Sección 3
Olbart: 『 Bueno, ya confirmé ayer que soy una celebridad, así que no me sorprende, pero tienes una cara que realmente deja una impresión, sabes. ¿De dónde sacaste esa máscara como recuerdo? 』
Abel: 『 Ahórrate las tonterías, viejo árbol. ¿A qué has venido? 』
Olbart: 『 Es solitario estos días porque los jóvenes no se molestan en seguir la cháchara de los viejos. La gente de mi aldea cada día es mejor ignorándome… ¡Kakakakka! 』
Mientras hablaba de las solitarias circunstancias de su vejez, Olbart abrió su gran boca y sonrió alegremente.
Ante el diálogo entre Abel y Olbart, Subaru y los demás finalmente se recuperaron de su conmoción inicial. Sin embargo, su confusión, asombro y cautela persistieron.
Medium: 『 Abuelo, ¿cómo entraste aquí? Si yo estaba mirando hacia la puerta. 』
Olbart: 『 Oh, ¿no se parece esta cosita a la bailarina de ayer? Así que si el Abuelo tiene que responder, eso es todo. Dejaron pasar a la chica ciervo, ¿no? Y así fue como entré con ella. 』
Medium: 『 ¿Juntos? ¿Con Tanza-chan? Pero… 』
Olbart: 『 ¿“Pero si ella estaba sola”? ¡Kakakakka! Si se veía así, entonces he tenido éxito. Cómo entré aquí es un secreto. Las artes shinobi son como mis herramientas del oficio. 』
La simple pregunta de Medium fue despachada con una risa por Olbart con el propósito de confundirlos.
No estaba claro hasta qué punto él hablaba en serio, pero se había llamado a sí mismo un “shinobi” y había hecho una declaración que no podía dejarse pasar desde el principio. Sería más rápido preguntarle sobre sus verdaderas intenciones que intentar averiguarlas.
Por lo tanto――,
Subaru: 『 ――¿Tú, sabes la razón por la que nos encogimos? 』
Subaru preguntó sin ningún artificio, y los ojos de Olbart se entrecerraron. El anciano frunció el ceño como si pensara por un momento, antes de finalmente murmurar un “Ah”.
Olbart: 『 ¡Esa eras tú! ¡Eras la chica de rojo de ayer! No había forma de confundir a la chica que parecía bailarina con el manco, así que estaba realmente preocupao. 』
Olbart asintió, ignorando la creciente tensión, dejando a Subaru sin palabras. Al escuchar su respuesta, Al, quien intentaba cambiar discretamente su posición, dejó escapar una risa contenida.
Al: 『 …Ese es mi hermano. Ni siquiera el jefazo de los shinobi descubrió tu verdadera identidad. 』
Olbart: 『 ¡Oh, qué impresionante, qué impresionante! Desearía que la gente de mi aldea también pudiera aprender de esa transformación. ¿Asumirías el papel de profesor? Serías bienvenío. 』
Subaru: 『 …Desafortunadamente, la agenda de Natsumi Schwartz está bastante llena. Aunque, dependiendo de tu respuesta, quizás pueda hacerme algo de tiempo. 』
Olbart: 『 Jo jo, ¿qué quieres decir con "dependiendo de mi respuesta"? 』
Subaru se humedeció los labios ante el inesperado interés en el travestismo, viéndolo como una oportunidad repentina.
No estaba claro si la promesa verbal tendría alguna utilidad, pero no podía dejar pasar la oportunidad de hablar con Olbart. Si Abel había predicho bien, el anciano frente a él era el autor de la “infantilización”――,
Subaru: 『 Si tienes alguna idea de por qué nuestros cuerpos terminaron así, sé honesto… 』
Olbart: 『 Ah, eso. Eso lo hice yo mismo. Son interesantes, ¿no?, las artes shinobi. 』
Subaru: 『 ―――― 』
Sin ninguna negociación, Olbart admitió que él había sido el que lo había hecho.
Su declaración ahogó las palabras que tenía preparadas, y Subaru contuvo el aliento. El anciano esbozó una sonrisa maliciosa mientras observaba a Subaru quedarse paralizado.
