¿Quién eres tú?
Capítulo 2
¿Quién eres tú?
Sección 1
Con Emilia y Beatrice mirándole confundidas, Subaru estaba completamente perdido.
—...
No era algo que llamaría familiar, no exactamente, pero estaba en una habitación que reconocía.
Las paredes y el suelo e incluso el techo estaban cubiertos de plantas verdes. Estaba sentado en una cama de enredaderas. Había un lagarto gigante detrás de él, y una chica durmiendo en una cama cerca de la suya.
No cabía duda de que estaba dentro de la habitación verde de la Atalaya Pléyades.
—Pero… ¿Qué? ¿Por qué estoy aquí otra vez?
Llevándose la mano a la cabeza, intentó recordar qué había pasado justo antes de despertar.
Había dejado a Emilia y a los demás en su discusión y se había ido a comprobar si tenía algún tipo de habilidad especial o no. Al final, la conclusión fue que no poseía ninguna habilidad especial, y había estado pensando en cómo les estaba fallando cuando...
—Después de eso, me dirigía de vuelta a la habitación... ¿y entonces…?
Los recuerdos a partir de ese punto eran borrosos. De repente, estaba tumbado en la cama. Y mientras intentaba sondear sus vagos recuerdos...
—Ey, Subaru, ¿estás bien?
—¡Uhiaaah! ¡Emilita, estás muy cerca!
El rostro de Emilia se inclinó repentinamente hacia él mientras tenía la guardia baja, y se cayó al otro lado de la cama. Los ojos de Emilia se abrieron de par en par ante su reacción la mar de exagerada.
—No tienes por qué sorprenderte tanto… Fuiste tú quien nos sorprendió a nosotras.
—¿D-de verdad?
—Naturalmente, de hecho. Creíamos que habías desaparecido, así que mientras te buscábamos, te encontramos desmayado, supongo. Sería extraño que eso no nos preocupara, de hecho.
Subaru se sobresaltó ante la explicación exasperada de Beatrice.
—¿En serio? ¿Me desmayé otra vez?
Se palpó todo el cuerpo para ver si sentía algo raro, pero no había nada, o al menos nada que pudiera encontrarse con esa inspección superficial.
Aunque tampoco es que hubiera habido signos externos de su pérdida de memoria, así que el hecho de que hubiera una herida o cicatriz presente o no, realmente no significaba mucho.
—Aun así, es bastante peligroso desmayarse dos veces en un período de tiempo tan corto… Aunque fue sólo hace unas horas, ¿debería pensar que fue bueno que mis recuerdos no desaparecieran?
—Subaru, antes de murmurar de esa manera, tienes algo que decirnos, supongo.
—Algo que decir…
Mientras Subaru miraba sus propios brazos extendidos, Beatrice le lanzó esas palabras. Al levantar la vista, vio a Emilia y a Beatrice, y finalmente se dio cuenta.
—Ya… veo. Esto… lo siento. Me disculpo por haberlas preocupado. Ambas me salvaron de nuevo.
—No es nada, de hecho.
—Ju ju, no hay de qué. Pero ¿de verdad no te pasa nada? ¿Puedo quedarme tranquila?
—Estoy bien, estoy bien. A este HIGH PACE, Emilita tampoco puede quedarse tranquila, ¿eh?
Subaru bajó la cabeza por haber sido salvado por segunda vez en tan poco tiempo. Pero el ceño de Emilia se frunció ante su respuesta. Sus hermosos ojos púrpuras vacilaron con conmoción...
—Esto… entonces… espera… Subaru, ¿qué es lo que te ocurre desde que despertaste?
—Qué es lo que me ocurre… Esa es una pregunta ambigua. ¿Cuál es el problema?
—Es que, desde que despertaste, me llamas Emilita. Por algún motivo, que me llames así hace que me sienta muuuy rara.
Emilia enrolló un dedo en su largo cabello plateado, mirando a Subaru nerviosamente. Había una soledad desgarradora en sus ojos que hizo que a Subaru se le cortara la respiración.
Una chica tan indefensa y cercana, tan perfectamente su tipo... pero había un profundo abismo entre cómo actuaba ella y lo que él sentía.
Es casi como si...
—Subaru vuelve a estar de broma, supongo. Pero, más importante que eso… Habla, de hecho. ¿Por qué entraste sin permiso en Taygeta durante la noche y, encima, te desmayaste, supongo?
—¿Eh? ¡Espera espera espera espera! Eh… ¿qué? ¿Me desmayé otra vez en Taygeta?
—... ¿Otra vez?
