Sección 2
En el momento en que se le presentó la acción que debía tomar y el propósito claro de lo que debía hacerse, la vacilación en los ojos de Kafma desapareció.
Kafma: 『 Dejaré su lado. ¡Que la Protección Divina de la Espada Yang esté con usted! 』
Vincent: 『 Tu trabajo será mi Protección Divina. Esfuérzate hasta el final. 』
Kafma: 『 ¡Con todo mi ser――! 』
Dando una poderosa respuesta, Kafma corrió directamente hacia la ventana de la habitación.
Usando ese ímpetu para saltar, la espalda de Kafma se abultó mientras cortaba la ventana con su brazo extendido. De detrás de la capa que había desechado surgieron seis alas transparentes, que recordaban a las de un insecto.
Aleteándolas, la figura de Kafma voló a través del cielo de la Ciudad Demonio a la velocidad de una flecha.
El rumbo era directo hacia el Castillo Lapislázuli Carmesí, que estaba a punto de ser destruido por las sombras desbordantes.
Abel: 『 ¿A cuánta gente trajiste? 』
Echando una mirada hacia atrás al vuelo de Kafma, el hombre de la máscara oni―― Abel, hizo una pregunta incisiva. Estaba dirigida al apuesto hombre de cabello negro que le había dado a Kafma un último empujón en la espalda, Vincent.
El hombre que ahora ocupaba el trono del Imperio de Vollachia entrecerró ligeramente los ojos ante la pregunta de Abel.
Vincent: 『 Mi séquito es como puedes ver, Kafma Irulux y el ausente Olbart Dunkelkenn. Hay otro más, pero no sería de mucha ayuda. 』
Abel: 『 Sin peones que desplegar. Quizás el viajar ligero ha sido contraproducente. 』
Vincent: 『 La responsabilidad que me atribuyes excede lo absurdo. 』
Incluso Vincent, quien había revelado sus cartas sin dudar, le dio una amarga respuesta a las insensibles palabras de Abel. Sin embargo, Abel no le prestó atención y dirigió una mirada pensativa a los demás en la habitación.
Las dos que pudieron reaccionar a esa mirada fueron chicas de apariencia joven―― Medium, todavía con el cuerpo encogido por la técnica de Olbart, y Tanza, una chica ciervo vestida con un kimono, cuyos ojos redondos temblaban.
Aunque las dos intentaron afrontar valientemente la situación, desafortunadamente no podían ser el factor decisivo para superarla. El único que potencialmente podría ser una especie de actor clave sería――,
???: 『 Por, qué... por qué. Por qué, en un, en un momento como este... 』
Medium: 『 Al-chin... 』
Una pequeña figura se agachó con miedo, sin siquiera percatarse de la penetrante mirada de Abel.
Sosteniendo su cabeza con su brazo derecho, encogido de miedo ante la escena fuera de la ventana, había un niño cuyo rostro estaba cubierto por un trozo de tela andrajosa. De todos los acompañantes de Abel, él era quien menos había mostrado su verdadero fondo, pero este miedo no parecía fingido.
Estaba en un estado en el que era difícil imaginarlo funcionando como estaba previsto si se lo incluía en su estrategia.
Vincent: 『 Si es así, no hay muchas medidas que se puedan tomar. 』
El perfil de Abel, en cuidadosa deliberación, fue golpeado por las palabras de Vincent, este último de pie junto a él.
De pie, uno al lado del otro, los dos hombres miraron por la ventana―― o quizás, deberían ser llamados dos Emperadores.
Abel exhaló, desechando como trivial el sentimiento que afloró momentáneamente.
Vincent tenía razón; no había muchas medidas posibles que tomar.
Y en respuesta a Vincent, quien habría llegado a la misma conclusión, pronunció escasas palabras――,
Abel: 『 ――Nos reuniremos con Yorna Mishigure. Requerimos su fuerza. 』
Sección 2
――Enfrentando a los perseguidores, que de repente habían cambiado, Taritta humedeció sus labios resecos con la lengua.
Taritta había actuado como señuelo para alejar a los perseguidores, permitiendo que Abel y los demás escaparan de la posada.
Sin embargo, aquellos alcanzados por las flechas de Taritta durante la huida encendieron una llama en uno de sus ojos y, uno tras otro, se alzaron nuevamente, demostrando una vitalidad anormal mientras trataban de acorralarla.
Sus flechas se estaban agotando; ¿cuánto podría hacer con un armamento tan limitado?
Taritta dejó que sus instintos de cazadora tomaran el control, y entonces――,
Taritta: 『 ――Si no tengo flechas, entonces cazaré a mi manera. 』
Desechando el pensamiento en menos de un segundo, Taritta no se detuvo en él.
Era consciente de que, para empezar, no era muy lista. Si se tratara de su hermana mayor, Mizelda, incluso siendo igual de inculta, habría dado con la respuesta correcta por pura intuición. Pero Taritta no poseía ni el instinto ni el talento de su hermana.
Aunque se tomara su tiempo para elegir, terminaría dudando interminablemente sobre si esa era la respuesta correcta o no.
Por lo tanto, decidió simplemente, no vacilar. Una vez que el resultado estuviera claro, podría agonizar sin fin sobre los pros y los contras.
Por lo tanto, Taritta no cambió su enfoque, incluso al notar el cambio en sus perseguidores.
???: 『 Gah, guh... 』
Taritta: 『 No podrás liberarte. No importa cuánta fuerza tengas, no con los tendones de los dedos cortados. 』
Un hombre, con los ojos inyectados en sangre, forcejeaba desesperadamente mientras la chaqueta de Taritta le bloqueaba la tráquea.
Era un hombre buey con una llama encendida en su ojo derecho. Taritta estranguló el cuello del hombre, uno de sus perseguidores, con la chaqueta que se había quitado, y tras confirmar que había quedado sin fuerzas, dejó su cuerpo colapsado a un lado del camino.
Después de confirmar que el hombre que había estrangulado y neutralizado todavía respiraba, Taritta suspiró. Detrás de ella yacían otros perseguidores, también estrangulados, dispuestos a intervalos a lo largo del muro.
Taritta: 『 Tal como dijo Abel, no se les puede matar fácilmente. 』
Al percatarse de que los ataques con flechas, dagas y otras armas eran ineficaces, Taritta cambió inmediatamente su método de ataque a técnicas de estrangulamiento. Afortunadamente, aunque sus enemigos poseían una fuerza y resistencia extraordinarias, carecían de la destreza necesaria para aprovecharlas, lo que permitía a Taritta hacerles frente.
Abel, quien le había advertido de antemano que “no se les podía matar”, debía haberlo sabido. Pero si ese era el caso, ¿qué tanto del mundo alcanzaban a ver sus ojos?――,
???: 『 ――Vaaaaya~, vaya, esto es todo un espectáculo. 』
Taritta: 『 ――Hk. 』
Mientras Taritta volvía a ponerse la chaqueta, una voz que surgió repentinamente justo detrás de ella sacudió su conciencia.
En un instante, Taritta desenvainó su daga por reflejo e intentó atacar la presencia detrás de ella. Pero justo antes de que la afilada punta pudiera hundirse en la garganta de su oponente, un grito, “¡Waaah!” resonó.
???: 『 ¡Esperaespera! ¡Espera, quieres! Eso es un pooooco~ prematuro. 』
Taritta: 『 ...¿Tú? 』
???: 『 ...¿T-te detuviste...? ¿Ya te calmaste...? Ahh... eso me acaba de quitar años de vida, de veras. 』
Ante Taritta, quien apenas había logrado detener su mano, un hombre de rostro apuesto con una túnica azul con capucha se acarició dramáticamente el pecho en señal de alivio. Su mano probablemente se había detenido por reflejo, pues el débil grito del hombre había sonado tan patético como genuino.
