La vida de Felt en la Selección Real desde cero









LA VIDA DE FELT EN LA SELECCIÓN REAL DESDE CERO
Traducción Japonés-Inglés:
Negi
Traducción Inglés-Español:
Gergod Serenno
1
Desde que era pequeña, había estado viendo un determinado sueño una y otra vez.
Era un sueño que comenzaba en una habitación poco iluminada. En una habitación en la que solo entraba la luz de la luna, miraba al techo. El techo era alto. Sentía como si la hubieran metido dentro de una pequeña caja, en lugar de recostarla en una cama.
[¿Estás realmente seguro de esto?]
De repente, oyó la voz de alguien.
Cuando intentó mirar de dónde venía, su cuerpo no se movió. No era un sueño. Aunque no lo fuera, en ese momento su cuerpo no se movía como ella quería.
Ella simplemente, de alguna manera sintió que esto era lo correcto.
[Sí, estoy seguro. Ya me imagino a mi hermano o a mi mujer oponiéndose, si es que alguna vez se enteran de esto.]
También pudo oír una respuesta, la voz sonaba diferente a la de la primera persona que había hablado.
Parecía que alguien y otra persona hablaban entre sí, situados en lados opuestos de la caja que la contenía.
Las voces le sonaban familiares, pero a la vez desconocidas. Tal vez, la razón por la que las voces se sentían ambiguas era su problema. Aun así, podía sentir claramente las emociones que desbordaban las voces.
La voz familiar estaba llena de desagrado, mientras que la voz desconocida estaba llena de afecto.
Aunque, desagrado y afecto... Ninguna de ellas era lo que deseaba, ni quería.
[Estoy en deuda con todos ustedes. Si puedo devolver lo que debo, entonces no me importa aceptar este trabajo.]
[Gracias. Siento haberte molestado…]
[No deberías preocuparte por mí. Te preocupas por la persona equivocada.]
[…Tienes razón.]
Una voz fría y aguda, y otra que regulaba sus emociones con firmeza. Dentro de la caja, donde solo podía ver el techo, su mirada se encontró con el rostro de alguien al asomarse. Por alguna razón, una sombra se proyectaba sobre el rostro, y ella no podía verlo porque estaba manchado de negro.
Aun así, supo que la persona era dueña de un cabello dorado y ojos rojos.
[…]
La persona levantó suavemente su cuerpo, tomándola del interior de la caja.
Su tamaño era bastante grande, no, ella era pequeña. Casi como si fuera un bebé. El dueño de la voz la sostuvo sin esfuerzo, meciéndola suavemente.
[Ahh, estás calentita. Y te has vuelto más pesada... Algún día llegará un momento en que crecerás tanto que mis brazos no bastarán para sostenerte] dijo el hombre, mientras la abrazaba.
Su voz sonaba casi como si temblara. Entre sus brazos, sintió los latidos de su corazón. Era un sonido extrañamente tranquilizador, que le daba ganas de llorar.
[…Te dejaré el resto a ti.]
De repente, sus oídos se apartaron del sonido. El hombre entregó al infante en brazos a la persona que tenía delante. La palma de la persona era callosa, grande, y la trataba con rudeza, igual que la impresión que ella tenía de él.
Se sintió incómoda, completamente distinta de hace un momento. No era solo por la piel endurecida de la palma.
[Dándole una mano a un humano... Qué bajo he caído.]
La persona que la había colocado sobre su palma la veía fijamente, su mirada era una mezcla de disgusto y desdén.
Era muy irritante para el corazón de la niña.
No le gustaba. Quería gritar. Pero, sus pequeños miembros no podían liberarse.
[…]
Envuelta por la palma callosa, incluso su libertad de expresión le había sido arrebatada. Así, el hombre empezó a caminar con pasos pesados. La alejaban de la habitación familiar y del hombre que la calmaba. Ella no quería eso. No lo quería. Lo odiaba.
Suplicó que aquel hombre se quedara con ella. Quería que se quedara a su lado. No quería que la dejara ir.
Aun así…
[…Te amo. Por siempre y para siempre.]
Una voz inútil que no ofrecía ningún alivio. Era lo último que le había dicho.
2
[…Ya es de mañana, ¿eh?]
Sus párpados fueron calentados por el sol de la mañana que se colaba por el hueco de las cortinas, y su conciencia flotó hasta la superficie. Con la sensación de que la mullida cama le envolvía todo el cuerpo, la chica se incorporó mientras se acercaba las sábanas. Se rascó con violencia el cabello dorado que le llegaba hasta la nuca y giró el cuello distraídamente mientras bostezaba.
La habitación a la que se había acostumbrado a ver durante estos dos meses entró en su visión borrosa y llena de lágrimas.
[Cielos, la habitación es insoportablemente grande como siempre.]
Dentro de la lujosa recámara que cualquiera envidiaría, la chica murmuró con insatisfacción mientras se bajaba de la cama que era de la calidad más alta.
Recién levantada, la muchacha estaba de pie sobre la alfombra mullida, con nada más que su ropa interior sobre su pálido cuerpo. Era pequeña para su edad y su cuerpo carecía de curvas femeninas; sin embargo, su rostro bien proporcionado y sus ojos llenos de fuerza contenían un atisbo de belleza que le auguraba un futuro prometedor para cuando su encanto floreciera.
Se llamaba Felt. En el pasado fue una niña problemática que se ganaba la vida en los barrios bajos de la Capital Real gracias a su habilidad para robar. Como sea, la posición que descansaba sobre sus hombros ahora era muy diferente.
El factor principal del dramático cambio en el ambiente que la rodeaba era…
[¿Está despierta, Lady Felt?]
Al llamar a la puerta de la habitación, Felt pudo oír una voz clara y hermosa desde el otro lado. El simple hecho de escucharla hacía albergar grandes esperanzas de que el dueño de la voz tuviera un corazón puro y una apariencia elegante.
En realidad, cuando la gente miraba al dueño de esta hermosa voz en la capital, la mayoría de las mujeres lanzaban gritos de admiración y luego se desmayaban. Aun así, a pesar de ser una mujer muy joven, Felt curvó el labio con aparente desagrado.
Entonces, miró fijamente al dueño de la voz desde el otro lado de la puerta.
[No, no estoy despierta. No estoy despierta, así que no entres.]
[¿Es capaz de establecer una conversación hablando entre sueños? Si es así, ha desarrollado un nuevo talento, que ni yo conozco.]
[Eres tan molesto...]
Al chasquear la lengua debido a que no entendía el sarcasmo en su tono, la puerta de la habitación se abrió lentamente. Así, un hombre alto, joven y refinado hizo su aparición, vestido con una camisa y unos pantalones. Su cabello rojo, que recordaba a las llamas, y sus ojos azules que envolvían el cielo azur eran sus características definitorias. Lo que lo distinguía aún más era su rostro desagradablemente apuesto, y dirigía a Felt una sonrisa que haría desplomarse a las doncellas de la capital.
No obstante, su sonrisa se había desvanecido en cuanto vio el aspecto de Felt al entrar en la habitación,
[Lady Felt... Aunque esta es su habitación, una mujer paseándose en ropa interior es un poco…]
[Me acabo de despertar. Además, te dije que no entraras. Fuiste tú quien no me hizo caso, así que no me eches la culpa.]
En nada más que su ropa interior, Felt cruzó los brazos y sacó su escaso pecho en medio de la habitación. El joven frunció el ceño y apartó la mirada de su valiente pose.
La interacción era entre un joven y una mujer, pero no había ninguna vergüenza asociada a ella. Felt vio a la persona que tenía delante como algo diferente antes de pensar en él como un hombre. Dejando escapar un resoplido, Felt miró al joven mientras este apartaba la vista de ella.
[¿O es que el más grande caballero entre caballeros tiene la capacidad de excitarse con un cuerpo de aspecto miserable como el mío? Si es así, entonces debería tener aún más cuidado con lo que me rodea, ¿cierto?]
[Por favor, no se rebaje con palabras como “aspecto miserable”. Tiene un encanto propio. Además, es absurdo que un caballero se deje llevar por su Señora.]
[¿Quién te ha dicho que me consueles por la forma de mi cuerpo infantil? ¡Largo!]
Al arrojar una almohada desde la cama, el joven la atrapó sin esfuerzo y salió cortésmente de la habitación. Se dirigió al pasillo y se inclinó lentamente haciendo una reverencia.
[El desayuno está listo. La Tía también está esperando, así que, por favor, venga al comedor.]
[Bien, bien. Solo vete.]
[Entendido. Disculpe, me retiro… También, Lady Felt.]
Mientras Felt agitaba la mano con desgana, como si estuviera espantando un insecto, el joven le sonrió, tras arrojar de nuevo sobre la cama la almohada que había recibido con un excelente lanzamiento. Y luego, manteniendo la misma expresión en el rostro, dijo:
[Buenos días.]
[...Esa parte de ti nunca deja de ponerme de los nervios. Lárgate, Reinhard.]
El primer grito de rabia de Felt por la mañana se había dispersado en cuatro direcciones, bloqueado por la puerta que se había cerrado silenciosamente.
Irritada por la sensación de “perder” la discusión sin ninguna razón en particular, Felt sacó su ropa del armario y se quitó apresuradamente la ropa interior.
Como único acto de rebeldía que podía hacer, decidió elegir un atuendo que pudiera desagradar a Reinhard.
La razón por la que Felt estaba acompañada por Reinhard y se alojaba en su mansión era el resultado de varios acontecimientos y de una circunstancia casual e inevitable que se entrelazaban estrechamente. Reinhard se había referido a todo aquello como “destino”, pero Felt odiaba absolutamente cómo sonaba.
No podía digerir que él pensara que todo estaba decidido desde el principio. Por encima de todo, habían tenido el peor de los encuentros y su proceso de conocimiento mutuo había sido igual de terrible. Con su ya complicada relación, solo imaginar cómo todo entre ellos estaba predeterminado la irritaba.
Para Felt, era como si le dijeran que estaba destinada a tener la peor suerte.
Esa era la sincera opinión de Felt, que había obtenido el estatus de Señora de Reinhard van Astrea, el caballero entre caballeros que todos envidiaban en la capital.1
[Oh, Felt. Hoy te has levantado muy temprano.]
[Ah.]
Una vez que Felt se vistió y salió de su habitación, se encontró con una gran silueta de una persona. Era un hombre corpulento, gigantesco hasta el punto de que la pequeña Felt tuvo que levantar la vista. Si se hubieran encontrado en un callejón, la diferencia entre sus físicos haría que Felt estuviera preparada para morir. Afortunadamente, esto no era un callejón desolado, y ella tampoco desconocía a esa persona. En realidad, expresarlo así era innecesario debido a la estrecha y duradera relación que existía entre ellos.
[Buenos días, Viejo Rom. En realidad, no quiero levantarme temprano, pero si me quedo en esta mansión, suelo despertarme como una buena ciudadana.]
