Recuerdos del Barbudo
Capítulo 3
Recuerdos del Barbudo
1
La presencia de Leilani se había convertido en algo sumamente complicado para Shaula.
—Aunque sea una conocida de toda la vida, tengo las órdenes del Gran Maestro y GRAND ORDER de mamá, así que no puedo darle un trato especial.
Aunque se esforzaba por mantener inalterable su prioridad principal, Shaula era consciente de que el resto de sus argumentos carecían de convicción, hasta el punto de que no podía decir “Lamentablemente, mi secretaria lo hizo por su cuenta”, ya que se sentía completamente acorralada.
—Señora Shaula, es una petición un tanto descarada, pero ¿podría echarme una mano?
—¿Una mano~? ¿Qué pasa, otra vez quieres andar supersaltando por ahí? Por el bien del bebé que llevas en el vientre, ¿no sería mejor que te quedaras tranquila y sin hacer nada?
—Aunque soy una persona poco sensata e imprudente, he llegado a la conclusión de que moverme un poco sería beneficioso para estos pequeños. En esta torre a la que no estoy acostumbrada, si pasara algo, sería irreparable, así que esperaba poder contar con su ayuda…
—Pero, ¿qué razón tengo yo para tener que acompañarte…?
—Como sabrá, soy una mujer embarazada.
—¡Qué superconveniente, usas tu barriga abultada como excusa, ‘Leilani’!
De hecho, aunque Shaula quisiera rechazarla con firmeza, cuando Leilani utiliza al bebé que lleva en su vientre como escudo, de inmediato surge en Shaula una chispa entre las órdenes de “él” y sus propios sentimientos.
Por supuesto, es imposible que sus sentimientos salgan victoriosos ante esa chispa, y su historial de victorias es desastroso.
Al final, también en esta ocasión le echó una mano a Leilani, que se regodeaba con su victoria, y terminaron recorriendo la cuarta planta.
—Si de verdad quieres hacer ejercicio, en lugar de caminar así de despacio, ¿no sería mejor correr a toda velocidad por la escalera de caracol entre la cuarta y la quinta planta?
—Lo lamento mucho. A diferencia de usted, que es tan fuerte y robusta, para las piernas de una mujer tan inepta como yo, eso es pedir demasiado. Y si además me esfuerzo sin sentido, tal vez empiece en labor de parto a mitad de las escaleras.
—Si es así, ¿por qué no das a luz de una vez y listo? Así yo también podría mandarte fuera del Mar de Arena sin ningún reparo.
—Aunque soy una mujer descarada e ignorante, quiero respetar tus sentimientos tanto como sea posible… pero me preocupa la impureza de este lugar. Con toda mi osadía, como madre que desea la felicidad de sus hijos, quisiera elegir el lugar y el momento adecuados para estar presente en su nacimiento.
Suavemente, Leilani se acaricia el vientre con la mano opuesta a la que sostiene a Shaula. Aunque por un lado piensa que ese es el deseo de ella, por otro no puede evitar preguntarse si, al decir eso, ¿acaso no se puede dar a luz a un bebé en cualquier lugar?
Leilani parece haber percibido la duda de Shaula por las arrugas que se le formaron al fruncir el ceño, y dice:
—Tal como lo indica la noble reflexión de la señora Shaula… ese momento tan importante no llega por ningún lado. Por eso ya llevo tres años embarazada.
—¡Tres años! Ay~, eso sí que es un gran esfuerzo. La idea de tener otro ser vivo en mi vientre que limite mi libertad... o sea, no me gusta ni por un segundo, ni mucho menos por un día.
Al imaginarse a sí misma sin su codiciada cintura y con el vientre abultado, Shaula se sintió invadida por un intenso rechazo y, sacando la lengua y exclamando “¡Uf!”, rechazó esa posibilidad.
Shaula lo ama a “él” y cree firmemente en un futuro en el que se unan, pero, por otro lado, no se le ocurre la idea de querer tener un hijo con “él”. Si “él” lo quisiera a toda costa, sería otra historia, pero a ella no se le había pasado ni por un instante por la cabeza querer tener un hijo por iniciativa propia.
Ni un poco.
