¡Los tres idiotas en acción! – Episodio: La estatua maldita de la diosa
¡LOS TRES IDIOTAS EN ACCIÓN! – EPISODIO: LA ESTATUA MALDITA DE LA DIOSA
1
Era una escena de lujo y opulencia, un modelo brillante del deslumbrante mundo de la alta sociedad. La fiesta estaba tan concurrida que apenas quedaba espacio para moverse, y el interior del lugar estaba decorado con una fastuosidad desbordante, usando materiales preciosos en abundancia en el majestuoso edificio.
—Tan solo pensar en el costo total de esta fiesta me marea... —murmuré para mí mismo.8
La fiesta estaba repleta de damas y caballeros vestidos con trajes elegantes, comparándose de manera constante, en un intercambio donde la elegancia apenas lograba ocultar la crudeza subyacente. Era, sin duda, un mundo de seres celestiales: un espacio reservado solo para unos pocos privilegiados de la clase alta, donde imperaba una forma de vida completamente distinta.
Sinceramente, siempre pensé que jamás pertenecería a un lugar así, pero...
—¿Cómo fue que terminé involucrado en todo esto, otra vez...? —musité, apenas audible.
Un susurro, perdido en el bullicio, se escapó suavemente desde un rincón del salón.
A ambos lados de la sala, esos "seres celestiales" iban y venían con naturalidad. Para quienes venimos de un pequeño pueblo, era inevitable preguntarse qué estábamos haciendo en un sitio como este.
—Cuanto más lo pienso, más me pregunto por qué elegí este camino... —suspiré, dejando que mis pensamientos volvieran a esas “viejas decisiones” que me perseguían incluso antes de llegar a la fiesta.
Lentamente, dirigí mi mirada hacia el frente, a la multitud que llenaba el salón. Aunque había muchísima gente, algunas zonas destacaban claramente sobre las demás.
Una de las primeras que noté fue un grupo de invitados, disfrazados de manera casi ridícula, como si fueran payasos.
Siendo esta una fiesta a la que asistían nobles y personas acaudaladas, era normal cierto aire de frivolidad en los disfraces de los invitados.
8 El pronombre para toda la perspectiva en primera persona aquí es Boku
Sin embargo, la extravagancia de ese hombre sobresalía incluso entre ellos. Claro que no era solo su atuendo lo que llamaba la atención, sino también su posición social.
Después de todo, su estatus era de los más altos incluso en este exclusivo círculo. Por eso, era natural que quienes conocían su papel en los grandes sucesos que actualmente sacudían al Reino de Lugunica trataran de congraciarse con él.
Mientras charlaba casualmente con algunos de esos invitados, la figura disfrazada de payaso notó nuestra mirada. Con una sonrisa pícara, cerró uno de sus ojos de distinto color y me lanzó un guiño.
—Ni tú logras adivinar qué es lo que pasa por la mente de la gente... No, espera, esa es una mirada demasiado astuta.
Por desgracia, es justo en esos momentos que termino viendo las verdaderas intenciones de mi oponente... y solo me queda rendirme, esbozando una sonrisa resignada.
—Suspiro...
Dejé caer los hombros, y al girar la vista hacia un grupo cercano, reconocí un rostro familiar entre la multitud.
Inmediatamente, sentí cómo la tensión me subía a las mejillas.
—Ay, no, no quiero, Gwain-sama, eres demasiado bueno en eso —dijo, sonriendo mientras se tapaba la boca con elegancia.
La dueña de esa voz era una mujer de ojos afilados y penetrantes, con un aire naturalmente arrogante. Su inusual cabello negro, combinado con un vestido de un negro intenso, realzaba aún más la elegancia de su porte. Quizá era su habilidad para hablar —y escuchar— lo que le permitía moverse con tanta soltura en medio de la élite, riendo y creando un ambiente distendido incluso rodeada de varios hombres.
No sabía si debía admirar su talento... o sentirme desanimado por su desenvoltura.
A poca distancia de ella, una mujer rubia de rostro afilado apartaba con frialdad a los hombres que intentaban acercarse, creando un contraste casi simbólico entre la luz y la oscuridad de quienes participaban en el evento.
Y para nosotros, simples espectadores en un rincón de la sala...
—¿Te estás aburriendo en la fiesta, señorita?
De repente, un invitado —también apartado junto a la pared— se dirigió a mí.
Los ricos parecen tener el lujo de atender a sus propios impulsos sin reparos. Quizás esta era una de las verdaderas fortalezas de la clase alta, pensé para mis adentros, viendo cómo sonreía con desparpajo.
—No, solo estoy un poco mareada por tanta gente. No suelo asistir a eventos como este...
—Ya veo. Eres hermosa, pero nunca te había visto antes. Si no es indiscreción... ¿podría preguntarte tu nombre y tu posición aquí?
Tuve que contenerme para no soltar una carcajada ante la palabra "hermosa", pero logré mantener la compostura a tiempo.
Aprovechando la inercia de esa sonrisa para intensificar la mía, levanté ligeramente el dobladillo de mi vestido e hice una reverencia.
Entonces, con la mejor entonación que pude, me presenté:
—...Mi nombre es Audrey Souffle.
Audrey Souffle... o mejor dicho, Otto Suwen, masculló en su mente.
Con el cabello perfectamente arreglado, un vestido elegante y un ligero toque de maquillaje.
2
Retrocediendo aproximadamente treinta y seis horas antes de la escena en la fiesta, la historia da comienzo.
—Estoy bastante segura de que es un resfriado.
La doncella rubia, Frederica, negó con la cabeza con desgana mientras revisaba a Ram, que yacía en su cama con el rostro enrojecido, y soltó su diagnóstico con su habitual franqueza.
—Sí.
Respondió Ram, acostada, de forma seca y cortante.
—Un diagnóstico equivocado. Ram está bien. No deberías confiar en nada de lo que dice Frederica.
—¡Qué atrevida! No seas tan terca. Si llegas a desmayarte en público por esto, ¿quién crees que será la más afectada?
—Tsk... cobarde... Lo siento.
Frederica empujó suavemente la frente de Ram cuando esta intentó incorporarse para bajar de la cama. Al sentir la presión, las mejillas de Ram se tensaron y, frustrada, desvió la mirada hacia abajo.
—Llámame cobarde o lo que quieras, me da igual. Pero necesitas descansar unos días. Llevas demasiado tiempo forzándote mientras estabas enferma. Ahora es momento de cuidar de ti misma.


—Pero si Ram se queda dormida...
—...Le informaré al Maestro que estás aquí. También debemos pensar en alternativas.
Mientras decía esto, Frederica empujaba con suavidad la frente de Ram, quien la miraba fijamente con el rostro enrojecido, obligándola a hundirse de nuevo en la almohada para descansar.
Con lo obstinada que era, no se detendría ni un momento a descansar si no se lo imponían. Por eso, era mejor forzarla a relajarse.
—Yo me encargaré de todo de alguna forma, así que tú preocúpate solo por descansar.
Lo mejor que podía hacer era tranquilizarla, asegurándole de manera firme que todo estaba bajo control.
—Por eso, Ram necesita quedarse en cama durante unos días. Por favor, eviten entrar a su habitación; no queremos que nadie más se contagie.
Ya en la mesa durante la cena, Frederica comunicó el estado de Ram a todos los presentes.
En el comedor de la mansión Roswaal, los miembros del campamento Emilia reaccionaron cada uno a su manera ante la noticia.
Subaru, por ejemplo, cruzó los brazos y ladeó la cabeza.
—Así que Ram no se siente bien... Lo que yo llamaría "enfermedad demoníaca".9
—¡Subaru! Estás actuando raro otra vez... —exclamó Emilia, preocupada ¿Entonces Ram estará bien? ¿Es realmente solo un resfriado?
—Sí, no tienen de qué preocuparse. Lo que pasa es que Emilia-sama está pasando por un momento importante, y Ram no quiere que le contagie su resfriado. Estoy segura de que ella también lo está pensando...
—Parece que Nee-sama no está tan convencida de eso.
Subaru soltó una risa divertida ante el tono poco seguro de Frederica.
—Dicen que uno puede curarse de un resfriado si se lo pasa a otra persona, ¿no?
Frederica ya se imaginaba que Subaru diría algo así. No era de extrañar que prefiriera no explicarlo demasiado en serio.
En cualquier caso, aunque preocupaba el estado de salud de Ram, parecía que lo único que podían hacer era esperar a ver cómo evolucionaba.
9 La línea es「ラムが体調不良か。まさに鬼の霍乱ってヤツだな,"Ram no se siente bien? Esta es la mejor traducción que he podido
encontrar"
Además, Subaru —siendo alguien de otro mundo— no tenía inmunidad garantizada, y un simple resfriado podría causarle estragos serios.
—Ahora que lo pienso... ¿qué me pasaría si me enfermara aquí? ¿Sería peor que un resfriado normal? Oye, Emilia-tan, ¿tienes recuerdos de haberte resfriado alguna vez? ¿También duele tanto?
—¿Eh? ¿Yo? —parpadeó Emilia, llevándose un dedo a la barbilla—. Lo siento... Nunca me he resfriado, así que no sabría decirte.
—¿De verdad? ¿Nunca? Eso sí que es raro.
Emilia, sentada junto a Subaru, respondió a su pregunta con una expresión ligeramente apurada.
Luego, con una sonrisa torpe, ladeó la cabeza de forma adorable.
—Quizá sea porque siempre seguí las instrucciones de Puck: comer bien y dormir abrigadita. ¡Siempre he sido muuuy saludable!
—Se llama belleza y salud, y parece que los consejos de Puck fueron bastante acertados...
La belleza de Emilia podía atribuirse, en gran parte, tanto a su crianza natural como a los consejos que Puck le había inculcado. La belleza auténtica se refleja en cada pequeño gesto, y en ese aspecto, Emilia era simplemente perfecta.
—Sin embargo, eso no me sirve mucho como referencia sobre los resfriados en mi mundo. Oye, Beako, ¿alguna vez has tenido un resfriado o algo por el estilo...? No lo creo, ¿verdad?
—Por supuesto que no. No quiero que Betty sea comparada con ustedes. No creo ser tan débil como para caer ante algo tan insignificante como un simple resfriado, supongo.
—Hmm, qué lindo cómo sacas pecho diciendo tonterías.
Subaru le acarició con suavidad la cabeza mientras ella respondía orgullosamente. Luego detuvo su mano y dirigió la mirada, expectante, hacia sus otros dos compañeros: Garfiel y Otto.
—¿Y ustedes dos? Tienen toda la pinta de no saber ni qué es un resfriado.
—Me intriga en qué basas tu suposición, pero la verdad es que tampoco he tenido un resfriado, así que no puedo contradecirte.
—Mi increíble yo tampoco se ha enfermado nunca. Oye hermana, ¿no se podría curar a Ram con magia curativa?10
Los dos respondieron tal como Subaru esperaba. Sin embargo, Frederica negó con la cabeza ante la sugerencia de Garfiel.
—Entiendo cómo te sientes, Garf, pero... por desgracia, en su caso hay un problema de constitución que no puede curarse con magia curativa.
—Ya veo... Entendido.
Garfiel, quien tenía sentimientos por Ram, frunció el ceño, apesadumbrado. No le gustaba saber que la mujer que amaba estaba sufriendo, pero tampoco era tan obstinado como para ignorar el juicio de su hermana.
Al parecer, curar heridas y curar enfermedades eran cosas completamente distintas; la magia de sanación no lo resolvía todo.
—¡Yo sí, Subaru-sama! ¡Yo me he resfriado antes!
—¡Oh! ¡Esa es mi chica, Petra! ¡Sabía que podía contar contigo! Bueno, en realidad, Emilia-tan y los demás también cumplieron mis expectativas... Solo que era más o menos lo que imaginaba.
—Jeje. Cuando me enfermé, estaba tan confundida que ni siquiera podía pensar bien.
—¡Lo sé, lo sé!
La experiencia que Petra compartió levantando la mano trajo a Subaru recuerdos muy vívidos de sus propios resfriados. Recordó aquellas noches en las que su madre, preocupada, le dejaba gachas con la proporción equivocada de azúcar y sal, o cómo su padre había llegado a desmayarse tras contagiarse. Definitivamente no eran recuerdos agradables.
Y mientras conversaban sobre eso...
—Subaru-kun, waaaauu, ¿no vas a preguntarme a miiiiiiiií?
Roswaal, sentado al otro extremo de la mesa, agitaba una mano de forma teatral mientras decía eso.
Subaru, rascándose la cabeza ante su actitud insistente, soltó un "No" antes de continuar.
—No me importa preguntarte, pero apuesto a que tú tampoco te has resfriado nunca, ¿verdad, Roswaal?
10 Garfiel habla con 俺 (Ore): Pronombre masculino informal para "yo" (similar a "yo" en español, pero arrogante).
—Oh, eeeso no fue muy amable. Déjame decirte que yoooo era un niño muuuuy enfermizo cuando era joven. No era un resfriado común, peeero pasé muuuuucho tiempo sufriendo.
—¿Eh? Hmm...
—Oh, no pareces muy interesadooooo.
—No sé cuánto de eso creer, y la historia de Petra fue más realista y adorable, así que... Petra gana. Petra es la ganadora.
—¡Lo logré! ¡Estoy ganando!
Petra, encantada, corrió hacia él, y Subaru le dio un "choca esos cinco". Luego la tomó en brazos y la giró en círculos, provocando que ella soltara una risita llena de alegría antes de dejarla nuevamente en el suelo.
Después de eso, como Beatrice puso cara de disgusto, también la tomó en brazos y la hizo girar del mismo modo.
—Hehe, Subaru se ha vuelto muy buen amigo de ustedes dos, ¿verdad? Yo también quiero intentarlo.
—¿Emilia? Bueno, Emilia-tan es tan liviana como una pluma de ángel, así que no hay problema, pero... es una opinión bastante sorprendente...
—¡Petra y Beatrice se ven reeaaalmente adorables!
—¿Quieres girarlas también? Está bien, toma.
—¡No entregues a Betty como si fuera una propiedad, supongo!
Cuando entregó a Beatrice, esta protestó con fuerza. Sin embargo, Emilia la abrazó con entusiasmo y comenzó a girarla alegremente en el lugar.
Era una escena muy agradable de presenciar, pero...
—No quiero aguarles la diversión, Emilia-sama, pero... ¿no tenía Ram-san planes para mañana por la noche? ¿No iba a acompañar al Margrave a un evento?
—Gracias, Otto-sama. Sí, ese es precisamente el problema.
Cuando Otto levantó la mano, la expresión de Frederica se endureció mientras decía:
"Aquí es donde radica el verdadero problema."
La preocupación era exactamente lo que Otto acababa de señalar.
—Mañana por la noche, Ram iba a acompañar a su amo a una fiesta organizada por Gwain Merette-dono. Sin embargo, ahora que ha cogido un resfriado...
—¿Ros-Chi va a una fiesta en solitario?
—No puedo culparte por pensar en Ram, pero lamentablemente la fiesta de Gwain- dono tiene ciertos requisitos, y es esencial asistir con una acompañante femenina.
—¿Qué clase de requisitos son esos...?
Subaru miró a Frederica, preguntándose si era posible algo tan absurdo. Ella asintió con seriedad y soltó un largo y profundo suspiro.
—Parece una broma, pero es verdad. Gwain-sama es un representante de la Cámara de Comercio del oeste del reino... en otras palabras, es el líder de la Cámara de Comercio que gira en torno al territorio del Margrave Mathers. Es una persona muy capaz, pero también tiene algunas excentricidades...
—¿Y cuál es el gran problema? ¿Qué es lo difícil?
—Es un viejo amigo del Margrave.
—Whoa.
Con esa sola palabra, Subaru entendió de inmediato la naturaleza problemática del aún no visto Gwain. Así que todos en el comedor compartieron la misma inquietud que sentía Frederica.
—Así que, ¿el amigo de Roswaal está organizando una fiesta y necesita una acompañante femenina? Podría entenderlo si no tuviera un motivo, pero... ¿hay una razón?
—Bueno, parece que Gwain-dono no desea nada más que animar la fiesta. De hecho, es muy popular. También se utiliza como una ocasión para que los poderosos lleven a sus hijas como acompañantes para presentarlas a jóvenes prometedores.
—Ya veo. Es como una reunión social...
Subaru tenía la idea preconcebida de que las llamadas fiestas sociales de la alta sociedad se utilizaban a menudo como un lugar de encuentro para los hijos de la nobleza. De hecho, por lo que estaba escuchando ahora, no parecía estar tan equivocado.
—Entonces, ahora que Ram está enferma, ¿qué hacemos? ¿No hay nadie más?
—Si no podés llevar a Ram, ¿no podrías llevar a mi hermana? Ah, esperá, es demasiado grande y da miedo, mejor dejarla acá cerca... ¡Auuuch!
—¡Garf-san, eso me enojó!
El comentario de Garfiel no ofendió tanto a Frederica, sino a su compañera Petra. Ella le tiró de las orejas, y la nariz de Garfiel se arrugó de dolor.
—Gracias a Petra no voy a decirle nada a Garf, pero para mí también sería difícil acompañar al maestro. Es complicado mantener la mansión funcionando mientras cuido de Ram.
—Uuh...
La opinión de Frederica era que sería imprudente dejar la mansión completamente en manos de Petra durante varios días. Al oír esto, Petra infló sus mejillas en señal de frustración por su falta de capacidad.
—Oh, bueno, ya que todos ustedes ponen tantas trabas... ¿quieren que vaya yo?
—No, Emilia-tan, eso realmente no es necesario...
Como alternativa, Emilia —con Beatrice sentada en su regazo— se ofreció voluntariamente. Sin embargo, Subaru detuvo la propuesta, pensando que sería problemático.
Esto no significaba que desconfiara de dejar salir a Emilia al mundo. Tampoco es que no tuviera preocupaciones, pero no se trataba de eso en esta ocasión.
—Estoy de acuerdo contigo, Natsuki-san. Si Emilia-sama asiste junto al Margrave, los participantes de la fiesta no podrán concentrarse...
—¿Es porque soy una medio-elfa?
—No, es porque Emilia-sama es una candidata al trono.
Las preocupaciones de Emilia estaban fuera de lugar; el verdadero problema era su posición. Emilia era una de las candidatas a la elección del próximo rey de Lugunica, y por tanto, una de las figuras más importantes del reino.
Si asistiera a una fiesta de improviso, la confusión entre los asistentes sería inimaginable.
—El organizador no se sentiría bien perdiendo el protagonismo. Desde la esfera de influencia de la Cámara de Comercio, querrán mantener buenas relaciones con Gwain-san. ¿Me equivoco?
—¡Estás en lo cierto, estás en lo cierto! ¡Por eso eres tan listo, Otto-san! Estoy impresionada.
—No sé qué te da esa confianza, pero... bueno. Por eso creo que sería prudente que Emilia-sama evitara acompañar al Margrave.
—Hmm, está bien. Gracias, Otto-sensei.
Retrocediendo de forma sumisa ante la explicación tan educada, Emilia continuó con la palabra, “Pero…”
—Entonces, ¿quién va a ir con Roswaal? Si yo no puedo, y Frederica tampoco... entonces...
—No quiero hacer esto. Lo odio absolutamente.
Con una sonrisa linda y adorable, Petra inmediatamente se descartó como opción. Ni siquiera pude reunir el valor para intentar persuadirla con su rotundo rechazo.
—Bueno, si Petra no sirve, entonces la última opción es...
Si limitamos las candidatas a mujeres, ya estamos descartando a Ram, Frederica, Emilia y Petra, por supuesto, ya que Rem, que sigue dormida, no puede ser considerada. Finalmente, solo queda una candidata...
—Beatrice...
—¡Wahh!
