La chica de Kararagi conoce a los gatos
LA CHICA DE KARARAGI CONOCE A LOS GATOS
1
“Hoshin del Páramo ” era el nombre de una leyenda , alguien que nadie en el mundo le era desconocido.
El comienzo de su leyenda se remontaba a cuatrocientos años antes , cuando la zona occidental del mundo no era más que ruinas , con muchos países pequeños rivalizaban por la supremacía.
Un pequeño país que no tenía una ubicación deseable bajo ningún estándar, y que estaba al borde de ser eclipsado por las otras naciones … la primera extensión de tierra en la que Hoshin colocó su bandera , decidido a empezar a actuar , fue el miserable territorio de “Kararagi”.
Hoshin nunca había sido una persona bendecida con el talento para las artes del combate, según contaban las leyendas.
Hoshin era un hombre de extraordinaria sabiduría , que destacaba en las discusiones, sabiendo guiar los corazones de la gente, según contaban las leyendas.
Hoshin llegó a conocer muy bien al gobernante de Kararagi, controlando el manejo del país desde las sombras . En un abrir y cerrar de ojos , estableció relaciones amistosas con los demás países , ampliando su círculo , a veces mediante estratagemas , a veces por concordia, y a veces con su facilidad para los negocios, según contaban las leyendas.
Cuando los países colindantes se dieron cuenta de que Kararagi había estado operando de forma discreta en un esfuerzo por dominar las tierras occidentales, ya era demasiado tarde.
Con la mayoría de los pequeños países insignięcantes bajo la jurisdicción de Kararagi, y también con las inescrutables maniobras de Hoshin, que se había convertido en el líder de aquella gran alianza, nadie fue capaz de detenerlos.
Así, la era de la guerra y la competencia entre poderosas ęguras llegó a su ęn, y bajo el nombre de “Hoshin del Páramo ”, se fundó la Federación de Ciudades - Estado de Kararagi.
—Ahhh … No importa cuántash vecesh la eshcuche , la leyenda de Hoshin realmente me fascina.
Habiendo terminado de escuchar toda la historia , la niña exhaló un suspiro de admiración con completa atención.
Era una pequeña de rasgos faciales bonitos y adorables, de unos once o doce años, y su estatura era ligeramente más baja que el promedio de los de su misma edad, aunque era mucho más atractiva que el estándar. Cabello suave y púrpura con ojos de un verde azulado claro que brillaban de curiosidad. Con su piel pálida y clara, su aspecto podría engañar a cualquiera al decirle que era una niña noble de un buen hogar.
Por otro lado, esta niña… Anastasia no era de una familia de alta alcurnia.

—¿Hmm? ¿Qué pasa? Es de mala educación mirar así a la cara de alguien.
De repente, Anastasia empezó a evaluar a la persona que tenía delante con mirada dudosa. Sus ojos no contenían nada del encanto de una niña protegida, y se podía entrever un talento y vigilancia impropio de su edad. Debido a sus orígenes , era lógico que fuera ingeniosa. La persona, con las mandíbulas ampliamente abiertas, mostró sus colmillos mientras se reía.
—Nada. Solo penshaba que la pequeñita que recogí de aquel callejón se convirtió en una pershona bashtante inĚuyente . Bien hecho , bien hecho . —¿Otra vez hablando de una vieja hishtoria ? Tío, ¿la gente no te dice a menudo que eres moleshto?
—Si dicesh eso, entoncesh eres mucho más moleshta , ¡ya que me siguesh fashtidiando para que te cuente la misma hishtoria una y otra vez, Ana-cho! Será mejor que te preparesh , porque sheguiré deshenterrando cualquier cosa del pashado por unos cuantosh años más.
Mientras Anastasia hacía un puchero , pareciendo resentida , la grande y callosa palma de una mano le alborotó el cabello . Ella no apartó el brazo, pero tanto su cara como sus ojos parecían seguir mostrando descontento , ante lo cual el dueño de la palma dejó escapar involuntariamente una risa irónica.
No le importaba su espíritu competitivo e indomable. Si ella no era así, entonces no tenía sentido que él hiciera todo esto.
—Ya bashta. Los mayoresh son personash que shiempre habla de lo mishmo, así que lo aguantaré por tu bien.
—Oh, te expresashte con mucha ęrmeza. ¿Dónde lo aprendishte?
—Lo oí del dueño de la taberna , y también de los clientesh habitualesh . Solo lamento no haber podido interrogar y shacarle alguna debilidad al viejo borracho e inconsciente antesh de dejar mi trabajo allí.
Intercambiando bromas y sacando la lengua, Anastasia escapó de la mano que le daba palmadas a su cabeza, dirigiéndose hacia las puertas . Mientras lo hacía, se arregló rápida y pulcramente el peinado y el kimono.
—Se acabó el recreo. Tío, Chuden te deshpedirá si siguesh faltando al trabajo.
—Eso asushta. Con tu shalario, mantener a alguien con un cuerpo tan grande como el mío shería difícil.
—¡¿Por qué yo tengo que cuidar de tus necesidadesh básicash?!
—¿No es obvio? Vas a comprarme y hacerme de tu propiedad, ¿cierto?
Mostrando sus aęlados colmillos con una sonrisa, se tocó el cuello con sus anchos dedos. El collar, vestigio de sus días de esclavo, le rodeaba el cuello, hecho un de frío y áspero metal . Lo que se suponía que era un objeto para la disciplina era ahora un testimonio de su promesa.
Anastasia contuvo la respiración ante el gesto que invocaba sus recuerdos de la promesa, asintiendo inmediatamente después.
—…Sí, es cierto. Es cierto, pero precishamente por eso, shería malo que caigash muerto a un lado del camino antesh de que ahorre shuęciente dinero . ¡Cuídate bien!
Con una rápida réplica , Anastasia le sacó la lengua y salió corriendo de la habitación . Al oír sus pasos desvanecerse en la distancia , esbozó una sonrisa y miró por la ventana.
Fuera de ella estaba un cielo nublado , y su aspecto se reĚejaba en el cristal ligeramente empañado.
Una enorme imagen que era demasiado grande para reĚejarse por completo en la ventana de la habitación , y el semblante de una bestia que no guardaba el menor parecido con Anastasia . Su piel desnuda estaba cubierta por un pelaje marrón oscuro , que dejaba al descubierto por completo la majestuosidad de un semihumano, diferente de la de un humano ordinario.
Ricardo Welkin … un hombre gigantesco , único incluso entre los kobolds , y también un guardaespaldas a sueldo asociado a la Compañía Comercial Chuden. Además de eso , actuaba como un apoyo y guardián para Anastasia . No obstante, lo de “guardián” era algo que Anastasia nunca admitiría abiertamente.
2
La sede de la Compañía Comercial Chuden se encontraba en la Segunda Ciudad de las Ciudades-Estados de Kararagi, Banan.
En Kararagi había diez grandes ciudades, todas ellas numeradas del uno al diez. Cada ciudad funcionaba de forma similar a un pequeño país, gobernado por un alcalde y un conjunto de leyes municipales , lo que le permitía existir como una especie de federación.
En la ciudad de Banan, podría decirse que la Compañía Comercial Chuden era una organización de nivel medio. Teniendo como matriz a una de las compañías más prominentes , la Compañía Comercial Regret, la Compañía Comercial Chuden estaba bajo su paraguas como una ęlial asociada.
No restringía el tipo de bienes que vendía, pero se las arreglaba para manejarlos de manera adecuada , por lo que aquellos que frecuentaban Banan generalmente visitaban la Compañía Comercial Chuden.
Solo por esa razón , mientras las puertas de la ciudad estaban abiertas , con comerciantes de fuera entrando a toda prisa, siempre había una cola de espera frente a la compañía . Por eso, era algo habitual que el personal y los empleados tuvieran una agenda agitada a diario.
—¡…Anastasia! ¡Me eshtoy quedando sin cambio! ¡Date prisha y tráeme la caja de cobre y la de plata!
—¡Sí!
—¡No solo esas! También…
—…Un saco de arpillera, ¿verdad? ¡Entendido!
Mientras le llovían órdenes a gritos, Anastasia sacó las cajas de madera con sus delgados brazos. Estaban repletas de monedas destinadas únicamente al pago. La caja de cobre contenía monedas de cobre, y la caja de plata estaba llena de monedas de plata respectivamente . Ambas eran bastante difíciles de cargar para una niña pequeña pero no tenía más remedio que cargar con ellas, ya que no podía simplemente tirarlo todo al suelo.
El puesto de Anastasia era la de un miembro del personal que gestionaba el comercio real… o más bien no. Era una asistente que corría por todas partes para apoyar al personal , un papel que también se conoce comúnmente como "ayudante”.13
Como se le instruyó , Anastasia utilizaba los pequeños trucos que se le habían ocurrido para facilitar su trabajo, tirando las pesadas cajas de pago junto a los pies del personal.
El recinto comercial donde se realizaban las transacciones en la Compañía Comercial Chuden era un lugar al que los comerciantes de fuera de la ciudad llegaban directamente en sus carruajes de lobo… carretas tiradas por una especie de lobo de gran tamaño conocidos como “Ligers ”. Era un lugar donde aquellos comerciantes podían realizar tratos con la compañía en el acto.
Varias mesas grandes estaban alineadas en el espacio , con el personal y los comerciantes entablando negociaciones a ambos lados, intercambiando mercancías, dinero y demás.
Cada empleado controlaba distintas categorías de productos. Hoy, el empleado al que ayudaba Anastasia estaba a cargo de la ropa, los accesorios y los textiles . La cantidad de dinero que entraba y salía era enorme , y todas las valoraciones de productos que tenían que hacer eran igualmente abrumadoras.
—¡Shiguiente ! ¡Divide a los clientesh que se amontonan ! ¡No gastesh más tiempo del neceshario!
—¡De los dichosh de Hoshin: “¡El tiempo y el dinero son igual de valiososh!”!
Ni siquiera tuvo tiempo de ver cómo el empleado asintió en respuesta. Anastasia se agachó bajo la gran mesa , dando la vuelta por detrás de la ęla de gente y ordenándola, mientras examinaba con la mirada las mercancías y catálogos apilados en las plataformas de equipaje de los vagones . Había varias ęlas, y unos cuantos chicos jóvenes que también eran ayudantes. Sin embargo, todos trabajaban a menor velocidad que ella.
Realizaba el doble de trabajo que los ayudantes que le doblaban la edad, pero no se enorgullecía de ello. Aunque la gente a su alrededor envidiara sus logros, ella no pensaba nada de ellos, así que era normal que no se sintiera especialmente orgullosa .
13 Asistente: 小間使い(komazukai) ; Ayudante = オコマ(okoma)
Después de encargarse de la ęla de espera que se había formado en su espacio , Anastasia inspeccionó sus alrededores con prisa , preguntándose si debería empezar a hacer lo mismo con las otras ęlas…
—¡…! ¡Oye, tú! ¿Qué estásh haciendo?
En medio de la ęla de espera, gestionada por otro ayudante que estaba tardando demasiado en su trabajo, un hombre se sobresaltó al escuchar el grito de furia de Anastasia. Era un individuo de ęgura escuálida que ella no reconocía, y que estaba a punto de llevarse las mercancías amontonadas mientras ęngía revisar el catálogo.
Al darse cuenta de que su intento de robo había fracasado, tras escuchar la voz de Anastasia resonar por el lugar, el hombre intentó huir de inmediato. Empujó a un ayudante que corrió a detenerlo y se lanzó hacia la salida del centro de comercio.
—¡No dejaré que huyash!
—¡Quítate de mi camino, enana!
Sin embargo, más rápido de lo que el hombre pudo huir, Anastasia le bloqueó el paso con los brazos extendidos. El hombre escupió ante la resistencia que oponía la ayudante , cerró la mano en un puño y la levantó por encima de su cabeza . Pasó justo antes de que la golpeara.
—Te estás pashando un poco, ¿no creesh?
Un brazo musculoso , dos veces más grande que el propio brazo y puño de aquel hombre, se alzó, y el pobre hombre fue lanzado por los aires. Y así, volvió a caer de cabeza sobre al suelo del recinto comercial, desplomándose y quedando tendido en el suelo. Inerte.
Anastasia abrió los ojos tímidamente al oír su grito de dolor y su expresión cambió bruscamente.
—¡Tío!
—Buen trabajo notando a ese ladrón, Ana-cho. Bien hecho, pero no es bueno ser imprudente . Imagínate shalir herida de algo así. Va a ser una pérdida tonta y grande para ti. Y lo que más odiash son las cosash que no valen la pena, ¿verdad?
El kobold que había mandado a volar al ladrón… Ricardo, se lo dijo a Anastasia con una fuerte carcajada , mientras saltaba sobre él. Luego levantó al escuálido hombre por la nuca, arrastrándolo fuera de la zona.
—Vamosh, por aquí. Sí que tienesh agallash para hacer algo así en un lugar donde yo estoy de guardia. Mejor prepárate para decirle adioshito a uno de tus brazosh.
—…Esa enana, siendo una entrometida y metiéndose en mi camino…
El hombre miró a Anastasia con un furioso ceño fruncido, la amenaza de Ricardo le entro por una oreja y le salió por la otra . Anastasia se acercó lentamente al ladrón, que parecía a punto de saltarle encima en cualquier momento, y entonces le dio una bofetada en plena cara.
Una bofetada satisfactoria resonó en todo el lugar de las transacciones, aturdiendo tanto al hombre como a la gente de alrededor.
—Rebajar tu propia valía haciendo estupidecesh y guardar rencor porque te lo sheñalaron es de lo peor. ¿Dónde está tu valor ahora, despuésh de ser abofeteado directamente en la cara por una chiquilla? ¡Eres patético!
Mientras Ricardo observaba a Anastasia con una sonrisa complacida, el ladrón se atragantó con sus palabras , llegando a dejar escapar solo un “Guh” ante la despiadada crítica de la pequeña niña a sus acciones . …Y entonces , el recinto comercial estalló en vítores de alegría.
—¡Bien dicho!
—¡Qué bueno fue eshcuchar eso!
—¡El ladrón se lo merecía!
—Graciash, graciash.
Sonriendo y tratando de parecer amable ante los vítores de aprobación de la multitud, Anastasia volvió a ser la pequeña niña de la edad que era. Su entorno se animó aún más ante el cambio de su actitud, y mientras tanto, Ricardo se llevó al ladrón hacia fuera.
—Probablemente se shupone que deba hacer algo como arrancarte el brazo dominante y echarte de la ciudad, pero…
Al llegar a la parte trasera del recinto comercial, Ricardo arrojó descuidadamente el hombre al suelo. El hombre palideció al oír la intimidante amenaza, arrastrándose por el suelo sobre manos y rodillas. En cambio, Ricardo, se acarició la barba con un dedo…
—…Te dejaré ir por hoy. No se me ocurre nada más duro que lo que te acaba de hacer esa enana . Eshtoy sheguro de que tienesh algunosh pensamientosh , opinionesh o lo que sea al reshpecto . Ashegúrate de que no te vuelvan a ver por aquí . El hombre se alejó al instante cuando Ricardo lo espantó con un gesto . Mirándole la espalda hasta que se perdió de vista, Ricardo bostezó mientras volvía a vigilar la zona de comercio.
—¿De verdad creesh que el ladrón de hace rato cambiará de actitud?
—…Oh, es el jefazo, Chuden. ¿Eshtaba mirando?
Al oír la voz que le hablaba , Ricardo se dio la vuelta para ver a un hombre rechoncho y de ojos de zorro de pie detrás de él. Era un hombre que vestía un kimono añil muy bien confeccionado : Chuden Agri , el representante de la Compañía Comercial Chuden.
Chuden sacudió la parte inferior de su kimono con una mano, y su mirada de ojos de zorro se dirigió hacia la dirección por la que había huido el ladrón…
—Es coshtumbre cortar los brazosh dominantesh de los ladronesh , y luego perseguirlosh fuera de la ciudad … Sheguro que tú, el perro guardián de la compañía, lo sebesh.
—Fue reshuelto como un intento de robo graciash a Ana-cho. Dependiendo de cómo lo vea, ella le dio un golpe mucho más duro que perder un brazo. Si fuera yo, me daría mucho más miedo eso.
—Con la oportunidad adecuada , cualquiera podría volver al camino del que se deshvió, ¿eh? Ya sabesh que no existe tal cosa, Sir Ricardo.
—Por shupuesto, hashta yo sé eso. …Memoricé sus faccionesh. La próxima vez que haga algo malo por aquí, le quitaré su brazo dominante y también el otro. Eso shervirá, ¿o no?
Cuando Ricardo gruñó con voz profunda, Chuden no dijo nada por un momento, antes de asentirle.
—Eshpléndido . Me preocupé terriblemente por un momento , penshando que el Sabuesho Ricardo perdió la motivación.
—Bashta , es vergonzosho . Ahora soy un perro mashcota con el collar de la compañía al cuello, ¿cierto? Ruě, ruě.
—Bueno, shería reconfortante si realmente fuerash nueshtro perro mashcota… Oh bueno, shupongo que eshtoy bien con eso por ahora. —La forma en que lo ha dicho me moleshta un poco…
Olfateando , Ricardo respondió a Chuden mientras fruncía el ceño. Al ver su expresión , el hombre de ojos de zorro sacudió la cabeza de manera exasperada , continuando con un: “Por cierto,”
—¿…Qué pasa?
—Hay algo importante de lo que quiero hablarte. Se trata de un ashunto un poco problemático. Para más detallesh, vayamosh a mi habitación.
Al escuchar las señales reveladoras de algo siniestro en las palabras de Chuden , Ricardo frunció aún más el ceño, arrugando su frente con mayor intensidad.
…Por experiencia , en conversaciones que habían empezado así, nunca había un solo caso en que el asunto en cuestión pudiera considerarse como “insignięcante”.
3
—Recientemente, ha habido frecuentesh ataquesh a caravanash en las afuerash de Banan. ¿Has oído de ellash?
Cuando Ricardo entró en la oęcina a la que había sido invitado , sintiéndose incómodo, Chuden sacó el tema que había mencionado antes.
