Ruy Arneb
Capítulo 3
Ruy Arneb
1
—Quiero... ser feliz.
Lo bueno y lo malo de la vida es una gran apuesta dictada por el nacimiento y el entorno. Esa era la filosofía que Ruy Arneb había adquirido tras devorar innumerables vidas.
Ruy es la menor de los tres hermanos Arzobispos del Pecado que ostentan el título de la Gula.
El Culto de la Bruja es sorprendentemente desconocido en su interior, considerando la magnitud de sus actividades y lo descuidada que es su organización, pero los Arzobispos del Pecado, en particular, están rodeados de un profundo misterio.
Incluso entre los Arzobispos del Pecado, aquellos cuyos nombres son conocidos... no, puesto que es en tiempo pasado, aquellos cuyos nombres "eran" conocidos son "Pereza" y "Codicia". Aunque se sabe que también existen "Ira", "Lujuria" y "Gula", sus verdaderas identidades han estado envueltas en misterio durante muchos años.
Y más aún la existencia de Ruy Arneb, la menor de los tres hermanos de la Gula; ese era el secreto mejor guardado.
—Bueno, no es que nosotros lo hayamos deseado, eh.
En el espacio blanco donde ha estado desde que nació, Ruy murmura eso sin decírselo a nadie en particular.
Por las circunstancias, Ruy no puede salir de este espacio ni encontrarse con nadie. Su poder de Gula solo puede ejercerlo en lugares extremadamente limitados; es como tener un tesoro y no poder usarlo.
Dentro de su desgracia, su única fortuna era que, gracias a las sobras de sus dos hermanos mayores, nunca le faltó "comida".
Los platos que sus hermanos le traían rebosaban en gran medida con sus respectivas personalidades. Rye, que se hace llamar el "Gourmet", ama las vidas con sabores intensos, para bien o para mal.
Roy, el de las "Comidas Bizarras", prioriza la cantidad por encima de todo y se obsesiona con llenar su estómago con sabores mezclados.
Ruy iba formando su propia filosofía mientras picaba de las comidas de sus hermanos. Lo que comprendió tras masticar muchas vidas, comparar sus sabores y saborearlas en su lengua y en su cabeza... fue la diferencia en la cantidad absoluta de "felicidad".
—Aquel es feliz, y este es aún más feliz. También hay mucha, muchísima gente infeliz... Me pregunto por qué todos viven siendo tan vagos y haciendo las cosas a medias, eh…
Ruy clasifica, compara y califica las vidas de los demás según sus propios valores.
La diferencia entre ricos y pobres, la presencia o ausencia de amor, el entorno en el que crecieron, y la existencia de familiares, amigos o amantes; evaluaba todos esos aspectos sumando y restando, y les ponía puntuación a las vidas de los demás una tras otra, clasificándolas.
Al observar todo eso, pensaba profundamente: Qué torpes son todos para vivir.
—Si nos dejaran hacerlo a nosotras, lo haríamos muchísimo mejor. Todo el mundo es tan torpe...
En otras palabras, era como asomarse a la pantalla de alguien más que está jugando a un videojuego y burlarse de él mientras le señalas con el dedo diciéndole quejumbrosamente "deberías haber hecho esto" o "deberías haber hecho aquello".
Pero incluso ella se aburría rápidamente de ese tipo de clasificación egoísta y calumnias crueles.
Es natural.
Lo único que Ruy puede hacer es criticar los recuerdos del pasado, no corregir la forma en que los demás están jugando el juego en curso.
Observar eternamente cómo un inútil juega no es aburrido, es más bien una tortura.
A pesar de tener piernas para caminar por su propia vida, a pesar de tener brazos para abrirse paso a través de las dificultades, a pesar de tener una cabeza para imaginar el futuro, los demás... sin excluir a sus hermanos... eran todos unos jugadores novatos.
—Torpes, inútiles, malos para jugar. Si van a vivir a medias, entréguen esas vidas a nosotros. Nosotras lo haríamos muuuucho, muchísimo mejor. Todos y cada uno son demasiado incompetentes.
Una tras otra, las "vidas" que deberían ser escupidas con asco se alineaban como platos. Después de masticar muchas de ellas, Ruy estuvo a punto de vomitar por la ira y la frustración.
—Aah, no comas como si estuviera delicioso, hermanín. Aah, no comas como si estuvieras disfrutándolo, hermano mayor… Aah, nosotras... nosotras estamos a punto de vomitar.
Esa es la razón por la que Ruy Arneb se llama a sí misma la "Saciada". Una hambruna que no se satisface por mucho que coma. Porque de lo que ella tiene hambre no es de su cuerpo, sino de su ■.
—Quiero... ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz.
Sus hermanos están viviendo sus propias vidas. Por eso pueden vivir sin desearlo. Pero a Ruy es a la única a la que le han arrebatado su propia vida. Por eso no puede dejar de desearlo.
—Quiero ser feliz.
En el mundo blanco, mientras devora innumerables recuerdos y los deja desparramados, lo desea con todo su corazón. Ese podría ser el mayor... o quizás el único deseo de Ruy Arneb.
—Quiero ser feliz.
Con vidas prestadas o picoteando la comida de otros no es suficiente. Se aburre. Se ha aburrido. Quería su propia vida, solo para ella. Quería un cuerpo, un alma, un destino.
—Quiero ser feliz.
Ruy era infeliz. El comienzo de la infelicidad de Ruy era que su propia vida no existía en ninguna parte.
—Quiero ser feliz.
Sin embargo, al mismo tiempo, Ruy se conocía a la perfección.
Incluso si ella, que se aburría rápido y lo tiraba todo por la borda, consiguiera de repente una vida, era imposible que se sintiera satisfecha con ella.
Porque ya lo sabía. Que en este mundo hay innumerables vidas, que hay una gran diferencia en la cantidad absoluta de felicidad, y que eso está determinado por la gran apuesta del "nacimiento", contra la cual no se puede hacer nada.
Ruy no quiere ser inferior. Quiere ser afortunada. No quiere ser menospreciada.
—Quiero... ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. —Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz.
Ha clasificado las vidas de los demás. Ni siquiera la vida mejor valorada, por no hablar de las que tenían baja puntuación, podía obtener la máxima puntuación en todos los aspectos evaluados. Incluso esa vida con la calificación más alta no lograba satisfacerla en absoluto.
—Aah, quiero ser feliz…
Había una forma de lograrlo. El poder de Gula, el "ECLIPSE", lo hacía posible. El poder de la Gula que roba los recuerdos y "nombres" de otros y los mastica. "ECLIPSE" es el poder de usar lo robado y reproducir a otros... y con eso, comienza la vida de Ruy Arneb.
No puedes elegir cómo naces. Esa es toda la razón por la que nacen personas "infelices". Pero Ruy es diferente.
Ruy obtuvo el poder de elegir su nacimiento, de elegir su vida, y el derecho a seleccionar. Solo tenía que robar los recuerdos de otro, reproducirlos con el "ECLIPSE" y hacerlos suyos.
La vida se puede elegir. Solo hay que volver a elegir todo. Una familia feliz, unos padres amables, un entorno bendecido con una vida acomodada, amigos maravillosos o una pareja destinada; todo eso no era más que "una felicidad que he visto en alguna parte".
