Aldebarán I
Capítulo 52
Aldebarán I
???: 『 ――No hay nadie que pueda derrotar al tú que yo creé. 』
Aldebarán recordaba las palabras de la Bruja como si hubieran sido ayer.
En tiempo real, habrían pasado casi veinte años, pero en términos de tiempo percibido, no estaba ni cerca del mismo orden de magnitud.
Aunque recordara la cantidad de intentos necesarios para cada punto muerto, no memorizó la cantidad total de intentos que había realizado en general; por no hablar de que la cantidad de tiempo transcurrido durante todo aquello era tan desmesurada que ni siquiera quería pensarlo. Era innegable que estaba empleando mucho más tiempo del que una sola vida suele permitir.
Aun así, incluso después de todo ese tiempo, sería erróneo suponer que Aldebarán había alcanzado el mismo estado mental que los elfos que vivían cientos de años en eterna juventud.
Si la mente humana comenzaba siendo inmadura para luego madurar lo suficiente como para alcanzar un estado de sabiduría ancestral, era porque el paso del tiempo permitía experimentar tanto lo dulce como lo amargo, otorgándole amplio espacio para crecer.
Pero todo el tiempo que Aldebarán pasaba fuera del transcurso del tiempo real era, por así decirlo, una serie de momentos estáticos utilizados para superar cualquier dificultad que se le presentara. En la práctica, estos momentos duraban desde unos pocos segundos hasta unos pocos minutos como máximo, y la mera repetición de esos breves intervalos innumerables veces, no permitía que un ser humano creciera.
Por ende, Aldebarán creía que la acumulación de tiempo repetida por su Autoridad era tiempo perdido, algo que solo servía para desgastar su corazón, y nunca para fomentar su crecimiento.
Incluso si se trataba de tiempo perdido en la inactividad, cuando llegaba al punto de repetirse cientos, decenas de miles, cientos de millones de veces, el cerebro comenzaba automáticamente a filtrar recuerdos, intentando robarle a Aldebarán sus recuerdos genuinos.
Sin embargo, existían recuerdos que no se desvanecían; recuerdos que, más que en su cerebro, parecían grabadas en su alma, y las palabras mencionadas sin duda figuraban entre ellos.
Pero claro, si además de carecer de recuerdos de toda su vida, Aldebarán dijera que ni siquiera deseaba recordarla, podía imaginar a la Bruja, la encarnación misma de la curiosidad que ansiaba saberlo todo, murmurando para sí: "Ya veo, qué lástima".
Aunque se jactaba de no comprender las emociones, la Bruja era experta en fingir para doblegar a los demás a su voluntad. Y a pesar de saberlo, Aldebarán no podía desafiar sus palabras ni su actitud.
Así era como lo habían disciplinado, como lo habían transformado; si lo expresara de esa manera, podría haber sido una comparación justa con la inhumanidad de la aldea shinobi de la que escuchó hablar fragmentariamente a través de Yae.
En este caso, la cuestión es si era la aldea shinobi, tratada como igual a la Bruja, la que estaba loca, o si era la Bruja, luchando sola contra toda la historia de la aldea shinobi, la que realmente lo estaba.
――En cualquier caso, el actual Aldebarán era un producto de la creación de la Bruja
???: 『 Aunque digas eso, tienes derecho a vivir tu propia vida. Ese es un ámbito en el que ni siquiera un creador debe inmiscuirse unilateralmente. Así que, si crees sinceramente que no puedes seguirme de corazón, puedes retirarte del plan cuando quieras. Esa es tu libertad. 』
En ocasiones, la Bruja decía cosas como para poner en duda la determinación de Aldebarán.
Era una preocupación inusual para una Bruja. Fundamentalmente, una vez obtenido el consentimiento de la otra parte, la estrategia habitual de la Bruja consistía en maniobrar de tal manera que las promesas que había obtenido bajo coacción fueran irrevocables.
De hecho, entre las lecciones y tareas que la Bruja le había impuesto a Aldebarán, muchas guardaban contenidos tan espeluznantes que lo habrían hecho dudar si no hubiera accedido de antemano a no rendirse. Cuando la Bruja lo obligaba a hacer tales cosas, ella jamás le preguntaba si deseaba detenerse una vez que había logrado su consentimiento.
Y sin embargo, cuando se trataba del fondo del asunto, de su resolución inicial y más fundamental, a menudo lo presionaba al respecto.
Aldebarán interpretó esto como una posible forma en que la Bruja expresaba su sentimiento de culpa o su propia angustia interna, pero, ¿era realmente así?
La Bruja se proclamaba incapaz de comprender las emociones; pero era imposible que desconociera sentimientos como la rabia, la alegría y la tristeza. Si era capaz de expresar ese tipo de emociones humanas, ¿acaso no podría albergar también un sentimiento de culpa o aprensión por el futuro?
Al menos, durante todo el tiempo que Aldebarán pasó con la Bruja, aunque hubo momentos en que la consideró una Bruja incapaz de comprender el corazón humano, jamás la creyó una Bruja desprovista de un corazón humano.
En el intervalo entre "no tener" y "no comprender", se extendía un panorama completamente distinto.
¿Podría ser que esto se manifestara simplemente en forma de preguntas por parte de la Bruja? Si así fuera, entonces cada vez que formulaba esa pregunta, ¿la Bruja se sentía perdida?
Lamentando el duro camino que Aldebarán tendría que recorrer y deseando respetar su voluntad, dejándolo elegir su propia vida; ¿existía en ella tal conflicto interno?
Tal vez, solo tal vez, en una posibilidad entre un millón, en una posibilidad entre mil millones, la Bruja sí tenía esos sentimientos――irónicamente, esa fue la razón por la que Aldebarán no renegó de su decisión.
Por eso――
???: 『 ――Ya veo. 』
Escuchando la misma respuesta de siempre, la reacción de la Bruja fue la misma de siempre.
