El sonido de las Cadenas
Capítulo 3
El sonido de las Cadenas
1
—Honorable huésped, honorable huésped. Parece que no se siente bien, ¿se encuentra bien?
—Honorable huésped, honorable huésped. Parece que le duele el estómago, pero ¿acaso se ha hecho encima?
Ante un Subaru que mantenía la cabeza agachada, las voces preocupadas de las hermanas se dejaron oír.
Aunque había pasado poco tiempo, eran voces a las que ya se había acostumbrado en esos pocos días. Voces que a veces le resultaban molestas, otras veces le daban tranquilidad y en las que había llegado a confiar.
...Sin embargo, ahora mismo, esas voces estaban envueltas en un eco completamente distinto y sacudían cruelmente los tímpanos de Subaru.
—Siento haberlas preocupado, bueno, lo siento. ¿Qué puedo decir? Es como si me hubiera despertado medio atontado.
Respondiendo mientras sentía sus miradas, Subaru reguló su respiración antes de levantar la cabeza.
La pasión desbordante que lo había asaltado logró desaparecer de alguna manera entre las olas mientras presionaba su rostro contra el edredón.
Pasado el impacto inicial, una sensación de pérdida seguía sollozando en su pecho, como si lo estuvieran estrangulando con algodón de seda.
...Qué maravilloso, frustrante y reconfortante sería si todo fuera una broma pesada de Roswaal, y solo estuvieran intentando engañar a Subaru.
Sintiéndose un poco salvado por esa excusa en su propia mente, Subaru abrió los párpados y miró al frente.
—...Ah, así es, ¿verdad?
Y en el mundo que se expandió ante él tras un instante de desenfoque, la realidad se impuso.
De pie a ambos lados de la cama, con las manos apoyadas en el colchón y mirándolo, estaban las gemelas. Ram y Rem, aquellas dos figuras familiares, lo observaban con la misma falta de expresión de siempre.
En sus ojos no quedaba rastro alguno de emoción hacia Subaru.
Durante los cuatro días que había vivido allí, algo debía haberse construido entre ellos, por poco que fuera, pero había desaparecido como la niebla en algún lugar.
—¿Honorable huésped...?
La voz de desconcierto salió de los labios de ambas al mismo tiempo.
Sus miradas seguían a un Subaru que se había levantado de la cama.
Sin embargo, este, como si hubiera sentido un escalofrío repentino, se había distanciado de las hermanas obedeciendo a una sensación de impaciencia que lo acosaba.
—Honorable huésped, no debe moverse de forma tan brusca. Aún necesita reposo.
—Honorable huésped, es peligroso que se mueva tan repentinamente. Todavía debe descansar tranquilamente.
Ante las voces y los dedos de ambas que se preocupaban por el bienestar de Subaru, él se retorció y huyó por puro reflejo.
Ante su fría reacción, ambas entrecerraron los ojos con una expresión de dolor, pero Subaru no tenía el margen mental para notar ese cambio.
La insoportable sensación de que la persona que conoces te trate como a un completo extraño.
Hacía apenas unos días que Subaru había experimentado esa misma sensación entre la multitud, en el callejón trasero y en la casa abandonada.
Pero esta vez era drásticamente diferente. La situación era diferente. El tiempo era diferente. La experiencia era diferente.
No era como empezar de nuevo con Emilia o Felt, a quienes apenas conocía.
Se trataba de un reinicio unilateral con personas con las que seguramente ya había forjado un lazo de confianza. Ante esa sensación de extrañeza de que personas a las que conoces se convierten en completos extraños, un miedo incomprensible se apoderó de Subaru y no lo soltaba.
Al ver los ojos de Subaru llenos de miedo, las sirvientas gemelas también empezaron a notar que algo andaba mal.
El silencio cayó en la habitación y ninguno podía moverse, esperando ver qué hacía el otro. Por eso,
—Lo siento... ahora mismo, no puedo.
Agarrándose al pomo de la puerta y lanzándose al pasillo como si rodara, la acción de Subaru fue solo un instante más rápida que el intento de las gemelas por detenerlo.
Sintiendo el frío del suelo en las plantas descalzas de sus pies, Subaru echó a correr mientras exhalaba profundamente.
Corriendo desesperadamente, sin tener siquiera un destino fijo.
Estaba huyendo. Había huido. Y, sin embargo, no sabía de qué estaba huyendo.
Lo único que sabía es que quedarse en aquel lugar en esas circunstancias era absolutamente imposible.
Corriendo a través del pasillo bordeado de puertas idénticas, Subaru huía de un lado a otro con tanta torpeza que parecía estar a punto de tropezar en cualquier momento.
Y entonces, sin aliento y como si hubiera sido guiado hasta allí, puso la mano en una puerta.
...Una inmensa cantidad de estanterías y la biblioteca prohibida le daban la bienvenida a un Subaru que entraba dando tumbos.
2
Una vez cerrada la puerta, la Biblioteca Prohibida quedaba completamente aislada del mundo exterior.
Siendo así, para irrumpir en esta habitación desde el exterior habría que abrir todas las puertas de la mansión.
La preocupación de ser perseguido desapareció. Dejando caer los hombros, Subaru se apoyó en la puerta y se desplomó en el suelo.
A pesar de estar sentado, sus rodillas temblaban. Y lo mismo ocurría con los dedos que extendió para intentar detenerlas.
—Si jugara al kamizumou, a lo mejor llegaba bastante lejos. Jaja...
Sus palabras de autodesprecio carecían de gracia y su risa seca no hacía más que resaltar su sensación de vacío.
El aire tranquilo de la biblioteca desprendía olor a papel viejo, y le infundía a la mente de Subaru un pequeño respiro de calma. Aunque sabía que era solo un consuelo, el Subaru de ahora no tenía más opción que aferrarse a él.
Una y otra vez, respiró profundamente.
—...Eres un tipo muy maleducado al entrar sin siquiera llamar a la puerta, de hecho.
Hacia Subaru, que jadeaba como un pez fuera del agua, llegó una voz burlona desde el fondo de las estanterías.
En el fondo de la oscura habitación, frente a la entrada, había una escalera de tijera. Una chica estaba sentada en ella.
Siempre inmutable, inquebrantable y manteniendo las distancias con Subaru; la guardiana de la biblioteca prohibida, Beatrice.
Beatrice cerró ruidosamente un libro que resultaba demasiado grande para su pequeño cuerpo y miró a Subaru.
—Me pregunto cómo es que lograste romper el Cruce de Puertas, supongo... tanto antes, como ahora.
—Lo siento. Solo será un rato, déjame quedarme. Te lo ruego.
Juntando ambas manos en un gesto de súplica, y sin esperar respuesta, Subaru cerró los ojos.
...Necesitaba enfrentarse a la realidad y a sí mismo en un lugar tranquilo donde nadie lo molestara.
Su propio nombre, dónde estaba, y quiénes eran esas gemelas de antes. El nombre de la chica frente a él, su existencia. La misteriosa habitación.
Cuatro días. La promesa que hicieron. Mañana, junto a alguien, irían a algún lugar...
—Es verdad, Emilia...
Recordó aquel cabello plateado que brillaba bajo la luz de la luna y su sonrisa tímida.
La promesa que le hizo a esa chica, Emilia, que brillaba tanto bajo la luz de la luna que parecía opacar incluso el cielo estrellado.
—Beatrice.
—...Me llamaste por mi nombre a secas, supongo.
Beatrice frunció el ceño, no solo por ser llamada sin honoríficos, sino también por la repentina y atrevida pregunta.
Sin embargo, aun siendo tan formal a su manera, Beatrice se encogió de hombros con una expresión de hartazgo y dijo:
—Hace apenas tres o cuatro horas acabo de burlarme de alguien tan insensible como tú, de hecho.
—Fue cuando te enojaste porque pasé por alto tu trampa, ¿verdad? Lo entiendo, lo entiendo.
Aunque le faltaban fuerzas, no se olvidó del sarcasmo hacia Beatrice y volvió a darle donde le dolía a la chica.
...El encuentro entre Subaru y Beatrice de hace tres o cuatro horas.
Esas palabras se referían al momento en que se despertó por primera vez en la mansión Roswaal. Cuando Subaru dio con la respuesta correcta a la primera para atravesar el bucle del pasillo, sin siquiera pensar en ello.
Después de eso, Subaru quedó inconsciente a manos de Beatrice en esta misma biblioteca prohibida.
La siguiente vez que se despertó, ya era de mañana, y frente a la cama se encontraban Ram y Rem.
—Es decir, el yo de ahora está en... la segunda vez que me desperté en la mansión, ¿no?
Juntando los pedazos que no encajaban en sus recuerdos, Subaru empezó a hacerse una idea de su situación actual.
La única vez que las gemelas fueron juntas a despertar a Subaru fue aquella mañana. Después de eso, se turnaban y solo iba una. Además, el único día en que Subaru tuvo el privilegio de usar la cama de la habitación de huéspedes fue el primer día.
—O sea, retrocedí desde dentro de cinco días hasta hace cuatro, ¿es eso...?
Al igual que en la capital real, Subaru había retrocedido de nuevo en el tiempo. Así definía su estado actual.
Sin embargo, entenderlo y aceptarlo eran dos cosas distintas.
Subaru se agarró la cabeza y pensó en la razón por la que había regresado a este punto.
El retroceso en el tiempo que Subaru experimentó en la capital real fue un Retorno por Muerte desencadenado por su propia muerte.
Había creído que, usando la experiencia de sus tres muertes como alimento, salvó a Emilia y escapó de ese bucle.
De hecho, los cinco días en la mansión Roswaal debían haber pasado sin incidentes, sumamente pacíficos.
Y, de repente, aquí estaba, un retroceso en el tiempo sin previo aviso ni nada que se le pareciera.
—¿Las condiciones son diferentes a las de la última vez? Di por sentado que regresaría al morir, pero en realidad, ¿el tiempo retrocede automáticamente..." después de aproximadamente una semana? …no, si ese fuera el caso...
Entonces no había explicación de por qué había retrocedido hasta la mañana de su primer día en la mansión de Roswaal.
Aunque los principios detrás del retroceso temporal le eran desconocidos, se suponía que en el bucle de la capital real existían ciertas reglas.
Una de ellas era el problema del punto de reaparición.
Si Subaru no hubiera sido liberado de ese bucle, tendría que haber despertado frente al tendero con cicatriz de la frutería que ya había visto tres veces.
—Pero la realidad es que el hombre de mediana edad con la cicatriz en la cara ha sido reemplazado por dos maids con aspecto de ángeles. Ha cambiado por completo.
Aunque la sensación al recibir la noticia fuera como estar entre el cielo y el infierno.
Tocando su propio cuerpo aquí y allá, Subaru comprobó que estaba ileso. Sintió que no le pasaba nada.
Si seguía las condiciones establecidas hasta el momento, la razón por la que Subaru había regresado era clara.
Es decir... había muerto.
—Pero, si he muerto, ¿cómo he muerto? Todo era normal hasta antes de irme a dormir. Incluso después de dormir, al menos no me vi envuelto en ninguna situación que pudiera hacerme sentir que iba a “morir”.
Incluso en caso de una muerte instantánea, ¿realmente existe algo que no te permita ser consciente del momento de tu muerte?
Consideró la posibilidad de haber sido asesinado mientras dormía con veneno o gas, pero eso implicaría un asesinato premeditado.
Puesto que Subaru no tenía motivos para ser el blanco de algo así, la premisa básica no se sostenía.
—Si ese es el caso, entonces quizás fue un reinicio forzado por no cumplir las condiciones para superar el nivel.
Si lo comparamos con un videojuego, no activar las banderas necesarias daba como resultado un Game Over.
