Una Estrofa de Leyenda
Capítulo 28
Una Estrofa de Leyenda
――Indudablemente, aquella había sido una estrofa de una batalla que pasaría a ser contada en una leyenda.
???: 『 ―――― 』
Las espadas gemelas del Demonio de la Espada danzaban, y las garras de dragón del Dragón Divino agitaban un vendaval mientras se movían para interceptar.
Reinando por sobre todas las demás existencias, los Dragones nacían como formas de vida definitivas; el Dragón Divino, poseedor de habilidades sobresalientes incluso entre esa especie, sus garras, sus colmillos, sus escamas, todos eran artefactos que debían considerarse sagrados tesoros de la naturaleza.
Cada vez que la tremenda fuerza que ocultaba se desataba, el viento levantaría estertores de muerte, los cielos se rasgarían, el mundo portando un nuevo calor sería perceptible. Incluso recibir un solo golpe directo, haría inviable la continuación del combate.
Un método para evitar que esos temibles tesoros sagrados fueran empuñados al máximo, ciertamente residía en el Demonio de la Espada.
El ímpetu para que el Dragón Divino hiciera acto de presencia ante el Demonio de la Espada, había sido el peligro que acechaba a la chica que compartía los mismos rasgos que el linaje de los Reyes León. Esa chica había estado presente en la habitación en la que había estallado el combate, observando atentamente la batalla sin sujetar su cabello, que ondeaba por la corriente ascendente de viento.
Manteniendo a esa chica en la retaguardia, el Demonio de la Espada se posicionó de tal manera que ella quedaría atrapada en la destrucción causada por el Dragón Divino.
Al hacerlo, el Dragón Divino, temiendo que la dama pudiera sufrir daño por cualquier razón, se vio incapacitado de desplegar toda su fuerza, aliviando así, en cierta medida, los pasos del dominio de la muerte que acechaban al Demonio de la Espada.
Ergo――,
Demonio de la Espada: 『 ―――― 』
El Demonio de la Espada abandonó su posición de mantener a la chica a sus espaldas, y personalmente acortó su distancia con el dominio de la muerte.
A una tempestad embravecida de destrucción y aniquilación se expuso a sí mismo, sin más sustento que los dos instrumentos de acero asidos en ambas manos, y se arrojó hacia el precipicio de la perdición, donde incluso el más mínimo error significaría la pérdida de su vida.
Usando el campo de batalla a favor de uno, aprovechando las emociones del oponente, ciertamente era posible inclinarse hacia la victoria.
Pero, eso era poco elegante. Y más allá de ser poco elegante, era extremadamente impertinente, perjudicial e inútil. ――Una victoria robada mediante medios arteros, en lugar de habilidad, para compensar una esgrima deficiente, ¿qué valor podría tener tal cosa aquí y ahora?
――El Demonio de la Espada era un hombre que había vivido en el campo de batalla.
La existencia de batallas libradas por la supervivencia, de historias no contadas salvo por los supervivientes triunfantes, de derrotas y muertes que no podían excusarse; de todo esto sabía él, en virtud del peso de la sangre de sus víctimas aferrada a su alma.
Sin embargo, el momento actual era diferente. ――No, desde este momento en adelante, en todos los choques en los que el Demonio de la Espada empuñara sus hojas, combatiendo contra individuos a través de su acero, no habría significado en una victoria robada.
Mediante su destreza con la espada, haría que se rindiera aquel contra quien más necesitaba alzarse victorioso.
A lo largo de ese viaje, el Demonio de la Espada no tenía tiempo que perder en desvíos. Si iba a forjar este cuerpo viejo y marchito en el acero que una vez fue, no podía malgastar su tiempo en nada que no fuera sumergir su alma en el más abrasador de los calores.