No había ninguna llama en los ojos del hombre aún alterado. Sin embargo, el hecho de que se hubiera parado detrás de Taritta permanecía.
Incapaz de determinar si no era uno de sus perseguidores o si realmente era inofensivo, la mirada de Taritta sobre el delicado hombre se mantuvo severa.
Hombre Delicado: 『 Vaaaaya~ vaya, parece que desconfía mucho de mí. Resulta que solo soy un tipo normal que pasaba por este lugar... 』
Taritta: 『 No creo que una persona ordinaria pueda ver esto y mantener la calma. 』
Ante la escena de los perseguidores alineados junto a la pared―― una vista que no sería sorprendente confundir con cadáveres sin comprobar sus signos vitales, Taritta aumentó su guardia hacia el hombre delicado.
Ante la severa mirada de Taritta, el hombre delicado se rascó la cabeza con una sonrisa tímida.
Por un instante, casi se dejó cautivar por aquella sonrisa, pero su cautela ante alguien desconocido superó cualquier tentación hacia sus rasgos atractivos. Con un apuesto y delicado hombre como Flop ya tenía más que suficiente―― Aunque, no era precisamente de eso de lo que se trataba.
Hombre Delicado: 『 Ooooh~ no, me han descubierto. Ciertamente no diría que es una vista familiar en mi tierra. Tal como te dije, es todo un espectáculo―― Bueno, Taritta-san. 』
Taritta: 『 ――Hk. 』
Hombre Delicado: 『 ¡Oh, no me mates, no me mates! ¡No soy el enemigo, aunque parezca sospechoso! 』
Al oír que la llamaba por su nombre con total naturalidad, como si fueran viejos conocidos, Taritta le presionó el cuchillo contra el cuello. De cerca, el rostro del hombre le resultaba completamente desconocido.
Era posible que Abel y los demás le hubieran proporcionado esa información después de separarse, pero――,
Taritta: 『 Tú, ¿Dónde oíste mi nombre? ¿De mi familia? 』
Hombre Delicado: 『 ¿――? ¿Has venido con tu familia? Hmmm~, he oído que la Gente de Shudrak no sale mucho del bosque, ¿hubo un cambio en la política de la Jefa? 』
Taritta: 『 ¡Cómo sabes que soy de Shudrak...! 』
Hombre Delicado: 『 Uuuy~, parece que mientras más hablo, peor se pone la cosa. Siempre me pasa lo mismo. 』
Con una sonrisa despreocupada, el hombre delicado parecía volverse cada vez más familiar con Taritta. En contraste, la cautela de ella hacia él solo crecía, junto con un creciente disgusto ante su inquietante comportamiento.
No mostraba signos de hostilidad. Sin embargo, su actitud, que generaba una ansiedad desconocida, infundió una sensación de sequedad en la garganta de Taritta.
Y, en el momento en que esa sequedad alcanzó su punto máximo――,
Hombre Delicado: 『 ――Desgracia de las Shudrak. 』
Taritta: 『 ――Ah. 』
Hombre Delicado: 『 ¿Quizás si te llamo así, podríamos hablar con más calma? 』
Ante el repentino comentario del hombre, que le guiñó un ojo, la mente de Taritta se quedó en blanco.
¿Cómo pudo este hombre haber dicho esas palabras? ――No, ¿cómo lo sabía?
Mientras Taritta permanecía atónita, el hombre, aún con un ojo cerrado, continuó,
Hombre Delicado: 『 Es un mandato de las estrellas. Para ti, que te convertiste en la Desgracia de las Shudrak, Taritta Shudrak-san. 』
Taritta: 『 ¿De, las estrellas...? ¡Acaso es...! 』
Hombre Delicado: 『 La alineación de las estrellas, su destino... observarlas es mi labor. Noooo~―― 』
Entonces interrumpió sus palabras, negando lentamente con la cabeza. Luego llevó una mano a su pecho y, con ambos ojos abiertos, clavó su mirada directamente en Taritta,
Hombre Delicado: 『 ――Supongo que se podría llamar un mandamiento para nosotros, los Stargazers. 』
Taritta: 『 ―――― 』
Taritta contuvo el aliento, su garganta hizo un ruido, ante las palabras excesivamente teatrales del delicado hombre.
La sonoridad de ese ruido fue acompañada por la ilusión de que el mundo entero estaba temblando―― No, el trago de Taritta no había hecho temblar el mundo. Sin embargo, el mundo sí estaba temblando.
Eso fue――,
Hombre Delicado: 『 Saaanto~ cielo. 』
El hombre delicado dejó escapar un suspiro que le confería la impresión de ser una persona alegre y despreocupada.
Sin embargo, lo que sucedió fue un evento tan extremo que su actitud no podía expresarlo por completo.
――A lo lejos, en el corazón de la Ciudad Demonio, lejos de Taritta y del hombre delicado, el hermoso Castillo Lapislázuli Carmesí, que se erguía majestuoso, se derrumbó con una fuerza terrible, su resplandor rojo y azul siendo cubierto por una oscuridad negra.
No era una expresión figurada, pues una oscuridad verdaderamente negra envolvió y engulló el Castillo Lapislázuli Carmesí.
Hombre Delicado: 『 Vaaaaya~ vaya, cómo debería decirlo... Esto podría ser, un pequeño detalle que no observé. 』
Taritta: 『 Tú―― 』
Hombre Delicado: 『 Se siente incómodo mencionar esto inmediatamente después de que hablé de un mandamiento, pero eso y yo no tenemos nada que ver. En primer lugar, ese es un problema del Reino de Lugunica, ¿no es así? Eso está fuera de mi responsabilidad. 』
Taritta: 『 ¿Fuera de tu responsabilidad? ¿El Reino de Lugunica...? 』
Hombre Delicado: 『 ¿Tal vez ese niño no es consciente de que es un Stargazer? Si es así, Su Excelencia ha hecho una apuesta bastante audaz. Quizás no tuvo otra opción con la mano que le tocó... ¡¿Whoa?! 』
Usando sus manos como visera para contemplar el castillo y parloteando con una lógica incomprensible, Taritta perdió la paciencia con el hombre delicado. Ella lo presionó contra la pared y apoyó la daga en su cuello.
Planeaba cortar ligeramente la piel blanca con la afilada hoja para hacerle escupir toda la información que sabía. O quizás, aquel hombre tan sereno, incluso en esta situación, estaba conectado con esa sombra――,
Hombre Delicado: 『 ――Matarme no va a mejorar la situación. Ya pasó lo mismo la vez anterior, ¿verdad? 』
――Esas pocas palabras bastaron para que Taritta sobrepasara su límite al tratar con el hombre delicado.
Hombre Delicado: 『 ¡Ups! 』
Taritta: 『 ¡Por favor, desaparece de mi vista! ¡Ahora mismo...! 』
Arrojando al hombre que había agarrado a la calle, Taritta apretó los dientes y le dio la espalda. Ante las acciones de Taritta, el hombre se acarició el cuello y preguntó: “¿Estás segura de que está bien?”.
Hombre Delicado: 『 Literalmente, podrías estar cortándote tu propio cuello aquí... Puede que nunca más tengas la oportunidad de encontrarte con un Stargazer como este. 』
Taritta: 『 Entonces, eso es lo mejor. Mirarte a la cara, es como... Es como, ¡si estuvieras de humor para hacerme enfrentar una pesadilla que he tenido muchas veces...! 』
Con un sentimiento similar al de una maldición, Taritta pateó el suelo para alejar al hombre delicado.
