que estaban. Y también que no podían quedarse sentados esperando.
—No hay nada que ganar quedándonos aquí. Debemos buscar a Rem y a la señorita Emilia. Por suerte, tenemos luz gracias a la señorita Anastasia, así que podemos seguir adelante.
—Justo antes de que er carruaje fuera tragao’ por la grieta, pu’e tomar la moshila de emergencia que Natsuki había prepara’o. Gracias a ti, tenemo’ luces, un cushillo y raciones de emergencia.
Anastasia señaló la bolsa que colgaba de la silla de Patrasche. Era una de las que Subaru había preparado en caso de emergencia antes de partir.
—No hay nada mejor que no tener que usar un kit de emergencia, pero es importante tener opciones cuando las cosas salen mal. Por eso siempre te aseguras de saber dónde están las salidas de emergencia en un lugar que no conoces.
—Dejando de lado las bromas, es verdad que hiciste algo útil, Barusu. Tu recompensa es una de las luces, ahora ilumina el camino.
—Cla~ro, claro… ¿Esto es una recompensa?
Mientras Subaru tomaba la linterna, Ram y Anastasia se subieron a Patrasche.
Sin importar cómo se viera, esto dejaba a Subaru luciendo como el subordinado.
—Viéndolo bien… creo que los tres deberíamo’ caber sin problemas si Ram y yo nos juntamo’ má’, ¿no creen?
—No, si Barusu se acercara tanto, empezaría a jadear emocionado.
—¡Ya estás imaginando cosas, pero si te vas a poner así, te informo que mi imaginación es mucho más ambiciosa! ¡Jamás subestimes mi pubertad!
Reacio a admitir la derrota, Subaru se rió de sus reacciones y comenzó a caminar.
Se adentró en la cueva, avanzando más allá de la oscuridad para reunirse con el resto de sus compañeros.
Esa pequeña discusión en tono de broma daba la impresión de que se habían olvidado de su situación, pero en realidad la usaron para ignorar la preocupación en sus corazones, para sentir un poco de tranquilidad.
Subaru y Ram se dieron cuenta de eso, pero ninguno comentó nada.
2
—Se siente… como una brisa, pero al mismo tiempo no.
—No, sí es una brisa. Pero juzgando por su fuerza, aún falta bastante para que este pasaje se conecte con la superficie.
Subaru se humedeció la yema del dedo con la lengua y lo alzó para captar la corriente, mientras los ojos rosados de Ram se entrecerraban.
Confiando en las palabras de la usuaria de magia de viento, Subaru se desanimó al imaginar lo largo que aún era el camino.
—Ya había pasado una hora desde que emprendieron la marcha, pero avanzar sobre el terreno de la cueva de arena era increíblemente difícil.
Caminando junto a Patrasche, que ya estaba acostumbrada a la arena, Subaru ignoró la incomodidad de tener los zapatos llenos de granos de arena. Gracias a la experiencia de los últimos días andando por el desierto, se las apañaba para no retrasar demasiado al grupo.
Sin embargo, la arena drenaba su resistencia sin remedio, por lo que hacían pausas regulares, y durante esas pausas, Ram usaba su Clarividencia para buscar a los demás.
—Nada. No hay nadie en mi rango. Lo único que veo es la visión del dragón de tierra de Barusu.
—¿Estás en la misma longitud de onda que Patrasche? … Bueno, tiene sentido.
Aunque eran especies distintas, Ram y Patrasche compartían una arrogancia similar. Pero era algo molesto que la única con la que pudiera conectar fuera la dragona que ya estaba con ellos.
—La señorita Emilia y Julius pueden comunicarse con espíritus menores, así que no deberían perderse. En ese sentido, al menos, sí que me pregunto si no hubo cierta malicia al formarse este grupo.
—¿Guía de espíritus menores? Sí, Emilia-tan suele usar eso bastante bien. En mi caso, el vínculo con Beako es demasiado fuerte y espanta a los espíritus menores, así que no me sirve.
—Después de todo, solo eres un mago mediocre que nació de la lástima de la señorita Beatrice. No esperaba nada de ti.
—Grrr…
No tenía nada que decir ante el hecho de que lo llamaran inútil para reunir información, así que ni lo intentó. Al final, eso solo significaba que aquellos que eran fuertes para pelear también podían valerse por sus habilidades en otros aspectos.
—Se ta’ haciendo la dura ahora, pero justo despué’ de que llegamos aquí y ante’ de que despertaras, Ram estaba bastante altera’ por no poder encontrar a Rem.
—… ¿En serio…?
—Haces bien en mantener a Ram tranquila. No ere’ inútil en absoluto.
Mientras Ram exploraba con su Clarividencia, Anastasia le comentó en voz baja lo que había pasado justo después de que se separaron del resto.
Teniendo en cuenta los sentimientos de Ram, lo que Subaru había dicho antes realmente había sido lo peor.
Subaru había visto con sus propios ojos la devoción con la que Ram cuidaba a su hermanita —a la que ni siquiera recordaba— todos los días durante el último año. Aunque otros dudaran de sus sentimientos, al menos él no debería haberlo hecho.
—Reflexiona sobre tus errores y haz que valgan la pena. En la vida es igual que en los negocios. Y tú eres del tipo que puede hacer eso, ¿no?
—… No cambies el tono y empieces a decir cosas amables de repente. La bruja que te creó intentó atraparme con ese mismo tipo de estrategia.
—Atraparte, ¿eh? Me harías un favor si empezaras a pensar en mí como una persona distinta de esa bruja. Si eres tan terco, las chicas nunca se enamorarán de ti. Considera eso como un consejo genuino de mi parte.
—No sé otra forma de hacer las cosas. Pero lo tendré en cuenta.
Con ese consejo sobre habilidades sociales proveniente de un espíritu artificial, el grupo siguió avanzando cada vez más profundo en la cueva.
A medida que continuaban, el estrés mental de caminar por un Mar de Arena de arena donde todo se veía igual aumentaba con cada paso. La inquietud y la ansiedad por no ver avances crecían, pero también había algo que molestaba a Subaru.
—Aunque estábamos en guardia por si esto era un nido de mabestias… no nos hemos encontrado ni una sola.
—A mí también me ha estado preocupando.
Subaru pateó el suelo mientras Ram asentía. No solo no se habían topado con ninguna mientras avanzaban por la cueva. Ram tampoco había detectado nada con su Clarividencia. Era un tipo de presagio ominoso. Como si el espacio en el que estaban estuviera completamente aislado del resto del mundo.
—No me digas que esto es una especie de grieta en el espacio sin conexión a ningún otro lugar.
—Si lo fuera, ¿de dónde vendría el viento que hemos estado siguiendo? ¿Crees que estamos dentro de la fosa nasal de una Mabestia gigante y que eso es solo su respiración?
—Da miedo que no pueda negar esa posibilidad.
Había visto con sus propios ojos cómo el mundo se rompía. Después de eso, cualquier cosa que ocurriera ya no sería sorprendente.
Dondequiera que estuviera conectada la grieta en la que estaban, no sería nada extraño.
—Puedes asustarte todo lo que quieras, cobarde, pero por favor guarda tus ideas estúpidas para ti.
La voz fría y lógica de Ram rechazó la miseria que Subaru sintió al darse cuenta de que estaban atrapados en un callejón sin salida.
—¿Eh?
—Levanta la linterna y mira el camino.
