El agridulce registro de ventas de Otto
El AGRIDULCE REGISTRO DE VENTAS DE OTTO
1
‘——Señorito, ¿no siente que hace un ruido tremendo por aquí?’
“Ah, ¿sí?”
Al deslizarse esa voz familiar por sus tímpanos, el joven que estaba en el compartimento de carga inclinó la cabeza.
Era un hombre delicado y de cabello gris. A pesar de la ligera aura de pasividad que transmitía, su rostro excelentemente cuidado y su meticulosa elección de vestimenta impedían que diera una mala impresión a otros.
Más que en ser amado, ponía énfasis en no ser odiado. ——Un artilugio para no provocar, en mal sentido, la sensibilidad de nadie; así era como consideraba el joven su atavío.
Aun así, su deseo de no llamar la atención no era porque necesitara resistirse al mundo. La razón, porque él era un comerciante ambulante que había tomado, como ocupación, un trabajo en el que eran importantes las impresiones que los demás tuvieran de él——el negocio.
El nombre del joven era Otto Suwen. Alguien como él, quien actuaba independientemente como comerciante ambulante mientras viajaba, acompañado únicamente por su dragona amada, por varios lugares, era lo que se conocía como un soñador sin rumbo.
Y ahora, Otto estaba en el proceso de asegurar su cargamento en el compartimento de carga de su carruaje de dragón.
Transportaría su mercancía acaparada hacia otra tierra, donde sacaría ganancias intercambiándola por dinero u otros productos. Así era el simple funcionamiento del comercio ambulante, y los negocios de Otto tampoco quedaban excluidos de esta norma.
En esta ocasión, Otto se había estacionado en esta ciudad, que estaba entre las montañas, con el objetivo de promocionar el alcohol y productos estimulantes que había procurado recientemente. Con esas negociaciones tranquilamente terminadas y las ventas habiendo sido
un gran éxito, ahora todo lo que sentía era la holgura suficiente para partir, pero——,
‘Oiga, señorito, ¿no cree que anda demasiado despistado? Aunque se ve que las transacciones apenas resultaron exitosas, ni siquiera el heno es de buena calidad.’
“¿Finges preocuparte por mí para convencerme de que te consiga hierba deliciosa? Veo que te has vuelto falaz.”
‘No diré que no tengo intenciones ocultas, señorito, pero también es verdad que usted me preocupa, ¿sabe? Aunque, claro, no hay nada mejor que un buen heno.’
“Sí, sí, ya entendí. Sin embargo, la mala cosecha no ha parado durante estos días, así que los brindis y banquetes lujosos serán para cuando regresemos a la gran ciudad.”
‘¿Toda esa prisa por partir es porque está ansioso por hacer eso? Sospechoso, ¿eh?’
La voz que le hablaba a Otto remusgó de su respuesta. Porque se conocían desde hace mucho tiempo, su capacidad para percatarse de anomalías triviales en él la hacía una compañera fiable, pero por otro lado problemática.
Tratando de que esa premura en su mente no fuera percibida, Otto alzó la voz deliberadamente,
“¡Que no ocurre nada! ¡Como sea, las ventas aquí han terminado! ‘El tiempo es dinero’, según los dichos de Hoshin…”
“¡——Señor comerciante! ¡¿Se encuentra, señor comerciante ambulante?!”
“——”
El pretexto de Otto fue fácilmente eclipsado por la resonante y grave voz de un hombre.
Tanto en sentido de volumen como en sentido de intención, fácilmente.
‘Señorito, eso.’
“Lo sé, no es necesario que lo digas, Frufoo.”
Con desánimo añadido en su voz, Otto se cubrió la cara con las manos y se agachó. Si tan solo, estando acurrucado aquí, se le permitiera pasar desapercibido. Sin poder cumplirse su efímero deseo,
“¡Ooh! ¡Sí se encuentra, señor comerciante ambulante! ¡Qué buena noticia! ¡Un signo de esperanza!”
Arrancando el toldo del compartimento de carga y asomándose al interior, el otro hombre encontró a Otto, y su rostro se iluminó con una sonrisa. Ni siquiera le surgió la voluntad para poner en palabras la norma de sentido común que era no asomarse a los carruajes de dragón ajenos sin permiso.
Con un sentimiento de resignación, Otto suspiró y, sin poder hacer nada más, se levantó,
“Uuuh, si no me equivoco, usted es…”
“¡Colin! ¡Colin Lavril! ¡Soy el representante de Guineb!”
En contraste con la apatía de Otto, era magnífica la potencia del hombre que se hacía llamar Colin.
La edad del hombre, juzgando por su cabello que comenzaba a volverse pálido y su bigote teñido de blanco, probablemente ya empezaba a entrar en los sesenta; y a pesar de esto, su desbordante espíritu era tan lozano que su saliva alcanzaba a Otto en el fondo del compartimento de carga.
“En fin, ¿qué desea de un humilde comerciante como yo, Colin- san…?”
“¡Eso es! ¡A decir verdad, lo estaba buscando porque quiero hacerle una urgente consulta, señor comerciante ambulante!”
Mientras se limpiaba la cara con un paño, Colin respondió entusiástico a la pregunta que Otto hizo con inquietud. Pero el hecho de que él estaba buscándolo ya había llegado a los oídos de Otto hacía tiempo.
“Pero si su voz se escuchaba desde el inicio hasta el fin de la ciudad, de todos modos…”
“¡¿Ha dicho algo?!”
“No, nada en especial. ¿No habrá oído mal?”
“¡Ya veo, oí mal! ¡Pero podemos percibirlo como un augurio divino, y se convierte en un excelente presagio, sí!”
Llevándolo a una tremenda interpretación de positividad forzada, Colin apretó su puño con harta firmeza. Luego, le hizo una seña con su mano libre a Otto, quien estaba parado inmóvil.
“¡Bien! ¡No servirá de nada hablar en un lugar así de apretado! ¡Mejor vayamos a mi residencia! ¡Tengo un asunto importante que tratar con usted ahí, señor comerciante ambulante!”
La opción de rehusar ya no parecía existir para Otto. Y, también, quería evitar que su carruaje de dragón favorito acabara cubierto por la saliva de Colin durante la disputa. Porque, por más que lo llamaran apretado en modo de burla, para Otto, seguía siendo el importante carruaje de dragón junto con el cual había estado andando por varios años.
‘Mis condolencias, señorito.’
Cuando estaba a punto de ir detrás del exultante Colin, su compañera le dirigió esas palabras. Siendo real la conmiseración en esa voz, Otto suspiró muy profundo.
“Y por esto es que quería partir pronto…”
‘Con unos pocos segundos de más no hubiera cambiado nada. Es que usted hace todo en el peor momento, señorito.’
“Tampoco tengo nada para refutar eso…”
Sin siquiera quejarse, Otto levantó ambas manos, dándose por vencido.
“¿Hmm? ¿Señor comerciante ambulante, puedo preguntar con quién estaba hablando?”
De repente, Colin, quien se había detenido, pasó sus ojos por todos sus alrededores e inclinó su cabeza. A ojos de él, Otto no parecía estar hablando con nadie. Y en realidad, su entendimiento no era erróneo.
Porque, alrededor de Otto, no había ningún ‘humano’ con el que se pudiera hablar.
Desafortunadamente, Otto no tenía razón para explicarlo con detalles. Por lo tanto, Otto respondió “No” a la duda de Colin y se encogió de hombros.
“Yo no estoy hablando con nadie. ¿No habrá oído mal de nuevo?”
“Hmmm, hmmm, conque sigo oyendo mal… ¡No paran los augurios de fortuna! ¡Siento la esperanza brotar cual fuente! ¡Todo es tan prometedor, señor comerciante ambulante!”
Otto no pensaba que oír mal prolongadamente fuera algo prometedor, sino un signo de una enfermedad o algo así; pero, sin aludir en particular al tema, “Eso parece”, él formó una sonrisa ambigua sobre su rostro cansado.
‘Vaya lío.’
Solo la dragona de tierra, de piel color azul claro, contemplaba con lamentación la sonrisa insincera de Otto.
2
‘Guineb’ era una inadvertida ciudad en la región oculta entre las montañas del sur del Reino de Lugunica.
Se decía que, originalmente, había en la cercanía una mina de la que se extraían minerales mágicos, y el desarrollo urbano había ocurrido a partir de las residencias construidas por los trabajadores que operaban ahí y sus familias. Y también, que se había reunido gente en aquel pequeño asentamiento, el cual, poco a poco, se había desarrollado y después había tomado la forma de la ciudad que era ahora.
“¡Pero para cuando la ciudad terminó de establecerse, los depósitos minerales primordiales ya estaban agotados! ¡Mi abuelo se mudó aquí, esperando que se convirtiera en el segundo Costuul, pero según he oído, terminó decepcionado!”
“¿La Ciudad Minera ‘Costuul’? Los depósitos minerales inagotables de allá forman la mayor parte de la industria de piedras mágicas del reino. No se esperaría menos de la tierra que, según rumores, solía ser el nido del Dragón.”
“¡Ooh! ¡Es usted alguien culto! ¡Como debe ser un hombre que vive de los negocios!”
Sentado frente a él, Colin le lanzaba encomios uno por uno con su alta voz y saliva. Sentado en el sofá de recepción, Otto estaba en proceso de esquivar la plática y la saliva con una sonrisa insincera.