Olbart: 『 Si te hubiera matado por accidente, no podría haber oído na' de lo que tenías que decir, y me quedaría con un montón de problemas, ¿sabes? Así que, si hablamos de técnicas para sacarle información a alguien sin matarlo, tengo un sinfín de ellas―― Interesante, ¿no? 』
Sorbió su té caliente con la misma boca que había usado para decir esas palabras.
Sección 3
――La “infantilización” que había afectado a Subaru, Al y Medium.
Según el testimonio de Abel, quien conocía a los Nueve Generales Divinos, era casi seguro que el culpable era Olbart.
Sin embargo, que fuera afirmado directamente por la propia persona era un tipo de sorpresa diferente. Especialmente si la otra parte no mostraba ni un pedacito de remordimiento y estaba orgullosa de ello.
Olbart: 『 Oioi, no deberíamos mirarnos así de mal. ¿No te enseñaron que a los viejos hay que cuidarlos, no torturarlos? 』
La tensión en la habitación volvió a aumentar, y Olbart, observado con severidad por Taritta, quien no había bajado su arco desde el principio, así como por Al y Medium, esbozó una sonrisa irónica.
Sin embargo, no había ni una pizca de espacio para que la atmósfera se suavizara, y,
Abel: 『 No juegues conmigo, Olbart. Te lo preguntaré una vez más. ¿Qué te trae por aquí? 』
Abel, cuya mirada a través de la máscara de oni era la más intimidante, dirigió sus palabras a Olbart sin dudarlo. Olbart se volvió hacia él, percibiendo la afilada presencia que Abel emanaba.
Abel: 『 Ya deberías haber oído los pensamientos de Yorna Mishigure, Señora de esta Ciudad Demonio. Ella los reconoció como enviados y dejó explícitamente claro que no serán tocados. 』
Subaru: 『 ¡E-eso es cierto! ¡No nos toques, de eso se trataba el juego de ayer! ¡Nosotros también estábamos arriesgando nuestras vidas! ¡Y, sin embargo, este trato es diferente de lo que se nos prometió! 』
Olbart: 『 Oioi, te estás emocionando mucho y mezclando tu forma de hablar, sabes. Cálmate, cálmate. 』
Aprovechando el movimiento agresivo de Abel, Subaru también reiteró la declaración de Yorna del día anterior. Como había dicho Olbart, Subaru había llegado incluso a volver a su estado mental de ayer; independientemente, eso todavía no cambió la verdad.
Yorna había reconocido al grupo de Subaru como mensajeros, y Tanza había dejado claro que ella no permitiría que nadie interfiriera con ellos.
Ignorar eso, era expresar hostilidad hacia Yorna.
Abel: 『 Por supuesto, si su intención es destruir la Ciudad Demonio, no le darán la más mínima consideración. 』
Subaru: 『 ¡Ugh! A-ahora que lo mencionas… 』
Con las palabras adicionales de Abel, la sangre caliente de Subaru se heló.
De hecho, el falso Emperador, con Olbart a su lado, había cedido el derecho a negociar con Yorna a Subaru y su grupo. Si lo consideraran una mala jugada, también tendrían margen para simplemente voltear la mesa de inmediato.
En ese caso, tendría que enfrentarse a Yorna, quien es respetada en un mal sentido incluso entre los Nueve Generales Divinos――,
Abel: 『 Si atacas con la intención de destruir, no escaparás de la destrucción. Naturalmente, habrá una cantidad correspondiente de daño. 』
Olbart: 『 Jo. El jovencito enmascarado, lo dijo como si pudiera ver todo a través de mí. 』
Subaru: 『 …Jovencito, enmascarado… 』
Olbart se rascó la barbilla con los dedos y torció los labios en respuesta, lo que hizo que Subaru frunciera el ceño.
La actitud de Abel no había cambiado, pero Subaru se sentía muy nervioso con cada instante de este intercambio―― Después de todo, Olbart era uno de los Nueve Generales Divinos que conocía bien al Emperador.