No. Ella estaba buscando la mejor vida posible. Ruy Arneb estaba buscando la mejor vida posible. La había estado buscando…
Por eso, cuando conoció a Natsuki Subaru, el corazón de Ruy latió con fuerza.
—...¿Qué acabas de hacerme, Ruy Arneb?
—¿Eh...?
Escuchó una voz que no debería haber escuchado, y Ruy se encontró por primera vez frente a frente con Natsuki Subaru.
Un intruso apareció en el Corredor de las Memorias, el territorio de Ruy Arneb; eso en sí mismo era suficientemente sorprendente, pero lo que quemó el pecho de Ruy fue el dolor punzante de los recuerdos que había devorado.
Entre los recuerdos que su hermano había devorado, había algunos que albergaban fuertes sentimientos por él.
Por eso, lo llamó dulcemente tal y como dictaban los recuerdos y sometió a ese enfurecido hombre.
Y entonces, con un amor a punto de estallar en su pecho, lo lamió para arrebatarle su nombre y sus recuerdos. De hecho, la comida fue un éxito.
Había masticado con seguridad sus recuerdos, pero...
—Hermanín, ¿nos recuerdas?
¿Por qué podía mantener la calma a pesar de que ella había devorado sus recuerdos? ¿Por qué podía seguir mirándola con esos ojos llenos de odio? ¿Por qué Ruy, sintiéndose tan desconcertada, tenía el corazón latiendo con tanta fuerza? Por qué, por qué, por qué, por qué, por qué...
—...Eh.
Buscando una respuesta a lo que estaba sucediendo frente a sus ojos, se sumergió en lo más profundo de los recuerdos que acababa de obtener.
En ese instante, ¿cómo podría describir la magnitud del impacto que sacudió a Ruy? Era...
—¿Por qué tienes recuerdos de cuándo moriste?
—...
—No, no es solo eso. No es solo eso, hermanín. Que tengas recuerdos de tu muerte ya es bastante extraño de por sí. Es muy extraño. Pero es que no tiene sentido. Porque...
—...
—Porque, aunque nosotros no tenemos recuerdos de haberte matado, ¡entre los recuerdos que nos comimos hay recuerdos de que nosotras te matamos!
Era una paradoja anormal, imposible de ocurrir.
Ah, ¿será por la influencia de los recuerdos de Natsuki Subaru? Su repertorio de palabras, que normalmente no conocería, había aumentado. Una paradoja. Una paradoja por una emergencia de Schrödinger, de Maxwell, de Einstein, de Nikola Tesla...
—¡¿Qué es esto?! ¡¿Qué significa esto?! ¡Los recuerdos no son como las fantasías! ¡Los sedimentos adheridos al alma no se pueden retorcer como a uno se le antoje! ¡Por eso! ¡Este es el mundo que el hermanín ha visto! ¡Esta es la historia del hermanín... es la historia única del hermanín!
Hundiendo los dedos en su larga cabellera dorada, Ruy hizo estallar un ardiente impulso.
Porque, ¿de verdad existía algo capaz de retorcer la lógica de esa manera?
—Hermanín, ¿acaso tú también eres un arzobispo del pecado como nosotras?
—...
—¡Ves! ¡En tus recuerdos Petelgeuse también lo dice! ¡El Factor de la Bruja ha llegado! ¡Puesto que los asientos de los Grandes Pecados están ocupados, el de la "Soberbia" debes ser tú... ¿o será que este es mi asiento?!
Golpeándose la sien con un dedo, Ruy chupó hasta los huesos los recuerdos. Increíble. Imposible de creer.
Y no había lugar para creer en ello a menos que te toparas con la "Gula". Porque Ruy puede compartir los mismos recuerdos, puede creer en el camino que ha recorrido Natsuki Subaru.
No, no es que crea en ello, sino que lo sabe como un hecho. Porque este ya es el camino que Ruy Arneb también ha recorrido.
—Vaya, ¡qué increíble! ¡De verdad te moriste! ¡Cruelmente! ¡Sin poder hacer nada! ¡Una y otra y otra vez! Qué injusto, qué injusto, qué injusto... ¡no, es maravilloso! ¡Así que esto es... ¡¡Esta es la "Muerte"!!
Allí había recuerdos del más allá de la muerte, algo que no debería existir.
Algo que no debería existir bajo ninguna circunstancia.
Era un fenómeno fundamentalmente distinto de esos viajes de prueba de poca monta llamados experiencias cercanas a la muerte.
Era el acto final que significaba que el "alma" se había hecho añicos, que la vida se había roto en pedazos y que se había exhalado el último aliento...
—...El Retorno por Muerte.
Ruy llamó de esa manera al mayor atractivo entre los recuerdos que florecieron en su interior. Acumulando numerosas experiencias de muerte en carne propia, Natsuki Subaru guardaba como un sedimento aquello que, de manera normal, el "alma" no podría grabar ni siquiera una vez en la vida.
Y así, Natsuki Subaru había superado todas esas penurias y dificultades.
—...Lo quiero.
¿Por qué Natsuki Subaru pudo llegar al Corredor de las Memorias? ¿Por qué Natsuki Subaru no se vio afectado por el poder de la Gula?
Esas y muchas otras preguntas perdieron su valor como pedazos de papel ante ese poder para superar la "Muerte".
Ruy Arneb está buscando la mejor vida posible. Y la conclusión a la que Ruy llegó después de haber devorado todo tipo de vidas fue que la mejor vida no significaba ser rico, ni ser amado por muchos, ni estar bendecido con una alta posición.
La mejor vida es la vida que "va tal como uno quiere".
Todo ocurre tal como uno cree, tal como uno espera, tal como uno desea. Una visión del mundo perfecta, sin fallos, sin imperfecciones y sin irracionalidades.
Ella había estado buscando una forma de hacerlo realidad. Había estado buscando sin descanso esa respuesta en su interior, y por fin la había encontrado.
—...Es el Retorno por Muerte.
Si consiguiera eso, podría deshacer las cosas desagradables y los fracasos. Si supiera qué iba a pasar en el futuro, podría lidiar con ello.
Solo con saber qué errores cometería, qué irracionalidades le esperarían, con qué imperfecciones se encontraría.
—¡Nosotras podemos vivir la mejor vida...!
—...
—¿Qué debemos hacer? ¿Cómo podemos arrebatárselo? Si el Retorno por Muerte del hermanín es una Autoridad, no podemos robársela solo con comérnosla. No es como lo que está unido a los recuerdos y al "nombre". ¡Al fin y al cabo, el Factor de la Bruja es el par complementario de Od Laguna! ¡No se puede arrancar tan fácilmente! Por eso...
Si intentas robar una Autoridad, también tienes que robar el Factor de la Bruja. Sin embargo, ni siquiera Ruy sabe cómo robar un Factor de la Bruja.
Hasta ahora, nunca había deseado la Autoridad de otros arzobispos del pecado.
Solo tocarlos a ellos ya le resultaba repugnante.
—¡Espera! ¡¿El hermanín puede usar la Autoridad de Petelgeuse a pesar de que lo mató...?!
