Grandes Idiotas
Capítulo 36
Grandes Idiotas
――El interior del corazón de Crusch Karsten se había convertido en un crisol donde se arremolinaban la impaciencia y el autorreproche.
No era consciente de que ese era un impulso que había sido agrandado por una interferencia desde el exterior. Pero, suponiendo que hubiera tenido consciencia de eso, el oscuro resentimiento en el interior de Crusch probablemente no habría cambiado.
Que hubiera sido agrandado no significaba que se le hubiera implantado algo que no existía. Eso originalmente era algo que debía hacerse más grande tomando tiempo, y simplemente habiéndosele omitido ese tiempo, solo había aumentado.
Es decir, ese “arrepentimiento” era una culpa que había continuado creciendo a paso firme en el interior de Crusch.
Crusch: 『 ―――― 』
Llevando consigo ese impulso indomable, Crusch hizo resonar un rechinar de dientes en silencio.
Había la respuesta de un clic cuando diente y diente se mordían dentro de su boca. A pesar de eso, lejos de producirse en el exterior de su boca cerrada, el sonido ni siquiera se generó dentro de su propio cráneo.
Un mundo del cual se había eliminado lo que originalmente debía estar, provocaba una incomodidad terriblemente inestable. Y el oponente, con una precisión aterradora, había venido retorciendo la punta de su espada en los resquicios de esa incomodidad.
Crusch: 『 ―――― 』
Girando la espada de caballero en su mano, repelió un corte similar a los colmillos de una bestia que se acercaba desde un lado. En silencio.
Así como estaban, se produjo un intercambio de espadas en el que detuvieron sus pies. Un cruce, dos cruces, diez cruces; el acero y el acero chocaron, y junto con el impacto, innumerables chispas como un fuego rugiente florecieron en el aire. En silencio.
Silencio, silencio, el silencio se acumulaba―― Las respiraciones, los latidos del corazón, el sonido de los zapatos al pisar, el choque de las espadas, y el enemigo de aspecto beligerante relamiéndose los labios; no se escuchaba ningún sonido.
Esa fue la batalla anormal y repentina que asaltó a Crusch, quien estaba actuando en solitario por el interior del castillo.
Crusch: 『 ―――― 』
――Que Crusch hubiera podido responder a esa anomalía, no era otra cosa que una bendición del Ojo de Dragón.
Gracias a este ojo, que durante la liberación de su poder le permitía distinguir hasta el polvo fino flotando en el aire, Crusch pudo bloquear de inmediato el ataque sorpresa de Silencio desde su espalda. Después de bloquearlo, se dio cuenta―― Si este enemigo era el perpetrador que había secuestrado a Ferris, entonces el apuro actual de él era algo que se podría haber evitado.
Que si Crusch hubiera dominado por completo este Ojo del Dragón, la situación actual podría haberse evitado.
Crusch: 『 En ese caso, entonces Ferris ahora mismo... 』
Una parte de la frustración que brotaba se derramó de sus labios, y abrió mucho los ojos ante el hecho de que eso se convirtió en sonido.
Al instante, alcanzando su juego de pies que se había desordenado ligeramente, el golpe del oponente que blandió una gran espada―― aquello parecido a unas tijeras de sastre de una sola hoja, cortó superficialmente el hombro izquierdo de Crusch, quien fracasó en esquivarlo.
Crusch: 『 Ugh... hk. 』
???: 『 Eres lentaaa, Crusch Karsten. ¡Máaas te vale no quitarme los ojos de encimaaa! 』
Acercando bruscamente el rostro, quien escupió esas palabras como burlándose era un hombre de baja estatura y cabello azul corto.
El hombre, de una estatura menor que Crusch, manejaba con ligereza unas tijeras de una sola hoja que parecían tener su misma altura, y saltando por el estrecho pasillo en todas direcciones, rivalizaba contra Crusch, quien albergaba el Ojo del Dragón.
El objetivo del enemigo, sus intenciones, las diversas preguntas que surgieron en un instante; intentando preguntar eso de forma afilada, abrió la boca――,
Crusch: 『 ―――― 』
Una vez más, la voz de Crusch no se convirtió en sonido.
El sonido de los alrededores, que había regresado solo por un instante, volvió a ser bloqueado, y Crusch regresó a un mundo imperfecto donde a una pintura terminada se le había borrado una parte. Ya eso se le estaba repitiendo una y otra vez.
