Héroe
Capítulo 10
Héroe
1
—“Natsuki Subaru siempre hace promesas que no puede cumplir.”
—...
Nadie podía dirigirle la palabra a Subaru, agachado en silencio sobre la arena. Ni Beatrice a su lado, ni Julius ni Meili a su espalda, encontraban las palabras adecuadas.
Simplemente, como para consolar a Subaru que lloraba olvidando incluso sollozar, el escorpión que estaba en su mano recorrió su brazo, trepó por su hombro y acercó su cuerpo a su cuello.
Subaru no tenía idea de qué era este pequeño escorpión. Qué relación tenía con Shaula este escorpión que había surgido del polvo del gigantesco cuerpo desmoronado del "Escorpión Carmesí". O tal vez este escorpión era ella misma, pero...
—...No, eso no puede ser.
Shaula se había perdido. Esa era la triste certeza de Subaru tras intercambiar sus últimas palabras.
Esa sonrisa franca, lo pesada que se ponía buscando contacto físico, la voz llena de un afecto incomprensible con la que lo llamaba "Gran Maestro, Gran Maestro", todo, todo se había perdido.
Si Shaula hubiera llorado y gritado que no quería desaparecer, Subaru habría buscado con todas sus fuerzas un método para evitarlo, y habría arriesgado su vida para salvarla cuantas veces hiciera falta. Pero, ella no había deseado eso.
Sonriendo, se desvaneció dejando solo la petición de que volvieran a encontrarse. No sabía cómo, ni siquiera si era realmente posible.
No lo sabía, pero...
—Entendido… Estoy seguro de que, algún día, me volveré a encontrar contigo. Por eso…
Cumpliría el deseo de aquella que le había dicho que lo amaba con una sonrisa radiante. Para ello...
—Así que, adiós por ahora, Shaula.
El viento de arena se llevó los sentimientos de ella convertidos en polvo, sus restos.
Observando eso hasta el final, Subaru exhaló.
Al mirar, el escorpión que se había acurrucado en el cuello de Subaru estaba pellizcándole la oreja con sus pinzas, como si le estuviera diciendo que se animara.
—¡Ay!
Sintió un dolor agudo y sintió como si lo estuvieran empujando por la espalda para que no se desanimara.
Con los ojos llorosos por el dolor, Subaru asintió diciendo: "Sí, sí", agarró al escorpión de su cuello e intentó arrancárselo de la oreja. Sin embargo...
—¡Ay! Oye, ya lo he entendido, ya puedes soltarme... ¡Aaaay! Oye, me está saliendo sangre de la oreja... ¡Este bicho! ¡Este bicho va en serio...!
—...Pero bueno, hermanito, ¿qué estás haciendooo?
Meili, con cara de exasperación, agarró ágilmente al pequeño Escorpión Carmesí, que seguía pellizcándole la oreja y no se soltaba por nada, acudiendo en su ayuda.
—Por muy pequeño que sea, es una mabestia, así que, si te lo acercas a la cara descuidadamente y te come los ojos o la nariz, no será mi culpa. Este pequeño no es la medio desnudaaa.
Diciendo eso, Meili colocó al pequeño Escorpión Carmesí encima de su propia cabeza. A diferencia de hace un momento, el pequeño Escorpión Carmesí no hizo ninguna travesura en la cabeza de Meili. Al entrar bajo la influencia de la "Protección Divina de la Manipulación de Mabestias" de Meili, parecía haber ocultado su ferocidad.
Eso significaba que el pequeño Escorpión Carmesí era una mabestia susceptible a la protección divina de Meili... y también era la prueba de que no tenía el ego de Shaula.
—Subaru, déjame sanar tus heridas, de hecho.
Tirando de la manga de Subaru, que estaba a punto de volver a agachar la cabeza, Beatrice se preocupó tiernamente por él.
Mordiéndose el labio ante esa consideración, Subaru asintió profundamente. No podían quedarse en el mar de arena para siempre.
—¡Subaru! ¡Chicos!
A lo lejos, Emilia corría hacia ellos abriendo las grandes puertas de la Atalaya Pléyades. Por su aspecto, también se podía deducir que se había visto envuelta en un gran tumulto y que su camino no había sido fácil.
Incluyéndolo a él, todos tendrían que intercambiar palabras. Había demasiadas cosas de las que tenían que hablar, y demasiadas despedidas que tenían que concluir.
2
—...Shaula era una persona que se esforzaba muuucho, ¿verdad?
Tras escuchar toda la historia y la explicación de por qué Shaula no estaba allí, Emilia miró hacia el mar de arena donde incluso ese polvo se había esparcido, y lloró su pérdida a su manera.
—Señorita Emilia, ¿cómo le fue en el primer piso? ¿Logró terminar el Examen a salvo?
Después de terminar de explicar lo de Shaula, Emilia dirigió una mirada de tristeza hacia el decaído Subaru.
Sin embargo, quien decidió cambiar de tema deliberadamente en ese momento fue Julius. Ante la llamada de Julius, Emilia asintió con un "Sí", y dijo:
—No entendía nada y fue muy difícil, pero parece que logré terminarlo… Y, por cierto, Julius, ¿tú también me reconoces correctamente?
—...Sí. Ciertamente, la recuerdo con claridad.
A la tímida pregunta de Emilia, Julius respondió con esa expresión de asombro.
Llevándose una mano a la boca, Julius rumiaba el nombre "Señorita Emilia" nuevamente, comprobando que la existencia de Emilia, que supuestamente había desaparecido de su interior, estaba ahí, y asintió.
—¡Beatrice! ¿Me recuerdas? ¿Qué hay de ti, Meili?
—...No tienes que preocuparte, ya lo he recordado, supongo. De hecho, casi había olvidado que lo había olvidado hasta que me lo mencionaste. Es una sensación extraña, de hecho.
—Yo también te recuerdo perfectamente. Tú, por tu parte, señoritaaa, ¿recuerdas quién soy yo y las promesas que hicimos?
—Por supuesto. Nunca las olvidaría. Qué alivio. Como Ram y Patrasche también lo recordaban, pensaba que todo estaría bien, pero...
Al escuchar las respuestas de Beatrice y Meili, Emilia soltó un suspiro de alivio. Ante la reacción de las chicas, Subaru interrumpió con un "esperen un momento".
—¿O sea, todos han recordado a Emilia-tan sin problemas? ¿Eso significa que...?
—Que la señorita Ram ha derrotado a Rye Batenkaitos.
Subaru abrió los ojos de par en par ante Julius, que sacó la conclusión y lo afirmó categóricamente.
Rye Batenkaitos: uno de los tres arzobispos de la Gula, y la existencia que Subaru y Ram podrían considerar su enemigo acérrimo.
Si el nombre de Emilia que ese tipo había devorado había regresado, eso significaba que...
—¿Han recordado a Rem?
La chica que había sido olvidada por todos, y cuya magnitud de su existencia había dejado un gran agujero en el pecho de Subaru.
Este viaje era un viaje para recuperar lo robado... Para Subaru, era el viaje mismo para salvar a Rem. Impulsado por esa impaciente esperanza, Subaru miró los rostros de todos los presentes.
Sin embargo, ante esa pregunta de Subaru...
—...Lo siento, Subaru. Todavía no he podido recordar a Rem.
—¡...! ¡¿Por qué?!
—Betty, tampoco lo ha hecho, supongo. Aún no he podido recordar a la hermana menor de Ram, de hecho. Además...
—¿Además? Además, ¿qué? ¿Qué más pasa?
Ante la negación de Emilia, Beatrice negó con la cabeza ante la confusión de Subaru.
—Tampoco hemos recordado todavía a Julius, supongo. No todo el daño causado por la Gula ha vuelto a la normalidad, de hecho.