Subaru se quedó estupefacto ante Beatrice, que estaba allí de pie con las mejillas rosadas y haciendo pucheros.
—E-esa habitación da miedo de verdad... Un momento, ¿por qué me dirigía a un sitio así otra vez? Ya de por sí es un SPOT sospechoso, así que fui demasiado imprudente.
Al escuchar algo que no recordaba haber hecho, Subaru se sintió perturbado por una realidad demasiado angustiosa.
—Quizás mis recuerdos de los momentos antes de perder el conocimiento están borrosos por algo que pasó en Taygeta. O algo allí me alteró los recuerdos.
Pero mientras esas preguntas frenéticas corrían por su cabeza, Beatrice alzó la voz.
—Tengo la sensación de que no estamos en la misma onda, supongo. Subaru, sé más preciso, de hecho.
—¿Eh?
—Trata de contarnos la situación en la que te encuentras ahora mismo, supongo.
Captando el peso de las instrucciones detalladas de Beatrice, Subaru asintió, dejándose llevar por el momento.
—Tal como dije… cuando desperté, mis recuerdos ya habían desaparecido. Aunque no quiero decir que haya olvidado todo. Mis recuerdos desde que fui invocado a este mundo han…
—¡¿Esp-esp-esp-espera, de hecho?! ¿Recuerdos? ¡¿Qué dices de tus recuerdos, supongo?!
—¿Eh?
La solemnidad de Beatrice se hizo añicos al comienzo de su explicación.
Subaru se quedó desconcertado por su inesperada reacción. Mientras Beatrice entraba en pánico, Emilia la sostuvo por los hombros desde atrás. Pero ella tampoco estaba tranquila.
Ella también estaba mirando atónita a Subaru.
—¿Qué quieres decir con... recuerdos? ¿Qué estás diciendo, Subaru...?
—Espera, ¿esa es la parte que les confunde? Quiero decir, si ya se los conté a uste...
Estaba a punto de decir que ya se los había contado a ellas, pero se detuvo.
—...
Había una profunda confusión en sus ojos. Definitivamente no era una actuación. Incluso él podía ver eso. Pero que su reacción fuera genuina daba aún más miedo.
Si no era una actuación, eso significaba que habían olvidado el hecho de que él tenía amnesia. La firme determinación de aceptar que Subaru lo había olvidado todo había desaparecido.
—¿Podría ser que no fuera el único? ¿Ha estado perdiendo la memoria todo el mundo desde que llegaron a esta torre?
Mientras ese pensamiento aterrador surgía en su mente, Subaru se dio cuenta de algo.
—Esta conversación, justo ahora después de despertar...
Era como un déjà vu. No en un sentido vago, sino un recuerdo propiamente dicho.
Su primer encuentro con Emilia y Beatrice —o al menos el primero que podía recordar—, el contenido de esta conversación era más o menos idéntico.
—De hecho, ¿no era la forma en que me miraban aquí en la Sala Verde la misma que cuando desperté tras perder la memoria?
—...
Al haber pensado hasta ese punto, Subaru tragó saliva.
Mirándolas de reojo, vio que no había cambio en su actitud. Sin embargo, lo que se reflejaba en sus ojos confundidos era una genuina preocupación dirigida a “Natsuki Subaru”. El hecho de que no fuera desconfianza, sino confianza, ayudó a calmar la mente de Subaru.
—Sinceramente, mi corazón está siendo golpeado por una tormenta masiva en este momento. Pero esta situación es...
—He visto esta situación antes. En otras palabras, un sueño premonitorio.
Examinando la situación en el momento en que despertó, esa era una explicación razonable.
Si eso es lo que había experimentado, el momento en que su conciencia se desvaneció —o más bien el momento en que despertó— sería comprensiblemente borroso. Los sueños eran misteriosos, escapándose entre los dedos mientras se desvanecían.
—Quizás este sueño premonitorio sea el poder especial que me dieron cuando fui invocado a este mundo paralelo...
—Es bastante difícil de utilizar, es una habilidad bastante PICKY…
Pero era ciertamente poderosa si se podía aprovechar adecuadamente. Los sueños premonitorios permiten a la gente echar un vistazo al futuro. Cuanto mayor sea su precisión, mayor la posibilidad de usarlos como una herramienta decisiva para salir de una situación desesperada.
—Aunque es dudoso que la información obtenida de este sueño premonitorio sea de alguna utilidad…
—… Ambas, cálmense un poco y escuchen lo que tengo que decir.
Con la hipótesis de su habilidad en mente, Subaru las miró a ambas. Ellas se miraron entre sí y luego asintieron.