La Mano Oculta en los recuerdos estaba muy debilitada en comparación con la original, pero era sin duda el poder que Petelgeuse utilizaba.
Eso no era otra cosa que la prueba de que Natsuki Subaru estaba almacenando múltiples Autoridades, múltiples Factores de la Bruja.
Si pudiera arrebatar a Natsuki Subaru junto con esa reserva de los Factores de la Bruja y ese poder...
—… ¡Nosotras podremos vivir nuestra propia vida!
—...
—¿Jaja, no es algo tan bueno? ¡No me hagas reír! ¡Quienes lo tienen no pueden entender los sentimientos de quienes no lo tienen! ¡Las personas felices no pueden calcular la infelicidad ajena!
Estaba harta de que le dijeran cosas bonitas que solo suenan bien para salir del paso. Por muy bonitas que fueran sus palabras, Subaru había utilizado el Retorno por Muerte.
No valía la pena escuchar semejante doble rasero. Lo que necesitaba era saber cómo arrebatar la Autoridad del Retorno por Muerte...
—...No, eso no es. Así no es, nosotros...
Aplaudidendo fuertemente una y otra vez, Ruy vitoreó su propia ocurrencia. Sin darse cuenta, los medios y el propósito se habían intercambiado. Eso era un gran error.
Ruy quería conseguir la Autoridad del Retorno por Muerte. Quería usarla para vivir la mejor vida posible divirtiéndose, no que su objetivo fuera robarla.
Cuando pasas tanto tiempo siendo un Arzobispo del Pecado, quedarte atrapado en ideas fijas y peligrosas te puede costar muy caro.
Era algo sencillo. En lugar de robarlo, si quería conseguirlo...
—...Solo tenemos que convertirnos en él.
—...
—Solo tenemos que convertirnos en el hermanín. Si nos convertimos en el hermanín y dejamos que la Autoridad de Gula nos devore... podremos integrar el Factor de la Bruja, junto con el propio hermanín.
Diciendo eso, Ruy se pellizcó la mejilla y tiró de ella con brusquedad. No lo hizo para verse linda, lo hizo con la dolorosa intención de lastimarse.
¿Para qué? Para desgarrar su propia carne y sangre, y dividirse a sí misma.
—Dicen que las Tres Grandes Mabestias fueron monstruos creados por quien poseía el Factor de la Bruja mucho antes que nosotros. Nosotras también podemos hacer algo parecido. No lo habíamos hecho antes porque no tenía sentido, pero...
—...
—...Nosotros podemos hacer lo que sea, si nos lo proponemos.
Esa era la bestia de las posibilidades. Esa era la posibilidad de una existencia inmaculada antes de nacer. Esa era aquella destinada a vivir la mejor vida posible a partir de ahora.
—...Esa es nuestra existencia.
Las palabras que Ruy hiló lentamente se superpusieron al ser pronunciadas.
Ese fenómeno de escuchar la misma voz duplicada no era ningún tipo de alucinación auditiva ni de haber escuchado mal.
La causa era que la misma voz, el mismo tono y la misma persona se habían duplicado exactamente igual a como había sucedido.
—Nos sorprendió mucho viendo los recuerdos del hermanín. Arneb es una estrella de la constelación de la Liebre, ¿no? Además, nos sorprendió saber que fueron el hermanín y sus amigos quienes destruyeron al Gran Conejo. Pero, ¿eso no lo hace menos sorprendente? ¿No te alegra que ahora haya más lindas Ruys? No, ¿verdad? No te alegras. El hermanín no es del tipo que se excita con niñas pequeñas. Mmm, ah, ¿sí?
Al ver a la otra parte con los ojos muy abiertos por la sorpresa, Ruy abrazó por los hombros a la existencia que tenía la misma cara: "Ruy".
El hecho de que esto fuera el Corredor de las Memorias, un lugar aislado de la realidad, y que Ruy fuera solo una existencia sin cuerpo físico conectada únicamente por su "alma" y su Factor de la Bruja, había obrado a su favor.
Separar una parte del "alma" de la propia existencia, dividirla en dos y diferenciar su ser.
Probablemente, era un truco que Rye y Roy, quienes temían perder su ego al usar el Eclipse Solar, no podían realizar. Multiplicarse a uno mismo era una hazaña imprudente que solo Ruy, con su frágil ego, podía lograr.
Y, solo Ruy siendo capaz de eso, podía extender sus manos para adquirir el Retorno por Muerte.
—...
El chico, el recipiente del Factor de la Bruja, dijo algo.
Al ver a ese chico, aparte del encanto del Retorno por Muerte, simplemente brotaba un profundo amor. Sintiéndose irritada por eso, Ruy abandonó los "recuerdos" que eran la causa de esa emoción.
Los arrancó de su "alma" y los arrojó a un lado, como si ya no tuvieran uso. No, no es "como si" ya no tuvieran uso. De hecho, ya no servían para nada.
Todos esos "recuerdos" solo habían sido un puente, un picoteo hasta encontrar la mejor vida.
Pero Ruy Arneb finalmente había llegado a su plato principal.
—Nosotras podemos hacer lo que sea, si nos lo proponemos.
Para ello, corrompería a Natsuki Subaru desde adentro, y luego chuparía hasta la última gota al Natsuki Subaru corrompido desde afuera, para que Ruy Arneb pudiera apoderarse de Natsuki Subaru.
—■■, te ■■.
Hasta el mismísimo final, el recipiente seguía diciendo algo, negándose obstinadamente a rendirse.
Ignorando eso, lamió los sedimentos adheridos al "alma" y heredó por completo esos "recuerdos".
Olvidándolo todo, sincronizándose con el recipiente vacío, comenzó los preparativos para robarle de nuevo los "recuerdos" al oponente que ya había devorado una vez.
En busca de la experiencia más exquisita y suprema.
Anhelando que le entregaran el mejor plato principal para ser feliz…
2
—¿Y bien? ¿Pudiste ver lo que querías ver? Ruy Arneb.
—¿Eh?
Ante el llamado abrupto, Ruy, que recuperó la conciencia, abrió mucho los ojos.
Parpadeó varias veces, tratando de confirmar dónde estaba. De pie en un mundo blanco, con un suelo blanco y un cielo blanco, un espacio completamente blanco, Ruy se tocó el rostro con las manos, atónita.
—...
Palpó la superficie, confirmando el tacto.
Como no había espejos, no podía verlo, pero ese tacto era, sin duda, el de su propio rostro. Aquí no había entretenimiento; lo único que podía tocar era su propio rostro o cuerpo.
Por eso, comprendió de inmediato su apariencia. Este es el cuerpo de la propia Ruy.
—¿Pudiste ver lo que querías ver?
Lenta y atónitamente, Ruy seguía confirmando su existencia.
Cuando esa tarea llegó a su fin, la pregunta se repitió de repente. Ruy levantó la vista y vio frente a ella a un chico desaliñado, de cabello negro corto, torso largo y piernas cortas, con unos ojos sanpaku afilados.
Su nombre era Natsuki Subaru. La existencia con la que Ruy se había fusionado hace apenas un momento y...
—...Ah.
Y un ser de pesadilla inimaginable, poseedor de la Autoridad del Retorno por Muerte.