Con el rostro iluminado, Felt corrió hacia la persona a la que había llamado “Viejo Rom”, un anciano calvo de más de dos metros. Tenía
1 NdT: Aquí el estatus de Felt como Señora de Reinhard se refiere al de un “Amo” y su caballero, que también puede ser equiparado al de la servidumbre con su “Señor”, como Ram y Rem con Roswaal o Yae y Schult con Priscilla.
una expresión tierna en el rostro, que parecía incomparablemente adorable en contraste con cuando había estado tratando con Reinhard. Los hombros de Rom temblaron de risa cuando Felt desató un encanto tierno propio de su edad.
[Buajaja, ser una buena ciudadana es algo bonito, ya que eres pequeñita para tu edad. Si comes bien y llevas una vida ordenada, crecerás más.]
[Desde tu perspectiva, prácticamente no habrá diferencia, aunque crezca o encoja. Casi ninguna.]
[Eso no es cierto. Aunque así sea, presto mucha atención a tu crecimiento.]
Al decir eso, una sonrisa se dibujó en el rostro profundamente arrugado de Rom y le dio unas palmaditas en la cabeza.
Felt recordaba haber pensado que se le caería la cabeza cuando era pequeña, pero no le disgustó la sensación de la palma callosa. De hecho, le gustaba.
Hubo un tiempo en que no quería que la trataran como a una niña, pero, sinceramente, momentos como ese eran los mejores para hacerla sentir a gusto.
Por casualidad, la habitación poco iluminada de sus sueños cruzó su mente.
[…]
[¿…Hm? ¿Qué pasa, Felt?]
[Ah, eh, no es nada. No importa, ¿has podido dormir bien?]
Felt esbozó una sonrisa y le preguntó, sacudiéndose el extraño sentimiento nostálgico que golpeaba su pecho. Al recibir su pregunta, Rom respondió: [No seas tonta] mientras se daba una palmada en la calva.
[Si me preguntas si he podido dormir o no, entonces sí, he dormido. Pero no puedo decir que fuera cómodo.]
[Eso es cierto. La vida aquí es muy diferente comparada con la que conocemos.]
[Sí. Aunque esa no es la única razón de mi falta de comodidad...]
Rom ladeó la cabeza mientras se colocaba una mano en la barbilla, con Felt copiando su gesto. Se rio de su imitación, y luego la instó a empezar a caminar dándole una palmada en la espalda.
[Oye, parece que el desayuno está listo. Puedo tener grandes expectativas sobre su sabor, ¿verdad?]
[Sí, las comidas de la Abuelita son super duper buenas. Aunque es la mejor haciendo bocadillos.]
Rom escuchó en silencio los presuntuosos elogios de Felt, asintiendo con la cabeza mientras ella parloteaba. Continuaron con su agradable charla mientras caminaban por el pasillo.
[¿Hm? Ooh, lo están haciendo otra vez.]
Deteniéndose frente a la ventana, Felt se asomó a ella. El verde jardín de la mansión de Reinhard se extendía bajo ella, y allí se desarrollaba un espectáculo que ya le resultaba familiar.
[… ¿Qué demonios están haciendo?]
Preguntó Rom, de pie junto a ella, y Felt le respondió mientras apoyaba los brazos en el marco de la ventana, con la barbilla apoyada en las manos.
[Es que las personalidades deformadas no se enderezan fácilmente, así que están en el proceso de poner a sus personas de nuevo en forma.]
En el jardín de ambiente relajado, donde brotaba la hierba fresca y las flores de varios colores, tres hombres estaban desparramados sobre la hierba, amontonados unos encima de otros.
Tenían un aspecto bastante burdo, tendidos en el suelo en un estado de total inconsciencia.
Además, había un anciano cuidando la hierba junto al trío. Su expresión permaneció indiferente mientras acercaba una carretilla con práctica facilidad, colocando a los tres hombres encima de ella sin apenas esfuerzo, y luego se los llevó hacia la puerta trasera de la mansión. Observando el proceso hasta el final, Felt sonrió mientras mostraba su colmillo.
[Al parecer, no tenían a dónde ir porque hicieron enojar a un jefazo, así que optaron por seguirnos como último recurso, pero cambiaron de opinión después de una noche y estaban a punto de huir. Entonces, fueron descubiertos por el Abue en plena huida, y recibieron una paliza de su parte.]
[Ya veo. Supongo que es una conclusión típica, pero ¿pudiste predecir eso?]
[Si pudiéramos entendernos hablándolo, entonces no estarían aquí, tanto en el buen sentido como en el malo. ¿No es más interesante hacer que esos tipos desagradables nos acompañen?]
A Felt no le disgustaban los que nunca sabían cuándo rendirse, ni los que tenían personalidades poco agradables. La zona en la que había vivido era un antro lleno de gente así.
El trío era sin duda la representación del entorno familiar de Felt. Aun así, pasara lo que pasara, ella no sería ciegamente optimista al respecto declarándolo como algo bueno.
[¿Debería describirsele como tolerante u optimista…? Quizá lo lleva en la sangre.]
[¿Hm? ¿Has dicho algo, Viejo Rom?]
Felt juntó las manos detrás de la cabeza y se giró para mirar a Rom mientras murmuraba algo. Él se limitó a encogerse de hombros en respuesta a sus palabras.
[Ah, acabo de decir que tengo hambre. Toma, date prisa y sigue caminando.]
[Sí, sí, entendido.]
Animada a ponerse en marcha, Felt se llevó a Rom con ella mientras empezaba a caminar por la mansión. No lo deseaba, pero en dos meses se había acostumbrado a su vida dentro de la residencia. Al menos, hasta el punto de que caminaba dando saltos cuando se dirigía al comedor.
[¡Buenas!]
Con una gran expectativa en el corazón por el desayuno, Felt llegó al comedor, habiendo traído a Rom con ella. Al abrir las grandes puertas y entrar en la habitación, la larga mesa ya estaba llena de platos humeantes de desayuno.
Y entonces, volviéndose ante la alegre entrada de Felt, dos sombras se inclinaron ante ella.
[Por supuesto, Lady Felt. Buenos días.]
[…]
Una anciana y un anciano habían respondido a su saludo con amables sonrisas. Se les había confiado la administración de la mansión, y entre sus obligaciones estaba la de cuidar de Felt y Reinhard. Reinhard parecía tener una estrecha relación con ellos, y se refería a estos como “Tío” y “Tía”. Mientras que, Felt se llevaba bien con ambos, llamándolos simplemente “Abue” y “Abuelita”.
[…]
Reinhard ya estaba sentado en la mesa del comedor, y tres jóvenes se vieron obligados a sentarse en la misma fila que él, con los ojos en blanco. Sus físicos eran grande, mediano y pequeño respectivamente, fácil de entender, y fueron colocados en sus asientos en el orden de sus estaturas.
Además, el sitio habitual de Felt estaba frente a Reinhard, y Rom se sentaría a su lado durante esta mañana. Retiró la silla de Rom, luego se acomodó en la suya y…
[Muy bien. Es hora de empezar.]
[... No hay ningún problema, pero ¿está segura de que no hace falta una explicación sobre esos tres? Lo primero que pensé es que la sorprenderían.]
Le sorprendió que Felt se dispusiera a empezar a comer sin hacer mención alguna del trío. Al escuchar sus palabras, se rascó la oreja con un dedo y murmuró un [Ahh].
[Desde arriba vi al Abue traerlos consigo. Además, ayer pensé que pasaría algo así. Ya se lo he dicho a la Abuelita y al Abue, ¿verdad?]
[Efectivamente. Lady Felt nos habló anoche.]
Felt se apoyó en el respaldo de su silla, ladeando la cabeza, y la Tía le devolvió un gesto de asentimiento. Entonces, la mujer que había envejecido con gracia soltó una pequeña risa mientras miraba de reojo a su marido.
[Seguro que el Abue estaba encantado de que confiara en él. Impropio de su edad, estaba lleno de vigor, esperando en el jardín desde el amanecer.]
[…]
El Tío se encogió de hombros sin decir nada ante el testimonio de la Tía. Era raro que el taciturno Tío pronunciara siquiera una palabra, así que nadie lo había reprendido por sus modales, que podían tomarse por impropios.
De repente, la Tía vio a Felt con una mirada maliciosa en los ojos.
[De todos modos, es algo bastante interesante. Había estado intentando liberarse de la mansión con sumo esfuerzo, y, a pesar de eso, ahora nos recuerda que debemos asegurarnos de que esos tres no escapen.]
[Eh, oye, ¿tenías que decir eso?]
[¿Oye, quieres decir que Felt intentaba escapar? ¿Qué quieres decir con eso?]
Mientras Felt hacía una mueca ante el comentario que no podía rebatir, los ojos de Rom brillaban de curiosidad a su lado. Al ver su reacción, Reinhard empezó a hablar con un: [A decir verdad...]
El joven pelirrojo tenía una mirada inocente, sus ojos azules recorrían toda la mansión como si la estuviera inspeccionando.
[Se ha hecho una promesa con Lady Felt. Si fuera capaz de escabullirse de la mansión, sin ser observada por mí, el Tío, la Tía y los demás residentes, entonces no la rastrearíamos contra su voluntad.]
[Una competencia, ya veo. Tiene sentido. Puedo ver que Felt se lo toma como algo personal cuando alguien se enfrenta a ella. Probablemente sufría derrotas todos los días.]
[¡No lo digas como si realmente lo hubieras visto...! ¡Por eso no quería que te enteraras!]
Rom lo señaló con una mirada de superioridad, haciendo que Felt enterrara la cabeza entre las manos con la cara sonrojada. Todo había empezado desde que Reinhard la capturó en los barrios bajos y la confinó en esta mansión por su mano. Desde entonces, había hecho una promesa sobre la competencia que Reinhard le había explicado antes, y buscaba desesperadamente una forma de escapar durante el día y la noche.
Por supuesto, como consecuencia de que sus planes fracasaran uno tras otro, Felt se había quedado así en esta mansión, y encima de todo eso estaban los hechos del día anterior.
Los sucesos de ayer eran un asunto grave para Felt, no, era un asunto grave incluso para el Reino de Lugunica.
[La Selección Real... ¿la batalla para tomar el trono? ¿Estás bromeando? ¿Por qué has tenido que involucrarme en esa increíble situación?]
[Para ser precisos, se trata de una competencia de ser seleccionado para acceder al trono, no de una batalla para ocuparlo. Una competencia, no una batalla.]
[Ese no es el maldito problema. Me estás malinterpretando.]
Felt miró la cara indiferente de Reinhard, levantando el labio inferior. La Selección Real... fue precisamente el acontecimiento que tuvo lugar en el Reino del Dragón de Lugunica, un gran incidente que sacudió al país hasta sus cimientos.