Al ver lo serias que parecían, Subaru vaciló solo un instante antes de continuar.
—No sé si podrán creer esto, pero parece que he perdido mis recuerdos.
Sección 2
Subaru perdió la memoria cuando se desplomó en la biblioteca de Taygeta.
Al escuchar su revelación, las reacciones de Emilia y Beatrice fueron básicamente las mismas que él había visto en su sueño premonitorio.
—¡Ei~!
Se oyó un chasquido seco cuando Emilia se abofeteó las pálidas mejillas. El dolor y la conmoción le devolvieron el vigor a unos ojos que habían estado vacilando de incertidumbre.
—Muy bien.
—Be-Betty está...
Animada por Emilia, Beatrice miró directamente a Subaru con ojos desconsolados.
Y al ver lo mucho que le costaba hablar, él soportó el dolor que le abrasaba el corazón. Conocía las palabras y las expresiones que seguirían. Pero eso no le supuso ni el más mínimo alivio.
Dolía traicionar los sentimientos y las expectativas de alguien. Daba miedo.
Por muchas veces que hubiera ocurrido antes, aunque fuera por la misma razón, seguía sintiéndose igual de mal.
Y esta vez, conocía a Beatrice mejor que la primera. Así que ver sus ojos temblar de ansiedad daba mucho más miedo que la última vez.
—¡Cielos, de verdad! ¡Subaru es realmente el contratista más sin remedio del mundo, de hecho!
Con eso, Beatrice rompió el cascarón de la ansiedad y el desconcierto igual que la marca de mariposa de sus ojos, escapando de la crisálida de la vacilación y extendiendo sus alas.
Ver aquello llenó a Subaru de alivio, pero también hizo que se odiara a sí mismo.
—¿Esto estaba bien? ¿Él estaba satisfecho con esto? Sí, “Natsuki Subaru”.
—¿De verdad también podría erigir un castillo de arena encima de los lazos y la confianza que él ya había construido?
—...
Al ver la amable y desgarradora determinación de Emilia y Beatrice, Subaru apretó los dientes.
Subaru no les dijo a las dos que había tenido un sueño premonitorio.
Pasó por alto el intercambio que ocurrió inmediatamente después de despertar y justificó la contradicción de que recordara sus nombres alegando que simplemente no lo había olvidado todo.
La cuestión de qué podía o no podía recordar dependía de él, así que ninguna de las dos tenía motivos para dudar de lo que decía.
La razón por la que había hecho eso era para preparar el escenario lo más parecido posible a lo que había visto en el sueño, para así poder probar su precisión.
Al alinear la realidad con el sueño, podía ver cómo de bien coincidía el flujo de los acontecimientos. Ya había una diferencia desde el principio, pero esperaba que todavía fuera recuperable.
Pero esa no era la única razón por la que no les había hablado de su sueño.
—...
Recordaba el mundo que había experimentado en el sueño. Nadie había comentado nada sobre que tuviera algún tipo de habilidad precognitiva. Ni uno solo de ellos.
Teniendo en cuenta lo poderosa que podía ser, era difícil creer que le hubieran ocultado esa habilidad. Realmente no habían tenido tiempo para ponerse de acuerdo en una historia, y no se le ocurría ninguna razón por la que quisieran hacerlo en primer lugar.
En cuyo caso, la explicación natural era que Emilia y los demás no sabían nada de los sueños premonitorios.
Lo que significaba que el antiguo “Natsuki Subaru” nunca les habló del poder que tenía.
—... ¿En qué estabas pensando, “Natsuki Subaru”?
Subaru dijo su nombre como si hablara de otra persona.... No, decir “como si hablara de una persona diferente” era incorrecto.
Para Subaru, “Natsuki Subaru” era un desconocido. Ni siquiera podía empezar a adivinar qué había estado pensando y no podía hablar con él. No había forma de que pudiera siquiera empezar a entenderlo.
¿Por qué “Natsuki Subaru” engañó a Emilia y los demás y ocultó el poder de sus sueños premonitorios?
Una desconfianza hacia “Natsuki Subaru” empezó a echar raíces en la cabeza de Subaru.
—Tú...
¿En qué estabas pensando, “Natsuki Subaru”?
Sección 3
Los acontecimientos posteriores siguieron en gran medida el sueño.
La explicación torpe de Emilia y Beatrice hacia Ram que la hizo sospechar de que Subaru no había perdido las memorias...
—¿Qué clase de broma es esta, Barusu?