Demonio de la Espada: 『 ―――― 』
Ante el furioso golpe de un viento semejante a una espada, la garra del dragón, desgarrada y cortada, danzó en el aire. Estrecho. Para blandir sus espadas, para que el Dragón Divino empuñara su cola y colmillos al máximo, este campo de batalla era demasiado estrecho. Los talones del Demonio de la Espada estallaron, sus espadas relucientes destellaron a una velocidad que hacía desaparecer todo concepto de sonido y viento, perforando el pecho del Dragón Divino, y haciendo que el espacio a su alrededor estallara en pedazos.
Las escamas de un Dragón, su dureza estaba enormemente influenciada por la cantidad agregada de Maná que poseía el individuo.
Cuanto más poderoso y longevo el Dragón, más robustos y tenaces crecían; por ello, en el caso del Dragón Divino que dominaba sobre todos los demás, sus escamas dracónicas eran de una dureza que superaba incluso al diamante.
Contra esas escamas de dragón de diamante, el Demonio de la Espada blandía implacablemente su acero, repitiendo ataques de tipo golpe, corte y estocada. Incluso después de todo eso, el acero en su empuñadura estaba en óptimas condiciones―― especialmente preparadas para que el Demonio de la Espada lograra su objetivo, las espadas gemelas Trias eran una obra maestra del mismo espadero que había forjado la renombrada hoja Astrea, con la que él guardaba una profunda conexión.
Sus empuñaduras se ajustaban cómodamente a sus manos, e integrando su peso con su cuerpo, el brillo de las espadas intercambiaba golpes con el diamante, aún sin mellas――,
Demonio de la Espada: 『 ―――― 』
Con respecto al furioso ataque del Demonio de la Espada, el Dragón Divino no era de los que se dejaban devastar incesantemente de tal manera.
Incluso si la mente oculta en su interior no era la original, no hubo vacilación alguna en desplegar las habilidades de lo que podría considerarse el dragonhusk más poderoso del mundo; así, el Dragón Divino manifestó un poder a nivel de desastre natural como si fuera algo natural.
Transformar la forma del mundo, añadir a la realidad cualquier conclusión de acuerdo a lo que designara, forzando su exhibición en el escenario, era el derecho otorgado al Dragón Divino por Od Lagna, inequívocamente.
Un rugido hizo añicos el cielo, garras de dragón hendieron la tierra. Escamas dracónicas repelieron la ira más plena del Demonio de la Espada cien veces, y el aura dracónica emitida desde la totalidad de su cuerpo tiñó la atmósfera de la Capital Real con el matiz del Dragón Divino.
La cola se abatió con fuerza, impactando de lleno al envejecido Demonio de la Espada. ――No, el Demonio de la Espada había clavado la punta de su espada en la cola para evadir el golpe, antes de subir rápidamente por ella, acercándose a la garganta. Un rugido interceptor. La luz se hizo pedazos al chocar de frente, un destello decapitador brilló. Con las escamas dracónicas en sus hombros, desvió el ataque, preparándose al instante para contraatacar―― el choque comenzó de nuevo.
Demonio de la Espada: 『 ―――― 』
Alas desplegadas convirtiéndose en cuchillas, el Dragón Divino desató una tormenta racheada de espadas que surcó la Capital Real. Mientras el Demonio de la Espada se deslizaba a través de ese vendaval, el primero dibujando una franja de sangre, la cola se estrelló para alinearse con su trayectoria, tallando con ella el dominio de la muerte. Ante los temblores resonantes de la defunción, el cuerpo del Demonio de la Espada fue violentamente lanzado hacia atrás. Un golpe directo―― falsedad, ya que al percibir su naturaleza inevitable, el Demonio de la Espada se había alineado con la revolución de la cola, y desde las yemas de sus dedos, sus tobillos, sus rodillas, sus caderas, su lumbar, sus costillas, sus hombros, su cuello y la coronilla de su cabeza, liberó toda fuerza, permitiendo que el impacto letal atravesara todo su cuerpo, mientras volaba, y volaba, y volaba.
