Hermandad de las Pleyades parte II
HERMANDAD DE LAS PLEYADES PARTE II
1
――Por favor, no piense mal de mí, Boss.
Sentado con las piernas cruzadas sobre el escritorio, con la barbilla apoyada en la mano, el chico de pelo azul esbozó una sonrisa indiferente.
Aquella sonrisa era aborreciblemente la misma de siempre, y por esa razón, Subaru comprendió claramente que no se trataba de una broma ni nada por el estilo.
Tanto en la sonrisa como en la voz del chico no había sarcasmo ni hostilidad.
Una cuestión de naturalidad. Cuando las personas disfrazaban sus palabras, era más o menos porque tenían alguna intención. Así, cuando lo hacían, era para aumentar las posibilidades de cumplir su objetivo, aunque sólo fuera un poco.
Sin embargo, si uno no tuviera tal necesidad de ese tipo de trucos mezquinos, y pudiera lograr el cien porciento de su objetivo sin nada más que su propio poder, entonces la idea de jugar con sus palabras sería algo que ni siquiera pasaría por los rincones de su mente.
Para ser precisos, esa era sin duda la forma de ser del chico risueño, Cecilus Segmunt.
―Ceci...
―Una voz tan débil hará que tus acciones caigan en picado, ¿sabes? Sé que he dicho:
"Por favor, no pienses mal de mí", pero si pensar mal de mí conduce a una mejora considerable en la exhibición de la destreza del Boss, entonces siéntete libre de pensar mal de mí. Para mí, creo que es mejor priorizar lo que te haga brillar más.
"Boss", y "Ceci"; incluso cuando se llamaban por sus apodos, el ambiente entre los dos no se calmaba.
Normalmente, si se trataba de una relación cercana en la que se usaban apodos, se utilizaría mucha más discreción. Pero no podía esperar algo así de Cecilus.
Después de todo, más que una brecha entre sus corazones, lo que dividía a Subaru y Cecilus era una brecha entre sus formas de vida.
Este vacío no era algo que pudiera llenarse simplemente con apodos o conviviendo unos con otros.
Un tigre y un dragón no podrían entenderse―― no, teniendo en cuenta la diferencia de fuerza, una tortuga y una liebre serían más adecuados. En cualquier caso, como seres vivos muy diferentes, sería difícil entenderse.
―Segmunt-sama, ¿estás cuerdo?
Extendiendo los brazos para proteger a Subaru, parecía que Tanza compartía la misma opinión.
Albergando vigilancia en sus grandes iris, la joven iba vestida con un kimono; al recibir el brillo en los ojos de aquella muchacha con características de ciervo, Cecilus emitió un "Oya" y alzó las cejas burlonamente.
―Es una pregunta sin sentido, Tanza-san. No eres capaz de decir por qué lado del camino de la cordura he estado caminando caprichosamente, ¿verdad? ¿Cómo pretendes comparar el mundo que veo con lo que tú consideras el lado opuesto de la cordura?
―Schwartz-sama, de alguna manera parece que estás cuerdo.
―Parece que sí.
Mientras Cecilus hablaba incesantemente de un modo que haría sospechar a cualquiera de la existencia de un guión, la amargura se mezclaba en el tono de Tanza. Subaru se encogió de hombros ante aquella información, y puso desesperadamente una cara que no revelaba sus sentimientos más íntimos.
De lo contrario, se descubriría que un sudor frío le recorría la espalda ante lo inesperado de la situación. Si eso se descubría, no tenía ni idea de lo que Cecilus haría a continuación.
―Mierda...
Incluso en los mejores momentos, Cecilus era un niño problemático que no sabía ser paciente y provocaba situaciones como ésta.
Había tenido la intención de comprender que Cecilus era difícil de tratar, pero se dio cuenta de que en realidad no había sido más que una intención. ¿Qué diablos debía hacer?
―Bueno, ahora veamos, me pregunto si la "Visión Verdadera" de Boss será capaz de superar mi capricho.
¿Cuánto sabía? Mostrando sus blancos dientes, Cecilus soltó un comentario repugnante.
En el sentido más verdadero, él había perforado el corazón del Retorno por Muerte de Subaru―― El hecho de que pareciera que lo hacía por instinto era la cualidad más problemática de Cecilus.
Royéndose las muelas ante aquella molestia, Subaru gritó sabiendo que era casi inútil.
―¡¿Por qué... por qué me traicionaste, Ceci!?
Así que gritó.
2
――Rebobinemos el reloj hasta unos días antes de esa problemática confrontación.
―¡No sirve! ¡No importa donde mires, no queda nada!
―¡La armería y la bodega de comida también están vacías! ¡También hay cenizas mezcladas en el agua! ¡No es potable!
―También mataron a conciencia a los bueyes bravos para los carruajes de bestias... ¡Qué impúdicos...!
Con agridulces emociones de confusión, lamento e indignación, habían traído de vuelta tal informe.
Como habían entrado triunfalmente en la fortaleza para examinar el interior, éste era el resultado de su excitada espera del informe que tenían que dar. En resumen, al oír que no había ninguna ganancia, Subaru, al borde de la desesperación, se agarró la cabeza.
―¡Maldita sea! ¡Ese bastardo, tuvo el maldito descaro de hacer esto!
Siendo víctima directa de ese acoso dirigido, el rostro del culpable apareció inmediatamente en la mente de Subaru.
Sin lugar a dudas, el responsable de esto era su peor enemigo―― Todd Fang.
Al visitar la Isla Gladiador como emisario, Todd fue el autor de la tragedia que masacró a todos los habitantes de la isla. Para evitar ese horrible futuro, Subaru lanzó el guante para dar una segunda vuelta a la Isla Gladiador.
Y así, en un alarde de excelencia, se había ganado como aliados a todos los gladiadores de la isla, e incluso se había ganado a los del bando de los guardias, que, con todo derecho, deberían haber sido sus enemigos; por lo tanto, había logrado impedir que Todd desembarcara.
Habiendo logrado sin duda una victoria perfecta, Subaru y sus camaradas gladiadores, que eran unas seiscientas personas, se habían puesto eufóricos.
Creyendo que eran imbatibles, finalmente se apresuraron a salir de la isla, y comenzaron su viaje con la vista puesta en la Capital Imperial―― Y entonces, su primer obstáculo terminó siendo la fortaleza de vigilancia que se encontraba en la orilla opuesta a la isla.
Se trataba de una pequeña fortaleza utilizada para accionar el puente levadizo que conectaba la isla con la costa lejana, y también tenía el objetivo de inspeccionar los carruajes de bestias que entraban y salían de la isla; como máximo, habría un límite de veinte personas estacionadas allí.
Como se mencionó anteriormente, el número de gladiadores que Subaru había reclutado como aliados era de seiscientos. Había sido algo muy difícil de manejar.
―Aunque, durante el tiempo en que todos estábamos un poco nerviosos al salir de la isla, me sorprendió increíblemente cuando Ceci corrió inmediatamente a capturar la fortaleza y quemar la bandera....
―Nah, hice eso sin pensarlo por toda la frustración acumulada de ser tratado como si mi participación no fuera necesaria. Sea como sea, capturar la fortaleza no es realmente tan increíble. Supongo que, en términos de historia, es una actividad en el level de ser completada entre líneas.
―...En realidad, este no es un episodio que pueda compararse con las monstruosas crónicas de Ceci.
En la esquina de la visión de Subaru mientras murmuraba eso, la bandera ardía, y Cecilus rió "¿Verdad?" mientras se echaba al hombro el mástil que ya no tenía nada que izar.
Aquella actitud indiferente parecía totalmente como si no compartiera la misma sensación de crisis inminente que Subaru y los demás.
De hecho, esa sensación de crisis inminente era――,
―Tal como Hiain-sama y el resto han informado, parece que la fortaleza ha sido completamente abandonada. Debido a esto, somos incapaces de recoger raciones o agua alguna.
―Supongo que tiene sentido quemar y tirar estas cosas si van a ser capturadas y usadas por el enemigo. Pero a pesar de que se escondieron y huyeron, ¡aún así tuvieron el maldito valor de hacer cosas tan turbias...!
Frente a Tanza, mientras ésta resumía el informe, Subaru pateó con todas sus fuerzas una caja de madera cercana. Le dolían mucho los dedos de los pies.
Absolutamente todo esto era culpa de ese hombre del pañuelo.
―Schwartz-sama, ¿es esto lo que hace el Soldado de Primera Clase del que habló?
―Sin duda alguna. Es el tipo de tío que precisamente hace las cosas más indeseables. Pero hombre, ni de coña llegó a tirar cenizas al agua.
Mientras Subaru se llevaba la mano a la frente en señal de lamento, a Tanza le costaba pensar qué debían hacer en respuesta.
Dada su posición, ni siquiera Tanza, con quien Subaru era el más abierto sobre sus pensamientos de todos sus camaradas, podía compartir sus sentimientos sin experimentar personalmente el peligro y los problemas de Todd.
Por lo tanto, Subaru tampoco esperaba que Tanza lo entendiera hasta ese punto.
No pasaría nada si Subaru fuera el único en experimentar la amenaza de un oponente tan temible y escandaloso. Al menos, incluso ella debería haber comprendido su dificultad por la habilidad de su retirada.
―En momentos como éste, me doy cuenta de lo útil que sería tener magia. Si se puede producir agua y hielo con magia, entonces se puede hacer algo con la sed y el hambre....
―Independientemente de calmar la sed usando agua, ¿no es el hielo incapaz de evitar el hambre?
―Está la estrategia de hacer que la barriga hinchada distraiga de un estómago vacío, y también está el método de comer hielo raspado. La magia tiene infinitas posibilidades.
―Aunque, no me da la impresión de que haya infinitas formas de usarlo...
Ya fuera porque no estaba muy familiarizada con la magia, o porque Subaru dio un mal ejemplo, Tanza ladeó la cabeza con cara de no poder comprender la utilidad de la magia.
Estaba a punto de agotar sus palabras esforzándose por restaurar el honor de la magia, pero la prioridad actual no era elevar el estatus de la magia, de la que no había usuarios presentes, y en su lugar había un problema más inmediato.
―Como resultado de los esfuerzos de Segmunt, nuestros aliados no han sufrido daños. Pero, parece que no podemos quedarnos con las manos en alto de alegría. Sin la reposición de recursos, todos nosotros eventualmente mengüaremos.
―Ugu...
―Aunque incites a otros con palabras enérgicas, el aprecio no seguirá si no se producen resultados. Aunque sea estricto, el hecho de que seas menor de edad no se convertirá en una excusa para cometer errores de juicio.
Cuando su desconsideración fue señalada por una voz severa, Subaru se quedó sin palabras.
Con una expresión aterradora semejante a la de un demonio, Gustav cruzó sus cuatro fornidos brazos.
Teniendo en cuenta la situación en la que le habían colocado, aquel comentario despiadado era algo natural.
―Lo sé. No podemos permitirnos tropezar y caer así nada más empezar. Después de todos los problemas que pasamos para que Gustav-san traicionara al Emperador y viniera con nosotros...
――. No puedo evitar decir que tal percepción y manera de hablar me resultan un tanto irritantes, en mi posición.
Con un fuerte suspiro, Gustav advirtió de ello; sin embargo, aquella parecía ser una actitud bastante humana.
Mientras cargaba con la obligación de ser el Gobernador de la Isla de los Gladiadores, Gustav tomó a los guardias de la isla y ayudó a escapar de la prisión a Subaru y a los seiscientos gladiadores. Aquello era sin duda una gran decisión capaz de arruinar la carrera de su vida, y si resultaba en un fracaso, naturalmente sería sometido a ejecución.
Puesto que había hecho creer a Gustav que una decisión así merecía la pena, y amontonado pasos firmes para que se lanzara a por todas, Subaru era responsable de la vida de Gustav.
――No, no sólo Gustav, eso iba por todos los que habían decidido seguir a Subaru.
―Yo los reuní a todos, y yo los guiaré a todos. Esa es la Schwarnia Family.
―En general, no tengo reservas sobre el nombre, pero te imploro encarecidamente que cumplas con tu deber. Si no eres capaz de hacerlo...
―¿Si no puedo hacerlo?
―Como funcionario, no tendré más remedio que reanudar rápidamente mis obligaciones originales como Gobernador.
Como su tono de voz no parecía que estuviera bromeando, Subaru se sobresaltó al darse cuenta de que, probablemente, aquella afirmación no era una broma.
Aunque era algo natural, las obligaciones originales de Gobernador se referían al deber del Jefe de la Isla de los Gladiadores.
En otras palabras――,
―¿Eso significa, obligar a todos a volver a la isla?
―Si no hay elección, así será. Sin embargo――
――Oi oi oi, bastardo, seguro que estás hablando mucho ¿no?
―¡¡Huh, oi!!
Cuando Subaru formuló tímidamente una pregunta, Gustav dio sin piedad la respuesta del Gobernador. Y, al oír eso, alguien asomó la cabeza desde un lado y expresó sus pensamientos, cuyo vigor sorprendió a Subaru.
Atacando a Gustav con voz chillona estaba uno de los camaradas de Subaru de su Unidad, Hiain. Mientras miraba a Gustav con sus característicos ojos de hombre lagarto,
―Aunque si no fuera por el hermano, esos emisarios que repelimos probablemente habrían arrasado la isla, ¡cómo diablos pudiste quejarte! Pequeño desagradecido...
―En mi posición, no declaro ningún descontento, Yatz. Además, utilizar sólo el informe de Schwartz respecto a las intenciones de los emisarios es totalmente unilateral. Si era la verdad o no, no se puede decir objetivamente sin escuchar antes la opinión de la otra parte.
―¡¿Qué carajos quieres decir con "objetivamente"?! ¡El hermano es nuestro aliado! ¡Su enemigo es nuestro enemigo! ¡Eso es todo!
―¡Espera, espera, espera, te estás poniendo demasiado nervioso!
Como si le hubiera irritado el intercambio anterior de Subaru y Gustav, el vigor y la dureza del tono de Hiain no eran nada ordinarios. Sea como fuere, ya que el razonamiento había sido irracional, y estaba agradecido de que Gustav se hubiera convertido en su camarada, Subaru estaba a punto de apuñalar a Hiain por la espalda.
―¡No dejes que tu temperamento te domine tan de repente! Gustav-san solo me estaba dando un empujoncito hacia delante diciéndome que me recompusiera.
―No puedo afirmar eso, Schwartz. No hay mentiras en mis palabras, como el funcionario.
―Como esto se está complicando un poco, ¡pon cara de miedo y fulmina con la mirada!
Cuando estaba a punto de apuñalar a Hiain por la espalda, el propio Subaru fue apuñalado en la espalda por Gustav. Su desesperado llamamiento fue acallado con un "Hmph" por Gustav; sin embargo, el vigor de Hiain no disminuyó.
Y mientras intensificaba su vigor con un "¡Mira eso!",
―¡Como era de esperar, no vamos a llevarnos bien con la administración! ¡Tienes que tener cuidado, hermano!
―Ah, maldición, todo se ha distorsionado demasiado.
―No hay necesidad de actuar con modestia. La Regla de la Maldición ya ha sido disipada. No importa lo engreído que actúe el Gobernador, ¡nuestro bando tiene fuerza en los números!
―¡Qué refrescante declaración a nivel de personaje menor!
A pesar de ser un miedoso débil en las refriegas, era muy propio de Hiain cabalgar a toda velocidad un viento favorable. Subaru admiraba mucho la sabiduría mundana de apostar por el caballo ganador, pero Hiain se había equivocado en una cosa importante.
―Para que lo sepas, Gustav aún posee la Herramienta de la Maldición. Por lo tanto, es un error suponer que nunca volverá a lanzarnos una maldición.
―¿Es así? ¡Muy bien, eso es lo más lejos que voy a ir por hoy!
―¡Qué refrescante movimiento a nivel de personaje menor!
Hiain, que poseía la habilidad de camuflarse para mimetizarse con el entorno, puso literalmente cara pálida y dejó una amenaza de despedida mientras saltaba para esconderse detrás de Subaru.
―Schwartz, no quiero decir cosas estrictas a los miembros de tu Unidad, pero...