—No sería nada gracioso que, por descuido, mi barriga se hinchara y no pudiera llegar a tiempo para salvar a mi Gran Maestro en un apuro; y, con la REAL LUCK que tiene mi Gran Maestro, eso podría pasar fácilmente.
—...Usted no desea eso precisamente porque aprecia mucho a esa persona, ¿verdad?
—Si lo digo de una manera superelegante, ¡así es! Además, cualquiera que sea amado por el Gran Maestro, aparte de mí, es un estorbo, así que el amor del Gran Maestro es un mercado que yo tengo en exclusiva.
Mientras lo decía, pensé que, visto así, los humanos son criaturas misteriosas.
Tener un hijo con alguien a quien amas puede convertirse en un acto que reduzca el amor que recibes de esa persona.
Y más aún, aunque para Shaula sea algo impensable, existe incluso el temor de que la presencia de ese hijo disminuya la cantidad de amor que le das a la persona amada.
—¿Querer tener un hijo con alguien a quien amas a pesar de asumir ese riesgo...?
—¿De verdad amas a esa persona?
—...
—Es una variante de lo que “Leilani” mencionaba antes, eso de que, si solo comes manzane, al final ya no te sabe a nada… Decir que de vez en cuando quieres comer neranja, ¿eso no es ser infiel?
—Ya lo pensé en ese momento, pero ahora lo pienso aún más que entonces. El amor inquebrantable hacia “él”…
Sí, igual que antes, a Shaula le dan ganas de inclinar la cabeza. Porque esa es precisamente la razón por la que Shaula ha podido seguir siendo Guardiana de las Estrellas durante cientos de años.
Mientras escucha a Shaula, Leilani detiene sus pasos y baja la mirada. Shaula, que incita su reacción con un “¿Eh?”, reflexiona un rato y se da cuenta tardíamente de que lo que acaba de decir parecía estar culpando a Leilani, la embarazada.
—Ah~, espera... No es que haya dicho que tu estés supermal, ¿no? Pero, ¿qué pasó con tu esposo? Un humano solo no puede tener un bebé, ¿verdad?
—...Lamentablemente, perdí al padre de estos niños. Para mí, estos niños son el único rastro que me queda de él.
—Ah, ya veo, ¿eres de ese TYPE?
—Si el papá de los bebés ya no está, no es que no entienda por qué Leilani busca su imagen en ellos. No es que no lo entienda, pero…
—para mí, aunque mi Gran Maestro ya no estuviera, no creo que pudiera pensar en algo tan GROSS como consolarme a mí misma en su lugar, así que eso es increíble.
Para empezar, ni siquiera se le ocurriría, pero la determinación para pasar de la idea a la acción es impresionante. Aunque no esté de acuerdo en absoluto con el resultado, ese valor en sí mismo era sorprendente.
—... Muchas gracias.
Ante el comentario de Shaula, Leilani esbozó una leve sonrisa y le dio las gracias.
—A pesar de dar las gracias, me pareció que su expresión no se veía muy convincente, pero para Shaula eso era algo sin importancia.
Acompañando a Leilani, quien reanudó su camino, colaboró en el paseo que los llevaría a dar una vuelta completa por el cuarto piso. Sin embargo…
—Señora Shaula, ¿qué ha pasado con esa habitación cerrada?
preguntó Leilani en el camino, refiriéndose a una de las cámaras de piedra cuya entrada estaba bloqueada.
Era la cámara de piedra que Shaula utilizaba para realizar su “rutina diaria”, y también el lugar donde, tras jurar su sellamiento perpetuo, había cerrado la puerta con firmeza.
—Si mi memoria, poco acostumbrada y desorientada, no me falla, las entradas de las otras habitaciones estaban abiertas, así que me llamó la atención que esta estuviera cerrada…
—Mmm… No es que haya una razón importante, y tampoco hay nada especial ahí, así que piensa que es un lugar sin importancia y no le des más importancia.
—¿Es así? Pero…
—No le des importancia.
Shaula rechaza una vez más a Leilani, quien intentaba insistir movida por una curiosidad innecesaria.
Al sentir que su tono se había vuelto más firme de lo que pensaba, Shaula se dio cuenta de que, al parecer, no quería que se supiera nada de esa “rutina diaria”.