Ram dudando de la pérdida de memoria de Subaru.
—Aun así, no escarmienta, ¿eh, Gran Maestro? O sea, ¿cuántas veces me olvidará?
Shaula aceptando el hecho de que él había perdido la memoria con despreocupación.
—Cielo santo, hermanitooo. Realmente eres Don Problemas, ¿eeh?
Estuviera interesada o no, Meili sonriendo con picardía, como si disfrutara de la situación caótica.
—Solo… dale algo de tiempo para que se calme. ¿Te parece bien?
La conmoción de Julius y la consideración de Echidna, sugiriendo darle al hombre algo de tiempo para recuperarse.
—… Por favor, dilo todo.
Aceptando eso, siendo arrastrado al pasillo para buscar agua, Ram descargando sus pensamientos más íntimos en una ola masiva.
Entre las reacciones de todos al enterarse de su amnesia y el dolor silencioso de Ram en el pasillo después, Subaru estaba seguro ahora.
—Este sueño premonitorio es un poder asquerosamente preciso.
No es que recordara cada palabra y acción por las que habían pasado todos. Pero, aun así, la intensa impresión de sus reacciones coincidía totalmente.
Si había algún problema, entonces tendría que ser…
—Natsuki está bastante calmado a pesar de la situación, ¿no?
Eso fue lo que dijo Echidna después de que terminaran las presentaciones y tras soltar su propia bomba sobre haber tomado el control de la conciencia de Anastasia.
—...
Al escuchar las palabras de Echidna, Subaru sintió que su boca se secaba.
En verdad, la observación de Echidna era comprensible. El propio Subaru no estaba logrando actuar del todo.
Todos estaban conmocionados y desconcertados, pero mientras veía cómo decidían resistirse a esa absurda realidad, no podía empatizar de corazón con ello.
Era igual a no poder sentir una película que ya habías visto como si fuera la primera vez.
Se acumulaba en su interior un surtido de emociones negativas: compasión hacia ellas por tener un comportamiento tan valiente, culpa por dejarlas así, y aversión hacia el “Natsuki Subaru” que seguramente había continuado con esto.
Como resultado, no era extraño sospechar de la reacción apagada de Subaru. Sin embargo...
—Es una novedad que me consideren calmado. Yo era el TYPE de niño al que siempre le escribían “nunca se calma” en su boletín de notas.
—...Es raro que seas el menos desorientado cuando fuiste tú quien perdió los recuerdos. Solo nosotros estamos alterados aquí, pensando que debemos hacer algo al respecto.
—Quizás parezca de los que se calman cuando la gente a su alrededor está en pánico. Pero incluso yo estoy nervioso, aunque no lo parezca. Así que no te preocupes por eso.
—Siento que no nos podemos sentir aliviados con eso para nada…
Emilia intervino con una sonrisa irónica mientras Subaru fingía calma al responder a Echidna. Pero comparado con la última vez, algo en el ambiente era distinto.
Lo más probable es que fuera porque no podía recrear perfectamente lo que había visto en el sueño. Había intentado recrearlo lo mejor que pudo, pero había diferencias debidas a pequeños lapsos de memoria.
Antes de que arruine esto intentando recrear mi actuación de antes...
—En fin, después de terminar el desayuno, vayamos a echar un vistazo. Si mis recuerdos están esparcidos por el suelo de esa biblioteca, tendré que recogerlos y volver a meterlos dentro.
Dijo Subaru, siguiendo el mismo flujo que la última vez, los empujó a todos hacia la biblioteca de Taygeta.
Y...
—Ueeee~
Junto a Subaru, quien había llegado a Taygeta en el tercer piso, Shaula sonreía con una mirada descuidada en su rostro.
Si se irguiera y comenzara a lucir de una manera más digna, de seguro su belleza habría cautivado los corazones de varios hombres. Pero lo arruinó por tener su rostro relajado de esa manera mientras trataba de apretujarse contra Subaru.
Apartándole la frente con la palma de la mano, Subaru observó a Emilia y a los demás examinando las estanterías. La investigación, que él sabía que no daría ningún resultado, continuaba en segundo plano.
—Esto es realmente frustrante...
—¿Hmm? ¿Qué pasa, Gran Maestro? ¡Si algo te molesta, te escucharé! ¡O sea, no es que tenga ningún consejo útil, pero aun así!
—¡Tu determinación es tan inocente y refrescante!
—Jeje~, elógiame más, elógiame más. Solo confía en mí más y más y húndete lentamente en mis garras.
