Escondido Detrás de tus Párpados
Capítulo 2
Escondido Detrás de tus Párpados
Sección 1
En el momento en que escuchó esa estridente voz de anciano, la sangre en el cuerpo entero de Subaru comenzó a fluir hacia atrás.
Su piel erizada gritó de dolor, y él sintió que el aire que entraba en sus pulmones se congelaba. Una presencia pesada y aguda se apoderó de su pecho, instando al alma de Subaru a despertar.
――El Retorno por Muerte se había activado, y había regresado al peor momento posible.
Taritta: 『 ――¡Hk! 』
Un momento después, antes de que Subaru pudiera reaccionar de alguna manera, Taritta apuntó con su arco.
El objetivo era, por supuesto, el visitante no invitado que había aparecido de repente―― Olbart Dunkelkenn.
Uno de los Nueve Generales Divinos, y el monstruoso anciano que había asesinado a Subaru y a los demás hacía apenas diez segundos o más.
Aunque no conocían aquella tragedia, la manera de su visita, que difícilmente podría llamarse educada, hizo que todos se pusieran en guardia.
Pero, en la misma habitación, Olbart, mientras le apuntaban con una flecha desde una distancia extremadamente cercana, como para ridiculizar la cautela mostrada por Subaru y los demás, se encogió de hombros y,
Olbart: 『 No lo hagas, no lo hagas. No me gusta que me apunten con cosas puntiagudas. ¿Sabes? Los viejos ya van al baño más de lo normal, ¿y quieres asustarme pa’ que me haga encima? Estoy temblando como una hoja, ¿sí? 』
Taritta: 『 ¡Estás bromeando…! Quién eres… 』
Abel: 『 ――Olbart Dunkelkenn. 』
Mientras Olbart esquivaba despreocupadamente su penetrante hostilidad, el rostro de Taritta se sonrojó de ira. Pero, como para interrumpirla, el enmascarado Abel dijo el nombre del anciano, revelando la identidad del visitante a los demás.
Y así comenzó, una batalla desgarradora que era casi cómicamente sangrienta―― era una escena que calcaba los eventos que Subaru acababa de experimentar, con la ruina esperando al final.
Tenía que cambiar ese final, que todavía estaba fresco en su memoria, sin importar qué.
Y, sin embargo, no había tiempo para discutirlo con sus compañeros.
Subaru: 『 Por qué… 』
Él no pudo evitar lamentar haber sido devuelto a la fuerza a este momento.
Sabía que era un pensamiento arrogante y egoísta, a pesar de haber recibido una segunda oportunidad por el Retorno por Muerte. Aun así, si tan solo hubiera regresado antes de que apareciera Olbart, podría haberlo consultado con los demás.
Más recientemente, había regresado de la muerte repetidamente cuando se enfrentó a Todd en la Ciudad Fortaleza de Guaral, casi sin tiempo para pensar en una contramedida, y recordó cuánto había luchado por eso.
Esta vez también, aunque las circunstancias eran diferentes, las condiciones eran similares.
En otras palabras, su punto de restart era dentro de la misma jaula que una bestia sedienta de sangre.
Desde un principio, el tiempo al que regresaba con el Retorno por Muerte había sido irregular, pero esta vez podría considerarse especialmente grave.
En esta situación desesperada, intentar aun así encontrar una salida hacia el futuro――,
Subaru: 『 ――¡Hk! 』
Olbart: 『 ¡Oh! ¡¿Qué te pasa de repente?! 』
Medium: 『 ¡¿Whoa?! ¡¿Qué, qué, qué?! 』
Ruy: 『 ¡¿Uu?! ¡Aa, uu! 』
Con la determinación de sacudirse las débiles quejas que brotaban una tras otra, Subaru se abofeteó ambas mejillas con todas sus fuerzas.
Un sonido seco resonó por toda la habitación, atrayendo la atención de todos hacia la repentina acción de Subaru. Cualquiera se habría sorprendido si alguien hiciera algo así de repente. Lo lamentaba, pero era algo necesario.
Subaru: 『 Perdón por asustarlos―― Solo necesitaba darme un poco de ánimo. 』
Maldijo su falta de tiempo y se reprendió a sí mismo por desperdiciar el poco tiempo que tenía.
Quien sufría las consecuencias de la estupidez de Subaru nunca era Subaru mismo.
Absolutamente no debía permitir que esa sangrienta tragedia volviera a ocurrir.
Olbart: 『 Motivarte, ¿eh? Pa' hablar de eso con las mejillas tan rojas… ¿Hmm? ¿No serás tú la chica del vestido rojo de ayer? Me llevé un buen susto, no sabía quién eras. 』
Al ver a través de la verdadera identidad del excéntrico Subaru, Olbart levantó sus gruesas cejas con interés.
Justo como en el bucle anterior, Olbart había vuelto a establecer la conexión entre Subaru y Natsumi por primera vez. Si se revelara que Olbart fue el culpable de la “infantilización”, el mismo curso de acontecimientos podría repetirse fácilmente.
No podía cometer el mismo error. Olbart era una criatura terriblemente peligrosa.
Un shinobi que, en el momento en que descubriera que Abel era el verdadero Emperador, Vincent Vollachia, revelaría sus ambiciones largamente guardadas y vendría a quitarle la vida―― Ya se le podía llamar un enemigo potencial.
Olbart: 『 Pero, esa es una transformación impresionante. ¿Qué tal si enseñas a la gente de mi aldea a hacerlo? Serás bienvenío si te animas. 』
Acariciándose la barbilla juguetonamente, Olbart mostró una sonrisa bonachona.
Pero incluso eso era solo una de las tácticas de Olbart. Acercarse sigilosamente para sorprenderlos, su actitud casual y amistosa, todo eran técnicas para vislumbrar la verdadera naturaleza del oponente―― Todas sus palabras y acciones eran trampas y venenos, y era un demonio del que se debía sospechar que usaba el ninjutsu para lograr sus objetivos.
Medium: 『 Oye, oye, ¿es culpa del Abuelo que nos hayamos vuelto tan pequeños? 』
De repente, cuando la conversación se detuvo, Medium interrumpió con esa pregunta. En respuesta, Olbart rio estruendosamente, “¡Kakakakka!” y,
Olbart: 『 Sip, así es. Es un tipo de técnica shinobi, pero es extraña e interesante, ¿verdá? 』
Al: 『 ¡Así que fuiste tú después de todo, viejo…! 』
Olbart: 『 No te enfades, no te enfades, manco. De hecho, deberías darme las gracias. No quería matarte por accidente y no poder escucharte, así que solo te encogí. 』
Al guardó silencio ante la franca admisión de que había sido su obra, acompañada además por unas palabras que le dejaban clara la diferencia en poder.
Lo que decía Olbart era cierto. Si hubiera querido, el anciano podría haber matado al grupo de Subaru durante la batalla en el Castillo Lapislázuli Carmesí el día anterior. El hecho de que no lo hiciera y se limitara a usar la “infantilización” no se debía a otra cosa que a un capricho del siniestro anciano, que había sentido curiosidad por saber por qué Subaru y los demás se habían rebelado contra el Emperador.
