La minuciosa enciclopedia de Joshua Juukulius EX
LA MINUCIOSA ENCICLOPEDIA DE JOSHUA JUUKULIUS EX
1
—El paisaje fuera de la ventana siempre me había parecido una ilusión inalcanzable.
—Joshua, ¿qué estásh haciendo?
—¡¿Eh?!
De repente, una voz lo llamó a su lado, haciendo que los hombros de Joshua saltaran como los de un niño pillado en una travesura.
—Lo siento, lo siento. Te he asustado llamándote así de repente, ¿verdad?
—N-no, para nada. Es que estaba despistado…
Mientras se daba la vuelta y ajustaba su monóculo que se había movido, Joshua respondió a la gentil sonrisa de su maestra: Anastasia.
En realidad, era error de Joshua. Anastasia no había intentado ocultar su presencia, y probablemente no tenía intención de sorprenderlo. Después de todo, ella no era Mimi.
—Pero, hablando de intenciones, Mimi tampoco pretende sorprender a nadie. Simplemente lo logra con sus palabras y acciones sinceras…
—Fufufu, parece que Joshua ya conoce bien a mish chicosh. Me alegra mucho que osh llevéish tan bien. Y…
—¿Y…?
—Parece que los mirabash con mucha atención hace un momento, ¿no?
Acariciando la estola de zorro blanco alrededor de su cuello, Anastasia, que estaba de pie junto a Joshua, dirigió sus ojos azul claro hacia el exterior de la ventana —hacia el entrenamiento de los Colmillo de Hierro que se llevaba a cabo allí.
El jardín de la mansión Juukulius en la capital real era bastante espacioso y ahora estaba lleno de unas veinte personas, dándole un aspecto bullicioso. En el centro de todo estaba Ricardo, con una gran hacha sobre el hombro, y la gente a su alrededor —todos hombres bestia— lo atacaba uno por uno.
Era la escena de Ricardo, el líder de los Colmillo de Hierro, entrenando con dureza a sus miembros.
Naturalmente, entre las personas con las que Ricardo luchaba estaba—
—¡Oye, Capitán, es hora de terminar esto!
—¡Tonto, si vas a emboscarme, hazlo en silencio! ¡Pero eres enérgico, ese es un punto a tu favor!
Alzando una voz llena de brío, Mimi también saltó desde detrás de Ricardo.
Siguiendo su sabio consejo, el ataque sorpresa que delataba la presencia de la atacante fue esquivado fácilmente, y Ricardo atrapó la túnica de Mimi con su hacha y la lanzó lejos.
—Ay, no puedo mirar. Me alegro de que no se hagan daño.
—Ricardo es hábil y Mimi también esh ágil. Ademásh, dudo que no haya heridosh. El entrenamientoh se trata de golpear, ser golpeado y aprender de ello.
—¿Hmm?
Anastasia se cubrió el rostro con las manos y observó el entrenamiento de los miembros del grupo entre sus dedos. Le lanzó a Joshua una mirada significativa de reojo en respuesta a su contestación.
Joshua parpadeó y dijo: —Ah.
—¡P-perdón! ¡He sido demasiado atrevido! Me quedo aquí mirando el entrenamiento y fingiendo entender…
—¿Qué? No hay necesidad de entrar en pánico ashí. No estoy enfadada para nada, de hecho, estoy impreshionada. Despuésh de todo, Joshua es el hijo de una familia de caballerosh.
—El hijo de una familia de caballeros…
Anastasia mediaba, pero Joshua se quedó sin palabras.
Esas expresiones y títulos eran los menos adecuados para Joshua Juukulius en ese momento. Habría preferido morderse la lengua antes que recibir tal evaluación—
—¿Joshua? ¿Por qué te hash callado?
—¡¿Eh?!
Mientras bajaba lentamente la cabeza, la mujer se acercó tanto a su rostro que podía sentir su aliento, y Joshua gritó al tiempo que se estrellaba contra la pared a sus espaldas. El golpe sonó tan fuerte que pareció que la ventana del pasillo se rompería, y Anastasia se llevó una mano a la boca.
—Eresh un chico muy acelerado. Y yo que creí que mi cara no esh tan agraciada.
—¡Y-yo creo que Lady Anastasia es linda y hermosa!
—Siento que te he obligado a decirlo. Pero graciash.