―Lo sé. Le daré a Hiain una reprimenda adecuada más tarde.
―Eso sería preferible. En mi posición, no deseo suscitar problemas sin sentido.
Esos eran sin duda sus verdaderos sentimientos, pero su advertencia de antemano también era probablemente sus verdaderos sentimientos.
Gustav era alguien capaz de separar sus deberes pragmáticos y sus deseos, y llegar a un juicio adecuado. Su Sparka con Subaru en la Isla de los Gladiadores no resultó más que una ligera desviación de ese juicio.
Si veía la necesidad de volver en sí, Gustav podía despertar fácilmente de ese sueño en cualquier momento. Seguir mostrándole ese sueño, esa era la responsabilidad actual de Subaru.
De todos modos――,
―Ya está bien de bromas. Schwartz-sama, estoy seguro de que te has dado cuenta, pero...
―...¿Sobre los suministros de comida y agua?
―― Sí.
Tras hablar en voz baja, Tanza frunció sus redondas cejas y asintió a las palabras de Subaru.
Como ya se ha mencionado, los miembros del grupo de Subaru formaban una gran familia que superaba las seiscientas personas. Además de ser un número superior a la base total de estudiantes de una escuela primaria ordinaria, prácticamente todos ellos eran adultos. Para empeorar las cosas, dado que los guardias habían traído a las bestias gladiadoras como armas de combate, el nivel de provisiones para el almuerzo en una escuela primaria no sería suficiente para satisfacer sus estómagos.
Por supuesto, cuando abandonaron el cautiverio, trajeron consigo todo el contenido de los almacenes de la isla, pero aunque dividieran las comidas en una por la mañana y otra por la noche, la dura verdad era que sólo duraría dos días.
Cuando habían capturado esta fortaleza, había tenido la esperanza de que pudieran abastecerse aunque fuera un poco, pero eso había sido completamente aplastado por Todd. Abominable.
―Este es el borde occidental del Imperio, y nuestro objetivo de la Capital Imperial está lejos hacia el este. Estamos muy faltos de suministros de alimentos y agua.
―No quiero que todos tengan hambre.
―Eso es parte del problema, pero, más simple, también será un factor de ansiedad... Un estómago vacío no solo debilita el cuerpo, sino también la mente.
Lo que era bastante difícil de ignorar, era el tono tan sombrío de la voz de Tanza.
Eso era algo que no podía producir el mero hecho de tener muchos conocimientos, pues había un peso albergado en ellos que sólo era posible en las voces de quienes han experimentado personalmente algo así. Ése era el caso de Tanza.
¿Fue esa una experiencia de estar tan hambrienta que su mente se marchitó, o una experiencia de presenciar a alguien en tal estado de inanición?
―...
Subaru no se rió de los sentimientos de ansiedad de Tanza como si fueran una exageración.
Incluso cuando se vivía en la Isla de los Gladiadores, que amenazaba la propia vida, las comidas y la cama estaban garantizadas. Paradójicamente, para mantener el orden en aquel duro entorno, esas cosas eran absolutamente indispensables.
Si no podía mantenerlos, lo que le esperaba era el colapso de este grupo.
―Si se trata de una familia numerosa, la falta de dinero en los bolsillos se le echará encima... es sencillo y no hay manera de hacerlo llamativo, pero con esto parece que se ha estrellado contra un problema bastante difícil.
―Lo dices como si fuera problema de otro, pero Ceci también tiene un apetito insanamente grande.
―Jajaja, no importa lo que me digas, no cederé ni soportaré el estado de mi estómago. No tengo ningún interés ni preocupación por tu situación financiera o monetaria. Al fin y al cabo, es deber del actor principal recibir una retribución adecuada al papel que interpreta.
Mientras clavaba el asta de la bandera en el suelo, el alegremente sonriente Cecilus era todo un glotón a pesar de tener una constitución tan pequeña.
Aunque darse un capricho era absurdo para la vida en la Isla de los Gladiadores, Cecilus seguía dándoselo hasta el punto de engordar. Con su pequeño físico, era capaz de hacer un trabajo rápido con tres raciones de comida para adultos.
Además, mientras otros gladiadores tenían que soportar sólo dos comidas al día, él comía una tercera e incluso una cuarta.
Su declaración actual parecía indicar que no sentía ningún peso sobre sí mismo más allá de este punto.
―¿Debería hacer que Gustav-san maldiga a Ceci para que no pueda comer tres veces?
―Oyaoya, Boss. ¿No me estás subestimando demasiado? Aunque me maldigas a muerte si hago tres comidas, me haré con un poco de pan cuando mi estómago empiece a rugir. Es importante que mantenga un buen aspecto saludable.
―En primer lugar, ¿la maldición realmente funcionaría en Segmunt-sama? ¿Y si es capaz de escapar de la maldición?
―Moriría. Puedo garantizarlo.
―¡No entiendo como puede garantizar eso pero si el Boss lo dice entonces supongo que moriría!
La amenaza que no tenía intención de cumplir carecía de sentido, ya que Cecilus era totalmente indiferente al tema de su propia vida.
En realidad, Subaru había sido testigo de cómo perdía la vida al activarse la Regla de la Maldición, pero también entonces su actitud era la de no temer a la muerte hasta límites impensables, así que no se trataba de un intento de farol ni nada por el estilo.
―De todos modos, sería molesto perder ante el hambriento de Ceci. No es el momento de seguir el dicho "No se puede luchar con el estómago vacío". Gustav-san, ¿dónde está la fortaleza más cercana desde aquí?
―Está a media jornada hacia el este. También es una fortaleza considerablemente mayor que esta.
―¡Muy bien, vamos para allá!
Basándose en los conocimientos de Gustav, Subaru decidió su próximo destino. Nadie se opuso a esa decisión de Subaru. Eso era porque todos se habían hecho a la idea de que Subaru era el líder de este grupo.
―Estoy agradecido. Pero, eso es mucha presión.
Hasta ahora, aunque Subaru había ocupado la primera posición de grupos durante cortos periodos de tiempo en este otro mundo, nunca había experimentado estar a cargo de un grupo de esta escala durante tanto tiempo.
Sólo ahora que había alcanzado esta posición, podía sentirlo de verdad por primera vez. ――La pesada carga, de estar en la cúspide.
―Algo así como querer volver a la posición de Emperador, qué pervertido.
A punto de ser aplastado por acabar de unificar a los gladiadores de la isla, Subaru se acordó de la cara de fastidio de alguien que intenta reinar sobre algo mucho, mucho más grande que eso, y puso cara de enfurruñado mientras murmuraba eso.
3
――Después, el grupo de Subaru pasó medio día dirigiéndose hacia el este, y consiguió encontrar la fortaleza del conocimiento de Gustav sin problemas.
A diferencia de la pequeña fortaleza que pretendía vigilar la Isla de los Gladiadores, esta fortaleza estaba rodeada de muros de piedra, y era algo espléndido que cumplía la función de puesto de control, por lo que tenían esperanzas de lo que contenía en su interior.
Sin embargo――,
―¡Uooooh! ¡No hay nada en el almacén! ¡No hay nada más que polvo esparcido!
―Esta vez, incluso hay mierda y orina en el pozo de agua...
―Hasta cuando nos van a tomar el pelo... ¡Que nos dejen de joder...!
Como revelan las afligidas quejas de Hiain y los demás, sus esperanzas fueron traicionadas una vez más.
El almacén estaba vacío y el pozo de agua había quedado inservible. La fortaleza, que había acogido bueyes bravos, caballos Galewind e incluso dragones de tierra para usarlos en carruajes de bestias, había sido abandonada antes de que el grupo de Subaru la invadiera.
Y, sin embargo, no había sido simplemente abandonada.
―Incluso llegaron a tender una trampa para que cuando abriéramos la bodega de comida, explotara una piedra mágica...
―Bueno, si no hubiera sido yo quien se adelantó primero podríamos haber perdido a un número considerable de personas. Afortunadamente tengo piernas que pueden correr más rápido que una explosión.
―Sí. Me alegro de que Ceci sea un monstruo que puede huir de las explosiones.
―¿No podrías al menos llamarme monstruo9? Si añades un poco para que sea un "monstruo guapo" entonces creo que podemos llegar a un acuerdo, ¿no crees?
―Aún así, ¿sería Segmunt-sama capaz de huir de una maldición?
9 Después de que Subaru llama a Cecilus 化 け 物 (bakemono - monstruo) Cecilus le pide a Subaru que lo llame 怪物 (kaibutsu - monstruo) en su lugar. Probablemente, esto es porque Cecilus piensa que 怪 物 (kaibutsu) es una palabra más genial. He utilizado cursivas para diferenciar las dos.
Harto de la inútil declaración de Cecilus, Tanza contempló la esquina de la fortaleza que había volado por los aires.
La explosión que hizo tambalearse la fortaleza de piedra tenía un nivel de potencia tal que su infierno explosivo podía incluso verse elevarse desde una buena distancia. En realidad, si Cecilus no hubiera sido tan glotón, todos los atrapados en la trampa habrían sido borrados, sin dejar rastro.
Pero, aunque no hubo heridas visibles, el informe de que no hubo resultados fue algo parecido a un atentado.
Tanto en el abandono de la fortaleza, como en la trampa con la piedra mágica, pudo sentir la participación de Todd.
―Lo mires por donde lo mires, es imposible que les haga abandonar todas las fortalezas...
Como no tenía ni idea de hasta dónde habían llegado las manos de Todd, cualquier acción descuidada sería imprudente.
Sin siquiera haber estado cara a cara, a pesar de que no había forma de que fuera consciente de su existencia, la forma de hacer las cosas de Todd irritó a Subaru de todas las peores maneras.
―Que no hubiera resultados aquí, va completamente en contra de mis expectativas.
Previendo que habría algo que ganar en la fortaleza, habían emprendido una marcha forzada durante medio día para llegar hasta aquí.
Como había intentado enmascarar su ansiedad mientras se acercaban poco a poco cantando y bailando a medida que avanzaban, habían consumido agua y comida con más intensidad de lo normal.
A este ritmo, corrían el riesgo de hacer realidad los temores de Tanza de que se derrumbarían debido al marchitamiento de sus mentes.
―Schwartz, no te preocupes tanto...
Luego, palmeando el hombro del preocupado Subaru, Weitz le llamó.
Después de haber mirado ansiosamente alrededor de la fortaleza tanto esta vez como la última, estaba mucho más disgustado que los demás por el hecho de que volvieran con las manos vacías. Aun así, no podía quedarse de brazos cruzados tras ver la expresión sombría de Subaru.
Mientras Weitz trazaba el tatuaje en forma de calavera en su propia cara,
―No deberías sentirte mal por este tipo de truco sucio...
―Weitz...
―Estará bien incluso si alimentas a esa pandilla revoltosa con tierra... si eso aún no es suficiente, tenemos esta cantidad de gente... si atacamos y saqueamos algunos de los pueblos y aldeas a lo largo del camino...
―¿¡Weitz!?
Mientras Weitz intentaba animarle, surgió una parte que le molestaba inmensamente. La voz de Subaru se alteró inconscientemente, pero Weitz frunció el ceño y puso cara de confusión.
Era como si dijera que no había dicho nada extraño.
―¿Qué...?
―¡No importa qué, eso es un no!
――?
―Saquear, robar y asaltar, ¡no haremos nada de eso! ¡Está absolutamente prohibido!
―¿Qué carajos...?
Subaru hizo una "X" con los brazos y elevó tal llamamiento, y la cara de Weitz mostró sorpresa desde el fondo de su corazón.
Subaru comprendió que la idea natural de Weitz de incluir el saqueo entre sus opciones se debía a una diferencia en los entornos en los que habían crecido.
Pero, eso era algo que no se limitaba sólo a Weitz.
Al oír la disputa entre Subaru y Weitz, los demás gladiadores intercambiaron miradas de desconcierto.
―Sin saquear... ¿estás cuerdo, Schwartz?
―¿Cómo vamos a conseguir comida sin saquear? No es algo que simplemente crezca de la tierra.
―¡Probablemente crezca desde allí, pero no tenemos idea de cómo hacerlo crecer!
―Oi oi oi oi.
Subaru se quedó estupefacto ante las peligrosas nociones que vociferaban clamorosamente los gladiadores. Sin embargo, el hecho de que no se trataba de algún tipo de humor negro de gladiadores, era evidente por sus caras de verdad.
Como era de esperar, al haberse convertido en criminales en el Imperio de Vollachia, una tierra a punto de convertirse en una zona sin ley, eran un grupo de élite de personas que carecían de sentido común y habían sido enviados a la Isla Gladiador. Aún así, dado que la mayoría de la gente del Imperio de Vollachia carecía de sentido común, la élite era la más prominente entre ellos.
De todos modos――,
―¡Esperen! ¡Por favor, esperen! ¡Todos, escuchen!
Mientras llamaba a los obstinados alrededores, Subaru intentó transmitir su voluntad.
Pero, la discusión de los acalorados gladiadores no podía detenerse realmente.
Si la situación alimentaria se deteriorara de verdad, probablemente presionarían fuertemente por la opción del saqueo.
Eso había mantenido el desorden bajo control hasta ahora, pero se vino abajo al prohibirse el saqueo.
―Ya ganas lo que deseas con fuerza... ese es el camino del Imperio... Tanto tú como el resto de nosotros, ganamos nuestra libertad a través de la fuerza, ¿no es así..?
Representando el desorden de los gladiadores, Weitz intentó corregir el error de Subaru. En respuesta, Subaru sacudió la cabeza diciendo "No, eso está mal".
―Es cierto que luchamos. Pero todo fue para conseguir la victoria. No para robar.
―¡Es lo mismo...!
―¡Es completamente diferente!
Cuando Weitz reforzó su tono diciendo que debían elegir la opción racional, Subaru objetó. Los ojos de Weitz se abrieron de par en par ante el volumen de aquella voz, y Subaru le miró fijamente mientras continuaba.
―Aunque conseguir algo mediante la victoria y conseguir algo mediante el robo puedan parecer similares, son cosas diferentes. Estoy dispuesto a luchar para ganar cosas, pero no quiero luchar para robar cosas.
―Schwartz...
Subaru apretó con fuerza el puño mientras respondía y, en respuesta, las arrugas del ceño de Weitz se hicieron más profundas. Entonces, en respuesta a la intensa declaración de Subaru, Idra levantó la mano e intervino con un "Pero". En comparación con los otros gladiadores, se quedó mirando a Subaru con cierta calma, y――,
―¿Cómo distingues específicamente entre esos dos? Todos los que estamos aquí alrededor, yo incluido, no conocemos ese método.
―Bueno, en realidad no es tan difícil. Después de todo, todos deberíamos saber hacer esa distinción.
Respondiendo así a la pregunta de Idra, Subaru saltó de repente encima de una caja de madera cercana.
Elevando su punto de vista, Subaru observó su entorno y respiró hondo. Para asegurarse de que sus palabras llegaran a todas las personas que le habían acompañado fuera de la isla, que aún no habían oído la conversación actual, alzó la voz.
―¡Escuchen! Mientras nos dirigimos hacia la Capital Imperial, ¡no saquearemos ninguna ciudad o pueblo! Esa es la regla de nuestro equipo... ¡de este grupo!
―...
―¡De ahora en adelante, todas nuestras batallas serán para conseguir la victoria! ¡No serán en absoluto para robar! ¡No lucharemos para robar! ¡Quiero que sigamos así!
Cuando Subaru lo afirmó en voz alta, se produjo un momento de silencio, que estalló inmediatamente después.
Que fuera aún más fuerte que antes, probablemente se debía más a la incomodidad que a la oposición. De ellos, que estaban muy acostumbrados a las costumbres del Imperio, la opción de no robar ni siquiera había sido preinstalada para empezar.
―Entiendo tu afirmación. Pero, en cuanto a si puede llamarse visión realista....
―Gustav-san...
Incluso entre la conmoción de los gladiadores, podía oír claramente la voz coherente de Gustav.
Habiendo participado en el registro de la fortaleza, Gustav también era consciente de la inquietud respecto a los recursos que habían traído de la isla. Entrecerrando los ojos, que aún estaban a mayor altura que los de Subaru, incluso con este último de pie encima de una caja de madera,
―En mi posición, no apruebo el acto de saquear. Pero, las cosas siguen exactamente como las he expresado antes. Suponiendo que esta campaña llegue a una conclusión indeseable, en mi posición y como oficial, llevaré a cabo mis deberes profesionales.