Claro, aunque su rostro estuviera oculto por una máscara, Abel seguía siendo Abel. Como no había cambiado su forma de hablar ni su tono de voz, no sería sorprendente que Olbart se diera cuenta de su verdadera identidad.
Sin embargo, Abel, quien respondía de manera digna, no estaba mostrando ninguna ansiedad o preocupación de ese tipo.
Olbart, tampoco, mostró indicios de haber percibido la verdadera identidad de Abel. Siendo ese el caso, Subaru no podía señalarlo y no tuvo más opción que seguir la corriente mientras ocultaba sus miedos internos.
De todos modos――,
Subaru: 『 Todavía no he escuchado una respuesta a mi pregunta, Olbart-san. 』
Olbart: 『 ――. Siento que ser llamado «san» demuestra más respeto que ser llamado «viejo». Así que te dejaré pasar lo de hacerte pasar por chica. 』
Subaru: 『 ¡Olbart-san! 』
Perdiendo la paciencia con el anciano que esquivó la pregunta, Subaru agudizó la mirada. En respuesta, Olbart levantó ambas manos como si se rindiera, diciendo, "Entiendo, entiendo".
Olbart: 『 Tal como dijiste, Su Excelencia me dijo que no fuera en contra de las palabras de esa chica zorro. 』
Subaru: 『 Si ese es el caso… 』
Olbart: 『 Es solo que, mira, los toqué mientras el juego de ayer todavía andaba en marcha, ¿verdá? Así que, igual que no se quejarían si se murieran por una herida que les hicieran peleando, no creo que tengan derecho a reclamar por una técnica de encogimiento que les metí en medio de la pelea, ¿no? 』
Subaru: 『 ¡E-ese tipo de sofistería…! 』
Olbart: 『 Bueno, ¿es realmente una sofistería? ――Pero no puedes cambiarlo, ¿o sí? 』
Levantando una ceja y riendo astutamente, Olbart dejó a Subaru incapaz de refutarlo.
El argumento de Olbart era una sofistería, como él mismo había admitido. Pero, por otro lado, su argumento también era correcto. Incluso si alguien perdiera la vida a causa de una herida infligida durante la batalla, si la herida se infligió antes de la negociación de un alto el fuego, no tendría sentido responsabilizar a alguien por la tragedia después de que comenzara el alto el fuego.
Al verse superado por sus palabras, Subaru no pudo decir nada――,
Abel: 『 No te dejes llevar, Olbart. 』
Fue el hombre de la máscara oni, con su desbordante ambición contenida en su interior, quien se enfrentó a la astucia del anciano.
La mirada de Abel, a través de la máscara oni, hizo que el anciano que atormentaba al niño detuviera la mano con la que jugueteaba con su taza de té y,
Abel: 『 Ya te he preguntado por tu propósito. ¿Cuántas veces más debo preguntar hasta que te apetezca hacerlo? 』
Olbart: 『 Eres un tipo que no sabe divertirse ni relajarse. Bueno, supongo que es mejor no molestarme en tratar contigo. 』
Olbart murmuró esto y dejó sobre la mesa la taza de té que había terminado de beber. Luego hizo crujir su cuello y, como preámbulo, dijo, “Para ser sincero...”
Olbart: 『 Dejando aparte a la chica zorro, no puedo ir contra las órdenes de Su Excelencia. Así que no puedo tocarlos. Por eso, la verdá, vine nada más a echar una charla tomando té. 』
Subaru: 『 ¿Una charla tomando té? ¿Con nosotros? 』
“Así es”, asintió Olbart, y luego señaló por la ventana el paisaje urbano de la Ciudad Demonio.
Olbart: 『 Esa actuación de ayer en el castillo, maldita sea, me emocionó un montón. Pero hay muchos que han intentao meterse con Su Excelencia, y todos han acabao fallando. Por eso me gustaría saber por qué quieres cruzar un puente tan peligroso. 』
Subaru: 『 …¿Qué vas a hacer una vez que lo escuches? 』
Olbart: 『 ¿Oh? Obviamente, tomaré una decisión después de escucharlo. Y por eso les hice un pequeño truquito de antemano, pa’ que no mintieran. ¡Kakakakka! 』
Con la boca de Olbart bien abierta mientras lanzaba saliva junto con su sonora risa, Subaru arrugó su rostro en una mueca.