—A Julius...
Al escuchar las palabras de Beatrice, Emilia también asintió de la misma manera. Meili, que originalmente no conocía a Julius antes de que le robaran su nombre, se encogió de hombros, pero tampoco había razón para que Emilia y Beatrice mintieran.
Siendo así, ni el nombre de Rem ni el de Julius habían regresado, y...
—Sobre ese punto, tengo una idea de por qué mi nombre no ha regresado.
En medio de la confusión de Subaru y las demás, fue precisamente Julius quien lo dijo.
De ese modo, Julius miró a Subaru y a los demás con sus ojos rasgados y continuó.
—He capturado vivo al Arzobispo del Pecado de la Gula, Roy Alphard. Estrictamente hablando, fue él quien me arrebató mi "nombre". Por eso, creo que todavía no ha regresado.
3
Al pasar por la Gran Puerta y volver a entrar en la Atalaya Pléyades, en el quinto piso se encontraba el carruaje de dragón que los había llevado a la torre de arena, y junto a él, fueron recibidos por una figura que agitaba la mano.
—Hace musho tiempo que no los veo, Emilia, Natsuki.
—...No me digas que, ¿eres Anastasia?
Al ver a la persona que sonreía con gracia y agitaba la mano lentamente, Subaru abrió los ojos de par en par con asombro.
—Es cierto que sus gestos, su actitud e incluso sus expresiones son completamente naturales. Esa no es una reproducción perfecta de la humanidad que el espíritu artificial Echidna no lograba calcar al hacerse pasar por ella... No, no es una reproducción. Es la naturaleza original de la propia persona. A eso no se le llamaría reproducción. Es decir...
—¡Anastasia! ¿Te has despertado?
—Sí. Parece que tomé una siesta muy larga, lamento haberles preocupa’o. Echidna me ha conta’o lo que ha pasa’o en los úrtimos meses.
—Así que Echidna también está a salvo.
—Podría decirse que sí. Aparte de curparse a sí misma, no ‘tá teniendo pensamientos der tipo “déjenme morir”.
Al cuello de Anastasia, que le respondía a Emilia, un zorro blanco parecía arrepentido. Anastasia acarició la cabeza de esa Echidna y regañó a su compañera con un "Eeeh".
—¿Te ‘tás curpando otra vez? Ya te he disho que lo elegí yo misma, así que no hace farta ‘tar deprimi’a, Echidna. Tú también lo crees, ¿no, Julius?
—¿Yo? ...Sí. Para ser honesto, su decisión me mantuvo en ascuas durante bastante tiempo, así que me resulta difícil responder que estoy de acuerdo.
—Difícir, pero ¿qué?
—Como caballero, me siento afortunado de haberme enterado de la razón por la cual se encerró en sí misma, y siento que no puedo pedir más.
Esbozando una sonrisa, Julius respondió con elegancia. Al escuchar su respuesta, Anastasia se llevó una mano a la boca y se rio diciendo: "Vaya, qué cosas dices".
—...Anastasia, has olvidado a Julius, ¿verdad? Pero se llevan extrañamente bien.
—Rearmente orvi’é la relación que teníamo’ antes… ¡lo cuar ya me enfurece tanto que casi es insoportable! ¡Pero…!
—Ha estado manteniendo a raya sus sentimientos, por eso actúa de esa forma. Afortunadamente, tras estar con Julius por los últimos dos meses, sé algunas cosas de él. Pareciera que nací para este propósito.
—...Tú también pareces haberte desviado en una dirección extraña, supongo.
Al temblor de labios de Anastasia y a Echidna, que se definía a sí misma en su cuello, Beatrice les dirigió unas palabras ligeramente amables.
Al escucharlo, Echidna también resopló por su nariz de zorro y asintió diciendo: "Sí".
El espíritu artificial Echidna, que no tiene pasado y vino a la torre como suplente de Anastasia, también parece haber reflexionado sobre algunas cosas y ha llegado a una conclusión positiva.
El hecho de que Anastasia haya recuperado su cuerpo a salvo seguramente sea uno de los motivos.
—Oye, Anastasia. Me alegra muchíiiisimo que hayas vuelto a salvo y tengo muchas cosas de las que quiero hablar contigo, pero...
—Lo sé. Quieres saber qué le pasó al arzobispo del pecado que Julius derrotó, ¿verdad? Él hizo eso y aquello, después lo arrojó al carruaje de dragón y lo dejó allí.
Encogiéndose de hombros, Anastasia señaló el carruaje de dragón que estaba a su lado. Junto a Emilia, que asimilaba esas palabras, Subaru contuvo el aliento y miró el carruaje de dragón. Dentro de él estaba cautivo Roy Alphard, el Arzobispo del Pecado de la Gula.
—...
Antes de dirigirse hacia la puerta del carruaje de dragón, Subaru acarició el cuello del dragón de tierra amarrado: Joseph.
—Este dragón de tierra de la especie Galas, de robustas cuatro patas, fue el artífice clave del último momento de la batalla contra Shaula. No logramos obtener el mejor resultado, pero eso no significa que la consideración de Joseph haya sido en vano.
—Gracias a ti nos hemos salvado. ...Si pasa algo después, ayúdanos.
Al ser acariciado en su grueso cuello, Joseph resopló como si quisiera decir que era una carga muy pesada. Sonriendo levemente ante eso, Subaru enseguida endureció su expresión y se dirigió al interior del carruaje de dragón.
Luego, asintiendo junto a Emilia y los demás, asomó la cabeza al interior.
—Esto es...
Subaru, que se había asomado al carruaje de dragón con la tensión a flor de piel, abrió mucho los ojos al ver el interior.
Efectivamente, Roy estaba dentro del carruaje. Sin embargo, la forma en que estaba inmovilizado era algo diferente a lo que Subaru había imaginado.
Roy Alphard estaba envuelto en lo que parecía un cristal negro que cubría todo su cuerpo, y estaba inmovilizado—no, sellado—con los ojos en blanco.
— Se trata de una aplicación de la magia Yin, supongo. Al usar Shamak para separarles de su conciencia, ésta se solidifica con ellos, de hecho. Es una manera muy despiadada de hacerlo, supongo.
—Entonces, esto negro es un bloque de Shamak...
Al escuchar la explicación de Beatrice, Subaru se asustó un poco y volvió a mirar el sello.
—No es exagerado decir que Shamak era la magia en la que más confiaba antes de hacer mi contrato con Beatrice, pero ¿aplicarla para crear un sello? Las habilidades de Julius son sorprendentes.
—No quiero que haya malentendidos, pero este no es un método que yo haya ideado. El sello más famoso del mundo también emplea esta misma técnica. Aunque la escala sea incomparable.
—El sello más famoso del mundo... No me digas que...
—La Bruja de los Celos, ¿verdad?
A las palabras de Emilia, que observaba al solidificado Roy, Julius asintió profundamente con un "Sí", confirmándolo.
El sello de Roy era el mismo método que mantenía sumida en un sueño de cuatrocientos años a la "Bruja de los Celos", sellada en aquellas tierras aún más al este de esta torre de vigilancia.
—...Julius, ¿por qué lo dejas vivo? La otra mitad... Rye Batenkaitos murió y el nombre de Emilia regresó. Siendo así, a este tipo también...
—No hay certeza de que vaya a regresar. Esa es la principal razón por la que no lo ejecuté.
—...
—Es cierto que la señorita Ram derrotó a Batenkaitos. Pero, ¿fue esa la única razón por la que el nombre de la señorita Emilia regresó? Si no fuera así, podríamos perderlo todo.
—En ese caso… En ese caso, ¿qué hay de su Libro de los difuntos?