Si simplemente no hubiera sonido, podría haber confiado en la visión de su Ojo del Dragón para manejar las cosas un poco mejor. Pero, cuando el sonido desaparecido le era devuelto de manera irregular, y de repente se le traía información de sonido como una lluvia torrencial desde el silencio, seguir luchando ignorando eso por completo era imposible para ella ahora.
Hombre: 『 ¡Toma―― toma to――ma toma―― toma―― maa! 』
El sonido, venía, no venía, venía, no venía, venía, no venía, venía―― Eso se repetía.
Había choques de espadas con sonido, y destrucción en silencio; había fallos con sonido, y golpes efectivos en silencio. Una parte de su consciencia estaba constantemente siendo robada por la selección y descarte de información, y el cien por ciento no se albergaba en la punta de su espada.
Como resultado, las heridas infligidas aumentaban, y sin alcanzar en absoluto una oportunidad de contraataque, Crusch se veía forzada a su primera batalla difícil y en desventaja desde que había albergado el Ojo del Dragón.
Crusch: 『 Esto no... 』
Esa delgada voz que se derramó lamentablemente, tuvo su continuación borrada por el poder del oponente, y no se convirtió en sonido. ¿Acaso era “Esto no debería estar pasando”, o tal vez era “Con algo como esto no puedo”?
Eso era algo que el enemigo, y más que nadie Crusch―― ni siquiera ella misma sabía.
Hombre: 『 ¡Qué mujer tan testarudaaa! Ya que de todas formas vas a perder contra mí y terminarás lloriqueando como un perrooo, ¡no me hagas perder el tiempo y muérete de una buena vez! ¡Todo es tan ruidoso, absolutamente todooo! 』
Preso de la irritación, el hombre blandió sus tijeras de una sola hoja, cortando en pedazos sin piedad el suelo y las paredes a su alrededor.
La voz de ese hombre tenía sonido, y sus actos de violencia no lo tenían. La disonancia que orquestaba ese hecho perturbaba el corazón de Crusch. Era demasiado contradictorio, insoportable―― Incluyéndose, a ella misma también.
Crusch: 『 A Ferris―― 』
Hombre: 『 ――Eees iiinuuutil. 』
La pregunta de a dónde lo había llevado fue borrada, y se reanudó el choque de espadas en silencio.
Aunque desvió, contraatacó y derribó las tijeras de una sola hoja que eran blandidas, no podía medir la sensación más allá de la respuesta en sus manos. Mientras tanto, el hombre chasqueó la lengua con irritación diciendo “Tch”, y,
Hombre: 『 Ruidosos, ruidosos, ustedes son tan ruidosos, ruidosos sin fin, cállense, ruidosos, no respiren, ruidosos, no parpadeen, ruidosos, no dejen que su cabello ondee, ruidosos, no pisen el suelo, ruidosos, no blandan sus espadas, ruidosos, no hagan latir sus corazones, ruidosos, no sientan nada, ruidosos, la vida es ruidosa. 』
Crusch: 『 ―――― 』
Hombre: 『 ¡Nooo se rían como si nadaaa, ruidosos! ¡No actúeeen como una madreee, ruidosos! ¡No hubieran nacido, no estén vivos, ruidosos, ruidosos, ruuuiiidooosooos! 』
El hombre, con los ojos inyectados en sangre, se enfureció violentamente en medio del silencio con una letanía de ira que no tenía relación con Crusch.
Mientras desviaba esa tormenta de espadas similar a una bestia enfurecida con la ayuda del poder de su Ojo del Dragón, al ser bañada por destellos de cortes de una malicia que no comprendía, Crusch se mordió el labio de frustración.
Si fuera hostilidad, malicia, o incluso intención asesina, estaría perfectamente bien―― Siempre y cuando estuviera dirigida a ella.
Pero como ni siquiera era así, como ni siquiera era digna de eso, ella――,
Y Ferris――,
Crusch: 『 ―――― 』
Fue en el instante en que ese torrente de emociones, su explosión, estuvo a punto de dejar su mente en blanco―― Una repentina luz azul acarició simultáneamente a Crusch y al hombre, que estaban en un cruce de espadas en silencio.
Crusch: 『 ―――― 』
Hombre: 『 ¿Aah? 』
El temor de que fuera el próximo movimiento del enemigo desapareció por el hecho de que el hombre frente a ella también mostró la misma duda.