A donde había sido traído por Colin después de ser interrumpida su partida era la mejor mansión de la ciudad——aunque su escala no era nada en comparación con la de una mansión auténtica como las de la Capital, ciertamente era la mejor residencia en Guineb.
Se veía que Colin no mentía al hacerse llamar el representante de la ciudad.
En una situación normal, Otto recibiría con los brazos abiertos una posibilidad de volverse cercano a una persona de influencia en esa tierra; pero en esta ocasión, específicamente, las circunstancias discrepaban un poco. Por esa razón, Otto, habiendo estado siguiendo su charla trivial hasta cierto punto, alzó las cejas y abordó el tema principal.
“Creo que con eso basta, Colin-san. ¿Por qué asunto me ha llamado?”
“Hm.”
“Como es de su conocimiento, yo soy un comerciante ambulante… Soy del tipo de persona que odia más que nada quedarse en el mismo lugar y pasar el tiempo sin ganar ni una moneda. Mis negocios en Guineb ya han concluido. De ser posible, lo que quiero ahora es cruzar las montañas en cuanto quede libre…”
“——Eso es.”
Cuando ya estaba eligiendo a toda velocidad sus palabras en un intento por retirarse de la escena, Otto cerró la boca. Porque su pretexto fue interrumpido, y Colin le puso la palma de su mano frente a la cara.
Cuando Otto calló ante tal descortesía, “Eso es”, repitió Colin,
“¡La consulta que tengo para usted, señor comerciante ambulante, es precisamente sobre cruzar las montañas!”
Al fin, pensó Otto, tratando de no permitirle a Colin discernir la tensión dentro de su mente.
Cruzar las montañas——actualmente, eso era una parte inevitable del recorrido para arribar a Guineb.
“——”
Para viajar de ida y vuelta a Guineb, que estaba en las montañas, se debía utilizar el camino en la montaña que empezaba en el piedemonte. Durante el camino, era necesario cruzar por el puente que se extendía sobre el río debajo del valle, pero, actualmente, dicho puente había caído en una condición que hacía imposible el paso. Y eso significaba——,
“Supongo que ya es de su conocimiento, señor comerciante ambulante, pero el río debajo del valle se ha desbordado debido a las largas lluvias de hace unos días. ¡Gracias a eso, el puente que seguía por el camino en el piedemonte fue arrastrado, y para venir a esta ciudad no se puede hacer más que pasar por el intrincado camino en las montañas!”
Como indicaban las palabras de Colin, el puente que se extendía sobre el río había sido arrastrado, dejando a Guineb actualmente en la condición de una solitaria isla terrestre.
Aun así, tampoco había quedado completamente aislada del mundo exterior. Al rendirse con cruzar el río y usar el severo y tortuoso camino en las montañas, era posible la ida y vuelta entre el piedemonte y la ciudad.
No obstante, era obvio que eso tomaría mucho más tiempo que cruzar el puente, y que pasar por ese camino era demasiado peligroso. No muchos llegarían a esos extremos para probar su suerte en Guineb, donde, para empezar, las ventas no solían dejar ganancias impresionantes.
Guineb se había desarrollado entre las montañas, por lo que tenía cierto grado de autosustentabilidad. Que los comerciantes ambulantes dejaran de venir por unos cuantos meses no llegaría a ser una cuestión de vida o muerte para la ciudad. Por esa razón, era posible concluir que no aparecerían comerciantes ambulantes en Guineb por un buen rato. ——Y ahí era donde había entrado Otto.
“¡Pensé que me vería obligado a soportarlo hasta que el puente fuera arreglado, pero usted, señor comerciante ambulante, realmente nos ha visitado en el momento perfecto! ¡Y es que, por más suficiente que sea lo que tenemos, para los productos estimulantes no hay otra opción más que pedirlos!”
“Qué suerte tenemos los dos entonces. Gracias a ello puedo sentir mis bolsillos llenos después de mucho tiempo, y…”
“¡Vaya que sí! ¡Pero usted, señor comerciante ambulante, es un caso particular! ¡Dado que el puente cayó hace pocos días y usted ya se encontraba en Guineb cuando pasó, entonces usted eligió el problemático camino en la montaña antes que el puente cayera! ¡Un desvío demasiado inútil para ser usted, señor comerciante ambulante, quien detesta hacer las cosas en vano!”
“——”
“¿O acaso usted lo conoce, señor comerciante ambulante? ¡El método para ‘cruzar las montañas’ y llegar aquí, a Guineb! ¡Aun estando tan empinado el camino en la montaña! ¡Y sin tener magia para cruzar el río, cuyo puente ha caído!”
Con Colin inclinado, dirigiéndole sus ojos enrojecidos y lanzándole saliva, Otto se lamentó.
——A pesar de que su conducta carecía de compostura, la suposición de Colin era, en su mayor parte, correcta.
De hecho, Otto había decidido hacer negocios en Guineb después de enterarse de que el puente estaba caído. Tras asumir que, debido a la situación actual de Guineb, la demanda por los productos estimulantes que planeaba vender se alzaría, los había acaparado con gran prisa.
Y si Otto no había cruzado el río desbordado por la lluvia, entonces tampoco había gastado varios días viajando a pie por el camino en la montaña.
Sus negociaciones más recientes habían sido llevadas al éxito por algún método imposible para todos menos él.
“Ese método es como un secreto de negocios… Lo siento, no puedo revelarlo. Si esta fortaleza sirve de algo es porque solo yo la conozco. Si la divulgara…”
“¡Entendible! ¡Muy entendible! ¡Pero quiero inclinarme y pedírselo, es que hay una situación!”
“¿Situación?”
Cuando Otto lo miró con ojos de confusión, Colin cabeceó intensamente varias veces.
Después, volteó a ver hacia la entrada de la sala, “¡Ven!”, y habló en un tono innecesariamente elevado. Cuando lo hizo, la puerta se abrió, y un hombre de rostro pálido y esbelto apareció tímidamente.
Su edad parecía ser alrededor de cinco años mayor que Otto. El hombre, caracterizado por un lunar al lado de la nariz, daba una impresión de debilidad. Luego, “Bu-buenas tardes…”, saludó a Otto sin apartar mucho la vista del suelo.
“¡Este es mi hijo, Arhim! ¡El asunto que estábamos tratando ahora está relacionado con él! ¡Oye! ¡Háblale con tu propia boca al señor comerciante ambulante!”
“U-uuh…”
Sujetando los hombros de su hijo, Colin lo hizo sentarse a su lado firmemente. Encogido de miedo por el ímpetu de su padre, Arhim alternaba entre mirar a Otto y apartar la vista.
Un padre innecesariamente apasionado, y un hijo al que le faltaba incluso la energía necesaria; los dos eran opuestos exactos.
“Bien, Arhim-san, oí que usted tiene algo… una consulta para mí.”
“Lo-lo que pasa… eeeh, en la montaña, eeeh, Marone… y pues, eeeh…”
“¿——?”
“¡Tengo una hija llamada Marone! ¡O más bien, ella es la prometida de mi hijo!”
Al final, Colin, sin poder soportarlo más, comenzó la explicación en lugar de Arhim. Ya que el rostro del hijo también mostraba alivio, Otto prestó oído obedientemente a la explicación del padre.
Aunque su explicación estuvo en medio de unas pequeñas desviaciones, al resumirla concisamente——,
“La señorita Marone, quien es la prometida de Arhim-san, fue raptada por los rufianes establecidos en la montaña. Y querían pedir rescate para traerla de vuelta…”
“¡Así es! ¡Por supuesto! ¡Para no tener que depender de extranjeros, primero hice una convocatoria en la ciudad, con mi hijo al mando, con el fin de reclutar héroes valientes para su rescate… pero el único
resultado es que ahora sé que aquí está lleno de cobardes! ¡Qué lamentable!”
“Cobardes, dice…”
“¡Esos hombres secuestraron a una joven damisela! ¡Cuando yo era joven, tal crimen nunca hubiera quedado impune! ¡Hubiéramos reunido a los ciudadanos e ido a partir en pedazos a esos rufianes!”
Al escuchar el resumen de Otto, la cara de Colin se enrojeció mientras llamaba cobardes a los ciudadanos con desprecio.
Sintió que el más grande de esos cobardes era el que estaba encogiéndose al lado de Colin, pero Otto simpatizaba con su deseo de no culpar al asustado Arhim ni a los ciudadanos.
Eran comunes las historias de personas que, habiendo quedado en quiebra, tomaban armas y se rebajaban a ser bandidos.
Y la preparación para tomar una espada difería bastante entre las personas que escogían robar para vivir y las personas que tenían una casa y un trabajo. La cobardía también era una cualidad necesaria para vivir.
Otto no creía que vivir modestamente fuera motivo de vergüenza. Por lo tanto, simpatizaba más con todos aquellos a quienes Colin etiquetó como cobardes.
“Aun así…”
Otto puso su mano en su barbilla y reflexionó sobre la desgracia que los rufianes habían traído a Guineb.
Por supuesto, era un incidente desafortunado, pero Guineb siempre había tenido interacciones bastante limitadas con el exterior, lo cual la haría el área de cacería ideal para los bandidos. El hecho de que problemas como este no hubieran surgido hasta ahora se sentía sospechosamente milagroso.
Por eso, sería imprescindible establecer métodos para contrarrestar estas situaciones en el futuro.
“¡Señor comerciante ambulante! ¡¿Está escuchando?!”
“¿Eh? Oh, sí, perdón. Solo estaba pensando en algo…”
Otto no tenía la obligación de preocuparse por la defensa de una ciudad en la que ni siquiera vivía, pero siempre que veía un hoyo tan notorio, no podía evitar sentir el impulso de taparlo.