—¡¡Iaaaaaahhhhhhhhhhhhhh...!!
Gritó.
Gritó con todas sus fuerzas, con toda su voz, con toda su alma.
Si no lo hacía, sería aplastada. Por el terror, por la amenaza, por la desesperación.
Estaba atrapada en la locura de aquel que continúa avanzando repitiendo la muerte una y otra vez.
—¡No quiero morir! ¡Nosotras no queremos morir! ¡No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no! ¡No quiero! ¡No quiero!
Sosteniendo su cabeza y desplomándose en el suelo, Ruy suplicaba desesperadamente.
Al fusionarse con esa existencia, Ruy había experimentado la muerte. La había saboreado. Al ser absorbida por el "alma" que ejecuta el Retorno por Muerte, vivió en carne propia la experiencia de retroceder en el tiempo.
Anhelaba ese impacto fresco.
Quería comprobar a qué sabía la muerte.
Incluso si la muerte no era tan grandiosa como Ruy esperaba, el derecho a usar la Autoridad del Retorno por Muerte para caminar hacia una vida que se puede volver a intentar valía mucho más que el precio pagado.
Eso era lo que pensaba. Hasta que realmente saboreó la muerte por sí misma.
—¡Algo así... algo así, es imposible de soportar! ¡Ese sufrimiento! ¡Esa sensación de pérdida! ¡Es imposible de soportar! ¡No puedo! ¡No puedo, no puedo! ¡Es absolutamente imposible! ¡No quiero!
No hubo ni una sola muerte fácil.
No hubo ni una sola vez que sintiera la "Muerte" como algo dulce.
No hubo ni una sola vez que ella misma deseara morir.
Y Natsuki Subaru había experimentado eso más de veinte veces, interpretándolo una y otra vez.
—¡Alguien que pueda soportar algo así no es humano! ¡Es un monstruo! ¡Eres un monstruo!
No puede ser. Es imposible.
Ruy había devorado las vidas de innumerables humanos, había profanado incontables "almas" y había buscado su propia vida.
Había creído que tenía el derecho, el privilegio, de hacerlo.
Por eso, extendió su mano hacia el alma de Natsuki Subaru... y como resultado, su dulce ■ fue destrozado.
Porque...
—¡¡El corazón humano no puede soportar el hecho de morir!!
Quiero ser feliz.
Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz.
Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser... feliz.
Quería ser feliz.
Ese era el deseo que Ruy Arneb había estado dibujando en su mente una y otra y otra vez.
Tenía el derecho de pisotear todo y ejercer su poder para obtener la mejor vida posible.
Porque podía creerlo sin ningún remordimiento, Ruy había podido vivir hasta hoy.
Pero esa, eso, esa... esa premisa se estaba desmoronando.
Quería ser feliz. Pero ahora, su deseo era diferente.
—No quiero morir.
No quiero morir.
No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir.
No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir...
—...Por eso, cuando intentaste devorarme, te lo dije.
Ruy, encogida sosteniendo su cabeza, trataba desesperadamente de protegerse negándolo todo.
Desde justo encima de Ruy, que no podía levantar la cabeza, caía una voz. Ni siquiera quería escuchar eso. Escucharlo era aterrador. Pero también era aterrador lo que pudiera pasar si no lo escuchaba.
Así que, temiendo a la "Muerte" y sin más opción que escuchar, la voz continuó.
“Ya te lo había advertido”, dijo, y tras eso ...
—...Definitivamente, te vas a arrepentir.
3
Con la chica que había experimentado el Retorno por Muerte y lloraba encogida ante él, Natsuki Subaru observaba fijamente las palmas de sus propias manos.
No estaba herido por haber sido llamado monstruo o por haber sido insultado.
Estaba loco. Comprendía perfectamente que le gritaran que era algo que un ser humano normal no podría soportar.
El propio Subaru era consciente de que esta experiencia de "Muerte" no era algo sencillo. Solo había apretado los dientes, pensando en alguien importante, y lo había soportado.
—...Sí, soy un tipo increíble, ¿verdad, Natsuki Subaru?
Cerrando los puños que había estado mirando, Subaru se elogiaba sinceramente.
Había habido ocasiones en las que se había elogiado a sí mismo con una lógica de broma, sin fundamento real.
Había veces en las que había usado esas palabras como consuelo o para animarse a sí mismo.
Pero este elogio era diferente.
Los recuerdos y la realidad de haber observado objetivamente la existencia llamada Natsuki Subaru, lo hacían alabar el camino que él mismo había recorrido hasta hoy.
—Vaya. Resulta que no soy tan poca cosa, ¿verdad?
Y eso también aplicaba a "Natsuki Subaru", quien había regresado al punto inicial tras ser convocado al otro mundo sin recuerdos, y había llegado hasta aquí descifrando el Libro de los Difuntos.
Comenzando desde la ignorancia sobre el otro mundo, acumulando experiencias de "Muerte" que rivalizaban con el año que Subaru había vivido, y finalmente completando la integración entre los Subarus aquí...
—Tanto Meili como a Shaula me las han encargado, y eso haré.
Meili, cuyo hábito de asesinar estaba oscureciendo su futuro.
Shaula, que deseaba continuar su feliz presente tras ser liberada de sus cuatrocientos años de espera.
—Ram y Julius también están dándolo todo. La situación debe ser terrible para que lleguen a eso, ¿no?…
Ram, que siempre mostraba una profundidad de pensamiento capaz de discernir lo mejor y en quien se podía confiar más que en nadie.
Julius, que, al perder su lugar de pertenencia, seguía abrazando la convicción de seguir empuñando su espada.
—También le he causado muchos problemas a Beatrice y Echidna. Vaya, qué clase de tipo soy...
Beatrice, que lo había apoyado con devoción y había notado el límite de su corazón antes que nadie.
Echidna, que había sido la más preocupada por el Subaru amnésico y que, al final, le había otorgado su perdón.
—...
Y, aunque hubiera perdido los "recuerdos", no importa cuántas veces se repita, inevitablemente terminaría siendo atraído hacia tí. Es lo que quiero. No puedo evitarlo. No logro imaginar otro camino.
Todo eso, es lo que eres para mí...
—...E.M.T.
Con una mezcla de ternura y profunda tranquilidad en los labios, Subaru levantó la vista.
Luego, llamó a Ruy con un “oye”, mientras seguía cubriéndose el rostro y temblando.
—¡I-ii!
—...Estás demasiado asustada, ¿no crees?
Ante el exagerado miedo que mostró al ser llamada, Subaru se rascó la mejilla con un dedo.
Era una chica con una apariencia que encajaba perfectamente con el término infantil. Verla temblar de miedo y rechazar desesperadamente al mundo era algo que te toca el corazón. Era una naturaleza demoníaca innata que evocaba el instinto de protección del oponente.
Quizás, era un cristal de inocencia pura pulido a la fuerza.
Ruy Arneb, que no conoce el mundo, es como un bebé recién nacido.
Sin embargo...
—...Ruy Arneb, has perdido.
Natsuki Subaru no perdonará a Ruy Arneb, quien llora como un bebé.
