Sección 5
Sección 5
—No comprendo lo que pasa por la mente de Ram, últimamente menos que antes.
—No, discrepo, Ram es bastante expresiva con ese tipo de cosas. Me parece adorable que intente ocultar ese lado sincero suyo.
—Es raro que hables de ella como si fueras mayor… Aunque en realidad sí eres mayor.
—Exacto. Soy una hermana mayor. Mayor que todos aquí… Bueno, no todos…
—Jmf… Betty es sin duda la hermana mayor aquí, de hecho. Eso es definitivo, y nadie podrá cambiarlo, supongo. Todos ustedes deberían venerarme, de hecho.
Emilia se sintió decepcionada por no poder decir que era la mayor del grupo, mientras que el pecho de Beatrice se infló de satisfacción. Pero Subaru, honestamente, no creía que ninguna de las dos tuviera un aire de hermana mayor. Y quién era realmente el miembro de más edad del grupo era un tema un poco delicado.
—¿Mmm? ¿Qué suce'e, Natsuki? ¿Hay argo que quieras decirme?
—No realmente; solo pensaba que aquí hay muchos rostros que no reflejan su verdadera edad.
—¿Ah sí? A menu'o me dicen que me veo má' joven de lo que soy. Me es difícir tomarlo como un cumpli'o, pero si los menosprecias, te menosprecian, así que lo acepto.
Anastasia mostró una sonrisa a medias, entre broma y negocios, aunque no estaba claro cómo se sentía realmente.
Era cierto que tenía una cara algo aniñada, pero Subaru no se refería a eso en realidad. Hablaba de Eridna, quien estaba habitando el cuerpo de Anastasia.
Si su origen era el mismo que el de Beatrice, entonces sin duda estaba entre las candidatas a ser la más anciana del grupo. Pero era un secreto demasiado importante como para soltarlo sin más.
—Aunque hay otra favorita en esta competencia.
—Oh, ¿qué sucede, Gran Maestro? Ajá, no le gustó el olor a pasto de la Sala verde, ¿verdad? Lo entiendo, a mí también me superdesagrada ese espeluznante cuarto~
—Oye, estamos hablando del espíritu que se está esforzando en cuidar de Rem y Patrasche. Cuida lo que dices o te lleno la nariz de pasto.—Dijo Subaru, empujando la nariz de Shaula con el dedo cuando ella se le acercó demasiado—. Más importante, cuéntanos sobre esa Gran Biblioteca Pleiades.
—Mmm, cierto. Antes casi no explicaste nada, pero ahora sí puedes contarnos más, ¿no?
—¡Claro que sí! Si el Maestro me lo pide, no puedo decir que no.
Asintió Shaula con una sonrisa bobalicona ante la insistencia de Subaru y Emilia. Luego, dio golpecitos en el suelo con la punta de su bota y continuó.
—Como dije antes, el nombre verdadero de este lugar es la Gran Biblioteca Pleiades. La entrada está en el quinto piso, Celaeno; abajo está el sexto, Asterope; y este es el cuarto piso, Alcíone. ¿Van entendiendo?
—Es raro que cada piso tenga nombre propio, pero… sí, por ahora te sigo.
Asintió Subaru, observando su entorno con una nueva perspectiva.
En ese momento, estaban en el cuarto piso, ya que habían subido una planta desde el quinto, donde se encontraba la entrada. Y como demostraba el cuarto verde, el interior de la torre cambiaba bastante a partir de este nivel.
La diferencia más notoria era que había dejado de ser un espacio único y amplio para dividirse en varias habitaciones. La escalera desde el quinto piso conectaba con el centro del cuarto, y recorrerlo por completo tomaría bastante tiempo.
—El cuarto piso—Alcíone—lo frecuento con facilidad; o sea, es como mi domicilio. Me gusta tenerlo desordenado, así que estaré superavergonzada si lo critica demasiado~.
