Sección 2
Sección 2
Atravesando el muro ilusorio y regresando al castillo, Subaru estaba solo.
Julius y Anastasia, o mejor dicho, Echidna, habían dejado el balcón, pero Subaru se había quedado allí, aturdido mientras el frío viento del desierto lo golpeaba.
Había quedado abrumado por lo que Julius acababa de decir y no lograba moverse.
—…
En realidad, Subaru había pensado que Julius no diría nada. No, no era eso.
Había asumido que Julius no aliviaría su conciencia culpable maldiciéndolo o gritándole. Había asumido que la nobleza de Julius no le permitiría dejarse llevar por las emociones.
—Pero no fue así.
Las últimas palabras de Julius se habían convertido en una espina que desgarraba el corazón de Subaru.
—Pensé que sería más fácil de sobrellevar si decía algo en lugar de callar. Entonces, ¿qué es este agujero sangrante en mi corazón? ¿Por qué duele tanto…?
—¿Barusu?
—… ¿Hermana?
Deteniéndose ante el sonido inesperado, vio a Ram delante de él en el pasillo. Dando un paseo nocturno, lo observó de arriba abajo con sus ojos rosados.
—Te ves bastante abatido. Qué vergüenza.
—… Eso fue rápido. ¿Qué haces a estas horas?
—Podría hacerte la misma pregunta… Pero puedo imaginar perfectamente lo que has estado haciendo hasta ahora.
Las mejillas de Subaru se tensaron. Al verlo, Ram se encogió de hombros.
—Seguro estabas quejándote de tus problemas inútiles con Rem. Por muy linda y magnánima que sea mi hermana, deberías dejar de cargarle siempre tus problemas más pesados.
—… Ah, eso. Bueno, sí.
—¿…?
Sus ojos se abrieron un poco ante la objeción tan propia de Ram, y luego sonrió con amargura.
No es que ella hubiera adivinado lo que pensaba, sino que era una suposición basada en lo que él había hecho una y otra vez durante tanto tiempo. Y tenía razón. Había pasado más de unas cuantas noches al lado de Rem.
—Incluso hoy lo hice también. Es natural que piense que vengo de eso. Pero hoy… no fue solo eso.
—Deja de poner esa cara tan miserable.
—Agh.
—Miserable, patético. Ya eres un hombre vulgar, y eso solo lo empeora. Pondrás en entredicho la dignidad de la señorita Emilia teniendo a alguien como tú como su caballero. Enderézate.
Ram le dio un golpecito en la frente mientras él bajaba la mirada.
La fuerza le hizo lagrimear los ojos, pero su queja quedó silenciada al ver a Ram resoplar con desinterés. De hecho, aquello lo alivió…
—… No sé, pero eso es muy propio de ti, Ram.
—Já. Ahórrame tus pensamientos repugnantes.
La expresión de Ram se frunció con un asco sincero mientras Subaru se frotaba la frente. Que esa actitud lo aliviara solo lo hacía sentirse aún más patético.
—Ni siquiera preguntó nada ni intentó entender qué pasa. Es exactamente como es ella.
—De todas formas, Ram, ¿qué estás haciendo a estas horas?
—Asqueroso.

—¡No acabes con la conversación en plan NO TIME! Acabamos de empezar…
Encogiéndose de hombros ante aquella respuesta cortante, Subaru exhaló un poco y luego miró detrás de Ram, hacia donde ella había venido caminando.
El cuarto piso era bastante grande, pero realmente no tenía muchos puntos llamativos. Solo la Sala Verde, el equipaje que habían subido desde el carruaje y…
—… ¿Las escaleras hacia el segundo piso?
—…
—No puede ser… No me digas que has subido sola.
—Tranquilízate. No soy tan imprudente. Aunque no lo parezca, no soy tan engreída como para pensar que pueda encargarme de Reid Astrea yo sola.
Los labios de Subaru se torcieron al tener un mal presentimiento, pero Ram lo negó como si la idea fuera ridícula.
Se podía ver un poco de desagrado hacia la decisión precipitada de Julius asomando, pero mencionarlo sería hurgar en las espinas que él mismo tenía clavadas en el corazón.
—Parece que algo ha ocurrido entre el caballero Julius y tú. ¿Se pelearon?
—¿Soy tan fácil de leer?
—Barusu es tan fácil de leer como Ram es inteligente. Lo último tiene más que ver con ello, así que descuida… No, por supuesto lo primero también tiene bastante que ver. No llevaría mucho tiempo sacártelo todo mediante la tortura.
—El hecho de que estés asumiendo que alguien acabaría torturándome da un poco de miedo, ¿sabes?
Subaru se masajeó las mejillas, pero Ram solo entrecerró los ojos. Al darse cuenta de que lo había dicho bastante en serio, Subaru se estremeció.
Ciertamente, considerando su posición, ya fuera por la selección real o simplemente por los enemigos de Emilia en general, no era imposible que alguien intentara algo así de descabellado.
—Lo tendré en cuenta.
—En ese caso, ¿qué estabas haciendo aquí…?
—No subí al segundo piso. Únicamente traté de subir.
—… Pensé que habías dicho que no eras tan imprudente. No puede ser… ¿pensaste atacarle mientras duerme?
A Subaru no le molestaba la idea de usar cualquier medio para ganar. Podía entender si Ram tenía en mente esperar a que Reid se durmiera para escabullirse y matarlo.
El problema era que, incluso si lograban un ataque sorpresa, no era como si pudieran hacer algo contra él solo porque estuviera dormido.