Ricardo hizo a su vez una mueca y respondió: “Más o menosh”. Sus grandes orejas también se habían enterado de los daños que estaban sufriendo las caravanas de las afueras.
—Pero, solo lo he oído por cashualidad. Si va a ser shobre algo fuera de la ciudad, entoncesh no caerá dentro del alcance de un guardaespaldash de la compañía . Para empezar, la gente que está shiendo atacada son comerciantesh de fuera… no eshtán incluidosh en la gente que neceshito proteger.
—Tienesh toda la razón . Es cierto , pero esos comerciantesh son importantesh sociosh comercialesh nuestrosh. Más aún, sus bienesh también se convertirán en nueshtra mercancía en un futuro próximo. Si fueran arrebatadosh por bandolerosh, y encima los comerciantesh se dishtanciaran de Banan, entoncesh el daño caushado será enorme.
—Será mejor que no me esté diciendo que haga algo con esos bandolerosh , forajidosh o lo que sean.
Aunque su reputación lo precedía, cargar con las expectativas de los demás por eso resultaba estresante.
Si los culpables eran una banda de forajidos que atacaban caravanas, su número no sería menor de cincuenta . Dependiendo de la situación, podrían incluso ser cien. Enfrentarlos solo sería algo que un idiota haría.
—…Si el enemigo tiene un montón de gente , entoncesh es completa y deęnitivamente imposhible, incluso si me mandan a mí. ¿Acasho se puede pelear contra ellosh solo?
—Oh, por favor, quédate tranquilo si esa es tu preocupación.
Con una mirada traviesa , Chuden se río en respuesta a las preocupaciones de Ricardo…
—Para el problema que tenemosh, esta vez, inclusho el Shenado de Banan lo conshidera un problema… Incluyendo a nueshtra compañía , la Asociación de Comercio echará una mano y reunirá gente para el trabajo . Así que quiero que encabecesh el grupo, encuentresh a la problemática banda de forajidosh y acabesh con ellosh. Bueno, eso es todo.
—…Aún es una petición sin shentido , ¿sabe ? refunfuñó , pero en el fondo comprendía que Chuden estaba haciendo todo lo posible para evitar que se echara para atrás en todo este completo desastre.
Debido a la forma en que estaba estructurado el gobierno de Kararagi , los comerciantes tenían voz en todo lo que concernía a las ciudades. La mayoría de las personas aęliadas al Senado que dictaba cómo se administraban las ciudades, eran comerciantes inĚuyentes o líderes de compañías comerciales . Chuden era uno de estos últimos.
Ya que estaba compartiendo sus planes, Ricardo podía hacer una conjetura y decir que las cosas ya habían progresado hasta el punto de que el proyecto fue presentado al Senado, y todo lo que él, la persona involucrada, tenía que hacer, era asentir.
—¿Poner a un kobold como yo al mando de un grupo dishpar ? ¿En qué está penshando, en sherio?
—A una pershona con talento se le da un pueshto donde pueda demoshtrar su talento . Es normal . respondió con descaro , extendiendo un mapa sobre su escritorio . Era un boceto que ilustraba las afueras de Banan , y Ricardo vio que había marcas rojas en varios caminos que utilizaban los comerciantes.
—Estash son las rutash circundantesh , y los lugaresh donde las caravanash han sido asaltadash . No hubo ningún shuperviviente en todash las caravanash atacadash . También se llevaron sus mercancíash y sus perrosh . Para ser una banda de forajidosh, están shiendo muy minuciososh con sus métodosh.
Mientras miraba el mapa , Ricardo ęjó sus ojos en las zonas adyacentes a los lugares asaltados por los bandidos: un bosque y un campo rocoso. Si una banda de forajidos en número suęciente necesitaba ocultarse, había una gran posibilidad de que establecieran su base en algún lugar de esa zona . Así, mientras los dos seguían con su conversación, con sus ojos ęjos en el mapa…
—Dishculpen, traje algo de té.
Anunciando esto, Anastasia entró en la habitación, sosteniendo una bandeja de la que salía vapor de las tazas colocadas encima. Puso dos tazas de ryokucha sobre el escritorio, frente a Ricardo y Chuden.14
—¿Qué pasa, Ana-cho? ¿Haciendo de meshera ? ¿Qué pasó con tu trabajo como ayudante?
—Las horash más ocupadash de mi trabajo se han calmado, y me dijeron que podía tomarme un descansho despuésh de llevarlesh té a los dos. Y lo que es más importante, ¿por qué eshtán los dos mirando un mapa?
Anastasia, lo bastante astuta como para traer su propia taza de té, ladeó la cabeza mientras soplaba su ryokucha. En respuesta a la pregunta, Ricardo señaló el mapa con el dedo…
—Hablamosh de que mucha gente está muriendo alrededor de estosh círculosh rojosh. Ahora mishmo, estábamosh en la parte en la que Chuden me exigía que lo resolviera.
—Eh, ¿lo resolverásh? ¿Estarásh a shalvo?
—Oh, ¿te preocupash por mí?
Parecía estar contento , una amplia sonrisa comenzó a aparecer en su cara, pero Anastasia negó con la cabeza, diciendo: “No”.
—No es eso. Necesitash usar tu cerebro para un trabajo como bushcar al culpable. ¿Eres apto para el trabajo?
—Por favor , no te preocupesh . Lo que le pedí a Sir Ricardo fue que abriera las cabezash de los culpablesh una vez que los encontraran. En ese caso, eso shería de su campo de experiencia, ¿o no?
—Ah, entoncesh está bien. Qué alivio.
Al ver lo bien que los dos se llevaban, Ricardo suspiró. Su suspiro fue tan potente como una ráfaga de viento, su fuerza los fulminó a ambos y provocó que Anastasia lo regañara con un: “¡Tío!”.
Él, en respuesta, le picó con un dedo en la cara…
14 Ryokucha = Un tipo de té de Kararagi. Literalmente, té verde.
—¿Sabesh qué? Esto no es un juego . Los adultosh vamosh a hablar de cosash importantesh, así que una niñita como tú debería shalir a persheguir mariposash o algo así.
—Las mariposash no valen ni una moneda, así que de ninguna manera voy a ir a perseguirlash. Más que eso, déjame oír los detallesh. ¿Podría ser peligrosho si no sé nada, no creesh…?
—¿Por qué no shaber nada de los forajidosh de allá afuera shería peligrosho para una ayudante que está dentro de la ciudad?
—Bueno, ¿por qué no? Esto podría ocupar todo tu tiempo durante un buen rato, así que hagamosh que Anastasia también lo escuche.
A diferencia del indeciso Ricardo , Chuden era notablemente benigno con la curiosidad de Anastasia . En un principio , se había sentido cautivado por el brillante futuro que le aguardaba, por lo que su lado más blando salía a relucir en estas situaciones.
En cambio , Ricardo realmente no quería que Anastasia se enterara del lado más sangriento del mundo. Por otro lado, sus preocupaciones serían el motivo de las risas de la gente a su alrededor, que le dirían que estaba siendo sobreprotector.
—…Hmm. Ya veo, ni shiquiera las afuerash de la ciudad lo tienen fácil.
Al recibir la misma explicación que le habían dado antes a Ricardo, se le escapó un comentario de indiferencia. “Por supuesto”, fue lo único que Ricardo pudo pensar en respuesta a aquella reacción, que había sido idéntica a la de un niño que no sabe lo que le conviene.
Sin embargo, al contrario de cómo Ricardo había percibido su respuesta, Anastasia continuó con un: “Por cierto”.
—¿Qué clashe de mercancíash cargaban las víctimas en sus carruajesh?
—¿Sus mercancíash ? Shegún los informesh , parece que partieron despuésh de empaquetar antigüedadesh, tales como joyería, antesh de venir a Banan. Caravanash de arteshanía , piedrash de prana, armash y armadurash también fueron atacadash por los bandidos.
—Mhjm, ¿con que es así? …Es algo extraño. murmurando en voz baja, Anastasia ladeó la cabeza.
—Bien, ya fue shuęciente . Chuden , ushted tampoco debería hacer que una niña eshcuche cosash rarash como esas.
Ricardo había notado su murmullo casi inaudible, pero priorizó hacerla salir antes que entablar una conversación con ella. Anastasia parecía molesta, pero Chuden, de mala gana, le ordenó que se retirara.
—¡¿Qué te pasa?! ¡Estásh shiendo muy malo, Tío!
Sosteniendo su taza de té sin terminar , Anastasia le sacó la lengua mientras la obligaban a salir de la habitación . Ricardo cerró la puerta tras verla salir , encogiéndose de hombros.
—En sherio, eres muy shobreprotector con ella.
—Diga lo que quiera. Sí, claro, soy shobreprotector . Eso es lo que soy, así que no dejaré que esos malosh se acerquen a la ciudad en la que está Ana-cho. Me ocuparé del ashunto y terminaré el trabajo.
Negándose a que se burlaran de él, Ricardo enseñó los colmillos mientras miraba detenidamente el mapa . Afectado por la inquietante y aterradora aura que desprendía su enorme ęgura a tan corta distancia, Chuden exhaló con sus mejillas levemente tensas.
—El Sabuesho hace honor a su nombre, ¿eh? Da miedo, pero al mishmo tiempo, me alegro mucho de que estésh de nueshtro lado.
4
…Pasaron unos días desde la dramática escena que había ocurrido en la Compañía Comercial Chuden.
Dentro de una taberna situada en el extremo oeste de Banan , una niña estaba apoyada en el mostrador mientras balbuceaba sin parar con la dueña.
—Y luego me dejó aquí, despuésh de tratarme como una moleshtia y todo eso. El Tío eshtaba shiendo injushto.
—Ya veo. Pensaba que hacía tiempo que no veía su cara de perro… Así que eso era. ¿Por eso has venido aquí, para beber hasta caer borracha, pequeña Ana?
—Síp. Ahora mishmo tengo el corazón roto, así que anímame , por favor. Ah, y lléname el vaso.
La niña a la que llamaban “pequeña Ana”, molestando a la dueña para que le rellenara su vaso de leche, como todos saben, era Anastasia. A pesar de haber sido molestada antes de abrir su taberna , la dueña atendió la petición de la pequeña niña con amabilidad y un toque de ternura.
Para la dueña, Anastasia era una empleada adorable que había estado trabajando en su taberna hasta que la dejó hace tres meses. Los sentimientos positivos de la dueña hacia ella no eran tan profundos como los que albergaba hacia Ricardo, pero aun así la apreciaba.
Gracias a eso, podía permitir que Anastasia la visitara incluso mientras hacía los preparativos para abrir su negocio , y también estaba dispuesta a escuchar sus quejas. —Pero, es un poco inesperado . Pensaba que la relación entre ustedes dos era unilateral por parte de Ricardo. Pensar que la pequeña Ana se sentiría sola mientras él está lejos…
—Eso es porque el Tío es mío. Ya puse restriccionesh a su collar, así que no debería ir a sitiosh donde no pueda alcanzarlo . ¡Pero ni así lo entiende , por todosh los cielosh!
Incluso en el presente, un collar con la cerradura rota estaba colocado en el ancho cuello de Ricardo.
El collar era un elemento que había restringido sus movimientos durante sus días como esclavo , y ahora era solo un simple adorno , desprovisto de su función original . Aunque había abandonado su condición de esclavo , lo mantenía en su cuello como forma de penitencia.
Algo que a Anastasia le disgustaba enormemente.
Algún día le pondría un precio adecuado y lo compraría. Después había decidido que le quitaría el collar con sus propias manos y lo tiraría . Ese era uno de los muchos sueños que Anastasia deseaba cumplir.
—Graciash a ti y al Tío, he eshtado muy cerca de hacer realidad mi shueño. Por eso neceshito hacer mi mejor eshfuerzo. Neceshito eshforzarme más que nunca.
—¿Tu sueño? ¿Qué clase de sueño es? ¿Puedo oírlo?
—¡Mi shueño es llegar a ser tan grande como Hoshin! Para consheguirlo, ahora es el momento de pashar deshapercibida y ser obediente, así podré ir juntando poder, conocimiento y dinero.
“Mfuh”, resopló mientras hablaba de sus sueños, optimista y vigorosa, y casi haciendo que la dueña se riera de ella.
Había muchos comerciantes que admiraban la leyenda de “Hoshin del Páramo”. Si uno hubiera nacido en Kararagi de joven, entonces esa persona soñaría con experimentar la misma historia de éxito al menos una vez en su vida.
En cambio, si era una pequeña niña cercana a ella con esos sueños, entonces era un caso especial, uno diferente.
—¡Vamosh! ¿Tú también te ríes? ¡En eso eres igual al Tío!
—¡Lo siento! Pero, no creo que necesariamente ese sueño tuyo termine siendo solo un sueño. De hecho, fuiste sacada por el señor Chuden de esa gran compañía … Así que, si te convirtieras en su esposa, entonces al menos podrías llegar a ser una de las mandamases de la ciudad, ¿no?
—¿Yo, convertirme en la esposha del sheñor Chuden? Eso es un poco… no. No, no.
Aparentemente , la niña que se reía de forma infantil no era consciente de lo atractiva que era su apariencia. Aunque era bastante adorable tal y como era en ese momento, la dueña pensó que acabaría convirtiéndose en una hermosa mujer.
Cuando llegara ese momento, lo que acababa de decir la dueña no sería algo de lo que reírse.
—¿Sabes qué, pequeña Ana? Probablemente ahora no me creas, pero, por favor, recuerda esto. Eres más linda que una niña promedio , así que puede que haya gente por ahí que esté tramando cosas nada buenas. Si sientes que estás en peligro, asegúrate de hablarlo con Ricardo o el señor Chuden. —Ehh… pero, eso es…
—Solo recuérdalo.
Habiendo sido advertida con expresión seria, Anastasia asintió a sus palabras con un: “Muy bieeen ”. Supuso que la dueña iba a seguir sermoneándola , así que se bebió hasta el fondo la recarga que había conseguido para su vaso de leche previamente vacío.
—Graciash por la bebida . Todavía tengo trabajo que hacer hoy, así que voy a regreshar.
Colocando tres monedas de cobre sobre la barra como pago por la leche, Anastasia saltó de su asiento. La dueña pareció momentáneamente decepcionada, pero poco después agitó su mano en un adiós a la espalda de la pequeña que abandonaba su taberna…
—Pequeña Ana, regresha y déjate ver por aquí durante tu próximo día libre, ¿quieresh?
Lo último que Anastasia escuchó de la dueña antes de irse fue su dialecto de Kararagi, que rara vez venía de ella.
—Hmm, todavía tengo mucho tiempo… Y de todosh modosh, el tío no está aquí. ¿Qué debería hacer?
Estirando el cuerpo fuera de la taberna , Anastasia se esforzaba por pensar qué hacer con demasiado tiempo libre.
Hoy era festivo, un día entero de descanso que tenía lugar una vez a la semana. Le dijo a la dueña que aún tenía trabajo pendiente, pero no había nada en su agenda.
Dicho esto, incluso si ella fuera al recinto comercial para ayudar, era obvio que la gente la recibiría con miradas de desaprobación.
—Es moleshto, inclusho si me dicen que vuelva a ganarme su favor… bueno, creo que solo daré una vuelta mientrash como.
Poniéndose derecha con la cabeza en alto, Anastasia empezó a pasear por la concurrida calle, en la que había varias personas que entraban y salían de ella. Así, desde que pudo cargar con su propia cartera , pasear mientras comía se había convertido en uno de sus pasatiempos secretos.
Cuando vivía en las calles más pobres, los puestos de comida callejera eran el peor tormento para su hambre. Al poder disfrutar de esos alimentos en la actualidad , pensaba que había adquirido una buena posición social en comparación con la que tenía antes.
—Hn…
Mientras caminaba atiborrándose del dekoyaki que había comprado , sintió que unos ojos la miraban ęjamente.15
Viendo hacia la dirección de donde provenía la mirada, sus ojos se encontraron con un chico mugriento que estaba mirando sus manos. Podía imaginarse fácilmente de dónde venía. Era una hiena que vivía en los barrios bajos de la parte exterior de la ciudad.
A la gente que hurgaban en los vertederos, desesperada para conseguir suęciente comida para sobrevivir cada día, se les llamaba hiena. No tenían casa y ni tampoco qué comer. Hiena era un término que se decía que existía desde la era de Hoshin.
Anastasia también fue una hiena en el pasado . En su caso, vivir en la extrema pobreza y sobrevivir con la escasa cantidad de comida que podía conseguir no había sido problema de nadie más . Así que , tenía sus propias opiniones y pensamientos sobre la mirada que el chico le dirigía. Pero…
—…Eso es una tontería.
Anastasia comprimió y metió el resto del dekoyaki en la boca, y luego le enseñó el recipiente vacío al chico. Impactado por su acción autoritaria , se dio la vuelta y corrió de vuelta al callejón a toda prisa. “Qué poco ambicioso.”
15 Dekoyaki = Un tipo de comida de Kararagi. Probablemente algo como el takoyaki.
La actitud de esperar con el pico abierto como un polluelo a que lo alimentaran , esperando recibir todo como caridad, era lo que más sacaba de quicio a Anastasia.
…Aunque, ella había alcanzado su posición actual porque se la habían regalado.
Como comprendía ese sentimiento, el corazón de Anastasia se estrujaba de dolor, lastimado por sus propias acciones y por aquellas palabras que acabaron atándolo como si fuera un trozo de cuerda.
Ricardo estuvo allí para ella, pero él posiblemente podría ser…
—¡¿Ah…?!
El momento en que bajó la guardia mientras pensaba en otra cosa fue aprovechado , desde atrás , una mano se extendió y palpó el interior de su kimono . Inmediatamente se zafó de la mano de la persona , pero ya era demasiado tarde. Una pequeña sombra sacó su cartera del kimono y se alejó a toda prisa, y ella pudo ver su espalda mientras saltaba de nuevo al callejón. Le habían robado la cartera. …Y se la habían quitado tan fácilmente.