Atravesando uno, dos, tres edificios, el Demonio de la Espada clavó su espada en el suelo y levantó el rostro. Su espíritu de lucha no flaqueó en lo más mínimo. Entonces, el aliento del Dragón Divino tomó la forma de una corona, y se acercó.
Demonio de la Espada: 『 ―――― 』
Un destello de brillo de espada, el Demonio de la Espada hendió el borde del aliento, forzando su cuerpo a través de la escasa brecha que apenas se había formado, y alcanzó la salvación de la luz abrasadora, esperando al aire libre. Entonces el Dragón Divino batió sus alas, descendiendo en picado para morder despiadadamente con sus fauces al Demonio de la Espada.
Colmillos de dragón, que presumían de una durabilidad y filo que superaban incluso a los de las garras dracónicas, se movieron para hundirse en la carne del Demonio de la Espada. Alineando perfectamente las puntas de ambas espadas, el Demonio de la Espada creó un soporte que impidió que las mandíbulas se cerraran de golpe. Suponiendo que en lugar de eso hubiera apuntado las puntas de las espadas hacia el maxilar y la mandíbula respectivamente, la mandíbula se habría cerrado, aplastando su vida hasta la nada.
Fue su sentido del olfato el que rechazó la Muerte―― no, fue su avaricia por aferrarse a la victoria lo que había evitado eso, prolongando así su vida.
Con el Demonio de la Espada capturado en sus fauces entreabiertas, el Dragón Divino abandonó sus esfuerzos por saquear su vida por medio de sus colmillos―― dando un potente chasquido con la lengua, el Dragón dio a luz a una explosión dentro de ese espacio y golpeó certeramente el cuerpo del Demonio de la Espada.
Demonio de la Espada: 『 ―――― 』
Mientras la sangre brotaba de las orejas izquierda y derecha, sus tímpanos rotos, y los canales semicirculares en su interior, cada uno temblaba. Rechinando los dientes, el Demonio de la Espada se mantuvo firme mientras la lengua del Dragón se extendía para golpearlo, lanzándolo fuera de sus fauces―― hacia los altos cielos de la Capital Real, indefenso.
Durante su captura en las fauces, el Demonio de la Espada había sido llevado al cielo por las alas batientes del Dragón Divino; sacudido por el viento, en caída libre, desprovisto de los medios con los cuáles contraatacar, su altitud tan elevada como para hacer que los débiles de corazón se desmayaran con una simple mirada hacia abajo, él miró directamente hacia el suelo, descendiendo en un movimiento rápido e incesante.
Si continuara y descendiera de esta manera, aunque fuera el Demonio de la Espada, no escaparía ileso. Entre un humano que vivía en la tierra y un Dragón al que se le permitía reinar en los cielos con su enorme tamaño, esa era la definitiva――,
Demonio de la Espada: 『 ―――― 』
Pero, incluso en una situación que parecía un golpe decisivo, el Dragón Divino no dejó al Demonio de la Espada a merced del destino.
El Dragón infló enormemente sus pulmones para preparar un aliento, cuya liberación daría lugar a un daño tremendo a la extensa Capital Real abajo, haciendo añicos el esfuerzo por abstenerse de matar―― no, el Distrito Noble directamente abajo había sido evacuado.
Alguien, habiendo establecido este lugar como campo de batalla de antemano, había evacuado cada residencia susceptible de ser atrapada en el daño, construyendo así esta arena. Consideró esa habilidad con admiración y gratitud.
Demonio de la Espada: 『 ―――― 』
El aliento desatado fue mayor y más sofocante que antes, embistiendo hacia el Demonio de la Espada como calor infernal.
El Demonio de la Espada, incapaz siquiera de mirar directamente a la luz blanca tal como estaba, y no poseyendo ni las alas ni los métodos con los que resistir la fuerza de la gravedad, no tendría más opción que recibir la explosión directamente―― en ese instante, debajo del Demonio de la Espada mientras giraba su cuerpo en el aire, un punto de apoyo se apresuró.