Aunque, según él, así era como se recordaba a sí mismo que, en la vida, la autopreservación era de importancia crucial.
“¡Como sea! ¡Esto es una gran emergencia! ¡La señorita Marone fue secuestrada hace dos noches! ¡Si no recibe ayuda tan pronto como sea posible, su vida correrá peligro… y ahí fue donde apareció usted, señor comerciante ambulante, con una manera desconocida de atravesar las montañas! ¡Si esto no es el destino, entonces no sé qué es!”
“Una simple coincidencia…”
“¡¿Si no es el destino, entonces qué es?!”
Era fuerte su insistencia. Era fastidioso su rostro. Otto cerró la boca ante el ímpetu de Colin.
Pero aparte de su animosidad hacia el coercitivo Colin, tenía preocupación genuina por la seguridad de la mujer que había sido raptada por los rufianes. Otto no era tan insensible como para usar la autopreservación como excusa para ignorar el sufrimiento de una mujer indefensa. La decisión de Colin de formar un equipo de rescate era una opción mucho más humana que rendirse y dejarla a su suerte.
“…Uuuh.”
Aunque si quien ardía con disposición para recuperar a su prometida fuera el joven en cuestión que estaba encogiéndose por el miedo, y no su padre, sería el cuento perfecto.
“¡Y bien, ¿qué le parece, señor comerciante ambulante?!”
Mientras Otto oscilaba entre su sensibilidad como persona y su instinto como comerciante, esa pregunta le fue lanzada. Sin embargo, desde el momento en que se le había llamado a esta mansión, ya no tenía elección como Otto.
Si rechazaba la propuesta de Colin, Otto terminaría abandonando a la prometida del hijo del representante de la ciudad, y nunca podría volver a comerciar normalmente en Guineb.
Pero si asentía a la propuesta de Colin y revelaba todo, Otto terminaría abandonando aquella ventaja que solo él tenía, y al final también sería una gran pérdida.
Por lo tanto, la elección que Otto podía tomar aquí era solo una.
“El método por el que pude venir aquí, no puedo decírselo.”
“¡Jo! ¡Señor comerciante ambulante, entonces usted abandonará a mi inocente hija…!”
“¡Pero escuche esto!”
Cuando el semblante de Colin se tornó adusto, Otto empujó la palma de su mano hacia él como en venganza, interrumpiendo por completo su escandalosa voz.
Y, al ver la sorpresa de Colin, rio por lo bajo con el fin de hacerlo descartar, por lo menos, esa impresión,
“Yo iré personalmente a transmitir la solicitud de rescate afuera. Mientras tanto, la gente de la ciudad comenzará la reparación del puente tan pronto como sea posible.”
Y así fue como corrigió el contenido de la propuesta, para resultar no en grandes pérdidas, sino en pequeñas pérdidas.
3
‘Señorito… Acéptelo, el que resultó manipulado allá fue usted.’
“¿Disculpa? Yo diría que fue la mejor decisión para mantener el daño dentro de lo mínimo posible. Porque hasta yo estoy consciente de lo excesiva que es la carga que he tomado.”
Sentado en el asiento del conductor mientras sostenía las riendas, Otto protestó, con molestia mostrándose en sus labios, hacia su compañera. Pero a esa protesta, ‘Sí, sí’, su compañera dio una exasperada respuesta que denotaba habituación.
“Muu…”
Por más que intentaba mostrar descontento, en el fondo, Otto reconocía con sinceridad que su compañera tenía razón.
Honestamente, era verdad que había sido completamente manipulado. Como comerciante ambulante, y en el aspecto humanitario también, Otto había sido víctima del engaño de Colin, así de simple.
“Lo sabía, debí haber fingido no escuchar nada y partido de una vez. Terminé envuelto en un problema por un error en mis cálculos… Pero pues se trata de una mujer secuestrada. ”
‘Ahora que lo sabe, ya no puede hacer como que no lo ve. Señorito, es imposible que usted sea mala persona.’
“Pues verás. Incluso yo tengo un orden para las cosas que me importan. Y si alguien intenta alterar eso, contraatacaré. Tú también eres una de esas cosas, después de todo, Frufoo.”
‘Sí, sí, muchas gracias.’
Al oír su respuesta superficial, “Muu…”, él se quejó otra vez, pero lo único que hizo su compañera fue reírse por lo bajo.
——Actualmente, de acuerdo con la solicitud de Colin, Otto se dirigía hacia la ciudad más cercana a Guineb.
Podía colaborar para rescatar a una mujer, pero no podía divulgar la información que él tenía. Ese era el veredicto, o, más bien, medida desesperada, al que el consternado Otto había llegado en el intersticio entre humano y comerciante.
Por supuesto, su colaboración tampoco era simplemente por buena voluntad. Sucedía que había hecho prometer a la familia Lavril, en documentos, que recibiría trato preferente en todo sentido cuando negociara en Guineb en el futuro.
Así que si uno miraba los hechos, había sellado un acuerdo que, encima de que ayudaría a alguien, también sería lucrativo para sus negocios. Que, a pesar de todo esto, aún se sintiera derrotado probablemente se debía a su propia falta de generosidad.
‘Nooo, no es eso, ¿qué no es simplemente porque lo tienen atado del cuello?’
La compañera de Otto leyó su mente, haciendo que Otto diera un suspiro.
Detrás de él, dentro del compartimento de carga del carruaje en movimiento, había una silueta que no le pertenecía a su cargamento.
Era un hombre encogiéndose y sujetando sus rodillas, aquel a quien le habían robado a su prometida, el pobre Arhim.
Al momento de hacer el trato con Otto, lo que Colin no había permitido que él rechazara, de ninguna manera, era el acompañamiento de este hombre.
“¡Desde que roban a tu prometida, ya eres un fracaso como sucesor de Lavril! ¡¡Y si resultara que, encima, solo estabas sentado viendo cómo rescataban a mi hija, va a estar muy difícil recuperar tu honor hundido!!”
Eso había argumentado Colin mientras empujaba a su hijo por detrás.
Aunque no era como si no entendiera ese punto de vista, era Otto el encargado de cuidar a Arhim durante su travesía para restaurar su honor. A pesar de su terminante oposición, al final había sido, por medio de la presión, dejado sin más remedio que aceptar el acompañamiento de Arhim. Gracias a ello, el ambiente en el carruaje de dragón estaba más lóbrego que nunca.
Arhim casi no había abierto la boca desde el comienzo del viaje. La ‘Protección Divina de la Evasión del Viento’ estaba activa en el carruaje de dragón, así que probablemente no se debía a que el viaje fuera incómodo, sino simplemente a una cuestión sentimental.
“Veo que cuando se juntan asuntos de familia con problemas de mujeres, el único resultado siempre va a ser un desastre.”
‘Señorito, eso sí que se oye profundo cuando usted lo dice. ¿Seguirá, incluso ahora, esa chica ardiendo de ganas de echarlo a la hoguera para cuando regrese a su ciudad natal, señorito?’
“Tan solo pensarlo me deprime, así que mejor no pienso en ello.”
Al oír el tema del problema que había dejado atrás en su ciudad natal, Otto sacudió su cabeza hacia los lados con una mueca.
Si bien él era un comerciante ambulante, era por una razón distinta que, desde años atrás, Otto no podía volver a su ciudad natal, donde estaba su hogar. Si volvía, causaría problemas a su familia. Y además, su propia vida también correría peligro.
“Vaya circunstancias más absurdas. Pero ya me acostumbré. …Aunque es horrible que esté acostumbrado a eso.”
“¿——Co-con quién habla?”
Al llegar esa voz de repente, los hombros de Otto brincaron y él se dirigió atrás. Al hacerlo, vio a Arhim, quien hacía un rato estaba abrazando sus rodillas, inclinándose desde el compartimento de carga hacia el asiento del conductor.
“Lo oí hablando, y no hay nadie… y, pues, se me hizo escalofriante.”
Arhim pasó su mirada por todos sus alrededores, formando una expresión de desasosiego al confirmar que no había nadie.
“Ah, no; a decir verdad, es un hábito mío murmurar monólogos demasiado largos.”
“A-ah, ¿sí…?”
“Verá usted, cuando se es un comerciante ambulante, la mayor parte de la vida es viajar solo y sin tener a nadie con quien hablar. Supongo que es natural que haya muchas personas que adquieren el hábito de conversar con la nada, como yo.”
“…Eso es lamentable. Qué bien que yo no soy comerciante ni nada.”
Al escuchar sus palabras con un toque de lástima, Otto sintió la fuerte conexión de sangre entre Arhim y Colin. Un padre y un hijo cuyas actitudes y comportamientos eran tan diferentes como sus naturalezas eran similares.
“¿Pero qué pasa? Todavía queda mucho para llegar a la ciudad…”
“Qui-quiero ir a orinar. ¿…Podemos estacionarnos un momento por ahí?”
“Aah, ya veo. Eso, ciertamente, es un problema.”
Si se trataba de una función corporal, era razonable incluso que Arhim reuniera su casi nula valentía. Haber sido contaminado por la saliva del padre, y luego mojado por el hijo, sería demasiado penoso tanto para el carruaje como para Otto.
Tirando inmediatamente de las riendas, Otto estacionó el carruaje de dragón en un borde del camino en la montaña. Vio cómo Arhim, tras agradecerle, se bajó del carruaje de dragón y se dirigió a un matorral que estaba apartado del camino.