El tonto es al que le roba. Esa forma de pensar era algo que Anastasia conocía muy bien, siendo una antigua hiena.
Normalmente , ella podría haber renunciado a la idea de recuperarla , aceptando que le habían robado la cartera por no ser lo suęcientemente cuidadosa, pero esta vez no estaba de humor para ceder.
—¡Eshpera!
Persiguiendo a la sombra que huía , Anastasia también saltó al callejón . Hacía mucho tiempo que no pisaba los caminos ásperos y de mala calidad de las calles pobres, pero era un lugar por el que había corrido durante años, desde que tuvo edad suęciente para ser consciente de su entorno . Su cuerpo recordaba cómo moverse por la zona.
No tardó en alcanzar al ladrón, usando sus pasos y su voz para llevarlo a donde ella quería . Al acorralarlo en un callejón sin salida, la sombra que había corrido directa hacia su trampa volteó hacia ella con expresión frustrada.
—Oye, devuélveme mi cartera. Entre tú y yo hay una diferencia de experiencia.
—Cu… ¿Cuál experiencia …? Ushando ropa limpia y bonita como esa… ¡A una pershona como tú, yo no le…!
Aunque ella le dijera que había estado en la misma posición en la que él se encontraba ahora , probablemente no le creería . Además , decir tal cosa no tenía sentido.
Acercándose a la hiena que la miraba, Anastasia hizo un movimiento para quitarle la cartera. Además de su condición nutricional , también dominaba las artes de la autodefensa , algo que había aprendido de la compañía comercial . Recuperar su cartera era algo que podía hace sin esfuerzo. No obstante…
—…Cierto. ¿Cómo puedo soportar que me critique una enana como tú, que habla como si lo supiera todo?
—¡¿…Kh?!
Al oír la voz de un hombre por detrás, Anastasia intentó darse la vuelta al entrar en pánico.
A pesar de ello , con una velocidad aún mayor que la suya , un golpe brutal y certero la impactó en la cabeza, haciéndola desplomarse en el suelo. Sus brazos y piernas perdieron toda fuerza , y su conciencia comenzó a desvanecerse de inmediato, alejándose cada vez más.
—Eh, hiciste un gran trabajo . Vamos , toma esa cartera y date prisa en irte a la
mierda. Al escuchar la voz del hombre, que daba la impresión de estar discutiendo con alguien , Anastasia comprendió vagamente que había caído en una trampa . Una trampa tendida por alguien. Tenía la sensación de haber escuchado antes esa voz peleonera en algún lugar.
…La voz del hombre , que sonaba como si le estuviera deseando desgracias , era una voz que le parecía haber escuchado hacía poco en el recinto comercial.
5
Mientras tanto… el grupo de mercenarios que tenía a Ricardo como líder estaba teniendo dięcultades con el exterminio de los forajidos. Encontraron a algunos de ellos en el bosque que rodeaba la ciudad , el lugar que había sido marcado en el mapa , pero la cantidad de forajidos era demasiado pequeña para que pudieran llevar a cabo sus numerosas incursiones en las caravanas , que era el problema en cuestión. Al ser descubiertos por el grupo de unas pocas docenas de personas, los forajidos se dispersaron inmediatamente y huyeron en desorden. La posibilidad de que siguieran cometiendo robos era escasa.
Sin embargo, no consiguieron nada más que eso, y no se pudo encontrar ni rastro de los problemáticos culpables de los ataques a las caravanas.
—Entoncesh, tampoco están en la cueva que encontramosh en el boshque. Aunque no eshperaba mucho por lo eshtrecha que era esa entrada…
Tras recibir informes tras informe que no les aportaban ventaja alguna , la expresión de Ricardo se ensombreció mientras añadía varias “X” más en el mapa.
También estaba el hecho de que el grupo de mercenarios no estaba cooperando muy bien debido a que se formó a toda prisa , pero Ricardo creía que era su incompetencia la que no permitía al grupo lograr los resultados que tan desesperadamente necesitaban , aunque estuvieran haciendo su mejor esfuerzo . Aun así, la situación era tan incomprensible que le pesaba aún más en su cabeza.
—¿Exishte la posibilidad de que se hayan ido a otro lugar? Me preocupa , ya que coincide con nosotrosh al tratar de exterminar a los forajidosh, aunque…
Ni siquiera el Senado responsable de la gestión de la ciudad era una organización unida . Era imposible asegurar que no hubiera nadie ayudando a los forajidos , deseando la caída de los actuales miembros del Senado . Si las cosas resultaban así, la situación se complicaría aún más. Por otro lado, al reĚexionar más , Ricardo no pudo evitar sentir que la situación estaba envuelta en una intención o propósito distinto.
—Ricardo , una caravana que parte de Banan está aquí . Por favor , ven a su encuentro, por si acaso.
—Entendido.
El vicecapitán llamó a Ricardo , que refunfuñaba para sus adentros en la tienda instalada donde habían establecido el campamento . Saliendo por la tapa de la tienda , vio una caravana que llevaba varias docenas de carruajes de lobo , moviéndose por el camino del atardecer en un gran grupo.
No eran pocos los robustos guardias que los acompañaban, y podía decirse que se trataba de una gran caravana con bastante gente.
—¿Recorriendo una larga distancia a estas horas del día? Deben de estar muy ocupados.
—Será un gran problema si nos preocupamosh por el querido y poderosho sol y acabamosh perdiendo una oportunidad de hacer negociosh. Hoshin se burlará de nosotros desde los cielos. No quiero que eso ocurra. —Bueno, eshtoy de acuerdo… De todash formash, tienesh un grupo de guardiash bashtante intimidante contigo.
—Recientemente , hemosh oído que no es muy sheguro por aquí. Sheguro que ustedesh no tienen nada que ver, ¿o sí?
El hombre corpulento que lideraba la caravana se encogió exageradamente de hombros. Ricardo no tuvo el privilegio de responderle directamente . En lugar de contestar a su pregunta , se acercó a uno de los carruajes de lobo de la caravana , levantando la tela que cubría la plataforma de equipaje. Una jaula de hierro estaba colocada sobre la plataforma , y dentro de ella estaban las mercancías : múltiples humanos que habían sido puestos dentro.
—…Comercio de eshclavos, ¿eh?
—¿Lo deteshta, sheñor? Shupongo que tiene shentido, ya que su collar demueshtra que fue un eshclavo.
El hombre señaló con el dedo el cuello de Ricardo, diciendo eso después de mirar el agujero en el collar donde le habían quitado la gema. La existencia de la gema, dependiendo de su presencia, mostraba el estatus correspondiente de los esclavos con collar. En el caso del de Ricardo, demostraba que era un esclavo liberado.
—El comercio de esclavosh también es un negocio legal. Si se cumplen los acuerdosh, no es razonable que me entrometa.
Olfateando a los esclavos, que poseían unos ojos apagados y sin vida, Ricardo se alejó del carruaje de lobo. Luego, se dirigió al representante de la caravana , diciéndole: “Pueden continuar”.
—Perdón por impedir que se fueran. Tengan cuidado al shalir, aunque estamosh en alerta . Si son atacadosh por los forajidosh de los que se rumora , en lugar de shimplemente robarlesh todash sus pertenenciash , también les arrancarán los huesosh junto con la carne.
—Qué espantosho. Tendremosh el mayor cuidado poshible.
“Qué miedo. Eso sí que da miedo”, rio el hombre, e hizo que su caravana empezara a abandonar la zona. Ricardo se separó también del grupo de carruajes de lobo, dando órdenes a los mercenarios y diciéndoles que vigilaran al grupo de comerciantes mientras se iban.
—…Señor Lobo, tiene una expresión curiosa en la cara.
Un guardia que estaba colocado al ęnal de la ęla de carruajes le habló a Ricardo, con una voz tan gruesa que daba una sensación viscosa y de humedad.
Era un hombre robusto. También era más alto que Ricardo, que ya medía más de dos metros, y aunque la anchura del físico del hombre era inferior, su experiencia en combate era probablemente comparable a la de Ricardo , ya que su cuerpo estaba cubierto de cicatrices de heridas producidas por hojas aęladas, tales como
espadas. Más aún, lo que más destacaba en el cuerpo del hombre eran los cuatro brazos que sobresalían de sus hombros; la prueba de que pertenecía al Clan de los Brazos Múltiples.
—Es raro ver a una pershona de los Brazos Múltiples en Kararagi , y no en el Imperio.
—Mhjaja, tiene razón. Parece que la mayoría de los Brazos Múltiples terminaron en Vollachia, pero mis ancestros perpetuaron su legado en Kararagi. Lo que signięca que su descendiente soy yo.
Mostrando sus grandes ojos saltones y sus armas … unas hachas de guerra que sostenía en cada uno de sus cuatro brazos, una sonrisa espeluznante se esbozó en la cara del hombre. A Ricardo no le gustaba cómo sonreía, pero lo que más le disgustaba era su vestimenta.
Una atmósfera de poder lo envolvía , y su equipo era ligero : una armadura de cuero que apenas protegía sus puntos vitales. También llevaba una prenda de piel cubriéndole la cabeza , pero Ricardo no era precisamente admirador del sentido de la moda que transmitía aquel trozo de pelaje. Obviamente era debido a que…
—¿Le da curiosidad? Le da curiosidad esto. Mhjaja, pues claro que sí. Porque esta es la piel de uno de sus compañeros wolęn . Costó bastante despellejar limpiamente al que maté.
—Parece que lo has malinterpretado, yo solo soy un hombre-perro… parte del clan kobold. Solo crecí hashta ser así de grande porque comí demashiado.
—¡Mhjajaja! Ya lo sé. Los wolęns están a punto de extinguirse, por eso les enseñan a decir eso. Ya que toda la raza puede mentir para preservar su sangre , ¿no es admirable, comparado con el clan Oni que pereció? ¿No lo cree?
El hombre se inclinó provocativamente, mirando a Ricardo desde abajo. En cambio, Ricardo no respondió a su burla. Con los brazos cruzados, levantó la barbilla hacia el ęnal de los carruajes de lobo, que se alejaban de donde estaban los dos.
—Te eshtán dejando atrásh. ¿No eres un guardia ? Deja de ser inneceshariamente curiosho y shigue con tu trabajo.
—…Qué mal. Ahh, qué pena. Mhjaja, qué mal, qué mal.
Diciendo eso con un deje de persistencia , el hombre retiró sus cuatro hachas de guerra y se los devolvió a la espalda , donde las cargaba . Después de eso, miró a Ricardo de pies a cabeza con sus ojos saltones, y…
—Soy Diddley . Si podemos volver a vernos en algún lado, quiero hablar de esta piel.
—Ya veo, Diddley. Preferiría que no. Si te vuelvo a ver, te cortaré esa cabeza. — ¡ Mhjajajajajajajaja!
Diddley asintió una y otra vez a la respuesta de Ricardo , actuando como si las cosas hubieran ido exactamente como él quería. A continuación , se apresuró tras los carruajes de lobo con un paso ligero , alejándose en la distancia con un buen comportamiento.
Observándolo hasta que se fue con ojo precavido , Ricardo se tronó el cuello, emitiendo un sonoro tronido al hacerlo.
—Vaya bola de raritos.
—Los esclavistash son así… Oh, había un tipo tan raro que no quishe tomarme la molestia de shepararlo del resto. Se hacía llamar Diddley. ¿Lo conocesh?
—No creo, pero alguien más podría. Supongo que debería preguntar por ahí. —No
está relacionado con el exterminio de los forajidosh , pero… Bueno , es solo por curiosidad. Los idiotash que no entienden nada como ese tipo no son buenosh para la educación de los niñosh, así que lo mataré si lo veo durante un día libre.
El vicecapitán a su lado abrió ampliamente los ojos cuando Ricardo murmuró irritado. Después, estalló en carcajadas.
—¿Por qué la risa?
—Es que pensaba que habías cambiado. Hoy en día, es bastante conocido entre los compañeros mercenarios que el Sabueso está profundamente enamorado de una chica muy joven.
—Todosh me han eshtado diciendo que… Sí que deben eshtar muy aburridosh .
Empujando al vicecapitán que decía tonterías, Ricardo regresó a su tienda dejando escuchar los pasos sordos de sus pisadas.
Una vez más , iban a centrarse en desenterrar y exponer el escondite de los forajidos. Si seguían así, sin conseguir nada, no sería extraño que Chuden o alguien en una posición similar les hiciera comentarios sarcásticos, o incluso les dijera que se dieran prisa.
—Y, Ana-cho se enfurruñaría si la dejara solo demashiado tiempo.
Al decir eso en voz alta, Ricardo recordó que el vicecapitán acababa de reírse de él, sintiendo una mezcla de sorpresa y exasperación.
No podía evitarse, aunque un rumor así circulara por ahí. Que él estuviera “ profundamente enamorado ” era un malentendido , pero él mismo reconocía el hecho de que ella le importaba, y también de que se preocupaba por ella. Por eso…
—Eshtaría bien que eshtuviera en paz, sin que nada ajetreado le pashara. Antes de agacharse bajo la entrada de la tienda, Ricardo murmuró mientras contemplaba el sol que se ocultaba.
El cielo era morado claro, con los colores del anochecer y la puesta de sol entremezclándose. El mismo y hermoso color del cabello de la niña que le vino a la mente.
6
…Con el deseo de Ricardo siendo en vano, Anastasia se encontraba en el mayor aprieto con el que se había topado en toda su vida.
—Nn, nnnh…
Tenía la boca amordazada y las manos y los pies ęrmemente atados . Incapaz incluso de levantar su cuerpo del suelo, estaba en un estado de aprisionamiento , como un ejemplo perfecto de ser secuestrada.
“Esto no está bien, para nada bien”, se lamentó Anastasia mientras retorcía su cuerpo con todas sus fuerzas.
Justo después de despertarse, Anastasia se había dado cuenta de que se encontraba en una situación anormal . Solo tardó un momento en evaluar la situación , y también recordaba claramente lo que había pasado antes de perder el conocimiento . Debido a eso, Anastasia había sido excepcional manteniendo la compostura para una persona que acababa de ser capturada. Aunque, si eso la llevase a salir de su crisis o no, era una cuestión completamente distinta.
…Recordó a la persona que la había golpeado, justo antes de quedar inconsciente.
Tenía la voz del hombre que había intentado cometer un robo en el recinto comercial unos días antes. Su intento fue previsto por Anastasia, y era la persona a la que Ricardo derribó. Después de aquello, ella le dio una bofetada mientras él seguía dándole quejas resentidas, y los aplausos que recibió estaban frescos en su memoria. …Supuso que el hombre le guardaba rencor por ese motivo, y que por eso lo estaba pasando tan mal.
—Ji ej ají, eje ‘ipo de antej ej…
Severos castigos les eran dados a los ladrones . Ese era el estilo de Kararagi . Siguiéndolo , el hombre debería haber recibido el castigo normal , que implicaba perder su brazo dominante, como mínimo. Si estaba tratando de vengarse de Anastasia , incluso después de lo que había hecho, entonces su tenacidad era espléndida . Aunque , ella quería decirle que se apasionara más por algo que no fuera esto.
—…..........
Mientras indagaba sobre la responsabilidad de Ricardo en la situación, Anastasia ęnalmente recuperó la calma.
De cualquier modo , incluso si seguía armando escándalo , probablemente sería inútil. No veía ventanas en la habitación, y no imaginaba que su voz pudiera llegar al exterior. Al ęn y al cabo, su captor no la habría encerrado en un lugar donde sus gritos pudieran oírse afuera.
A juzgar por cómo resonaba su voz, la habitación no era muy amplia. El suelo frío y duro sobre el que yacía era de piedra, aunque no se trataba de una construcción pétrea. Más bien, habían levantado un cobertizo directamente sobre un terreno rocoso. Tampoco imaginaba que hubieran nivelado el suelo, lo que le hizo pensar que su captor había hecho un trabajo bastante descuidado, por no decir chapucero.
… ¿Cuál era el objetivo del hombre que la había capturado?
Al terminar su rápido análisis de la habitación , los pensamientos de Anastasia vagaron hacia el objetivo de su oponente.
Si se trataba del ladrón de antes, entonces su motivo sería sin duda la venganza. La cuestión eran los detalles de su venganza . Habiendo llegado tan lejos , lo más probable es que no la soltara tras darle un buen susto. Matarla después de darle una lección ... no era una suposición descabellada , si el ladrón fuera una persona superęcial y de temperamento irascible.
—O, ‘obablemente, jer ejclava.
Venderla a los esclavistas era la opción con más posibilidades de suceder . En primer lugar , el comercio de esclavos no era especialmente raro en Banan , ni siquiera en el conjunto de las Ciudades Estado de Kararagi . Los jornaleros eran activos valiosos como fuentes de mano de obra, y eran demandados para todo tipo de tareas, como sirvientes y trabajadores de mantenimiento de las carreteras.
Cuando Anastasia vivía en los barrios bajos, no era raro que casi la atraparan los esclavistas . Incluso teniendo en cuenta las leyes de la ciudad de Banan , la esclavitud de las hienas en los barrios bajos se pasaba por alto. Por eso existía un acuerdo tácito entre los esclavistas: no tocar a los niños de apariencia limpia, pero...
—‘etí la ‘ata…
Una vez que se había adelantado y cometido un error , no había forma de
justięcarlo . La Compañía Comercial Chuden era su patrocinadora , y además siempre había tenido a Ricardo consigo . Si este se llegaba a enterar de que la habían esclavizado, sin duda le mostrarían los colmillos al responsable.
No se estaba adelantando , sino que era una verdad objetiva . …Bueno, quizás sí estaba siendo un tanto arrogante…
— ¡Estoy diciendo la verdad ! Es un artículo de primera clase . ¡Ustedes lo entenderán si le dan un vistazo!
Justo cuando Anastasia llegó a esa conclusión , de repente , la voz de alguien se escuchó cerca.
Con su voz áspera y quebradiza , un hombre escuálido entró en la oscura habitación. Anastasia recordó su cara y el sonido de su voz, y lo identięcó como el ladrón del recinto comercial.