Ella tal vez lo estaban manipulando.
Tal vez, desde el mismo momento en que Aldebarán fue creado hasta ese día, la Bruja había dedicado muchísimo tiempo a lavarle el cerebro. Tal vez, la Bruja no albergaba ninguno de los sentimientos de culpa o vacilación que Aldebarán había previsto.
Tal vez, ella en verdad era ese tipo de Bruja malvada.
Pero, incluso si él le hiciera esa pregunta directamente, la Bruja, con esa hermosa sonrisa blanca y negra,
???: 『 Naturalmente. ――Soy una maga malvada, después de todo. 』
De esa manera, dando respuestas que no revelaban su sinceridad ni su engaño, jugó con Aldebarán.
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Bañándose en los vientos rugientes, Aldebarán se deslizaba por el aire a velocidades vertiginosas.
Pensó que la imagen de él desplegando alas de piedra en su espalda, atrapando el viento mientras se elevaba, debía ser terriblemente ridícula, pero él no tenía por qué preocuparse por las apariencias.
Mientras Yae contenía a sus oponentes, necesitaba ganar la mayor distancia posible, además de eliminar la diferencia de altura.
Al: 『 En serio... no puedo imaginar que ellos estuvieran apuntando a mi Territorio. 』
Incluso mientras esas palabras brotaban de Aldebarán, concentró la mayor parte de su atención en la formulación y funcionamiento de las alas de piedra en su espalda.
La construcción de las alas de piedra exigía un equilibrio extremadamente delicado, y el tamaño y la dureza requerían un ajuste muy preciso. Si eran demasiado grandes, el viento las zarandearía demasiado, pero si eran demasiado pequeñas, el objetivo ni siquiera se podría lograr. La dureza y densidad también estaban ligadas al peso, por lo que ajustarlas demasiado o demasiado poco inevitablemente provocaría un accidente.
Al: 『 ¡Tengo que felicitar a Ícaro por haberlo logrado a la primera...! 』
Hablando de surcar los cielos con alas artificiales, el primero que le vino a la mente fue Ícaro, el gran predecesor que había forjado alas de cera; dejando de lado su destino, el hecho de que sus alas no solo le permitieran planear, sino también batirlas y llevarlo cerca del sol, sinceramente llenó a Aldebarán de asombro.
¿Cuántas veces se había estrellado Aldebarán por culpa de unas alas mal construidas? ――Eso era justo lo que su oponente quería, así que tras enfrentarse al problema innumerables veces, finalmente logró forjar sus actuales alas de piedra.
Incluso eso fue una hazaña impresionante que no se habría podido lograr sin la máxima concentración y una precaución escrupulosa, pero――
Al: 『 No podía permitirme seguir cayendo así. 』
Esa realidad y su impaciencia fueron las principales razones por las que Aldebarán pudo subir de nivel sus alas de piedra de Nivel 1 con gran rapidez, llevándolas a un nivel que le permitía volar por el momento. Si bien Aldebarán confiaba en sí mismo como usuario de una Autoridad invencible, su Territorio no carecía de defectos.
La emboscada del enemigo en esta ocasión había golpeado inadvertidamente dos de esas debilidades simultáneamente. Estrictamente hablando, quizás sería mejor describirlo como un ataque al mismo punto débil desde dos ángulos diferentes.
Para la Autoridad de Aldebarán, "Territorio", existía un rango de efectividad válido.
La teletransportación, resultado de la emboscada, arrojó a Aldebarán fuera del área establecida de su Territorio. Además, teniendo en cuenta que el destino de la teletransportación fue una caída libre desde una altura extrema, constituyó un ataque contra Aldebarán que provocaría la destrucción del segundo Territorio.
Como resultado, en medio de su vertiginoso descenso, Aldebarán se aseguró de suicidarse antes de caer fuera de los límites de su Territorio, reiniciando desde la mitad de la caída una y otra vez. Tras tantas repeticiones, consideró imposible escapar de aquella situación a gran altitud con su libertad de movimiento tan restringida; después de probar varios planes, optó por intentar huir con alas de piedra.
Al menos, esto ralentizó su descenso, permitiéndole mantener su Territorio con relativa facilidad. Y justo cuando Aldebarán había terminado de desatar aquel problemático nudo――
???: 『 ――¡¡Al!! 』
Mientras Aldebarán hacía todo lo posible por mantener el equilibrio, el sonido de una campana de plata resonó con fuerza.
Volviendo la cabeza para echar un vistazo atrás, desde una altura considerablemente menor que la de Aldebarán, pudo ver claramente la figura de un ángel――no, de Emilia volando en la misma dirección que él.
Con alas forjadas de hielo sobre su esbelta espalda, acortaba rápidamente la distancia; a pesar de usar el mismo método que Aldebarán, las suyas le llevaban una ventaja abrumadora en cuanto a su impactante atractivo visual.
Al: 『 No lo puedo creer... 』
Esperaba que quedara claro que no pudo evitar el gemido de asombro, casi de admiración, que se le escapó.
Ya se habían descrito la cantidad de dificultades que Aldebarán soportó para completar esas alas de piedra, por muy toscas que fueran. Precisamente por haber pasado por todo ese esfuerzo, sentía respeto por Ícaro y sus alas de cera.
Pero, al igual que Ícaro en el mito, los sentidos de Emilia le permitieron crear alas artificiales al primer intento, logrando el mismo resultado que Aldebarán a pesar de sus innumerables fracasos; en lugar de sentir respeto por ello, simplemente percibió la abismal diferencia entre ambos, acrecentando su sensación de derrota.
