Sección 3
Sección 3
—Esta estúpida torre… No hay un mapa, pero estoy seguro de que si lo hubiera, estaría en el lugar más molesto. Odio este tipo de edificios que parecen un desastre desde la fase de diseño…
Esa fue la conclusión de Subaru después de caminar por la torre junto a Beatrice para familiarizarse con el lugar mientras esperaban la comida.
—Qué dices… Viendo el poco gusto de los contenidos de los Exámenes, no sirve de nada quejarse de la personalidad retorcida de su creador, supongo. Es demasiado tarde para eso, de hecho.
—Ah! ¡Acabas de insultar a mi Gran Maestro! ¡Tú, pequeñaja, estás hablando supermal de mi Gran Maestro que construyó esta torre! ¡Gran Maestro, ¿no tiene nada que decir?! ¡O sea, si la está consintiendo tan solo porque es pequeña, acabará siendo una malcriada, ¿sabe?! ¡Tiene que regañarla como si fuera adulta! Y entonces, y entonces, ¡después me podrá consentir a mí tanto como quiera! ¡Apasionadamente!
—Cállate.
Shaula saltó triunfante ante el murmullo de Beatrice.
Ni siquiera era un murmullo en serio, pero explicarlo sería una molestia.
—Ey, dejen de ser traviesos y hacer un escándalo todo el tiempo. Shaula, tú también, por favor, guarda silencio.
—¿Qué~?, no lo soporto. Esto es superdiscriminación. Me discriminan unas pequeñajas.
—Si Beatrice realmente hace algo malo, Subaru la regañará apropiadamente y no la consentirá así sin más ni la malcriará. Y dado que él no lo está haciendo, eso significa que Beatrice no hizo nada que merezca ser corregido. Además, es normal mimar más a los más pequeños. Debemos ser pacientes, Shaula.
—Siendo Betty mayor que todos, no me sienta bien que siempre se me trate como a una niña, supongo…
—Sí, sí, presume de lo mayor que eres.
Subaru rió con ironía mientras intentaba calmar a Beatrice.
Se habían reunido de nuevo en la base para comer. Todos los que no estaban inconscientes estaban presentes, lo que significaba…
—… Antes de comenzar, ¿se me permitiría hablar durante un momento, señorita Emilia?
Julius, que había sido el último en llegar a la sala, intervino.
Había sido confinado en la sala verde para centrarse en sanar, pero el hecho de que se presentara no era porque tuviera el estómago vacío.
Emilia, que había organizado todo para la comida, asintió.
—Por supuesto, adelante. Pero, de verdad que no necesitas pedirme permiso.
—Debido a que la señorita Anastasia está actualmente ausente, la persona a quien más se le debe respetar es usted, señorita Emilia. Es más, mi actitud egoísta ya ha sido un inconveniente para usted. No puedo asegurar con certeza que se limite solo a esta ocasión.
Julius negó con la cabeza mientras elaboraba con elegancia.
Ese pensamiento rígido, formal y caballeresco era cada vez más su yo habitual, pero también había alguien allí a quien no le caía nada bien.
—Qué admirable. Ojalá hubieras actuado de tal manera antes.
—Ram…
—Ya tenemos suficiente insensatez con Barusu. Es natural perder la fe en alguien que actúa sin pensar. Espero que puedas convencernos de que no lo repetirás.
Ram se dirigió con frialdad a Julius, juzgando su decisión impulsiva con las palabras más duras. La frialdad en sus ojos era la de siempre, pero su expresión se sentía más rígida de lo normal. Eran palabras duras, pero suavizadas un poco por su preocupación, a su manera.
—Ram, eso fue demasiado.
—… Mis más humildes disculpas, señorita Emilia. Seré más cuidadosa de ahora en adelante.
Ram se disculpó cuando Emilia la reprendió.
Está más tensa de lo habitual, así que sería un error culparla por eso. No es que odie o desprecie a Julius. Solo quiere salvar a Rem y hacer todo lo posible para lograrlo.
—He causado muchos problemas a usted, Ram, y también a todos los demás.
Entendiendo eso, Julius reconoció que su severidad era el justo castigo que había ganado y agachó la cabeza sin protestar.
Asumir la responsabilidad era lo que había querido hacer antes de que comenzara la comida.
Subaru entendía en parte el impulso de la decisión precipitada de Julius, así que ya había podido perdonarlo, pero que Julius se perdonara a sí mismo era otra historia.
Este era un primer paso necesario hacia eso.
—¡Muy bien! Julius se disculpó, y yo lo acepto. Así que, en lo que a mí respecta, este asunto se acabó.
Con un aplauso de sus manos, Emilia respondió a la disculpa de Julius. Subaru asintió también, por supuesto, al igual que Beatrice.
—Bueno, por mi parte ya le he dicho lo que quería decir, así que no diré nada más por la misericordia de un caballero.
—Betty también tiene misericordia de un caballero, de hecho. No pasa nada si simplemente lo compensas con tus acciones futuras, supongo.
—… Tienen mi gratitud.
Julius cerró los ojos ante sus respuestas.
Después de ellos, Meili fue la siguiente en reaccionar. Estaba sentada en el suelo con las piernas extendidas, jugando con su cabello.
—¿Acaso no está todo bieeen? Después de todo, no ha muertooo. Y, de todas formas, tampoco es que esté muy preocupada por el hermano caballerooo.
—El Gran Maestro dice que NO PROB, así que NO PROB por mi parte tampoco. NO PASS.