Hacía ya unos meses que, debido a una enfermedad contagiosa que se produjo en el castillo, los miembros de la longeva familia real habían caído uno a uno hasta que, al final, todos ellos habían fallecido. Como resultado, el trono del actual Reino había quedado vacante, y se encontraba en un preocupante estado de inestabilidad. El Reino estaba en una situación en la que tenía que elegir al próximo Rey lo antes posible, pero como una especie de broma, no era otra que Felt la que había sido puesta como una de las candidatas al trono. La persona que la había arrastrado a la fuerza a aquella increíble situación era Reinhard, sentado frente a ella con una mirada inocente, y ese era su verdadero objetivo para confinar a Felt en la mansión. Por supuesto, no es posible que cualquiera se convirtiera incondicionalmente en candidato a para ser el próximo Rey. Por no mencionar que Felt procedía de los barrios bajos, una niña de la calle que se ganaba la vida robando. ¿Qué podría haber salido mal para que alguien como ella se plantara en el escenario de competir por el trono? Quizá sería más apropiado cuestionar la cordura de Reinhard. Aun así, ante los orígenes desconocidos de Felt, Reinhard había anunciado a todos en el castillo una extravagante teoría. Según él, Felt era un miembro superviviente de la familia real, secuestrada hacía catorce años.
Semejante teoría no merecía ni la más mínima consideración, y a los oídos de Felt no dejaba de ser una absurda tontería. Sin embargo, todos los colaboradores del castillo real habían tomado la palabra a Reinhard y habían empezado a estudiar seriamente las posibilidades. Ese hecho también era ridículo, por lo que Felt se había burlado de ellos, pero…
[Con lo de Viejo Rom, todo se arruinó, ¿cierto?]
Rom se había colado en el castillo en un intento de rescatar a Felt. Su plan acabó en fracaso, y Felt tuvo que declarar su participación en la Selección Real para librarlo de su captura.
Se había disculpado profusamente por lo que hizo, pero Felt no se arrepentía de su decisión.
Ella había tomado su propia decisión. Felt ya se había amonestado a sí misma para no lamentarse por lo que había elegido. Vivir era una cadena de acontecimientos ilógicos. Cosas irracionales descendían sobre las personas sin darles ninguna medida para enfrentarlas. Eran lo que eran.
En un mundo donde tales inconvenientes corrían desenfrenadamente, ¿qué esperaría de extender sus lloriqueos y quejas incluso a lo que ella misma había decidido?
Semejante insensatez no existía. Esa fue la conclusión de Felt, y su filosofía de vida.
[Por eso solo odio las cosas irrazonables. En resumen, eres tú, Reinhard.]
[Está siendo muy crítica, mi Señora. ¿Soy poco razonable?]
[¡No puede ser! No permitiré que digas que no eres consciente de ello. Si eres el tipo de persona que ni siquiera puede ver lo que tiene justo debajo de los pies, entonces no quiero hablar contigo en absoluto.]
[Está siendo bastante crítica.]
Reinhard se repitió con expresión preocupada ante las mordaces palabras de Felt.
De todos modos, dejando a un lado su descontento con Reinhard, Felt no se arrepentía de su elección. Por supuesto, Rom había sido el detonante, y Reinhard el que la había arrastrado a aquel lugar. Pero, al escuchar de primera mano los discursos de las otras cuatro candidatas, las distintas intervenciones de las personas influyentes del Reino, reunidas en un mismo lugar, era cierto que la pasión había empezado a bullir en el interior de Felt.
Aún no conocía los detalles de lo que podía hacer. Aun así, mientras esta pasión siguiera impulsándola, había decidido que no dejaría de avanzar.
[Aunque me parece que en la Selección Real pasan muchas cosas raras.]
[¿Tiene alguna duda sobre la Selección Real?]
[Bueno, cualquiera pensaría que es extraño. Aunque se dejara de lado mi lugar de nacimiento o lo que fuera, ¿qué clase de normas se están utilizando para elegir a las candidatas a reina?]
Aunque Felt no había recibido educación, podía imaginarse una montaña de habilidades y talentos que se le exigirían a uno para convertirse en reina.
A pesar de que la familia real había sido aniquilada, eso no disminuiría el peso de la sangre que corría por las venas de uno. Si se quería elegir a un noble de linaje cercano a la familia real original, se propondrían como candidatos a personas dotadas, y ese sería el curso natural de los acontecimientos.
Sin embargo, cada una de las candidatas que habían pisado el escenario de la Selección Real junto a Felt, todas habían llevado una singularidad que era particular en cada una de ellas. Era difícil decir si cumplían con ese tipo de criterios.
[Una comerciante de algún otro país, y una mujer prepotente que actúa como si fuera la persona más importante del mundo. También está la chica semielfa. Solo había una mujer noble, y luego estoy yo. Esto no es un juego, maldita sea.]
[Por supuesto, todo el mundo es consciente de ello. Sin embargo, el brillo de la insignia la ha elegido a usted y a las demás candidatas... Es la voluntad del Dragón Divino que protege el Reino.]
[Entonces, ¿estás diciendo que el Dragón es un mujeriego? ¿Qué tan raros son sus gustos, eligiéndome a mí y todo eso? ¿Las personas feas están incluidas en sus gustos?]
Había cinco candidatas a la Selección Real, y cada una de ellas era una mujer. Mientras Felt se burlaba de la verdad, Reinhard parecía no tener ni idea de cómo responder a eso.
[A ver, a ver, ¿cómo puede decir tal cosa, Lady Felt?] dijo la Tía, en lugar del dubitativo Reinhard, al entrometerse en la conversación. Había estado escuchando la charla en silencio, pero tenía las cejas fruncidas, como si no pudiera aguantar más las palabras de Felt.
[¿Qué pasa, Abuelita? ¿Estás enfadada porque hablé mal del Dragón?]
[¡No, no es por eso! Estoy enfadada porque usted misma se ha menospreciado. ¿Llamándose “fea...” a pesar de ser así de adorable? Eso me pone triste.]
[¿Qué...? ¿Estás enfadada conmigo por mi persona?]
Al mostrar su asombro ante la inesperada interrupción, Viejo Rom se cruzó de brazos a su lado asintiendo con la cabeza. Incluso el Tío asentía profundamente junto a la Tía, y Felt se sintió de repente fuera de lugar.
[Escucha, Felt. Yo también creo que tu aspecto no está mal...]
[¡Bueno, es hora de dejar ese asunto! Mi aspecto no importa en absoluto. Ese ni siquiera es el problema. Oye, ¡vuelve al asunto original! Habla del tema anterior, Reinhard.]
[¿Yo?]
Presintiendo que la conversación daría un giro hacia algo incómodo, Felt detuvo a Rom y llamó a Reinhard para hacerlo hablar. Él pareció sorprendido por su ímpetu, y luego soltó un pequeño suspiro,
[Ah, sí. Comprendo sus preocupaciones en torno a la Selección Real. No puedo comprender las preferencias del Dragón Divino, pero en el primer encuentro del Reino y el Dragón, cuando se intercambió el pacto entre el Reino de Lugunica y el Dragón Divino, la persona que había conversado con el Dragón fue registrada como una mujer, se decía que era la Doncella del Dragón.]
[Y entonces, en la situación actual en la que conversar con el Dragón una vez más es muy deseado, la siguiente Doncella del Dragón sería elegida entre las mujeres. Supongo que así lo han interpretado.]
[Si pudiera, por favor, considérelo como el consenso del Reino, no solo mío.]
[Esas son las opiniones de peces gordos como nobles y caballeros, ¿no? Como prueba, la gente de los barrios bajos nunca ha oído tal cosa, justo como yo.]
Como representante de las clases bajas, no veía con buenos ojos que alguien se saliera con la suya, utilizando como excusa el “consenso del Reino”. La expresión preocupada de Reinhard contra la opinión de Felt permaneció en su rostro.
[¿Está afirmando que está en contra de la Selección Real?]
[Solo digo que hay muchas cosas que no tienen sentido. Ah, más que estar en contra, tengo una queja. No tuve derecho a elegir a mi caballero. ¿No puedes hacer algo al respecto?]
[Por mucho que me gustaría tener en cuenta sus peticiones, por desgracia, creo que será una tarea difícil encomendarle a otro caballero. Con el debido respeto, ha arremetido contra los caballeros y las personas de importancia en la escena de la Selección, por lo que presumo que será complicado encontrar a alguien que pueda comprometerse a dedicar su espada a...]
[Lo entiendo, ¿bien? Solo estoy siendo sarcástica. No se puede evitar, así que supongo que te aguantaré.]
[Sí, por favor, aguánteme. Este cuerpo mío, esta espada, todo es para usted, mi Señora.]
[Uff, qué molesto.]
Felt sacó la lengua ante la respuesta excesivamente formal de Reinhard.
Teniendo en cuenta la reputación de Reinhard dentro del Reino, cualquiera se quedaría perplejo ante la actitud de Felt hacia él. Aun así, todos los habitantes de la mansión, incluido el propio Reinhard, no la reprendieron por ello. De hecho, veían su actitud con buenos ojos.
[Bueno, es lo que Felt decidió por sí misma. No pienso quejarme de esto y aquello en este momento, pero... no puedo negar que somos algo inadecuados como equipo para la Selección Real.]
Una vez que el tema en cuestión llegó a un punto muerto, Rom murmuró eso mientras se palmeaba la calva.
La facción Felt, uno de los equipos a punto de empezar a participar en la Selección Real, dejando a un lado a la líder, Felt, incluía a Reinhard, su caballero número uno. Rom, que era básicamente su familia. El matrimonio que se dedicaba a la familia Astrea y administraba la mansión, y por último…
[¿Estos tres, que no han permanecido inconscientes durante un tiempo terriblemente largo?]
[¿No se siente bien no tener nada? Esto empieza a parecerme divertido.]
[… ¿Divertido?]
Mientras Felt contorsionaba la cara con una sonrisa burlona, Rom y Reinhard la miraban simultáneamente con asombro. Al recibir sus miradas, ella mostró su colmillo con un: [¿O no es cierto?]
[Nadie espera nada de nosotros. No importa lo que piensen de ello, será aún más espectacular si le damos la vuelta a la situación desde allí. Esta es nuestra ventaja.]
[…]
Felt se jactó con una notable dosis de asertividad, golpeándose su propio y esbelto pecho.
Al oír su postura excesivamente confiada al respecto, Rom y Reinhard fueron incapaces de pronunciar nada por el momento. En su lugar, lo que hizo que el tiempo reanudara su marcha fue un fuerte aplauso.
[Vamos, procedamos a comer en lugar de conversar eternamente. No se te ocurrirán ideas maravillosas si tienes hambre. El Abue también lo dice.]
[¿¡Hh!?]
Mientras la tía decía eso al dar palmas, el Tío abrió los ojos al ver que ella usaba su nombre en su beneficio.
Viendo la interacción del matrimonio, Felt accidentalmente estalló en carcajadas. Después de eso, se crujió el cuello, luego tomó el tenedor y el cuchillo para comer su tan esperado desayuno. Al menos había aprendido modales en estos dos meses.
[Lady Felt.]
[Hay una etiqueta apropiada para esto, ¿verdad? Lo sé, lo sé.]
[Sí, por favor.]
Era terriblemente molesto que Reinhard te señalara algo incluso durante una comida.