Al: 『 La idea de que soy un completo idiota que se ha estrellado más de seiscientas veces es ligeramente mejor que la de que la señorita sea una genio, pero eso no me sirve de consuelo. 』
La fuerza del Territorio de Aldebarán radicaba en su resistencia, que le permitía persistir durante un número ilimitado de intentos hasta que surgiera la más mínima posibilidad de victoria. Su mayor ventaja era su capacidad para seguir jugando sus cartas hasta que su oponente cometiera un error, creando así una situación en la que Aldebarán podía tomar la delantera.
Sin embargo, si bien esto también se aplicaba a su batalla contra Reinhard, existían seres excepcionales en este mundo capaces de llegar consistentemente a las respuestas correctas. Dichas respuestas variaban de persona a persona según sus habilidades individuales y sus objetivos para la victoria, pero lo que tenían en común era que, a diferencia de Aldebarán, todos eran amados por el destino.
――Aldebarán era odiado por ese mismo destino.
Ya no estaba claro si Aldebarán había llegado a despreciar al destino primero, o si fue el destino quien empezó a odiar a Aldebarán, pero eso era una verdad innegable. Independientemente de si era amado u odiado por otras cosas, el destino era el enemigo absoluto de Aldebarán.
Por lo tanto, debía matar al destino. ――Aunque significara enemistarse con el mundo, sin importar las consecuencias, él acabaría con el destino.
Pero como no deseaba morir, el destino había estado enviando a sus peones predilectos tras él, uno tras otro, en forma de asesinos. Aquí y ahora, seleccionó a Emilia y Rem como sus instrumentos.
Al: 『 ...Así es el destino. 』
¿Quién había sugerido que Rem fuera la primera atacante sorpresa?
Sin importar quién lo hubiera propuesto, ella era, por mucho, la candidata más adecuada para crear un vacío momentáneo en la mente de Aldebarán. Cuando ella fue víctima de la Autoridad de Gula, Aldebarán no se había percatado de la anormalidad de su existencia como resultado de esa influencia, formando inconscientemente una relación con ella.
Por lo tanto, tras la muerte de Priscilla, en el momento en que fue alcanzado por esa avalancha de recuerdos y descubrió que Rem había sido liberada del yugo de Gula, su mente fue consumida por un vacío mucho mayor que el de los demás.
――Después de todo, se había topado con un ser que no debería estar allí, alguien que, sin duda, debería estar muerto.
Al: 『 ―――― 』
En cuanto a cómo se había llegado a ese resultado, no había espacio para dudas.
Él lo había logrado. En su lucha contra el destino, Natsuki Subaru había conseguido vencerlo. El poder para hacerlo residía en Natsuki Subaru. La mera existencia de Rem fue prueba de ello.
Pero, independientemente de todo eso――él no salvó a Priscilla Barielle.
Al: 『 ――Si así es como vas a jugar, yo tampoco voy a tener piedad. 』
Las lágrimas que derramó, los puños que lo castigaron, la consideración que intentó ofrecer; todo fue en vano.
Después de todo, lo que Aldebarán deseaba no eran lágrimas, ni heridas, ni consuelo. Era simplemente, la vida de una sola persona.
Al: 『 ――Hk. 』
Dentro de su yelmo, apretando los dientes hasta casi saborear sangre, Aldebarán miró hacia atrás. Modificando el ángulo y grosor de sus alas, minimizando la pérdida de velocidad y maniobrabilidad, en pleno vuelo cruzó miradas con Emilia, que lo perseguía.
Las hermosas alas de hielo le sentaban de maravilla a Emilia, pero por muy adorable que fuera como ángel, no podía batir esas alas artificiales para ganar velocidad o altura. Había obtenido su impulso inicial gracias al retroceso del disco de hielo que Rem había golpeado, pero después de eso, no tenía otra forma de alcanzarlo――
Emilia: 『 ¡Yah! ¡Tah! ¡Tei! 』
Como siempre que lanzaba un ataque, Emilia profería esos débiles gritos de guerra, y con cada grito, su altitud y velocidad aumentaban un poco, y luego otro poco más. El método era sencillo: usaba su magia para crear un carámbano como punto de apoyo en el aire, y se impulsaba con él para ganar aceleración y fuerza.
Tras un instante de quietud, el carámbano creado fue derribado hacia el suelo por la fuerza de las piernas de Emilia; sin embargo, se dispersó inmediatamente en maná y volvió a la atmósfera antes de renacer como otro punto de apoyo. Una vez más, se impulsó para aumentar su ímpetu. Repitiendo este proceso, había logrado acortar la distancia con Aldebarán sin tregua.
Al: 『 ¡Eso es jodidamente ridículo...! 』
Con una extraordinaria sensibilidad para la magia, se trataba de una solución de fuerza bruta, posible gracias a su habilidad para aprovechar al máximo una vasta reserva de maná.
Gracias al vínculo que lo unía a "Aldebarán", podía recurrir al poder del depósito externo de maná conocido como el Dragón Divino, pero incluso si le pidieran realizar la misma hazaña que Emilia, simplemente no podría.
No era una cuestión de capacidad de maná; existía una brecha demasiado grande en sus sensibilidades y habilidades físicas. ――Aunque pudiera superar la diferencia en sensibilidades mediante un número ilimitado de intentos, la diferencia en sus habilidades físicas era insalvable.
El cañón se extendía a lo largo de una gran distancia, y los acantilados que flanqueaban a los dos aviadores se extendían igualmente. Mientras ambos continuaran en la misma dirección, la persecución de Emilia no cesaría.
Cuando Aldebarán comprendió esto, Emilia impulsó un carámbano recién creado, y aunque aún existía cierta distancia entre ellos, su altura finalmente igualó la de él. Entonces, manteniendo el equilibrio de sus alas de hielo――
Emilia: 『 ――¡Al! ¡Te lo ruego, hablemos sobre esto! ¡Te escucharé atentamente! 』
Al: 『 ――Qué cínico viniendo de ti. ¿Acaso no fueron todos ustedes los que decían "pregunta después" atacándome e intentando congelarme sin piedad? Si hubiera seguido cayendo hasta el fondo, pensaban congelarme junto con todo el río. 』
Emilia: 『 ¡Pero...! ¡Ese plan ya fracasó! 』
Al: 『 ¡Deberías tener cuidado con ser tan directa, Candidata Real! 』
La estrategia de observar pasivamente y descender hasta el fondo era una forma segura de caer directamente en la trampa del oponente.
