Sección 5
Sección 5
—Así que eso es lo que me contó; ¿por casualidad sabes algo al respecto, Colette?
Mientras cenaban junto al fuego, Omega le contó a Colette lo que había ocurrido en el este del bosque. Colette infló las mejillas mientras escuchaba su relato, sorbiendo de su sopa de verduras.
—Te dije que no fueras a la parte este del bosque...
—¿En serio? Ah, sí. Sin embargo, pensé que podría ayudarte si tenías problemas con una mabestia, teniendo en cuenta que puedo encargarme de la mayoría de ellas. Dicho esto, no me topé con ninguna, sino con una chica con una mirada tan terrible, que casi parecía la de una mabestia.
—...creo que te refieres a la de Palmyra.
¿Era realmente un honor para dicha persona ser señalada simplemente por la terrible mirada de sus ojos? El chico que Omega conocía, que tenía la misma mirada terrible, seguro que se quejaría en voz alta y diría que era vergonzoso.
—Más bien, creo que tiene su encanto... Pero, bueno, los sentimientos de los demás son cosas que no pueden ser deducidas por otras personas vayas donde vayas, así que supongo que no se puede evitar.
—Entonces, ¿de qué hablaste con Palmyra?
—La verdad es que no conseguí mantener una conversación como se debe con ella... Aunque, sí, me dijo que no me quedara mucho tiempo y que me diera prisa en abandonar el bosque si valoraba mi vida.
—¡…hk! ¡Eso es tan...!
Colette alzó la voz de golpe y se levantó de donde estaba sentada. El cuenco que había estado descansando sobre su regazo se volcó, derramando la sopa por el suelo.
—¿Eso no estaba hirviendo, Colette? Deberíamos enfriarlo con un poco de agua cuanto antes...
—Eso es tan... ¡Es tan egoísta de su parte! Por qué Palmyra haría algo así... Hablando rápidamente, Colette dirigió sus ojos temblorosos hacia Omega.
—Eh, pequeña Omega, no te irás, ¿o sí?
Colette le preguntó eso, sin siquiera prestar atención a lo caliente que estaba la sopa que se había derramado sobre su regazo. Ella no prestaba atención a las palabras que aquella chica… que Palmyra había dicho. Solo deseaba que Omega se quedara con ella. No obstante, ese deseo no podía ser concedido por ella.
—Me alegro por cómo te sientes, pero no pensaba quedarme mucho tiempo desde el principio. Mi cuerpo está mucho mejor gracias a estos últimos días. Me gustaría retribuir tu amabilidad, así que al menos espero encargarme de esa mabestia del bosque, o lo que sea.
—...
—¿Colette?
Omega frunció el ceño al ver que no había obtenido ningún tipo de respuesta por su parte, ni de afirmación ni de negación. Entonces, tras pronunciar su nombre, Colette dejó escapar un breve suspiro y dijo: —Oh.
—S-Sí, claro. Por supuesto. Desde el principio, solo te quedabas aquí por un rato, así que es normal que te marches a otro viaje. Es natural.
Por la forma en que lo decía, parecía más que se estuviera convenciendo a sí misma que diciéndoselo a Omega. Entonces, Colette recogió sus platos y los limpió, aún a medio comer.
Omega no sabía qué decirle a Colette, que tenía un aire tenso. A pesar de ello, sonrió a Omega mientras recogía la cena y dijo:
—Está bien, pequeña Omega. Estoy sola, pero tampoco tanto. Así que...
—”¿Siéntete libre de emprender tu viaje?” Bueno, eso es lo que pienso hacer, pero…
—Sí, adelante. Sería genial. Definitivamente, es lo mejor.
Después de decir eso, Colette le dio la espalda a Omega. Su pequeña espalda parecía desolada, pero no era como si pudiera decirle nada, así que guardó silencio. Guardó su implacable y despiadado silencio.