La luz de ese momento también fue algo inesperado para el hombre, y la sorpresa fue mutua. Y eso, inmediatamente después, fue igual para la voz que provino desde debajo de los pies de los dos, quienes se fulminaban con la mirada a una distancia donde sentían el aliento del otro.
Lo que se escuchó fue un grito desgarrador, lleno de alma, como si se escupiera sangre desde lejos――,
Ferris: 『 ――¡¡No te mueras, idiota!! ¡¿Qué demonios estás pensando?! ¡¡No me jodas!! 』
Crusch: 『 ―――― 』
En el instante en que escuchó esa voz familiar a la que sus oídos estaban acostumbrados, tuvo la sensación de que se le erizaba el vello de todo el cuerpo.
Lo que surgió fue alivio, seguido de un sentido del deber inmediato, y, quedando rezagados, ansiedad y miedo―― Sometiendo por completo todo lo que brotó, Crusch empujó con todas sus fuerzas al hombre frente a ella. Apuntando al hombre que instintivamente saltó hacia atrás ante esa acción, su espada destelló―― Un Tajo, Cien Derribados fue desatado.
A pesar del viento de la espada sin escapatoria que barría el pasillo, el hombre chasqueó la lengua diciendo “¡Tch!” y blandió sus tijeras de una sola hoja, cortando el techo y escapando hacia arriba. Fue esquivado―― Pero, se había creado una apertura.
Crusch: 『 ¡Ferris――! 』
Apuntando hacia abajo su espada, con la que acababa de dar un tajo, asestó ferozmente una ráfaga de golpes contra el suelo.
La punta de la espada se convirtió en viento, y se grabaron cortes en la piedra blanca como si dibujara estrellas―― Ahí, el techo justo encima fue cortado, y el hombre que había desaparecido de su vista dejó caer un tajo vertical descendente. En silencio.
Recibiendo ese golpe con la espada alzada sobre su cabeza, los ojos carmesí del hombre y el Ojo del Dragón se cruzaron.
Crusch: 『 No te interpon―― 』
gas. La parte final de la voz fue cortada, pero no le importó. El resultado era el mismo.
El pie alzado pisó el suelo con fuerza e, inmediatamente después, el punto de apoyo con cortes colapsó; Crusch y el hombre cayeron hacia el subterráneo que había sido abierto mientras sus espadas seguían chocando. En silencio.
Crusch: 『 ―――― 』
――Al caer, lo que se extendía era un espacio subterráneo del castillo mucho más grande de lo esperado.
Los rastros de los estragos del Brujo de la Melancolía también permanecían fuertemente marcados en el subterráneo, y en el vasto espacio que bien podría servir como un salón para abrir un baile o como un campo para entrenar, había unas cuantas figuras humanas solitarias―― entre ellas, estaban Ferris con los brazos inmovilizados en la pared, y Subaru postrado en un charco de sangre.
Crusch: 『 ―――― 』
――En ese instante, no se le ocurrió la manera de expresar las emociones que se hincharon en su interior, con otras palabras que no fueran rojo y negro.
Ante la tormenta de emociones que brotó explosivamente, todo su pensamiento racional y sus juicios fueron mandados a volar a lo lejos―― Y, aprovechando esa apertura, recibió de lleno una patada del hombre que había girado su cuerpo. Aunque la bloqueó instintivamente levantando la rodilla, la trayectoria de su caída se desvió a la fuerza y fue enviada volando hacia la pared.
Apoyando los pies extendidos contra la pared, deslizó las plantas de los pies para amortiguar el impacto del choque y aterrizó.
Al mirar al frente, en el lado opuesto del espacio circular estaba de pie el hombre de las tijeras de una sola hoja, y entre ella y ese hombre, en el medio de la habitación, estaba la mujer del vestido negro y, por alguna razón, la figura de Oveja Blanca tomada de las manos con esa mujer. El desplomado Subaru a la izquierda, y Ferris inmovilizado en la pared a la derecha―― La situación no se entendía en lo absoluto.