—Es solo que, bueno, no estaba mentalmente preparado para ello…
Sintiendo su propio corazón palpitando en su palma, Joshua estaba ocupado intentando controlar su rostro, que se enrojecía y palidecía, junto con las emociones que lo acompañaban.
Por supuesto, lo que había dicho no era mentira. Sus grandes y redondos ojos azules llenos de curiosidad, sus bonitos rasgos perfectamente delineados y sus largas pestañas que podían rivalizar con las de Julius, todo era muy atractivo.
Así que el pánico actual de Joshua se debía a la espina que llevaba clavada en el corazón desde hacía tanto tiempo.
—Si eres el hijo de una familia de caballeros, deberías estar al otro lado de la ventana, no de este. En lugar de hablar con sapiencia, deberías demostrar tu posición en silencio con tu espada… Que me des a mí tal evaluación no solo es un desperdicio, sino una falta de respeto.
—…
—¡Por eso! ¡Mi hermano, que personifica perfectamente el ideal de caballero, es maravilloso! Con sus habilidades y logros, no hay necesidad de guardar silencio. ¡Al contrario! Desde la perspectiva del otro, es natural que quiera recibir su consejo en todo.
Apretando fuertemente el puño, Joshua enfatizó lo increíble que era Julius, un hombre que superaba con creces la imagen típica de un caballero.
Sí, Julius era un verdadero caballero. El único que merecía ser llamado "el hijo de una familia de caballeros" era Julius, quien había acumulado los logros que uno debería tener. Pero exageró un poco. Los otros caballeros seguramente también se esforzaban por ser dignos, aunque no fueran tan buenos como Julius.
Los indignos descarriados eran mucho más raros y mucho más incorrectos.
——. Julius es realmente importante para Joshua, ¿verdad?
—¡Sí! Creo que es presuntuoso decirlo, pero incluso si diera… sí, incluso si lo diera todo, aún no sería suficiente; ¡es una persona increíble!
Aunque Joshua sintió una leve incomodidad por la implicación, le respondió a Anastasia con vigor. Anastasia asintió varias veces, diciendo "Ya veo, ya veo", y luego volvió a dirigir su mirada hacia la ventana.
—¿Quizásh sea por eso? Joshua parece tener un ojo bashtante agudo. Parece que incluso vishte cuando hicieron volar a Mimi hace un rato.
—Eso es… Puede que sea cierto. Siempre he observado el entrenamiento de mi hermano con mi padre desde que era pequeño. En ese sentido, estuve en un entorno que era la envidia de los caballeros del reino.
Joshua juntó las manos, dándose cuenta de que el comentario de Anastasia tenía ese trasfondo.
Ciertamente, el entrenamiento de Julius era algo que muchos caballeros pagarían por ver, ya que era uno de los élite de la Guardia Real e incluso era llamado "el Mejor". Si lo habías visto mejorar constantemente desde niño, era comprensible que tuvieras un ojo entrenado—
—Total, nadie puede imitar el entrenamiento de Julius, ashí que si lo monetizháramos, ¿cuánto…?
—¿L-Lady Anastasia? Acabo de oír un cálculo bastante impuro…
—Oh, lo shiento, lo shiento, no te preocupesh por eso. Cada vez que veo algo que podría sher una oportunidad de negocio, no puedo evitar penshar en cómo sacarle provecho.
—Dicho eso, le ruego que no incluya a mi hermano en eso…
Julius era una persona generosa y bondadosa, así que si algún caballero le pedía observar su entrenamiento, él aceptaría encantado. A Joshua le molestaba que Anastasia lo convirtiera en un esquema de lucro, como si la humanidad y las habilidades cultivadas de Julius estuvieran siendo convertidas en dinero.
Sus pensamientos internos debieron de ser evidentes, pues Anastasia se rio y dijo: "No pongas esa cara".
—Lamento si mi mal hábito te ha inquietado. Esh un privilegio de Joshua poder obshervar el entrenamiento de Julius. No voy a quitártelo.
—¡No, no me refería a eso! Por favor, no me avergüence…
Como si disfrutara provocando a Joshua, la sonrisa de Anastasia se profundizó aún más, así que Joshua le volvió la espalda y entrecerró sus ojos amarillos, observando una vez más a los soldados entrenando.
Sin haber aprendido la lección, Mimi regresó corriendo y saltó sobre Ricardo nuevamente—
—Parece que esta vez Hetaro y Tivey se unirán.
