Al Salir de la Tienda, Había un Mundo Fascinante



Capítulo 1
Al Salir de la Tienda, Había un Mundo Fascinante
Sección 1
Natsuki Subaru era un chico extremadamente ordinario de la Tierra, el tercer planeta del sistema solar, nacido en una familia de clase media en la nación de Japón. Eso era todo lo que realmente se necesitaba para resumir sus diecisiete años de vida, y si había necesidad de añadir algo más, la frase adicional “Era un estudiante de tercer año de preparatoria pública con tendencia a no asistir a clases” sería suficiente.
Cuando las personas se encuentran en una encrucijada, como decidir si ir a la universidad o conseguir un trabajo de inmediato, normalmente tienen que tomar una decisión de una manera u otra.
Eso es algo con lo que todos lidian y es parte de lo que la mayoría llamaría vida, pero en el caso de Subaru (algunos podrían llamarlo su especialidad), era un poco mejor que la mayoría a la hora de huir de las cosas que no le gustaban.
Para evitar tomar exactamente ese tipo de decisión, cada vez faltaba más a clase y, antes de que se diera cuenta, se había convertido en un niño que no asiste a clase que hacía llorar a sus padres.
—Y como resultado, fui invocado a un mundo paralelo… ¿Eh? Ya soy oficialmente un tipo que se salta las clases. Agh…
—¿Subaru?
Mientras asentía para sí mismo e intentaba asimilar la situación, un par de manos pálidas lo tomaron del rostro. Al alzar la vista, vio que pertenecían a una hermosa chica de cabello plateado.
—Realmente, es una chica muy hermosa.
Tenía largos cabellos plateados que brillaban como la luz de la luna y ojos amatista como piedras preciosas incrustadas. Sus largas pestañas temblaban, y su rostro era la manifestación de una belleza tan extraordinaria que artistas de todo el mundo podrían romper sus pinceles por frustración.
Y de entre todas las cosas que podría estar haciendo, esa hermosa chica le sostenía la cara a Subaru desde tan cerca que podía sentir su aliento mientras lo miraba con curiosidad a los ojos.
—Huele superbién.
—¿Subaru?
—S-sí, ese soy yo. Natsuki Subaru.
Subaru respondió con una sonrisa rígida cuando ella volvió a llamarlo con esa voz como de una campanita de plata.
—Seguro mi cara y mi voz estaban temblando. Y esa sonrisa debió de ser espeluznante.
Pero, pese a sus preocupaciones, la hermosa chica frente a él simplemente asintió.
—Esto… Eres Subaru, ¿no? Lo siento, es que me pareció que actuabas un poco raro.
—Ra-raro… ¿Qué cosa? ¿Te refieres a mis ojos o algo por el estilo?
—No, no es eso. Tus ojos dan muuucho miedo como de costumbre, pero me preguntaba si te habías golpeado la cabeza o algo así.
—¡¿Mis ojos dan muuucho miedo como de costumbre?!
Subaru estaba bromeando un poco para aligerar el ambiente, pero quedó totalmente desconcertado por esa inesperada respuesta. La hermosa chica se disculpó y sacó un poco la lengua.
—Maldita sea, es demasiado linda. ¿Qué le pasa a esta chica?
Era una chica increíblemente amable y guapa, y el hecho de que usara la palabra “de costumbre” le hizo cuestionar la situación un poco, pero…
—Emilia, es demasiado pronto para concluir que no hay nada fuera de lo normal, de hecho. Sin duda, algo no encaja, supongo.
— ¿...? Pero los ojos de Subaru lucen como siempre.
—La maldad en la mirada de Subaru no importa en este momento, de hecho. Ese no es el punto, supongo.
—¡Decir maldad es exagerar! Solo porque son un poco lindas, ustedes… no, chicas…
Subaru empezó a alzar la voz hacia la belleza de cabello plateado que había dicho su nombre y hacia la adorable niña con un vestido extravagante y rizos de manga. Pero, claro, no se sentía nada cómodo hablando tan bruscamente con dos chicas hermosas a las que nunca había visto antes.