Él debió haber sentido el mismo desconcierto que Crusch. El hombre golpeó con fuerza el suelo con sus tijeras de una sola hoja y,
Hombre: 『 ¡Oooiii, qué diablos está pasaaando, Bellaris! ¡¿Pooor qué se deshizo el Rodeooo?! 』
Bellaris: 『 ¡Reborn! Que vengas tan pronto como se deshizo el Rodeo... ¿Acaso me deseas tanto? ¿Te gusto? ¡Yo a ti también! 』
Reborn: 『 ¡Qué mujer con la que no se puede hablaaar! ¡Solo cállate y responde a lo que se te preguntaaa! 』
Bellaris: 『 Si me callo, ni siquiera podré responder, ¿verdad? Un despistado como Reborn necesita tener a una chica responsable pegada a él. Por ejemplo... ¡sí! ¡Como esta Melty! 』
Reborn: 『 ¿Meeel...? 』
Sin saber si tenía la intención de responder a la pregunta o no, la mujer del vestido agarró el hombro de Oveja Blanca y la empujó hacia el hombre tras decir eso. Atrapada entre los dos que se habían llamado Reborn y Bellaris respectivamente, Oveja Blanca abrió los ojos levemente, pero esa expresión se convirtió de inmediato en una sonrisa fría.
Y entonces――,
Melty: 『 Encantada de conocerte, Reborn. Soy Melty, una de los Hijos Amados elegidos por Mamá. 』
Reborn: 『 ¡Quéee Hijos Amados ni que nadaaa! Bellaris, te han engañado tan fácilmenteee... 』
Melty: 『 ――Mamá, gracias por todo. Te amo más que a nada en el mundo. 』
Al contener el aliento ante la voz de Oveja Blanca tejida en un tono bajo, la ira desapareció de la expresión de Reborn. Lo que se filtró en su lugar fue una fuerte emoción de miedo, y la vergüenza hacia sí mismo por sentirlo.
Tal como había escuchado, la relación entre los Hijos Amados y su madre estaba siendo cultivada de una manera retorcida.
Admitiría que tenía sus propios pensamientos sobre esa forma errónea de forjar lazos―― Pero eso no le daba ningún margen de consideración hacia ellos a Crusch, cuyos pensamientos estaban pintados de rojo y negro por sus emociones.
Pateó el suelo. El enemigo estaba al frente; al fondo Reborn, más cerca Bellaris, y junto a ella Oveja Blanca――,
Bellaris: 『 ¡Melty es nuestra compañera! ¡Creo que hacen buena pareja con Reborn, así que los apoyo! 』
Dándole la espalda a Crusch, Bellaris le dirigió una gran sonrisa a Reborn―― Eso era verdad, eran sus verdaderos sentimientos.
Sacudiéndose el brazo del hombro, Oveja Blanca se dio la vuelta ágilmente y se enfrentó a Crusch. Ella extendió una herramienta cilíndrica corta en su mano, empuñándola como un bastón de combate.
Y así, Oveja Blanca, infundiendo una aguda determinación en sus ojos amarillos――,
Melty: 『 ――¡Soy una de los Hijos Amados, soy su enemiga, Belleza Verde-san! 』
Diciendo eso, preparó su bastón con movimientos que dejaban entrever su entrenamiento, y apuntó la punta hacia Crusch que se acercaba, mostrando una postura para interponerse en su camino. Sin embargo―― Eso, era mentira.
Crusch: 『 ――Sopla un viento de mentiras, Melty. 』
Melty: 『 ――Sí. 』
Al instante, sincronizando el paso con Oveja Blanca―― Melty, quien giró la cadera para darse la vuelta, el destello de Crusch y el golpe del bastón de ella fueron asestados trazando una cruz en diagonal.
Eso se acercó directamente hacia Bellaris, quien permanecía de pie completamente indefensa――,
Bellaris: 『 ¿Oh? 』
El golpe superpuesto del viento de la espada y el impacto del bastón hizo volar por los aires a la mujer del vestido directamente desde el frente.
――La Protección Divina de la Lectura del Viento discernió entre la mentira y la verdad, desenmascarando la falsedad en las palabras de Melty.
Si las palabras eran una mentira, significaba que su posición misma tendría algún tipo de intención. De hecho, en sincronía con eso, Melty propinó un duro golpe a Bellaris junto con Crusch.
Crusch: 『 ――Pero, me sorprendió. 』
Aunque no había mentira en sus palabras y comportamiento habituales, por su conducta reservada o más bien miedosa, ella parecía abrigar temor a relacionarse con las personas―― Sin embargo, esa evaluación era incorrecta.
Melty era una persona valiente y de voluntad firme. Mucho más que alguien como ella misma.