‘Pues hubiera sido genial que se encargara de eso antes de partir.’
“Él no está acostumbrado a viajar. Déjaselo pasar, por favor.”
Sonriendo amargamente a su compañera exasperada, Otto esperó en silencio a que Arhim regresara de hacer sus necesidades. Todavía les quedaba un largo camino, y lo desanimaba pensar que este silencioso viaje continuaría por un buen rato, pero——,
“¡——O-oiga! ¡Venga un momento!”
“¿Hm?”
Mientras estaba Otto sumergido en sus pensamientos, Arhim lo llamó desde el otro lado del matorral. Preguntándose qué, Otto fijó sus ojos en el bosque, desde el asiento del conductor, pero éstos no hallaron la silueta de Arhim.
“¿Arhim-san? ¿Qué ha ocurrido?”
“¡Ve-venga para acá! ¡Un bicho que nunca había visto… m-me picó en una parte rara!”
“Conque una parte rara… Deme un respiro, por favor…”
Llegando a sus oídos esa desagradable oración, Otto bajó brincando del asiento del conductor mientras se rascaba la cabeza. Al abrirse paso a través del matorral y avanzar hacia el fondo, pudo ver la espalda de Arhim en una ubicación plenamente separada del carruaje.
Preguntándose a quién se le ocurriría orinar en un lugar así, Otto dejó caer sus hombros. Ser picado por insectos era algo frecuente en viajes, pero ser picado en partes raras era, por sí mismo, un asunto grave.
“Arhim-san, el lugar donde lo ha picado… no, no tiene que mostrármelo. Pero puede llegar a ser bastante nocivo si se inflama, así que, mientras más rápido me lo haga saber——.”
Existía la posibilidad de tratarlo, por el momento, con la medicina empacada en el carruaje de dragón. Eso intentó comunicarle.
El siguiente instante.
“¡¿——Guh?!”
La vista de Otto se nubló harto al recibir el impacto.
Justo cuando creyó sentir pasto bajo sus pies, algo duro y pesado contundió la parte trasera de su cabeza.
Dejó escapar un alarido e intentó mantenerse firme en donde estaba, pero no sirvió. Agitado, incapaz de soportar el peso de su cabeza, su cuerpo se tambaleó. Sin poder siquiera tomar una postura defensiva, se desplomó encima de la tierra.
Se golpeó en la cara. El dolor. El sabor de la tierra dentro de su boca.
“——”
Su consciencia se alejó. Mientras se alejaba, Otto pensó vagamente.
——Qué desagradable sería si el lugar donde colapsó estuviera justo al lado de donde Arhim orinó.
4
“¿——Ya despertaste?”
“¿…Ueh?”
Con su cara frotándose contra una tela fría, Otto emitió un sonido inane y abrió los ojos.
Su visión estaba borrosa. Tras parpadear unas cuantas veces, el enfoque de sus ojos se alineó con el mundo gradualmente, permitiéndole a Otto finalmente ver a la persona que estaba frente a él, observándolo——una mujer de cabello rojo.
Una mujer con cabello rojo brillante recogido por detrás de su cabeza. Sus ojos tenían una intensa fulgencia en ellos, y sus bellos rasgos daban una impresión de tenacidad, mas su belleza quedaba nublada por los signos de fatiga en su rostro y la suciedad de su ropa.
“¿D-dónde…?”
“Sh. Guarda silencio. Que no quiero que se den cuenta los de arriba.”
Lo primero que salió del sediento interior de su boca fue una voz ronca.
Al oír ese sonido, la mujer hermosa puso un dedo en sus labios, y después jaló hacia ella el cubo de agua que estaba justo a su lado. Después sacó agua con sus manos y la dejó humedecer los labios de Otto mientras éste jadeaba. Con ese líquido que sabía como si
literalmente estuviera absorbiendo la amabilidad de la mujer, Otto recuperó la consciencia lentamente.
“Muchas… gracias. Eh, ¿usted es…?”
“Esclava Número Uno. O Princesa Cautiva Número Uno. Tú serás Número Dos. Escoge el título que quieras.”
“No es que tenga muchas opciones, pero «Princesa Número Dos» no tiene sentido, así que eliminemos ese.”
Incluso mientras tenían ese intercambio trivial, era evidente la harta desesperación de la circunstancia. Escuchar a Otto responderle así a pesar de dicha circunstancia hizo que los labios de la mujer se abrieran con una sutil sonrisa.
“No esperaba que alguien con esa cara fuera tan duro. Soy Marone. Te doy la bienvenida, mi estimado esclavo kouhai.”
“Esa bienvenida al grado superior no es placentera, senpai… ¿Acaba de decir que es Marone-san?”
“Así es. Eso acabo de decir.”
Frente a la mujer confundida, Marone, Otto trató de agarrarse la cabeza. Pero, tristemente, eso falló debido a una inconveniencia causada por su brazo derecho, el cual estaba conectado a la pared.
Al mirarlo, el brazo derecho de Otto se encontraba conectado a la pared con cadenas, despojado de su libertad.
“…Esto es malo.”
“¿Tú crees? ¿No es mejor que un collar? De tanto exigir, logré que me dieran un mejor trato.”
“No sé si esto sea una mejora de trato, o una mera medida improvisada para distraerla, señora… Quiero decir, usted es Marone- san, y yo estoy en esta situación, entonces…”
El hecho de que su cabeza operara de manera mediocre, justo en un momento como este, le causó reprobación.
Dentro de la mente de Otto, lo que escuchó de Colin en Guineb y la situación actual se conectaron de inmediato.
Marone en cautiverio, y Otto habiendo quedado en cautiverio tras recibir un golpe. Una situación en la que estaba sujetado a la pared, y era llamado Esclavo Número Dos o Esclavo Kouhai. ——Sin duda alguna, aquí era el escondite de los rufianes.
“Ahora que lo veo sabiendo eso… Sí, qué horrible escena.”
Después de observar, con vista forzada, sus alrededores, hubo una baja súbita en el humor de Otto. Y eso era de esperarse, pues a donde estaban atados Otto y ella era una prisión equipada con barrotes de metal y paredes de piedra.
Tela sucia, fragmentos de porcelana fina, etcétera estaban esparcidos sobre el frío suelo de piedra. Aunque del otro lado de los barrotes se extendía un pasaje, la iluminación degradándose no dejaba ver más allá. Aun así, considerando el frío de la atmósfera, sintió que estaban encerrados en un lugar situado en las profundidades, como una cueva o algo así.
“¿Podrá ser algún pasaje hecho para facilitar la extracción en una mina en desuso?”
“Wow, eres listo. Por cierto, ¿no serás un desafortunado que terminó atrapado por ellos por pura casualidad?”
“Aaah, ni idea. Aunque la parte de ‘desafortunado’ me es imposible de negar.”
Sintiendo sus mejillas tensarse al oír lo que dijo Marone, Otto confirmó que, a excepción de él y ella, no había siluetas humanas dentro de la prisión. Aunque, por cuestiones de espacio, era difícil imaginar que hubiera otra prisión en la cercanía,
“Disculpe, ¿fui yo el único traído aquí? ¿Venía con alguien aparte de mí o no?”
“Pues solo fuiste tú… ¿Venías con un amigo?”
“Bueno, no teníamos una relación tan cercana como para llamarlo amigo, pero tampoco era alguien a quien me sentiría bien abandonando. …Era un hombre cenceño, más alto y de mayor edad que yo.”
“Cenceño, de mayor edad… ¿Alguna otra característica?”
Mientras Marone reflexionaba, “Es cierto”, Otto puso su mano izquierda libre en su barbilla.
“Ahora que recuerdo, tenía un lunar grande al lado de la nariz. Y por último, no parecía muy saludable…”
“…Bien, ya fue suficiente. Es suficiente, en serio.”
“¿——?”
“¡¡O sea que ese cobarde vino a abandonar a alguien que no sabía nada de nada esta vez——!!”
“¡¿Eeeh——?!”
El enrojecimiento en el rostro enfadado de Marone y su bramido hicieron que los ojos de Otto se abrieran con estupor.
Otto estaba presenciando tal insania viniendo de la misma persona que, hacía un momento, le había dicho que guardara silencio. Como la consecuente sorpresa de Otto también fue considerablemente grande, las voces de ambos terminaron produciendo un eco colosal en el pasaje.
“¡Oiga, ¿no cree que su entusiasmo pudo habernos causado varios problemas?!”
“Jaa, jaa… Lo siento. Debería controlar mi enojo. Aún soy inexperta como esclava senpai, ¿vale?”
“¡No creo que su aptitud como esclava sea el problema! Uh, ¿pero qué…?”
Marone se disculpó por su error con los ojos mirando hacia abajo, y Otto intentó preguntarle sobre el significado de sus palabras. No obstante, fue interrumpido por el sonido de múltiples pisadas que se acercaban——las cuales pertenecían a los hombres de apariencia vulgar que aparecieron en el otro lado de la prisión.
Sonrisas soeces se formaron en sus rostros mientras aplaudían al ver a Otto despierto.
“Hey, conque ya despertaste, pequeño esclavo Número Dos.”
“¿…Ese apodo no era una broma de mal gusto de Marone-san?”
“Es que es la tradición, ya ves. Aunque estaría genial si se pudriera y extinguiera pronto, junto con estas escorias.”
“Nuestra Número Uno, tan llena de energía como siempre, ¿eh?”