Pensándolo así, parecía que el error había sido, para empezar, que “Leilani” —una chica brusca, descarada, llena de curiosidad y con gran iniciativa— se hubiera dado cuenta de la cámara de piedra cerrada.
—Bueno, los detalles no importan, así que mejor nos vamos ya. Ah, y una cosa más: hay una habitación que conecta con el tercer nivel, pero ahí tampoco se puede entrar ni salir.
—Entendido. No se preocupe, le aseguro que no haré nada deshonesto, así que quédese tranquila.
—¿De verdad? Me da una supermala espina.
Al menos, desde que nos volvimos a encontrar hasta ahora, las palabras y acciones de “Leilani” no han dejado de darme la vuelta al mundo.
Con un sentimiento poco propio del nombre de una estrella, deseando que esto no vaya más allá, la tomé del brazo.
2
—Esa es una afirmación bastante exagerada. Aunque también es una opinión que vale la pena considerar.
Al decir eso, rió con curiosidad y el hombre barbudo se pasó el dedo por su barba de color rojo rojizo.
Dado el curso de la conversación hasta ese momento, Shaula no entendía por qué el barbudo se había reído de esa manera. Y es que había dicho aquello pensando que tal vez se enojaría.
El barbudo, que tenía una pierna lisiada y no podía caminar bien sin apoyarse en su bastón.
—En un estado tan frágil como ser vivo, ¿cómo es que, a pesar de todo, puede vivir con tanta serenidad?
—Tanto para el barbudo, que tiene dificultades para caminar, como para madre, que tiene dificultades para vivir, en mi opinión, no es difícil vivir, ¿no? Por eso te lo pregunté.
—Dejando a un la’o tu opinión sobre la bruja, tu du’a es una cuestión que también me toca profun’amente… No, e’ una cuestión que a mí también me toca profundamente.
—Oye, te salió ese acento superraro.
Shaula reaccionó ante el barbón, quien, mientras se acariciaba la barba, corrigió lo dicho como si se le hubiera ocurrido de repente.
Últimamente, el barbón ha estado tratando de modificar conscientemente su forma de hablar. Sinceramente, es un tono que deja una impresión rara e imborrable, pero Shaula no se opone en absoluto.
—¡Es que quien tuvo la idea fue el Gran Maestro! Si se trata de una IDEA alucinante que brotó de la mente de mi Gran Maestro, ¡por muy CREEPY que sea, mi BIG LOVE la acepta totalmente!
—E’ mu’ duro llamarlo “CREEPY”. Pa’ evitar eso, lo estoy seleccionando con musho cuida’o. ...Bueno, aunque e’ inevitable que se vaya transformando a medida que se vaya usando.
—¡Oh, volvió! Es superdivertido ver al barbón alternando entre el tono normal y el tono raro. Cuando usa el tono raro, sus movimientos y expresiones también se vuelven FUNNY, así que eso también era digno de ver.
—Si así es como lo tomas, entonces valió la pena desarrollar este acento.
Ante el comentario de Shaula, el barbudo sonrió de buen humor, sintiéndose comprendido.
—Por alguna razón, me dio un berrinche sin motivo.
—¡Oye!
—¡Guaaah! ¿Por qué me diste un codazo en el costado justo ahora?
—Me molestó esa FACE de presumido. Además, tampoco me gustó que me trataran como a una mujer fácil en la palma de tu mano.
—La segunda parte es una acusación sin fundamento, así que ojalá me perdones al menos esa cara de presumido de la primera parte.
Tras recibir un golpe en la yema de los dedos de Shaula, se apoyó contra la pared cercana y suspiró.
Al ver eso, Shaula frunció los labios y dijo: “¿Otra vez?”, dando por hecho que había llegado el momento de que él, cansado de caminar, tomara un descanso.
Cruzó las manos detrás de la cabeza y, sin pensar en nada en particular, miró hacia arriba, hacia la pared de piedra contra la que el Barbón se había apoyado.
Esa gran muralla de piedra que rodeaba por completo los cuatro costados de la ciudad era algo que ni siquiera existía hasta hace apenas medio mes.
Originalmente, alrededor de la ciudad solo había una valla de hierro más baja y poco sólida, tan endeble que Shaula podría haberla saltado de un solo brinco. Con una valla de protección así, no se podría detener la inminente plaga de bestias.