O eso pensaba Subaru, pero――,
Olbart: 『 Bueno, incluso si hubiera intentao matarte de verdad, habrías bloqueao todos mis intentos de hacerlo, así que lo hice por desesperación, ¿sabes? ¿Verdá, manco? 』
Al: 『 …Me pregunto de qué estás hablando. 』
Olbart: 『 Oh, ¿así que no me vas a contar tu truco? Es tu carta del triunfo, así que supongo no se puede hacer na'. 』
Al: 『 No importa cuántas veces lo digas―― me pregunto de qué estás hablando. 』
Con el rostro cubierto por un trozo de tela, Al respondió con una voz apagada.
Esa respuesta no debería haber coincidido con sus expectativas, sin embargo, Olbart asintió con un “Conque es así, conque es así”, disfrutando claramente de la reacción de Al.
Subaru no tenía la menor idea del significado del intercambio entre los dos.
Durante la batalla en el Castillo Lapislázuli Carmesí, Al había trabajado incansablemente para proteger a Subaru y a Medium. Quizás Olbart, un maestro él mismo, lo había reconocido.
Pero, aunque eso fuera cierto, la técnica de Al, mientras estuviera “infantilizado”, no funcionaría en el shinobi.
Él se había convencido de que, pasara lo que pasara, no debía enfrentarse a Olbart.
Y para superar esto sin luchar, tenía que evitar que la conversación procediera al ritmo de Olbart. Por lo tanto――,
Subaru: 『 Olbart-san. Tú… 』
Abel: 『 ――Afirmaste que tu técnica encogió a esta gente. 』
Necesitaba tiempo para prolongar la conversación y encontrar una solución.
Justo cuando Subaru estaba a punto de hablar con eso en mente, la voz de Abel lo interrumpió.
Por un instante, Subaru sintió un escalofrío, pero al ver el perfil de Abel detrás de su máscara de oni, quien ni siquiera lo miró, comprendió su intención. La verdadera intención de Abel era asumir el papel de Subaru.
――Es decir, había asumido el papel de ganar el tiempo que Subaru necesitaba.
Olbart: 『 Oh, es cierto. Olvidé que también teníamos que hablar de eso. Los viejos siempre se van por las ramas. Quizás es hora de que me retire. 』
Abel: 『 ¿Tú? Cesa con el humor jocoso. Si afirmas que tu vejez te está debilitando, deberías renunciar al rango de General de Primera Clase sin demora. Si no lo haces, ya has tomado una decisión. 』
Olbart: 『 Bueno, tienes un punto. Aunque esa máscara te hace difícil ver tu propio lao, todavía puedes ver a través de mis pensamientos, ¿eh? 』
Abel: 『 Por supuesto. 』
Carente de vacilación, Abel asintió, y los ojos de Olbart adoptaron una mirada curiosa.
Al prolongar la conversación de esta manera, Abel se dedicó por completo a ayudar a Subaru, quien necesitaba tiempo para pensar. Subaru no sabía cómo había logrado percibir lo que pasaba por su mente, pero por ahora, no tenía más opción que confiar en él.
Sin siquiera mirar a Subaru, Abel se cruzó de brazos con su expresión oculta bajo la máscara oni y dijo,
Abel: 『 Eres un General de Primera Clase, tu rango actual es el de Tercero, por lo que se podría decir que te encuentras entre los que ocupan la cima del Imperio. Sin embargo, tu naturaleza es codiciosa. Incluso esa posición está lejos de ser satisfactoria. 』
Olbart: 『 Bueno, quizá sea mejor que me llamen viejo codicioso que ser tratado como un viejo marchito, ¿eh? 』
Con las valoraciones pronunciadas por Abel, Olbart, sin darse cuenta, estaba acumulando faltas de respeto hacia Abel.
Olbart, sin darse cuenta de ello, albergaba una oscuridad en lo más profundo de su ser que incluso Abel había juzgado mal―― no, sería más preciso decir que era algo que nunca podría medirse.
Los oscuros ojos amarillos de Olbart brillaron como para burlarse de él, preguntándose si podía ver a través de ello.
Olbart: 『 ¿Entonces? ¿Qué crees tú que quiere un viejo descontento como yo? 』
Abel: 『 ――El puesto de Primero. 』
Las palabras de Abel fueron pronunciadas con una voz tranquila pero firme.
Tan pronto como escuchó esto, el sonido de la respiración de Olbart desapareció, como hojas muertas frotándose entre sí.
El corazón del shinobi quedó en silencio, y uno no podía imaginar qué tormentas se desataban en su interior. Sin embargo, era seguro que las palabras de Abel habían inquietado a Olbart.
Tanto es así que Al y Taritta se movieron para aprovechar la apertura que se creó――,
Olbart: 『 Oye, manco. Entiendo cómo te sientes, pero será mejor que te estés quieto. Lo mismo va para la chica del arco. 』
Al: 『 ――Hk, ¿tienes ojos en la nuca? 』
Olbart: 『 Digamos que te falta entrenamiento. La diferencia está en la experiencia, la experiencia. Aun así, desde mi punto de vista, casi to's son unos inexpertos. Es la teoría invencible de un viejo, ¿sabes? 』
La advertencia de Olbart hizo que Al y Taritta, quienes habían sido nombrados, contuvieran la respiración.
La atención de Olbart estaba centrada en Abel, y ciertamente parecía que se había abierto una oportunidad. Sin embargo, incluso en esa situación, el ojo experimentado del anciano monstruoso no pasó por alto ni el más mínimo cambio en los demás.
Los trucos de los inexpertos no merecían ni ser vistos. Así era la forma de ser de un trascendente
Subaru: 『 Al. 』
Sacudiendo la cabeza, Subaru le aconsejó a Al que se mantuviera al margen.
Aunque Subaru no tenía un conocimiento completo de sus habilidades, probablemente él era un luchador hábil especializado en la defensa. Sin embargo, esta era una cruel realidad en la que eso no funcionaría y sería asesinado.
Incluso mientras Al lo fulminaba con la mirada, el interés de Olbart permaneció en Abel.
Olbart: 『 Pero decir que aspiro al puesto de Primero a mi edad. Es una afirmación descabellada, ¿sabes?, ¿Por qué soltaste algo tan loco, jovencito enmascarao? 』
Abel: 『 La vejez no es motivo para que la ambición se marchite. ――Los shinobi someten su cuerpo y su mente a un tormento extremo, y solo unos pocos pueden alcanzar ese estado. Incluso cuando llegue el día de tu muerte, la plenitud jamás te alcanzará. 』
Olbart: 『 Ya veo… Eres un estudiante diligente. 』
La respuesta de Olbart fue carente de emoción, con una frialdad claramente distinta a la de antes. Eso, por sí solo, parecía dar crédito a la conjetura de Abel, pero la realidad era otra.
――De hecho, Subaru sabía que el punto de Abel era incorrecto.
Las verdaderas intenciones de Olbart, y el objetivo final del jefazo de los shinobi, era asesinar al Emperador, llegar a la cima de los Nueve Generales Divinos era un asunto secundario, o incluso terciario.