—…
—Gran Maestro, sus ojos se ven superserios. Qué miedo… Normalmente vigilo las dunas desde ahí. ¡Y luego apunto y disparo, disparo, disparo a cualquiera que se acerque a la torre!
—Así que realmente fuiste tú…
Ya lo había sospechado bastante, pero ahora lo había confirmado. La luz blanca de la torre que había matado a Subaru dos veces y dispersado al grupo… era obra de Shaula.
—Lo pasamos bastante mal por eso, ¿sabes? ¿De qué iba todo eso?—preguntó Subaru.
—HELL'S SNIPE Evita que cualquier cosa se acerque a la torre—respondió Shaula con total naturalidad.
—… ¿Qué dijiste?
—HELL'S SNIPE—repitió.
Al escuchar un término tan fuera de lugar en ese mundo, la expresión de Subaru se ensombreció.
—Bueno, entiendo por qué le pondrías ese nombre, pero vaya elección…
—Pero, uf, qué suerte que no te di. Si la DIMENSION GATE no se hubiera roto, habría seguido disparando sin parar.
—Espera, espera, espera, espera, espera. ¡Demasiados conceptos nuevos y demasiado rápido! ¿Qué es eso de DIMENSION GATE?
—DIMENSION GATE. Un truco para evitar que las cosas lleguen a la torre.
Por el contexto, Subaru dedujo que la DIMENSION GATE era lo que provocaba la distorsión del espacio dentro de las tormentas de arena. Al final, su grupo había logrado atravesarla, pero…
—Gracias a eso, supe que eras tú, Gran Maestro. Supongo que todo está bien si termina bien. Si de verdad te hubiera alcanzado, incluso tú te habrías enfadado, ¿no?
—Ah… Bueno, difícil decirlo. Puede que no hubiera acabado solo con estar enojado.
Ya lo habían matado dos veces con ese rayo, así que era difícil medir cuán molesto debería estar. Pero Subaru encontró extraño que no sintiera ira al estar cara a cara con la persona que lo había matado.
Era como un accidente de tránsito causado por un tercero: uno no sabía bien a quién culpar.
Además, le parecía un poco inútil enojarse con Shaula por lo que había pasado. Al final, se encontraba en algún punto entre el perdón y la resignación.
—Perooo, si hubieras logrado darle, hermanito habría acabado muerto, ¿nooo? Si eso hubiera pasado, no creo que estuviéramos hablando sobre si enfadarnos o nooo.
Intervino Meili, dándole un codazo a Shaula.
Shaula simplemente estalló en carcajadas.
—¡Pff, ja, ja, ja, ja! ¿De qué hablas? El Gran Maestro no moriría por algo tan insignificante. Es un tipo raro, que tal vez ni siquiera puede morir.
—Pero perooo, el Gusanito de Arena recibió muchos disparos y acabó muriendo, así queee…
—No me importan cosas como los gusanos de arena o los osos. Mi Gran Maestro no moriría, eso es lo que es importante. Si muriera, eso significaría que no es mi Gran Maestro.
Con una sonrisa resplandeciente, Shaula miró feliz a Subaru.
Había en ella una inocencia casi infantil y una confianza inquebrantable.
Tenía una imagen de Flugel mucho más sólida de lo que Subaru jamás había imaginado.
—Si por alguna razón llego a traicionar sus expectativas…
Ese pensamiento le provocó un escalofrío a Subaru.
—… No sabemos cómo reaccionará si descubre que no eres Flugel, de hecho.
Susurró Beatrice con voz suave, anticipando lo que pensaba Subaru.
—Lo que significa que sería peligroso corregirla o intentar aclarar el malentendido…
La única razón por la que Shaula era tan amistosa con el grupo—o mejor dicho, con Subaru—era simplemente porque ella había decidido que él era su Maestro.
Era una situación sumamente delicada.
