Sección 2
Sección 2
Al final, pospusieron tomar una decisión durante la reunión de planificación para superar a Electra.
Por cómo iban las cosas, no iban a lograr ningún avance real en cuanto a estrategias, pero la razón principal por la que aplazaron la decisión fue el estómago de Subaru rugiendo.
—Ahora que lo pienso, estuve inconsciente durante dos días enteros antes de despertar, e inmediatamente me puse a enfrentar los Exámenes de la torre. No me extraña que mi estómago estuviera a punto de devorarse a sí mismo.
Mientras la conversación se estancaba, su estómago gruñó ruidosamente, y por primera vez se dio cuenta de lo hambriento que estaba.
—No puedo pelear con el estómago vacío… Bueno, técnicamente sí, pero el hambre arruina la concentración y la capacidad de pensar.
Y como resultado de ese rugido, decidieron moverse a otro lugar.
—Honestamente, probablemente fue para mejor que eso pasara de todos modos…
—Un plan para el segundo piso, el tema general de los exámenes allí, el sadismo del creador de las pruebas haciéndose más evidente, y la idea más clara de lo peligrosa que es Shaula, ya merecía atención solo por lo fuerte que era, pero su cabezonería y la manera en que se llevaba tan fácilmente con ellos había desarmado por completo su sentido de precaución.

—¡Está bien quedarse aquí y divertirse conmigo!
Sin importar cuántos días, años, o incluso siglos.
—O mejor dicho, la forma tan descarada en la que lo dijo me ayudó a recordar por fin lo peligrosa que es.
—No es que esté planeando hacerlo, pero si escapamos en mitad de nuestra conquista de la torre, parece que hay una regla que hará que ella definitivamente se vuelva nuestra enemiga.
Preferiría evitar eso. Tanto por el frío cálculo de la fuerza de combate como por razones sentimentales.
—Aparte de ella, sin embargo, al pensar en superar este lugar… hay toda clase de puntos preocupantes pesando en mi mente.
Ya habían pasado más de un mes en su viaje hacia la Atalaya Pléyades. Incluso si resolvían los desafíos de inmediato y terminaban de superar la torre, todavía les tomaría otro mes regresar a Priestella, convirtiéndolo en un viaje de casi tres meses en el mejor de los casos.
Además de que detenerse significaría luchar contra Shaula, realmente no quería rendirse solo porque el viaje se estaba alargando, pero la selección real era una fecha límite firme para Emilia y Anastasia.
Tres años en total, ya había pasado un poco más de un año, lo que significaba que quedaban menos de dos. No tenían el lujo de tiempo infinito.
—Pero si sigues preocupándote sobre lo que te espera después de mañana, no llegarás a ninguna parte, de hecho. Por ahora, el mañana que tiene como base el día de hoy es importante, supongo. Y para ello…
—Ahora tengo que comer hasta llenarme, ¿no?
—Efectivamente, de hecho.
Beatrice había interrumpido las palabras de Subaru con un dedo levantado.
El rugido de su estómago había sido el detonante para terminar la conversación, así que estaba dando un paseo por la torre, más específicamente, por el cuarto piso, que habían convertido en su zona de vida, mientras esperaba que la comida estuviera lista.
Acompañándolo, estrechándole la mano con fuerza mientras caminaban, estaba Beatrice.
El tomarse de las manos de manera habitual era para que Beatrice, el espíritu contratado de Subaru, pudiera absorber directamente maná de él, ya que su puerta era deficiente.
—Además, estuviste muy preocupada por mí cuando estuve inconsciente durante dos días enteros, ¿verdad? Así que por hoy relájate y déjame mimarte.
—Deja de decir comentarios estúpidos, supongo. Tan solo estoy recolectando el maná que no me molesté en recolectar mientras Subaru estaba durmiendo, de hecho. Betty siempre quiere estar a pleno rendimiento, especialmente en esta torre, supongo. Quiero evitar la falta de preparación, de hecho.
—Eso dices, pero ¿al fin y al cabo no fuiste tú quien sostuvo mi mano mientras dormía, aunque no recolectaras mi maná?
—Efectivamente, eso no estaba relacionado con el maná, fue un acto con el propósito de recargar el corazón de Betty, supongo.
