Prólogo – El Día de los Preparativos
Prólogo
El Día de los Preparativos
――El Pabellón Fluvial del Plumaje era una posada de larga tradición que había forjado una atmósfera especial incluso en Priestella, una de las cinco grandes ciudades de Lugunica.
La Ciudad de las Compuertas, con sus canales extendiéndose por toda la urbe y por los que siempre fluía agua cristalina, era también conocida como un pintoresco destino turístico. A esa reputación se sumaba el intercambio cultural con las naciones vecinas —una rareza difícil de encontrar en el centro del reino—, debido a su ubicación en el extremo occidental del Reino de Lugunica, separada por el Gran Río Tigracy y a corta distancia del Sagrado Reino de Gusteko y la Ciudad-Estado de Kararagi.
El aspecto del Pabellón Fluvial del Plumaje era precisamente una manifestación de esa rareza, un edificio que utilizaba la arquitectura de estilo Wafuu, una cultura propia de Kararagi, que hacía que cualquiera se detuviera a admirar su novedad.
Por eso――,
Anastasia: 『 ――Vamos a invitar a las demás candidatas aquí, to’as a la vez. ¿No crees que se sorprenderán bastante? 』
Con los brazos abiertos y el edificio de la posada a sus espaldas, ante las palabras de Anastasia Hoshin, Julius Juukulius, elegido como el primer sorprendido, abrió ligeramente los ojos.
Al ver la reacción de Julius y sus ojos amarillos, Anastasia asintió con satisfacción y,
Anastasia: 『 Ajá, ajá, esa cara. Justo como lo planeé. 』
Julius: 『 ――. Disculpe mi atrevimiento. Había oído hablar de la arquitectura Wafuu, pero es la primera vez que contemplo una estructura tan magnífica y me he quedado abrumado. 』
Anastasia: 『 No tienes por qué disculparte. Ya te lo dije, ¿no? Elegí esta posada a propósito porque quería ver esa cara tuya. 』
Llevándose una mano a la mejilla, Julius se sintió halagado por las palabras de su señora, que sonreía con elegancia. Por otro lado, no había falsedad en su respuesta a Anastasia; en el pecho de Julius había una genuina emoción.
Aunque pertenecía a la Guardia Real y era miembro de los Caballeros del Reino, había no pocas tierras dentro de su país natal que Julius nunca había visitado. Priestella era una de esas tierras, pero esta vez, había sido bendecido con la oportunidad de visitarla en persona.
Julius: 『 Ya que estamos aquí, me gustaría pasar el tiempo sin dejar ningún pesar. 』
Anastasia: 『 Vaya, pareces entusiasmado. El Julius de siempre ya estaría correteando de un lado pa’ otro, preocupándose más por los demás que por sí mismo. 』
Julius: 『 Por supuesto, no pretendo comportarme con egoísmo. Mi prioridad es Anastasia-sama, pero... 』
Anastasia: 『 ¿Pero? 』
Julius: 『 ¿Será una reacción a estar a su servicio, Anastasia-sama? Solía pensar que la autodisciplina y la firmeza eran virtudes, pero parece que hay una parte de mí que encuentra que solo eso no es suficiente. 』
Relajando la comisura de sus labios, Julius respondió de esa manera, y Anastasia exclamó un "Vaya...".
Sabiendo que esa sorpresa contenía alegría, Julius se felicitó a sí mismo por haber dado una respuesta del gusto de Anastasia. Por supuesto, no había dicho algo que no sintiera solo para complacerla. Era, sin lugar a dudas, su verdadero sentir.
Tampoco deseaba distanciarse del encanto de una posada de estilo Wafuu en la Ciudad de las Compuertas.
Julius: 『 Supongo que esta posada no solo sorprende por su exterior, ¿verdad? 』
Anastasia: 『 ¡Pues claro que no! Que tengas tantas expectativas hace que me emocione también. Te has acostumbrado tanto a nuestro estilo, que mi caballero se ha vuelto to’o un estudiante de honor. 』
Julius: 『 Son palabras inmerecidas. ――Solo espero que las demás candidatas acepten esta invitación. 』
No quería inquietar a Anastasia, quien ya estaba preparando el agasajo, pero la posibilidad de que todos estos preparativos fueran en vano no era nula. Si eso ocurriera, ni siquiera Julius encontraría las palabras para consolarla.