Beatrice gimió mientras descansaba su peso en el regazo suave de Emilia. La persona que había llamado su nombre era Roswaal, cuyas miradas de colores diferentes la observaban fijamente. La relación entre ambos es extremadamente complicada, incluso después de superar el incidente en el santuario. En primer lugar, la posición de Roswaal en el campamento es bastante precaria, pero además de esta relación, la conexión entre los dos es compleja. Por supuesto, Beatrice está enojada con Roswaal. Tenía todo el derecho a estarlo. Y sin embargo, Beatrice es amable.
Así que si Roswaal en verdad quiere resolver las cosas con ella, no podría simplemente rechazar su mano. Así que...
—Lo entiendo, en realidad. No quiero, pero te escucharé si me lo pides amablemente, supongo. Betty va a la fiesta contigo...
—Me halagas con ese sentimiento, pero... eres demasiado joven para ser mi acompañante, después de todo. Además, es complicado explicar nuestra relación a los demás.
—Muérete, supongo.
Tan pronto como mostró algo de compasión, Beatrice le devolvió la jugada, lanzándole su servilleta a Roswaal. Roswaal plegó sus manos sobre la mesa, esquivándola cómodamente.
—Por eso estoy en una situación muy diiiifícil. Como dijo Otto-kun, quiero mantener una buena relación con Gwain-dono pensando en el futuro de la selección real. Así que quiero evitar perderme laaaa fiesta, ¿sabes?
—¿Y si le contamos lo que pasó y pedimos si puedes ir sin acompañante porque...?
—Si mi presencia se subestima, diría que eso sería un mal movimiento.
Sacudiendo la cabeza lentamente, Roswaal desechó la opinión de Subaru. Para ser honesto, no estoy seguro de cuánto confiar en el argumento de Roswaal, pero hay una cosa en la que está comprometido: tiene que ganar la selección real.
Si ese es el caso, entonces debemos tomar este asunto razonablemente en serio.
—Plan sustituto. Plan sustituto...
Emilia y las demás mujeres en el campamento son difíciles de convencer para que vengan. Si Beatrice no puede unirse, convencer a Petra será complicado por la misma razón. En ese caso, lo mejor sería buscar a una compañera fuera del campamento, pero... ¿hay alguna persona conveniente cerca?
—No será Annerose, ¿verdad?
—Si dices que es por Emilia, estoy seguro de que estará encantada de ayudar, pero... me temo que es muy probable que ya haya sido invitada a la fiesta.
La joven, que es una pariente lejana de Roswaal, es una gran simpatizante de Emilia, así que si fuera una solicitud simple, seguro que ayudaría sin dudar. Pero, claro, no tiene sentido si lo más importante es que ella misma haya sido invitada.
—Entonces, tendremos que recurrir a la última opción, ¿verdad?
—¿...?
Emilia inclinó la cabeza con una expresión curiosa al escuchar las palabras de Subaru, que ya tenía una decisión tomada. Todo esto era por el bien de esta chica de rostro tan bonito... La determinación de Subaru de tomar una postura era firme.
3
Al día siguiente, era hora de que Roswaal partiera hacia el evento. Frente a la mansión, ya estaba preparado un carruaje dragón, y los preparativos para la salida estaban completos. Sin embargo, el problema de no tener acompañante no se había resuelto, y el rostro de Emilia mostraba una sombra de inquietud.
—Subaru me dijo que lo dejara en sus manos…
Asistir al evento era un obstáculo que Emilia debía superar para ser elegida reina. Sentía un pinchazo de decepción por no poder ayudar en un asunto tan importante. Aun así, le reconfortaba que Subaru, como siempre, hubiera posado su mano en su hombro para animarla.
—No hay por qué preocuparse, Emilia. Subaru dijo que se encargaría, supongo.
—Beatrice…
—Subaru afirmó que lo resolvería, supongo. Debe tener algún plan. Betty y los demás solo debemos esperar hasta que pida ayuda, supongo.
A su lado, Beatrice la animaba con esas palabras, sonriendo. Emilia se sintió feliz ante tal muestra de amabilidad y preocupación. Beatrice realmente ha cambiado. Y ese cambio lo había provocado, precisamente, Subaru.
—Tienes razón. Confío en Subaru… Sí, así es.
—Así es, supongo.
Emilia acarició suavemente la cabeza de la niña, sonriendo ante el orgulloso asentimiento de Beatrice. Esta vez, Beatrice no rechazó el gesto. Suspiró y lo aceptó.
—Quédese tranquila, Emilia-sama. Mientras tanto, Petra y yo hemos estado trabajando en una solución alternativa.
—¡Seguro que a Emilia-sama y Beatrice-chan les gustará!
Frederica, que también estaba presente para despedir a Roswaal, intervino. A su lado, Petra apretó los puños con determinación.
—¡Sí! Es un trabajo del que Frederica-neesama y yo estamos orgullosas. Si fuera por nuestro amo, no me habría esforzado tanto… Pero como es por Emilia-sama, ¡di lo mejor de mí!
—¿Eh? No sé de qué se trata, pero te lo agradezco, Petra-chan.
—Je, je.
Las mejillas de Petra se tiñeron de ternura, y Emilia sonrió al escuchar su entusiasta reporte. Sin embargo, junto a ellas…
—Pero… hay algo que no me queda claro. Al parecer, Ram también estaba tramando algo, y no sé qué planeaba mientras estaba enferma en cama.
Ante las palabras de Frederica, Petra se llevó un dedo a los labios y ladeó la cabeza. Era extraño que Ram, quien debería estar descansando, hubiera llamado a Otto, el hombre más ocupado del campamento. Sería terrible que él también cayera enfermo.
—Pero Roswaal llega tarde… Subaru y los demás tampoco se ven por ningún lado…
—Lamento haberlos hecho esperar.
—¿Eh?
Con la hora de partida acercándose, Emilia estaba inquieta por la ausencia de Roswaal. De pronto, una voz desconocida resonó en sus oídos, sobresaltándola levemente.
—Oh…
Al girarse, sus ojos azulados se encontraron con una mujer vestida de negro que emergía desde la puerta principal de la mansión Roswaal. Emilia reconoció a aquella figura de cabello negro lustroso, un gran lazo y un vestido azabache. Ya la había visto antes.
—…… Tú eres Natsumi Schwartz, ¿verdad?
—Así es. Cuánto tiempo, Emilia-sama. Me honra que me recuerde.
La mujer, Natsumi Schwartz, se detuvo frente a Emilia, tomó su falda con un gesto elegante e hizo una reverencia impecable. Emilia, titubeante, respondió con una leve inclinación. Natsumi sonreía: era una figura enigmática que había compartido la mesa con ella cuando un chef legendario visitó la mansión Roswaal, antes del incendio. Su belleza y elegancia irradiaban una extraña familiaridad. Parecía cercana y agradable, pero, lamentablemente, se había marchado tras la cena sin oportunidad de conversar.
—Pero… ¿qué hace Natsumi aquí?
—A decir verdad, Natsuki Subaru-sama me pidió un favor. Me preguntó si podría acompañar al margrave al evento de esta noche.
—Ah…
Tras la explicación, Emilia comprendió que era idea de Subaru. Aunque ignoraba cómo se conocían, estaba claro que ambos habían llegado a un acuerdo. Así, Natsumi se encargaría de la velada.
—¿Eh? Pero… ¿dónde está Subaru?
—Si busca a Natsuki-sama, está en casa de mis padres, ayudándolos a cambio de mi asistencia esta noche. Solo será por un día; regresará mañana.
—…… Subaru es tan increíble.


Era muy típico de Subaru prepararlo todo solo sin decirle nada a Emilia. Emilia inclinó la cabeza ante Natsumi, y sus mejillas se relajaron al notar su destreza.
—Gracias por venir. Cuídate esta noche, ¿de acuerdo?
—¡Sí, puedes confiar en mí como si estuviera en un gran barco! Me aseguraré de que todo salga bien.
Y así, con una respuesta aún más varonil, Natsumi se golpeó el pecho. Emilia se sintió aliviada y se volvió hacia Beatrice y los demás a su lado.
—¿Qué ocurre, Beatrice? ¿Pasa algo?
—...... No es nada, supongo. Solo que Betty fue lo suficientemente tonta como para creer que no funcionaría.
—¡Oh-ho-ho, es adorable!
Natsumi se llevó la mano a la boca y sonrió a Beatrice, quien parecía avergonzada. Al ver esto, la expresión de Beatrice se volvió cada vez más apenada, aunque Emilia no terminaba de entender por qué. Y en cuanto a no comprender las cosas, no había nadie que pareciera más desconcertada que la propia Beatrice.
—Frederica, Petra, ¿qué os pasa a vosotras dos? ¿Algún problema?
—¡Oh, no! En realidad, eh, es que... um...
Se quedó muda, y la mirada de Frederica vagó sin rumbo. Emilia inclinó la cabeza, confundida por su respuesta incoherente.
—¡En realidad! ¡Frederica-neesama también invitó a sus amigas!
Fue Petra quien habló en nombre de Frederica. Respondió rápidamente a la pregunta de Emilia mientras agitaba las manos con nerviosismo.
—¡Estuve ayudando a las amigas de Frederica-neesama a cambiarse de ropa en la mansión! Por eso pensé que sería buena idea acompañar al amo...
—¿Ah, sí? Pero entonces, ¿qué hacemos? Aunque Natsumi también esté aquí...
Esto no generaría un problema de falta de acompañantes, sino todo lo contrario: un exceso. ¿Será mejor más que menos? Era una pregunta difícil para Emilia, que no entendía mucho de protocolo social, pero...
—Lamento haceros esperar. Ya está todo listo.
—¡Roswaal! En realidad, tenemos un problema...
Emilia se giró al oír la voz de Roswaal. Estaba a punto de pedirle su opinión sobre el asunto de los acompañantes de más cuando...
"…"
...vio a Roswaal con dos mujeres a cada lado. Una de ellas era una mujer menuda con largo cabello rubio y ojos de jade. Llevaba un vestido holgado que ceñía su figura y caminaba con la espalda recta. Su aura se parecía un poco a la de Frederica, y, excepto por su estatura, sus facciones también podrían ser similares. Tal vez esa mujer fuera la amiga de Frederica. Pero entonces, ¿quién era la mujer a su lado?
—Ugh...
Era una mujer delgada de cabello gris ondulado y hermosos adornos. Su rostro era neutro, pero el maquillaje sutil realzaba su belleza. Lucía tan bien un vestido que dejaba al descubierto sus delgados hombros blancos que resultaba una pena verla caminar con la cabeza gacha.
—Uh, Roswaal, esas dos...
—Emilia-sama, permítame presentarles. Esta es la señorita Garnet y la señorita Audrey. Las acabo de encontrar en el vestíbulo de la mansión. Parece que Frederica y los demás, así como Ram, han estado ocupándose deeeee... ciertos asuntos por mí.11
—Sabía que Frederica y los demás estaban ayudando, ¿pero Ram también?
Por la descripción, la mujer de cabello gris, Audrey, y a quien Roswaal había presentado, debían ser las que Ram había pedido que la representaran como acompañantes. Al final, como resultado de que todos en el campamento se ayudaran mutuamente, habían terminado con tres acompañantes.
—...Ohhh, ahí estás.
—Ha pasado mucho tiempo, Margrave Mathers. Soy Natsumi Schwartz.
Roswaal notó la presencia de Natsumi, quien había estado junto a Emilia y los demás como su acompañante. Emilia tocó el hombro de Natsumi y dijo, comprendiendo la situación.
—Subaru nos hizo un favor, y Natsumi vino. Pero...
—Nooo, ya veo, ya veoooo. Me alegra que estés aquí, señorita Natsumi. Bien entonces. Gracias por venir, y si tienen alguna duda, no duden en preguntar.
11 Roswaal usa Jo 嬢 tanto para Garnet como para Audrey aquí refiriéndose a una joven soltera así que me quedaré con “Señorita”
ya que poner Jo al final de los nombres es raro
En ese momento, la sonrisa de Roswaal se profundizó, cerró un ojo y miró a Natsumi con su ojo azul. Luego, frente a Emilia y los demás, hizo un gesto hacia sus potenciales acompañantes.
—Me gustaría asistir a esta fiesta con ustedes tres.
Sí, al tomar una decisión tan audaz, había logrado llevar la situación a un final exitoso. Y así, partieron hacia la fiesta, acompañados por Natsumi y los demás en su carruaje dragón.
4
Y así, mientras observaban cómo el carruaje se alejaba...
—Frederica-neesama, um... ¿estás bien?
—Sí, es que... Por fuera parece perfecto, pero lo que importa es el interior.
Cuando Petra expresó su inquietud, Frederica también se cubrió la boca y reflexionó. No iba a decir que era un plan brillante. Creía haber ideado algo bastante ingenioso, pero no esperaba que otras dos personas tuvieran ideas similares. Honestamente, había demasiadas incógnitas sobre si esto terminaría siendo bueno o malo.
—Pero seguro que todo saldrá bien. Al fin y al cabo, Otto-sama está allí.
—Sí, tienes razón. Porque Otto-san está ahí.
Frederica y Petra ahuyentaron ese presentimiento con sus expectativas puestas en el joven. Beatrice, como una de las que conocía toda la historia...
—¡Qué conclusión más estúpida!... Betty duda que su compañero sepa lo que hace, supongo.
—Oye, Beatrice. No encuentro no solo a Subaru, sino también a Otto-san y Garfiel. ¿Adónde fueron?
—...
Beatrice inclinó la cabeza, perpleja ante Emilia, la única que seguía completamente engañada. Como compañera de Subaru, no estaba segura de cómo responder, considerando sus sentimientos. "No puedo decirle la verdad ahora mismo", pensó, suspirando hondo otra vez.
—¡Achú!12
—¡Oh, no! ¡Qué asco! ¡Tápate la boca al estornudar!
Dentro del carruaje dragón en movimiento, Audrey estornudó de repente, y Natsumi perdió su aire de dama y le gritó. Al oír su voz, Garnet rompió el silencio:
—Así que... ¿tú eres realmente el capitán?
—¡Mierda santa, capitán! Pareces una mujer. El olor es el del capitán, pero mi increíble yo no puede estar seguro de que seas tú. ¿Qué diablos pasa aquí?
—Es una combinación de viejas habilidades, trabajo duro y dedicación. —¿Qué opinas? Mi voz suena femenina, ¿verdad?
12 Esta línea es una onomatopeya para estornudar en japonés hakashun ふえっくしょん y fue un dolor de averiguar
—¡Joder!
Natsumi tosió levemente y su voz cambió de tono, haciendo que Garnet se golpeara la rodilla. Natsumi frunció el ceño ante la postura poco refinada de Garnet, quien se sentó con las piernas abiertas.
—No es una buena imagen, Garnet, aunque solo tengas los ojos de tu hermana. ¿Segura que puedes cumplir tus deberes así? No me importa si Frederica y los demás te regañan.
—Ugh... mi increíble yo sabe lo que hace. Al fin y al cabo, fui yo quien asumió este papel.
Garnet sonrió mientras cerraba las piernas con elegancia e inclinaba ligeramente el cuerpo. No estaba claro si era resultado del maquillaje de Frederica o de Petra. Si permanecía en silencio, su físico oculto hacía indetectable su género.
—Dime, ¿hasta cuándo piensas quedarte callada? ¿No crees que es hora de decidirse?
—¡Yo tengo más curiosidad por saber por qué insistes tanto en esto!
—¡Oh-ho-ho-ho!
Audrey se ruborizó y gritó a Natsumi, quien se tapó la boca para reír a carcajadas. Sin embargo, en un instante, Audrey se cubrió el rostro con las manos, como avergonzada.
—¿Cómo pudo pasar esto? ¡Si hubiera sabido que habría otras dos personas además de mí, no habría recurrido a medidas tan desesperadas! ¡Me engañaron!
—"Engañar" es una palabra fea. Yo no mentí a nadie. Simplemente, nuestra compasión mutua se descontroló por falta de comunicación.
—Sí, sí...
Natsumi acarició suavemente el hombro de Audrey, quien lloraba como si fuera el fin del mundo, y rodó los ojos con un "Ay, dios...".
—Es más simple de lo que pensaba, querida. Los sabores de los ingredientes cobraron vida.
—Esa evaluación no me hace feliz en absoluto.
—Eso es obra de Ram. No sé cómo Otto-nii lo logró.13
—¡No quiero oír eso de ustedes dos, Natsuki-san y Garfiel!
13 Garfiel Aungue tome el rol de una mujer sigue usando las mismas formas de hablar que usa normalmente.
Y así, Garnet —no, Garfiel— recibió una regañina de Audrey —no, Otto—. Sobra decirlo: Garfiel era el rubio con vestido, Otto la mujer de cabello gris, y la última, Natsumi Schwartz, era...
—Pues sí, como ya saben, la forma temporal de Natsuki Subaru.
—Um... ¿cómo es que lo haces tan bien y con tanta perfección? Incluso tu voz ha cambiado, ¿no?
—En realidad, antes fracasé porque no pude cambiar mi voz. Desde entonces, he estado practicando para mi revancha.
Esta era la tercera vez que Natsuki Subaru se vestía de mujer, pero en las dos ocasiones anteriores, intentó fingir una voz femenina y falló. La primera vez, Subaru no tenía idea de lo que hacía; la segunda, se puso a Puck alrededor del cuello y le pidió que hablara por él... pero ya se imaginan cómo terminó.
—Al fin y al cabo, es mi propia habilidad. Confiaría más en ti si lo aprendieras por tu cuenta.
—No sé si sea posible copiar las cuerdas vocales de una mujer, aunque lo intentes.
Dicho eso, Subaru lo logró con práctica, así que no había excusas. Por cierto, la voz natural de Otto era bastante aguda, así que con un poco de esfuerzo podía pasar por un tono neutro.
—Pero el tono de Garfiel es muy tosco. Mejor no hables cuando lleguemos.
—¡Ah, eso mismo me dijo mi hermana! Que me quedara callado, que sonriera y que hiciera reverencias.
—Bueno, mientras seas cuidadoso, no habrá problema. Aunque...
Le insistió a Garfiel que no descuidara sus modales, y luego se detuvo. Dentro del carruaje dragón, miró alternativamente a sus dos compañeros, irreconocibles.
—Sorprende que seas tan bueno vistiéndote de mujer. Como en una Operación Espía.
—¡No es que quisiera ser bueno! ¿Por qué ustedes dos terminaron así?
—Mi hermana y Petra me convencieron. Honestamente, yo solo quería un descanso...
—¿Eh?
—Fue por Ram, ¿vale?... Dijo que se alegraría si lo hacía.
Subaru y Otto intercambiaron miradas al ver a Garfiel, avergonzado, frotándose la nariz con un dedo. Pobre tipo... Ram está abusando de su cariño. Frederica y los demás habían usado cualquier medio posible.
—Bueno, dejemos a Garfiel. Otto, ¿y tú? Aparte de quedar bien con vestido... No es que quisieras hacer esto, ¿verdad? ¿Cómo te convenció Ram?
—Es que... Ram-san me pidió un favor personalmente. Es raro, ¿sabes? Si desaprovechaba esta oportunidad, podría afectar la selección real, así que tuve que elegir.
—Mmm... ¿Solo por eso? ¿Eso te convenció?
—¿Ah...? ¿Qué insinúas?
Por supuesto, Subaru tampoco estaba seguro de mantener la compostura si Ram le pidiera un favor con esa actitud casual. Pero incluso así, que Otto aceptara vestirse de mujer seguía siendo... sospechoso.
—¿Qué? No me digas, Otto... ¿Tú...?
—¿Yo qué?
—¿En realidad tenías un deseo secreto de vestirte de mujer? ¿Y aprovechaste esta oportunidad para...?
—¡No me mires como si hubieras descubierto una terrible verdad!
Otto escupió las palabras y gritó ante la cara consternada de Subaru. Luego, mientras jadeaba furioso:
—¡Tu predicción loca está completamente equivocada! Solo hice lo que Ram me pidió. Pensé que ayudaba al campamento, ¡y así me pagan!