En el futuro, ¿habría alguna posibilidad de que él le diera instrucciones para todo por el bien de la Selección Real? De ser así…
[Quizá sea la primera vez que me arrepienta de mi propia elección.]
Así, Felt sació su hambre, aplastando su amargura con el delicioso desayuno.
4
Cuando el desayuno llegó a su fin, Felt volvió a la habitación que le pertenecía por el momento, vigilando atentamente la hora antes de salir al jardín de la mansión al cabo de un rato.
Y entonces, allí estaba el trío, tirado de nuevo sobre la hierba.

[¿No se sienten mareados, tan desesperados están a pesar de haberse perdido el desayuno? Además, aún no es hora de comer.]
Pisando la hierba, Felt se colocó junto al trío, ladeando la cabeza al ver su estado. Estaban en la misma situación que durante la mañana, excepto que no estaban ordenados, probablemente porque no serían una molestia para el trabajo del Tío. Además, el Tío había determinado que no podrían moverse a pesar de dejarlos desatendidos.
[Cá… cállate. ¿Cómo te atreves a meterte con nosotros? …]
Un hombre de ojos penetrantes había dicho primero al ver la mirada de Felt, su voz era abundante en rencor.
Tumbados en la hierba con las extremidades extendidas, entre los tres hombres cuyas estaturas eran grande, mediana y pequeña respectivamente, el de complexión media y rostro lleno de cautela se llamaba…
[No estoy jugando contigo, Rachins. En realidad, estoy un poco impresionada. Solo tengo un cuerpo, así que no podría separarme y ponerme en acción como ustedes tres.]
Sin embargo, hay que decir que, aunque podían cooperar entre ellos, era inútil si eran derrotados uno a uno.
[¿Q…Qué demonios es ese viejo? Desapareció de mi vista cuando pensé que lo había atrapado.]
[A mí me pareció que estabas rebotando por tu cuenta y luego te caíste, Gaston.]
[De ninguna manera haría una locura como esa...]
El gran Gaston y el pequeño Camberley intercambiaban palabras, sonando agotados. Parecían tener menos vitalidad en comparación con Rachins, pero los tres parecían equilibrarse muy bien. De todos modos, Felt podía estar de acuerdo con cierto punto de su evaluación posterior a la acción.
[Te entiendo, totalmente. El Abue me lo hizo pasar fatal, igual que a ustedes. Pero, no se confundan. El Abue es así, pero sus métodos son los más suaves. La Abuelita y Reinhard son mucho más despiadados que él. Sobre todo Reinhard, es el peor. Es como si quisiera quebrar nuestro espíritu.]
[O-oh, bien, ya veo...]
Las historias de Felt sobre sus complicaciones comenzaron a fluir como un río. Cuando se trataba de planear un escape de la Casa Astrea, Felt tenía más de diez veces la experiencia del trío. Sin embargo, no tenía intención de divulgar más información, ya que solo estaría desahogando su frustración, además de que no había ni un solo intento que hubiera terminado en éxito.
[... Aparte de eso, ¿no tienes ninguna queja contra nosotros?]
Preguntó Rachins de golpe, sentándose con las piernas cruzadas sobre la hierba mientras levantaba los ojos para mirar a Felt.
[¿Quejas? ¿Yo? ¿Por qué?]
[¿Por qué, preguntas...? Me refiero a que los tres intentamos escapar.]
Habló sinceramente con expresión avergonzada, haciendo que Felt sonriera irónicamente.
[Bueno, esperaba que intentaran escapar. Aunque, ni siquiera creo que fuera capaz de estar en términos amistosos con todos ustedes desde esa breve charla de ayer.]
Felt encogió sus delgados hombros, contemplando los rostros de cada individuo.
El grupo de Rachins sería aceptado en la Facción de Felt. Ella había decidido dar el primer paso con su elección.
Ayer, en el camino de regreso a casa desde el castillo, donde Felt había anunciado su intención de participar en la Selección Real, ella y sus compañeros se habían detenido en el almacén de objetos robados, su antiguo hogar, y se habían encontrado con el trío en el lugar del edificio demolido. Habían apuntado a Felt con un cuchillo, amenazándola para que les entregara su dinero, pero su oponente estaba completamente fuera de su alcance.
En un abrir y cerrar de ojos, el trío había sido completamente derrotado por Reinhard, que había estado presente, y en un principio, habrían sido entregados a los guardias. Felt lo había impedido y también les había tendido una mano.
No es que Felt no pudiera evitarlo, ni que actuara por compasión. Simplemente pensó que sería interesante ganarse a esos tres como aliados y que la acompañaran.
Si tenía que seguir avanzando para convertirse en Reina, elegiría a propósito un refrescante grupo de personas para llevar con ella, si las cosas iban a ser así. Ella los había traído a la mansión por esa razón, les había contado toda la historia detrás de sus acciones y los había hecho prometer su cooperación, pero…
[Las mentes cambian una vez que se enfrían. Yo también me crie en los barrios bajos, ¿saben? Es fácil ver a través de la verdadera naturaleza de la gente que vive allí.]
[¿Eh? Eso no suena realmente como un cumplido.]
[Eso es porque ni siquiera es un cumplido. Deja de joder, maldito...]
[Está bien que sean testarudos, pero probablemente ni siquiera lo pensaron antes de intentar escapar, ¿verdad? Parecían perseguidos por otra persona en primer lugar.]
[¡Guh...!]
Habían invocado la ira de su superior porque habían metido la pata en el trabajo. Su conversación había sido así, si no recordaba mal. En otras palabras, aunque escaparan de Felt, tendrían que seguir huyendo para no reconocer su error, por lo que era inadecuado como solución a la raíz del problema.
[Qu… ¿qué debemos hacer?]
[Pensé que se solucionaría de alguna manera. Aunque no tengo nada que lo confirme.]
Tal y como Felt había pensado, el trío no tenía a nadie ni nada en lo que pudieran confiar.
Esa temeridad en ellos demostraba que, efectivamente, eran residentes de los barrios bajos. No obstante, incluso entre los residentes, le parecía que eran demasiado temerarios.
[No hay muchas cosas que pueda decir. Es solo que... este lugar es mucho mejor comparado con intentar escapar como respuesta condicionada. Bueno, no les diré que me hagan caso pase lo que pase, ni nada por el estilo.]
[... Pero, eso solo va a ser una pérdida para ti. Si te criaste en los barrios bajos, no se me ocurre ninguna razón para que nos ayudes, aunque no vayas a recibir nada a cambio.]
[Mi razón para ayudarlos...]
Murmuró Gaston en voz baja, mirando a Felt. Rachins y Camberley también la miraban de la misma manera, haciendo que se rascara la cabeza por tener sus ojos puestos en ella.
[Es tal y como dijo Gaston. ¿Ayudarnos aunque no vayas a recibir nada a cambio? Imposible. Nadie pensaría que no lo tratarían como a un peón de sacrificio, ¡si les dices que te crean así!]
[¿Eh? ¿Pero no dijiste ayer que podíamos intentar creer en ella?]
[Cállate un rato, Camberley.]
Mientras Camberley decía algo que podría haberse guardado para sí mismo, Gaston lo agarró la cara con la palma de la mano. Con Camberley silenciado por la fuerza detrás de él, Rachins continuó mirando a Felt.
[¿Cuál es tu objetivo? ¿Qué es lo que realmente quieres obligarnos a hacer?]
[...Ayer te conté todo sobre mis planes.]
Felt cerró uno de sus ojos en respuesta a su mirada llena de dudas.
El trío le había hecho una pregunta idéntica el día anterior, y ella les había dado la misma respuesta. No había hecho una petición sincera con ellos. Solo los había invitado a acompañarla.
[Mucha gente los molesta, ¿verdad? Por eso los invito a todos para hacerlos pagar. Y ustedes están preocupados porque... no saben qué tipo de papel deben asumir, supongo.]
[…]
En el momento en que pronunció esa única frase, la expresión facial de Rachins se había transformado en otra cosa. Gaston y Camberley le vieron la cara, lanzándole miradas preocupadas. Presumiblemente, Rachins era el que tomaba la mayoría de las decisiones del trío. Sin embargo, también era el más fácil de influenciar, por lo que parecía que los otros dos le brindaban su apoyo. Así era su relación.
Habían llegado tan lejos como trío, pero no tenían confianza en sí mismos.
Lo que llevó a Felt a invitarlos no era una razón muy apropiada, y no eran queridos en el sentido de ser absolutamente necesarios para su equipo. Por no mencionar que habían estado viviendo su vida en los barrios bajos. No sabían por qué habían sido elegidos. Porque, más que nadie, entendían que no tenían nada de lo que enorgullecerse.
[No se preocupen. Yo tampoco sé qué hacer.]
[¿Ah?]
[Se los dije, ¿no? Crecí en los barrios bajos, pero de repente me proponen como candidata a la Selección Real. Si estuviera llena de motivación, y si dijera que ya tengo decidido qué hacer y qué conseguir, sería un monstruo. El monstruo es mi caballero, no yo.]
Reinhard era un monstruo en cuanto a capacidades físicas, pero era bastante poco fiable cuando se trataba de otras cosas.
[Así que ahora no puedo decirles que empiecen a dejarse la piel de la nada, y tampoco pienso decirlo.]
[Entonces, ¿qué piensas hacer?]
[Digo, vamos a empezar a pensarlo después de esto. Tengo que aprender tantas cosas, y sin duda va a ser un fastidio estudiar... pero, quizá podrían comenzar por desechar su creencia de que no tienen nada, ¿saben?]
Ante la sonrisa de Felt que mostraba un colmillo, Rachins y los otros dos intercambiaron miradas estupefactas.
No tenían nada. Lo mismo le ocurría a Felt, que no sabía qué hacer consigo misma. Por eso, como compañeros que poseían problemas personales coincidentes, al menos podían charlar y discutir entre ellos mientras avanzaban.
[...Estoy creyendo que puedo acompañarte, señorita.]
Inesperadamente, Camberley había sido el primero en decirlo. Después de ser cargado en el hombro de Gaston, Camberley apretó los puños frente a Felt mientras lo bajaban sobre la hierba.
[Es un poco difícil de entender para mí, pero ahora sé cuál es más fácil de entender. Sería muy malo para nosotros incluso si huyéramos de aquí, así que...]
Se dio la vuelta, asintiendo a Rachins y Gaston.
[Reconsiderémoslo. Aunque nos disculpáramos con ese Russell y nos perdonara, nuestra posición de recaderos nunca cambiaría, ¿verdad?]
[...Creo que me has convencido. Eso no me pasaba desde que recogí a Rachins del callejón. En ese entonces él estaba como un trozo de tela.]
[¡Cállate!]
Gaston dijo eso mientras reía irónicamente, entonces Rachins gruñó una réplica a sus palabras. Sin embargo, también era señal de que los dos se habían permitido relajarse y mostrar su acuerdo con Camberley. La balanza se había inclinado. En cuanto a la dirección hacia la que lo había hecho, Felt lo entendió bastante bien.
