Un día muy feliz para Rem
UN DÍA MUY FELIZ PARA REM
1
Rem, la sirvienta principal de la mansión Roswaal y doncella de mayor rango, se despertó temprano por la mañana.
En una habitación privada del ala este de la mansión, Rem abrió los ojos en su cama, recibiendo un amanecer que aún conservaba rastros de la noche.
―………………
Las señales del alba se asomaban desde el este con un tenue resplandor, fundiéndose con la oscuridad del cielo nocturno. La joven, tendida en la cama, abrió los ojos en silencio, como si hubiera escuchado los pasos del amanecer.
Tenía un cuerpo pequeño, con brazos y piernas delgados. Su cabello corto era de un brillante color celeste, y sus ojos redondos, también de un tono azul claro, resultaban encantadores. Sus facciones juveniles evocaban una sola palabra: linda.
Sin embargo, ella no era en absoluto consciente de lo atractiva que era.
―Bostezo…
Despertó su cuerpo con un pequeño bostezo. Aún vestida con su camisón azul, bajó los pies al suelo desde la cama.
Se le daba muy bien despertarse. Sin rastro de somnolencia, se puso de pie y se estiró en medio de la habitación. Luego, se limpió las lágrimas de las comisuras de los ojos, despidiéndose de los últimos vestigios de sus sueños.
―Debo lavarme la cara y cambiarme…
Hablar consigo misma sobre lo que debía hacer era un pequeño hábito secreto que tenía antes de comenzar sus labores.
Poner en orden sus pensamientos y organizar sus acciones era un ritual esencial para Rem, quien sabía que no se le daba bien improvisar. Gracias a ese pequeño ritual, lograba cumplir con sus deberes como doncella principal de la mansión, o al menos, eso pensaba ella.
―………………
Se dirigió al baño con una toalla en la mano, mientras organizaba mentalmente su jornada. El agua fría despejó su mente aún adormecida. Después de secarse el rostro con la toalla suave, regresó a su habitación. Era hora de vestirse.
Dejó caer su ęno camisón sobre la cama, quedando solo en ropa interior. Su piel, tersa y pálida, se expuso al aire fresco de la mañana.
Rem era bastante menuda en comparación con otras chicas de diecisiete años, pero su ęgura tenía curvas claramente femeninas. En particular, sus pechos habían crecido notablemente en los últimos meses.
―Haa…
Soltó un suspiro melancólico y se giró hacia el armario. En su interior, había una ęla de uniformes organizados con esmero: idénticos atuendos de doncella colgaban perfectamente alineados.
Sin vacilar, escogió uno y comenzó a vestirse. Estaba acostumbrada a ese uniforme. Pensándolo bien, llevaba casi diez años viviendo así, usando ese mismo atuendo.
Diez años… desde aquel día en que el pueblo Oni cayó en ruinas, y ella, junto con su hermana Ram, fue encontrada por Roswaal. Para Rem, eso representaba literalmente más de la mitad de su vida.
Nunca había usado otra ropa más que su uniforme de doncella. No sentía disgusto ni dudas al respecto, y pensaba que seguiría así. Sin embargo――
―¿Sería raro usar ropa distinta de vez en cuando…?
Se miró en el espejo del armario, observando su reĚejo con atención.
Para una doncella, mantener una apariencia impecable era lo mínimo que podía ofrecer para no avergonzarse frente al Amo. Eso le había repetido muchas veces Frederica, a quien Rem tomaba como ejemplo y de quien había aprendido sobre etiqueta y comportamiento.
Por supuesto, seguía esas enseñanzas al pie de la letra, y dedicaba tiempo a cuidar su apariencia.
Sin embargo, en las últimas semanas, se había mostrado más entusiasta al respecto. Revisaba su imagen en el espejo con más frecuencia.
A decir verdad, ese entusiasmo ya no tenía tanto que ver con querer verse perfecta, sino más bien con querer verse adorable.
―…A estas alturas, es un compromiso.
Rem giró varias veces frente al espejo, dando por ęnalizados unos preparativos que fácilmente podrían haberse extendido indeęnidamente.
Una vez terminado el proceso de vestirse con su revelador atuendo de doncella, colocó con cuidado sus adornos Ěorales en el cabello. Con eso, estaba lista.
Levantó ligeramente el dobladillo de su corta falda, salió al pasillo con energía y respiró profundamente.
El corredor de la mansión estaba impregnado del aire fresco de la mañana. Rem lo inhaló con profundidad antes de comenzar a caminar con paso animado. El lugar al que se dirigía ――no era la habitación contigua, la de su hermana mayor, Ram.
―Buenos días.
Saludó con una voz tenue y entró en la habitación.
La disposición del cuarto era idéntica a la de su propia habitación privada, aunque con sutiles diferencias marcadas por la personalidad de su dueño.
A pesar de no haber muchas pertenencias, esas pequeñas variaciones le transmitían algo íntimo, personal. "Cada noche y cada mañana", Rem lo veía, y sentía cómo su pecho se calentaba con solo estar allí.
Era una habitación para sirvientes. No pertenecía a Rem, ni a Ram.
Excluyendo a las hermanas, solo había una persona más que podía estar viviendo como sirviente en la mansión Roswaal.
En otras palabras, esta era la habitación de esa persona――
―Subaru-kun.
Rem observó al chico dormido en la cama en penumbra y pronunció su nombre.
Sin embargo, su voz fue tan suave que pareció desvanecerse en el aire, frágil, sin posibilidad de alcanzar al joven que aún seguía sumido en sus sueños.
Aun así, ya había saludado antes de entrar, así que decidió llamarlo otra vez.
――Así que Subaru-kun es de los que duermen mucho, considerando que aún no se despierta.
Con ese razonamiento, Rem justięcó sus acciones mientras se acercaba a la cama.
Entonces, observó el rostro dormido de Natsuki Subaru, y un impulso cálido la invadió. Sus labios se aĚojaron en una sonrisa tierna, sin poder evitarlo.
Subaru yacía sobre el lado izquierdo de la cama, abrazando la manta con ambos brazos. Dormía profundamente, vestido con su habitual conjunto negro deportivo.
Era una prenda que Rem había confeccionado para él, reproduciendo con esmero la vestimenta extranjera que solía llevar. Verlo usar esas ropas como pijama le provocaba una sensación suave, cálida… y entrañable.
Pero no solo sentía ternura.
Normalmente llevaba el Ěequillo recogido, pero al tenerlo suelto sobre el rostro mientras dormía, ese detalle le daba una dulzura casi infantil.
Sus labios exhalaban una respiración pausada, sorprendentemente tranquila, y sus dedos ―aún jugueteando ligeramente con la manta que sujetaban― eran bonitos.
Sus piernas eran cortas. Estaba babeando sobre la almohada.
Era adorable.
―Subaru-kun es tan lindo…
"Esto es devoción ciega", pensó, incluso sintiéndose un poco sorprendida de sí misma.
Pero no podía traicionar lo que sentía. De hecho, quizá no tenía más remedio que sentirlo así.
Las mejillas blancas de Rem se tiñeron de rojo. Disfrutaba contemplando el rostro dormido de Subaru, su expresión tranquila, su serena respiración.
Aęnó todos sus sentidos.
Estaba lista para captar cualquier pequeña señal que Subaru pudiera emitir.
Esa observación ―llevada a un grado casi ridículo― continuó por un breve momento, hasta que ęnalmente murmuró:
―E-esto es suęciente por hoy… Rem no puede más. Hora de irse…
Su corazón latía con fuerza. Se dio cuenta de que no solo tenía las mejillas ardiendo, sino también las orejas.
Como pudo, apartó la vista del rostro dormido de Subaru. Dio un paso atrás, sacándolo por completo de su campo de visión, y de algún modo logró recuperar la compostura.
―Eso estuvo cerca… un poco más y Rem habría perdido el control.