Para evitarlo, se arriesgó al máximo al elegir un camino que se desviara de la trayectoria del disco de hielo; incluso si no lograba perderlas a ambas a la vez, ¿no debería considerar como una victoria el hecho de haber logrado separar a Emilia y Rem?
La respuesta a eso――
Al: 『 Es hora de averiguarla. ――¡Mi actitud desde la Capital Real sigue siendo la misma! 』
Decidido a tomar medidas para librarse de la persecución de Emilia, Aldebarán alzó la mano y creó piedras en el aire, atacándola con una lluvia de proyectiles.
Inesperadamente, la escena se desarrolló como si un videojuego de disparos se hubiera hecho realidad, y Emilia, recibida por la lluvia de piedras, batió las alas con un destello――
Emilia: 『 ¡Lo diré cuantas veces haga falta! ¡¡Ya no quiero llorar creyendo que no se podía haber hecho nada para evitar la muerte de alguien!! 』
Proclamando esto a viva voz, Emilia se lanzó al ataque, y los gritos de los fragmentos y la atmósfera gélida resonaron por el Cañón Agzadd como una melodía estridente.
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――La razón de su existencia como la Estrella Seguidora no era algo que preocupara demasiado a Aldebarán.
Después de todo, parecía que casi todo el mundo, al menos una vez en la adolescencia, se preguntaba por qué había nacido, de dónde venía la vida y adónde se desvanecía, y experimentaba una especie de rebeldía contra sus padres sin motivo aparente; pero para Aldebarán, todas esas ideas le resultaban completamente ajenas.
En su caso, era un tanto difícil determinar con exactitud contra quién debía rebelarse, y debido a la naturaleza de su Autoridad, nunca llegó a sentir realmente cómo se desvanecía su vida cada vez que la perdía. En cuanto al propósito de su nacimiento, le fue proporcionada una respuesta precisa, y en cuanto a por qué había nacido, suponía que, quizá, la respuesta era "amor'.
Así, Aldebarán nunca se había enfrentado a las cuestiones que uno debería haber tenido durante la adolescencia.
Tampoco lo consideró un fracaso personal, ni algo que se había perdido.
En la sociedad, parecía existir la idea de que la gente debía desafiarse a sí misma con dificultades durante su juventud, pero las experiencias que al llegar a la edad adulta se convertirían en un pasado oscuro y vergonzoso, carecían de valor real. No había problema en perderse experiencias que no valían la pena vivir. ――Al igual que no había problema en que la muerte fuera algo que todos experimentarán una sola vez al final de sus vidas.
???: 『 Ya veo, así que no tienes ningún deseo por las emociones o impulsos típicos de la adolescencia. Es una lástima. Incluso había estado considerando varias maneras de lidiar con tu fase rebelde, dependiendo de cómo se manifestara. 』
Ese fue el lamento de la Bruja, y aunque él no la consideraba insensible, a menudo hacía tales comentarios crueles hacia Aldebarán, quien había tenido una crianza rápida y sin causar muchos problemas.
Para Aldebarán, la Bruja era la persona con quien más tiempo había pasado desde su nacimiento, pero ella tenía la mala costumbre de querer presenciar cada decisión y emoción de los humanos, hasta la última posibilidad.
Además, en la mayoría de los casos, la incapacidad de reprimir tales deseos era propia de la naturaleza de una Bruja
Aldebarán había conocido a otras Brujas, pero, aunque en distintos grados, el hecho de que ninguna pudiera desafiar esa naturaleza le parecía una blasfemia terrible.
Por ende, la actitud de la Bruja esperando la adolescencia de Aldebarán con cierto descontento, fue producto de una naturaleza indomable, y al pensarlo así, comprendió que no había nada que hacer. Dicho eso, no veía sentido en fingir que pasaba por la adolescencia solo para complacer a la Bruja. ――En cierto sentido, aquello se sentía casi como el espíritu rebelde propio de las emociones adolescentes.
???: 『 Como era de esperar, ¿quizás sea demasiado conveniente para mí, que ni siquiera soy madre, intentar iniciar superficialmente experiencias parentales como esa...? Si esa persona creó a Beatrice, ¿ella sí pudo experimentarlo? 』
Mientras la Bruja se hacía esas preguntas, Aldebarán estaba seguro de que esta sensación de soledad que sentía no tenía nada que ver con la adolescencia, sino que era algo completamente distinto. Sin embargo, le resultaba difícil encontrar una respuesta concreta a por qué él se sentía así, y su relación era demasiado compleja como para preguntar por ello.
Y así, tal como la Bruja había establecido, la relación entre Aldebarán y ella era――
Al: 『 ――Sensei. 』
Y, cuando él la llamó, la Bruja, absorta en sus pensamientos, alzó la vista.
Cada vez que Aldebarán se veía reflejado en esos iris negros, contemplando su cabello blanco como la nieve cayendo en cascada sobre sus hombros, mientras ella inclinaba la cabeza con un gesto de "¿Qué sucede?", no podía evitar pensar en lo injusta que era aquella Bruja
Aunque siempre estaba absorta en sus propios asuntos, fiel a sus deseos sin siquiera intentar mostrar consideración por los demás, cada vez que Aldebarán la llamaba, ella le devolvía la mirada sin falta.
El hecho de que nunca haya sentido algún tipo de rebeldía adolescente contra aquella Bruja fue algo natural.