[...Solo digo, pero estaremos listos para escapar en cualquier momento si las cosas empiezan a ponerse en nuestra contra.]
[¡También robaremos cualquier objeto de valor por el camino!]
[¡Si se trata de volverse agresivo repentinamente y huir, nadie lo hace mejor que nosotros!]
El trío declaró respectivamente, tomando finalmente la decisión de unirse a la facción de Felt.
Felt les dedicó una sonrisa de satisfacción y luego se cruzó de brazos.
[Les diré una cosa, aunque despisten al Abue y a los demás, no tendrán piedad con ustedes.]
[¡N-no haremos nada de eso!]
[¡Ni siquiera pensamos en hacerlo!]
[¡Solo lo intentaremos un poco!]
Cuanto más hablaban, más quedaban al descubierto sus verdaderas intenciones.
Bueno, Felt podía tomárselo con humor al ser un defecto fácilmente comprensible de la gente que se había criado en los barrios bajos.
5
[…Parece que estás inesperadamente motivada para hacer esto.]
[¿Viejo Rom?]
Después de pasar unos momentos entrañables con el trío en el jardín, Felt estaba a punto de volver a su habitación, solo para ser recibida por Rom delante de ella.
Tenía una mirada de anciano bonachón en su rostro fiero y temible, lo que hizo que Felt se rascara la punta de la nariz con un: [Oh, ¿estabas mirando?]
[No es como si pudiera huir de eso ahora mismo. Además, no quiero perder cuando he decido que no lo haría. Tampoco recuerdas haber criado a una perdedora, ¿verdad?]
[Te crie para asegurarme de que no te desanimarías al dejarte zarandear por las duras realidades del mundo, pero con esto, puede que seas una mejor estudiante de lo que pensaba.]
[Jeh, dame un respiro, tratándome como a una estudiante de primera clase y lo otro. Eso no es lo mío.]
Felt sacudió la cabeza ante las palabras de Rom mientras reía con picardía. Rom entrecerró los ojos ante su reacción, con una profunda emoción aflorando a su rostro por alguna razón. Extrañamente, un sentimiento de desamparo se apoderó de ella al ver su rostro, y Felt endureció su expresión. Entonces, aunque lo estaba decidiendo en ese momento, le hizo una pregunta que tenía que hacerle.
[Sabes... realmente no pudimos hablar porque ayer fue un día muy ocupado, ¿verdad? Pero, tengo algo que quiero preguntarte.]
[Qué pasa, no pareces ser tú misma. Estás actuando como una chica normal y corriente.]
[…Tienes razón, no estoy actuando como yo misma. Lo entiendo. Entonces lo diré.]
Con Rom señalando su indecisión, Felt respiró hondo antes de mirarlo directamente a los ojos.
Entonces, volvió a anunciar lo que había declarado en el castillo.
[Voy a participar en la Selección Real. Es molesto que esto suceda como Reinhard quería, pero también lo hablé con Rachins y su grupo. Además de que me desahogué delante de mucha gente, diciendo que lo haría. Pero eso no es suficiente.]
[Hm, ¿que no es suficiente, dices?]
[En realidad, solo estoy siendo egoísta, así que no planeaba hacerte venir conmigo. Pero si no estás aquí, estaré preocupada y no tendré la confianza de que pueda lograrlo. Así que...]
[…]
[Quiero que me ayudes. Quiero que tú, mi única familia, estés conmigo.]
Para Felt, la única persona en la que podía confiar era el anciano que tenía delante, sin exagerar.
Desde que tuvo conciencia de su entorno, se había criado en el implacable ambiente de los barrios bajos. Rom siempre había estado a su lado. A Felt le habían enseñado a vivir, aprendió a utilizar las cosas a su favor y le habían regalado la vida.
Incluso después de madurar y empezar a vivir separada de él, no creía que la distancia entre sus corazones se hubiera ensanchado. Lo sentía con fuerza incluso en el presente.
[… ¿Qué opinas de tus orígenes?]
[…]
[El joven Santo de la Espada lo dijo en el castillo. Que eres la hija de la familia más importante de Lugunica, y también que podrías ser la niña que secuestraron allí. Que tenías familia. Que...]
[¡Eres mi única familia, Viejo Rom!] exclamó Felt, cortando la voz ronca de Rom.
[…]
Se quedó quieto, con el rostro rígido ante su respuesta. Ella inclinó la cabeza hacia atrás para mirarle a la cara, mordiéndose el labio antes de empezar a hablar.
[No sé si eso es verdad. Tampoco me interesa. Mi única familia eres tú, la persona que ha estado a mi lado desde que era una niña. Me importa un carajo la gente que ya no está aquí, o que ni siquiera estaba desde un principio.]
No se estaba haciendo la valiente, ni era un alarde. Eran sus verdaderos sentimientos.
Tanto si se trataba de dónde había nacido como de quién era su pariente, la información sobre la que su entorno había montado una escena era un asunto trivial para ella, y no podía importarle menos. Lo que le importaba era la persona que se había quedado con ella. Eso era todo.
Por eso quería que esa persona se quedara a su lado incluso en estos momentos. Eso era todo.
[...Oh bueno, eso no es propio de ti.]
Habiendo recibido toda la atención de la mirada de Felt, Rom le dio una sonrisa. Dejó escapar un suspiro, con cara de sorpresa, y se acarició lentamente la calva.
[Si fueras la tú de hace poco tiempo, de antemano no me hubieras hablado de esto. Me habrías involucrado a tu antojo, y luego me enseñarías la lengua como si no lo hubieras hecho. Todavía no he olvidado el día en que el almacén de objetos robados voló por los aires.]
[Eh... no, eso fue mi culpa por involucrarme en un encargo tan jugoso...]
[Sí. No habrían pasado tantos disparates si al menos lo hubieras hablado conmigo. Así que...]
Mientras Felt reflexionaba sobre sus errores con los hombros caídos, una gran palma acarició la cabeza de la malhumorada muchacha. Entonces, se agachó hacia Felt, dejándola aparentemente sorprendida.
[Si no me quedo a su lado y la vigilo, mi nieta seguirá siendo un desastre. Así no puedo jubilarme en paz.]
[¡Viejo Rom...!]
Cuando Rom dijo eso riendo, la cara de Felt se iluminó. Preguntándose a dónde había ido a parar su anterior ansiedad y nerviosismo, Rom se encogió de hombros exasperado ante su rápido cambio de actitud. Tal vez Felt se había avergonzado de cómo su reacción iba de un extremo al otro, ya que sus mejillas se sonrojaron mientras escapaba en silencio de la palma de la mano de Rom, que había estado descansando sobre su cabeza.
[De acuerdo, está decidido, entonces. Con esto, no tendré que encontrarme con una situación en la que te marchites y mueras mientras yo estoy desprevenida. Merece la pena celebrarlo o algo así.]
[Sí, sí, lo entiendo, lo entiendo. De todas formas, ni siquiera pensaba dejarlos y volver a los barrios bajos. Supongo que tendrán que hacer lo que puedan y vivir una vida de lujo tras mi jubilación.]
[Dijiste que no te jubilarías, ¿cierto? Te haré trabajar muy duro durante algún tiempo, junto conmigo.]
El tiempo que tardaría en resolverse la Selección Real era de tres años como mínimo. Rom echó la barbilla hacia atrás de forma exagerada ante la exigencia de Felt, que había tenido eso en cuenta, y dijo: [Bien.]
Ante eso, ella soltó internamente un suspiro de alivio. Aunque no esperaba que rechazara su petición, la inquietud que le producía la posibilidad de que lo hiciera había perdurado en su interior. Lucharía contra quien se volviera en su contra como un enemigo, pero preferiblemente, quería que Rom la vigilara desde las espaldas.
[Cierto. Siento decir estas cosas con tan poca antelación, pero Reinhard me ha dicho que mañana piensa salir de la capital. Al parecer, iremos a su casa hacia el este o algo así.]
[Territorios de la Casa Astrea, ya veo. Si quieren luchar a través de la Selección Real, tienen que empezar por asegurar los cimientos de su equipo. Es la elección correcta.]
Felt abrió los ojos al oír a Rom murmurar eso con una mano en la barbilla.
Su interpretación era completamente idéntica a lo que Reinhard le había dicho. Era casi como si lo supiera sin necesidad de explicación, y Felt se rascó la mejilla ante aquello.
[Es como si supieras de la Selección Real más que yo, Viejo Rom.]
[Tonterías. ¿Cuánto tiempo crees que llevo viviendo en comparación ustedes? Es fácil entenderlo con un poco de reflexión.]
[¿En serio? Aunque, de verdad sentí que eras confiable. Como se esperaría de mi Viejo Rom.]
Ella priorizó la sensación de seguridad que le traería como la razón por la que quería que Rom permaneciera a su equipo, pero la indicación de que él tomaría un papel más importante la hizo sentir como si fuera muy digno de confianza.
[Por eso vamos a dejar la capital, pero ¿te parece bien?]
[En primer lugar, mi única pertenencia es este cuerpo mío. No tenía nada desde el momento en que el almacén voló por los aires. Si se trata de si mi mente está preparada para ello o no, entonces es un sí.]
[Cierto, está bien si es así, pero... ¿ya te habías enterado por otra persona?]
[Solo lo de dejar la capital. Su devoción por ti es bastante admirable.]
[¿Te refieres a ese imbécil...?]
La cara de Reinhard cruzó su mente ante la forma burlona de hablar de Rom.
¿Había informado a Rom de antemano por consideración? Como sea, el mero hecho de pensarlo hizo que Felt curvara el labio en una mueca de desprecio.
[Puede que no te agrade, pero no hay mejor caballero que él. Ya que tendrás que aguantarlo durante mucho tiempo, será mejor que encuentres la manera de llevarte bien con él.]
[¿Como poniéndote entre nosotros siempre que hablemos?]
[Me pregunto por qué eres tan abierta con tu odio hacia él...]
Solo podía describir la razón más importante de esto como el hecho de que Reinhard había sido el mayor obstáculo, interponiéndose entre Felt y su reencuentro con Rom, lo que provocaba que su animosidad hacia él se alimentara diariamente.
No es que no existiera ninguna otra razón, pero…
[Bueno, lo pensaré porque me dijiste que... voy a volver a mi habitación, pero ¿tú qué harás? ¿Vendrás conmigo?]
Sintiéndose algo extraña por mantener una conversación interminable en el pasillo, Felt señaló la puerta detrás de Rom.
[Hay un montón de libros que me dijo que leyera. Así que sería de gran ayuda que fueras alguien con quien pudiera hablar...]
[No, no quiero molestarte mientras estudias. Al menos aprenderé de mis predecesores cómo presentarme como un viejo que ayuda a s us superiores.]
[Ah, estás hablando del Abue y la Abuelita. Cierto, tú tampoco tienes amigos, así que aprovecha esta oportunidad para hacerte amigo de ellos. El Abue no hablará, así que ve con la Abuelita.]
Dicho esto, Felt se separó de Rom y entró en su habitación. Vio una montaña de libros volcados sobre su escritorio, que contenían los materiales que tenía que aprender como “gobernante”, todos elegidos por Reinhard.
