Sección 7
Sección 7
...Todas las singularidades de esto habían sido perceptibles, en varios aspectos, desde el principio.
La forma en que vivía Colette, por ejemplo. ¿Por qué una niña de solo 12 o 13 años vivía sola en una cabaña destartalada en un bosque justo al lado de una aldea? Le había dicho que sus padres habían fallecido, pero aún era demasiado joven para vivir sola.
Estaba precisamente en la edad en la que los aldeanos deberían cuidar de ella, dado que había nacido en sus alrededores. La vida comunitaria no sería posible si no fuera por el espíritu de ayuda mutua de la gente. Si no iban a ayudarla, eso significaba...
—El mero hecho de que una joven haya acabado viviendo en una destartalada cabaña en el bosque es prueba de que Colette es rechazada por la gente de la aldea. No puede recibir ayuda de los adultos, así que no le ha quedado más opción que vivir sola. Aunque, sorprendentemente, parece que ha estado viviendo una vida bastante intensa.
Había adquirido sus habilidades culinarias y de caza cuando sus padres estaban vivos. A pesar de no recibir ningún tipo de afecto de los aldeanos, el amor que había obtenido de sus padres había evitado que muriera.
Sin embargo, al ser rechazada y apartada de su aldea, la soledad de la chica había atraído un problema diferente. En particular, el problema que Palmyra le había gritado...
—...¿Una Bruja? Esto sí que es algo fatídico.
Las circunstancias de vida de Colette, la presencia de la “Bestia” de la que Palmyra le había hablado, así como la palabra: “Bruja” que había gritado mientras abrazaba a la forcejeante Colette.
El panorama completo que rodeaba este bosque nevado se hizo claro a partir de las piezas fragmentadas. Había tenido un círculo vicioso, forjado por el miedo que mantuvo contra la inevitable “Bruja”.
—Empezó cuando murieron los padres de Colette.
Palmyra soltó a Colette mientras retorcía su cuerpo con un rugido bestial, y empezó a hablar.
La muerte de los padres de Colette. Ese había sido el detonante del derrumbe de todo.
—La casa de Colette fue atacada por una mabestia. Sus dos padres murieron, dejando sola a Colette...
La casa quedó en un estado espantoso, y los padres de Colette, habiendo sido atacados por la mabestia, aparentemente quedaron en un estado tan terrible, al que nadie podía soportar mirar. Palmyra había dicho que Colette terminó siendo la única que sobrevivió en aquella maldita casa. Posteriormente, Colette fue acogida por uno de sus parientes en la aldea y empezó a vivir allí.
Sin embargo, la tragedia no iba a dejarla escapar.
—La mabestia no había pasado por alto a Colette después de fracasar en su intento de matarla. Encontró la casa que la había acogido y...
—Hundió sus colmillos en esa familia, imagino. Las mabestias son las enemigas de la humanidad. La verdad es que no me extraña que haya algunas por ahí que muestren tanta astucia si es para matar o mutilar.
—...El daño que trajo la mabestia no terminó solo con eso. Siguió y siguió.
La mabestia había seguido persiguiendo a Colette sin mostrar signos de ceder. La tragedia golpeaba cada casa a la que Colette era llevada. …A pesar de ello, la mabestia nunca se había molestado en matarla.
A medida que el daño se extendía, por muy bondadosos de corazón que fueran los aldeanos, se volvían incapaces de retenerla. Percibían la presencia de la niña llamada Colette como una carga.
—Al final, se asustaron demasiado, hasta el punto de que nadie quiso acoger a Colette. Todo lo contrario, se la llevaron a una pequeña cabaña del bosque... Era como si ella fuera...
—...Un sacrificio humano.
Omega le tomó la palabra a Palmyra mientras esta se quedaba sin palabras. La expresión de Palmyra se puso rígida en cuanto la oyó. Era una chica bastante inocente, a diferencia de lo que cabría imaginar por su cara. Tal vez podría decirse que era buena de corazón, en marcado contraste con su educación.
Sin embargo, no pudo evitar decir que era un sentimentalismo sin sentido si se comparaba con los hechos que tenía a la mano.