—Wow, lo siento, lo siento, cálmate. Mira, estás arruinando tu bonito rostro...
—Cállate.
Si seguía burlándose, podrían terminar a golpes, así que Subaru se contuvo. En fin, ya entendía la situación de Otto y una tragedia causada por su falta de comunicación, como era de esperarse.
—Así que tú estás feliz con esto, ¿eh? No has dejado de sonreír en todo el día.
—¡Ohhh! ¿No pensaaaarás ignorarme a mí también?
Finalmente, Subaru dirigió la atención al último ocupante del carruaje dragón: Roswaal, su escolta. Desde el principio, los había observado con una sonrisa burlona mientras los tres travestís discutían.
—Tienes pésimo gusto. ¿Nuestras desventuras te divierten tanto?
—Más bien me siento halagaaaaado, ¿no? Después de todo, se tomaron tan en serio su papel de acompañarme... Si no valoro ese esfuerzo, mis sentimientos por ustedes se perderíaaaan... ¡Haha!
—¡No te rías a mitad de frase!
Resultaba difícil tomarlo en serio cuando estallaba en carcajadas en medio de una oración. Al final, Roswaal dejó de contener la risa y se sacudió de puro regocijo.
—Me sorprendió ver a Subaru vestido de mujer otra vez, ¡pero Otto y Garfiel fueron la cereza del pastel! ¡Ha-ha! ¡HA-HA-HA!
—¿Se supone que eso es gracioso? Jamás te había visto reír tanto.
Era raro presenciar la risa de Roswaal, pero... que Subaru lograra provocarla por esto resultaba indignante. Como Roswaal no podía hablar entre risas, Subaru cruzó los brazos y se hundió en su asiento. Entonces, a su lado...
—Oye, Otto-nii y yo lo hicimos porque nos pidieron. Pero, capitán... ¿por qué tú te vestiste de mujer? ¿Acaso Emilia-sama te lo ordenó?
—Nah, nah, Emilia-tan no me pidió nada. ¡Ni siquiera sabe que estamos así!
—Yo tampoco lo sabía... Entonces, ¿por qué lo hiciste, Natsuki-san?
—¿Qué? ¿No es acaso adorable?
Con una expresión de sorpresa, Subaru miró a Otto y a Garfiel. Cuantas más veces se había vestido de mujer, mejor lo hacía, y esta vez había sido toda una producción. Así que se había lanzado con entusiasmo y confianza, sin importar las circunstancias.
—…
Los dos lo miraron con reticencia ante su inesperada seguridad. Subaru sintió que se había creado un extraño distanciamiento emocional.
—¡Esperen, esperen, no me malinterpreten! Es solo que ninguna mujer podía participar, así que tuve que intentarlo, y en eso estoy totalmente con Otto.
—Pero… lo hiciste voluntariamente, ¿no? Eso es un poco…
—Capitán, no le digas a Otto-nii que disfrutas vestirte de mujer, ¿vale?
—¡No es eso! ¡Es que si voy a hacer algo, lo hago bien! ¿No es lógico buscar calidad? ¿Dije algo malo?
—Pffft.
—¡No te rías, Roswaal!
Mientras revelaban facetas inesperadas el uno del otro, el grupo se dirigía a su destino. No tenían idea de la calamidad que les esperaba, algo mucho más serio que simplemente vestirse de mujer.
5
...Y así, la historia regresa a la escena inicial, en el salón de la fiesta.
Subaru, Garfiel y Otto —o mejor dicho, Natsumi, Garnet y Audrey— habían logrado entrar sin problemas como acompañantes de Roswaal. Claro está, bajo el supuesto de que tanto Roswaal como los invitados confiarían plenamente en ellos.
—Parece que no se nos da tan mal esto después de todo, ¡oh ho ho!14
—…
Una vez dentro del lugar y mezclados entre los invitados sin levantar sospechas, Natsumi, eufórica, soltó una risotada. A su lado, Garnet —incapaz de hablar debido a su voz— se limitaba a sonreír torpemente en silencio. En cuanto a Audrey, era la menos entusiasmada de todas.
—Señorita, ¿qué tal si charlamos un poco por allá?
—Si lo desea, sería un honor brindar con usted.
—El brillo de la luna esta noche palidece ante el color de su cabello. Quisiera contemplarlo por horas.
—Ja, ja, gracias. Pero lo siento... No me siento bien ahora, prefiero estar sola.
Acosada por los hombres que se le acercaban uno tras otro, Audrey se alejó del gentío para respirar. Ansiaba sentarse en el balcón y disfrutar de la brisa fresca, lejos del calor sofocante de la fiesta. Desde que habían llegado, los hombres no dejaban de abordarlos sin darles tregua. Audrey sabía que aquel era un lugar para socializar, pero la caza de lobos hambrientos era insaciable. Tan desesperados estaban que ni siquiera notaban el género de quien tenían frente a ellos. Si no desarrollan mejor ojo para las mujeres, aunque encuentren a alguien, acabarán infelices... ¿O es que así les gusta?
—Hmm... el maquillaje da miedo. Ahora entiendo cómo los hombres pueden transformarse en...
Ram había sido quien maquilló a Audrey, superando incluso sus propios problemas de salud para lograrlo. Audrey no creía llevar mucho maquillaje, pero como Ram era perfecta en todo, no le sorprendió su destreza. La propia Ram quedó satisfecha con el resultado.
14 Subaru aquí como Natsumi utiliza Watakishi わたくし como su pronombre es normalmente de género neutro y educado a
diferencia de su típico Ore que se considera más rudo y para varones
Originalmente, Audrey tenía un sentido estético normal: sabía que su rostro podía considerarse aceptable, aunque algo demasiado afable. Nunca imaginó que, con solo un poco de maquillaje y un vestido, lograría engañar a tantos. Pero...
—Bueno, lo mismo aplica para Natsuki-san y Garfiel...
El disfraz de Garfiel, que ocultaba su complexión, resultó más convincente de lo esperado. Sin saber la verdad, cualquiera diría que es la hermana menor de Frederica. Petra, de hecho, estaba más emocionada que la propia Frederica con el resultado. Audrey no pudo evitar esbozar una sonrisa al recordarlo. En cuanto a Subaru, quien se preparó solo... Mejor resumirlo como el poder de su amor por Emilia.
—...Ugh, tengo los hombros tiesos. ¿Estás bien, Audrey-nee?15
Audrey se había distanciado del bullicio cuando Garnet, con evidente cansancio, se acercó a ella. Garnet, quien había permanecido en silencio por diversas razones, aseguró que nadie estaba cerca antes de girar sus hombros entumecidos.
—Garnet... Fuiste muy popular.
—Si dices eso, Audrey-nee lo fue aún más. Apenas hablaste, y aun así todos te persiguieron.
Refunfuñando con disgusto, Audrey dirigió la mirada hacia el centro del salón. Allí, como era habitual, Natsumi conversaba animadamente con varios invitados, riendo tan fuerte que su voz destacaba entre la multitud.
—El capitán... no, la capitana... ni siquiera intenta actuar como dama.
—Me pregunto qué le pasa a ese tipo... Temo que ya ni responda si lo llamo "Natsuki- san".
—"Kodoro es rápido para igualar a Oodoro", dice el refrán... Pero esto ya es demasiado, ¿no?16
Preocupados por perderse tanto en sus roles que olvidaran su verdadera identidad, Audrey y Garnet se libraron de esos temores con una sonrisa irónica. Al menos, la infiltración avanzaba bien. Si lograban sobrevivir a esa noche, podrían despedirse de Audrey y Garnet para siempre.
—Aunque no estoy segura de que Natsumi Schwartz desaparezca después de esto.
—Oh, no lo sé. Tal vez...
15 (TL nota: Garfiel usa la versión femenina de cómo normalmente llama a Otto que en que es Nii 兄 aquí usando Nee por Aneki
姉貴 así que voy a hacerlo Audrey.
16 esta es una de las metáforas tontas de Garfiel y es un lío para mí traducir la línea original es 「『コドロがオオドロ と早合点』っ
てやつか......まさか、なァ?
—...¿Garnet?
Mientras hablaban, Garnet, apoyada en la barandilla del balcón, clavó de pronto la vista en el cielo. Al seguir su mirada, Audrey vio una majestuosa campana colgando del campanario en el techo de la mansión.
—Ah, es el campanario que vimos al llegar. No puedo juzgar desde aquí, pero esa campana y sus pilares son impresionantes, ¿verdad?
—Sí, me gusta. Cuando veo cosas así... me dan ganas de morderlas.
—No quiero que te lastimes, así que no la muerdas, Garnet...
Garnet se llevó la mano a la boca y chasqueó sus afilados colmillos. Audrey, intuyendo algo malo, advirtió rápidamente. Garnet tenía la costumbre de morder objetos duros — en la mansión de Roswaal a menudo la pillaban masticando cuchillos o limas—, un hábito heredado de su sangre semihumana.
—Sé lo que hago. Mm... Mi increíble yo irá por algo de comer. ¿Y tú, Audrey-nee?17
—Yo... me quedaré aquí. Si entramos juntas, es probable que nos acosen aún más.18
Con un gesto de la mano, Audrey despidió a Garnet mientras esta volvía al salón. Aunque sus modales para comer distaban de ser elegantes, el hecho de que no hablara mitigaba el riesgo. Lo peor sería que descubrieran este ridículo plan..., pensó Audrey. Siempre que lo hagamos con discreción...
—Audrey, ¿cierto? ¿No te sientes sola aquí, tan lejos de todos?
—Em...
Mientras Audrey repetía mentalmente su papel, el hombre que se había acercado para reemplazar a Garnet le habló. Al volverse, Audrey arqueó ligeramente las cejas con nerviosismo ante el rostro del recién llegado. Era un hombre bien vestido, con una barba cuidada. Aunque parecía fuera de lugar entre los invitados, no le tomó mucho darse cuenta de que era un asociado cercano de Gwain Merette, el anfitrión de la fiesta y una de las figuras influyentes que Emilia necesitaba ganarse para su campaña al trono.
—Gwain-sama, ¿no debería estar atendiendo a sus invitados como anfitrión?
—¡Oh, ese rol no es tan glamuroso! Solo proveo el lugar. Quiero que todos disfruten, así que... comparto mi tiempo.
17 Garfiel utiliza Watashi-Sama 私様 como su pronombre aquí siendo una versión de género neutro de su normal Ore-Sama 俺様 así
que voy a mantenerlo igual.
18 Otto utiliza Watashi 私 aquí para su pronombre en lugar de su normal Boku 僕
Con una sonrisa, Gwain esquivó el comentario de Audrey. Ella frunció levemente los labios, molesta por su actitud. Esta conversación no cambiará nada en la selección, pero al menos no debo dar una mala impresión...
—Aunque debo admitir mi sorpresa. Roswaal-chan siempre trae a esa querida doncella, ¿no?
—Esta vez no se sentía bien, así que la reemplazamos. Aunque dista mucho de ser nuestro deber original, intentamos no manchar el nombre del Margrave.
—¡No, no, no! Ustedes son más que suficientes. Sobre todo esa chica de cabello oscuro, Natsumi Schwartz... ¡Tiene a los jóvenes comiendo de su mano! Una verdadera traviesa.
—¡Ja-ja-ja!
Audrey no pudo evitar reírse con ganas, arruinando por completo su pose femenina. Pero Gwain no pareció restarle puntos; en cambio, cambió de tema con un "Por cierto...".
—Como vinieron a la fiesta esta noche... ¿buscan algún artículo en particular?
—¿Artículo? ¿...Ocurrirá algo más tarde?
Aunque la pregunta sonó casual, la voz de Audrey se tensó al responder. Gwain asintió con entusiasmo.
—¡Sí, sí! El plato fuerte de esta velada es la subasta, después de todo.
—Una subasta...
Audrey entrecerró los ojos al escuchar eso. Ram me advirtió.... Las fiestas de Gwain Merette, aunque aparentaban ser reuniones sociales para la élite, en realidad giraban en torno a las subastas de la segunda mitad del evento. Como figura prominente de la cámara de comercio del reino, Gwain ofrecía a los ricos la oportunidad de adquirir objetos raros, desde metias (meteoritos) hasta artefactos exóticos, por sumas exorbitantes.
—Esta noche reunimos varios ítems inusuales. Los nuevos invitados suelen interesarse... Pensé que ustedes también.
—Sí, suena intrigante, pero no busco nada específico. Aunque me encantaría presenciar el ambiente de la subasta.
—¿En serio? Parece que la intuición de este ojisan se ha embotado...19
19 El hace uso de Ojisan おじさん aquí parece ser su manera de hablar casi usarlo tiene un pronombre o una auto descripción
Gwain se pasó la mano por su largo cabello castaño, respondiendo a Audrey con un gesto que ella nunca había visto antes. Su sonrisa era amable, pero su instinto de comerciante la instaba a mantener la cautela. El comportamiento de Gwain era el de un mercader exitoso, y Audrey sabía que debía prepararse para lidiar con un hombre así.
Sin embargo, esta noche no era un enemigo. Más bien, era un aliado que necesitaban de su lado. Afortunadamente, no era de esos que se ofendían ante preguntas directas... —Bueno, tampoco es que pueda ofenderse mucho viéndome vestida de mujer—, pensó.
—Es que...
La urgencia de manejar a Gwain sola hizo que Audrey buscara con la mirada a algún aliado. Pero, mientras hablaba con él, sus tres compañeros —Natsumi, Garnet y Roswaal— habían desaparecido del salón. Cada uno destacaba por razones distintas, así que habría sido fácil encontrarlos... si aún estuvieran allí.
—¿Buscas a alguien?
—Bueno, me gustaría presentarte a las otras damas que vinieron conmigo y el Margrave...
Fue en ese momento, justo cuando Audrey estaba a punto de negar con la cabeza, que...
—Las luces del salón se apagaron, sumiendo todo en la oscuridad.
—¡Whoa, whoa, whoa! ¿Qué diablos...?
Audrey contuvo el aliento, mientras Gwain gritaba sorprendido a su lado. No eran los únicos: todos en el salón estaban desconcertados. La visión de Audrey quedó reducida a siluetas difusas por la tenue luz de las ventanas, incapaz de distinguir rostros.
—¡Calma, todos! Mis hombres encenderán las luces enseguida. Quédense donde están y no se muevan. El pánico podría ser peligroso.
Con una serenidad envidiable, Gwain dio instrucciones claras. Su figura se destacó en la oscuridad cuando, al levantar un dedo, hizo aparecer una pequeña llama que bailaba en su punta.
—Un hechizo de emergencia que aprendí de Roswaal-chan hace años. Solo me había servido para leer libros en la oscuridad... hasta hoy.
Le explicó esto a Audrey antes de ordenar a sus hombres —algunos también magos— que iluminaran el salón con fuego en sus manos. Poco a poco, las luces volvieron, llevando alivio a los invitados... pero a Audrey solo le provocó una inquietud opuesta.
—¿Dónde está el Margrave...?
Si Gwain había logrado eso con magia básica, Roswaal podría haber iluminado el salón entero en un instante. Pero no lo hizo. No había rastro de él.
—En un momento como este... ¿Dónde demonios están todos...?
Aunque la luz había regresado, Audrey no veía a ninguno de sus compañeros: ni a Roswaal, ni a Natsumi, ni a Garnet. Claro, podrían haber ido al baño al mismo tiempo... pero....
—Representante, necesito hablarle urgentemente.
—¿Qué ocurre?
Junto a Audrey, aún sumida en sus pensamientos, uno de los subordinados de Gwain se acercó y susurró algo al oído de este.
—¿Qué? ¿La bóveda?
El rostro de Gwain se tensó al escuchar esa palabra, pero recuperó la compostura al instante. Volviéndose hacia Audrey con una sonrisa forzada:
—Parece que hay un pequeño problema. Volveré enseguida, así que siga las instrucciones y no se alarme, ¿de acuerdo?
—¡Eh, espere un momento!
Sin dar más explicaciones, Gwain salió del salón junto a su subordinado. Audrey extendió la mano hacia él, pero dudó. No debería actuar por cuenta propia—, pensó. Como invitada, no tenía autoridad sobre el lugar... Sin embargo, una inquietud persistente la impulsó a moverse.
—Por favor, que esto no salga mal...
Evitando rascarse la cabeza para no arruinar su peinado, Audrey echó a correr. El vestido ajustado y los tacones incómodos dificultaban su avance, pero logró seguir a Gwain y sus hombres hasta un edificio anexo, conectado por un pasillo. Ahí debe estar la bóveda que mencionó.
Ese lugar, supuestamente, guardaba los objetos de la subasta. Si algo ocurría allí, nada bueno podía esperarse. Y entonces...
—Gwain-sama, ¿qué está pasando?
—¿Señorita Audrey? Le dije que no viniera...
Gwain se volvió, sorprendido. Tras él, una pesada puerta de hierro —aparentemente indestructible— era forcejeada por tres hombres.
—¡La cerradura está rota y algo atascado dentro! ¡Intentamos abrirla a la fuerza!
—La llave de la bóveda es...
Antes de que terminara la frase, la puerta cedió con un crujido metálico. El interior quedó al descubierto, revelando una escena que dejó boquiabiertos a todos.
—¿Qué diablos...?
En el centro del almacén, una figura se giró lentamente: cabello negro, vestido azabache y mirada afilada. Era Natsumi Schwartz. Parpadeó, confundida, mientras sostenía en sus manos lo que parecía un brazo de piedra blanca falsificado.
—...
A los pies de Natsumi, Audrey vio a un hombre corpulento desplomado en el suelo. En una bóveda cerrada, Natsumi Schwartz permanecía de pie, sosteniendo lo que parecía ser el arma del crimen. Audrey Souffle se sintió completamente desesperada: estaban en el peor escenario posible.
6
—Audrey se cubre el rostro con las manos, Era una situación desastrosa.
"..."
Un hombre obvio yacía inconsciente en el piso de un almacén cuyas cerraduras habían sido forzadas y selladas desde dentro. Había signos de lucha en la habitación, consistentes con el estado del hombre. En un escenario de cuarto cerrado, si la víctima y otra persona estaban solas, era lógico asumir que esa persona era el agresor. Audrey no podía refutar esa lógica. Sin embargo...
—Señorita Natsumi Schwartz, ¿usted atacó a este hombre?
—¡No, estás equivocado! ¡Yo no... yo no hice esto!
La supuesta culpable, Natsumi Schwartz, negaba desesperadamente. Rodeada por hombres fuertes y bajo la mirada acusadora de Gwain, Natsumi bajó sus ojos “resaltados por largas pestañas postizas” y proclamó su inocencia con vehemencia. "No importa lo que digas", pensó Audrey, pero al menos podrías intentar ser convincente.
—¡Están equivocados! ¡Es una falsa acusación! ¡Lucharé en la corte por esto!
—No importa lo que digas.
A pesar de sus esfuerzos, la posición de Natsumi era insostenible: atrapada en un cuarto cerrado con la víctima, sosteniendo un brazo de piedra roto —manchado de sangre— que claramente había sido usado para golpear al hombre.
—Me encantaría escuchar la versión de la bella dama... pero en estas circunstancias, es difícil creerla. Mira...
Señaló el brazo de piedra en manos de Natsumi. La sangre era evidencia irrefutable.
—Natsumi-san, esto es un poco...
—¡Oye, Audrey! ¿Tú también me vas a traicionar? ¡Te digo que no fui yo!
Natsumi pataleó y protestó en voz alta. Audrey admiró su dedicación a mantener el personaje de "Natsumi" incluso en esta situación crítica... aunque quizá solo sea idiota.
—Por cierto... ¿ese hombre está bien? ¿Sigue respirando?
Observó al hombre siendo cargado por los hombres de negro. Era un cuarentón inconsciente, pero su pecho se movía: seguía vivo. Al menos eso era un alivio. Gwain asintió.
—Es Sir Lazlane Enimou. Quedó inconsciente, pero por suerte la herida es menor. Solo fue golpeado en la cabeza. Tardará un poco en despertar.