Esas súplicas desesperadas dieron sus frutos, y se autorizó la construcción de estas murallas blancas. Aunque…
—Tuvimos que construirlas a toda prisa, pero en serio, mamá y Reid son unos monstruos.
Abrazándose los hombros desnudos, Shaula recuerda con temor cómo se construyeron las murallas.
La piedra necesaria fue extraída por la madre mediante magia de un valle lejano y transportada hasta aquí; luego, el pelirrojo, que había bebido en exceso y tenía resaca, la cortó y le dio forma mientras refunfuñaba, rodeando así los cuatro costados de la ciudad.
Como resultado, se completó una defensa de la ciudad robusta y sólida, aunque tosca y sin una pizca de encanto.
Y esa muralla, que ignoró por completo el hecho de bloquear la luz solar y todo lo demás, demostró una eficacia extraordinaria frente a la catástrofe de las bestias que se había previsto, y salvó magistralmente a la ciudad que se encontraba al borde de la destrucción.
—A partir de ahí, como que la forma en que nos miraban los de alrededor supercambió. Son gente muy pragmática.
—No hay que culparlos. Es la primera vez que pisamos esta tierra y somos conscientes de que, a primera vista, parecemos un grupo sospechoso. Por supuesto, tú también eres parte de él.
—Y, en cuanto no éramos útiles para ellos, nos dieron la espalda. ¿No? Si me permites decirlo, esa es la WAY OF LIFE de la plebe. Son seres lamentables que se dejan llevar por la corriente de la época.
—Qué dura eres.
El barbudo esboza una sonrisa amarga ante Shaula, quien, con los labios fruncidos, señala la volubilidad del corazón humano.
De todos modos, es lógico que la gente del pueblo les muestre su agradecimiento.
Y más aún, si se piensa en el papel que desempeñó este barbón, por muy bien que los traten, nunca será suficiente.
Al fin y al cabo, fue gracias a la elocuencia de barbón que logró convencer a los habitantes de la ciudad, que se negaban obstinadamente a aceptar la construcción de la muralla y la realidad de la plaga de bestias— y obtener su consentimiento.
En ese sentido, aunque la presencia del y de “él” también fue importante, la figura central fue el barbón.
Por supuesto, la contribución de la madre y del pelirrojo fue enorme para repeler la plaga de bestias, pero no se puede hablar de esta victoria sin mencionar la muralla.
Que el barbudo esté ahora, de esta manera, recorriendo la ciudad tras la invasión de las bestias por su propio pie, se debe seguramente a ese sentido de la responsabilidad que determinó el éxito o el fracaso de esta operación. Seguramente.
—Pero para mí, que tengo que aguantar ese paso tan lento, es insoportable. Para empezar, estás demasiado débil. ¿Cuántos REST vas a tomar en el ROAD?
—Siento mucho causarte molestias. Pero es que solo contaba contigo. Intenta llevar a Reid también. Él es un genio para armar desmadre en terreno llano.
—Es simplemente un bastardo supermolesto. Bueno, comparado con él, Tú eres diez mil veces mejor.
—Diez mil veces es una exageración. Es una lástima que, cuando se trata de Reid, no haya forma de reproducir la situación.
Ante el barbudo, que se empeña en usar acento a cada rato, Shaula ya ni siquiera se molesta en señalarlo.
Sin exagerar, es cierto que piensa que está mil veces mejor que andar con el pelirrojo. De hecho, desde la catástrofe de las bestias, han aumentado las personas de la ciudad que se acercan a Shaula y a los demás, pero cuando está con el pelirrojo, a pesar de ser el salvador de la ciudad, recibe insultos y abucheos con cierta frecuencia.
Además, como el pelirrojo le responde con palabras soeces, ese tipo no sirve para nada en la educación de una dama.
Por otro lado, cuando camina con el barbudo, como ahora, la mayoría de los comentarios que recibe son cordiales y bienintencionados, y a Shaula, que está con él, tampoco le viene mal recibir algunas golosinas como manzanes.
Sí, mientras compara a estos dos acompañantes —el Pelirrojo y el Barbudo—, entre los que ni siquiera hay que hacer una comparación—.