Se llevó una mano a la frente y se felicitó por su autocontrol.
Echar un vistazo al rostro dormido de Subaru era parte de su rutina todas las mañanas, pero nunca se había detenido a pensar si su deseo impulsivo y su sentido del deber estaban realmente equilibrados. Siempre era una batalla reñida.
――Y, además, parecía no ser consciente de que esa lucha interna solo existía porque ya había cedido a sus impulsos al ir a verlo dormir.
―Rem dio lo mejor de sí esta mañana. De verdad… Subaru-kun es una persona pecaminosa.
Si él estuviera despierto, sin duda le habría lanzado una serie de acusaciones exageradas por esas palabras.
Rem suspiró con calidez y abandonó la habitación de Subaru a paso rápido.
Con eso, había completado la primera tarea de su rutina matutina. Esta vez, su destino era la habitación de Ram.
―Buenos días.
Cada vez que entraba a la habitación de su hermana, su voz era, por supuesto, tan suave como la que usaba con Subaru.
El cuarto estaba a oscuras y con una atmósfera tenue, pero, en comparación con el de Subaru, tenía una iluminación considerablemente más clara. Eso se debía al avance del amanecer… y también a que Rem había pasado demasiado tiempo en la habitación del chico.
Dicho esto, no interfería con su trabajo ni le hacía llegar tarde, ya que se despertaba temprano precisamente para poder dedicar ese momento a ver el rostro dormido de Subaru.
Claro que eso le reducía las horas de sueño.
Pero su actividad diaria no dependía únicamente de su fuerza física, sino también de su fuerza de voluntad.
Y, después de todo, su objetivo era precisamente recargar esa voluntad.
Y no era solo el rostro dormido de Subaru lo que lograba eso――
――Nee-sama también está hermosa hoy.
Ram yacía boca arriba en la cama. Rem esbozó una suave sonrisa al ver el rostro dormido de su hermana.
Ram era su hermana gemela. Muchas veces había escuchado decir que eran "como dos gotas de agua", pero Rem no estaba de acuerdo.
Ram tenía un rostro ęrme y unos ojos rosados llenos de una conęanza inteligente y determinada.
Su brillante cabello rosa, tan hermoso que parecía reĚejar la luz, realzaba su ęgura perfectamente equilibrada.
Sus extremidades eran delgadas, elegantes y Ěexibles. Su hermana era perfecta desde cualquier ángulo.
Mientras tanto, ella, Rem, se consideraba una copia imperfecta, apenas similar en apariencia.
Le habían dicho muchas veces que también poseía su propio encanto, y hacía lo posible por no sentirse inferior, pero aun así――
―Aun así, Nee-sama es el modelo a seguir de Rem.
Siempre conęada. Siempre con la razón. Siempre fuerte, sin importar lo que ocurriera.
Así era Ram.
Rem se sentía en deuda con su hermana, que siempre había sido así. Pero al mismo tiempo, se sentía orgullosa de ella.
Por eso, puso todo su amor, respeto y profundo afecto en su voz al llamarla.
―Nee-sama, Nee-sama. Ya es de mañana. Por favor, despierta.
Se sentía culpable por despertarla, ya que dormía plácidamente.
Aun así, Rem endureció su corazón y cuerpo, convirtiéndose en una auténtica "Oni", y sacudió suavemente a Ram para hacerla despertar.
Despertarla también formaba parte de su rutina diaria antes de comenzar con las tareas.
Ram murmuró suavemente: “Cinco minutos más…”.
Esa era otra de sus costumbres habituales cuando comenzaba a abrir los ojos tras ser llamada.
Incluso Rem deseaba poder dejarla dormir todo lo que quisiera, si estuviera en sus manos.
―Nee-sama, no puede ser. Si no se apura, se cambia y se prepara, entonces no podrá dar un buen ejemplo al aprendiz Subaru-kun. Además, Subaru-kun todavía no se ha recuperado de las heridas que le dejaron las Bestias Demoníacas, así que Rem no quiere cargarlo con tanto trabajo… me siento mal.
―…Rem se preocupa más por Barusu que por Ram, así que Ram no quiere despertar.
―Nee-sama, no diga cosas tan adorables… Pero si Nee-sama se toma el día libre, entonces Rem y Subaru-kun se encargarán del trabajo. Está bien. Nee-sama, hoy puede…
―En realidad, Ram se va a levantar. Muy bien, ayúdame a cambiarme, Rem.
Ram se retractó valientemente de sus palabras anteriores mientras se incorporaba de repente y levantaba los brazos.
Los ojos de Rem se abrieron por la rapidez con la que su hermana había cambiado de opinión, y luego soltó una sonrisa feliz.
―Nee-sama es muy apresurada. Rem necesita cambiar su ropa, pero primero debe peinarla. Hoy tiene un gran cabello de cama. ¿Se fue a dormir tarde?
―Últimamente, Ram no ha podido dormir bien porque no hemos dormido juntas, Rem.
―¿Hace cuántos años que Rem no duerme con Nee-sama otra vez…?
Rem comenzó a peinar el cabello de Ram con el peine que había traído, sumergiéndose en recuerdos nostálgicos.
El brillante cabello rosa de su hermana era tan suave que parecía bailar entre sus dedos.
La sensación debía de ser la misma que sentiría al tocar su propio cabello. ――Eso pensó de repente.
――Quizá Rem debería dejarse crecer el cabello…
La razón por la que Rem llevaba el cabello corto era porque quería tener el mismo peinado que Ram.
Al igualar su aspecto y vestimenta, al punto de que la gente las confundiera como dos gotas de agua, sentía que estaría más cerca de parecerse a ella.
Hacer eso también era parte del propósito de existencia de Rem.
Sin embargo, ahora se preguntaba si estaría bien abandonar esa obsesión infantil.
―Nee-sama, ¿le parecería raro si Rem se deja crecer el cabello…?
―…¿Estás preguntando si a Ram le parecería raro? ¿O si a los demás les parecería raro? Dependiendo de eso, la respuesta cambia.
―Umm… ¿A Subaru-kun le parecería raro…?
Cuando trató de hablar sobre la fuente de su ansiedad, Ram soltó un profundo suspiro, sin rodeos.
―¿Por qué dices esto de repente? ¿Barusu dijo algo?
―No, no es eso. Es solo un pensamiento que Rem tuvo mientras peinaba el cabello de Nee-sama, y entonces…
―…Emilia-sama tiene el cabello largo y bonito.
Ram captó con facilidad la verdadera intención que Rem intentaba disimular, y esta soltó una pequeña sonrisa, algo incómoda.
Ram respondió a esa sonrisa sacudiendo la cabeza, decepcionada.
―Rem, por supuesto que te verías linda incluso con el cabello largo, no hay duda. Eso hace que Ram quiera ir y destrozar a Barusu.
―Nee-sama…
Rem sintió una mezcla de alegría y preocupación por la actitud ęrme de su hermana.
Le alegraba saber que Ram se preocupaba por ella, pero también le inquietaba que pudiera haber tensión entre ella y Subaru.
―Nee-sama, ¿odia a Subaru-kun?
―Odiarlo y pensar que no es apropiado para la linda Rem de Ram son dos cosas diferentes.
Ram respondió con una negativa directa, lo que hizo que Rem abriera los ojos, sorprendida.
Sin embargo, poco después, esa expresión cambió a una sonrisa llena de emoción. En otras palabras, lo que Ram acababa de decir signięcaba que no odiaba a Subaru.
―Gracias, Nee-sama. Rem también está orgullosa de su Nee-sama.
―Oh. Por supuesto. Ram es una hermana mayor de la que cualquiera se sentiría orgullosa, después de todo.
Se habían desviado un poco del tema, pero esa reaęrmación de su amor fraternal hizo que Rem se sintiera feliz.
Ram comenzó a tararear, con un humor que parecía inusualmente bueno.