Ante la declaración implacable lanzada de frente, Ruy abrió los ojos con asombro.
Mientras observaba cómo el miedo se extendía por esos ojos como tinta goteando sobre un papel blanco, el corazón de Subaru permanecía tranquilo como un mar en calma.
En este mundo, no todos los problemas se solucionan con evadirlos.
Y lo que Ruy y sus hermanos han cometido es una atrocidad tras otra que no deben ser perdonadas.
No era que no hubieran tenido la oportunidad de saber. A través de los recuerdos de otros, ella había tenido la oportunidad de conocer la alegría, la ira, la tristeza, el placer y el dolor, y de aprender el sentido común y la compasión.
Pero lo único que aprendió de ello fue la manera fea de desahogar sus deseos más oscuros.
Tal vez sus maestros fueron malos. Sus hermanos fueron el mal ejemplo de su vida.
Pero fue su decisión nunca aprovechar la oportunidad para regresar al camino correcto del que se había desviado.
—Si fuiste parte de mí, quizás ya lo sepas. La corona que usan ustedes... ustedes, los arzobispos del pecado, es compartida con los llamados Siete Pecados Capitales. Y, aunque los "Siete Pecados Capitales" sean palabras románticas muy usadas en el chūnibyō, hay algo similar llamado las "Siete Virtudes Cardinales".
Los siete pecados capitales son: Soberbia, Ira, Envidia, Pereza, Codicia, Gula y Lujuria.
Y las siete virtudes cardinales son: Prudencia, Fortaleza, Justicia, Esperanza, Templanza, Fe y Amor.
Si los siete pecados capitales son un karma inseparable para los seres humanos, las siete virtudes son los siete compromisos que no debe olvidar alguien que carga con esos pecados para poder vivir con alguien más.
Solo respetándolos mutuamente, las personas pueden vivir juntas.
—Pero ustedes... tú, has transgredido eso.
Por eso el Arzobispo del Pecado, Ruy Arneb, se convirtió en un gran mal imperdonable.
—Ruy Arneb, has perdido. Por eso, admítelo y libera todo.
Subaru le exigió esto a la aterrada y encogida Ruy.
Implacablemente, a la chica que estaba sumida en la desesperación de haber saboreado el Retorno por Muerte y sentir cómo su alma se congelaba.
—Dijimos que podíamos hacer lo que quisiéramos si nos lo proponíamos. Entonces...
Por puro orgullo y autoestima, había llegado incluso a dividir su existencia junto con su Factor de la Bruja en dos.
Si podía hacer eso, entonces disolver el efecto de su propia Autoridad no debería ser imposible.
Si eso, si tan solo eso se cumpliera, quizás...
Podría recuperar a las personas a las que les arrebataron los "recuerdos" y el "nombre", podría recuperar a Rem.
—Libera a todas las personas que has devorado hasta ahora. Si haces eso...
—...En-entonces, ¿qué?
Subaru, cuya voz ganaba fuerza, fue interrumpido brevemente por Ruy.
Ruy seguía desplomada en el suelo blanco, en la misma postura, abrazando sus rodillas y envolviéndose en su largo y dorado cabello extendido por el suelo, mirando a Subaru desde los huecos entre sus cabellos.
Lo que albergaba en sus ojos no era otra cosa que miedo puro.
—...Libera a todas las personas que has devorado. Si el "nombre” regresa, también se puede restaurar el honor de quienes ya han muerto. Si siguen vivos, podrán reunirse con sus familias. Si haces eso, yo...
—...¿Me dejarás escapar? ¡De eso nada! ¡Eso es imposible!
—¿Qué...?
—¿Que el hermanín nos dejará escapar? ¡Imposible! ¡El hermanín aniquila a sus enemigos! ¡Hasta el final! ¡Hasta que no quede nada! ¡Cerrará con un PERFECT GAME! ¡Es capaz de hacerlo! ¡Entonces no hay forma de que no lo haga! ¡No tiene sentido que no lo haga!
Como si hubiera escuchado el mejor chiste de su vida, Ruy rompió el silencio y dejó estallar sus emociones.
—¿Que devuelva lo que comí? ¡Ni loca! ¡Porque esto es nuestro salvavidas! ¡Si esto desaparece, el hermanín puede matarnos! ¡Es al revés, al revés! ¡Es totalmente al revés! ¡Para que no nos maten, no podemos devolverle esto al hermanito... no podemos!
El estallido emocional de Ruy era un estallido real. Intentando reír, intentando enfadarse, intentando entristecerse, la expresión de Ruy era un caos, y todo ello estaba teñido de miedo.
Todas las salidas de las emociones desbordantes de Ruy estaban directamente conectadas al "miedo".
No importaba si el preludio era de alegría, ira o tristeza. Sabiendo que el desenlace de todo estaba conectado al miedo, ¿de qué se supone que debería alegrarse, enfadarse o entristecerse?
Subaru comprendió más que de sobra la profundidad del rechazo de Ruy. Se sentía como si estuviera maldiciendo el mundo entero, atrapado en una tormenta de paranoia e incapaz de moverse.
Porque ese es un infierno llamado "uno mismo" que Natsuki Subaru también había experimentado.
La razón por la que Subaru pudo escapar de ese infierno desesperado fue, seguramente, porque había alguien que le sostenía la mano, y ese calor no le permitió escapar.
Esa chica de cabello plateado que salvó su vida y su corazón en su primer mundo alternativo.
Esa chica con vestido que intentó proteger a un Subaru que había sido traicionado por todo.
Esa chica de cabello azul que compartió suavemente sus heridas con un Subaru que estaba a punto de arrojarlo todo.
Esa es la razón por la que Natsuki Subaru pudo evitar quedar atrapado en el infierno.
—...
Aquel apoyo emocional no existía para Ruy Arneb, que se ahogaba en el miedo frente a él.
Es un cliché, pero el ser humano no puede vivir solo. Por eso, para que ella, atrapada por el "miedo", pueda ser salvada, es necesario que alguien le tienda una mano.
Tal como Subaru pudo recibir ayuda en su momento, es necesario que alguien le tienda una mano.
Sin embargo...
—...No voy a salvarte.
Subaru no le tiende la mano a Ruy Arneb.
El Arzobispo del Pecado había cometido pecados imperdonables.
Esa era la conclusión de Natsuki Subaru.
—No voy a salvarte. Ni siquiera siento lástima por ti.
—Iii…
En los ojos aterrorizados y abiertos de Ruy, solo había miedo hacia Subaru.
En este lugar, Subaru es el único que puede entender el miedo que ella siente, pero Subaru es precisamente la causa de su miedo. En otras palabras, su laberinto no se abrirá.
Cuando ese miedo alcanzó su punto máximo, el rechazo de Ruy explotó hacia Subaru.
—¡Ya, ya... ya no puedo más!
—¡...! ¡Esto es...!
Lentamente, la visión de Subaru se distorsionó en blanco y comenzaron a producirse cambios en el Corredor de las Memorias.
El mundo detectaba la presencia de un cuerpo extraño y lo exprimía para expulsarlo.
Como resultado, la existencia de Subaru comenzó a tambalearse...