Para empezar, el incentivo para hacerlo era superficial, y tanto su cuerpo como su mente se habían rendido hacía tiempo ante la inutilidad de desafiar a la Bruja. Con el pretexto de que era una prueba de rendimiento para ayudarle a dominar el uso de su Autoridad, la Bruja había sometido a Aldebarán a la Muerte más de un millón de veces, y ya había concluido su evaluación sobre él.
Pero, por mucho que lo mencionara, la Bruja en cuestión no daba una respuesta coherente, limitándose a decir: "No recuerdo ni una sola de esas veces, así que aunque me pidas que sienta alguna responsabilidad, me siento un poco perdida".
Aun así, comprendía por qué la Bruja se había esforzado tanto.
Al fin y al cabo, en ese momento, la única Bruja que seguía con vida, sin contar la que tenía ante sus ojos, era la responsable, directa o indirectamente, de la muerte de todas las demás. El contacto que Aldebarán tuvo con esas Bruja no se había producido mientras estaban vivas.
No podía encontrarlas fuera del espacio delimitado que la Bruja había preparado. Para cuando tuvo la oportunidad de encontrarse con ellas allí, ya llevaban mucho tiempo muertas, sus existencias reducidas a meras almas reunidas.
Y, en cuanto a quien les había hecho eso, bajo las órdenes de la Bruja, Aldebarán debía――
???: 『 ――Debes matarla cueste lo que cueste. 』
Esa fue la razón de su existencia que Aldebarán, que la Estrella Seguidora había recibido incluso antes de llegar a la adolescencia, el objetivo de su vida, que debía cumplir aunque eso significara morir millones de veces.
Para crear a Aldebarán de esta manera, la Bruja fue reprendida por las demás Brujas, llegando incluso a romper lazos con sus compañeras, por lo que su determinación debía ser absoluta.
???: 『 ――No hay nadie que pueda derrotar al tú que yo creé. 』
El hecho de que ella le pronunciara esas palabras fue algo por lo que Aldebarán sintió orgullo, y constituyó el fundamento mismo de su ser.
Con toda sinceridad, pensaba que la Bruja tenía una personalidad horrible, y tenía muchas reservas sobre sus métodos de enseñanza y su forma de impartir instrucciones, pero aun así, no dudaba de que él sería capaz de estar a la altura de las expectativas de la Bruja
Él creía que sería capaz de lograrlo.
En aquellos días, cuando Aldebarán aún conservaba su brazo izquierdo, todavía podía creerlo. Al fin y al cabo, aunque conocía a la Muerte, aún no había conocido la verdadera derrota.
Él nunca experimentó la adolescencia, pero――sin duda, ese era su oscuro y tonto pasado, uno que jamás podría borrarse.
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???: 『 ¡Tch! 』
Mientras Emilia se lanzaba de cabeza contra la incesante lluvia de piedras, Aldebarán reprimió toda vacilación en su corazón, desatando todo su poderío.
Como ya sucedió en su enfrentamiento en la Capital Real, Aldebarán sentía una debilidad instintiva hacia Emilia.
En este punto, era evidente que esto se trataba de una debilidad inherente a toda vida, y por ello, no fue capaz de tomar las medidas drásticas que habría tomado ante otro oponente, incluso en la Capital Real.
En aquella ocasión, recurrió a la fuerza de "Aldebarán" para lanzar una roca colosal, impidiendo que Emilia lo persiguiera por mantener a salvo la Capital Real; pero en esta ocasión, no tenía a nadie más a quien arrastrar a la refriega.
En ese sentido, la decisión de dejarlo en medio de un enorme cañón demostraba, que había reflexionado profundamente sobre su encuentro anterior.
Al: 『 ¡Aunque no me das suficiente tiempo para apreciar tu progreso! 』
Por desgracia, el corazón de Aldebarán no estaba lo suficientemente tranquilo como para alegrarse por su propio crecimiento o el de sus enemigos. Por un instante, dudó en considerar a Emilia una enemiga, pero cerró los ojos con fuerza ante esa idea.
Esa decisión la había tomado hacía mucho tiempo, incluso antes de conocer a Priscilla.
Aunque, estrictamente hablando, el objetivo de la decisión de Aldebarán no fuera la Emilia que tenía ante sus ojos――
Al: 『 Aunque sea una decisión reciclada, seguirá siendo tan útil como el papel maché. 』
Aunque sabía perfectamente que esa decisión era solo papel maché, se dispuso a cortar la persecución de Emilia.
Lanzándose de lleno a la tormenta de rocas del tamaño de puños, las alas de hielo de Emilia brillaron con audacia.
El ataque pretendía retrasar sus movimientos, aunque solo fuera un instante, obligándola a esquivar o a adoptar una postura defensiva, pero tal como su presentimiento le había advertido, Emilia optó por la vía más directa, tomando el camino más corto――alas de hielo adornando su espalda, carámbanos como puntos de apoyo, y ahora, disparando estacas de hielo para contrarrestar el bombardeo, repeliendo cualquier ataque que lograra atravesar la defensa con las espadas gemelas de hielo que empuñaba.
La Bruja le había enseñado que la activación simultánea de la magia era difícil, incluso para un Mago experto.
Aunque se tratara de magia del mismo atributo, el talento que requería era comparable a una tarea imposible como intentar escribir un ensayo con la mano derecha mientras se dibuja una ilustración con la izquierda, sujetando una pluma en cada mano. En cuanto a distintos atributos, parecía requerir la drástica medida de añadir un cerebro extra por cada atributo adicional, e incluso Aldebarán había visto a la Bruja blandiendo cinco atributos a la vez. Sinceramente, llegó a dudar seriamente de que la cabeza de la Bruja, más pequeña que el promedio, pudiera albergar cinco cerebros diminutos.
Incluso dejando de lado esa extraordinaria digresión, e incluso si todos estuvieran bajo el mismo atributo de fuego, con las alas, los carámbanos, las estacas de hielo y las espadas gemelas, la activación simultánea de cuatro variedades de magia era una hazaña suficiente en sí misma.