Tras él, otros dos hombres entraron en la habitación . Ambos eran corpulentos y, comparándolos con el hombre Ěaco, la diferencia entre ellos podía compararse a la que existe entre una rama marchita y el tronco de un árbol gigante.
— No dudamosh de ti. Es solo que la gente comete erroresh cuando se ve
acorralada.
—Lo, ¿Lo dices en serio? ¿Por qué iba a hacer algo tan imprudente ? M-Mira, es esta…
Intimidado por uno de los hombres corpulentos , el ladrón parecía agitarse cada vez más. Al ver que la señalaba con un dedo tembloroso , Anastasia actuó inmediatamente como si hubiera estado inconsciente todo el tiempo . Una presencia observó a la “inconsciente ” Anastasia . Y entonces … —Mmh , ella de verdad que es una buena . Es una chica linda, y cuando crezca será una belleza . Esto no es un shimple golpe de shuerte, es el premio gordo.
—…Eh.
Anastasia soltó un leve quejido mientras era obligada a incorporarse, agarrándola de la cabeza para levantarla del suelo. Sin embargo, el hombre no notó que estaba consciente , y siguió examinándola con despreocupación , manipulándola sin ningún cuidado.
A juzgar por la conversación, se trataba de un esclavista. Como le habían dicho que era una “buena ”, Anastasia recordó lo que la tabernera le había dicho en su antiguo lugar de trabajo. Cometió un error al ignorar sus advertencias.
Si pudiera, querría tener la oportunidad de verla y disculparse directamente ante ella, pero…
—E-Entonces… tenemos un trato, ¿verdad? ¿Verdad?
—Dijishte que queríash unirte a nueshtra compañía comercial, y prometishte traer un regalo. Sí, eres capaz de traer un buen artículo. Eres de gran ayuda para nosotrosh.
—¡Entonces…!
—Peeero , eso solo se aplicaría si esta niña fuera un perro callejero , sin ninguna correa de ningún shitio atada a ella.
—Eh…
Inmediatamente después de emitir una voz, sonando como si hubiera recuperado el aliento, se oyó un sonido violento, y algo se estrelló contra la pared. Pronto, Anastasia oyó un grito de dolor y el ruido causado por alguien retorciéndose en agonía, comprendiendo que el ladrón había sido golpeado por un puño.
Era el castigo por sobrepasar arbitrariamente el acuerdo no escrito, al que hacían caso los traęcantes de humanos, como un mero aęcionado.
—¡Aah! ¡Aaaah! ¡Eso duele! ¡Dueleeee! Agh!
—Deja de chillar y cállate. La niñita dormida se va a deshpertar y se va a eshpantar
. Cuando soltaron a Anastasia, sintió que el esclavista se daba la vuelta. Al abrir los ojos para evaluar la situación , vio al ladrón tendido en el suelo, con el esclavista mirándolo . Clavó el talón de su pie en el estómago del ladrón, provocándole un grito de dolor.
—¿Entiendesh? Inclusho nosotrosh, los esclavistash, tenemosh reglash que sheguir. Solo podemosh manejar nueshtro negocio porque las leyesh de la ciudad hacen de la vista gorda. ¿Creesh que alguien que no las conoce podría trabajar con nosotros? Oye, ¿tú qué opinash?
—¡Agh, Ģ…! Lo… lo sien… ¡Lo siento!
Presionado contra la tierra por el peso del hombre, lo que sonaba como un crujido de huesos llegó también a oídos de Anastasia. El ladrón suplicaba por su vida, la sangre goteaba de su boca. El esclavista estaba agachado a su lado, acercándole la cara.
—Has aprendido mucho de esto . Bien por ti. De ahora en adelante , te entrenaremosh en estash zonash con orientación práctica , así que puedesh quedarte tranquilo.
—Gra… graci…
Creyendo que lo habían perdonado , el ladrón estaba a punto de expresar su gratitud, pero se vio obligado a detenerse a la mitad.
El chasquido de un sonido metálico y el “¿Eh?” del ladrón se superpusieron . El ladrón , tembloroso , se tocó el cuello con un dedo , y su cara se hundió en desesperación por la fría y sólida sensación.
—Po… ¿Por qué… me pusieron un collar de esclavo…?
—Te dije que te daríamosh una orientación práctica , ¿o no? Convertirshe en eshclavo es la forma más rápida de aprender las reglash que los rodean. Eres un gallina, pero eres joven. Sobrevivirásh si eres lo shuęcientemente afortunado.
—¡Eso no es lo que dijis… buag!
Al salir volando por una patada lateral en la cara, el ladrón fue noqueado, con los ojos en blanco. Después de asegurarse de que estaba inconsciente , el esclavista le puso las esposas y lo lanzó al suelo.
—Maldición , por esto los novatosh hacen cosash tan aterradorash . Pero bueno , tuvimosh shuerte de consheguir un artículo de primera clashe . Ademásh , el infractor fue degradado a eshclavo. Me alegro de que ninguno de nosotrosh haya shufrido pérdidash.
—Aunque, creo que es un gran problema para estos dos nuevos esclavos.
El otro hombre , que había permanecido en silencio durante todo el tiempo , respondió con voz ronca al comentario del esclavista. Este ladeó la cabeza con un,
“Ahh…” hacia la respuesta del hombre , dirigiendo su mirada a Anastasia . Entonces…
—Lo shiento, pero no conshidero a los esclavos como personash. Son productosh, lo mismo que la carne y el peshcado.
Al decir esto, el esclavista salió de la choza, trayendo consigo al hombre robusto que lo acompañaba . La puerta volvió a cerrarse desde el exterior , y las dos presencias abandonaron la zona.
En el interior de la choza, con la oscuridad y el silencio de vuelta, Anastasia dejó escapar la respiración que había estado conteniendo todo el tiempo. El corazón le latía con fuerza y estaba empapada en sudor frío. Era bueno que no se hubieran dado cuenta, pero…
—Aun así…
Había llamado la atención de un esclavista que actuaba muy parecido a uno de verdad.
Parecía que el ladrón también se había convertido en un producto, pero ella no se atrevía a pensar que se lo merecía.
Porque, ya fuera que el castigo se aplicara antes o después, no servía de ninguna forma para Anastasia.
——— ——— ———
…Habían pasado unas horas, y Anastasia juzgó que era de noche basándose en su intuición.
Mientras tanto, la habían dejado tirada en el frío suelo, atormentada por las ganas de darse la vuelta múltiples veces, pero tenía que aguantarse cada vez. Era porque
… —¿Por qué tengo que pasar tal cosa…? Maldición, maldición…
El ladrón había recobrado la conciencia , perpetuamente murmurando y gimoteando, incapaz de aceptar la realidad.
Si se daba cuenta de que Anastasia había estado despierta, no había duda de que le llovería una tormenta de blasfemias. Así que tuvo que resistir el impulso de darse la vuelta, para evitar causar ruidos innecesarios.
En cualquier caso, estar disconforme con la incomodidad del suelo duro era algo que jamás habría imaginado en el pasado. Anastasia no lo veía como un signo de debilidad por haber llevado una vida relajada y placentera. No había nada malo en ello. Más bien, sentía cierto orgullo de sí misma.
Si uno vivía como un ser humano, por supuesto que no podría soportar vivir como un no humano. Nadie debe ser sumiso y conformarse con estar en lo más bajo de la pirámide. Los sueños deben permanecer grandes y altos en el cielo.
—Oye, en realidad estás despierta, ¿verdad? Oye, estás despierta, ¿verdad?
Como si se hubiera quedado sin cosas que decir en su monólogo , el ladrón se arrastró hacia Anastasia . Al oír el tono de su voz y los sentimientos de resentimiento en lo más profundo de sus huesos , estaba claro que el hombre pretendía inĚigirle daño. Su mano agarró el trapo atado alrededor de su boca, quitándosela bruscamente.
—…Eshtoy deshpierta. Llevash un rato siendo algo ruidosho.
—¡E-Estás, estás despierta, ¡estás despierta! Tú… tuuú… ¡cómo te atreves…!
—Solo digo, pero no recomiendo que se me haga daño. Tú también entiendesh mi valor como producto, ¿o no? Ese eshclavista podría en verdad a deshacershe de ti la próxima vez.
—Uh… ghg, jguh…
Solo con oír esas tres palabras, “deshacerse de ti”, el ladrón retiró inmediatamente su furia . El dolor de haber sido golpeado y pateado parecía haber vuelto a su mente, y se desanimó, sujetándose la cabeza con las manos.
—¿Dónde está este lugar?
—…
—No tienesh nada que pueda ser útil?
—…
Era inútil, la “conversación” no iba a ninguna parte.
Considerando inútil hablar con aquel hombre que parecía agotado emocional y mentalmente, Anastasia se enderezó para sentarse lentamente. Retorció su cuerpo ,
rígido por no haber podido dormir bien, y empezó a arrastrarse hacia la puerta de la choza.
—Es inútil.
Ignorando las pesimistas palabras del ladrón, Anastasia consiguió ponerse en pie de algún modo mientras se apoyaba en la pared . Después , jugueteó con lo que parecía la manija de la puerta, pero no mostraba signos de abrirse. En ese caso, ¿ debería quitarse la cuerda de las muñecas frotándolas contra el suelo?
Pasó cuando ella pensó en eso.
—Sigilo, sigilo… Hmm, ¿alguno siente como si hubiera alguien ahí dentro? —¡¿…
?! Justo antes de empezar a forcejear en vano, escuchó una voz que venía del otro lado de la puerta . Francamente , sonaba demasiado despreocupada , pero fue suęciente para que Anastasia pensara que no estaba relacionada con los esclavistas .
—¡Aquí! ¡Eshtoy adentro! ¡Me secuestraron!
—¡Ooh , hay alguien ahí dentro ! ¡Guauuu ! ¡Es justo como dijo Hetaro ! ¡Yo me encargo~!
Diciendo eso, la presencia de fuera se distanció un poco de la puerta. Anastasia se preguntó qué iban a hacer, pero al instante se dio cuenta de la razón, y se lanzó apresuradamente hacia el lado de la puerta. Al momento siguiente…
—¡Hiaaa! ¡Mimi hace kabum!
De forma simultánea al grito, un placaje acompañado de una luz blanca azulada voló la puerta de la choza. Las bisagras estallaron y la puerta de madera rebotó estrepitosamente por la habitación.
—¡Muy bien, es un éxito! ¡Mimi es asombrosa~! ¡Jum! ¡Jum! —….

Anastasia se quedó sin palabras por el método excesivamente violento que se había llevado a cabo. No obstante , sin hacer caso de lo que pensaba sobre ello, la silueta que estaba de pie en la entrada sin puerta mostraba un baile de alegría , aparentemente pasándola bien.
La silueta era demasiado pequeña . Su altura apenas alcanzaba la mitad de la de Anastasia , quien ya era bastante pequeña para su edad. Su apariencia física , iluminada por la luz de la luna, ni siquiera era humana. Era un gato, y si hablamos de una raza bípeda con cara felina, no podía ser otra cosa que una persona-gato.
—Ooh, estás atada. ¡Atada! ¡Espera un poquito~!
La niña-gato rio con inocencia mientras se acercaba a Anastasia, que era incapaz de moverse al estar retenida, para quitarle las ataduras. “¡Clink!” Exclamó, mostrando sus garras, y luego usándolas para cortar las restricciones de Anastasia.
—Uhm… ¿Graciash?
—¡Síp, “gracias ” es importante ~! Si eres capaz de decirlo entonces bien hecho . A Mimi también le dicen Hetaro y Tivey que no lo olvide ~. Eres una buena chica . Buena chica, buena chica.
—Y-Ya bashta, es un poco vergonzosho. Como sea, ¿quién eres?
La niña-gato de cabello naranja le dio de palmaditas a la cabeza de Anastasia sin dudarlo. Cuando Anastasia mantuvo la distancia y le hizo una pregunta, parpadeó con sus grandes ojos, y…
—Jeje~… qué bueno que preguntaste por eso~. Umm, ¡Mimi es una ladrona caballo rosa! ¡Caballo rosa!
—¿Caballo, ¿qué…?
Aunque la niña lo declaró triunfante, poniéndose una mano en la cadera, Anastasia no tenía ni idea de lo que decía. ¿Era su nombre ? ¿”Caballorosa ”? No, de ser así, ¿por qué se refería a sí misma como “Mimi”?
—Hermana, es “caballerosa”, no “caballo rosa”.
En cambio, las dudas de Anastasia fueron respondidas desde otra dirección. Oyó el sonido de una voz más tranquila procedente de la entrada de la choza, la misma por la que la niña había entrado antes. Allí, haciendo acto de presencia y asomándose hacia adentro , se encontraba un pequeño niño-gato, tal y como Anastasia había esperado. Incluso incluyendo las diferencias físicas dentro de una raza, era idéntico a la niña.
—Sentimos haberla confundido . Soy Hetaro, y ella es mi hermana mayor Mimi. Por el momento, por favor, síganos.
A diferencia de Mimi, su hermano menor… Hetaro parecía bastante racional, haciendo una reverencia a Anastasia . Al igual que había actuado hacía un momento, Mimi parecía orgullosa de sí misma, con la cabeza bien alta a su lado.
Sus identidades estaban rodeadas de misterio, pero Anastasia comprendió que no pretendían hacer daño. De ser así…
—¡De los proverbiosh de Hoshin! “La determinación es la eshpada más poderosha ”. Muy bien, los sheguiré.
“… Las mujeres deben ser valerosas, y los hombres encantadores.”
Dos intrusos habían ingresado de repente , seguidos de su sorprendente declaración de ser “ladrones caballerosos”, pero Anastasia decidió creerles. Gracias sobre todo a su capacidad para juzgar el carácter de las personas , algo que fomentaba en su corta vida , decidió que los dos niños no pretendían ser malhechores.
—¡Vamos, tú también! ¡Vayamos juntos!
Hetaro no solo invito a Anastasia, quien mostró su voluntad de escapar en su fuga, sino que también intentó llevar al ladrón con él. No obstante, el ladrón dirigió una mirada temerosa hacia los niños.
—¡No-no digan tonterías ! Si voy con ustedes … y me encuentran , ¡me matarán ! No quiero saber nada de esto. ¡Mo… ¡Morir es algo que deęnitivamente no…!
—Eso no puede ser…
—Es inútil. No puedesh ayudarlo digash lo que digash. …Solo aquellosh que están decididosh a sheguir su propio camino, son capacesh de vivir una vida honeshta.
Anastasia detuvo a Hetaro, que luchaba insistentemente por convencer al ladrón, para después salir de la choza. Incluso después de eso, Hetaro parecía incapaz de decidir qué hacer, pero Mimi le dio una palmada en el hombro.
—Hmm , ¡es decepcionante ~! Pero no se puede evitar . Solo podemos salvar a la gente que extiende su mano porque quiere ser salvada~. Inesperadamente , Mimi había llegado a la misma conclusión que Anastasia , tratando de tirar de Hetaro hacia ellas agarrándolo de la mano . Incitado por las palabras de su hermana , ęnalmente se rindió ante el ladrón.
—¿Qué parte de la ciudad es esta?
—Estamos al borde del montón de basura. Esos esclavistas siempre usan este lugar y…
—¡Lo hemos descubierto nosotros solos! ¡Es hora de hacer justicia~!
“Montón de basura” era un nombre común para el vertedero destinado a enterrar suciedad y chatarra bajo tierra . Como era un lugar al que la gente prefería no acercarse ni quedarse mucho tiempo, era la opción óptima como escondite para los esclavistas.
Observando a la luna, Anastasia exhaló un pequeño suspiro y buscó la ruta que la regresaría a las calles.
Había bastante distancia entre este lugar vacío y los poblados barrios bajos. Anastasia conęaba hasta cierto punto en lo lejos que podía caminar , pero comparándose con Mimi y Hetaro, no sería capaz de alcanzarlos . Aunque gritara pidiendo ayuda , solo atraería a los esclavistas . La mejor opción era seguir corriendo sin hacer mucho ruido, así que…
—Eso no es nada bueeeno. Engañarnos e intentar escapar.
Su deseo fue en vano, la voz la llamó desde arriba.
—¡…Hk!
Cuando Anastasia se detuvo inmediatamente en seco, un hombre gigante aterrizó frente a ella con un fuerte golpe en el suelo. Y entonces, se le cortó la respiración al ver la extraña ęgura del hombre.
Con la piel de un animal cubriéndole la cabeza, el hombre era un miembro del Clan de los Brazos Múltiples, con cuatro brazos que sobresalían de sus hombros.
La voz del hombre de los ojos saltones era la voz gruesa y viscosa que ella había oído antes en la choza . Era el otro hombre que había estado de pie detrás del esclavista.
—Es bueno que seas enérgica, ya que vas a ser una esclava. Es maravilloso que seas enérgica. Pero serlo demasiado no es bueno. Vamos a calmarnos, ¿bien?
—…H.
Cuando el hombre dijo eso , acercando su cara a ella , un grito casi salió de su garganta.
Estrictamente hablando , no fue el hombre quien incitó su miedo . Fue el objeto extraño que vio en su mano.
—¿Ah, esto? Te sorprendí , ¿o no? Lo siento , lo siento . Pero ¿lo ves? Este tipo los observó mientras huían, ¿verdad ? Realmente no tenía idea de cómo se hacen las cosas, viendo cómo un esclavo en la misma habitación escapaba sin hacer nada.
Mientras reía, el hombre sacudió el objeto que colgaba de su mano: la cabeza del ladrón . Decapitado con una expresión aterrada en la cara, ¿acaso no llegó a comprender la razón de su muerte hasta el ęnal?
El hombre tiró al azar la cabeza cortada , de cuyo cuello aún goteaba sangre. Entonces, sus manos manchadas de sangre se acercaron al cuello de Anastasia…
—¡¡Golpe preventivo!!
—Guag.
Justo cuando Anastasia estaba a punto de ser capturada, Mimi le lanzó una patada brillante. El hombre la atrapó sin esfuerzo con su brazo inferior izquierdo y, con el superior izquierdo, agarró también su cuerpo.