Aun así, la voz de Olbart se había nublado porque las palabras de Abel no estaban del todo desencaminadas. En última instancia, lo que Abel había señalado era la “sed” dentro de Olbart.
Lo que Abel había especulado como forma de satisfacer ese anhelo era apoderarse del título de Primero, el honor absoluto dentro de los Nueve Generales Divinos, al que también pertenecía Olbart―― Sin embargo, no era descabellado.
¿Cómo podría uno darse cuenta de que el deseo de Olbart, quien ostentaba el rango de General de Primera Clase y el puesto de jefazo de los shinobi, era dejar su nombre en la historia, aunque eso significara tirar todo lo que tenía en su vida?
Abel era arrogante y egocéntrico y no tenía ninguna consideración por los demás, sin embargo, era el Emperador de Vollachia―― como una existencia sobre el trono Imperial, entendía el valor de su propia vida.
Él era consciente de que, si él se perdía, el Imperio sufriría un gran impacto.
Esa era la conciencia inevitable que poseía el Emperador de Vollachia, Abel. Y por otro lado, ese debería ser un sentido de responsabilidad mantenido por todos, incluso si no es tan fuerte como el suyo.
――Eso era lo que Olbart Dunkelkenn no tenía.
No le importaba morir, si con ello cumplía su ambición. Incluso si eso significaba causar problemas a quienes lo rodeaban, eso no importaba.
Ese extraordinario pensamiento de destrucción era la oscuridad de Olbart, una que ni siquiera Abel había podido leer.
Pero――,
Subaru: 『 ――Olbart-san, no vas tras el puesto de Primero, lo que buscas es al Emperador, ¿no es así? 』
――Natsuki Subaru sí conocía, la “oscuridad” de Olbart Dunkelkenn.
Sección 2
――Un momento después, el color, el olor y la sensación del aire cambiaron.
Todos: 『 ―――― 』
Olbart ni siquiera miró a Al y Taritta, cuya hostilidad estaba acompañada con su capacidad para lograr resultados. La mirada de Olbart reaccionó a las palabras del infantilizado Subaru.
Eso fue porque él no podía permitir que las palabras que Subaru acababa de pronunciar pasaran de largo.
Olbart: 『 Chico, no deberías aparecer de repente así, me sorprendiste. 』
Subaru: 『 ¿Estás sorprendido porque me metí en la conversación? ¿O fue…? 』
Olbart: 『 ¿Me preguntas si estoy sorprendío de que hayas acertao? ¡Kakakakka! Si ese fuera el caso, sería un tipo muy peligroso. 』
Abriendo la boca de par en par, Olbart intentó reírse de las palabras de Subaru con entusiasmo. Sin embargo, Subaru estaba convencido de que sus pensamientos internos no eran tan tranquilos como parecían.
Subaru no había hecho nada más que señalarle su propia ambición largamente oculta.
Además, esta era una oscuridad que había seguido engañando incluso a los agudos ojos de Abel hasta justo antes de ponerse en práctica.
Al: 『 ¿Apuntar al Emperador, acaso te refieres a matar al Emperador? Hermano, eso es un salto demasiado grande. Aunque él intentara algo así… 』
Subaru: 『 No hay ningún merit. Lo único que conseguiría es difundir una mala reputación. Estoy de acuerdo. 』
Olbart: 『 Bueno, no puedo decir que no entienda la idea de ser infame en lugar de no ser conocío. Como dijo el manco, esa idea es un poco demasiado disparatada. 』
Al expresó su incredulidad con voz tensa, y Olbart, como era de esperar, intentó aprovecharse de esas dudas.
Aquella vía de escape que Olbart tomó con su tono despreocupado――,
Subaru: 『 Pero, no lo estás negando claramente, ¿verdad, Olbart-san? 』
Diciendo eso, Subaru se dispuso a cerrarle el paso, aun sabiendo que era una jugada peligrosa.
Todos: 『 ―――― 』
El aire, que había cambiado de color, olor y sensación, no volvería a la normalidad.
El estado mental de Olbart, aquella tensa y fluctuante sensación de presión, empapaba la espalda de Subaru en sudor.
Honestamente, esta era una apuesta peligrosa. Pero dentro del limitado tiempo que tenía, era la única estrategia que había podido idear.
La ambición de Olbart culminaba en el regicidio, el asesinato del propio Emperador. Mientras eso fuera así, no podía revelar ni la verdadera identidad de Abel ni la del falso emperador. Inevitablemente, había perdido todas sus cartas para negociar.
Aun así, para no desperdiciar el tiempo que Abel le había ganado, la contramedida que se le había ocurrido a Subaru era una inversión de pensamiento: revelar la mano de Olbart.
――Era un método para revelar las intenciones de Olbart mientras mantenía ocultas las propias.
Subaru: 『 Nuestro objetivo es como te dije ayer en el Tenshukaku. Vamos a derrocar al Emperador Vincent Vollachia, quien actualmente se sienta en el trono del Emperador. Esto también debería coincidir con tu objetivo. 』
Olbart: 『 Espera, espera, ¡no me hagas pasar por un traidor! Esto es caminar sobre hielo delgado, chico. Me estás asustando tanto que estoy a punto de mearme encima. 』
Subaru: 『 Pero no lo estás negando en serio, ni intentas detenerme. Aunque eres uno de los Nueve Generales Divinos bajo el mando directo del Emperador. 』
Con esa posibilidad apenas rozando la punta de sus dedos, Subaru avanzó sin vacilar.
Por supuesto, no se hacía ninguna ilusión: la amenaza que representaba Olbart no había disminuido ni un ápice. Era plenamente consciente de que, con un solo paso en falso, aquel lugar volvería a convertirse en una tragedia sangrienta.
Sin embargo, mientras no eligiera la peor opción, el desarrollo que antes condujo a la aniquilación total no debería repetirse. Aquello había sido, después de todo, una especie de atentado suicida con el que Olbart buscó adornar el último acto de su vida.
Mientras no tuviera una certeza absoluta, Olbart no perdería los estribos en medio de una negociación.
Incluso si él era una bestia de ambición, que pisoteaba tanto el sentido del deber como la lealtad, seguía dispuesto a interpretar hasta el final su papel de General Divino, aquel que obedecía fielmente la orden de “no intervenir” emitida por el falso Emperador.
Y――,
Abel: 『 ――¿Así que ese sería el motivo oculto que anida en tu corazón que yo no pude conjeturar? 』
Incluso si el propio Olbart no lo admitía, la persistente actitud de Subaru hizo que todos los demás comenzaran a entender.
La profunda oscuridad oculta por uno de los Nueve Generales Divinos, el jefe de los shinobi, el “Anciano Cruel”.
Olbart: 『 Vaya, vaya, qué fastidio tratar con tipos con los que no se puede razonar. 』
Con Abel a la cabeza, Olbart se rascó la cabeza con fastidio ante las miradas dirigidas hacia él.
Más que preocupado, su expresión mostraba que había cargado con un asunto engorroso, y el anciano monstruoso dejó escapar un suspiro.