Suspirando ante su rechazo, él contempló el castillo derrumbarse con un estruendo y dijo,
Hombre Delicado: 『 Aparentemente, a diferencia de mí, tienes una tarea que hacer. Quizás, esa sea la carta del triunfo para reprimir esa sombra. 』
Taritta: 『 ¿Yo...? ¿Tengo tal poder... 』
Hombre Delicado: 『 ――Ya se ha dictado un mandamiento. Lo sabes, ¿verdad?, Desgracia de las Shudrak. 』
Taritta: 『 ―――― 』
Hombre Delicado: 『 Eres libre de cumplirlo o no. Desde alguien que lleva mucho tiempo sin recibir un mandamiento, no puedo evitar sentir cierta envidia de que tú puedas seguir la guía del camino, ¿sabes? 』
Después de decir eso, el hombre delicado se puso la capucha sobre la cabeza, le dio la espalda a Taritta y comenzó a correr.
Rápido, pero no lo suficientemente rápido. Aunque ella podría alcanzarlo si quisiera, Taritta no tenía ningún deseo de perseguirlo.
El hecho de que, en el fondo, ya no quisiera involucrarse con él era una de las razones.
Pero la razón más grande de todas fueron las palabras que él había dejado atrás al final――,
Taritta: 『 ――Un mandamiento, ha sido dictado. 』
Ella deseaba no tener idea de lo que él estaba hablando. Pero sí la tenía.
Y esa idea había estado atormentando a Taritta sin cesar, sin cesar durante los últimos días.
Ella no quería estar atrapada en una angustia infructuosa, dando vueltas sin llegar a ninguna respuesta.
???: 『 ¡¡Taritta-chan!! 』
Taritta: 『 ――Hk, ¿Medium? 』
Mientras Taritta se estaba sujetando los hombros con fuerza, bajando la mirada, una voz familiar la llamó.
Dándose la vuelta en un santiamén, Taritta vio a una niña pequeña corriendo hacia ella, agitando la mano en su dirección―― Medium, quien se había encogido en estatura, se estaba acercando a ella.
Medium: 『 ¡Qué bieeen~! ¡Encontramos a Taritta-san sana y salva enseguida! 』
Taritta: 『 Me alegro de que también estés sana y salva... ¿están bien Abel, Subaru y los demás? Además, qué está... 』
Con Medium corriendo hacia ella, Taritta le lanzó una ráfaga de preguntas.
No había esperado que ella estuviera sola buscándola. Por supuesto, sería extraño que ella y Olbart siguieran jugando al escondite durante el colapso del Castillo Lapislázuli Carmesí, pero no era como si hubieran tenido un respiro para discutir eso.
Ante la pregunta de Taritta, Medium jadeó ligeramente,
Medium: 『 ¡Abel-chin y Al-chin están a salvo! ¡Subaru-chin y Ruy-chan están desaparecidos! Además, ¡tenemos que hacer algo con la sombra que salió de ese castillo, así que Taritta-chan, ven también! 』
Taritta: 『 ¿Subaru y Ruy? ¿Y yo a dónde voy... 』
Medium: 『 ¡A partir de este momento, vamos a detener esa sombra con Yorna-chan! ¡El poder de Taritta-chan también es necesario, eso es lo que dijo Abel-chin! 』
Taritta: 『 ―――― 』
Con los ojos muy abiertos, Taritta no pudo evitar asombrarse por lo que le habían dicho.
En el borde de su campo de visión, una sombra negra estaba a punto de causar una cantidad de daño tan demencial que incluso Taritta, sacudida por su interacción con el hombre delicado, se vio obligada a reconocer la realidad de la situación.
Ni detener esa cosa ni desafiarla eran concebibles en la mente de Taritta.
Y encima de eso, le habían dicho que Abel la estaba llamando ahora――,
Medium: 『 Taritta-chan, no estás herida, ¿verdad? ¿Aún puedes venir? ¡Yo haré mi mejor esfuerzo, así que puedes hacer tu mejor esfuerzo conmigo? 』
La confusión de Taritta fue rápidamente disipada por las palabras sin vacilación de Medium.
Incluso si su estatura se había reducido, la disposición directa que poseía no sufrió reducción ni se doblegó. Como si fuera guiada por esto, Taritta asintió silenciosamente con la cabeza y dijo,
Taritta: 『 Lo, entiendo―― Iremos allí de inmediato. 』
Medium: 『 ¡Mhm! ¡Gracias! 』
Taritta sintió una punzada en lo profundo de su pecho debido al alivio de Medium y su gran asentimiento.
La angustia había estado atormentando a Taritta durante un tiempo largo e ilimitado. Olvidada por la inmersión en la batalla, esta angustia afirmó su existencia en anticipación a la gran batalla, acercándose el momento de una resolución.
Taritta: 『 ――Mandamiento. 』
Taritta también murmuró las palabras ofrecidas por el desaparecido hombre delicado, pero solo para sí misma.
La angustia pareció rebotar en su pecho, como si se deleitara en ser llamada por su nombre.
Sección 3
――El tiempo regresó al momento en que el Tenshukaku del Castillo Lapislázuli Carmesí colapsó.
Yorna: 『 Niña―― 』
Ruy: 『 ¡¡Uau!! 』
En el último momento, atrajo el cuerpo de la niña hacia su pecho justo cuando estaba a punto de saltar hacia adelante.
Los gruesos tacones de Jorna hicieron estallar las tejas del tejado, y ella saltó hacia atrás mientras el dobladillo de su kimono ondeaba. Tras su salto, una desbordante sombra negro azabache empezó a tragarse la cima del castillo.
――No, no solo la cima. Los ojos de Yorna captaron la visión de todo el Tenshukaku, sin importar los niveles superiores o intermedios, siendo engullido por el diluvio de negrura similar a un flujo de lodo, desapareciendo en la nada uno tras otro.
Una oscuridad oscura, oscura de la que uno no debe ser engullido por ella. Un abismo profundo que conduce a un final del que no hay retorno.
Sus instintos le hicieron entender a Yorna―― Eso, era algo que no debería existir.
Ruy: 『 ¡Uu! 』
Sosteniendo a la niña que forcejeaba en sus brazos, Yorna fijó la vista hacia las profundidades de la oscuridad.
En el momento en que esta sombra negra se desbordó, los que estaban en su centro eran un niño de cabello negro y Olbart, quien estaba a punto de tocarlo. Pero en la oscuridad, no se veía rastro de ninguno de los dos.
En ese instante, ella presenció cómo el brazo que Olbart había retirado dejaba de existir.
Aquella oscuridad era tan extraña y abrumadora que, incluso Olbart, con su codicia por la vida y su anormal sentido del peligro, no pudo evitar sacrificar su propio brazo.
Inmediatamente después, ella había dado prioridad a escapar con la niña llamada Ruy en brazos, por lo que la vida o muerte de Olbart era desconocida. Por un lado, creía que él nunca moriría; por otro, no podía ser optimista pensando así frente a esa sombra.
Sin embargo, lo que más le preocupaba a Yorna que la vida o muerte de Olbart, era――,
Yorna: 『 Niño... 』
La seguridad del niño que parecía estar en el centro de la sombra sable que se había tragado el brazo de Olbart.
A los ojos de Yorna, él era un niño ordinario. No tenía cualidades especiales; si se forzara a decir algo, su capacidad de decisión y juicio para adelantarse a Olbart merecían una palmada de reconocimiento, pero eso era todo.
Si fuera tragado por la sombra, no tendría forma de escapar. A menos que――,
Yorna: 『 ――Si esto no es obra de ese niño, quiero decir… 』
Considerando el peor de los casos, Yorna bajó la mirada hacia la coronilla de Ruy, quien estaba forcejeando desesperadamente. Si la liberaba, no dudaría en lanzarse de inmediato a buscar al niño dentro de la sombra.
No podía permitir tal imprudencia. Apretando los brazos con fuerza, Yorna cuestionó sus propios principios.