Pero, ante la preocupación de Julius, Anastasia rio diciendo "¿Qué pasa, qué pasa?", y
Anastasia: 『 ¿Será que estás pensando en cómo consolarme si las cosas no salen bien? 』
Julius: 『 ――. ¿Se me notaba en la cara? 』
Anastasia: 『 Nop, sigues siendo el mismo galán de siempre. Pero ya llevamos mucho tiempo juntos, así que puedo darme una idea por tus ojos y tu aura. Qué preocupadizo eres. 』
Al ver que había adivinado sus pensamientos, Julius reflexionó ante su señora, que reía entre dientes.
Decir que había comunicación tácita sonaba bien, pero que su señora adivinara su inquietud y, para colmo, lo animara, era un error impropio de un caballero. Para empezar, si fuera comunicación tácita, ambos deberían entenderse mutuamente, pero Julius no era capaz de sondear el corazón de Anastasia.
Aunque el hecho de que ella no fuera alguien fácil de descifrar era también parte de su lealtad.
Anastasia: 『 También me da curiosidad saber qué palabras de consuelo me darías, pero, según mi intuición, creo que un ochenta por ciento aceptará la invitación. Preparé to’o lo que ellos quieren, y les envié la invitación sin aprovecharme de la situación. Solo que, con Emilia-san y los suyos, el momento podría ser malo... 』
Julius: 『 Tienen pendiente una reunión con los líderes influyentes del oeste, ¿cierto? 』
Anastasia: 『 Pero no dejarán pasar la oportunidad de recuperar a ese gran espíritu felino. Eso es seguro, desde la perspectiva de un espiritista como tú, ¿verdad? 』
Julius: 『 No puedo afirmarlo con certeza, pero, así es. Si yo perdiera mi conexión con mis espíritus, haría todo lo posible por recuperarla. Probablemente, cualquiera que tenga un vínculo con los espíritus tomaría la misma decisión. 』
Anastasia: 『 Bien. Entonces, solo queda esperar con confianza. 』
Ante la garantía de Julius, que había inclinado la barbilla, Anastasia se puso las manos en las caderas y asintió con seguridad. Luego, añadió "Además", y continuó,
Anastasia: 『 En el peor de los casos, si mis cálculos fallan, pues que así sea. Si eso pasa... 』
Julius: 『 ¿Si eso pasa? 』
Anastasia: 『 Ya que nos hemos tomado la molestia de venir hasta Priestella, lo convertiré en un viaje de placer un poco lujoso pa’ la Compañía Hoshin. 』
Ante la broma sonriente de Anastasia, Julius abrió ligeramente los ojos y luego, sonriendo sin poder evitarlo, asintió diciendo: "Es una idea excelente".
Esa rapidez en la toma de decisiones y en la respuesta, ambas cualidades que una persona común difícilmente posee, es lo que Anastasia Hoshin puede demostrar con tanta naturalidad. ――Esa fue la primera razón por la que Julius deseó que ella fuera la próxima reina del Reino de Lugunica.
Ahora, las razones por las que deseaba tenerla como su señora ya no eran solo esa, pero al reafirmar con claridad ese primer sentimiento, Julius sintió una agradable sensación mientras miraba al cielo.
Bajo el mismo cielo, se encontraban las candidatas reales invitadas a la Ciudad de las Compuertas y los caballeros que les servían. No era una relación en la que pudieran bajar la guardia, y la premisa de que eran facciones rivales no vacilaría. No vacilaría, pero――,
Julius: 『 Reinhard, Ferris y, por supuesto, Subaru. ――Espero con ansias el momento en esta ciudad para poder hablar sobre cómo han pasado este último año. 』
Así, pensando en aquellos que, aunque sirvieran a señores diferentes, seguramente compartían una visión optimista sobre el futuro del Reino de Lugunica, Julius entrecerró los ojos ante el deslumbrante sol.