Y sobre esa base――,
Crusch: 『 Ahora es tu turno. 』
Dirigió el aura de su espada hacia Reborn, que estaba de pie más allá de Bellaris, quien había salido volando y caído. Llevando sus tijeras de una sola hoja al hombro y con una mirada amenazante, Reborn chasqueó la lengua y,
Reborn: 『 ¡Idiotaaas, a míii no me importaaa! 』
Eso era un comentario que carecía un poco de sentido para ser la ira por un compañero que había sido atacado. Sin embargo, antes de poder comprobar sus verdaderas intenciones, o antes de comenzar la siguiente batalla――,
Ferris: 『 ――¡Crusch-sama! ¡Antes que al enemigo, a Subaru-kun! 』
Al ser traída de vuelta en sí por el grito, Crusch miró a Ferris inmovilizado en la pared.
Lo que empalaba sus dos brazos por encima de la cabeza era una mitad de las tijeras de una sola hoja de Reborn. Sin embargo, incluso en esa lastimosa figura colgando con los brazos perforados, Ferris no gritaba por sí mismo.
Crusch: 『 A Natsuki, Subaru, sama... 』
Así era, Subaru se había desplomado. ¿Acaso debía priorizar su tratamiento―― no, la eliminación del enemigo? Para empezar, ¿qué podría hacer ella corriendo hacia él? Lo que se necesitaba era el tratamiento de Ferris. En ese caso, era natural que el orden fuera liberar a Ferris primero; ¿por qué ni siquiera podía hacer un juicio tan obvio? Estúpida, torpe, y demasiado incompetente. Con esto, ¿cómo se le podía llamar a alguien así la Valquiria...? ――,
Crusch: 『 ――Hk. 』
Un intenso odio hacia sí misma, emociones completamente oscuras estallaron repentinamente en el interior de su pecho.
Estaba a punto de dejar caer la espada. Sus rodillas parecían temblar. Un sollozo estaba a punto de derramarse. ¿Qué le pasó de repente? Por alguna razón, repentinamente, dentro de su cabeza, en el fondo de su pecho, una parte importante de su corazón sentía que se iba a romper.
Bellaris: 『 El amor siempre viene con obstáculos, ¿verdad? ――Dividirse en enemigos y aliados, también es apasionante. 』
Así es, escuchó una voz murmurando.
Acostada boca arriba en el suelo, con las manos entrelazadas frente al pecho―― Bellaris, con la voz enronquecida por el dolor de las heridas, emitió una voz teñida de pasión por el bien de algo más grande que el dolor.
Y esa voz, despertó el oscuro resentimiento en el interior de Crusch de una forma incontrolable.
――Quiero morir. Deseo desaparecer de plano; una pasión que la llevaba a maldecirse a sí misma, indigna de Crusch Karsten.
Reborn: 『 ¡Por eeeso te lo dijeee! 』
Crusch: 『 ――Hk. 』
Abrumada por el impulso que amenazaba con quebrar sus rodillas y doblegar su corazón, la hoja de Reborn se abalanzó sobre una Crusch que estaba a punto de colapsar. La espada que levantó por reflejo se interpuso en la trayectoria, pero su postura inestable carecía de la fuerza para bloquearlo, y fue lanzada volando directamente hacia un lado por el impacto. En silencio.
Melty: 『 Esto, la Ruptura se está haciendo más fuerte... hk. Subaru-sa―― 』
La terminación de las palabras de Melty, quien se interpuso entre el enemigo y la repelida Crusch para protegerla, desapareció. La incomodidad en silencio que se interpuso en los resquicios de su llamado fue suficiente para desconcertar a una Melty que lo experimentaba por primera vez.
Y aprovechando implacablemente ese desconcierto, la hoja empaló el abdomen de la valiente chica.
Melty: 『 ―――― 』
Desplomándose sin fuerzas en ese lugar, el bastón de combate rodó cayendo de las manos de Melty. En silencio.
La sangre fluyó de golpe, y con el rostro contorsionado por el dolor, Melty estaba llorando a gritos. En silencio.
Junto a la caída Melty, Reborn alzó sus tijeras de una sola hoja. En silencio.
Crusch: 『 ―――― 』
Frenéticamente, se lanzó frente a la hoja que descendía para asestar el golpe de gracia. En silencio.