Con silbidos, los hombres se rieron ante el dicterio de Marone. Era un grupo de bandidos, todos y cada uno de ellos de apariencia desaliñada y actitud sin fineza, tan simples que parecían salir de un cuento ilustrado.
No cabía duda de que ellos eran los rufianes de los que había oído en Guineb. Que un túnel en desuso terminara convirtiéndose en su escondite era, considerando cómo se había desarrollado la ciudad de Guineb, bastante irónico.
“Si ignoramos la mala iluminación, tal vez no sea tan malo vivir aquí, ¿o sí?”
“¡Lo que ha dicho! ¡Qué conveniente que Número Dos no pueda cerrar la boca! Como sea, es todo un fastidio sacarles la información cuando tienen la boca sellada. Y ni siquiera es divertido maltratar a esos tipos.”
“¿Y qué pasó con mi dragona de tierra y mi carruaje? Creo que estaban estacionados cerca.”
Sin prestar atención al escarnio de los bandidos, Otto puso en palabras lo que era, en ese momento, su preocupación más grande.
Sería absurdo que ellos no hubieran notado el carruaje de dragón de Otto estacionado en el camino en la montaña. Desde luego, también anticiparía que su carruaje y cargamento fueran confiscados. Aunque no creía que ellos tuvieran razones para matar a un dragón de tierra que era dócil hacia las personas.
“Tranquilízate. Tanto tus herramientas de negocios como tu fortuna, toda la cosa está bien bajo nuestro control. Y en cuanto a tu dragón de tierra, parece que ya no te quiere como su amo ahora que eres esclavo. Te dio la espalda así sin más, y ahora trabaja para nosotros. Quería un dragón de tierra trabajador, así que está perfecto.”
“Oh, ya veo. Es más que nada…”
Cuando se mordió los labios y bajó la mirada de manera frustrada, los hombres se mofaron, riéndose, de su actitud de mal perdedor.
Recibiendo eso, Otto encubrió los sentimientos punzantes dentro de su corazón. En este punto, la situación ya era bastante mala, pero aún había algo que quería verificar. Eso era——,
“¿——Qué pasó con el hombre que estaba conmigo?”
“¿Oh?”
“No creo que, por estar absortos en mí y mi carruaje de dragón, no lo hayan notado.”
Quería confirmar la seguridad de Arhim, quien no estaba en este lugar. No obstante, Otto estaba teniendo pensamientos asaz pesimistas respecto a este asunto. Su silueta no estaba dentro de la prisión. Si lo habían atrapado vivo, independientemente de si sería tratado como esclavo, debería estar aquí. Y ese no era el caso.
Sin embargo, los hombres se miraron entre ellos y, con toda calma, refutaron la peor suposición de Otto.
“Aaah, ese. ¡El hombre que estaba contigo! Si hablas de ese, lo liberamos sin problemas. En estos momentos, ya ha de estar de vuelta en la ciudad como si nada, y siendo consolado por su padre fastidioso.”
“¿…Liberaron?”
“Seh, es que nos otorgó un presente. Estaba asustado. Incluso nosotros tenemos compasión a veces, ¿sabes? ¡¿No es así, gente?!”
En respuesta a la expresión dramática del hombre, los que estaban a su alrededor mostraron su aprobación cual orquestra.
Pero para Otto, no era lo mismo. Los hombres habían liberado a Arhim, eso fue lo que dijeron. Habían liberado sin problemas a alguien que había visto sus caras y conocía sus crímenes.
¿Qué significaba eso? ——Al llegar a esa conclusión, Otto quedó estupefacto.
“¿…Arhim-san era compinche de ustedes?”
“¡Para con eso de ‘compinche’! ¡Ten un poco de elegancia y llámalo una relación cooperativa, mi esclavo Número Dos!”
Con la afirmación que respaldaba la conjetura de Otto, se cruzó el máximo estruendo de las risas de los hombres.
Mientras ese estruendo resonaba en sus tímpanos, muchas cosas dentro de la mente de Otto cobraron sentido de repente.
Él lo había acompañado durante el trayecto en el carruaje, y lo había hecho parar el carruaje en medio del viaje, fingiendo que iba a ir a orinar, y después lo había atraído hacia el matorral; todo había sido con dos fines: mantener sellada la boca de una posible amenaza y obtener un esclavo nuevo.
Ese hombre lo había manipulado brillantemente. Su mayor error de juicio había sido subestimar a Arhim como nada más que un tímido cobarde. Y ahora no podría reírse de Colin.
“Bueno, quédense así por un rato. Hemos estado pensando en que ya se está acabando nuestro tiempo por aquí. Ahora, solo disfruten todo lo que puedan de los últimos momentos de su vida temporal como esclavos.”
Como si fuera visible el estupor del callado Otto, el hombre lo escarneció haciendo sonar los barrotes de metal.
“¿Qué vamos a disfrutar? ¡Para la próxima vez que se acerquen, les muerdo en mil pedazos los dedos o lo que sea!”
“Ooh, ooh, qué miedo, qué miedo, Número Uno. Ha de ser que un hombre te dejó botada.”
Dejando atrás palabras frívolas, los hombres abandonaron a los dos esclavos y fueron alejándose de la celda.
Hasta que el sonido de sus pasos dejó de escucharse, Otto y Marone no dijeron nada.
Durante ese tiempo, la iluminación del pasaje se degradó, extendiéndose de nuevo una tenue oscuridad por la fría prisión.
5
“En primer lugar, ese hombre y yo no éramos prometidos ni nada.”
“Aaajá, ¿y qué más…?”
Ante la desmedida revelación de hechos, Otto reaccionó débilmente, con una expresión y voz miserables.
Un rato después de haber sido escarnecido por los bandidos, Otto había comenzado a hablar con Marone dentro de la tenue oscuridad,
empezando un intercambio de información mutuo para conocer sus circunstancias.
En el transcurso, habían comenzado a hablar sobre la solicitud recibida por Otto en Guineb, y de ahí se tocó el tema de la relación de Arhim y Marone; pero el testimonio que ella dejó escapar de repente solo hizo que Otto quedara perplejo.
¿Pero qué era verdad y qué era mentira, qué tan oscura era la ciudad de Guineb?
“Entonces, ¿Colin-san también está conspirando con Arhim? ¿Tanto el padre como el hijo están colaborando con los rufianes que están cerca de la ciudad y haciendo de las suyas con los residentes?”
“Oye, no creo que sea una situación tan irremediable como dices. Colin-san podrá ser desagradable sin darse cuenta por no escuchar a los demás, pero no es alguien a quien le interesen los asuntos retorcidos.”
“Bueno, tampoco parecía ser un buen actor…”
Aquella persona, dicho de buena manera, no era de doble cara, y dicho de mala manera, era como una feria de sinceridad maliciosa.
Siendo la participación de Colin negada por parte de Marone, Otto pensó en si el crimen individual——que no tenía nada de individual porque colaboraba con los rufianes, de Arhim realmente podía serlo.
“Pero, en ese caso, ¿cómo explica la contradicción entre las afirmaciones de Colin-san y los hechos?”
“Hmm. Pues, por decirlo de alguna manera, mira, ¿acaso no soy yo una hermosura?”
“Encuentro molestos los autoelogios en los que se admite algo con tan increíble franqueza, pero es verdad. Es una hermosura.”
“Y bien, ¿no has pensado que, con poner a una hermosura como prometida, incluso Arhim se salvaría de que su padre se burlara de él? Así es la relación padre-hijo que tienen esos dos.”
“No, no, no puede ser…”
Tras decir eso, Otto rememoró lo que había observado sobre aquella relación y cerró la boca.
Quien aprovechaba cada oportunidad para robar el derecho a tomar decisiones de su hijo era Colin. Quizás eso se había vuelto demasiado indigerible, incluso para el sumiso Arhim. Sin embargo, que él usara a Otto y Marone como sacrificios para mantener sus pretensiones era algo que Colin preferiría evitar.
“Verás, unos días antes, Arhim me llevó al bosque con un ‘tenemos que hablar’. Yo sabía que los bandidos estaban en la montaña, y las chicas secuestradas no eran solo una o dos, así que no quería…”
“Hey, hey, hey, espere. Espere, por favor.”
Cuando saltó al aire información que Otto no pudo dejar pasar, “¿Qué?”, Marone respondió a la interrupción de éste con un rostro malhumorado. Pero lo último no dejaba de ser sumamente impactante.
“Uh, Marone-san, ¿la primera en ser capturada por los bandidos no fue usted?”
“Déjate de eso. Había mucha más gente. Cuando yo llegué aquí, era la esclava Número Dos. ¿…Entiendes lo que significa?”
“¿Lo-los números han avanzado…?”
No era difícil imaginar qué había pasado con el previo Número Uno y los demás en este caso. Una vez capturada por los bandidos, el destino de una mujer joven era ser un juguete o ser vendida como esclava, cualquiera de los dos.
“Tranquilo. A mí no me han puesto ni un dedo encima. …Es que soy de buena calidad, así que me pueden vender a buen precio, según.”
“——”
“Parece que hay algo que quieren preguntarte a ti. Algo así dijeron cuando te trajeron aquí. Que necesitan tu colaboración para cruzar las montañas de forma segura.”
“…Pero se supone que Colin-san y Arhim eran los únicos que sabían de ese tema.”
“Mis condolencias.”
Haciendo sonar las cadenas que la ataban, Marone remató la desdicha de Otto con esas palabras. Aun así, fue gracias a ello que pudo asimilar todo sobre las circunstancias.