—¡No quiero estar ni un segundo más en el mismo lugar que tú! ¡Es fisiológicamente imposible! ¡Es biológicamente imposible! ¡Es fatalmente imposible! ¡Así que, desaparece! ¡Que te coman el hermanito o el hermano mayor! ¡Haz lo que quieras! ¡Nosotras pasamos!
La decisión de Ruy era, lamentablemente, la mejor opción para ella.
Extraer la existencia de Subaru y eliminarlo de este mundo. No había forma de resistirse. Sin puntos de agarre, con el suelo mismo volviéndose ambiguo, el alma de Subaru estaba siendo arrancada del mundo blanco.
—Si no te gusto... entonces resuélvelo por ti misma...
—¡No caeré en esa trampa! ¡Es inútil intentar que nosotros te matemos! ¡Estás planeando usar el Retorno por Muerte para acorralarnos! ¡No dejaré que lo hagas! ¡El hermanito y el hermano mayor te devorarán por completo! ¡Esa es nuestra condición para la victoria!
Mostrando sus colmillos, Ruy miraba fijamente a Subaru, quien intentaba resistirse. Ya no parecía haber forma de contrarrestar esa voluntad. Entendiéndolo, exhaló profundamente.
Entonces, los ojos oscuros de Subaru atravesaron a Ruy directamente.
—...Iii...
—Si tus hermanos son tu último recurso, está bien. Cortaré esa soga y te haré pagar. Recuérdalo, Ruy Arneb.
Señalando con el dedo a la aterrada y encogida Ruy, continuó.
—Lleva tú misma tus cosas desagradables y tu sufrimiento. No huyas de tus recuerdos.
La vergüenza y el arrepentimiento también son "recuerdos" necesarios para formar al yo actual.
Todo eso había sido el sustento del ser humano llamado Natsuki Subaru, y Natsuki Subaru había acumulado tantas muertes para llegar hasta aquí.
Si Natsuki Subaru había sido increíble, era porque la vergüenza y el arrepentimiento lo habían hecho así.
—Dicho esto, ya no quiero volver a pasar esa vergüenza.
La visión se volvió blanca y los recuerdos se alejaron. Y entonces, el Corredor de las Memorias comenzó a desmoronarse.
4
Y así, en el Corredor de las Memorias, de donde aquella temible existencia había desaparecido, Ruy Arneb exhaló un largo, larguísimo suspiro tembloroso, asegurándose de que seguía viva.
—¿Por... qué…?
No entendía cómo podía actuar con tanta normalidad. La percepción que tenía de Natsuki Subaru antes y después de experimentar el Retorno por Muerte era completamente diferente.
No podía entenderlo. Era imposible de entender. No había podido arrebatarle toda la información a ese monstruo aterrador.
Para empezar, ¿por qué no pudo robarle los recuerdos anteriores a eso que él llamaba "invocación a otro mundo"? El poder de la Autoridad de la Gula debería ser capaz de devorar los recuerdos del objetivo hasta el momento mismo de su nacimiento.
Y, sin embargo, a eso solo pudo arrebatarle los recuerdos de este último año y poco más.
Era como si Od Laguna aborreciera sus "recuerdos" anteriores a ese punto, o tal vez...
—Oye, oye, ¿no es esto diferente a lo que acordamos?
De repente, una voz resonó en el Corredor de las Memorias, donde se suponía que Ruy había quedado completamente sola.
Ruy se giró, estupefacta. Sin embargo, su sorpresa se desvaneció rápidamente. De pie, justo donde Ruy había dirigido su mirada, estaba...
—Nosotras...
—Sí, así es. Nosotros. La parte de nosotras a la que le tocó la peor parte y se quedó esperando aquí. Y bien, ¿lograste preparar a ese tal hermanín para que sea el entorno de juego perfecto para la mejor vida?
Quien le sonrió a Ruy mientras decía eso era una existencia idéntica a ella: "Ruy". El "alma", que originalmente debía ser una sola, se dividió en dos junto con el Factor de la Bruja.
Una existencia que era la misma persona, pero que ahora estaba separada; en el sentido más estricto de la palabra, otro yo.
Ese otro yo, "Ruy", a diferencia de Ruy, no compartía esa experiencia.
Por eso, la figura de "Ruy", riendo tan despreocupadamente, le parecía extrañamente distante a Ruy.
—¿...? ¿Qué pasa, nosotros? ¿Por qué pones esa cara? Para empezar, ¿dónde está el hermanín? Si tú estás aquí, ¿significa que te colaste de nuevo a través del Libro de los Difuntos?
—...
—Oye, oye, oye, lograste cumplir el objetivo, ¿verdad? Aunque yo fracasé de este lado, se supone que nosotras cumplimos con nuestra parte. Increíble, increíble, te colaste perfectamente. ¡Ese hermanín no se dio cuenta en lo absoluto! ¡Ni siquiera notó que estábamos dentro de él!
Aplaudiendo con entusiasmo y saltando de alegría, "Ruy" rememoraba aquel encuentro prohibido.
Por supuesto, Ruy conocía todo sobre ese suceso sin que se lo contaran.
Era la vez que, desde el Libro de los Difuntos de Reid Astrea, había intentado encontrar una forma de derrotar a ese violento espadachín, conectándose con el Corredor de las Memorias.
Allí, "Ruy" volvió a entrar en contacto con eso, que lo había olvidado todo, y su intención era, si las cosas salían bien, devorar a eso junto con Ruy y el Factor de la Bruja.
Sin embargo, ese plan fracasó debido a la resistencia de los "recuerdos" que supuestamente había devorado. Pero ahora que lo pensaba, si no hubiera habido esa interrupción, a estas alturas, Ruy podría haberse convertido en uno con eso. Con eso...
—Oye, oye, ¿qué nos pasa? ¡Cuéntame más cosas, quiero escuchar! Lo viste, ¿verdad? Lo escuchaste, ¿verdad? Lo oliste, ¿verdad? Lo tocaste, ¿verdad? Lo saboreaste, ¿verdad? ¡La Autoridad de Natsuki Subaru!
—¡...No digas el nombre de eso!
Tras sus palabras llenas de entusiasmo, "Ruy" extendió suavemente la mano.
En el instante en que ese brazo intentó tocar su hombro, Ruy, enfurecida, apartó violentamente el brazo de quien literalmente era la mitad de sí misma.
—... ¿Ah?
Naturalmente, al no comprender por qué su otra mitad la rechazaba, la confusión se reflejó en el rostro de "Ruy".
Sin embargo, Ruy no tenía margen para prestar atención a la reacción de "Ruy". Ruy se abrazó el hombro que "esa otra persona" intentó tocar y retrocedió, sacudiendo la cabeza con rechazo.
—¡No! ¡No, no, no! ¡No me toques! ¡No te acerques!
Estaba aterrada. Aterrada de la "Ruy" que tenía frente a ella, con su misma cara y que había acumulado las mismas experiencias.
La existencia que se suponía era una división de su propia "alma"... ahora, para Ruy, no era más que una extraña.
No se sabe qué puede hacer una extraña. No la protegerá. Podría ser la causa de la muerte de Ruy. Era un factor externo que podría matar a Ruy, quien no quería morir.