—¿En sherio?
—Sí. Mira—
Mientras Anastasia ladeaba la cabeza para seguir su indicación y miraba hacia Ricardo, Mimi, que parecía iba a saltarle directamente, giró de repente en el último momento, y mientras él se distraía, Hetaro y Tivey, que se habían acercado sigilosamente, lanzaron un ataque sorpresa por el flanco de Ricardo.
Sin embargo, el brillante trabajo en equipo de los tres hermanos fue ineficaz contra Ricardo, quien blandía su gran hacha.
—¡No estuvo mal! ¡Pero Mimi, tus ojos delataban demasiado! ¡Hetaro y Tivey, necesitan ocultar mejor su presencia!
—¡Nos pillaste! ¡Capitán, eres increíble!
Los tres, colgando del extremo del hacha de Ricardo, eran zarandeados en el aire por éste, que se reía a carcajadas, y se les oía chillar entre la alegría y el grito.
Joshua, observando desde lejos, sonrió a Anastasia, que estaba a su lado, y dijo:
—Ocurrió tal como dije, ¿verdad? Pero lo increíble es el propio Ricardo, que no pareció inmutarse. Es digno de ser el compañero de entrenamiento de mi hermano.
—…
—¿Lady Anastasia?
Joshua estaba impresionado, pero de repente notó que Anastasia no había dicho una palabra y le entró la preocupación de haberla molestado de alguna manera.
Sin embargo, Anastasia negó con la cabeza en respuesta a la pregunta de Joshua y replicó:
—No esh nada, no esh nada. …Joshua, de verdad que tienesh muy buen ojo.
—L-lo lamento, me ha alabado muchas veces ya, pero… ¡¿Acaso esto es el preludio de una gran petición o de un gran regaño?! ¿Por eso hoy está siendo tan amable…?
—Oye, oye, oye, yo shiempre soy amable, ¿no?
La mano de Anastasia se extendió de repente y le pellizcó la mejilla, y Joshua murmuró:
—Duele…. Anastasia soltó una risa pícara ante la respuesta, dejando a Joshua muy confundido.
Era cierto que Anastasia era generosa y amable con su familia. Joshua sintió alivio al pensar que no solo Julius, sino también él, estaban incluidos en ese grupo.
Sin embargo—
—¿Será solo mi imaginación, o la forma en que Lady Anastasia me miró hace un momento era igual a cuando estaba pensando en cómo hacer dinero antes?
2
—Joshua, eshe chico… ¿creesh que podría llegar a ser algo?
Tras terminar su trabajo del día y repasar el informe de ingresos y gastos de su empresa, Anastasia le soltó esa pregunta a Julius, quien la había invitado a pasar un rato durante su descanso.
Julius se sorprendió un poco al oír a su leal señora hablar de su hermano menor, pero no lo mostró en su rostro y continuó:
—¿Joshua? Me alegra que elogie a mi hermano, pero… ¿qué ha notado usted en Joshua, Lady Anastasia?
—Hoy mish chicosh eshtaban entrenando en el jardín, ¿sabe? Ricardo estaba en el centro, y Mimi y los demásh miembros del grupo se le eshtaban echando encima.
—Lo mismo oí por parte de los miembros de la casa. …No me diga que Joshua se unió.
—No, no fue para tanto. Sholo me lo crucé mientras obshervaba desde el pasillo.
—¿Ah, sí?
Julius se sentó, tras haberse casi levantado de su asiento, y se tocó el flequillo con los dedos, esbozando una sonrisa amarga. La ceja adorable de Anastasia se arqueó ante la reacción de Julius.
—Mmm~ ¿Y? ¿Y? Por tu reacción, debe haber algo, ¿verdad?
—Como era de esperar, tiene un ojo agudo. …¿Notó usted algo mientras Joshua observaba el entrenamiento del Colmillo de Hierro, Lady Anastasia?
—Penshé que tenía buen ojo. Hubo otrash cosash también, pero esa fue la principal.
Anastasia señaló sus propios ojos con dos dedos, y Julius suspiró suavemente.
Anastasia, una gran mercader de Kararagi, tenía un ojo para lo valioso que podía discernir no solo cosas, sino también personas. Y si algo llamaba la atención de Anastasia…
—Como esperaba, Joshua tiene algo extraordinario.
—Dicesh 'como esperaba', pero no estabash seguro del todo, ¿o sí?