—Si no puedes vivir sin la ayuda de otros, ¿por qué sigues viviendo…?
Ante el murmullo que se le escapó de repente al Barbudo, Shaula, que estaba esperando a que terminara su descanso, frunció el ceño y preguntó: “¿Eh?”, intentando entender el contenido de ese murmullo.
Ante la reacción de Shaula, el Barbudo sonrió con ironía y dijo:
—No, no, ¿No fue Shaula quien lo dijo? Que por qué seguimos viviendo, la bruja y yo, a pesar de ser una molestia para los demás.
—El matiz es un poco DIFFERENT. Dije que, siendo tan débiles, vivir debe de ser NUISANCE, así que ¿con qué cara siguen viviendo?
—¡Esto es mucho más cruel de lo que yo pensaba!
El barbudo le responde en voz alta, pero para Shaula es un pensamiento natural: desde el principio, el propósito de su creación ha sido protegerlo a “él”, servirle y vivir para “él”.
Para cumplir con ese propósito, la resistencia y la condición física son requisitos imprescindibles.
En otras palabras, para Shaula, esos atributos tienen una gran importancia.
—Por eso, tengo mis dudas sobre el sentido de la vida de los que tienen esas STATS bajos.
—Bueno, la bruja es, en cierto modo, la razón por la que pudiste nacer en este mundo. ¿Aun así?
—Le estoy muy agradecida a mi mamá por haberme creado. Por eso, siento que le debo un “GOOD JOB”.
—Qué valores tan inquebrantables... Me dan envidia.
Ante las palabras del barbón, quien se encogió de hombros con un suspiro, Shaula cerró un ojo y lo miró detenidamente a la cara.
Aunque había algunos matices difíciles de captar debido a su acento, las palabras del barbón no parecían irónicas ni sarcásticas, sino que parecían venir del corazón.
Tras interpretarlas así, Shaula se llevó la mano a la frente y dijo:
—Ah~, ¿Acaso te superdolió que yo te tratara como un muñeco? Si es eso, puedo pedirle a mi madre que lo arregle. Extraer solo tu alma, volver a colocarla en un recipiente con un DESIGN bonito y hacer algo así como un “REMAKE o RESET”.
—Muchas gracias. Pero, mejor no. E’ cierto que tengo muchas limitaciones, pero no me arrepiento de haber naci’o tar como soy.
—¡Pero a mí me mega molesta tener que ayudarte a caminar!
—¡Cuando me dices eso, me siento vulnerable! Pero, de hecho, ahí está mi propia convicción.
Al volver a su tono habitual, las palabras del barbudo cobraron fuerza. Sin poder evitarlo, Shaula se sintió intimidada y exclamó “¡Oh!”, sintiendo una punzada de frustración.
Sentir algo así frente a un rival que, a pesar de tener problemas en las piernas, debería ser fácil de vencer en una pelea.
—¡HOLY SHIT…! Aunque si le diera un puñetazo seguro que ganaría, ¡tengo la sensación loca de que, si lo hago, voy a perder…!
—Que te des cuenta de eso demuestra que has madurado emocionalmente.
—Bueno, bueno.
Curiosamente, el barbudo se regodeaba de una forma que hacía difícil responderle con la misma moneda. Con un suspiro, se separó de la pared.
En ese instante, cuando su cuerpo estuvo a punto de desplomarse de rodillas, la mano de Shaula lo sujetó gritando: “¡Cuidado!”.
Con el pecho apoyado en la mano de Shaula en ese instante, el barbudo evitó caer, pero sin mostrar ningún signo de sentirlo como una humillación, sonrió y dijo:
—Gracias.
—Si no fuera por mí, te habrías caído de cabeza, ¿qué tiene de gracioso?
—En el momento en que te hice intervenir, ya se cumplió mi deseo… supongo.
—...
—Es cierto que, como dices, no puedo caminar por la calle sin la ayuda de alguien. Aun así, si recorro este camino… este terreno baldío, es porque tengo una meta que no puedo alcanzar de otra manera.
En medio de la conversación sobre el bastón, el barbón se apoyó en el brazo de Shaula, se incorporó con fuerza y dio un golpe con el bastón.