Sopesó el afecto por el niño que había conocido por poco tiempo contra su deber como la Señora de la Ciudad Demonio.
Yorna: 『 ――Hk. 』
Justo cuando pensaba esto, se produjo un cambio en la oscuridad, ante los ojos de Yorna.
La sombra que los perseguía a las dos cubrió la mitad superior del castillo, y, mientras extendía su destrucción a la mitad inferior restante y a las murallas, extendió con codicia y furia sus “manos” hacia su presa.
Yorna: 『 ―――― 』
Literalmente, lo que surgió y se extendió ante ellas fue una “mano” gigante y negra.
Un enorme brazo negro, lo suficientemente grande como para agarrar el torso de Yorna como si fuera una muñeca, se abalanzó sobre los dos. Y no era solo uno o dos: diez, veinte, quizá más se extendían al mismo tiempo, creando una visión verdaderamente asombrosa.
De los brazos de sombra, sin palabras ni señales de intención, emanaba un “hambre” intenso. Un “hambre” insondable que ansiaba devorarlo todo, dispuesto a absorber cualquier cosa que se cruzara en su camino, se acercaba implacable.
En el momento en que esa vasta “hambre” estaba a punto de alcanzar a Yorna y Ruy――,
Yorna: 『 ¡Cuidado de no morderte la lengua! 』
Ruy: 『 U, au―― Hk. 』
Tras ver desaparecer el brazo de Olbart, Yorna comprendió que tocar la sombra sería fatal. Ella apretó con fuerza a Ruy contra su pecho y ordenó a las tejas que había destrozado y esparcido que se convirtieran en sus puntos de apoyo.
Y así, respondiendo al “amor” de Yorna, las tejas danzaron en el aire, elevando su cuerpo hacia lo alto del cielo de la Ciudad Demonio, evadiendo los brazos de la sombra y ascendiendo cada vez más.
Si pudiera escapar a una altura más allá del alcance de la sombra, sería una victoria. Incluso si no pudiera, podría recopilar información sobre el alcance de la sombra para preparar una contramedida. Sin embargo――,
Yorna: 『 Es terriblemente irritante estar constantemente a la defensiva. 』
No se trataba de ser perseguida.
Por supuesto, eso también era humillante, pero la razón principal, sin duda, era el Castillo Lapislázuli Carmesí.
El hermoso Castillo Lapislázuli Carmesí, símbolo de la Ciudad Demonio, fue construido con una profusión de piedras preciosas raras y una cantidad de trabajo que rozaba lo absurdo. Algunos lo ridiculizaban, llamándolo un castillo para presumir de riqueza y poder, pero la verdad era otra.
El magnífico Castillo Lapislázuli Carmesí, con sus luces rojas y azules danzando, fue construido voluntariamente por los habitantes de la Ciudad Demonio.
Adoraban a Yorna, la gobernante de la Ciudad Demonio, y decidieron que su castillo no podía ser modesto. Así, conversando entre ellos, reunieron piedras preciosas y construyeron aquel hermoso castillo.
El lapislázuli carmesí era valioso y difícil de manejar; nadie podía siquiera imaginar las innumerables dificultades que implicó la construcción del castillo. Lo mismo sucedía con Yorna; nunca había imaginado tal dificultad.
Huelga decir que Yorna observó la construcción del castillo en su totalidad.
Por lo tanto――,
Yorna: 『 ¡¡Has engullido mi amor, rufián――!! 』
Yorna extendió sus dedos blancos hacia la sombra que envolvió el castillo.
――Un instante después, la enorme sombra que cubría el Castillo Lapislázuli Carmesí fue penetrada por un feroz impacto desde dentro.
No había forma de que Yorna supiera si la sombra tenía sustancia, y mucho menos intención.
Sin embargo, Yorna estaba convencida de que este había sido un golpe contundente.
El Castillo Lapislázuli Carmesí, que la sombra había absorbido, estaba Impregnado del amor de los residentes por Yorna, hasta cada piedra que formaba sus muros―― ¿Cómo podría no amarlo?
Yorna: 『 ―――― 』
La totalidad del amor se convirtió en una onda de choque, y la fuerza de la sombra que la recibió desde dentro se vio claramente debilitada. Los brazos negros que se abalanzaban hacia ellas se desvanecieron como niebla, y Ruy abrió los ojos de par en par ante la vista.
Sin embargo, Yorna no podía alegrarse por la reacción de la niña, que podría describirse como admiración.
Esto se debía, en parte, a que contemplaba el Castillo Lapislázuli Carmesí, devastado por la sombra, y en parte a que――,
Yorna: 『 Mi piel blanca me dice que la amenaza no ha desaparecido. 』
El impacto fue tan potente que parecía capaz de derribar un castillo entero, y aunque se vio atenuado por la explosión, el origen de la enorme sombra no había desaparecido. Esa extraña sensación de opresión que emanaba de la vasta oscuridad seguía intacta.
La amenaza no se había desvanecido. Por lo tanto, debía encontrar una manera de cortar la fuente de aquella negrura absoluta.
???: 『 ¡――Yorna-samaaa! 』
Mientras los nervios de Yorna se agudizaban, una voz proveniente de muy abajo golpeó sus tímpanos.
Al echar un vistazo, Yorna vio que quienes la habían llamado eran los residentes de la Ciudad Demonio, reuniéndose en el centro de la crisis. Ya había atraído demasiada atención por su batalla con Olbart justo antes. Además de eso, con el colapso del castillo y la negrura azabache desbordándose, no era de extrañar que vinieran, preocupados por Yorna.
Ese grupo desorganizado debió parecer una presa codiciada para la sombra negra, recién abatida por un doloroso golpe.
Yorna: 『 ¡Todos, huyan――! 』
Impulsada por la señal de peligro inminente, Yorna llamó a los residentes de abajo para que evacuaran.
Pero ella estaba demasiado alto en el cielo para precipitarse hacia ellos. Demasiado lejos, fuera de su alcance. Y era imposible esperar que todos compartieran el mismo sentido de peligro que Yorna había percibido.
Como resultado, Yorna no tenía forma de ayudar a los residentes que se habían reunido por preocupación por ella――,
???: 『 ¡¡No crea que se lo pondré fácil!! 』
Los residentes, indefensos ante la sombra que avanzaba, estuvieron a punto de ser arrastrados al vacío eterno cuando, desde un costado, unas “espinas” de un verde profundo los atraparon y se los llevaron.
Las espinas, que Yorna también había presenciado antes, apenas lograron salvar a los residentes de la sombra. Era el poder de un “insecto” extraordinario, raro incluso en la Ciudad Demonio, donde se reunían criaturas de las fisiologías más extrañas.
???: 『 ¡Kafma Irulux, por decreto de Su Excelencia el Emperador, estoy a su servicio――! 』
Un hombre, de cuyos brazos extendidos brotaban enredaderas espinosas y que batía alas transparentes en su espalda―― la repentina ayuda de Kafma Irulux hizo que Yorna abriera los ojos con asombro.
En el pasado, bajo la orden de Vincent y con el pretexto de sofocar la rebelión de Yorna, se había enviado un ejército a Chaosflame. En aquel entonces, Kafma había sido uno de los “Generales” al mando de las tropas.
Que ahora actuara para proteger a los amados residentes de Yorna era――,
Kafma: 『 ¡No importa a quién sirva, usted es igualmente un súbdito del Imperio! 』
Yorna: 『 ―――― 』
Kafma: 『 ¡General de Primera Clase Yorna! ¡Sé que usted y yo tenemos ideas diferentes, pero no debemos permitir que esto continúe! ¡Cooperaré con usted! 』
Respondiendo así a la mirada atenta de Yorna, Kafma, batiendo sus alas, surcó el aire a gran velocidad.