—Argh, mierda. ¿Qué demonios es esta situación…?
Si la situación era tal como imaginaba, probablemente esas dos eran personajes clave.
—No es como si fueran aldeanos de fondo. La chica hermosa de cabello plateado tiene que ser, sin duda, la HEROINE principal, y la adorable niña de rizos ocupa claramente una posición tipo MASCOT.
—Ejem…
Subaru decidió que era momento de causar una buena primera impresión y corrigió su postura.
Con una tos para llamar la atención, las miró de nuevo y dio un paso atrás.
—… Permítanme presentarme de nuevo. ¡Mi nombre es Natsuki Subaru!
Adoptó una pose con una mano apuntando al techo y la otra firmemente apoyada en la cintura.
—¡Además de no saber nada, fui traído aquí por los vientos inmortales del Pegaso! ¡A pesar de mi inexperiencia, un placer, encantado de conocerlos!
—…
Ambas quedaron desconcertadas por aquella pomposa presentación. Luego se miraron entre sí en silencio durante más de diez segundos.
—Eeeehm… ¿Ya sabíamos eso…?
—Es demasiado tarde para presentarte, de hecho.
—¿¡Quéeeee!?
No pudo evitar gritar así después de que su elaborada presentación fuese despachada con tanta indiferencia.
Sección 2
No fue hasta un poco más tarde cuando la gravedad de la situación se hizo evidente.
Mientras Subaru se preocupaba por lo mal que había salido su presentación, las dos bellezas tenían una historia mucho más impactante que contarle.
—¿Así que llevo más de un año con ustedes…?
—… ¿De verdad no recuerdas nada? ¿Ni lo de esta torre, ni de lo de Priestella… y ni siquiera te acuerdas de Beatrice, ni de Ram y los demás… ni de… mí?
—Esto, bueno, sí. Eso parece…
La hermosa chica abrió los ojos de par en par ante Subaru, quien se encontraba sentado al estilo seiza en el lugar, encogiéndose tanto como podía. Sus pupilas temblaron por el fuerte shock, y Subaru experimentó una intensa sensación de culpa.
—¿Tus recuerdos, han desaparecido? No puede ser, es imposible…
Y, ante las palabras de Subaru, había una hermosa niña que estaba quizás incluso más agitada que la hermosa chica.
Subaru estaba sentado en la cama tejida con enredaderas. La mano de la hermosa niña sentada a su lado pellizcaba suavemente su manga. Al ver que sus delgados dedos temblaban, el corazón de Subaru dolió después de todo.
—...
Pero Subaru no podía tranquilizarlas: apenas podía lidiar con su propia confusión.
Al principio había pensado que todo era el típico comienzo de una historia de “ser invocado a otro mundo”. Estaba más que familiarizado con la idea por el manga y el anime. Y en cierto sentido no estaba equivocado. Esto claramente no era el mismo mundo en el que había pasado sus diecisiete años de vida.
Eso era evidente por los atuendos extravagantes y la presencia de las dos chicas de belleza casi inhumana. Y, si eso no bastaba como prueba, la defensa presenta un lagarto negro del tamaño de un caballo.
Por lo tanto, este era un mundo fuera de toda normalidad. Es decir, un mundo paralelo
Al llegar a esa conclusión, Subaru notó un problema importante que debía resolverse.
—¿Así que ya nos conocíamos de antes, pero soy el único que lo ha olvidado?
Eso no era parte de los clichés habituales de historias sobre ser invocado a otro mundo. Eso lo inquietaba.
En realidad, todo lo que estaba viviendo lo sorprendía. En su mente, el salto había sido directo: salir de la tienda de conveniencia y despertar en este mundo desconocido. Según él, nada había pasado entre esos dos momentos.