Al oír ese sonido agudo que resonó al golpear con fuerza el empedrado, Shaula sintió que el aire se secaba.
—Es extraño.
Entiende perfectamente que personas como el pelirrojo o su madre, que tal vez sean más fuertes que ella, emitan esa presión que hace vibrar el aire.
En un principio, pero, de vez en cuando, no se puede explicar cómo personas que no pueden luchar, como el barbudo o el rubio, puedan emitir una presión tal que incluso le pone la piel de gallina a Shaula.
Y eso se refleja tal cual en la fuerza de “él”.
A la razón de esa fuerza que hace temblar el alma de Shaula, más allá de la debilidad que supone estar enamorado.
—Siento mucho decirte esto, Shaula, pero yo también te estoy utilizando. Como ves, con mis piernas discapacitadas, no podré cumplir mi sueño si no cuento con la ayuda de quienes me rodean.
—...La teoría del “SUPERPARASYTE” es increíblemente cierta.
—Por supuesto, haré todo lo posible para no convertirme en un lastre.
El barbudo, con una sonrisa amarga, soltó la mano de Shaula y, apoyándose en su bastón, se puso de pie por sus propios medios.
Aunque Shaula sentía insatisfacción tanto por esa sonrisa como por su actitud, suspiró al darse cuenta de que era alguien que no escucharía lo que le dijera.
Aunque a primera vista pareciera que se podía hablar con él con seriedad, el barbudo, al fin y al cabo, sea un pelirrojo, rubio o un compañero de su madre.
No es un viaje para el que puedan acompañarle esa clase de gente que ni siquiera puede expresar su propia opinión ni hablar de sus sueños.
—Oye, sobre mi sueño... ¿quieres que te cuente?
—No me interesa nadita de nadota.
—Pues, con más razón tengo que contártelo. Al fin y al cabo, precisamente la gente de todo el mundo que me da la espalda es la que tiene que colaborar con mi sueño.
—Ves, aunque lo rechaces, sigue con este tono.
Shaula, al considerar que no vale la pena silenciarlo a la fuerza, se limita a darle la espalda para dejar clara su postura, y deja que el Barbudo siga hablando.
Siguiendo a Shaula, quien ya había comenzado a caminar, el Barbudo, haciendo sonar su bastón, respira hondo y dice:
—Quiero reunir a un grupo de personas dispares y formar un solo país. Un país donde no prevalezcan la sangre ni la historia, sino donde se valoren las cualidades y habilidades de cada individuo y se les brinde un espacio para destacar. Un país así.
—... Es un sueño de locos.
—Me lo dicen mucho y se ríen de mí. Yo mismo casi me río al pensar que alguien que no era más que un simple ermitaño ha llegado a hablar de un sueño tan grande. Pero...
El barbudo interrumpió sus palabras, aceleró el ritmo con el que golpeaba el suelo con su bastón y se puso a la altura de Shaula.
Shaula lo miró de reojo y vio su perfil, que se encontraba a una altura mayor que la de ella, que aún estaba en pleno crecimiento.
Por un instante, Shaula confundió ese perfil con el de “él” y con el de cualquiera de los que lo acompañaban, al ver que sus ojos albergaban una luz del mismo color.
—La acumulación de los día’ te forja a ti mismo, y eso se convierte en la imagen real que ven los demá’. Cualquier farsa, si se mantiene en er tiempo, acaba por no diferi’ en na’ de la realidad.
—Ah, claro. Y, ¿ese acento raro es el primer paso para construir ese país?
—La verda’ es que, si se trata de crear un país completamente nuevo, creo que lo ideal sería crear un idioma propio de ese país, pero en el mundo actual no es realista prepara’ un idioma con el que no se pueda comunicarse con otros países. Por eso pensé que un acento o dialecto característico del país sería lo má’ adecuado, y por eso consulté con tu Gran Maestro.
—No, más bien me lo impusieron.
—La CHOICE&SELECT de a quién consultar fue un acierto total, pero, para empezar, si el jefe de Estado, Alec, no logra dominar bien ese acento, lo máximo que va a conseguir es que lo tachen de PATHETIC.
—Ahora que lo menciona’, shica, ahí sí que tengo un punto débil.