—Hasta entonces... podemos discutir las circunstancias atenuantes...
—¡No me digas eso mientras me miras así!
Ante la mirada inexpresiva de Audrey, Natsumi alzó la voz con el rostro enrojecido. Sin embargo, la situación hacía imposible que Audrey pudiera defenderla por completo. Resulta difícil creer que Natsumi tenga el valor de golpear a un extraño sin motivo alguno..., pensó.
—Representante, tenemos otro problema.
—¿Otro? Sí, sí, sí... Ugh.
Uno de sus hombres se acercó a susurrarle algo. La expresión de Gwain cambió al escuchar el informe sobre la inspección de la bóveda. Audrey sintió un escalofrío: cada vez que tengo un mal presentimiento... suele hacerse realidad.
—Lo siento mucho, señorita Natsumi.
—¿Eh? ¡Oye! ¿Qué hacen—?
De pronto, uno de los hombres de negro sujetó sus brazos, haciendo que Natsumi gritara de indignación. Gwain se tocó la barba frente a ella, cerró un ojo y esbozó una sonrisa ligera.
—Lamento esto, pero... este ojisan debe proteger su reputación.
—¡Espera! ¿Qué pasa? Estoy segura de que no es nada grave...
—La señorita Audrey no está involucrada, pero como parece cercana a Natsumi... se lo diré: tenemos un problema.
Gwain la miró con una sonrisa que mezclaba astucia y ferocidad. Audrey sintió un escalofrío ante esa expresión, pero logró forzar una risa nerviosa. Al ver su reacción, Gwain se encogió de hombros.
—Varios objetos de la subasta han desaparecido de la bóveda. Necesito hablar con la señorita Natsumi, quien estuvo en la habitación y sabe lo ocurrido, para obtener más información.
Sus palabras aceleraron la gravedad del momento, dejando el rostro de Natsumi completamente pálido.
7
—¿Por qué siempre tiene que meterse de cabeza en los problemas así?...
Suspiró hondo y se llevó las manos a la cabeza con cuidado para no despeinarse. Bajo el pretexto de "escuchar los detalles", Gwain y su equipo se llevaron a Natsumi bajo custodia. Audrey no pudo hacer nada más que observar con solemnidad cómo Natsumi la miraba con ojos suplicantes. Aunque...
—Es imposible que Natsumi-san lo haya hecho, pero la evidencia es contundente...
Un registro físico pronto revelaría que Natsumi no tenía los objetos robados. Quedaría entonces el misterio del hombre golpeado, pero Natsumi lo negaba todo, y Audrey tendía a creerle. La razón más obvia: no tiene motivos para mentir. Si hubiera sido atacada, simplemente lo diría.
—Bueno... tampoco es imposible que le resulte difícil admitir que ella fue la atacada.
Natsumi había estado coqueteando descaradamente con varios hombres en la fiesta. Audrey no podía negar que quizá se lo merecía. En ese caso, ojalá confesara la verdad... pero...
—Si lo hace, su identidad podría revelarse, y eso causaría un escándalo...
Su mayor temor era que el lío de Natsumi terminara exponiendo también a Garnet y a ella, dejando una mancha permanente en la reputación del campamento de Emilia.
—Y no sería divertido que el verdadero culpable escapara mientras nos enredamos en esto.
Si Natsumi insistía en su inocencia, alguien más había golpeado al hombre y robado los tesoros. Y a Audrey no le gustaba nada que ese plan estuviera saliendo tan bien. Así que...
—Oye, Audrey-nee, ¿qué pasa?
—Garnet.
Apareció Garnet, quien había estado ausente hasta entonces. Aprovechando que no había nadie cerca, habló con su voz masculina natural.
—Vi que se apagaron las luces y hubo alboroto... Algo sobre objetos volando y un tipo golpeado. ¿Y ahora arrestaron a "nee-san"?
—Pasaron muchas cosas, pero eso último es lo peor. Necesito ayudar a Natsumi-san... Garnet, también requeriré tu ayuda.
—Oh.
Sus ojos verdes brillaron por un instante, sorprendidos. Pero rápidamente esa sorpresa se transformó en una sonrisa feroz.
—Vaya determinación, Audrey-nee. Mi increíble yo no puede quedarse atrás. No entiendo nada, ¡pero haré lo que sea!
—Ese es el espíritu. Vamos a investigar y escuchar la versión de Natsumi. Por cierto, ¿viste al Margrave?
—Ese bastardo tiene a nee-san custodiada. ¿Dónde están?
—Supongo que allá. Vamos rápido.
Con Garnet asintiendo, Audrey se dirigió a la sala donde llevaron a Natsumi. Por el camino, notó que las luces de la mansión ya estaban restablecidas —un detalle para recordar—. Al llegar frente a la sala...
—¡No hice nada! ¡La puerta de la bóveda ya estaba abierta cuando pasé!
La voz de Natsumi retumbó desde dentro, defendiéndose. Audrey concluyó que, pese a sus gritos, la situación no avanzaba.
—Disculpe, ¿está el Margrave Mathers dentro?
Preguntó a un hombre corpulento de negro que custodiaba la entrada.
—Ya está adentro.
Audrey le explicó la situación al guardia y le pidió permiso para que ella y Garnet ingresaran a la sala de espera.
—Ooooh, ustedes también vinieeeeron.
La escena era intimidante: Natsumi estaba sentada en una silla en el centro del cuarto, rodeada por hombres de negro, mientras Gwain la interrogaba. Audrey y Garnet se alinearon naturalmente junto a Roswaal.
—Era lo esperado, dadas las circunstancias. Margrave, ¿dónde estuvo todo este tiempo?
—En mi posición, tengoo muchas responsabilidades y personas con quienes hablar. Difícil saber quién es amigo o enemigo en estos círculos sociales. Aunque escapé de eso, esta situacióooon no es sencilla.
—...Entiendo.
Roswaal se mostraba evasivo, pero Audrey no tenía tiempo para preocuparse por él en ese momento. Dirigió su mirada hacia Natsumi, quien, pálida y con los ojos ligeramente húmedos, era interrogada sin piedad. "Esto se está saliendo de control", pensó.
—Gwain-sama, Natsumi-san es...
—He sido claro en mis afirmaciones. Estamos en un aprieto. Si no resolvemos esto pronto, las pérdidas serán cuantiosas.
—No lo dudo.
Al ver el encogimiento de hombros de Gwain, Audrey bajó la vista con seriedad. Garnet, a su lado, le tiró discretamente de la manga. Debido a su naturaleza, Garnet no podía hablar frente a extraños, así que su silencio y timidez en eventos sociales eran su fachada. Audrey entendió el mensaje.
—Si no le molesta, nos gustaría escuchar lo que Natsumi-san tiene que decir.
—Si logran que diga algo nuevo, estaré encantado. Mejor aún si confiesa su culpa.
—No sé si podré cumplir esas expectativas...
Aunque las expectativas eran altas, al menos consiguió el permiso. Junto a Garnet, se acercó a Natsumi, quien estaba hundida en la silla. Al verlas, Natsumi mostró un alivio evidente.
—Audrey, Garnet... Yo... yo...
—Olvidemos las formalidades. ¿Qué demonios pasó?
—¿Nada de sentimentalismos? ¡Estoy pasando por un momento difícil! ¡Lloraré si no se quedan cerca!
—Si llorar resolviera tus problemas, podrías hacer un lago con tus lágrimas, pero así no funciona. Ahora, responde la pregunta.
La franqueza de Audrey dejó a Natsumi frustrada. Sin embargo, tras un suspiro, comenzó a hablar con fluidez.
[Testimonio de Natsumi Schwartz]
"Durante la fiesta, estuve hablando con muchos caballeros. Me divertí mucho, pero estaba algo cansada, así que me alejé del salón.
Mientras caminaba sola por la mansión, escuché un ruido proveniente de la bóveda. La curiosidad me pudo y me acerqué.
La puerta estaba abierta. Me pareció extraño, pero eché un vistazo. Y entonces... ¡ese sonido! ¡Aún me estremezco!
—¡Estoy tan asustada que podría llorar!"20
—El testimonio entrecortado de Natsumi continuó mientras apretaba un pañuelo contra sus ojos húmedos.
Mientras escuchaba, Audrey intentó cruzar los brazos, pero recordó que era poco femenino y adoptó en su lugar la postura elegante de Ram, abrazándose suavemente los brazos.
—Natsumi-san, sé más precisa. No solo "echaste un vistazo"... entraste a la bóveda.
—¡Ugh!
—Y no omitas lo que ocurrió desde que entraste hasta que comenzó el alboroto. De hecho, esa es la parte crucial.
—¡Eres despiadada, Audrey...!
Las mejillas de Natsumi se tensaron ante las observaciones. Al lado de Audrey...
—Así se hace, Audrey-nee.
...parecía satisfecha con el interrogatorio.
—En fin, reformula tu testimonio. Enfócate en lo que omitiste.
—Supongo que no tengo opción. Les contaré todo...
20 nota esto es una referencia Ace Attorney la forma en que el texto está en negrita y entre corchetes y se espacia en la s declaraciones
es muy parecido a cómo se muestra el testimonio en el juego entre otras cosas en esta historia....
[Testimonio de Natsumi Schwartz 2]
"Sí, Audrey tiene razón. Entré a la bóveda. Afuera no podía ver casi nada.
El interior estaba poco iluminado. Cuando pregunté: '¿Hay alguien aquí?', no hubo respuesta. Me sentí muy nerviosa.
...Ahora que lo pienso, quizás el ruido lo hizo el ladrón. Interrumpí sus... actividades al entrar. Tal vez por eso...
Revisé la bóveda brevemente, pero no vi nada raro. De pronto, todo se oscureció. Después, no sé qué ocurrió. Sentí algo golpear mi pie y, al recogerlo, era el arma del crimen... Eso es todo."
—Ya veo, ya veo...
Tras escuchar el relato, Audrey se ajustó los brazos con expresión dubitativa. Ahora entendía por qué Gwain había tenido problemas con este testimonio. No había ni un solo dato útil para resolver el caso. Aunque no parece estar mintiendo adrede..., pensó.
Resumen: Natsumi escuchó un ruido, entró a la bóveda, interrumpiendo probablemente al ladrón, las luces se apagaron, y el arma apareció mágicamente a sus pies.
—Odio decirlo, pero... ¿no olvidaste la parte donde luchaste con la víctima o golpeaste al atacante con ese brazo de piedra?
—¡Ya dije mil veces que no fui yo! ¡El arma y el hombre aparecieron de la nada!
—Mmm... falta credibilidad...
La súplica desesperada de Natsumi, agitando los brazos, dejó a Audrey perpleja. Sin embargo, Garnet hizo clic con sus colmillos a su lado.
—¿No es raro que aparecieran así nomás?
—¿Garnet?
En un susurro que solo Audrey escuchó, Garnet añadió:
—Si hubieran golpeado al tipo, habría gritado. ¿Por qué no se oyó nada?
—Tienes razón. Natsumi-san, ¿omitiste eso? ¿Escuchaste gritos?
—¡No, para nada! No oí ni gritos ni golpes.
Audrey admiró mentalmente la perspicacia de Garnet. El relato cambiaba por completo: si Natsumi no escuchó nada, el ataque ocurrió antes de que ella entrara.
—¿Entonces la víctima ya estaba inconsciente cuando entraste?
Dado que Natsumi no oyó el grito de la víctima, esta conclusión encaja perfectamente. De ser así, es más probable que el ruido que Natsumi oyó fuera el de la víctima al desplomarse, y no un objeto. El ataque ocurrió primero, y luego Natsumi entró en la habitación. Las luces de la casa se apagaron y los agresores huyeron en la oscuridad, dejando a Natsumi y a la víctima solas en la habitación. El problema de la secuencia de los hechos ya se ha resuelto.
Pero aún quedaba un problema...
—...... El problema es que la entrada estaba sellada por dentro.
La puerta de la bóveda había sido cerrada con el mecanismo de seguridad forzado, obligando a los hombres de Gwain a abrirla a la fuerza. La cerradura estaba rota, pero algo —o alguien— la había asegurado desde el interior. Con esta inquietud, Audrey se volvió hacia Gwain.
—Gwain-sama, ¿podría inspeccionar la bóveda?
—¿La señorita quiere verla?
Gwain arqueó una ceja, sorprendido. Era comprensible: incluso en medio de la investigación, permitir que una forastera revisara el lugar del crimen era riesgoso. Audrey notó su vacilación, pero antes de que pudiera argumentar...
—¿Qué opinas, Roswaal-chan?
—¿Yo? Confío en Audrey-saaan. Es una buena chica, síii.
—...Es un honor.
Aceptó el "elogio" de Roswaal con una sonrisa tensa. Milagrosamente, la expresión de Gwain se suavizó.
—Muy bien. Adelante. Aunque no quiero interrumpir el inventario... la señorita parece saber lo que hace.
—¿Está seguro?
—Probaré cualquier cosa que dé resultados. Ese es el lema de este ojisan.
Al ver a Gwain guiñar un ojo —gesto idéntico al de Roswaal—, Audrey recordó lo que Frederica le había dicho: "El Margrave y Gwain son como uña y mugre... en el peor sentido".
—Vamos a la bóveda. Garnet, acompáñame.
—¿Eh? ¿Y yo? ¡No me gusta quedarme aquí!
—En lugar de quejarte, ayúdanos a resolver esto. Muerde tu pañuelo y espera.
Desprendiéndose de los brazos dramáticos de Natsumi, Audrey la dejó mascando su pañuelo con un "¡Mmmph!". Al salir, notó la mirada de Roswaal, quien cerró su ojo amarillo en un gesto de "apoyo".
—Cuento contigo, Audrey-kun~.
—Audrey arruga la frente...Preferiría no tener ese "apoyo"...
8
—Entonces, ¿qué haremos ahora, Audrey-nee?
—Lo primero es revisar la bóveda. Los invitados no esperarán eternamente, y si no actuamos, Natsumi cargará con la culpa. Eso no puede pasar.
Mientras se ajustaba el vestido para caminar mejor, Audrey respondió. De pronto, se detuvo y miró fijamente a Garnet.
—Ah, por cierto... ¿Dónde estabas tú durante el alboroto? No vi ni a ti, ni al Margrave, y mucho menos a Natsumi.
—Oh... Mi increíble yo estaba fuera del salón, como tú. Después de separarme, me puse a comer, pero era difícil hablar con...
—Comprendo. Es una explicación razonable.
Audrey asintió, aunque no del todo convencida. Si Garnet hubiera ido sola con Roswaal a la fiesta..., pensó con un escalofrío.
"..."
Algo en la demora de la respuesta de Garnet le pareció apagado, pero no había tiempo para indagar. Ya habían llegado a la bóveda.
—Gwain-sama nos autorizó a inspeccionar el lugar.
El guardia de negro cedió el paso. Audrey notó su eficiencia: los subordinados de Gwain están acostumbrados a sus caprichos. Con cuidado de no molestar a los hombres que revisaban el inventario, Audrey examinó la escena que no había podido analizar antes.
—¿Qué buscas exactamente, Audrey-nee?
—Estuve tan ocupada antes que no pude verificar detalles... Pero lo crucial ahora es la puerta.
—¿La puerta?
Garnet arqueó una ceja y volvió a mirar la entrada. La puerta de hierro —diseñada para resistir robos— ahora estaba hecha añicos, con grietas que irradiaban desde la cerradura rota.
—¿Qué tiene de especial? Ya está destrozada.
—Solo pudieron abrirla a la fuerza. Por eso está así.
—¿Sabes? Si iban a romperla de todos modos, deberían haber llamado a mi increíble yo.
—No se me ocurriría pedirle a una dama de la fiesta que ayudara a derribar una puerta.
Garnet hizo crujir sus nudillos. Audrey bloqueó la mirada curiosa del guardia de negro (quien se sobresaltó por el sonido) y examinó los goznes rotos de la puerta.21
—Sigo sin encontrarlo...
—¿El qué?
—Una palanca. No aparece por ninguna parte. Además...— ¡Eek!
—¡Whoa!
Audrey resbaló repentinamente mientras buscaba. Garnet la sostuvo con firmeza por la espalda antes de que cayera.
—Qué torpe. ¿Sigues sin acostumbrarte a la falda, Audrey-nee?
—No es algo que quiera acostumbrarme. Gracias... Pero resbalé porque el piso está...
Al mirar hacia abajo, descubrió que el suelo estaba mojado. Un charco de agua había hecho que sus incómodos zapatos perdieran tracción.
—No es una palanca... Es un charco artificial.
—¿Y eso qué tiene que ver con el caso?
—Todavía no puedo asegurarlo, pero...
La bóveda está lejos de cualquier fuente de agua, y no hay nada en la habitación que pudiera causar un charco. La incómoda sensación del agua salpicando al caer quedó grabada en la memoria de Audrey.
"..."
Audrey dirigió su mirada analítica hacia la puerta de acero agrietada. Si no había palanca... ¿acaso alguien dentro la sostenía? Según el testimonio de Natsumi, solo quedaba una posibilidad: el cuerpo de la víctima había sido usado para bloquear la puerta. Quizá cayó hacia atrás al ser abierta, golpeándose la cabeza... pero eso no explica el arma del crimen.
—Dime, ¿a qué pertenecía originalmente el brazo de piedra usado como arma?
21 Los goznes (también llamados bisagras en algunos contextos) son dispositivos mecánicos que permiten el movimiento giratorio
de una puerta, ventana, tapa o cualquier otro elemento conectado a un marco o estructura fija.
Preguntó a uno de los hombres de negro que revisaba el inventario. El hombre hojeó la lista y señaló un ítem:
—Era parte de una estatua de la Diosa Bendita. Solo que...
—¿Solo que?
—La estatua completa fue robada. Solo dejaron el brazo que usaron para golpear.
—Ya veo.
Efectivamente, no había rastro de la estatua en la bóveda. El brazo de piedra era del tamaño de un brazo humano, lo que sugería que la estatua entera tendría proporciones similares a una persona. Un tamaño perfecto para...
—Pero entonces no sería fácil sacarla, ¿verdad? Se llevaron algo grande, ¿no?
—¿Eh? ¿Por qué? No es que pese mucho.
—Para ti quizás no, pero para alguien normal sí. Incluso si pudieran cargarla, ¿dónde la esconderían? ¿En su falda?
—Oh... ya entiendo.
Era imposible ocultar una estatua de ese tamaño sin llamar la atención.
—Todos los objetos robados son pequeños en comparación con la estatua... El objetivo del criminal parece incoherente. Solo la estatua destaca.
—Un ladrón que priorizó objetos portátiles, pero no pudo resistirse a la estatua...
Tras escuchar el informe, Audrey frunció el ceño. Cada pista contradice a la otra. Pero...
—Quedan cabos sueltos, pero al menos tenemos una dirección.
—¡Oh! ¿Descubriste algo, Audrey-nee?
Audrey alzó un dedo frente a Garnet, quien brillaba de curiosidad, y cerró un ojo con aire de complicidad.
—Creo que al menos podemos mejorar la situación de Natsumi-san.
9
—Parece que has hecho progresooos, Audrey-kun~.
Apenas vio la expresión de Audrey al regresar a la sala de espera, Roswaal sonrió con esa sonrisa impenetrable que tanto la exasperaba. Audrey, resignada, asintió con un "Sí" y se plantó frente a Natsumi y Gwain, acompañada de Garnet.
—Primero, encontré algo inusual en la bóveda. Probablemente sea una huella del verdadero culpable... y no tiene relación con Natsumi-san.
—Vaya, vaya... ¿Y qué hallaste en tan poco tiempo?
—Un charco.
Gwain arqueó una ceja, perplejo.
—¿Un... charco?
—Sí. Había agua estancada junto a la puerta. ¿No les parece extraño?
—Bastante. Algunas pinturas subastadas no toleran humedad.