Subaru no tenía ni idea de por qué hablar con él la hacía tan feliz, pero ella estaba encantada incluso con una respuesta fría por su parte. Y tal como se sentía él en ese momento, ese nivel de distancia resultaba un poco —o quizás muy— cómodo.
Cuando decidió seguir el rastro de su sueño premonitorio, la culpa hacia Emilia y los demás le atormentaba. La decisión de engañarlas, cuando eran tan sinceras y serias, era poco menos que dolorosa.
Lo que hacía que Shaula, que era tan cabeza hueca y le trataba igual tuviera sus recuerdos o no, fuera un alivio aún mayor.
En el mismo sentido de apreciar la distancia que tenía con ella, también estaba agradecido por Meili, que de nuevo no participaba en la búsqueda, alejó a Shaula de él, agarrándola por detrás por la coleta de su cabello.
—Vale, vale; ¿no ves que hermanito está en problemaaas? No te emociones demasiadooo.
—¡Ayayay! ¿Qué estás haciendo, enana número dos?
Girando la cabeza para recuperar su coleta de caballo y acunarla con cuidado, Shaula fulminó con la mirada a Meili. Meili tenía una mirada madura en sus ojos mientras se llevaba el dedo a los labios.
—Quiero decir, no quiero que hermana mayor y Beatrice se enfaden. Tengo que vigilar y asegurarme de que la señora semidesnuda no haga nadaaa.
—¡Grrrrr! ¡Qué supermolesta! ¡Gran Maestro, por favor, dígale algo!
—Shaula, tienes una orden de prohibido acercarse a menos de un METER de mí. Das miedo.
—¡Gran Maestro, es un tonto!
Shaula le dio la espalda a Subaru, fingiendo que estallaba en lágrimas. Él simplemente se rascó la mejilla al verla esconderse bajo su capa, y luego miró a Meili, que tenía las manos detrás de la espalda.
—Me salvaste, THANK YOU... Aunque resulta extraño decirle eso a una asesina a sueldo.
—No importaaa. Esta asesina ya dejó el negociooo, ahora estoy en posición de ser usada por hermanito y los demááás. Úsenme bien, por favooor, igual que a las lindas Mabestias.
—...
Ella habló sin malicia o algún motivo oculto, y precisamente por eso, las palabras de Meili le pesaron a Subaru.
Meili lo decía sin ningún remordimiento en especial, como si fueran pensamientos completamente normales. Aunque se podría decir que esa es la diferencia de valores entre el mundo de Subaru y este.
Incluso a los ojos de Subaru, ella todavía era una niña pequeña, lo que hacía que fuera difícil de soportar.
—¿Hermanito?
—No me gusta mucho esa forma de decirlo. No lo digas así. Confiamos en ti. No “usarte”.
—...Mmm.
Por un momento, sus ojos se entrecerraron ante lo que dijo, y luego miró hacia abajo de forma significativa. Pero juzgando que era por incomodidad en lugar de estar descontenta con lo que dijo, Subaru sintió un poco de alivio.
Incluso en un mundo con valores diferentes y un sentido común diferente, eso no significa que no podamos entendernos.
Tuvo un pequeño destello de esperanza por su reacción.
—...De verdad que no recuerdas nada, ¿eh, hermanitooo?
—¿Eh? Sí, desafortunadamente. ¿Teníamos alguna promesa importante o algo así?
—...No, pero si Petra oyera eso podría lloraaar.
—Ugh... otra chica que no conozco.
Al ver a Subaru tensarse ante el nombre desconocido, Meili soltó una risita.
—Petra eees… una chica que te quiere mucho, hermanito. Ella estaba preocupada porque vinieras hasta aquí; así que siento que puedo oírla gritar “sabía que pasaría”.
—Maldito sea el yo de ayer; qué cosas más imprudentes hizo…
Subaru soltó quejas contra sí mismo mientras pensaba angustiado en los sentimientos de esta chica llamada Petra que no había visto todavía.
—¿Cuánto acabaría aprendiendo acerca de las huellas que había dejado ese “Natsuki Subaru” desconocido para él?
—Esa historia de que el hermanito de ayer fue imprudente, yo también lo creo de verdaaad.
Meili se estaba estirando mientras decía eso, ignorando la duda que había sembrado en el corazón de Subaru.
Al oír esas palabras, Subaru se preguntó si esos eran sus verdaderos sentimientos, sin ninguna falsedad, o si sólo fue su imaginación.
En cualquier caso, Emilia y los demás regresaron antes de que pudiera confirmar de qué se trataba.
Y como esperaba, no encontraron ninguna pista; trayendo sólo el resultado que probaba la exactitud de su sueño premonitorio.