Demonio de la Espada: 『 ―――― 』
Uno de los edificios que el Demonio de la Espada había atravesado, antes de ascender al cielo; la alta torre del reloj interceptó el camino del anciano espadachín en picada, funcionando como punto de apoyo para el Demonio de la Espada. Doblando las rodillas, el Demonio de la Espada aterrizó en la torre, sujetó firmemente sus espadas gemelas y contempló el cielo. ――A través del aliento, el Demonio de la Espada y el Dragón Divino intercambiaron miradas, y en ese instante, un hermoso destello de espada chocó de frente con la luz blanca.
Demonio de la Espada: 『 ―――― 』
Una cadena de sonidos similar a la superficie del agua siendo golpeada, al frágil vidrio haciéndose añicos, y la corona fue partida en dos desde dentro.
El aliento del Dragón Divino, eso era. Y en él habitaban tanto el poder como el derecho de engullir las muchas cosas con las que colisionaba, desollando sus capas externas y despojando lo profundo para dejarlo al descubierto. Sin embargo, el Demonio de la Espada había ignorado todo eso a su antojo mientras se le venía encima, abriéndose paso entre la luz con un giro de sus espadas.
――Como algo verdaderamente puro, que no permitía interferencia de los malvados, el destello de la espada partió todo en dos con belleza.
Demonio de la Espada: 『 ―――― 』
Mientras el aliento, cercenado como estaba, irradiaba por la superficie, demolió el Distrito Noble de la Capital Real, nivelándolo por completo.
La torre sobre la que se alzaba el Demonio de la Espada, que se había convertido en el epicentro de la explosión, y la mansión carmesí bajo la protección del Dragón Divino, fueron las únicas cosas que escaparon del daño directo, pero todo lo demás había aprendido el tremendo grado del poder del Dragón.
La réplica de la luz blanca había manchado al Demonio de la Espada con hollín blanco, saltando de la torre desmoronándose, y el Dragón Divino batió sus alas, continuando aún ejerciendo su hostilidad desde los cielos; entre tierra y cielo, sus miradas se cruzaron.
Y entonces――,
Demonio de la Espada: 『 ―――― 』
Mientras el aura de espada, surgiendo en lugar de alcanzar su límite, y la presión dracónica, obligando a todo a rendirse, chocaban de nuevo, todos los seres vivos en la Capital Real de Lugunica, orgánicos o no, se estremecieron.
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???: 『 ¿Te gustan, las flores? 』
En medio de un mundo empañado en blanco, audible era la voz de una mujer encantadora, de espaldas a un lecho de flores amarillas.
El mundo deformado por el aura dracónica, Wilhelm giró su cuerpo a través del avance de un céfiro fatal, y mientras blandía las relucientes espadas que portaba en ambas manos, una multitud de reminiscencias fluyeron dentro de sí mismo.
???: 『 ¿Te han llegado a gustar las flores? 』
Una mujer encantadora, había sido. Atraído por ella a primera vista, el hombre necio había puesto una tapa sobre esos sentimientos desconocidos.
Aun así, mientras su relación permanecía intacta, Wilhelm se había entregado a ese ambiente, temeroso de cortar demasiado profundo en él, sumergiendo su cuerpo y alma en momentos de laxitud, de terrible, oh terribilísima timidez, descuidando que el tiempo pasaba.
???: 『 Blandir la espada para proteger a alguien. Creo que eso es bueno. 』
Su ciudad natal envuelta en un infierno abrasador, una espada destellando con belleza había librado a Wilhelm de las garras de la muerte.
La mujer no había albergado ningún deseo de tomar la espada, y sin embargo era amada por la espada; la realidad de que él le había conferido a ella una razón para blandir la espada llenó a Wilhelm de ira múltiple, su alma una conflagración nacida de la repudiación.
Hacia la debilidad, hacia los secretos, hacia su propio ser inadecuado, ira, ira, ira――.