Volteando rápidamente como le indicó Ram, Subaru alzó la linterna e iluminó el camino frente a ellos.
—Aunque digas eso, es el mismo pasillo recto por el que hemos estado caminando todo este tiempo. En otras palabras, no debería haber nada nue—
—Una bifurcación.
Justo frente a ellos, el pasadizo recto de arena se dividía en dos caminos. La bifurcación era simétrica y ordenada; no había ninguna diferencia notable entre izquierda y derecha. Parecía que no había nada en lo que basar una decisión salvo el instinto, pero—
—Parece que se nos está diciendo que lo resolvamos por nuestra cuenta. ¿Qué haremos?
—Hasta donde sé, Zhuge Liang dijo que en situaciones como esta siempre se debe ir a la derecha.
—¿Quién?
Recordaba que, según estudios de comportamiento, los humanos tendían a girar inconscientemente a la izquierda cuando estaban confundidos. Probablemente se debía a un montón de factores complejos como el ojo o la pierna dominante, o cosas por el estilo.
Subaru había acumulado una buena cantidad de datos inútiles, pero ese en particular le parecía útil. O al menos eso creía.
—Siempre quiero revisar el camino de la derecha primero. ¡Esa es mi justicia!
—Realmente confías en ese tal Zhuge Liang.
—¿Quién es ese?
Los ojos de Ram se entrecerraron y Anastasia ladeó la cabeza otra vez.
Por el tono, podría parecer que simplemente estaban bromeando, pero los tres tenían una expresión seria en el rostro.
Ya habían pasado más de dos horas desde que se separaron del resto.
Aunque lograron calmarse al principio, era tiempo más que suficiente para que la ansiedad y la inquietud volvieran a surgir. Y justo en ese momento, apareció una bifurcación en el camino.
La verdad, considerando lo ansioso que se sentía, Subaru quería moverse cuanto antes.
—No tenemos forma de decidir. Pero no me gusta mucho eso de depender de Zhuge Liang…
—Por ahora, sigamo’ lo que quiera Natsuki. Deresha, ¿verdad?
Ni Ram ni Anastasia tenían motivos de peso para contradecir a Subaru, quien insistía en ir hacia la derecha. Y los tres compartían el deseo de salir de ese Mar de Arena de arena y reencontrarse con los demás cuanto antes.
—...
—Ah, cierto, no somos solo nosotros. Tú también estás aquí, Patrasche. Perdona, perdona. No me he olvidado de ti.
El hocico de Patrasche empujó la cabeza de Subaru. Sintiendo que su cobardía se desvanecía, él sonrió.
—¿Qué pasa? ¿Me seguirás por el camino que elija, incluso hasta las puertas del infierno?
—Tonterías, pero el hecho de que eso parezca acertado indica que el caso es grave. En serio, ¿cuál será mejor?
Subaru interpretó libremente la intención de Patrasche, y Ram suspiró con fastidio. Anastasia aplaudió viendo la escena.
—Está bien ya. Suficiente charla. Si estamos de acuerdo, avancemos. El tiempo es dinero.
—¿Una de las frases del Sabio Hoshin, cierto? —Muy bien, entonces, vamos. Misma formación de antes, y con cuidado.
Ram y Anastasia asintieron. Siguiendo las enseñanzas del gran estratega Zhuge Liang, el grupo de no-combatientes reanudó su marcha. Avanzaron por el camino de la derecha, creyendo que sus compañeros los esperaban al otro lado.
—Honestamente, una bifurcación sin pista alguna es cruel, pero al menos descarta el infierno de un bucle infinito... Supongo que esta debe ser una de las trampas del Sabio.
—Si es así, ¿cuánto tiempo se habrá pasado cavando un agujero así bajo tierra? A fin de cuentas, es un ermitaño encerrado en sí mismo. Supongo que habrá tenido mucho tiempo durante todos esos años.
—Oye, hermana, estás siendo bastante dura sobre tu imagen del Sabio.
Pero Subaru también podía entender la postura hostil que ella tenía hacia el Sabio. Si el reloj de arena, el jardín de mabestias y este Mar de Arena fueron todos obra del Sabio, entonces “Siniestro” sería un título más adecuado.
—A este paso, cuando finalmente nos encontremos con ese Sabio, no haré más que quejarme.
—Lo mismo digo. Después de todo esto, si aun así no está dispuesto a ayudar, no tendré otra opción. En el peor de los casos, tendré que colgarlo y hacerlo hablar.
—No sé qué decir de tu forma de actuar; parece propia de una saqueadora de tumbas.
—Si quiero algo, tomo las medidas necesarias para conseguirlo. Esto no es un juego de niños.
Su tono fuerte dejaba claro que su resolución era genuina e inquebrantable. Esa era la resolución que Subaru también debería tener. No la resolución de ensuciarse las manos por Rem, sino la resolución de no dudar, de dar los pasos necesarios para obtener el resultado que quería.
—Al final, lo que tengo que hacer es lo de siempre. Nunca me he detenido antes.
Subaru apretó el puño, tratando de animarse. Y justo entonces—
—¿Patrasche?
De repente, Patrasche estiró el cuello y frotó su nariz contra el hombro de Subaru. No era que de repente quisiera acurrucarse con él. Había otra razón.
—¿Una puerta?
Levantando la linterna, Subaru vio una imponente pieza de hierro que llenaba por completo el pasaje arenoso. Era una pared de hierro que bloqueaba todo el camino desde el suelo hasta el techo.
El grupo avanzó hasta quedar justo frente a la pared y comenzó a examinar la masa de metal en detalle.
—Esto es grande, y parece grueso… ¿Podremos moverlo?
—…Tá bloqueando to’ el camino, así que probablemente no será fácil. ¿Y tú, Natsuki?
—¿Sí?
—¿Por qué piensas que esto e’ una puerta? Para mí, solo parece una pare’ metálica.
—¿Eh?
Subaru contuvo la respiración mientras la señorita Anastasia ladeaba la cabeza al mirar la misma masa de metal que él. Ram también asintió.
—Solo parece un montón de chatarra que nos bloquea el paso. Aunque tus ojos sean malos, Barusu, esa conclusión es extraña.
—No sabría cómo explicarlo tampoco. Simplemente me pareció una puerta, supongo…
Subaru volvió a mirar la masa de metal —no, la puerta de metal— otra vez. No había otra razón que la que ya les había dado. Por alguna razón, lo había percibido naturalmente como una puerta.
Y tratando de entender por qué, extendió la mano y la tocó—
—Ah…
Justo cuando Subaru tocó la puerta, pareció brillar tenuemente, y luego desapareció. Era como si nunca hubiera estado bloqueando el camino. Ni siquiera quedaron rastros en la arena del suelo.
—¿Qué fue eso...? ¿Hici’te algo, Natsuki?
—Quiero decir, lo viste, ¿no? Solo la toqué. No hice nada más. No tengo idea de qué pasó.
Mirando su mano y luego hacia donde había estado la puerta, Subaru respondió a Anastasia, temblando. No tenía idea de qué había pasado ni qué era esa puerta.
—El punto importante no es lo que pasó, sino lo que haremos ahora.
La voz tranquila de Ram detuvo la confusión de Subaru. Mientras las otras dos la miraban, ella observaba el pasaje más allá de donde había estado la puerta.