Trazó la trayectoria que le mostraba el Ojo del Dragón, y blandió su espada con la intención de proteger a su aliada. En silencio.
Los destellos de las espadas rebotaron en todas direcciones, y continuó el duelo de espadas con un irritado Reborn. En silencio.
Crusch: 『 ―――― 』
Silencio, silencio, silencio. Concentración, concentración, concentración. Inquebrantable, inquebrantable, inquebrantable. Autocontrol, autocontrol, autocontrol――.
Crusch: 『 ―――― 』
Escuchaba una voz que la culpaba y atormentaba. Una vez más, la voz que la maldecía diciendo, "tú" te equivocaste.
Al escuchar la voz de Ferris, había descendido al sótano para salvarlo. Sin embargo, antes de que Crusch llegara, Melty se había infiltrado entre los Hijos Amados y había obtenido su confianza. Era una acción tomada en medio de algún plan en marcha, donde ellas probablemente veían un camino hacia el éxito.
Y ahí se produjo la intervención imprevista de Crusch, lo que obligó a Melty a cambiar de planes.
El resultado de eso era ella, desplomada en el suelo en este momento. Era Subaru, postrado a poca distancia. Era Ferris, inmovilizado en la pared, y ella misma, forzada a estar únicamente a la defensiva.
Crusch: 『 ―――― 』
Si ella no hubiera venido, ¿no habrían salido bien las cosas? Estos dos meses también, en la mansión McMahon, en la Ciudad de las Compuertas Priestella; en absolutamente todo lo que Crusch Karsten había fracasado.
Crusch: 『 ―――― 』
El oscuro resentimiento se extendió enormemente, y aunque estaba en medio de una batalla, un sentimiento de impotencia fue cubriendo su corazón por completo.
Cuando finalmente cubriera todo su cuerpo, seguramente ya no podría sostener su espada. O antes de eso, ¿sería más rápido que el poder del Ojo del Dragón la abandonara, y que su vida fuera segada por esa hoja?
Si, a fin de cuentas, la única diferencia radicaba en si sería tarde o temprano――,
Ferris: 『 ――¡Levanta la cabeza! ¡¡Crusch Karsten!! 』
En ese instante, una voz desesperada que irrumpió en el mundo en silencio hizo que su brazo, que estaba a punto de detenerse, se moviera de nuevo.
Lo repelió. Resistiendo obstinadamente. La hizo repelerlo. Sin ninguna elegancia. ¿Qué la había hecho actuar así?
Eso era――,
Ferris: 『 ¡Aún hay tiempo! ¡Aún nadie está acabado! ¡No dejaré que termine! 』
Quien abría la boca de par en par y rugía eso, era Ferris, con ira en sus ojos amarillos.
Por alguna razón, su voz lograba alcanzarla. Hizo vibrar sus tímpanos. Eso la hizo blandir su espada, pero el oscuro resentimiento que empapaba profusamente todo su cuerpo también cobró impulso ante esa voz.
Crusch: 『 ―――― 』
A ningún otro. Él era a quien menos podía darle la cara. Lo había herido con palabras que no debía decir, había dejado ese pecado desatendido sin forma de enmendarlo, y estaba a punto de ser aplastada por una culpa que no podía aliviar.
Y sin embargo, hacia su yo tan débil y estúpida, Ferris alzó la voz.
Ferris: 『 ¡Subaru-kun y Oveja Blanca-chan también están luchando! ¡Lucha sin rendirte! Lucha... ¡por favor! ¡Déjame luchar a mí también! 』
Sostenida por la voz que la bañaba, a duras penas logró resistir la hoja enfurecida que la golpeaba. Mientras resistía, una voz en silencio se atascó en el fondo de su garganta ante la súplica de Ferris.
Quiero que me dejes luchar, eso fue lo que dijo Ferris―― Su verdadera intención se transmitió claramente.
Y su corazón gritó de inmediato que hacer tal cosa era imposible.
Ferris: 『 No es imposible. De ninguna manera es imposible. Puedes hacerlo―― ¡Si se trata de Crusch-sama! 』
Crusch: 『 ―――― 』
Quizás había leído la debilidad en su expresión o en sus ojos, pero era un aliento que parecía intentar recoger su corazón a punto de quebrarse.
Seguramente, de no haber sido por ella misma, podría haber sido un estímulo que hiciera arder el alma. Sin embargo, el sentimiento de impotencia por no poder responder a las expectativas depositadas en ella, por el contrario, le robaba las fuerzas.