―¡Ese bastardo, todavía tiene el descaro de pretender traicionarnos...!
―Hiain, cállate un segundo.
La declaración de Gustav no era aún un pronunciamiento de que revocaría la Regla de la Maldición. Haciendo callar a Hiain, que había exagerado y llegado a esa conclusión prematuramente, Subaru instó a Gustav a continuar.
―Seguramente ya lo sabes, pero en mi posición, te acompaño a raíz de una decisión bastante importante. Puesto que he llegado tan lejos, no tengo más remedio que agotar todas las medidas posibles para procurar resultados favorables.
―Por supuesto, lo sé. La palabrería no llenará nuestros estómagos, y nuestras gargantas siguen sedientas.
―Bueno, entonces, ¿por casualidad posees algún tipo de plan alternativo?
―Eso es...
Ante la severa pregunta de Gustav, Subaru se tomó un momento para contemplar, dada la importancia que tendría esta respuesta.
Si no tenía cuidado al seleccionar sus palabras, esta alianza de gladiadores se derrumbaría incluso antes de participar en la batalla, y todos serían arrastrados de nuevo a la isla. Si eso llegaba a suceder, tenía algo preparado en su boca para "volver a elegir" lo antes posible.
Pero no quería renunciar al presente que tan favorablemente se había desarrollado hasta ahora――,
――Has malinterpretado un poco el pensamiento del Boss, Gustav-san.
―...
En ese instante, interrumpiendo el momento de silencio de Subaru, Cecilus se encogió descuidadamente de hombros.
El chico atrajo sobre sí las miradas de Subaru, Gustav y todos los presentes, y aflojó los labios como si estuviera disfrutando de toda esa atención,
―No es que Boss refunfuñe por no querer ganar comida y agua sin intercambio de dinero o bienes. Decir que "ganar a través de la victoria" y "ganar a través del robo" son cosas diferentes entra dentro del terreno de los juegos de palabras, pero eso es lo que está impidiendo que todo el mundo lo entienda. Tienen más o menos el mismo significado, así que se podría decir que fue una elección de palabras bastante inteligente, pero...
―Segmunt, me cuesta entender lo que pretendes decir. Explícalo de forma que incluso yo, en mi posición, pueda entenderlo.
―El hecho mismo de que estemos en un bache después de encontrar el contenido de la fortaleza vacío significa que recoger los recursos de la fortaleza era una condición safe para Boss. En otras palabras, es un problema relacionado con el nivel del oponente. Podemos robar a lobos, no robaremos a perros o conejos.
―...
―Eso es lo que quieres decir ¿verdad, Boss?
Inclinando la cabeza, Cecilus preguntó a Subaru, que estaba encima de la caja de madera.
Así, esta vez la atención de todos se concentró en Subaru, que asintió a regañadientes.
En su mayor parte, el argumento de Cecilus era correcto.
Sin embargo――,
―Incluso si el oponente es un lobo, es ideal usar la frase "Ganar a través de la victoria".
―Jajaja, es bueno que tengas un reparo al respecto. Sin algo así entonces sólo sería seguir una trama absurda que no sabe en qué punto centrarse. Sea como sea...
――?
―Hay muchos casos en los que una trama que sólo pretende ser poco convencional porque sí se convierte en una obra basura difícil de ver. Al igual que Gustav-san, eso no es algo que yo desee.
Cecilus cerró un solo ojo mientras pronunciaba aquellas palabras, y dio la impresión de que eran tan afiladas como el cristal. Finos y quebradizos, pero afilados. Tal acto de control del daño por parte de Cecilus fue doloroso para los oídos de Subaru.
Entonces, incluso después de escuchar ese intercambio, muchos de los gladiadores seguían sin llegar a un entendimiento.
―Las fortalezas que tienen enemigos están bien, pero no podemos atacar aldeas y pueblos...
―¿Qué diablos, qué quiere hacer Schwartz?
―¡Si realmente quieres enfrentarte a Su Excelencia el Emperador... a tu viejo, entonces este no es el momento para que pasemos hambre!
Alzando fuertemente la voz, intentaban acercarse a Subaru debido al enojoso asunto. A pesar de ello, esa consideración era una desviación fatal de los deseos de Subaru.
Con la desconexión que había en su sentido de los valores, no quería proceder a acallar por la fuerza su descontento.
Sin embargo, ¿sería capaz de averiguar qué hacer?
――Sparka.
―¿Eh...?
―Bueno, pensé que si explicaba Sparka, tal vez todo el mundo sería capaz de entender.
De hecho, quien ofreció un rayo de luz al preocupado Subaru fue Tanza, que había estado deliberando a su lado todo este tiempo.
Respecto a la reclamación de Subaru, que no había podido despejar los interrogantes de muchos de los gladiadores, incluidos los tres de su Unidad, Tanza había simpatizado a pesar de su sensibilidad general, a diferencia de Cecilus, que mostraba una comprensión nacida de la falta de sentido común.
Como no podía pensar en su sugerencia más que como eso, Subaru se llenó de emoción.
Se le encendió el pecho al ver que Tanza se había estrujado la cabeza para intentar transmitir la opinión de Subaru.
―¿Schwartz-sama?
―Ah, no, lo siento, se me han saltado las lágrimas. ――¡Todos! ¡Tanza lo dijo de una forma fácil de entender! ¡Tanza lo dijo! ¡Esta adorable chica lo dijo! ¡De una manera que es fácil de entender!
―¡P――por favor, para! ¡Nos estamos saliendo del tema!
―¡Ow ow ow! ¡No me pellizques el muslo!
Aunque Subaru sólo quería que todos compartieran la profunda emoción que estaba experimentando, fue la propia Tanza, con la cara enrojecida, quien le pellizcó el muslo y le hizo retroceder.
Entonces, mientras los ojos de Subaru se ponían llorosos, esta vez debido al dolor,
―¡Somos gladiadores! Lo que debemos hacer es Sparka, ¡no cosas como un sabotaje unilateral! Para empezar, eso es lo que significa hacer batalla.
―...
―Entiendo que tengan quejas. Pero de aquí en adelante, cuando me enfrente a mi padre, el Emperador de Vollachia en la Capital Imperial, no podré ganar si soy cobarde, egoísta y débil.
No se trataba de una cuestión de lógica, sino más bien de naturaleza emocional, y tal vez incluso relativa a la intensidad de su alma.
Un enfrentamiento con el Emperador de Vollachia―― Como mínimo, tenía la seria intención de enfrentarse al falso Emperador. No sabía qué tipo de objetivo perseguía el falso Emperador cuando expulsó a Abel del trono.
Pero no creía que los actos de un simple cobarde carente de convicciones pudieran haber hecho algo así.
En ese caso, lo que le esperaba en la Capital Imperial era una batalla contra un poderoso enemigo que albergaba fuertes convicciones―― En otras palabras, era Sparka, y no había forma de que el yo distorsionado de Subaru tuviera ninguna oportunidad.
Con el fin de obtener la victoria, era necesario. ――La inquebrantable convicción de Natsuki Subaru, era.
―Aunque, puede que la convicción no sea realmente algo tan impresionante, sino más bien simplemente ser testarudo.
Si esa terquedad era lo que había llevado a Subaru a través de la Isla Gladiador, y de toda su vida en este otro mundo hasta ahora, entonces su mal genio e impropiedad a la hora de rendirse eran cosas de las que nunca podría desprenderse.
―...
Ante la proclamación de Subaru, se hizo de nuevo el silencio entre los gladiadores.
No hubo conmoción, pero sí una clara confusión que quedó en el silencio. Incluso cuando se simplificaron y transmitieron los contenidos, sus reacciones fueron para decir que aún no habían llegado a un entendimiento.
Sin embargo, rasgando aquel silencio, se alzó una voz vigorosa. Eso fue――,
―¡Hey hey hey! Qué pasa, ¡ustedes bastardos son malditamente deprimentes! ¡Hermano dijo que haría todo eso! Así que lo va a hacer. Si no puedes creerlo, entonces date prisa y vete a tu puta casa, ¡puto tatuado!
―Cállate, lagarto bastardo... no digas estupideces como esa de que yo dudaría de Schwartz... ¡Tú eres el que debería estar encogido detrás de una roca...!
Mirándose e insultándose, Hiain y Weitz crearon un ambiente desagradable. Rezagada un paso por detrás de ellos dos, Idra habló mientras esbozaba una sonrisa irónica,
―Schwartz, no tienes intención de cambiar de opinión, ¿verdad?
―Ah, sí, al menos por esto. No importa lo terriblemente hambriento que esté, no me replantearé esto en absoluto.
―Sé lo obstinado que eres. Después de todo, te hemos estado vigilando desde cerca.
La obstinación de la que hablaba Idra, ¿se refería tal vez a cuando corría de un lado a otro, convirtiendo a todos los gladiadores de la isla en sus aliados, o tal vez cuando logró persuadir a Gustav, cuando incluso Idra y los demás habían tirado la toalla, considerándolo un imposible absoluto?
Probablemente, se refería a todo eso, y mientras Idra sonreía,
―Tú eres nuestro líder, Schwartz. Queremos acatar tus pensamientos tanto como podamos. Por lo tanto, tenemos una sugerencia. ――Vayamos a algún lugar, no a perros o conejos, sino a un lugar de lobos.
―Una morada de lobos...
―Si continuamos un día entero al noreste desde aquí, hay una ciudad... Es Glarasia...
―Se llama Ciudad de Hierro y Sangre, ¡una famosa ciudad donde fabrican cosas como armas y armaduras! Está en el lado más grande de las ciudades dentro del Imperio, así que si vamos allí...
Aunque eran Weitz e Hiain, que a menudo discutían entre ellos, se turnaban para hacer avanzar la conversación. Mientras les escuchaba con los ojos muy abiertos, Subaru movió la cabeza de lado con un "Espera".
―Si es un pueblo grande, probablemente habrá mucha comida y agua. Pero, en cuanto a proteger la regla de no saquear....
―La ciudad no es nuestro objetivo... Es la fortaleza de Soldados Imperiales que protege la ciudad...
――Hk
―En todo el Imperio, la revuelta contra la Capital Imperial está cobrando fuerza. Por supuesto, las fortalezas que protegen las ciudades en cada una de ellas estarán en el colmo de la vigilancia rigurosa en preparación para los levantamientos en cada región. Si está allí, el adversario no será insuficiente.
―¡El enemigo es la Fortaleza de Hierro y Sangre de Glarasia! ¿Qué te parece, hermano? ¿No es una gran idea?
―¡No hables como si esto fuera tu logro...!
Idra asintió, Hiain se dejó llevar y Weitz chasqueó la lengua.
Al oír la propuesta de los tres, Subaru se quedó con la boca abierta por la sorpresa. Colocando suavemente una pequeña mano sobre la mandíbula abierta de Subaru,
―Schwartz-sama, creo que su propuesta merece alguna consideración.
Mientras hablaba, Tanza cerró la mandíbula de Subaru con la mano. A ella también le impresionó la idea del trío, pero Subaru superó con creces el mero hecho de estar impresionado, pues se sintió profundamente conmovido.
―Aunque seguir mis pensamientos está muy fuera del sentido común del Imperio.
Sin embargo, el trío respetó el pensamiento de Subaru y sugirió un medio para llevarlo a buen puerto.
Aunque persuadir a Subaru de hacer las cosas de acuerdo con las costumbres del Imperio hubiera parecido el camino más fácil.
―...
Para seguir adelante con un cuelgue que no era más que la autocomplacencia de Subaru, los tres habían ideado un objetivo.
Moqueando ferozmente y cubriéndose las lágrimas y los mocos que le brotaban, Subaru se llevó ambas manos a las mejillas. Entonces, abriendo los ojos, pudo ver los rostros de sus camaradas desde lo alto de la caja de madera.
Esperanzas y comprensión, confusión y tensión, aún no se había fijado una sola tendencia entre ellos, pero――,
―Déjame escuchar todos los detalles sobre Glarasia. ――Para evitar que nos desmoronemos.
4
Glarasia, la Ciudad de Hierro y Sangre, era una ciudad importante para la industria armamentística dentro del Imperio Vollachiano.
En Vollachia, donde los conflictos nunca cesaban, la demanda de armas era siempre elevada, y durante todo el día, de la mañana a la noche, el sonido de la forja del acero recorría Glarasia sin pausa.
La ciudad contaba con más de la mitad de todas las armas que se distribuían por el Imperio, por lo que, naturalmente, la importancia de Glarasia dentro del Imperio era excesivamente alta, y se le asignó una cantidad adecuada de fuerza de combate para sus defensas.
El extremo más alto de su capacidad defensiva era la fortaleza en la que siempre estaban estacionados más de mil soldados―― la Fortaleza de Hierro y Sangre.
En Glarasia, donde casi todos los habitantes de la ciudad se dedicaban de un modo u otro a la industria armamentística, aunque había muchos individuos de cabeza caliente, eran pocos los que se ganaban la vida con la lucha misma.
Protegiendo a esos artesanos, estaba la Fortaleza de Hierro y Sangre, una posición importante para asegurar el suministro constante de armas, y el oficial al mando encargado de la defensa de esa importante ciudad era un General Imperial de Segunda Clase, el Tasador del Acero.
――Las armas, son hermosas.
Ese hombre, Toledo Spiegel, estaba enamorado de las armas.
En cuanto a su admiración por las armas, había llegado a arreglarse la barba alrededor de la boca en forma de espada, una demostración del amor que sentía por las armas.
Con su cuerpo ágil y esbelto erguido, el hombre, de unos cuarenta años, vestía un uniforme provisto de una capa que servía como prueba de su cargo de General dentro del Ejército Imperial; permanecía de pie con las manos unidas a la espalda mientras miraba hacia la pared.
El piso más alto de la Fortaleza de Hierro y Sangre, la oficina del edificio donde se encontraban estacionados permanentemente un gran número de Soldados
Imperiales; su pared estaba adornada con una inmensa cantidad de armas, todas y cada una de ellas formaban parte de la colección personal de Toledo.
―Los hábiles artesanos compiten para perfeccionar su técnica, y forjan armas con el claro objetivo de tomar vidas. Como ese objetivo es sencillo, son excelentes artículos para expresar las habilidades de sus creadores.
Hablando con voz embelesada y llena de calor, Toledo apreció las armas expuestas.
Incluso en la hoja de una sola espada, buscar el afilado y la durabilidad ideales era una tarea hercúlea. Una hoja delgada tendría un filo mayor, pero la resistencia de la parte delgada disminuiría. La durabilidad aumentaría con el grosor, pero, naturalmente, el filo disminuiría proporcionalmente, y probablemente se aproximaría a un estado romo.
Ese ensayo y error final de ideales y realidad se embutió vívidamente en las armas.
Esa era la razón por la que Toledo Spiegel estaba encantado con las armas, por la que había acumulado tantas, y por la que se le hizo pasar por un distinguido coleccionista dentro del Imperio. Así, se le conoció con el sobrenombre de "Tasador del Acero", y su ojo perspicaz para las armas le sirvió de razón para ser establecido en el cargo de General.
―Aunque todavía soy imperfecto, he llegado a manejar las armas con más ardor que el común de la gente. Aunque la cima más alta aún esté lejos, tengo confianza en mi ojo para las armas. La fuerza y la calidad de todas las armas, tanto si convienen a sus dueños como si no, e incluso eso....
En este mundo, no escaseaba la gente grosera que no escatimaba en gastos para conseguir espadas famosas y preciadas. Sin embargo, la visión de esas mismas personas llevando armas impropias en su cintura era ridícula.
Tampoco fueron pocas las veces en que esas personas tomaron un arma que no se ajustaba a su estatura y fueron señaladas como blanco de risas despreciativas.
Sin embargo, aunque por un lado esas miradas parecían una desgracia, también había ocasiones en las que el arma igualaba la estatura del portador. Ese era el encanto de las armas, y la forma de ser espiritual que se exigía a los Lobos Espada de Vollachia.