—Había una pared... O, mejor dicho, una puerta bloqueando nuestro camino. Y se abrió. El pasaje continúa por aquí. ¿Seguimos por aquí o regresamos a la bifurcación?
Subaru miró otra vez más allá de donde la puerta había desaparecido. Aunque la puerta ya no estaba, el camino se veía exactamente igual que antes. No había nada diferente, salvo que antes había una puerta. Pero—
—Esa puerta tenía que estar aquí por una razón. Y se abrió por algún motivo— ¿No e’ difícil imaginar que sea nada má’ que er camino directo a la torre de vigilancia der Sabio?
—Eso es un poco demasiado optimista. Pero tampoco voy a sugerir que regresemos.
Anastasia se llevó la mano a los labios y se rió un poco ante la interpretación positiva de Subaru, pero no estaba en contra de lo que él decía.
—Por supuesto, pienso avanzar. Aunque regresemos ahora, no hay garantía de que no haya una puerta similar en la otra ruta.
—Entonces, ¿por qué no tomar la invitación de la primera que se abrió? Puedo estar de acuerdo con eso.
Con la aprobación de Ram, todos estuvieron de acuerdo.
—Muy bien entonces.
Subaru se sacudió las rodillas y empezó a caminar hacia adelante, pero—
—¿Patrasche?
Patrasche no siguió a Subaru. Los ojos amarillos del dragón negro se entrecerraron mientras miraba fijamente el camino frente a ellos.
Era un dragón inteligente con buenos instintos. Era posible que Patrasche estuviera percibiendo algo que ellos no podían notar. Hubo un momento de duda, pero…
—Sé que siempre has estado tratando de protegernos. Pero no hay un lugar seguro en una situación como esta. A veces, solo tienes que lanzar los dados, y este es uno de esos momentos.
Subaru encontró la mirada de Patrasche. La dragona estuvo en silencio un momento, luego bajó un poco los ojos y emitió un suave sonido.
Ella entiende. O supongo que es más justo decir que estaba dispuesta a ceder por mi bien.
—Patrasche te tiene dominado.
—Creo que es mejor ella que una mujer.
—Qué lascivo.
—¡No era esa la intención cuando dije ese chiste!
Subaru suspiró mientras Ram se burlaba de su vínculo con Patrasche, y luego siguió caminando.
Reflexionó sobre la resolución que acababa de expresar.
—Ahora mismo solo tenemos que lanzar los dados.
3
Al menos, se animó pensando en eso. Pero tras avanzar una corta distancia más allá de la puerta...
—Una segunda puerta. Y volvió a desaparecer…
Subaru observó cómo otra puerta de hierro brillaba y desaparecía ante sus ojos.
Ocurrió justo después de que él la tocara. Resultaba difícil creer que hubiera despertado alguna nueva habilidad, así que la única otra explicación era que estuvieran diseñadas para eso, pero...
—¿Cuál es el sentido de una puerta en un calabozo que en realidad no bloquea nada?
Subaru no encontraba forma de explicar el propósito de tener una puerta así.
No dividía habitaciones ni nada, así que había poca razón para tener una puerta que cualquiera pudiera abrir. La razón obvia sería bloquear el paso a quien quisiera atravesarla, y sin embargo...
—No lo parece porque aún no nos hemos topado con ninguna, pero quizás sea algo para detener mabestias.
—¿Mabestias...? ¿Como la barrera? Supongo que eso tendría algo de sentido, pero…
—Quizás las mabestias simplemente no puedan abrirla, pero si una persona la toca, er camino se abre... Aun así, sería una segurida’ bastante floja si no se cierra al pasa’ . Si hay una tercera, deberíamos hacer que alguien que no seas tú la toque.
Los ojos de Anastasia se entrecerraron mientras teorizaba sobre el propósito de las puertas.
Pero tenían tan poca información que era difícil proponer una explicación convincente.
Y lo que más le preocupaba a Subaru no eran esas puertas misteriosas.
Ram, que iba montada en Patrasche junto a Anastasia, había dejado de hablar.
En parte era por la ansiedad y la inquietud, probablemente, pero el mayor problema era el agotamiento. Su cuerpo ya estaba en mal estado desde el principio, y el miasma del Mar de Arena...
—Mi cuerpo está muy pesado...
Limpiándose el sudor pegajoso con molestia, Subaru empezó a caminar de nuevo, arrastrando los pies por la arena.
Ram no era la única debilitada por el miasma. Subaru y Anastasia también lo estaban sintiendo. Sus ánimos y sus cuerpos se sentían más pesados. Cada célula, la sangre en sus venas, el tambor de sus corazones... todo les decía que salieran de allí cuanto antes.
Si seguían avanzando, podrían salir del miasma.
Si seguían avanzando, podrían reunirse con los demás.
Subaru lo creía.
Y creyendo en eso, lograba que sus piernas no se detuvieran.
Sin ese impulso, el peso de la arena y el sudor lo obligaría a empezar a cuestionarse.
A preguntarse si ese camino realmente era el correcto.
—No es momento de quejarse...
Todo su cuerpo le suplicaba mientras apretaba los dientes con fuerza.
Él había elegido ese rumbo. No tenía derecho a ser el primero en quejarse.
—Caminar es un poco difícil, pero eso es todo. No está tan mal. Pensé que sería más extremo, pero a este ritmo, quizá el final ni siquiera esté tan le-
—Barusu, cállate.
—Eh, ah. Sí...
Había intentado poner buena cara, pero la punzante intervención de Ram lo hizo callar.
Hacía tiempo que no decía nada, pero no había ni rastro de compasión en sus palabras. Subaru se encogió de hombros, molesto, mientras Ram mostraba una clara irritación.
—Si me lo preguntas, es aburrido quedarse callado...
—¿Crees que estamos haciendo esto por diversión? Recuerda el objetivo de todo esto.
—Ya lo sé, pero...
—Solo cállate y camina.
Era un punto válido. Su actitud no dejaba margen de réplica. Pero Subaru también tenía razón. Pensaba que, si el miasma estaba deprimiéndolos, tal vez sería más llevadero distraerse conversando un poco.
—Pero…
—Natsuki, déjalo así.
Él comprendía cómo se sentía Ram, pero le molestaba su actitud tan cortante. Percibiendo eso, Anastasia se movió ligeramente, bloqueando a Ram de su vista.
—Entiendo cómo te sientes, pero Ram tá exhausta. Nunca sale nada bueno de intentar hablar con alguien cuando su corazón ya está hecho pedazos, ¿verdad?
—...
—¿Verdad?
Le irritaba, pero había algo de verdad en lo que decía Anastasia—o Eridna. Se había obsesionado tanto con avanzar y reencontrarse con los demás, que había descuidado a Ram y a Anastasia.
También era cierto en sentido contrario, pero ¿de qué serviría argumentar eso?
—No tiene sentido decirlo. Solo sería una pérdida de tiempo. Es mejor ni mirarnos.
...Vamos.
Al notar que se había detenido, Subaru volvió a mover las piernas, sosteniendo la linterna que iluminaba el Mar de Arena de arena.
Habiendo fallado en animar a nadie, sus pasos eran tan pesados como antes—no, incluso más.
Adelante.
—...
Adelante…
4
Y así, tras soportar el peso del miasma, el ánimo pesado y seguir avanzando un poco más…
—¡Maldita sea! ¡¿Por qué justo ahora?!