—¡¿Mm?! ¿Qu? ¿Muchas manos? ¡No es justo!
—Sí, no es justo. Lo siento. Entre más brazos tienes, más fuerte eres. ¿No es obvio?
—¡Deja a mi hermana!
A diferencia de Mimi, que estaba siendo optimista y despreocupada a pesar de estar atrapada, Hetaro corrió rápidamente para ponerse detrás del hombre.
Por otro lado, el hombre lo evadió como si tuviera un par de ojos en la espalda, y como Hetaro no tenía a donde correr, no pudo escapar de los dos brazos derechos del hombre en consecuencia.
—¡No es justo! ¡No es justo!
—¡Mh…! Perdón, hermana, lo siento…
Mimi, que se retorcía de forma violenta, y Hetaro, dolorosamente consciente de la diferencia de fuerza entre ellos, el hombre los inmovilizó con sus cuatro brazos. Su mirada estaba llena de deleite, antes de volver sus ojos hacia Anastasia.
Era como si dijera : “Quizá puedas huir ahora mismo , porque tengo las manos ocupadas”.
—Solo una pershona como el tipo que murió hace rato creería una oferta demashiado buena para ser cierta.
—Supongo que así son las cosas. Ser listo te hace perder la cabeza en algunos casos . Conseguí dos personas-gato que parece que serían útiles para remplazar al idiota … A esto se le puede llamar ser muy afortunado.
El hombre rio con su voz viscosa, y Anastasia sintió que otro esclavista se acercaba por detrás . Fue inmovilizada una vez más, convertida en mercancía de forma deęnitiva.
Así que, antes de que la volvieran a amordazar…
—Solo recuerda una coshita.
—¿Hmm?
—Si me ponesh las manosh encima, un lobo muy, muy aterrador vendrá. … Ademásh, yo también puedo ser bashtante deshagradable.
Al oír la declaración de hostilidad de Anastasia , los hombros del hombre temblaron de felicidad.
—¡Mhjaja! Excelente, eso está muy bien. …Entonces, supongo que lo esperaré con ansias.
No lo tomó como que Anastasia no estuviera dispuesta a admitir la derrota. Por lo tanto, el juego entre ellos se había establecido.
…Ella no participaría en un juego que ya había perdido antes de siquiera comenzar
. Incluso cuando el esclavista le agarró el hombro con rudeza, y fue arrastrada con una mordaza en la boca, el espíritu de lucha seguía ardiendo en los ojos de Anastasia, negándose a extinguirse.
7
Dentro de la leyenda de “Hoshin del Páramo”, estaba la historia de la liberación sin sangre de una fortaleza.
Según esta, Hoshin entró solo en la fortaleza enemiga , se ganó la devoción del Señor del territorio únicamente con su elocuencia , lo convenció para que abriera sus robustas puertas y lo acogió como aliado.
Existían múltiples teorías sobre el método que utilizó para entrar en la fortaleza . Presentarse descaradamente en las puertas principales, ocultarse entre la carga que entraba al fuerte, e incluso existía una teoría que aęrmaba que había ęngido su muerte para tomarlos por sorpresa.
Aun así, por muy divididas que estuvieran las opiniones sobre su entrada, la forma en que se relacionaban con su salida era la misma en todas y cada una de esas
teorías. …Hoshin liberó la fortaleza sin causar ningún derramamiento de sangre, salvó a la potencia menor, Kararagi, y comenzó su leyenda.
A partir de ese momento , Hoshin utilizó su primer logro como punto de apoyo, saltando a las continuas batallas entre países que se disputaban la supremacía . Y entonces, eventualmente lo llevaría a construir la historia… del nacimiento de las Ciudades Estado de Kararagi.
——— ——— ———
Al recordar tal anécdota, Anastasia quedó impresionada por lo excepcionales que eran los héroes legendarios.
¿Cuán galante tenía que ser, y cuán consciente de sus posibilidades de éxito debía ser, para poner un pie en territorio enemigo él solo? Era bien sabido que Hoshin había sido inexperto en las artes del combate , y la única arma que tenía era su lengua. Esa parte de él era similar a ella misma. Haciendo que la única diferencia entre ellos… era probablemente cómo Hoshin no experimentó el tener un collar de esclavo puesto alrededor de su cuello, porque nunca cometió un error para que eso le pasara a él.
—….........
Sintiendo la fría y dura sensación del collar contra su piel, Anastasia suspiró , reconociendo la diferencia en las capacidades entre un héroe y ella misma.
No estaba de humor para bromear con el hecho de que ahora lucía un collar a juego con el de Ricardo, pero la existencia de este objeto le daba una sensación de alivio hasta cierto punto. Porque sabía que sus oponentes eran esclavistas legítimos.
La gente se podría preguntar si las palabras “legítimo ” e “ilegítimo ” se aplicaban siquiera al esclavismo, pero había bastante disparidad entre ambos.
La diferencia se podía identięcar en si utilizaban o no collares de esclavos. El collar que llevaba Anastasia era de un tipo entre las herramientas llamadas meteors , conectado a la puerta del dueño a través de la gema del collar. Por eso, el dueño solo tenía que pensarlo para causar dolor a los esclavos como castigo. En muchos casos, los esclavistas usaban estos meteors para controlar y someter a sus esclavos.
Sin estos meteors , los esclavistas tendrían que recurrir a la violencia para disciplinarlos. En ese caso, no se podía evitar la posibilidad de reducir a los esclavos a productos defectuosos , por lo que cuanto más legítimo era un esclavista , más cuidado ponía en el manejo de sus esclavos.
Por eso que la existencia del collar evidenciaba que los esclavistas tenían algo de decencia … así, al menos no tenía que preocuparse de que la mataran . Era la principal fuente de alivio de Anastasia, y la razón por la que podía seguir pensando.
—¡Nnnn! Mnnn!
Y, había una… no, había dos cosas más que le proporcionaban apoyo moral. Era la existencia de las dos pequeñas personas -gato, que tenían el mismo collar atado al cuello, y que habían quedado atrapados dentro de la misma choza con ella.
—¡Nnnnnn! ¡Mnnnnn!
Con su inagotable cantidad de energía, Mimi siguió forcejeando en un intento de liberarse de sus ataduras durante horas y horas. Hetaro yacía a su lado en silencio, pero no estaba encogido por resignación.
—…
La falta de ruido por su parte no se debía a que fuera pesimista , sino a que estaba contemplando cómo se conseguiría salir de esta situación. Sin un solo rastro
de
sumisión o compromiso en ellos , la mirada en sus ojos decía que estaba aguardando a su momento, al igual que Anastasia.
Hetaro estaba vigilante en busca de una oportunidad que pudiera aprovechar , Mimi estaba llena de vigor, y ninguno de los dos estaban remotamente cerca de rendirse.
Con eso en mente, Anastasia tenía esperanza. Una gigantesca y desgreñada fuente de esperanza.
—‘e ‘lgún ‘odo, ‘engo ‘e ‘ecirle al ‘ío.
Tenía que hacerle llegar su ubicación y su situación a Ricardo.
Era lo único que Anastasia podía hacer, como método para liberar esta fortaleza de los esclavistas.
—…Hm.
Así, el esclavista de antes hizo su aparición frente a los tres niños, que buscaban desesperadamente una forma de escapar.
—Ya me lo había dicho Diddley, pero dos personas-gato a cambio de un idiota es un excelente trato.
Al abrir la puerta e inspeccionar la habitación , un hombre bien vestido que soltó un buędo.
Anastasia recordaba haberlo visto la noche anterior y suponía que era el cabecilla de los esclavistas. El día anterior no había podido verle la cara de frente, pero hoy sí, y su atuendo cubierto de accesorios también estaba a la vista.
El líder había traído consigo a varios guardaespaldas , y entre ellos estaba el hombre de cuatro brazos. Al percatarse de la mirada de Anastasia , le dedicó una sonrisa retorcida, agitando la mano.
El cabecilla de los esclavistas , tres guardaespaldas y un berserker . Parecía grandioso para una inspección minuciosa de sus productos.
—Qué, eshcuché que ayer eshtuvieron haciendo travesurash . Soy un hombre de corazón senshible. Graciash a mi naturaleza, nueshtro negocio va bashtante bien … Oye.
Educadamente, respondió a las observaciones no dichas de Anastasia. Después de que él asintiera , los guardaespaldas quitaron las cadenas de los niños de la pared, pero no era como si estuvieran a punto de ser liberados.
—Hora de volver a empacar las cajash. El negocio de Banan también probará otro lugar pronto.
Tirando bruscamente de las cadenas de Anastasia, el líder le dijo que sería enviada, de forma indirecta . La sacaron de la habitación , y también estuvo a punto de ser colocada en la plataforma de equipaje de la parte exterior del carruaje de lobo.
No obstante, sucedió en medio de ser llevada al carruaje…
—¡Mgghh!
—Qu… ¡oye! ¡Alto!
Mimi comenzó a descontrolarse después de haber sido llevada fuera al igual que Anastasia, sacudiéndose el brazo del guardaespaldas . Saltó del suelo, intentando abalanzarse sobre el líder de los esclavistas . ¿Fue el instinto lo que la hizo tomar como objetivo al cabecilla del grupo, y no una estrategia tangible? La elección en sí resultó correcta, ya que las mejillas del líder se endurecieron por un momento.
—Ya se te dijo que hacer travesuras no es buenooo.
Aun así, la venganza de Mimi se interrumpió a la mitad . El enorme hombre de cuatro brazos se interpuso entre ella y el líder, golpeándola con dos de sus brazos. Ella se estrelló contra el piso, incapaz de suavizar su aterrizaje y rebotando por la tierra.
—¡Hiaa!
—¡Ah, oye, Diddley! ¡No te pasesh! ¡Será malo si se hace daño!
Observando a Mimi, tirada en el suelo, el líder le dio una palmada en la espalda al hombre gigante . El hombre … Diddley , se llamaba , reaccionó a sus palabras encogiéndose de hombros y dando un paso atrás.
—Shiento eso, niñita. Aun así, no deberíash hacer eso. No queremosh tener que dañar nueshtra mercancía. Si te portash bien, no tendremosh que tratarte así.
—¡Ohhh , no me engañaras , malvado ! replicó Mimi al líder, que se agachó para hablarle con una voz desagradablemente dulce. El impacto de los puñetazos le s
quitado la mordaza , y demostró su espíritu indomable con la boca, ahora libre del trapo.
había
—¡Tus fechorías te harán pasarlo mal! ¡Incluso si nos atrapan , Hetaro y Tivey se interpondrán en tu camino~!
—Eres una niña enérgica, inclusho despuésh de recibir un puñetazo en la cara… Valdrá la pena disciplinarte.
—Qu… mih, ¡ahhh!
Mientras hablaba , a Mimi se le erizaron todos los pelos del cuerpo y gritó con todas sus fuerzas . Sus ojos se abrieron ampliamente mientras gritaba . La causa era el collar de esclavo. El líder le había ordenado que la atormentara.
—¡…Hk!
Al ver a su hermana mayor retorcerse de dolor, Hetaro hizo una mueca como si estuviera experimentando la misma tortura. Finalmente, cuando Mimi ya estaba lo suęcientemente débil, el líder de los esclavistas le volvió a colocar la mordaza en la boca y se levantó.
—¿Qué hacesh ? Casi la dejash eshcapar , tarado . Si no te calmash … ¿también te gushtaría jugar con el collar? La motivación que te falta regreshará a ti muy rápido, ¿no creesh?
—¡L-Lo siento! ¡No pasará de nuevo! ….Hk.
El guardaespaldas que había metido la pata recibió una bofetada en la cara . Después , reposicionó a la inconsciente Mimi en su brazo . Anastasia , observando la secuencia de acontecimientos , ya se había dado cuenta de que fueron capturados por un grupo verdaderamente problemático. Eran organizados, ambiciosos y, además, capaces. Estaba empezando a hartarse de ellos.
—Bueno, si intentash huir, vivirásh una experiencia muy, muy dolorosha como la que acaba de pashar. Eshtoy sheguro de que has aprendido la lección, así que… Oye, vamosh a shalir. Será mejor que te despidash de tu ciudad natal.
Al oír al líder hablar con un tono de desprecio en su voz, Anastasia observó rápidamente sus alrededores. Viera a donde viera, la zona estaba llena de chatarra. Sin duda, era un montón de basura. No estaba impresionada ni un poco.
—Parece que ya fue shuęciente de deshpedirte de tu ciudad natal. Vamosh , entoncesh… oye, oye, eshpera un minuto.
Mientras Anastasia miraba al piso, el líder la empujó por detrás, intentando meterla en el carruaje. Presionada por el impulso del empujón, perdió el equilibrio y cayó al suelo.
—¿Qué? No te pegué tan fuerte. Eso no está bien, tienesh que vivir con más vigor.
Uno de sus guardaespaldas jaló a Anastasia para ponerla en pie después de que cayera hacia delante . Ella sacudió la cabeza mientras la obligaban a levantarse , ocultando su puño del campo de visión.
Así, intentó caminar hacia el carruaje de lobo, ęngiendo que nada había pasado…
—…Hk.
Dominada por un frío miedo , Anastasia levantó la cabeza . De pie frente a ella y mirándola desde arriba estaba Diddley, con sus ojos saltones abiertos de par en par.
Al sentir esa mirada escudriñándola , un escalofrío le recorrió la espalda. “Me vio” pensó, sintiendo que la piel bajo el cuello le picaba de miedo. La castigarían con el collar, igual que a Mimi. …Sin embargo, sus predicciones fueron…
—Mhjaja.
…Rechazadas por Diddley , quien relajó los labios y soltó una leve risa . No mencionó nada sobre sus acciones, volviendo a vigilar los alrededores como el resto de los guardaespaldas . Anastasia quedó desconcertada , pero nuevamente fue empujada desde atrás, subiendo a la plataforma del carruaje de lobo.
La plataforma de equipaje estaba cubierta con cortinas en su interior, alterada para ocultar su contenido a miradas externas. Probablemente era un plan para separar a los esclavos ilegales de aquellos que cumplían con las normas y acuerdos del comercio esclavista. Por su puesto, Anastasia y las dos personas-gato habían sido esclavizados violando las reglas, y los esclavistas no saldrían impunes si esto salía a la luz.
—…..........
A diferencia de la choza , la plataforma tenía una ventana . El lugar era estrecho debido a todas las modięcaciones, por lo que los tres niños estaban apretados unos contra otros; casi podría describirse como “estar empaquetados en una caja”.
—Será mejor que se porten bien por aquí. Despuésh de todo, tener que intimidar niñosh me hiere el corazón.
Apuntando a su propio cuello, el líder los amenazó con el miedo al collar, bajando la tela que cubría la plataforma . Justo antes de que la vista del esclavista quedara oculta por la tela, Anastasia alcanzó a entrever la sonrisa de Diddley.
Era horrible, sentir como si él hubiera visto a través de su estrategia , pero ella no tenía ni idea de lo que pasaba por su mente.
—Hermana, hermana…
—Mhkyuuu…
Dentro del conęnado lugar… de la conęnada caja, Hetaro estaba preocupado por la inconsciente Mimi. Aún no había vuelto en sí, pero su vida no corría especial peligro. El efecto del collar era de ese tipo. Además… —¿‘e lo ‘itajte?
La mordaza de Hetaro se había salido de su boca . Cuando Anastasia ladeó la cabeza confundida , él lo notó y le mostró sus aęlados dientes frontales , haciéndolos chasquear.
—Nuestros dientes son más fuerte que los de la mayoría. También se lo enseñaré a mi hermana cuando despierte… uhh…
Lo puso en duda , ya que se imaginó a Mimi empezando a armar un escándalo en cuanto le soltaran la boca. Ya la veía causando un alboroto a gritos con toda su voz, para después volver a quedar inconsciente por su collar.
No solo tenía las manos y los pies atados , sino también el collar alrededor del cuello. El problema de Hetaro debía ser la forma de encargarse de ellos. Por otro lado, Anastasia tenía varias soluciones efectivas para hacerlo.
—‘imero … puaj . Deberíamosh comparar y ajushtar la información que tenemosh a la mano.
—Cómo…
Hetaro observó con sorpresa a Anastasia, quien se había quitado la mordaza llevando las manos a la parte posterior de su cabeza . Mostró las palmas de sus manos encadenadas para que él pudiera ver lo que sostenía. En sus manos estaba un pedazo de metal que había tomó en secreto cuando se cayó, antes de ser subida al carruaje de lobo.
—Cuando lo recogí despuésh de ęngir que me había tropezado, me asushté por un shegundo, penshaba que me habían vishto.
No estaba segura de las verdaderas intenciones de Diddley , que hizo de la vista gorda . Aun así , era cierto que se había salvado gracias a su capricho . Las condiciones eran estrictas , pero se habían cumplido . Mimi y su hermano , la propia Anastasia y el mundo exterior que podía ver desde la plataforma de equipaje. El líder de los esclavistas y sus apariciones, el mapa de los alrededores de la ciudad que tenía fresco en su memoria , y Ricardo … …Si Anastasia lograba conectar todos ellos, entonces sería capaz de “liberar la fortaleza”.
—Oye, tengo algo que preguntarte, pero… ¿no te duele la herida en tu mejilla
? La expresión de Hetaro se tensó al escuchar su pregunta.
Al notar que su reacción cumplía con sus expectativas , una sonrisa astuta y adorable se esbozó en la cara de Anastasia.
8
—Ricardo, lo averigüe preguntando, pero parece que ese tal Diddley está bastante loquito.
Regresando a la tienda, el vicecapitán informó de sus descubrimientos mientras Ricardo miraba ęjamente el mapa. Sentado en una silla demasiado pequeña para su gigantesco físico , Ricardo puso cara de frustración al ver los resultados de la investigación del vicecapitán mientras rechinaba sus colmillos.
—Cualquiera lo shabría con darle una mirada al Coleccionishta de Pielesh. —Guo, Coleccionista de Pieles lo describe bastante bien. Bueno, no es un mal nombre para llamarlo. Es prácticamente famoso por despellejar a sus oponentes una vez que los mata.