Olbart: 『 Si así son las cosas, entonces tendré que cambiar mi enfoque. Así son las cosas, ¿verdá? 』
Al: 『 ――Hk, viejo, no intentes nada raro. 』
Olbart: 『 Que no, que no. Simplemente parece una pérdida de tiempo quedarse aquí, así que me voy. 』
Taritta: 『 …¿De verdad crees que puedes escapar de esta situación? 』
Al ver que la situación no le favorecía, Olbart dio muestras de querer retirarse, y Taritta lo fulminó con la mirada.
Sin haber cambiado su postura desde el principio, Taritta continuaba manteniendo a Olbart a raya. Olbart cerró un ojo ante sus palabras, luego miró a Subaru y a Medium y dijo,
Olbart: 『 Ahh, quieres que devuelva a tus amigos encogíos a la normalidad, así que no te conviene que me vaya. Pero eso es un poco demasiado codicioso, ¿no crees? Simplemente regresaré sin hacer na'. 』
Medium: 『 Pero Abuelo, tú eres el único que nos puede devolver a la normalidad, ¿verdad? 』
Olbart: 『 ¡Kakaka! Eso no es cierto, ¿o sí? Chica, ¿cuántos años tienes en realidad? 』
Medium: 『 ¿Yo? ¿Tengo qué, veinte años? 』
Olbart: 『 Entonces, ¿quizás si esperas diez años, volverás a la normalidad? Tampoco lo sé. 』
Desconcertada por su respuesta tan directa, Medium, quien había hecho una pregunta seria, hinchó las mejillas. Pero su disgusto no bastaría para cambiar la opinión de Olbart. Y usar la fuerza no era una opción.
Incluso si la amenaza de Olbart desapareciera, si lo dejaban ir ahora, la “infantilización” permanecería tal cual――,
Abel: 『 ――Entonces, te presentaré la oportunidad de matar al Emperador. 』
Inmediatamente después, Subaru contuvo el aliento ante otro cambio en la atmósfera y miró a Abel, atónito.
Abel ofreció audazmente su propia vida en una balanza, y Olbart alzó una ceja ante sus palabras.
Olbart: 『 En primer lugar, ya les he dicho muchas veces que están partiendo de una premisa equivoca'. Matar a Su Excelencia es… 』
Abel: 『 Si tu objetivo es la vida del Emperador, has tenido muchas oportunidades en el pasado. Pero no lo has materializado―― Porque existe la Llama de la Espada Yang, que protege al Emperador. 』
Olbart: 『 Oh… 』
Abel: 『 Puedo divulgar cómo superar la Llama. 』
La expresión de Olbart sufrió un cambio, volviéndose claramente diferente de la fachada que había mantenido hasta ese momento.
Subaru: 『 La Llama, de la Espada Yang… 』
Lo que significaba esa palabra que Abel pronunció, Subaru no lo sabía.
Sin embargo, era cierto que, para Olbart, la conmoción fue tan grande que la fachada que había mantenido con tanto empeño se desmoronó, dejando entrever sus verdaderas intenciones.
A juzgar por el desarrollo de la conversación, parecía que existía algún tipo de secreto que protegía al Emperador de Vollachia, y eso era lo que había estado frustrando la ambición de Olbart―― Abel parecía estar diciendo que revelaría la forma de romper esas ataduras.
Naturalmente, se trataba del secreto más resguardado de la familia imperial de Vollachia, más que suficiente para despertar las sospechas de Olbart.
Olbart: 『 ――. Pensé que todo lo que hacías era esconder tu cara y ni siquiera preocuparte por los viejos. ¿Quién demonios eres? No deberías bromear sobre esas cosas. 』
Abel: 『 ¿De verdad crees que alguien que teje sofismas y bromas en un lugar como este podría alzarse en rebelión contra este poderoso Imperio? Si así fuera, tendría que ser un miserable consumido por delirios de grandeza o un gran hombre de nervios de acero. 』
Olbart: 『 No eres ninguna de esas cosas, ¿verdá? 』
Abel: 『 Naturalmente. 』
De forma concisa, Abel afirmó la pregunta de Olbart.
Ya fuera en serio o solo un sofisma, era imposible saberlo. O quizás el hombre llamado Abel era tanto un auténtico maldito como un gran hombre.
Todos: 『 ―――― 』
Con sus tupidas cejas fruncidas, Olbart ponderó en silencio las palabras de Abel.
Y tras un breve momento de reflexión, de pronto dirigió la mirada hacia la ventana,
Olbart: 『 Creo que ustedes estaban hablando de la campana del Tiempo del Fuego. 』
Subaru: 『 ¿Eh? 』
Medium: 『 ¡Así es! ¡Yorna-chan nos está llamando, así que tendremos problemas si seguimos siendo pequeños! 』
Olbart: 『 ¡Yorna-chan! ¡Kakakakka! Tienes agallas de verdad, muchacha. 』
Medium respondió en lugar del sorprendido Subaru, quien había reaccionado de forma torpe. Olbart soltó una carcajada y elogió la audacia de Medium por atreverse a llamar incluso a Yorna con “-chan”.
Después de reír un rato, Olbart se llevó una mano a la barbilla y dijo: “Cierto,”
Olbart: 『 Es demasiado irrespetuoso siquiera bromear con la idea de atentar contra la vida de Su Excelencia, pero en realidá tengo curiosidá por cómo superar la Espada Yang que protege al Emperador de Vollachia. 』
Subaru: 『 ――¡Hk! Si ese es el caso… 』
Olbart: 『 Oh, oh, es demasiado pronto pa' decirlo. Yo fui quien les dio esperanzas, Pero tengo mi propia posición y planes futuros―― Así que, ¿por qué no jugamos a un juego? 』
Apuntando con el dedo justo delante de la nariz de Subaru mientras este se inclinaba hacia adelante, Olbart así lo declaró.
Como sus ojos habían sido totalmente incapaces de seguir ese movimiento, Subaru se quedó rígido, paralizado en su sitio. Las condiciones se presentaron como un "juego", pero resultaba demasiado aterrador darle a Olbart el poder de decidir
Subaru: 『 ¿Q-qué pasa si digo que no? 』
Olbart: 『 Entonces, no podrán conseguir na' de lo que quieren. 』
Subaru: 『 ¡Ugh… Hk! 』
Olbart: 『 Por cierto, como ustedes tienen lo que creen que yo quiero, las técnicas de los shinobi caerán sobre ustedes sin descanso. 』
Olbart declaró, con una frialdad oculta tras su sonrisa, que de aquí en adelante no dudaría en usar cualquier medio necesario.
Si lo dejaban marcharse ahora, le pediría al falso emperador que retirara sus órdenes y vendría a atacar abiertamente a Subaru y a los demás―― Tenía una presencia tan intimidante que hacía creer que realmente sería capaz de concebir una idea tan cruel.
Abel: 『 ¿Cuál será el contenido del juego? 』
Evitar un juego con Olbart se había hecho imposible una vez que presentó sus condiciones.
Sintiendo lo mismo, Abel hizo la pregunta en lugar de Subaru, quien no podía abrir la boca.