Subaru gritó mientras pateaba la puerta metálica justo frente a él. No cedía en absoluto, y a pesar de lo silencioso que era el subsuelo, no se escuchó nada tras el golpe. No parecía estar hecha solo de hierro común.
Pero eso no servía de consuelo. Su camino finalmente había sido bloqueado.
—¡Nos dejaste pasar por la tercera puerta sin problemas, así que ¿por qué demonios te interpones ahora?!
No había forma de que la puerta pudiera responder, pero Subaru aun así gritaba y la golpeaba con fuerza con brazos y piernas. No se movía. Todo lo que logró fue que los impactos le repercutieran en los huesos, haciéndolo sufrir más.
Después de haber atravesado la tercera puerta del Mar de Arena, fueron detenidos en seco por la cuarta.
Tanta ansiedad y frustración se había acumulado entre esos alrededores que no cambiaban, pero habría sido soportable si al menos esa puerta se hubiese abierto. Que le revocaran su “pase libre” y volvieran inútiles todos los pasos dados hasta entonces hizo estallar la frustración de Subaru.
Subaru arrojó la linterna al suelo y empujó la puerta, intentando abrirla a la fuerza. Pero, como si se burlara de él, la fría puerta metálica se negaba a ceder.
Se sentía como si el débil y delgado hilo de esperanza que lo había estado sosteniendo hubiera sido cortado sin piedad.
—¡Maldita sea, maldita sea… Pedazo de mierda!
—Natsuki, ya basta… Esto es un callejón sin salida.
—¡Oh, ¿en serio?! ¡No me había dado cuenta!
Anastasia le tocó el hombro, pero Subaru apartó su brazo de un manotazo furioso.
Pateó la pared de arena para desahogar su rabia, haciendo que la capa superficial, más débil, se desmoronara y levantara una nube de polvo.
—No hay nada que podamos hacer. Ya lo sé. No me queda más que golpear arena.
—Tch…
—Eh.
Girando hacia ese sonido, Subaru fulminó con la mirada a Ram, que estaba sentada sola sobre Patrasche. Algo en su rostro a la sombra, en la forma en que lo miraba desde arriba, lo irritó profundamente.
—Ya llevas rato así. ¿Pero qué mierda te pasa?
—Nada.
—¡No me trates como un idiota! ¡Te pregunté qué coño es lo que te pasa!
Subaru alzó la voz con violencia mientras pateaba la linterna que había arrojado antes. Esta se estrelló contra la pared de arena, y el cristal que cubría el mineral de ragmit estalló, esparciendo fragmentos sobre la arena.
Pero Subaru no prestó atención a eso. Solo podía ver a Ram, convencido de que lo estaba despreciando.
—¡Estoy aquí partiéndome el alma, y tú estás allá arriba sentada soltando indirectas! ¡¿Qué mierda quieres lograr?!
—Nada en absoluto. Es un callejón sin salida. Elegimos mal el camino. No hay nada que decir. Las cosas son como son.
—¡MENTIROSA! ¡¿ERES ESTÚPIDA?! ¡SI NO QUIERES DECIR NADA, ENTONCES NO DIGAS NADA DESDE EL INICIO! ¡¿PARA QUÉ ARMAR EL NUMERITO Y HACER LUEGO COMO SI NO FUERA NADA?! ¿¡QUÉ CLASE DE MALDITA IDIOTEZ ES ESA!?
La actitud fría de Ram solo avivaba más el fuego en Subaru.
Habían estado separados del resto, caminando por horas, y ahora se topaban con un callejón sin salida. Era demasiado injusto. Subaru sentía que lo estaba dando todo. Ram no tenía derecho a menospreciarlo así.
—Oigan, oigan, cálmense los do’. No hay necesidad de-
—¡CIERRA LA PUTA BOCA! ¡Ram y yo estamos hablando ahora mismo!
Anastasia intentó mediar, pero Subaru la apartó sin piedad. Su expresión era la manifestación misma de la furia mientras fulminaba con la mirada a Ram.
—¡Si vas a soltar mierda, entonces hazlo! ¡Vamos, estoy escuchando!
—Estás bastante empeñado en seguir adelante, ¿no?
—¡Claro que sí! ¡¿Para qué crees que vinimos hasta aquí?! ¡Para encontrarnos con el Sabio! ¡¡Por eso estoy esforzándome tanto!! ¡¿Y qué con eso?!
—Estás equivocado. No vinimos aquí para ver al Sabio.
—¿Eh?
—La razón por la que vinimos es para despertar a Rem.
Ram miraba a Subaru directamente a los ojos cuando afirmó eso. Incluso con la mente hirviendo de emociones, Subaru se sintió algo sobrepasado por la intensidad de su mirada.
—Pero… ¿acaso no era lo mismo ver al Sabio que salvar a Rem?
—No es lo mismo. Salvar a Rem es lo más importante, y ver al Sabio es solo un medio para eso. Tienes el orden de prioridades equivocado. Lo tienes todo al revés.
—…
—Yo vine aquí por Rem. Para recordar a mi hermana menor. Entonces, ¿qué estamos haciendo ahora? Rem no está aquí, y solo estamos vagando por un sitio como este… No me jodas.
—¡¡NADIE TE ESTÁ JODIENDO!! ¡¡Pero no hay nada que podamos hacer si las cosas salieron así!!
Las palabras tensas de Ram hirieron a Subaru, y él respondió con furia desbordada. Al oír eso, los ojos rosados de Ram lentamente se llenaron de tristeza.
—¿Por qué me agarraste a mí… y no a Rem?


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—Te agarraste a mí en aquel instante en que el mundo se hizo pedazos, ¿recuerdas? Seguro que tenías las manos ocupadas con todo lo que pasaba alrededor. Siempre eres así. Siempre acaba igual y, total, ni siquiera te importa Rem. Solo tenías la cabeza llena de la señorita Emilia y la señorita Beatrice. Vaya hombre estás hecho. Pobrecita Rem.
—… Cierra la boca…
—¿No era que Rem confiaba en ti? ¿O era otra de tus explicaciones convenientes? ¿Pura labia para salir del paso? Ese mal hábito tuyo de decir lo que sea para que las mujeres confíen en ti… Pobrecitas la señorita Emilia y la señorita Beatrice también, engañadas por un tipo como tú.
—¡CIERRA LA PUTA BOCA!
—¡No lo haré! ¡Porque está claro que no te importa Rem en absoluto!
—¡Ni se te ocurra!
El mundo se tiñó de rojo y la cabeza de Subaru estalló en llamas de furia.
—Mírala, tan orgullosa, mirándome por encima del hombro y soltando estupideces. Voy a bajarla de ese maldito pedestal.
—INVISIBLE PROVIDENCE…
— ¡¿Kh… a?!
Cediendo a la oscuridad que le inundaba la mente, Subaru desató el poder.
La mano negra celebró al atrapar a la chica que le vomitaba sus insultos desde la espalda del dragón y la arrojó a la arena.
Observando desde arriba a Ram, que no entendía qué ocurría, Subaru rechinó los dientes.
—No te atrevas a joderme.
—¿Crees que no me importa Rem? ¿Piensas que esto es un chiste?
Cegado por la ira, se inclinó sobre su cuerpo delgado.
—Ugh…
Subaru le rodeó el cuello con ambas manos y empezó a estrangularla con todas sus fuerzas. Sus dedos se clavaron en el cuello frágil; podía sentir los huesos crujir bajo su presión.