Al principio creía que era sospechoso. A pesar de que tenía todo lo que atraería a un malhechor, Guineb se había salvado, milagrosamente, de sufrir cualquier tragedia hasta ahora——y la razón no era ningún milagro. Solo era que, hasta ahora, todos los ciudadanos cerraban los ojos ante el ultraje ocurrido y hacían como si nada hubiera pasado.
“Pero Colin-san sí hizo algo al respecto esta vez. ¿——Acaso el hecho de que la prometida de su hijo fuera raptada por los bandidos llevó su paciencia al límite?”
“Para empezar, el que entregó su prometida a los bandidos fue ese mismo hijo, pero ya qué. ¿Tanto miedo tenía de que su padre descubriera todas sus pretensiones? …Y ahora hasta tú estás metido en este embrollo, Número Dos.”
“Es el mismo embrollo en el que usted está metida, Marone-san.”
El origen de todo había sido la discordia entre un padre y un hijo, siendo utilizada la mujer más hermosa de la ciudad como una conveniente mentira para las egocéntricas pretensiones del hijo con rencores inmaduros acumulados. Y luego estaba Otto, convertido en una miserable víctima.
“¿Esto es, en serio, la cúspide de mi mala suerte…?”
Ver a Marone en este embrollo también era lastimoso, pero no podría ser lastimoso al nivel al que lo era su propia situación.
Cuando creía haber encontrado una estrategia de ventas perfecta y exclusiva para él, todas sus ganancias, incluyendo su carruaje de dragón, le habían sido confiscadas, y ahora lo único que le esperaba era una crisis de vida y un estatus de esclavo——,
“Ya, bueno, bueno, no te pongas tan pesimista. Te aseguro que en la vida hay cosas buenas. Quién sabe, tal vez tengamos buena suerte y alguien venga a ayudarnos.”
“¿A nosotros, los desdichados que terminamos en un lío causado por las pretensiones de alguien más? ¿Quién sería?”
“¿A-algún caballero andante que pase por casualidad?”
Sí, un pensamiento bastante encantador, pensó Otto, admirando la fuerza del corazón de Marone.
Marone, quien seguramente había pasado un tiempo mucho más largo y severo que el de Otto en esta prisión, no había perdido ni un fragmento del espíritu que tenía cuando las cadenas no la ataban.
Eso era una virtud. Una virtud preciosa que brillaba cual milagro en una ciudad como Guineb.
“Pero yo soy un comerciante.”
——Pesimista, así estaba perfecto. En los negocios no había ‘absoluto’ ni ‘alivio’.
Por lo tanto, Otto, con pesimismo y más pesimismo, pensaba una y otra vez en lo peor de lo peor.
Alguien viniendo a ayudarlos, algo así de conveniente no podía suceder. Porque en lo que un comerciante ambulante debía confiar no era el destino, sino únicamente la fortuna que tenía firmemente en mano.
6
“¡Aun así, qué buena suerte tuvimos de haber capturado un ‘protegido’ al final!”
Ante Otto, quien estaba atado en el compartimento de carga del carruaje de dragón, uno de los bandidos habló riendo alto.
La mañana siguiente a la conversación en la prisión, Otto había sido subido a su propio carruaje como cargamento, y ahora los hombres lo amenazaban para guiarlos de forma segura a través de las montañas.
Aunque había pasado un solo día desde su captura, sentía tremenda añoranza por la luz del sol y el aire del exterior. ——Pero ni siquiera tenía tiempo de experimentar bien ese placer.
Saciados con sus fechorías en Guineb, los bandidos planeaban cruzar las montañas y mudarse a su próximo escondite antes de que Colin enviara un equipo de subyugación avanzado. Para eso estaban utilizando el carruaje y la dragona de tierra de Otto, con él y Marone siendo tratados como botín.
“Oye, Número Dos. ¿No puedes hacer algo sobre esta situación con tu protección divina?”
Dentro del compartimento de carga, Marone preguntó en voz baja. Para los bandidos, el trato que le daban a ella, quien era lo mejor dentro del botín, no era malo. Por lo menos, comparado con el de Otto, quien había sido someramente atado y tirado en el compartimento de carga, era mil veces mejor. Sin embargo, eso no era más que otra faceta de su diferencia de suerte.
“Supongo que depende de la definición de ‘algo’. ¿Como qué es lo que usted espera?”
Tomando prestada la mano de Marone, Otto apoyó su espalda en la pared mientras intentaba de todo para sentarse. Al oír las palabras de Otto, “A ver”, Marone se puso a pensar,
“Que, en el siguiente instante, todos los villanos queden completamente hechos pedazos… Algo así.”
“¡¿Pero qué clase de cosas espera de mi protección divina?!”
“No me malentiendas. Yo no lo espero de tu protección divina, lo espero de ti, Número Dos.”
“¡¿De alguien de quien ni siquiera sabe su nombre?! ¡¿Pero cómo?!”
Otto reaccionó alzando la voz a las palabras de Marone. Al verlo así, Marone sonrió tenuemente, pero fue una sonrisa efímera y un intercambio vacío.
La esperanza que Marone había puesto en palabras tampoco representaba ninguna expectativa seria sobre la protección divina de Otto. Ella simplemente estaba resistiéndose para evitar que la desesperanza frente a sus ojos consumiera su corazón.
“…Número Dos, tu protección divina es la ‘Protección Divina de la Guía’, ¿no? Eso dijiste, creo.”
“——Sí, así es. Desafortunadamente, no es una protección divina tan poderosa como para hacer pedazos al oponente.”
La ‘Protección Divina de la Guía’——ese era el truco oculto que Otto le había revelado a los bandidos.
Un método para cruzar las montañas que no era utilizar el puente caído ni el empinado camino en la montaña——ya que Arhim les había dicho a los bandidos que Otto sabía sobre eso, no podría fingir ignorancia. Por eso, antes de que llegaran a torturarlo, Otto mismo había revelado que era un ‘protegido’.
Las protecciones divinas eran bendiciones otorgadas a las personas al nacer——en general, eran el tipo de superpoderes a los que se podía llamar bendiciones.
Tener uno de esos raros poderes que se le otorgaban a una sola persona entre miles era como tener un talento especial que nadie más tenía. Sus efectos tenían un funcionamiento diferente al de la magia, y había muchas con efectos que sobrepasaban los límites del sentido común.
La protección divina que Otto había expuesto también era irrefutablemente una habilidad fuera del sentido común.
“Es difícil de usar. No es una protección divina tan omnipotente como podría sugerirlo el nombre.”
“Pero fue gracias a esa protección divina que pudiste ir desde la prisión hasta la salida con los ojos vendados, ¿no? Eso es impresionante.”
Sin importar si fue humildad o autohumillación lo que dijo, Marone abogó por Otto apuradamente.
Marone hablaba sobre el momento en que Otto había hecho una demostración de su protección divina ante los bandidos.
Otto debía probar que sería alguien necesario para el escape de los bandidos al cruzar las montañas. Ahí, Otto había explicado su protección divina, y para demostrar los efectos de la ‘Protección Divina de la Guía’, había completado un recorrido, desde la prisión hasta la salida del escondite, a través de un túnel intrincado, ojos vendados durante todo el camino.
“Con el poder de mi protección divina puedo identificar el camino para atravesar el piedemonte de forma segura. El atajo que tendremos que tomar no es realmente el camino en la montaña que conocen, pero su efectividad quedará a discreción suya.”
“Además, como saben que eres un ‘protegido’, no te van a matar. Estaban regocijándose porque los ‘protegidos’ venden bien, de hecho.”
“¡Waaai, qué bien que nací como ‘protegido’——no es lo que diría! Para empezar, si no tuviera protección divina, no estaría aquí capturado.”
Aunque la creencia popular era que las protecciones divinas siempre eran convenientes, había muchas dificultades que solo los ‘protegidos’ comprendían. Y la índole de esas dificultades no podía ser comprendida ni siquiera por otros ‘protegidos’.
——Las atribulaciones del poseedor de una protección divina que lo hacía escuchar mucho y el poseedor de una protección divina que lo hacía ver mucho eran muy distintas.
Por lo tanto, Otto decidió disimular con una sonrisa ambigua en respuesta a las palabras de Marone. Ella no dijo eso con malicia, y era un hecho que seguía con vida gracias a su protección divina.
“Si no tuviera una protección divina, ¿eh…?”
“¿Hm? ¿Dijiste algo, Número Dos?”
“No, algo intrascendente. Dejando eso a un lado, ¿puedo pedirle una cosa?”
En la historia no había ningún registro de un caso en el que lamentarse resolviera la situación. Por eso, Otto ocultó lo que murmuró antes detrás de una sonrisa amarga y le pidió un solo favor a Marone.
“——”
Ante la petición, Marone abrió grandes los ojos e intentó preguntar sobre las intenciones de Otto, pero,
“¡Vamos, es hora de irnos! ¡Hagan espacio, esclavos! ¡Que no vamos a caber todos si está estrecho!”
Mientras volaba saliva, los bandidos subieron al compartimento de carga. En el momento, Otto y Marone fueron separados, siendo dominado el compartimento de carga por la presencia y mal olor de los hombres turbulentos.
Uno de los bandidos subió al asiento del conductor, tomó las riendas y le ordenó al dragón de tierra que avanzara. El dragón de tierra mostró signos de dubitación por un instante, pero pronto el carruaje comenzó a moverse lentamente.