Hendidendo la ira entera, dominándola, dedicando todo su ser al acto de canalizar ese violento sentimiento en su hoja, al fin, alcanzó el derecho de pararse ante ella, y cruzar espadas.
Y así, había rescatado a la encantadora mujer del abominable Dios de la Espada, haciéndola suya.
???: 『 ¿Estás, enamorado de mí? 』
――No, ¿acaso él la había hecho suya, o había sido él quien se había vuelto suyo? No sabía la respuesta.
Pero, habían sido felices. Habían sido afortunados. Desde el mismo momento en que había conocido a Theresia, hasta el mismo instante en que la había perdido, Wilhelm había continuado siendo bendecido en la mayor medida posible.
――La Muerte de Theresia, fue inequívocamente una tragedia.
Incapaz siquiera de intercambiar palabras de despedida, fallando en transmitir las palabras que debería haber impartido, Wilhelm había sido dominado por el dolor y la lamentación. En medio de su desesperación, al pasar por alto mucho, él había errado.
Pero, los días que había pasado con Theresia, para Wilhelm, habían sido de felicidad.
Ese tiempo gozoso compartido entre los dos, ¿era realmente algo que podría concluir con todo arruinado, desvaneciéndose como si su totalidad nunca hubiera ocurrido, en el momento en que llegó a su fin con un solo día de tragedia?
Incluso si su color se había desvanecido en la fugacidad, ¿podría él verdaderamente permanecer sin desear jamás que madurara con un nuevo color una vez más?
Decididamente, eso no podía ser así.
Para que la Muerte de Theresia, que su Vida, no llegara a su fin junto a una tragedia, buscó venganza.
Así, si blandir su espada por Theresia había devuelto el color a aquellos días, entonces deseaba devolver el color a una escena similarmente apagada, incesante en su lucha por hacerlo.
Un vendaval furioso, el rugido salvaje desatado por el Dragón Divino.
Clavando la punta de su espada en la ira del Dragón mientras inmolaba el mundo de blanco, él la partió en dos; como siempre, allí, más allá de la visión despejada, presenció los remordimientos espeluznantes en los que necesitaría cortar.
――Un cielo nublado, una lápida marcando una tumba vacía, llanto incesante y voces desoladas, palabras de oración implorando serenidad.
Presente en el centro de los muchos individuos llorosos que se habían reunido por aquella que había sido amada, no podía recordar qué palabras había elegido para hablar, para impartir, para grabar profundamente la naturaleza de Theresia en todos ellos.
Lo que recordaba, eran remordimientos. Inmensamente poderosos, imponentes e imborrables, eran los remordimientos de Wilhelm.
Un niño aún inconsciente de la razón, un niño que no había estado con la madre y el padre con quienes debería haber estado. Las palabras que el niño había elegido como consideración y consuelo, su propio yo temerario las había rechazado, incapaz de aceptarlas.
En ese momento, apagado se había vuelto el cielo, el suelo, los rostros de la gente, su propio ser, el niño――,
???: 『 ――Está bien, honorable abuelo. Cuando ella falleció, la honorable abuela ya no era la Santa de la Espada. Por eso, la Santa de la Espada no perdió. 』
Wilhelm: 『 …Por favor, detente. 』
???: 『 Después de todo, la Santa de la Espada no debería perder jamás. Así lo dijo Padre. 』
Wilhelm: 『 Te lo estoy rogando, por favor, detente. 』
???: 『 Así que, no esté tan triste, la Familia Astrea está sana y salva, honorable abuelo. 』
Wilhelm: 『 Ahora mismo, aquí mismo… Por favor, no hables de eso. 』
Una y otra vez, palabras de rechazo carentes de poder.
Una y otra vez, palabras de consuelo de un niño asentadas en aquello en lo que creía.