――Y además, se le daba sorprendentemente bien.

―………………
En respuesta a ese tarareo, Rem también empezó a mover el peine con alegría, peinando suavemente el cabello de su hermana.
Ese momento era otro de los rituales que fortalecían el importante lazo entre Ram y Rem, y que se repetía cada mañana.
2
En el amplio patio de la mansión Roswaal, Subaru y Emilia charlaban amistosamente sobre algo.
Rem, al observar esa escena desde lejos, dejó escapar una pequeña sonrisa.
――Subaru-kun se ve tan feliz… y tan lindo.
El estado alegre de Subaru llenaba el corazón de Rem con tantas emociones que amenazaban con desbordarse.
A esa hora de la mañana, el patio de la mansión servía como escenario para que Emilia pasara su tiempo en comunión con los microespíritus11 ――su momento diario para conversar con ellos.
Esa había sido una costumbre suya desde que llegó a la mansión, y la presencia de Subaru también se había vuelto parte de esa rutina desde su llegada.
―Interrumpir un tiempo tan valioso con los espíritus; ese hombre es realmente un caso perdido, supongo.
De repente, una voz le habló a Rem desde un costado, mientras ella observaba el jardín.
Como estaba concentrada en el patio, se sobresaltó un poco por no haber notado esa presencia. Pero al voltear y ver quién la había llamado, el sobresalto fue aún mayor.
―Beatrice-sama.
Beatrice, quien estaba justo al lado de Rem, cruzó los brazos y no respondió.
Era una niña de aspecto encantador. Su cabello claro, peinado en tirabuzones, y el magníęco vestido con abundantes volantes que llevaba la hacían ver como una muñeca.
Una apariencia tan perfecta que la palabra "adorable" le quedaba como anillo al dedo.
―Aunque… no se puede comparar con Nee-sama.
―…Es como si de repente hubieras insultado a BeĴy, supongo.
11 Los espíritus de más bajo rango, también conocidos como espíritus menores
―No es eso. Nadie puede compararse con Nee-sama. Rem cree que Beatrice-sama también tiene sus propios encantos. Así que, por favor, no se sienta mal.
―¡Cuanto más hablas, más parece que lo haces a propósito para molestar a BeĴy, supongo!
La intención de Rem de animarla provocó lo contrario: irritó a Beatrice.
Por eso, Rem se inclinó y dijo "Mis disculpas". No era su intención enojarla, pero algo parecía tenerla de mal humor.
―¿Acaso… tiene hambre? Ya falta poco para el desayuno…
―¡No te burles de BeĴy insinuando que está hambrienta y de mal humor, supongo! La actitud de las personas en esta mansión es insoportable, supongo. Todo esto debe ser culpa de ese hombre, supongo…
Beatrice dijo eso mientras fruncía el ceño, mirando hacia el patio.
Allí estaban Subaru y Emilia, todavía conversando animadamente. Entonces, murmuró:
―La inĚuencia de ese hombre se nota en ti y en tu hermana, supongo. No hay nada más irritante.
―InĚuencia… sí. Es porque Subaru-kun es encantador.
―¿Por qué sonreíste al decir eso, supongo? …BeĴy empieza a arrepentirse de haber iniciado esta conversación.
Cuando Rem sonrió al mencionar a Subaru, Beatrice se llevó una mano a la frente y suspiró.
Murmuró esas palabras con un tono agotado, mientras Rem ya se había recuperado del susto inicial.
Más allá del arrepentimiento de Beatrice, era raro que ella y Rem tuvieran charlas casuales.
Y más raro aún era que Beatrice fuera quien iniciara la conversación; eso podía contarse con los dedos de una mano.
―Rem tendrá que anotar esto con Beatrice-sama en la entrada de su diario de hoy.
―¿En serio? ¿Llevas un diario, supongo? Qué metódica.
―Sí. Rem empezó hace poco, para registrar las cosas que pasan a diario con Subaru- kun y Nee-sama. Ya van seis volúmenes… Me da vergüenza, porque Rem no es buena escribiendo, pero…
―¿Seis volúmenes…? Apenas ha pasado un mes desde que ese hombre llegó a la mansión…
Rem se sentía avergonzada por su propia falta de habilidad, aunque por alguna razón el rostro de Beatrice temblaba, como si tuviera miedo.
Tenía inęnidad de cosas escritas en su diario, pero su talento literario y el escaso tiempo del que disponía no le ayudaban.
Expresar el encanto de Subaru o la maravillosa presencia de Ram era prácticamente imposible, así que――
―Aun así… ¿es arrogante por parte de Rem pensar que quizás algún día…?
―¡No es asunto de BeĴy, supongo! Puedes hacer lo que desees, supongo. …Cielos, para lo que vale, parece que te preocupas demasiado, supongo.
―¿Preocuparse demasiado, dice?
―Otra vez con el asunto problemático de que te tomes el día libre, supongo. Así que, antes de que eso pase de nuevo, vamos a tratar de vigilar tu condición con moderación, supongo.
Beatrice confesó aquello con un suspiro poco adecuado para su apariencia, acompañando sus palabras con una expresión que parecía un puchero.
Esas palabras dejaron a Rem sin habla. Abrió mucho los ojos. Fue como si un rayo le hubiera caído encima.
El “problema” al que Beatrice se refería era, sin duda, el “Día libre de Rem” que ocurrió hace poco.
Fue una jornada de descanso repentina que Subaru propuso a Roswaal, preocupado por la salud de Rem.
Le permitieron descansar, y ese día todos en la mansión se encargaron de sus tareas.
Para ser sincera, Rem se había sorprendido por la propuesta inesperada y le había apenado causar molestias. También sintió cierta inquietud al dejar el trabajo en manos de otros.
Pero, al ęnal, fue un momento en el que pudo sentir profundamente lo afortunada que era.
Desde entonces, parecía que intentaba poner aún más alma en su trabajo.
Sin embargo, no era la única que pensaba que ese día no debía quedarse como una simple anécdota.
―¿Se preocupó por Rem, acaso…?
―………………
―Gracias, Beatrice-sama. Esas palabras hacen muy feliz a Rem. A partir de ahora, Rem se esforzará aún más, con toda su dedicación.
―¡No hagas eso, supongo! ¡Relájate un poco y asegúrate de no agotarte, supongo! ¡Si no lo haces, volverás a causar problemas!
Beatrice agitó las manos con energía, rechazando con vehemencia la declaración entusiasta de Rem.
Al ver su reacción, Rem bajó la cabeza con expresión abatida.
Pero entonces Beatrice se tironeó suavemente un rizo con los dedos y añadió:
―Es raro que te canses, incluso ahora que hay más sirvientes, supongo. BeĴy entiende que no está hecha para ese tipo de trabajo, pero deberías hacer que tu inútil hermana coopere un poco…
―Nee-sama es perfecta. No tiene ni una sola debilidad.
―…Entonces, usa a ese hombre a tu favor y aprovéchalo bien, supongo.
Rem en realidad quería responder que ella tampoco tenía debilidades, pero se guardó esa frase.
En este caso, lo importante no era si tenía puntos débiles, sino las expectativas que Beatrice estaba mostrando.
Y esa preocupación suya… era algo impensable en su relación de antes.
―¿De qué te ríes, supongo?
―Rem lo lamenta. Pero… está feliz. Beatrice-sama no se habría preocupado así por Rem en el pasado.
―…Eso no es del todo cierto, supongo. BeĴy está llena de compasión, supongo.
InĚó las mejillas. Rem no dijo nada a la pequeña que desvió la mirada.
En realidad, quizá tenía razón. Beatrice siempre había sido amable, aunque no lo expresara con facilidad. Rem lo había pensado alguna vez. Pero hasta ahora, Beatrice nunca lo había dicho en voz alta.
―Beatrice-sama, hace un rato dijo que Subaru-kun inĚuyó tanto en Rem como en Nee-sama… pero parece que también ha inĚuido en usted.