—Tiene un pashatiempo condenadamente terrible, es lo que piensho, aunque…
Al recordar al hombre de los cuatro brazos , Ricardo arrugó la nariz de asco. Le parecería bien si el hombre solo usaba la piel de los animales, pero en realidad, se vestía con la piel de los semihumanos que había matado. Ricardo no creía que el hombre se conformara con tener solo uno o dos de aquellos “coleccionables ”. Por lo que probablemente tenía un número incontable de pieles, suęcientes para intercambiarlas en función de su estado de ánimo o del clima.
—Aparentemente viene de más al norte , pero hace poco vino aquí a trabajar y ganar notoriedad . Ahora mismo, estaba con la… ¿Compañía Comercial Razcrew que nos acabamos de topar? Parece que tiene un contrato exclusivo con ellos.
—¿Ganar notoriedad? ¿No parece ya lo shuęcientemente encantador como para hacer eso? Aunque veo que hay alguien que sabe bashtante de ese tipo.
—Dice que una vez se peleó con él en una taberna. Le arrancó una de sus orejas. Tuvo suerte . dijo el vicecapitán mientras se encogía de hombros , pero Ricardo estaba de acuerdo con él. Si la persona se había librado con solo una oreja cortada, entonces era afortunada.
El fuerte hedor a sangre que desprendía aquel hombre no era algo contra lo que pudiera competir ningún mercenario corriente. Los mataría con un simple giro de sus brazos . Y él tenía cuatro , así que la diferencia su habilidad y la de los demás era evidente.
—Tienes una cara que da bastante miedo , Sabueso . Aunque te entre una sed de sangre, ¿eso no es irrelevante para nuestro trabajo?
—Lo sé, lo sé. Mierda, voy a shalir un rato.
Conteniendo la irritación que ardía en su pecho, Ricardo dejó atrás al vicecapitán y salió de la tienda. Contemplando el cielo nocturno de la zona de acampar, con su dedo jugueteó con su collar por aburrimiento.
Todavía incapaz de averiguar dónde el objetivo del grupo —la banda de forajidos — se encontraba, Ricardo no podía ocultar lo desanimado que se sentía por su debilitado olfato. Para colmo, se sentía aún peor porque alguien que le sacaba de quicio había exacerbado su ya frágil estado mental. Diddley, el hombre que había arrancado la piel de las personas que compartían raza con Ricardo y se la había puesto sobre la cabeza. No pudo evitar sentir una abundante especie de malicia por cómo Diddley lo había llamado “Señor Lobo” a la cara. Excluyendo a aquel hombre , que se había referido a Ricardo como lobo sin estar convencido de cómo se llamaba, la única otra persona que había hecho lo mismo era Anastasia…
—¿Qué, me está temblando la barba…? ¿Eh?
Acariciándose la barba , Ricardo alzó una ceja al sentir un deje de inquietud . A poca distancia , pudo oír voces que provenían de una discusión . Espontáneamente, empezó a caminar en esa dirección.
—¿Sabesh qué , enano ? Por aquí es peligrosho . Será mejor que te apuresh y regresesh a la ciudad.
—Pero, estoy diciendo que necesito hablar con la persona al mando . Por favor, déjeme pasar.
Junto a la voz exasperada de un tipo rudo, se superpuso una voz joven bastante formal. Una vez que Ricardo les echó un vistazo, vio a un muy, muy pequeño niño - gato discutiendo con un mercenario que montaba guardia en la pradera.
—¿Por qué estásh armando un alboroto? Un hombre adulto gritándole a un niño. Qué vergüenza.
—Ah, Sir Ricardo… No, es porque este enano no me hizo caso cuando le dije que se fuera a casa, así que…
El guardia repetidamente asintió hacia Ricardo , quien se interpuso entre ellos. Resoplando ante el comportamiento del guardia, Ricardo dirigió su mirada al niño. Era una persona-gato joven de aspecto inteligente.
—Hijo, yo soy el represhentante de por aquí. Si necesitash hablar de algo, soy todo oídosh.
—¿Es usted la persona al mando?
El niño, vestido con harapos, abrió ampliamente los ojos ante la actitud de Ricardo. Inmediatamente después le hizo una cortés reverencia , arrodillándose y bajando aún más la cabeza hasta el suelo.
—Se lo pido. Por favor, rescate a mi hermana mayor y a mi hermano.
—¿Tus hermanosh? ¿De qué se trata?
—Son los esclavistas. Fueron capturados por ellos, y yo… quiero que los salve
. —…Aah, ya entiendo. Shiento oír eso, pero…
Ricardo se rascó la cabeza , sintiendo algo de lástima ante la súplica desesperada del niño.
Lo más probable era que sus hermanos mayores fueran personas -gato, y serían objetivos perfectos para los esclavistas, si eran tan jóvenes como él. Peor aún, por los harapos que usaba el niño… suponiendo que fueran hienas de los barrios bajos, si los esclavistas trataban de capturarlos no infringirían las leyes de la ciudad de Banan. Había sido un error pedirle a Ricardo que fuera en contra de eso.
“Si al menos no estuviera en servicio ”, pensó Ricardo , la piedad empezando a brotar en su corazón. Por otro lado…
—Por favor, mire esto.
Interceptando el rechazo de Ricardo, el niño se quitó el harapo que llevaba puesto. Al observar el pecho y el abdomen de su cuerpo escuálido , Ricardo soltó un gruñido leve.
…La piel del niño estaba hinchada y enrojecida , y la hemorragia interna había formado un dibujo bajo ella.
Cuanto más miraba Ricardo aquel dibujo, más empezaba a parecerse a un mapa, y se dio cuenta de que era uno parecido al que representaba las afueras de Banan. El mismo mapa que había estado viendo hasta hacía poco.
—Hijo, esta herida que tienesh… no, ¿qué es este mapa?
—Alguien le está inĚigiendo heridas a uno de mis hermanos . Con nuestra Protección Divina … el poder de la Protección Divina de la Trisección , los tres podemos dividir nuestras heridas y fatiga entre nosotros , y… esta herida es el resultado de eso.
—Dibujar un mapa a travésh de las heridash … Eso es condenadamente impreshionante. Ya veo, así te ensheñan su paradero… eshpera.
Los hermanos del niño , que habían sido capturados por esclavistas , informaban a su hermano menor de su ubicación mediante heridas grabadas en su cuerpo. Ricardo estaba sorprendido por la idea, pero no fue suęciente para obligarlo a actuar. Sin embargo, frunció el ceño al reĚexionar sobre algo.
…Eso no era todo lo que mostraba el mapa.
—Este mapa…
El mapa de los alrededores de Banan. Era uno parecido al que tenía Ricardo, pero demasiado parecido. El mapa en el cuerpo del niño tenía marcados incluso algunos lugares notables , como dónde habían sido atacadas las caravanas y dónde el grupo de Ricardo pensaba que se escondían los forajidos.
Sería imposible dibujar este mapa sin que los hermanos hubieran visto el mapa de Ricardo mientras lo hacían. Entre los dos mapas había algunas diferencias, como la marca en la zona de acampar cerca de Banan —la ubicación actual del grupo de mercenarios— y la marca que trazaba la carretera que se extendía desde la ciudad, como si siguiera el camino.
—Este lugar , la carretera , y el lugar de operacionesh de los forajidosh … Al conectar esos puntosh…
—¿Sir Ricardo? Qu… ¡guoa!
Absorto en sus pensamientos , con la mirada ęja en el mapa grabado en el cuerpo del niño , el guardia lo llamó . Sin embargo , Ricardo agarró el hombro al guardia, enseñando los colmillos mientras gritaba:
—¡Reúne a todosh los altosh mandosh y que entren en la tienda ahora mishmo! ¡El niño logró algo increíble!
9
El niño se llamaba Tivey , mostrando el mapa rojo oscuro grabado en su cuerpo delante de todos. Apoyando los hombros de Tivey, que estaba de pie encima del escritorio, Ricardo señaló el sangriento mapa para que los mercenarios lo vieran.
—Eshcuchen todosh. Miren este mapa en el eshtómago de este niño. Ahora mishmo , alguien está grabando los detallesh del mapa en el cuerpo de su hermano que fue capturado. Es algo extraño, pero podemosh shacar algo de esto.
—Se trata de la localización de los esclavistas que capturaron a sus hermanos, ¿cierto? Sí, es increíble, pero eso no es…
“A sunto nuestro”, el vicecapitán no lo dijo en voz alta, manteniendo sus palabras ambiguas . Por otro lado , sus sentimientos fueron compartidos por todos en la tienda.
Independientemente de si les disgustaba o incluso toleraban el comercio de esclavos , el objetivo de este grupo de mercenarios era la subyugación de los forajidos. Aunque sintieran simpatía por Tivey, no podían desviarse de su objetivo . Hacia los mercenarios que tenían eso en mente, Ricardo sacudió la cabeza con un “No”.
—Lo importante es la enorme cantidad de marcash que hay en este mapa. El lugar donde emboshcaron a las caravanash y el que confundimosh con el eshcondite de los forajidosh también eshtán marcadosh . ¿No es extraño? —Supongo que no me termina de convencer, pero… ¿qué signięcado tiene? —Solo eshcucha. Hay una “X” colocada en el lugar donde fueron atacadash las caravanash, y otra cerca de la zona que confundimosh con el lugar por donde los forajidosh merodean. En cambio, hay un círculo colocado shobre los esclavistash que aún deberían eshtar en movimiento… Ya deberían shaber lo que quiere decir el creador de este mapa.
—Guou, guou, Ricardo. No puedes…
Al comprender el contexto tras la sonrisa salvaje de Ricardo , el vicecapitán abrió ampliamente los ojos. Por otro lado, muchos mercenarios aún no habían descifrado el misterio. Para asegurarse de que todos lo oyeran, Ricardo habló diciendo:
—Nuestrosh objetivosh, esos que buscamosh, no son forajidosh. Son esclavistash que hacen negociosh rozando con actividadesh de forajidosh… no, nuestro blanco ss
es la Compañía Comercial de Saqueadoresh , un grupo que se disfraza de comerciantesh ambulantesh para atacar otrash caravanash.
Era obvio por qué no habían sido capaces de encontrar nada mientras buscaban a la oculta banda de forajidos. No existía tal banda. Los crímenes
habían sido cometidos por un grupo armado , que se hacía pasar por comerciantes ambulantes y atacaba a la gente que pasaba por allí. Saqueaban los carruajes de lobo y las mercancías de otras caravanas , y convertían a sus empleados en esclavos . Así, vender lo que cosechaban junto con sus esclavos en otras ciudades , y viajar por todo el país mientras comerciaban , era el método habitual de esta Compañía Comercial de Saqueadores.
—Así que es esta la Compañía Comercial de Saqueadoresh , pero… eshtán merodeando por esta zona de la carretera a esta hora del día. A juzgar por la velocidad a la que puede movershe un carruaje de lobo cargado , solo hay un candidato.
—¡…La Compañía Comercial Razcrew!
El vicecapitán chasqueó la lengua, pensando en el grupo que había pasado frente a la zona de acampar hace unas horas, el mismo grupo que acababa de mencionarse en su conversación previa a la reunión. Parecía presa del pánico, temiendo que la Compañía Comercial Razcrew escapara si no actuaban de inmediato , pero Ricardo lo negó con la cabeza.
—No hay nada por lo que paniquearshe . Ya te dije . Este mapa sheguirá indicándonosh hacia dónde se dirige ese grupo. Dentro de poco, harán una parada para acampar.
En cuanto el grupo de mercenarios obtuviera su ubicación, sería el momento para que el Sabueso hiciera honor a su reputación.
—¡Recojan las tiendas ! Perseguiremos a la Razcrew … no , ¡a la Compañía Comercial de Saqueadores de inmediato!
El vicecapitán alzó la voz, y el grupo de mercenarios, ligeramente enardecido, se dispersó de inmediato, todos a la vez. Al ver a sus compañeros mercenarios abandonar la tienda, Ricardo dio una palmada ęrme en el hombro de Tivey, que había cumplido con su papel hasta el ęnal.
—Hijo, buen trabajo por dar lo mejor de ti. Estuvishte increíble.
—Si es por mis hermanos, entonces eso es… lo que… se esperaría… Respondiendo
con eso, Tivey se debilitó mientras relajaba su cuerpo . Ricardo lo apoyó al instante , sintiendo la temperatura ardiente de su pequeño cuerpo y viendo su respiración agitada . Era normal . Tivey debió haber soportado una cantidad increíble de dolor a causa de aquellas heridas. Si había quedado reducido a este estado como consecuencia del dolor distribuido, entonces el sufrimiento de sus hermanos , que estaban en el extremo receptor de tales atrocidades , debía ser indescriptible.
Por eso, Ricardo y su grupo necesitaban darlo todo.
—Ana-cho, tu menshaje fue eshcuchado fuerte y claro.
Levantando a Tivey en sus brazos , Ricardo nombró a la niña que no estaba
presente . Dibujando con exactitud el mapa al que solo había echado un vistazo , haciendo conexiones entre los forajidos y los esclavistas, y entregándoselo al “Tío” grabado en la zona de acampar. …La niña que había desempeñado un rol clave en el logro de este resultado.
—¡Tengo que encontrarte sana y shalva, y preguntarte por qué te atrapó una compañía comercial de esclavistash…!
¿Por qué la niña, que se suponía que estaba en la ciudad , había sido metida en medio de una emergencia tan crítica?
Sin embargo, Ricardo ni siquiera pensó que hubiera sido obra del hombre al que había dejado escapar.
10
…El enfrentamiento entre el grupo de mercenarios , dirigido por el Sabueso , y la Compañía Comercial de Saqueadores Razcrew comenzó a mitad de la noche.
La aldea abandonada , situada junto a la carretera que unía las ciudades , era un lugar utilizado a menudo como zona de acampar por las caravanas legítimas que hacían escala en sus viajes, con el ęn de dejar descansar sus pies agotados y a sus Ligers.
En la zona de acampar, anteriormente una aldea especializada en la agricultura, quedaban algunas casas abandonadas como recuerdo de los viejos tiempos . La existencia de las casas, todas equipadas con tejados, lo hacía más que apetecible como lugar para acampar.
Debido a eso, el hecho de que una ilegítima Compañía Comercial de Saqueadores se hubiera instalado cómodamente en este lugar había despertado por completo la furia ardiente del Sabueso y su grupo.
—….......
El Sabueso y sus cuarenta mercenarios pendencieros rodeaban en silencio la aldea abandonada que se hundía en la oscuridad.
Las fogatas que se habían encendido en el campamento servían para despejar la vista de los que montaban guardia, y las voces vulgares de los que celebraban un festín , mientras vaciaban a grandes tragos sus tarros llenos de alcohol . Los carruajes con los Ligers atados traían el sello del número de la tienda, prueba de que era la compañía tras la que iban los mercenarios , y no había forma de confundirla con ninguna otra.
El mapa grabado en Tivey era perfecto. Recordando al niño que había dejado en la tienda antes de llevar a cabo su plan, así como su voz suplicante que aĚoraba en la parte posterior de su cabeza, el Sabueso dio sus órdenes al vicecapitán , y colocó pequeños grupos tropas en varios lugares alrededor de la aldea.
Al conęrmar que estaban listos para partir, el vicecapitán asintió al Sabueso. Al recibir su señal, el Sabueso echó la cabeza hacia atrás para mirar al cielo y abrió sus mandíbulas…
—¡Auuuuuuu…!
Un rugido bestial fue dado, como si intentara alcanzar la luna llena que brillaba en el cielo nocturno.
Al instante , las extremidades del Sabueso se abalanzaron hacia su posición asignada... y la batalla comenzó.
——— —¡Ahgh…!
—¡Cállate, imbécil!
De un solo golpe con su gran cuchilla, Ricardo abatió al frenético hombre que se abalanzó sobre él.
El grueso trozo de hierro atravesó la cabeza del hombre , haciendo estallar su cráneo como si fuera una fruta . Al mirar el cuerpo caído , con sangre y sesos esparcidos por todos lados, los hombres detrás del cadáver tragaron saliva, uno tras otro.
—Hk…
—¡No se detengan, taradosh!
Siendo horrorizados por el cuerpo glamurosamente mutilado de su aliado , paralizar sus movimientos y congelar sus pensamientos a causa de ello, eran acciones propias de un luchador por debajo de la tercera clase. Ricardo rebanó a un hombre y golpeó en el cuello a otro, causando que se rompiera . A un tercero lo empujó contra la pared dándole una patada con todas sus fuerzas, pulverizándole la parte superior de la cabeza con el mango de su cuchilla y tirándolo al suelo.
Una Compañía Comercial de Saqueadores que se disfrazaba de una normal, asaltando y hurtando repetidamente a otras caravanas en medio de sus viajes . Aunque llevaban un título tan extravagante, no fueron más que una decepción en cuanto se vieron obligados a estar en el lado de los saqueados.
—¡Ricardo! ¿Cómo va todo por ahí?
El vicecapitán empuñó una espada ensangrentada mientras corría hacia Ricardo, que apartó de una patada el cadáver que tenía cerca de sus pies. Observando el desastroso espectáculo creado por la furia desatada del Sabueso , el vicecapitán empezó a lamentarse de la situación, con una mano en la frente.
—No estaba preocupado por ti, pero esto es excesivo. ¿Planeas masacrarlos?
—¿Vale la pena contenershe por estosh tiposh? Casi me dan ganash de cortarlesh todosh los miembrosh y echarlosh en aceite hirviendo.
—Entiendo cómo te sientes, pero, por favor, piensa en lo que va a pasar después. Puede que incluso tengamos que explicárselo al Senado , así que esto no se puede resolver matando a todos y quedándonos con los beneęcios.
—¿Qué? Si me dicen que me abra el eshtómago y pida perdón, ¡pues lo haré! Pero eso solo despuésh de que todo se arregle pacíęcamente . Y eso parece poco probable si encontramosh a Ana-cho y a los hermanosh del niño.
Con una ardiente rabia en su interior , Ricardo ladró al vicecapitán , que parecía preocupado por las intenciones del Senado.