—Ah… ugh…
Ram gimió mientras él la inmovilizaba, montado sobre ella. Su rostro se deformaba de dolor; la saliva se deslizaba por la comisura de sus labios.
La lengua rojiza se movía en su boca intentando tomar aire, pero Subaru le sujetaba los hombros con las rodillas en un agarre perfecto; ni siquiera ella podía resistirse.
—¡Te arrepentirás de lo que dijiste de mí cuando dejes de respirar! ¡Te arrepentirás de soltar esa mierda! ¡¿Cómo te atreves a herirme!?
—Es tu culpa. ¡Tú, tú!
—Te odio. Te odio. ¡Te odio!
Mientras todos los resentimientos se amontonaban y desbordaban, el rostro de Ram fue perdiendo color.
—MUERE. ¡¡Me enferma que una puta pedazo de mierda como tú tenga la misma cara que Rem!!
—...
—¿Eh? ¿Qué dices? No puedo oírte. Si tienes algo que decir, dilo clarament—
—…la.
Ram susurró algo suavemente. Subaru entrecerró los ojos al oírlo—
—¡¿QU—?!
La arena bajo él estalló hacia arriba, lanzando a ambos por los aires.
Subaru giró mientras su boca y ojos se llenaban de arena por la repentina explosión. Ram, también arrastrada por la onda, rodó hacia un lado tosiendo, escapando así de la rabia asesina de Subaru.
Había salido herida por la explosión, y su sangre goteaba sobre la arena—
—¡Magia…! ¡¡Ya es demasiado tarde para rogar por tu puta vida!!
—¡Esa es mi línea, Barusu! Nada bueno puede salir de dejar que Rem vea a un mujeriego sin alma como tú. Te haré pedazos y te pudrirás aquí en la arena.
—¡Cuánta arrogancia!
Subaru, con el rostro dolorido, alcanzó su látigo en la cadera, mientras Ram sacaba su bastón del muslo y lo empuñaba con resolución.
—Ella tiene ventaja en el combate directo, pero mi látigo no pierde en velocidad. Gracias a esa velocidad, puede incluso enfrentar a personas de nivel sobrehumano en este mundo.
—Voy a arrancarte esa cara para que no quede nadie más con el rostro de Rem en este mundo.
—La estupidez es una enfermedad que se contagia hablando con idiotas— así que cállate y muere antes de que me la pegues.
Los ojos de Subaru estaban inyectados de sangre por la arena, y los labios de Ram se curvaron en una sonrisa sangrienta y letal.
Ambos midieron con cuidado la distancia entre sí, enfrentándose en el estrecho pasillo circular.
Era un barril de pólvora encendido, y ninguno saldría ileso—
—Ya basta.
—...
La mecha se apagó de golpe.
Ram, atónita, bajó la mirada hacia su pequeño pecho.
La punta ensangrentada de un cuchillo sobresalía de él.
Una puñalada precisa por la espalda, que atravesó su corazón.
—¿A… gh…?
—No había manera de detenerlos, así que sospeshé quién sería má’ útil… Espero que me perdones.
El cuchillo giró y luego se deslizó fuera de Ram en medio de un chorro de sangre.
Ram cayó de rodillas y luego se desplomó hacia adelante. Sus extremidades se estremecieron unos segundos más, pero pronto dejó de moverse, y su sangre se hundió en la arena.
Así, Ram murió.
—Tú… ¿Por qué…?
—¿Eh? ¿Eso preguntas? Tú ibas a acabar despedazándola poco a poco. Pensé que sería peor si lo dejaba pasa’, así que solo te eshé una mano.
Frente a la expresión furiosa de Subaru, Eridna simplemente se encogió de hombros. No había ni una pizca de culpa en su conciencia. Solo parecía que había hecho lo obvio y natural.
—¿Qué? ¿No soportas que te hayan robado la presa de debajo de la nariz y ahora te la agarras conmigo?
Subaru la miró en silencio. Eridna lo observaba desde abajo, con el cuchillo ensangrentado aún en una mano. Silenciado por lo que decía, la recorrió con la mirada, como si la estuviera evaluando.
Había un matiz de desprecio en ello, pero tenía razón. Era estúpido seguir peleando y matando a más personas así.
Eridna era su guía hacia la torre de observación, y todavía había una buena posibilidad de que le resultara útil. A diferencia de Ram, que no servía para nada y solo lo hacía enfurecer, ella era una pieza que sería problemática de perder.
—… De acuerdo, te seguiré la corriente por ahora.
— Sí, eso me parece bien. De hesho, me alegro. Qué alivio.
Eridna sonrió levemente mientras fingía suspirar aliviada. Luego avanzó torpemente sobre la arena hacia Subaru, extendiendo su mano blanca.
—Una reconciliación; un apretón de mano’, para mostrar que de aquí en a’elante nos trataremo’ bien er uno ar otro, ¿verdad?
—...
—¿Natsuki?
Subaru se perdió en sus pensamientos ante la expresión aparentemente inocente de Eridna.
—Sé que justo ahora pensaba que Eridna era una pieza útil... Pero ¿realmente lo es?
—Está sonriendo ahora, pero tenía esa misma sonrisa cuando apuñaló a Ram por la espalda, ¿no? Sigue sosteniendo el cuchillo en la otra mano. Es un cuchillo de supervivencia grueso y de primera categoría. Incluso en sus manos, podría atravesar fácilmente un cuerpo humano. No solo el cuerpo de Ram... También el mío.
—¿No apretarás mi mano?
Eridna ladeó la cabeza, esperando. Estaba a distancia de apretón de manos. Lo suficientemente cerca como para alcanzarlo con un cuchillo. Y a una distancia en la que el látigo no servía para nada.
—Tengo que matarla antes de que ella me mate a mí.
—¿Qué pasa, Natsuki?
—... Nada.
Subaru esbozó una pequeña sonrisa y extendió su propia mano derecha hacia la suya.
Mientras estrechaban las manos, Subaru aguardaba el momento en que ella bajara la guardia por completo.
—INVISIBLE PROVIDENCE.
La Mano Oculta que había reactivado estiró sus dedos hacia el cuello de Eridna.
—No cometeré el mismo error que con Ram. Le romperé el cuello.
—...
Los dedos de la mano negra se estiraron hacia el cuello de Eridna mientras él le sostenía la mano. Al sentirlo, la sonrisa de Eridna se profundizó.
Al mismo tiempo, una sonrisa oscura cruzó los labios de Subaru.
—En ese caso…
Mientras ella decía algo, antes de que pudiera levantar el cuchillo, Subaru vertió toda su fuerza en la mano invisible. La palma negra envolvió su delgado cuello y empezó a girar...
Pero justo antes de que pudiera hacerlo, una hoja de viento la partió por la mitad desde atrás.
—...
—¿Una brisa?
Justo después de sentirlo, Subaru vio cómo la chica frente a él explotaba en una salpicadura roja al ser partida en dos por la cintura.
—¿Eh?
La sangre se derramó por toda la arena blanca, y la sangre caliente y las vísceras templaron el aire frío mientras un hedor horrible llenaba la cueva.
—Ah…
Al ver eso, Subaru miró sus propias manos con horror.
La parte superior del cuerpo de Eridna aún colgaba. Aún tenía su mano fuertemente agarrada desde el apretón. Sus ojos estaban muy abiertos, mirando a Subaru con una expresión aturdida.