Ante el argumento razonable de Julius, lo que Subaru sugirió como alternativa fue un truco que solo se podía usar en esta torre.
Como medio para desentrañar los pensamientos de los demás, probablemente no existía nada que ocultara menos que el Libro de los Difuntos.
Al fin y al cabo, era un objeto que permitía revivir la vida misma de esa persona.
—Aunque le interroguemos, podría mentir. Así pues, sería mejor utilizar su Libro de los difuntos para revelar los pensamientos más íntimos de este tipo.
—Subaru… no creo que eso sea una buena idea. Ese tipo de método es…
—Pero debería ser seguro. Con esto...
—¿A ver, puedo decir algo?
Emilia mostró una actitud reacia ante la sugerencia de Subaru de utilizar el Libro de los Difuntos.
Cuando Subaru intentó rebatirle, fue Anastasia quien levantó la mano. Ella miró a un desconcertado Subaru, juntó sus blancas manos frente a su pecho y dijo:
—Echidna me dijo que podría haber mushas cosas ocurtas en esos… ¿Libros de los difuntos se llamaban? En ese caso, ¿no sería peligroso confiar demasia’o en ellos?
—Peligroso, ¿por qué?
—En cuarquier caso, eso es argo que tú ya has experimenta’o vívi’amente, ¿cierto, Natsuki-kun? Me contaron que dejaste de ser tú mismo mientras yo dormía.
—Ugh...
En el poco tiempo que había tenido para hablar con Echidna, Anastasia había tocado un punto doloroso.
—Estrictamente hablando, la causa de mi pérdida de memoria no fue el Libro de los Difuntos. Pero es un hecho que, al leer el Libro de los Difuntos, se recibe una gran influencia del personaje de ese libro.
—También está el precedente de Reid. Si alguien leyera el Libro de los Difuntos de Roy y su ego fuera sobrescrito, no se podría descartar la posibilidad de que naciera un nuevo Roy Alphard.
—Entonces... Entonces, Anastasia, ¿tú también dices que dejar vivo a este tipo es lo correcto? ¡Después de todo lo que ha hecho hasta ahora!
—Si te refieres a si ‘tá bien o mal, no creo que sea correcto mantener vivo a un arzobispo der peca’o. Me encantaría que bastara con matar a ese tipo pa’ recuperar los recuerdos de Julius… pero tengo una pequeña teoría sobre eso, ¿sabes?
—¿Pequeña teoría...?
—Independientemente de si arguien debería ‘tar vivo o muerto, atracarles y robarles sólo debería ser hesho como úrtimo recurso. Una persona que pue’a fácirmente matar a otro ser humano no tendrá n buen finar. No es uno de los dishos de Hoshin, sino mío.
Ante las palabras de Anastasia, Subaru abrió mucho los ojos.
En este mundo de fantasía con espadas y magia, le surgió un sentimiento de rechazo, pensando que era algo ingenuo.
Pero, al mismo tiempo, la ética dentro de Subaru también sentía que era lo correcto.
—Yo también creo que es mejor que haya la menor cantidad de muertes posibles. Tanto de aliados como de enemigos, es mejor que haya pocas muertes.
—Pero, este tipo… a mucha gente... y aun así, ¿vale la pena mostrarle clemencia...?
—Cuando sea er momento correcto, lo mataremo’. Cuando tenga que tomar una decisión, y la situación lo requiera, me ensuciaré las manos. Pero no ‘tá bien hacerlo por impurso. Y creo que tú también piensas como yo, Natsuki.
—Eso... no es...
—Por eso pue’es derramar lágrimas por arguien a quien has perdi’o… Preferiría tener una larga y dura’era asociación con ese Natsuki en lugar de con un desarmado despiada’o.
Anastasia pasó el dedo por su mejilla, señalando el rastro de las lágrimas de Subaru. En ese instante, la herida por haber perdido a Shaula dolió, y Subaru bajó la mirada en silencio.
Esa forma de decirlo de Anastasia era un golpe bajo. Pero, sin duda, había sido efectivo.
—...Subaru, yo también opino lo mismo que Anastasia. Al pensar en Julius o en Rem que sigue dormida, quisiera solucionarlo rápidamente, pero...
—No necesitan preocuparse por mí, al menos. Habiendo llegado a este punto, hacer lo correcto es mucho más importante que tomar decisiones apresuradas. La recuperación de mi hermano menor también depende de ello.
Con Joshua dejado atrás en Priestella, y estando al borde de recuperar esos recuerdos, la opinión de Julius era cautelosa, pero tenía razón.
Querían resultados inmediatos para llenar el dolor de lo que habían perdido. Ese debía ser exactamente el estado mental de Subaru en ese momento.
—Resumámoslo, entonces. La opinión de Ana y Julius es que deberíamos trasladar a Roy Alphard, el arzobispo del pecado de la glotonería, a la capital del reino para encontrar una manera de salvar a las víctimas de su autoridad. Tampoco será perdonado tras eso. No debería ser capaz de escapar de la pena de muerte.
—Hay límites a cuánto pue’en perdonar según la edad. Así es como pue’e acabar ar finar.
Al ver a Subaru aflojar los puños, Echidna y Anastasia resumieron la conversación.
Emilia tampoco tenía objeciones respecto a qué hacer con Roy. Sería transportado a la Capital Real bajo ese sello y, en cierto modo, terminaría en la misma situación que Sirius, que había sido trasladada antes.
—Emilia y to’os los demá’, ¿también les parece bien?
—Sí. Yo también quiero recordar correctamente a todos los que hemos olvidado.
Ante la petición de confirmación de Anastasia, Emilia levantó la vista y respondió con convicción.
Ante sus palabras que no admitían objeción, Subaru sintió esperanza y, al mismo tiempo, algo de amargura; apartó la mirada del Arzobispo del Pecado en el carruaje de dragón, y de repente, cayó de rodillas.
—Qué...
—¡Subaru! ¡Ahh, cielos, te estabas esforzando demasiado, justo como Betty pensaba, de hecho! ¡Es natural que te pongas así cuando llevas tanto tiempo sintiéndote terrible, supongo!
Sujetando por los hombros a un Subaru cuya cabeza se había vuelto pesada y su visión se tambaleaba, Beatrice le gritó.
Su linda voz resonó en su cabeza, y Subaru se dio cuenta de que estaba mucho más agotado de lo que pensaba.
Era obvio que Beatrice dijera que era algo natural
—Perdí la memoria, morí incontables veces durante ese tiempo, volví a morir otras tantas después, me enfrenté a mí mismo para recuperar la memoria, me desperté y choqué contra los cinco obstáculos que asaltaban la torre, luché asumiendo la carga de mis compañeros con la Autoridad, y al final perdí a Shaula...
—Aah, yo…
—Subaru, relájate, está bien. ¿Puedes ser bueno y descansar un poco por ahora? Hablaremos las cosas cuando despiertes. Yo también tengo muchas cosas que decirte.
Emilia abrazó de frente al Subaru que, habiendo perdido todas sus fuerzas, se había desplomado en el lugar.
Su suave tacto y su dulce aroma, que normalmente le harían tensar el cuerpo, actuaron como una droga en el Subaru actual, y su conciencia se deslizó hacia la oscuridad.
—Si perdiera la vida en el fondo de esta oscuridad y volviera a ese momento en el que corríamos por esta torre, ¿podría encontrar la manera de salvar a Shaula allí?
Incapaz de evitar desearlo a pesar de comprender casi por completo que algo así no existía. Lentamente, la conciencia de Subaru fue engullida por la oscuridad.
4
—Aupa.