Olbart: 『 Cierto, no tenemos mucho tiempo antes de que la chica zorro los llame, ¿verdá? Y no puedo tocarlos, así que estoy en un aprieto… Oh, ese es perfecto. 』
Subaru: 『 …¿Perfecto para nosotros? ¿O para ti, Olbart-san? 』
Olbart: 『 ¡Kakakakka! Estás demasiado asustado. Por supuesto, es perfecto para los dos. 』
Al oír la pregunta de Subaru, cuya expresión se tensó, Olbart soltó una risa y mostró ambas manos.
Luego, volviéndose hacia Subaru y los demás que se preparaban, habló.
Olbart: 『 ――Las atrapadas. 』
Subaru: 『 …¿Eh? 』
Olbart: 『 Suelo jugarlo con los jóvenes de mi aldea. Fácil de entender, ¿verdá? 』
Sección 3
――Esa propuesta hilada por la voz ronca, desconcertó enormemente a Subaru y a los demás.
Subaru: 『 ¿Las, atrapadas…? 』
Subaru, quien había estado temiendo qué tipo de petición irrazonable se le iba a plantear, sintió que sus pensamientos se entumecían ante el tono pastoral de las palabras que acababa de escuchar.
Al escuchar la voz de Subaru, que estaba llena de sospecha, Olbart ladeó la cabeza y dijo:
Olbart: 『 ¿Qué pasa con esa cara como si no entendieras nada? No me dirás que no sabes lo que son las atrapadas, ¿verdá? 』
Subaru: 『 Eso... Por supuesto que sé lo que es. Es solo que, no es una palabra que deba surgir en esta situación. 』
Por la reacción de Olbart, él se dio cuenta de que era el juego infantil de “las atrapadas”.
Era difícil imaginar que tuviera otro significado. Aunque, dado que sería el tipo de juego de las atrapadas que se juega en una aldea shinobi, había una alta probabilidad de que tendría un conjunto de reglas único.
Subaru: 『 Por ejemplo, algo como: “Durante el juego, está permitío pelear a muerte”... 』
Olbart: 『 ¡Kakakakka! Por supuesto que no. Si esa clase de tonterías fueran populares, los shinobi serían aniquilados en un santiamén. Y eso por mis manos, siendo yo su líder. Eso sería malo, ¿no? 』
Aunque Olbart negó las preocupaciones de Subaru, al repasar sus palabras y acciones hasta ahora no resultaba convincente. Daba la impresión de que no dudaría en mancharse las manos con la sangre de los suyos e incluso en arrasar la aldea si fuera necesario.
Abel: 『 ――Esa cosa de las atrapadas, ¿cómo funciona? 』
En lugar de Subaru, quien se estaba llenando lentamente de sospechas, fue Abel quien lo instó a seguir adelante. Ante sus palabras, Olbart torció los labios en una sonrisa y soltó un "Oh".
Olbart: 『 Pareces ser más entusiasta de lo que esperaba, jovencito enmascarao. 』
Abel: 『 Tonterías. Ya hemos pasado el punto de decidir si participar o no en este juego. En el momento en que revelamos que poseíamos la información que codicias, todo quedó decidido. 』
Olbart: 『 ¡Kakakakka! Bueno, supongo que tienes razón. 』
Abriendo la boca tan ampliamente que parecía que su mandíbula se iba a desprender, Olbart soltó una carcajada sin reservas.
De hecho, independientemente del resultado de este juego de las atrapadas, Olbart obtendría la información que deseaba.
El tema principal de este “las atrapadas” era dejarles elegir cómo entregar la información, si sería después de negociaciones o después de la tortura.
Olbart: 『 Dicho esto, no tiene na' de especial. Un bando huye, y el otro los atrapa… Oh, yo seré el que huya. Perseguir a un grupo grande es demasiado duro pa' la resistencia de un viejo. 』
Medium: 『 Entonces, si atrapamos al Abuelo que huye, ¿ganamos? Eso es fácil de entender. 』
Taritta: 『 Es fácil de entender, pero… 』
Ante la explicación de las reglas por parte de Olbart, Medium reaccionó con optimismo, y Taritta con pesimismo.
Los pensamientos de Subaru también se inclinaban más hacia los de Taritta. Las reglas eran simples y no había lugar para que la incertidumbre interfiriera―― En otras palabras, la diferencia de habilidad se mostraría claramente.
Y en el tema de la habilidad, incluso la fuerza combinada del grupo de Subaru no estaba ni cerca de la de Olbart.
Quizás sintiendo su ansiedad en esta etapa de establecer las reglas, Olbart cerró un ojo y dijo,
Olbart: 『 Bueno, podría ser difícil con todos los pequeñajos. Puedo aflojar un poco las condiciones. 』
Subaru: 『 ...Si vas a aflojar las condiciones, ¿cómo lo harías? 』
Olbart: 『 Hablando de cómo jugaremos a las atrapadas. ¿Qué tal si no tienen que atraparme, sino que ganan con solo descubrir dónde me escondí? Eso sí, en ese caso tendrían que hacerlo tres veces. 』
Subaru: 『 Tres veces… 』
Olbart: 『 Me esconderé tres veces. Ustedes tendrán que intentar encontrarme tres veces. Si no pueden, pierden. En este caso, no es un juego de las atrapadas, es un juego de buscar… lo que suena un poco raro. 』
“No suena del todo bien”, dijo Olbart, ladeando la cabeza perplejo.
Al asimilar la sugerencia del anciano, una palabra vino a la mente de Subaru.
Subaru: 『 ――¿El escondite? 』
Olbart: 『 Oh, sí, ese es un buen nombre. Usaremos ese. 』
Con un chasquido de dedos, Olbart se entusiasmó con la idea del “escondite”.
Luego, Olbart extendió ambos brazos y levantó un dedo de cada mano,
Olbart: 『 En las atrapadas, solo tienen que atraparme una vez. En el escondite, tienen que encontrarme tres veces―― No creo que necesite decirles en cuál tienen más posibilidades de ganar, ¿o sí? 』
Una vez que Olbart planteó esa pregunta, cerrando un ojo, Subaru dejó escapar un jadeo.
Tal como dijo, era una elección que no hacía falta ni pensar. No había ni la más mínima razón para desafiar a Olbart, un ser trascendental, en un juego de las atrapadas. No la había, y sin embargo――,
Al: 『 Qué amable de tu parte. No puedo evitar sospechar, ya que te tomaste la molestia de sugerir un método que nos daría más posibilidades de ganar. 』
Con Olbart intentando pasarles las probabilidades de victoria, Al le espetó.
Como sustituto del casco que se había quitado, Al ahora tenía una tela envuelta alrededor de su rostro. Mirado fijamente por los ojos negros visibles a través del hueco de la tela, Olbart se encogió de hombros como si estuviera ofendido.
Olbart: 『 ¿No estarás malinterpretando las cosas? Por mi parte, me vendría mejor que ustedes ganaran. Esto es para probar si vale la pena escuchar lo que tienen que decir. 』
Al: 『 Probarnos, quieres decir… 』
Olbart: 『 En cuanto a mí, estoy bastante interesao en lo que tienen que decir. Pero mis ahorros pa’ la jubilación estarían en peligro si me pillan en alguna mentira y Su Excelencia empieza a dudar de mi lealtad, ¿verdá? Por eso mismo. 』
Al: 『 Ngh… Hk. 』
Agitando los dedos índice que tenía levantados en ambas manos, Olbart respondió con un aire despreocupado a las sospechas de Al.