Era fácil tachar su actitud, tal como había escuchado, de algo de mal gusto. Sin embargo, él era el responsable directo de la “infantilización” de Subaru y los demás, y uno de los Nueve Generales Divinos a los que debían poner de su lado para que Abel recuperara el trono―― No era alguien con quien pudiera dar por terminada la conversación aquí.
Subaru: 『 …Más bien, esta es una chance, ¿no es así? 』
El estatus de los Nueve Generales Divinos era tal que era difícil incluso contactarlos, y mucho menos ponerlos de su lado.
Pero en la actualidad, Chaosflame estaba ocupada no solo por su Señora, Yorna, sino también por Olbart frente a él, y otro de los Nueve Generales Divinos, Chisha Gold, quien parecía hacerse pasar como un falso Emperador.
Por supuesto, ganarse a Chisha, quien estaba participando activamente en acciones hostiles, naturalmente sería imposible――,
Subaru: 『 Si el pensamiento de Abel de ayer era correcto, no significa que Olbart-san esté confirmado como un enemigo. 』
La opinión de Abel era que aún quedaba esperanza con respecto a Olbart, quien se contaba entre los Generales Divinos que se creía ya eran peones del enemigo. Teniendo en cuenta que Abel incluso había preparado una mesa de negociación con Yorna, había motivos para creer que su juicio era acertado.
Sin embargo, para poder negociar que Olbart se ponga de su lado aquí――,
Subaru: 『 ―――― 』
Subaru echó un vistazo al perfil silencioso de Abel.
Siendo un hombre tan perspicaz, él debía de entender la intención detrás de la mirada de Subaru. La única carta de negociación para ganarse a Olbart era el rostro de Abel oculto tras la máscara.
Francamente, esta era una oportunidad de oro. Atado por el falso Emperador y Yorna, Olbart no podía tomar una acción hostil directa contra Subaru y los demás, por lo que había recurrido a un método indirecto.
Ese mismo hecho era la prueba de que Olbart estaba dispuesto a escuchar lo que tenían que decir.
Subaru: 『 ――Abel. 』
En voz baja, Subaru pronunció el nombre de Abel.
Era visible que su conciencia se había vuelto una vez más hacia él a través de la máscara oni, al oírlo. Sus ojos eran invisibles, ya que la máscara oni bloqueaba su mirada, pero su atención estaba dirigida a Subaru.
Los sentimientos allí no se podían ver―― Sin embargo, Subaru podía adivinar su intención, ya que la había sentido.
Subaru: 『 Este es el Emperador, Vincent Vollachia. 』
Olbart: 『 …¿Ahhn? 』
En respuesta a la mirada de Abel, Subaru hizo esa afirmación, lo que provocó que Olbart levantara una ceja.
Los ojos del anciano, ocultos bajo sus largas y tupidas cejas, se abrieron de par en par mientras adoptaba una expresión de desconcierto ante las palabras de Subaru. Era una reacción natural, pero estaba muy lejos de la que él esperaba.
Así que, para obtener la respuesta deseada, profundizarían más.
Subaru: 『 Quieres saber nuestras verdaderas intenciones y por qué vinimos a ver a Yorna, ¿verdad? Bueno, esa es nuestra razón―― El Emperador, Vincent Vollachia. 』
Olbart: 『 ¿Qué quieres decir con eso? Deseo que lo expliques de una forma que hasta un viejo como yo pueda entender. 』
Subaru: 『 Por supuesto, te lo explicaré para que lo entiendas―― Abel. 』
Con una profunda duda aún reflejada en la mirada, Olbart le devolvió la pregunta. Llamando a Abel frente a él, Subaru habló.
A esa llamada, llegado este punto, Abel no ofreció réplica alguna. Simplemente, con calma, sus elegantes dedos se alzaron hacia su propio rostro. Y entonces――,
Olbart: 『 ――Esto es algo tremendo. 』
Un rostro oculto se reveló frente a Olbart, y este último dejó escapar una voz de asombro.