Además, para llevar a cabo su absurda forma de persecución, tuvo que desplegar una destreza atlética superior a la de un atleta olímpico, dándole la sensación de que él ya había agotado su cuota diaria de sorpresas.
Al: 『 ¡Por eso... tengo que enfrentarla con la menor perturbación posible! 』
Emilia había optado por superar la tormenta de rocas y piedras únicamente con coraje y fuerza bruta. Pero dejando de lado ese coraje, ¿qué haría si se enfrentara a una amenaza que no pudiera ser vencida por fuerza física?
Emilia: 『 ―――― 』
Emilia estaba decidida a acortar la distancia, pero ante la siguiente amenaza, sus mejillas se tensaron.
Desplegándose ante ella de repente, sin dejarle escapatoria, había objetos aún más pequeños que los proyectiles de piedra――un círculo de grava, cuyo daño potencial podía pasar fácilmente desapercibido. Como si se lanzara a una lluvia torrencial, a menos que tuviera la absurda habilidad de esquivarla en el aire, sería imposible no recibir ningún impacto.
Claro que el único objetivo de esa arena desplegada no fue obstruir su visión, sino――
Emilia: 『 ――¿¡Hk, es pesada!? 』
Intentanso sacudirse la arena que se le había pegado, Emilia dejó escapar un grito de asombro mientras agitaba los brazos.
Los granos de arena que tocaron sus brazos, piernas y ropa blanca comenzaron a compactarse con los granos circundantes, obstruyendo sus movimientos por su peso y dureza. Fue un ataque debilitador que también había lanzado contra Reinhard en el Mar de Arena. Reinhard se había liberado de él rompiendo la barrera del sonido, pero ni siquiera Emilia sería capaz de replicar ese método.
Además――
Emilia: 『 Mis alas―― 』
El objetivo principal de la grava era obstaculizar las alas de hielo que sostenían el vuelo de Emilia.
Al caer en la tormenta de arena, la grava erosionó sus alas congeladas, privándolas de su capacidad intrínseca de captar el viento. Entonces, Emilia perdió el equilibrio e inmediatamente comenzó a caer en picado hacia el suelo. Para evitarlo, Emilia se deshizo rápidamente de sus alas dañadas y, al volver de ser un ángel a ser solo una chica angelical, evitó el peligro.
Al: 『 ――¡Purged! 』
Pero eso era precisamente lo que Aldebarán pretendía lograr.
Aunque se deshizo de sus alas de hielo, Emilia pudo desplegar otro par de inmediato, lo que le permitió reanudar la marcha sin perder impulso ni altitud. Sin embargo, sus habilidades físicas, por muy poco convencionales que fueran, no le permitirían alcanzar a un ala delta improvisada que superaba los cien kilómetros por hora.
En adelante, para impedir que Emilia desplegara otro par de alas, Aldebarán redobló sus esfuerzos.
Un colosal brazo de piedra emergió del acantilado con un rugido ensordecedor, intentando arrebatar a Emilia del cielo del cañón. Si eso lograba frenar su impulso, incluso si conseguía formar otro par de alas, perdería la capacidad de alcanzar la velocidad implacable de Aldebarán.
Por no mencionar que los colosales brazos que obstruían a Emilia no se limitaban a uno o dos. ――Utilizando los materiales en bruto de las paredes del acantilado, los brazos rocosos que sobresalían sumaban varios cientos.
Al: 『 Respect a Kannon de los Mil Brazos... o mejor dicho, parece más bien la parte trasera de una casa embrujada. 』
Como en las casas embrujadas, donde un montón de manos aparecen de repente tras puertas correderas de papel, la impresión era similar. Sin embargo, a diferencia de la vana amenaza que suponían esos sustos, estos brazos colosales iban en serio en su intento de capturar a Emilia.
Si tan solo uno de ellos pudiera agarrarla por la pierna, esta persecución terminaría por completo, y esta situación de vida o muerte concluiría con la exitosa huida de Aldebarán.
Al: 『 ¿Crees que puedes―― 』
Emilia: 『 ¡¡Haré lo mejor que pueda!! 』
Superar esto?; cuando intentó terminar esas palabras, su entusiasmo se perdió entre ellas.
No pretendía que fuera algo que ella pudiera controlar simplemente haciendo lo mejor que pudiera, pero la capacidad de Emilia para dar lo mejor de sí y, de alguna manera, salir adelante, era uno de los aspectos más temibles de ella.
Tras perder sus alas, Emilia hizo gala de su temible poderío――blandiendo una espada glacial, cercenó los dedos del primer brazo gigante que se le acercó y, tras neutralizarlo, lo usó como plataforma para su siguiente salto.
Su impulso aún no había cesado. Su altura también se recuperaba notablemente.
Sin embargo, aunque los brazos colosales no llegaban a los mil, aún la esperaban más de cien.
Emilia: 『 ――¡Soldados, préstenme su fuerza! 』
Tras la llamada de Emilia, los soldados de hielo con ese repugnante aspecto, hicieron su entrada de nuevo.
Los soldados de hielo que deberían haber sido aniquilados por la caída del disco de hielo, resistieron admirablemente ante los gigantescos brazos de tierra que rodeaban a Emilia. Algunos usaron todo su cuerpo para detenerlos, otros les propinaron puñetazos para desviarlos de su camino, y otros fueron aplastados mientras posaban tras ser vencidos; contribuyeron de diversas maneras.
Lo que más irritó a Aldebarán fue la persona que había tomado a Emilia de la mano, guiándola lejos de las garras malignas de los brazos colosales y lanzándola hacia adelante para ayudarla en su avance.