Levantando el cuerpo de Subaru que había perdido el conocimiento, Emilia dejó escapar un suspiro. Con sus párpados caídos y una respiración tan profunda que parecía que iba a morir, era la prueba de lo mucho que Subaru se había esforzado por resolver los problemas de esta torre.
Lo desesperado que había estado Subaru por salvar a Emilia y a los demás.
—A pesar de que él también lo había pasado mal al perder sus recuerdos, cuando Batenkaitos me arrebató mi nombre y fui olvidada por todos, cuánto me alegró que viniera corriendo a ayudarme.
—Quiero decírselo claramente. Para que Subaru, que siempre se esfuerza tanto, no se culpe demasiado a sí mismo.
En cuanto a lo de Shaula, era responsabilidad de todos los que estaban allí, y para ser más específicos...
—Creo que Flugel, su Gran Maestro, es una mala persona.
El artífice que le impuso la fama de Sabio a Shaula, y luego la hizo dormir junto con la renovación del papel de la Atalaya Pléyades.
Incluso si era uno de los tres héroes que salvaron al mundo, en el momento en que hizo que Shaula se sintiera sola y a Subaru llorar, ya formaba parte de los peores villanos en la mente de Emilia.
—arece que ‘tá bastante cansa’o… pero no es preocupante. Se recuperará si descansa. ¿Van a ir a esa Sala Verde?
—Sí. Ram y los demás también están allí... Mientras Ram iba a ayudarme, Anastasia estuvo vigilando a Rem, ¿verdad?
— No fue pa’ tanto. Después de recuperar mi propio ser, solo me limité a despedir a Julius, que iba a ayu’ar a Natsuki, y a Ram, que iba a ayu’ar a Emilia. Me temo que Rem no ha mostra’o ningún cambio.
—Ya veo...
Pensando en Ram y los demás que esperaban en la Habitación Verde, Emilia frunció el ceño con gracia. La derrota de Rye Batenkaitos podría considerarse, en cierto modo, como la venganza de Rem.
Sin embargo, lo importante era que Rem despertara, y comparado con eso, el éxito o fracaso de la venganza era un asunto trivial.
Al menos, Ram diría eso sin dudarlo. Que lo importante es el regreso de Rem.
—Espero que Roy Alphard pueda decirnos algo sobre eso también. Hay demasiadas preguntas sin resolver en esta atalaya… o debería decir, en la Gran Biblioteca Pleiades.
— Una gran biblioteca donde se puede averiguar cualquier cosa que desee… eso afirmó Shaula, de hecho. Era una chica descuidada, y precisamente por eso, no jugaba con palabras, supongo. Dijo que ésta era la Gran Biblioteca, así que no habría razón para dudar de ello, de hecho.
Tendrían que comprobar si esa función como Gran Biblioteca se refería a los Libros de los Difuntos o si había otras posibilidades.
Además de eso, había algo de lo que Emilia tenía que hablar con Beatrice y los demás.
—Escuchen. Después de llevar a Subaru a descansar a la Sala Verde, hay un lugar al que quiero que todos me acompañen… Hay alguien a quien quiero que conozcan.
—...¿Acaso tiene algo que ver con el primer piso, supongo?
Subió al primer piso y superó la prueba final. Eso era algo que Beatrice y los demás ya sabían.
El problema era lo que seguía, lo que aún no les había contado. Concretamente, qué había en el primer piso, con quién se encontró y qué hizo Emilia.
Porque fue un acontecimiento tan insólito, trascendental y difícil de expresar con palabras, que...
—No tardaré mucho en contarlo, pero es complicado, así que ¿pueden venir a verlo en persona?
Dijo Emilia, señalando hacia lo alto de la cima de la torre, muy por encima de su cabeza.
5
—Uh...
Sintiendo una sensación áspera acariciándole la cara, Subaru soltó un gemido y abrió los párpados. Su visión estaba borrosa, y tras parpadear unas cuantas veces, el origen de esa sensación áspera tomó un contorno más definido y apareció en su campo de visión: era la cara de Patrasche lamiendo a Subaru con su lengua roja.
—...Patrasche, eres tú.
—...
—Siento haberte preocupado… ¿Te has vuelto a esforzar por mí, verdad? Siempre te pido demasiado.
Extendiendo su mano suavemente hacia el rostro afligido de su amado dragón, Subaru relajó los labios mientras acariciaba sus afiladas facciones.
Este dragón de tierra de color negro azabache siempre lo salvaba de situaciones peligrosas. Por supuesto, sentía una gran deuda de gratitud por haber salvado a Subaru cuando perdió la memoria, pero incluso en este último ciclo, el papel que se le había confiado a Patrasche era enorme.
Después de todo...
—Si Patrasche no hubiera estado ahí, Rem habría estado en peligro. Traer a esta niña de vuelta seguramente sea el mayor logro en la vida de Barusu.
—No puedo negarle del todo, así que para ya... También he sacado a Beako, y recuperé la insignia para Emilia-tan. Aunque Roswaal estuvo involucrado en ambas.
Estrictamente hablando, Roswaal no tuvo nada que ver con el asunto de Beatrice, pero como decirle esto serviría de contraataque hacia ella, lo dijo a propósito.
Como era de esperar, al escucharlo, Ram chasqueó la lengua con fastidio.
Al ver la figura de Ram apoyada en la pared de la Sala Verde, abrazándose a sí misma, Subaru entornó los ojos sintiendo lástima al verla tan magullada y herida.
—...Ram, lo siento. Por mi culpa te han hecho esas heridas tan... ¡Mggagh!
—No digas tonterías. ¿Que haya salido herida es responsabilidad de Barusu? No hay ni un solo fragmento en mi vida en el que Barusu sea un factor determinante. Asqueroso.
—¡Decir que soy asqueroso es pasarse! ¡Tú, que le metes a la gente un manojo de hierbas en la boca, das más miedo!
Con un manojo de enredaderas arrancadas de la pared metido a la fuerza en su boca, Subaru protestó con lágrimas en los ojos por el olor a hierba.
Al escucharlo, Ram soltó un "Ja" con una actitud que demostraba cero arrepentimientos. Y ante ese intercambio entre Subaru y Ram, se sintió una risita de fondo.
—Hermanitooo y tú, la hermana mayor, parece que se llevan bieeen. Parecen hermanos de verdad.
Diciendo eso y estirando las piernas sobre el suelo cubierto con una alfombra de hierba, estaba Meili con el pequeño Escorpión Carmesí sobre su cabeza.
A las palabras de Meili, Ram arrugó la cara de forma evidente, y...
—¿Barusu siendo mi hermano menor...? Concediéndotelo muchísimo y suponiendo que fuera mi hermano menor, uno muy estúpido y con el que no comparto lazos de sangre, un inútil como él habría sido "eliminado para reducir bocas que alimentar" en la Aldea de los Oni.
—¿La Aldea de los Oni es tan severa? Me alivia no ser un Oni...
—Es mentira. Es solo que no podría soportar lo repugnante que es y lo eliminaría.
—¡No compliques las cosas añadiendo suposiciones a más suposiciones!
Ante el habitual estilo mordaz de Ram, Subaru gritó a pleno pulmón, escupiendo saliva. Aun así, Subaru podía entender que la reciente actitud de Ram era una forma indirecta de preocupación.
Ella le estaba diciendo que sus heridas no eran culpa de las decisiones de Subaru. Sintiendo el toque distintivo de Ram en esa actitud brusca habitual, Subaru miró a los presentes en la sala... la Sala Verde.
Estaban Subaru y Patrasche, luego Ram, y Meili con el pequeño Escorpión Carmesí. Y en la cama al fondo de la habitación estaba la "Bella Durmiente"...
—Rem no se ha despertado, ¿eh?