—¡Pero qué tiene que ver eso conmigo!
Gwain asintió serio, mientras Natsumi, tras él, agitaba las manos impacientemente.
—Permítanme explicar: la puerta de la bóveda estaba bloqueada desde dentro. La abrieron a la fuerza, pero... ¿qué la sostenía? Cuando revisamos, no había nada. ¿Verdad, Garnet?
Garnet asintió en silencio.
—Pero dimeee...
Inclinó la cabeza con curiosidad teatral.
—¿Qué importaaaancia tiene ese charco?
—Porque prueba que hubo un tercero involucrado.
—Interesante teoría. ¿Qué crees que era ese charco, señorita Audrey?
Gwain sonrió, disfrutando del desafío. Audrey, segura, respondió:
—Sencillo: hielo mágico. Eso bloqueaba la puerta.
—¡Hielo! ¡Un clásico en mystery tricks!22
—¿Myste...que?
22 Subaru usa anglicismos aquí ミステリーでトリック Misuterī de torikku
Gwain miró a Natsumi con desconcierto mientras ella se inclinaba, emocionada. Natsumi se encogió al notar las miradas y murmuró "Perdón". Audrey, viendo un destello de esperanza en sus ojos, aclaró la garganta.
—En fin...
—El charco en la bóveda es el resultado del hielo derretido. No había palanca porque el hielo era el mecanismo de bloqueo, solo que en otra forma.
—...No critico la teoría, pero es insuficiente. El hielo mágico es ingenioso, pero ¿qué prueba la inocencia de la señorita Natsumi?
—Primero: ¿qué sentido tiene sellar la puerta si el culpable sigue dentro? Segundo...
—Natsumi no tiene aptitud mágica. Incluso si la tuviera, sería de tipo Yin, sabeeees...
Roswaal completó la idea con su tono cantarín. Gwain lo miró de reojo.
—Roswaal-chan, si proteges a tus aliados, lo entendería.
—Prometo no mentir jamás sobre magia... aunque te engañe en todo lo demás.
—Ojalá hubieras mentido ahí, pero juraste por lo único que te importa.
—Efectivamenteeeee.
Gwain se rascó la cabeza, exasperado. Audrey intervino:
—Como dijo el Margrave, Natsumi-san no puede usar magia. Pueden verificarlo con un metia.
—Lo comprobaré después... En realidad, no sospecho de ella. Solo quiero saber qué oculta.
—¡No es nada agradable!
Natsumi palideció, pero Audrey entendía a era lógico sospechar de la única persona en la escena.
—Sin rencores, señorita. Mi intuición de ojisan dice que escondes algo.
—¡No! ¡Es mentira!
Detrás de ella, Audrey y Garnet sudaban frío. Gwain tenía razón... pero el "secreto" de Natsumi es que es un hombre disfrazado. Roswaal, disfrutando del caos, sonreía. ¿Y quién creó este lío?, pensó Audrey.
—Si el criminal usó hielo mágico para sellar la puerta desde fuera, entonces los de adentro son víctimas.
—El objetivo era ganar tiempo y confundir... Lamentablemente, tienes razón.
Gwain refunfuñó. Audrey sabía lo que pensaba: un crimen planeado. El culpable ya huyó con lo robado...
—No, eso es improbable. La seguridad es estricta durante las subastas nocturnas. Si un intruso entró en mi mansión, no podría escapar tan fácilmente. Así que...
—¿El criminal sigue aquí? Entonces actuemos. Seguro no son tan descuidados. Escondieron los objetos, ¿no?
Incluso si no podían sacarlos de inmediato, los habrían ocultado para recuperarlos después. Identificar al culpable entre los invitados sería casi imposible...
—...Audrey-nee.
—¿Sí, Garnet?
Garnet jaló suavemente el vestido de Audrey y susurró en su oído:
—Hay un problema con lo del hielo. Dijiste que el criminal selló la puerta al huir, pero no se ve a través de una puerta cerrada.
—¿Eh?
—Lanzar magia sin ver el objetivo es como tirar una piedra con los ojos vendados. Hasta mi increíble yo lo sabe.
—...Necesitarían habilidades mágicas excepcionales.
El ceño de Audrey se frunció. Garnet tenía razón: aunque ella misma usaba magia, era casi imposible precisar un hechizo sin línea visual. A menos que...
—Un usuario de magia más que competente...
Al escuchar esto, Gwain giró lentamente hacia Roswaal, y el rostro de Audrey palideció.
—Roswaal-chan... ¿qué hacías antes y después del apagón?
La pregunta, cargada de suspicacia, flotó en el aire como un cuchillo.
10
[Testimonio de Roswaal]
"Con un experto en magia como sospechoso, no es extrañoooo que me señalen. Claro que responderé tus preguntas, ¿nooooo? ¿Mi comportamiento antes y después del incidente?
No estaba en el salón. Comoooo la señorita Natsumi y la señorita Garnet, estaba cansado de socializar, así que me retiré a los jardines.
Una mujer... entusiasta me abordó y pasamos un tiempo juntos. Luego me llamaron por el caso y vine aquí... pero tú ya lo sabías, ¿cierto?"
—Y eso es tooodo.
"..."
Un silencio incómodo siguió a su declaración. Audrey, al menos, sintió alivio. Había detalles que Ram no debía saber, pero...
—Así que estaba con una mujer, Margrave. Eso lo aclara...
—Vaya, vaya... Me conmueve tu preocupación por mí. Aunque espero no te moleste que haya compartido mi tiempo con otras~.
—No. Se lo reportaré a Ram-san después.
—Hmmm...
Al mencionar a Ram, Roswaal mostró un inusual nerviosismo. Una dinámica peculiar, pensó Audrey, pero útil para presionarlo.
—Si pudiéramos hablar con esa mujer, se disiparían las dudas.
—Bueeeno, ahí lo tienes. Me halaaaga que me consideren el mago por defecto, pero este truco no es tan complicado, ¿no?
Con un gesto casual, Roswaal hizo aparecer una estatua de hielo de Audrey frente a la puerta, que se desvaneció en segundos. Los guardias gritaron sorprendidos.
—¡Representante! ¡Una estatua de hielo apareció y... ya no está!
—Roswaal-chan, no juegues. Asustas a mis hombres.
Gwain se quejó y gritó al hombre de negro afuera de la sala: "¡No es nada, no se alarmen!". Mientras tanto, yo miré por la puerta hacia la estatua de hielo que Roswaal había creado: una réplica perfecta de mi rostro, esculpida con un detalle casi grotesco. Al fruncir el ceño, la escultura se desvaneció en el aire como humo, sin dejar ni rastro de humedad en el suelo.
Si solo se consideraba la habilidad técnica, era obvio que Roswaal podría haber creado fácilmente el sello de hielo en la bóveda. Pero había algo más inquietante: a pesar de su obsesión por la magia, los movimientos de Roswaal habían sido calculados al milímetro, como si cada gesto estuviera coreografiado para esta demostración.
—Una corrección: eso no es fácil. Usted no tiene sentido común, Margrave.
—¿En serio? Yo hacía esto desde que era un niño con magia.
—Eres un hijo de perra insoportable...
Refunfuñó entre dientes, visiblemente incómoda ante la demostración de genio inconsciente de Roswaal. Audrey coincidía mentalmente con el comentario, pero evitó asentir en voz alta —reconocer cualquier tipo de "genialidad" en ese payaso vestido de arlequín solo alimentaría su ego—. Se limitó a exhalar un suspiro largo y sufrido, como si acabara de cargar con el peso de toda la estupidez acumulada en la habitación.
—Gwain-sama, sugiero que localicemos a la mujer que acompañaba al Margrave. Cuanto antes aclaremos esto, mejor.
—Avancemos, los invitados pierden la paciencia. Señorita Natsumi, ¿podría confirmar su afinidad mágica con mi subordinado? Para descartar dudas...
—Si me escoltan, encantada.
Respondió con un tono desenfadado, los hombros relajados ahora que la sombra de la sospecha se alejaba de ella. Gwain asintió satisfecho y hizo un gesto sutil con dos dedos. Uno de los hombres de negro se acercó para guiar a Natsumi fuera de la sala, sus botas resonando contra el mármol con precisión militar.
"Al menos esto empieza a mejorar...", pensó Audrey, observando cómo el vestido negro de Natsumi se perdía en el pasillo. Pero el nudo en su estómago no se deshacía —algo en la sonrisa de Gwain, demasiado afilada para ser genuina, le decía que el verdadero juego apenas comenzaba—.
11
—...... ¿Esto es una broma?
Murmuró con un tono entre exasperado y desesperado.
El salón de baile, repleto de invitados, guardaba un silencio incómodo. Gwain había pedido a las mujeres que estuvieron a solas con Roswaal que dieran un paso al frente, pero ni una sola mano se alzó. Solo el crujido de los vestidos y el tintinear de las copas rompían el mutismo.
Era comprensible. En ese círculo social, estar a solas con un hombre tenía implicaciones, especialmente cuando ese hombre era el Margrave del territorio. El peso de los rumores era más fuerte que la verdad. Gwain, consciente de esto, intentó suavizar el ambiente.
—Entiendo que sea difícil declararlo públicamente. No queda otra... Roswaal-chan.
Hizo una pausa dramática antes de continuar:
—¿Podrías indicarnos con qué dama estuviste?
—Aaaah, ese es el probleeeema.
Roswaal parpadeó con sus ojos heterócromos, fingiendo incomodidad.
—No la veo por ningún lado. ¡Desapareció como por arte de magia!
—...... ¿Qué?
—Noooo, yo también estoy sorprendido. No está en ninguna paaaarte.
—¿¡AAAAH!?
El grito de Audrey resonó en el salón mientras levantaba las manos al cielo. Su rostro no mostraba trazas de broma, solo confusión pura.
—Pero... ¿no están todos los invitados aquí? Excepto Natsumi y el hombre inconsciente, ¿verdad?
—Exacto. No tiene sentido que falte alguien.
Se pasó la mano por la frente, frustrado. La ausencia de la misteriosa mujer no solo no exculpaba a Roswaal, sino que arrojaba sombras sobre su testimonio. ¿Había mentido para evadir sospechas?
—Bueno, al menos... ¿alguien vio al Margrave justo antes o después del apagón?
—Sí, en ese caso...
—¡Ah...! ¿En serio? Eso es...
Su voz se quebró al darse cuenta de la implicación. No había rastro de la mujer, pero varias personas afirmaban haber visto a Roswaal solo.
—¿Cuántas versiones contradictorias hay?
La cantidad de manos alzadas era abrumadora —casi todos los invitados levantaban la suya—. Era la situación más absurda que Audrey había presenciado en su vida. Roswaal no podía estar en todos lados a la vez... ¿o sí?
—¿Dónde... vieron al Margrave exactamente?
—Bueno, eh... en el cielo...
—...... ¿Qué?
La respuesta, titubeante, hizo que los ojos de Audrey giraran literalmente hacia atrás (como si buscaran respuestas en su propio cerebro). Pero lo más aterrador fue ver cómo los otros invitados asentían al unísono, como si describir a Roswaal flotando fuera algo totalmente lógico.
—Esperen, esperen, esperen. ¿Me están diciendo que vieron a Roswaal-chan volando?
—Permítame explicarlo.
Un hombre delgado de cabello rubio corto y ojos azules penetrantes se adelantó. Gwain, reconociéndolo, murmuró:
—Sir Canon... Lamento no haberlo saludado antes.23
—No hay problema. Prioricemos lo importante: el Margrave Mathers.
Canon clavó su mirada en Roswaal, quien lo sostuvo con su ojo azul homónimo, curiosamente intrigado.
—Adoraría esa explicación. ¿Yo... en el cielo?
—Ocurrió tras el apagón, cuando Gwain-dono salió del salón. En la oscuridad, buscábamos consuelo unos en otros... hasta que lo vimos.
Hizo una pausa dramática.
—Una silueta flotando tras los vitrales. Capa ondeante, cabello largo característico... y, sobre todo, esa habilidad única de surcar los cielos.
23 Su nombre es Kanon Reidimu (キャノン・レイディム) en romanji y su nombre de pila se escribe igual que la compañía de
cámaras. Su título honorífico es Kyo (卿)).
Su descripción poética dejó a Audrey sin aliento. Los invitados asentían, corroborando la historia. Capa. Cabello largo. Vuelo mágico... Solo había una persona así.
—Margrave... ¿Era usted?
—Nooo, lamento decepcionarte. Aunque volar es mi especialidad, no soy el úuuunico que puede hacerlo.
—Pero tantos testigos...
Canon extendió las manos, y la multitud murmuró en acuerdo. Parecía un juicio público. Audrey, sin embargo, vio otra posibilidad:
—Es útil... para esconder objetos robados fuera del alcance de todos...
—Audrey-kun... ¿estás de mi lado? ¿O del de ellooos?
—Considérame una aliada que explora constantemente la posibilidad de ser tu enemiga.
Aunque los rencores de Audrey hacia Roswaal podrían llenar bibliotecas, los guardaba bajo llave en su corazón. El problema era la sospecha colectiva que ahora lo envolvía. Era como si el campamento de Emilia estuviera siendo atacado... primero Natsumi, ahora él.
—En realidad, ni yo lo tengo claro...
¿Cómo podían coincidir tantas desgracias?, Natsumi atrapada en la bóveda. Huellas mágicas inexplicables. La mujer fantasma que acompañaba a Roswaal. Un doble volador del Margrave.
Una o dos coincidencias son casualidad. Pero cuatro... es conspiración. ¿Otro ataque encubierto contra el campamento?
—Roswaal-chan, la situación es grave. ¿Algo que puedas decir para ayudarte?
—Honestamente, noooo. Nunca tuve muchos aliados. Aunque esto es pan de cada día en mi mansióooon...
—Eso no ayuda.
Gwain se encogió de hombros, exhausto. Ni siquiera él, conocedor de las excentricidades de Roswaal, podía defenderlo ahora. Audrey también intuía su inocencia, pero sin pruebas, guardó silencio. Si no actuaban, los rumores mancharían a Roswaal... y por ende, la campaña de Emilia.
—Llevo un rato escuchándolos. ¿De qué mierda hablan?
—...... ¿Señorita Garnet?
La voz áspera y furiosa de Garnet heló el ambiente. Canon y los invitados se pusieron rígidos. Allí estaba, con sus brazos cruzados y su melena rubia alborotada:
—Si cerraran el pico y escucharan, entenderían lo estúpido que suena. ¿Roswaal volando? ¡¿Se les pudrieron los ojos?!
—¡Disculpe, pero eso es grosero! Aunque... señorita, su voz...
—Tengo un resfriado. Por eso no hablaba. ¡Pero ya me harté!
—¿Qué...?
Garnet lo calló con solo una mirada. Sus ojos verdes escanearon a la multitud como un depredador.
—No sé qué diablos vieron, pero escuchen a mi asombroso yo: ¡quien volaba no era Roswaal!
12
[Testimonio de Garnet]
"Fue antes de que se apagara la luz, ¿vale? Mi increíble yo salió del salón con esa joven y Roswaal. Como no podía hablar, me alejé de ellos.
Así que estaba relajándome en el jardín cuando... ¡pum! Todo se oscureció. Volví corriendo y vi el caos, y entonces... lo vi.
Esa cosa que ustedes llaman Roswaal voló justo frente a mí. Parecía un muñeco mal hecho."
—¡No era humano! Más bien como una marioneta de madera. Que digan que era Roswaal solo porque volaba... snort.
Crujió sus colmillos, exasperada. Los invitados, sin embargo, intercambiaron miradas incrédulas. Canon, representando su escepticismo, alzó la mano.
—Disculpe, pero eso es subjetivo. ¿Qué es más confiable: el testimonio de decenas o el de una persona?
—¡Los ojos de mi increíble yo, obvio! ¿Verdad, Audrey-nee?
—Eh... sí, claro.
Se tapó la cara, lamentando que Garnet hubiera descartado toda lógica. Pedirle una explicación coherente fue un error, pensó, aunque deseó que al menos intentara ser persuasiva. Garnet, ignorando su desesperación, arrugó la nariz.
—¡Lo vi con mis propios ojos! ¡Una marioneta flotando justo frente a mí!
—Espera. ¿Dijiste justo frente a ti?
—¿Sí...?
Audrey señaló el aire con un dedo. Garnet frunció el ceño, confundida.
—Todos en el salón lo vieron por la ventana, pero tú lo tuviste frente a ti. Canon-sama, ¿estaban mirando al cielo?
—Sí, exacto. A través del vitral.
—Pero tú, Garnet, estabas en... ¿el jardín?
—Ajá. Entre los arbustos.
—Si lo viste desde el jardín, no dirías "justo frente a mí". Pero si insistes en eso...entonces tú también estabas en el aire.
El mismo nivel de altura, dedujo Audrey, y alzó lentamente la mirada hacia el techo. Como si obedecieran a un instinto colectivo, Roswaal y Gwain siguieron su gesto, sus cabezas elevándose en perfecta sincronía.
Solo Garnet permaneció inmóvil, pero gotas de sudor frío recorrieron su nuca como hormigas. El tejado de la mansión —el mismo que ambas habían contemplado horas antes, cuando Garnet señaló algo con expresión feroz y Audrey ignoró la advertencia— .
Ahora, los ojos de Audrey se entrecerraron, afilados como dagas. La coincidencia era demasiado precisa: si Garnet había visto la marioneta a la altura de sus ojos... ...entonces había estado en el tejado.
—Gwain-sama, creo que tiene un magnífico campanario en el techo de su mansión. Las columnas son... muy imponentes, ¿verdad?
—Hmm, así es. La campana es extremadamente valiosa. No solo ella, sino también los pilares: están tallados en piedra especial, duras como el acero.
—Ya veo, ya veo... Preciosos y duros pilares, ¿no es así?
"..."
Audrey giró lentamente la cabeza hacia Garnet, una mirada de acero clavada en ella. Garnet, con el rostro empapado en sudor frío, enrojeció como un tomate maduro.
—¡G-Gah! ¡Basta, ya me pillaste! ¡Lo confieso! ¡Estaba en el tejado! Estaba frustrada, y al ver esa columna... ¡mis colmillos empezaron a picarme!
Apretó los puños hasta blanquear los nudillos mientras soltaba la verdad: Había abandonado el salón, trepado sigilosamente al campanario, y allí... ante ese pilar de piedra impecable, su maldita costumbre de morder objetos duros había tomado el control.
—¿Estás diciendo que... mordiste una columna?
—¡Pero era más dura de lo que parecía! ¡Me enfureció! ¡Así que... la mastiqué hasta dejarla como queso rallado!


—Estoy... sin palabras.
Se frotó la frente con gesto exasperado, incapaz de articular una respuesta coherente ante la explosiva confesión de su "hermanita". Pero si Garnet había estado en el tejado, y había visto de cerca ese objeto volador que todos confundieron con Roswaal...24
—Revisemos el testimonio. Seguro la historia cambia... otra vez.
—Supongo que sí. Mientras tanto, enviaré a mis hombres a inspeccionar el techo...
Audrey arquee una ceja sorprendida ante la calma de Gwain. Esperaba gritos, acusaciones, tal vez incluso una demanda por destrucción de propiedad... pero no esta serenidad. Por primera vez esa noche, sintió un atisbo de respeto hacia el anfitrión.
"Tiene un corazón más grande de lo que parece", pensó, observando cómo Gwain se limitaba a suspirar profundamente, como si los pilares mordidos fueran el menor de sus problemas.
24 La palabra "hermana" aquí es imoutobun (妹分), que puede referirse tanto a una hermana menor como a una protegida/protégé;
ambos significados son válidos en este contexto).
[Testimonio de Garnet 2]
"Lo confieso: mi increíble yo estaba en el campanario cuando se hizo de noche. Cuando vi esa columna... ¡no pude resistir morderla! Era más fuerte que yo.
Todo ocurrió en la oscuridad. Estaba masticando a toda prisa cuando... ¡zas! Apareció esa marioneta de madera flotando frente a mí.