—¡No te acerques! ¡No vengas, no vengas, no vengas, no vengas! ¡No te acerques! ¡No nos toques!
Abrazando su propio cuerpo, solo pudo tener la misma reacción que cuando se enfrentó a eso. Ante los repetidos rechazos y negativas de Ruy, "Ruy" abrió mucho los ojos, atónita.
—¿Ah? ¿Qué es eso?
Ante la reacción de rechazo de Ruy, "Ruy" apretó el puño de la mano que había sido apartada.
Luego, mirando a Ruy desde arriba con una voz extremadamente seca, hizo rechinar sus dientes.
—Qué es eso. Qué es eso, qué es eso… ¿qué significa esto? ¿Qué significa, con qué intención, con qué propósito, qué estás pensando, ¿eh?
—¡Iii!
—¡Esto no es lo que acordamos! ¿Qué nos pasa? ¡¿Qué es esa reacción?! ¡Esa actitud! ¡Esa respuesta!
La rechazada "Ruy" enfureció y acortó la distancia con la encogida Ruy. Ante el ímpetu que hizo que a Ruy se le cerrara la garganta, "Ruy" se agachó y agarró del cabello a la otra mitad de sí misma que estaba acurrucada en el suelo.
La obligó a levantar la cabeza por la fuerza y, con la misma cara, se miraron fijamente a una distancia en la que podían sentir la respiración de la otra.
—Es extraño. Es extraño, qué extraño, es extraño, extraño, es extraño, porque es extraño, claro que es extraño, es demasiado extraño, ¡por eso digo que es extraño!
—...
—¿Y la estrategia? El plan iba bien, ¿no? El plan era infiltrarnos en el hermanín, que ahora estaba vacío, y causar estragos, ¿verdad? ¡Fue un excelente trabajo! ¡El hermanín estaba asustado! ¡Creía ciegamente que él y "Natsuki Subaru" eran los extraños más cercanos!
Ante el plan relatado por "Ruy" y su progreso, Ruy no pudo decir nada. De hecho, el plan de Ruy y "Ruy" había avanzado sin problemas.
Ruy experimentó el Retorno por Muerte dentro de Subaru y causó estragos para separar a Subaru de "Natsuki Subaru".
Y entonces, "Ruy", que se quedó esperando en el "Corredor de las Memorias", devoraría a Subaru, que se consideraba a sí mismo distinto de "Natsuki Subaru", y haría suya la Autoridad. Estaban a un paso de lograrlo.
—¡Incluso si eso no funcionaba, prometimos intentarlo una y otra vez, decenas de veces, cientos de veces, hasta que lográramos arrebatar la Autoridad del Retorno por Muerte! ¡Qué importa si fallaste un poco! Solo tenemos que robar los "recuerdos" del hermanín de nuevo y obligarlo a repetirlo tantas veces como sea necesario. ¡Intercambiemos roles y sigamos intentándolo una y otra y otra vez! ¡Porque los fracasos se pueden deshacer!
Pretendían intercambiar roles entre la que asimilaba el Factor de la Bruja y la que esperaba en el "Corredor de las Memorias", e intentarlo tantas veces como fuera necesario, sin cansarse, hasta completar el robo absoluto de la Autoridad. Y sin embargo...
—...¡Y sin embargo, ¿qué te pasa que nos rechazas de esta manera?!
—¡¡No, aaaaaahhhhhhhhhhhhhh...!!
—¡Ugh!
Al ejercer fuerza sobre el brazo que agarraba su cabello, Ruy gritó de dolor y miedo. Entonces empujó con fuerza el pecho de la "Ruy" frente a ella, provocando que su otra mitad soltara un quejido y cayera sentada.
Se miraron con incredulidad, y un silencio doloroso cayó sobre el mundo blanco. Y entonces, mientras Ruy no podía decir nada, "Ruy" abrió los ojos de par en par.
—No me digas... ¿Piensas quedarte con la Autoridad para ti sola?
—...
—Ya que lograste obtener el Retorno por Muerte sin problemas, ¿piensas eliminar al hermanín rápidamente y disfrutarlo tú sola? Dejándonos de lado a nosotros también.
—¡N-no es eso!
Ante la espantosa sospecha planteada atónita y fijamente por "Ruy", Ruy le gritó. Eso era absolutamente falso. Imposible.
No deseaba en lo más mínimo quedarse con esto para ella sola. Si pudiera deshacerse de esto, lo desecharía.
Pero no podía. Porque estos "recuerdos", y de nadie más, eran los de "Ruy Arneb". Sus propios "recuerdos" no se podían borrar. Ni robar. Ni meter o sacar a voluntad.
—Lleva tú misma tus cosas desagradables y tu sufrimiento. No huyas de tus "recuerdos".
Justamente, era lo que eso le había dicho hacía apenas unos instantes. Las experiencias que ella misma vivió, los caminos que ella misma recorrió, no se podían borrar. Porque esa era la historia que la propia "Ruy Arneb" había creado en el interior de Ruy.
—¡No jodas! ¡Cómo voy a permitir algo así...!
Quería ser feliz. Quería obtener su propia vida feliz y exclusiva. Sin embargo, la vida exclusiva que había obtenido de forma inesperada había aplastado su ■... su "corazón" en pedazos y la había herido de forma irreparable.
"Ruy" no podía comprender eso, ni a Ruy, aterrorizada por el desgaste y las heridas de su corazón.
—¡No voy a permitir que te quedes tú sola con el método para hacernos felices!
—¡No! ¡No, no, no, no, noo! ¡No es eso! ¡No se trata de eso!
—¡Como si fuera a creerte! ¡Jamás pensé que nosotros mismas nos traicionaríamos! ¡Como se esperaba de nosotras! ¡Eso es! Lo entiendo, lo entiendo. ¡Sí, sí, te entiendo, nosotros!
"Ruy" se puso en pie de un salto y juntó las manos frente a su pecho plano. Luego, esbozando una gran sonrisa, le lanzó una mirada de reojo a Ruy, que la rechazaba con voz llorosa.
—¿Y si por accidente nosotras planeáramos hacer alguna maldad? ¡Si nosotros, con el Retorno por Muerte, hiciéramos eso, no importa cuánto nos resistamos, nunca ganaríamos! ¡Increíble! ¡Qué bien lo pensaste!
—¡No quiero morir! ¡Nosotros no queremos morir! ¡No quiero morir, no quiero moriiir!
—¡Deja de decir mentiras tan obvias! ¿Que no quieres morir? ¿Por qué? ¿Cuál es la razón? ¡Si no lo quieres, dánoslo a nosotros! Qué afán de posesión tan repugnante... ¡Me cuesta creer que seamos nosotras!
De la boca de "Ruy", se negaba el hecho de que fueran la misma existencia. En ese instante, Ruy sintió escuchar el sonido de algo dentro de ella secándose, agrietándose y haciéndose añicos. No sabía exactamente qué era ese algo dentro de ella que se había roto. No lo sabía, pero...
—...Natsuki Subaru es nuestro. Maldita gata ladrona.
Esa le hablaba desde arriba sin siquiera saber qué era eso. Esa decía lo que le daba la gana, cuando ella era la única que realmente entendía qué era eso. Ella era la única que comprendía a eso.