—Desgraciadamente, no. Me he encargado de arrancarle la cabeza al repugnante maleducado de Batenkaitos. Con eso, lo de la señorita Emilia parece haber vuelto, pero...
—Ni lo de Julius ni lo de Rem han vuelto… ¿Estará faltando algo?
Apretando con fuerza los puños sobre las palmas de sus manos, Subaru tragó amargamente ese sentimiento de frustración.
La confirmación de lo que había hablado con Emilia y los demás justo antes de perder el conocimiento
Al final, para erradicar por completo el daño causado por la Gula, la única opción era sonsacarles la información directamente a ellos.
—Los que estamos aquí, ¿es por orden de gravedad de las heridas? ¿Y Emilia-tan y los demás?
—La señorita y Beatrice dijeron que querían que conociéramos a alguien y fueron hacia arriba. Como es el primer piso, está muy, muy arriba... Hermana mayor Ram, ¿tú sabes quién está ahí, verdaaad?
—No es gran cosa. Solo hay un anciano enorme con graves problemas de memoria.
—Un anciano con graves problemas de memoria en la cima de la Atalaya Pléyades... obviamente es un personaje clave muy importante...
Al enterarse de que había un nuevo personaje a estas alturas de la historia, Subaru frunció el ceño.
Esa persona que Ram describía como un anciano con graves problemas de memoria, ¿quién podía ser?
O tal vez, si era un examinador como Reid en el segundo piso, el que estaba arriba, ¿no sería el odiado Sabio?
—Si ese es el caso...
—Barusu, deja de usar a Shaula como excusa para descargar la frustración por tu propia impotencia.
La sangre se le subió a la cabeza de golpe y, justo cuando Subaru estaba a punto de levantarse, Ram le lanzó unas frías palabras.
Al dar en el clavo, Subaru contuvo el aliento y miró fijamente a Ram.
—He oído lo de Shaula. Era ruidosa, vulgar, y al adorar a Barusu demostraba que tenía los ojos completamente podridos... pero no merecía desaparecer.
—...
—Si vas a lamentarte, en lugar de enfadarte, llora. A Shaula le hará más feliz que llores porque la echas de menos, a que la uses como excusa para desahogar tu ira. Porque a mí me pasa lo mismo.
—Ram...
—Aunque sigo pensando que se equivoca al elegir a la persona por la que siente un amor tan fuerte.
Añadiendo una frase final, Ram le dio un golpecito en la frente a Subaru. Y debido al impacto que no fue para nada doloroso, Subaru cayó de nalgas y dijo: "Lo siento...", llevándose la mano a la frente.
—Además, si Flugel estuviera en el primer piso, antes de que Barusu hiciera algo, yo o la señorita Emilia lo habríamos dejado medio muerto.
—...No estoy muy seguro de Emilia-tan, pero te creo totalmente a ti, Ram.
Al pensar en Shaula, el enfado hacia Flugel era una emoción natural que, en mayor o menor medida, compartían todos en la torre.
—Pero, siendo así, ¿quién demonios es ese anciano del primer piso...?
—Déjalo estar por el momento. Aun suponiendo que ese anciano fuera de alguna ayuda, sería para las víctimas del Arzobispo del Pecado de la Lujuria, del que hemos oído hablar, y no para las de la "Gula".
—Eso también es un tema bastante importante... Ya veo.
En ese sentido, Ram tenía muy claras sus prioridades. Que no dudara en afirmarlo rotundamente también era uno de los puntos fuertes de Ram. Y Subaru, en gran medida, podía empatizar con sus sentimientos.
La posibilidad de salvar a las víctimas de la Lujuria era un avance tremendo.
Pero, aun así, quería salvar a las víctimas de la "Gula". Pensaba que debía haber un método mejor para ello.
—Qué estúpido.
—¿Hermana?
—Si tienes tiempo para preocuparte por tonterías, sería mucho más inteligente descansar el cuerpo y la mente. Barusu no es el único que no pudo elegir la solución óptima en esta torre.
Negando con la cabeza, Ram se tocó suavemente la frente. Allí, donde quedaba una delicada cicatriz, era el lugar donde solía estar el cuerno de Ram.
Acarició suavemente esa vieja herida y luego Ram extendió el mismo dedo hacia Rem en la cama. Y acariciando con cariño la frente de su hermana menor, dijo:
—Para derrotar al Arzobispo del Pecado de la Gula, tomé prestado el poder de Rem. Como resultado pudimos ganar, pero el precio es muy alto… Seguro que le he hecho pagar una carga muy pesada a esta niña.
—Carga...
—Hizo el mismo trabajo que cuando tenía el cuerno. Si hubiera sido Barusu, habría explotado desde dentro.
Subaru, que había asumido el sufrimiento diario de Ram, entendió perfectamente que no era una exageración.
Ram vive un infierno continuo solo con respirar y actuar con normalidad.
Y esa Ram se había puesto seria. La retroalimentación de eso debía ser incalculable.
—Puede que Rem me guarde rencor cuando despierte por esto. Pero no me arrepiento. Porque yo soy su hermana mayor. Por mucho que esta niña me odie o me guarde rencor, eso no cambiará… Por tanto, solo tengo que seguir adelante con ella para que el futuro sea mejor.
—...Que me digas eso a mí, me hace sentir muy mal.
Ram declara que no se lamenta por el pasado, sino que lucha por mejorar el futuro.
Desviándose de las intenciones de esa Ram, Subaru se esforzó innumerables veces para distorsionar el pasado.
Desde la perspectiva de Ram, que tiene un pensamiento extremadamente positivo, no sería exagerado decir que el Retorno por Muerte de Subaru es el culmen del pensamiento negativo.
El Retorno por Muerte, que altera los acontecimientos que ya han ocurrido, siempre es producto del arrepentimiento por el pasado.
—Al fin y al cabo, lo mejor es no usarlo...
Aflojando los puños que había apretado con fuerza, Subaru soltó una sonrisa amarga. Se reconocía a sí mismo su actitud de esforzarse por utilizar el Retorno por Muerte para alcanzar un futuro en el que todos pudieran reír juntos.
Y, además, se advertía a sí mismo para no dejarse consumir por el propio Retorno por Muerte.
Porque también en esta torre, había escuchado tantas lágrimas y voces lamentando a Subaru.
—No lo entiendo muy bien, pero parece que el hermanitooo se ha animado un poco.
Viendo el cambio en la expresión de Subaru, Meili, que estaba sentada en el suelo abrazando sus rodillas, murmuró.
Ella, sentada en una postura similar a la de Educación Física, acariciando su trenza con la mano, continuó:
—La señorita y la hermana mayor se encargarán de eso, pero como yo no puedo animar al hermanito, no te deprimas demasiado. ¿Prometiste mostrarme una espalda de la que estar orgulloso, no?
—Ah, también hicimos esa promesa. Sí, esta vez, la cumpliré sin falta.
Al ver a Meili y al pequeño Escorpión Carmesí sobre su cabeza, Subaru asintió con fuerza.
Entonces, como para respaldar esa determinación de Subaru, Patrasche se acercó y frotó su mejilla contra la suya.
Aunque sus escamas raspaban fuertemente, una vez que te acostumbras, puedes frotar tu mejilla contra ella sin sentir dolor.
Subaru respondió a esa muestra de cariño con un afecto sincero, y se puso de pie.
Hacía un momento estaba tan agotado que no pudo aguantar y se desplomó, pero parecía haber recuperado un poco la energía perdida.
Debían estar muy agradecidos a los espíritus de la Sala Verde.
—Pensándolo bien, aunque haya sido una guerra total incluyendo a Joseph, me doy cuenta de que no sé cuánto tendría que agradecer a los espíritus de esta habitación para que fuera suficiente...