Y entonces――,
???: 『 Soy el próximo Santo de la Espada. ――Justo antes de que la Honorable Abuela falleciera, lo recibí. 』
Wilhelm: 『 ――¡Detente ya! ¿¡Qué es lo que quieres que diga!? ¡No me hagas decir que fue tu culpa que Theresia… que tu abuela muriera! 』
???: 『 ―――― 』
Wilhelm: 『 No me hagas, decirlo… Hk. 』
En medio de la escena desvanecida, borrando todo lo demás, él y el niño se hicieron dos. A través de su yo inmaduro y necio de aquel día, de aquel momento, Wilhelm blandió la espada y avanzó.
Palabras que permanecieron por siempre no dichas, nunca serían impartidas a la otra parte. Incluso suponiendo una comprensión mutua de sentimientos entre ambas partes, las miles, decenas de miles de palabras que deberían haberse dedicado, nunca serían entregadas a la otra parte.
E igualmente, las palabras que habían terminado siendo vocalizadas, sin importar la manera en que se hubieran formado, siempre terminarían siendo impartidas a la otra parte.
Cómo exactamente sería eso recibido, dependía completamente de la capacidad del receptor.
Pero, verter más agua de la que podría considerarse aceptable en un recipiente aún incompleto, y culpar a ese recipiente por desbordarse, incapaz de asumirlo todo, ¿cuán necio acto sería ese?
El rostro del niño―― de Reinhard, en el mundo desvanecido de aquel día, no podía recordarlo.
Después de todo, una vez que había dejado escapar palabras que nunca debió, ni siquiera había podido mirarlo a la cara. No era que no pudiera recordarlo, ni siquiera lo sabía para empezar porque no había logrado mirarlo.
Así, aquellos que recibieron las palabras que él había terminado pronunciando, no se limitaron a esa única persona.
???: 『 …Oí que estabas culpando al niño en el funeral de Mamá. Y aun así, ¿todavía quieres ver a Reinhard? Ni siquiera puedes distinguir lo que no está bien decir, Papá, ¿y aun así crees que tienes derecho a disculparte con él? 』
???: 『 Ese niño, es mi hijo y el de Louanna… ¡Decir que él dejó morir a Mamá, que le robó su Protección Divina! ¡Todo eso es algún tipo de malentendido! ¡Yo lo… Yo lo probaré! 』
???: 『 Yo no soy tú, Papá. Yo soy yo. ――Esto es algo, que yo tengo que hacer, no importa qué. 』
Una vez que las palabras habían sido pronunciadas, ya no podían retractarse.
Los comentarios imprudentes de Wilhelm hacia Reinhard se habían extendido en un abrir y cerrar de ojos, llegando incluso a oídos de Heinkel, quien no había asistido al funeral, haciéndole perder su oportunidad de disculparse y explicarse.
Concurrentemente, la necia reprimenda de abuelo a nieto se había extendido incluso a aquellos fuera de la familia, así que como resultado de ese escándalo, la verdad de la sucesión de la Protección Divina del Santo de la Espada se hizo ampliamente conocida.
Heinkel, no había permitido en absoluto que Wilhelm viera a Reinhard.
Reinhard, había evitado a Wilhelm de acuerdo con lo que Heinkel le había dicho, cortando toda interacción.
Wilhelm, se había mantenido distante de Heinkel y Reinhard, dedicándose a la venganza por su cuenta.
Las relaciones entre esos tres, en conflicto como estaban, una vez más se unieron debido al cruce con la soldado cadáver Theresia en la Ciudad de las Compuertas, y una vez más habían nacido grietas definitivas. ――Si ese fuera el final, entonces ciertamente sería un final trágico.
Pero, para Wilhelm, quien había optado por no permitir que la Muerte de Theresia, su Vida, su Existencia terminaran en tragedia, él también corearía objeciones a que esta relación llegara a su fin como una tragedia.
Y, en cuanto a la forma de exclamar objeciones hacia ese destino abrumador, él no conocía método alguno salvo exclamarlas a través de su espada.
――Reinhard era el Santo de la Espada.