—...Nosotras somos las únicas que conocemos a Natsuki Subaru. Estúpida.
Eso era aterrador. Eso era repugnante. Eso era odioso. Por eso...
—¡¡Déjanos saborearlo a nosotras también!!
"Ruy" se abalanzó sobre ella, intentando arrebatarle los "recuerdos" que hacían que Ruy fuera Ruy. Entregar esto significaba la "Muerte" para Ruy Arneb. Significaba la "Muerte". Significaba el mundo que eso había visto.
—¡¡AaAaAaaAAHHHHH...!!
Gritó. Gritó. Y gritó, y gritó, y gritó, y gritó.
Siguió gritando, y mientras gritaba, soltando alaridos y dejando escapar su voz...
—...No quiero morir.
Una contienda sumamente brutal y sin sentido comenzó en el Corredor de las Memorias.
Una contienda que nadie observaba, ni a nadie le importaba. Comenzó, y terminó. Una contienda sin vencedores.

5
—¡¡ICE BRAND ARTS!!
En el instante en que lo pronunció, apretó con fuerza la sensación que nacía en las palmas de sus manos y dio un tajo.
Lo que apareció en ambas manos fueron espadas largas formadas de hielo, cuyo filo era mucho más agudo que el de cualquier espada mediocre.
Apenas había comenzado a practicar técnicas de espada, pero se le daba bien mover el cuerpo.
Como extensión de eso, blandió las espadas de hielo, intentando asestar un golpe fatal mientras sellaba las vías de escape de su oponente.
Sin embargo...
—¡Jajajaja! ¡Nada mal! ¡Pero te digo que todavía, todavía, todavía, todavía no me das!
—¡Guh!
El enemigo esquivaba sus desesperados ataques arrastrándose por el suelo mientras su largo cabello ondeaba.
Quien la miraba fijamente mientras mostraba sus afilados colmillos era el Arzobispo del Pecado de la Gula, que se había presentado como Rye Batenkaitos.
Al escuchar el nombre de un Arzobispo del Pecado, una especie de disgusto turbio se hinchaba en su pecho.
Eso se debía a que en la Ciudad de las Compuertas de Agua de Priestella habían chocado con numerosos Arzobispos del Pecado, y hubo muchas resoluciones, muchas cosas que quedaron pendientes y, en fin, una montaña de problemas terribles.
Nacieron muchas cosas tristes y recuerdos dolorosos.
Y como su resolución y solución aún no se habían cumplido, a pesar de que todos se estaban esforzando tanto...
—¿Por qué ustedes tienen que actuar así...?
—¿Por qué? ¿Por qué será? ¿Por qué será, eh? ¿Por qué será? ¿Por qué será, no? ¿Por qué, por qué, por qué, por qué será, eh?
No había un tono serio en sus palabras burlonas; el oponente no tenía intención de darle una respuesta honesta.
Sintiéndolo, ella tensó las mejillas con fuerza. Si se podía hablar, eso sería lo mejor. Pero, si el oponente no accedía a dialogar, no dudaría en ir más allá.
—ICICLE LINE.
—Guau.
Al mismo tiempo que el cántico, resonó el sonido del aire congelándose a espaldas de donde empuñaba sus espadas de hielo.
Era la prueba de que innumerables estacas de hielo afiladas habían nacido en el aire, listas para ser lanzadas.
Rye observó eso, pero su compostura seguía sin desmoronarse. Sin sentir nada al respecto, ella simplemente obedeció a su espíritu de lucha helado y comenzó el ataque.
La cantidad de estacas de hielo lanzadas en un solo aliento tal vez no llegaba a cien, pero se acercaba bastante.
Llenando el pasillo de aspecto rocoso, el polvo de hielo bailó teniendo como puntos de impacto el suelo, las paredes y el techo, y el aire blanco y helado causó graves daños a la existencia que recibió el golpe directo.
Pero...
—Qué mal, hermana mayor. Eso ya estamos hartos de verlo... bueno, no lo diré así, pero ya lo hemos visto. Como verás, somos unos genios, ¡así que no dejaremos que un ataque que ya hemos visto nos dé!
Rye se reía tras haber sobrevivido a la tremenda y feroz embestida de hielo, blandiendo las dagas atadas a sus ambas manos.
Ella contuvo el aliento ante tal destreza y el hecho de que él había resistido sin un rasguño. Sin embargo, si lograba repeler la primera vez, habría una segunda, una tercera, y si aún no funcionaba, habría más.
—¿Crees que si lo haces cien veces podrás ganar? Ni aunque lo intentes mil veces nos alcanzarás.
—¡Entonces lo haré diez mil veces! ¡No dejaré que vayas adonde están los demás!
—¡Jajaja, vaya que tienes metas grandes! Vaya, vaya, qué locura.
Llevándose una mano a la frente, Rye dejó escapar un suspiro que denotaba asombro e irritación a partes iguales.
Mientras lo observaba, ella contuvo la respiración en silencio, dispuesta a cumplir sus propias palabras.
Fueron palabras dichas por el impulso, pero solo tenía que hacer exactamente eso.
Cien veces, mil veces, diez mil veces. Solo tenía que hacer lo que los demás no podían.
Por eso, justo cuando estaba a punto de dar un paso adelante para hacerlo...
—¡¡Rye Batenkaitos!!
Una voz que no era ni la suya ni la de Rye resonó en el pasillo a sus espaldas, y sus pies se detuvieron instintivamente. Al girarse inmediatamente atraída por la voz, la figura que apareció desde la esquina saltó a su campo de visión.
Era un chico de cabello negro y mirada un poco feroz. Había llegado corriendo al campo de batalla con una expresión valiente, y estaba mirando a Rye y a ella, que luchaban en el pasillo.
—Ah...
“No puede ser”, pensó para sus adentros al instante.
Tenía que decir algo, pero por un instante, se creó un vacío en sus palabras. La razón eran las diversas emociones que habían comenzado a desbordarse frente al chico que había acudido en su ayuda.
Sin embargo, antes de que la incomprensión asomara en los ojos oscuros del chico que la miraba, movió los labios a toda prisa, sabiendo que debía decirlo.
—¡Es peligroso, espera! Esto... puede que, bueno, no me reconozcas, ¡pero ese es el enemigo! ¡Déjame esto a mí! ¡Aunque puede que no sepas quién soy!
Quería que me dejaran esto a mí, y no pensar demasiado en mi propio ser.
Porque, al menos ahora, en este preciso momento, sentía que si pensaba en otra cosa que no fuera pelear, me echaría a llorar.
Porque no quería mostrar esa debilidad y causarles problemas a los demás.
Y, sin embargo...
—Todo estará bien, Emilia-tan.
El chico que había acudido en mi ayuda pronunció mi nombre en una sola frase.
Con solo eso, la ansiedad y los pensamientos tristes que había estado intentando mantener ocultos en mi pecho, esas emociones de las que no podía preocuparme ahora, estallaron y desaparecieron.
Porque...
—Mi nombre es Natsuki Subaru. ¡El único e inigualable caballero de Emilia-tan!
Porque ahora, el corazón de “Emilia” latía ardiente, muy ardientemente.