Detrás de ella, su mitad inferior había caído al suelo. La orina se filtraba de su cuerpo al relajar repentinamente sus músculos.
— ¡¿A-AAAAAH?!
Subaru gritó al ver esa atrocidad.
Intentó sacudírsela, pero su agarre era absurdamente fuerte, y terminó balanceando su torso por el aire, esparciendo más sangre y vísceras por todos lados sin motivo.
— Ah, ¡SUÉLTAME! ¡SUÉLTAMEEE YAA!
— ¡NOOOO! ¡NO QUIERO MORIR!
—¡YA ESTÁS MUERTA! ¡¿NO PUEDES VER QUE YA NO PUEDES SALVARTE?!
Al escucharla aferrarse tan fuertemente a la vida, Subaru chilló en respuesta.
Su cuerpo había sido partido en dos, y su sangre y órganos internos se derramaban sin control. No tenía ningún sentido que no hubiera muerto de inmediato. No tenía sentido que aún lo estuviera sujetando con tanta fuerza. Nada de eso tenía sentido.
—¡Tú... ¡PUTA PEDAZO DE MIERDA... MUERETE DE UNA VEZ, CABRONA!
—¡NOOO!
Agarrando con violencia el rostro de Eridna, Subaru la arrancó a la fuerza. Ella sollozaba y gritaba algo mientras él finalmente lograba separarla y la arrojaba al suelo.
Su pequeño torso cayó en un charco de su propia sangre.
—No… me dejes…
Ese murmullo suave, que casi sonaba como la voz de alguien ahogándose, fue lo último que dijo.
Subaru ya no podía oír su voz. Desde el momento en que fue cortada, su muerte era inevitable, pero finalmente la alcanzó. Una náusea tremenda lo invadió y comenzó a vomitar.
—¡Geh! ¡Ugh! ¡Gah-ha! ¡Gah-hoh-hoh! Haaah…
Expulsando lo poco que le quedaba en el estómago, se limpió el vómito amarillento de la boca con la manga. No era momento para agachar la cabeza. Quien acababa de matar a Eridna era—
—Barusu.
—Solo muérete de una vez.
Había una sombra proyectada por la luz de la linterna sobre la arena. Era Ram, con toda la parte superior del cuerpo empapada en sangre. El cuchillo la había atravesado profundamente en el pecho, pero seguía viva.
A duras penas seguía. Había matado a Eridna solo por pura tenacidad, y ahora iba por él—
—Muérete y déjame fuera de esto…
Respirando casi que, con sus últimas fuerzas, Subaru buscó su látigo con la mirada. Pero no lo encontraba. Y mientras lo buscaba, Ram se acercaba dando pasos tambaleantes.
El látigo no iba a llegar a tiempo. Así que solo quedaba una opción más.
—¡INVISIBLE PROVIDENCE… ¿—?!
O al menos eso intentó. La carta bajo la manga en la que ya había confiado varias veces.
Justo cuando intentaba usar su poder de nuevo, un dolor intenso le atravesó el ojo.
— ¡¿GAH?! ¡¿AAH?! ¡¿GOAAH?!
Un dolor como una aguja ardiente perforando su cráneo hizo que sus ojos se pusieran en blanco. El efecto secundario del uso del poder abrasó su mente, y se llevó las manos a la cabeza, retorciéndose sobre la arena mientras lágrimas de sangre brotaban de sus ojos.
Parecía que un festín infernal comenzaba dentro de su cabeza, y todos sus nervios empezaron a hervir. No podía escapar del dolor.
—¡¡Ahhh!! ¡¡Ghhhh!! ¡¡¡Ughhhhh?!!
Mientras Subaru se retorcía de dolor, Ram alzó su varita ensangrentada, apenas manteniéndose en pie con vida, y la apuntó hacia él.
Subaru rodó hasta el charco de sangre de Eridna, cubriéndose con sus vísceras mientras seguía retorciéndose. Los labios de Ram se movieron lentamente mientras comenzaba a recitar el hechizo.
Y justo cuando terminó el encantamiento, y la hoja de viento estaba a punto de cortarlo—
Un sonido de algo siendo masticado llenó la fría cueva.
El chirrido desgarrador continuó, acompañado ahora de un sonido desagradable y viscoso.
—AH, HAH, ah, ¿eh?
Justo cuando Subaru esperaba morir y ser despedazado, por alguna razón, la muerte no llegó.
Finalmente, el dolor intenso y el vacío que lo atormentaban comenzaron a desvanecerse.
—¿Qué…?
Cubriéndose el rostro con la mano izquierda, se obligó a incorporarse. Incluso solo eso le tomó un tiempo absurdo. Su rostro estaba empapado en lágrimas de sangre mientras miraba lentamente a su alrededor.
El dolor y las lágrimas seguramente eran el precio por haber forzado el uso de la Mano Oculta.
Atormentado por un dolor más allá de la imaginación, ni siquiera podía decir cuánto tiempo había pasado revolcándose en el suelo.
—¿Por qué tuve tanto tiempo para retorcerme en el suelo…?
—… ¿Patrasche?
Desconcertado, Subaru vio acercarse a su lado a su dragona terrestre negra mientras él se desplomaba.
Al notar su voz, el dragón que estaba agachado en el suelo movió su larga cola para indicar que estaba bien.
—¿Estás a salvo? … ¿Qué pasó con Ram?
—¿No será que se quedó sin fuerzas justo antes de rematarme?
Era un poco demasiado conveniente, pero había sufrido una herida mortal. No era tan extraño.
—No sé si eso me hace tener suerte o mala suerte…
De cualquier modo, ahora no es momento para eso. Ya no hay nadie que se interponga en mi camino, así que debería salir rápido de aquí. Tengo que llegar a la torre de vigilancia.
—Patrasche… Lo siento, déjame subir.
—¿Patrasche?
Lo llamó, pero su fiel corcel no obedeció.
De hecho, ni siquiera volteó a mirarlo. Simplemente estaba sentada cómodamente sobre la arena, respirando con dificultad junto a Subaru.
Al ver eso, y darse cuenta de que lo estaban ignorando, la ira de Subaru comenzó a crecer.
—Oye, Patrasche. ¿Me escuchas? ¡Oye!
Era una molestia similar a la que había sentido con Ram y Eridna. Sus emociones negativas se amplificaban a una velocidad mucho mayor de lo normal, y estalló contra el dragón de tierra que se negaba a responder.
—¡OYE, MÍRAME, ¡HIJA DE PUTA! ¿¡QUIÉN COÑO TE CREES QUE SOY?!
—Mírate, finalmente escuchando…
Subaru le lanzó arena a Patrasche, y quizás finalmente dispuesta a atenderlo, Patrasche se volteó a mirarlo. Subaru pensó para sí que había hecho un trabajo digno de elogio al no burlarse en medio de su molestia cuando se dio cuenta de algo…
Cuando Patrasche se giró, su boca estaba manchada de un rojo antinatural.
Ese carmesí era un color al que Subaru se había acostumbrado en los últimos minutos.
Era el mismo carmesí que se adhería a su ropa y rostro y mojaba la arena seca bajo él. Y su olor potente se mezclaba con el hedor de excremento humano que flotaba en el aire.
Pero había algo que desearía no haber notado.