Pero ni siquiera sabía quién había diseñado esas banderas, y mucho menos cuál era el detonante; era un juego asqueroso, con unas reglas absurdas.
—Y eso que yo de por sí soy un GAMER casual que se rinde rápido y se va a mirar las guías de los foros...
—Pensé que estabas murmurando algo, pero veo que el ambiente se ha vuelto de lo más aburrido, supongo.
Al ver a un Subaru ahogándose en un mar de pensamientos, Beatrice habló con aire aburrido, esbozando una sonrisa de burla.
—Vivir o morir, según los estándares de un humano son pequeñeces aburridas y sin valor, supongo. Y al final solo dices disparates y mentiras. A eso me refiero cuando digo que ni siquiera se puede razonar contigo, de hecho.
Habló con frialdad y de una manera distante que, en cierto sentido, rayaba en la crueldad. Sin embargo, la inmutable actitud de Beatrice le dio a Subaru cierta sensación de tranquilidad. Se levantó, se sacudió el polvo del trasero y se volvió hacia la puerta.
—¿Te vas, supongo?
—Tengo algo que comprobar. Dejaré de estar deprimido para después. Me salvaste.
—Yo no he hecho nada, de hecho. ...Vete de una vez, supongo. Tengo que volver a colocar la puerta.
El sonido de esas palabras, tan ajeno a cualquier tipo de amabilidad, le resultaba a Subaru extrañamente reconfortante en estos momentos.
Probablemente Beatrice no tenía esa intención, pero Subaru sintió que sus palabras lo empujaban hacia adelante.
Giró el pomo y dio un paso hacia el exterior, donde una brisa fresca le sopló en la cara.
El viento le alborotó el flequillo, y se cubrió la cara con el brazo al sentir un ligero dolor en los ojos.
Luego, cuando el viento se detuvo y sintió el tacto de la hierba bajo las plantas descalzas de sus pies... en su campo de visión,
—Ah, sigue brillando tanto como siempre.
Al descubrir a la chica de cabello plateado en el jardín, respirando ligeramente agitada, su corazón dio un vuelco.
“Vaya con el capricho del destino”, murmuró Subaru en su interior, quejándose con arrogancia de la guardiana de la biblioteca.
—¡...Subaru!
La chica, tras darse cuenta de la presencia de Subaru, abrió mucho sus ojos amatista y corrió hacia él con una expresión de pánico.
El sonido de campanillas de plata que brotó de sus labios era la melodía más hermosa compuesta por tan solo unas pocas sílabas.
Subaru también dirigió sus pasos instintivamente hacia la chica que corría. Cuando se encontraron frente a frente, la mirada de la chica recorrió todo el cuerpo de Subaru, y el rictus de sus ojos se suavizó de alivio. Pero de inmediato se compuso y adoptó una postura y mirada serias.
—De verdad, me tenías preocupada. Cómo desapareciste apenas te despertaste, Ram y Rem andaban corriendo por toda la mansión muuuy alteradas.
—Qué raro ver a ese par tan alteradas. Y lo siento. Beatrice me atrapó por un momento.
—¿Otra vez? Me dijeron que antes de que despertaras ya te había hecho una de sus travesuras...
Ante el hermoso rostro de Emilia, acercándose con preocupación en una postura tan indefensa, Subaru casi estiró la mano para aferrarse a ella, pero logró reprimir su propia debilidad.
Hacerlo en ese momento habría sido demasiado impulsivo. De hecho, eso invalidaría por completo el tiempo que se había tomado para calmarse en la biblioteca prohibida.
Su objetivo no era simplemente echarle la culpa a Beatrice.
Ante el rostro preocupado de Emilia, Subaru solo pudo responder con una expresión ambigua.
A pesar de la extraña actitud de Subaru, Emilia no intentó indagar más, manteniendo una sutil distancia.
Era lógico. Emilia, que solo había pasado una o dos horas con él desde que lo conoció, no tenía forma de saber qué era "raro" en la actitud del Subaru actual.
Entre Subaru y Emilia existía un abismo de cuatro días que no podía llenarse.
Había cuatro días que sólo Subaru conocía y que Emilia desconocía. Y esos días, sin duda alguna, habían existido.
—¿Pasa algo? ¿Tengo algo en la cara?
—Tienes unos ojos, una nariz, unas orejas y una boca sumamente adorable. ...Bueno, me alegro de que estés bien.
Emilia, a punto de sonrojarse por el piropo inicial, asintió ante el contenido de las palabras que siguieron inmediatamente.
—Sí, yo estoy bien. Me protegiste, Subaru. Pero dime, ¿cómo te sientes tú del cuerpo?
—Ah, ¡de maravilla, de maravilla! Me falta un poco de sangre, me quitaron un montón de maná de golpe, perdí mucha energía por el impacto de despertarme, y siento como si me hubieran dado una paliza mental con un bate, ¡pero estoy lleno de energía!
—Ya veo. Me alegr... ¿Eh? Pero a eso se le llama estar magullado por todas partes...
—Venga, estoy bien, ya lo ves.
Estiró los brazos y dio una vuelta sobre sí mismo en el sitio, como para mostrarle a Emilia su buen estado de salud.
Poco a poco, su estado volvía a la normalidad. Tenía que subir las marchas, humedecerse los labios con la lengua y volver a ser el Natsuki Subaru de siempre.
—Si estás bien, entonces genial... ¿Y bien, quieres volver a la mansión? Tengo algo que hacer.
—Oh, espíritus TALK TIME, ¿eh? No molestaré, así que, ¿puedo acompañarte? Y préstame a Puck un rato.
—No me importa, pero de verdad, no molestes, ¿entendido? No es un juego.
Emilia ladeó la cabeza y le habló como si le estuviera enseñando algo a un niño.
Ese gesto de hermana mayor que adoptó Emilia le pareció tan encantador que... en el corazón de Subaru se encendió la llama de la determinación.
—Bien, pues vamos, vamos. El tiempo es limitado y el mundo es vasto. Y la historia de Emilia-tan y yo apenas acaba de comenzar.
—Así es... ¿Eh? ¿Qué acabas de decir? ¿De dónde salió ese "-tan"?
—No importa, no importa.
Mientras empujaba por la espalda a una Emilia que se sorprendía ante el apodo, los dos se dirigieron hacia su lugar habitual en el jardín.
Subaru sabía que, con el tiempo, ella perdería la energía para corregirlo y terminaría aceptándolo por inercia.
Eso también era uno de los lazos que se habían construido en esos cuatro días perdidos.
—...Lo recuperaré.
Mientras caminaba detrás de Emilia, que aún tenía una expresión de insatisfacción en su rostro, Subaru murmuró en voz baja.
Se detuvo y miró el cabello plateado que se alejaba, y luego dirigió la mirada hacia el cielo.
...En el cielo del este, que aún estaba bajo, podía ver el sol salir de forma exasperante.
Solo tenía que ver eso repetirse cinco veces más, y entonces llegaría el momento prometido.
Solo tenía que ver salir el sol para cumplir la promesa que hizo con aquella chica que tan bien encajaba con la luz de la luna.
...Tenía tiempo. Y conocía la respuesta.
—No sé de quién sea esta broma de mal gusto, pero lo recuperaré todo y le haré llorar de impotencia. No subestimes la tenacidad de este tipo que se ha enamorado locamente de la sonrisa que vio esa noche.
Apretando el puño hacia el cielo, lanzó una declaración de guerra dirigida a nadie en particular.
Esa fue la primera declaración explícita de rebelión de Subaru desde que llegó a este mundo, dirigida a la entidad que le había impuesto la invocación y el bucle.
Comenzaba su batalla en el segundo bucle.
Para superar la semana en la mansión de Roswaal y descubrir qué había después de aquellos días.
Para cumplir aquella promesa nocturna, la promesa que había hecho.
3
Lanzándole un desafío al sol naciente, se alzó el telón del primer día en la mansión de Roswaal en su segundo bucle.
Solo tenía que ver el sol salir y ponerse durante cinco días.
El plan de Subaru para pasar ese tiempo era "recrear el curso de los acontecimientos anteriores en la medida de lo posible".
Tal y como había decidido en el jardín, el objetivo final de Subaru era cumplir la promesa que le hizo a Emilia el último día. Para ello, tenía que superar esa noche de luna llena y volver a hacerle la promesa.
Y como regla básica de las historias de bucles temporales, existía una conclusión bastante establecida.
Era que, “si sigues el mismo camino, la historia terminará en el mismo lugar”.
Era algo obvio, ya que estaba siguiendo el mismo camino que la vez anterior. Los sentimientos y acciones de las personas involucradas se superpondrían, y llegarían al mismo resultado.
Para Subaru, lo importante era modificar a su conveniencia únicamente ese final que se repetía, y en el proceso, recuperar todos los recuerdos que se suponía debían ocurrir.
En resumen, aprovecharse de lo mejor de cada situación utilizando el bucle era su objetivo supremo.
Esa era la noble y a la vez perversa determinación de Subaru: utilizar los reinicios para guiar el desenlace hacia su propio gusto.
—Y sin embargo, por alguna razón, la cagué.
Flotando con las extremidades extendidas en la humeante bañera, Subaru sopló burbujas mientras reflexionaba sobre su primer día.
Un día que comenzó con determinación y se convirtió en un fracaso rotundo y aplastante.
Primero terminó su rutina matutina con Emilia, esperó a que Roswaal llegara a casa y asistió a la reunión en el comedor.
Sinceramente, no estaba seguro de si había logrado calcar cada detalle de lo que había dicho llevado por la inercia, pero el rumbo general de la conversación debería haber seguido el mismo camino de la vez anterior.
La recompensa de Puck, el apodo de Emilia, un resumen de la Elección Real y la relación de Emilia con ella, y el establecimiento del papel de Subaru en la mansión de Roswaal.
Rechazando la tentadora oferta de ser un huésped mantenido, Subaru se unió al personal de la mansión como un sirviente aprendiz, al igual que la vez anterior.
Después de eso, acompañó a Ram, quien fue asignada como su instructora, en un recorrido por la mansión, lo que marcó el inicio de su primer día de trabajo.
Sin embargo, a partir de ese momento, todo empezó a volverse extraño.
—¿Por qué fue tan diferente de la vez anterior? Aunque había preparado una excelente hoja de trucos para copiar en el examen, la sensación fue como si me hubieran cambiado la asignatura al ver las preguntas... ¿Qué sentido tiene haber vuelto atrás en el tiempo entonces?
Subaru, que tenía solo la cabeza asomando por encima del agua caliente de la bañera, apoyó la barbilla en el borde de la tina y murmuró consternado.
A pesar de que Subaru había intentado seguir el mismo flujo de acontecimientos que la vez anterior de acuerdo con su plan, el trabajo que Ram, su instructora, le asignó, había cambiado drásticamente en comparación con la primera vez. La carga de trabajo había pasado de ser un nivel 1 de tareas simples a algo así como un nivel 4.
—Al final, los recados seguían siendo recados... pero la intensidad de las tareas era inmensamente mayor que la vez anterior.
Debería decir que, sencillamente, la calidad y cantidad del trabajo que le habían asignado habían aumentado.
—La última vez también terminé exhausto, pero esta vez fue mucho más duro... Mierda, pensé que al ser el mismo contenido las cosas serían un poco más fáciles.
Se quejaba por la dureza inesperada, pero al mismo tiempo, Subaru había llegado a la conclusión de que su situación actual no era nada buena.
Este era el resultado a pesar de su esfuerzo por calcar los eventos de la vez anterior. Si el contenido había cambiado tanto desde el primer día, a partir del segundo día sería imposible que las cosas encajaran con la vez pasada.
Le aterraba la posibilidad de que, al ignorar las pequeñas diferencias, los grandes problemas que estaban por venir también se desviaran.