[Es un tipo realmente despiadado...]
Felt dejó escapar un suspiro de cansancio ante el espectáculo que tenía ante sí y se crujió el cuello antes de caminar hacia su escritorio. Mientras se decía a sí misma que era un paso necesario para seguir adelante, ya que, después de todo, había decidido no escapar.
6
Después de mirar fijamente a Felt mientras entraba en su habitación, Rom exhaló un fuerte suspiro.
Por casualidad, fue simultáneo con el momento en que Felt también había dejado escapar uno después de mirar su montaña de libros, pero era un hecho desconocido para ellos, que estaban dentro y fuera de la habitación respectivamente.
Además de eso, había una gran diferencia entre las emociones individuales contenidas en sus suspiros.
Felt, que se había propuesto intentar terminar sus deberes, y el suspiro de Rom, que albergaba remordimiento e incertidumbre.
[Parece que te has ganado el cariño de Lady Felt.]
[…]
Fue cuando se había distanciado de la habitación de Felt, preguntándose qué hacer a partir de ahora mientras daba un paso adelante.
Al girarse hacia la voz que había detrás de él, divisó una silueta que se acercaba desde el final del pasillo, abriéndose paso hacia él con pisadas silenciosas. La sombra era una anciana de cabello blanco y postura erguida, la mujer a la que Felt había llamado “Tía” por admiración. Era una persona amable, que nunca olvidaba su cortesía y consideración, pero la mujer que caminaba en ese momento ante Rom era una espadachina, muy diferente de su impresión amistosa. De hecho, aunque ella no sostenía nada en sus manos, Rom podía sentir el afilado espíritu de la espada clavándose en todo su cuerpo.
[Saludos. Pensé que no había olvidado dar las gracias después de la comida.]
[Vaya, vaya, ¿cómo eres capaz de parlotear así? ¿Te has ganado la confianza de Lady Felt con esas palabras tuyas tan poco sinceras, como de costumbre? Si es así, parece que tu naturaleza despreciable no ha cambiado.]
[Es una forma muy dura de decirlo. Hablas de mí como si supieras quién soy, pero ¿acaso nos conocemos? Me pregunto de qué demonios estás hablando...]
La mujer entrecerró los ojos y Rom ladeó la cabeza. El brillo de sus ojos ya estaba afilado como una espada, pero cada vez era más cortante, a punto de transformarse en voluntad de lucha al revelar su hoja desenvainada.
Rom dio un paso atrás ante su inesperado oponente de temperamento irascible, Pero, en el momento en que dio ese paso, se dio cuenta de que había otra persona detrás de él.
Probablemente, la persona estaba rodeada de un aura amenazante, más que la anciana que tenía delante…
[…]

[No solo están callados, sino que incluso han ocultado su presencia. Supongo que aquí hay un buen puñado de sirvientes peligrosos. Aunque solo con ese muchacho ya sería suficiente para una buena pelea.]
[Tú no insultarás al joven Señor. No habrá una próxima vez.]
Detrás de él estaba el silencioso jardinero, y enfrente, una anciana amenazante cual espada. Las mejillas de Rom se endurecieron ligeramente al verse atrapado entre los dos, pero esperó a ver cuál sería su primer movimiento.
Si se descuidaba, el jardinero sería más problemático que la anciana.
[Pareces bastante irascible. Ese es tu verdadero ser, ¿o no?]
[… No enfurezcas… a mi esposa.]
Una voz baja y gutural mantuvo a raya a Rom mientras hablaba con la anciana. Por la ronquera de la voz, pudo juzgar que el jardinero no era que se negara a hablar, es que era incapaz de hacerlo. Al pensar en el jardinero como un hombre sin voz que también estaba relacionado a la familia Astrea, empezaron a resurgir recuerdos lejanos. Solía haber una conexión fatídica entre Rom y la familia Astrea. Dentro de eso…
[…Ya veo. Creía haberlos conocido en alguna parte, pero tienen ese tipo de conexión.]
El murmullo convencido de Rom se había escapado, haciendo que la anciana endureciera su expresión en una mirada feroz al escucharlo. Como él había pensado, la que se alteraba con facilidad era la esposa en lugar del marido.
[Parece que ese aspecto tuyo no ha cambiado, Carol Remendis.]
[¿¡…hk!? Dónde aprendiste mi...]
[Las personas implicadas en aquella época, especialmente los tipos del Reino... La mayoría de ellos están aquí.]
La anciana contuvo la respiración mientras Rom se golpeaba la cabeza con un dedo. Mientras observaba su reacción, Rom miró por la ventana hacia el jardín.
[Probablemente solo atraparon a esos tres rufianes porque se entrometieron en lo que de verdad estaban haciendo. Eso significa que la persona a la que estuvieron vigilando toda la noche era yo.]
[Deberías ser más que consciente de la razón para eso.]
[Parece que, después de todo, ese joven también conocía mi verdadera identidad. Maldito Demonio de la Espada... has construido una familia bastante desagradable, tal y como pensaba. Qué molesto.]
Se palmeó la calva con la palma de la mano, frunciendo el ceño mientras las arrugas de aversión se dibujaban en su rostro. Era una expresión que nunca había mostrado a Felt, al menos después de que ella tomara conciencia de lo que le rodeaba.
Desde el día en que el almacén de objetos robados había volado por los aires, todo había empezado a empeorar y no mostraba señales de detenerse. Era como si el pasado de Rom, algo que había querido olvidar a toda costa, empezara a avanzar hacia él de golpe, al mismo tiempo que también le daba la sensación de que estaba volviendo a suceder lo que ya había pasado.
El punto de inflexión en la vida que había recorrido Felt, su relación con la familia Astrea, su fatídica conexión con el matrimonio, y todo.
[El pasado está en el pasado, y la guerra es la guerra. No hay nada que pueda decir aparte de ese resultado.]
[Entre toda la gente, ¿dices esto? ¿Piensas que alguien creería en tus palabras?]
[Soy el Viejo Rom, un sinvergüenza de poca monta que ganó una pequeña suma de dinero comprando y vendiendo bienes robados en el almacén de objetos robados. No soy nada más, ni nada menos. No pienso utilizar a esa chica... a Felt.]
Sacudió lentamente la cabeza. Cerrando los ojos, resurgieron los recuerdos que había compartido con la niña.
Había vigilado continuamente el crecimiento de la chica, desde que era diminuta hasta el punto de que cabía en la palma de su mano. Su resentimiento y rencor de entonces se habían desvanecido con los días que había pasado con ella.
[¿Puedes, mantener... tu, palabra?]
Mirando a Rom a los ojos, la anciana dudó en continuar su declaración. La persona que había hecho esa pregunta en su lugar, era el dueño de la voz ronca, mientras mantenía la mirada penetrante en sus ojos. Vio al guerrero del escudo dentro del hombre, alguien que siempre estaba al lado del Demonio de la Espada.
[¿Que si puedo mantener mi palabra? Parece que estás malinterpretando algo.]
[…]
[Ya hice ese voto hace mucho tiempo. Esa chica salvó mi estilo de vida, ¿entienden?]
Diciendo eso, Rom se dio la vuelta a propósito para mirar al marido mientras empezaba a caminar. El jardinero no lo detuvo al pasar. La anciana tampoco intentó golpearlo por la espalda con la espada que llevaba oculta en la espalda.
Aunque hicieran tales cosas, Rom no podría culparlos. Su falta de virtud había dado forma a sus pecados.
Sin embargo, si le concedían un indulto, entonces haría todo lo posible. Como alguien que había traído la desgracia tanto a sus enemigos como a sus hermanos en el pasado, daría todo lo que tenía a su única nieta. Al doblar sin problemas en la esquina del pasillo, la determinación de Rom se había transformado en un voto sincero.
7
[Ugh...]
Felt hizo una mueca sin esforzarse en ocultarla, justo al doblar la esquina del pasillo durante la medianoche.
Solo había una persona en esta mansión a la que mostraría tal reacción. Dicha persona forzó una sonrisa al ver su descarada actitud.
[Lady Felt, permítame cuestionar su decisión de decir “Ugh” al encontrarme.]
[No importa. ¿Qué, no estabas fuera en alguna parte?]
Le dijo ella, despegando los labios al ver cómo sus palabras sonaban a sermón.
Felt había cenado después de lidiar con la enorme cantidad de material didáctico que había en su habitación, pero Reinhard había estado ausente. Sin embargo, según la Tía, existía la posibilidad de que llegara tarde a casa.
[Siento no haber podido acompañarlos a cenar. He tenido que informar al castillo de mi horario de después de mañana, también he atendido un asunto personal. ¿Hubo algún problema?]
[Esos tres idiotas finalmente tomaron una actitud más audaz, y comieron mucho. Eso es todo.]
Fue después de que tomaran la decisión de unirse a la Facción de Felt, pero el apetito voraz de Rachins y su grupo era realmente impresionante. A decir verdad, Felt había estado preocupada por la posibilidad de que la Tía los encontrara desagradables, pero ella parecía contenta con el hecho de que los jóvenes disfrutaran de su cocina, permaneciendo complacida durante toda la comida. Felt se había sentido aliviada gracias a eso.
En fin…
[¿Acabas de volver? Me pregunto si queda algo para cenar. Tengo que preguntarle a la Abuelita.]
[Le agradezco por su consideración... ¿Acaba de terminar de bañarse?]
Se dio cuenta enseguida de que Felt tenía el cabello húmedo y la cara sonrojada. Ella asintió mientras se abanicaba con una mano, con la piel teñida de rojo porque acababa de salir del baño.
[Sí, voy a tener que despedirme del baño de esta mansión después de hoy. También me agotó la cantidad despiadada de deberes que me pusiste, así que supongo que me entristeció el tener que dejarlo.]
[Ya veo. Ah, por favor, no olvide secarse el cabello antes de ir a la cama. Se despeinará si permanece húmedo, y sería un desperdicio que eso le ocurriera a su preciosa cabellera.]
[Métete en tus jodidos asuntos.]
Le sacó la lengua, sumándose a su propia antipatía, lo que provocó que la sonrisa de Reinhard se volviera cada vez más tensa. Felt entrecerró los ojos a su espalda cuando pasó junto a ella, intentando volver a su habitación con un: [Muy bien, me voy, entonces.]
Por alguna razón, sintió que algo estaba mal cuando comparaba a Reinhard con su yo habitual.
[Oye, Reinhard. ¿De casualidad, te encuentras bien?]
[…]
Los ojos de Reinhard se abrieron ligeramente cuando Felt lo detuvo al pronunciar su nombre. Al ver cómo había reaccionado con sorpresa, ella misma también se quedó algo desconcertada. No era raro que Reinhard se mostrara sorprendido o impresionado. Sin embargo, fuera cual fuera su reacción, había en su comportamiento una constante sensación de calma y placidez.
Ese temperamento relajado era una de las razones por las que Felt le tenía antipatía. Su actitud la hacía consciente de la distancia emocional que los separaba, casi como si él no perteneciera al mismo plano que ella.