Me sentí tan culpable por lo del pilar que... bueno... tenía un trozo en la boca. Así que lo escupí con toda mi fuerza ¡y le di de lleno a la marioneta!"
—¡Espera, espera, ESPERA! ¡Eso es completamente nuevo! ¿Qué? ¿La rompiste?
—¡Sí! Fue... liberador.
—¡¿Cómo es posible tanta casualidad?! ¡Oye, ¿tú viste algo?!
Los invitados cuchicheaban entre sí. Uno de ellos, un caballero de bigote, se aclaró la garganta:
—Ahora que lo menciona... sí perdí de vista la silueta voladora de repente. Pensé que había desaparecido...
—Porque la señorita Garnet la derribó. Esto se pone interesanteee.
—¿Podrías dejar de divertirte? Alguien aquí está al borde de un colapso.
—Lo sé, lo sé. Perdón, perdóooon. No hagas esa cara.
Audrey lo agarró por el cuello de la camisa, haciendo que incluso Roswaal retrocediera. Pero el caso daba un giro crucial: si Garnet había derribado la marioneta, debía estar en algún lugar...
—¿Sabes dónde cayó?
—......Ni idea. Estaba oscuro como boca de lobo. Pero no creo que muy lejos.
—Demasiado optimista... Espera. Garnet, dijiste que rompiste la marioneta...
—¡Ajá! Hizo ¡Boom-splash!
—¿No te parece un sonido... raro para una marioneta?
Ese ruido acuático la perturbó. Garnet seguía imperturbable, pero a Audrey se le erizó el vello.
—Suena a... ¿impacto en agua?
—¡Exacto! Garnet, ¿esa cosa cayó al agua?
—¡Oh! ¡Ahora que lo dices...! ¡Sí, seguro!
Audrey y Garnet aplauden juntas después de recibir el recordatorio de Roswaal. Con las manos entrelazadas, ambas se volvieron hacia Gwain.
—Gwain-sama, creo que hay una fuente en el jardín. Tal vez de ahí vino el sonido del agua del que hablaba Garnet. Si es así…
—La muñeca ha caído en la fuente. Bien, bien, bien. Haré que lo revisen también.
—Audrey-nee, ¿mi increíble yo fue de ayuda?
—¡Sí, lo fue! Aunque definitivamente te haré arrepentirte más tarde de morder un pilar en la mansión de alguien.
—¡Uff, mi verdadera hermana se va a enojar conmigo…!
—¿No te suena eso raro?
—¡Audrey! ¡Garnet! ¡Dios mío!…
—¡Natsumi-san!
La mujer de cabello azabache abrió con ímpetu la gran puerta del salón de la fiesta y se presentó ante ellos. Era Natsumi Schwartz. La habían sacado de la sala de espera y la sometieron al "Metia" para evaluar y confirmar sus atributos mágicos. Lentamente, se acercó a Audrey y los demás.
—¿Podrían calmarse y escucharme, por favor? Algo terrible ha sucedido.
—Es difícil… En fin, ¿cómo te fue en la prueba, Natsumi-san? ¿Confirmaron tu afinidad con el Yin?
—¡La prueba salió bien, pero eso no es lo importante!… ¡La víctima, el que quedó inconsciente, despertó!
—¿Sir Lazlane? Bueno, eso es una buena noticia, ¿no?
Al escuchar el informe de Natsumi, Gwain aplaudió contento ante la posibilidad de resolver el caso. Sin embargo, un escalofrío recorrió la espalda de Audrey… una desagradable y fría premonición. Como si confirmara el presentimiento de Audrey, Natsumi interrumpió con gravedad: "El problema es…"
—No es tan simple, Gwain-sama. Se trata de Lazlane-sama.
—No me digas que lo golpearon tan fuerte que no recuerda lo que pasó.
Gwain frunció el ceño, anticipando el peor escenario. De hecho, era común que alguien que perdía el conocimiento por un golpe en la cabeza tuviera recuerdos vagos de lo ocurrido antes y después. En ese caso, el testimonio de la víctima no serviría como pista para resolver el misterio…
—Ojalá solo fuera eso.
—¿Eh?
Entonces, ante el asombro de Audrey y los demás, Natsumi continuó con una revelación inesperada.
—Lazlane-sama… el golpe en la cabeza no solo le hizo olvidar lo sucedido antes y después del incidente, sino también quién es. Tiene amnesia total.
13
El caso había tomado otro giro inesperado. Las noticias, abrumadoramente malas, fueron reveladas. Esto ocurrió al mismo tiempo que el informe de que Sir Lazlane Enimou, la víctima y hombre central del caso —quien se creía tenía la clave para resolverlo— había despertado. Se esperaba que la situación se resolviera rápidamente…
—Eh, entonces… ¿puedes decirme tu nombre?…
—Yo… ¿Oh, te refieres a mí? Eh, sí, bueno, mi nombre es…
—Ah, vale. Sí, todo está bien. Entiendo. Estás bien.
Audrey terminó el interrogatorio prematuramente tras recibir una respuesta que dejaba claro el preocupante rumbo de las cosas. El hombre sentado en la gran silla en medio del salón de la fiesta, frente a Audrey, era la víctima en cuestión: Sir Lazlane. Afortunadamente, las heridas eran menores y, a simple vista, su cuerpo no parecía tener problemas. El problema no era físico, sino mental. En cualquier caso…
—No esperaba que todos mis recuerdos se borraran por completo, ni siquiera el momento del incidente.
Audrey se agarró la cabeza y gimió suavemente al describir la tragedia que había golpeado a Lazlane. "Amnesia" —ése era el infortunio que lo afligía. Había sido golpeado y había perdido la memoria; su desgracia no tenía límites.
—¡Maldición! ¡Audrey-nee, eras en quien más confiaba!
—Bueno, sí. Si Lazlane-sama hubiera recordado, habría sido un factor decisivo para resolver el caso.
Audrey respondió a las palabras de Garnet, quien estaba a su lado, y ambas suspiraron profundamente. Al verlas, Lazlane preguntó con preocupación:
—¿Qué? ¿Acaso hice algo malo?
En cualquier caso, Audrey no podía evitar sentirse desanimada por la situación actual.
—Lamento interrumpir, señorita Audrey, pero ¿tienes un momento?
—Gwain-sama, ¿descubrió algo?
—Oh, supongo que son buenas noticias. Encontré exactamente lo que buscábamos en la fuente del jardín.
Encogiéndose de hombros, Gwain asintió al interrogante de Audrey con un ojo cerrado. Luego dirigió una mirada significativa hacia Garnet…
—También revisé el campanario en cuestión. No estoy seguro de si eran los dientes de la señorita Garnet, pero es cierto que alguien estuvo allí, y hay pocas dudas de que fue ella.
—Me disculpo por los inconvenientes causados por una de ellas.
—Bueno, me aseguraré de enviarte la factura por esto, Roswaal. En cuanto a la reprimenda, la señorita Audrey se encargará, ¿verdad?
—Voy a informarle a su hermana y me aseguraré de que se ocupe de esto.
—¡Ugh, ni sangre ni lágrimas!
Garnet se quejó con la cabeza entre las manos, pero, desde la perspectiva de Audrey, su actitud era tan desconcertante que resultaba difícil entender de qué se quejaba. Aparte de que el testimonio de Garnet había sido corroborado, Gwain ordenó a sus hombres que le trajeran algo.
—Esto es...
—Es el objeto que estaba sumergido en la fuente del jardín. Bastante peculiar, ¿no crees?
A los pies de Gwain, los hombres vestidos de negro colocaron los artículos recuperados de la fuente. Además de estar empapados, las evidencias estaban en mal estado tras el golpe despiadado de Garnet. Sin embargo, al menos pudimos reconocer su forma original.
El objeto recuperado era una extraña combinación de tela y madera. Sabíamos que el desgarro en la tela era resultado del lanzamiento de piedras de Garnet, pero... ¿cuál era el propósito original de este artefacto?
Resultaba difícil creer que esta cosa hubiera estado volando por los cielos...
—Parece un globo...
—¿Un kikyū?25
Audrey inclinó la cabeza ante las palabras desconocidas que Natsumi pronunció al ver los objetos recuperados. Como respuesta, Natsumi dijo "Sí" mientras apartaba un mechón de su oscuro cabello.
25 En el original, Subaru usa la palabra 「キキュー」 (Kikyū), una escritura inusual en katakana para referirse a un「気球 o「ききゅう
」 (Kikyū), que significa "globo aerostático".
—Es un objeto volador artificial que flota usando el poder del calor. Cuando el aire se calienta, asciende. Por eso vuela: atrapa aire caliente dentro de la tela.
Mientras explicaba esto, Natsumi desenredó el amasijo de objetos y los reensambló en su forma original. Así surgió el "globo" que ella había descrito.
—¿Esta cosa vuela? ¿Estás segura?
—Probablemente sea cierto. Para un mago de fuego, el comportamiento del aire caliente es conocimiento básico. Aunque nunca había oído hablar de un 'globo' antes.
—Calentar el aire para hacerlo flotar, ¿eh? Idea interesante. Además, si dicen que flotaba, debe ser verdad... a menos que fuera magia. Pero hay más.
—¿Qué más?
Roswaal y Gwain aceptaron la existencia del globo con curiosidad, y entonces Gwain continuó con mayor solemnidad. Con un gesto pomposo, como si fuera un viejo amigo de Roswaal, captó la atención de todos.
—Encontramos algunos objetos robados de las bóvedas junto a la fuente. Circunstancialmente, diría que este globo transportaba objetos pequeños.
—¿Qué?... ¡Ah! ¡Intentaban sacar lo robado con el globo! ¡Eso explica por qué se molestaron en hacerlo volar!
Audrey aplaudió con fuerza al comprender las palabras de Gwain. El plan del culpable era atar los objetos robados al globo y sacarlos volando. Casi lo logra, pero el acto de violencia inesperado de Garnet lo arruinó.
—¡Lo hiciste, Garnet, lo hiciste! Se lo informaré a Ram-san, Frederica-san y Petra-chan después, ¡pero puedes estar orgullosa!
—¡¿Cómo voy a estar orgullosa si me han acusado tanto?!
Garnet chasqueó sus colmillos en protesta ante las palabras de Audrey, luego se mesó desesperadamente su cabello rubio.
—Entonces, encontraron el globo o lo que sea que mi increíble yo derribó, y las cosas robadas volvieron. Está bien, pero no es todo, ¿verdad?
—Supongo que tienes razón... Gwain-sama, la estatua de piedra es...
—Lo siento, pero no estaba escondida en la fuente. Es demasiado grande para ser transportada en un globo.
Encontramos algunos objetos pequeños, pero el paradero de la estatua de la diosa, el artículo más valioso de todos, seguía siendo desconocido. Como era de esperar, era casi imposible transportar algo de ese tamaño en el globo.
—Pero tampoco es tan grande como para moverla fácilmente...
—La estatua de piedra era de la bóveda, ¿correcto? Seguro que sería difícil sacarla de allí, además hay dos de ellas...
—...Lo siento. ¿Qué? ¿Cómo?
Natsumi se llevó la mano a la barbilla adoptando una postura pensativa. Audrey guardó silencio por unos segundos antes de hacerle una pregunta. En respuesta, Natsumi inclinó la cabeza.
—¿Dije algo gracioso? Solo estaba verificando hechos.
—No, es que mi observación parece diferir un poco de la tuya. Disculpa, ¿acabo de oír mal? Eh, ¿cuántas estatuas de piedra fueron robadas?
—Hay dos, ¿no? Por favor no me hagas repetirlo.
—¡¡Eeeeeeeeeeeeeeeeeee!!
Audrey gritó ante la afirmación directa de Natsumi. La agarró por los hombros y comenzó a sacudirla de un lado a otro.
—¡Espera, espera, un momento! ¿Dos? ¿Por qué dos? ¿Alguien te dijo eso?
—Por favor cálmate. Cuando entré a la bóveda, había dos estatuas, ¿sabes? Si desaparecieron cuando volvieron las luces, es lógico pensar que fueron robadas.
—¿Originalmente había dos estatuas? ¿Gwain-sama?
Audrey se volteó hacia Gwain buscando confirmación. Pero Gwain negó con la cabeza.
—De ninguna manera.
—Él dijo que no había información que ocultarnos en esta situación. Ni siquiera me molesté en verificar, pero la única estatua en la bóveda era la que está en cuestión.
—Bueno, entonces debe ser que Natsumi-san está equivocada...
¡No es un error! ¡Por favor no te burles de mí! Muy bien, ¡testificaré adecuadamente!
[Testimonio de Natsumi Schwartz 3]
"Lo diré nuevamente. Cuando escuché el ruido y entré en la bóveda, no había ninguna figura sospechosa dentro, y había dos estatuas.
¡Estoy segura de haber visto con mis propios ojos una estatua masculina y otra femenina! Inmediatamente después de verlas, todo se oscureció y... como ya les he dicho muchas veces, encontré el arma y a Sir Lazlane tirados a mis pies. Hay muchas cosas que no entiendo de esta situación... ¡Pero lo de las dos estatuas es un hecho!"
—Y este es mi testimonio. Por favor asegúrense de registrarlo.
Audrey no puede evitar sentirse turbada por el testimonio de Natsumi. Lo mismo ocurre con todos los presentes, incluido Gwain. Solo Natsumi menciona una estatua de piedra que nunca existió...
—¿Creen que es posible robar una estatua masculina cuando ya se robó una diosa en tan poco tiempo? ¿Eso es realista?
—¡Aun así, digo la verdad! ¡Lucharé hasta que toda la verdad salga a la luz!
—Bueno, dejaré el testimonio de Natsumi-san en reserva. Siento que nos estamos desviando, así que dejémoslo ahí por ahora.
Dejando de lado la promesa grandilocuente de Natsumi, Audrey intenta organizar el resto de la información confusa. Entonces, nota de repente a Garnet agachada en el suelo.
—¿Garnet? ¿Qué haces jugando con el globo?
—Oye, oye, Audrey-nee, no estoy jugando. Estoy examinando esto, pero algo no me cuadra, ¿no?"
En el suelo, Garnet adopta una postura poco decorosa para una dama.
—¿Qué tiene de gracioso?
Audrey también inclina la cabeza y observa el globo. Como explicó Natsumi, le resulta difícil detectar algo extraño en el artefacto terminado, pues Audrey no está familiarizada con objetos voladores que floten con aire caliente.
—Si solo querían volar y robar cosas, ¿para qué necesitaban esto? A mi increíble yo me parece casi una capa.
—Ah, es por ese movimiento, ¿no? Sí, parece eso. La forma en que ondea se asemeja a cabello humano... es algo inquietante.26
"..."
Garnet y Natsumi intercambian estos comentarios mientras señalan partes de la estructura del globo. Al escucharlas, a Audrey le llega una idea repentina...
—¡Eh, oye! Parece que acabas de tener una idea, ¿no?
—No me gusta que me miren de reojo... Bueno, veamos... Estoy segura de que el Margrave ya lo notó. Esta vez, el objetivo es el campamento.
—Hmm, continúa.
Roswaal, con un ojo cerrado y la mirada puesta en Audrey con su ojo azul, la incito a continuar con su historia. Es una sospecha que Audrey ha tenido desde el inicio del caso. Está Natsumi, a quien casi culparon del crimen en la bóveda, y Roswaal, quien luego cayo bajo sospecha. La situación desventajosa en el lugar y el burdo disfraz de este globo... la conspiración ahora es evidente.
—El color de la tela del globo y el uso de una capa como disfraz... son claramente trucos para hacernos creer que esto es el Margrave Mathers.
—¿En serio? Es natural pensarlo así... pero eso no cuadra para algunos, ¿no?
La reflexión silenciosa de Audrey fue interrumpida por Gwain, cuyas mejillas se torcieron en una mueca. Pasó sus dedos por su largo cabello antes de dirigir la mirada hacia la ventana del salón.
—Es ingenioso hacer que el globo se parezca a Roswaal-chan. Pero ¿funcionaría tan convenientemente? Qué bueno que los invitados notaron al falso Roswaal-chan flotando fuera... si no lo hubieran visto, todo habría terminado. ¿Cierto?
—Sin duda. Por eso el criminal debió idear un método para asegurarse de que lo vieran.
—¿Eh?
Audrey apartó la vista de Gwain —quien alzaba una ceja— para observar a los presentes. Mientras los espectadores reaccionaban de distintas formas, Audrey alzó un dedo.
—¿Puedo tener su atención, por favor?
—¿Vieron por casualidad al Margrave volando afuera? ¿O hubo algún detonante que los hizo mirar por la ventana?
26 Subaru usa dos onomatopeyas japonesas diferentes aquí Hirahira ひらひら y Birabira ビラビラ para movimiento y ondeo pueden
ser intercambiables, pero me aseguré de usar palabras diferentes ya que el texto lo hace)
...
—Por esa reacción, creo que di en el clavo.
Sus ojos se entrecerraron al notar cómo los presentes contenían la respiración.
—¿Audrey? ¿Qué quieres decir? Explícanoslo claramente. ¡Y siguen siendo dos estatuas!
—¡Qué insistente eres! Es simple, Natsumi-san: cuando alguien mira por la ventana y ve este globo a la distancia, otro grita: «¡El Margrave Mathers está volando! ¡El Margrave Mathers está volando!».
—¡Gah!
Al grito estridente de Audrey, Natsumi puso los ojos en blanco. Garnet y varios invitados también se sobresaltaron. Sin embargo, había una diferencia clave entre la reacción de Natsumi y Garnet, y la de los demás... porque estos últimos reconocían de inmediato lo que Audrey acababa de vocalizar.
—Al escuchar el nombre del Margrave y ver un globo en el cielo nocturno, cualquiera podría confundirlo con él. Es una inducción mental básica.
—¿Quieres decir que los hicieron creer desde el principio que era Roswaal, para evitar sospechas?
Vaya, un plan que aprovecha muy bien la psicología humana... —admitió Audrey, admirando la astucia de su enemigo—. Es brillante usar la famosa magia de vuelo de Roswaal y los prejuicios de la gente. Sin embargo, esta estrategia tiene una debilidad.
—¿Quién fue el primero en gritar que era Roswaal-chan?...
Al comprender rápidamente la situación, Gwain interrogó a los presentes. Era la pregunta correcta. El plan era un truco para manipular la percepción colectiva, pero una vez descubierto, revelaría la identidad del culpable. Efectivamente, los invitados volvieron lentamente su atención hacia una persona en particular.
—¿Fuiste tú quien gritó que este globo era el Margrave Mathers?
Los presentes se apartaron para dejar al descubierto a una mujer vestida de amarillo en el centro del grupo, cuyo rostro palideció de inmediato.
14
Bajo la mirada de todos en el salón, la mujer negó con la cabeza de manera rígida. Sus labios temblaban mientras movía la cabeza con disgusto, como si negara la realidad frente a ella.
—Espera un momento. No creo que sea así...
Audrey Grito
—Demasiadas personas te han identificado. No hay manera de que puedas escapar.
—Ugh...
El rostro de la mujer se volvió aún más pálido mientras Audrey la presionaba. Estaba tan nerviosa y alterada que claramente no estaba en condiciones de desenvolverse en esta situación. A este ritmo, bien podría estar confesando que hizo algo malo sin decir una palabra.
—Señorita Hallaine, no se asuste tanto, ¿de acuerdo? No es que queramos culparla. Solo estamos verificando los hechos.
Gwain le habló a la angustiada mujer con voz suave. Hallaine, como la llamó, respiró hondo varias veces y asintió, aunque su rostro seguía tenso. Mientras tanto, Audrey volvió suavemente su rostro hacia Roswaal.
—Esa mujer no era la que estaba con el Margrave, ¿verdad?
—Noooo, yo estaba con una mujer que parecía tener un poco más... de sustancia.