Al mismo tiempo, era difícil imaginar que esas dos inventaran algo así, y tampoco veía qué podrían ganar mintiéndole.
—Además… si tengo que elegir entre creerle a una chica linda o hacerme medio caso a mí, mejor me quedo con la chica linda.
—Estaba bromeando, pero... viendo este brazo, ciertamente este no es el mismo cuerpo que tenía cuando salí de la tienda.
Subaru se remangó el brazo derecho y abrió y cerró la mano.
Se sentía visiblemente más fuerte. Había callos que no estaban allí antes. Y además…
—Qué GROTESQUE.
Algo que parecían venas negras recorría su brazo desde el codo hasta el dorso de la mano. A simple vista se notaba que no era un tatuaje. Era grotesco, sin más.
Por si fuera poco, tenía cicatrices blancas por todo el cuerpo. Por suerte, a Subaru no le molestaba demasiado. Lo único que le generaba era cierta culpa al imaginar la cara de sus padres al verlo así… Aunque eso era solo otro montón más que se sumaba a los sentimientos complicados que tenía respecto a ellos.
En cualquier caso, estaba claro que se había “saltado varios episodios”. Y con eso bastaba para que creyera que la historia de ellas era cierta.
—Entonces… salí de la tienda, fui invocado a este mundo, hice amigas un par de bellezas, y después perdí todos mis recuerdos… ¿Así es cómo es?
Las palabras salieron golpeadas, casi desesperadas. Agobiado, Subaru intentaba procesar la nueva realidad, cuando notó la expresión de las dos chicas.
Verlas más decaídas que él encendió un fuego en su interior.
—¡Ah, eso es! Entiendo por qué están desanimadas, pero ¡vamos a animarnos!
—…
—Por lo que sé, estos casos de amnesia temporal suelen revertirse cuando algo hace POP por algún motivo. ¡Si es como en las películas, suele resolverse en menos de dos horas y todo vuelve a la normalidad por completo! ¡Así que no se preocupen demasiado, OK!
—Perdona, no entiendo muy bien lo que dices.
—Lo siento, creo que no tengo ni idea de lo que estás diciendo.
—Uy, vaya…
A pesar de su intento frenético de animarlas, la belleza solo le dio una respuesta brusca. Pero al verlo decaer, añadió:
—Pero, al final, Subaru sigue siendo como de costumbre… Sí, eso me alivia.
—¿Eh? ¿E-en serio? Si tú lo dices, entonces supongo que yo también me sentiré un poco aliviado… ¡Espera un momento!
Frente a Subaru, que tenía una cara de embobado, la hermosa chica se golpeó sus propias mejillas con fuerza al grito de: “¡Ei!”. Fue un golpe seco usando ambas manos como si atrapara su rostro entre ellas, y con eso, mientras sus mejillas se teñían de un rojo intenso...
—Bien, ya me he animado. No es bueno estar de esa manera, ¿verdad? No puedo seguir poniendo cara de preocupación eternamente, cuando es Subaru el que más preocupado debe estar.
—Esta chica tiene una cara bonita, pero es absurdamente valerosa.
Subaru estaba sorprendido por su espíritu.
—¡Vamos, Beatrice! ¡Tú también!
Ahora se dirigía a la niña que seguía inmóvil al lado de Subaru.
—Yo también estoy conmocionada, y también entiendo que estés triste… pero, ahora mismo, tenemos que pensar en quién lo está pasando peor. Tenemos que hacer algo por él, ¿verdad que sí?
—Be-Betty está…
Sobrecogida por la pregunta repentina, la pequeña no pudo responder. Pero la de cabello plateado esperó con paciencia. Había una confianza sincera en sus ojos.
Era un lazo que estaba más allá de Subaru.
—Subaru… ¿Necesitas ayuda?
—… Ah, la verdad, es eso. Sí, quiero que me ayudes. No tengo idea de qué hacer.
—...