Mientras continuara llevando eso como un deber inquebrantable, nunca llegaría la oportunidad de intercambiar sentimientos con Reinhard, presente detrás del velo de Santo de la Espada, nunca llegaría la oportunidad de restaurar el color a esa escena desvanecida.
De ahora en adelante, Wilhelm van Astrea―― no, aquel que despojaba a los Santos de la Espada de sus espadas, Wilhelm Trias, no tenía más opción que sangrar su propia vida en el brillo de su espada.
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――De nuevo. Indudablemente, aquella había sido una estrofa de una batalla que pasaría a ser contada en una leyenda.
La batalla que se desarrollaba entre el Demonio de la Espada y el Dragón Divino equivalía a un combate de ida y vuelta con numerosos factores en juego desde su inicio, enfrentando la esgrima templada del acero contra el poder de una forma de vida suprema por nacimiento.
En la Capital Real, el área del Distrito Noble que se había convertido en campo de batalla había sido nivelada, los edificios colapsados y las calles pulverizadas relatando cuán tremendo era el choque entre esos individuos presentes en el mismo dominio, inalcanzable para cualquier persona ordinaria.
Incluso considerando el tamaño de sus cuerpos, la presencia o ausencia de apoyo, y el intercambio de sus golpes decisivos, el brillo de la espada y la presencia dracónica estaban igualados.
Una batalla entre Dragón y hombre, en el mundo actual, era una lucha a muerte de tal rareza que si sería posible presenciar un evento así en el lapso de cien meses, o incluso años, era imposible de saber; y sin embargo, asombrosamente, esta era la segunda vez que el Demonio de la Espada se encontraba con un Dragón en batalla.
La esencia de eso, era karma, karma que no podía explicarse por nada más que el hecho de que había continuado deseando y pisando los campos de batalla más peligrosos de este mundo, y que ese algo grande que gobernaba el destino había continuado proveyendo al Demonio de la Espada con enemigos dignos.
Considerando las precondiciones, el Demonio de la Espada había estado en una desventaja abrumadora al entrar en esta lucha.
Los tajos de las espadas gemelas del Demonio de la Espada no podían perforar las tenaces escamas del Dragón Divino, mientras que las garras y colmillos del Dragón Divino arrancarían fácilmente la vida del Demonio de la Espada de su carne con tan solo el más leve roce.
El Demonio de la Espada había continuado evadiéndolos con técnicas que empleaban el más extenuante de sus esfuerzos, pero eventualmente alcanzaría su límite. ――En teoría, así sería.
Pero, ¿solo quién podría posiblemente imaginar la visión del Demonio de la Espada, manchado de sangre, cubierto de hollín blanco, blandiendo sus espadas mientras su espalda era abrasada, usando lo último de sus fuerzas mientras sucumbía a la garra del Dragón Divino?
El rostro espeluznante del Demonio de la Espada, el aura de espada tan intensa que simplemente estar expuesto a ella de pies a cabeza haría sentir como si el filo de una hoja hubiera sido apuntado a la vida de uno, la esgrima pisándole los talones al apogeo en el que una vez había derrotado al Santo de la Espada; todo ello refutaba la realidad natural, infundiendo en los espectadores la manifestación de esperanza y expectativa irracionales.
――El Santo de la Espada, era la espada del Reino de Lugunica, el portador de la esperanza.
En el momento en que esa esperanza había sido destronada por el Demonio de la Espada, el pueblo debería haberse desesperado, volviéndose hacia los cielos. El Santo de la Espada había sido derrotado, así que tal continuación sería lógica. Sin embargo, la realidad había diferido.
Ni una sola persona había lamentado el hecho de que el Santo de la Espada hubiera sido derrotado, dejando a un lado su espada; más bien, las masas lo habían bendecido. Eso había sido porque una nueva esperanza había brotado―― habían comenzado a albergar nuevas expectativas, por el Demonio de la Espada que había superado al Santo de la Espada.