Ella lo afirmaba orgullosamente, pero Subaru pensó que eso lo hacía aún más adorable y embarazoso, así que se guardó el comentario.
De cualquier manera, estaba completamente de acuerdo con lo que ella decía. La fuerza de su dúo residía en trucos más sutiles. Eso seguramente les sería útil en el examen del segundo piso y en lo que les esperara en el primero.
—Muy bien, Beako. Estoy listo. ¡Absorbe mi maná hasta que quedes grande y hinchada!
—¡Aunque recolecte mucho maná, Betty no engordará, de hecho! Además, aunque te encuentres bien, no eres consciente de cuánto maná posees, supongo. No puedo dejar que te desmayes de nuevo por tomar el poco maná que ya tenías, de hecho.
—Oye oye, entonces ¿qué sugieres que haga?
—¡Ya-te-lo-dije! Como mínimo, necesitas alimentarte bien, descansar, recuperar tu fuerza y maná, y también trabajar duro y hacerle compañía a Betty, supongo. Esa es tu misión, de hecho.
—Estoy bastante seguro de que ya me encuentro bien, y también estoy bastante seguro de que tus sentimientos de sentirte solita cuando no tienes a nadie se mezclaron con lo que querías decir… Ah.
Subaru logró poner una expresión flexible, a medias frustrada y a medias sonriente por lo adorable de Beatrice. Y justo frente a ellos, al final del pasillo, alguien apareció al doblar la esquina.
Era Emilia, que abrió mucho los ojos al verlos. En su mano llevaba un recipiente metálico… un balde.
—Un balde, ¿eh? Incluso en momentos como este, Emilia-tan se está esforzando al máximo, ¿eh? ¿Vas a practicar tu canto?
—Juju, qué estás diciendo, Subaru. Es cierto que recibo mucha ayuda del profesor Balde cuando estoy practicando mi canto, pero ahora no es el momento para eso, ¿sabes?
—Sí, bueno… Entonces, ¿a qué viene el balde?
—Bueno… Voy a hacer que el profesor Balde haga el trabajo para el que fue hecho, por supuesto.
Sonriendo ante la pregunta de Subaru, Emilia levantó el balde.
—Oh, está lleno de agua, así que supongo que el profesor Balde volvió a su viejo trabajo.
Pero eso solo generaba otra duda.
—Eh, ¿de dónde es el agua? La torre está rodeada por un mar de arena, ¿cierto?
—Ah, en eso te equivocas, Subaru. Si vas más allá de la torre, muy muuuy lejos, se supone que está la Gran Cascada. Y de verdad hay muuucha agua allí, así que…
—¿Fuiste tan lejos para llenar un balde de agua? Todo por mí.
—Si es por ti, Subaru, no me importaría en absoluto hacerlo, pero ese no es el caso. A decir verdad, el espíritu en la Sala Verde nos puede dar agua fresca y limpia.
Emilia parecía orgullosa del origen del agua, pero fue la línea anterior la que lo hizo feliz.
Que estuviera dispuesta a ir hasta la gran cascada para traer agua solo por él. Eso significaba mucho.
—Estoy saboreando esa alegría, pero… El espíritu de esa sala sí que es genial. No solo cura las heridas, sino que también puede hacer cosas así.
—Si es solo crear agua, Beatrice y yo también podemos hacerlo con magia, pero…
—El miasma alrededor de las dunas y la torre es demasiado denso, supongo. Lo más sensato sería evitar beber el agua creada mediante maná que haya estado expuesto al miasma, de hecho.
Sus explicaciones aclararon varias cosas.
Durante el viaje, habían resuelto el tema del agua potable usando magia. Mientras hubiera maná, no había motivo para cargar grandes cantidades de agua. Para ciertas cosas, la conveniencia de la magia era incomparable.
—¿Así que el miasma no contamina el aire, sino el maná? ¿Entonces sería malo para la salud si lo tomas a través del agua potable o algo así?
—No sé si se vería algún cambio inmediato en el cuerpo, supongo. Pero cuanta más agua bebas, más miasma entrará en ti, de hecho. Si eso ocurre, en el peor de los casos, podría acabar como Subaru, atrayendo a las mabestias, supongo. Me dan escalofríos solo de pensarlo, de hecho.