Kafma atrajo la atención de la sombra con la maniobrabilidad de sus alas y el poder de supresión de sus espinas, ganando tiempo. Con ese tiempo, debían evacuar a los residentes y encontrar una manera de contrarrestar a la sombra.
Ruy: 『 ¡U! ¡Aauu! 』
Yorna: 『 ¿Niña? 』
Mientras Yorna reflexionaba, Ruy, en sus brazos, comenzó a forcejear y a agitarse de nuevo. Sin embargo, sus movimientos no eran erráticos, sino que parecían insistir en comunicarle algo a Yorna.
Comprendiendo esto, Ruy asintió con un “¡U!” y señaló un punto en el suelo. Yorna miró hacia donde Ruy apuntaba y comprendió de inmediato lo que estaba intentando decir.
Yorna: 『 General de Segunda Clase Kafma, le dejaré este lugar por un tiempo. 』
Kafma: 『 ¡Si eso es lo que necesita, entendido! 』
Yorna: 『 Y... por proteger a mis niños antes, se lo agradezco. 』
Kafma: 『 ――. ¡Como General, hice lo que tenía que hacer! 』
La gratitud de Yorna provocó en él una ligera vacilación, pero Kafma respondió con fuerza.
Un oponente rígido e inflexible, incompatible. Yorna reconsideró su evaluación de Kafma. Si él podía mantener con firmeza una resolución hasta el final, eso era una virtud. Y si las circunstancias se lo permitían, él podría convertirse en alguien digno de su amor.
Aunque, la posición número uno de Yorna no sería revocada para siempre――,
Yorna: 『 Vamos a descender. Agárrate fuerte. 』
Tomando el agarre más fuerte de Ruy, quien se aferró a ella como respuesta, Yorna se dirigió hacia su destino utilizando los escombros del castillo, el suelo volcado e incluso masas de tierra, todo flotando en el aire, como puntos de apoyo.
Por el camino, ella instruyó a los residentes, quienes parecían desear más información, que, en cualquier caso, se distanciaran del Castillo Lapislázuli Carmesí―― o más bien, del antiguo emplazamiento de donde una vez estuvo el Castillo, mientras ella misma se dirigía al tejado de una casa con el castillo visible a lo lejos.
Allí, esperando tranquilamente la llegada de Yorna, estaba――,
Yorna: 『 Seguramente, pensé que “Su Excelencia el Emperador” habría venido. 』
Con los brazos cruzados, un hombre de cabello negro con una máscara oni resopló “Hmph” ante las palabras de Yorna.
Una vez que ella aterrizó ante él, Ruy se soltó de sus brazos como si hubiera estado esperando este momento y corrió hacia él. Entonces, la niña agarró el brazo del hombre, su largo cabello rubio rebotando con el movimiento mientras señalaba hacia el Castillo,
Ruy: 『 ¡Uau! 』
Abel: 『 Lo entiendo sin que necesites decírselo a todo el mundo. Después de todo, tuvimos un desacuerdo sobre tu tratamiento. Tienes mucho valor, para presentarte tan descaradamente ante mí. 』
Ruy: 『 ¡Uu! ¡U! 』
Abel: 『 Si tienes la intención de obedecerme, no dudaré en incluirte en mi mano. 』
El hombre respondió con indiferencia a la queja de Ruy, mientras ella le tiraba del brazo. Ruy pareció molesta por su respuesta, pero finalmente soltó su brazo como si se resignara.
Aun así, la razón por la que ella no había salido corriendo probablemente era porque lo había meditado como lo haría una niña pequeña.
――Ella tenía que recuperar al niño que probablemente estaba dentro de esa sombra negra a toda costa.
Abel: 『 Yorna Mishigure, entiendes el estado de las cosas. Este es un desastre que no puede dejarse sin atender. 』
Yorna: 『 Estoy de acuerdo. Un desastre que devuelve todo a la nada al tocarlo, como gobernante de la Ciudad Demonio, no hay opción de simplemente dejarlo pasar―― ¿Era consciente usted de que algo así sucedería? 』
Abel: 『 Pensé que algo estaba ocurriendo. Pero qué era específicamente, estaba fuera de mi estimación. 』
Yorna: 『 ―――― 』
Entrecerrando los ojos, Yorna intentó medir la sinceridad del hombre frente a ella.
Pero el corazón del hombre estaba oculto tras la máscara oni, y no podía ver a través de él aunque quisiera. Sin embargo, incluso si la máscara no hubiera estado allí, habría sido imposible asomarse a su corazón.
Una existencia solitaria que no permitía a nadie conocer sus pensamientos, corazón o intenciones―― esa era la forma de ser de este hombre, el Septuagésimo Séptimo Emperador del Sacro Imperio de Vollachia.
Eso era――,
Yorna: 『 ――Su Excelencia. 』
Abel: 『 No me llames así descuidadamente. A menos que desees que rompa tus esperanzas dentro de la misiva. 』
Yorna: 『 Perdone mi descortesía... ¿Cómo descubrió lo que yo deseaba? 』
Abel: 『 No había certeza. No hasta que devolviste a mis mensajeros a salvo. 』
Al escuchar su respuesta, Yorna sintió a la vez admiración y desprecio por la forma de pensar del hombre que tenía delante.
Él iba a determinar si sus pensamientos eran correctos o no utilizando su reunión con sus mensajeros el día anterior, comprobando si sus mensajeros regresaban a salvo de allí o no.
A este respecto, Yorna se sintió amargada por haber estado bailando en la palma de su mano.
Pero más que eso――,
Yorna: 『 Esos niños mensajeros deberían regañar a Su Excelencia al menos una vez. 』
Abel: 『 Eso viene después de que todos los asuntos estén resueltos. Yorna Mishigure, sigue mis directivas. 』
Yorna: 『 ――. Si eso es lo mejor para usted, no tengo más remedio que obedecer. 』
La opresiva forma de hablar del hombre, sin embargo, provocó un momento de vacilación y resistencia.
Yorna tenía algo que proteger. La Ciudad Demonio de Chaosflame y sus habitantes. Todo lo que se necesitaba para protegerlo era alguien con la capacidad de manejar este asunto correctamente.
No en el sentido de la capacidad para librar una batalla, sino de la capacidad para gestionarla.
Yorna también tenía su propio orgullo en este poder. Pero sería un error usarlo a él como objeto de comparación.
¿Quién podría competir en una contienda de habilidad con un hombre que controlaba y gobernaba el gran Imperio, la nación con la mayor masa de tierra de este mundo?
Yorna: 『 ¿Entonces, qué va a hacer? 』
Preguntó Yorna, dispuesta a tomar cualquier medida para proteger la Ciudad Demonio.
Ruy, quien se había alineado a su lado antes de que se diera cuenta, también estaba mirando de acuerdo con las intenciones de Yorna.
Encontrando la mirada de las dos, de Yorna y Ruy, el hombre―― No, el gobernante del Imperio, asintió en señal de consentimiento.
Y entonces――,
Abel: 『 ――Abandonaremos la ciudad y nos retiraremos. La Ciudad Demonio no tiene más remedio que permitir que esa sombra la engulla. 』
Sección 4
Yorna: 『 ―――― 』
Al escuchar la despiadada declaración del hombre de la máscara oni, las mejillas de Yorna se tensaron y su mirada se agudizó.
Ella acababa de decidir respetar la opinión del hombre que tenía delante, porque Yorna creía que era la mejor manera de proteger su dominio, Chaosflame.