Shaula les había explicado que esta Sala Verde, que estaban utilizando como sala de recuperación, estaba habitada por unos peculiares espíritus que se dedicaban a curar las heridas de cualquier ser vivo que entrara en ella. Y por eso, Rem había estado instalada en esta habitación desde que llegaron a la torre, también conocida como la Torre de Vigilancia.
—Bueno, no es que queramos que esté aquí metida.
—Espíritus, eh. El de Barusu... No, no vale la pena decirlo. ¿Qué tal si intentas forzarlos a materializarse con el efecto de la Protección Divina de la Recolección de Espíritus de Julius?
—Entiendo lo que quieres decir, pero mi encanto es letal contra Beako, así que no me duele no tenerlo. De hecho, me pregunto si con el efecto de la protección divina de Julius, podríamos llegar a hablar...
La Protección Divina de la Recolección de Espíritus de Julius es, en pocas palabras, una protección divina que hace que a los espíritus les resulte más fácil encariñarse contigo.
Gracias a su efecto, ahora tenía contratos con los seis quasi espíritus... No, con Ias y los demás, que ahora habían ascendido a espíritus; así que, por extensión, si pudiera hablar con los espíritus de la Sala Verde, sería una forma de abrir nuevas posibilidades.
Los espíritus que habían pasado tanto tiempo en esta torre, igual que Shaula, o incluso más.
Siendo existencias anónimas, si pudieran ayudarles a desentrañar los misterios de esta torre de vigilancia...
—¿Ram? ¿Por qué pones esa cara tan rara?
—...Siento una atmósfera extraña en el ambiente. Esto es...
—Y entonces, en el instante en que Ram expresó su presentimiento de algo inusual, sucedió.
—¡¿Qué pasa?!
De repente, una luz desbordó desde el centro de la Habitación Verde, y Subaru y los demás se quedaron atónitos.
Sorprendidos por lo repentino, Subaru y Ram se tensaron y corrieron hacia Rem casi por instinto. Meili y Patrasche, mostrando abiertamente su cautela, se alejaron de esa luz retrocediendo.
—¡¿Qué pasa, ¡¿qué pasa, qué pasa, qué significa esto?!
—¡No lo sé! ¡De momento, no se alejen de nosotros! Pase lo que pase... ¡¿Uoh?!
Ocultando a la asustada Meili tras de sí, sus palabras de advertencia fueron interrumpidas. El motivo fue que la luz de la habitación se intensificó de golpe, quemándole los ojos a Subaru.
Entonces, cubriéndose la cara con los brazos, Subaru aguzó la vista temerosamente hacia la luz.
Tras ese fuerte destello, la luz se fue debilitando gradualmente hasta casi desaparecer. Sin saber si sentir alivio o estar alerta ante eso, Subaru presenció "eso".
—¿Ah?
Al ver "eso" que había aparecido en el lugar donde la luz se había desvanecido ante sus ojos, Subaru no comprendía nada.
Se quedó sin palabras, se sorprendió, y volvió a quedarse sin palabras.
—... ¿Una niña?
Junto a Subaru, Ram, que había visto lo mismo, murmuró con una expresión de desconcierto. Esa percepción era correcta. Subaru también estaba viendo lo mismo que ella.
Sin embargo, el conocimiento que ella y Subaru tenían sobre esa "niña" era claramente diferente. Subaru conocía el nombre de esa "niña". Porque el nombre de la niña tendida en el suelo de la Sala Verde era...
—Ruy Arneb.
La joven que había aparecido junto a la luz en el centro de la Sala Verde sobre el suelo, Ruy Arneb. Subaru se había quedado sin palabras al ver que la Gula que supuestamente estaba en el Corredor de las Memorias, y la menor de los tres hermanos arzobispos del pecado de la Gula, había aparecido en el mundo real de esta manera.
Sin embargo, las palabras de Subaru no pasaron desapercibidas para Ram a su lado.
—Ruy Arneb... es el nombre del último de la Gula, ¿verdad?
—Ah, sí, así es. No te lo he podido contar en detalle, pero... esa es la última de la Gula, Ruy Arneb. Según parece es la hermana pequeña de Rye y Roy...
—...Por lo visto, no parece estar consciente.
Ram observó fríamente a Ruy, y ante sus palabras, Subaru también confirmó que la niña estaba dormida.
Dormir o no, la situación concreta era totalmente incierta.
En primer lugar, ¿por qué había aparecido Ruy en este lugar? Era difícil imaginar que ella, que había estado tan aterrorizada y asustada de Subaru y que había caído en la desesperación por el Retorno por Muerte, se hubiera recuperado en unas horas y hubiera vuelto para retarlo de nuevo.
Porque la "muerte" es algo que deja cicatrices muy profundas en el corazón de las personas.
—Para empezar, esta tipa no debería tener un cuerpo físico... ¡Mierda, pensar en esto no sirve de nada! ¡Meili! ¡Ve a llamar a Emilia-tan y a los demás! ¡Ram y yo nos quedaremos vigilándola!
—Vayaaa, qué manera de tratar a la gente… No te vayas a morir por tu cuenta, ¿eh?
Retrocediendo lentamente, Meili se dirigió a la entrada de la Sala Verde. A las palabras de Meili, que sonaban a advertencia, Subaru le levantó el pulgar.
Al ver al pequeño Escorpión Carmesí levantar sus pinzas imitando el gesto de Meili sobre su cabeza, Meili se dio la vuelta rápidamente y se dirigió al primer piso para llamar a Emilia y a los demás.
Y los que se quedaron en la habitación en su lugar, Subaru y Ram...
—...En cualquier caso, no saquemos conclusiones precipitadas. Debemos esperar a que vuelvan las señoritas Emilia y Beatrice. Cuando la señorita Emilia y los demás regresen...
“Debatamos de nuevo qué hacer con Ruy”. Seguramente, eso era lo que Ram quería decir. Pero Ram no pudo continuar sus palabras. Antes de eso, la aniquilación negra había asaltado la Atalaya Pléyades.
—¡¿...?!
Los cuerpos de Subaru y Ram salieron disparados hacia arriba, como si una gran explosión se hubiera producido justo bajo sus pies.
Justo después, Subaru se estrelló con fuerza contra el techo y las paredes y soltó un grito: "¡Guah!". Sacudiendo la cabeza para intentar comprender qué había ocurrido, se dio cuenta.
Se acercaba una presencia aterradora que erizaba todo el vello de su cuerpo.
—No puede ser...
Levantándose, se sacudió de encima el presentimiento, diciéndose a sí mismo que eso no podía ser posible.
Sin embargo, el escalofrío se hizo cada vez más fuerte, intentando grabar en Subaru la certeza de sus sospechas.
Ese era el obstáculo que había deseado que no apareciera... De hecho, era algo que no debería haber ocurrido hasta este momento, pero, a pesar de ello, había llegado a este lugar envuelto en una inmensa destrucción.
—¡Patrasche! ¡Ayuda a Ram...!
—¡¡...!!
Subaru, tomando en sus brazos a Ram, que estaba tendida en el suelo y no podía levantarse, se la arrojó a Patrasche por instinto.
Aunque Patrasche estaba cubierta de innumerables heridas en todo su cuerpo, la atrapó, comprendió las intenciones de Subaru y corrió furiosamente hacia la entrada de la sala.
—¡Barusu, idiota...!
Esa fue la queja resentida de Ram por haber actuado por su cuenta, pero Subaru no tenía tiempo de escucharla.
Subaru pisó con fuerza el suelo inestable y corrió instintivamente hacia Rem en su cama de enredaderas. Entonces, levantó su cuerpo y, siguiendo a Patrasche hacia la entrada de la habitación...
—...