Sección 4
Tras la infructuosa investigación en la biblioteca de Taygeta, Emilia y el resto regresaron a la base para empezar a discutir las cosas.
Una reunión para revisar su plan sobre cómo proceder para intentar superar la torre; una reunión a la que Subaru no se había unido la última vez porque pensó que sería más difícil tratar el tema con él presente y porque quería comprobar si había alguna habilidad trampa.
—Este es básicamente el límite basado en lo que vi en mi sueño, así que todo a partir de aquí es territorio inexplorado. Realmente no hay lugar a dudas sobre la precisión de las predicciones del sueño.
El único problema era que no se le ocurría una forma eficaz de utilizar las predicciones del sueño.
—Haber podido confirmar que soy capaz de predecir el futuro es significativo, ¿no?
Esa era información útil, pero solo en lo que respectaba al Subaru que había perdido sus recuerdos.
Antes de perder la memoria, presumiblemente debió haber aprovechado al máximo estos sueños premonitorios para algo. La confianza que Emilia, Beatrice y el resto de sus camaradas depositaban en él presumiblemente se había ganado usando ese poder.
Pero el punto crucial de saber qué lo activaba no estaba claro, e incluso con eso, era difícil aprovechar los sueños premonitorios. Si solo necesitaba irse a dormir como de costumbre o si había alguna condición especial necesaria para activar la habilidad era un verdadero misterio.
Los sueños premonitorios eran la única habilidad especial que tenía en ese momento, así que quería averiguar los requisitos para usarla.
—Tengo que descubrir por qué me desperté y qué ocurrió después de esto.
Al final, sus recuerdos de los momentos justo alrededor del despertar seguían siendo borrosos. Estaba la sesión de planificación que se celebraba sin él, su exploración de las habilidades trampa y su conclusión de que no tenía ningún poder en particular.
Y luego, después de eso, se había despertado y se había dado cuenta de que había tenido un sueño premonitorio, pero...
—Si no me hubiera despertado, ¿hasta dónde podría haber llegado en el sueño?
Por ejemplo, si no hubiera notado nada en su sueño y simplemente se hubiera ido a dormir, ¿cómo manejaría eso el sueño premonitorio? ¿Despertaría después de que pasara un día en el sueño o las cosas continuarían con él teniendo un sueño dentro de un sueño?
—Estoy un poco asustado ahora mismo… Me aterra que, como el Sueño de la Mariposa, sea un sueño dentro del sueño premonitorio o algo por el estilo.
El Sueño de la Mariposa es un relato que habla sobre la ambigüedad entre el sueño y la realidad: cuando sueñas que eres una mariposa, ¿eres realmente un humano, o acaso una mariposa soñando que se convierte en humano?
Pensamientos que daban vueltas en círculos y preguntas sin respuesta. Era un laberinto de pesadilla de dudas sofocantes, cuestionando si él realmente existía o no.
En el caso de Subaru, ¿había despertado realmente del sueño y llegado a la realidad, o la realidad que creía estar experimentando actualmente estaba solo dentro de un sueño?
—No quiero imaginarme a Emilia y Beatrice sacudiéndome para despertarme dentro de la Sala Verde para empezar de nuevo, pero...
—... Para evitar que eso suceda, necesito ir más allá de dónde mi sueño terminó. Si puedo hacerlo, entonces debería estar bien contarle a Emilia y a los demás acerca de mis sueños premonitorios.
Parecía que el “Natsuki Subaru” que tenía todos sus recuerdos nunca les contó a Emilia y los demás sobre el sueño premonitorio, pero el Subaru actual estaba desesperado por cualquier tipo de cambio en la situación.
No quería llegar demasiado tarde por miedo a un futuro desconocido.
—Lo he decidido. Les contaré a todos sobre el sueño premonitorio.
Con esa determinación, Subaru se dirigió de vuelta a la base donde Emilia y los demás estaban hablando.
—Sinceramente, la posibilidad de poder explicar esta habilidad onírica se siente como una tirada de dados. El detonante no está claro, y necesitaré su ayuda incluso para demostrarlo. Pero si podemos averiguarlo, estoy seguro de que será una herramienta poderosa. Incluso podría terminar siendo una clave para superar esta Atalaya Pléyades.
Así que con ese pensamiento...
— … En cuanto a Natsuki, ¿no es peligroso que nos acompañe?
—...
Justo fuera de la habitación que era su base, Subaru contuvo la respiración al oír esa voz.