—No hay duda en que las cosas acabarán siendo problemáticas si se volviera hostil, supongo. No tendríamos más opción que combinar tu fuerza y la mía, así como la de Emilia y la de ese caballero… Julius, de hecho.
En otras palabras, Shaula era como una bomba que podía explotar en cualquier momento y por cualquier motivo. Era difícil negar que fuera una persona increíblemente peligrosa con la que tratar, pero…
—Con lo abierta que es, es difícil odiarla…
Hasta ahora, Subaru no había pensado demasiado en cómo interactuaba con Shaula, pero no tenía nada en su contra. Incluso contando las dos veces que la había matado a distancia, ella también le había salvado la vida en el subsuelo. No la consideraba una enemiga.
Hubiera sido mucho más fácil si se tratara de alguien como Regulus o Petelgeuse.
—… Recordar a esos tipos realmente me arruinó el humor. Supongo que es de esperarse, pero aun así… es un odio ya conocido.
—¿Eh? ¿Qué pasa, Gran Maestro?
—Nada.
Al recordar a esos dos detestables individuos por culpa de la advertencia de Beatrice, el rostro de Subaru se había vuelto sombrío. Shaula se le acercó, pero él la apartó suavemente.
—Pero solo para estar seguros… ¿La razón por la que disparas a cualquiera que intente acercarse a la torre es porque…?
—¡Porque tú me lo ordenaste! ¡Cuatrocientos años vigilando las arenas, día tras día! ¡Una historia desgarradora tanto al contarla como al escucharla!
—Qué triste…
Murmuró Emilia, conmovida por la respuesta de Shaula, al borde de las lágrimas gracias a su profunda empatía.
—Dejando de lado ese hermoso momento de E.M.T., Shaula no parecía sentir ni culpa ni dudas respecto a su misión. Aunque eso no significaba que no tuviera emociones…
—Solo estaba cumpliendo órdenes… Sentir lástima es tan inútil como preguntarle a una herramienta cómo se siente por la forma en que fue utilizada, de hecho
—¡Sí, exacto! ¡Soy la herramienta del Gran Maestro! ¡Así se dice, enana!
Shaula respondió con una sonrisa radiante, como si el juicio sin compasión de Beatrice la describiera a la perfección.
La forma en que su ánimo y sus expresiones cambiaban con tanta naturalidad, y cómo aceptaba su lugar en el mundo… Todo indicaba que Shaula tenía un sistema de valores completamente distinto. Probablemente por eso sus conversaciones solían estar tan desconectadas.
—Tu manera de ver las cosas es… bastante extrema… en muchos sentidos. Pero dejemos eso para después. Nos estamos desviando demasiado. Volvamos al tema principal. Estabas explicando lo de la torre. Ya sabemos de los pisos seis al cuatro, así que, ¿qué hay de los superiores?
—El tercer piso, Taygeta, es el salón de pruebas. Ahí se evalúa tu derecho a acceder al archivo.
—… ¿El archivo?
Subaru cerró el puño.
Si el nombre de la Gran Biblioteca Pleiades no era una mentira, entonces, por supuesto, tenía que haber una biblioteca física llena de conocimiento. La razón por la que habían atravesado el desierto debía estar esperándolos allí.
—Es interesante que lo llames “salón de pruebas”. Y eso de “derecho a entrar al archivo” también es una expresión curiosa…
—Por ahora, ese es nuestro mayor obstáculo.
Mientras Subaru se concentraba en ese término, Julius se encogió de hombros. Su tono era sombrío, como si se sintiera avergonzado de sí mismo, y alzó la vista hacia el techo.
Hacia el techo… o mejor dicho, hacia el tercer piso, donde les esperaba la sala de pruebas, Taygeta.
—Ah, ya entiendo. ¿Entonces mientras yo dormía, ustedes intentaron el desafío? ¿Hubo algún avance?
—Siento decepcionarte, pero nada de eso. Con la guía de la señorita Shaula, llegar al tercer piso no fue problema, pero…
—¿Pero…?