Los únicos factores que habían permitido averiguar la identidad de la Compañía Comercial de Saqueadores, eran el rápido ingenio de Anastasia y la cooperación de los hermanos de Tivey. Unos niños tan pequeños se veían obligados a hacer más de lo que podían. Ricardo y su grupo tenían el deber de compensar sus acciones.
Al oír las palabras de Ricardo , la expresión del vicecapitán decayó aún más mientras miraba al cielo.
—¡Maldita sea! Precisamente por esto no quería que me mandaran contigo . Tu inĚuencia está contagiando a los demás , y me preocupa que al ęnal no queden suęcientes de esos tipos para dar su testimonio.
—Al menosh no apuntaré al líder. Si algunosh imbécilesh quedan vivosh al ęnal, entoncesh está bien, ¿no? Sino…
—Lo sé. Se trata del Coleccionista de Pieles, ¿verdad?
Diddley el Coleccionista de Pieles. Aquel hombre del Clan de los Brazos Múltiples era indudablemente la fuerza principal de la Compañía Comercial de Saqueadores.
Ni las emboscadas ni los trucos baratos funcionarían contra él. Estaba en un nivel totalmente diferente, comparado con la gente que caería en eso.
—Ir contra ese tipo es imposhible a menosh que sea yo. No dejesh que los demásh intenten luchar contra él.
—De lo contrario, los sacrięcios innecesarios se seguirán acumulando. Debería ser casi el momento de…
Los mercenarios habían recibido la orden de enviar una señal con un silbato una vez que se localizara a Diddley . Si Ricardo lo mataba , los vencedores de la batalla serían deęnitivos.
Esperando a que el silbato sonara en el claro , Ricardo agudizó sus puntiagudas orejas, pero…
—¡Oigaaaaaaa! ¡Salga, Señor Loboooooooooo!
Una risa gruesa, viscosa y macabra resonó, sacudió con desconsideración el aire de la aldea abandonada, con su hedor a sangre y entusiasmo.
11
Debido al ataque planeado por el Sabueso, la Compañía Comercial Razcrew había recibido un golpe devastador en un abrir y cerrar de ojos.
Los que estaban borrachos o durmiendo fueron asesinados fácilmente por los mercenarios, y su número se redujo en una tercera parte. Por otro lado, los que se las habían arreglado para evitar la muerte durante el primer asalto eran los verdaderos miembros que componían la Compañía Comercial de Saqueadores. Sin duda serían poca cosa si se enfrentaran a Ricardo.
No obstante, eso solo se aplicaba si se enfrentaban a él.
—¡Mierda! ¿Qué demoniosh son estosh tiposh? ¿Nos eshtán tratando como si no fuéramosh nada?
Un asistente repelió a un mercenario que intentó atacarlos, mientras Razcrew rechinaba sus dientes frente al cadáver reciente.
Cinco mercenarios se habían abierto paso hasta el dormitorio de Razcrew, que se encontraba en la casa en mejor estado de la aldea abandonada. Todos los intrusos fueron ejecutados por las habilidades con la espada de su asistente. Sin embargo, estaba claro que este ataque no era solo un alboroto causado por cinco personas, ya que se escuchaban gritos y el resonante entrechocar de espadas por toda la aldea.
—Esto no es obra de una tonta banda de forajidosh… es cosa de esos bobosh de la carretera.
Las noticias de que el Senado de Banan estaba organizando un grupo de mercenarios como contramedida contra los daños causados a las caravanas también habían llegado a oídos de Razcrew . Debido a eso , había dado por terminados sus negocios en Banan , e intentó marcharse para probar otro lugar donde comerciar . Todo esto, mientras el grupo de mercenarios perdía el tiempo buscando por el rabillo del ojo.
—Jefe, ¿qué hacemosh con los demásh?
—Ellos tienen a Diddley. Aunque nos quedáramosh sentadosh sin hacer nada, por mí pueden matar a los que no shaben cuál es su lugar. En lugar de eso, hay algo que neceshito comprobar.
Al oír el nombre del berserker de brazos múltiples , el asistente cerró inmediatamente la boca . A estas alturas , ese desquiciado estaría saltando alegremente por el campo de batalla , corriendo libremente mientras decapitaba a la gente.
Como fuese, lo primero era encontrar la causa de este caos. Si se había producido una perturbación inusual en su trabajo habitual, entonces el problema residiría en la parte “inusual”.
Razcrew probó la sensación del brazalete que se había colocado en la muñeca, un objeto vinculado a la gema de los collares de esclavo, y se dirigió al lugar donde se salvaguardaban sus productos, llevando consigo a su ayudante. Y entonces…
—Si no recuerdo mal, esa niña eshtaba en esta caja.
De pie frente a una caja en especíęco, Razcrew ordenó a su asistente que abriera la puerta. Cuando se entreabrió, un fuerte hedor a sangre salió de la caja y, frustrado, Razcrew frunció el ceño.
—…Hk.
En el otro extremo de la caja, sintió que alguien recuperaba el aliento. Al entrar en ella, Razcrew entrecerró los ojos en medio de la oscuridad y asintió , dándole sentido a la situación a partir de la escena que tenía frente a él.
—Ya veo. Esos enanosh tienen algún tipo de Protección Divina… Nada mal.
La niña-gato con la zona del estómago manchada de sangre , y el niño-gato que había sufrido idéntico número de heridas . Razcrew estaba sinceramente impresionado por la niña que estaba de pie frente a ellos , como si tratara de protegerlos.
Ese aspecto y habilidad . Era una obra maestra entre todos los “productos ” que había manejado hasta ahora.
—Lo hicishte bien, conshiderando que tus manosh y pies eshtaban atadosh. Esas heridash… ¿recogishte un aęlado trozo de vidrio de la bashura o algo así?
—Parece que tienesh tiempo para eshtar tranquilito. ¿Quieresh decir que ese lobo taaan aterrador no vendrá a bushcarme?
—Probablemente nueshtro perro rabiosho se esté encargando de él ahora mishmo … Más bien, los dañosh que causashte te van a shalir carosh.
Razcrew enseñó el brazalete de su mano izquierda a la niña fanfarrona . Solo con pensarlo, podía hacer que sus esclavos con collar sintieran un gran dolor. Ya había cumplido esa amenaza con la niña-gato.
Al imaginar el dolor, incluso aquella niña endureció las mejillas, y Razcrew sacó una daga retorcida del interior de su traje. Era uno de sus instrumentos de tortura favoritos.
Por supuesto , no planeaba herir a la niña y disminuir su valor como producto. La daga estaba destinada a las personas-gato que estaban atrás de ella.
—Eshcucha , sheñorita . No neceshariamente eres tú quien debe cargar con la responshabilidad de tus metedurash de pata . Lo que pasó esta vez te ensheñará una buena lección.
Rascrew sacudió la barbilla y su asistente extendió el brazo para sujetar a la niña. Así atormentaría a las personas-gato, colocándolas en un ángulo conveniente para que la niña las viera, y lograría que ella se arrepintiera de lo que había hecho. Y si Diddley arrasaba con los mercenarios de alrededor , entonces sería el ęn de este alboroto.
—La responshabilidad por mis metedurash de pata, uhm…
—¿Hm?
Mientras Razcrew reĚexionaba sobre cómo iba a arreglar el desastre, la leve voz de la niña llegó a sus oídos. Al darse la vuelta, la vio mirándolo ęjamente a los ojos.
Aquellos ojos verdes azulado tenían un poder que lo absorbían…
—Si es así… ¡shignięca que te harásh responshable de lo que has hecho! declaró la niña en voz alta y en un tono severo.
En un instante, la niña-gato se puso en pie con gran entusiasmo, sonrió, y… —¡El mal no prosperará en este mun~do! gritó, mientras que con la parte trasera de sus pies conectó una potente patada en la cara de Razcrew.
12
…En ese breve segundo, la situación dentro de la caja había dado un giro drástico.
—…
Mimi se había despertado de un salto debido a la llamada de Anastasia, y apartó a Razcrew de una patada mientras estaba cubierta de sangre con un aspecto horroroso. En el momento en que hizo eso, Razcrew debió castigarla usando su brazalete.
Al recibir el castigo a través de su puerta, el pequeño cuerpo de Mimi se estremeció como si estuviera a punto de empezar a rebotar . Sin embargo , no contenía suęciente poder para detener su “justicia ”. Era porque el castigo estaba siendo llevado por Hetaro.
La Protección Divina de la Trisección era una Protección Divina que permitía a los hermanos compartir sensaciones como el dolor . La distribución por defecto era repartida, pero podían desbalancearla conscientemente. También era posible recibir el cien por ciento del dolor cuando se dibujaba el mapa, o cuando la hermana mayor recibía su castigo. —No soy tan fuerte como mi hermana, así que … solo puedo hacer cosas como estas. dijo Hetaro, con su determinación de aceptar la sugerencia de
Anastasia de grabar el mapa en su cuerpo, que era demasiado brillante para sus ojos. Incluso ahora, sufriendo el dolor y la hemorragia , cargó con el castigo de su hermana y la protegió hasta el ęnal.
—¡Oohhh! ¡Chyaaa!
La fuerza de combate de Mimi, que rebotaba por toda la habitación, habiendo comprendido la voluntad de su hermano , era mucho mayor de lo que Anastasia pudo imaginar.
Los asistentes quedaron desconcertados por la caída de Razcrew … aprovechando la abertura que apareció durante apenas un instante , Mimi lanzó una patada con sus piernas cortas a uno de los dos, derrotándolo al estrellarlo contra la pared.
Eran guardaespaldas que Razcrew había traído consigo, bajo su mando directo. No podían ser débiles, pero la fuerza de combate de la niña-gato había aumentado aún más al estar agitada por la emoción.
—¡Sei!
El asistente volvió en sí tras la derrota de su aliado, desenvainando la espada que llevaba en la cintura. La hoja de un solo ęlo, conocida como katana, lanzó un único golpe terriblemente aęlado. Por otro lado, Mimi lo esquivó hábilmente y…
—¡Aiyaiyaiya!
Lo hizo inclinarse hacia atrás con un golpe de su cola , seguido de un potente cabezazo en el estómago. Golpeó la garganta del pasmado enemigo con sus cortas extremidades y, ęnalmente , lo noqueó por completo al lanzarlo de un extremo a otro de la caja.
—¿Lo ves? ¡Es la abrumadora victoria de Mimi!
Triunfando tanto sobre Razcrew como sobre sus asistentes , Mimi saltó de júbilo por su victoria.
Anastasia tenía los ojos ampliamente abiertos tras haber presenciado las maniobras de Mimi. Aquella pelea solo debía servirles para ganar tiempo, pero no esperaba que Mimi acabara con los esclavistas.
—Como sea, ¡shupongo que con esto terminamosh!
Aunque estaba sorprendida por unos resultados que superaban sus expectativas, Anastasia robó el brazalete del caído Razcrew.
Aunque pudieran escapar de esta zona, sería difícil con las manos y las piernas encadenadas. Así que la mejor opción era garantizar su seguridad como prioridad y esperar a que el aterrador lobo viniera corriendo hacia ellos.
—¡Oh, se me quitó el collar! ¡A Hetaro también se le quitó~!
—¡Muy bien! Podemosh quitarnosh los collaresh ushando esto, jushto como penshaba. Lo que falta es…
El brazalete actuaba como una llave, y Anastasia lo uso para quitarse el collar a ella y a los hermanos . Después de eso, los tomó y se los colocó a Razcrew y a sus dos asistentes.
—Pequeña… no creash… que te vas a shalir con… la tuya… ¡gaaah!
Recuperando la consciencia , Razcrew la amenazó en voz baja al notar el collar alrededor de su cuello . Por otro lado, Anastasia lo castigó con el brazalete , llevándolo a perder el conocimiento una vez más. Era difícil controlarlo, por lo que accidentalmente había inĚigido el mismo dolor a los asistentes inconscientes, pero con esto, había terminado de garantizar la seguridad de su grupo.
—Solo falta el Tío… Creo en ti, así que, por favor, no defraudesh mi conęanza
… Junto a Mimi, que empezaba a tratar las heridas de Hetaro, Anastasia murmuró en voz baja mientras frotaba el brazalete , rezando para que la próxima vez que alguien abriera la caja, fuera una cara conocida.
—¡AAAHHHHHH! —Uy, fue un accidente.
Cometió un error por descuido mientras intentaba controlar el brazalete , el grito de Razcrew resonó por toda la caja mientras era castigado.
13
Convocado por el gran e intenso acto de autoaęrmación, Ricardo hizo una visita al hombre, solo para encontrarse con un mar de sangre.
—Ahaa, vino a verme, Señor Lobo.
Respirando agitadamente por la emoción , el berserker dirigió su mirada hacia Ricardo. Un enorme número de cadáveres estaban esparcidos a sus pies, ninguno de los cuales conservaba su forma original.
Aun así, incluso mientras se encontraba frente a la montaña de cadáveres —todos destrozados hasta quedar irreconocibles — había algo que pudo distinguir de un solo vistazo.
—Ese, ese también, y el otro de ahí. No son mis aliadosh, son los tuyosh.
—Uhmm, ¿lo eran? Estaban holgazaneando delante de mí, así que me molesté y los maté. Esas cosas pasan a veces, ¿o no?
—Maldición, claro que no. No creash que somosh igualesh, condenado idiota.
Fingiendo ignorancia mientras levantaba sus hachas de guerra manchadas de sangre estaba Diddley, el Coleccionista de Pieles. Con uno de sus cuatro brazos se ajustó el trozo de piel que usaba y miró a Ricardo con sus ojos saltones.
—Justo lo que esperaba. El lobo del que hablaba la niña era usted.
—…Tú fuishte quien dejó que Ana-cho haga lo que se le antoje . Más que extravagante , eres un eshtúpido . Lo que han consheguido es que eshtén al borde de la deshaparición … Arrieshgar la vida para hacer reír a los demásh tiene un límite.
—¿En serio? Por mí está bien si eso signięca que puedo jugar con el lobo.
—Ya veo, esa es la verdadera lógica de un berserker.
El error de juicio de la persona a cargo: haber contratado a Diddley por sus habilidades sin tomar su personalidad en consideración… era raro encontrar a alguien con una personalidad tan amoral en ese grado, así que quizás fue cruel pedirle a su jefe que percibiera ese aspecto antes de contratarlo.
—Ricardo…
Llamado por el vicecapitán que lo había acompañado , Ricardo señaló hacia otra parte del campo de batalla con su gran cuchilla.
— Si conęno a este tipo en esta zona , sheguramente los otrosh no retrocederán más.
—Aunque lo mismo podría decirse del bando contrario.
—Cállate. Solo aléjate y vete a otra parte. Reza por mi victoria.
Ahuyentando al vicecapitán y sus preocupaciones , Ricardo se enfrentó solo a Diddley . Sorprendido por el hecho de que Diddley estuviera esperando tranquilamente a que el vicecapitán se fuera, Ricardo levantó una ceja.
—Vaya, te portash mejor de lo que imaginaba . Creía que eras un perro rabiosho , pero parece que te han disciplinado.
—Sería una pena que el sabor se arruinara solo porque fui maleducado frente a mi festín, ¿no cree? Soy Diddley. Tengo una personalidad que exige saborear las cosas deliciosas en su mejor momento.
—Ya veo. No tengo estándaresh de “deliciosho” o “deshagradable” en un combate a muerte. …No le habrásh hecho cosash innecesariash a Ana-cho, ¿verdad?
—¿Te pondrías más apasionado en esto si lo hubiera hecho?
—Eshtaría a punto de lanzarte a aceite hirviendo, inútil.
Sus bromas sirvieron como detonante , Ricardo dio un paso para acortar la distancia que lo separaba del pecho de Diddley . Diddley lo interceptó con sus cuatro hachas de guerra, balanceándolas hacia su robusto cuerpo , cada una con una trayectoria distinta.
Con el viento soplando a su alrededor, Ricardo esquivó el golpe de la primera hacha de guerra bajando la postura. Tras desviar los dos golpes siguientes con su cuchilla, recibió al Coleccionista de Pieles con una patada frontal antes de que el ataque ęnal lo alcanzara, lanzándolo.
—¡Goh, ruyaaah!
Junto con un grito de guerra, la cuchilla se balanceó hacia la abrumadora cabeza de Diddley.
Diddley atrapó el golpe, uno que incluso podría partir en dos una roca gigante, con las dos hachas de guerra que sostenía sobre su cabeza . El acero chocó contra el acero y saltaron chispas. Cuando estaban a punto de entrar en una competencia de fuerza, el hombre de brazos múltiples arremetió con las dos extremidades que le quedaban. Ricardo rechazó de inmediato las hachas de guerra que se le acercaban por ambos lados, utilizando su peto para eso.
Sus costillas crujieron, y el impacto incluso atravesó los órganos que tenía detrás. Vomitando un pegote de sangre que le subió por su garganta, Ricardo saltó hacia atrás aprovechando el impulso de tener a Diddley empujando contra él. Se echó a toser violentamente
—¡Kah, pef, pef! Maldición, qué bueno eres en esto.
—Usted también es bueno, Señor Lobo. Pues bien, empecemos a tomarnos esto en serio.
Diddley respondió con una persistente y amplia sonrisa a Ricardo , que escupió sangre e insultos verbales. Inmediatamente después, el gigantesco cuerpo del hombre de brazos múltiples desapareció de su vista como si se hubiera difuminado. Una anomalía de cuatro brazos merodeaba en la oscura noche.
—¿Puede consheguir eso un cuerpo como el que tiene ? gruñó Ricardo , entrecerrando los ojos en la oscuridad ante la inesperada demostración de habilidades de sigilo de Diddley.
No había pensado que aquel hombre de aspecto increíblemente seguro de sí mismo fuera capaz de zambullirse en la oscuridad de una forma tan espectacular , como aquella. El berserker estaba ausente en su campo de visión, y el espeso hedor de la sangre en el aire le impedía rastrear sus movimientos con el sentido del olfato.
Si Diddley había cubierto la zona de sangre con este propósito, entonces tenía un ojo para algunas tácticas difíciles de enfrentar, inesperadamente.