—Cuando lo consideras desde la perspectiva de proteger la aldea, deben haber pensado que ofrecer a Colette como sacrificio habría resultado en un daño menor, comparado con derrotar a esta peligrosa mabestia. Es solo natural, desde el punto de vista de la gestión de riesgos.
Los rituales en los que se ofrecían sacrificios, para rezar por cosas como buen tiempo y cosechas abundantes, se habían llevado a cabo en todas partes a lo largo de la historia. Sinceramente, Omega no veía la validez de ofrecer sacrificios a enemigos que no estuvieran dispuestos a ello. Sin embargo, si dicho enemigo representaba una amenaza concreta, podría decirse que intentar atraer su cordialidad no era tan mala idea.
—Aunque, eso supone que tu enemigo es de los que entienden la conversación.
—...Lo sé bien. Por qué iba a irse una mabestia que carece de todo tipo de razón, aunque le ofrecieran a Colette. Realmente no lo entendí, y sigo sin estar convencida. Pero, todo la aldea era presa del miedo. Por eso intentaron ofrecer a Colette...
—Como sacrificio... Bueno, no, no solo eso. Cuando pienso en la advertencia que me hiciste, Palmyra, es obvio.
—...
—No es nada. Los aldeanos pensaban que Colette era la dueña de la mabestia, ¿cierto?
Podría decirse que eso también fue algo natural. Habían sido atacados por la mabestia una y otra vez, y cada vez, solo Colette había sobrevivido. Era lógico que la gente pusiera sus sospechas en Colette mientras seguía sucediendo. “Un sacrificio para la mabestia” era una bonita excusa, siendo la verdadera razón mantener a la peligrosa Colette alejada de la aldea.
Debía de ser el mínimo cargo de conciencia que les quedaba a los aldeanos, para no haber hecho ningún intento de matar a Colette.
—Bueno, supongo que se estaban protegiendo a sí mismos. Los humanos no son buenos simpatizando con otros en tiempos en los que no pueden permitírselo.
—Y así, los aldeanos empezaron a llamar Bruja a Colette.
—… Ya veo. No hay mejor prueba de que te han echado que esa.
Reparar sus lazos ya se había vuelto inútil, ahora que la habían insultado con una maldición que insinuaba el ser más abominable del mundo. Sabía lo que significaba para Colette vivir en el bosque, sola. Y si la conjetura de Omega era cierta, la cacería debía haber empezado, en vez de terminado.
—Hubo incidentes en los que los animales fueron horriblemente asesinados en el bosque, ¿cierto? Este cementerio sirve para enterrar a estos animales masacrados. Tú lo hiciste, ¿verdad?
—...Cómo
—Elemental mi querido Watson.
Las innecesarias palabras que había soltado no calaron en la nerviosa Palmyra. Al querer presumir también de sus conocimientos, había acabado enredando, diciendo palabras que no tenían un significado especialmente positivo.
Sin retractarse de su comentario casual, Omega giró la mano y señaló las lápidas…
—De hecho, cosas similares a esta ocurrían en todas partes hace 400 años. Por aquel entonces, los requisitos para convertirse en “Bruja” eran bastante confusos. Por eso, por decirlo de otro modo, algunos pensaban que tal vez cualquiera podía convertirse en una, siempre que cumpliera los requisitos mínimos. Así, se esparcieron los rituales extraños.
Había existido bastantes de esos rituales, tan espantosos que hacían apartar la vista a cualquiera que tuviera un carácter delicado. Podría decirse que entonces el mundo estaba en su punto más oscuro.
—Esto no está dentro del contexto, pero ¿por qué los rituales siempre deben desviarse hacia el lado de lo espantoso? ¿No sería estupendo que de vez en cuando tuviéramos un ritual que tuviera lugar durante el día, en lugar de por la noche, en el que simplemente colocáramos flores?
—¿Qué intentas decir...