—Especialmente en esta ocasión, ya que no sé el motivo por el que regresé...
El patrón de esta vez fue simplemente irse a dormir y despertar habiendo retrocedido. A diferencia de la vez anterior, donde la muerte era la condición para el bucle, lidiar con esta situación en la que no podía prever el final era agotador con solo pensarlo.
—Si las cosas cambian tanto, ¿entonces mis recuerdos ya no sirven de nada...?
Recordó su primer día en la capital, cuando conoció a Emilia... aquel día tan intenso.
Aunque en los pequeños detalles había tomado caminos diferentes en cada ocasión, los eventos ocurridos a grandes rasgos habían sido comunes en todos los bucles. Aún no lo sabría a menos que dejara pasar un evento importante.
Entre los días de esta ocasión, el único evento que había dejado una fuerte impresión en Subaru, además del primer día, era su promesa con Emilia.
Si lograba llegar hasta ese punto, debería ser capaz de superarlo con solo cambiar el resultado.
Sumergiendo su cuerpo en la bañera, organizó sus pensamientos aguantando la respiración. Luego, Subaru sacó la cabeza del agua y...
—Vaya, ¿te impooorta si te acompaño?
Con un noble completamente desnudo y con las manos en las caderas justo frente a él, Subaru se arrepintió de haber respirado tan profundamente.
A una distancia que podría alcanzar si estiraba el brazo, aquel hombre desnudo estaba de pie, con la espada sagrada de su entrepierna balanceándose con la brisa cálida de la bañera mientras miraba a Subaru desde arriba.
—Está reservado, me niego.
—Es una instalación de mi mansión, ¿así que es de mi propiedaad, no? Me tomaré la libertaaad de hacer lo que quiera.
—Entonces no preguntes. Métete al baño como te dé la gana.
—Vaaaya, qué severo. Además, no lo entiendes. Es cierto que esta bañera también es de mi propiedad, peeero...
Roswaal apoyó una rodilla en el suelo y, extendiendo la mano, levantó suavemente la barbilla de un Subaru que no opuso resistencia.
—En tu posición de sirviente, ¿no se podría decir que tú tambiééén eres de mi propiedad?
—¡Ñam!
—¡No dudas ni un seguuundo!
Subaru mordió las desagradables yemas de los dedos que pellizcaban su barbilla para apartarlas y se distanció de Roswaal nadando de espaldas.
El tamaño de la sala de baño era absurdamente grande, y la bañera en sí era tan amplia como la de un buen baño público antiguo.
Ese uso tan excesivo del espacio era una muestra evidente de los pasatiempos decadentes de la nobleza, pero la satisfacción de tenerlo todo para uno solo era bastante considerable.
Por eso mismo, la hora del baño al terminar el trabajo había sido el momento de descanso de Subaru a lo largo de la vez anterior.
—Otro desarrollo que no esperaba...
—En los cuatro días de la vez anterior, no tuve ni una sola oportunidad de bañarme junto a Roswaal.
Antes que nada, en el bucle anterior, Roswaal había estado extremadamente ocupado, al punto de que casi no se habían visto las caras.
Probablemente interactuaba con las gemelas que se ocupaban de sus necesidades personales, pero con Subaru apenas tuvo contacto más allá del encuentro del primer día, a excepción de las comidas.
—Y a pesar de eso, todo me ataca desde direcciones que no esperaba...
—No sé qué es lo que te preocupa, peeero en este mundo hay un montón de cosas que no salen bien.
Diciendo esas duras realidades, Roswaal se metió en la bañera y se colocó junto a Subaru.
Su figura, apoyando la espalda en la pared de la bañera y dejando escapar un largo suspiro, era la de un hombre normal y corriente que se podía encontrar en cualquier lugar; el placer de un buen baño era universal.
—Me acabo de dar cuenta, pero como es lógico, te quitas el maquillaje para entrar al baño.
—¿Hmm? Aaah, así es. Vaya, ¿acaso es esta la primeeeera vez que expongo mi verdadero rostro ante ti, Subaru?
—Así es. Vaya, eres un tipo atractivo y normal, qué desperdicio. No tienes necesidad de ocultarlo.
—Ese maquillaje es por aficióóón, no es que quiera ocultar mi rostro. No tengo la boca desgarrada, ni la nariz torcida, ni una mirada desesperadamente espantosa... Oh, vaya.
—No lo digas mientras me miras. Si fuera un chico de ojos sanpaku con un corazón débil, ya me habría muerto.
Esa mala mirada con la que había nacido tenía un penalizador negativo increíble en las primeras impresiones.
Aunque quisiera quejarse con los padres que le dieron ese rostro, no podía decir nada porque la mirada de su madre era idéntica a la suya.
A Subaru, que puso una cara compleja al recordar a sus padres, Roswaal le sacó otro tema de conversación.
—¿Crees que podrás llevarte bien con Ram y Reeem? Esas dos llevan mucho tiempo trabajando en esta mansión, así que deberían saber cómo tratar a sus subordinados.
—Con Rem todavía no he hablado mucho, pero me llevo bien con Ram. Es más, siento que Ram es un poco demasiado confianzuda. Más allá de ser superiores o subordinados, la actitud de esa chica no ha cambiado desde que yo era solo un huésped.
—No hay probleeema, Rem compensa lo que le falta. Son hermanas, así que tienen que ayudarse mutuamente. En ese sentiiido, las dos lo están haciendo reeealmente bien.
—Por lo que he escuchado y visto, Rem hace todo el trabajo de apoyo, y Ram parece ser una versión inferior de su hermana pequeña.
Ambas hermanas afirmaban claramente la superioridad e inferioridad en todas las habilidades de las tareas del hogar. Ram, la hermana mayor, estaba uno o dos pasos por detrás de su hermana menor, Rem, en absolutamente todo.
Normalmente, este sería un escenario perfecto para estar atormentado por un complejo de inferioridad, sin embargo...
—Y aun así, sale con que "como soy la hermana mayor, yo, Ram, soy más importante". Me asusta lo descarada que es.
—Si hablamos de ser descarado, creo que tú tambiééén mucho. Pero ya veo. ¿Así que te respondió de esa forma? Entrometerse sin reservas ni miramientos... Es aaalgo realmente bueno.
—No siento en absoluto que me estés elogiando.
Debido a que no sabía leer el ambiente, Subaru no dudaba en entrometerse en el territorio ajeno.
Precisamente por eso, poseía una naturaleza solitaria que tendía a aislarse.
También podría considerarse una mala costumbre la de alterar los nervios de los demás.
Ante la respuesta de Subaru, Roswaal cerró un ojo y miró al techo únicamente con su ojo izquierdo de color amarillo.
—No es sarcasmo en absoluuuto. En realidad, creo que es algo bueeeno. Esas chicas se encierran demasiado en sí miiismas. Si alguien de afuera viene y revuelve las cosas un po~oco... seguramente habrá cosas que cambien graaacias a eso.
—¿Tú crees?
—Yo creo que sííí.
Ambos se sumergieron hasta el cuello en la bañera, intercambiando suspiros de admiración mientras entregaban todo su cuerpo al calor del agua.
Luego, de repente, Subaru levantó una ceja, como si hubiera recordado algo.
—Es verdad, Ros-chi. Tengo algo que quiero preguntarte, ¿me permites?
—Bueeeno, si es algo que mi amplio y profundo conocimiento puede responder, no hay probleeema.
—Es la primera vez que veo a alguien decir "soy un sabelotodo" de una forma tan retorcida. Pero dejando eso a un lado, ¿bajo qué principio se calienta este baño?
Golpeando el fondo de la bañera, Subaru expresó la duda que había tenido desde hacía un buen rato.
La bañera en la que estaban sumergidos estaba hecha de piedra, y por la textura daba la impresión de ser de mármol.
El cuarto de baño estaba en una esquina del sótano de la mansión, y, como era de esperar, era unisex.
Sin embargo, el agua se cambiaba lujosamente para cada persona que se bañaba, por lo que entrar después de Emilia no daba ningún tipo de satisfacción adicional.
—Tampoco es que me iba a beber el agua, claro. Me di cuenta antes de hacerlo.
—A veces me sorprendes reeealmente con tu espíritu aventurero. ¿Será esto la juventuud? ...No, pero me pregunto si a mí se me habría ocurrido esa idea cuando era joven.
Roswaal miró la temeraria juventud de Subaru como si le deslumbrara, y luego asintió.
—En cualquier caso, la respuesta es simple. Debajo de la bañera hay un montón de piedras mágicas de atributo fueeego. A la hora del baño, se activan usando maná para calentar el agua. Seguramente también las usan en la cociiina.
—Así que ese era el principio de las ollas. Me preguntaba cómo lo hacían sin tener gas.
Mientras Rem las manejaba con eficacia de fondo, el papel de Subaru era cortarse los dedos mientras pelaba verduras.
Sin embargo, dado que no entendía el significado de esa frase aparentemente tan obvia de "activar usando maná", el nacimiento del Chef Subaru aún estaba muy lejos.
—Oye, eso del maná y demás... ¿Solo los magos pueden hacer algo al respecto?
—Naaada de eso. La puerta está presente en toda forma de viiida. Ni siquiera los animales y plantas son la excepcióóón. Si no fuera así, la sociedad actual, que utiliza piedras mágicas, no podría sustentaaarse.
Subaru ladeó la cabeza ante la aparición de un nuevo término. Al ver el estado de Subaru, Roswaal levantó un dedo y se aclaró la garganta.
—Muy bieeen, ¿qué te parece si te doy una pequeña claaase? Déjame enseñarle a tu mente ignorante y confuuusa qué es exactamente ser un maaago.
—Voy a ignorar mis ganas de replicar a un montón de cosas y, por esta vez, aceptaré dócilmente.
Ante la oferta de Roswaal de darle una clase, Subaru se sentó de rodillas en la bañera y se volvió hacia él. Sin embargo, ambos seguían completamente desnudos.
—Entonces, empecemos desde el nivel principiaaante. Supongo que tú, Subaru, ya sabes lo que es la "puerta", ¿verdaaad?
—No, aunque me lo digas como si fuera algo obvio, el que no sabe se queda en blanco...
—Tu tono de voz bajó muy de repeeente. ¿Y tampoco sabes lo que es la puerta? Para decirlo suavemente, es en plan: "Eh, ¿eso es en serio?". ¿Lo estoy usando bieeen?
Dijo Roswaal, comprobando el uso de "en serio". Con Subaru como origen, las expresiones de su mundo anterior estaban siendo importadas con frecuencia, y "en serio" en particular, debido a su alta frecuencia de uso, se asimilaba rápidamente.
Subaru evaluó el uso de Roswaal como un diez perfecto, y tras chocar los cinco, regresaron a la clase.
—¿Y bien? ¿Qué es exactamente esa puerta, para ser francos? ¿Qué diferencia hay entre tenerla y no tenerla?
—Poniéndolo de forma senciiilla, la puerta es el umbral que permite el paso del maná dentro y fuera de tu proopio cuerpo. Absorbes el maná a través de la puerta y lo liberas a través de la pueeerta; es tu línea de viiida.
—Ya veo. Es como el grifo de los MP...
Subaru lo entendió con la concisa explicación de Roswaal.
Había escuchado la palabra "puerta" varias veces hasta ahora. Era más o menos lo que había imaginado.
—Si todo el mundo tiene una puerta, ¿eso significa que yo también la tengo?
—Bueeeno, supongo que sí la tendrááás. Si tienes confianza en ser humano. Tú, ¿eres humaaano?
—Nunca ha existido un hombre que haya sido arrojado a un mundo paralelo siendo tan humano como yo. Soy mega normal, un personaje de mega relleno.