Persiguiendo la fuerza y solo la fuerza, incapaz de hacer nada excepto perfeccionarse a sí mismo de manera muy similar al acero que blandía, era el Demonio de la Espada.
La forma de ser directa e inflexible del Demonio de la Espada, había hecho que muchísimas personas levantaran el rostro, infundiéndoles esperanza, dándoles expectativas para el futuro.
Ahora, en este momento, la imposibilidad de imaginar un futuro en el que la figura del Demonio de la Espada fuera abatida por el Dragón Divino, era lo mismo que eso. ――Al presenciar la forma de ser del Demonio de la Espada, la gente terminaría encontrando esperanza.
Mientras quedara un paisaje deseado para que esa espada se abriera camino, infundiría la creencia de que no alcanzarlo no era una posibilidad.
Ergo, la batalla entre el Demonio de la Espada y el Dragón Divino estaba en un punto muerto, con los dos involucrados, cada uno incapaz de descubrir un movimiento ganador, habiendo estado constantemente averiguando cómo podrían superar a su oponente este combate de vida o muerte.
――Por eso, la progresión del combate entre individuos trascendentes, no fue decidida ni por el Santo de la Espada ni por el Dragón Divino.
Demonio de la Espada: 『 ―――― 』
Dragón Divino: 『 ―――― 』
En el nexo del paisaje urbano transformado en un teatro de guerra, el Demonio de la Espada y el Dragón Divino cruzaron miradas, intercambiando silencio. Sin embargo, aunque el resultado fue un silencio mutuo, la esencia de ese silencio difería entre los dos.
Para uno, paciencia, para el otro, shock. Ambas eran emociones que merecían silencio, pero lo que siguió fue diferente.
Demonio de la Espada: 『 Guh. 』
Un leve gemido, acompañado de grandes volúmenes de sangre, brotó de la boca del Demonio de la Espada.
Pero, con sus espadas gemelas aún aferradas, el Demonio de la Espada no intentó sofocar el icor desbordante, y miró hacia su propio cuerpo―― vio la punta de una espada atravesando su abdomen, manchada de sangre.
La hoja había entrado por detrás, perforando el torso del Demonio de la Espada, y haciendo que la sangre brotara hacia afuera. La espada responsable de ese acto, era una espada que el Demonio de la Espada conocía bien. ――No era otra que su propia antigua espada amada.
La espada inscrita Astrea, su actual dueño――,
Demonio de la Espada: 『 ――Heinkel. 』
Borboteando por la espuma de sangre en su boca, él no tenía confianza en que su murmullo se hubiera convertido en un sonido definido.
Pero, por el temblor de la espada clavada en su cuerpo, él entendió las intenciones que habían cargado el acto. Si se giraba, era posible que su torso fuera desgarrado, de ahí que el Demonio de la Espada apretara los molares y se mantuviera firme.
Detrás de él, mientras agarraba firmemente la empuñadura de la espada que había apuñalado al Demonio de la Espada――,
Heinkel: 『 …Con tu forma de hacer las cosas, no puedo recuperar a Louanna. 』
Demonio de la Espada: 『 ―――― 』
Heinkel: 『 Yo no soy tú... Yo no soy tú, Papá. Yo soy yo. ――Esto es algo, que yo tengo que hacer, no importa qué. 』
Una voz exprimida había sido, mezclada con sollozos que parecían desgarrar su pecho.
Mientras escuchaba eso, el apuñalado Demonio de la Espada exhaló larga y profundamente, y rememoró.
La figura de su propio hijo, cuyos llantos provocados por él mismo en medio del entrenamiento habían sido motivo de que su esposa lo regañara, lo que a su vez lo llevó a presionar a su hijo para que aguantara las lágrimas.
Desde aquellos tiempos, cualquier posibilidad de victoria se perdería ante los llantos de su hijo.
――Ese había sido el golpe decisivo que interrumpió el combate culminante entre Dragón y hombre, llevando la estrofa de leyenda a su coda.


Coloreado realizado por: @112oVic2