—…Hk.
Instantáneamente, blandió su cuchilla hacia arriba justo cuando se oyó el sonido de algo cortando el viento. Sus armas chocaron, y Ricardo sintió que había desviado tres golpes en total , a juzgar por el impacto que sintió en la mano . Anular tres sdsdsds
gigantescas hachas de guerra con un solo golpe era fruto de las habilidades de Ricardo.
Sin embargo, si uno de los cuatro golpes se había abierto paso, signięcaba que la táctica de Diddley lo había superado.
—Ghn…
Un hacha de guerra se clavó en su hombro izquierdo , seccionando su pelaje de alambre y sus densos músculos . El dolor y la furia estallaron en el fondo de la garganta de Ricardo.
—¡Uha~h! ¡No puedo cortarlo con una sola hacha de guerra!
Gritando en deleite , el berserker dio una voltereta hacia atrás con una temible destreza, volviendo a acechar en la oscura noche. El sonido de él pisado la hierba, que signięcaría que había aterrizado, no se escuchó. Su habilidad para mezclarse en la oscuridad era similar a enfrentarse a una bestia salvaje.
Podría decirse que su forma de comportarse era como una pesadilla viviente.
La encarnación de una pesadilla que se vestía con la piel de aquellos a los que mataba y traía la muerte con sus cuatro brazos. Era una imagen intensa y vívida.
—¿Qué tal? ¿Qué tal, qué tal, qué tal? ¿Está disfrutando de mi baile?
El leve sonido del suelo al ser pisado y la voz gruesa y viscosa no coincidían . Utilizaba un paso extraño para desincronizar por completo sus pisadas y su voz, engañando los ojos de Ricardo con sus artes de sigilo, sus oídos con su voz, y hasta su olfato con sangre. Ricardo no tenía medios para perseguir la forma gigante que merodeaba en la oscuridad.
Distanciándose , y luego acercándose . Escabulléndose , rebotando . A derecha e izquierda, arriba y abajo, el número de heridas inĚigidas a Ricardo aumentaba gradualmente a causa de los golpes de las hachas de guerra que tiraban a matar, azotando uno tras otro, cambiando su trayectoria a su antojo.
En el momento en que Diddley golpeaba , aunque Ricardo desviara sus ataques , sus sentidos se basaban en la dirección de la intención asesina de su oponente , bloquear hasta tres golpes era el límite de su defensa. El golpe restante se clavaría en su cuerpo, y solo era cuestión de tiempo para que lo decapitaran.
—¡Mierda, aghgt! …Bien, entoncesh. Interrumpiré tu condenado baile al matarte
. Soltando un grito que haría olvidar a los demás que se enfrentaba a una situación difícil , Ricardo cargó su cuchilla en el hombro y saltó hacia atrás . El Sabueso levantó su arma mientras miraba al frente , con una casa abandonada a su espalda.
Si se aseguraba de que había una pared detrás de él, podría limitar la dirección del ataque de su oponente , haciendo que llegara por su frente o por su costado . Aunque no sabía “cuándo ” o “dónde ” haría Diddley un movimiento , le sería posible limitar “dónde” atacaría.
A pesar de ello, el berserker soltó una carcajada de deleite ante el juicio marcial de Ricardo.
—¡Mhjajajajajaja! Claro, ¡intentaría hacer eso! Pero, ¡ya lo sabe!
—¡…Hk!
Al momento siguiente , Diddley apareció frente a Ricardo . Sin embargo , parecía estar muy lejos del alcance tanto de Ricardo como de sí mismo : no pretendía entablar un combate a corta distancia.
Sus hachas de guerra trazaron un amplio arco al ser lanzadas , transformándose en discos mortales a medida que avanzaban hacia Ricardo.
Lanzar las hachas de guerra era un movimiento que traía una muerte segura a sus enemigos, que habrían tomado una medida desesperada, porque no habían sido capaces de superar el arte del sigilo de Diddley . …Para enfrentar cuatro ataques provenientes de direcciones distintas al mismo tiempo , se necesitaban cuatro brazos.
—Lo mataré y luego le mostraré su piel a esa niña. ¿Qué cara cree que pondrá?
—….....
Riendo cruelmente , Diddley habló de sus repugnantes acciones futuras que realizaría después de terminar su trabajo. Incapaz de aguantarlo más, tras escuchar el contenido de su discurso y observar su expresión, Ricardo abrió ampliamente la boca.
…Para someter el ataque letal de su oponente , Ricardo también decidió jugar su carta más fuerte.
—¡GRAAAAAAAAAAH!
Abriendo sus mandíbulas con hileras de aęlados dientes, Ricardo soltó un rugido de destrucción frente a sí mismo.
El mismo aire retumbó , y la tierra se revolvió por el estruendo tembloroso . Las hachas de guerra giratorias salieron volaron , engullidas por la enorme onda expansiva , y la ola de sonido impactó directamente en Diddley, manchando de sangre su gigantesco cuerpo.
—¿Qu… é…?
Con los ojos completamente abiertos por el ataque imprevisto, Diddley inclinó la cabeza con la cara cubierta de sangre.
—¡Oooaaaaarrrrgh!
Allí, Ricardo lo embistió sin una sola pausa en sus movimientos , blandiendo sin piedad la cuchilla que llevaba al hombro.
Esta atravesó el grueso cuello del berserker, lanzando su gran cuerpo por los aires junto a la piel que vestía —para gran satisfacción de Ricardo— haciendo brotar una Ěor de sangre
—…Ah.
El sonido de huesos y carne aplastados se superpuso , y el berserker se estrelló contra el suelo.
—Asombroso… estaba… fascinado por su… presentación…
Con el cuello roto, Diddley lo pronunció con una sonrisa , dejando escapar un último suspiro de alegría antes de quedarse en silencio.
…Ese fue el ęnal de la Compañía Comercial de Saqueadores , el mal que creció desenfrenado en la ciudad de Banan.
14
Al día siguiente del incidente, Ricardo y Anastasia se encontraban en la oęcina del presidente de la Compañía Comercial Chuden.
Sentado en el sillón y tomando un poco de ryokucha , Ricardo suspiró mientras terminaba de dar su informe de trabajo a Chuden.
—Así que nos deshicimosh de los tiposh que no hacían nada bueno . También recuperamosh a Ana-cho, y nuestrash pérdidash… no son la gran cosa.
— Eso parece . También da la impreshión de que un montón situacionesh inesperadash se acumularon unas sobre otrash, pero…
Tras escuchar el recuento detallado de todo el evento, Chuden, sentado en el lado contrario a Ricardo, asintió profundamente. Al recibir la respuesta poco elocuente, Ricardo frunció la nariz con un “Qué,”.
—Lo dice de forma ambigua. ¿Tiene alguna queja o algo en contra de m…?
—¡Pues claro! ¿Tienesh idea de la espantosha experiencia que pasé por tu culpa? Te merecesh un recorte de shueldo . ¡Un recorte de shueldo ! ¡Sea eshtricto con él, sheñor Chuden!
—Ghn… Ya te dije que lo shiento, ¿verdad, Ana-cho…?
La expresión de Ricardo se ensombreció mientras Anastasia seguía despotricando a su lado . Chuden también se había encogido de hombros exasperado, y esta vez, Ricardo se sintió sinceramente mal por su error. Gracias al rápido ingenio de Anastasia , habían conseguido aniquilar a la Compañía Comercial de Saqueadores.
No obstante, después de haber escuchado cómo empezó todo, con los detalles de Anastasia al ser capturada por los esclavistas … Ricardo se sintió profundamente en deuda con ella.
No había esperado que actuar por la piedad de su corazón acabara siendo contraproducente. La situación por la que pasó Anastasia durante todo el incidente fue consecuencia del descuido de Ricardo y, por lo tanto , la culpa era completamente suya.
—Pero, fuimosh capacesh de cerrar la Compañía Comercial Razcrew graciash a ello…
—¡ReĚexiona shobre lo que hicishte!
—¡Sí, lo shiento ! Trabajaré duro para ashegurarme de que nunca vuelva a pasar algo así…
Ricardo bajó sus orejas contra su cabeza mientras se disculpaba con Anastasia , quien estaba que echaba humo. Al ver sus interacciones , Chuden comenzó a carcajearse.
—Cielosh, ustedesh dos son… no, lo entiendo. En cuanto al ashunto que nos ocupa , el mérito es para Anastasia. Para Sir Ricardo, bueno, conshidéralo algo intermedio entre recibir el crédito y que tu mishión sea tachada de fracasho.
—De verdad, es ushted demashiado blando. ¡El Tío se va a pashar de lishto!
—Si es así, entoncesh eshtará bien si lo disciplinash de forma eshtricta.
—Aah, sí, entendido. Lo disciplinaré de forma eshtricta.
Pareciendo como si acabara de recibir el permiso oęcial de Chuden , Anastasia lanzó una mirada de reojo a Ricardo.
Sus ojos le hacían temer por el futuro que se avecinaba, pero al mismo tiempo, eran los ojos de una niña que había “liberado la fortaleza ”. Ricardo también se sintió orgulloso , ya que eso demostraba que había tomado la decisión correcta con respecto a ella.
—Como sea, Anastasia, hicishte un trabajo excelente al unir las conexionesh entre los esclavistash y los forajidosh. ¿Dónde descubrishte eso? ¿Oíshte de cashualidad que se les eshcapara?
—Ah, uhm, no es la gran cosa. Tenían un líder en la cima, ¿no? Recuerdo haber vishto las cosash brillantesh y tintineantesh que llevaba puestash.
—¿Recuerdash haber vishto sus accesoriosh?
—Solo recordaba haberlosh vishto mientrash trabajaba como ayudante. Y penshé que el incidente se debía a los clientesh que los compraban y vendían, y que luego fueron asaltadosh por los forajidosh , bashándome en lo que ushted y el Tío eshtaban hablando . Y entoncesh … imaginé que tal vez por eso la banda de forajidosh que el Tío eshtaba bushcando no podía ser encontrada. En primer lugar, me pareció extraño que, para ser una banda de forajidosh, fueran tras productosh s
difícilesh de vender antesh de que bajara el precio, así que…
—… Chuden contuvo la respiración, al oír hablar a Anastasia como si simplemente hubiera tenido suerte.
A su lado, Ricardo también se había quedado sin palabras por su extraña forma de conectar sus ideas . Lo que era aún más aterrador , no era el hecho de que ella hubiera llegado a la respuesta correcta utilizando su excéntrica forma de pensar, sino el método que utilizó para comunicar esa respuesta a Ricardo.
—Los hermanosh que fueron capturadosh junto conmigo… ah, son personash- gato, pero cuando la hermana mayor eshtaba shiendo golpeada, las mejillash del hermano menor también se inĚamaron por alguna razón. Penshé que esthaban vinculadosh por una Protección Divina. Entoncesh , ellosh dijeron que tenían un hermano que eshtaba libre.
—…Entoncesh, para que el mapa apareciera en el cuerpo del otro hermano, ¿tallashte el mapa en el del hermano que eshtaba contigo?
—Me alegro de haber podido dar un solo vishtazo al mapa de aquí. Graciash a eso, pude dibujarlo de manera bashtante adecuada.
El hecho de que hubiera podido dibujar el mapa al que le dio un solo vistazo — más aún, de forma muy precisa — no tenía mucha importancia para Anastasia . Mirar el cielo por la ventana del carruaje de lobo, medir su ubicación y la distancia recorrida observando la posición y la altura del sol, escuchar el número de veces que giraban las ruedas y usarlas para añadirlas al mapa hecho de heridas, también fue considerado trivial para ella.
Una vez localizado el lugar donde se escondían los esclavistas durante la noche, en la zona de acampar, era una victoria certera para los mercenarios, excluyendo a la variable impredecible conocida como Diddley . Anastasia fue la pieza clave para todo aquello.
—Aunque, ¿cómo pudishte hacer eso dentro de un carruaje que los tenía cautivosh…?
—En esa plataforma de equipaje, la pared se calentaba donde le pegaba el sol, y yo había eshtado contando el tiempo deshde que la campana sonó al mediodía. Y graciash a que hice todo eso, las ubicacionesh en el mapa quedaron perfectash, ¿ cierto?
—Oh, uuh, tienesh razón…
Ricardo asintió lentamente . Tal y como ella había dicho, tal vez no fuera tan impresionante si las hubiera hecho una a una.
Sin embargo, contar cada segundo para llevar la cuenta del tiempo, averiguar su dirección a partir de la posición del sol y el ángulo de sus rayos, idear un plan para escapar y tallar en un cuerpo humano un mapa nítido que existía en sus recuerdos, realizar tales cosas simultáneamente, por lo general, era imposible. Y lo había hecho todo ella sola, así que, ¿qué podían decir él y Chuden?
—Bueno… en verdad eres mucho más de lo que penshaba.
—¿…?
Chuden parecía extremadamente satisfecho por Anastasia , quien ladeó inocentemente la cabeza. Él era el hombre que se había dado cuenta de su ingenio, trayéndola a su compañía comercial desde su antigua posición como chica anunciante de una taberna. No pudo evitar sonreír ante las acciones de ella que le permitieron recuperar lo invertido, prueba de que la convicción en sus ojos no lo habían engañado.
En cambio , Ricardo estaba profundamente preocupado por las expectativas de Chuden, temiéndolas por peligrosas y arriesgadas.
Por eso habló intencionalmente en voz alta, frotando bruscamente la cabeza de Anastasia.
—Bueno, creo que ella en verdad está más allá de lo que todosh pensábamosh. No eshperaba que Ana -cho acabara con el capitán enemigo antesh de que yo viniera a shalvarla , ¡e inclusho que lo tratara como a un eshclavo ! ¡Eshtoy ashombrado!
—¡E, Eso no se pudo evitar ! Creí que afuera era peligrosho , así que tuve que garantizar nueshtra sheguridad adentro… Ademásh, él se lo bushcó ya que es un eshclavista… ¡Ya bashta! ¡Me estásh deshpeinando toda!
Cuando Ricardo fue por ella, Anastasia ya había colocado un collar de esclavo en el líder del enemigo, dándole magníęcamente una probada de su propia medicina. No había venganza más dulce que un esclavista con un collar de esclavo alrededor del cuello.
—Prometí conęarte el manejo de mi collar, pero tal vez me precipité.
—¡No te burlesh de mí! Aunque solo sea un acuerdo hablado, ¡lo protegeré con mi vidaaa! ¡Qué cosash dicesh!
Ricardo se rio mostrando sus colmillos a Anastasia , que le gritó con la cara enrojecida.
Lo había omitido en el informe , pero viendo cómo actuaba ahora , probablemente era más prudente callarse lo de Anastasia lanzándose sobre él mientras berreaba en cuanto lo vio llegar a recogerla.
Chuden parecía estar perplejo por su conversación . Dado que tema se había desviado de los logros de Anastasia, pensó que debía ponerle ęn por el momento.
— Por cierto , shobre las pequeñash personash -gato … los hermanosh que cooperaron con el arreshto del culpable… ¿Dónde podrían eshtar?
Finalmente, Chuden les preguntó por las personas que habían contribuido de gran forma a su causa , notando que estaban ausentes a pesar de haber sido mencionadas varias veces durante su conversación . Ricardo y Anastasia fruncieron el ceño ante la pregunta.
—Shobre eso… no eshtoy sheguro . No hay duda de que la hermana mayor trató las heridash de sus dos hermanosh con su Magia Curativa, pero…
—Ella dijo: “¡La justicia no pide nada a cambio~!” y solo… se fue.
—¿…Qué?
LaspreguntasdeChudenfueronrespondidasporRicardoyAnastasia.Lostres hermanos,quehabíancontribuidosignięcativamentealexterminiodela CompañíaComercialdeSaqueadores,nobuscabanrecompensasnipalabrasde gratitud—desapareciendoalsalirelsoldelamañana— conlahermanacargandoa sushermanosyalejándosedeformagallarda.Omásbien,habíanregresadoala entradadelaciudadconRicardoylosdemás,asíquedebíanestarcercadeBanan, pero…
—Aliadoshdelajusticia…¿esosniñoshshabenloqueshignięca?
—Puesclaroqueloshaben …eshpero .Esciertoquemeshalvarongraciashasu jushticiayvalor,ycreoquepodréreencontrarmeconelloshenalgúnlugar.
Aquellos hermanos eran increíblemente ruidosos , así que probablemente serían sencillo encontrarlos si uno se pusiera a buscarlos. Aun así, lo que Anastasia quería decir deęnitivamente no era eso.
Ricardo cruzó los brazos y respondió a una sonriente Anastasia con un: “Cierto
”. Al oír eso, Anastasia enderezó el cuerpo. Y…
—Bueno, entoncesh , ya que tuve un día libre adicional e inneceshario , voy a regreshar al trabajo.
—¡Eshpera un momento ! Ya sabesh lo que pasó ayer y hoy . ¿Aún tienesh shuęciente energía para…?
—Pero si he eshtado durmiendo todo el tiempo. Si eres un guardaespaldash de esta compañía , ¡también deberíash volver al trabajo, Tío! Tienesh que ashegurarte de que no vuelvash a meter la pata como esta vez.
Siendo jalado por el pelaje de sus brazos, Ricardo fue empujado fuera de la habitación por la niña.
Una vez que terminara de dar su informe , planeó beber un poco de alcohol y holgazanear . No obstante , tan insignięcante deseo no llegó a los oídos de la entusiasta niña.
—Tu precio cayó por este gran error , ¿o no? Entoncesh , ¡el día en que pueda comprarte no está tan lejosh!
Con una amplia sonrisa esbozándose en su cara, la niña fantaseó descaradamente con el esclavismo.
Sintiendo que su sonrisa lo reducía a una criatura inofensiva , Ricardo , avergonzado, dejó escapar un suspiro.
Supuso que el hecho de que le dijeran que se estaba ablandando era normal, ya que oír lo que ella decía lo hacía sentir bien.
Lleno de profunda emoción, Ricardo se rascó la cabeza y siguió a Anastasia.