Cuando Roswaal se encogió de hombros, Audrey retrocedió ligeramente el mentón y dijo: —Ya veo.
Luego, después de que Gwain logró calmarla, Hallaine comenzó a hablar sobre la situación. Audrey escucha lo que tiene que decir...
[Testimonio de Hallaine Banksy27]
“Oh, yo solo salí al balcón un momento para despejarme. Respiré la brisa nocturna y, mientras lo hacía, noté que algo volaba en el cielo.
Estaba ebria. Y estaba lejos. Vi la capa, su color y el hecho de que volaba, e inmediatamente asumí que era el Margrave Mathers... Así que no pude evitar decirle a los demás que el Margrave Mathers estaba volando.
Todos saben que el Margrave puede volar con magia, y como iba a mostrar sus habilidades ante el público, pensé que usaría magia de vuelo.”
—Espera un momento. ¿Dónde escuchaste que el Margrave realizaría magia en público?
—Ehh...
Audrey esperó la titubeante explicación de Hallaine. La mujer puso los ojos en blanco, sorprendida, pero no podía ignorar que había cometido un desliz. Lo dejó claro: había mencionado que el Margrave mostraría magia públicamente.
—Pero ese no es el caso. Estoy segura de que no hay tales planes para esta noche. ¿No es así, Margrave?
—No los tengo. Por suuuu puesto, no hay ningún plan…. Gwain-dono es el anfitrión del evento. No hay telón para que yo actúe como atracción secundaria.
—...¿? Ya veo. Gracias.
Hubo un vacío momentáneo en su respuesta que la inquietó, pero Audrey pospuso indagar más. Mientras tanto, el rostro de Hallaine palideció de nuevo, al borde del colapso. Había demasiadas cosas poco naturales en su testimonio, y, naturalmente, las sospechas sobre ella crecieron.
Y entonces...
—Agradecería que no atormenten más a mi acompañante.
—¿Usted es... Canon-sama?
Audrey arqueó las cejas ante el noble rubio, Canon Raydim, quien intervino de nuevo.
—¿La señorita Hallaine era su acompañante?
—Sí, lo es, y no soporto ver su persecución despiadada. Entiendo la situación, pero aun así deberían ser considerados con las damas.
27 Su apellido es Banksy deletreado igual que el artista
—Pero hay irregularidades en su testimonio...
—Puedo explicar esa parte. Yo estaba con ella cuando salió al balcón a despejarse.
—¿Canon-sama, usted estaba allí?
Con una mano en el pecho, Canon asintió solemnemente. Se colocó junto a Hallaine y sostuvo con suavidad sus hombros temblorosos, sonriendo gentilmente a sus ojos húmedos.
—No creo que tuviera segundas intenciones. ¿Un globo flotando? Solo lo vio y asumió demasiado. Una mujer que asume mucho es compasiva y cuidadosa. ¿Acaso no es eso algo bueno?
—Bueno, incluso si lo dices así...
Audrey se mostraba vulnerable ante la afirmación de que solo eran suposiciones. Hasta ahora, lo único que sugería la participación de Hallaine en el crimen eran evidencias circunstanciales y su comportamiento sospechoso. El flujo de la conversación la había arrinconado, pero no había pruebas contundentes. Audrey solo podía admitir que su error anterior sobre la magia era un malentendido.
—Cálmate y respira hondo, señorita Hallaine. No hiciste nada malo. ¿Verdad?
—Sí, sí. Así es.
Mientras Canon acariciaba su espalda con suavidad, la expresión de Hallaine se serenó al instante. La frustración de Audrey aumentaba al ver que podría escabullirse de esta. Pero por más que se apresurara o reflexionara, la situación no sería fácil de resolver.
—Al menos, necesitamos información que respalde sus incoherencias... como que el Margrave realmente usó magia.
—Oh, yo he usaaaado magia antes, ¿no es así?
—¿Qué?
Roswaal confirmó el murmullo angustiado de Audrey con un tono despreocupado. Como era de esperar, los presentes, excepto Roswaal, quedaron atónitos.
—"Usé magia"... ¿Qué? ¿Quieres decir que volaste o algo así?
—Si fuera ese el caso, las cosas se complicarían. Afortunadamente, nooo lo es. Verás, todas las luces de la casa se apagaron de golpe, ¿no? Eso fue obra mía.
—¡¡¡¿¿¿AAAHHHH...???!!!
Los gritos de Audrey, Natsumi y Garnet se superpusieron cuando Roswaal señaló hacia sí mismo. ¿Quién hubiera pensado que el apagón había sido causado por él?
—¿No se suponía que las luces se apagaron para que el criminal robara algo de la bóveda?
—Es comprensible que lo pensaraaaas. Pero reflexiona: si el objetivo fuera robar lo de la bóveda, ¿para qué oscurecer toda la mansión?
—Bueno, eso...
Audrey solo pudo estremecerse y asentir ante el punto de Roswaal. El apagón y el crimen en la bóveda no estaban relacionados. Nunca lo había considerado. Al ocurrir al mismo tiempo, asumió que estaban conectados.
—Ciertamente, no veo el beneficio de cortar la energía, ya que no dependemos de electricidad para la seguridad. ¡Punto ciego...! ¡Es un punto ciego total...!
—La casa de Gwain-dono está iluminada por completo con lámparas mááágicas. La mujer que me acompañaba pidió ver magia, así que lo hiiice.
—¿Cómo te atreves a decirlo con tanta impunidad, Roswaal-chan...?
Ni siquiera Gwain, conocido por su tolerancia, pudo contenerse ante el descaro de Roswaal. Sin embargo, esto cambiaba las cosas nuevamente. El hecho de que el culpable no tuviera nada que ver con el apagón era una revelación en sí misma.
—Si eso es cierto, no puedo ignorar lo que dijo Hallaine antes. Como mencionó, el Margrave sí usó magia. No fue magia de vuelo, pero...
—Eh, uh, eso... Eso.
La hosquedad de Hallaine regresó en otro ambiente tenso. A primera vista, era obvio que no estaba hecha para desempeñar un papel convincente. Pero no era ajena al asunto. Sin duda, alguien le había ordenado mentir o decir algo falso. Y, en este momento, el más probable instigador era...
—...Como dije antes. Fue una mala suposición. Simplemente coincidió con la situación, pero cualquiera podría haber dicho algo equivocado.
Al decirlo, el noble de cabello rubio, Canon Raydim, cargó con la culpa en nombre de Hallaine. Él era, con toda probabilidad, el principal culpable...
—Pero al mismo tiempo, parece el más formidable...
—La señorita Hallaine ya está exhausta. No es de extrañar, después de tanto escrutinio. En realidad, quien debería responder es el Margrave Mathers, por su comportamiento extravagante.
—Qué patético.
Audrey asintió ante el comentario de Garnet, quien cruzó los brazos y torció los labios. La actitud de Roswaal había sido tan sospechosa desde el principio que a Audrey le costaba defenderlo. Aun así, sería absurdo perder el caso después de llegar tan lejos, así que era crucial mantenerse firme.
—Entiendo que quieras proteger a tu acompañante. Pero no deberías ser demasiado protector...
—Hmm... Intentaba evitar decirlo, pero no me queda opción. Sería una lástima desperdiciar la bondad de la señorita Hallaine.
—¿Eh? ¿No solo Roswaal-chan? ¿Acaso ocultas algo más, Canon-dono?
—Mmmm, eso sí que es una espiiiina.
Las palabras de Gwain, acompañadas de una sonrisa feroz, irritaron a Roswaal. Pero, por supuesto, era un merecido castigo, así que nadie lo defendió. Todas las miradas se centraron en lo que Canon diría a continuación. Y entonces, bajo la atención general, Canon comenzó a hablar con expresión resuelta:
—La señorita Hallaine no se atrevió a decirlo para protegerme, pero fui yo quien confundió al Margrave Mathers con el globo en el cielo.
15
[Testimonio de Canon Raydim]
“Me avergüenza admitir que fui yo quien confundió el globo con el Margrave. Estaba sentado en el balcón con la señorita Hallaine, disfrutando de la brisa nocturna. Mientras contemplaba las estrellas, algo cruzó mi campo de visión. Al mirarlo, me sorprendí.
La capa ondeando en el aire nocturno, el cabello largo flameando a la distancia, el color excéntrico y llamativo de la vestimenta... Lo primero que pensé fue: «El Margrave puede volar».
No pude evitar decirle a la señorita «El Margrave está volando en el cielo». Mi entusiasmo debió ser contagioso, pues ella repitió la noticia adentro...”
—...El resto, ya lo saben. Lamento haberles causado molestias.
Canon se inclinó ante Audrey y los demás, luego giró para hacer lo mismo ante los invitados. Su postura impecable y gestos calculados no dejaban resquicios para dudas. Audrey mordió su labio, consciente de que se enfrentaba a un oponente formidable.
—Ah, ya veo. Así que Raydim-dono admite que sus palabras provocaron la suposición inicial de la señorita Hallaine. Una confesión valiente.
—Puede ser. Pero mi honor palidece ante la mancha en el nombre de la señorita Hallaine. Es lo natural.
Su expresión se tensó, y habló con la rectitud de un caballero de armadura brillante. Audrey, al observar su perfil, buscó inconsistencias en su testimonio, pero no encontró ninguna. Todo se reducía a errores de juicio y suposiciones. A diferencia de Hallaine — visiblemente alterada—, Canon no mostraba fisuras.
—Noble decisión. Pero, de ser así, debió sorprenderle el comportamiento de la señorita Hallaine.
—Sí, un poco. Pero diría que su naturaleza impulsiva también es su encanto. Si gritó «¡El Margrave Mathers está volando!», solo puedo compadecerla.
Audrey sintió que era una visión sesgada, pero no lo dijo.
...
La mirada de Roswaal —cargada de provocación, travesura y algo de desdén— se clavó en Audrey. La confundió, hasta que notó... los sutiles cambios en las expresiones de los invitados.
—...Todos parecen reaccionar de manera extraña. ¿Hay algo incorrecto en la historia de Raydim-dono?
Los invitados se miraron entre sí. Finalmente, uno habló con timidez:
—Permítanme aclarar que esto quizá no sea relevante... Pero la versión de Raydim- dono difiere de mi impresión.
—¿Discrepancia? ¿En qué sentido?
Audrey inclinó la cabeza, imitada por Natsumi y Garnet detrás de ella. Mientras, Canon, Gwain y Roswaal seguían la conversación en silencio.
—Raydim-dono describió a la señorita Hallaine como "encantadora", pero... no puedo aceptar eso tan fácilmente.
—Es cuestión de gustos y preferencias personales...
—Por supuesto. Tiene razón. Pero la señorita Hallaine gritó: «¡El Margrave está volando! ¡Whoosh! ¡Está volando, es increíble! ¡Si no lo ven, se pierden algo único! ¡Todos, atención! ¡Miren!»... así llamó a la gente en el salón.
—¡Vaya entusiasmo!
Un invitado cuyo nombre ni siquiera conocía imitó con pasión el arrebato de Hallaine. La sorpresa de Audrey al escucharlo se mezcló con la de otros, pero esta vez, el coro de asombro resultó revelador.
—¿No se suponía que estabas junto a ella? ¿Por qué carajos te sorprendes, eh?
Garnet lo dijo con voz grave, irradiando la aura de una espadachina. A pesar de su apariencia delicada, su mirada era la de un depredador clavada en Canon, quien parecía tan sorprendido como Audrey. El comentario de Garnet era acertado: ¿por qué Canon, supuestamente en el balcón con Hallaine, actuaba como si escuchara la noticia por primera vez?
—Sir Raydim, no puede fingir sorpresa, ¿verdad?
—No, no, en absoluto. Esto también entra en el ámbito del malentendido... Para mis oídos, las palabras de la señorita Hallaine sonaban como el piar de un pajarillo...
—Bueno, eso sonaba más a gallina estrangulada que a pajarillo.
—¡Vaya insistencia la suya!
El invitado, implacable, bloqueó la retirada de Canon, cuyas mejillas se tensaron. Era un golpe bajo, pero efectivo.
—¿Es eso lo que discutían antes, Sir Raydim? Probablemente porque lo que dijo Hallaine dejó una... impresión duradera.
...
—¡En otras palabras, nunca escuchaste su voz directamente! ¿Me equivoco?
—¡Gaaah!
La máscara de calma de Canon se resquebrajó por completo. Ahora era evidente: Canon y Hallaine se cubrían mutuamente... o más bien, colaboraban. Canon no estuvo con ella. Entonces, ¿qué hacía realmente?
—Si me permiten un minuto.
—¿Natsumi-san?
De pronto, como para romper la tensión, Natsumi avanzó. Bajo las miradas de todos, fijó sus ojos negros en Canon. El noble, con expresión amarga, la enfrentó directamente.
—¿Tiene algo que decirme, señorita Natsumi?
—Sí. Solo quiero confirmar algo.
Ante la pregunta, Natsumi retrocedió levemente el mentón y escudriñó a Canon de pies a cabeza. Tras esa mirada desenfadada, frunció el ceño y declaró...
—Canon-sama... en realidad no es un hombre, ¿verdad?
—¿Qué...?
Las palabras de Natsumi dejaron a Canon parpadeando, aturdido. La sorpresa no se limitó a él: todos en el salón miraron a Natsumi con expresiones de «¿De qué diablos está hablando?». Pero Natsumi permaneció imperturbable.
—Pueden dibujarse las cejas y camuflar la postura, el caminar o los modales, pero no engañarán mis ojos. Eres una mujer hermosa vestida de hombre... ¡y lo sabes!
—¡Espera, espera, espera, Natsumi-san! ¡Hablas en serio, estás loca!...
—¡Claro que no! ¿Crees que bromeo en una situación así?
Aunque Natsumi tenía un pecho postizo (según Audrey), la idea no era descabellada. Pero Audrey dudaba que Natsumi actuara impulsivamente. Aunque... quizá sí lo haría.
—¡No, eso es un insulto! ¡Retira esas palabras, señorita Natsumi!
—Pero estoy absolutamente segura. Mis ojos no mienten.
—¿Qué eres, ¿una niña? No actúes con tal frivolidad.
Canon, recuperado del shock, lanzó una mirada severa a Natsumi. Ella, sin embargo, se encogió de hombros ante su reproche, lista para contraatacar con ferocidad. Audrey se agarró la cabeza, preguntándose cómo habían llegado a esta discusión absurda.
—Ajá. ¿Y si comprobamos si lo que dice mi hermana es cierto?
—¿Eh?
Garnet intervino con una sonrisa burlona. Su propuesta era simple, pero hizo que Canon palideciera de nuevo.
—Si te revisamos en privado, se resolverá rápido. Si las dudas de mi hermana se aclaran y lo de la ropa mojada tiene explicación, ¿no sería perfecto?
—¡Esto es...! No, ¡el solo planteamiento es ofensivo! ¿Acaso la señorita Garnet o la señorita Natsumi aceptarían que se cuestione su género?
...
—¿Qué pasa con ustedes dos... e incluso con el rostro refinado de la señorita Audrey?...
Las expresiones de Audrey y las demás se torcieron ante la réplica de Canon. Si por error se confirmara el género de alguna de ellas, el campamento de Emilia quedaría fuera de la selección real, y los hombres serían tachados de pervertidos. Ante ese panorama desastroso, la presión sobre Canon se intensificó. Pero su sufrimiento no terminó ahí.
—¿Seré el único que no distingue entre una acusación ridícula y algo creíble? ¿Qué opinas, Roswaal-chan?
—No, no, de ninguna manera. Nunca creeríiiia que alguien sería tan atrevido como para fingir otro gééénero en un evento aristocrático.
—Wow.
Roswaal y Gwain, dos adultos malintencionados, sostenían una conversación aún más malintencionada. ¿Cómo podían divertirse tanto torturando a otros? Audrey no sabía qué decir, pero no podía negar su decepción ante los comentarios descarados de Roswaal. Esto es lo que significa carecer de corazón humano, pensó, sintiendo lástima por Canon, cuyo rostro palidecía al ser arrinconado por ambos.
—Pero eso solo aplicaría si... él (o ella) realmente llevara ropa mojada.
—¿Y si Canon-sama fuera una mujer? ¿Eso daría una pista?
Natsumi ladeó el cuello y frunció el ceño al vislumbrar una posible mentira. Audrey asintió ante sus palabras.
—Natsumi-san quizá no lo note, pero si Canon-sama mintiera sobre su género, resolvería una de las incógnitas pendientes.
—¡La incógnita sería... las dos estatuas!
—Oh, si existiera tal cosa, ¿no? Bueno, no es ese el punto.
Aunque Natsumi parecía obsesionada con las estatuas de la bóveda, Audrey tenía otro enfoque. Tal vez Roswaal y los demás ya lo habían deducido: si Sir Canon Raydim resultaba ser una mujer, explicaría...
—Por cierto, Sir Raydim, tienes un cabello muuuy hermoso.
—Me halaga, pero... ¿por qué mencionarlo ahora?
—Nada, solo que recordé... La dama que me sacó afuera y me rogó tan adorablemente que mostrara magia también llevaba un accesorio dorado en el pelo.
Extendió la mano con naturalidad y tocó el rígido cabello dorado de Canon. El movimiento fue tan espontáneo que Canon no pudo evitarlo. El shock de ver su propio plan desentrañado lo dejó paralizado.
—Vaya, este ojisan olvidó verificarlo contigo también.
—¿Hmm? Sí, mi amigo Gwain Merette-dono. ¿Algún problema?
—Nada importante. Mi amigo, el Margrave Roswaal L. Mathers.
Intercambiaron miradas cargadas de ironía. Gwain desvió entonces su sonrisa burlona hacia Lazlane, quien observaba todo con expresión aturdida desde su episodio de amnesia.
—Estaba pensando... ¿Dónde estaría la mujer que acompañaba a Sir Lazlane Enimou antes de que perdiera la memoria? Si estás aquí, deberías quedarte a su lado.
—Eso es...
—¿Qué opinas? Sir Canon Raydim... ¿O debería decir Miss Canon Raydim?
Ante la pregunta de Gwain, Canon bajó la cabeza, derrotado. Luego, con un gesto resignado, alzó las manos.
—Lo admito... He perdido.
16
—Entonces, así fue cómo sucedió. —En la fiesta de esta noche, Canon Raydim entró y salió dos veces. —Primero, vestida de hombre, pasó por recepción junto a su cómplice, la señorita Hallaine. Luego se escabulló, se cambió a un vestido, y regresó como acompañante de Sir Lazlane Enimou.
—Así es...
Al escuchar la reconstrucción de Gwain, Canon asintió con resignación. Él... o más bien, ella, estaba ahora sentada en el suelo junto a Hallaine, quien permanecía desplomada. Lazlane, con mirada vacía, solo atinó a murmurar: "¿Qué? ¿Hice algo malo?". El panorama era claro. Pero quedaba un problema...
—Es obvio que el objetivo de Canon-sama en este caso era el Margrave Mathers. No robar el contenido de la bóveda, sino inculparlo como sospechoso, ¿verdad?
Honestamente, el plan era demasiado elaborado para un simple robo. Cada detalle — el globo disfrazado de Roswaal, los trucos para sacarlo del salón— apuntaba a incriminarlo. Audrey no podía evitar preguntarse si Roswaal le había hecho algo a Canon en el pasado.
—La señorita Hallaine y Sir Enimou solo fueron invitados por mí para participar. La única villana que ideó esto y apuntó al Margrave... fui yo. Por eso, el castigo debe caer sobre mí con mayor peso.
—El hecho de que sea mujer me hace querer retorcer la palabra "villana", peeeero primero me gustaría saber sus motivos. ¿Por qué harías esto?
—¿Tal vez una mujer a quien el Margrave usó y abandonó antes? ¿O alguien relacionado con ella?
—Audrey-kun, ¿qué insinúas? Y aunque fuera cierto... ¿por qué lo olvidaría?