Que entre los colmillos de Patrasche había mechones de cabello rosado.
— ¡Hiii…!
Lo comprendió con un escalofrío.
Ram, de quien había perdido la pista, yacía desplomada al otro lado de Patrasche.
No se movía en absoluto. Por supuesto que no. Porque no quedaba nada de ella sobre sus hombros.
El cráneo de Ram había sido destrozado por violentos colmillos, y su cerebro estaba salpicado por todas partes, tal como el interior de Eridna había quedado esparcido alrededor de ella.
Y la misma Patrasche que había hecho eso con Ram estaba mirando a Subaru con sus ojos amarillos.
Sus ojos reptilianos amarillos estaban llenos de una violencia aguda—
—… Detent-
La mandíbula de Patrasche abriéndose justo frente a su rostro fue lo último que vio.
Podía escuchar el sonido de su cuerpo siendo masticado hasta el momento en que su conciencia se extinguió. Incluso después de que su cabeza fuera aplastada y sus oídos dejaran de funcionar, el sonido continuó.
Casi acabó riéndose, preguntándose de dónde escuchaba el sonido. Sin embargo, no tenía boca para hacerlo, ni vida con la que pudiera reírse, y nada de lo que reírse.
Fue devorado por su compañera, y murió.
5
Su conciencia seguía escuchando el sonido de cosas rompiéndose. Huesos siendo triturados, su cerebro aplastado, sus ojos estallando y salpicando como uvas demasiado maduras.
Su cráneo. Fue su cráneo el que se rompió. Y dentro, todas esas cosas importantes se mezclaban.
Todo se combinó mientras su conciencia y recuerdos se transformaban en el color de la carne y se convertían en vómito.
Era un dolor que le partía la cabeza— Mientras pensaba eso, su conciencia se burló de él.
—Tu cabeza ya está partida, y todo dentro de ella ya está esparcido. Perdiste la parte que te deja sentir dolor hace un rato, así que ¿de qué estás hablando?
Su cerebro para almacenar recuerdos estaba aplastado, su órgano para pensar destruido, y todos los componentes cruciales para mantener las funciones vitales habían estallado.
¿Qué quedaba más que la muerte? Las personas que terminaban así morían. Así que, naturalmente, Natsuki Subaru también—
—...rusu. Barusu. Recomponte.
Su conciencia desatada fue agarrada de raíz y arrastrada a un lugar brillante.
Cuando volvió, lo primero que sintió fue que alguien le llamaba por su nombre. No era solo una voz. Podía sentir un suave cachete en su mejilla. Y la sensación característica de la arena en su boca.
—Barusu, despierta ya. No me hagas quemarte los párpados.
—Ugh…
Al escuchar una amenaza tan aterradora como la primera cosa al despertar, su conciencia rápidamente emergió.
Guiada por esa voz, su conciencia salió de un mar de oscuridad, rompiendo la superficie del agua…
— … Barusu, ¿despertaste?
Justo frente a él, vio el rostro de Ram, sus ojos rosados entrecerrados.
Estaba peligrosamente cerca. Lo suficiente como para sentir su aliento. Lo suficiente como para que sus labios pudieran tocarse accidentalmente. Por supuesto, Ram no tenía intención de algo así. Simplemente, el entorno estaba oscuro y no podían ver sus caras sin estar tan cerca.
Una respiración. Mientras Subaru exhalaba, Ram se movió lentamente hacia atrás. La oscuridad que teñía el mundo parecía irreal, y Subaru agarró un puñado de arena para comprobar que realmente estaba allí.
Y también, podía notar que había muerto y reseteado otra vez.
—Y-yo…
Confirmando que su corazón latía, se tomó su tiempo para recordar lo que había pasado.
El momento de la muerte siempre era intenso, y el recuerdo perfecto de ese instante era tan desagradable como siempre. Sin embargo, al atravesarlo, repasó los pasos que había dado antes de morir—
—Ugh…
El vívido recuerdo de la insignificante discusión que lo desencadenó, que se volvió una pelea a gritos y luego un frenesí asesino, repentinamente apareció.
—¿Barusu?
—Ugh, eh… Gaaah.
Ram miró sospechando el estado de Subaru, pero él no tenía capacidad mental para responder.
Sus ojos daban vueltas de náusea.
Cuando se trataba de su propia muerte, era un veterano.
Había experimentado más veces de las que podía contar con dos manos. Pero eso no significaba que estuviera acostumbrado a la muerte.
Eso también aplicaba a su propia muerte, claro, pero era igual para otros. Para sus camaradas, amigos o cualquier otra persona.
Tenía miedo de morir, pero la idea de que alguien que conocía muriera era suficiente para desgarrarle el corazón.
Más aún con lo espantosa que fue la muerte de Ram. Ese fue el peor golpe de todos— y algo que nunca había experimentado antes.
— Ugh… Eh… Geeeeh.
Desesperadamente trató de no recordarlo, pero eso era igual que tratar de recordarlo. El destino sangriento de Ram, la feroz acción de la confiable Patrasche.
Cuanto más intentaba olvidarlo, más vividos eran los mechones de pelo rosa sobresaliendo de los colmillos de la dragona terrestre y los restos de su cabeza tirados en el suelo.
Como resultado, no pudo contener la náusea que le invadía y vomitó en la arena.
Pero su estómago y garganta no pudieron recuperarse del impacto de esa muerte. Simplemente se encorvó, convulsionando mientras la saliva se escapaba de su boca.
—… ¿Esto es sólo porque despertaste de repente? Patético.
Una voz fría cayó sobre Subaru mientras estaba encorvado en cuatro patas sobre la arena, jadeando angustiosamente.
Ram estaba justo a su lado, mirándolo con frialdad. Su actitud helada solo le recordaba la discusión que habían tenido justo antes de que muriera.
Recordando la ira y la furia asesina que lo habían invadido sin razón, la discusión que se había convertido en una pelea a muerte... La forma en que había sido superado por sus impulsos, le dolía el pecho y tenía miedo.
—¿Y si algo así volviera a pasar…?
—… No muerdas.
—…gh.
Con esa sola advertencia, Ram sostuvo la barbilla de Subaru con el dedo.
Subaru se quedó congelado de sorpresa, pero sin prestarle atención, Ram abrió la boca y, con gesto aburrido, metió su dedo blanco por su garganta.
—¡¿—?! … Og… Eogh…
—Sabía que la torpeza de Barusu era enorme, pero esto es como si estuviera cuidando a un bebé.
La garganta de Subaru fue violentamente atacada.
Pero debido a eso, su estómago y garganta, que solo habían estado convulsionando, se adaptaron al nuevo choque y expulsaron naturalmente las náuseas que se habían acumulado dentro de él.
Solo salió jugo gástrico y saliva, pero eso hizo que Subaru se sintiera mucho mejor que antes, cuando no había podido sacar nada.
—Ejo… Gejogh… Haa… Uff… Mal… Ya estoy bien…gh
—¿Sí? Mamá Ram se alegra de que el bebechito parezca aliviado.
—Oye…
Subaru se limpió la boca con la manga mientras Ram se encogía de hombros y respondía con su hablar infantil.
Él tenía quejas con esa actitud, pero era cierto que su incapacidad para realizar esa función corporal natural lo ponía al mismo nivel que un bebé lactante. No tenía argumentos para discutir mientras la mano de Ram todavía le daba suaves palmaditas en la espalda.