Los Natsuki Subarus de hielo, siete en total, se desintegraban al cumplir su deber, para renacer y servir a Emilia. Repitiendo un ciclo de destrucción y renacimiento, nunca superaban el máximo de siete a la vez, y protegiendo a Emilia de las cientos de malvadas manos de piedra que la rodeaban, continuaban ayudándola.
――La magia era algo que daba forma a los sentimientos y deseos; así lo había dicho la Bruja
Le había parecido un sentimiento sorprendentemente romántico para alguien como esa Bruja, pero considerando cómo el viento podía transformarse en una hoja afilada para atacar a su oponente, y cómo llamas semejantes a un loto carmesí podían surgir para abrasar todo a su paso con furia, probablemente no cabía duda de que se trataba de una manifestación de sentimientos y deseos.
En ese caso, en ese instante, ante los ojos de Aldebarán, la visión de los soldados de hielo con forma de Natsuki Subaru auxiliando a Emilia――¿qué clase de deseo podría ser la manifestación de aquello?
Le revolvió el estómago. No en sentido figurado, sino con un significado literal e inconfundible.
Mientras esas emociones negativas hervían en su interior, Aldebarán preparó el siguiente ataque.
Ese fue――
Al: 『 ――Perdona que repita la misma frase, pero es el regreso de mi carta de triunfo. 』
Tras pronunciar esas palabras, en el aire sobre Aldebarán, Emilia y los soldados de hielo――llenando el Cañón Agzadd por completo, una enorme y poderosa roca comenzó a caer en picado.
Una fuerza aplastante e ineludible, producto de una masa tremenda――era la segunda vez que él activaba la trampa tendida en la Capital Real.
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Lo que él deseaba――más aún, lo que le habían exigido, no era sino una victoria singular en su vida.
No sería exagerado decir que la vida de Aldebarán existía únicamente para alcanzar esa victoria.
Desde el mismo instante de su creación, cada don que se le otorgó, cada lección que recibió, cada bendición que se le concedió――todo había sido dispuesto para guiarlo hacia esa victoria, para asegurar que se levantara, la reclamara como suya, y se alzara exaltado en triunfo.
Aldebarán comprendía plenamente la importancia y el significado de todo aquello――o eso creía él.
Sin embargo, cuando llegó el momento de poner a prueba su convicción, esa resolución templada, esos planes cuidadosamente elaborados, su propia alma, refinada a la perfección como debió haber sido; todo se tornó insignificante.
???: 『 ――No hay nadie que pueda derrotar al tú que yo creé. 』
Esas palabras, dirigidas a él por la Bruja, habían sido la guía de la vida de Aldebarán.
Mientras las tuviera presentes, ningún obstáculo podría detener su avance. Por eso, la idea de que algún día pudiera perder la fe en la Bruja――jamás la pronunciaría en voz alta, ni desearía que ella la oyera, pero esa noción siempre le pareció completamente imposible.
Así, en consonancia con las palabras de la Bruja, se había convencido de que nadie, jamás, lo derrotaría.
――El día en que esa fe se quebró, en cierto modo, fue el día en que Aldebarán murió de verdad.
"Muerte". Era algo que había experimentado tantas veces que incluso llevar la cuenta le parecía una tarea inútil.
Y aunque siempre había considerado llevar la cuenta una pérdida de tiempo, lo hizo de todos modos, simplemente porque se lo habían ordenado. Pero incluso mientras registraba el número exacto, lo absurdo de todo aquello no disminuyó en lo más mínimo.
Aun así, creía que aquel día, en aquel momento, había experimentado la "Muerte" en su forma más pura.
Habiendo llegado al extremo de enaltecer a Aldebarán por el bien de su mayor deseo, la Bruja le había preparado la única batalla de su vida que no podía permitirse perder bajo ningún concepto.
Y sin embargo――
???: 『 ――En el momento en que no podías permitirte perder, fuiste derrotado. 』
Una llanura familiar de hierba exuberante y verde, y la figura de la Bruja sentada junto a la mesa blanca de la fiesta del té, disfrutando del aroma del té; al verla, Aldebarán se sintió inmediatamente preso de la desesperación, aplastado por la profundidad de su propio pecado.
Empleando únicamente el blanco y negro, la Bruja representaba la máxima expresión de belleza. Y ahora, el hecho de que no existiera ni una sola herida en esa figura tan odiosamente atractiva era prueba de que, en efecto, se trataba de un mundo de ensueño.
Después de todo, cuando Aldebarán fracasó en la batalla que debía ganar a toda costa, la Bruja sacrificó sus cuatro extremidades para protegerlo, quedando reducida a un cuerpo miserable, incapaz de hacer nada más que esperar la muerte.
Mientras la miraba atónito, Aldebarán se sorprendió pensando lo dolorosamente obvio――incluso la Bruja tenía sangre roja corriendo por sus venas.
El calor, el olor, la sensación; esa sangre no podía ser una mentira.
En ese caso, este mundo, donde todo eso se había perdido, donde la fantasía ocultó la realidad que debería haber sido, no era más que un descarado cúmulo de mentiras.
???: 『 "Fantasía"... no me gusta nada esa expresión. Si bien, estrictamente hablando, no es la misma palabra, inevitablemente me recuerda a una persona desagradable. 』
Ya fuera que la Bruja bromeara o solo quisiera expresar lo que sentía sin importarle si era el momento adecuado, Aldebarán no pudo comprender sus verdaderos sentimientos, ni siquiera al final.
Solo estaba convencido de que lo odiaba. O quizás, desesperado, pensó que ella lo había abandonado por completo.
Pero――
???: 『 Tu brazo... parece improbable que puedas recuperarlo. 』
La mirada de la Bruja se posó en el brazo izquierdo de Aldebarán, cubierto por la sombra desde el hombro hacia abajo.
No sentía dolor. Aquello solo confirmaba que este lugar era el Castillo de los Sueños de la Bruja――si volviera a la realidad, su cerebro probablemente quedaría destrozado por un dolor inimaginable. Y eso era algo que ni la "Muerte" podría revertir, una herida verdadera que jamás sanaría.