“Bueno, estás a cargo de guiarnos, Número Dos. Tú eres el único en el que podemos depender para esto. Y si no, Número Uno la pasará muy mal.”
Empujando un cuchillo hacia Marone, lo intimidó con una sonrisa vulgar y actitud bárbara. Al ver eso, Otto obedeció, utilizando los poderes de su protección divina para dirigir el curso del carruaje de dragón hacia un atajo.
“Qué bueno que eres colaborador. Gracias a eso, no tuvimos que pasar por procesos complicados.”
“Procesos complicados, quiere decir…”
“Hablo de atormentarte un poco. Las asambleas pacifistas hacen que me duela el corazón, ¿no ves?”
El hombre que estaba a su lado dijo casualmente mientras ponía un garrote manchado sobre la palma de su mano. Al verlo, la punta del garrote estaba tintado de rojo oscuro, dejando una vislumbre del pacifismo de ellos. De cualquier forma——,
“Ahí adelante, a la derecha, por favor. Si avanzan un poco, entrarán por un atajo que parece ser considerablemente estrecho, pero tiene la anchura suficiente para que apenas pase el carruaje, por lo que pueden ir sin detenerse.”
Antes de que se le hablara desde el asiento del conductor, Otto contribuyó mostrándoles el camino por iniciativa propia. Al escuchar a Otto señalar varios caminos ocultos en la naturaleza, incluso los bandidos, quienes al principio desconfiaban un poco, comprendieron el poder de la ‘Protección Divina de la Guía’ y comenzaron a reconocerlo como un ‘protegido’.
“Oye, resultó ser un gran hallazgo al final. Ese cobarde sirvió de algo.”
Quizás porque su mente entró en calma, uno de los hombres habló contento. Otto adivinó fácilmente a quién se refería con ‘cobarde’ en esa frase.
“¿Cómo era la relación cooperativa que tenía Arhim-san con ustedes?”
“¿Eh? ¿Te interesa el tipo que te vendió? Bueno, pues deja te explico.”
Viendo emociones negativas en la mirada de Otto, el hombre continuó mientras reía por lo bajo.
“Después de que nos metiéramos con esa ciudad unas cuantas veces, el tipo vino a nuestro escondite acompañado de una mujer. Luego propuso traer mujeres regularmente a cambio de que no hiciéramos nada en la ciudad.”
“¿…Y aceptaron ese trato?”
“No, idiota. Ni que fuera suficiente con mujeres. Le dijimos que también enviara alcohol y comida. Y así empezamos a llevarnos con el tipo. Aunque, bueno, parece que ahora sí hicimos enojar a su viejo.”
En resumen, las transacciones entre los bandidos y Arhim habían sido decisión propia de éste, y, antes de lo sucedido con Marone, estaban yendo bien.
——Tener paz a cambio de la sensibilidad de los ciudadanos, así era el asunto.
“Eso es todo lo que quería saber.”
Cuando él cabeceó indicando que comprendía, “Ah, ¿sí?”, el hombre cesó su jactancia. Agradeciendo por eso, Otto echó un vistazo hacia un lado, donde estaba Marone.
“——”
La cara de Marone, tras estar prestando oído a la conversación y conocer la verdad detrás de la ciudad en la que había crecido, estaba pálida.
Ahora sabía la verdad, pero eso no era necesariamente un consuelo. Y además, el consuelo era un sentimiento que solo tenía significado para las personas que permanecían después. Para Otto y Marone no había futuro.
Pero la condición para que ese final llegara era que las cosas continuaran como estaban.
‘——’
Los bandidos alrededor de Otto no tuvieron ninguna reacción en particular al extraño sonido emitido a través de sus labios. Estaban informados de que esto era un proceso absolutamente necesario para
que Otto pudiera utilizar la ‘Protección Divina de la Guía’. Era un ritual necesario para que Otto obtuviera información con su protección divina. ——Esa era la mentira que les había dicho.
“——Número Uno.”
Inmediatamente después de que la voz extraña cesara, Otto habló con palabras humanas. Al oír ese llamado, los hombros de Marone brincaron. Había un acuerdo al que habían llegado.
Este camino era el lugar designado, y ‘Número Uno’ era la palabra clave——,
“——Gh.”
Apretando sus dientes, Marone agarró la cadena conectada a su brazo y se aferró a la pared. Su conducta sorprendió a los bandidos, pero Otto también enrolló fuertemente alrededor de su muñeca la cadena que lo conectaba a la pared.
Y antes de que los bandidos pudieran formar sospechas sobre esa conducta——,
‘¡——Señorito, no se muera, por favor!’
Justo después de la mezcla balanceada de confianza e incuria que era la voz de su compañera, un violento impacto zarandeó el carruaje de dragón, volcándolo y lanzando hacia afuera, junto con los gritos de los hombres, todo lo que no estaba asegurado en el compartimento de carga.
——En aquel claro del bosque, cayeron al fondo del valle, todos ellos con la cabeza hacia abajo.
7
“¿Al final, cómo fue que nos salvamos…?”
En la sala de espera del centro de tratamiento médico, con una venda envuelta alrededor de su cabeza, Marone se preguntaba.
Su confusión estaba justificada. Sin embargo, Otto——severamente herido, con vendas envueltas alrededor de su cabeza y cuello, y uno de sus brazos colgando de un cabestrillo, encogió su hombro ileso.
“Bueno, creo que no es necesario preocuparnos por cosas triviales. No hubo ningún caballero andante haciendo una valiente entrada, pero estamos vivos, así que no todo está mal.”
“No sé, Número Dos, siento que me estás tomando el pelo…”
“Por casualidad, nosotros, que estábamos atados con cadenas, nos quedamos en el compartimento de carga, y las personas que no lo estaban fueron desafortunadamente expulsadas. Y encima, justo al lado de un precipicio. Definitivamente no tuvieron suerte.”
“Creo que recuerdo, todo daba vueltas, ¿no? Pero, hmm…”
Viendo la incomprensión en el rostro de Marone, Otto sonrió amargamente.
Los dos estaban en un centro de tratamiento ubicado en la ciudad en el piedemonte, su lugar de destino. Como Otto declaró, los había guiado al cruzar la montaña con éxito total. Sin embargo, ahí no quedaba ni un solo integrante de aquellos que supuestamente los acompañaban durante el cruce de montañas; solo estaba aquella que se había unido durante el camino, la esclava senpai——Marone, quien ya no era una esclava.
“Marone-san, mientras usted recibía tratamiento, yo fui por mi cuenta a hacer algunos pequeños reportes por aquí y por allá. Informé que los bandidos utilizaban el túnel, y también que cooperaban en secreto con Arhim.”
“…Entonces, ¿enviarán al ejército del reino a Guineb?”
“No creo que se convierta en algo masivo, pero se iniciará una investigación oficial. Arhim no podrá poner excusas, así que, sin duda, debería ser arrestado.”
Tan pronto como el puente roto fuera arreglado, una investigación comenzaría en Guineb. Antes de eso, era posible para Arhim huir atravesando el empinado camino en la montaña, pero él seguramente no tenía ni la valentía ni la disposición para eso.
Aunque Arhim era el responsable directo de la compraventa de esclavos, el origen de su desviación había sido su discordia con Colin. La casa Lavril estaba en una posición desesperada en Guineb.
Incluso si no fuera así, seguía siendo la ciudad que había permitido el sacrificio de sus propias mujeres. Una simple disculpa no bastaría para reparar todo el daño.
“Por cierto, Marone-san, también tiene la opción de unirse a la investigación y regresar a Guineb…”
“Ufufufu, por supuesto que no.”
“Ya lo suponía.”
Era un hecho que, sin importar si Arhim era arrestado, pocos en la ciudad querrían acercarse a ella. Sin ganas de lidiar con esa situación, Marone estiró firmemente su espalda mientras se levantaba.
“Está bien. No tengo a nadie cercano, ni tengo familia que se pondría triste porque yo no esté. Sin duda, fue una buena oportunidad… un nuevo comienzo.”
“Ese es un optimismo impresionante para una persona que ha sido puesta en venta contra su voluntad por hombres sin importancia.”
“¿Verdad? Número Dos y esclavo kouhai, estaría bien que respetaras más a tu senpai.”
“Sí, sí. Bueno, hay algo de mi parte que me gustaría entregarle a mi Número Uno y senpai.”
En respuesta al “¿Eh?” de la sorprendida Marone, Otto presentó la bolsa de piel que estaba escondiendo detrás de su espalda. Tomándola instantáneamente, Marone se asomó al interior de esa bolsa tan pesada, y cuando vio lo que ahí había se quedó sin palabras.
“Esto es…”
“A decir verdad, parece que se ofrecía una gran recompensa de dinero por los bandidos que venían con nosotros. Gracias a unos cuantos utensilios que quedaron en el compartimento de carga, sus identidades fueron descubiertas. Básicamente, aunque fue una casualidad, nosotros contribuimos a su destrucción… y por lo tanto, sacamos dinero de recompensa.”
“——”
“¡Ah, pero, considerando los méritos individuales, no será mitad y mitad! Me he reservado el derecho de tomar una parte ligeramente más grande. También está la reparación de mi carruaje, y debo disponer de lo suficiente para eso.”
Con palabras rápidas, Otto abogó por la justicia surgida de lo injusto. Aun si sus palabras eran ciertas, la cantidad de dinero entregada a Marone era suficiente, bastaba para que una mujer encontrara una nueva vida.