Era un tipo de consideración difícil de entender, incómoda.
—Puedes dejar de dar palmadas. Más importante, esto es…
—Recuerdas la luz de la Atalaya Pléyades y la grieta en el espacio rompiéndose, ¿verdad?
Fuimos tragados por esa fisura y terminamos aquí afuera.
Ram señaló el entorno con la barbilla mientras Subaru se escapaba de su mano en la espalda. Al escuchar eso, Subaru se sorprendió al entenderlo tarde.
—...
Subaru ya había muerto tres veces intentando atravesar las Dunas de Arena de Augria. Pero su punto de reinicio esta vez era distinto de los dos anteriores.
Se había movido de justo antes de enfrentarse al jardín de flores sobre la superficie al punto de partida del Mar de Arena de arena, después de haberse separado de Eridna y los demás.


Coloreado realizado por: @112oVic2
—Qué patético te ves.
El rostro de Subaru se había quedado rígido al darse cuenta de lo que había pasado cuando el dedo de Ram lo tocó de repente. Al mirar hacia esa calidez, vio a Ram asintiendo, con la expresión sin cambios.
—No te alteres. Cálmate. Lo que pasó, pasó. Ahora tenemos que mantener la cabeza fría y aceptar la situación en la que estamos. Aunque eso tal vez sea pedir demasiado de ti.
—...
La voz suave de Ram y la calidez de su dedo lo ayudaron poco a poco a superar el pánico que lo golpeaba mientras estaba arrodillado sobre la arena fría.
Los pensamientos de Ram y la confusión interna de Subaru no estaban del todo alineados.
Ram pensaba en el hecho de que aparentemente habían sido transportados y separados de sus compañeros, mientras que Subaru seguía dándole vueltas a su muerte anterior y al cambio en su punto de reinicio, pero ambos estaban tratando de digerir golpes difíciles de asimilar.
Finalmente, Subaru asimiló lo que decía Ram—y su consideración—y exhaló lentamente.
—… Ram…
—¿Qué?
—Tu dedo se siente muy bien… ¿Bgh?!
—No te aproveches, Barusu.
—¡¿Podrías no usar mi nombre como si fuera un insulto?!
Subaru recibió una bofetada como castigo por su comentario imprudente y se quejó con los ojos llenos de lágrimas. Pero Ram rápidamente se limpió el dedo con la arena, lista para rechazar de inmediato esa petición.
Justo cuando pensaba que estaba siendo extrañamente amable, de pronto lo trataba así.
Pero Subaru sintió un alivio genuino al tener un intercambio con ella que parecía normal.
La situación no había mejorado en lo absoluto, pero, aun así, sentía que se quitaba un peso del pecho.
Por eso mismo, había algo más que quería decir antes de que la situación volviera a avanzar.
—¿Qué?
Al ver que Subaru la miraba, Ram frunció el ceño con sospecha.
Mirando sus ojos rosados, Subaru tomó una profunda bocanada de aire.
—Ram, la razón por la que te agarré cuando ocurrió todo esto fue porque te tenía sujeta antes de que el mundo comenzara a desmoronarse, y porque en ese momento eras la persona más débil… y también la más cercana a mí, y, um…
—...
—¿Por qué me agarraste a mí y no a Rem?
Al oír su explicación, el rostro de Ram se transformó en la Ram del miasma que lo había interrogado antes.
Era muy claro que ninguno de ellos estaba en su sano juicio cuando comenzó aquella pelea tan antinatural.
No estaban calmados, y toda clase de cosas pequeñas se magnificaron hasta volverse una furia asesina.
Había sido una situación imposible, el peor tipo de escenario provocado por una densidad extrema de miasma.
Pero Subaru tampoco creía que no hubiera algo de verdad en lo que se dijo en ese momento.
—En ese instante, no estaba comparándote con nadie más en una balanza. No tenía la calma para hacer algo así, y mi escasa habilidad para actuar en situaciones extremas siem—
—Idiota.
—¿Eh?
Subaru intentaba desesperadamente explicarse cuando Ram lo interrumpió con una sola palabra tajante. Subaru levantó la vista ante esa respuesta inesperada, y justo entonces, el dedo de Ram tocó su nariz. O mejor dicho, ella había apuntado con su dedo, y al alzar la cabeza, él se lo metió en la nariz. Un dolor agudo lo atravesó.
—¡Gaaah!
—Estoy harta de tus excusas lastimeras. Es inútil seguir culpándote a ti mismo. Tampoco tiene sentido buscar a quién más echarle la culpa. Tienes cosas que deberías estar haciendo en vez de perder el tiempo así.
Con un suspiro, Ram tomó la linterna que tenía al lado. Golpeó suavemente un costado, y el mineral de ragmite en su interior comenzó a brillar tenuemente, rompiendo la oscuridad del Mar de Arena.
—Ya perdimos suficiente tiempo contigo vomitando tus tripas sobre la arena.
—Lo sé… ¿Y los demás?
—Están separados, en su mayoría. Aparte de tú y yo y… Ah, parece que ya regresaron.
Subaru se limpió la boca con la manga mientras se odiaba a sí mismo por tener el descaro de hacer una pregunta cuya respuesta ya conocía.
Al mirar hacia arriba, la luz de la linterna que sostenía Ram se cruzó con la luz de otra.
Anastasia y Patrasche habían regresado después de explorar los alrededores.
El corazón de Subaru se estremeció ante la gallarda y amenazante silueta del dragón de tierra que apareció bajo la luz.
—Qué estúpido puedo ser…
Apretando su propio pecho con fuerza, Subaru rechinó los dientes, tragándose la debilidad que brotaba dentro de él.
—No hay razón para dejar que esa fricción absurda me detenga ahora.
El hecho de que Patrasche lo hubiese matado le había dejado una cicatriz profunda, muy profunda, en el corazón.
Aun así, ya se había enfrentado antes a personas que lo habían matado.
—Cierto, lo mismo pasó con Rem y Ram, también. Al principio…
A estas alturas, Ram incluso le había mostrado un poco de amabilidad, aunque fuera difícil de entender. Y Rem había hecho tanto por él, que lo había salvado de la desesperación.
Sus relaciones al principio habían sido malas, y no solo habían intentado matarlo, sino que de hecho lo habían hecho.
Comparado con eso, lo que había pasado con Patrasche ni siquiera era resultado de sus verdaderos sentimientos.
—… Qué bien, Natsuki, pareces haber desperta’o
—Gracias por salir a buscar. ¿Encontraron algo?
Ram y Anastasia comenzaron a hablar.
Iban a empezar a discutir qué hacer de aquí en adelante y cómo avanzar por el Mar de Arena de arena. Él debía unirse y contarles lo que sabía. Para asegurarse de que esa tragedia no se repitiera.
—...
—Ya superé el hecho de que morí y las consecuencias de lo que ocurrió antes de eso. Así que el dolor y la sensación de pérdida que estoy sintiendo son solo mi imaginación y no reales. Vencer todo eso es mi lucha, y tengo que salir adelante con todos a salvo.
Para lograr eso, necesitaba…
—Lucha, Natsuki Subaru. No tienes tiempo para temblar de miedo.
Tragó su miedo y respiró hondo. Para corregir los errores que había cometido en su intento anterior, para cambiar las cosas esta vez.
—...
La dragona negra lo miraba con preocupación en los ojos.