—Ups, perdón. Bueno, no es nada tan complicado... Lo que quiero decir es que la chica que ha sido tratada como “Bruja” por los aldeanos decidió que podría intentar convertirse en una. O quizás empezó el ritual porque tenía la impresión de que se convertiría en una. Así que, independientemente de la intención real de la persona, el ritual resultaría eficaz cuando se dieran las condiciones adecuadas.
Viviendo sola en el bosque, Colette había provocado involuntariamente estas condiciones.
—Los factores eligen a los que están cualificados. Si ella hubiera sido encontrada por ellos, el camino para ser una “Bruja” se habría abierto... Desafortunadamente, parece que los Factores de Bruja de esta era ya han encontrado individuos calificados. Bueno, supongo que esta es una era carente de Brujas, gracias a ese chico que guarda varios de ellos para sí mismo.
Para empezar, en esta época, llamaban a los que poseían Factores de Bruja con nombres como Arzobispos del Pecado, en lugar de “Brujas”. Con mucha razón, la forma en que se les trataba no cambió, independientemente de cómo se les llamara.
—Parece que me he desviado de nuevo. De todos modos, Colette fue alienada de su aldea debido a esto, y así, abandonada, comenzó a sumergir sus manos en la realización de estos rituales espantosos para tratar de convertirse en una “Bruja”. …Por suerte, no parece que se haya manchado las manos más allá de matar algunos animales. Aunque, solo habría sido cuestión de tiempo.
—...Probablemente habría, ya sabes, herido a alguien, si la hubiéramos dejado sola...
—En efecto. Vaya, sin duda yo habría sido la principal candidata para eso. O quizá hubieras sido tú. Ambas fuimos atraídas al bosque.
¿Había venido Palmyra esta noche al cementerio porque había predicho que las cosas estaban a punto de progresar? Considerando que ella estaba llevando a cabo activamente el ritual, el concepto de abrir un camino para convertirse en “Bruja” liberándose de todos sus apegos no era malo. Tenía un ojo muy agudo…
Sin embargo, la predicción de Palmyra estaba fuera de lugar en este caso. Colette no se había fijado en eso.
—Siento decirlo, pero esta chica no es una “Bruja”. Y entrando más en materia, su verdadera naturaleza tampoco es la de una “Bestia”. Por cierto, Palmyra, ¿te parece bien que te pregunte algo?
—Qué pasa. Si sabes tanto, ¿qué es lo que...?
—Los aldeanos temen a una mabestia; pero nadie la ha visto, ¿cierto?
Al decir esto, Omega se acercó a las dos chicas abrazadas. Extendió la mano hacia la Colette que aún se resistía… Y le quitó suavemente el brazalete que llevaba en la muñeca.
Al instante, la fuerza del cuerpo de Colette la abandonó.
—...¿Colette? ¡Colette! ¡¿Qué le hiciste?!
—Solo ha perdido el conocimiento desde que se cortó el enlace. Gastó demasiada fuerza, así que no es de extrañar que se quedara dormida de inmediato. En cualquier caso...
Colette respiraba suavemente mientras dormía, a pesar del pánico de Palmyra. Su angelical cara dormida se sentía bastante fuera de lugar en esta brutal situación, pero eso tampoco se podía evitar teniendo en cuenta que probablemente no tenía ni idea de que ella era la “Bestia”.
—Meteors... Fueron nombrados como “Estrellas Fugaces” porque pueden hacer que tus deseos se hagan realidad.
Deseos así eran fugaces; a la larga se convertían en caldo de cultivo para causar problemas, desviándose de la intención del fabricante. Tanto ahora como antaño, ese era el principal problema subyecente a estos Meteors. ¿Eras los deseos de la gente los que estaban contaminados, o las propias herramientas? Quizá habría sido mejor incluir también un manual de instrucciones con ellas.
—Aunque, con solo mirarla, deberías ser capaz de adivinar qué tipo de uso tiene la herramienta.
De todas formas, había muchos casos en los que no lo harían, así que ¿quizá estaba sobrestimando al público en general? De todos modos…
—Colette ya no andará suelta sin control. Siempre y cuando se deshaga de su brazalete.
—But es un recuerdo que le dejaron sus padres...