Aunque se sintió patético al admitirlo, Subaru dijo la verdad. La niña abrió mucho los ojos, y en ellos apareció un brillo peculiar. Para él, fue como ver el instante en que una mariposa extiende sus alas…
—¡Cielos, de verdad! ¡Subaru es realmente el contratista más sin remedio del mundo, de hecho!
De inmediato, la actitud de la niña cambió de forma radical. Como si aquellas alas de mariposa hubieran provocado un tornado. Con los bracitos cruzados y las mejillas infladas, alzó la voz.
—¡Siempre, siiiempre son puros problemas y una gran molestia para Betty, supongo! ¡Si no haces que esta sea la última vez, incluso Betty dejará de quererte, de hecho!
—E-está bien… Entonces… ¿Eso qué significa?
—Como pudiste decir sinceramente «ayúdame», dejaré pasar esto solo por esta vez, supongo. Después de todo, sin Betty, Subaru sólo sería un debilucho que se sentiría tan solo que no podría vivir, de hecho.
—¡¿Tenías que decirlo así?!
Subaru quedó desconcertado por el cambio tan drástico. Con esas palabras, sonaba casi como si no pudiera vivir sin ella, como si muriera de soledad. Qué afirmación más exagerada.
Aun así, era un alivio verla con algo de vida otra vez.
—Por ahora, dejaré mis preguntas sobre eso de “contratista” y un par de cosas más para después.
En el fondo, Subaru necesitaba más tiempo para procesar todo. La confusión no disminuía. Le costaba aceptar sin más esa nueva realidad y tragar toda esa información.
Aun así, no quería creer que la bondad de ellas fuera una mentira.
—Me llamo Natsuki Subaru. Acabo de llegar y aún no distingo la izquierda de la derecha, pero supongo que somos amigos. Sé que esto es un poco descarado de mi parte, pero me gustaría pedirles un favor.
Alzándose una vez más, Subaru apuntó con un dedo hacia el techo y anunció su nombre.
Y entonces, extendiendo los brazos hacia las dos chicas que tenía delante, hizo un guiño y…
—Me gustaría que me dijeran sus nombres.
—…
Al escuchar esas palabras, por alguna razón, a la hermosa chica se le petrificó la garganta, y la hermosa niña parpadeó.
Pero esto sólo duró un instante, tras el cual las sonrisas surgieron gradualmente en los rostros de ambas.
—Me llamo Emilia. Solo Emilia. Encantada de volver a conocerte, Subaru.
—Betty es la Gran Espíritu Beatrice, y Subaru es el contratista de Betty, de hecho.
Y así fue cómo le dijeron sus nombres.
Sección 3
Así que, después de todo eso, Subaru logró completar un evento inusual llamado segundo primer encuentro con Emilia y Beatrice, pero…
—¿Qué clase de broma es esta, Barusu?
Y así, en el lugar de explicación de la situación bajo el nombre de desayuno, estaba experimentando una sensación como de estar sobre un lecho de clavos.
Emilia y Beatrice estaban allí, naturalmente. También había otras cinco personas: un chico y cuatro chicas.
—Este grupo está bastante desequilibrado…
Según lo que Emilia le había explicado, aparentemente todos viajaban juntos. Eran camaradas con el objetivo común de superar la torre en la que estaban. Por supuesto, como Subaru solo había visto un poco del interior, ni siquiera podía estar seguro de que se encontraban dentro de una torre.
El grupo no carecía de variedad, pero tenían una cosa en común: todos eran atractivos.
—Me hace sentir mal ser el único que baja el promedio.
Pero esa no era la única ni la principal razón por la que se sentía mal. Su amnesia era, con diferencia, el mayor problema.
Emilia se encargó de explicar la situación lo mejor que pudo, con Beatrice aportando aclaraciones útiles. La reacción del grupo fue variada.
La primera en hablar fue la chica de cabello melocotón, Ram.
—¿Me estás escuchando, Barusu?