No tenía fuerza para luchar, ni sabiduría para resolver situaciones. Sus calificaciones estaban ligeramente por debajo del promedio, y aunque sus capacidades físicas eran un poco altas, tenía problemas de resistencia.
Las habilidades que había dominado eran la costura y hacer camas. Iba directo a ser un personaje mob.
Sin embargo, ante la que podría ser la segunda información más feliz que había recibido desde que llegó a este mundo paralelo, Subaru no estaba para pensar en eso. Ante la fascinante palabra "magia", su corazón se aceleró y sus ojos brillaron de esperanza.
—La primera cosa más feliz fue, por supuesto, haber conocido a Emilia, ¡pero esto también es increíble! ¡Por fin me convertiré en el mago de mis sueños...! No, ¡esta es la oportunidad que estaba esperando!
—Ver que te alegras tanto al hablar de maaagia hace que ser mago valga totalmente la peeena. Sin embargo, aunque tengas una puerta, el tema de la aptitud es fundameeental. Sé que sonará a presunción, así que presumiré, pero estar tan bendecido con talento como yo es algo que casi nuuunca ocurre, ¿lo sabeees?
Ante esa insinuación de Roswaal, Subaru escuchó el ligero sonido de una "bandera" activándose.
El Roswaal lleno de confianza no lo sabía. El hecho de que el Subaru que flotaba desnudo frente a él en la bañera, era un "huésped" invocado de un mundo paralelo.
Desde la antigüedad, aquellos invocados de otros mundos suelen albergar poderes especiales. Hasta ahora, era inútil en fuerza bruta, inútil en conocimientos, y su bonificación de suerte no era cero, sino ligeramente negativa; pero, claro, quedaba la magia.
—¡Aquí vamos, Ros-chi! ¡Mi nueva esperanza! Hablemos de magia, magia, magia. ¡Siento la ola mágica ahora mismo! ¡Mi brillante futuro flota entre las olas!
—¿Ah, sííí? Entonces continuemooos. La magia tiene cuatro atributos básicooos. ¿Los cono~oces?
—¡No los sé!
—Ajááá, es maravilloso lo ignorante que eres de una forma tan inocente, sin sentido ni propósiiito. Estoy de buen humor, así que te lo explicarééé. Son los cuatro atributos de maná: Fuego, Agua, Viento y Tierra. ¿Lo entiendeeees?
—Ooh, lo básico. Entendido y asimilado. ¡Sigue, sigue!
Ante la petición de Subaru, Roswaal pareció complacido y continuó con su explicación asintiendo.
—El atributo de fuego se relaciona con el calooor. El atributo de agua rige la vida y la curació~ón. El atributo de viento afecta al exterior de los cuerpos de los seres viiivos. Y el atributo de tierra afecta a su interiiior. Principalmente, los atributos se dividen a grandes rasgos en estos cuatro, y las personas normales tienen afinidad por uno solo de ellooos. Por cierto, ¿sabías que yo tengo afinidad por los cuaaatro atributoooos?
—¡Guau! Presumir es molesto, pero te elogio por pura cortesía: ¡Increíble! ¿Y cómo investigas tu atributo?
—Poooor supueeesto, cuando llegas a ser un mago de mi nivel, puedes saberlo con solo tocarlooo.
—¡¿En serio?! Llegó, estaba esperando este giro de los acontecimientos. ¡Mírame y dímelo, por favor!
Mirando con ojos tibios a Subaru, que se emocionaba como un cachorro sin educar, Roswaal colocó su palma en la frente de Subaru. Era la escena de dos hombres completamente desnudos mirándose fijamente con los ojos brillando.
—Muy bieeen, entonces con permiiiso. Myon myon myon myon.
—¡Uooh! ¡Es un efecto de sonido mágico! ¡Estoy sintiendo la fantasía ahora mismo!
Solo por ese momento, olvidando todo motivo de preocupación, Subaru dejó volar su imaginación con el romanticismo que tenía frente a él.
—La magia. Eso será, sin duda, mis colmillos tras ser invocado a un mundo paralelo.
Con sus ojos brillando de una esperanza casi certera, Subaru se limitó a esperar el resultado de la consulta.
—Muy bieeen, ya lo sééé.
—¡Aquí vamos, lo estaba esperando! ¿Qué será? ¿Será de Fuego, reflejando mi naturaleza ardiente y apasionada? ¿O será de Agua, revelando que en el fondo soy un tipo cool, más tranquilo y calculador que nadie? ¿O acaso el Viento, demostrando que mi esencia es tan fresca y pura como la brisa que sopla por las praderas? ¡No, no! ¡A lo mejor resulta que tengo talento para la Tierra, dejando ver que soy un BRO agradable, fuerte, sereno y confiable!
—Sí, eres "Yin".
—¡¿Todo me rechazó?!
Salió un diagnóstico tan increíble que, sin querer, reaccionó como si le hubieran comunicado que tenía una enfermedad terminal. Y, de hecho, Roswaal movió la boca con pesadez, creando un ambiente parecido a eso.
—Ereees compleeetamente e indudablemeeente "Yin". Tu vínculo con los otros cuaaatro atributos es bastaaante débil. Por el contrario, estar tan especializado en un solo punto es algo muy raaaro.
—Pero a ver, ¡¿qué es Yin?! ¿Las categorías no eran cuatro? ¡Hay un error en las categorías!
—No te lo mencionééé, pero además de los cuaaatro atributos básicos, exiiisten los atributos "Yin" y "Yang". Siiin embaaargo, casi no hay persooonas con esa afinidad, así que omití la explicacióóón.
Al parecer, le había tocado ser una de esas rarísimas excepciones.
Al escuchar la explicación de Roswaal, el entusiasmo desmedido de Subaru comenzó a calmarse.
Así es, un atributo extremadamente raro. Eso significa, un poder especial.
—En realidad debe ser un atributo increíble, ¿verdad? ¡Como algo ultra mega y recontra poderoso que solo aparece una vez cada cinco mil años!
—Bueno, verás... de la maaagia "Yin", lo más famoooso es... cegar al oponente, bloquearle el soniiiido, ralentizar sus movimientooos, o cosas por el estilooo.
—¡¿Especializado en debuffs?!
"Debuff" es el término general para las habilidades que debilitan al enemigo, una especialización que va directa a la clase de apoyo.
Esperaba una magia sin igual, como lanzar magia destructiva de nivel legendario o provocar desastres naturales, pero Roswaal mencionaba con cierta dificultad efectos relacionados con obstaculizar y reducir habilidades.
Se le veía genuinamente apenado, por lo que debía ser verdad.
—Invocado a un mundo paralelo sin trucos en fuerza ni inteligencia... y mi atributo mágico está especializado en debuffs...
—Por cieeerto, no tienes nada de talento para la maaagia. Si yo soy un dieeez, tu límite es alrededooor de un treees.
—¡Ese era otro hecho que no quería escuchar! ¡En este mundo ya no existen ni los dioses ni Buda!
Sumergiéndose ruidosamente en la bañera, flotó con los brazos y piernas extendidos mientras se retorcía de angustia.
Sintiendo cómo sus esperanzas previas se desinflaron ante esta utilidad inesperada, sin embargo, las expectativas que habían brotado una vez eran difíciles de borrar.
—Supongo que el mero hecho de poder usarla debería bastarme... Pero, no me digas, ¿es genial estar especializado en debuffs...?
—Dejando de laaado si es geniaaal o no, no pierdes nada por aprenderlaaa. Si quieres usarla, solo tienes que pedir que te enseñeeen. Afortunadamente, tenemos una experta en el sistema "Yin" aquí mismiiiito en la maaaansión.
—¡Eso es! ¡En este caso, más que en la magia en sí, debería conformarme con la situación de que me enseñen la magia paso a paso! ¡Bien, enseguida al salir de bañarme!
Subaru se emociona con la idea de que Emilia le enseñe magia, dispuesto a profundizar su relación con ella. Ya casi se le ha olvidado su objetivo original de seguir los eventos de la vez pasada.
—Creo que estás confundido, pe~ero... la experta en el atributo «Yin» no es la señorita Emilia.
—¡¿QUÉ ME ESTÁS CONTANDO?! ¡¿Te divierte jugar así con el corazón de las personas desde hace rato?! Entonces, ¡¿quién es el experto, tú?! ¡El señor mago de élite con aptitudes para todos los atributos! ¡Qué decepción!
—Es Beatrice.
—¡AÚN MÁS DECEPCIÓN!
¡Zaaash! Chapoteando a lo grande y levantando una enorme cantidad de agua, el mayor grito de la noche estalló.
4
—Mierda, me mareé en el baño. Ese maldito Roswaal, ilusionándome para luego aplastar una y otra vez... ¿Qué se cree, la palma de Buda?
Mientras se ponía la ropa que le habían dejado, Subaru se quejaba en el vestuario con la cara roja por el calor. Acababa de salir del baño tras el decepcionante diagnóstico de sus aptitudes mágicas.
Se había emocionado por la conversación con Roswaal, pero también le pesaba la cabeza por haber estado tanto tiempo en el agua.
Si lo pensaba bien, aún no habían pasado muchos días desde que le curaron su herida original, por lo que seguía en un periodo de falta de sangre.
—Y para colmo, siento el cuerpo tan tenso que seguro mañana tendré agujetas. Maldita Ram, me las pagarás. Solo porque soy más competente que la última vez, me explotó trabajando...
—Cómo deseas, lo recordaré.
—¡Fwaaaoooow!
Al salir del vestuario con la cesta de la ropa sucia, le respondieron en el momento justo, sorprendiéndolo tanto que dio un salto.
La ropa interior que salió volando de la cesta cayó a los pies de Ram, quien estaba de pie en el pasillo frente al vestuario.
—Haa, de verdad.
Ram se agachó, recogió la ropa interior de Subaru con dos dedos y la arrojó sin piedad a la papelera que había justo al lado.
—¡Oye, tienes delante a un chico sosteniendo una cesta listo para lavar la ropa!
—Disculpa. En el momento en que lo levanté, no pude soportar la repulsión fisiológica. Mi deseo de soltarlo ni que fuera un segundo antes me llevó a hacer eso.
—¡Para haber sido algo instintivo, tu postura de tiro fue bastante buena!
Lloriqueando, recuperó su ropa interior de la papelera, la metió en la cesta y se volvió hacia Ram.
Al ver a Ram esperando tranquilamente en el pasillo, ladeó la cabeza preguntándose cuál sería su propósito. Ram, como adivinando su duda:
—Lástima, pero como ya terminé de bañarme, no me voy a cambiar por mucho que esperes.
—¡No has captado la indirecta para nada! ¡¿No es eso un error fatal para una sirvienta?!
—Es una broma. Solo estoy esperando para ayudar al señor Roswaal a vestirse.
—¿No crees que lo mimas demasiado? Debería ser capaz de vestirse solo.
Al parecer, en el mundo existía gente a la que los sirvientes les ponían los calcetines y que nunca en su vida se los habían puesto por sí mismos. ¿Acaso Roswaal era de ese tipo?
—Si resulta que también hacen que ustedes dos le apliquen ese maquillaje extraño, mi ya escasa confianza en él disminuirá aún más.
—No permitiré faltas de respeto hacia el señor Roswaal frente a mí. La próxima vez usaré la fuerza.
Parecía una advertencia con cierta compasión, pero como era verdad, debía grabárselo a fuego.
De hecho, la primera vez Ram le había enseñado las tareas de la mansión con bastante amabilidad y paciencia, pero a partir de ahí, si le hacías la misma pregunta por segunda vez, te miraba sin piedad con los mismos ojos con los que se mira a un cerdo de granja.