―No permito que mis subordinados lleven armas mediocres. Llevando una buena arma en la mano, creo que las personas corresponderán y se adaptarán perfectamente al brillo de ese acero, y se realzarán a sí mismas.
Toledo no se etiquetó con orgullo de tener ojo para la gente.
En cambio, tenía buen ojo para las armas. Al ver si una persona era apta para empuñar un arma determinada, había adquirido esa técnica de ver a la gente a través del arma.
Los soldados imperiales de la Fortaleza de Hierro y Sangre, cada uno de ellos portaba un arma excelente según el juicio de Toledo. Podía afirmar con seguridad que todos ellos eran dignos soldados que él mismo había entrenado a conciencia.
A partir de ahora――,
―¿Qué ha pasado con esos subordinados míos tan destacados?
――Ah, perdón. Si no recuerdo mal entonces todos tenían muy buenas expresiones en sus caras pero aun así parece que eran demasiado carentes como actores para poder detenerme.
Detrás de Toledo, mientras se planteaba esta pregunta contemplando una deslumbrante espada atesorada entre la colección de la pared, una presencia dio una respuesta.
En el interior de esta fortaleza, donde estaban apostados más de mil poderosos soldados imperiales, había llegado él solo hasta el despacho de Toledo, el más tenazmente defendido, una presencia de tan inmensa capacidad.
―Actualmente, un peligro sin precedentes sacude todo el Imperio de Vollachia. Por todas partes surgen insolentes que van en contra de la gloriosa autoridad de Su Excelencia el Emperador, pero ¿has decidido si eres una de esas personas?
―Se podría decir que sí. Aunque es un poco molesto que pienses que el grupo del que formo parte es igual que los demás. Después de todo, ¡somos special!
―Hm...
Mezclando una palabra que no recordaba haber oído nunca, la voz alegre así lo declaró.
Mientras examinaba cuidadosamente lo que había en su mente, Toledo alargó la mano hacia la preciada espada que tenía delante y la retiró de la pared.
La colección de la pared era variada, con espadas, lanzas, hachas, martillos y hoces, pero, como era de esperar, la espada le resultaba más familiar. ――Por supuesto, Toledo podía dominar con suficiencia cualquier arma.
No quería convertirse en alguien que se limitara a hacer un uso fastuoso de su dinero y estatus social para atesorar armas que ni siquiera utilizaba. Por esa razón, al final de su sangriento entrenamiento, Toledo había podido ascender al rango de General de Segunda Clase.
Cuando ese mismo Toledo se dio la vuelta, sus ojos se encontraron con los del niño de pelo azul que estaba en la entrada de la puerta.
Como pequeño adolescente, era probablemente más joven incluso que los cuatro hijos de Toledo. Sin embargo, en el momento en que se enfrentaron aquí, se hizo imposible que fuera simplemente un niño como sugería su apariencia.
Sin embargo, Toledo era incapaz de comprender con exactitud lo fuerte que era aquel niño, más allá del hecho de que había llegado al último piso.
La razón era――,
―Sin tomar un arma, ¿pudiste llegar aquí con las manos vacías?
―Sí, llevo las manos desnudas. No sé si me creerás, pero tampoco tengo ningún tipo de arma oculta.
―Te creo. No percibo la presencia de armas ocultas viniendo de ti.
Para él, que confiaba en su amor por las armas, era necesario tener también un profundo conocimiento de las armas ocultas destinadas a los asesinatos y a los ataques por sorpresa.
El acto de llevar armas ocultas tenía el objetivo inherente de la ocultación, pero Toledo era capaz de sentir su singular presencia a un nivel microscópico. Por decirlo francamente, podía oírlos.
―Las voces de las armas ocultas, no oigo ninguna viniendo de ti.
―¡Ho hoh ho hoh! Madre mía, ¡qué respuesta tan maravillosa! ¿Eres poseedor de una Protección Divina que te permite conversar con armas, o esto es simplemente lo que el Boss llamaría una peculiaridad del personaje?
―Mi amor es puro. No hay impurezas como Protecciones Divinas mezcladas.
―Ya veo, ¡así que eres alguien con una peculiaridad de personaje!
Aunque las Protecciones Divinas eran rasgos útiles, no desempeñaban ningún papel en las habilidades de Toledo. Su sentido del olfato se desarrolló puliendo su propio amor, lo que en sí mismo era motivo de orgullo para Toledo.
Al oír la respuesta de Toledo, el chico golpeó el suelo con su zori10,
―Por lo que veo las armas alineadas son todas soberbias y de gran renombre. Pero no sé, no encuentro ninguna katana.
―¿Katana?
―Sí. Mi arma preferida es la katana. Estaba buscando una katana ideal que se adaptara a mi mano a ser posible, ¡pero no estoy teniendo mucha suerte dando con un artículo que encaje!
―Ya veo. De hecho, ni siquiera en mi colección se incluyen katanas satisfactorias.
Ante las palabras del chico que anhelaba una katana, Toledo pensó en toda su colección.
Aparte de las que adornaban la pared a sus espaldas, Toledo guardaba muchas armas en la mansión de su territorio. Sin embargo, incluso entre ellas, no guardaba ninguna katana famosa.
Originaria de la Ciudad-Estado Kararagi, la katana era una espada de un solo filo. ――Y para ellos, había un coleccionista en el Imperio que superaba incluso a Toledo. Un general imperial de primera clase poseía absolutamente todas y cada una de las famosas katanas.
En lo sucesivo, si el muchacho pretendía toparse con una magnífica katana dentro del Imperio, probablemente le esperase un espinoso camino.
Pero entonces otra vez――,
10 Las zōri (草履) son sandalias japonesas, planas y con correas hechas de paja de arroz o de otras fibras vegetales, tela, madera lacada, cuero, caucho, o materiales sintéticos.
―¡Eso sólo si eres capaz de superar el ojo para la belleza de este Evaluador de Acero!.
―¡Evaluador de Acero! Qué bonito, ¡qué alias tan encantador! Por cierto, ¿tu ojo para la belleza me ha considerado un digno oponente con el que luchar?
―Por desgracia, estos ojos sólo son capaces de comprobar la calidad de las armas y el diligente esfuerzo de los artesanos.
Pudo darse cuenta de que la fuerza del muchacho, que tenía un ojo cerrado, era preeminente por el hecho de que se había precipitado al piso más alto de la fortaleza. No pudo averiguar nada más que ese hecho.
El hecho de que aún no hubiera aparecido ni un solo soldado de la fortaleza también corroboraba la fuerza del muchacho.
Pero Toledo Spiegel no disponía de medios para medir a quienes no empuñaban armas.
―Por eso se los muestro. La historia de una multitud de armas y su poder.
――. Estaba a punto de hacer algo muy grosero. Me disculpo profundamente.
―...
―Como era de esperar de un hombre de talento que ha ascendido al rango de General Imperial. Estaba a punto de menospreciarte a ti, que has llegado a ser lo que eres siguiendo tu dignidad y tus convicciones, por ser un personaje menor. Fue un descuido excesivamente arrogante por parte del actor principal que conduce el escenario.
Mientras hablaba, el chico dio un ligero salto mientras se levantaba con un hippity- hop11, y luego dobló las rodillas. No hubo ninguna abertura en aquella acción casual, y Toledo siguió vigilando en silencio al muchacho.
Entonces, frente a Toledo, el muchacho enderezó silenciosamente su postura, y,
―Los soldados de esta fortaleza también eran actores suficientes. Le presento mis respetos a usted y a los subordinados que ha entrenado. No terminemos esto en los espacios entre líneas.
――¡En Guardia!
11 "Hippity-hop" es una expresión que se utiliza para describir un movimiento ligero y saltarín, a menudo relacionado con el brincar o el saltar de manera juguetona.
En el momento en que el chico entrecerró los ojos, Toledo blandió su preciada espada, liberando un destello de espada que fue más allá de la mesa del despacho.
El tajo se desató sobre el muchacho como una ola, y Toledo se inclinó hacia delante, dando un paso para acortar la distancia con su oponente. Tonificando los músculos de sus delgados brazos, bailó extasiado mientras se acumulaban los destellos plateados de la espada atesorada.
Aquel acto calcinó la atmósfera de la sala, demostrando el filo de un arma que podía cortar incluso el mundo.
Sin embargo――,
―Viendo esa fuerza definitiva, supongo que no habrá nadie que te trate como a un personaje menor.
Después de que aquellas palabras de elogio rozaran sus tímpanos, Toledo recibió un golpe en el bulbo raquídeo12.
Justo antes de que su consciencia fuera cortada, Toledo pensó en el significado de las palabras del muchacho que no había sufrido ni un rasguño por la tempestad de sus acuchillantes ataques, y se dio por vencido.
―No entiendo más que de armas.
Habiendo incluso ganado una esposa por la conexión de ser ambos coleccionistas de armas, esa fue la respuesta de Toledo.
12 "Hippity-hop" es una expresión que se utiliza para describir un movimiento ligero y saltarín, a menudo relacionado con el brincar o el saltar de manera juguetona.
5
La caída de la Fortaleza de Hierro y Sangre, probablemente se convertiría en un tema tan candente dentro del Imperio como el abandono de la Isla Gladiador Ginunhive.
Sea como fuere, los últimos tiempos en Vollachia también habían visto acontecimientos como la Ciudad Fortaleza de Guaral siendo ocupada por rebeldes y el colapso de la Ciudad Demonio de Chaosflame, por lo que este evento no sería más que otra parte de esa secuencia.
Sin embargo, Subaru pensó que el hecho de que un solo chico hubiera derribado una fortaleza del tamaño de mil personas lo hacía un poco más loco e impensable que los otros temas.
―Como era de esperar, Ceci sí que es absurdo. Me alegro de poder tenerlo como aliado.
―Mirándolo objetivamente, creo que es apropiado evaluar a Schwartz-sama como igualmente absurdo por tomar el control de la Isla Gladiador.
―¿Yo? No, ciertamente lo intenté lo mejor que pude, pero lo de Ceci es un fenómeno natural, y lo mío es más como cultivo, ¿verdad?
―Incluso si usted dice "verdad", no entiendo muy bien ...
Cuando Subaru inclinó la cabeza y pronunció esas palabras, Tanza frunció ligeramente el ceño, confundida.
Haciendo buen uso de la Autoridad, Retorno por Muerte, Subaru había alcanzado su ideal tras una asombrosa cantidad de ensayos y errores. Era algo diferente a Cecilus, que podía conseguir lo que deseaba en un solo intento.
Y, esa autoconciencia era algo con lo que ni siquiera Tanza podía simpatizar. De todos modos――,
―Incluso cumplió la condición de no matar que le pedí; hizo un trabajo magnífico.
Mientras Subaru hablaba y observaba la fortaleza, los soldados que habían estado esperando en cada parte del edificio estaban ahora totalmente derrotados; todos habían perdido el conocimiento y se habían desmayado, pero no les habían quitado la vida.
Era algo que Subaru había pedido a Cecilus. Eso no se limitaba sólo a esta Fortaleza de Hierro y Sangre, sino que era una política que también se había mantenido para las otras dos fortalezas que habían visitado después de salir de la Isla Gladiador.
Aunque le dijeran que era ingenuo, no podía hacer algo como quitar la vida a los demás tan fácilmente.
Esos eran los pensamientos de Subaru, pero contrariamente a lo que esperaba, Cecilus no se rió de ellos.
―¿No es bueno hacerlo como quiere Boss? Afortunadamente, la fuerza para lograrlo... en este caso, la tiene el excelente peón conocido como yo. Si una persona fuerte puede matar fácilmente a una persona débil, entonces elegir no quitarles la vida fácilmente es el camino del Imperio, ¿verdad?
Entonces, con tal tono aceptó de buen grado la tarea, y realmente logró la conquista de la fortaleza.
Por supuesto, el propio Subaru era consciente de que había hecho una petición poco razonable. Ignorando el valor de la vida, era natural que someter al enemigo sin matarlo fuera más difícil que simplemente quitarle la vida.
Había forzado esa dificultad, y se había conseguido.
―Por ahora, todos están ayudando a atar a los enemigos dormidos. Entiendo sus sentimientos de querer saltar hacia el pan ya que están tan hambrientos, pero necesitan aguantar un poco más.
―Sí, el Gobernador está dando indicaciones. ¿Subimos?
―Cierto... Ceci nos ha estado saludando todo este tiempo.
Junto con Tanza, miró hacia el estrato superior de la fortaleza, y allí se podía ver una pequeña figura parecida a una mancha agitando la mano. Subaru devolvió el gesto a la figura que no dejaba de llamar la atención sobre su presencia en la parte superior de su campo de visión y lanzó un suspiro.
Desde allí, se dirigió a la oficina del interior de la gran fortaleza junto con Tanza. Entonces, como Cecilus dio la bienvenida a Subaru cuando éste llegó a la oficina――,
――He pensado que esta fortaleza sería perfecta para esto, así que quiero poner a prueba a Boss en una cosa.
―...
En el interior de la habitación, donde la pared estaba adornada con muchas armas, Cecilus estaba sentando con su trasero encima de la mesa de trabajo, y mientras dirigía su mirada a Subaru y a Tanza que llegaban, sonrió.
Junto a Cecilus, un hombre con una característica barba se erguía como un rayo. A juzgar por su uniforme provisto de una capa, comprendió de un solo vistazo que se trataba de un general.
Habiendo comprendido eso, una pregunta surgió dentro de su mente. ――¿Por qué estaba libre ese General?
―Este es Toledo Spiegel-san. El Evaluador de Acero de los Generales Imperiales de Segunda Clase, es la persona que comanda a los Soldados Imperiales de esta fortaleza pero él mismo también es todo un espadachín.
―No hace falta tanta adulación. Mis colmillos... no, mi espada no era rival para ti.
―Bueno, eso no se puede evitar, ¿verdad? Después de todo, ¡Soy special!
Ante las palabras del hombre presentado como Toledo, Cecilus esbozó una amplia sonrisa y respondió en su tono habitual. Incapaz de soportar ese tono habitual suyo, Tanza apretó fuertemente los dientes y,
―Segmunt-sama, ¿qué clase de broma es esta?
―Nooo, no es que esté jugando. No voy a negar que como en realidad no emito una vibra seria puede parecer que estoy jugando pero básicamente siempre estoy serio.
―¡Entonces! ¿Qué estás...
Como esa no era la respuesta que deseaba, Tanza alzó inusualmente la voz.
Mientras el pequeño cuerpo de Tanza se estremecía con su queja, Subaru la cortó con sus propias palabras.
―¿Dijiste que querías probarme? ¿No puede esperar hasta que todos hayan comido?
―Yo también lo siento. Te lo dice alguien que nunca se perdió una comida incluso cuando todo el mundo recortaba en comida y aguantaba. Es sólo que realmente quería aclarar algo ya que estamos aquí.
―Aclarar algo, ¿qué es eso?
Mientras sentía que aquella mirada fija en él le asaba la frente, Subaru disimuló lo abrumado que se sentía y clavó los ojos en Cecilus.
Lo que pensaba, lo que empezaba, se enfrentó al monstruo sin saber ninguna de esas cosas.
Ante la mirada de Subaru, Cecilus cruzó las piernas sobre el escritorio y apoyó la barbilla en la mano.
Y luego――,
La especialidad del Boss es si deja vivir a la gente o la mata. ――Quería aclarar si tiene la resolución para eso o no.
―


6
――Así, la historia vuelve al principio de la traición de Cecilus.
―¡¿Por qué... por qué me traicionaste, Ceci!?
―Como he dicho, es para poner a prueba a Boss... Ah, supongo que no he hablado de cómo pretendo ponerte a prueba. Ha sido un descuido por mi parte. No hay muchas veces en las que yo sea el que pinta el cuadro, después de todo.
Golpeándose las rodillas en su posición de piernas cruzadas, Cecilus declaró mientras reía a carcajadas.
En el piso más alto de la Fortaleza de Hierro y Sangre, sentado encima de la mesa del despacho, manteniendo a su lado a quien debería haber enviado abajo, el Evaluador de Acero, Toledo Spiegel, Cecilus se enfrentó directamente a Subaru y Tanza.