Ante sus ojos, el rostro de Olbart se endureció al contemplar el verdadero rostro que tenía ante sí. Quien lo observaba era un hombre apuesto de cabello oscuro―― nada menos que el Emperador, Vincent Vollachia.
Ante esta inesperada audiencia con el Emperador, Olbart parpadeó.
Olbart: 『 ¿Su Excelencia? Pero eso es demasiado raro, ¿no? Pero entonces, con quién vine yo―― 』
Abel: 『 Deja que tu viejo ingenio vuele, Olbart. Posees la respuesta dentro de ti. 』
Olbart: 『 Con el rostro de Su Excelencia, diciendo cosas que suenan como Su Excelencia… Pero, ya veo. 』
Al principio se había sorprendido, pero el viejo shinobi pronto recuperó la compostura.
Habiendo revelado su rostro y pronunciado sus palabras como Emperador, Abel habló. Tal como había dicho, Olbart pareció hallar una respuesta convincente entre la información que poseía.
Olbart: 『 Entonces ese debe ser Chisha. Lo ha hecho a la perfección… Pero aun así, no es propio de usted, Su Excelencia, dejar que algo así le pase, ¿verdá? 』
Abel: 『 ¿Crees que tus ojos pueden ver directamente a través de las profundidades de mi mente? 』
Olbart: 『 Oh, qué miedo, qué miedo. 』
Agitando ambas manos en el aire, Olbart dejó escapar un sonido desde su garganta ante la respuesta de Abel.
De hecho, tal como había dicho Olbart, Abel estaba siendo tratado como un sandbag. Sin embargo, su abrumadora actitud no dejaba entrever nada de eso. Al ver aquello, la tensión también se desvaneció de los hombros de Subaru.
Olbart también lo entendió―― Abel era el verdadero Emperador del Imperio de Vollachia.
Olbart: 『 En realidad, me preguntaba por qué viniste de repente a ver a la chica zorro en persona. 』
Subaru: 『 Todo eso... era para mantenernos bajo control. 』
Olbart: 『 Jajaa, a los viejos les cuesta seguir las ideas de la gente lista, la verdá. Joven, listo, guapo, supongo que eso es ser supercodicioso. ¿No lo crees tú también? ¿No lo crees? Ya que también eres muy joven. ¡Ah, eso es por lo que yo hice! ¡Kakakakka! 』
Olbart rugió de risa mientras hacía un chiste que no tenía ninguna gracia.
El rostro de Subaru se contrajo ante aquel chiste, y de pronto dirigió la mirada hacia Taritta. Ella aún estaba apuntando su arco hacia Olbart, manteniendo una expresión de cautela, y Subaru pensó que debía decirle que bajara el arma.
Subaru: 『 Taritta-san, ya puedes bajar el arco. Olbart-san… 』
Olbart: 『 ¿Oh? No, no tienes por qué bajarlo, ¿o sí? Creo que es imposible que esa chica baje la guardia delante de alguien de quien no está segura de que no sea un enemigo. 』
Subaru: 『 ¿Eh? 』
Fue el propio Olbart, el blanco del arco de Taritta, quien detuvo a Subaru cuando este intentó persuadirla para que bajara su arma y hablara. Ante aquellas palabras tan incongruentes, Subaru se volvió hacia él con los ojos muy abiertos.
Era como si sus palabras le advirtieran que el peligro no había disminuido――,
Subaru: 『 Pero, lo que habías dicho era… 』
Olbart: 『 ¿No me oíste? Dije que tomaría una decisión después de escucharlos. Y lo hice. 』
Subaru se atragantó por la respuesta, pero la expresión de Olbart permaneció inalterada.
En ese momento, Abel chasqueó la lengua por primera vez.
Abel: 『 Esta era una de esas cartas que no sabía hacia qué lado se inclinaría, pero eso es lo que has decidido, ¿eh? 』
Olbart: 『 Eso no es propio de usted, Su Excelencia. Quedarse sin cartas que jugar es fatal… Y pa’ colmo, tuvo la mala suerte de toparse conmigo aquí. ¿Sabe? Siempre he querío intentarlo. 』
Abel: 『 Jo, ¿y eso sería? 』
El plan de Olbart estaba decidido, y el jefazo de los shinobi se rio de las palabras del Emperador depuesto.