Oír esa respuesta no disipó las sospechas de Al. Sin embargo, era una respuesta razonable, y él parecía dudar en seguir con el asunto.
Por supuesto, Subaru no era tan despreocupado como para creer que aquello fuera la verdadera intención de Olbart.
Pero, en una situación en la que se les daban dos opciones inconvenientes―― ninguna de las cuales era la mejor, faltaban tanto tiempo como información para examinar detenidamente qué sería lo más acertado.
Para ponerlo de otro modo, Subaru había hecho todo lo que estaba en su poder y aun así había llegado a esta situación.
Abel: 『 ――Si vamos a aceptar tu oferta, necesitaremos ser claros sobre algunos asuntos. 』
Olbart: 『 Oh, ¿qué quieres decir? 』
Abel: 『 Tú mismo lo has dicho. Si deseas darnos una mayor probabilidad de victoria, no deberías dejar demasiado espacio para esfuerzos inútiles―― Lo que se desea de cada uno debe quedar claro. 』
Olbart: 『 ――. Kakakakka. 』
Aparentemente habiendo llegado a la misma conclusión antes, Abel procedió, con un ojo puesto en Olbart.
Aclaración de las reglas del juego―― lo que había detrás de la exigencia de aclaración estaba claro. Servía como señal de que la decisión era aceptar el juego, y su contenido.
Abel asintió, devolviéndole la mirada a Olbart, quien soltó una risita baja, con los ojos brillantes y ardientes.
Y entonces――,
Abel: 『 ――Será el escondite. 』
Sección 4
――Siguiendo eso, se hicieron tres acuerdos principales entre las dos partes.
No hacerse daño mutuamente, limitar los lugares de escondite a los límites de la ciudad y establecer condiciones de victoria concretas. Todas estas eran reglas esenciales para jugar al “escondite”.
En particular, fue necesario tener cuidado al especificar las condiciones de victoria――,
Subaru: 『 Sé que las probabilidades son diferentes para nosotros en las atrapadas en comparación con el escondite, pero ¿por qué tres veces? No seas tacaño, ¿no podemos hacerlo solo una vez? 』
Olbart: 『 ¡Kakakakka! Eso es un poco codicioso, jovencito. Te diré algo. Si pasa una vez, probablemente sea una casualidad. Pero si pasa tres veces, es habilidad. 』
Subaru: 『 Hay gente que piensa que la suerte es parte de la habilidad, ¿sabes? 』
Olbart: 『 Odio decírtelo, pero no creo en la suerte. Quiero decir, eso es lo que cree la mayoría de la gente del Imperio. Dices algunas cosas inusuales, ¿no? 』
Era una escuela de pensamiento inevitable, típica de un imperio basado en la supremacía del mérito.
No existía ni la buena ni la mala suerte; todos los resultados eran producto de la propia habilidad―― Esa forma de pensar debía de resultar asfixiante para quienes no podían vivir sin un lugar donde escapar.
El Subaru de sus días como estudiante que no asistía a clases no habría tenido cabida en este Imperio. Prueba de ello era――,
Subaru: 『 Olbart-san, solo un pequeño detalle que quiero confirmar. No puedes esconderte en lugares a los que no podamos acceder, ¿de acuerdo? Si te escondes en algún sitio remoto o dentro de una pared, no habría nada que pudiéramos hacer. 』
Olbart: 『 Kakaka, eres realmente un tiquismiquis―― Bueno, lo habría hecho si no lo hubieras dicho. 』
Subaru: 『 ―――― 』
Olbart: 『 Te diré algo, iba en serio cuando dije que no necesito ganar a toda costa, ¿sabes? Pero no lo olviden, esta es su prueba. 』
En otras palabras, él también estaba observando su destreza, astucia e inteligencia.
Olbart pensaba que era perfectamente natural explotar las lagunas de las reglas y burlar al oponente.
Toda la apariencia bondadosa de Olbart era una ilusión; si considerara a alguien indigno de su atención, lo descartaría sin piedad. Ese último comentario no era una amenaza ni nada por el estilo.
Pero――,
Olbart: 『 ――Bueno, no pensé que el jovencito enmascarao de allí hubiera pasado eso por alto. 』
Señalando a Abel con un gesto de la barbilla, Olbart le mostró una sonrisa astuta que no ocultaba su avanzada edad.
A pesar de esta molestia, Subaru hizo una señal a Abel y a Al con los ojos, y una vez que se aseguró de sus asentimientos, él se preparó para lanzar el guante.
Y entonces――,
Subaru: 『 Si nosotros ganamos, haré que nos devuelvas a la normalidad. 』
Olbart: 『 Si yo gano, tendrán que esperar diez años pa' volver a la normalidad. Bueno, si Su Excelencia y esa chica zorro cambian de opinión, sacaré sus secretos a mi manera. 』
Eso sería, una técnica shinobi transmitida en su aldea shinobi―― Subaru sintió una oleada de miedo al contemplar los oscuros ojos de Olbart, sintiendo que el método que el anciano había sugerido podría conducir a la tortura.
Entonces, antes de que el anciano se dirigiera a su primer escondite, él haría una pregunta.
Subaru: 『 ――Entonces, ¿cuál es la primera hint? 』
Era una pregunta que sería descartada como ridícula si se tratara de un juego serio.
Sin embargo, Olbart no se rio de esto. Porque esta era una condición de victoria que Subaru había forzado a Olbart a aceptar para su juego del “escondite”.
Ahora que el grupo de Subaru había sido “infantilizado”, lo que Olbart quería discernir era su rapidez de pensamiento y creatividad; en resumen, la idea natural de que no tenía intención de tratar con tontos.
Por eso, Olbart aceptó la condición cuando Subaru le pidió una pista sobre el escondite.
Era una prueba para ver si, mediante su ingenio y trabajo en equipo, eran realmente compañeros dignos de aspirar al mismo objetivo: la cabeza del Emperador――,
Olbart: 『 Antes que nada, una toma de contacto… Me esconderé cerca de la posada, «detrás de los párpados». 』
Subaru: 『 ――¿Detrás, de los párpados? 』
Olbart: 『 Bueno, más vale que ustedes los jovencitos se estrujen el cerebro y hagan lo mejor que puedan. Dejen que este viejo, cuyos días están contaos, disfrute al menos un poco de diversión. 』
Con un aleteo de su mano, Olbart dio la espalda a Subaru y a los demás―― En ese momento, Subaru sintió que la tensión en la habitación aumentaba mientras el hombre se alejaba tranquilamente.
¿Quién de ellos no había deseado poder abalanzarse sobre Olbart y resolver los problemas del “escondite” y la “infantilización” de una vez, en ese mismo momento?
Pero nadie llevó a cabo ese acto imprudente. Y fue lo correcto.
Olbart: 『 Kakakakka. 』
Justo antes de que la puerta se cerrara, Olbart se rio porque sabía a qué se debía la vacilación de Subaru.