Aunque no era algo de lo que enorgullecerse, las palabras de Roswaal eran convincentes. No era como él dejar semillas de discordia sin atender. Justo cuando Audrey llegaba a esa conclusión, Canon exhaló hondo.
—No hay una conexión directa entre el Margrave y yo... pero se equivoca.
—¿Oh? ¿En qué exactamente?
—En que usted eligió a la Bruja de la Glaciación para la Selección Real...
—Oh...
Fue Natsumi quien contuvo el aliento ante la declaración de Canon. Tras su expresión refinada, asomó fugazmente el orgullo de Caballera de Emilia. O quizá estuvo a punto de gritarle, olvidando su papel de Natsumi.
—Aaaah, ya entiendo. Por fin lo veo claro. Sir Canon Raydim... Tú tenías un territorio cerca del Bosque Elior. En otras palabras—
—Conozco a la bruja que creó ese permafrost y aterrorizó a sus habitantes.
—Así que me atacaron a mí, quien decidió apoyar a Emilia-sama, en lugar de atacarla directamente para no dañar su reputación.
Su explicación era larga, pero incontestable. En la selección real, la imagen negativa de Emilia pesaba demasiado: el solo hecho de compartir rasgos con la «Bruja de la Envidia» la convertía en un símbolo de terror para muchos. Pero para Canon, el estigma de Emilia era aún más personal. Una historia vinculada al Bosque de Elior que ni Audrey conocía...
—Habría sido suficiente eliminar a la bruja de la contienda, dañando el nombre del Margrave. Luego, con el tiempo, revelaría la verdad. Yo sería la única en asumir la culpa.
—¿Incluso si eso destruye a la familia Raydim? Es una apuesta enorme.
—Originalmente, mi familia terminó con mi generación. No nacieron varones, y a mí me hicieron suceder el título como hombre. Sin posibilidad de continuar el linaje, nuestro final sería irrelevante. Entonces, al menos...
—...Al menos querías cumplir con tu deber nobiliario, eliminando una amenaza para el reino.
—Un sueño que nunca se cumplió. Canon movió la cabeza con languidez. Al entender su determinación, Audrey sintió amargura. Sus acciones eran radicales, pero comprensibles. Solo que... demasiado...
—Es una historia que desconoces sobre Emilia-sama.
—¿Señorita Natsumi?...
Natsumi avanzó un paso, clavando sus ojos en Canon. La intensidad de su mirada hizo que Canon retrocediera levemente.
—Debiste conocer a Emilia-sama antes de actuar. Si lo hubieras hecho... sabrías que es trabajadora, sincera, compasiva, fuerte, resistente, adorable... Sí, lo habrías entendido.
Mientras hablaba, Natsumi apretaba con fuerza su pecho postizo. Canon abrió los ojos, sorprendida. Luego, resopló y rio entre dientes.
—Conoces muy bien a la Bruja de la Glaciación... a Emilia-sama, ¿verdad? Ojalá hubiera hablado contigo antes de ejecutar este plan.
—Habría sido difícil... Yo estaba encerrada en la bóveda.
Con un dedo sobre los labios, Natsumi sonrió, rompiendo la tensión.
El caso se cerraba.
Canon Raydim había confesado, y sus cómplices —Hallaine y Lazlane— fueron arrestados. Aunque su advertencia sobre Emilia quedó grabada en los presentes, infligiendo un duro golpe al campamento...
—Y eso fue toooodo el entretenimiento de esta noche. ¿Qué les pareció? Estaré encantado si lo disfrutaron.
Con un gesto teatral, Roswaal sonrió. Todos, excepto él, mostraban caras de incredulidad. Pero él ignoró sus reacciones tardías.
—¡Un gran aplauso para Sir Lazlane Enimou, la señorita Hallaine Banksy y Sir Canon Raydim por su contribución al espectáculo!
...
—¡Que comiencen los aplausos!
Ante la orden de Roswaal, los invitados comenzaron a aplaudir aquí y allá, primero con timidez, luego con creciente entusiasmo. Poco a poco, la audiencia aceptó la situación: todo había sido una obra teatral orquestada por Gwain y Roswaal, un misterio como entretenimiento.
—¡Margrave! Esto es...
—Caaálmate, Sir Raydim. Si no sonríes al público, no seras un buen actor, ¿no?
Roswaal sonrió con malicia mientras Canon, con mirada asesina, se acercaba. Cuando ella contuvo el aliento ante su intimidación, él susurró más:
—Yo me encargaré de esto. Debes seguir el juego. No te dolerá si lo haces.
—Pero... lo que pasó esta noche...
—El Bosque de Elior fue mi error. No fui lo suficientemente considerado, ¿cierto?
Canon resopló al escucharlo. Roswaal asintió varias veces, con una sonrisa burlona ante su sorpresa.
—Me quedaré toooodo el crédito por el "espectáculo" de esta noche. ¿Algún proooblema, Gwain-dono?
—No sé de dónde sacaste esa idea, pero siento que me usaste como títere. Aunque no puedo negar que el resultado fue entretenido. Lo acepto.
Gwain se encogió de hombros, resignado. Si los organizadores y las principales víctimas lo decidían, nadie podía objetar. Ni siquiera Canon.
—Margrave Mathers, yo...
—No diré que entiendo cómo te sientes. Al final, nunca sabremos lo que sienten los demás. Así que usaré lógica: ahora me debes un graaan favor. Estoy seguro de que contribuirás muuucho a la selección real.
Con tono retorcido, añadió:
—Y por eso mismo... debes resolver tus prejuicios hacia Emilia-sama.
—¿Eh?
—Curiosamente, es justo como dijo Natsumi. Siii la conoces en persona, tu impresión cambiará. Como míínimo, dejará de parecer una bruja.
—Pero... si ella supiera lo que hice...
Bajó la vista, incapaz de sostener la mirada. Roswaal, sin embargo, estalló en carcajadas.
—Créeme. Comparado con lo que yo he heeecho, tus acciones son solo un juego de niños.
17
—Y así, el caso estaba a punto de concluir... pero—
—¡Esperen, por favor! ¡Aún quedan misterios por resolver!
Natsumi Schwartz alzó el dobladillo de su vestido y golpeó el suelo con fuerza. Sus palabras hicieron que los invitados, que ya celebraban el gran final, suspiraran entre molestos y curiosos.
—¿Señorita? ¿Qué ocurre? Ya sabemos quién lo hizo, ¿no es suficiente?
—¡No es suficiente! Recuperamos los objetos robados que llevaba el globo, pero... ¿dónde están las estatuas? ¡El misterio de las dos estatuas de piedra sigue sin resolverse!
—Exacto. Sir Raydim, ese es el punto clave.
—No, no, ese justamente es el problema.
Al verse señalada directamente, Canon palideció. Sus labios temblaron levemente antes de responder:
—El plan original nunca fue llevarse la estatua. El globo tenía un límite de peso, así que la estatua de la diosa...
—¿Entonces cómo desapareció en un abrir y cerrar de ojos? ¡Fue como un truco de ilusionista! ¡Un "Copperfield"!28
—...Espera, Natsumi-san. ¿Dices que desapareció instantáneamente?
Audrey ladeó la cabeza al ver a Natsumi exagerar su sorpresa, llevándose las manos a las mejillas. Ante la pregunta, Natsumi frunció el ceño y confirmó: —Sí.
28 Sí es una referencia a David Copperfield (デビッド・カッパーフィールド) es como se escribe su nombre en japonés
[Testimonio de Natsumi Schwartz 4]
“Estaba descansando sola en el pasillo cuando escuché un ruido y fui a la bóveda. La puerta ya estaba abierta, y asomé la cabeza, llamando por si alguien estaba dentro. Fue entonces cuando, en la penumbra, vi las dos... ¡estatuas!
Iba a salir para verificar si no había nadie más, cuando las luces se apagaron. Me sorprendí tanto que apenas contuve un grito... ¿durante una docena de segundos? Luego, Audrey y Gwain irrumpieron en la bóveda y me miraron.”
—Aún me tiemblan las piernas al recordar sus caras en ese momento...
—No es momento de juegos. Pero hay algo extraño...
Audrey se llevó la mano a la barbilla, ignorando los dedos temblorosos que Natsumi fingía. Había una incongruencia obvia en el testimonio:
—El Margrave tardó al menos cinco minutos en apagar las lámparas mágicas, y Gwain- sama y yo otros tanto en derribar la puerta. Sin embargo, Natsumi-san dice que solo fueron doce segundos.
—No es solo una percepción alterada del tiempo, ¿verdad?
—Exacto. Nadie confunde cinco minutos con diez segundos... a menos que mienta.
—¡No estoy mintiendo!
Natsumi insistió, inflando su pecho postizo. Audrey, como Roswaal, admiró internamente su descaro para mentir bajo presión. Tanto que sintió un escalofrío incómodo.
—Era un falso estante...
—¿Audrey?
—Recuerda, Natsumi-san. ¿La oscuridad llegó justo después de que revisaras la estatua?
—¿Eh? Sí... La toqué por detrás y...
Audrey exhaló hondo al ver su asentimiento. Garnet, observando su perfil, torció los labios.
—Audrey-nee, ¿se te ocurrió algo?
—Sí. Gwain-sama, ¿podría traer el Metia que verificó los atributos mágicos de Natsumi-san?
—No me opongo... pero ¿para qué?
—Es simple. Identificaremos al último personaje de esta historia... y sus atributos mágicos.
18
[La Deducción de Audrey Souffle]
“Esa persona es Sir Canon Raydim, quien coludió con la señorita Hallaine Banksy en este plan. Su rol fue clave: actuar como cómplice principal.
Lograron cargar los objetos robados en el globo y hacerlo volar. Pero surgió un problema inesperado: la presencia de Natsumi-san.
Mientras preparaban el mecanismo de hielo para cerrar la bóveda, Natsumi notó la puerta abierta y se acercó. El culpable, al no querer ser visto, entró en pánico...
Saltó junto a la estatua de la diosa, adoptó una postura rígida... y se convirtió en la segunda estatua de piedra dentro de la bóveda.”
—Así engañaron a los ojos de Natsumi-san.
—¡Espera! Podrían burlarme por un instante, ¡pero ese truco tan burdo no duraría mucho!
Natsumi contraargumentó, sintiendo que Audrey exponía su distracción. Audrey asintió, confirmando su punto.
—Por eso recurrieron a otro truco. Hubo una gran discrepancia entre la percepción del tiempo de Natsumi-san y el momento real en que se apagaron las luces, ¿no? Además, Natsumi-san dijo que el arma y la víctima aparecieron de la nada.
—Sí, lo dijo. Entonces, ¿qué fue?
—FueShamak.


—Shamak es una forma rudimentaria de magia Yin, una ilusión que separa la conciencia de la realidad. El afectado ni siquiera nota la desconexión, y el flujo del tiempo se vuelve difuso. En otras palabras... Natsumi-san fue hechizada por el criminal disfrazado de estatua en el instante que le dio la espalda.
—Por eso hay un vacío temporal entre su percepción y la nuestra. Ella estuvo en oscuridad antes de que se apagaran las lámparas mágicas, y luego, cuando el hechizo se disipó, quedó atrapada en la misma oscuridad que nosotros.
—¡¿Qué?! ¡Pero entonces el culpable es...!
La palidez de Natsumi fue respuesta suficiente. Audrey asintió y colocó el Metia —una perla que cambia de color según los atributos mágicos— sobre el regazo de quien estaba a su lado. La gema se tiñó lentamente de un negro pálido...
—Sir Lazlane Enimou... tienes afinidad Yin. Eres la víctima. Y el culpable.
Sus palabras sellaron el desenlace de la noche...
—¿Qué? ¿Hice algo malo?
Las palabras de un hombre que olvidó tanto su plan como sus memorias fueron el epílogo perfecto.
19
—Lamento que hayas tenido que pasar por todo esto, señorita Audrey.
No fue hasta unas dos horas después de que se resolviera la situación que Gwain se acercó a Audrey, quien descansaba agotada tras despedir a los invitados. Aunque le agradeció por develar la verdad, ella no parecía satisfecha. El resultado final era demasiado vergonzoso para su campamento.
—Al menos no escaló a un problema mayor. En cuanto al destrozo de Garnet en el campanario... su familia se encargará de disciplinarla.
—Me alegra oírlo. Aunque este anciano llora su torre dañada, estoy seguro de que Roswaal-chan pagará la reparación.
—No logro entender a alguien como Canon-san...
El Margrave usaba a Emilia y a su gente sin piedad para sus planes, pero hoy mostró clemencia con tres travestidos que actuaron contra él. ¿Cómo conciliar esa contradicción?
—Para él, todo es coherente. Llevo años conociendo a Roswaal-chan, pero sigue siendo un enigma.
—Concuerdo... Y por eso mismo, me siento aliviada.
—¿Porque al menos no fue él quien robó la estatua?
Audrey asintió con un ojo cerrado ante la pregunta de Gwain, señalando que no tenía sentido ocultarlo más.
Al final, los eventos de esa noche habían sido un ardid para incriminar a Roswaal, pero Audrey siempre se había preparado para el peor escenario posible: que el verdadero culpable fuera el propio Margrave.
Esa era la verdadera razón por la que Audrey —o más bien, Otto— se había disfrazado de mujer para asistir al evento. Ram, quien no pudo acompañarlos debido a una fiebre, le había pedido un favor específico:
—...Me preguntaba si la subasta de esta noche incluiría algunos de esos objetos curiosos que obsesionan al Margrave.
Lo que evitó que se riera del presentimiento de Ram fue su confianza en la excepcional intuición de la doncella... y el miedo al daño que causaría si resultaba cierto.
—Pero al final, fue un temor infundado.
—Bueno, yo tampoco lo sospeché realmente. Incluso si Roswaal-chan quisiera hacer algo cuestionable, no necesitaría robarlo de una bóveda. En cuanto al campanario... bien podría pagar su reparación con solo un bolsillo de su fortuna. Aunque eso también da miedo.
Encogiéndose de hombros, Gwain extendió su mano hacia Audrey para despedirse. Ella aceptó el apretón con cordialidad, pero...
—Ahora, si me disculpas, tengo mucho que ordenar. Gracias de nuevo, señorita Audrey. Saluda a tus amigas, Natsumi y Garnet.
—Sí, ¡muchas gracias por tu ayuda...!
De pronto, Gwain tiró de su brazo durante el apretón, atrayéndola hacia él. Luego, en un susurro que solo ella pudo escuchar:
—La próxima vez, quiero hablar contigo cuando vayas vestida como corresponde. Prométeselo a este ojisan...
Solo eso. Gwain se alejó riendo, dejando a Audrey —no, a Otto— suspirando con exasperación.
—Ay, cielos... Al fin y al cabo, es amigo del Margrave. Eres un tipo indigerible.
Y esa era una evaluación justa para quien probablemente había sido la persona más desconcertante de la noche.
20
—Y así, junto con el recuerdo del Sir Lazlane Enimou, el paradero de la estatua robada de la Diosa ahora es desconocido. Además, prometí cargar con la culpa por los eventos de esta noche, ¿sabes? Gwain-dono ha aceptado mi palabra.
—Por eso el maestro tuvo que pagar por todos los gastos, incluyendo la fiesta de esta noche y la compensación por la estatua perdida de la diosa. Que Emocionante.
—Me alegraaa que digas eso.
Así habló Roswaal, sonriendo en la quietud de la noche, cuando el mundo ya dormía.
El lugar estaba algo alejado de la mansión de Gwain Merette, junto al lago en el bosque, donde no había rastro de presencia humana. Allí, dos figuras se alzaban en la orilla del agua: Roswaal y un hombre alto y delgado a su lado.
—Peroooo, gracias por tu ayuda, Clind. No sé cómo lograste que Annerose faltara a la fiesta.
—No, Annerose-sama tiene fiebre y está ausente. Yo no tuve nada que ver. Negación.
—¿Fiebre...? ¿Estará bien?
—Si, era mentira. Cuando Annerose-sama supo que Emilia-sama no asistiría, perdió todo interés en participar. Afecto.
Inclinado levemente y hablando con tono indiferente, se encontraba un hombre hermoso y fuerte, de aire estoico, con un monóculo sobre un ojo. Era Clind, sirviente de Annerose, una pariente de Roswaal. El ceño del mismo se frunció ante sus palabras.
—Sueles decir mentiras absurdas, ¿no? Inclusooo si nos conocemos desde hace mucho, eso no cambia.
—Pensé que era precisamente porque nos conocemos desde hace tanto. Y me sorprendió gratamente la preocupación del maestro por Annerose-sama. Travieso.
—Ay, de verdad… Eso es tan propio de ti. Entonces, ¿qué es esto?
Encogiéndose de hombros ante la falta de sonrisa de Clind, Roswaal bajó la voz a un susurro tenue. Clind dijo "Aquí" y acercó un objeto cubierto por un paño hasta la orilla. Roswaal extendió la mano y lo retiró. Entonces...
—Esta es la estatua de la diosa en cuestión.
—La he traído como deseaba, maestro. Secreto.
Roswaal retrocedió ligeramente el mentón mientras Clind colocaba una mano en su pecho e inclinaba la cabeza. Era la estatua de la diosa robada esa misma noche de la casa de Gwain, cuyo paradero se desconocía. El plan de Canon no era malo. Que intentaran culpar a Roswaal del crimen también le convenía. Lo único que la chica arruinó fue...
—Así que, en realidad, yo no era culpable de ningún delito en el incidente de la estatuuuua.
—El maestro apaga las lámparas de piedra mágica mientras yo robaba la estatua de la diosa. Aun así, no esperaba que alguien más tuviera la misma idea... y buena vista. Tuve que ocuparme de ello apresuradamente. Autocrítica.
—¿Qué hiciste en el ardor del momento, aplastar la cabeza de Sir Enimou con la estatua de la diosa?
Clind no lo niega. ¿Acaso siente vergüenza a su manera, o simplemente no le da importancia? Roswaal no logra descifrar lo que oculta su corazón. Y no hace ningún esfuerzo por intentarlo. Al fin y al cabo, Clind siguió sus instrucciones al pie de la letra. Eso era lo único que importaba.
—Me siento mal por Subaru-kun, que se vio envuelto todo esto por casualidaaaad. Y después, los esfuerzos de Otto-kun y Garfiel también... fueron toda una experiencia.
—El maestro tiene buen ojo para juzgar el carácter. Mal gusto.
—No sé qué decirte sobre mis aficiones... Bueeeno.
Entonces, Roswaal entrecerró sus ojos de colores dispares y observó la estatua de la diosa frente a él. Bajo la luz de la luna, la figura de una mujer de cabello largo y belleza majestuosa se revelaba ante su vista. Tan imponente que bien podía llamarse una diosa. Roswaal apoyó suavemente la palma de su mano contra la estatua.
—Desaparece...
Al instante, una grieta apareció en el pecho de la estatua, y esta se hizo añicos con un sonido cristalino. Los fragmentos blancos cayeron al lago con un chapoteo sordo, imposibles de restaurar. El objetivo se había cumplido.
—La estatua de la diosa maldita, que ha engendrado tragedias una tras otra mientras cambiaba de dueño, parece haber llegado a su fin. Telón cerrado.
—Una estatua maldita de la diosa es ridículo. Solo le echaron la culpa a la estatua por las tragedias que, en realidad, nacieron de los deseos de la gente a su alrededor... Estúpido.
Murmuró con un tono que contenía a duras penas su irritación. Clind observó en silencio el perfil de Roswaal y exhaló brevemente.
—Una estatua de diosa... quienquiera que la llamó así... no se parece en nada a Echidna-sama. Excelente trabajo.
—Sí. Sí, lo sé. No se parecen en absoluto. No es ninguna broma venir hasta aquí y encontrarse con una 'diosa'.
Clavó la mirada en los restos destrozados, luego en el lago donde habían desaparecido, y finalmente en el reflejo plateado de la luna sobre el agua. Con un suspiro, concluyó:
—Ha sido una noche digna de una mala comedia...