—Si sigo, saldré perdiendo... Bueno, senpai, con su permiso. Hasta mañana.
—Barusu, ¿qué harás después de esto?
—No voy a hacer nada en particular, me iré a dormir. Mañana también toca levantarse temprano, así que es obvio, maldita sea. Senpai, en serio, las mañanas son lo peor.
Ante la respuesta de Subaru, que era un híbrido entre rebeldía y quejas, Ram asintió levemente y cerró los ojos.
Justo cuando Subaru, impacientado por el silencio de Ram, estaba a punto de preguntarle qué quería decir, ella abrió los ojos.
—Bien, iré después, así que espérame en tu habitación.
—¿...Ah?
Y una voz tonta y desconcertada se escapó de la boca de Subaru.
5
Lo declararía tantas veces como fuera necesario: Natsuki Subaru era fiel única y exclusivamente a Emilia.
Desde que llegó a este mundo, había tenido la oportunidad de cruzarse repetidamente con bellezas con las que jamás se habría topado en su mundo original, pero la presencia de Emilia destacaba por encima de todas.
Su belleza física era indudable, pero además, por alguna razón, cada uno de sus gestos daba justo en el clavo de sus gustos. Por lo tanto, sin importar qué belleza tuviera enfrente, era imposible que el corazón de Subaru se desviara hacia otra persona que no fuera Emilia.
—Así que, el único motivo por el que esta cama está en tan perfectas condiciones es para que yo pueda dormir en paz.
Señalando la cama con ímpetu, exclamó esa enérgica excusa a nadie en particular. Al regresar a su habitación tras el baño, Subaru tenía frente a sí una cama que había arreglado dedicándole todo el tiempo disponible desde su regreso.
Había trabajado tanto, incluso ignorando su propia ropa sucia, que estaba sudando a pesar de recién haberse bañado.
—No tiene ningún significado oculto, no lo tiene. Mente en blanco, blanco… Cálmate, cálmate. Una Emilia-tan, dos Emilia-tan, tres Emilia-tan... ¡¿Esto es el cielo?!
—Eres muy ruidoso, Barusu. Ya es de noche, así que cállate.
—¡Oh, vaya!
Dio un gran salto y se estrelló contra la pared. En la entrada de la habitación, Ram, que había abierto la puerta sin hacer ruido, estaba de pie.
—Esto, justo después de decirte que te callaras. Eres un caso perdido.
—¡¿Qué pasa con esas reglas que te inventas?! ¡Me pones de los nervios porque haces que mi sentido común se tambalee! ¡Qué se supone que quieres que haga o cómo quieres que reaccione!
Ante los gritos de Subaru, Ram simplemente resopló con un ligero "Hmph". Al recibir ese desprecio sin palabras, a Subaru no le quedó más remedio que rendirse y guardar silencio.
Y cruzando frente a un Subaru que guardaba silencio, Ram se dirigió hacia el fondo de la habitación: hacia el escritorio para escribir.
Era un mueble que estaba en todas las habitaciones por defecto, pero para Subaru, que no sabía leer ni escribir en este mundo, era un adorno inútil y hasta el momento no se había sentado en él ni una sola vez.
—¿Qué haces ahí pasmado? Ven aquí, Barusu.
A pesar de sentirse indignado por ese tono tan rudo, como si estuviera adiestrando a un perro, Subaru renovó su determinación de no dejarse arrastrar al ritmo de Ram. Para empezar, esa era la especialidad de Subaru.
Sin importar qué declaración sorprendente hiciera ella, la enfrentaría con un corazón de acero inquebrantable. Con la resolución de alguien que se dirige al campo de batalla, Subaru se plantó frente a Ram con el pecho erguido.
—¿Y bien? ¿Qué exigencia absurda me traes ahora?
—¿Qué estás diciendo? Te estoy diciendo que te sientes rápido porque te voy a enseñar a leer y escribir.
—¡Pues primera noticia!
Su corazón de acero colapsó al instante. Su determinación se rompió en un abrir y cerrar de ojos, y Subaru no pudo ocultar su sorpresa.
Sobre el escritorio vio un cuaderno con las páginas en blanco, una pluma y un libro con el lomo marrón rojizo, lo que le hizo contener la respiración.
No parecía ser una broma ni una jugarreta; realmente iba a enseñarle letras.
—Pero ¿por qué de repente...?
—Viéndote trabajar hoy, me di cuenta de que no sabes leer ni escribir, Barusu. Así que te enseñaré. Si no sabes leer ni escribir, no puedo encargarte las compras ni dejarte notas con recados.
Ante la pregunta de un confundido Subaru, Ram le dio una respuesta sumamente razonable. Mientras Subaru abría y cerraba la boca como un pez por la sorpresa, Ram le mostró el libro de lomo rojo.
—Empezaremos con una colección de cuentos infantiles sencillos. A partir de hoy, yo o Rem te acompañarán a estudiar todas las noches.
No cabía duda de que era una oferta generosa, pero en ese momento su confusión superaba a su gratitud.
Este desarrollo también era igual que el del baño; era una situación que no se había dado en la vez anterior.
Y, según la percepción del propio Subaru, aún no había forjado suficiente intimidad con las gemelas en comparación con su cuarto día en el bucle pasado.
—¿Por qué eres tan amable conmigo?
—La respuesta es obvia. Para que yo... no, es para facilitarme la vida.
—No lograste corregirte, ¿sabes? En serio, no cambias nunca.
—Por supuesto. Si aumentan las cosas que puede hacer Barusu, entonces el trabajo que yo, Ram, tengo, disminuirá. Y si mi trabajo disminuye, inevitablemente el trabajo de Rem también disminuirá. Todo son ventajas.
—¡¿Y yo no tengo ninguna ventaja?!
—¿...?
Ante la reacción de Ram, que ladeó la cabeza como si no entendiera a qué venía esa queja, se le quitaron todas las ganas de responder.
Sin embargo, aunque estaba exasperado, era un hecho que se alegraba por la consideración de Ram.
—Okey, entendido. Pues a estudiar se ha dicho.
—En el caso de Barusu, la gramática de tus conversaciones está bien, así que no será tan difícil. Y en cuanto a tu vulgaridad al elegir las palabras, a estas alturas ya no hay forma de corregirlo.
—Ese comentario que parecía de apoyo, en realidad era un insulto, ¿verdad?
Mientras hablaba, se sentó frente al escritorio, tomó la pluma y se preparó. La pluma era ligera y se deslizó sobre el cuaderno con una caligrafía sorprendentemente fluida. El primer trazo conmemorativo en este mundo paralelo.
—Natsuki Subaru estuvo aquí... y listo.
—No tenemos tiempo para que te pongas a hacer dibujitos. Mañana toca madrugar y el tiempo es limitado.
—No, este es mi idioma natal... Sabía que no se entendería.
Puesto que se entendían al hablar, esperaba que sus caracteres escritos también se tradujeran de alguna forma, pero no tuvo un desarrollo tan conveniente. Era exactamente lo mismo que le pasaba a Subaru al no poder leer las letras de este mundo.
—Empezaremos con lo básico, la escritura I. Dejaremos la escritura Ro y Ha para cuando domines la escritura I a la perfección.
—¿Así que hay tres tipos? Solo de escucharlo me desanimo.
Frente al aprendizaje de un nuevo idioma, sentía cómo su ánimo se quebraba prematuramente.
Sintió que comprendía la frustración y la alta barrera que sentían los extranjeros al aprender japonés, con sus hiragana, katakana y kanji.
—Aprenderás la escritura I y luego pasaremos a los cuentos. El límite de tiempo será hasta la una del Sol Oscuro. Mañana hay que trabajar y encima tengo sueño.
—No me disgusta esa parte de ti donde dejas asomar tus verdaderas intenciones al final, senpai.
—Yo también considero que mi honestidad es una de mis virtudes.
Como respondía sin dudar, no se sabía si hablaba en serio o bromeaba. Sintiendo que había una alta probabilidad de que estuviera hablando en serio, comenzaron las lecciones de escritura de Subaru.
Lo fundamental para aprender un idioma nuevo es captar los caracteres y repetir incansablemente su escritura.
Consistía en imitar los caracteres básicos que Ram le escribía, llenando cada página por completo.
Era fundamental aceptar que ese arduo y minucioso esfuerzo que amenazaba con causarle fatiga visual era un sufrimiento necesario.
A pesar de sentir el peso en sus párpados por el cansancio y el sueño, cabecear no estaba permitido, sobre todo por consideración hacia Ram, que lo estaba acompañando.
Para empezar, el hecho de que lo trataran de forma tan amistosa desde el primer día de este segundo intento era una oportunidad valiosa. Podía llamarse suerte.
—Bueno, aunque digas que es para facilitarte la vida, aun así me hizo feliz.
Reprimiendo su timidez, le expresó sus verdaderos sentimientos a la Ram que estaba a sus espaldas.
El leve sonido de la pluma deslizándose sobre el cuaderno. En medio de la repetitiva tarea de escribir los mismos caracteres una y otra vez, Subaru rememoraba los cuatro días anteriores.
Pensándolo bien, aunque había pasado sus días persiguiendo a Emilia cada vez que tenía tiempo libre, la persona con la que había pasado más tiempo en ese periodo había sido Ram. Subaru era prácticamente un novato en todas las tareas de la mansión.
Su formación debió haber sido agotadora.
Por supuesto, Ram no solo tenía esa tarea, sino que la realizaba simultáneamente con sus deberes habituales, lo que lo hacía aún peor.
La carga, naturalmente, también habría recaído en Rem. Por lo tanto, el tiempo que había interactuado con Rem en esos cuatro días no había sido mucho.
Escuchar que la competente Rem se encargaba de parte del trabajo de Ram y saber que le había causado una carga indirecta también le pesaba a Subaru en su conciencia.
—Sinceramente, no creía caerles muy bien que digamos.
En medio de días que ya estaban atareados, era natural que educar a un novato inútil como Subaru fuera un tormento.
Ser visto de esa manera era una sensación con la que Subaru estaba muy familiarizado.
Por eso, el presente en el que no estaba siendo rechazado le llenaba de alegría.
—Sé que les seguiré causando problemas de ahora en adelante, pero me esforzaré por ser útil lo más rápido posible, así que cuento con ustedes.
Haciendo crujir la silla al girar solo la cabeza hacia atrás, Subaru le habló a Ram, que lo observaba en silencio. El profundo agradecimiento de Subaru y su determinación para el futuro. Ante eso, Ram en silencio...
Zzz.
...estaba durmiendo plácidamente, respirando de forma adorable, cómodamente metida en la cama que él había arreglado tan impecablemente.
¡Crack! La pluma se partió con un ruido seco.
6
Cediendo a un repentino impulso, Subaru abrió la boca de par en par y soltó un gran bostezo. Se frotó los ojos bruscamente con la manga para limpiarse las lágrimas que le había provocado el sueño y se estiró enderezando la espalda.
El cielo vespertino se teñía de naranja por la despedida del sol poniente, y las nubes flotantes parecían recompensar tranquilamente el final del día.
Mientras contemplaba las nubes, Subaru movió los brazos, las piernas y el cuello para comprobar el estado de su cuerpo.
Todavía quedaban secuelas del trabajo físico pesado, pero no sentía el mismo nivel de agotamiento que la noche de su primer día.
—Mi fuerza física no ha cambiado, así que supongo que aprendí un poco a mover mi cuerpo sin cansarme tanto.
No era una adaptación física, sino que la mejora en la eficiencia debido a la costumbre de realizar el trabajo había llevado a una reducción de la fatiga. Dado que el Retorno por Muerte no conllevaba un refuerzo físico, acumular experiencia era un elemento esencial.
—Siento haberte hecho esperar, Subaru.