Su comportamiento estuvo a la altura del título de “Anciano Cruel”, incluida su risa estridente, hasta el final.
Y así, una vez que Olbart salió de la habitación, y esta fue ocupada de nuevo solo por Subaru y sus aliados――,
Abel: 『 Taritta, baja tu arco. Ya no hay a quién apuntar. 』
Taritta: 『 …De acuerdo. 』
Después de que el enemigo abandonara la habitación, Abel hizo que Taritta bajara su arco.
El rostro de Taritta, mientras seguía las instrucciones, estaba lleno de vergüenza. Naturalmente. Incluso mientras ella le apuntaba con su arco, Olbart mantuvo su compostura hasta el final.
Como una de las Shudrak―― No, como alguien a quien ya se le había confiado el papel de ser la próxima Jefa, para Taritta, la actitud del anciano era una burla del poder de las Shudraks.
Subaru hizo que Olbart subestimara a la Gente de Shudrak. Esto también se debía a su propia falta de fuerza.
Originalmente, Taritta había acompañado a Subaru a la Ciudad Demonio en busca de apoyo para su determinación de asumir el cargo de Jefa.
Esto solo tendría el efecto contrario, en lugar de que ella ganara la confianza necesaria.
Al: 『 ¿En serio vas a seguirle el juego a ese viejo, hermano? 』
Y así, Al se dirigió a Subaru, quien no podía encontrar palabras que decir a Taritta.
Al llevaba una tela cubriéndole el rostro que no le quedaba del todo bien, y su tono estaba lleno de frustración e insatisfacción. Como siempre daba la impresión de tomarse las cosas con despreocupación, a Subaru le resultó sorprendente verlo reaccionar así.
Sin embargo, como Olbart seguía superándolos en maniobras, era comprensible el por qué estaría frustrado.
Subaru: 『 A mí tampoco me hace ninguna gracia. Pero dejamos algunas posibilidades abiertas en el último minuto, ¿verdad? 』
Al: 『 Posibilidades, quieres decir… 』
Medium: 『 Hay una posibilidad de que nuestros cuerpos originales puedan ser restaurados, ¿verdad, Subaru-chin? 』
Medium estaba sentada con las piernas cruzadas en el suelo, sujetando a una Ruy que forcejeaba. La habilidad con la que lograba controlar a Ruy, quien ahora era casi de su mismo tamaño, probablemente la había desarrollado en la institución donde creció.
Subaru la miró a sus ojos azules y asintió, “Sí”.
Subaru: 『 Si lo pusiéramos de mal humor, nuestros cuerpos se quedarían pequeños… Y eso no es algo que podamos aceptar, considerando nuestros planes futuros y el rumbo que estamos tomando. Volver a la normalidad es imprescindible. 』
Al: 『 …Bueno, eso es exactamente lo que podríamos haber hecho, podríamos haber rodeado al viejo y haberlo derrotado. 』
Subaru: 『 No seas estúpido. La única razón por la que no morimos es porque Olbart-san tenía la intención de seguir las órdenes emitidas por el Emperador. No podríamos hacer nada al respecto si a él le apeteciera. 』
Al: 『 ――. Lo dices como si lo hubieras visto antes. 』
Apartando la mirada de Subaru, Al sonaba como si quisiera decir que eso debería ser imposible.
Su percepción y manera de expresarlo eran acertadas; al fin y al cabo, Subaru lo había visto con sus propios ojos.
Habían ocurrido sucesos que él había creído imposibles, aunque no quisiera admitirlo.
Hablando de cosas que no quería admitir――,
Subaru: 『 Estás terriblemente callado. ¿No me digas que estás sorprendido de que Olbart-san esté apuntando a tu vida, o algo así? 』
Abel: 『 Tonterías. Sabía que tenía ambiciones más allá de su tamaño. Aunque, no pensé que fuera la cabeza del Emperador. Pensé que no había nada que ganar con tal intento. Pero lo que él realmente busca es una sensación final de logro y la notoriedad póstuma. 』
Abel encogió su hombros delgados como si dijera que no podía entenderlo del todo.
A pesar de haber sido expulsado de su posición como Emperador y haber sido llevado a la situación más desfavorable, Abel nunca supo cuándo rendirse.
Desde su punto de vista, era incomprensible renunciar a su propia vida y buscar la fama póstuma, ya que para él lo mejor sería volver al trono vivo.
En este punto, Subaru estaba de acuerdo con él, aunque era una mezcla de sentimientos muy contradictoria. Él no quería ser elogiado después de la muerte.
De todos modos――,
Subaru: 『 …Pero Olbart-san es un poco despistado, ¿no? Tiene toda esa ambición, pero ni siquiera se da cuenta de quién eres frente a él. 』
Queriendo al menos soltar un comentario sarcástico, Subaru recordó el intercambio anterior entre Abel y Olbart.
Abel había respondido sin mostrar la menor intención de ocultar nada, mientras que Olbart no dio la más mínima señal de darse cuenta. Desde fuera fue una situación angustiosa de ver, pero Subaru pensó que había alcanzado a ver los límites de la capacidad de observación del shinobi――,
Abel: 『 ――Tú, ¿Qué estás diciendo? 』
Subaru: 『 ¿Eh? 』
Abel: 『 Mi rostro está cubierto por esta máscara. En ese caso, la reacción de Olbart es algo perfectamente natural. 』
Trazando la mejilla de la máscara oni con su dedo, Abel miró a Subaru con un deje de desconcierto en su voz.
Subaru frunció el ceño ante esas palabras; el pliegue entre sus cejas revelaba su incomprensión. De inmediato, el desconcierto de Abel se transformó en una decepción manifiesta, incluso a través de su máscara oni.
Abel: 『 Esta máscara tiene el efecto de distorsionar las percepciones de los demás. Es un efecto que oculta la verdadera identidad de quien la lleva. 』
Subaru: 『 ¡――! ¿Es eso realmente alteración cognitiva? Pero se suponía que esa máscara era originalmente del pueblo de las Shudrak… 』
Taritta: 『 Sí, sí, es cierto. Se dice que en el pasado, cuando el Emperador y las Shudrak formaron lazos de amistad, el Emperador la usaba para visitar la Selva sin ser reconocido… 』
Subaru: 『 ¿Esa máscara tiene historia de verdad…? 』
Con la revelación de ese hecho sorprendente, la boca de Subaru quedó abierta.
Ante el sorprendido Subaru, la decepción de Abel aún duraba.
Abel: 『 Tú, ¿de verdad creías que he estado usando esta máscara todo este tiempo por espectáculo, o por locura? 』
Subaru: 『 ―――― 』
Incapaz de decir nada en respuesta a la pregunta, Subaru sólo pudo aceptar la mirada de desprecio que recibió.
Ciertamente, fue culpa de Subaru por pensar que era parte del extraño comportamiento de Abel y no preguntar nada, pero Abel también tuvo la culpa por pensar que se entendería sin ninguna explicación.
Gracias a eso, tuvo que avergonzarse innecesariamente a sí mismo y preocuparse sin necesidad.