――Robarás a los lobos, pero no a los perros ni a los conejos. No me desagrada esa actitud individual de Boss, más bien me gusta bastante. Por eso espero absolutamente que pueda seguir manteniéndola hasta el momento de su muerte, pero...
―...¿Pero?
―¿No es un poco cuestionable evitar excesivamente las muertes de lobos para actualizar eso?
Cerrando un solo ojo, Cecilus hizo grandes movimientos con sus delgados brazos, y planteó una pregunta a Subaru mientras gesticulaba a toda la sala―― No, a toda la fortaleza.
―Bueno, ¿no capturé la fortaleza por orden de Boss? Como se discutió anteriormente Toledo-san por aquí es bastante hábil y mientras que los otros soldados eran personajes secundarios, pero después de la evaluación creo que eran dignos de estar en papeles que se matan.
―Pero si no los mataste entonces no están en papeles que se matan, ¿verdad?
―Sí es cierto, no los maté. Ya que Boss me había pedido que lo hiciera sin matar.
―...
Junto a Cecilus mientras asentía, Toledo entrecerró ligeramente los ojos y miró fijamente en dirección a Subaru.
Aunque su característica barba afilada le sentaba bien, estaba claro que sus ojos albergaban rabia hacia sí mismo por haber perdido, así como un tono totalmente distinto. ――¿Era tal vez ira hacia Subaru, que había dado la orden de no matar?
Al igual que otros Soldados Imperiales, ¿era esta persona del tipo que deseaba profundamente morir en batalla?
En ese caso, la resolución que Cecilus había pedido a Subaru era――,
―Entonces, ¿Ceci actúa así porque te pedí que no mataras a nadie? Decir que evito excesivamente las bajas.
―Sería malo que pensaras que estoy equivocado. Nuestra forma de ver las cosas y nuestro sentido de los valores están muy desalineados. Estás de acuerdo conmigo, ¿verdad, Tanza-san?
――. No quiero responder.
―Incluso intentando evitar hacer una afirmación has formado una respuesta. Verdaderamente un comentario de buen gusto.
Cecilus se mostró satisfecho con la respuesta de Tanza, pero los labios de Subaru se contorsionaron.
Que evitara excesivamente la muerte de las personas, era una evaluación enojosa. En primer lugar, las vidas eran una cuestión de uno o cero, así que no había exceso ni nada por el estilo. Era simplemente si se evitaba o no.
―Entonces mi respuesta a la pregunta anterior es no. En realidad no lo hago porque me hayas dicho que no mate a nadie.
―...¿Eh?
―Creo que tiene mérito no matar. Es mucho más difícil que simplemente quitar vidas, así que se convierte en un clímax. La gente que ha probado la desgracia y ha caído una vez puede usar esa frustración para pulir sus habilidades y ponerse en el camino una vez más―― Un desarrollo así realmente me emociona.
―Aunque tal sea su esperanza, no tengo confianza en que podamos satisfacer el nivel que usted desea.
Con una mirada de reojo, Toledo negó la perspectiva que Cecilus esperaba.
Cecilus hizo un mohín con los labios al oír eso, pero no hizo más que aumentar la confusión en el interior de Subaru.
Subaru había pensado que Cecilus le había traicionado a causa de la manera Imperial, no gustándole la restricción de no poder sentir la sensación de matar a otros debido a la restricción de quitar vidas, pero él había dicho que ese no era el caso.
―Entonces, ¿entonces qué demonios? Que no te gusten las muertes de lobos, eso es...
―Jajaja, no bromees diciendo que no lo sabes. ――¿En el mundo que ve Boss, los lobos son solo los antagonistas que bloquean el camino?
―...
―Tal y como yo lo veo, incluso Tanza-san, que me está mirando seriamente desde al lado de Boss, parece un lobo adorable.
Al decírselo, Subaru miró a Tanza con una expresión de sorpresa en el rostro.
Sin mirar a Subaru, mientras protegía a Subaru con su brazo extendido, el encantador perfil lateral de Tanza se puso rígido. Pero, al verla morderse ligeramente el labio, Subaru se dio cuenta.
Más rápido que Subaru, Tanza había comprendido el significado de los "Lobos" de los que Cecilus había hablado.
―...Los lobos de los que habla Ceci, ¿son todos los que nos acompañaron desde la isla?
―Sí.
―¡Pero! ¿Qué hay de malo en ello? Son nuestros aliados. ¿Qué hay de raro en evitar hacer cosas que podrían causar la muerte de mis aliados? Eso no es lo que yo――
――En ese caso, ¿por qué sacaste a todos de la isla?
De repente, una fría hoja se clavó en la garganta de Subaru. ――No, no había tal cosa sujeta allí. Pero, en la medida en que se sentía como si hubiera uno atado, era una hoja de palabras que había hecho que su corazón diera un vuelco.
Recuperando el aliento, Subaru abrió los ojos. Mirando directamente a esos ojos negros de Subaru con su único ojo azul abierto, Cecilus preguntó.
―El objetivo de Boss está en la Capital Imperial. Para ello nos detuvimos en esta fortaleza en busca de comida y agua, pero fui yo solo quien capturó la fortaleza. Aunque te agradezco que confiaras en mi fuerza y me encomendaras este papel.
Haciendo hincapié en el final de la frase, planteó una pregunta.
―El mismo plan no funcionará en la Capital Imperial. Si no quieres dejar morir a ninguno de tus aliados, entonces no deberías haberlos hecho tus aliados en primer lugar. Una manada de lobos no puede ser domada como perros.
―Eso es... hk.
―¡Segmunt-sama!
Mientras Subaru se esforzaba por encontrar palabras, Tanza pronunció bruscamente el nombre de Cecilus en su lugar.
Al ver el brillo en los ojos oscuros de la joven, Cecilus abrió el ojo cerrado y sacó la lengua,
―Algo más que esto enfadará a Tanza-san, así que permíteme que transmita rápidamente mis demandas. Como ha dicho Boss, ninguno de los soldados de la fortaleza ha muerto. En otras palabras, en el momento actual la fuerza de combate de la fortaleza no ha caído en lo más mínimo. Ah, aunque supongo que se ha reducido en términos de que algunas armas han sido destruidas.
Levantando los dedos índices de ambas manos, Cecilus se balanceó de izquierda a derecha mientras hablaba.
Dado el flujo de la conversación con la forma en que había prologado con "demandas", lo que Cecilus acababa de señalar hizo que un sudor desagradable corriera por la espalda de Subaru. Mientras pensaba "No puede ser", Subaru miró a sus pies―― No, a la Fortaleza de Hierro y Sangre.
Ante aquella reacción de Subaru, Cecilus sonrió como diciendo "Has dado en el clavo".
Entonces――,
―Por favor, captura esta fortaleza una vez sin usar mi fuerza. Si ni siquiera puedes lograr eso, entonces ya no estás calificado para subir al escenario. ――Como actor principal, te aconsejaré enérgicamente.
7
Después de que el chico y la chica salieran irritados de la habitación, Toledo miró al chico que se había quedado.
Al chico que balanceaba las piernas sin rumbo mientras estaba encima del escritorio―― no, a la encarnación misma de la forma imperial que adoptaba la forma de un chico.
Puesto que en el Imperio existía la ley de hierro y sangre de que los fuertes tomarían todo en sus manos, miró al ser que, de acuerdo con esa forma, poseía el derecho de tomar todo en sus manos.
Además――,
―Cecilus Segmunt.
―¿Sí?
Cuando Toledo pronunció el nombre de una persona, el simpático muchacho dio una respuesta.
El chico puso cara de estar diciendo que eso era algo natural, ya que su propio nombre había sido pronunciado, y Toledo entrecerró los ojos mirándole.
―¿Estás diciendo que tal es tu nombre? Sin embargo, el dueño de ese nombre es...
―Ah, lo he oído, lo he oído. De alguna manera parece que hay una persona extremadamente problemática que no sólo usa el mismo nombre que yo, sino que incluso usa el mismo apodo. Pero aunque tengan el mismo nombre y el mismo apodo, lo real no cambia. Por favor, sepa que soy el definitivo Relámpago Azul, Cecilus Segmunt.
El muchacho esbozó una brillante sonrisa y alardeó con aire imponente, y por el momento Toledo lo reconoció como Cecilus.
Toledo nunca había conocido al dueño del mismo nombre, el primero de los Nueve Divinos Generales Imperiales, Cecilus Segmunt. Aunque nunca se habían visto, su fuerza y audacia eran cosas conocidas por todos en el Imperio.
Él solo había derrotado a más de mil soldados imperiales y capturado la Fortaleza de Hierro y Sangre.
Semejante hazaña era un acto extraordinario que Toledo creía imposible para cualquiera salvo para el auténtico Primero.
Sin embargo, no se suponía que el Relámpago Azul fuera un niño pequeño, sino――,
―Aun así, le pido perdón, Toledo-san. Fui y decidí esto y aquello y todo por mi cuenta.
―Siguiendo el camino del Imperio, te has ganado el derecho a hacer las cosas a tu manera por tu propia fuerza. Sobre todo, aunque intentara negártelo, no tengo los medios para alejarte. Además...
――?
―No pienso mal de ti, así que no tengo ningún deseo de que expreses palabras de disculpa.
―¡Jajaja!
Era una declaración un tanto atrevida, pero Cecilus soltó una risita despreocupada y la ignoró.
No era como si hubiera caído en la desesperación. Teniendo en cuenta su intercambio con Cecilus justo antes, era poco probable que levantara la mano contra Toledo aquí. Pero, de nuevo, nada podía ser seguro.
―Lo diré ahora, pero no tenemos intención de escatimar. Si ahora se nos da la oportunidad, esta vez sí que cumpliremos nuestros deseos junto a nuestras armas.
―Eso no me importa. Si cortas por lo sano se estropeará toda la diversión, y no interferiré aunque parezca que Boss y los demás van a ser derrotados.
―...Si las armas pudieran hablar, tal vez darían este tipo de impresión.
Mientras Cecilus seguía hablando con indiferencia de sus propios métodos, Toledo albergó tal pensamiento.
La forma de ser de Cecilus, que se había forjado con el objetivo directo de la fuerza, era bastante parecida a la de un arma. La única diferencia sería que esta arma se había rebelado contra su dueño por voluntad propia.
En ese punto, simpatizaba con el chico de pelo negro y la chica-ciervo, pero,
―No tengo intención de dejar que el príncipe heredero de pelo negro llegue más al este de esta fortaleza sin hacer nada.
Si su objetivo era la cabeza de Su Excelencia el Emperador que residía en la Capital Imperial, Toledo no podía dejarlo pasar de ninguna manera.
Aunque fuera una segunda oportunidad provocada por el capricho del joven Relámpago Azul.
En efecto, al lado de Toledo, mientras éste se armaba de valor, Cecilus sonreía con la barbilla apoyada en la mano,
――Ahora, grábamelo en los párpados una vez más, Boss. Tú, que has logrado cosas que nadie podría lograr, ¿qué clase de respuesta darás a mi capricho?
8
―Como dije, ¡nunca pensé que pudiéramos confiar en semejante bastardo!
Hiain se agarró la cabeza con lágrimas en los ojos y gritó con voz afligida.
El lugar era una llanura que dominaba una vista lejana de Glarasia, la Ciudad de Hierro y Sangre; el grupo comandado por Subaru se había retirado de la Fortaleza de Hierro y Sangre, y ahora esperaban la discusión sobre lo que debían hacer a continuación.
La agenda actual era una cuestión de rutina; el peor obstáculo posible que había aparecido abruptamente ante ellos.
―Independientemente de los otros chicos, la razón por la que ese hermano no persuadió a ese maldito mocoso hasta el final fue porque tú también pensaste lo mismo, ¿no es así? ¡Maldita sea, mi mal presentimiento dio en el clavo!
―¡Cierra tu puta boca, lagarto bastardo...! ¡No esperes siempre a ver el movimiento de tu oponente antes de quejarte...! ¡Si realmente pensabas eso, entonces hubiera sido mejor que le dijeras algo a Schwartz desde el principio...!
―Si yo hubiera ido y hecho algo así, ¿qué habríamos hecho si ese mocoso peligroso fuera y actuara violentamente?
―Sea como fuere, se podría decir que lo que está ocurriendo ahora es el resultado de que él haya actuado violentamente.
Con rostros amargos y hoscos, al conocer los detalles de lo que había ocurrido en la fortaleza, todos tenían alguna cantidad de emociones negativas mezcladas en sus expresiones, y se enfrentaban al asunto.
―Todos, lo siento mucho. Si hubiera sido capaz de persuadir a Ceci, este tipo de cosas no habrían....
Por capricho de Cecilus, que había capturado la fortaleza él solo, Subaru no pudo evitar la idea de la que había hablado el primero; lamentándose por ello, Subaru agachó la cabeza.
Sin embargo, ante las disculpas de Subaru, Weitz pronunció un "Espera...".
―No necesitas disculparte... Es un crimen mucho más serio que este lagarto bastardo pensara que algo así podría pasar, y aún así mantuviera la boca cerrada...
―Así es, estoy mucho más en... ¡No jodas! ¡Todo esto es culpa de ese mocoso loco!
―No hay duda de que es exactamente como Hiain-sama dice, pero el problema es el hecho de que nadie puede doblar la vista de Segmunt-sama.
Tanza asintió y afirmó lo que Hiain había dicho mientras alzaba la voz, pero aunque aclarara el paradero del problema, que estaba claro incluso antes de que ella lo aclarara, nada de su situación había cambiado.
―Desde mi punto de vista, como funcionario, creo que actualmente tenemos dos opciones.
Entonces, Gustav pronunció unas palabras con una voz grave que sonaban como si hablara una gran roca.
Gustav tenía los dos brazos inferiores cruzados y los índices de los dos superiores levantados,
―Primero, hacemos caso omiso de la demanda de Segmunt, abandonamos la fortaleza y nos vamos de Glarasia, y apuntamos a otra fortaleza o asentamiento en las cercanías. Es decir, un cambio en nuestra política. Este cambio incluiría un cambio en la política de Schwartz de no apoderarse de los recursos de las ciudades y pueblos.
―Eso――
―No sucederá... ¡No tengo intención de torcer los deseos de Schwartz!
La primera de las opciones presentadas por Gustav, a la que se opuso incluso con más intensidad que Subaru, fue Weitz.
Él, que al principio no tenía ninguna reticencia al saqueo, realmente tenía en alta estima los pensamientos de Subaru. Aparte de él, tanto Idra como Hiain, aunque este último se mostraba un poco indeciso, parecían compartir la misma opinión.
Como si hubiera previsto esa reacción, Gustav continuó: "Pues entonces, será la otra opción",
―Esta es simple. ――Acepta la propuesta de Segmunt, y captura la Fortaleza de Hierro y Sangre sin depender de su fuerza.
―No estoy satisfecha de que estemos haciendo exactamente lo que Cecilus quiere, pero parece que no hay otra opción.
Dado que rechazaron la primera sugerencia, naturalmente tendrían que optar por la segunda... Es decir, no tenían más remedio que aceptar el absurdo juego que Cecilus había propuesto.
Nadie puso objeciones a Idra mientras lo resumía. Por eso, Subaru tenía algunas.
―¡Espera! Todavía puede haber otra opción... Podría ir y tratar de persuadir a Ceci una vez más o algo así...
―Schwartz, puede que esto te resulte duro de oír, pero... ¿de verdad crees que Segmunt estaría dispuesto a prestar oídos a tu persuasión?
―Ugu... hk
Al ser perforado donde le dolía, las mejillas de Subaru se endurecieron.
De hecho, eso era un problema. ――Aunque Subaru hiciera uso del veneno preparado en su boca, y amontonara intentos como había hecho en la Isla Gladiador, no se imaginaba poder persuadir a Cecilus.
O tal vez, si el punto de reinicio de Regreso de la Muerte no se hubiera desplazado desde mucho antes―― es decir, desde el preciso momento en que había llegado a la orilla de la Isla Gladiador, entonces probablemente podría eliminar de antemano la causa de esta explosión.
―Aun así...
No importaba en qué ruta lo convirtiera en aliado, no sentía que pudiera evitar la explosión de la bomba conocida como Cecilus.