―Eso fue un sarcasmo bastante cruel, supongo.
―Pero… no fue con esa intención.
―¡Entonces es aún peor, supongo!
Beatrice resopló con disgusto y, acto seguido, se volvió hacia la puerta más cercana de la sala.
Para ella, que podía atravesar cualquier umbral y llegar directamente a la Biblioteca Prohibida, esa puerta no era más que el acceso a su santuario personal.
―Beatrice-sama, la llamarán otra vez cuando llegue la hora del desayuno.
Le dijo esas palabras a la pequeña que ya se disponía a desaparecer. Beatrice agitó la mano en silencio.
La distorsión del espacio apareció frente a ella y, en un instante, desapareció rumbo a la Biblioteca Prohibida, un lugar muy distinto del salón donde Rem aún se encontraba.
―Parece que Beatrice-sama también ha cambiado.
Susurró esas palabras, aun sabiendo que no alcanzarían los oídos de quien ya se había ido.
En el pasado, Beatrice rara vez asistía a los desayunos de la mansión. Pero en el último mes no había faltado ni una sola vez… y esta mañana tampoco había rechazado la invitación.
―………………
Cuando se asomó a la ventana, vio a Subaru y Emilia alejándose del patio. Iban juntos, camino al pueblo de Arlam, cercano a la mansión.
Probablemente se dirigían a hacer ejercicio matutino con los aldeanos, una costumbre que ya se había vuelto una tradición.
Después de eso, regresarían para desayunar en la mansión.
――Debo darme prisa.
Despidió con la mirada a las dos ęguras que se hacían cada vez más pequeñas en la distancia y, acto seguido, se dirigió a toda prisa hacia la cocina.
Todos en la mansión se reunirían para el desayuno.
Y mientras corría por la alfombra del pasillo, Rem sentía una profunda satisfacción al saber que esa escena tan cotidiana… se había convertido en parte de su vida diaria.
3
―Vaya, incluso preparaste té hoy, Rem. Hacía muuucho tiempo que no lo hacías.
Emilia saludó con una sonrisa animada a Rem, que acababa de llegar a su habitación privada.
Su largo cabello plateado caía en ondas suaves, y sus ojos amatista brillaban con dulzura.
Incluso para Rem, que veía a su hermana mayor Ram como alguien superior, Emilia tenía una belleza tan cautivadora que no podía evitar admirarla.
Era la Hora de la Luz, y la Hora del Fuego ya iba por la mitad. El almuerzo había quedado atrás, y los habitantes de la mansión habían retomado sus respectivas tareas.
Era el momento ideal para descansar.
Rem había traído unos dulces horneados y té caliente.
Ofrecerle a Emilia un momento de tranquilidad también formaba parte de su trabajo como sirvienta… aunque normalmente era Subaru quien solía encargarse de esos detalles.
―Subaru-kun y Nee-sama fueron de compras al pueblo hoy. Había muchos encargos en la lista, así que no pudieron volver a tiempo para la hora del descanso.
―Ya veo. Eso no pasaba desde hace tiempo. Últimamente eres tú la que suele ir con alguno de ellos.
―Sí. Hoy Rem les pidió un favor egoísta… Rem quería que Subaru-kun y Nee-sama se llevaran mejor.
Tal como había dicho en la mañana, no es que Subaru y Ram se llevaran mal. De hecho, si uno prestaba atención a cómo interactuaban, parecía que se entendían bastante bien. Incluso tenían una relación que podía describirse como agradable.
Pero ambos eran un poco deshonestos consigo mismos.
Rem quería ayudar a cambiar eso.
―Así que… Rem se atreve a ser una oni en cuerpo y corazón.
―Ya veo. Hacer que se lleven mejor… sí, eso es algo bueno. Estoy totalmente de acuerdo.
Emilia juntó las manos frente al pecho. Su rostro se iluminó de inmediato con una sonrisa… aunque enseguida ladeó la cabeza con un pequeño "pero", y comentó:
―Aunque… pensaba que Subaru y Ram ya se llevaban muuuy bien. ¿No fueron los tres ―ellos y Puck― a las montañas a buscar ingredientes para el té?
―Sí. Gracias a eso, la opinión de Nee-sama sobre Subaru-kun mejoró bastante. Pero aún necesitan un pequeño empujón más, y Rem quiere crear esa oportunidad.
La lista de compras que les entregó estaba llena de encargos cuidadosamente seleccionados, lo cual los obligaría a recorrer todo el pueblo.
Si, durante ese tiempo, lograban abrir sus corazones un poco más, sería otro paso adelante en el “plan de felicidad” de Rem.
Pero para que ese plan funcionara… no solo necesitaba la cooperación de Ram, sino también la de Emilia.
―¿? ¿Qué sucede?
―No, no es nada. De todos modos, por eso hoy Rem será quien la atienda. Rem no puede preparar té tan delicioso como Nee-sama, ni contar cosas divertidas como Subaru-kun, pero… por favor, perdone eso.
Rem se inclinó ligeramente, ocultando sus verdaderos pensamientos tras una expresión tranquila, y empujó el carrito al interior de la habitación.
Comparada con las habitaciones del personal, la habitación privada de Emilia era considerablemente más amplia.
Su diseño recordaba al despacho de un escritorio de ébano, una gran mesa en el centro, una silla de recepción, y en la habitación contigua, una cama espaciosa. Sobre el escritorio y la mesa de recepción, se acumulaban libros y documentos por todos lados.
―Perdón por el desorden. Lo ordeno en un momento.
―Disculpe la molestia.
Emilia lo dijo con naturalidad y empezó a recoger los documentos esparcidos sobre la mesa. Mientras tanto, Rem comenzó a preparar el té.
Una vez despejada la mesa, colocó una taza humeante frente a Emilia.
―¿Hm? ¿Y tu té, Rem? ¿No vas a tomar nada?
―No, Rem es solo una sirvienta, así que beber junto a Emilia-sama sería…
―Pero Ram y Subaru siempre beben conmigo…
―…Entonces, Rem aceptará su invitación.
Rem vaciló por un instante, pero enseguida retiró lo dicho y aceptó la invitación.
Era una ligera falta al protocolo de una sirvienta, pero también era algo que Subaru y Ram ya habían hecho antes.
Y, al ęn y al cabo, la relación que compartían era más importante que la etiqueta.
Aun así, no pudo evitar sentir cierta culpa. Pensó en Frederica, la sirvienta veterana que le había enseñado el camino correcto.
―Si volvemos a encontrarnos, la próxima vez Rem se disculpará…
Murmuró esa promesa mientras servía el té, como si le hablara directamente a Frederica, que se había marchado de la mansión por motivos personales.
Luego, se sentó junto a Emilia y compartieron juntas la hora del té.
―………………
Ambas inclinaron sus tazas, disfrutando en silencio del aroma y el sabor del té caliente.
No hubo conversación durante un buen rato.
Rem se dio cuenta de ello, y sintió una ligera incomodidad. Estaba molesta consigo misma por no saber iniciar una charla.
Sabía que era pasiva por naturaleza. En ese aspecto, iba muy por detrás de Ram… e incluso de Subaru, cuya energía lo llevaba a hablar sin parar.
Por otro lado, Emilia también parecía tener dięcultades para medir la distancia entre ambas.
Esa falta de palabras, ese silencio tibio, era un reĚejo de la barrera que aún existía entre ellas.
Rem se sintió decepcionada por haberlo permitido. Tal vez… no debería haber aceptado la invitación después de todo.
―…Es bonito hacer esto de vez en cuando, tomar el té en silencio, ¿no crees?
―………………
―Normalmente, Subaru hablaría sin parar, y Ram me daría consejos sobre mis estudios… pero cuando es contigo, Rem, es muuuy relajante.