—Este es el “Brazalete de la Bestia”… Así es como se llama el Meteor. Es una herramienta que puedes activar, aunque no poseas ningún poder especial; un seguro que la gente que carece de fuerza puede usar para protegerse.
Hubo un tiempo en que la humanidad estaba inundada de enemigos. El Brazalete de la Bestia había sido creado por compasión hacia los humanos, que entonces ponían sus vidas en peligro incluso para acampar. Fue creado para ayudarlos.
—Cuando siente el peligro, el maná de su dueño aumenta temporalmente, haciendo que su cuerpo sea capaz de luchar. A cambio, el sentido de conciencia del dueño disminuye drásticamente, y se vuelve similar a una bestia. Por eso se llama el Brazalete de la Bestia.
—Entonces es todo por este maldito brazalete que los padres de Colette, y todas las otras víctimas...
—Oí que sus padres eran comerciantes que tenían tratos con el exterior. Me atrevería a decir que consiguieron el Brazalete de la Bestia en algún lugar de allí. Lo convirtieron en un regalo para su hija, y después de eso...
Aquella fatídica noche, el Brazalete de la Bestia había transformado a Colette en una “Bestia” y se había desatado una carnicería. Normalmente, el Meteor se ponía en acción siempre que acechaba el peligro; sin embargo, no era demasiado extraño que una niña ingenua pudiera sentir el peligro incluso en la agitación de una pesadilla.
—Lo mismo ocurría allí donde la acogían, hasta que finalmente acababa sola. Irónicamente, Colette se consideraba peligrosa, después de haber sido tratada como la raíz de todos los males. Por el contrario, eso la hizo adquirir las cualidades para controlar el brazalete. La matanza de esos animales fue una “descarada” resistencia.
Esa era la verdad que rodeaba a Colette, la chica que vivía sola en el bosque. Había perdido a su familia, fue rechazada por los aldeanos y expulsada al bosque. La chica había seguido realizando su ritual para convertirse en “Bruja” en lugar de sellar a la temible “Bestia”. Pero esta vez, iba a sacrificar a la viajera que había pasado por su casa, para convertirse en una “Bruja” de verdad...
—...Eso es ridículo.
—...
—¿De verdad cree que matando a todos esos conejos salvajes se va a convertir en una “Bruja”? Eso es el sueño de una niña.
Omega miró hacia arriba mientras decía eso. El cielo seguía cubierto de densas nubes, sin una estrella a la vista. Eso le molestó, así que levantó los brazos. En un instante, una ráfaga de viento cobró vida en lo alto del firmamento y dispersó las nubes, revelando la pálida luna que había detrás.
—...Hgha
La luz de la luna se derramó desde el pálido satélite, iluminando a las chicas en el claro del bosque. Entonces, la que estaba abrazando a la “Bestia”, y se encontraba cara a cara con este antiguo ser, jadeó. Porque, la joven que estaba ante sus ojos era...
—...Ya veo. El hecho de que puedas mantener la calma mientras me miras significa que eres prometedora. ...una “Bruja” de cabello blanco con un atisbo de sonrisa en la cara.
—Los aldeanos maldijeron a Colette como “Bruja”, ¿verdad? Eso no es bueno. Algo como esto siendo confundida como una “Bruja” haría que tanto yo, como aquellas chicas se revolvieran en su tumba.
—Hip
—La aldea estaba por aquí, ¿cierto? Verás, soy malísima con las direcciones.
La “Bruja” sonrió a Palmyra mientras se le helaba la garganta, antes de preguntarle aquello. La asustada Palmyra, incapaz de articular pensamiento alguno, solo pudo asentir repetidamente.
—Muy agradecida.
La “Bruja” agradeció su respuesta, y comenzó a alejarse lentamente. Directo hacia la aldea. Para mostrarles la verdad a todos y cada uno de aquellos cretinos que habían confundido a Colette con una “Bruja”.
—...
Palmyra sintió que se le helaba el corazón al ver a la “Bruja” alejarse en la distancia. Cuando se marchó, dirigió su mirada al cielo, a la luna. La pálida luna miraba a las dos chicas abrazadas, tan silenciosa como siempre.