—Sí, sí, te escucho. Es natural que sospeches, pero es la pura verdad. Y además, has cambiado mi nombre por el de un hechizo cegador, ¿sabes? …Supongo que eres la hermana mayor de la chica que dormía en aquella cama.
—...
Los ojos de Ram se pusieron de inmediato muy, muy aterradores.
Subaru trajo consigo el tema de conversación a la chica inconsciente y al lagarto negro que se estaba recuperando en lo que todos llamaban sin mucha imaginación la Sala Verde.
La chica tenía el cabello azul brillante, pero por lo demás se veía exactamente como Ram. Y aparentemente parte de la razón por la que habían venido a la torre era para acabar con su sueño antinatural.
—Lamento mi TIMING de terminar así cuando estás intentando despertar a tu hermana. Pero, sinceramente, tengo demasiado lío; así que, si tienes alguna queja, te pido que se la digas al yo de cuando recupere mis recuerdos.
—Con esa manera de decirlo, ¿crees que es convincente decir que no tienes recuerdos? Es exactamente igual que siempre.
—Me alegra que mis buenas cualidades inmutables te hayan llegado… Bueno, dicen que la naturaleza de las personas no cambia fácilmente, así que por favor llévate bien con este nuevo yo de la misma manera que antes.
Esa respuesta hizo que Ram mirara a Subaru con aún más desconfianza.
Él entendía por qué le parecía extraño, pero tampoco podía fingir ser otra versión de sí mismo. Si era difícil distinguir entre el Subaru de ahora y el Subaru de antes, eso en realidad no sonaba tan mal.
—Podemos saltarnos las preocupaciones innecesarias y— ¡¿UOHH?!
—Gran Maestro~.
Mientras hablaba con Ram, sintió de repente un aliento demasiado cerca de su oído y giró bruscamente. Allí estaba una mujer con un top negro de bikini y shorts cortos.
—¡Soy Shaula, su discípula superfavorita, Gran Maestro, ¡y la Guardiana de las Estrellas de esta Atalaya Pléyades!
—¿Guardiana de las Estrellas? ¿Y cuándo dices “Gran Maestro” te refieres a mí?
—¡Sip!
La hermosa mujer, Shaula, se presentó con una sonrisa brillante como el sol. Su desbordante alegría destrozó la primera impresión que Subaru había tenido de su apariencia.
Podría parecer una belleza madura con ese atuendo revelador, pero su actitud ingenua era casi infantil. Más bien parecía un cachorro feliz solo por recibir atención.
—Aun así, no escarmienta, ¿eh, Gran Maestro? O sea, ¿cuántas veces me olvidará?
—¡Espera, espera, espera! ¿Qué? ¿Pierdo la memoria tan a menudo? ¿Es un efecto adverso de la invocación a otro mundo?
Subaru se horrorizó con el comentario casual de Shaula. Había aceptado de mala gana que sufría de amnesia, pero si aquello ocurría seguido, ya era un problema totalmente distinto.
¿Alguna enfermedad endémica de este mundo para la que no tenía resistencia? ¿O quizá algo relacionado con la invocación?
—Este mundo no parece tan duro para vivir… ¿Cuántas veces he perdido la memoria entonces?
—C-cálmate Subaru, supongo. Shaula, no digas nada complicado, de hecho.
—Bleh. En absoluto; o sea, no trataba de inquietar al Gran Maestro. Ah, pero entonces, si la cabeza del Gran Maestro se llena de cosas sobre mí, sería feliz. ¡Soy una chica mala!
Beatrice le sostuvo la mano derecha a Subaru intentando tranquilizarlo, mientras Shaula sacaba la lengua sin intención de tomarse nada en serio. Parecía que su afecto excesivo por Subaru era la razón principal, así que él no se molestó demasiado, pero aun así…
—… Todo esto lo construí antes de perder mis recuerdos.
Aquel a quien Shaula llama cariñosamente Gran Maestro, y a quien Emilia y Beatrice querían tanto… ese no era él. En absoluto. Era una forma bastante compleja de percibirse a uno mismo.
