El Asterismo del Cielo Blanco Estrellado
Capítulo 2
El Asterismo del Cielo Blanco Estrellado
Sección 1
Subaru no sabía muy bien cómo sentirse ante la bienvenida formal de Shaula.
Nunca tuvo la intención de engañarla. Pero, definitivamente, él no era el Flugel que Shaula había estado esperando durante cuatrocientos años.
Si eso no era una traición, ¿entonces qué lo era?
—Entiendo cómo te sientes, pero no tienes que preocuparte tanto, Subaru. Aunque Shaula se dé cuenta de que no eres su Gran Maestro, no creo que sea el fin del mundo.
Al notar el semblante sombrío de Subaru, Emilia intervino para apoyarlo. Mostró una sonrisa rebosante de confianza mientras jugueteaba con su trenza.
—Agradezco tu voto de confianza, pero ¿por qué estás tan segura?
—Pues… ¿no es una buena persona? Nos ayudó, y nos estamos llevando bastante bien. No hay razón para empezar una pelea, ¿verdad?
—… Supongo…
Era una perspectiva demasiado optimista, pero ser pesimista todo el tiempo también era una mala costumbre.
Incluso si Shaula descubría la verdad, eso no significaba necesariamente que se convertirían en enemigos al instante. Solo tenían que construir una buena relación con ella, de modo que, incluso si se enteraba, pudieran superar el problema sin enfrentamientos. Ese era el ideal.
—¿Hermanito? Ya llegamos.
Meili sacó a Subaru de sus pensamientos.
Habían llegado a una habitación en el lado opuesto del círculo, desde la sala cubierta de enredaderas.
Más allá de una puerta sencilla sin ninguna planta cubriéndola, había una escalera en el centro que llevaba hacia arriba.
—Solo unas escaleras normales. ¿Se les pasó de moda hacer escaleras en espiral o qué?
—Supongo que es natural preguntárselo, teniendo en cuenta la larga escalera desde la planta baja, pero la que va del tercer al cuarto piso es de una longitud normal. Para empezar, a diferencia de la escalera en espiral donde solo hay que subir…
—Claro, si no podemos superar el examen, ni siquiera podemos llegar al piso.
Subaru completó la línea de pensamiento de Julius.
El examen al que ya se habían enfrentado, y habían fallado varias veces, los esperaba al final de esas escaleras.
Y, según el resto del grupo, lo más rápido sería que Subaru lo viera por sí mismo.
No había ninguna penalización por fallar, y los demás lo sabían bien, así que si ellos lo decían…
—No tenemos opción. Quien no arriesga, no gana. ¿Vamos?
—Claro, esa es la actitud.
—Esa es la actitud, de hecho.
—¡Esa es la superactitud!
Emilia, Beatrice y Shaula coincidieron cada una a su manera, y Subaru puso un pie en las escaleras. Reforzó su determinación con cada paso.
Y, de forma casi decepcionantemente fácil, puso un pie en el tercer piso: Taygeta.
—Esto es…
En el instante en que entró a la sala, sintió que algo no encajaba.
Era como si hubiera entrado en una anomalía… o más bien, un espacio donde nada parecía estar en su sitio.
—Blanco.
El espacio era completamente blanco.
El interior debería haber sido cilíndrico, una simple continuación de los pisos anteriores, pero cuando Subaru entró, se vio rodeado por una extraña expansión que se extendía en todas direcciones.
El área no debía ser mucho más grande que los pisos anteriores, pero el blanco abrumador hacía imposible distinguir las paredes, dándole la sensación de ser infinito.
Al mirar hacia arriba, no podía ver el techo. Al mirar hacia abajo, solo había un único agujero negro del que salían las escaleras del piso inferior. Todo lo demás era tan blanco que daba miedo caminar.
Lo invadió una sensación desorientadora, como si el suelo no existiera y pudiera empezar a caer en la nada en cualquier momento. El piso, el techo y las paredes eran lo mismo.
Subaru sentía que, si perdía de vista las escaleras, podría acabar vagando sin rumbo por ese vasto vacío.