Al escuchar el tono sereno de Echidna, de repente se pegó a la pared y dudó en hablar. Habiendo perdido su oportunidad, se quedó allí escuchando mientras la conversación continuaba.
—Echidna, ¿a qué te refieres con “peligroso”?
—¿De verdad necesitas que te lo explique? Teniendo en cuenta su afirmación de que ha perdido la memoria y basándonos en su comportamiento, parece cierto, pero siendo él así de poco fiable, ¿insistirías todavía en traerlo con nosotros?
—¿Es seguro asumir que dices eso menos por preocupación por la seguridad de Barusu y más por la creencia de que sería una carga para nosotros? Si es así, estoy de acuerdo.
La voz fría y rígida de Ram acompañó la declaración sistemática de Echidna.
—¡Ram!
Emilia alzó la voz.
—¿Incluso tú estás hablando así de Subaru…?
—Simplemente he dicho una verdad objetiva. ¿O de verdad cree que es capaz de trabajar con Barusu igual que ayer ahora que no tiene sus recuerdos, señorita Emilia?
—Eso es...
—Reconozco que Barusu no es una mala persona. Pero si me pregunta si puedo confiar en un Barusu que es una hoja en blanco, entonces diría que no... No hay razón para hacerlo.
Era una lógica fría, pero en la última parte, sonó como si Ram estuviera conteniendo un sabor amargo.
Su razón para no confiar en Subaru —una incapacidad para confiar en el propio Subaru después de que lo hubiera perdido todo, en contraposición a simplemente no creer lo que él decía— era totalmente razonable.
—Yo… confío en Subaru. Beatrice también. Así que, por favor, crean en él.
—...Señorita Emilia, Echidna y la señorita Ram no están dudando de él. Simplemente señalan que confiar en él ahora mismo plantea demasiadas incertidumbres.
La respuesta razonada de Julius contrarrestó la súplica de Emilia.
—Diciendo eso, ¿quieres decir que estás de acuerdo con ese espíritu, supongo?
Pero con Beatrice decidida a ser aliada de Subaru pasara lo que pasara, su respuesta oscureció el ambiente de la sala.
De repente, una terrible tensión llenó el aire y una gota de sudor se formó en la frente de Subaru.
—Tengo que hablar y romper esta situación tan odiosa.
Pensamientos como ese cruzaron la mente de Subaru, pero sus pies se negaron a moverse.
—Bueno bueno, ¿no es inútil ponerse tan supertensos? Aunque ustedes se ataquen al cuello aquí, el Gran Maestro no se va a poner contento ni nada de eso.
—No creo que sea una discusión de esa escala todavíaaa… Pero, tienes razóóón.
Subaru escuchó las voces de Shaula y Meili, quiénes parecían seguir siendo espectadoras. La chica murmuró un “Mmm~” dándose importancia por un momento, y dijo:
—¿Por qué no prueban a preguntarle al hermanito directamente? “Hermanito, ¿es seguro confiar en tii?”, así.
—... Gh.
Subaru apretó sus dientes ante esas palabras venenosas. A continuación, se alejó con una increíble calma que lo sorprendió hasta a sí mismo de la pared, y abandonó la sala con cuidado para no hacer ruido con sus pasos.
A medida que se alejaba más y más, sus pasos se aceleraron hasta que echó a correr...
—¡Mierda!
Subaru presionó su frente contra la pared del fondo, su cuerpo tembló por las emociones que brotaban en su interior.
El contenido de la discusión en su ausencia fue un shock mayor de lo que imaginaba.
No fue lo suficientemente engreído para creer que se había ganado toda su confianza. Al contrario: se podría decir que tal cosa estaba fuera de su consideración.
…Subaru pensaba que la confianza era un requisito previo para cualquier relación interpersonal.
—...
Esto se debía a que Emilia y Beatrice se preocupaban demasiado por él y lo cuidaban. Incluso mientras se sentía culpable por ello, había asumido con arrogancia que, por supuesto, confiarían en él. Sin ninguna duda, había creído que lo aceptarían como camarada, aunque no pudiera recordar nada.
Finalmente se dio cuenta de que no se había estado mirando a sí mismo con objetividad.
¿Qué “la confianza es un castillo de arena”? Puso cara de entenderlo, pero no entendía nada.
Pensar que Natsuki Subaru intentaría arrebatar lo que “Natsuki Subaru” había obtenido.
—A este paso, no sé si creerán en mis sueños premonitorios...
El hecho de que creyeran su afirmación sobre la pérdida de memoria era un testimonio de su buena naturaleza. Pero era presuntuoso esperar que simplemente aceptaran todo lo que salía de su boca.