—Cielo santo, hermanitooo. Realmente eres Don Problemas, ¿eeeh?
—… Y, ¿tú quién eres, mirándome con esos ojos tan dulces? Justo ahora estoy en medio de configurar la afinidad inicial de todos. Si te llevas bien conmigo ahora, quizás nos volvamos más cercanos que antes, ¿sabes?
—Pfff… Llevarnos bien diceee.
La niña rió y balanceó sus piernas. Tenía más o menos la misma edad que Beatrice, cabello azul oscuro recogido en una trenza, y una cara adorable con grandes ojos redondos llenos de picardía.
—Soy Meili, hermanitooo. Si no has perdido tus habilidades de costura junto a tus recuerdos, quiero que vuelvas a hacerme animales de pelucheee.
—Vaya, deduzco que somos muy cercanos si conoces mi habilidad especial. ¿Estás en la misma categoría de hermana pequeña que Beatrice?
—Ella era una asesina enviada para matar a Subaru y Betty, supongo.
—¿¡Qué clase de broma es esa?!
Era un chiste bastante oscuro, pero por alguna razón nadie lo desmintió. Incluso Meili, a quien habían hecho pasar como mala, solo sonrió débilmente y agitó la mano.
—Así pues, Ram, Shaula y Meili se han presentado, y quedan…
Dejando de lado el tema de la verdadera naturaleza de Meili, Subaru dirigió la mirada a los dos miembros restantes del grupo: una hermosa mujer con una bufanda de zorro y un joven apuesto que irradiaba elegancia.
Ninguno de los dos había comentado aún sobre su amnesia, pero Subaru esperaba con curiosidad la reacción del único otro chico presente. Estaba empezando a sentirse tímido rodeado de tantas mujeres.
Pero sus esperanzas se desvanecieron enseguida.
El joven se quedó callado, llevándose la mano a la boca. El gesto era tan inquietante que incluso Subaru dudó en soltar alguna de sus frases tontas habituales. Incluso pensó que tal vez ese chico era quien más se había estremecido con la noticia.
—Solo… dale algo de tiempo para que se calme. ¿Te parece bien?
Quien habló en su lugar fue la mujer de la bufanda, Anastasia. A pesar de su apariencia femenina, su tono tenía un matiz casi varonil.
—Da la sensación de una marimacho segura de sí misma.
—Sí, supongo que está bien. Es algo repentino, seguro fue un golpe…
—Desde mi punto de vista, no se trata únicamente de eso…
—Vaya, sí que suenas como una marimacho.
—Por ahora, puedes llamarme Anastasia. Si no fuera por tu desconcertante revelación, la verdad es que yo tenía la intención de hacer mi propia revelación sorprendente.
La chica, Anastasia, se frotó la bufanda con una sonrisa leve. Subaru tenía curiosidad por esa confesión, pero dudaba que algo pudiera sorprenderlo en ese momento.
De cualquier forma, si iban a seguir la sugerencia de Anastasia y darle un poco de tiempo al otro chico para recuperarse, entonces…
—Entonces, terminemos de preparar el desayuno. Señorita Emilia, ¿me presta a Barusu para ir a recoger agua?
—¿Eh? Subaru tiene la memoria nublada, así que sería mejor que descansara…
—¿Acaso cree que recuperará la memoria descansando? Además, tenga o no sus recuerdos, Barusu sigue siendo un sirviente contratado por el señor Roswaal... Sería intolerable que se pensara que puede holgazanear por un pequeño olvido.
—Esa es una opinión bastante dura, Ramcita… ¿O debería decir “señorita Ram”?
Poniéndose de pie, Ram se sacudió las rodillas y lo miró con ojos afilados.
—… Solo Ram. Impertinente como eres, nunca me llamabas de tales formas.