—Desafortunadamente, es imposible atacarle mientras duerme. Me di la vuelta a mitad de las escaleras. Él es realmente un monstruo anormal. Incluso hace que Garf parezca adorable.
—Aunque, tras haber conocido a Garfiel, él es bastante adorable…
—No me refiero a su conducta, sino al nivel de peligro que supone.
Eso significaba que no estaba negando que Garf actuara lindo, pero estaban en medio de una conversación seria, así que Subaru frunció el ceño sin entrar en ese detalle.
—Estoy convencida. Si no nos contenemos, él tampoco lo hará. Como dijimos, tendremos que encontrar la forma de satisfacerlo sin que se ponga serio.
—… ¿Subiste sola al segundo piso únicamente para comprobar eso?
—¿Debo repetirlo una y otra vez? No subí al segundo piso; es demasiado complicado para Ram ahora mismo.
Reconociendo una simple falta de fuerza de su parte, Ram le advertía que serían necesarias preparaciones adecuadas para poder desafiar el segundo piso.
Al escuchar que tendrían que tomarse su tiempo, Subaru recordó la conversación con Echidna y Julius, y su expresión se ensombreció.
—¿Barusu?
—N-no, no es nada… Bueno, no es que no sea nada del todo, pero no importa ahora mismo. Quizás tendremos una charla en condiciones mañana.
—Eso da mucho que pensar.
—A pesar de eso, tengo la sensación de que no es buena idea que sea yo quien lo explique. Probablemente sería injusto y no quisiera hacer algo irreversible.
Ya era una grieta que tal vez no pudiera repararse. No quería clavar la cuña aún más.
Ram no parecía convencida por su actitud evasiva, pero cedió.
—En cualquier caso, conquistar el segundo piso… derrotar a Reid requerirá más tiempo y esfuerzo. Desearía que, como mínimo, pudiéramos contar con el apoyo de Shaula, pero…
—Bueno, no sería exagerado decir que no podemos contar con ella exactamente. Aunque, si ella no nos hubiera ayudado antes, todos estaríamos carbonizados bajo la arena ahora mismo.
Sin ella, ni siquiera habrían llegado al examen del segundo piso.
Pensar en eso era suficiente para que Subaru se sintiera más dispuesto a mirar con indulgencia su actuación de falso Sabio.
—De todas formas, sería más raro pasar un examen con ayuda del examinador.
—Si únicamente tomamos la ruta fácil, tarde o temprano llegaremos a un punto muerto.
—Ni siquiera yo creo que ser absolutamente honorable sea lo correcto en todos los casos. CASE BY CASE… Simplemente eso no funcionaría esta vez.
—Lo dices como si nada. Ram no puede tomárselo con calma.
Manifestando su descontento, Ram se encogió de hombros con impotencia. Y lentamente se dio la vuelta.
—Si no te marchas pronto a la cama, afectará negativamente al rendimiento mañana. Ram regresará al carruaje de dragón.
—Ah, cierto. Oye, yo…
Era difícil explicar por qué le costaba volver. Mientras luchaba por responder, Ram simplemente giró la cabeza y suspiró.
—Haz lo que quieras. Pero si nos entorpeces porque no pudiste dormir suficiente, te la retorceré.
—Vale, gracias… ¡¿RETORCER EL QUÉ?!
—Lo dejaré a tu imaginación.
Agitando la mano, Ram caminó hacia las escaleras que bajaban.
No tocar los temas que él no quería enfrentar y confiar en su capacidad de levantarse solo era su propia forma de mostrar preocupación.
Observando su esbelta espalda alejarse, Subaru levantó la mano aun sabiendo que ella no lo vería.
—Buenas noches, hermanaa. Nos vemos mañana.
—… Ram no es tu hermana. Deja de llamarme así.
Últimamente sus negativas habían ido perdiendo fuerza. Como si poco a poco llegara al punto de solo sentirse reacia a admitirlo.
Dicho eso, Ram desapareció por el pasillo, y Subaru crujió su cuello.
—Ahora qué hacer…
—No puedo volver al carruaje. Y tampoco es fácil ir a la Sala Verde. En ese caso, necesito un lugar donde pueda descansar hasta mañana o algún sitio donde pueda hacer algo útil.
—Si lo único que quiero es un lugar para dormir, podría encontrar una habitación apropiada…
La sala donde estaba el equipaje y que había servido tanto como sala de reuniones como de comedor funcionaría para la primera opción.
El equipaje estaba colocado sin mucho orden, así que podría juntar algunas cosas para improvisar una cama. Sería un poco incómoda, pero podría aceptarlo como castigo por lo que había hecho.
En cuanto a la segunda opción…
—Pensar en cómo conquistar el segundo piso, una estrategia para derrotar a Reid.
—Honestamente, eso sería lo más constructivo. Hay muchos problemas que se resolverían en cuanto termináramos de superar esta torre. Y no puedo asegurarlo, pero probablemente significaría un gran cambio para mejor en la situación actual.
Tal como habían discutido antes, el plan para enfrentar a Reid consistía en encontrar algún método de dejarlo genuinamente satisfecho sin que se pusiera serio, un concepto bastante vago.
—Al menos, si pudiera concretarlo un poco más…
—Eso es.
Mientras pensaba en ello, Subaru chasqueó los dedos.
Un destello de inspiración lo golpeó, y decidió a dónde ir.
—Si esto sale bien…
No podía asegurarlo, pero definitivamente tenía el potencial de hacer avanzar las cosas a pasos agigantados.
Emocionado con esa idea, Subaru se apresuró hacia allí.
Los pasos eufóricos de Subaru resonaron en la torre.
Solo sus pasos.