Y justo delante de él, en ese espacio blanco—directamente frente a las escaleras—había un objeto misterioso flotando en el aire.
—¿Una losa de piedra…?
Esa fue su primera impresión. No había otra forma de describirlo.
Era una losa negra rectangular, hecha de un material que parecía resbaladizo al tacto.
Al observarla más de cerca, no parecía realmente de piedra, pero tampoco creía que fuera metal, así que no sabía cómo clasificarla.
—Si me pusiera dramático… quizás monolito sería la palabra.
El silencioso monolito flotaba de manera misteriosa, suspendido en el aire a unos treinta centímetros del suelo.
Por su altura y anchura, Subaru sintió que se parecía a un gran tatami flotando.
—¿Así que esta cosa tan rara es… qué, exactamente?
—Para ponerlo en otras palabras, diría que se trata del artilugio que nos dice el enigma.
Mientras Subaru se concentraba en ese extraño resplandor, Julius se le unió, también observando el monolito.
Pensando en los problemas que ese artefacto ya le había causado, el rostro de Julius se tornó severo.
A medida que Emilia y los demás entraban en el espacio blanco, se acercaron, quizá para contrarrestar la sensación de vacío que lo invadía todo.
—Preferiría no quedarme mucho tiempo en este lugar…
—Coincido. Estar aquí demasiado rato te deja sin energía. Y ver a cierta persona tropezar en las escaleras al salir no es bueno para mi corazón.
—O~ye, Julius; no hables má’ de la cuenta.
Anastasia infló las mejillas en protesta por la broma de Julius. A juzgar por su reacción, ella debía ser la que se había tropezado antes.
Pero Subaru no tenía ganas de reírse.
La sala claramente había sido diseñada para alterar los sentidos de las personas.
Era como una manifestación de la malicia de su creador.
—Entonces, ¿qué hay que hacer con este enigma?
—Tienes que tocar la losa, de hecho. Y entonces comenzará, supongo.
—¿Debo tocar el MONOLITH?
—¿MONOLITH? Qué término tan apropiado. Es una buena palabra.
Ignorando cómo Julius podía impresionarse con las cosas más raras, Subaru se situó frente al monolito.
Incluso viéndolo de cerca, no parecía emitir ninguna presión extraña ni nada por el estilo.
Aparte de flotar en el aire, era simplemente una losa indescifrable.
Aunque el hecho de que flotara ya era de por sí un misterio increíble, así que podía considerarse un montón de misterios en sí mismo…
—De todos modos… Solo tengo que tocarlo, ¿verdad? ¿Me dan una cuenta regresiva?
—Ah, entonces yo la haré. Tres, dos, uno…
—¡Demasiado rápido, demasiado rápido!
Emilia levantó la mano y empezó a contar sin dudarlo.
Al mismo tiempo, Subaru se giró para encarar el monolito, y—
—¡Cero!
Subaru lo tocó justo cuando Emilia terminó de contar. En ese instante, una oleada de luz brotó del monolito, y de repente, comenzó a ver doble.
—No… No soy yo.
El monolito comenzó a multiplicarse de repente mientras su superficie negra brillaba.
La cara frontal resplandeció, y más monolitos comenzaron a aparecer detrás de él, uno tras otro.
Volaron a gran velocidad por la sala blanca, dispersándose en diferentes puntos antes de detenerse y flotar en el aire.
El cambio repentino dejó a Subaru totalmente desconcertado.
Observó en completo silencio, hasta que una voz resonó directamente en su mente:
—“Toca lo más brillante del héroe destruido por Shaula”.

—¿...?!
Subaru retiró la mano del monolito por reflejo. Tropezó hacia atrás con desesperación, y sintió que alguien lo sostenía por detrás.
—¿Bueno? ¿Sentiste un poco de la sorpresa que tuvimos nosotros al principio?
—¿¡¿De eso se trataba esto?!?
Subaru protestó en cuanto vio la leve sonrisa de Julius.
El examen de Taygeta, el tercer piso de la Gran Biblioteca Pleiades.
Tiempo: ilimitado.
Intentos: ilimitados.
Participantes: ilimitados.
——Examen iniciado.