En el fondo, su propuesta fue como lanzarle un salvavidas. Subaru se sentía asfixiado cuando todos se preocupaban demasiado por él. Y considerando que el otro chico parecía estar lidiando con una crisis personal, no era mala idea que Subaru se apartara un rato.
—Entonces, yo también iré con ustedes…
—Señorita Emilia, malcriarlo por algo tan pequeño como traer un poco de agua no le hará ningún bien.
—Pero…
—Está bien, está bien. Ram tiene razón. Aparte de lo de mi cerebro, mi cuerpo está bien, ¿y he oído que se supone que soy un sirviente? ¿Haciendo tareas del hogar? Eso he entendido; así que, en ese caso, permíteme reanudar mis deberes yendo a sacar agua.
Emilia intentó disuadir a la punzante Ram, pero finalmente cedió cuando Subaru insistió en que estaría bien.
—… Subaru, no eres un sirviente, sino mi…
—¿Soy tu qué? ¡Uohh! ¿Acaso… esto… soy tu… no-novio o algo…?
—No, nada de eso.
—¡¿Nada de eso?! Bueno… era de esperar…
Subaru se había ilusionado y respiraba agitado por la nariz al preguntar, pero Emilia lo bajó de la nube con rapidez.
Apariencia aparte, ella era totalmente su tipo, pero Emilia estaba tan fuera de su alcance que ni siquiera podía imaginar tener una relación romántica.
—Con o sin recuerdos, no hay manera de que ella me vea de esa forma.
—En fin, yo estaré bien. Así que encárgate de ese tipo, que lo necesita más. Cuento contigo… y contigo también, Betty.
Cuando Subaru susurró su petición, Emilia asintió en silencio.
—… Está bien. Lo haré. Intentaré hablar con él.
Entonces notó que Beatrice tenía una expresión complicada mientras sostenía su mano. Al verla, Betty carraspeó.
—… Subaru, preferiría que no me llamaras así, de hecho.
—¿…? ¿De verdad? ¿Es mejor Beatrice?
—… Supongo que servirá, por ahora. Betty aceptará tu petición.
Con eso, soltó su mano y Emilia aprovechó para entregarle un cubo vacío.
—Muy bien, entonces. Vuelvo en un momento. Mantén todo bajo control aquí, Emilita.
—… Sí.
Por un instante, Subaru creyó notar cierta duda en la respuesta de Emilia, pero no tuvo oportunidad de preguntar por qué, ya que ya estaba saliendo de la sala junto a Ram.
Una vez que caminaron lo suficiente por el pasillo como para no escuchar más voces, Subaru dejó escapar un gran suspiro.
—… Suenas bastante agotado.
—Pues sí. Me estoy esforzando estúpidamente. No soy el tipo de persona que sepa ser muy cuidadosa con los demás.
Respondió Subaru, encogiéndose de hombros. Había sido así desde que habló con Emilia y Beatrice, pero le dolía ver la decepción tan clara en sus rostros. Esto ya iba mucho más allá de simplemente no saber leer el ambiente.
—… ¿Puedo preguntarte qué fue eso de antes?
—¿Te refieres al caballero Julius? Eso fue bastante cruel, Barusu.
—¿Cruel…?
El rostro de Subaru se crispó ante esa fría respuesta, preguntándose qué había pasado entre él y ese tipo. Y quizá porque estaba pensando en eso mientras caminaba con el cubo en la mano, tardó en notar que Ram se había detenido.
—¿Ram?
—Ya basta, deja tu aburrida actuación ahora mismo, Barusu.
Completamente sorprendido, se giró hacia ella. Había una furia silenciosa en sus ojos rosados mientras se apartaba un mechón de su cabello melocotón.
—Me he tomado la molestia de cambiar de lugar así. No hagas pasar tanta vergüenza a una mujer. Asqueroso.
—¿Uh… Asqueroso?
—En cualquier caso, ¿se trata de otra idea aburrida, ¿verdad? Dejando de lado a la nada discreta señorita Emilia, al menos dile a Ram lo que estás tramando.