La única con el derecho a responder a la sincera lealtad y amor de Ferris, era Crusch Karsten――,
Ferris: 『 ――¡Ya lo sé desde hace mucho tiempo! ¡Tus recuerdos no han regresado, ¿verdad?! 』
――En ese instante, su respiración se detuvo.
Él lo dijo. Finalmente lo había dicho.
A pesar de saber que si decía esto, le haría poner la cara que él menos quería ver.
Crusch: 『 ―――― 』
Abriendo de par en par sus ojos que ahora eran de dos colores, ámbar y dorado, Crusch lo estaba mirando atónita. Conteniendo las ganas de apartar la vista de esa mirada, Felix se retorció.
No era para recuperar su libertad. Era para sacar la voz desde el fondo de su estómago.
Ferris: 『 ¡Lo sabía! ¡¿Cuánto tiempo cree que he estado a su lado?! ¡Algo como eso, lo supe todo desde el principio! 』
Era mentira―― Se había dado cuenta gracias a estos dos últimos meses.
Al principio, la imagen de ella sumida en un profundo dolor por su decisión era tan lastimosa de ver que no podía pensar con claridad. Fue porque dejó pasar un tiempo para calmarse, y porque existieron estos dos meses actuando juntos en las Seis Lenguas, que pudo albergar esa sospecha.
Ferris: 『 Pero, como soy un miedoso y un cobarde despreciable, tuve miedo y no pude confirmarlo. 』
Seguramente, eso también era uno de los incontables pecados que Felix había cometido.
Crusch: 『 ―――― 』
Mientras escuchaba la súplica de Felix, Crusch desvió el ataque de las tijeras de una sola hoja.
No podía escuchar ninguna respuesta de ella. O mejor dicho, por alguna razón, el sonido de la batalla entre Crusch y el hombre de las tijeras no llegaba en absoluto a los oídos de Felix. Era un silencio total.
Pero, podía saber que su voz sí la alcanzaba por el rostro de Crusch, que se ensombrecía cada vez más con cada palabra que él decía.
No quería lastimarla. Nunca había pensado en acorralarla―― Pero, si ese tratamiento drástico era necesario, se convencería de que incluso meter el dedo en la herida era una forma de curar.
Si no lo hacía, no podría salvar la vida a punto de derramarse de ese gran idiota que había apostado por confiar en un Felix como él; un gran idiota para el que no había medicina ni magia que valiera.
Ferris: 『 ¿Su cabeza es un caos de "no puedo, no puedo", verdad? Siente que es imposible para usted y lo ve todo negro frente a sus ojos, ¿verdad? ――Pero, voy a corregir un pensamiento suyo, Crusch Karsten. 』
Esa era la frase que a Crusch le gustaba usar cuando intercambiaba palabras con otros.
Atreviéndose a decirla, Felix miró fijamente los vacilantes dos colores, ámbar y dorado――,
Ferris: 『 ――Sí puede. Si somos usted y yo, podemos hacerlo. 』
Ah, qué argumento emocional tan estúpido, qué fatalismo tan irracional.
Lo odio, lo odio, realmente lo odio. No quiero mirarlo directamente. No quiero admitirlo. No puedo aceptarlo.
Con esto, estoy haciendo exactamente lo mismo que cierto gran idiota―― Confiando y esperando egoístamente, no soy en absoluto diferente a ese gran idiota que usa esa confianza como escudo para amenazar.
Pero no hay de otra. No se puede evitar. No hay ninguna otra opción.
Ya que ese mismísimo gran idiota se ha puesto por su cuenta al borde de un precipicio donde cada segundo cuenta―― no tengo más remedio que adoptar el mismo método del gran idiota que me encendió el fuego en el corazón.
Ferris: 『 ――¡Crusch-sama! 』
Ante esa súplica y esa mirada de Felix, la expresión de Crusch se contorsionó enormemente.
Sus labios se movieron, tejiendo palabras en silencio, intentando decir―― No puedo.
Ferris: 『 ――¡Sí puede! 』
No la escucho. Por lo tanto, no me ha dicho nada. Forzó e impuso ese argumento irracional.
Se haría cargo de sus lamentos, su ira y sus anhelos, todo junto más tarde. Frente a una vida, todo eso eran trivialidades.