El barbudo, como si hubiera seguido al instante el consejo de Shaula, empieza a acentuar el acento de manera exagerada.
A Shaula no le interesa mucho si el gran sueño que trama el barbudo se hará realidad o no. Pueblos, pueblos pequeños, ciudades y países donde los humanos se agolpan en masa… En todos ellos, lo importante es si “él” está presente o no.
Si “él” está ahí, lo cuida con todas sus fuerzas; si no, ni se molesta. Esa es la actitud de Shaula. Sin embargo…
—Farsale también es así, pero la naturaleza de ustedes, que se empeñan en cargar con cosas enormes por gusto, es muy complicada. Si tengo tanto tiempo libre que me muero de aburrimiento, tal vez les ayude a cargar el equipaje.
A Shaula no le interesan en absoluto los humanos comunes. Ni un poco, ni una pizca.
Ni un ápice.
Tampoco le interesan mucho el barbudo ni el rubio. Pero eso no significa que no le interesen en absoluto.
Por eso, pensando que al menos debía decir algo al respecto, Shaula le comentó al Barbudo, mirándolo de perfil.
No era que le hubiera puesto mucha intención a lo que dijo. Sin embargo, al oírlo, el Barbudo abrió mucho los ojos y, acto seguido, se llevó la mano a la cara y se echó a reír con un “jaja”.
—¿Qué tal? Es una frase que me da confianza…
—Shaula, si quiero, te nombro la primera ciudadana del país que voy a construi’.
—¡NO, THANK YOU! ¡Yo ya tengo mi lugar bien asegurado como la amante de mi Gran Maestro!
—¡¿Cómo que amante?! ¡¿Por qué dices eso?!
Ante Shaula, que cruzó los brazos frente al pecho, el Barbudo replicó en voz alta y con fuerza. Al oír eso, Shaula se dio cuenta de que la gente a su alrededor se daba la vuelta sorprendida, preguntándose
—¿Qué pasa, ¿qué pasa?
Ante ese eco y la reacción de los presentes, Shaula se convenció de que, efectivamente, el acento del barbón podría ser una herramienta útil para hacer realidad sus sueños.
—¿Qué te parece?
Ante la expresión de satisfacción del barbón, quien había percibido claramente su admiración, Shaula volvió a señalarlo con el dedo.
3
—Te dije que sería mejor dejar este lugar como un área cerrada~
Al decir eso, Shaula fijó la mirada con ojos fríos en la espalda de su oponente, que se encontraba frente a ella.
Estaban dentro de la cámara de piedra, que se suponía que estaba firmemente, firmemente cerrada.
El oponente, que había forzado la puerta sellada y había entrado, se encontró cara a cara con la “rutina diaria” de Shaula, grabada en todas las paredes de la cámara.
La pared grabada con los “símbolos de suma” con los que Shaula contó, día a día, los días que pasó abandonada en esta torre.
Los “símbolos de suma” que cubrían densamente toda la habitación son el testimonio del tiempo que Shaula acumuló.
—No es que lo haya hecho con la intención de hacerle sentir profundamente al “él” que algún día regresaría aquí el peso de los días que ella había pasado, como lo harían una yandere o una persona con problemas mentales.
La existencia de esos “caracteres “正”“ acumulados es el fruto del tiempo que Shaula pasó pensando en “él”, es decir, también es una prueba de amor.
Por eso, rechaza rotundamente que se compare con algo como la obsesión enfermiza.
No obstante, Shaula era plenamente consciente de que ver eso podría causar repulsión, así que selló la puerta y ocultó la habitación para que nadie la viera. y, sin embargo…
—Te lo dije. No te hagas ideas equivocadas.
Es cierto que Shaula no había actuado como una Guardiana de las Estrellas hasta ese momento y había hecho todo lo que el otro le pedía.
Es posible que esa actitud repetida le haya dado al otro la impresión errónea de que tenía libertad para hacer lo que quisiera.
Pero, sin importar lo que piense el otro, quien pisa la cola de un león, tenga o no mala intención, acabará con la garganta desgarrada.
Incluso si se trata de una embarazada a quien “él” le ordenó estrictamente que la tratara con respeto…
—Tendrás que pagar por haber hecho algo que no debías.