Esa era inequívocamente la mayor razón por la que Subaru había temido a Cecilus en el piso más alto de la fortaleza.
Era el espanto de los "caprichos" de los que Cecilus mismo había hablado.
Contra un oponente que actuaba por caprichos, el Regreso de la Muerte de Subaru ya no podía llamarse invencible.
―...
No sabía qué activaba el interruptor de la bomba conocida como Cecilus. Entonces, ¿sería mejor que renunciara a adquirir la bomba? Elegir tal opción era imposible.
Dirigirse a la Capital Imperial sin Cecilus era un acto similar a poner el dragón de tierra antes que el carruaje.
No había otra opción que desmantelar esta bomba y hacerla inofensiva.
―Pero, como dije, aquí y ahora...
―Schwartz, entiendo que estés preocupado... Pero...
Aunque no fuera el verdadero Cecilus, Subaru no podía dar el paso e intentar enfrentarse al desafío de Cecilus. Dándole una palmadita en el hombro, Weitz arrugó la frente con rostro adusto.
Subaru dudaba de su expresión adusta, pero enseguida comprendió la respuesta.
――Sonó un sonido. Su estómago, gruñó ruidosamente.
―...
Además, atraídos por ese gruñido del estómago de Weitz, los estómagos de los gladiadores de alrededor empezaron a gruñir en rápida sucesión. Ese gran coro de estómagos gruñendo, era algo que no se podía evitar.
―Hasta ahora, nos hemos estado esforzando con una comida al día. Aun así, nos hemos quedado sin raciones. Hemos acumulado algo de agua de la ligera llovizna que cayó por el camino, pero apenas estamos aguantando .
―Aún así, ese mocoso tuvo el descaro de comer tres comidas enteras al día... ¡hermano! ¡Estoy, estoy cabreado! ¡Todo el tiempo, ese bastardo estaba abusando de su poder!
―Weitz, Idra, Hiain
Golpeados por los gruñidos y las palabras del trío, sus frustraciones atravesaron el alma misma de Subaru.
No eran sólo ellos. Todos aquellos cuyos estómagos gruñían―― no, incluso todos los gladiadores cuyos estómagos no gruñían, ¿no llevaban todos expresiones de quienes se atrevían a tomar el guante?
Al verlos a todos, a Subaru le dolió el estómago como si se le estuviera apretando――,
―¡Por favor, esperen todos! Por favor, no lleven a Schwartz-sama por mal camino.
Sin dejarse intimidar por el calor del grupo, fuerte y alborotado, Tanza alzó su voz aguda.
Con las manos extendidas, se colocó entre Subaru, Weitz y los demás, y mirando por encima de los hombres cuyo entusiasmo aumentaba gradualmente, el perfil de su hermoso rostro contenía un matiz de heroísmo trágico.
―Si tienes la intención de acatar la política de Schwartz-sama, entonces es nuestro deber esforzarnos para no apresurar a Schwartz-sama――
De hecho, ocurrió en medio de sus amables palabras, cuidadosamente dirigidas a Subaru.
―...
De repente, las palabras de Tanza se interrumpieron, e incluso los gladiadores abrieron simultáneamente los ojos.
El estómago de Tanza, envuelto en el obi de su kimono, emitió un pequeño gruñido.
Agarrándose rápidamente el estómago, Tanza se puso roja del cuello para arriba enseguida.
―N-no se equivoque, Schwartz-sama. Hace un momento, eso fué...
La expresión de Tanza se nubló al darse la vuelta y, con la cara enrojecida, trató desesperadamente de engañarle.
Pero, por mucho que Tanza intentara disimularlo admirablemente, no podía ocultar el lindo sonido de su estómago gruñendo.
Al escuchar eso, Subaru se mordió el labio――,
―Lo siento, todo el mundo. ――Quiero que me dejen contemplar mi respuesta solo una hora más.
Con eso, pidió más tiempo para su inútil lucha a vida o muerte.
―Teniendo en cuenta la personalidad de Segmunt, es poco probable que venga a obstaculizarnos como parte de las fuerzas de la fortaleza. Es una persona obstinada que no vacila en las cosas que ha decidido.
―Mm, sí. Estoy de acuerdo.
―...Pero, tu expresión es la de una aprensión inquebrantable.
Mientras Gustav fruncía ligeramente el ceño al mirarle, Subaru se pellizcó su propia mejilla.
Una hora de llanto; mientras desperdiciaba lo que había pedido para establecerse en una conclusión un segundo a la vez, Subaru continuó con dolorosa desgana mientras serpenteaba con vacilación e indecisión.
¿Realmente no había otra opción? Buscando un medio distinto a desafiar la fortaleza, divagó sin cesar.
―¿Te arrepientes de haber reclutado a Segmunt como aliado?
Percibiendo los pensamientos más íntimos de la agitación de Subaru, Gustav planteó una pregunta en voz baja.
―De ninguna manera podría decir que no me arrepiento... Pero, no teníamos la opción de no hacer de Ceci nuestro compañero. Esos son mis verdaderos pensamientos.
―Es lógico. Incluso si estás perdido en cómo tirar de sus riendas, Segmunt es absolutamente indispensable.
Para demoler un gran muro, hay que pedir prestada la potencia de una bomba. Aunque exista el riesgo de que explote mientras uno la lleva, es necesaria para cumplir el objetivo.
Por eso habría válvulas de seguridad para reducir al máximo el riesgo de explosión. ¿Había sido Subaru demasiado negligente en ese sentido?
―Schwartz, debo pedirte disculpas por una sola cosa.
―...¿Eh? ¿Gustav-san necesita disculparse conmigo?
De repente le hablan en voz baja, la reacción de Subaru tarda un momento en llegar.
Aunque en parte debido a que Gustav cortó repentinamente el flujo de la conversación, Subaru se sorprendió más por la palabra "disculparse". En realidad, Subaru no tenía ni idea de por qué Gustav quería disculparse con él.
Subaru agrandó los ojos y Gustav, a la inversa, entrecerró los suyos,
―Al principio, cuando salimos de la Isla de los Gladiadores, te dije algo, como oficial. Que el hecho de que seas un menor no se convertirá en una excusa para cometer errores en tu juicio.
――. Sí, me lo dijiste. En realidad, creo que es exactamente así.
Eso fue aún antes de que estuvieran arañando recursos, pero esas palabras procedían de una situación en la que se podía sentir tal presagio.
Al decírselo, Subaru fue advertido de que era necesario recomponerse. Subaru había metido a los gladiadores de la isla y a Gustav en esto, y los había llevado fuera.
Su seguridad, comida y agua, Subaru era responsable de garantizar todo eso――
―Por eso, siento estas decepcionantes circunstancias...
――Eso fue una falta de palabras por mi parte, en mi posición. Si esa fue la razón por la que te empujaste descuidadamente, entonces fue un error mío, como funcionario.
Mientras Subaru reflexionaba así, Gustav le detuvo con sus cuatro manos e inclinó profundamente la cabeza.
Cuando Gustav, que estaba cerca de medir dos metros y medio, inclinó la cabeza, ante el Subaru encogido pareció como si una montaña se derrumbara. Pero, esa era la cantidad de impacto que se podía sentir.
Al fin y al cabo, Gustav expresaba sus disculpas a Subaru hasta el punto de inclinar la cabeza.
―A falta de palabras...
―Parece que has interpretado mis palabras como si yo, en mi posición, te presionara para que asumieras la responsabilidad, pero esa no era mi intención, como funcionario. Lo que quería expresar allí, en mi posición, era una objeción a la idea de que usted debe asumir la responsabilidad de ese grupo por su cuenta.
――. Lo siento, realmente no lo entiendo...
Aunque lo reformuló de un modo más fácil de entender, el punto de vista de Gustav seguía siendo abstruso.
Cuando Subaru frunció el ceño en respuesta, Gustav se cruzó de brazos y continuó un poco más.
―En cuanto a las imprudentes acciones de Segmunt en esta ocasión, aunque hay algunos puntos negativos, también hay un punto que deberías reevaluar. Es decir, incluyéndome a mí en mi posición, este es un problema que todos los de la isla están dispuestos a enfrentar.
―...
―Schwartz, tengo entendido que tienes una personalidad que desprecia al máximo la muerte de las personas. Por el hecho de que impusiste la prohibición de saquear, y que incluso ordenaste tomar la Fortaleza de Hierro y Sangre sin matar... No.
Gustav negó con la cabeza.
―Estaba claro desde el principio, cuando te lanzaste a Sparka innumerables veces para ganarte el corazón de todos los gladiadores de la isla. Después, me enfrentaste a mí, el oficial, en Sparka sobre un tablero de juego, y obligaste a los guardias a rendirse sin hacerles daño. Has sido minucioso con tus propios deseos, y los has cumplido.
―¿No es natural que me ponga serio por mi propio egoísmo?
―Afirmativo. Después de todo, como oficial y en mi posición, he seguido revisando las reglas de la Isla de los Gladiadores a mi manera. Ya que he dado tal afirmación, hay algo que debo decir ahora.
―...
―Schwartz, todos los gladiadores que salieron de la isla contigo, quieren luchar por tu bien. Si dices que tus pensamientos son tu propio egoísmo, entonces ese es su―― ese es nuestro egoísmo, en nuestras capacidades.
――Ah.
Al serle dicho directamente por Gustav que querían convertirse en su poder, Subaru se quedó sin palabras.
Gustav reveló lo que había sentido en su corazón todo este tiempo hasta que se había inclinado ante el mucho más joven Subaru. Y no eran sólo sus propios pensamientos, sino también los de todos los demás.
―Estás en la posición de quien manda este grupo. Sin embargo, eso no significa que debas llevar la carga de todo. En mi posición, yo y los demás tenemos la determinación de llevar la carga junto a ti. Además...
Al decir esto, Gustav, con los colmillos sobresaliendo de su aterrador rostro, contorsionó las comisuras de los labios.
Subaru tardó un poco en darse cuenta de que era la sonrisa de Gustav.
―Si no fuera así, ¿por qué crees que todos acatarían tus normas sin desertar del grupo, hasta el punto de seguir soportando sus estómagos vacíos y sus gargantas resecas?
―...¿Soy idiota? No, definitivamente soy idiota.
Gustav, con una mirada parecida a la de un adulto que mira a un niño, esbozó una sonrisa irónica.
Aunque su edad real era mayor, Subaru se encontraba actualmente en un estado que le facilitaba ser tratado como un niño, pero incluso si estuviera en su forma original en este momento, no había duda de que, no obstante, sería tratado como un niño.
Hasta ese punto, lo que Gustav decía era natural, obvio y sumamente lógico.
――En ese caso, ¿por qué sacaste a todos de la isla?
―Incluso me lo dijo Ceci...
La pregunta que Cecilus le había lanzado en la Fortaleza de Hierro y Sangre, su verdadero significado fue finalmente transmitido a Subaru.
En última instancia, empujar esa realización a través de rumores demostró lo poco amable que fue la conducta de Cecilus, pero en este caso, fue la intuición de Subaru demasiado pobre.
Era irritante, pero Cecilus había sido quien realmente había evaluado a los aliados de Subaru.
Subaru intentando soportar la carga de llevarlos con él significaba que estaba ignorando sus pensamientos hasta un punto extremo.
Pensó que al mantenerlos alejados del peligro, para no dejar que les hicieran daño, para no dejarles morir en absoluto, los estaba protegiendo.
――Una manada de lobos no puede ser domada como los perros.
Sin embargo, Cecilus había percibido que no era así, y Gustav también lo manifestó claramente.
―Pensé que huir y esconderme de la batalla, y dar rodeos en su lugar era la mejor opción, pero supongo que estaba equivocado.
En primer lugar, esa estrategia sólo podía continuar hasta que llegaran a la Capital Imperial.
No sabía qué tipo de batalla se desarrollaría en la Capital Imperial, pero no había duda de que sería a una escala mayor que cualquier otra hasta ese momento.
Seres fuertes como los Nueve Generales Divinos también estarían presentes.
No era realista que siguiera protegiéndolos y alejando a todos de ese peligro.
No quería que les hicieran daño. No quería que se pelearan. En ese caso, ¿por qué los llevó con él?
―...
―Schwartz, es casi la hora.
Cuando Subaru cerró los ojos, la voz de Gustav le llegó desde arriba.
Gustav había levantado la cabeza inclinada. Entonces, probablemente se dio cuenta del cambio en la expresión de Subaru. La voz de Gustav había vuelto a su tono habitual, un alivio para Subaru.
―Gustav-san.
―...
―Gustav-san, a partir de ahora, serás el asesor militar de este equipo. La posición de mi mano derecha.
―...Aunque, por lo que sé en mi posición, Segmunt y Tanza ya están elegidos para los papeles de sus dos brazos.
―Si eso fuera cierto, entonces supongo que estoy a punto de darle un puñetazo a mi brazo izquierdo con el derecho.13
13 No creo que sea necesario explicarlo, pero por si acaso, el brazo izquierdo representa a Cecilus y el derecho a Tanza. Así que usaría a Tanza (su brazo derecho) para golpear a Cecilus (su brazo izquierdo).
Sonriendo ante la rara broma de Gustav, Subaru abrió los ojos.
Mirando a Gustav, su mirada fue recibida con una inclinación de cabeza, y se dirigió de nuevo hacia todos mientras le acompañaba su consejero militar.
―...
――Subaru y Gustav regresaron, y la atención de todos se volvió hacia ellos.
Hasta entonces, todos habían estado intercambiando ruidosamente algunas palabras, pero sus bocas se cerraron simultáneamente. Incluso con la etiqueta de una asamblea escolar matutina, debería haber hecho falta algo más que eso para que todos se callaran antes de que hablara el director.
Lo sentía por todos los directores de escuela del país, pero aquí, la atención de todos hacia las acciones de Subaru se debía a un tema de mucho mayor interés que cualquier discusión en una asamblea matinal.
De todos modos――,
―En primer lugar, hay algo que me gustaría decir a todos.
Todos escuchaban las palabras de Subaru: al frente estaba Tanza, y a su alrededor el trío de Hiain, Weitz e Idra. También estaban el Viejo Null, el grupo de Orson, Rex, Milzac y los demás, y Jawsrough también estaba mezclado, unido a todos.
Las caras y los nombres de todos se unieron. Sintiendo el calor de todas esas miradas, que eran como si dijeran que las esperanzas de todos se confiaban a él, Subaru abrió la boca.
Y entonces, habló.
―Estoy un poco molesto con la idea de que siempre nos llamen algo así como el grupo de gladiadores, o los fugados de la Isla de los Gladiadores, así que de aquí en adelante, así es como nos llamaremos. ――¡El Batallón de las Pléyades!
9
――El Batallón de las Pléyades.
Así se llamaba este grupo de rufianes, del que Subaru era el líder.
Como eran un batallón, todos los miembros debían ser guerreros. Hablando con el razonamiento del Imperio Vollachiano, todos los miembros eran lobos, y era imposible que fueran perros o conejos, y mucho menos cerdos.
Eran camaradas de confianza de Subaru que dedicarían todas sus fuerzas a actualizar y cumplir el código que había pregonado.
―Schwartz, todo el mundo está en posición.
Cuando la voz de Idra le llamó, Subaru asintió.
Mirando hacia arriba, se extendía el cielo nocturno lleno de estrellas colocadas esporádicamente. Originalmente, la práctica habitual era comenzar la batalla a primera hora de la mañana, pero eso era en el caso de que el adversario no estuviera ya al corriente de la presencia de su enemigo.
Esta vez, como Cecilus había ideado la batalla, las intenciones de ataque del grupo de Subaru eran obvias para los soldados de la Fortaleza de Hierro y Sangre, por lo que la hora que eligieran no importaría. Más importante aún, sus estómagos estarían en un estado mucho peor al amanecer.
―A este paso, acabaríamos necesitando matar a las Bestias Gladiadoras y comérnoslas...
―He oído que son horribles. Al parecer, el sabor es algo parecido a comer arena apestosa. El viejo Null dijo que, en el pasado, comió uno cuando estaba apremiado por la comida, y le causó un sufrimiento excesivo.
Había oído historias de comer un caballo de guerra entero para compensar la escasez de alimentos, pero eso sería terminal si se extendiera a comer Bestias Gladiadoras = Mabestias.