¿No podía? ¿Cuál era la razón? ――¿Porque no era la Crusch Karsten de antes?
Ferris: 『 ¡No se lo pido a la de antes! ¡Se lo estoy pidiendo a la Crusch-sama que está aquí ahora mismo! 』
Crusch: 『 ―――― 』
Ferris: 『 ¡Vamos a salvarlo! ¡Usted y yo! ¡A este Reino que Su Alteza amaba! 』
Ante su voz, los ojos de dos colores miraron directamente a Felix―― En esos ojos, se encendió un fuego.
La blanca hoja de la espada fue apuntada hacia el cielo, y el viento arremolinado en el mundo en silencio se convirtió en una cuchilla y tomó forma.
Ese era el sello distintivo de la Valquiria Crusch Karsten, el destello salvador que una vez barrió con la horda del Gran Conejo que atacó su dominio, cambiando su rumbo y salvando a muchos de sus súbditos.
――Un Tajo, Cien Derribados con todo su poder, fue desatado en el sótano del Castillo Kugelschreiber.


Coloreado realizado por: @mukuten_
――Hasta el mismísimo último instante de blandir la espada, la vacilación continuó arrastrándose en su interior.
Crusch: 『 ―――― 』
La respiración no se convirtió en sonido, la voz no se convirtió en sonido, y el destello de la espada y sus resultados tampoco se convirtieron en sonido.
Sin embargo, fue testigo de los resultados de la hoja desatada. Esa era su mínima responsabilidad por haber intentado hacerse pasar por la Valquiria, a pesar de haber olvidado a Crusch Karsten.
――El oscuro resentimiento que la culpaba y maldecía, aún se retorcía en el interior de su pecho.
El que eso volviera pesados las manos y los pies de Crusch, no cambiaba. Las emociones negativas se expandían sin límite, y para este momento, seguramente ya debían haber cubierto todo de Crusch.
Sin embargo――,
Reborn: 『 ¡Maldita seeea! ¡Ni tú ni ese bastardo estáán cuerdooos! 』
En medio de ese espacio donde los pasos, los destellos de espada y todos los sonidos ambientales habían sido silenciados, la voz de Reborn resonó con fuerza.
Mientras bloqueaba con un corte las tijeras de una sola hoja que él sostenía, se dio cuenta de que había cometido un acto para el que no tenía palabras de respuesta―― ¿Acaso la antigua Crusch Karsten habría hecho esto?
No lo sabía. Y ahora mismo, eso no tenía ningún sentido.
Quien había respondido a las expectativas de Ferris, y a su confianza, era esta Crusch Karsten.
Y esa autoconciencia se convirtió en un torrente de emociones positivas, llenando la mente y el cuerpo de Crusch con una vitalidad que no perdía ante el oscuro resentimiento en el interior de su pecho, haciéndola resistir también a Reborn.
Y así, mientras Crusch atraía la atención del enemigo――,
Ferris: 『 De verdad, te pasas de gran idiota, Subaru-kun, ¿no crees que sería mejor si murieras una vez? 』
Subaru: 『 Oioi, no digas eso ni en broma. Ni siquiera quiero pensar en morir. 』
Más allá de Reborn, con quien cruzaba acero, se escuchaban las voces de esos dos intercambiando comentarios sarcásticos.
El chico que a duras penas había sido rescatado de un estado al borde de la muerte, y el Azul que había salvado esa vida, se apretaban el uno contra el otro sobre un charco de sangre, como si se estuvieran abrazando.
Como si Ferris estuviera abrazando por detrás a Subaru, quien tenía una rodilla apoyada en el suelo―― Sin embargo, que ese no era un abrazo para expresar afecto era evidente a primera vista por las expresiones reacias de ambos.
De hecho, no tenían otra opción―― La magia curativa de Ferris requería tocar el cuerpo de la otra persona para poder activarse.
Subaru: 『 Más bien, diría que tú te pasaste de temerario con esto. 』
Ferris: 『 Estamos igual, ¿verdad? 』
Diciendo eso, Ferris, quien había hecho que Crusch le cortara los brazos y había dejado ambos antebrazos desde los codos en la pared, soltó una risa nasal al ver a Subaru, a quien le sobresalía un cuchillo del costado.
――Esa era la discusión entre dos grandes idiotas a quienes, con toda razón, se les acababa de decir que no estaban cuerdos.