Tenía los brazos cruzados, pero en su tono había un matiz: lo que realmente quería decir era que, si las cosas se ponían feas, sería más fácil para ella saber de qué se trataba.
Al escucharla, Subaru evitó mirarla a los ojos mientras se rascaba la cabeza.
—Esto… Aunque digas eso, Ram… No es que no lo entienda, pero…
—¿Pero qué?
—Lo siento, pero no estoy actuando, ni haciendo una broma, ni tramando nada malo. De verdad que no recuerdo. Lamento no cumplir tus expectativas.
—Qué testarudo. Sé que siempre te gusta cargar con todo solo, Barusu; pero esta vez también me concierne a mí. A Ram también le preocupa Rem. Así que debes dejarme ser parte de esto.
—No es eso, ya te he dicho que…
Su insistente negativa dejó a Subaru completamente perdido. No podía evitar preguntarse quién de los dos estaba siendo más obstinado.
Podía entender que ella no creyera del todo en su amnesia, pero siendo tan insistente, no había nada que él pudiera hacer.
Además, ¿cómo se supone que fingir tener amnesia iba a ayudarles a llegar a lo alto de la torre?
—Eso ni siquiera Ram lo entiende. Pero, tratándose de Barusu, seguro que tienes un plan. Así que confiésamelo. Lo mantendré en secreto.
—Compartir un secreto sólo entre nosotros dos suena tentador, pero…
A estas alturas, Subaru ya no estaba sorprendido, sino simplemente exasperado por lo infundadas que eran las acusaciones de Ram. ¿Y todo eso sobre un supuesto plan suyo? ¿Hasta dónde pensaba sobreestimarlo?
—¡Uoh!
Mientras Subaru trataba de encontrar una respuesta aceptable, de pronto sintió un fuerte tirón en el cuello de su camisa. Tropezó, dejó caer el cubo al suelo y terminó contra la pared. Y la persona que lo había puesto ahí no era otra que la delgada chica frente a él.
—¿Qué haces de repen…?
—Dímelo ya. Si no lo haces, Ram tiene algunas ideas sobre qué hacerte.
—¡Gh! ¡¿Qué demonios te pasa?! ¡Que no estoy mintiendo! Yo…
—¡¡BASTA YA, DILO TODO DE UNA VEZ!!
Trató de apartarla, pero el grito furioso lo golpeó de lleno y se quedó inmóvil. Sus manos perdieron fuerza. El grito lo había tomado por sorpresa, pero no era la única razón por la que se detuvo. Había algo mucho más importante.
—Dilo… de una vez…
Su voz temblaba con fuerza.
Aunque no la recordaba, verla así lo dejó sin palabras.
—… Por favor, dilo todo.
—¿Ram?
—… Por favor.
Apoyó la frente contra su pecho mientras suplicaba con una voz débil.
La fuerza explosiva de hace unos instantes había desaparecido, quedando solo el desgarro de su corazón.
No era una voz llorosa. Ella no era tan frágil. No era de lamento. No se lo permitiría.
Pero el resentimiento desbordado en su tono desgarraba el pecho de Subaru.
—Si Barusu lo ha olvidado, entonces yo… Entonces Rem…
Rem. Así se llamaba su hermana menor.
La chica idéntica a Ram que dormía en la cama de la Sala Verde. ¿Qué había habido entre ellas y Subaru? ¿Qué clase de relación habían construido? No podía ni imaginarlo.
Pero podía notar que Ram se aferraba desesperadamente a algo que Subaru había olvidado.
—… Lo siento.
Se disculpó mientras ella mantenía la frente apoyada en su pecho, sin permitirle ver la expresión en su rostro.
¿Era una disculpa por olvidar, o una por no poder darle una respuesta?
Sin duda eran ambas cosas, y también otras emociones mezcladas.
—…
Aparte de eso, Ram no habló más.
Subaru tampoco.
El único testigo de su impotencia era el balde caído en el suelo.