—Desde el principio... estuve equivocado...
La había cagado. Subaru la había cagado.
—Si les cuento lo del sueño premonitorio ahora, no tengo ninguna prueba que pueda mostrar para que me crean. Pero tampoco tengo las dotes de actuación para volver con ellos y seguir fingiendo que no sé nada.
Pensar que Natsuki Subaru podría ser el sustituto del "Natsuki Subaru" que buscaban.
—...
Justo cuando Subaru se estaba dando cuenta de sus propios defectos, su visión de repente se abrió frente a él.
Había llegado a la escalera de caracol que conectaba los pisos cuarto y quinto: el enorme espacio vacío que ocupaba una gran parte de la atalaya de cientos de metros de altura.
—Escalera de caracol...
A Subaru se le escapó un suspiro ronco mientras abría los ojos de par en par.
Si incluía sus sueños, esta era la tercera vez que venía aquí. Ya fuera en sueños o en la realidad, Emilia y los demás habían guiado al amnésico Subaru por la torre, así que conocía el lugar.
Así que no se equivocaba al pensar que la escena le resultaba familiar. Pero...
—¿Qué pasa...? Aparte de eso, siento algo extraño…
Una sensación inquietante, como si todo el vello de su cuerpo se le pusiera como escarpias.
Se le heló la sangre y sintió un zumbido en los oídos que parecía crecer. Su corazón comenzó a acelerarse y su respiración se volvió más agitada y, por alguna razón, le temblaban las rodillas.
Subaru se dio cuenta de que algo iba mal cuando sus dientes empezaron a rechinar incontrolablemente.
No fue causado por factores externos, como una caída repentina de la temperatura o un cambio en la presión atmosférica.
Esta anomalía, este fenómeno inusual, se originó en el propio cuerpo de Subaru. Siendo más precisos, esta influencia sobre su cuerpo respondía a su espíritu, o a algo de un lugar más profundo…
—...Ah...
Hubo un ligero empujón, y Subaru dio un paso hacia delante.
No, no fue un paso, porque un paso requiere suelo sobre el que pisar. Su pie avanzó hacia el espacio abierto.
Y entonces, su pie arañó el aire.
Así él...
— ¡¿A
A
A
A
A
A
A
A
A
A
A…?!
Cayendo, cayendo, estaba cayendo en picado.
Una sensación de flotar se apoderó de su cuerpo. Arriba y abajo se invirtieron, y un vendaval rugió en sus oídos.
Presenció la situación y la comprendió. Estaba cayendo.
No, hubo un impacto. Algo me golpeó la espalda.
—Alguien me empujó...
—¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AA…!!
Gritando, Subaru extendió la mano desesperadamente, buscando algo a lo que agarrarse.
No había nada. En ninguna parte. Daba vueltas tan rápido que no podía entender nada de su alrededor.
Una náusea desesperada brotó de su interior, convirtiéndose en vómito que se derramó de su garganta. Y en ese momento, Subaru vislumbró algo a través del velo de sus recuerdos borrosos.
—Sí, cierto, eso era. Esta no es la primera vez.
Justo antes de despertar de su sueño premonitorio, Subaru había experimentado lo mismo. Y por la conmoción, había perdido el conocimiento, y antes de darse cuenta, había despertado en la Sala Verde. En cuyo caso, esto también es...
—Gah.
Al instante siguiente, un impacto pulverizó la mitad derecha del cuerpo de Subaru.
Entre un sonido parecido al del aire desgarrándose y un choque similar a un relámpago que azotó su flanco derecho, sus pensamientos ingenuos se desvanecieron en el aire. Y entonces, con un leve retraso, llegó una agonía absoluta, un dolor sin precedentes.
—GI… ¡¡IIIIIIIIIIAAAAAAAAAA!!
Al mirar, vio su brazo derecho doblado hacia atrás por el codo y huesos blancos sobresaliendo de su carne.
Se había estrellado contra algo, pero la inercia siguió arrastrándolo hacia abajo y seguía cayendo, golpeándose contra la escalera de caracol una y otra vez.
—¡GAH! ¡GOHH! GUEHH!
Cubierto de sangre, el impulso sostenido de su caída y el giro lo estrellaron contra la torre una y otra vez.
La frente se le partió y sintió que algo que debería estar dentro se deslizaba hacia afuera. Por solo una fracción de segundo, su conciencia se debilitó y casi se desvaneció, pero el continuo aluvión de dolor se negó a dejarlo ir.
Era un infierno recurrente.