“Fue realmente terrible, la peor experiencia… pero tanto usted como yo tuvimos ganancias. ¿Lo ve, Marone-san? Yo logré eludir un déficit, y usted, Marone-san, ha completado las preparaciones para un nuevo inicio. ¡Y además, aun después de todo, seguimos con vida!”
“…Pues sí, seguimos con vida. Nos salvamos. Solo con eso debería ser suficiente.”
“Así es, o en términos de balance, esto es lo que yo llamaría un superávit… eh.”
Justo cuando estaba bromeando con un ojo cerrado, la garganta de Otto se bloqueó con sorpresa. La causa fueron los brazos envueltos alrededor de su cuello y espalda. Frente a Otto, con su rostro rojo de emoción, Marone envolvió sus brazos alrededor de él, y apretó a Otto contra su cuerpo robusto, abrazándolo.
Se desconcertó un poco. Pero, en seguida, Otto notó que ella estaba temblando.
“Por favor, cuídese muy bien. Estaré rezando por su buena suerte en el futuro, senpai.”
“Gracias, Número Dos ...... No.”
Separando su cara, Marone sacudió la cabeza hacia los lados, con los ojos llorosos. Y después, ella hizo una pregunta.
“¿Cuál es tu nombre real?”
A esa pregunta, Otto sonrió, y respondió. “——
Solo llámeme Número Dos, senpai.”
EVIL EYE TRANSLATIONS

8
Sonando un chirrido agudo, el carruaje de dragón, previamente reparado con puras improvisaciones, avanzó lentamente por la carretera.
‘Aun así, señorito, eso fue demasiado pretencioso.’
“No lo digas, por favor. Ya lo sé, y yo también estoy reflexionando mucho sobre ello…”
Desde el asiento del conductor, Otto suspiró, cabizbajo. Quien también suspiró al ver a Otto así fue su compañera: su dragona de tierra, Frufoo, cuya patente exasperación era visible en su usualmente inexpresiva cara.
Como siempre, Frufoo miró con lástima a su amo, quien acababa de pasar por una serie de desdichas y calamidades,
‘¿Cómo que sacó dinero de recompensa? Todos esos sujetos, sin excepción, cayeron al fondo del valle, y ni ha de haber nada que sirva para revelar sus identidades. ¿De eso sale siquiera una moneda?’
“Uuuuh…”
“Y para acabarla, aun sabiendo perfectamente que sus últimas ganancias y el cargamento se han ido al cuerno, todavía se le ocurre darle la mitad de los ahorros escondidos bajo el compartimento de carga a esa niña que probablemente no volverá a ver… Señorito, ¿usted es idiota?”
“No creo que sea idiota, pero… ¿acaso soy idiota?”
‘Es un grandísimo idiota.’
Mientras conversaba usando la ‘Protección Divina del Lenguaje del Alma’ con la despiadada Frufoo, Otto miró hacia el cielo.
De lo que le había comunicado a Marone en el centro de tratamiento médico, la mayor parte era invención suya. Por supuesto, era verdad que se iniciaría una investigación sobre el caso de los bandidos y Arhim, pero aquello acerca del dinero de recompensa y las ganancias era un montón de mentiras.
Todas las ganancias que había sacado en Guineb habían caído hasta el fondo del valle junto con su cargamento y los bandidos, y
recuperarlo había sido imposible. No había perdido los ahorros que solía esconder bajo el piso del compartimento de carga por cicatería, pero le había obsequiado una buena parte de ellos a Marone, así que no estaba muy lejos de haber quedado en quiebra.
“Pero, ¿no tendría pesadillas si abandonara a una persona que no ha hecho nada malo…?”
‘Señorito, eso mismo dijo cuando fuimos involucrados en este caso.’
Lo había dicho. Que tendría pesadillas era lo que decía mientras se metía en embrollos, y que tendría pesadillas también era lo que decía mientras sufría grandes pérdidas en el último momento. Coherente de principio a fin, Otto continuaba teniendo pérdidas debido a esta tendencia.
Desde el momento en que había expuesto los defectos de la casa Lavril, era un hecho que tampoco se llevaría a cabo el trato preferente de sus negocios en Guineb. Ciertamente, esta vez, Otto no había hecho más que desperdiciar tiempo, una oportunidad de negocios y ganancias.
“¿Que Marone-san me haya dado las gracias por ayudarla habrá sido mi única ganancia?”
‘Jajaja, señorito. Quedar satisfecho con eso me suena como a caballero.’
“¡Estás bromeando! ¡Yo soy un comerciante hecho y derecho, de pies a cabeza!”
Haciendo una cara de desagrado ante lo que dijo Frufoo, Otto negó directamente ese comentario.
Otto no comprendía para nada a aquellas criaturas conocidas como caballeros. Ni podría hacerlo.
“Siento que conocer a uno sería problemático, y tampoco tengo ganas de involucrarme con ellos.”
‘Aaah, pero qué ha dicho. Señorito, ahora sabemos que pronto se involucrará con un caballero o algo así y lo pasará mal.’
“¡¿Podrías dejar de hacer mi futuro tan sombrío?!”
En respuesta a la desagradable predicción de su compañera, la voz de Otto se quebró. No bromeaba. Otto quería ser exitoso como un comerciante puro. Y por esa razón, quería evitar problemas tanto como fuera posible.
“¿No hay algún lugar en el que pueda venir a nosotros una estrategia con la que podamos sacar grandes ganancias, de forma segura y sin factores de riesgo?”
Consciente de que eso era, más que onírico, completamente fantasioso, Otto lo dijo. Al recibir eso, Frufoo expresó su cansancio bajando la cabeza,
‘Señorito, mientras usted sea usted, algo así de bueno no pasará. —— Pero yo creo que está bien así, señorito.’
“¿A qué viene eso?”
‘Porque, de todos modos, cuando tenga su propia tienda, ya no tendrá razón para viajar, y se quedará sin trabajo. Cumpla su sueño tan tranquilamente como pueda, señorito.’
“¡¿Que a qué viene eso?!”
Más y más alto, su grito siguió resonando hasta llegar al cielo.
Escuchándolo, la gruesa garganta de la dragona amada de Otto vibró con una grandiosa risa.
Con esa risa, ella dijo.
‘Por eso, tomémonos el tiempo de cumplir su sueño hasta la eternidad, señorito.’
<<<FIN>>>



"Felt -sama , ha pasado bastante tiempo desde que tomamos este espacio, ¿verdad?"
"Ah, ¿en serio? A mí no me importa, no es que me entusiasme mucho que me den este tipo de papeles ... pero si no queda de otra, pues ni modo..."
"Es un honor tener la oportunidad de anunciar tantos contenidos como en esta ocasión. Deseo responder a esta expectativa con resultados que no nos avergüencen, Felt-sama."
"Tú... ¡¿estás ignorando a propósito lo que acabo de decir?!"
"Para nada. ——Entonces, procedamos con los anuncios."
"Tsk, qué tipo tan conveniente . ......Está bien . Entonces , ¿por qué historia empezamos?"
"Primero que nada, como también se anuncia en la banda de este libro , está la noticia de que se ha decidido la producción de la segunda temporada del anime de televisión de 'Re:Zero kara Hajimeru Isekai Seikatsu'."
"Oh, eso es genial , ¿no? Pero , vaya . O sea, ¿otra vez el hermano mayor va a sufrir horriblemente de mil maneras?"
"Así es, pero Subaru tiene el valor para enfrentar esas dificultades. Es un punto admirable que creo que todos deberíamos aprender de él."
"Hah, para mí eso solo suena a sarcasmo . ¡Venga , el siguiente , el siguiente!"
"Respecto a las novedades del anime, por favor consúltenlas en el sitio oficial y demás medios. Y, como ya se ha anunciado , se ha decidido que la segunda parte de la OVA , 'Hyouketsu no Kizuna ' (Lazos Helados), se estrenará en cines a partir del otoño de 2019."
"¿Es la historia de cómo se conocieron la chica semi-demonio y el gato pequeño que trae consigo? Dicen que podría estar relacionada con la segunda temporada del anime, así que lo mejor será verla."
"Además, 'Re:Zero kara Hajimeru Isekai Seikatsu' también participa en el nuevo programa de abril , 'Isekai Quartet '. Es una historia donde cuatro obras cuyos protagonistas fueron invitados a otro mundo se cruzan, tejiendo un relato a través de diversas interacciones."
"¿Cuatro obras? Oye, ¿eso se puede organizar bien?"
"Precisamente por eso , Felt -sama , es algo que debe disfrutar viéndolo usted misma."
"Maldición, te has vuelto muy bueno manejándome ... Por lo demás, el volumen 20 de la historia principal de Re:Zero saldrá a la venta en junio. Vaya, hemos hablado un montón."
"Tener tanto de qué hablar es una bendición. Teniendo en cuenta los próximos movimientos de Re :Zero , nosotros también debemos disciplinarnos con más fuerza..."
"¡Ah , sí , sí , eso no me interesa ! ¡Deja de soltar sermones aprovechando los anuncios ! Bueno , me voy con Ilia. Prometí que jugaría con ella."
"Ya veo . Entiendo . Felt -sama , por favor , tenga cuidado . ——Yo también debo ocuparme del mantenimiento del jardín."
"Heh, parece que finalmente has aprendido a escuchar un poco."
Créditos:
Traducción Japonés-español:
[Kotodama Translations]
https://kotodamatranslations.blogspot.com/2020/11/el- agridulce-registro-de-ventas-de-otto.html