—Sonará raro viniendo de mí, pero sí que es bastante difícil vivir con ello…
Lo había aprovechado en varios aprietos, pero nunca sería beneficioso salvo en situaciones muy específicas.
Incluso al dar un paseo, uno podría terminar de repente rodeado por ellas. Sería mejor no acabar así.
—Por tanto, estamos usando el agua de manantial purificada del espíritu de la Sala Verde tanto como nos es posible. Hicimos lo mismo cuando Subaru estuvo durmiendo durante dos días seguidos
—¿Ah, sí?
Subaru se impresionó al oír la explicación sobre las condiciones de vida mientras estuvo inconsciente.
—Aun así, incluso con agua, hay un límite con la comida. Solo preparamos provisiones para un mes antes de entrar al desierto.
—Mmm, cierto.
—Dicho eso, no tengo intención de estar aquí durante un mes entero.
Subaru sonrió al ver la ligera preocupación en los ojos de Emilia.
Tienen un límite de tiempo y muchos problemas difíciles, pero nada mejorará si se dejan abrumar.
—Sea como fuere, solo ha pasado un día… Ah, bueno, atrasé nuestro START, así que siendo justos, Este es el tercer día desde que llegamos a la torre, pero ya hemos CLEARED el primer Examen y Emiliatan fácilmente logró la victoria en el segundo.
—E-en realidad no logré la victoria “fácilmente”…
—En esta situación puedes presumir un poco, así que no pasa nada por decir que fue fácil.
Levantando un dedo con aires de grandeza, Subaru jaló de la mano de Beatrice, la movió y luego apoyó su barbilla sobre su cabeza. Los dos miraron hacia Emilia.
—No importa si el oponente es el más poderoso antiguo Santo de la Espada o lo que sea. Con el poder de Beako y mis artimañas, derrotaremos completamente en un plis plas a ese maldito acosador sexual palillero con parche en el ojo.
—Exacto, supongo. En un plis plas, de hecho.
—Plis plas…
—¿Quién dice “plis plas” hoy en día?
—¡No vale! ¡Eso es injusto! ¡Subaru y Beatrice no paraban de decirlo!
Las mejillas de Emilia se tiñeron de rojo al darse cuenta de que había caído en su trampa.
Parecía un poco molesta por haber sido arrastrada a una nueva versión de su viejo patrón, pero suspiró, probablemente diciéndose a sí misma que a veces era así.
—Está bien, lo entiendo; lo he entendido. Dices esas artimañas de una manera que parecen fáciles de hacer, Subaru. Pero eso hace que suenes aún más confiable.
—Sí, confía en mí, espera eso de mí y sigue amándome. Después de todo, es por eso que soy tu caballero.
—Así es, cuento contigo, mi caballero.
—Ahora no has negado la parte de amarme, así que estoy un poco nervioso…
—¿...?
Subaru no estaba seguro de qué hacer cuando su petición medio en broma de amor pasó sin comentarios. Pero si en realidad la hubiera aceptado, lo habría dejado al menos igual de nervioso, así que supongo que está bien.
De cualquier forma…
—Sé que es un poco tarde para preguntar, pero ¿no es un poco extraño que fuera Emilia a quien le pidieran que fuera por agua? ¿No se supone que ese es el trabajo que debería realizar tu caballero… o, más bien, un subordinado?
—No pasa nada, de verdad. Puede que Subaru sea mi caballero, pero no quiero que nuestra relación sea la de un amo y su sirviente. Tan solo quiero que Subaru se quede a mi lado. Si eso es todo lo necesario para protegerte, entonces sé obediente y deja que te cuide mientras te recuperas.
—¡¿A qué viene eso, Emilia-tan?! ¡Si vas a mimarme tanto, moriré de felicidad, ¿sabes?!
—¡Además, estoy a cargo de la cena de hoy! ¡Quiero hacerlo todo por mí misma!
—Parece que ambas declaraciones van en serio, eso es lo difícil de Emilia, supongo.
Beatrice suspiró ante la respuesta enérgica de Emilia. Y la familiaridad de ese intercambio fue un alivio para Subaru.
—No tengo tiempo para deprimirme.