—Justo antes de salir, vio de reojo la figura de Ruy rodando sobre la hierba.
—¡...! ¡Ah, mierda! ¡Mierdaaa!
Lanzando maldiciones por la indignación, Subaru, con su cuerpo magullado, exhibió una fuerza que sacó del pánico.
Abrazó a Rem con su brazo derecho, y con su mano izquierda libre, agarró a la fuerza el brazo de Ruy.
Ambas eran ligeras. En una situación de emergencia como esta, podía ignorar el peso y sacarlas.
Justo cuando Subaru estaba a punto de salir corriendo de la Sala Verde cargando a las dos...
—...
Como para separar a Subaru y a los suyos de la entrada, una sombra negra atravesó el suelo de la Sala Verde y entró en la estancia.
Sí, una sombra negra. El último de los cinco obstáculos que quería creer que no llegaría... la sombra negra de la Bruja que estaba obsesionada con Subaru, había asaltado la Torre de Vigilancia en este preciso momento.
—¡Ram...!
Rugiendo, Subaru intentó salvar al menos a Rem por los huecos de la sombra. Pero la sombra negra cubrió todo el frente del campo de visión de Subaru, sin dejar ningún resquicio.
Además, el flujo de la sombra negra no se detuvo, y no solo el frente, sino también los lados y su espalda, estaban siendo engullidos por ella.
—Mierda... ¡Haber llegado hasta aquí para esto...!
Mientras miraba a la sombra acercarse y buscaba una ruta de escape, la frustración dominaba el corazón de Subaru.
Si la sombra lo engullía, Subaru perdería la vida y se vería obligado al Retorno por Muerte.
Si se producía el Retorno por muerte en esta Torre de Vigilancia… en la Atalaya Pléyades, a menos que el punto de reinicio se actualizara, Subaru tendría que empezar de nuevo con Ruy Arneb en su interior.
Si eso pasaba, volvería a ser controlado por el Arzobispo del Pecado con forma de niña blanca.
Temiendo que eso pasara, y precisamente por eso, había dado todo de sí creyendo que este bucle era su última oportunidad.
—¡Barusu! ¡Mantén la compostura! ¡Rem va a llorar!
—¡¡...!!
Desde el otro lado de la sombra negra, volaron las voces desesperadas de Ram y Patrasche. Para responderles, tomó aire, pero fue incapaz de exhalar palabra alguna.
Porque antes de poder hacerlo, la sombra negra ya había engullido a Natsuki Subaru por completo.
6
Engullido por la inmensa sombra negra, la conciencia de Subaru vagó lentamente en la oscuridad. La sensación de que sus manos, sus pies, su sangre, su carne, su existencia misma estaba siendo desmantelada y conceptualizada.
Siendo engullido por una emoción tremendamente gigantesca, sentía cómo su propio ser era borrado.
—Te amo.
Sí, escuchó a alguien susurrando eso en medio de la oscuridad total donde no había nada. Al sentir que era una voz bastante nostálgica, la conciencia de Natsuki Subaru se burló de sí misma.
—Estar tan acostumbrado a que me digan "Te amo" me hace parecer a cierto elegante caballero amado por seis espíritus.
—Desgraciadamente, no tengo tanta capacidad. El amor que puedo dar apenas alcanza para mis dos manos y mi espalda. E incluso eso está forzando bastante las cosas, pero...
—Pero, quiero forzarlo...
—Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo.
—Lo siento, pero no puedo corresponder a eso... Ahora mismo, esas palabras son un campo minado para mí. Acabo de fracasar en agarrar la mano de alguien que me las dijo.
—Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo.
—...Parece que ninguno de los dos quiere escuchar. Entonces, bébetelo todo de una vez.
En aquel espacio vacío, habiendo llegado a ese punto, no había esperanza alguna de salir vivo. Siendo así, Natsuki Subaru perdería su vida despiadadamente en esta oscuridad. Lo aceptó, transformando la tristeza no en lamento, sino en ira y motivación.
—Al regresar, podría esperarme la peor de las situaciones. Quizás Ruy, con la mente clara, intente arrebatarme el Retorno por Muerte esta vez.
—Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo.
—Pero no perderé. Yo no perderé. Esta vez, cumpliré mi promesa.
—Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo.
—Lucharé cuantas veces haga falta, por el mañana, y el mañana del mañana.
No se dejaría aplastar por esas palabras repetidas una y otra vez que decían amarlo.
—Lo siento, pero si tuviera un corazón que pudiera ser herido por esas palabras, ya fue herido por completo hace muy poco. A estas alturas, no pueden atar a Natsuki Subaru con ese tipo de amor.
Sin embargo, las constantes palabras de amor no prestaban atención al rechazo de Subaru.
Efectivamente, ciegas palabras de amor se abalanzaron como si quisieran teñir el mundo entero, y la existencia de Natsuki Subaru fue engullida por la oscuridad...
—Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te a...
—Yo soy Volcánica. En conformidad con el antiguo pacto, pregunto por la voluntad vuestra, a vos que la cima habéis alcanzado.
Al instante siguiente, una tremenda luz azul que llovió desde justo arriba impactó directamente a la oscuridad que envolvía el mundo.
Y la luz feroz devoró la oscuridad por completo, haciendo que el mundo cambiara de color de golpe…
7
—Ugh...
Sintiendo una sensación áspera acariciándole la cara, Subaru soltó un gemido y abrió los párpados. Su conciencia fue emergiendo lentamente.
A la par, el campo de visión borroso que tenía al otro lado de sus párpados abiertos fue tomando gradualmente un contorno más definido.
Mientras tanto, la sensación áspera en la mejilla de Subaru seguía ahí.
—Ah ¿uh?
Una sensación áspera y una voz poco familiar; la borrosa conciencia de Subaru terminó de emerger.
—Creí que la sensación de ser lamido en la mejilla era de mi amada dragona, pero...
—¿Uaah?
—Quien estaba sentada a horcajadas sobre Subaru y le lamía la cara era Ruy Arneb.
—¿Ah… uh?
Asustado ante tan imposible escena, Subaru empujó instintivamente a Ruy, que estaba frente a él.
Empujada por ese movimiento, Ruy soltó un chillido "¡Uaaa!" y salió rodando.
—¡¿Q-q-q-qué mierda… tú?! ¡¿Qué demonios estás intentando hacer?! ¡¿Estás jugando de nuevo conmigo?!
—Uhh, ¿uhh? Uahh.
—¡Nada de uahh! ¿Qué… qué ha pasado? ¿Yo… morí?
Atónito, mirando ferozmente a Ruy, Subaru hizo temblar su voz desesperadamente. Frente a ese Subaru, Ruy estaba tumbada boca arriba en la hierba, pataleando y gruñendo como un niño pequeño.
—No entiendo sus intenciones. Ni su objetivo... no, antes de eso...
—¿Dónde estoy...?
Sin apartar la vista de Ruy, Subaru aumentó su guardia y comprobó sus alrededores.
Entonces, lo que saltó a sus ojos fue una llanura de un verde vibrante; la hierba y las flores meciéndose aquí y allá con el viento daban la impresión de una amplia pradera, un paisaje que era imposible de encontrar en las Dunas de Arena de Augria.
—La hierba parece bastante real. Y sabe como a… ¡pff, pfff! ¡Hierba!
Comprobando el olor y el sabor de la hierba que arrancó, Subaru se aseguró de que era real.
Luego, por sus propias heridas y el estado andrajoso de su ropa, confirmó que aún conservaba las marcas de su combate justo anterior, la batalla que envolvió a la Atalaya Pléyades.
—Es decir, aquella batalla realmente ocurrió, y todavía no he muerto. Fui engullido por la inmensa sombra negra que asaltó la Habitación Verde, pero logré sobrevivir...