Una risa, y una declaración de su ambición, adecuada para el hombre que ostentaba el título de “Anciano Cruel”.
Olbart: 『 ――Siendo un anciano al que no le queda mucho tiempo de vida, quería matar al Emperador y que esa fuese mi muerte gloriosa. 』
En el momento en que esa ambición fue revelada, la tensión finalmente estalló.
En ese mismo instante, Taritta, Al y Medium se movieron para frustrar el propósito de Olbart, anulando la regla de “no pelear” que se les había dado a cada uno de ellos.
Sin embargo――,
Olbart: 『 No se pueden usar las habilidades que aprendiste a una edad más avanzada cuando se es joven. 』
Habiendo dicho esas palabras, Olbart giró el cuello y agitó ambas manos, salpicando sangre de las puntas de sus dedos.
Al instante, ante los ojos muy abiertos de Subaru, una escena teñida de rojo se desplegó ante él.
???: 『 Ka… Hk. 』
La voz que se escapó fue la de Al, mientras se agarraba el cuello y se desplomaba. Al, quien había intervenido para someter a Olbart, y Medium, tuvieron el cuello desgarrado y la sangre brotaba a chorros.
La cantidad de sangre que salpicó hizo que uno se preguntara de dónde había salido tanta sangre del cuerpo de un niño pequeño, pintando grotescamente el luminoso interior de la habitación.
Olbart: 『 A juzgar por esto, parece que no eres capaz de usar la técnica de ayer. También me interesaba eso, pero terminé acabando contigo antes de descubrir cómo funcionaba tu truco, la cagué, la cagué. 』
Junto a Olbart, quien sacaba la lengua con indiferencia, las dos figuras derrumbadas pronto dejaron de moverse. La cantidad de sangre y las convulsiones de sus extremidades hicieron que Subaru se diera cuenta de que ambos habían muerto.
Y Taritta, la única que había estado lista para un ataque preventivo contra Olbart――,
Subaru: 『 ――Ah. 』
La flecha que se suponía que iba a ser disparada no lo fue, y Subaru, al darse la vuelta, se quedó estupefacto.
Al final de su mirada, Taritta estaba clavada en la pared.
Alta para ser una mujer, el esbelto cuerpo de Taritta estaba clavado contra la pared, inmovilizado. La razón era un arma arrojadiza que sobresalía del centro de su escote―― un shuriken.
Como si fuera una especie de broma, el arma arrojadiza ortodoxa con forma de estrella había atravesado el pecho de Taritta, clavando su cuerpo a la pared. Su corazón había sido destruido, estaba claro que ella había muerto al instante.
Abel: 『 ――Incluso aunque se te dijo que no interfirieras, no pudiste evitarlo. 』
De repente, una voz de hombre resonó en aquella habitación plagada de muerte.
Había venido de Abel, de pie en una habitación que se había llenado de cadáveres con una rapidez aterradora. Habiendo dejado su asiento, el hombre miraba con una mirada penetrante a Olbart, el arquitecto de toda esta muerte.
Bañado por esa mirada, Olbart se limpió con el dedo la sangre que le había salpicado en la mejilla.
Abel: 『 No pude leer tus gustos destructivos. Fue un descuido mío. 』
Olbart: 『 No, no, eso no se puede evitar. Si mis sueños de envejecer fueran encontrados, estaría tan avergonzao que no podría seguir viviendo. ¡Kakakakka! 』
Al, Medium y Taritta habían sido asesinados.
Bajo esas circunstancias, esa conversación entre Emperador y vasallo le pareció a Subaru algo de otro mundo. Sin embargo, no era otro mundo. Era real. Una realidad real y abrumadora.
Esta era la realidad a la que Subaru había llegado, después de tomar la decisión equivocada, debido al camino que había tomado.