—Lo que nos esperaba allí era un enigma impenetrable. Para ser sincero, no hemos podido encontrar ni una sola pista en estos dos días.
—¿Eso era solo modestia? Bueno, a Julius no le gusta que los demás se subestimen, y juzgando por las expresiones del resto, la situación no pintaba bien. Lo más probable era que no hubieran logrado avanzar en absoluto.
—Dicho esto, no hay penalización por intentar la prueba y fallar. Hemos entrado y salido varias veces sin inconvenientes… Solo que hemos fallado en cada intento.
—Ya veo. Así que es una prueba difícil, entonces… Pero aun así, una “examinación”, ¿eh?
—¿...? ¿Se te ocurre algo?
Julius alzó una ceja al ver que Subaru se quedaba pensativo con algo. Pero lo que lo molestaba no era lo que Julius probablemente esperaba.
—No, solo que tengo un mal recuerdo de estar corriendo en círculos por culpa de otra prueba. Las similitudes me lo hicieron recordar.
—Sé lo que sientes. Yo también pensé lo mismo.
La reacción compartida de Subaru y Emilia era, por supuesto, por la prueba que ambos habían enfrentado en una cierta tumba en el Santuario. Poner obstáculos para probar a los desafiantes era justamente el tipo de sistema que esa bruja tan desagradable disfrutaría.
Y naturalmente, eso hizo que Subaru se pusiera un poco sospechoso de Anastasia/Eridna.
—¿Qué? ¿Y ahora qué hice yo?
—… Solo me sorprendió que, siendo tan conocedora como pareces, no pudieras resolverla. Algo así como: “¡Los cuatrocientos años de conocimiento acumulado en Kararagi!”
—Lo siento, pero má’ allá de los negocios, no soy buena para estas cosas. Así que, si acaso, todos contamos contigo, Natsuki.
—¿Conmigo?
Esquivando fácilmente la sospecha que Subaru no podía explicar abiertamente, Anastasia desvió el foco hacia él antes de asentir y mirar de reojo a Shaula.
—Bueno, esa shica está muy encariñada contigo, así que, si la llevas contigo, puede que deje escapar alguna pista, ¿no?
—¿Contando con que otro te salve? ¿Tan difícil es la prueba?
—Más bien… es que no hay absolutamente ninguna pista. En lugar de tratar de explicártelo, será más fácil que lo veas por ti mismo.
No era una buena señal que la pregunta del examen fuera tan difícil que todos ya estuvieran buscando una forma de hacer trampa en lugar de enfrentarla de frente.
—Está bien, lo entiendo. Por ahora, veamos de qué trata esta prueba. Si no hay penalización por fallar, entonces no hay problema si no resulta.
—Exacto. Igual que la señorita Anastasia, tengo grandes esperanzas puestas en ti.
Dicho eso, Julius tomó la delantera mientras el grupo se preparaba para desafiar nuevamente la prueba. Tener a la gente depositando sus esperanzas en él ponía a Subaru algo nervioso, pero era un problema contra el que ya se habían estrellado durante dos días sin ningún progreso. Al menos debía intentarlo. Pero por ahora…
—Oye, Shaula, ¿tienes un momento?
—¿Eh? ¿Subaru?
Beatrice puso cara de sospecha cuando Subaru llamó a Shaula mientras subían hacia el tercer piso. Iban al final de la fila y hablaban en voz baja, lo suficiente como para que los demás no pudieran oírlos. Shaula no estaba nada alerta, su cola de escorpión se balanceaba mientras sonreía.
—¿Qué ocurree~?
—Vas a hacer lo que te diga, ¿verdad?
—Pero nada demasiado subidito de tono, ¿ehh~?
—Saca esas ideas de tu cabeza. ¿Quieres arruinar el momento?
—¿No es justo eso lo que está haciendo usted?