Emilia esbozó una sonrisa suave. Rem la miró de reojo, sorprendida por aquellas palabras.
En su rostro no encontró rastro de ęngimiento.
Lo que decía era sincero.
Y eso bastó para que Rem sintiera vergüenza. Se había reprochado a sí misma por no haber dicho nada, por ser poco útil… y, sin embargo, esa calma silenciosa era justo lo que Emilia valoraba.
―…¿Cómo van sus estudios?
―Podría decirse que no van mal. Como empecé desde más atrás que la mayoría, tengo que esforzarme el doble.
Rem buscó un tema y desvió la mirada hacia el escritorio repleto de documentos. Ante su pregunta, Emilia bajó levemente las cejas, con una expresión algo tímida.
Como candidata al trono y participante en la Selección Real, Emilia debía reunir muchas cualidades.
No solo la sabiduría para cargar con el reino, sino también la inteligencia y formación que respaldaran esa responsabilidad.
Aun si ya había recibido algunos elogios, no era fácil decir si su nivel era suęciente. Y la Selección Real se acercaba cada vez más.
―Antes de eso, quiero mejorar, aunque sea un poco.
―Rem entiende perfectamente cómo se siente. Rem y Nee-sama no hicimos más que estudiar justo después de que Roswaal-sama nos recogiera.
En ese entonces, recién salidas de su aldea, Rem apenas sabía nada del mundo exterior… A diferencia de Ram, que sí tenía ciertos conocimientos.
Los estudios en la mansión no eran lo único necesario para el trabajo y el conocimiento de una sirvienta.
Además de lectura y escritura básicas, les enseñaban todo lo que no sabían.
Por eso, Rem también tenía recuerdos de haberse esforzado al máximo en su aprendizaje, tal como lo hacía Emilia ahora.
―¿Tú y Ram no hacían más que estudiar al principio?
―Sí. En especial Rem, que era peor que Nee-sama en eso… fue muy difícil.
―Así que ustedes también pasaron por eso. Supongo que no hay atajos, después de todo. Me había animado un poco… pero parece que debo seguir esforzándome, ¿cierto?
―¿Emilia-sama también se siente desanimada a veces?
Rem abrió mucho los ojos, genuinamente sorprendida por el tono frágil en la voz de Emilia.
Al ver su reacción, Emilia frunció los labios, como si dijera "¿No es obvio?", y continuó:
―Las demás candidatas son muuuy impresionantes. Y como soy una medio elfa, ya de por sí me ven como un problema… Así que, incluso si no lo fuera, probablemente igual habría pasado mucho tiempo en el bosque.
Rem sabía que el Gran Bosque de Elior era el lugar donde Emilia había nacido y crecido. Pero, más allá de eso, no sabía casi nada sobre su pasado.
――Pensándolo bien, hasta ahora, Rem había evitado acercarse a Emilia.
Esa distancia no era por desprecio. Era más bien una consecuencia de su mentalidad cerrada y reservada.
Para Rem, lo único importante era su irremplazable hermana, y ese pequeño mundo que giraba en torno a ella.
No es que sintiera algo especial por Emilia, ni bueno ni malo. Simplemente, no le interesaba.
Por eso, su relación se había limitado siempre a lo estrictamente necesario, siguiendo las órdenes de Roswaal.
Además, Rem creía que Emilia no necesitaba su ayuda.
Era alguien que siempre mantenía una actitud positiva y trabajaba con constancia.
Así, Rem seguía siendo como era… y Emilia también.
Ambas creían que lo mejor era convivir interęriendo lo menos posible.
Esa era, o eso creía Rem, la naturaleza débil y superęcial de su relación.
Sin embargo――
―Emilia-sama… canta muy mal.
―¡¿Ehh!? ¡¿Y eso a qué viene de repente!?
La expresión tranquila de Emilia se desmoronó por completo. Alzó la voz, al borde de las lágrimas.
Rem la observó con calma y añadió, sin inmutarse:
―También es torpe con las manos, un poco ingenua, fácil de engañar… y se deja inĚuenciar mucho por los demás. Además, se cubre con un balde.
―¡Ese balde me lo puso Subaru! ¡Y además, era necesario, ¿o no?!
―Sí, es cierto. …Rem sabe todo lo que ha pasado este mes.
Hasta entonces, Rem nunca había intentado involucrarse profundamente con Emilia.
Pero ahora sabía muchas más cosas sobre ella.
Y aún había mucho más que podría decir.
Emilia escuchó su murmullo, se llevó una mano a la cara con un pequeño “Ah”, entre molesta y avergonzada… y luego soltó una sonrisa con un toque travieso.
―Entonces, ¡yo también me voy a desquitar! Rem, tú eres muuuy terca cuando se te mete algo en la cabeza. Además, te gustan los libros ilustrados, la poesía, no te gusta la mayonesa… ¡y eres muuuy amiga de Subaru!
―Impresionante, Emilia-sama. No hay nada que pueda refutar. Rem está especialmente de acuerdo con la última parte.
―Fufu, ¿verdad? Pero… ¿por qué dijiste eso así de repente?
Emilia sacó pecho con orgullo y luego inclinó la cabeza, curiosa. Rem negó suavemente con un “No” para responder a su duda.
―No hay una gran razón. Es solo que… Rem quería asegurarse de algo. Han pasado seis meses desde que nos conocimos, Emilia-sama, y sin embargo, en este último mes han ocurrido muchas más cosas que en todo ese tiempo.
―…Hmm, es verdad. Desde que Subaru llegó, todo ha estado muuuy movido. Tú y Ram también hablan mucho más que antes.
―Así que, emm… es decir…
Rem dudó, incapaz de encontrar las palabras exactas para expresar lo que sentía. Emilia la observó en silencio, con sus ojos amatistas ęjos en ella, sin presionarla, simplemente esperando.
Esa actitud tan serena y paciente le dio a Rem el impulso que necesitaba.
Antes, le era indiferente lo que hiciera Emilia, siempre que no interęriera con los intereses de Roswaal o el plan que él tuviera en mente.
Pero esta vez… esta vez era diferente.
―Rem también apoya a Emilia-sama. Aunque ahora mismo mis habilidades sean insuęcientes para la Selección Real… Rem hará todo lo que esté a su alcance.
―………………
―Rem creía conocer a Emilia-sama. Y lo que acaba de pasar… es como la base de esos pensamientos. Todo lo que Rem ha aprendido sobre usted.
―…¿No eran solo cosas raras?
―Puede que… haya habido algunas cosas raras.
Rem sonrió con suavidad, casi traviesa. Emilia hizo un puchero, acompañándolo con un pequeño “Ayyy”, y acto seguido ambas rompieron en una carcajada compartida. Sentadas frente a frente, las dos se rieron como si ęnalmente se hubiera cruzado un puente invisible entre ellas.
―Gracias. Me hace muuuy feliz que hayas dicho eso. Todo es gracias a Subaru, ¿verdad?
―…Sí. Subaru-kun es encantador.
―Sí. Subaru es un muuy buen chico.
Ambas expresaron sus sentimientos de forma distinta, pero compartieron el mismo calor en sus voces.
Levantaron sus tazas y bebieron juntas.
La hora del té, a plena luz del día, había resultado distinta a lo que esperaban, pero――
―Rem, ¿puedo pedirte algo rápido?
―Sí, ¿qué necesitas?
―Por favor, sírveme otra taza de té. Por alguna razón, ahora mismo quiero beber el té de Rem.
――Ante aquella simple petición, Rem asintió y comenzó a preparar el té con un afecto profundo y sincero.

4
El sonido del timbre hizo que Rem acudiera de inmediato, y al llegar, se encontró con una combinación inesperada.
―¿Me llamó, Roswaal-sama? …Y el Gran Espíritu.
Era la terraza del último piso de la mansión Roswaal, bajo el cielo nocturno.