—¡Así es! ¡Rem! Rem está...
—Si Ruy está frente a mí, Rem, a quien sostenía de la misma manera en aquel instante, también debe estar aquí.
Por ese pensamiento ignoró a Ruy, y Subaru buscó a Rem en el paisaje de la pradera. Y, al poco tiempo, descubrió su figura acostada silenciosamente entre la hierba baja.
—¡Rem! Oh, qué alivio... Realmente, realmente está a salvo...
Corriendo hacia Rem, Subaru confirmó que estaba ilesa, y se dejó caer allí mismo por el alivio.
A simple vista, Rem tampoco tenía heridas externas.
Su calor corporal y su respiración tranquila seguían igual que las había visto todo este tiempo.
Sintiendo un alivio desde el fondo de su corazón por ello, Subaru se limpió el sudor de la frente y miró a su alrededor.
A los cuatro vientos, no había ni rastro de la torre de vigilancia, ni tampoco vio a ninguno de sus compañeros.
Abrió la boca y gritó.
—¡¡EMILIA-TAN!! ¡¡BEAKO!! ¡¡RAM!!
—¡Uuaaah!
Incluso si no las veía, Subaru llamó a Emilia y las demás con la esperanza de que respondieran.
Sin embargo, su voz resonó en vano, y la única que respondió fue Ruy, que estaba tumbada en la hierba.
—No sé qué está tramando Ruy, sin duda es una situación que me supera, pero soy el único que puede proteger a Rem.
Con el fin de lidiar con Ruy, Subaru intentó ponerse de pie...
—...
Alguien tiró suavemente del brazo con el que intentaba apoyarse para levantarse.
—¿Eh?
Subaru, que tenía una rodilla en el suelo e intentaba levantarse, dejó escapar un aliento entrecortado.
La fuerza que tiraba de su brazo, de la manga de su ropa, no era muy grande.
Sin embargo, se quedó inmóvil.
—...
Las rodillas de Subaru comenzaron a temblar, y todo su cuerpo empezó a sudar por una razón incomprensible.
Realmente, era un impulso incomprensible.
Sus órganos internos comenzaron a moverse a la vez, y todo el ser humano conocido como Natsuki Subaru, golpeado por ese fenómeno, comenzó a agitarse de emoción.
—Ah...
Lentamente, sus párpados temblaron, y comenzaron a abrirse levemente.
Lo que había estado encerrado detrás de ellos eran unas pupilas azul claro, tan cristalinas como un lago.
—Me encantaban cuando se iluminaban de alegría. Me encantaban cuando brillaban con picardía de vez en cuando.
—Me encantaban cuando suplicaban tanto que me encogían el corazón. Durante mucho, mucho, mucho tiempo, había anhelado ese brillo.
—Re...
Su corazón dio un brinco, su garganta tembló, y no le salía la voz, como si algo estuviera atascado.
—¿Algo atascado? Sí. Claro que sí. Cuántos sentimientos se habían acumulado en este pecho. Palabras que quería transmitir, temas de los que quería hablar, deseos que quería compartir, había tantos que se amontonaban.
—Rem…
Buscando transmitirlo, Subaru hizo temblar sus labios y la llamó por su nombre.
—Qué patético, he fallado tantas veces solo para hacer algo tan simple. ¿Lo habré dicho claramente, para que ella lo entienda? Tal vez el haber creído que lo dije no fue más que una ilusión mía, y lo más importante no se transmitió.
—Rem, Rem... ¡Rem, Rem.…! ¡Rem... Rem.…!
Con lágrimas brotando, cada vez que pronunciaba su nombre, las lágrimas se derramaban a raudales.
—...
Parpadeando suavemente, sus pupilas, que habían estado ligeramente desenfocadas, albergaron una luz innegable.
—Llegados a este punto, sé que esto no es un engaño provocado por mis deseos. Sin lugar a dudas, ella... Rem, está aquí.
—Ah...
Moviendo sus labios débilmente, Rem intentó decir algo. Con solo escuchar un sonido ronco de esa voz, Subaru sintió que su pecho iba a estallar.
—Durante todo este tiempo, le hablé a su rostro dormido, comprobando que su vida, que respiraba mientras dormía, seguía conectada.
—Juré en mi corazón que sin falta la recuperaría, y vi pasar la mañana y la noche una y otra vez. Pero, durante todo ese tiempo, ni una sola vez pude escuchar su voz.
—Si cerraba los ojos, recordaba las palabras que me había dedicado, cómo me llamaba por mi nombre, y todo tipo de situaciones.
—Pero todo eso ya estaba en el pasado. Quería escuchar su voz nueva, la de hoy, la de mañana. Eso, por fin, se está haciendo realidad. Se está cumpliendo.
—Rem... Tranquila. No te apresures...
—Uhh...
Murmurando débilmente, ella movió los labios como si estuviera frustrada.
—Lo correcto sería ir a buscarle al menos un vaso de agua. Sin embargo, no veo ninguna fuente de agua cerca, y no puedo apartar la vista de ella.

Solo una palabra era suficiente. Si ella llamaba a Subaru una vez más. Si pudiera escuchar esa única palabra, Subaru...
—T-tú...
—¿...Rem?
En silencio, Rem detuvo el movimiento de sus labios, buscando un poco de humedad en su seca boca.
Humedeciendo su lengua con la saliva segregada, recuperando de alguna manera un mínimo de fuerza, Rem abrió la boca. Y entonces, reflejando grandemente a Subaru en esos ojos azules...
—¿Quién... es usted?
Subaru, que estaba arrodillado asomándose al rostro de Rem, contuvo el aliento. Luego, exhaló el aire amargamente acumulado en el fondo de sus pulmones, y se golpeó el pecho con fuerza.
Fuerte, muy fuerte, golpeándolo dos o tres veces, apelando a sí mismo.
—Debería haber previsto esta posibilidad.
Había considerado la posibilidad de que, al despertar, Rem no lo recordara. Pensando en la Autoridad de la Gula, era una consecuencia natural.
Era una historia muy probable que despertara habiendo perdido sus recuerdos o su nombre. Sí, era algo muy posible. Por lo tanto, no es que no lo hubiera pensado.
Por supuesto, eso no reducía a cero el impacto ni el dolor que Subaru recibía.
Aun así, le ahorró tener que maldecir su destino y caer en la desesperación, o descargar su ira contra lo absurdo y compadecerse de sí mismo hasta el punto de actuar como el protagonista de una tragedia. Sobre todo, a Natsuki Subaru ya se lo habían dicho.
—“Por favor, muéstrame lo genial que eres. Subarun.”
—Mi nombre es Natsuki Subaru.
Apretando las muelas con fuerza, Subaru levantó el rostro que estaba a punto de lamentarse y curvó las mejillas.
Frotándose la cara bruscamente, aparentando valentía con todas sus fuerzas, Subaru le sonrió a Rem.
Con una sonrisa tan típica de Natsuki Subaru, tan radiante como carente de fundamentos.
—Puede que ahora mismo no lo recuerdes. Pero, yo...
—Usted, es...
Ante la pregunta ronca de Rem, Subaru interrumpió sus palabras y cerró los ojos con fuerza. Luego, devolviéndole la mirada a esos ojos azules con sus ojos negros, continuó.
—Soy tu héroe. Rem, quería verte.
Diciendo eso, por la chica con la que había hecho una promesa, Natsuki Subaru se proclamó a sí mismo un héroe una vez más.
Cargando con la imagen de un héroe cubierto de heridas, el chico, por el bien de la chica, volvió a proclamarse como tal.
Una vez más, renovando su juramento aquí. Para comenzar su historia con ella desde cero.