Shaula hizo un puchero mientras Subaru se rascaba la cabeza, sin poder encontrar su ritmo.
Casi todos los demás solían perder el compás cuando hablaban con Subaru, así que él aprovechaba ese desequilibrio para redirigir la conversación, pero ese plan no estaba funcionando muy bien con esta mujer.
—Bueno, entonces iré directo al grano. Tengo una petición, Shaula.
—¿Q-qué es? Te ves tan serio. No me digas que se ha ena—…
—No me causes a mí, o a mis compañeros, ningún daño.
—…
—La orden de tu Gran Maestro era atacar a cualquiera que se acercara a la torre… ¿cierto? Ahora que estamos dentro, esa orden ya no nos afecta. Así que ya no hace falta que nos ataques. No nos causes ningún daño. Absolutamente ninguno.
Los ojos de Shaula se entrecerraron cuando Subaru repitió su petición.
Viéndola a los ojos desde tan cerca, notó algo distinto en sus pupilas. Tenía unos hermosos ojos verdes con pequeños puntos rojos brillando en el centro.
Era un color tan profundo que casi parecía absorberlo, y Subaru por un momento se olvidó de respirar—
—Está bien, OK. Lo he memorizado palabra por palabra como una nueva orden del Gran Maestro~.
—… ¿Te parece bien?
—Ni bien ni mal. Lo que usted diga, Gran Maestro. Además, no es superdifícil. Desobediencia no violenta.
—Ya que vas a seguir la orden, ¿no querrás decir que serás sumisa como una esclava?
—Aunque usted pueda hacer lo que le plazca con mi cuerpo, ¡no le dejaría robar mi corazón!
Shaula aún mantenía una expresión serena cuando Subaru le dio un golpecito en la frente con los dedos.
—¡Auuuch!
Shaula protestó, retrocediendo con los ojos llorosos.
Subaru suspiró. No estaba claro cuán efectiva sería su petición, pero al menos había hecho el intento.
—Parece que mientras no la decepcione, la promesa seguirá ahí.
—Si ese es el único requisito, entonces estará bien, de hecho. Esperas decepcionarla, pero no lo harás, supongo.
—Agradezco esa valoración tan alta, pero… no tengo idea de qué se supone que debo mejorar en una situación así…
Subaru tenía que estar a la altura del Flugel que existía en la mente de Shaula, pero no tenía ni idea de cómo debía comportarse para parecerse a alguien de quien no sabía absolutamente nada.
En ese momento, no se le ocurría nada mejor que interpretar a la perfección su papel habitual como Natsuki Subaru.
—Ah sí, Shaula. Tengo una última pregunta que hacerte.
—¿De qué se trata~?
Ella respondió con un tono despreocupado, casi indiferente, y Subaru lo dejó pasar mientras levantaba ambas manos y mostraba seis dedos.
—Maia, Electra, Taygeta, Alcíone, Celaeno, Astérope.
Sin entender lo que decía, el rostro adorable de Beatrice mostró confusión. Subaru le sonrió y le mostró los dedos a Shaula.
—Todas ellas, en orden desde la cima hasta la base, son los nombres de los pisos de esta Atalaya Pléyades… Quiero decir, Gran Biblioteca Pleiades, ¿verdad?
—Correctísimo~ El primer piso es Maia, y el segundo es Electra.
—Lo imaginaba. En ese caso…
Mirando a Shaula, que asentía con la cabeza, Subaru levantó un séptimo dedo. Luego de captar la atención de Beatrice y Shaula, lanzó la verdadera pregunta:
—Entonces, ¿dónde está Mérope?
—…
Shaula guardó silencio una vez más. Pero esta vez no era un silencio de reflexión. Era la señal de que Subaru la había tomado por sorpresa. Su respiración se detuvo un instante, y Subaru supo que había tocado algo importante.
—Subaru, ¿qué le preguntaste, de hecho? ¿Qué significa Mérope, supongo?