—NO PASS es algo completamente diferente…
La respuesta de Meili fue desinteresada, probablemente más por auténtica indiferencia que por querer ser amable. Y Shaula probablemente también estaba siendo honesta.
Y…
—…
Ram fue la única que no dijo nada en respuesta a la disculpa de Julius.
Simplemente cerró la túnica que tenía sobre los hombros y miró hacia la comida. Julius aceptó eso en silencio. Y Subaru y los demás también.
Lo que quedaba era entre ellos y no algo en lo que los demás debieran meterse.
—… Bueno, comamos. Ram y yo fuimos las cocineras hoy.
—No pudimos usar fuego, así que es un poco masculino; pero debería estar decente.
—Mmm, así es. Está muuuy decente… Mmmm, ¿”decente” no suena un poco raro?
Emilia continuó la conversación, recomponiéndose, pero ladeó la cabeza ante la aclaración de Ram. Esta no dijo nada más, sin embargo.
De cualquier forma, con ese intercambio, comenzaron su comida en la torre.
Por cierto, de las personas reunidas, los únicos que podían preparar una comida decente eran Subaru, que había adquirido ciertas habilidades culinarias durante su año trabajando como mayordomo, y Julius, que podía desempeñarse en casi cualquier cosa que intentara sin mayores problemas.
Aparte de ellos dos, Ram era la única capaz de cocinar de forma aceptable.
En el viaje a Priestella, Subaru, Otto y Garfiel habían jugado piedra-papel-tijera para decidir quién se encargaría de la cocina.
Dejando eso a un lado…
—… Dado que me estás mirando fijamente, ¿tienes algo que decirme?
—... No, sé que ya ha pasado más de un mes desde que comenzamos este viaje y todo eso, pero todavía me extraña que Ram sepa cocinar.
—Y yo preguntándome qué dirías…
Ram no ocultó su suspiro exasperado ante el comentario de Subaru.
—La única razón por la que Ram no se acerca a la cocina no es porque Ram no sepa cocinar, sino porque no quiere. No voy a utilizar mis habilidades para ningún tipo de cocina que no involucre boniatos al vapor. Esa tarea se la pueden repartir Frederica y Petra.
—Ya veo… Entiendo.
—De hecho… Betty se pregunta por qué los boniatos al vapor son especiales, de hecho.
Ram frunció el ceño, como si ni siquiera estuviera segura de lo que había dicho. Subaru soltó un pequeño suspiro.
Las habilidades de Ram en cualquier tarea doméstica quedaban muy por debajo de las de Rem. Pero con todos los recuerdos de Rem borrados del mundo, Subaru entendía que ese hecho, literalmente, ya no existía.
En realidad, Ram podía hacer casi cualquier cosa si se lo proponía. Eso no se limitaba a su trabajo como sirvienta. La pérdida de Rem probablemente no tenía nada que ver con ello.
Incluso cuando Rem estaba consciente, Ram podría haber hecho los trabajos si hubiera decidido hacerlo.
Pero no era solo su tendencia natural a la pereza lo que la detenía.
—…
Subaru, intencionalmente, no quiso profundizar demasiado en eso.
Ella no lo entendería ahora, y aun después de recuperar a Rem, no tendría sentido mencionarlo.
—Aunque supuse que así sería, en verdad que no tienes modales en la mesa, ¿no?
—Ñam, ñam… ¿Eh? Gran Maestro, ¿acaba de decir algo?
Tras esos pensamientos que ensombrecieron su ánimo, Subaru miró a Shaula, que estaba atiborrándose de comida.
Hay muchas chicas en este mundo que desperdician su belleza, pero ella debe estar en el primer nivel. Al menos al nivel de Liliana.
—La medio desnuda está devorando todooo… ¿De verdad tienes tanta hambreee?
—¡Nah, es solo que esta comida está superbuena! ¡O sea, no pensaba realmente que comer fuera la gran cosa, pero si realmente está así de buena, no me importaría volverme la discípula de esa semibruja!
—¿Eh? ¿Mi discípula? ¿Te refieres en la cocina?
Shaula no dejó de mover la boca mientras Meili hablaba, tragó de un bocado y señaló a Emilia. Ante la sorpresa de Emilia, Shaula asintió con entusiasmo a esa pregunta.
—Esta comida está super bien hecha. No puedes engañar a mis ojos. ¡Voy a aprender también, me haré superbuena inmediatamente y me colaré en el corazón del Gran Maestro a través de su estómago, y no dejaré que duerma esta noche!

—Por ahí se escapan tus verdaderas intencioneees.
—Shaula, entiendo tus sentimientos. Pero sabes, el camino del cocinero es largo y tortuoso. Si realmente estás lista, pensaré seriamente en hacerte mi discípula.
—Emilia-tan, a veces eres muy descarada con las cosas más raras, ¿sabes?
Probablemente Ram había hecho tres cuartas partes de la comida. Emilia hablando en grande sobre las profundidades de la cocina y Shaula impresionándose demasiado con una cocina amateur eran cosas bastante graciosas.
—Pero nuestra provisión de comida va a ser un problema…
Era un asunto preocupante para Subaru.
Ante sus ojos, Shaula sonreía con lágrimas en los ojos mientras seguía llenándose la boca, y los instintos maternales de Emilia se veían estimulados al verla, así que seguramente añadiría más comida en el futuro.
Había calculado un mes como límite de tiempo considerando la comida que tenían, pero…
—A este ritmo, puede que ni siquiera tengamos tanto…