—¿Te encuentras bien?
—Mm. Ah, sí, todo bien, todo bien. ¿Ya terminaste las compras, Rem-rin?
—Sí, sin problemas. Fuiste bastante popular, Subaru.
Quien sostenía la bolsa con las compras y se preocupaba por Subaru era la chica de cabello azul: Rem.
Luciendo impecable en su uniforme de sirvienta, Rem se sujetaba el cabello que se agitaba con el viento, mirando a Subaru con una expresión que parecía ligeramente más suave. Miraba al Subaru que tenía el traje de mayordomo manchado de barro, polvo, mocos y lágrimas.
—Desde que era pequeño siempre he tenido esta extraña constitución de atraer a los mocosos por alguna razón. Me pregunto si será que... escondo alguna clase de instinto maternal incontrolable que cautiva los corazones de los niños.
—Los niños son como los animales, clasifican a las personas por su naturaleza. Instintivamente saben si pueden menospreciar a alguien o no.
—¡Eso no fue un cumplido, ¿verdad?!
Ante el mordaz comentario de Rem, comprendió que ese era el tipo de cosas que demostraban que ella y Ram eran hermanas. Ram, que era directa, y Rem, que daba rodeos. Para lidiar con estas dos se necesitaba una gran fortaleza mental.
Y, por supuesto, también se necesitaba resistencia física para que el trabajo en sí saliera adelante. Actualmente, Subaru y Rem se encontraban en la aldea de Arlam, el asentamiento más cercano a la mansión. Roswaal, quien ostentaba el título de Marqués, era un noble hecho y derecho que poseía varias tierras como su territorio.
La aldea de Arlam, justo al lado de la mansión, no era la excepción, y sus habitantes al ver a Subaru y compañía se acercaban con familiaridad a saludarlos como si fuera lo más normal del mundo.
Además de las gemelas, que tenían muchas oportunidades de contacto debido a las compras, parecía que todos conocían también la existencia de Subaru.
Sorprendido por la velocidad a la que se propagaban los rumores en el campo, el ser bienvenido le causaba cierto pudor, pero a la vez le alegraba.
—Aun así, ¿a qué viene tanta confianza de esos mocosos...? ¿Acaso no logran comprender mi vibra HARDBOILED, y no saben que se pueden quemar si me tocan a la ligera?
—Que si instinto maternal, que si dártelas de adulto... se ve que tienes muchas cosas en la cabeza, Subaru.
—Esa parte de "tú solo" la sentí como una espinita, pero creo que habría estado mucho más en paz y me habría evitado problemas si me hubiera quedado contigo ayudándote con las compras, Rem-rin.
Puesto que Subaru era un inútil que ni siquiera sabía distinguir los ingredientes, le habían encargado que matara el tiempo en la aldea mientras Rem hacía las compras.
Fue en ese lapso que los niños lo descubrieron y lo secuestraron.
—Les falta respeto. Por eso los mocosos no me caen bien.
—¿Acaso les mostraste a esos niños algo digno de respeto, Subaru?
—¡Tienes toda la razón! Pero aun así, siento que está mal que me menosprecien desde el principio... Supongo que en ese aspecto, Ram se las arreglaría muy bien.
—Mi hermana es maravillosa, ¿verdad?
La conversación estaba sutilmente descoordinada. La actitud de Rem al presumir de su hermana era de puro orgullo, y al no haber ninguna indirecta en su comportamiento, se podía deducir que hablaba completamente en serio.
—Para ser honesto, con la personalidad de Ram da la sensación de que causaría roces con bastante frecuencia.
—Su valentía y falta de miedo son parte de los encantos de mi hermana. Para Rem, sería algo completamente imposible.
Las palabras añadidas sonaron un tanto melancólicas, haciendo que Subaru frunciera el ceño, aunque no se atrevió a indagar más.
—Por cierto, ¿cómo va tu progreso con los estudios, Subaru?
Ante un Subaru que se había quedado momentáneamente sin palabras, Rem cambió de tema para aligerar el ambiente.
—Quisiera decir que voy viento en popa... pero no es tan fácil. Al fin y al cabo, como con todo, se necesita tiempo para cultivarlo lentamente. ¡Igual que el amor!
—Esperemos que no se marchite a mitad de camino.
—¡Ese comentario tuyo, Rem-rin, está seco de amor!
Tras su grito, al ver que una leve sonrisa asomaba en el rostro de Rem, Subaru también se rio con alivio.
Ya han pasado cuatro días desde que Ram se ofreció a darle clases particulares nocturnas.
Se había hablado de que se turnarían para enseñar a Subaru, pero hasta el momento a Rem no le había tocado ser la profesora.
Eso significaba que Rem había estado muy ocupada, pero al parecer, para ella se había convertido en un motivo de culpa.
Frente a una Rem que inusualmente mostraba signos de vacilación, Subaru, aun sonriendo, agitó la mano.
—No te preocupes. No es que me hayan dejado abandonado, y tampoco tengo ninguna queja de Ram. Bueno... sí me gustaría que no se quedara plácidamente dormida en mi cama mientras me enseña, porque me quita la motivación.
—Mi hermana se comporta así a propósito para intentar estimular tu motivación, Subaru.
—Vaya cosa con esa devoción absoluta por tu hermana, no es algo normal. En serio, eres como una fanática demoníaca.
—¿Fanática… demoníaca?
Rem inclinó la cabeza ante ese neologismo, que era la última obsesión lingüística de Subaru.
—Es la versión de los demonios de "nivel dios". Ya sabes, los Oni. Entonces, fanática demoníaca, ¿no suena genial?
—¿Te gustan los Oni?
—Puede que más que los dioses. Porque, básicamente, los dioses nunca hacen nada por ti, pero he oído que si hablas sobre tus planes del futuro con un demonio, se ríe contigo.
Se dice que los Oni o demonios se emocionan especialmente si hablas del año que viene.
Mientras Subaru se imaginaba la escena de estar abrazado por los hombros con unos onis rojo y uno azul, riéndose a carcajadas juntos, de repente se dio cuenta de que Rem tenía una clara sonrisa esculpida en su rostro.
—Oh...
Aunque ya la había visto esbozar pequeñas sonrisas un par de veces, esta era la primera vez que le mostraba una sonrisa tan genuina y completa.
No sabía qué había sido lo que logró derretir el corazón de Rem, pero Subaru chasqueó los dedos y dijo:
—¡Esa sonrisa tuya rivaliza con una vista nocturna de un millón de voltios!
—Se lo voy a contar a la señorita Emilia.

—¡¿No estaba ligando, sabes?!
Subaru se enderezó y suplicó perdón con una actitud sumisa. Ante eso, Rem levantó ligeramente una ceja al verlo.
—¿Qué te pasó en la mano?
—¿Eh? Ah, el perrucho ese de esos mocosos me pegó un buen mordisco.
Su mano izquierda, con la marca de unos dientes claramente marcada, ya había dejado de sangrar, pero aún rezumaba un poco de sangre.
Por cierto, la espalda de su traje de mayordomo estaba manchada de mocos, pero no se daría cuenta de ello hasta volver a la mansión.
—¿Quieres que te cure la herida?
—¿Eh? ¿Qué, tú también puedes usar magia curativa, Rem-rin?
—Solo algo sencillo, pero puedo darte unos primeros auxilios. ¿O prefieres que lo haga la señorita Emilia?
—Mmm, es una propuesta tentadora que no puedo rechazar. Pero... paso de las dos.
Contemplando la marca de los colmillos en el dorso de su mano izquierda, Subaru rechazó la oferta. Había llegado a la conclusión de que la herida era, en cierto modo, una buena marca.
Lo que le hizo darse cuenta de que había comenzado un nuevo bucle fue, en gran medida, la desaparición de las heridas que había recibido en los bucles anteriores.
La presencia o ausencia de heridas era un buen indicador para confirmar el Retorno por Muerte.
De no haber sido mordido por el perro por casualidad, habría tenido que autolesionarse con un cuchillo o una pluma cualquiera.
—Bueno, digamos que es una herida de honor. Nadie puede vivir con el cuerpo tan inmaculado como cuando nació.
—Dicen que las cicatrices son las medallas de un hombre. Aunque tú solo te descuidaste en el campo de batalla.
—¡Puede que sea parte de la verdad, pero deja de hacer comentarios tan secos!
Rem soltaba su veneno con total naturalidad, pero al verla ladear la cabeza parecía no ser consciente de ello. Eso daba aún más miedo.
—Por cierto, creo que hasta ahora me he cortado la mano delante tuyo en varias ocasiones, pero ¿por qué de repente te ofreces a curarme? O mejor dicho, ¿por qué no te habías ofrecido antes?
—Si no duele, no se aprende, y considero que es mejor dejar un recordatorio como escarmiento.
—Una política educativa espartana con total naturalidad... Y entonces, ¿cuál fue el motivo de tu oferta de hace un momento?
Dejando a un lado por qué lo había ignorado hasta ahora, quería saber por qué no lo había ignorado esta vez.
Ante la pregunta de Subaru, Rem guardó silencio por un momento. Mirando su perfil en silencio, Subaru se preguntó si tendría algo que ver con su sonrisa de hace un momento. Por eso,
—¡La jirafa Ana toca la campana! ¡La araña con maña! ¡El que dice rimas tontas soy yo!
—¿Acaso te volviste loco de repente?
—Qué rápido sacas conclusiones. No, solo intentaba comprobar el motivo de tu sonrisa de antes.
Como parecía haber reaccionado a "fanática demoníaca", pensó que tal vez...
—Tenía la sospecha de que eres una amante secreta de los juegos de palabras malos. Pensé que te pondría de buen humor y serías amable conmigo.
—Da por hecho que la oportunidad de que Rem te cure una herida jamás volverá a presentarse, Subaru.
—¡¿Te has enfadado tanto?!
—La última vez que me enfadé tanto fue cuando hablaste a espaldas de mi hermana a escondidas, Subaru.
—¡Eso fue bastante reciente y frecuente!
Por haber añadido un comentario innecesario, la agudeza en la mirada de Rem hacia Subaru aumentó.
Temblando, Subaru renunció a justificarse, cerró la boca y miró al cielo. La noche se acercaba lentamente desde el otro lado del crepúsculo.
Sintió cómo sus manos y pies se tensaban al pensar en ello.
—Después de todo, hoy se cumplía exactamente el cuarto día del segundo mundo.
—La verdadera prueba será ver si logro llegar sano y salvo a mañana por la mañana.
Pero antes de eso...
Conseguir una cita con Emilia era también un reto importante.
7
La segunda semana de Natsuki Subaru en la mansión Roswaal se enfrentaba ahora a su mayor crisis. Dado que no había logrado replicar del todo el bucle anterior que había estado estudiando, no se podía decir que las cosas fuesen viento en popa, pero ahora, había surgido la mayor de las crisis.
—Así que, como Ram y Rem dijeron que no podrían pasarse por aquí esta noche, me ofrecí a supervisar tus estudios en su lugar. Aunque no hay mucho que pueda hacer.
Dijo Emilia, sacando la lengua de forma adorable y con expresión tímida. Con Emilia sentada en la cama observando a Subaru frente al escritorio, la resistencia de Subaru se estaba agotando a una velocidad vertiginosa.
-tan tarde en la noche, en la habitación de un chico en plena pubertad, a solas con una chica preciosa.
¿Quién podría culpar a Subaru por perder la concentración y luchar contra sus instintos animales?
—Vaya. Veo que estás mucho más concentrado estudiando de lo que pensaba.
Emilia se levantó y le habló con voz impresionada a un Subaru que luchaba desesperadamente por mantener su mente en blanco, sin lograrlo en absoluto.