—Lamentablemente, no. Como probablemente sepa, Lady Anastasia, Joshua era débil de pequeño y no pudo recibir una educación caballeresca adecuada.
—Esho parece. Ahora parece eshtar mucho mejor, y aparte de eshtar un poco demashiado delgado, no le noto nada de debilidad.
—Sí. Según fue creciendo, esos problemas se desvanecieron. Eso en sí mismo es algo para alegrarse, pero…
Julius se calló y desvió la mirada hacia la ventana.
En un rincón del jardín de la mansión Juukulius, que se divisaba desde la habitación preparada para Anastasia, había un árbol con manzanes. Recordó el día en que Joshua pidió esa manzane por primera vez.
Mientras evocaba aquellos días lejanos—
—Solía oír a menudo de mi padre que, aunque a Joshua se le había obligado a renunciar a su educación por su salud, tenía un talento natural para la esgrima.
—…Parece que tu padre también tenía buen ojo para esho.
—Al fin y al cabo, era su propio hijo. Pero por eso mismo estaba tan frustrado. Debido a eso, yo recibí una instrucción muy estricta por parte de mi padre.
—Pero graciash a esho, Julius es quien esh hoy.
—Sí. Julius asintió con vigor ante las palabras de Anastasia.
De niño, a pesar de sus actos y palabras, Julius a veces resentía las dificultades que caían sobre él, pero ahora estaba profundamente agradecido por ellas.
El pesar y la frustración de su padre se convirtieron en la estricta guía que le dio a Julius, moldeándolo en la persona que era hoy.
—Y no solo por la guía de mi padre. Si Joshua alguna vez decide empuñar la espada, no quiero ser un hermano mayor que pierda tan fácilmente.
—Oh, eso esh sorprendente. Tú también tienesh ese eshpíritu competitivo, eh, Julius.
—Por supuesto que tengo orgullo y dignidad. Puede que no lo muestre mucho ante usted, Lady Anastasia, pero siempre he sido bastante competitivo. Sin embargo…
—¿Sin embargo?
—La razón por la que no quiero perder contra Joshua no es por mi orgullo como caballero o como hombre, sino porque quiero ser un hermano mayor que su hermano menor respete.
Relajando ligeramente sus labios, Julius definió así sus sentimientos hacia Joshua.
En todo sentido, había estado en un entorno privilegiado. Su padre le enseñó el modo de vida de los Juukulius, sus amigos le enseñaron cómo ser un caballero, y su hermano menor le enseñó cómo ser obstinado.
—Así que me alegra que Joshua esté siendo alabado por nada menos que usted, Lady Anastasia. Aunque, creo que el propio Joshua no está muy interesado en empuñar la espada…
—Oye, Julius.
Julius estaba a punto de continuar, diciendo que podría ser difícil, pero Anastasia lo detuvo. Anastasia acarició su estola de zorro y sonrió dulcemente como de costumbre.
—Tú lo sabesh, pero a mí no me gustan las cosash que son un desperdicio. No es que pienshe especialmente que sería bueno que Joshua se convirtiera en un gran espadachín, pero no soporto la idea de que viva su vida con la idea equivocada de que no vale nada en absholuto.
—Eso es… Entonces, ¿qué piensa hacer?
—Bueno. …Por ahora, le daré másh trabajo, eshpecialmente trabajo con másh responsabilidad. Algo que esté eshtrechamente relacionado con la selección real estaría bien. ¿Qué tal ser un emisario ante las otras candidatash?
Anastasia juntó las manos frente a su pecho y sus ojos brillaban mientras hacía la sugerencia. Julius abrió ligeramente los ojos antes de esbozar una sonrisa resignada.— Parecía que Joshua había activado su naturaleza problemática.
Y eso seguramente también traería un cambio deseable para Julius.
—¡El dicho de Hoshin! '¡La confianza hace al hombre. La confianza se crea con logrosh'! Lo he decidido, lo he decidido. Ahora que Joshua esh parte de mi familia, tengo que hacerlo feliz.
Esta filosofía, tan típica de Anastasia, le dio a Julius la premonición de que traería un nuevo viento.
Era lo mismo que cuando Julius había intuido que ella era una candidata adecuada para la selección real y una persona apta para ser rey.
—El nuevo viento que soplaba en la casa Juukulius parecía un presagio que traería un cambio en el futuro de su hermano menor.