Era necesario que empezaran a luchar antes de que eso ocurriera, y que terminaran de luchar antes de que eso ocurriera.
Sin embargo――,
―...Se dice que el bando atacante necesita tres veces la fuerza del bando defensor.
En el pasado, recordaba haber hablado de lo mismo cuando planeaba un ataque en algún lugar.
La diferencia de fuerza podría ser un poco mejor que entonces, pero la Fortaleza de Hierro y Sangre tenía poco menos de mil hombres. Por otro lado, el Batallón de las Pléyades tenía seiscientos hombres más el alfa. El más alfa eran las Bestias Gladiadoras, pero no se sabía cuánto se podía confiar en ellas debido a su desnutrición.
Como mínimo, había pocas esperanzas de que pudieran compensar las dos mil cuatrocientas personas que les faltaban.
―Schwartz-sama.
Efectivamente, Tanza, que había estado esperando a su lado, gritó el nombre de Subaru.
Por supuesto, también había individuos fuertes, como Tanza y Gustav, cuya fuerza no podía contarse simplemente como la de una sola persona, por lo que no era necesariamente cierto que la fuerza de este bando fuera completamente desfavorable a la del oponente.
Sin embargo, dado que Cecilus, que valía literalmente por mil hombres, no estaba presente, definitivamente surgirían bajas. Tanto de este lado, como del lado del oponente.
Para disminuirlas lo más posible――
――Con un enfoque ofensivo, voy a luchar a través de él.
En su boca, comprobando con la lengua el paquete de veneno oculto tras la muela, Subaru tomó aire.
En la Isla de los Gladiadores, Subaru había hecho uso del Retorno por Muerte para evitar la batalla en la medida de lo posible. Incluso en esta situación, podría haber sido capaz de evitar la traición de Cecilus de alguna manera. Podría haber sido capaz de cambiar toda esta escandalosa situación de alguna manera. Se había devanado los sesos buscando tal curso de acción, pero lo revisó.
Victoria, decidió que ganaría junto con todos. ――El Retorno por Muerte, se utilizaría para ello.
―Ganaremos. Además, será por un amplio margen.
Cuando comenzaba la batalla, las formaciones del adversario, las tácticas que utilizarían, quién sería derrotado en qué momento, dónde se producirían las pérdidas de vidas, él lo captaba todo.
Del mismo modo que cuando reclutó a esas seiscientas personas como sus aliados, salvaría la vida de todas esas seiscientas personas.
――No, no sólo seiscientas personas, si es posible, las mil personas contrarias también.
――Mil seiscientas personas, sálvalas a todas, Natsuki Subaru.
10
――Cuando aquello sacudió la llanura, la Ciudad de Hierro y Sangre, Glarasia, y la Fortaleza de Hierro y Sangre, Cecilus estaba por encima incluso del piso más alto de la fortaleza, en la azotea mientras se bañaba en el viento nocturno.
―Hm~ hm~ hmmm~, hm~ hm~ hm~ hmmm~
Sentado en el borde de la azotea nocturna, balanceaba sus pies enfundados en zori mientras tarareaba una melodía.
¿El grupo de Schwartz, que se había retirado de la fortaleza, huiría o lucharía?
Personalmente, Cecilus querría naturalmente que eligieran luchar, pero como se trataba de Schawrtz, la elección de huir también era muy posible. Eso no era porque fuera un cobarde, sino porque era sabio.
Sin embargo, la sabiduría no siempre fue algo que mereciera reverencia.
―Ese es especialmente el caso en este Imperio de Vollachia. No se puede evitar que sea un lugar bastante difícil de vivir para la gente que mantiene un pensamiento y una conducta similares a los de Boss. Pero...
Precisamente por haber sobrevivido a las dificultades, las trayectorias de esos seres se volvieron "dramáticas".
Qué sentido tendría prestar atención a quienes eran ordinarios, de una mediocridad sin límites.
No existía nadie que se sintiera profundamente vigorizado tratando de encontrar valor en el hecho de que no ocurriera nada.
Por eso, Cecilus quería que Schwartz luchara.
Sin duda la poseía. Schwartz poseía una distorsión tan intensa que podía vigorizar a cualquiera.
Que aquello terminara sin florecer, aunque a Schwartz le hubiera parecido bien, a Cecilus no. Tal cosa sería un tedio extremo que daría mucha pena al mundo.
Por lo tanto――,
―¡Ohh! ¡Por fin te has animado a aparecer!
Al ver a los gladiadores desplegarse por el campo, el corazón de Cecilus dio un sincero respingo.
La elección inicial había salido tal y como Cecilus había deseado. Si la siguiente batalla iría, si iría como Cecilus esperaba, ni siquiera el propio Cecilus lo sabía.
No es que pensara que sería bueno que muriera mucha gente. Si no morían, estaría bien.
El problema sería si eso se convirtiera en una trama con muy pocos altibajos. Una trama poco estimulante se vería embargada por la lentitud, y no sería capaz de seguir atrayendo la mirada y el interés del público.
―Todos los que observan desde el cielo, por favor, deleiten sus ojos. Sobre las almas de los actores que iluminan el escenario.
Aunque sólo fueran papeles menores, si aparecían en escena, llamaban la atención de alguien. Independientemente de si ese momento estaba lleno de alma o de inercia, el momento en que eran vistos, esa era la totalidad de la relación entre el actor y el público.
Por eso, siempre hay que poner cara y mente. Con el fin de no tener remordimientos cuando se vieron en un momento dado, y se fijó con una "etiqueta".
―¿Hmm? Oh――oh, ¿qué es eso?
Al intentar evaluar a los gladiadores con su propia teoría, Cecilus frunció el ceño de repente.
A lo lejos, debajo de él, se produjo un cambio incomprensible en los movimientos de los gladiadores de la llanura. Por supuesto, al ver ese desarrollo ocurrir junto a la fortaleza, todos los de la Fortaleza de Hierro y Sangre, habiendo sido advertidos del ataque, respondieron.
Eso debió reflejarse en los ojos de los soldados de la fortaleza, y también en los de su comandante, el Evaluador de Acero.
――Los gladiadores estaban de pie formando un círculo. Un círculo pequeño estaba rodeado por un círculo mayor, y ese círculo estaba rodeado por otro círculo aún mayor; tal era la formación circular de las seiscientas personas, reflejada en sus ojos.
Y luego――,
――¡¡NOSOTROS, SOMOS LOS MÁS FUERTES!!
―¡LOS MÁS FUERTES! ¡¡LOS MÁS FUERTES!! ¡¡¡LOS MÁS FUERTES――!!!
Las fuertes voces que formaban aquel increíble grito de guerra sacudieron la llanura, la ciudad y el cielo nocturno de la fortaleza.
11
En una formación circular, alzando la voz desde su centro, Subaru sintió el espíritu de todos con todo su cuerpo.
Tras haber perdido completamente el ánimo después de retirarse, las rugientes voces del Batallón de las Pléyades se llenaron de un nuevo espíritu competitivo, y utilizaron todo su cuerpo para potenciar lo que les lanzaban.
――¡¡NOSOTROS, SOMOS INVENCIBLES!!
Pléyades: ―¡INVENCIBLES! ¡¡INVENCIBLES!! ¡¡¡INVENCIBLES――!!!
Un gran círculo rodeando a otro círculo, y otro círculo aún mayor rodeando a aquél, la enorme formación circular de seiscientas personas desprendía un fervor parecido al de una jornada deportiva o un mitin.
Eran iguales en el sentido de que todos se estaban convirtiendo en uno. ――Excepto que lo que les esperaba aquí era una batalla en la que se jugaban la vida.
――¡¡¡OHHHHHHHHHHH INEVITABLE DEEEEEESTINO!!!
Pléyades: ―¡TRÁELO! ¡¡TRÁELO!! ¡¡¡TRÁELOOOO――!!!
Ante el que consideraba el mayor y más absurdo enemigo, Subaru lanzó su declaración de guerra.
Que utilizaran una formación circular, que alzaran la voz, nadie se opuso cuando hizo esas sugerencias. El enemigo ya era consciente de su presencia y de su intención de atacar.
En ese caso, no perderían en absoluto la moral. Extraer con fuerza un espíritu inquebrantable era la política de un batallón.
Subaru: ―...
Soltando sus brazos y hombros enlazados, Subaru y el resto miraron hacia delante.
A lo lejos, la gran Fortaleza de Hierro y Sangre se divisaba delante de la llanura; parecía más lejana y más poderosa de lo que había sido cuando se la confiaron sólo a Cecilus, como un lugar escandalosamente inexpugnable.
Pero su espíritu para aceptar el desafío no se había marchitado en lo más mínimo. Y Subaru ya había decidido su camino.
―Voy a rehacer esto no importa cuántas veces sea necesario.
Había decidido que se esforzaría al máximo con un planteamiento ofensivo.
Además, la determinación que dedicaba era probablemente la misma que cuando inició su segunda vuelta a la isla, y albergaba un sentido del deber cada vez más fuerte.
Natsuki Subaru conquistaría esta batalla junto con sus camaradas.
―¡¡AQUI VAMOS――!!
Para ello, Subaru y el resto se lanzaron ferozmente a la carrera.
Levantando nubes de polvo, se abalanzaron sobre la fortaleza. Con estruendos y temblores, la estampida de los hombres pareció sacudir las vastas tierras, y a medida que se acercaban poco a poco a la fortaleza, el enemigo apareció a la vista.
Los soldados de élite que habían estado al acecho, encargados de defender la Fortaleza de Hierro y Sangre. Un paso, otro paso, se acercaron, antes del choque con los que montaban guardia con expresiones resueltas a la muerte.
Una vez que chocaran, el gasto de vida comenzaría a partir de entonces. Prestaría atención a eso lo más cerca posible... mientras Subaru pensaba eso, de repente vio una figura en el piso más alto de la fortaleza.
――Una figura que agitaba las manos, como animando a Subaru y a los demás en su desafío a la fortaleza.
―¡¡CECILUS SEGMUNT, ES UN MALDITO IDIOTA――!!
―¡¡UN MALDITO IDIOOOOOOOTA――!!
12
――Ese fue un resultado nacido debido a una alineación casual de diversos factores. Para materializarlo, hubo realmente una milagrosa coincidencia de requisitos.
En primer lugar, todos los presentes se mostraron inquebrantables y unidos en sus sentimientos. Esos sentimientos unidos eran grandes y poderosos, y tan firmes que no podían dejarse influir.
Y luego, estaba la existencia de Natsuki Subaru en su núcleo, invocando inconscientemente a Cor Leonis14. ――La condición final nunca podría haberse cumplido si hubiera sido cualquier otra persona.
Cuando se cumplió la condición que era imposible para cualquier otro, se invocó un milagro.
―De ninguna manera...
Y, al contemplar aquel milagro, Cecilus murmuró inconscientemente para sí.
Cecilus, a quien por lo general la mayoría de las cosas no le conmovían y tenía la costumbre de elegir los acontecimientos por su elegancia y presencia escénica, podía comprender sorprendentemente todas las cosas sólo con eso, pero esta impresión iba en contra de ello.
Esta visión fue tan inesperada para Cecilus que no pudo evitar decirlo.
―Uwaa, los soldados de la fortaleza se están derritiendo, se están derritiendo.
Por supuesto, el murmullo de Cecilus era sólo una forma de hablar, pero era un hecho que se habían encontrado con un desarrollo tan abrumador que el resultado de la colisión parecía ser así.
La lucha entre el grupo de gladiadores comandado por Schwartz, y los soldados de élite de la Fortaleza de Hierro y Sangre, fue completamente unilateral.
La lucha debería haber sido igualada, con un poco más de ventaja para el bando de la fortaleza. Tal era la estimación de Cecilus, y pensó que habría sido un espectáculo ver cómo las presencias de Subaru y Gustav anulaban la desventaja que había especulado.
Sin embargo, la estimación de Cecilus fue traicionada de una forma aún más disparatada.
14 Cor Leonis le permite a Subaru crear un campo de conexión emocional con aquellas personas que considera sus aliados emocionales, le provee de un radar interno que le informa la ubicación y el nivel emocional de dichos aliados, además le permite a su portador tomar y redirigir parte o todo daño físico y mental del aliado que desee.
――El grupo de Schwartz chocaba frontalmente con los Soldados Imperiales, reventándolos uno tras otro.
Un adulto y un niño, un Caballo Galewind y un cachorro, Cecilus y Schwartz; una diferencia de fuerza similar a esas... quizá ese último ejemplo era un poco inadecuado, pero una diferencia de fuerza de esas proporciones se daba entre las dos partes.
El mecanismo detrás de eso era claro a los ojos de Cecilus. ――El Método del Flujo.
La técnica de utilizar el maná que fluye dentro de uno mismo para la batalla, era un secreto utilizado por los llamados maestros de artes marciales para manipular sus cuerpos. Por alguna razón, de repente todo el mundo era capaz de utilizarla.
―No no no como era de esperar es absolutamente imposible que todo el mundo lo haya estado usando, ¿verdad? Quiero decir que si hubiera tanta gente que pudiera usarlo entonces los Sparkas habrían sido mucho más impresionantes y espectaculares.
Cecilus no era tonto sobre la influencia que los sentimientos tenían en el cuerpo, pero esto era simplemente estúpido. Una cosa tan estúpidamente absurda ni siquiera debería haber ocurrido nunca en primer lugar.
―Hombre, Boss es increíble. O en vez de increíble, quizá debería decir asombroso.
A Cecilus no se le presentaba muy a menudo la oportunidad de elogiar a alguien con sentimientos tan tontos.
Schwartz, que había permitido que llegara a él, había estado a la altura de las expectativas de Cecilus de manera magnífica. ――No, esto no solo había superado sus expectativas, sino superado su imaginación; era inesperado, extraordinario e ilimitado.
―Había pensado que era demasiado cobarde temer las muertes de los lobos y tenía la intención de aplastar esa noción más allá de este punto, pero, hombre... Pensar que, en cambio, persistiría en el colmo de la cobardía y la sobreprotección para producir tal resultado, ¡¡¡debo decir bravo!!!.
Aunque los detalles de lo sucedido no estaban claros, Cecilus demostró que su perspicacia era lo bastante fiable como para percibir quién era el origen, y rugió de risa con excesivo regocijo.
――Se rió del hecho de que la Fortaleza de Hierro y Sangre tuviera la mala suerte de caer dos veces en un solo día.
13
Al fin y al cabo, el resultado fue un anticlímax. ――Subaru nunca habría pensado tal cosa.
No tenía la menor idea de lo que habían provocado.
―No me digas, Ceci no hizo algo por nosotros, ¿verdad?
―¡Ahahahaha! De ninguna manera de ninguna manera, no hay absolutamente ninguna manera. ¿No lo dije? Que "no interferiré". Eso es una expresión de mi obstinada intención de no meterme en tu camino ni ayudarte.
―Me lo imaginaba. Lo entendí y no tenía ninguna expectativa.
Ante la desvergonzada respuesta de Cecilus, Subaru se encogió de hombros y respondió.
Desde su punto de vista, probablemente no había motivo para avergonzarse. Más bien, al haber obtenido el resultado deseado, su confianza en que era el actor más importante del mundo probablemente no había hecho más que aumentar.
―Eso es un poco incorrecto, Boss. Este no era mi resultado deseado, superó todas mis expectativas.
―Oh...
―Pensar que ni siquiera yo pude ver venir esto. No puedo creer que en la undécima hora, Boss y todos los demás lograran despertar y reunir rápidamente a todos los soldados de la fortaleza.
Con los brazos abiertos, Cecilus se levantó de un salto.
En la azotea de la Fortaleza de Hierro y Sangre, encima de la fortaleza que ya estaba bajo la ocupación de Subaru y el Batallón de las Pléyades, se enfrentaron. Detrás del Cecilus girado, se veía la gran luna blanca.
―Bueno, ¿y qué hay de Boss? ¿Quizás esto también fue algo que pudiste prever en el ámbito de tu "visión verdadera"?
―Si tuviera un poder tan escandaloso, podría vivir mucho más cómodamente...
―Oya eso es algo extraño de decir Boss. Parece que Boss está disfrutando de la comodidad en abundancia, ¿no?