Pero, contrariamente a la determinación de Yorna, el hombre habló del abandono de la ciudad――,
Yorna: 『 No puedo aceptar de ninguna manera tal opinión. 』
Abel: 『 Jo. ¿Por qué es eso? 』
Yorna: 『 ¿No es obvio? Esta es la Ciudad Demonio de Chaosflame, el último lugar para aquellos que han sido expulsados de sus hogares y no tienen a nadie a quien recurrir, a ningún lugar a donde ir... Desechar eso... 』
Abel: 『 Es inaceptable, ¿eh? ――Sentimentalismo inútil. 』
Yorna: 『 ――Hk, ¡Vincent Vollachia...! 』
La voz de Yorna se tornó ardiente ante su fría manera de hablar. Sin embargo, el gobernante del Imperio, en contraste, le dirigió a Yorna una mirada helada mientras rozaba con la mano su máscara de oni.
Abel: 『 Ahora voy con el nombre de Abel, así que es inapropiado llamarme así. Y si planeas suplicar benevolencia al Emperador, eso sería bastante desconsiderado. 』
Yorna: 『 ――. La gente del Imperio debe ser fuerte, ¿es eso? 』
Abel: 『 En efecto. 』
El Emperador―― o más bien, el hombre que se hacía llamar Abel, proclamó que esa era exactamente la forma de ser del Imperio.
El Emperador, el pináculo del Imperio de Vollachia, debe ser la encarnación del código de sangre y hierro en el que la gente del Imperio creía y reverenciaba. Fuera cierto o no, el Emperador tenía que afirmarlo.
Con la afirmación de Abel, Yorna se amonestó a sí misma por hacer una petición equivocada.
Así, junto a Yorna, quien reflexionaba sobre su propia elección, Abel, mientras todavía se tocaba el borde de su máscara oni, declaró,
Abel: 『 ――El Gran Desastre. 』
Yorna: 『 ¿Gran, Desastre...? 』
Abel: 『 Algo que pone en peligro la existencia del Imperio, y trae consigo una ruina que ni siquiera la luz del sol puede alcanzar... Eso fue lo que el Stargazer dijo de ello. Cuando lo oí por primera vez, lo evalué como una exageración. 』
Yorna: 『 ―――― 』
Abel: 『 Mirando esa cosa, descubrirás que no había ni la más mínima exageración. 』
Apuntando con la barbilla hacia la sombra negro azabache manifestada―― hacia el Gran Desastre que trajo la ruina, como lo había llamado Abel.
Yorna no pudo evitar sentir una punzada amarga en su interior al oír "Stargazer", pronunciado con su voz segura. La existencia del Stargazer era una de las prácticas malignas de Vollachia.
Al menos, esa era la única forma en que Yorna podía describirlo.
Pues el origen del ferviente deseo de Yorna no era ajeno al Stargazer.
De todos modos――,
Yorna: 『 Entonces, ¿usted va a tomar la palabra del Stargazer y a huir con el rabo entre las piernas? Si es así, eso sería sin duda una manifestación de cobardía. Creo que usted es la encarnación de la forma de hacer las cosas del Imperio... Un muy, muy buen ejemplo de ello. 』
Abel: 『 Si crees que puedes influenciarme con una provocación barata, harías bien en corregir esa idea errónea de inmediato. En primer lugar, no fui yo quien tomó las palabras del Stargazer al pie de la letra y cometió tal insensatez. 』
Yorna: 『 ...Veo que usted también tiene algunas ideas sobre lo que el Stargazer predijo. 』
Abel: 『 Cualquier poseedor de buen juicio no tendría pensamientos agradables al respecto. Pero incluso si son innecesarios e ignorados, más seguirán. Eso es lo problemático de ellos―― Hm. 』
Ruy: 『 ¡Uu! 』
Mientras hablaba, las palabras de Abel fueron interrumpidas por el ansioso gruñido de Ruy.
Parecía estar reprochándoles a Abel y a Yorna por tener una conversación no directamente relacionada con cómo sería sofocado el Gran Desastre. Eso sería natural. El Gran Desastre había――,
Ruy: 『 ¡Uau! 』
Abel: 『 ――. Yorna Mishigure, quiero asegurarme de una cosa. 』
Yorna: 『 ...¿Qué, es? 』
Mientras Ruy señalaba al retorcido Gran Desastre, apelando con vehemencia a algo, Abel dirigió el filo de su pregunta hacia Yorna. Ella podía imaginar qué pregunta seguiría.
Abel: 『 Junto con esta niña, debería haber habido un niño de cabello negro. ¿A dónde ha desaparecido? 』
Yorna: 『 ――. Si se refiere a ese niño... 』
Con un leve movimiento de la mirada, Yorna transmitió la respuesta a la pregunta con más elocuencia que cualquier palabra.
El niño había sido tragado por el Gran Desastre que Ruy señalaba desesperadamente, la oscuridad que había engullido el Castillo Lapislázuli Carmesí―― No, más bien, a los ojos de Yorna, parecía que aquel Gran Desastre había brotado desde el interior del propio niño.
Abel: 『 Como esperaba. 』
En respuesta a la silenciosa contestación de Yorna, Abel colocó la última pieza del rompecabezas en su mente.
Sonó como un ultimátum, y Yorna miró a Abel, llamándolo: “Usted...”. Pero ante la llamada, Abel negó lentamente con la cabeza.
Abel: 『 Aunque nuestras intenciones se han torcido, no hay forma de evitarlo. No tiene sentido aferrarse a un plan si no se pueden obtener resultados. 』
Yorna: 『 Entonces, ¿eso significa? 』
Abel: 『 La estrategia sigue siendo la misma. Abandonar la Ciudad Demonio y emprender la retirada―― Pero el daño aún ocurrirá. No podremos evitarlo por completo. 』
Yorna: 『 ――Hk, no puedo estar de acuerdo con alg... 』
Y, en el momento en que Yorna estaba a punto de decirle que no podía aceptar tal decisión, algo sucedió.
Ruy: 『 ¡Aa, u! 』
Abel: 『 ¡Guh...! 』
Dejando escapar un grito de dolor, Abel cayó de rodillas en el acto, agarrándose el estómago con las manos.
Había sido Ruy quien lo había hecho, golpeando el estómago de Abel antes de que Yorna pudiera acortar la distancia.
Ella le lanzó una mirada furiosa a quien había tomado una decisión despiadada, Abel, y gruñó en su garganta con un violento resoplido,
Ruy: 『 Uau... ¡Uau! 』
Exclamando esto, ella se dio la vuelta y desapareció de la vista en un abrir y cerrar de ojos.
Era el teletransporte instantáneo que ella había mostrado durante la batalla en la cima del Tenshukaku contra Olbart. Al no poder teletransportarse a largas distancias, Ruy se teletransportó repetidamente, regresando una vez más al campo de batalla dominado por el Gran Desastre.
Pero, era poco probable que ella tuviera alguna forma de contrarrestar el Gran Desastre a su regreso. Si la tuviera, habría intentado rescatar a ese niño por su cuenta, en lugar de depender de Abel.
Si existiera algo como una contramedida contra el Gran Desastre, sería――,
Yorna: 『 ――¿No sería posible oponérsele con la Llama de la Espada Yang? 』
Abel: 『 ―――― 』
Yorna: 『 ¡Usted! 』
Todavía agarrándose el estómago, Abel se arrodilló en el techo del edificio.
Aunque ella creía que Abel merecía el golpe de Ruy, Yorna también creía que Abel era el único que tenía la llave para superar la situación.
La Espada Yang poseída por el Emperador del Imperio de Vollachia, su llama podría incluso hacer frente al Gran Desastre――,
Abel: 『 ――No tengo intención de desenvainarla. 』
Sin embargo, la respuesta de Abel no fue la que Yorna esperaba.
Y a Yorna, aquello no le pareció un juicio sensato. Aunque sabía que el Gran Desastre era un fenómeno peligroso, tan grave que incluso abandonar la Ciudad Demonio no sería algo impensable en la lucha por la supervivencia del Imperio.