Allí la esperaban Roswaal, sentado en una silla con su habitual presencia excéntrica, y Puck, el apacible espíritu que reposaba tranquilamente sobre la mesa a su lado.
Un mago con maquillaje de payaso y un Gran Espíritu con forma de un pequeño gato gris.
En la mansión había varias presencias que escapaban a la lógica humana, pero entre todas, estos dos imponían en Rem un respeto muy particular.
―De verdad vienes enseguida cuando te llaman. Pero no tienes que encogerte así. Aunque dudo que puedas ser más pequeña que yo.
―Disculpe si no estoy a la altura de las expectativas del Gran Espíritu…
―No deberías tomaaaarlo tan en serio, Rem. Solo fue una broma del Gran Espíritu.
―Sí, sí, una broma espiritual. Aunque ni los espíritus la encuentran tan graciosa.
Con su larguísima cola envuelta alrededor del cuerpo, Puck rió suavemente, con su habitual tono despreocupado.
Sobre la mesa, frente a él, descansaba un vaso lleno de un líquido ámbar.
Roswaal tenía otro vaso en la mano, formando pareja.
Lo que estos dos estaban haciendo juntos era――
―Relajarnos y tomar una copa vespertina con el Gran Espíritu. Subaru-kun encontró la antigua bodega de vinos de la familia. Como descendiente, no pooodía evitar revisar los logros de mis antepasaaados. Y luego, nos quedamos sin aperitiiivos para la bebida.
―Dijo que llamara a la anętriona. Así que te llamé. Lo siento.
―¿Anętriona…? Eso es como decir “mujer excelente” en Kararagi, ¿cierto?12
12 Puck utiliza 女将, y Rem utiliza オカミ ambos son Okami, el término japonés para una mujer que dirige una posada japonesa, o restaurante o es una anętriona/camarera.
―Rem, ya te lo diiije. No te tomes taaaan en serio las palaaabras de un Gran Espíritu.
Una vez más, Rem recibió una orden del cabeza de la mansión y se inclinó con respeto.
Ante eso, Puck chasqueó la lengua con un “Buu Buu” de desaprobación hacia Roswaal, aunque este no le prestó demasiada atención.
De todos modos, Rem pronto comprendió la razón por la que había sido llamada.
―Entendido. Rem comenzará los preparativos de inmediato. ¿Tienen algún pedido en particular?
―Nooo, te lo dejo a ti.
―¡Quiero mayonesa! ¡Mayonesa, por favor!
Principalmente recibió el pedido entusiasta de Puck, y se dirigió enseguida hacia la cocina.
Mientras caminaba, repasaba mentalmente los ingredientes disponibles: aperitivos y mayonesa. Últimamente, ese condimento se había convertido en un básico en la mansión.
A la mayoría le gustaba la invención de Subaru: la mayonesa.
A Rem no le agradaba del todo su sabor fuerte y ácido, pero como a todos les encantaba ――especialmente a Subaru―― lo consideraba un sabor especial y valioso.
También era del gusto de Emilia, Puck y Beatrice, así que Rem solía esforzarse en idear nuevas recetas con ella.
Aunque esta vez, no se le pedía nada elaborado.
Sacó pescado del refrigerador mágico, lo cortó, lo asó con rapidez y le añadió una generosa porción de mayonesa.
―Mmmm, eso sacude mis instintos. Qué buen aroma.
Dijo Puck, murmurando satisfecho mientras se lavaba la cara con sus patitas, justo en el momento en que Rem regresaba con los aperitivos.
Puck tenía apariencia de un pequeño gato, y aunque en realidad era un espíritu, su comportamiento y gustos eran completamente felinos.
Rem le dedicó una sonrisa irónica al ver la escena, ocultando sus pensamientos, y colocó con cuidado el plato sobre la mesa.
―Si dejan el plato y los vasos así, Rem los recogerá después. Si no necesitan nada más, entonces me retiro…
―Buen trabajo. Me gustaría dejarte descansar por esta noche… eso quieeero decir, pero, ¿podrías quedarte un rato más con nosotros?
―¿Eh? Sí. Está bien. Umm, pero el alcohol…
―Sé que no beeeebes. Incluso el olor es riesgoso para ti. Quizás deberías sentarte un poco más alejada.
Le indicaron que permaneciera en la terraza, y Rem se tensó levemente al asentir con una pequeña reverencia.
Roswaal esbozó una sonrisa sutil al escucharla, y colocó su vaso en una mesa más lejana, fuera del alcance de Rem.
La verdad era que Rem no toleraba nada bien el alcohol, lo cual le resultaba un tanto embarazoso siendo del Clan Oni.
Se decía que todos los Oni eran grandes bebedores —un chisme común, pero no infundado.
Rem había presenciado en más de una ocasión cómo los adultos se excedían en ęestas.
Y a diferencia de ella, Ram se mantenía perfectamente serena incluso después de beber.
Ella sí era una bebedora de verdad. Una Oni genuina.
―Ustedes, hermanas, son taaaan extreeemas. Ram me sorprende con esa cara inmutable… pero tú también me sorprendes, Rem, aunque de otro modo. Además, te vaa bien cocinar con alcohol.
―Tal vez, cuando cocina, Rem puede concentrarse en separar lo innecesario de lo esencial. Pero en una ęesta… la tensión era demasiada.
―En la última ęesta, tú y Lia estaban muy contentas, ¿sabes? Fue adorable por sí solo. Así que creo que está bien… siempre y cuando aprendas a tener mesura.
Rem bajó la mirada, algo apesadumbrada por el recuerdo, y Puck habló mientras forcejeaba con un aperitivo, los bigotes manchados de mayonesa.
Se refería a la “Noche de Observación Estelar” celebrada en la mansión Roswaal días atrás.
Habían encontrado una antigua bodega escondida y aprovecharon la ocasión para festejar con el licor hallado allí.
Durante esa celebración, Rem había terminado mostrando una imagen bastante… vergonzosa.
―Esa parte del evento fue… una escena indecente.
―Si te reęeres a cuando abrazabas a Emilia con la cara completamente roja, fue muy tierno. Aunque BeĴy y yo quisiéramos emborracharnos, no podemos… Me pregunto si BeĴy será distinta. Sus circunstancias son algo diferentes a las mías.
Rem no supo cómo responder al tono honesto de Puck, que recordaba el evento con una sonrisa nostálgica.
―Pones esa carita incómoda cada vez que no sabes qué decir. Creo que eso es algo bueno.
―………………
Rem guardó silencio, sorprendida, y al oír sus palabras, instintivamente se llevó una mano al rostro.
Puck, satisfecho, volvió a concentrarse en el plato frente a él.
―También eres así con las bromas… pero tu personalidad volúuble es difícil de comprendeeer. Mantener una distancia moderada es importante en las relaciones interpersonales.
―Es complicado… pero Rem hará su mayor esfuerzo. …Entonces, Roswaal-sama.
Puck le había dicho algo inesperado, y Roswaal respondió con una lección sobre las relaciones humanas.
Rem asintió, receptiva, y se recompuso con rapidez antes de girarse hacia Roswaal. Solo con el modo en que lo llamó, él entendió que la conversación estaba por tomar un rumbo más serio.
―No sería apropiado hacerte quedarte aquí, donde Ěota el olor del licor. Asiií que, iré directo al punto… el cuerpo de Subaru-kun.
―¿Qué ocurre con el cuerpo de Subaru-kun?
―Usó su compuerta en exceso en el bosque, y su estado es excepcionalmente grave.
El tono era tan serio como lo que implicaban sus palabras, pero Roswaal las pronunció sin alterar su compostura.
Durante el reciente conĚicto en el bosque, provocado por las Mabestias, Subaru había forzado su cuerpo y su mente hasta el límite.
Como consecuencia, acumuló una deuda física considerable. En especial, su compuerta mágica ――el órgano esencial para usar magia―― había sufrido daños severos.