―...¿Estás diciendo que como mis movimientos son lentos comparados con los de Ceci, parece que estoy cómodo cuando funciono en eco-mode15?
―No, no, lo has entendido todo mal. No es nada tan complicado.
Cuando Subaru hizo una mueca como si le hubieran hecho una acusación escandalosamente falsa, Cecilus sacudió la cabeza con una sonrisa en el rostro.
―Boss, ¿qué crees que consume más energy en la vida?16
―Dominar cómo escribir letras romanas... Oh sí, ¿como el momento en que cumples un gran objetivo?
―Esta es mi teoría favorita. ――Es cuando las cosas no salen como uno espera.
Ante la callada respuesta de Cecilus, Subaru endureció ligeramente sus mejillas. Al ver esa reacción de Subaru, Cecilus dio una sonrisa, y,
―¿Cómo es este resultado para Boss? ¿Extremadamente decepcionante?
―No digas cosas tan malintencionadas... Está más allá de lo ideal.
Pateando el tejado bajo sus pies, Subaru respondió así a esa pregunta.
――La primera batalla del Batallón de las Pléyades había concluido con una victoria perfecta contra la Fortaleza de Hierro y Sangre. No hubo ninguna baja; fue una victoria literalmente perfecta.
Y todo ello gracias a un poder extraordinario que se había manifestado de repente en la llanura.
―Tanto en la Isla de los Gladiadores como aquí, en la Fortaleza de Hierro y Sangre, Boss cumplió magníficamente los deseos que quería que le concedieran y las cosas que quería hacer. Si seguimos mi teoría de antes...
―Mi consumo de energy es mediocre.
―No diré que es mediocre, pero tus deseos se están cumpliendo y estás siendo recompensado con algo más que la obtención del resultado deseado. Por lo menos no puedes decir que has saboreado esfuerzos inútiles.
15 eco-mode = modo ecológico. 16 energy = energia.
Aunque seguía pensando que aún tenían que salir del reino de las falsas acusaciones, Subaru pensó que la afirmación de Cecilus no era algo que se hubiera hecho tontamente.
No sólo en la Isla Gladiador, sino que la mayoría de los días de Subaru en este otro mundo habían llegado a ser recompensados al final. Pero, era sólo que allí yacía la extensión invisible de innumerables "esfuerzos inútiles" que Cecilus desconocía.
―No estoy diciendo que simplemente te hayas enfrentado a las cosas en eco-mode y te estés regocijando todo fácil. Sé que el camino que recorre el Boss es espinoso y que tiene las plantas de los pies destrozadas. Además de entender eso, estoy diciendo que ya que estás siendo recompensado, estás disfrutando plenamente de la comodidad.
――. ¿Qué quieres decir exactamente, Ceci?
Dedicando tiempo a su largo discurso, Cecilus explicó sus pensamientos. Al recibir esos detalles, Subaru se acercó a la verdadera conclusión de la batalla de la fortaleza a la luz de la luna.
El público no era más que la luna blanca. Sin embargo, eso fue suficiente para que Cecilus bailara.
Lo que quedaba era―― si Subaru era considerado digno o no para el escenario al que subió Cecilus.
―¿Se han cumplido tus deseos? A partir de ahora, ¿qué vas a hacer con nosotros?
Ante la pregunta de Subaru, Cecilus guardó silencio.
Suponiendo que Cecilus planeaba ir a la prórroga, aunque el Batallón de las Pléyades hubiera obtenido un poder profundamente misterioso, no podía decirse que tuvieran muchas posibilidades de ganar.
Pero tenía fe en que Cecilus no lo haría, y no sólo porque Gustav lo hubiera evaluado así.
Cecilus actuaba según sus caprichos, pero también era contradictorio en el sentido de que no era la encarnación del egoísmo egocéntrico.
――A decir verdad hay una cosa sobre la que tengo dudas.
Tras permanecer un rato en silencio, Cecilus levantó un solo dedo y habló.
―Boss puede ver cosas que la gente corriente es incapaz de ver. Me he adelantado y he empezado a llamarlo "vista verdadera", pero...
――Hk.
―Ah no necesitas afirmarlo o negarlo. De cualquier forma ya tengo una respuesta al respecto dentro de mí. Puede que sea egoísta, pero no necesito las palabras del propio Boss.
Cuando Cecilus divulgó sin rodeos su opinión, a Subaru le dio un vuelco el corazón.
Lo había dicho todo con tanta franqueza, pero para Subaru era literalmente una cuestión de vida o muerte.
Esto no era más que la situación terminando sin incidentes porque Cecilus no había pedido una respuesta de la boca de Subaru.
Comprendiendo que Subaru poseía un poder que iba más allá de los límites de la lógica, Cecilus continuó.
―Boss tiene el ojo de ver muy lejos. No diré que eso en sí mismo sea problemático, pero... si ve demasiado entonces existe la posibilidad de que las cosas se pongan algo menos interesantes.
―¿Ver demasiado...?
―Desde luego, hay obras muy buenas en las que se ve venir la conclusión de la historia, ¿no? Pero yo no quiero eso para el escenario al que asciendo. Así que quiero que me hagas una promesa, Boss.
Egoísticamente, Cecilus continuó la conversación centrándose en sí mismo. La razón por la que Subaru no había intervenido no era porque Cecilus fuera monstruosamente fuerte, sino porque su corazón se sentía atraído por lo que había más allá de aquellas palabras.
Como su sonido al hilar palabras era hermoso, escupía palabras hasta que uno se hartaba de oírlas.
―Una promesa, ¿de qué exactamente?
Soportando la sensación de que sus tímpanos deseaban aún más esa voz, Subaru le devolvió una pregunta.
Tal vez porque no esperaba una respuesta de Subaru, Cecilus enarcó ligeramente las cejas y, como siempre, cerró un solo ojo,
―Estoy muy impresionado por la determinación de Boss. Incluso diría que llegar hasta aquí persistiendo con una cobardía extrema en cuanto a bajas es atractivo. Creo que no hay problema en involucrar a tanta gente con tu orgullosa forma de ser. ――Pero, por favor, hazme a mí una excepción.
―...
―Por favor, sólo mi vida o mi muerte, no dejes que entre en la visión de tu "verdadera vista", Boss. Mi vida, mi muerte, mi baile y mi brillo, por favor, déjeme manejar absolutamente todo eso por mí mismo.
Cecilus le puso una mano en el pecho mientras hablaba así, y Subaru cerró los ojos.
―...¿Esto es porque crees que no morirás?
―Eso está mal. Aunque ciertamente hago el papel de actor principal de este mundo, si me golpearan con una espada se me caería la cabeza. Si bebiera veneno mi corazón realmente dejaría de latir.
Cecilus se jactó de ello de una manera tan inalterable a su comportamiento que un escalofrío recorrió la espina dorsal de Subaru.
En la medida en que hizo que la resolución de Subaru pareciera bonita, esos eran los valores dentro de Cecilus que se formaron por su forma de vida, perfeccionados para estar listo para la batalla en todo momento. En verdad, Subaru había sido testigo de cómo se aferraba a esos valores, una escena en la que aceptó su propia muerte.
No temía a la muerte. Sin embargo, detestaba la idea de que otros mancillaran su vida o su muerte.
―De acuerdo, Ceci. Hagamos una promesa.
Finalmente, Subaru asintió a la promesa propuesta por Cecilus.
No era un ambiente en el que pudiera declinar, y el contenido no era algo que declinaría para empezar. Si a Cecilus le apetecía, podía correr tan rápido que nadie sería capaz de atraparlo, así que si sus deseos no eran concedidos probablemente correría lejos en la distancia, independientemente de si la Regla de la Maldición seguía activa.
―Ceci, saca tu meñique.
―¿Mi meñique? ¿Qué estamos haciendo?
―Es un ritual de promesa de mi ciudad natal. Si la rompes te obligarán a tragarte mil agujas.
―Je, tu ciudad natal es algo así como Vollachia.
Al oír la despreocupada impresión de Cecilus , Subaru pensó en lo mucho que odiaba al Imperio Vollachiano , y extendió el meñique , entrelazándolo con el de Cecilus, que había hecho lo mismo.
Y luego――,
―Sobre esa promesa de hace un momento, sólo hay una cosa más que tengo que decirte.
―¿Qué pasa?
Agitando los meñiques arriba y abajo, Subaru añadió algo mientras realizaban el ritual de la promesa, a lo que Cecilus ladeó la cabeza.
Mirando la cara de Cecilus desde cerca, Subaru le diría claramente, que no guardaba ninguna malicia.
Cecilus también había dicho algunas cosas que no eran razonables, así que Subaru también――,
――Soy un incumplidor de promesas en serie.
Sus dedos unidos se separaron, y Cecilus abrió mucho los ojos ante la impensable declaración que Subaru había hecho justo después de hacer una promesa, e inmediatamente se echó a reír.
Una vez más, se formó una alianza entre Subaru y Cecilus―― y como testigo de esa formación , la redonda luna blanca había vigilado el diálogo bajo la luz de la luna.


14
―¡Como dije! La fuerza surgió de las profundidades de mi cuerpo como un bwamm. Tal vez sea el resultado de mi entrenamiento en la Isla de los Gladiadores.
―Aunque digas que estabas entrenando, lo único que hiciste fue huir...
―¡También existe la posibilidad de que mi sentido para la victoria y la derrota también haya sido entrenado!
―¿Por qué carajos tu sentido de la victoria y la derrota siendo entrenado te hace capaz de mandar a tus oponentes a volar... ¡Piensa antes de hablar, lagarto bastardo...!
Alzando la voz de buen humor, el trío de siempre habló de los frutos de la batalla―― no, no eran sólo ellos los que se excitaban con ese tema.
Los miembros del Batallón de las Pléyades se despertaron; la manifestación del inexplicable poder que se había producido durante la captura de la Fortaleza de Hierro y Sangre el día anterior provocó una excitación en todos que no se había calmado ni siquiera después de que el alba rompiera la noche.
―No es que no entienda el entusiasmo de todos. En mi posición, yo también sentí cómo subía la moral durante ese acontecimiento.
―¿¡Gustav-san lo hizo!? ¿¡Sintió que se le levantaba el ánimo!?
―Supongo que también me asombró que yo, en mi posición, pudiera sentir que mis emociones se excitaban así.
Presa de la excitación de su entorno, Gustav habló así, sobresaltando a Subaru.
Aunque esa reacción de Subaru fue molesta, Gustav apretó los cuatro puños con fuerza,
―En muchos casos, nunca había dado importancia a la presencia o ausencia de fuerza armada. Pero, ser testigo de que realmente produce tales resultados, como el oficial, tengo algunas reservas en mi mente.
―Algo así como, ¿con demasiado poder, Gustav-san también se ahogará...?
―El hecho de que si tienes un poder tan poderoso, las cosas deseadas por Schwartz serán posibles.
En respuesta a la inquieta pregunta de Subaru, Gustav negó con la cabeza.
Subaru podía entender el punto de vista de Gustav. Se había propuesto reiniciar tantas veces como fuera necesario para eliminar las bajas que creía que surgirían, pero todas ellas desaparecieron ante el poder abrumador.
La fuerza del Batallón de las Pléyades mantuvo el absurdo, y con la capitulación completa de la Fortaleza de Hierro y Sangre, pudieron conseguir el gran logro militar de reponer sus suministros sin producir ninguna víctima.
Sin embargo, afirmarlo de la forma en que se hizo, equivaldría a afirmar la forma imperial.
―Más bien, yo soy el que tiene que asegurarse de que no se ahogan en el poder.
―...¿Schwartz?
―Nada, tengo esperanzas en la actuación de Gustav-san como asesor militar de aquí en adelante. Si Gustav-san no hubiera venido con nosotros, nos habríamos desmoronado en un abrir y cerrar de ojos.
――. Trabajaré diligentemente.
Mientras Subaru le guiñaba un ojo esperanzado, Gustav se cruzó de brazos y respondió en voz baja.
Por delante de su línea de visión, podía ver los carruajes de bestias que transportaban los suministros que habían recogido de la fortaleza, y a Cecilus a horcajadas sobre el lomo de un Caballo Galewind que tiraba de él.
A grandes rasgos, los únicos que prestaban oídos a las opiniones de Cecilus eran Subaru, Gustav y, ocasionalmente, Tanza, así que sin Gustav, el batallón se habría desmoronado en serio.
Y, justo cuando pensaba que,
―¿Eh? Hablando de eso, ¿dónde está Tanza...
――Estoy aquí.
Mientras Subaru miraba a su alrededor, la voz de la persona a la que buscaba golpeó su espalda. Haciendo saltar sus hombros estaba Tanza, que había estado esperando pacientemente detrás de Subaru antes de girarse.
Con su habitual expresión inexpresiva, miró a Subaru.
―Oh, ohh, me alegro de que estés aquí.
―¿Es así? Aunque Schwartz-sama no estaría especialmente preocupado aunque yo no estuviera presente. Después de todo, parecía que yo habría sido un estorbo en su conversación con Segmunt-sama.
―...No, eso fue porque pensé que la charla con Ceci se iba a complicar definitivamente.
Para el diálogo bajo la luna de la noche anterior, Subaru había ordenado a Tanza que no le acompañara y que, en su lugar, se mantuviera a la espera; por eso hablaba con sarcasmo hacia él.
Desde el punto de vista de Tanza, la seguridad de Subaru era sólo un factor necesario para reunirse con Yorna.
Por lo tanto, comprendió que ella sintiera aprensión por distanciarse de él.
―Eso vale también para tratar con la gente de la fortaleza. Independientemente de perdonarlos, ¿liberarlos incondicionalmente no es ir demasiado lejos?
―Les confiscamos las armas y les prohibimos que nos persiguieran. Cuando les dije que nos dieran sus armas, Toledo-san se puso completamente pálido por alguna razón.
―...Es suficiente.
Desviando repentinamente la mirada, Tanza mostró su descontento ante la respuesta de Subaru.
Ante su reacción, Subaru se devanó los sesos tratando de encontrar la manera de volver a ponerla de buen humor.
Finalmente había capturado a todos los de la Isla Gladiador, a Gustav e incluso a Cecilus, así que aunque el Batallón de las Pléyades estuviera completo, no tenía sentido si Tanza no era uno de ellos.
―Para ganarse a los miembros de la Unidad, a todos los gladiadores, al Gobernador Gustav, y a Segmunt-sama, Schwartz-sama ha pasado por inmensas dificultades, ¿correcto?
―Sí, ha sido mucho más duro de lo que parece... No me digas, ¿también Tanza va a actuar de forma poco razonable conmigo?
―Sí.
―¿¡La revuelta de Tanza!?
Primero fue el Sparka con Gustav, al que siguió la traición de Cecilus, y ahora, Subaru abría los ojos ante la revuelta prevenida de Tanza.
Mientras Subaru abría y cerraba la boca una y otra vez, Tanza habló con la mirada perdida.
―...Por favor, di que necesitas mi fuerza.
―...
―Si quieres ponerme de buen humor, por favor, di que necesitas mi fuerza.
Cuando Tanza se dio aires de grandeza e hizo esa petición, los ojos de Subaru se abrieron más que antes.
Luego, mientras se echaba a reír,
――Necesito tu fuerza, Tanza.
―En ese caso, te acompañaré.
Respondiendo así, Tanza se encaró con Subaru, y mientras sus labios se aflojaban ligeramente, comenzó a sonreír.
Al comprobarlo, "La revuelta de Tanza" llegó a un bonito final, y Subaru respiro profundamente.
Y una vez más, de forma que pudieran oírlo los camaradas que avanzaban en la misma dirección que él, hizo un anuncio.
――¡VAMOS, BATALLÓN DE LAS PLÉYADES!
―¡¡¡SÍIIIIIIIIIIII――!!!
Sus miras estaban puestas en la Capital Imperial de Lupugana, y lo que les esperaba era probablemente la mayor batalla del Imperio Vollachiano.
Y, hubo un grupo extraordinario y sin precedentes que se sumergiría en esa batalla como un comodín imprevisto , el Batallón de las Pléyades ――Esta ha sido la historia secreta, de cómo surgió ese grupo.
FIN