Yorna: 『 Pero aun así, no desenvainará la Espada Yang... ¿Cómo puede simplemente dejar que eso sea? 』
Abel: 『 ―――― 』
Yorna: 『 ¡Respóndame, Vincent Vollachia! ¡Si usted es el... Si usted es el Emperador de este Imperio, entonces debe haber un papel que debe desempeñar! ¡Si usted es el Emperador, entonces...! 』
Así Yorna rugió, agarrando al arrodillado Abel por el cuello de la ropa, alzándolo y fulminándolo con la mirada desde el frente.
Durante todo eso, Chaosflame estaba siendo acorralada. Ni Kafma ni Ruy podrían seguir luchando contra el Gran Desastre para siempre. Tarde o temprano, tanto la gente como la Ciudad Demonio serían engullidas por aquel desastre.
Para evitarlo, necesitaba el poder del hombre que tenía delante, sin importar qué, a cualquier costo.
Yorna: 『 Si usted es el Emperador del Imperio de Vollachia... 』
Abel: 『 ...No utilizaré la Espada Yang. 』
Yorna: 『 ――Hk, usted... 』
Al mostrar sus afilados dientes caninos, Yorna intentó intimidar a Abel, quien se negaba obstinadamente a cambiar de opinión.
Sin embargo, tales amenazas eran algo cotidiano para el hombre frente a ella, Abel.
El Emperador del Imperio de Vollachia era alguien que vivía rodeado de una hostilidad y una sed de sangre incesantes por parte de quienes lo rodeaban―― Precisamente por eso, aquel hombre...
Abel: 『 ――¿Cuándo lo entenderás, Yorna Mishigure? 』
Yorna: 『 ――ah. 』
Abel: 『 El Emperador de la generación actual, Vincent Vollachia, difiere del Emperador que tú imaginas. No estoy obligado a realizar actos como actuar de acuerdo a tus deseos e ideales. 』
Ante su postura, claramente opuesta a la suya, Yorna dejó escapar un leve suspiro.
Finalmente, su mano se apartó del cuello del hombre que había agarrado, y dio un solo paso sin prisa hacia atrás. Retrocediendo, Yorna rechinó los dientes mientras fijaba su mirada en Abel, quien se estaba sujetando su propio cuello.
Yorna: 『 Lo sé sin que me lo tenga que decir... 』
Con o sin la máscara oni, el hombre ante sus ojos no se parecía en lo más mínimo al hombre que Yorna imaginaba. Incluso si la sangre del amado de Yorna corriera por sus venas.
Yorna: 『 ...No puedo aceptar sus palabras. 』
Abel: 『 Si no abandonas la Ciudad Demonio, también perderás todo lo demás. 』
Yorna: 『 ¡Esta Ciudad Demonio lo es todo para mí ahora mismo! 』
Yorna respondió con los brazos abiertos, sacando el kiseru que había introducido en su pecho y encendió su punta. Inmediatamente después, aspiró el humo del kiseru con todas sus fuerzas, y lo sopló hacia el cielo.
El humo púrpura que se extendía formó una nube masiva y gigantesca que se dirigió hacia las afueras del campo de batalla en el que se agitaba el Gran Desastre―― sobre las cabezas de la gente de la Ciudad Demonio, muchos de los cuales estaban aterrorizados ante la vista de esa amenaza.
Siguiendo a eso, la bocanada de humo púrpura se disipó lentamente y cayó sobre cada uno de los residentes―― sobre los amados hijos de Yorna, el humo púrpura se asentó en sus manos.
Yorna: 『 ――Ámenme. 』
El murmullo de Yorna fue tan débil que solo Abel, presente en el mismo lugar, pudo oírlo.
Sin embargo, la voluntad de Yorna fue entendida por todos aquellos que sostenían el humo púrpura que había descendido sobre ellos. Por lo tanto, aunque su voz no les llegó, colectivamente arrojaron el humo púrpura a sus bocas abiertas.
Yorna: 『 ――Sean amados por mí. 』
Aquellos a quienes alcanzó el humo púrpura de Yorna, aquellos que lo ingirieron, levantaron lentamente, sin prisa, la mirada―― Y, dentro de uno de los ojos de cada uno de ellos, una llama se encendió.
Aquellos amados por Yorna, aquellos que amaban a Yorna; sus almas comenzaron a arder, mirando hacia el Gran Desastre.
Sin duda, esto era una comunión de almas―― el poder de la Técnica del Matrimonio del Alma envolvió por completo la Ciudad Demonio.
Yorna: 『 Esta ciudad, la ciudad de Chaosflame no se perderá―― Deseo que todos ustedes, junto a mí, hagan que ese huésped maleducado nuestro regrese de donde vino. 』
Mientras adoptaba una postura, Yorna blandió su kiseru frente a ella.
Lo que se oía por todas partes y en toda la ciudad, era el retumbar de la tierra. Feroz y temerosamente, resonaba el ruido de innumerables zapatos, de innumerables pasos, de innumerables alientos y de innumerables voluntades de luchar.
De acuerdo con el amoroso llamado de la líder de la Ciudad Demonio, aquellos amados convergentes avanzaron.
Presenciándolos, Yorna dobló ligeramente las rodillas, y luego saltó alto en el aire.
Como aquella que repele todas las cosas que amenazan la Ciudad Demonio――,
Yorna: 『 ――Yo, Yorna Mishigure, la Extravagante, serviré como su oponente. 』
Sección 5
Los innumerables pasos resonaban como un temblor de tierra, acompañados por un grito de guerra que hacía parecer que la propia ciudad clamaba a viva voz.
Liderando a los residentes de la Ciudad Demonio para desafiar al Gran Desastre, Yorna empleó los escombros del destrozado Castillo Lapislázuli Carmesí y el paisaje urbano destruido como armas, descargando ataques descomunales sobre la sombra negra.
Desde la distancia, Abel entrecerró sus ojos oscuros al contemplar el frenesí de Yorna, que parecía estar golpeando al enemigo con la “ciudad” misma.
Abel: 『 ――No diré que es del todo inútil. Pero ni con la lengua rota podría decir que estamos en una posición ventajosa. 』
No era que le conmoviera la súplica de Yorna, pero por la disminución en la actividad del Gran Desastre podía inferirse que el enemigo no era tan irracional como para permanecer completamente inmune a sus ataques.
El Castillo Lapislázuli Carmesí había sido engullido por el Gran Desastre desde la aparición de este; pese a su apego al castillo que durante tanto tiempo había sido su morada, Yorna lanzó un ataque transformando ese mismo sentimiento en una fuerza destructiva, lo que sin duda frenó el ímpetu del Gran Desastre.
Si no fuera por eso, el Gran Desastre habría seguido creciendo a su ritmo inicial, y se habría tragado la Ciudad Demonio por completo, y de esa manera, extendido su abismo a todo el Imperio.
――Sin embargo, el colapso del Imperio solo se había retrasado. Si se dejaba en su estado actual, era inevitable.
Abel: 『 Eso es la parte más detestable de eso. 』
Rechinando las muelas, Abel recordó el rostro delgado del hombre que había previsto el Gran Desastre.
Un ser conveniente que había previsto la amenaza venidera, pero que se negaba a que se le preguntara más. ¿O quizás debería llamársele un peón de los Observadores? Mientras reflexionaba sobre esto, una persona le vino naturalmente a la mente.
Abel: 『 ――Natsuki Subaru, tú eres... 』
Con la mirada fija en el Gran Desastre que se retorcía, Abel mencionó el nombre que había estado evitando decir.
Y en ese momento.