De hecho, aún no se había comenzado a monitorear su estado de manera adecuada.
―Ni yo, ni Ram, ni Emilia, ni el Gran Espíritu… ni siquiera Beatrice tenemos aptitud paaara la magia curativa. Probablemente, la única con esa aęnidad eres tú, Rem. Pero eso solo aplica para heridas externas; las internas están fuera de tu alcance.
―El problema es que la usa sin pensar, así que es preocupante.
Aunque Puck se estaba metiendo en asuntos ajenos, sus palabras eran imposibles de rebatir.
Había una razón detrás de todo esto. Si no había forma inmediata de curar su cuerpo――
―¿Quiere decir que desea que alguien especializado examine el cuerpo de Subaru- kun?
―Jugó un papel crucial para evitar que los daños del incidente se extendieran al pueblo y la mansión. Me siento obligado a recompensarlo al máaaaximo. Por eso, estuve conspirando con el Gran Espíritu en algunas cosiiiillas.
Roswaal abrió los brazos con un gesto teatral mientras bromeaba, pero Rem percibió la sinceridad detrás de su tono exagerado.
Ella lo conocía bien. Había trabajado para él durante los últimos diez años.
El modo en que hablaba indicaba que ya tenía una solución en mente.
La verdadera pregunta era cómo pensaba resolverlo… y qué rol jugaría Puck en todo esto.
―Tiene ciertos méritos. Además, se nos presenta una oportunidad largamente esperada. Por eso, quería llevar a Subaru con el mejor sanador del reino. Y le pedí un favor especial al Gran Espíritu.
―Tampoco es que necesites mi permiso para eso. Dejando de lado el apego emocional, tú tienes autoridad sobre estas tierras, ¿no? Sabes cómo soy. Y mientras los "suyos" estén a salvo, Lia no interferirá.
―Aunque sería un problema si te molestaras… y volvieras a crecer.
―Pero venga ya… eso solo lo hago de vez en cuando. Dios, sí que eres rencoroso.
Ambos rieron con ligereza, como si compartieran una vieja broma, pero Rem sabía que el trasfondo era más peligroso de lo que parecía.
Recordaba que, cuando Roswaal había ido al bosque a encontrarse con Emilia en el contexto de la Selección Real, Puck se había opuesto abiertamente.
El choque entre ambos fue tan violento que, según se decía, incluso la topografía del área había cambiado.
Aun así, Rem dejó esos pensamientos de lado y centró su atención en la razón por la que había sido convocada.
Sabía que ese era el verdadero motivo de su presencia allí.
―Aunque no dijera nada, ya tienes esa mirada llena de determinación. Pero aun así, me atreveré a darte una orden clara: Rem, te encargo que observes a Subaru-kun… o mejor dicho, que veles por él para que no haga ninguna locura.
―¿En otras palabras, Roswaal-sama me está otorgando eso? ¿Una causa justa?
―Reeetorciste bien el sentido de tu situación… Pero no me disgusta.
―Ha ordenado a Rem que vigile a Subaru-kun, como alguien que se esfuerza por no pisar ni su sombra, y por no respirar su mismo aire en lo posible, en todo momento.
―¿Te impones esas restricciones? No lo sabía.
Puck abrió los ojos sorprendido al descubrir las numerosas restricciones autoimpuestas que Rem seguía día tras día. Aunque, como era de esperarse, eso era apenas la superęcie. Las limitaciones que Rem se imponía a sí misma por temor a perder el control eran muchas más, tanto en número como en severidad.
―Pero no es el momento para hablar de todo eso…
―¿Hmm?
―¡De todos modos! Rem acepta humildemente la orden. A partir de ahora, Rem cumplirá su encargo y seguirá a Subaru-kun. Es una orden de Roswaal-sama, así que no hay elección posible.
Rem desvió la atención de Puck, que ladeaba la cabeza confundido, y saludó a Roswaal con la espalda recta y un gesto decidido. Luego se giró con soltura hacia la terraza, y allí ejecutó una elegante reverencia.
―Bien entonces, con su permiso. Roswaal-sama, Gran Espíritu… que tengan dulces sueños――
Respondió con una frase más poética de lo habitual y se retiró de la terraza con la gracia que la caracterizaba. Viéndola partir con tal ímpetu, Roswaal y Puck se miraron brevemente. Luego, Puck señaló con la punta de su cola la copa de Roswaal y comentó:
―Probablemente, la chica estaba a favor del viento.
―Nii siquiera yo planeaba lo que acabó de pasar, ¿de acuerdo?
Así intercambiaron palabras el payaso y el gatito, antes de dar otro sorbo a sus copas y continuar su tranquila velada con un resignado “qué se le va a hacer”.
5
―Toc, toc. Con permiso.
Rem golpeó la puerta con delicadeza, como si la acariciara, e ingresó en la habitación con un movimiento que más bien parecía un desliz silencioso.
Las luces ya estaban apagadas. Dentro de la estancia, lo único que Ěotaba en la penumbra era un tenue punto de luz azul pálido, de brillo hechizante. En otras palabras, era el resplandor de los ojos de Rem, sumidos en el aroma del alcohol.
―Rem tocó debidamente.
Repitió aquel recordatorio para sí misma, asegurándose de que tomaba las debidas precauciones. Silenció por completo el sonido de sus pasos mientras se adentraba. Era un lugar que visitaba “todas las noches y todas las mañanas”. Incluso con los ojos cerrados, podría llegar sin dięcultad hasta el sitio que quería alcanzar.
Pero cerrar los ojos no cumplía con su propósito, así que los mantuvo bien abiertos.
―Subaru-kun es tan lindo…
Puso una expresión de leve sorpresa al ver al chico de cabello negro dormido sobre la cama, reĚejado en sus propios ojos. Tan pronto como lo hizo, su rostro se suavizó. Esbozó una sonrisa tenue, delicada, apenas perceptible.
Así era como Rem disfrutaba del rostro dormido de Subaru cada noche, antes de retirarse a dormir a su propia habitación. Pensaba que había algo especial en Subaru, tanto por las mañanas como por las noches.
Y entonces, luchaba con los sentimientos encontrados entre el deseo que la consumía y la culpa que este le provocaba. Pero esa noche todo era distinto. Esta vez, no se debía a sus propios impulsos, sino a una orden dada por Roswaal.
―A Rem se le ha ordenado vigilarlo desde una distancia que permita observarlo con atención. Así que no hay remedio.
Mientras interpretaba de forma bastante generosa las instrucciones de su maestro, Rem se acercó a la cama y se arrodilló sobre ella. Alineó su mirada con la del dormido Subaru, y la distancia entre sus rostros se acortó rápidamente.
Como resultado, quedaron lo suęcientemente cerca como para sentir la respiración del otro.
―¿Está bien que seas tan indefenso frente a Rem, Subaru-kun?
Subaru no respondió a las palabras susurradas.
Ajenos a la presencia de Rem, sus sentidos seguían sumidos en el sueño. En contraste con la vitalidad que mostraba estando despierto, su respiración era serena. Su rostro dormido parecía más acorde con su edad... o incluso más joven, siempre que mantuviera cerrados esos ojos intensos, de pupilas sanpaku, y se entregara al sosiego.
―………………
Se encontró más fascinada que de costumbre por su rostro dormido, y el rubor le subió al rostro.
Había venido con la ęrme intención de contenerse, y aun así… qué oni tan voluble era.
Desde entonces, Rem nunca había podido aprobar del todo la devoción ciega que su hermana Ram sentía por Roswaal, aceptando y entregándose en mente y cuerpo a su causa.
La diferencia entre el respeto que ella sentía por Roswaal y el afecto profundo que Ram le profesaba se había convertido, sin que lo notara, en una especie de complejo de inferioridad.
Pero entonces, apareció Natsuki Subaru. Su existencia creció cada vez más dentro de ella, hasta volverse inmensa. Gracias a él, Rem comenzó a entender aquellos sentimientos de devoción que su hermana tenía por Roswaal.