En ese momento, casi parecía que ese tipo de barreras se habían desprendido de su expresión.
Tal vez, lo que ella había dicho había sido un golpe inesperado contra él en un sentido verdadero.
[¿Puedo preguntarle qué la llevó a ese pensamiento?]
[¿Eh? Uhhh, en realidad no es para tanto. Normalmente, te ibas a algún sitio, volvías y te ponías a parlotear, aunque nunca te lo hubiera pedido. Pero hoy, ni siquiera intentaste decir nada, y trataste de concluir la conversación lo antes posible.]
[…Estoy sorprendido. Siempre he asumido que le caía mal.]
[Que me haya dado cuenta no significa que me agrades. Para empezar, me desesperaba por intentar superarte cada día. En todo caso, te observaba atentamente para ver si bajabas la guardia.]
Felt negó sus sospechas formulándolo con firmeza, incapaz de soportar la idea de que tuviera un extraño malentendido. Justo entonces, Reinhard le dedicó una sonrisa vagamente rígida, respondiendo con un inusual: [Entiendo.] Entonces…
[No tiene ningún plan después de esto, ¿verdad, mi Señora?]
[...Nah. Pienso acostarme temprano y así prepararme para mañana...]
[¿Quiere hablar un rato conmigo en mi habitación? Hay algo que me gustaría que supiera...]
[¡Escúchame, maldita sea!]
Ella protestó por cómo Reinhard había hecho avanzar la conversación sin su permiso, pero él no respondió. Empezó a alejarse, completamente decidido a recibirla en sus aposentos.
[…]
Felt podía simplemente volver a su habitación, tratando el asunto como algo que no era de su incumbencia. De hecho, así era como se había comportado con él hasta el momento. No obstante, había un caso en el que Rom le había dado un consejo.
Que tendría que aguantarlo durante mucho tiempo. Que debería encontrar la manera de llevarse bien con él.
[...Ah rayos, supongo que no tengo otra opción.]
Encogiéndose de hombros, aún calientes por el baño, Felt siguió a Reinhard. Su habitación estaba al final del pasillo, situada precisamente en el lado opuesto de la mansión a la habitación de Felt.
[Aquí está.]
[Huh.]
Atravesando el umbral mientras Reinhard abría la puerta, Felt entró por primera vez en su habitación.
Miró a su alrededor, observando el interior de la recámara, pero se encontró con un lugar aburrido.
La distribución era idéntica a la de su propia habitación, y la disposición de los muebles también. Tenía la misma cama que ella, y un escritorio desgastado estaba colocado en el borde del cuarto. La estantería que había junto al escritorio estaba llena de libros que parecían aburridos y sin gracia, y en la pared había colgado un cuadro indescriptible. La habitación de Reinhard estaba organizada y ordenada a conciencia, dando la sensación de ser la típica habitación de un estudiante de primera categoría.
[Puede que no parezca nada especial, pero...]
[Tienes razón, no es nada interesante.]
[Usted es bastante crítica.]
Forzó una sonrisa al responder, recuperando de algún modo su habitual humor relajado sin que Felt se diera cuenta. No le importaba, pero le resultaría fastidioso que se construyera un muro entre ambos, aunque hubiera aceptado su invitación.
Dejando que su mirada viajara por los alrededores con esos pensamientos en mente, Felt posó sus ojos en una parte del muro. Solo que ese lugar tenía una impresión sutilmente diferente en comparación con la habitación de un estudiante de primera categoría. Era una espada que estaba colgada en la pared. No era muy grande, más bien pequeña. Estaba elaboradamente adornada, pero parecía que no era demasiado práctica. Desde el punto de vista de Felt, su primera impresión fue que parecía decentemente cara.
[¿Qué es esa espada? Parece completamente distinta de la que siempre llevas encima.]
[Ah, sí. A diferencia de la Espada del Dragón, esta no es más que una espada sin nombre.]
Diciendo eso, Reinhard acarició la empuñadura de la espada encajada en una vaina blanca, que colgaba de su cintura. La espada que llevaba consigo en todo momento era una que estaba ligada a una anécdota, en la que se rumoreaba que había matado a la Bruja. Comparada con un arma así, cualquier espada famosa y renombrada sería sin duda una inferioridad, pero…
[Mi padre había preparado esta espada para mí, a principios de mi infancia.]
[Huh.]
Al oír sus palabras, Felt entrecerró los ojos ante la espada pulida y cuidada con esmero.
Ayer, en el castillo, se había encontrado con el padre de Reinhard solo por un breve instante. No se cruzaron en la zona de la Selección Real, pero él le había hecho una visita en la sala de espera antes de que empezara.
A decir verdad, no era una persona simpática. Para ser franca, ella debería despreciar su carácter.
Precisamente por eso sintió que no podía decir nada positivo, ni negativo, sobre cómo percibía Reinhard su propia decisión de decorar su pared con el regalo que había recibido de semejante hombre.
[De todos modos, lees un montón de libros que no puedo entender.]
Felt cambió de tema, sacó varios libros de la estantería antes de recostarse en la cama sin que nadie se lo aconsejara, y luego hojeó las páginas. Todos los libros eran históricos o académicos. Al ver la postura de Felt, Reinhard se llevó una mano a la frente.
[Sus modales son impropios de una dama, mi Señora.]
[Ni siquiera una verdadera dama se preocuparía de cómo la miran los demás, cuando está en su mansión y recién salida del baño.]
[Eso no es del todo cierto. Debe empezar a pensar en ello como tal.]
[¿Dónde has aprendido que eso “no es del todo cierto”? ¿Estaba escrito en esos libros excesivamente largos? Suena demasiado sospechoso.]
Reinhard se contuvo a responder a Felt, que se había sentado mientras revolvía las sábanas. Ya fuera porque ella le reprochaba su falta de pruebas o porque había mencionado la credibilidad de sus libros, no estaba claro cuál de las dos cosas le había tocado una fibra sensible.
[Por el lomo de los libros, solo tienes este tipo de cosas en tu estantería, ¿cierto? ¿Por qué no consigues libros más interesantes, ya que no hay razón para que no puedas? ¿No sabes divertirte?]
[Los libros existen para adquirir conocimientos. Usted misma ha aprendido a leer y es para...]
[Viejo Rom solo me metió todo eso en la cabeza porque dijo que sería útil. En realidad, resultó bastante bien, ya que llegué a ser capaz de leer letreros y letras. También me enseñó a calcular números para asegurarse de que nadie pudiera estafarme en mi recompensa después de hacer mi trabajo. Aunque eso era necesario para sobrevivir.]
[…]
[No tenías que verte acorralado en una situación desesperada para vivir, ¿verdad? Por eso tu manera de pensar es algo extraña. Tienes razón y nada más. No es como si quisieras los libros que están en tu estantería, ¿no es así?]
Reinhard se quedó callado. ¿Le faltaba una refutación porque no encontraba las palabras para hacerla, o porque en su pecho se arremolinaban improperios verbales que dirigía hacia Felt? Estaba bien. De hecho, sería más “normal” que se enfureciera con una niña después de que ella le hubiera dicho todo lo que quería comentarle sin moderación.
Si pudiera vislumbrar los verdaderos colores de Reinhard, que no se reflejaban en la atmósfera de su habitación...
[... Por ahora no tengo palabras. Le devolveré una respuesta adecuada con el tiempo.]
[…De acuerdo. Entonces, está bien.]
Si no intentaba engañarla con palabras edulcoradas, entonces era suficiente.
Después de eso, Felt se sentó con las piernas cruzadas en la cama, y Reinhard acercó la silla a su escritorio, sentándose frente a ella.
[¿Y? ¿Qué tienes que decirme?]
[Permítame que le dé un informe rápido. Hoy he recibido en el castillo el anuncio oficial de mi nombramiento. Durante los próximos tres años, hasta la conclusión de la Selección Real, seré transferido del puesto de Guardia Real al de caballero que estará a su lado. Lo que será de mí después de eso lo determinará el curso de la Selección Real, pero espero poder trabajar con usted. Aunque soy muy inexperto...]
[Déjate de formalidades. Ya me enteré ayer, así como después del duelo, hasta el punto de que me empezaban a picar los oídos.]
Originalmente, Reinhard pertenecía a la Guardia Real del Reino y, en principio, no se le permitía ausentarse de sus obligaciones. Aun así, se hicieron excepciones con los caballeros de las candidatas que participaban en la actual Selección Real, concediéndoles tres años de libertad.
Felt no estaba interesada en los asuntos triviales que acompañaban a tal hecho, y lo había demostrado de forma cortante. Sin embargo, una mirada ligeramente sombría había cruzado el rostro de Reinhard durante el intercambio.
Recordó los acontecimientos de ayer y pensó que el cambio en su expresión podía estar relacionado con un tema del castillo, con otro relacionado con la Selección Real o con…
[Será que, ¿pareces triste por algo relacionado al duelo de ayer?]
[Yo... no puedo negarlo. No, está relacionado.]
El duelo; Felt había sacado a relucir una disputa que se había producido entre bastidores, mientras las candidatas a la Selección Real pronunciaban sus discursos sobre sus respectivos ideales y políticas. En pocas palabras, se trataba de un desacuerdo entre los caballeros de las candidatas, pero las circunstancias del incidente y las posiciones de los dos contribuyentes eran bastante complicadas. En concreto, el caballero que había sufrido una aplastante derrota no era una persona desconocida para Felt.
[Estás familiarizado con ambos, ¿verdad? Aunque solo conozco a ese chico.]
[Julius ha asumido la responsabilidad de los disturbios y el capitán de caballeros le ha dado la orden de suspensión. Afortunadamente, ha salido ileso, pero... creo que se está reprochando a sí mismo sus acciones deshonrosas.]
[Huh.]
El sujeto que se había mencionado era una persona que a primera vista le había dado a Felt una impresión muy propia de un caballero. Aunque la reputación de ser el “caballero entre caballeros” se le atribuía a Reinhard, por lo que Felt había visto, le parecía mucho más adecuado que se describiera así a esta otra persona.
¿Había algún problema con el comportamiento del caballero o con su forma de hablar? Felt tampoco se atrevía a aprobar lo que había hecho. Como sea, tampoco estaba muy de acuerdo con la forma en que Reinhard había decidido percibir el comportamiento de su compañero como “una reflexión sobre sus propias acciones deshonrosas”. Ese caballero no estaba necesariamente arrepentido de ello.
[Y, se trata de Subaru, que es nuestro amigo común, pero actualmente está visitando la mansión de otra candidata, la duquesa Crusch Karsten. Aunque desconozco el motivo de su estancia allí.]
[Dejando de lado si ese chico es “nuestro” amigo, ¿por qué las cosas resultaron así? Luchó por la chica semielfa, ¿verdad?]
Pero, para ser exactos, ella pensaba que el chico había peleado por su sentido de justicia propia en el que quería creer. Aunque había sido colocado en una posición bastante compleja, Subaru era alguien idéntico a un salvador para Felt. Era cierto que el incidente con la Cazadora de Entrañas habría empeorado si él hubiera estado ausente.