???: 『 ¡Abel-chin! ¡Hemos vuelto! 』
En medio de todo el ruido que ahogaba cualquier otro sonido, una voz aguda llegó con firmeza a los oídos de Abel.
Girando la cabeza hacia atrás, la dueña de la voz cayó desde el cielo detrás de Abel. Aterrizando en el techo con un ligero golpe, había una niña agitando la mano, y una mujer de piel morena sosteniéndola.
Abel: 『 Han regresado, Medium, Taritta. 』
Medium: 『 ¡De alguna manera! ¿No es esta situación diferente de lo que decías, Abel-chin? ¿Dónde está Yorna-chan? 』
Abel: 『 ――. Allí. 』
Liberada de los brazos de Taritta, Medium inclinó la cabeza, y Abel señaló con la barbilla.
Frente a ellos estaba Yorna, enfrentándose al Gran Desastre en una batalla fuera de lo común. Kafma apoyaba su lucha desplegando una red de espinas, mientras los residentes reunidos de Chaosflame también daban todo de sí, lanzando partes de edificios desmantelados entre varios para frenar al Gran Desastre.
Era, sin lugar a dudas, una guerra total que involucraba a toda la “ciudad”, pero――,
Taritta: 『 El Gran Desastre, ¿se está haciendo más grande...? 』
Medium: 『 ¡¿Esa cosa, no podemos dejarla así?! Abel-chin, ¿qué debemos hacer? 』
Mientras presenciaban cómo el Gran Desastre se extendía lenta pero inexorablemente, Medium pidió la decisión de Abel.
El plan inicial, abandonar la Ciudad Demonio y retirarse, se había venido abajo a causa del apego de Yorna a la ciudad. En este caso, el siguiente mejor curso de acción dependería de cómo actuara Vincent―― No,
Abel: 『 ――O, antes de eso, ¿puedes cambiar la situación, Taritta? 』
Taritta: 『 ¿Eh...? 』
Al haberla mencionado Abel por su nombre en su pregunta, Taritta abrió sus estrechos ojos con asombro, sin saber qué decir.
Medium: 『 L-la forma en que dijiste eso fue un poco extraña, ¿no? ¿Qué quieres decir? 』
Abel: 『 No te concierne. Taritta, ¿cómo llamaste a esa cosa? 』
Taritta: 『 Q-qué estás diciendo... 』
Abel: 『 ――El Gran Desastre, así es como lo llamaste. ¿Dónde escuchaste ese nombre? 』
Ante las arremetedoras palabras de Abel, Taritta jadeó.
El intercambio entre los dos dejó a Medium con los ojos muy abiertos, soltando un “¿Gran Disastre...?”, su respuesta era la reacción natural a una pregunta tan desconocida.
Los ignorantes no pueden llamar “Gran Desastre” a esa existencia de naturaleza desconocida.
En otras palabras――,
Abel: 『 ¿Te han enseñado las estrellas, cómo escapar de la aniquilación? 』
Taritta: 『 ¡――Hk! E-espere un momento, yo...! 』
Abel: 『 ―――― 』
Taritta: 『 Yo... 』
Taritta dio un solo paso, pero se quedó sin palabras. Al ver cómo palidecía, Medium se apresuró a sostenerla, exclamando, “¡Taritta-chan!”.
Sin embargo, Taritta no tenía el lujo de responder a la compasión de Medium.
Quizás ella había creído que podría ocultarlo todo el tiempo. Ella había creído que, solo tal vez, podría haber permanecido en silencio para siempre.
Abel: 『 Tonta. 』
No existe tal cosa como un secreto perfectamente guardado ni una verdad que permanezca oculta.
Tarde o temprano, todo saldrá a la luz. Lo único que se puede hacer es retrasar ese momento.
Abel: 『 Taritta, si sabes sobre el Gran Desastre, ¿te arrepientes? 』
Medium: 『 ¿Arrepentirse? ¿Arrepentirse de qué... Abel-chin! ¡¿De qué estás hablando?! ¿Qué está Taritta-chan... 』
Abel: 『 ¿No es obvio?―― Estoy hablando de cómo, allá en aquel bosque, fallaste en matarme con una flecha. 』
Taritta: 『 ――Ah. 』
Horrorizada, todo el color se drenó del rostro de Taritta, la luz en sus ojos vacilando débilmente.
Mirando directamente a sus dos ojos, Abel hizo una pausa, dejó escapar un suspiro y continuó.
Abel: 『 O, ¿responderás a ese mandamiento de arriba a partir de este momento, cazadora de la selva? No, ¿debería más bien acercarme a ti de esta manera? 』
Taritta: 『 ―――― 』
Abel: 『 ――La que ha heredado el mandamiento de prevenir el Gran Desastre, la que se convertirá en la nueva Stargazer. 』
Sección 6
El tempestuoso retumbar de la tierra, la reverberación de aullidos, era como si estuvieran proclamando el fin del mundo.
???: 『 Uh, uhh, uhhh... ¡Hk! 』
Aun si intentara sostenerse la cabeza y apartarlo todo, no podía hacerlo con un solo brazo.
Cubrirse los oídos con ambas manos, para aislar la conciencia del fin del mundo. Incluso algo tan simple como eso era imposible para su yo manco.
El suelo temblaba. El aire estaba aterrorizado. El mundo estaba muriendo.
Todo ello era simbólico del horror que estaba carcomiendo a Al y robándole la fuerza de todo su cuerpo.
Al: 『 Por qué... Por qué, aquí... ¡Hk! 』
Su voz se apagó, mientras maldecía y maldecía todos los desesperanzadores acontecimientos que habían tenido lugar hasta ese momento.
Por supuesto, tal maldición no significaba nada. Porque eso no era ninguna maldición en absoluto. Simplemente estaba siendo un mal perdedor, haciendo nada más que consolarse a sí mismo después de que el juego terminara, diciendo que habría sido mejor hacerlo así o asá.
Él estaba preparado para que esto sucediera, o eso había creído.
――No, no lo estaba. Nunca había estado preparado para ello. Simplemente había apartado la vista de ello, fingiendo ser optimista de que no ocurriría, incluso cuando la posibilidad cruzó su mente.
El peligro de que esto sucediera, mientras estuviera trabajando con Natsuki Subaru, era abundante. No solo un poco, sino más que suficiente.
Más bien, esta situación no habría ocurrido si hubiera actuado junto a alguien que no fuera Natsuki Subaru.
Aun así, no se podía evitar. Porque no podía dejarlo solo. No había forma de que pudiera haberlo dejado solo. En aquel entonces, Natsuki Subaru no debería haberse rendido.
Como resultado de eso, porque era necesario, fue por lo que él mismo――,
???: 『 ――Vayavaya, me preguntaba quién ´taba llorando, resulta que eras tú. 』
Al: 『 ――¡¿Hk?! 』
???: 『 ¡Kakakakka! ¡Mira cómo saltaste ahora mismo! ¡Parecías una oruga, tan gracioso, tan malditamente gracioso! 』
Al oír una voz repentina en medio de la habitación, sacudió su cuerpo presa del pánico y giró la cabeza.
Al presenciar su apariencia abrumadoramente grosera, la otra parte aplaudió―― No, pisoteó el suelo, mientras soltaba una carcajada.
Desafortunadamente, aplaudir era aparentemente algo que la otra persona probablemente nunca volvería a hacer.
Porque――,
???: 『 Caramba, la mano derecha que ha estado conmigo por más de noventa años se adelantó sin mí. Estoy jodido. ¿Cómo voy a hacer bolas de ración de ahora en adelante? ¡Kakakakka! 』
Habiendo dicho eso, un anciano monstruoso que reía alegremente―― Olbart Dunkelkenn, estaba saludando, mostrando su mano derecha que había desaparecido desde la muñeca hacia abajo.