—Es el nombre de la última de las siete hermanas. Sería raro que no hubiera siete en Pleiades.
Los pisos del uno al seis ya tenían nombres. Pero esos nombres provenían de un grupo de siete—las siete hermanas Pleiades, que aparecían en una historia sobre las estrellas que Subaru conocía bien.
En ese caso, debería existir otro piso con el nombre de la séptima hermana, oculto en algún lugar también.
—¿Un séptimo piso, o quizás un piso cero? Una de las dos opciones debería existir.
—Hay un piso cero. El Gran Maestro los nombró, así que es supernatural… Sin embargo, el lugar fue hecho después de que el Gran Maestro se fuera, o sea que no debería saber dónde está.
Beatrice quedó boquiabierta cuando Shaula confirmó la suposición de Subaru. Sin embargo, Subaru no sentía ninguna satisfacción por haber descubierto un secreto oculto. Era más bien una aceptación tranquila.
—¿Un piso cero, lo que significaría que está por encima del primero…? No, espera… Tú no dijiste que el sexto fuera el más bajo. En ese caso, no está arriba. Está abajo, es subterráneo—
—No se puede.
Cuando Subaru intentó confirmar su existencia, Shaula lo interrumpió al instante.
Subaru contuvo el aliento ante la intensidad de su voz, pero el rostro de Shaula no cambió. Seguía sonriendo, y sus ojos estaban llenos de confianza. Pero también había un rastro de tristeza en ellos.
—Todavía no cumple las condiciones. O sea, Gran Maestro, usted volvió para verme en mitad de su viaje, y estoy supersatisfecha con eso. Por eso, el piso cero es un “ni hablar”.
Su tono no era particularmente distinto, pero había algo extraño en su voz. Casi parecía como si se estuviera alzando una barrera.
A los oídos de Subaru, se había filtrado un leve rastro de peligro, como si la promesa que ella acababa de hacer estuviera siendo amenazada.
—… Entendido. No diré más tonterías. Mantengamos nuestra promesa de antes.
—Recibido alto y claro~. La mantendré~, la supermantendré~
Shaula se echó a sonreír, animada como si ya se hubiera olvidado por completo de la conversación sobre el piso.
Subaru soltó un suspiro de alivio al escuchar su respuesta alegre desde atrás.
—Subaru, si fuera demasiado, ¿lo dirías, de hecho?
—Sí, no te preocupes. Solo son muchas cosas en mi mente.
Con una sonrisa débil, le acarició la cabeza con suavidad.
Beatrice no dijo nada más, pero ese pequeño ritual que compartían ayudaba a Subaru a tranquilizarse.
La conversación con Shaula y lo extraño de la imagen de Flugel comenzaban a salir a la luz.
No era algo demasiado inesperado. Pero él también era como Subaru.
Subaru, Al, Hoshin, y Flugel.
Un ser que trajo consigo conocimientos que no existían en este mundo, dejándolos a las generaciones futuras.
No cabía duda: solo había una explicación.
Flugel también era un extraño en tierra ajena, proveniente del mismo lugar que Subaru.
—Hace unos cientos de años, ¿eh?
Tras reflexionar en aquello durante mucho, mucho tiempo, Subaru se rascó la cabeza violentamente.
¿Qué habría pensado Flugel de este mundo? ¿Qué había esperado, qué había buscado, qué había querido obtener?
Después de renunciar al título de Sabio, ¿cómo había vivido en este mundo?
Y mientras esos pensamientos lo invadían…
—Gran Maestro.
—¿Eh?
Shaula lo llamó con ligereza. Se detuvo, y medio paso después, Subaru también se detuvo.
Al mirar hacia atrás, se encontró de frente con la sonrisa de Shaula.
Era una expresión sinceramente feliz, llena de amor.
—Bienvenido a casa de nuevo, Gran Maestro. Esta Shaula ha estado esperando el regreso del Sabio Flugel con todo su corazón.