Olbart: 『 ¿Oh? Oh, todavía estás ahí. 』
Olbart alzó una ceja al ver a Subaru, que avanzaba tambaleándose, como si tratara de interponerse en su campo de visión. El anciano se encogió de hombros ante su estado y luego señaló a Al y a los demás, que yacían en el suelo.
Olbart: 『 Realmente no hay una razón pa' que mueras, ¿verdá? Si no te interpones en mi camino, no te mataré, ¿sabes? 』
Subaru: 『 So, ah… 』
Olbart: 『 Ah, así que actuaste por impulso, ¿eh? A este viejo, que no tiene mucho tiempo por delante, le vendría bien que pensaras bien lo que vas a decir y hacer antes de moverte. Bueno, aunque tampoco puedo esperar tanto, ¿sabes? 』
Mientras Olbart hablaba con indiferencia, incluso mezclando bromas, los pensamientos de Subaru se volvieron blancos―― No, eran de un rojo intenso. Él no supo si era por la ira o por el color de la sangre que Al y los demás habían derramado.
Pero aun así, sin importar qué, el cuerpo de Subaru se movió――,
Abel: 『 ――Tonto. 』
Y así, esas palabras despectivas vinieron de Abel.
Actualmente, su mirada debía estar atravesando la nuca de Subaru. Sintiendo la presión de su aguda mirada, Subaru fue muy consciente de la exactitud de sus palabras.
No tenía ningún sentido moverse así ahora, como si intentara proteger a Abel.
Subaru ya había cometido un error. Era algo que no se podía deshacer.
Ruy: 『 Uu… 』
Olbart: 『 Oioi, ¿incluso esa niña? El método de Su Excelencia para hacer las cosas debe haber sido algo que las mujeres y los niños pequeños odiaban de verdá. 』
Frente a Olbart, quien se estaba llevando la mano a la frente, se paró Ruy―― No, Ruy no estaba de pie frente a Olbart, sino frente a Subaru.
Subaru estaba protegiendo a Abel, y Ruy estaba protegiendo a Subaru, los tres de pie en línea recta.
Era un escudo de carne muy ridículo.
Olbart: 『 Pensé que se suponía que Su Excelencia moriría solo. 』
Abel: 『 ――. No todo sale según los cálculos de uno. 』
Olbart: 『 ¡Kakakakka! 』
La incapacidad de Abel para mantener la boca cerrada incluso en este momento fue recibida con una mueca de desprecio por parte de Olbart.
Dentro de los ojos del anciano shinobi, ni la presencia de Subaru ni la de Ruy se reflejaban. Pero él no era tan amable como para pasar por alto a quienes se paraban ante él con hostilidad.
De ahora en adelante――,
Subaru: 『 ――Nunca te perdonaré. 』
El joven cuerpo de Natsuki Subaru brotó sangre y se hundió en un charco de su propia sangre, grabando en su mente el rostro del shinobi quien se rio cruelmente en su intento de satisfacer su ambición.
Y entonces――,
Sección 4
La sangre fluyó y una sensación caliente brotó de la herida, y su cuerpo se enfrió desde el interior.
Y entonces aquello que brotó sin control lo envolvió desde los pies, lo engulló, lo ahogó, borró su figura de la vista, y así, así, lo arrastró hasta el fondo más profundo, hasta hundirlo por completo, y allí, en lo más hondo――,
Subaru: 『 ―――― 』
En un instante, la sangre perdida comenzó a circular el cuerpo de Subaru, produciendo un fuerte ruido en sus oídos.
Acompañando la sensación de tener el oído agudizado al extremo, llegó la cacofonía de la sangre fluyendo a través de él en un espacio silencioso. Mientras era golpeado por ello en todo su cuerpo, Subaru dejó escapar una exhalación entrecortada.
Con violencia apretó sus muelas, su visión parpadeando intermitentemente debido al dolor distante y la sensación de pérdida.
Él deseaba averiguar a dónde había retornado――,
???: 『 Me he tomao la libertá de prepararme un té, ¿alguien más quiere? 』
Un momento después, una voz cruel e inolvidable anunció la apertura de una nueva batalla para Natsuki Subaru.