Incluso si su relación llegara a ser tal, el incidente de ayer en la arena de entrenamiento fue indefendible, tenía que admitirlo. Cuando los pensamientos de Felt llegaron a cierto punto, se le ocurrió una horrible posibilidad.
[Es solo una posibilidad, pero tú no fuiste a consolar al chico, ¿o sí?]
[No, está en lo cierto. Creo que su estado físico y mental lo ha llevado a un callejón sin salida...]
[¡Ughhh, realmente tenías que hacer eso, tal y como pensaba! ¿No comprendes que solo estás echando sal en su herida al hacer eso...?]
Al ver la expresión de desconcierto de Reinhard, Felt se compadeció de Subaru por primera vez. Pudo entender por qué Reinhard parecía desanimado por eso.
[Incluso yo podría empatizar con él... Se negó a reunirse contigo, ¿verdad?]
[Al menos no se negó a verme. Aunque, mi visita no se llevó una despedida agradable. Es un resultado desafortunado, teniendo en cuenta que no podremos vernos durante un tiempo.]
Felt se quedó de nuevo estupefacta ante la muestra de abatimiento de Reinhard. Dolido por un desacuerdo hostil con su amigo... su reacción ante ello fue similar a la de un humano.
[Parece que incluso alguien como tú tiene un lado humano, actuando abatido porque se separaron sin que se reconciliaran. ¿Conoces a ese chico desde hace mucho o algo así?]
[No, lo conocí el mismo día que a usted. Ayer, cuando volví a encontrarme con él en la zona de la Selección Real, era la primera vez que nos veíamos desde aquel día.]
[¿¡Qué!? ¡Entonces tu relación con él no es más profunda que un charco!]
[Que conozca a alguien desde hace mucho tiempo o no, no tiene nada que ver con el respeto que le tengo. Subaru tiene algo que yo no poseo, y solo por eso merece inequívocamente mi respeto. No tiene nada de especial reconocer como amigo a una persona que uno encuentra simpática.]
[Parece como si te burlas de él cuando dices eso. ¿Podría ser que él también lo interpretó de esta forma?]
Murmuró Felt con una mirada de exasperación hacia Reinhard, que había expresado una opinión tan pura e inocente con cara seria. Viendo las mejillas agarrotadas que le habían provocado las palabras de Felt, era demasiado fácil imaginar cómo había reaccionado Subaru. Por supuesto que resultaría así. Sintió que lo había entendido completamente, y nada más.
[Así que el remordimiento te atormenta, huh... ¿Qué vas a hacer al respecto?]
[¿Qué voy a hacer al respecto?]
[No me importará que pospongas nuestro viaje a tu casa. Claro, solo si no puedes concentrarte en tu trabajo porque te preocupa demasiado no hacer las paces con él antes de irte.]
En realidad, eso no podía describirse como compasión, pero Felt lograba ser considerada hasta ese punto.
De hecho, era cierto que Reinhard se había angustiado hasta el grado de que se le notaba en la cara. Si no podía actuar bien por ese motivo, Felt no sabría qué hacer con él.
[…No, le agradezco su consideración. Pero, estoy bien.]
Aun así, Reinhard había negado con la cabeza ante la oferta de Felt.
[No puedo permitirme retrasar su primer paso por mis propios problemas.]
[¡Digo que es difícil dar el primer paso!]
[Además, puedo tranquilizarme un poco, ya que ha estado atenta a lo que tenía que decir.]
[…]
“No lo entiendes”, intentó reprenderlo como tal, y se quedó mudo cuando sus labios se aflojaron en una sonrisa. Aun así, su constante mirada de placidez permaneció despojada.
Sentía que su sonrisa genuina estaba por allí, más allá de las barreras derribadas.
[Bueno, supongo que está bien.]
Diciendo eso, Felt hizo rebotar sus caderas mientras saltaba de la cama. Luego, se puso de puntillas frente a Reinhard, que la miraba.
[Hemos terminado aquí, ¿verdad? Al menos ha sido una buena forma de matar el tiempo antes de irnos a la cama. También he descubierto que mi gran caballero era más inútil de lo que pensaba.]
[Inútil... es la primera vez que alguien me evalúa como tal.]
[Entonces te lo diré por todas las veces que no te lo ha dicho. ¡Inútil, inútil, inútil!]
Felt dejó escapar un bostezo tras repetir la palabra tres veces seguidas. Entonces, Reinhard forzó una risa mientras se levantaba de su asiento, abriéndole la puerta de su habitación a Felt.
Sintiéndose como si fuera a seguirla a su habitación si no decía nada, Felt acercó un dedo a la punta de la nariz de Reinhard justo cuando entraron en el pasillo.
[No me sigas. Me voy a dormir. Será mejor que te des prisa, te vayas a la cama y te olvides de esto.]
[Creo que dejarlo escapar de mi memoria sería un acto desleal...]
[Cuando sea mañana, no servirá de nada que traigas tus enfados de hoy al día siguiente. La próxima vez que lo veas, será mejor que le pidas disculpas como es debido. Hasta entonces, al menos esfuérzate por estudiar con tus libros cómo disculparte.]
Empujando los libros en el pecho de Reinhard, que la miraba con los ojos muy abiertos, Felt impulsó al desconcertado caballero de vuelta a su habitación. Después intentó marcharse sin decir nada más.
[Lady Felt.]
Al ser llamada, Felt contuvo el impulso de chasquear la lengua mientras se detenía en seco.
[... ¿Qué?]
[Muchas gracias. Sería un honor si se me permite disponer de un poco de su tiempo para volver a hablar con usted.]
[¡Eres un...!]
Reinhard la había invitado a su habitación por la noche con una mirada inocente.
Felt le sacó la lengua, una parte de ella exasperada y la otra ruborizada ante su vulnerabilidad.
[¡A quién le importa, idiota!]
Resoplando, empezó a caminar hacia su habitación. La sensación persistente de haberse bañado ya había desaparecido, pero un vago calor había permanecido en sus mejillas.

8
Al día siguiente, tras recibir su última mañana en la capital, Felt fue acompañada por Reinhard, habiendo terminado su preparación para partir hacia el territorio Astrea, donde se encontraba la casa en la que Reinhard había nacido.
[Por favor, cuídese mucho, Lady Felt.]
[Gracias por recibirme, Abuelita, Abue. Manténganse sanos, los dos.]
Se estaba despidiendo del Tío y la Tía, que habían sido muy amables con ella durante estos dos meses, más unos pocos días. Con la Tía con los ojos llorosos y el Tío inclinándose en silencio mientras la despedían, Felt soportó la sensación de estar a punto de llorar.
[Nuestras nietas se alojan en la residencia principal. Les hemos dirigido una carta para que les sirvan bien, así que, por favor, hagan que trabajen duro.]
[Sus nietas, ¿eh? Estoy deseando conocerlas... Y sí, gracias.]
A lo largo de estos dos meses, la vida de Felt bajo arresto domiciliario había comenzado en contra de su voluntad. Sin embargo, la Tía y el Tío habían tenido mucho que ver en que su vida en la mansión no se convirtiera en un mal recuerdo. Por eso su gratitud era sincera. “Quiero volver a verlos.” Su manera de pensar también era genuina.
[¡Maldita sea! ¿Qué diablos es este carruaje de dragón? Puede ser obvio, ¡pero los nobles son increíbles!]
[¡Ni siquiera es algo para asustarse! Es más, ¿puede alguien asegurarse de que esto no es un sueño?]
[¡Yo me encargo! ¡Gaaahh! ¡Ay! ¡Me he pellizcado la mejilla y parece que me duele!]
Los tres idiotas que iban en el mismo vagón habían puesto de manifiesto su estupidez, haciendo reír a Felt durante el viaje. A los tres les esperaban varias penurias incluso después de llegar a la Mansión Astrea, pero esa era una historia para otro momento.
[En fin, aún no me acostumbro a verte vestida así.]
[No tuve elección. A mí tampoco me gusta, pero me dijeron que nadie sabe quién podría verme aun estando en el carruaje. No puedo negarme si la Abuelita me rogó que me lo llevara.]
[Bueno, no puedes llevar mis harapos hechos a mano para siempre... Te queda bien.]
[...Hmph.]
Felt apartó la cara sonrojada cuando Rom la felicitó por cómo le quedaba el vestido. Tenía muchas preocupaciones, pero podía estar tranquila si Rom se quedaba a su lado. Ella pudo reafirmarse en eso. Entonces...
[Esto será más o menos después de nuestra llegada, pero creo que al principio se le pueden presentar dificultades indebidas. No puedo proclamarlo en voz alta, pero el territorio Astrea...]
[Deja las malas noticias para más tarde. Me divertí más con la historia de tu propio fracaso de ayer por la noche.]
[¿La historia de mi fracaso?]
Permaneciendo en su vestido, Felt echó la cabeza hacia atrás y se inclinó en la misma dirección ante la mirada de sorpresa de Reinhard. Sonrió como si insinuara que, aunque se pudiera cambiar el aspecto exterior de una persona, su ser interior, su personalidad básica, seguiría siendo la misma.
[Tú también deberías buscar algo interesante. Si eres mi caballero, más te vale. No siguas haciendo que me acerque a ti. ¿No es ese tu trabajo, el de caballero entre caballeros?]
[…]
Reinhard se quedó callado un momento mientras Felt mostraba su colmillo en una sonrisa. Después, asintió con la cabeza tras procesar todas sus palabras.
[…Entiendo. Juro esforzarme por mi palabra de caballero.]
[Es probable que eso no sirva de nada.]
Cuando Felt se encogió de hombros, buscando un acuerdo, Rom y los tres idiotas reaccionaron con exasperación. Reinhard pareció ofenderse, pero Felt solo le dirigió una mirada de reojo mientras miraba por la ventana.
El carruaje de dragón corría lentamente por el pavimento de piedra, alejándose de la capital, para Felt, que abandonaba su lugar de nacimiento por primera vez en su vida, estaba a punto de comenzar un “algo” a gran escala.
El caballero entre caballeros, y la candidata a acceder al trono para la próxima era, que carecía por completo de conciencia de sí misma. Llevando consigo a un anciano con circunstancias especiales y a tres rufianes, el carruaje se dirigía directamente hacia el este de la capital. Así, su historia daría un salto fuera de la ciudad. Por no hablar de que se apartarían de su camino para ocuparse de un importante incidente que ocurriría pocos días después, uno que sacudiría al mismísimo Reino... pero esa era una historia para otro chico.
Al fin y al cabo, a Felt y a su equipo les esperaba su propia historia.
FIN
Créditos:
Traducción Japonés-Inglés:
[Negi]
https://docs.google.com/document/d/1yv7pPj6CL14Z5493
r_GSlupWRZXs6w6NUkCkDp46H4I/edit
Traducción Inglés-Español:
[Evil Eye Translations]
https://www.facebook.com/profile.php?id=100093851355454
1.0.2.3.7