De todos modos, Subaru comprendió por fin el motivo por el que Olbart no había notado la verdadera identidad de Abel.
Abel no tenía intención de ocultar su manera pomposa de hablar ni su actitud arrogante, así que los temores de Subaru de que él revelara su verdadera identidad resultaron infundados.
Medium: 『 Heyhey, Al-chin, Al-chin. Esa es la razón de Abel-chin, pero ¿hay alguna razón por la que Al-chin esconde la cara? 』
Al: 『 En mi caso, tengo un complex sobre mis cicatrices faciales… Pero no hablemos de mí. El escondite ya ha comenzado. Tenemos que ponernos en marcha. 』
Mientras decía esto, Al señaló por la ventana hacia las calles de la Ciudad Demonio.
Chaosflame era una de las ciudades más grandes del Imperio, muchas veces más extensa que la Ciudad Fortaleza de Guaral, y un terreno desesperanzador para jugar al “escondite” con un shinobi.
Encontrarlo tres veces, en solo dos horas y con solo seis personas.
Al: 『 Sé que él dijo que primero iba a hacer una toma de contacto, pero hay un montón de posibles escondites alrededor de la posada. ¿Tienes algún plan? 』
Subaru: 『 No es exactamente un plan, pero… hay algo que quiero probar. 』
Abel: 『 Por supuesto, hay algunas estrategias posibles. Aunque, mi idea es probablemente diferente a la del payaso de aquí. 』
Subaru: 『…¿Me estás degradando de estratega militar a payaso? Estás demasiado tenso por lo de la máscara de antes. 』
Subaru solo pudo torcer los labios en una mueca ante el sonido de la fría voz de Abel. Era como si el hecho de que Subaru hubiera tratado el disfraz de la máscara oni como un comportamiento extraño realmente le molestara.
De todos modos, el tiempo que podían desperdiciar en esta discusión era limitado―― tenían que actuar.
???: 『 ¡Aa, uu! 』
Medium: 『 ¡Oh, Ruy-chan, qué motivada estás! ¡De acuerdo, esforcémonos y encontremos al Abuelo! 』
Ruy: 『 ¡Uu! 』
Ante la voz de Ruy, a quien no podían dejar atrás, Medium, que solo llevaba una de sus espadas gemelas, esbozó una sonrisa. Al cargaba su dao enfundado a la espalda, y Subaru, aunque no confiaba en poder manejarlo, estaba preparado para llevar su látigo.
Y así, con el equipo mínimo preparado, el grupo se dispuso a partir hacia la Ciudad Demonio.
Al: 『 Ese viejo, ¿tendrá siquiera intención de jugar limpio? Da la impresión de que nos traicionaría sin pensárselo dos veces. 』
Abel: 『 Ya te corregí sobre eso, pero el objetivo de ese Olbart no es su propia victoria. La razón por la que emplea un método tan indirecto es medirnos a través de este juego―― Para ver si nuestras grandes afirmaciones son dignas de crédito. 』
Abel se lo hizo claro a Al, quien dudaba de las verdaderas intenciones de Olbart.
Subaru también creía que no había falsedad en ello. Le resultaba difícil aceptar las palabras de Olbart sin reservas, pero dado que su objetivo era la vida del Emperador, también para él sería más conveniente que el objetivo del grupo de Subaru y la información que poseían fueran auténticos y dignos de confianza.
Olbart quería ser convencido por la demostración de capacidades de su grupo.
Y por esa razón――,
Subaru: 『 No pregunté por los detalles, pero ¿qué era eso de la Llama de la Espada Yang…?” 』
Abel: 『 Me temo que no tengo tiempo para dar una larga conferencia sobre la historia del Imperio de Vollachia. A pesar de tu sabiduría superficial, mi plan no es algo que se pueda poner en marcha en la habitación de una posada. 』
Subaru: 『 Tch… de acuerdo. 』
Subaru chasqueó la lengua ante la forma evasiva en que había dejado claro que no tenía intención de revelar nada.
Sin embargo, basándose en su conversación con Olbart, a Subaru le parecía que el Emperador de Vollachia, es decir, Abel, contaba con algún tipo de protección, y que mientras esta existiera, su vida estaría a salvo.
Si ese era el caso, solo había una cosa que quería confirmar.
Subaru: 『 Esa cosa llamada la Llama de la Espada Yang, ¿todavía te está protegiendo? 』
Abel: 『 Qué insistente. ¿Quizás tú también te volverás contra mí, si no lo oyes? 』
Subaru: 『 ...No hay ningún merit en hacer eso. 』
Con las mejillas contorsionadas por ese comentario burlón, Subaru abandonó la persecución esta vez.
Luego, Subaru miró los rostros de sus compañeros que habían terminado de prepararse para salir de la posada,
Subaru: 『 El enemigo es el jefe de los shinobi, y tenemos cuatro niños con nosotros. ¡Pero si se trata de un juego de escondite, nosotros, que podemos volver a ser niños de cuerpo y espíritu, tenemos la ventaja! ¡Seguro que ganaremos! 』
Taritta: 『 ¿C-cuál es la lógica detrás de eso…? 』
Abel: 『 Ignóralo. Es una tontería, no tiene sentido escucharlo. 』
De hecho, eso era cierto, ya que no era más que una broma, pero él solo expresó su pesar con una arruga entre las cejas.
Después de hacer eso, Subaru gritó “¡De todos modos!”, más fuerte de lo que debería.
Subaru: 『 Quiero que todos presten la máxima atención a su entorno―― ¡Bien entonces, vamos! 』
Medium: 『 ¡Oh! 』
Ruy: 『 ¡Auu! 』
Al: 『 …Estás muy metido en esto, hermano. 』
El entusiasta Subaru iba vestido con la ropa que tenía a mano, luciendo bastante desaliñado. Al suspiró mientras Medium y Ruy seguían su ejemplo, levantando los puños en el aire.
Por otro lado, Taritta, quien se había convertido en la luchadora más fuerte, tenía nerviosismo y ansiedad en los ojos, mientras que Abel era tan irreverente como siempre, sin expresión detrás de su máscara oni y sin nada en las manos.
Con esos members, Subaru y los demás salieron al mismo tiempo de la habitación de la posada――,
Subaru: 『 ――Entonces, volveremos enseguida. 』
Al: 『 ¿Eh? 』
Con un paso firme, pateó el suelo directamente con el pie, y el cuerpo de Subaru dio medio giro. Al soltó una voz tonta al ver el otro lado de la puerta de la que acababa de salir.
Con esto en mente, Subaru empujó la puerta de la habitación con fuerza.
Entonces Subaru señaló hacia la habitación de la que él y los demás acababan de salir――,
Subaru: 『 ――Te encontréee~, Olbart-san. 』
Olbart: 『 ¡Kakakakka! Oioi, vamos, ¿no tienes una mala personalidad, pa' darte cuenta de esto enseguida? ¡Me estoy sonrojando, que me descubran así de la nada, es tan vergonzoso! 』
Y Olbart, quien se había colado en la habitación en lugar de Subaru y los demás, se rio a carcajadas ante la primera declaración de Subaru, mientras este último lo señalaba.


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