Comprendió que, en realidad, se trataba de pasión… y que era algo imposible de contener.
―………………
Apoyó una rodilla sobre la cama y luego inclinó la parte superior de su cuerpo sobre ella. Mientras observaba de cerca el rostro de Subaru y la silueta de su cuerpo, murmuró:
―Tus dedos… son delgados y hermosos, incluso siendo un chico. Tu cara dormida es tan pacíęca como la de un bebé. Y tu cabello… si no lo secas bien, se enreda por completo.
Acariciando con suavidad sus dedos, Rem fue nombrando cada detalle de Subaru que le llamaba la atención. Pero nada de eso eran defectos. Y en eso residía el aspecto más temible de la ęebre que la consumía.
――Tus labios…
Se centró en aquel punto especialmente indefenso de su rostro dormido.
Los labios de Subaru estaban entreabiertos por la respiración, y estaban tan cerca que, si ella se inclinaba apenas un poco más, podría rozarlos. Podía sentir su aliento. Era otra de esas situaciones que normalmente haría tambalear sus propias restricciones.
―Ah.
Pero justo cuando tomó conciencia de esa línea que no debía cruzar, el mundo de Rem volvió a su cauce habitual.
Estaba embriagada por el aroma del alcohol, pero no era tanto como para perder la razón. Solo había sido el olor. Al recuperar la sobriedad, se impuso autocontrol con ęrmeza y volvió a ser la chica capaz de contenerse frente a la persona que amaba.
―…Qué tonta es Rem.
Cuando los pensamientos teñidos por el licor se disiparon, fue invadida por la vergüenza y el arrepentimiento. Sonrojada, apretó los dientes con frustración ante su propio patetismo y se levantó.
Roswaal solo le había ordenado mantener una distancia prudente y observarlo.
Eso no había cambiado. Aunque ella hubiera decidido interpretarlo a su manera y usarlo como excusa, no dejaba de ser algo extremadamente irrespetuoso e irreverente.
―Todo es culpa de Subaru-kun por intentar seducir a Rem.
Rem sonrió mientras acusaba a Subaru de un crimen del que él ni siquiera tenía conocimiento, dormido como estaba. Como solía hacer, se retiró sin hacer nada más. Decidió que, al día siguiente, se disculparía con él por lo que había hecho esa noche.
Y entonces, ęnalmente, con un atisbo de picardía, Rem acarició suavemente los labios de Subaru con su dedo blanco y――
―Ah.
En el instante en que su dedo tocó los labios de Subaru, él se movió como si deseara algo en su boca, y se lo llevó dentro.
La sensación cálida y áspera envolviendo su dedo hizo que los pensamientos de Rem se encendieran como una chispa, sumiéndola en un estado de completo desconcierto.
Aquello no duró mucho. El lamido cesó poco después, y el dedo de Rem fue liberado, pero――
―………………
Quedó atónita al mirar el dedo índice de su mano derecha. No podía moverse de ese lugar. Estaba tan húmedo y cubierto de saliva que podía notarlo con claridad incluso en la oscuridad, iluminado por el tenue resplandor que Ěotaba en el aire.
―Esto apenas sería tolerado por la…
La opción de limpiarlo con una toalla o con su delantal desapareció al instante de su mente. Dentro de Rem, solo quedaban dos posibilidades respecto a ese dedo: ――hacerlo o rendirse.
Había establecido todo tipo de restricciones para sí misma cuando estuviera cerca de Subaru, pero lo que acababa de suceder escapaba completamente de sus cálculos. Jamás había considerado una situación como esa.
Y es que, evidentemente, aquello era un acontecimiento único en la vida. Si lo dejaba pasar, probablemente no volvería a repetirse. Era un momento milagroso.
―Pero…
El ángel y el demonio dentro de ella comenzaron una feroz batalla, provocando un torbellino de dudas.
Era una orgullosa sobreviviente del Clan Oni, y sin embargo, se regocijaba en su suerte repentina. Pero la única persona consciente en ese lugar era ella. Nadie la veía. ¿Qué pensaría Ram si lo supiera? ¿Podía sentirse orgullosa de esto frente a su perfecta hermana?
Detestaba, sinceramente, que ese instante en el que su dedo fue lamido se desvaneciera tan rápido de su memoria.
Las dos voces dentro de su cabeza se contradecían con violencia. Su respiración se volvió agitada, entrecortada. El sudor comenzó a perlar su frente. Su cuerpo entero se tensaba de forma casi dolorosa. Luchaba, dudaba, y――
―No puedo hacer esto…
Un cuerno blanco brotó de su frente y, haciendo un esfuerzo supremo, Rem presionó su dedo cubierto de saliva contra su delantal y lo limpió. Una sensación de vacío llenó su pecho de inmediato, pero la ignoró, convenciéndose de que era lo correcto.
―¿Verdad, Subaru-kun――
Había superado su momento de conĚicto y buscaba girarse hacia el rostro de Subaru con una sonrisa débil. Sin embargo, esas palabras fueron interrumpidas, y Rem contuvo la respiración, sorprendida.
Apoyó ambas manos sobre la cama mientras respiraba con dięcultad. Entonces, unos brazos rodearon su torso, y el chico usó su fuerza para arrastrarla con decisión, haciendo que su cuerpo rígido se desplomara.
―¡Eek!
Ese repentino suceso dejó su mente en blanco.
Perdió por completo la compostura, abrumada por la vergüenza mientras el calor subía a su rostro. Comprendió la situación en la que se encontraba, con las mejillas encendidas. Estaba acostada boca arriba en la cama, abrazada. Su uniforme se había arrugado con esa acción impulsiva, y sentía que su falda se había subido un poco. ――Era una postura sumamente embarazosa.
―¡Hhk!
Al tomar plena conciencia de lo que ocurría, Rem notó cómo él la abrazaba aún más fuerte con unos brazos sorprendentemente ęrmes. Estaban completamente envueltos el uno en el otro, y el corazón de Rem latía con tanta fuerza que parecía a punto de estallar.
El ángel y el demonio dentro de ella volvieron a enfrentarse por la situación. Esta vez, no era ella quien estaba siendo atrevida… sino él――
―Munya…
Rem escuchó el murmullo somnoliento del causante de todo su caos interno… y de inmediato se sintió completamente agotada.
Cuando giró un poco la cabeza, pudo ver que Subaru seguía profundamente dormido. Ni siquiera era consciente de que abrazaba con tanta fuerza algo que, en su mente soñolienta, probablemente era solo un enorme cojín con forma humana.
―Así es. Subaru-kun no es así, después de todo.
En su susurro hubo alivio, pero también un dejo de decepción. Rem tenía sentimientos encontrados por una acción que no ocurriría si él estuviera despierto. Así que, para compensar esa pequeña molestia, decidió disfrutar de su calor y su aroma con todo su cuerpo.
Y luego――
―No se puede evitar. Rem intentó resistirse, pero Subaru-kun no despierta. Pero es imposible moverse… así que Rem continuará resistiéndose de esta manera hasta que Subaru-kun despierte.
Dejó esas palabras débiles, y con eso, frotó suavemente su nariz y su pecho contra Subaru, decidiendo seguir experimentándolo cómodamente.
――También había una justięcación para ello. Estaba bien tener un día como ese de vez en cuando.
Convenciéndose a sí misma, permitió que todo sucediera… y Rem comenzó a quedarse dormida poco a poco. Empezó a ceder al sueño.
Al día siguiente, Ram vino a despertar a Subaru, y vio a ambos; él y Rem, que se habían quedado dormidos y se encontraban en una situación íntima. Una escena que le valió a Subaru una violenta reprimenda, sin poder argumentar nada al respecto.
――Para Rem, aquello no fue más que otra escena de un día muy común y feliz.