Parecía que acababa de salir del baño, y el tenue aroma cálido mezclado con la fragancia de Emilia estaba destrozando la razón de Subaru.
Ante la mirada curiosa de Emilia sobre su progreso, Subaru abrió su cuaderno, nervioso.
—A-ahora mismo estoy escribiendo y memorizando la escritura I básica. Me dijeron que esta colección de cuentos es para niños y está escrita casi toda en escritura I, así que mi objetivo por ahora es poder leer esto.
—Mmm, así que tu objetivo es la colección de cuentos... Ah.
—¿Pasa algo? ¿Hay alguna historia que te interese?
Emilia, que había detenido su mano mientras hojeaba la colección de cuentos que hacía las veces de libro de texto, le dedicó a Subaru una pequeña negación con la cabeza.
—Mmm, no es para tanto, pero un poco, sí. Cuando puedas leerlo, sí.
Cerrando el libro con un golpe seco, Emilia se volvió a sentar en la cama.
A pesar de la elegancia en su postura, Emilia estaba tan indefensa que Subaru no podía ocultar su nerviosismo interno.
—En realidad, tenía pensado hablar con los espíritus, ya que solo puedo verlos en el Sol Oscuro, pero hoy te daré prioridad. Agradécemelo y esfuérzate.
—Por supuesto, no me alcanzan las palabras para agradecerte, Emilia-tan. ¿Qué te parece si te doy un masaje como muestra de agradecimiento? Con todo mi agradecimiento diario, te relajaré de pies a cabeza hasta que te derritas. Jejeje.
—Tus gestos son un poco pervertidos, así que no. Y no te detengas. Sigue, sigue.
Regañado por Emilia que dio unas palmadas, Subaru volvió al escritorio luchando contra sus deseos mundanos.
A medida que escribía las letras en el cuaderno repitiéndose a sí mismo "mente en blanco, mente en blanco", su mente se fue concentrando y apartando los pensamientos impuros.
—Ves, cuando te lo tomas en serio, no te desvías del tema. De verdad…
—Es que cuando me concentro en algo, pierdo de vista todo lo demás. ¡Por eso voy directo hacia la persona que me gusta!
—Mmm, ya veo. Ojalá esa persona se dé cuenta pronto de tu devoción, Subaru.
Ante las palabras de Subaru, que podrían considerarse un tanto frívolas, Emilia las esquivó como si se tratara de un asunto completamente ajeno a ella.
El propio Subaru no creía que el afecto que sentía por Emilia fuera claramente un sentimiento romántico entre un hombre y una mujer, por lo que tampoco podía presionar más.
—Oye, Subaru... ¿Por qué no puedes tomarte tu trabajo tan en serio como tus estudios?
—Hacer las cosas sin seriedad seriamente es mi concepto... aunque parece que no es el momento para decir eso. Eh, ¿qué pasa?
—Sí, es una charla seria.
—Incluso Ram se estaba quejando un poco. Siente que te estás tomando a la ligera el trabajo, escabulléndote entre descansos.
Probablemente porque sentía que estaba actuando como una chismosa, la expresión de Emilia al elegir sus palabras era de amargura.
Pero Subaru, al escuchar eso, no tuvo más remedio que fruncir el ceño ante el dolor de haber sido descubierto.
La percepción de Ram de que Subaru estaba descuidando su trabajo era correcta. De hecho, Subaru no se estaba dedicando en serio a su trabajo.
Más bien, estaba regulando su esfuerzo intencionalmente para obtener el mismo resultado que la vez anterior.
En comparación con la vez anterior, cuando aún no había adquirido ninguna habilidad como sirviente, el Subaru actual era ligeramente mejor.
Y esa sutil diferencia no pasó desapercibida para esa maid, aquella sirvienta mayor.
—...No es que no sientas culpa, ¿verdad? Da la sensación de que, en esas cosas extrañas, eres bastante honesto. Tampoco estás holgazaneando en tus estudios.
—Tuve unas pequeñas razones... pero eso no sirve de excusa. A partir de mañana cambiaré de actitud y lo haré bien, así que se lo ruego, mi reina, perdóneme.
—Mmm, no te preocupes... ¿Creo que no encaja mucho?
Emilia inclinó la cabeza adorablemente, tal vez sintiéndose extraña por haber intentado actuar de manera arrogante.
Subaru se sintió aliviado por la actitud más suave de Emilia y tomó la firme decisión de hacer realidad la promesa que acababa de hacerle a partir de mañana.
Al menos, esta noche ya no tendría necesidad de seguir los mismos pasos que en la vez anterior. A partir de ahora podría esforzarse por devolverles el favor a Ram y Rem por la amabilidad que le habían mostrado durante estos cuatro días.
Aunque claro, dejar de holgazanear no significaba que se volvería una fuerza de trabajo invaluable de la noche a la mañana.
—En este tipo de cosas, la intención es lo que cuenta. Quiero que ellas valoren mi esfuerzo.
—Otra vez arruinando un buen momento con tus comentarios... ¿Ya terminaste de estudiar?
—¡He terminado lo de hoy, de alguna manera! Ah, Emilia-tan, tengo un favor que pedirte, ¿me escuchas? Me gustaría tener una recompensa para motivarme a partir de mañana.
—¿Una recompensa? Te lo advierto, pero casi no tengo dinero para gastar libremente.
—Siento que si insisto me mantendrías… Bueno, bueno, dejando eso de lado, solo escúchame. Sí, trabajaré en serio a partir de mañana, así que... ¡tengamos una DATE!
Con el pulgar hacia arriba y una sonrisa brillante, Subaru invitó a Emilia con su pose habitual.
Frente a lo que Subaru consideraba su mejor cara de galán, Emilia parpadeó repetidamente con sus grandes ojos.
—DATE... ¿y qué se hace en una "DATE"?
—Hmph. Si un hombre y una mujer salen a solas, eso ya es una cita. Lo que pase durante ese tiempo, solo la diosa del amor lo sabe.
—Entonces, hoy tuviste una cita con Rem, Subaru.
—¡Nuooh, un COUNTER inesperado! ¡No cuenta! ¡Te pido que no cuente!
Ciertamente había sido una salida con una chica hermosa, pero Subaru deseaba algo donde ambos se arreglaran un poco más, no algo tan mundano como hacer las compras de comida.
—Entiendo que quieras que salgamos juntos, ¿pero a dónde iríamos?
—La verdad es que en el pueblo que está justo al lado de la mansión hay un perrucho muy adorable. Y también hay un campo de flores. Una colaboración entre Emilia-tan y las flores en flor, quiero inmortalizar eso para siempre con mi Metia.
En un rincón de la habitación de Subaru había una bolsa de una tienda de conveniencia, uno de sus pocos tesoros del mundo del que provenía.
El teléfono móvil y los fideos instantáneos que sobrevivieron a la feroz batalla en el almacén de objetos robados seguían intactos dentro de la bolsa.
Si pudiera cargarlo, tendría la ambición de llenar toda la memoria con fotos de Emilia-tan.
—Mmmm... el pueblo, eh.
Frente a un Subaru que fantaseaba con cambiar el fondo de pantalla de su teléfono con fotos de Emilia todos los días, Emilia se llevó la mano a la mejilla con expresión pensativa.
Pensándolo bien, Subaru recordó que en la vez anterior también había dudado ante la invitación a la cita.
¿Cómo había conseguido el "sí" la última vez? Para recrear el recuerdo, Subaru mostró una sonrisa brillante.
—¡El perrucho es mega lindo, vamos!
—Pero, tal vez te cause problemas, Subaru. Y a la gente del pueblo también...
—¡Los niños también son súper inocentes, un ejército de ángeles literales, vamos!
—...De acuerdo, lo entiendo. No me queda otra. Te acompañaré.
—¡Y el campo de flores es SUPER colorido y WONDERFUL... ¿En serio?!
Sintiendo que Emilia había puesto menos resistencia que la vez anterior, Subaru no pudo evitar sorprenderse genuinamente.
Ante la sorpresa de Subaru, Emilia hizo un puchero y se encogió de sus delicados hombros.
—Si con eso consigo que trabajes en serio a partir de mañana, te acompañaré. Pero ya no puedes andar holgazaneando, ¿entendido?
—¡No, no, para nada! ¡Ya estoy ardiendo de motivación pensando en cómo terminar el trabajo a la perfección!
—¡¿Te vas a quedar sin energía solo por esto?!
La sorpresa de Emilia se unió al entusiasmo desbordante de Subaru y ambos se echaron a reír.
Después de reír un buen rato, Emilia asintió levemente y se levantó de la cama. Pasó junto a Subaru, miró el cielo al otro lado de la ventana y sonrió tenuemente.
—Sí, las estrellas se ven hermosas esta noche también. Seguro que mañana hará buen tiempo.
—...Sí. Y será un día inolvidable.
—Subaru, siempre estás...
Apoyándose en el marco de la ventana y dándose la vuelta, Emilia iba a regañarle por su ligereza. Pero el movimiento de sus labios se detuvo al ver la expresión de Subaru.
Probablemente porque la expresión de Subaru era más seria que nunca.
—Si te quedas mucho tiempo, tengo tanto sueño que podría confundir a Emilia-tan con una almohada para abrazar hasta la mañana.
—Subaru, tú acabas de... no, no es nada.
—Cuando una chica deja una frase a medias, el corazón de un hombre se llena de ansiedad, ¿sabes?
A pesar de que intentó indagar en su actitud sugerente, Emilia se alejó de la ventana y, diciendo "No es nada~", pasó adorablemente por el lado de Subaru. Puso la mano en el pomo de la puerta y se volvió.
—Entonces, a trabajar duro a partir de mañana, el mayordomo Subarito. Las recompensas son "recompensas" porque solo se les dan a los que se esfuerzan.
Haciendo un gesto parecido a un saludo militar con la mano ligeramente levantada, dejó una sonrisa mientras su cabello plateado revoloteaba.
Sin esperar la respuesta de Subaru, la sombra plateada desapareció tras la puerta. Ya no podía alcanzarla aunque extendiera la mano.
En la habitación solo quedaba un ligero rastro de la fragancia de la adorable chica. Sin embargo...
—Oye, oye, oye, ¿es en serio? Cielos. Ahora sí que estoy muy motivado. En serio.
La promesa se había hecho de nuevo. Y Subaru podía enfrentarse esta noche una vez más. Superar la cuarta noche y llegar a la mañana prometida del quinto día; seis horas hasta el amanecer.
—Muy bien, que empiece el juego, señor destino.
8
Sentado en el suelo con la cama como respaldo, Subaru esperaba ansioso la llegada del amanecer. El contacto frío del suelo apenas lo sentía ahora, tras más de dos horas sentado.
Simplemente, el cuerpo de Subaru estaba en un estado de vigilia tan extremo que no necesitaba ese frío. La razón era simple.
—Con el corazón latiéndome a mil por hora, ¿quién podría dormir?
Los latidos de su corazón eran rápidos y fuertes, el sonido era tan fuerte y agudo como si estuviera sonando continuamente junto a sus oídos.
Podía sentir nítidamente cómo la sangre recorría todo su cuerpo, y las puntas de sus dedos se quejaban de un dolor continuo, como si estuvieran entumecidas.
—¿Ponerse así por la ansiedad de una cita con Emilia? Vaya, ¿soy acaso un niño de primaria que no puede dormir antes de una excursión? Me recuerda a cuando me quedé dormido para el viaje de fin de curso.
Distrayéndose con sus recuerdos, Subaru seguía mirando fijamente al cielo que llevaba horas observando, sin cansarse.
Es mucho tiempo, pensó profundamente.
Faltaban unas cuatro horas para el amanecer. No tenía ni una pizca de sueño, pero estar en un estado constante de alerta esperando a ver qué pasaba le destrozaba los nervios.