???: 『 Sin tu brazo, perdiste la batalla que no podías permitirte perder. Parece que mi plan ha fracasado. Me imagino a mis amigos diciéndome todo tipo de cosas. ――En última instancia, quedará en manos de ellos, que desean continuar con la voluntad de Flugel. Qué frustrante. 』
La idea de que su derrota le arrebataría todo a la Bruja era insoportablemente dolorosa.
Sin buscar la comprensión de nadie, se había separado de sus compañeras Brujas y de quienes la acompañaron en su viaje, todo para intentar cumplir su deseo; pero Aldebarán lo había arruinado todo.
Lo más cruel de todo era que, aunque lo comprendía, la pasión y la determinación que había albergado antes de su derrota, no regresarían a su alma vacía.
Tras perder una batalla que no podía permitirse perder, el corazón de Aldebarán quedó destrozado.
Su primera batalla, la única en su vida que no debía perder, destrozó el corazón de Aldebarán en pequeños pedazos.
Al presenciar la muerte inevitable de la Bruja, la persona más cercana a él en este mundo, Aldebarán probablemente sufriría una herida verdaderamente irreparable.
???: 『 ――No hay nadie que pueda derrotar al tú que yo creé. 』
Por todo eso, Aldebarán no comprendió el significado de esas palabras, repetidas a él una vez más.
???: 『 Ahora que hemos llegado a esto, ya no necesitamos preocuparnos más por las apariencias. Cambiemos las condiciones de victoria. Dejemos que ellos se encarguen de ella... mientras tanto, nos centraremos en evitar daños secundarios. 』
La Bruja era sabia y egoísta a la vez.
Sin prestar atención a Aldebarán, que seguía desconcertado, con la mente nublada por la inmensa culpa que sentía, llegó a una conclusión por sí sola, sin dejar lugar a objeciones, forzando la conversación.
Las condiciones de victoria alteradas, el nuevo objetivo de evitar daños secundarios――aun así, ni siquiera creía que él pudiera lograrlo. Al fin y al cabo, Aldebarán ya había fracasado.
Había fracasado, y sin embargo――
???: 『 ――No hay nadie que pueda derrotar al tú que yo creé. 』
Aldebarán no comprendía qué llevaba a la Bruja a decir eso.
Sin decirle mucho a Aldebarán, atónito e inmóvil, la Bruja se levantó y comenzó a caminar lentamente hacia él, hasta quedar frente a frente.
El rostro de la Bruja, el que más había contemplado en su vida――mostró una expresión que jamás había visto.
???: 『 ――Tus estrellas fueron malas. 』
No era culpa de Aldebarán; él sabía que ese era el significado oculto tras esas palabras.
Antes de que pudiera asimilar las emociones que lo embargaban, el Castillo de los Sueños llegó a su fin abruptamente.
Como si se desgarrara el mismísimo escenario de papel del kamishibai, fue una conclusión terriblemente violenta; lo que le esperaba al otro lado era una cruda realidad. En ese instante, su mente se vio dominada por el dolor y la sensación de pérdida, la sangre fresca y el estruendo en el aire nublaban su juicio. El cielo y la tierra se habían teñido de una negrura tan sombría que el tiempo ya no existía, y los lamentos de Aldebarán se perdían entre los chirridos del mundo desmoronándose, incapaces incluso de llegar a sus oídos.
Sin embargo, en un mundo donde casi todo se había derrumbado, a pesar de estar en medio de una cacofonía tan ensordecedora que no podía oír ni su propia voz, logró, de algún modo, escuchar con claridad un sonido borroso, débil y jadeante.
Una voz que no quería dejar escapar, el último conjuro de la Bruja――
???: 『 ――Ol Shamak. 』


Coloreado realizado por: @112oVic2
× × ×
La siguiente vez que Aldebarán recobró la consciencia, fue después de que todo hubiera terminado――o mejor dicho, cuando lo que había terminado volvía a empezar, y ese nuevo comienzo llegaba a un nuevo final, antes de volver a empezar y terminar una y otra vez. Parecía que, después de que eso se repitiera tantas, y tantas, y tantas veces, el mundo había quedado sin rastro alguno de la Bruja
Ya fuera por una diferencia en las condiciones previas, o simplemente porque fue realizado por el tremendo poder de la Bruja, la sorpresa que sintió al ver cómo la eficacia del hechizo difería de cuando él mismo lo había usado duró solo un instante.
???: 『 ――Oye tú, ¿de dónde vienes? ¿Quién eres? 』
Esa pregunta provino de la voz de un completo desconocido.
El hombre, vestido con ropas tan harapientas como el desaliñado aspecto de Aldebarán, lo miró con temor y cautela reflejados en sus ojos.
Entendía las palabras. Su experiencia con la interacción humana fue escasa, pero, en cierto modo, eso tampoco era un problema.
Lo importante era averiguar dónde estaba y cuándo.
???: 『 Ginunhive... es la Isla de los Gladiadores. ¿Bruja? Esa es la de hace cientos de años, ¿verdad? 』
El hombre parecía desconcertado, como si le hubieran preguntado algo extraño, y al oír sus palabras, Aldebarán exhaló. Viéndolo, la expresión del hombre pasó de la perplejidad al asombro.
Después, cuando su exhalación se convirtió en sollozo, Aldebarán se desplomó en el suelo, con un torrente de lágrimas corriendo por su rostro.
???: 『 ――No hay nadie que pueda derrotar al tú que yo creé. 』
Las palabras de la Bruja a la que había dejado cientos de años atrás, aún resonaban en su alma, negándose a soltarlas.
Por el pecado de haber convertido a esa persona en mentirosa, Aldebarán deseó morir.
Pero él... no podía morir.