—¿Qué? ¿Me estás escuchando? ¿Además de desobedecer mis órdenes, ahora me ignoras? ¿Acaso estás desafiando mis límites para ver hasta dónde puedes elevar mi ANGRY VOLTAGE?
Con la intención de interrogarla sobre si estaba haciendo eso, Shaula se acercó con paso firme a ella, la agarró por los hombros —que seguían de espaldas— para hacerla girar y se quedó sin aliento.
Fue porque vio a Leilani, tambaleándose sin fuerzas, derramando lágrimas grandes y copiosas.
En ese momento, ante una Shaula que se había quedado sin aliento, Leilani la miró con los ojos llenos de lágrimas y dijo:
—Lo siento mucho… Por muy insolente, inapropiado e imprudente que sea, con mi insignificante ser he podido sentir, aunque sea en parte, el peso de los días que usted ha vivido, y me sentía abrumada.
—¿Qué... por qué te pones a llorar? ¡Soy yo quien debería estar superllorando! ¡Entraste a la habitación a pesar de que te dije que no lo hicieras, y encima me respondes así...!
—Señora Shaula, ha luchado mucho a pesar de todo lo que ha sufrido hasta ahora, ¿verdad?
Leilani, que por el impulso al girarse había terminado prácticamente lanzándose a los brazos de Shaula, dijo eso mientras la miraba fijamente a los ojos. Esa diferencia de estatura, que ahora se había invertido con respecto a la de la “Leilani” de antes; mientras miraba desde arriba el rostro de la “Leilani” a quien antes tenía que levantar la vista para ver, Shaula exhaló.
—Ajá, sí, ¿qué tiene?
De repente, lo que hizo temblar los labios de Shaula fue una voz débil que ni ella misma podía creer.
Un sentimiento que había guardado en su interior, una posibilidad que no había notado hasta que Leilani se lo dijo así, en ese momento.
—¿Acaso fue difícil para mí haber quedado abandonada en la torre?
—Fue muy difícil, entre el dolor, la angustia, la tristeza y la aflicción, ¿verdad?
dijo Leilani mientras extendía su mano hacia la cabeza de Shaula. La sensación de los dedos de Leilani peinando el cabello de Shaula y acariciando su cabello recogido en una cola de escorpión.
Desde hacía tiempo, “él” y sus compañeros solían acariciar así la cabeza de Shaula. En particular, “Leilani” lo hacía con mucha frecuencia, y los recuerdos de aquella época resurgen.
Leilani era extraordinariamente hábil para enseñarle a Shaula cosas que ella desconocía y para poner en palabras los sentimientos que a Shaula no le salían.
¿Sería esto también parte de eso?
¿Acaso Shaula estaba herida tanto como indicaba el “símbolo de la positividad”, tal como decía “Leilani”?
—Yo...
—¿Acaso sentía como una carga el cumplir cada día la promesa que había hecho con “él”?
—De manera imprudente, rompí la promesa que le hice a usted. Sin embargo, ahora creo que hice bien en hacerlo. Mi conducta, tan poco virtuosa e inmoral, evitó que pasara por alto la gran preocupación que usted cargaba. Porque así no tuve que sufrir mi mayor arrepentimiento.
Mientras acariciaba la cabeza de Shaula, escuché a Leilani decir eso con voz temblorosa.
Al oír a “Leilani” decir que no se había pasado por alto la peor de las posibilidades, Shaula pensó vagamente que tal vez realmente se había salvado.
Quizás Shaula se encontraba en una situación peligrosa de la que ni siquiera se daba cuenta, y tal vez “Leilani”, al romper la prohibición, la había detenido justo a tiempo.
—Gracias por mantenerte a salvo. Y si se me permite hacer una petición desproporcionada, a pesar de ser tan indigna como soy... por favor, no lo cargue todo sobre sus hombros sola.
Ante las palabras de Leilani, que intentaban acercarse a su corazón, Shaula no tuvo fuerzas para oponerse.
Porque, aunque la razón de ser de Shaula fuera “él”, gran parte de lo que la constituía provenía de “Leilani”, de “Leilani” y de lo que “Leilani” le había enseñado.
Sin embargo, Shaula siguió aceptando aquella mano sobre su cabeza, como si asintiera en silencio.