Teniendo en cuenta la posibilidad de un ataque, distraerse para matar el tiempo estaba fuera de discusión. Por lo tanto, seguir pensando era lo único que Subaru podía hacer.
Repasó nuevamente los últimos cuatro días, es decir, sus segundos cuatro días. El desajuste del principio y algunas diferencias con el primer bucle.
El impacto que tuvieron en el camino hasta esta noche fue significativo. Pero, por otro lado, debería haber logrado pasar la mayoría de los eventos que habían quedado en su memoria.
Sin embargo, eso arrastraba el elemento de incertidumbre de no tener idea de cómo evitar la causa del bucle.
La relación con Emilia va por buen camino. Siento que la relación con Ram y Rem también está mejorando.
—Lo único que lamento si cabe es...
Que esta noche no pudo encontrarse con Beatrice. En la última noche del bucle anterior, Subaru tuvo un breve momento para hablar con Beatrice.
Eso faltaba esta vez, y aparte de eso, su tiempo de contacto con Beatrice había sido mínimo. Atrapado en una gestión de tiempo implacable, apenas había intercambiado palabras con ella en estos cuatro días.
—La vez pasada tampoco hicimos más que lanzarnos puyas al vernos... pero no me acaba de convencer.
No recuerda haber tenido una conversación importante con Beatrice, pero en el primer día de este segundo mundo, la existencia que salvó la mente de Subaru, devastada por la realidad del bucle, fue sin duda Beatrice.
Fue precisamente en su actitud distante habitual donde Subaru pudo encontrar tranquilidad y recuperarse.
—Tal vez debí haberle dado al menos las gracias.
Para la Beatrice de este mundo sería algo incomprensible, y era evidente que pondría cara de asco si se lo decía, pero aun así, los labios de Subaru se curvaron en una sonrisa al pensar en ella.
Incluso las monótonas peleas verbales con Beatrice eran recuerdos que le hacían sonreír al rememorarlos.
Si lograba llegar a mañana, a la mañana, había muchas más cosas que quería hacer. No solo a Beatrice, sino también a Ram, a Rem, e incluso a Roswaal tenía cosas que decirles. Por supuesto, tendrán que disculparlo porque eso sería después de dedicarle miles de palabras a Emilia.
Al recordarlo, le salía una risa. Sumando la vez anterior y esta, eran ocho días en total.
Quizás su relajación mental se reflejó en el exterior, porque sintió que sus párpados se volvían un poco pesados a pesar de que aún faltaban más de tres horas para el amanecer.
—Quedarme dormido aquí no sería ninguna broma. No es como cuando juego online...
Se frotó los párpados para ahuyentar el repentino sueño. Sin embargo, el sueño trajo consigo un escalofrío que le hizo temblar y sonreír con amargura.
Se abrazó los hombros y se frotó el cuerpo para intentar aumentar su temperatura. Pero por más que lo intentaba, el frío no cedía. Al contrario, el sueño se hacía cada vez más intenso.
Incluso Subaru se dio cuenta del cambio en la situación que había estado viendo con optimismo.
Al mirar bajo las mangas de su chaqueta deportiva, vio su piel erizada como carne de gallina, y un frío intenso que le helaba hasta los huesos le provocaba temblores incontrolables.
Era anormal. El clima en este mundo paralelo era ahora similar a finales de la primavera de su mundo original. Había días en los que sentía calor si no se arremangaba.
¿Cómo era posible entonces que le castañetearan los dientes?
—No me digas que... ¡Oh, no!
Sintiendo miedo en lugar de un simple escalofrío, Subaru se apresuró a apoyar las manos en el suelo. Sin embargo, el temblor ya se había extendido por todo su cuerpo y sus brazos no podían sostenerlo.
Exigiendo al máximo a sus rodillas, que amenazaban con ceder en cualquier momento, Subaru se puso de pie, asaltado por unas náuseas provocadas por una fatiga espeluznante.
—Al-Alguien...
Aquel pulso que antes latía tan fuerte se había debilitado. Jadeando por aire, Subaru salió de la habitación. Quiso pedir ayuda, pero de su garganta, como si estuviera bloqueada, solo salió un sonido rasposo.
En el pasillo oscuro flotaba un aire seco, y sus pulmones, negándose a absorber oxígeno, sufrieron espasmos que ralentizaron sus pasos. "Esto es malo", esa era la única idea que dominaba la mente de Subaru.
No sabía exactamente qué le estaba pasando a su cuerpo. Lo único que tenía claro era el hecho de que su vida estaba en peligro en ese preciso momento.
Gimiendo y con pasos tambaleantes, Subaru comenzó a caminar. Se dirigía a las escaleras, hacia el piso superior.
Avanzaba por el pasillo que ya conocía bien, arrastrando en cada paso un sufrimiento que parecía desgarrarle el alma.
—Haa... haa...
Al llegar a las escaleras, subió cada escalón usando manos y pies. ¿Cuánto tiempo le tomó llegar al piso de arriba? Sin fuerzas ni para pensar en eso, Subaru, arrastrándose, apuntó hacia el fondo del pasillo.
Una sensación asquerosa, como si sus órganos internos se estuvieran derritiendo y revolviendo todos juntos en una masa pastosa.
El vómito que le subía por la garganta se derramaba por las comisuras de su boca, ensuciando el suelo del pasillo, mientras las lágrimas le manchaban la cara.
Mostrando tan patética escena, arrastrándose, lo único que había en la mente de Subaru era una sola persona.
—Emilia. Emilia. Emilia. Tengo que llegar a donde está Emilia.
Un sentido del deber, una obligación, un sentimiento indescriptible empujaba a Subaru hacia adelante.
Ni siquiera tenía ese sentido de autopreservación inherente, de aferrarse desesperadamente a su propia vida. Subaru, que se arrastraba hacia la habitación de Emilia, ya estaba a las puertas de la muerte.
Al faltarle la fuerza en los brazos para arrastrarse, apoyaba su peso contra la pared y se deslizaba para avanzar.
Su figura, despojada de la capacidad de caminar erguido y de su dignidad humana, inspiraba más repulsión que lástima en quien la viera.
—...
Todo su cuerpo se sentía pesado. Su respiración era errática, y un agudo zumbido le resonaba constantemente en los oídos.
Por eso, fue pura casualidad, sin ningún motivo en particular, que Subaru se diera cuenta de aquel extraño sonido.
Creyó escuchar algo parecido al tintineo de unas cadenas.
Esa sensación de extrañeza detuvo sus movimientos. El hombro que apoyaba en la pared resbaló, y su cabeza cayó directamente al suelo.
—¿...Uh?
Al instante siguiente, un impacto lo hizo salir volando. Su cuerpo, que iba a caer al suelo, fue lanzado por los aires tras una fuerte sacudida de todo su ser.
Rebotando varias veces contra el piso y arrastrando la cara por el suelo, Subaru se dio cuenta de que había recibido un impacto tremendo.
Dolor, no había. Solo una sensación asquerosa, como si todo, desde las puntas de sus extremidades hasta el interior de su vientre, hubiera sido agitado en una coctelera.
—Qué... fue...
Logró murmurar e intentó apoyar las manos en el suelo para incorporarse de alguna manera.
Pero sus brazos temblorosos no tenían fuerza ni siquiera para aferrarse al suelo. Algo andaba mal.
Su fuerza, no podía mantener el equilibrio. Si su brazo derecho se estaba esforzando tanto, ¿qué estaba haciendo el izquierdo? ¿Dónde estaba? Con una irritación incomprensible, Subaru miró con rencor hacia su brazo izquierdo, que no estaba cumpliendo su función.
Y entonces se dio cuenta de que su mitad izquierda había volado en pedazos desde el hombro.
—¿...Ah?
Recostado de lado, mirando su mitad izquierda amputada, Subaru se quedó atónito. Su brazo izquierdo había volado desde el hombro, y de la herida desgarrada brotaba una gran cantidad de sangre que teñía el pasillo de rojo.
Justo después de darse cuenta de la herida, el dolor recorrió el cuerpo de Subaru como un relámpago.
Eran sensaciones que ya no se podían describir como dolor o calor, cerraron la garganta de un Subaru que saltaba como un pez fuera del agua, y arrebatándole incluso la posibilidad de gritar, lo hicieron retorcerse de agonía.
Su visión parpadeó, luces rojas y amarillas destellaron alternativamente, y la conciencia de Subaru se esfumó de la mansión.
—Quiero morir. Quiero morir. Quiero morir. Quiero morir quiero morir quiero morir quiero morir quiero morir quiero morir. No estoy vivo. Solo no estoy muerto. Pronto moriré. Ya voy a morir. No entiendo nada. Todo está muy lejos. No puedo recordar nada. Todo da igual. Como todo da igual, quiero morir.
El ruego que consumía todo el ser de lo que quedaba de Subaru era...
—E-el sonido, de unas cadenas...
Habiendo escuchado tenuemente aquel sonido por última vez, su deseo se hizo realidad cuando su cráneo fue aplastado.
9
—¡...!!
La experiencia de despertarse por tus propios gritos es la peor para el corazón. Subaru, que se despertó de golpe apartando la sábana de un manotazo, experimentó esa misma sensación mientras jadeaba pesadamente.
—M-mi mano izquierda... la tengo, aquí está.
Tenía la mano izquierda extendida hacia el vacío, como intentando agarrar algo. La mitad izquierda de su cuerpo que había sido arrancada y había salido volando estaba intacta.
Abrazándola con su brazo derecho para confirmarlo, Subaru sintió que su estómago vacío se retorcía por las náuseas, ante la brutal sensación de pérdida que había experimentado por un breve instante.
Sufriendo una sensación como si sus órganos internos estuvieran en espasmo, Subaru miró su mano izquierda restaurada.
Como era de esperar, no había ninguna cicatriz en el dorso de su mano. Ni la marca de cuando salió volando, ni la mordedura del perro.
—Volví de nuevo... o más bien, ¿debería decir que logré retornar...?
La desaparición de las cicatrices significaba que Subaru había perdido contra el destino. Había retrocedido en el tiempo.
O bien, se podría decir que se le había dado otra oportunidad de revancha.
Levantando la cabeza, Subaru fue consciente de qué hora era y de dónde se encontraba.
Por experiencia, el punto de guardado esperado tras el Retorno por Muerte sería el "primer día en la mansión Roswaal", pero no podía estar seguro.
Existía la posibilidad de que fuera en otra línea de tiempo. De todas formas, primero debía confirmar la hora... eso pensó en ese momento.
—Ah, lo siento, buenos días.
Finalmente se percató de las figuras de las gemelas, abrazadas en un rincón de la habitación, observando a Subaru. Si un hombre inconsciente se despertaba gritando, era de esperar que se asustaran de esa manera.
Ante el saludo desubicado de Subaru, las dos, que se acurrucaban la una contra la otra como animalitos asustados, no respondieron.
Rascándose la cabeza, Subaru se preguntaba qué hacer. Ram y Rem, las dos, se habrían olvidado de Subaru.
Eso le causó un leve dolor en el pecho, pero ignorándolo, Subaru forzó una sonrisa. De manera amistosa, con toda su sinceridad. Porque, aunque ellas lo olvidaran todo, Subaru lo recordaría.
—Lamento las molestias. ¡Natsuki Subaru, reinicia operaciones!
Saltó de la cama con energía y aterrizó en el suelo, adoptando una pose con un dedo apuntando hacia el cielo.
Ajenos a la sorpresa de las gemelas ante su repentino comportamiento excéntrico, Subaru mantuvo su pose y dijo:
—Por cierto, ¿qué día y hora es hoy?
El telón del primer día en la mansión Roswaal se levantaba por tercera vez.